Issuu on Google+

Carlos Antonio y su adicción Por: Santiago Fernández V Una adicción al alcohol es el pasatiempo de la vida de Carlos Antonio Fernández, un habitante del municipio de Caldas que dejó ver su vida como el quehacer de lo que más le gusta sin ningún tipo de presión.

Norteño, Ron Jamaica, Ron Sello dorado son los tragos que usa para pasársela “rascado” a diario en pocas y entendibles palabras, “el chirrinchi”, barato y asequible para el estilo de vida de este señor que como muchos más viven sujetos al licor.


Su única familia son sus dos hijos, con los cuales Carlos se la lleva muy bien mientras este en sano juicio como se dice en su pueblo. Su hija es enfermera de la clínica Soma y su hijo trabaja en un supermercado del mismo pueblo, ambos viven separados de su padre. Su soledad no es por él quiere o porque se la haya buscado, la muerte de su esposa hizo que este hombre se aferrara a este vicio, aunque ya lo hacía no era un alcohólico. Él reconoció que desde este triste acontecimiento para su vida el licor empezó a abundar más y más hasta llegar a pasar casi una semana entera bebiendo “trago barato” y con gente peligrosa. Sin una entrada económica es difícil mantener este estilo de vida o más que estilo de vida, un vicio, Carlos Antonio se sostiene gracias a la pensión que obtuvo después de la muerte de su señora, pensión que le alcanza para pagar la pieza donde vive solo, comprar un poco de comida y el resto, más del 60 % del sueldo, tazarlo para beber en el mes. No es fácil describir y criticar la vida de un hombre como este, tiene un pasado indeseable, razón que influyen para hoy ser lo que es, así mismo todos esos habitantes del municipio tendrán sus razones para entrar e instalarse en un mundo lleno de reproches sociales de peligros ambulantes. Este es Carlos Antonio Fernández, un hombre que a sus 50 años de vida no le importa reconocer lo malo que puede llegar a ser su adicción a este tipo de licores y a cualquier cosa que tome que contraiga alcohol, se siente bien por llevar la vida que él desea en el momento y el hecho de hacerlo sin hacerle daño a nadie lo hace sentir orgulloso aunque la sociedad lo rechace la mayoría de las veces junto a sus amigos.


Santi