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71 Cultura cine:libro ledesma

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Pilotos de cine: Wellman, el pionero ÁNGEL LUIS I NURRIA Crítico cultural Mach82 l comienzo del siglo XX asistió al desarrollo y perfeccionamiento de los inventos que surgieron en los años postreros del siglo del progreso para cambiar y alterar la cotidianeidad de nuestras vidas. Datados en el mismo año surgieron la aviación y el cine, responsables de la modificación de nuestra civilización. El denominado séptimo arte, ejemplificando su avance en sí mismo, fue testigo del nacimiento y desarrollo de la conquista del aire, como luego lo sería de la del espacio, y del nacimiento del nuevo héroe del siglo XX, el aviador, que construía sus aviones, los pilotaba y batía marcas de tiempo, altura, distancia y velocidad. El hombre que era capaz de volar, por sí mismo, o pilotando ingenios, Superman, Iron Man, Batman, Buck Rogers, Flash Gordon, hasta llegar a nuestro Diego Valor, acapararían sucesivamente el éxito en las viñetas de los comics y en las pantallas de cines y televisones. El cine, que documentó el progreso de la aviación, también se sirvió del espectáculo aéreo para sus mejores y más exitosas superproducciones. Los espectadores asistían atónitos ante las piruetas de los cazas y se estremecían en las escenas de combates aéreos. Lo que hoy significa el relieve de Avatar y su aventura fílmica ecologicobelicoamorosa, bañada en la inquietante metapsicosis, filme en el que, por cierto, el volar es trascendente, tiene paralelismo de éxito, recaudación y espectáculo en la primera

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película ganadora del Oscar que premiaba la mejor producción cinematográfica: Wings (Alas), película que también recibió en aquella primera edición de 1929 la estatuilla a los mejores efectos especiales. A ella le seguirían otras aventuras aéreas de enorme espectacularidad y éxito: Hell´s Angels (Ángeles del Infierno), dirigida por el excéntrico millonario, constructor de aviones y piloto acumulador de marcas Howard Hugues, o The Down Patrol (La

Cartel de la película “Wings”

escuadrilla del amanecer), también de 1930 y dirigida por otro aviador, Howard Hawks. Que estas joyas del cine hayan sido dirigidas por pilotos, nada tiene de extraño, por el conocimiento del medio que poseían, y por la ayuda en los guiones, a menudo, de quienes también eran aviadores, pero no deja de resultar chocante que destacaran también en películas de distin-

Del mismo año de nacimiento datan la aviación y el cine, responsables de la modificación de nuestra civilización

tos géneros, y que la mirada que ofrecía la cámara fuera diferenciada la de otros cineastas. Tal vez la percepción del mundo visual y la propia agudeza visual, concede a quienes dominan la ciencia del vuelo una automática y subconsciente mirada que interpreta el espacio de forma distinta a la de los demás mortales. No deja de ser significativo que gran parte de los cineastas que crearon, desarrollaron e impulsaron el lenguaje visual del cine fueran aviadores que combatieron en la I Gran Guerra, tales como Murnau, Renoir o el ya citado Hawks, Tay Garnett y, en tiempos más recientes, el peculiar George Roy Hill y el influyente Antonioni, también aviadores. El citado título, Alas, rodada en el mismo año en el que Lindberg realizó su travesía, una historia de amor, heroicidad y amistad, protagonizada por unos pilotos americanos que combatieron en Francia durante la Primera Guerra Mundial, estaba dirigida por William A. Wellman, que participó en dicho conflicto bélico, primero como conductor de ambulancias, y luego como destacado miembro de la Escuadrilla Lafayette, en la que se convirtió en un as. Su afición a volar nunca le abandonó, y así lo dejó patente en una serie de estimables títulos, tales como The legion of condemned, Central Airport, Aguiluchos, Thunder Birds, Island in the Sky, Escrito en el cielo, La Escuadrilla Lafayette… Pero, más allá de su amor y conocimiento por el vuelo, su mirada, su mirada de piloto, está presente en títulos de todos los géneros, estupendas películas que en muchas ocasiones recibieron nominaciones y algunas ganaron el oscar en distintas categorías, inolvidables títulos tales como El enemigo público, Ha nacido una estrella, Beau Geste, Fuego en la nieve, Más allá del Missouri, ejemplos más que suficientes para demostrar su categoría como cineasta en todos los géneros, donde manifiesta su peculiar mirada espacial, propia de los cineastas-pilotos O

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Mach82 Nº 149  

Revista del SEPLA

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