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Mayo 2011


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¿Por qué debo de capacitar a mi personal? Muchos empresarios se preguntan ¿qué caso tiene gastar en capacitar a mi personal?, al poco tiempo pueden cambiar de trabajo y se pierde el objetivo de que apliquen lo aprendido en mi empresa. Primero que nada, la capacitación es una inversión, no un gasto; el tiempo que el personal aproveche para aplicar los conocimientos recién adquiridos es ya una ventaja para la empresa que lo capacitó. Es tan importante mantener al personal y a los mismos emprendedores capacitados, de manera que puedan apoyarse en ello como ventaja competitiva sobre su competencia. No se trata de tomar todos los cursos existentes o contratar especialistas en todas las áreas, sino de definir específicamente las áreas y los temas en que se requiere actualizar, mejorar o implementar. Quizá no haya sido analizado por quienes creen que la capacitación es un gasto, pero se debe considerar como un importante motivador para los trabajadores puesto que les da la confianza que la empresa se preocupa por ellos, por su desarrollo y no sólo porque hagan bien su trabajo. Esta sensación de apoyo se ve incrementada cuando algunos cursos son impartidos no sólo para mejorar el trabajo actual del empleado sino también para su propio desarrollo personal y futuro ascenso dentro de la misma compañía.


Sin infraestructura para evaluar el cumplimiento de las Normas Oficiales

Solamente el 30% de las normas tienen estructura acreditada para evaluarse Se reunió el Grupo Estratégico Regional del Estado de Aguascalientes (GER), en donde Maribel López Martínez, directora ejecutiva de la Entidad Mexicana de Acreditación, A.C. (EMA), informó que se están impulsando una serie de actividades necesarias para la promoción del uso de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), además de llevar a cabo la vigilancia del cumplimiento de las mismas. En este sentido, recordó que este es el objetivo por el cual se creó el GER, conformado por diferentes cámaras de los diversos sectores empresariales, además de laboratorios y autoridades, tanto del estado como municipales.

Manifestó que uno de los problemas existentes en nuestro país, es que sólo hay 790 NOM, por lo cual hay productos que no están normados, como aquellos de tecnología, que se van desarrollando y actualizando periódicamente. En este sentido, dijo que debe impulsarse la normalización y actualización de las mismas normas, para evitar quedarnos rezagados, como país, en este rubro. Un segundo problema, puntualizó, viene cuando se genera la norma respectiva, pero se carece de infraestructura para evaluarla, “…sale la norma para ver contaminantes de gasolina y no hay un solo laboratorio en México que pueda hacer la verificación, entonces no sirve de nada trabajar en las normas si sólo el 30% de éstas tienen estructura acreditada para ser evaluadas” Por tal motivo, aclaró que se está buscando generar alianzas con empresarios, universidades y centros de tecnología, con el fin de contar con la estructura requerida para evaluar los productos y servicios que se comercializan, además de formar personal capacitado para que realice las evaluaciones, ahorrándose traer evaluadores de otras entidades, lo que genera muchos costos. Indicó que existen 17 unidades de verificación en Aguascalientes. Además, informó que EMA vigila que los laboratorios cuenten con el personal capacitado, así como los instrumentos, instalaciones, métodos y sistemas adecuados que requiere la norma, con el fin de que los resultados generados por dicho laboratorio sean “técnicamente competentes y confiables”.


Por su parte, Salomón Gutiérrez Mayorga, presidente local de la CANACO, dijo que se presentó una petición ante la Secretaría de Economía para que se revisen las tarifas que pagan las unidades de verificación, las cuales han incrementado en un 2 mil 373%, en los últimos 10 años, con el fin de buscar una solución para facilitar la actividad de dichas unidades de verificación. Armando Roque Cruz, vicepresidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), anunció que se firmará un convenio entre la CMIC, la EMA y el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación (ONNCCE), el cual tendrá como finalidad hacer que los socios de la Cámara “puedan tener muy a la mano las normas”, específicamente las de construcción, haciendo que permeé el conocimiento de las mismas en todos los constructores de Aguascalientes, dijo, garantizando que las obras de infraestructura sean realizadas con calidad.

Por último, Fernando Ruiz, miembro de una de los laboratorios acreditados por la EMA, destacó que debe diferenciarse entre certificar y acreditar, dado a que una certificación, dijo, es una “revisión documental donde una unidad revisa y evalúa si estás cumpliendo documentalmente una norma”, mientras que el acreditamiento lo definió como aquel en donde “se evalúa la actitud del personal y la robustez del sistema de gestión de calidad. Cuando se llega al punto de acreditamiento estás hablando de expertos técnicos en el tema, no solamente revisión de que se sigan los lineamientos de unos manuales”, concluyó.

Con información de la Jornada Aguascalientes


¿Esta su empresa preparada para responder ante una emergencia? En FH México nos ponemos a sus ordenes, para implementar su programa de protección civil, así contribuimos a reducir su riesgo y que usted tenga la confianza, de que su personal e instalaciones están preparados para reducir al mínimo los daños de un fatal accidente.

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1ª Parte

¿Qué es la inspección del trabajo?

La inspección del trabajo es una función pública de la administración del trabajo que vela por el cumplimiento de la legislación laboral en el centro de trabajo.

Su papel principal es convencer a los interlocutores sociales de la necesidad de cumplir con la ley en el centro de trabajo y de su interés mutuo de que así sea, a través de medidas preventivas, educativas y, donde resulte necesario, coercitivas. Desde el nombramiento de los primeros inspectores del trabajo en el Reino Unido en 1833, se han establecido inspecciones del trabajo prácticamente en todos los países de mundo. Durante aproximadamente 175 años, los inspectores del trabajo han realizado su trabajo mejorando las condiciones laborales. Sus logros en todo el mundo han sido muchos y su historial algo para estar orgullosos. Los servicios de inspección se organizan de forma diferente en cada país y la asignación de recursos también varía debido, entre otras cosas, a los diferentes niveles de desarrollo económico, de apoyo

político y profesional y a las diferentes prioridades nacionales. No obstante, las funciones de los servicios de inspección del trabajo son muy similares en todo el mundo y se corresponden con aquellos establecidos por los Convenios de la OIT. En el mundo laboral, la inspección del trabajo es el instrumento más importante de la presencia e intervención del estado para diseñar, estimular y contribuir al desarrollo de una cultura de prevención que abarque todos los aspectos que potencialmente están bajo su competencia: relaciones laborales, salarios, condiciones generales de trabajo, seguridad y salud en el trabajo, y cuestiones relacionadas con el empleo y la seguridad social. Actualmente, las inspecciones del trabajo realizan sus funciones en un ambiente desafiante, con importantes cambios en el contexto económico y social; en los desarrollos industriales; en la organización del trabajo y relación laboral; en las expectativas sociales y políticas; en la tecnología y la naturaleza de los riesgos laborales.


¿Cómo y dónde se creó la inspección del trabajo? La legislación laboral es consecuencia de la Revolución Industrial que comenzó en Europa a finales del siglo dieciocho y continuó a lo largo del diecinueve. Todo el siglo diecinueve estuvo marcado por innumerables huelgas y disturbios que habitualmente degeneraban en revueltas violentas que llevaron a los gobiernos a darse cuenta de que el Estado debía intervenir en la organización de las relaciones laborales y en la definición de las condiciones del trabajo. Los servicios de inspección laboral se crearon y desarrollaron para supervisar la aplicación de las primeras leyes protectoras. La primera legislación nacional dirigida a mejorar las condiciones de trabajo data de 1802, cuando el parlamento británico aprobó la “Ley para preservar la moralidad de los aprendices”. En esta ley “la moralidad” se definía en términos de seguridad, salud y bienestar y “los aprendices” eran niños trabajadores. Comités voluntarios formados por personas notables de cada localidad supervisaban la aplicación de la ley. Por diversas razones, la aplicación de la ley no fue efectiva y en 1833 el gobierno designó a los primeros cuatro “inspectores”. En 1844 los inspectores se convirtieron en funcionarios públicos.

Este sistema fue posteriormente reproducido en toda Europa, con variaciones adaptadas a cada administración nacional. Lo que existió durante esas décadas fue una proliferación de diferentes prácticas y una amplia diversidad en las competencias y obligaciones de los servicios de inspección laboral..

En 1890, representantes de 15 países asistieron a una conferencia en Berlín para adoptar las primeras normas destinadas a mejorar las condiciones de trabajo y a regular los servicios de inspección. Aquella conferencia afirmó que las leyes de cada Estado deberían supervisarse por un número adecuado de funcionarios especialmente cualificados, designados por el gobierno e independientes de empleadores y trabajadores. La creación de la OIT en 1919 dio un mayor impulso a esta iniciativa. De hecho, la Parte XIII del Tratado de Versalles, que se convirtió en la Constitución de la OIT, declaraba que era urgente mejorar las condiciones laborales y enfatizó que el fallo de cualquier nación en adoptar condiciones humanas del trabajo supondría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseasen mejorar las condiciones de los trabajadores en sus propios países.


El Tratado establecía que “cada Estado deberá organizar un servicio de inspección (…) con el objeto de garantizar la aplicación de las leyes y reglamentos para la protección a los trabajadores”. En su primera sesión en 1919, la Conferencia Internacional del Trabajo mostró la importancia que otorgaba a la inspección del trabajo expresando el deseo de que los Miembros establecieran, tan pronto como fuese posible, no sólo un sistema de inspección eficiente en fábricas, sino también un servicio del gobierno especialmente encargado de la obligación de salvaguardar la salud de los trabajadores Cuatro años después, la Conferencia adoptó la Recomendación No. 20 sobre Inspección del trabajo de 1923 que establecía los principios generales para la organización y funcionamiento de los servicios nacionales de inspección del trabajo. Aunque era una Recomendación en lugar de un Convenio, y por tanto no era vinculante para los Estados miembros, allanó el camino para la posterior adopción de instrumentos mucho más completos y exhaustivos para la inspección del trabajo, incluyendo los Convenios Nos. 81 y 129 y sus Recomendaciones correspondientes Nos. 81 y 133, en 1947 y 1969, respectivamente.

El tamaño y la complejidad de las inspecciones del trabajo continuaron aumentando en el siglo veinte, primero en los países industrializados y, posteriormente, en los países en vías de desarrollo, que se inspiraron en la organización de las inspecciones de sus antiguas metrópolis. En las últimas décadas, las responsabilidades de los inspectores se han ampliado considerablemente para abarcar un abanico más amplio de sectores económicos así como de aspectos técnicos y laborales. Por tanto, los inspectores actuales dedican mucho más tiempo que antes a temas como el estrés derivado del trabajo, la violencia en el trabajo, trabajo ilegal o trabajo forzoso y menos tiempo en temas tradicionales tales como la seguridad de calderas y grúas o conflictos laborales. En 1833, el gobierno británico designó a los cuatro primeros inspectores del trabajo. Éstos prestaban especial atención a las largas jornadas del trabajo de adultos y niños. En 1919 el Tratado de Versalles estableció que “cada Estado deberá organizar un servicio de inspección con el objeto de garantizar la aplicación de las leyes y reglamentos para la protección a los trabajadores”.


Incineración de Residuos: Una Tecnología que esta Muriendo La incineración es un método obsoleto e insustentable para lidiar con los residuos. Mientras continúa aumentando la oposición global a la incineración, se están desarrollando y adoptando innovadoras filosofías y prácticas para el manejo sustentable de los materiales descartados alrededor del mundo

Residuos que genera la incineración. Las dioxinas son el contaminante más conocido asociado a los incineradores. Causan una gran variedad de problemas en la salud, incluyendo cáncer, daños al sistema inmunológico, y problemas reproductivos y en el desarrollo. Las dioxinas se biomagnifican, lo que significa que pasan a través de la cadena alimentaria desde la presa al predador, concentrándose en los productos a base de carne y lácteos y, finalmente, en los humanos. Las dioxinas son de particular interés porque están por todas partes presentes en el medio ambiente (y en los humanos) a niveles que han demostrado causar problemas en la salud, lo que implica que la población entera está sufriendo sus efectos ahora. En todo el mundo, los incineradores son la fuente primaria de dioxinas. Los incineradores son también una fuente principal de contaminación con mercurio. El mercurio es una poderosa neurotóxica, que deteriora las funciones motoras, sensoriales y cognoscitivas, y la contaminación con mercurio está esparcida. Los incineradores son también una fuente significativa de otros metales pesados contaminantes, como el plomo, cadmio, arsénico, cromo y berilio. Otros contaminantes de interés emitidos por los incineradores incluyen a otros hidrocarburos halogenados (que no son las dioxinas); gases ácidos, precursores de la lluvia ácida; efluentes particulados, que deterioran las funciones pulmonares; y gases del efecto invernadero. Sin embargo, la caracterización de las emisiones contaminantes de los incineradores se halla aún incompleta, y muchos compuestos aún no identificados están presentes en las emisiones al aire y en las cenizas.


Las alternativas a la incineración. Los rellenos sanitarios no son una alternativa viable, ya que son insustentables y ambientalmente problemáticos. En lugar de eso, las alternativas deben atacar la entera noción de la disposición de residuos, reciclando todos los materiales en desuso de vuelta a la economía humana o la naturaleza misma, y por lo tanto aliviando la presión ejercida sobre los recursos naturales. En Servicios Ambientales del Bajío, ayudamos a los generadores de residuos a reusar nuevamente sus insumos (Trapo, Guantes, E.P.P.) en sus procesos productivos. Mediante el lavado de los mismos, reduciendo costos y con contribuyendo a reducir el impacto ambiental de su empresa. Y así evitar que sus residuos se conviertan en un pasivo ambiental al llegar a hornos incineradores o a confinamientos controlados.

Servicios Ambientales del Bajío Tel. 01 (447) 306 7061 Email. serviciosambientalesbajio@gmail.com


FH Mexico Mayo 2011  

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