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ACTIVISMO POLITICO DE LA JUVENTUD EN EGIPTO Nuevos instrumentos y buenos objetivos.

Por: Jaime David Rodriguez Ahumada Estudiante de la facultad de Derecho y Ciencias PolĂ­ticas Universidad Nacional de Colombia

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El inicio del año 2011 se ha visto fuertemente influido por las transformaciones políticas que están empezando a gestarse en los regímenes políticos esencialmente totalitarios, del norte de África. Hasta la fecha estos ya han logrado la destitución del presidente tunecino Zine Ben Alí y además poner en jaque a otros regímenes como el de Egipto, Albania y Líbano . Estos países se han caracterizado por mantenerse bajo el control de dirigentes políticos durante más de 2 décadas, en las que estos se han visto envueltos en varios escándalos de corrupción y han llevado a cada una de sus naciones a crisis sociales, políticas y económicas.

“Ya han logrado la destitución del presidente tunecino Zine Ben Alí y además poner en jaque a otros regímenes como el de Egipto, Albania y Líbano” Estas situaciones son las que han llevado a que la sociedad civil se organice, se pronuncie y actué de manera definitiva en contra de la forma como los dirigentes están manejando al país, por medio de multitudinarias manifestaciones en las calles de las capitales y principales ciudades; y ahora por un medio cada vez más utilizado para la convocatoria de movilizaciones de carácter político, las redes sociales de internet. Es por este medio (que por apariencia seria poco importante) en el cual surge el Movimiento 6 de Abril (que toma su nombre como conmemoración de las protestas del 6 de abril de 2008 realizadas por los trabajadores del delta de rio Nilo). Este es una convocatoria masiva realizada a través de Facebook, que inició gracias al interés de un grupo de jóvenes encabezados por Ahmed Maher por impulsar un cambio hacia la democracia y la justicia social en su país, en contra del presidente Hosni Mubarak. En un principio la propuesta de vestirse de negro como señal de protesta ante el gobierno de Mubarak fue la principal característica de los miembros del movimiento quienes rápidamente se dieron a conocer y fueron reconocidos y apoyados por la sociedad egipcia.

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Mubarak que completa 3 décadas en el poder es un ex oficial de la Fuerza Aérea egipcia, al cual se le culpa por sumir al país en una profunda crisis económica y social que tendría a casi el 40% de la población por debajo del índice de pobreza (según datos recolectados por Amnistía Internacional) . De igual manera es fuertemente sindicado de casos de corrupción y de graves violaciones de derechos humanos por parte de su régimen. Utilizando esta página en Facebook, Maher y todos aquellos que se fueron sumando masivamente a su causa, impulsaron la realización de protestas y actividades encaminadas a apoyar a todos aquellos sectores que se ven afectados por las políticas del gobierno, además de intentar ampliar su base de seguidores con el fin de llevar sus propuestas más allá de los jóvenes y sobretodo más allá de las personas con acceso a internet. No solo el apoyo a los trabajadores sino además su interés por la realización de unas elecciones limpias fueron las principales características del trabajo adelantado por los miembros del movimiento, quienes exigían la veeduría tanto interna como por parte de miembros de la comunidad internacional, lo que garantizaría unas elecciones limpias, que no fueran manipuladas por el establecimiento. El trabajo que desde sus inicios ha realizado el Movimiento 6 de Abril ha sido similar al que debe realizar un grupo de oposición en un régimen dictatorial. Y es que desde sus primeras convocatorias se han visto enfrentados a la fuerte represión que ejercen las fuerzas de inteligencia y seguridad del estado egipcio, que van desde el sabotaje de sus páginas de internet, pasando por la dura represión policial a las manifestación marchas y actividades del movimiento, hasta la detención, retención y tortura de sus miembros por fuera del marco legal y sin haber cometido ningún delito.

“Y no solo se han tenido que enfrentar a ataques por parte del gobierno” Y no solo se han tenido que enfrentar a ataques por parte del gobierno egipcio, la oportunista

adición del grupo radical Hermandad Islámica ha sido el principal pretexto de gobiernos influyentes, como el de Estados Unidos, para condenar las actividades que realiza el movimiento . Pero en realidad el trasfondo del asunto se encuentra en la importancia que tiene Mubarak (como presidente) para la política internacional de los Estados Unidos, ya que son Egipto e Israel los principales aliados de USA en oriente próximo y los principales defensores de sus intereses imperialistas en este territorio. Se puede decir que para el efecto de los intereses estadounidenses la caída de Mubarak sería útil, siempre y cuando el nuevo sistema legitimado a nivel nacional, no cambie su actitud frente a USA y mantenga su condición de “aliado” en la zona. Pero a pesar de los ataques de los que son víctimas el Movimiento 6 de Abril se ha mantenido activo principalmente porque sus miembros son jóvenes que consientes de la necesidad de cambiar la realidad política de su país y que además como afirma Maher en un entrevista realizada Carnegie Endowment for International Peace (en el 2008 a propósito de las elecciones) “Somos un grupo de jóvenes que ya rompió la cortina del miedo”. Aunque sus actuaciones son muy decididas y su objetivos más que claros, el movimiento y sus integrantes buscan un cambio de manera pacífica en primera medida, siempre y cuando el gobierno coopere de manera real. Otro punto a favor conseguido por el movimiento gracias al trabajo de sus miembros es el apoyo de otros grupos interesados en un cambio en el sistema político egipcio, principalmente los sindicatos de sectores importantes del país como el textil y el energético, y principalmente del también grupo político de oposición Alianza para el Cambio; esto conseguido tras ampliar sus propaganda más allá del internet y llevarlas a las calles y a las regiones, dirigida principalmente a quienes no tienen acceso a

este medio de comunicación. Con el ejemplo dado por la población de Túnez, el Movimiento 6 de Abril ha convocado al pueblo egipcio para que se dirija a las calles en una serie de marchas multitudinarias que no solo sirvan para el derrocamiento de Mubarak como presidente sino que además el régimen que nazca de esta iniciativa popular sea una construcción colectiva que integre a todos los sectores de la sociedad egipcia, principalmente aquellos que por sus posiciones políticas fueron excluidos de manera antidemocrática por parte del gobierno. Las jornadas que se adelantan durante finales del mes de enero y principios del mes de febrero y que tienen particularidades como la participación del opositor y Nobel de paz egipcio Mohammed El Baradei (quien volvió al país con la intención de encabezar el camino de tránsito hacia la democracia) y podrían ser significativas no solo para el fin del gobierno de Mubarak sino además para el establecimiento de un nuevo sistema político que tenga como principal característica tener una orientación claramente democrática, poniendo como primer pilar de su consolidación una nueva constitución.

claros ataques de las fuerzas del estado durante las manifestaciones, las cuales ya dejan más de 300 muertos. Ante la posible caída de su régimen, Mubarak ha utilizado la fuerza y la represión para acallar las voces de los millones de egipcios que protestan en su contra. Desconectar las redes de internet e inhabilitar las comunicaciones principalmente vía celular, han sido algunas de las medidas más significativas que ha intentado hacer el gobierno egipcio, pero están acompañas por claros ataques de las fuerzas del estado durante las manifestaciones, las cuales ya dejan

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más de 300 muertos. En el caso en el que el gobierno de Mubarak caiga, producto de las protestas y el descontento que él mismo ha generado en la población, el crédito estará centrado en el Movimiento 6 de Abril y será principalmente la juventud egipcia la que internacionalmente tendrá el reconocimiento, por encabezar un cambio hacia la democracia en un país en el que tradicionalmente no existían fuerzas capaces de adelantar tal proceso. Será un verdadero desafío para los investigadores y para los científicos sociales en su conjunto entrar a estudiar y categorizar este proceso (y otros similares en el caso que se presenten) debido a la particularidad de su surgimiento (una red social en internet) y más aún, al ímpetu que adquirió. También será importante tener en cuenta y resaltar la forma como este fenómeno es el producto del trabajo amplio realizado por un grupo de jóvenes que enfrentaron los peligros que significaba hacer oposición en un país como este. De esta manera el Movimiento 6 de Abril puede llegar a configurarse como un ejemplo de organización política que no solo es efectivo sino que además puede llamar fácilmente la atención de los jóvenes, al utilizar como herramienta importante dentro de su andamiaje las vanguardias tecnológicas, sin que su trabajo este limitado por estas o sin que sean imprescindibles dentro de la organización y coordinación de sus actividades políticas . Los objetivos planteados y las actividades adelantadas por este grupo son una clara muestra de que los jóvenes interesados en el activismo político de manera seria, comprometida y sobretodo sin interés personal alguno, más que la búsqueda del bienestar general de toda la población, producen cambios significativos en la realidades políticas y sociales de un país por más de difícil que parezca.

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Fuentes Entrevista realizada a Ahmed Maher por parte de Carnegie Endowment for International Peace el 2010/11/08. Publicada en su paginal oficial.

LA E INTE DUCA SUJ LECT CIÓN PARETO P UAL C Y EL MACA LA OLÍTI OMO ION TRAN CO SOC SFO IAL R-

Jean Duval y Fred Weston. Egipto, 6 de abril, un ensayo general de los grandes acontecimientos del futuro. Traducción al español publicada en http://www.marxist.com/ egipto-6-abril-ensayo-generalacontecimiento-futuro.htm Nathan J. Brown , Michael Dunne , Marwan Muasher , Marina Ottaway. Egipto después de Mubarak. Articulos Publicado en la Pagina oficial Carnegie Endowment for International Peace.

Por> Oscar Ivan Londono Pardo Estudiante de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas Universidad Nacional de Colombia

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Este trabajo es un ejercicio reflexivo y aproximativo, que pretende una posible y breve caracterización de la categoría de educación y de la condición del intelectual en el capitalismo contemporáneo a partir de algunas lecturas que versan sobre el asunto, ubicadas en la óptica marxista. En primera instancia, se observará, en el plano teórico, la relación dialéctica entre la reflexión abstracta y la acción practica que componen la sustancia de estas dos categorías de análisis, vistas sobre la base del reconocimiento del marxismo como lo que algunos han dado en denominar la filosofía de la praxis (1); esta, asumida como una actitud crítica que da cuenta de sus implicaciones en la discusión permanente por superar la idea fetichizada, que desliga el método de estudio de las herramientas conceptuales sobre las que se sostiene todo el andamiaje del análisis marxista, ruptura que prescinde de la practica creadora, del movimiento real , de los flujos y reflujos de las fuerzas inscritas en la totalidad concreta de una sociedad dada . Por último, luego de dilucidar el rol que ejerce la educación en el conjunto las relaciones sociales imperantes y en la reproducción o ruptura de su lógica sustancial, esbozaré las razones principales por las cuales, el intelectual y su ejercicio académico adquieren un carácter político y por ende, deben dar razón de las contradicciones, las rupturas y las luchas intestinas en el seno de las clases contrapuestas que constituyen el orden capitalista. Para comenzar, es necesario precisar que la educación no es un concepto a histórico, imperecedero en cuanto a su esencia y definido a priori, que aun cuando puede ser considerado como un elemento transversal en la historia de la sociedad, está sujeto a circunstancias históricas especificas, a las aspiraciones que tiene una clase de hacer valer sus ideas y sus interés sobre el conjunto de la sociedad por medio del consenso, del reconocimiento legitimo de si como un referente universal. Este es un elemento que compone a su vez, otra categoría más amplia a la hora de estudiar la construcción y el

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sostenimiento de las relaciones de poder como lo es el de la hegemonía en el pensamiento de Antonio Gramsci (2). La educación, como todos los acontecimientos y las manifestaciones sociales, tiene su propia historia, la cual no puede considerarse así misma con sus problemas autónomamente, aislada de la historia general del género humano. Las teorías pedagógicas, es decir, las reflexiones encaminadas a establecer modelos delimitados para la práctica educativa, tienen su propia historicidad de la cual no nos ocuparemos en esta oportunidad (3). “la educación, con sus instituciones, es el medio conductor y la palanca de transmisión de la cultura, de la ideología dominante que es a su vez la de la clase dominante, por lo que el concepto de educación difundido y aceptado socialmente y sus fines así como su sistema, su método, integran, como lo sostenemos anteriormente, sino en su totalidad, parcialmente los intereses de dicha clase” A grandes rasgos podríamos afirmar, siempre y cuando partamos de la veracidad de la premisa de la división de la sociedad en clases sociales antagónicas que están en constante lucha, que la educación, con sus instituciones, es el medio conductor y la palanca de transmisión de la cultura, de la ideología dominante que es a su vez la de la clase dominante, por lo que el concepto

de educación difundido y aceptado socialmente y sus fines así como su sistema, su método, integran, como lo sostenemos anteriormente, sino en su totalidad, parcialmente los intereses de dicha clase (4). Aun así, existen dos consideraciones que no se pueden abandonar a la hora de establecer los alcances del carácter de clase que embiste a la educación. Primero, es lógico que la historia del hombre, y con él la de la educación, no comienzan de nuevo con cada formación social, hay por decirlo así, un “acervo acumulativo” con la acumulación de la practica dada en el ejercicio de abstracción y de elaboración teórica. En otros términos, hay una herencia cultural. Esta se manifiesta en las diferentes ideas, métodos y herramientas de análisis que continúan vigentes a lo largo del tiempo. Pero, y es aquí donde entra el aporte significativo del pensador francés Jean Paul Sartre, cuando, aun asumiendo que “la producción intelectual se realiza en el marco de una tendencia justificadora del orden social burgués”(5) o bien del orden en un momento determinado de la sociedad en cuestión, este “cuadro no dejaría de ser parcial y en

definitiva falso si no se tiene en cuenta el elemento contradictorio y dinámico que introduce en él la acción de la lucha de clases” (6). La primera consideración señalada, si no se asume en sus justas proporciones y en consonancia con la segunda, puede dar con una concepción evolucionista, donde en cada etapa del desarrollo histórico, habrá por lo tanto un significado ya realizado, finiquitado de la educación en nuestro caso, sumándole al acumulado histórico el aporte de los avances de la sociedad siguiente asumiéndola en su conjunto, sin observar sus dinámicas internas de negación, de transformación. Volviendo a Gramsci, su concepción de la hegemonía está atravesada por una relación dialéctica entre las masas y los intelectuales, sumadas a una concepción del mundo alternativo. Para Gramsci el proletariado antes de ser clase dominante, debe ser clase dirigente, que conduzca a las otras clases subalternas, “debe ejercer una acción dirigente en sentido cultural y político” (7), debe contar pues, con una propuesta alternativa de sociedad. La premisa Sartreana nos daría entonces la posibilidad de reconocer que tanto la clase obrera, los intelectuales, como en general, todos los estamentos oprimidos, pueden encontrar en su condición particular las limitaciones de la cultura en general como de la educación burguesa, para dar cuenta de las nuevas problemáticas sociales. EL paso transitorio o complementario en la teoría de la hegemonía de Gramsci de la constitución del proletariado en bloque histórico podría darse bajo la posibilidad que establecería Sartre. “La diferencia entre estos dos autores, radica en las condiciones en que se daría la unidad orgánica entre los intelectuales y el proletariado “ La diferencia entre estos dos autores, radica en las condiciones en que se daría la unidad orgánica entre los intelectuales y el proletariado. Para Gramsci, esta debe pasar por el plano ideológico, mientras que para Sartre principalmente, de acuerdo con sus deducciones de la experiencia de el levantamiento del 68 francés, está ubicada

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en la acción política en común, luego de que se hace manifiesta, en cada una, desde el ejercicio de su profesión, el uno desde la academia y el otro desde el centro de trabajo, la contradicción con el capital. El intelectual de Sartre, es quien siendo fiel a una realidad política y social no deja de ponerla en duda. Es partidario de un proceso pero del cual solo es participe en cuanto lo cuestiona incesantemente, y que no se encuentra en su condición de académico o de personalidad científica, sino en el reconocimiento de este de su condición y contradicción con el régimen capitalista (8). Esta descripción del intelectual en Sartre encuentra una similitud con la idea que tendría del mismo Gramsci, en cuanto el intelectual es un sujeto en potencia, donde el conjunto de los hombre tienen las facultades para serlo pero donde un grupo reducido es reconocido socialmente como tal y es participe de la conducción en la construcción de la sociedad. Para Lenin el intelectual debe asumir como filosofía, como saber universal el marxismo y desarrollar desde allí una doble labor: socializar el conocimiento universal y desarrollar los postulados teóricos del marxismo como guía para la acción.

división al interior del movimiento (9). La primera seria resultado de las manifestaciones políticas de las diferentes clases que componen la sociedad en el ámbito estudiantil, lo cual no daría como resultado la división del movimiento amplio, lo que considera absurdo, si no por el contrario, el afianzamiento de este mediante la participación y el impulso de los destacamentos que llevaría una política integral, general, para una transformación a gran escala, a los diferentes grupos y sectores del estudiantado con miras a la amplitud de miras a la sociedad. Lenin no observa como en el ejercicio de su condición, en el estudiante se hace visible su contradicción con el capital, sino tan solo circunstancialmente, con la aristocracia, con la forma específica de dominación capitalista. Esta óptica podría considerarse que está inscrita a la postura sartreana, aun cuando en apariencia seria una estrategia que niegue la subjetividad del movimiento, su condición gremial en pro del movimiento objetivame nte revolucionario. En realidad, esta tesis establece claramente una relación dialéctica, que hace de estas dos manifestaciones una acción reciproca.

Estas apreciaciones, luego de mirar desde algunos autores clásicos del marxismo el rol del intelectual como agente Pese a esta diferencia, uno y otro autor reconocen la político de cambio, son tanto vigentes como valederas en importancia del plano político en la unidad orgánica entre cuanto se hace urgente el llamado para reconsiderar la noción intelectuales y proletarios. que dentro del ámbito universitario se tiene de este Pese a esta diferencia, uno y otro autor reconocen la importancia del plano político en la unidad orgánica entre intelectuales y proletarios. Ya sea bien en la articulación de ambas fuerzas desde la manifestación particular de sus contradicciones con el régimen capitalista, o desde la construcción mancomunada de una nueva ideología, la lucha de clases continua estando presente en las dos variables estratégicas. En este sendero encontramos también a Lenin, quien luego de estudiar las características y el desarrollo del movimiento estudiantil para el primer decenio del siglo XX en Rusia, establecería una clara diferencia entre fraccionamiento y

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Estas apreciaciones, luego de mirar desde algunos autores clásicos del marxismo el rol del intelectual como agente político de cambio, son tanto vigentes como valederas en cuanto se hace urgente el llamado para reconsiderar la noción que dentro del ámbito universitario se tiene de este, como un eslabón más al servicio de intereses de clase claramente definidos pero cubiertos bajo el manto de la imparcialidad en cuanto su abstención a la actividad que implique una confrontación con visiones que trascienden al mundo de lo político , cuando la crítica es suplantada por una actividad mecánica donde el contenido de las asignaturas puede y debe ajustarse a los parámetros impuestos por las

dinámicas del mercado y no de la reconsideración efectiva de las relaciones sociales enajenadas y cosificadas como un ejercicio humanizante inspirado en la liberación.

Fuentes (1). Broccoli, Angelo. Antonio Gramsci y la educación como hegemonía. Editorial Nueva Imagen. 1977. Mexico. Consultar las obras de Adolfo Sánchez Vásquez. (2). Ibíd. Pág.14 (3). Legaspi de Arismedi, Alcira. Pedagogía y marxismo. Ediciones Pueblos Unidos. 1963. Montevideo. Pág. 9 (4). Ibíd. Pág. 18 (5). Sartre, Jean Paul. Los intelectuales y la política. Siglo Veintiuneo Editores. 1980. 6ª Ed. Bogotá. Pág. 9 (6). Ibíd. Pág. 9 (7). Broccoli, Angelo. Antonio Gramsci y la educación como hegemonía. Editorial Nueva Imagen. 1977. México. Pág. 14 (8) Sartre, Jean Paul. Los intelectuales y la política. Siglo Veintiuneo Editores. 1980. 6ª Ed. Bogotá. Pág.54 (9). Lenin, Vladimir Ilich. Acerca de la Juventud. Editorial Progreso. Moscú. 311 págs.

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DE ESAS COSAS QUE NUNCA PODEMOS DEJAR OLVIDAR Por: Jaime David Rodriguez Ahumada Estudiante de la facultad de Derecho y Ciencias PolĂ­ticas Universidad Nacional de Colombia

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Si nos remontáramos algunas décadas atrás y les contáramos a los miembros del movimiento estudiantil que en nuestra época existe una gran cantidad de estudiantes que no conocen lo que paso el 8 y 9 de junio de 1954 no lo creerían, y si lo hicieran se sentirían indignados por ver como hemos dejado que el olvido desgaste lo que para nosotros como estudiantes deberían ser fechas de importante conmemoración. Peor sería la de los compañeros que estudiaban en el 1984 si les dijéramos que este día pasa desapercibido para la mayoría de los estudiantes y que tal como se lo intentaron hacer creer a ellos, parece ese día no paso “nada”. Siendo sinceros la indignación de los compañeros estaría más que justificada, por eso considero que un espacio dedicado a resaltar la participación de los jóvenes en la política, debe recordar la importancia de este episodio de la historia del movimiento estudiantil a manera de realizar un homenaje a todos los jóvenes que han caído a lo largo de todas la luchas políticas que ha tenido que dar el movimiento. Han pasado ya casi 57 años desde que ocurrió el primero de estos trágicos episodios para la historia del movimiento estudiantil, pero su inicio fue mucho antes, hace también casi 82 años, cuando los estudiantes de universidades y escuelas secundarias adelantaban uno jornada de protesta en contra de las políticas del entonces presidente Miguel Abadía Méndez, quien había permitido, entre otros muchos episodios indignantes, que el ejercito perpetrara en diciembre de 1928 la llamada Masacre de las bananeras. Casi 6 meses después el 7 de junio de 1929 las ya organizadas Brigadas Estudiantiles adelantan una jornada de protestas, acompañados por parte de la clase obrera organizada. Tras algunos enfrentamientos la protesta se disuelve cuando cae la noche, pero un grupo de estudiantes es cercado y atacado a tiros por un escuadrón de la policía montada, allí muere el primer estudiante, en primer com-

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pañero caído, Gonzalo Bravo Pérez. Y relato este momento importante para el movimiento estudiantil, porque es en el marco de la conmemoración de esta fecha y de una huelga estudiantil, que se producirán los hechos por los cuales tenemos que conmemorar estas fechas. Era un 8 de junio, como ya dije de 1954, el país estaba conociendo la cara real, la macabra, de la dictadura del general Rojas Pinilla, y serian los estudiantes universitarios los primeros en ser utilizados como ejemplo del fatal destino que le esperaría a todo aquel que osara desafiar el régimen (después lo conocería un grupo de veteranos de la guerra de Corea y lo aficionados taurinos que se atrevieron a abuchear a su hija María Eugenia y que 8 días después fueron acecinados a golpes por los agentes del estado). Al igual que 25 años atrás los estudiantes adelantaban una jornada de protestas por la situación política y social que estaba atravesando el país y por problemáticas propias de las universidades, principalmente las universidades públicas. Pero era un 8 de junio y había que conmemorarlo así que los estudiantes se dispusieron a realizar dicha actividad. La costumbre era la de llevar a cabo una visita a la tumba de Bravo Pérez y después regresar al campus universitario a realizar actividades deportivas y recreativas, incluyendo un reinado. Tras el regreso al campus universitario los estudiantes son intimidados por un grupo de policías que intenta desalojar los predios de la universidad. Junto con un grupo de estudiantes el joven estudiante medicina Uriel Gutiérrez (estudiante caldense de medicina y filosofía) intenta impedir la entrada de piquete de policía a la ciudad universitaria, pero la respuesta es una ráfaga de disparos que provoca su muerte. Al día siguiente una multitudinaria masa de estudiantes pertenecientes a todas las universidades decide convocar a una marcha en

forma de protesta por el asesinato del compañero Uriel Gutiérrez, pero esta es detenida sobre la carrera 7 por un grupo de soldados del batallón Colombia (recién llegados de la guerra de Corea) quienes abrieron fuego contra la multitud desarmada, provocando así la muerte de 9 estudiantes más: Álvaro Gutiérrez Góngora, Hernando Ospina López, Jaime Pacheco Mora, Hugo León Velásquez, Hernando Morales, Elmo Gómez

Lucich, Jaime Moore Ramírez, Rafael Chávez Matallana y Carlos J. Grisales. Estos 2 casos tiene varias cosas en común, entre ellas, la directa responsabilidad de los jefes de estado en la actuación de los organismos armados estatales, la impunidad en la que quedaron los delitos cometidos por la fuerza pública y sobre todo la subvaloración a la que han sido sometidos en lo que se puede caracterizar como la historia oficial de nuestro país. Y si la impunidad reina en estos 2 casos en tercero es aún peor, ya que ni siquiera es reconocido en la historia del país y apenas es recordado por algunos de los sobrevivientes de una masacre que el país parece hacer desconocido por más de 25 años. Eran los años 80´s una época dura para el país, se adelantaban los primeros diálogos de paz con las guerrillas al tiempo que el ejercito abiertamente los desconocía y el narcotráfico se empezaba a colar en todos los sectores de la población colombiana de los más humildes a los más pudientes. La guerra sucia contra los miembros de movimientos civiles era cada vez más cruenta y los estudiantes no eran la excepción, cada vez eran más frecuentes los casos de estudiantes asesinados, torturados y desaparecidos. Esto junto con fuertes medidas en contra de los estudiantes y de su bienestar, lograron desencadenar un movimiento estudiantil de grandes proporciones. Pero tan grande como fue la organización fue la represión. Un gran grupo de personas armadas (no solo policías también civiles) entraron a la Universidad Nacional, dispararon en contra de los estudiantes, los persiguieron, los golpearon, lo asesinaron a sangre fría. Pero la infamia de este

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acto reposa más en la forma como vilmente fue encubierto, al día siguiente no había rastros de nada, ni una piedra, ni un casquillo y ni una mancha de sangre. Por eso no fue difícil creer la versión oficial de que allí no pasó nada y que no era más que un mito urbano. Después de esto la universidad fue cerrada por un año.

buscando de esta manera que la mayor cantidad de personas se vena beneficiadas por el mismo. ¿De qué mejor manera podemos rendir un homenaje a los compañeros víctimas de la represión, que asumiendo sus banderas? Ni Bravo Pérez, ni Uriel Gutiérrez, ni los cada uno de los compañeros del 9 junio y muchos menos todos los muertos de 16 de mayo pueden pasar a ser personajes olvidados de nuestra historia. Al igual que ellos debemos mantenernos firme en nuestro compromiso, defender la universidad, la educación hasta la última consecuencia, porque esto hace parte de nuestro deber como movimiento estudiantil.

Lo verdaderamente importante es lograr que estos tristes episodios no se pierdan en el tiempo y tengan el espacio que merecen en la historia como momentos en los que el movimiento estudiantil tuvo que enfrentarse a duros golpes y como a pesar de esto se mantuvo se ha mantenido con firmeza dando cada una de las luchas que han sido necesarias para reivindicar los derechos de los estudiantes y para apoyar las luchas sociales de sectores como los obreros, campesinos e indígenas a los que vemos como hermanos, compañeros de una misma causa y que de igual manera nos apoyan y colaboran con nuestras casusas. Este es un llamado a la memoria, a no perder el nombre de Uriel Gutiérrez e identificarlo solo como el edificio administrativo de la Universidad Nacional, a que no sea condenado como ya han sido algunos nombres, a ser solo eso, nombres estampados en una placa de mármol de los cuales pocos conocen su historia y peor aún a pocos les interesa y la sienten como propia. Pareciera que para los estudiantes esto fuera ajeno, no los tocara, no reconocen en estos nombres nada más a parte de tal vez utilizar las mismas aulas que un día estos hombres utilizaron. Por eso es importante respaldar e incentivar los espacios encargados de no dejar perder estos recuerdos, de mantenerlos vivos y no solo como recuerdos, sino además como ejemplos latentes del compromiso del movimiento estudiantil llevado a su máxima expresión en los estudiantes que han dado su vida.

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Pareciera que existirá una seria intención de quitarle el carácter político que ha tenido la universidad (ni no hablo de una en especial, hablo de la universidad como institución, como centro de debate y discusión primordial para cada sociedad) de identificar a estos actores como protagonistas de otrora, los cuales ya no tienen por qué ser resaltados porque hoy en día a la universidad se viene a estudiar y nada más. Este es otro desafío para el movimiento estudiantil, el de recuperar los espacios perdidos y generar nuevos espacios en los cuales las diversas opiniones, los diversos debates y sobre todo los consensos a los que se lleguen sean importantes en la generación de criterios en la sociedad de nuestro país, no solo en cuestiones políticas, económicas, jurídicas etc, sino que también se convierta en el principal centro de desarrollo científico con la responsabilidad de poner dicho conocimiento al servicio de bienestar general

Fuentes Testimonios de testigos del 16 de mayo, recopilados en las tertulias de Memoria y Palabra. Cronología del movimiento estudiantil hecha por la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional y publicada en su página oficial. Roberto Romero, 8 y 9 de junio días del estudiante, centro de memoria, paz y reconciliación, Alcaldía mayor de Bogotá.

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MAYO DEL 68, LA HISTORIA VIVA Y REDITUABLE

“La Revolución Debe Dejar de Ser Para Existir”

Por: David Felipe Gomez Triana Estudiante de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas Universidad Nacional de Colombia

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El presente artículo pretende dar razón y desarrollar desde un análisis histórico-económico las perspectivas, condiciones, tendencias e influencias ideológico-políticas que dieron forma al reconocido y denominado “Mayo del 68” en los principales centros urbanos franceses y alrededor del mundo, develando que éste no fue un proceso apartado y esporádico del pueblo francés, sino que responde a una dinámica internacional de crisis del capital que confluyo con otras iniciativas de la juventud; además de ligar ciertos planteamientos de dicho movimiento con la actualidad colombiana en el ámbito del Movimiento Estudiantil y en general. Una Breve Contextualización A manera de aproximación se hace necesario conocer el contexto nacional de Francia. Así pues los acontecimientos que se estaban desarrollando y llevando a cabo no se pueden comprender por fuera de un contexto internacional. Hace ya dos décadas que la segunda guerra mundial había terminado en Europa y la economía venía en un ciclo de crecimiento capitalista de casi veinte años, en el que grandes capitales se estaban amasando y consolidando en las dinámicas nacionales, poniendo como gran cultor y detentor de las empresas transnacionales a los Estados Unidos, que convirtió el patrón dólar en el patrón de cambió por excelencia a nivel internacional –aunque en el caso de Europa también se manejaba la figura de la Libra Esterlina como moneda de flujo y cambio internacional. En términos productivos las mercancías se realizaban bajo lógicas que sólo se pueden explicar luego de la recuperación de una economía destruida y en guerra, donde la demanda parecía interminable. El mercado de servicios estaba en pleno auge, ya que la publicidad y el afán por el consumo estaba sumiendo a las lógicas Europeas y Norteamericanas. Durante los años 60’s, en los que se estaban dando fuertes pujas a nivel internacional por las colonias y el proceso descolonizador en África, donde procesos al interior de los países estaban

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gestando y presionando fuertemente, eso sin contar con la experiencia independentista de la región de la Indochina –lo cual dividió fuertemente la opinión francesa, entre los pro colonialistas (representados por los partidos tradicionales y curiosamente el Partido Comunista Francés) y las expresiones anticolonialistas se encontraban enmarcadas en las luchas populares sin ninguna directriz o ideología clara. La puya entre el comunismo y el capitalismo está representada nada más y nada menos que por una tención constante de intereses representados por Estados Unidos y por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en un afán inmensurable por controlar cada aspecto del orden internacional y ponerlo bajo sus intereses. Las luchas anti raciales y por los derechos civiles estaban a la orden del día en el marco internacional gracias a las crecientes luchas de la gente de color, especialmente en los Estados Unidos, que se agrupaban bajo grandes organizaciones que en un principio dieron paso a acciones pacificas y en el marco de la ley, mientras que con el paso del tiempo se radicalizo el movimiento, con expresiones como la de las Panteras Negras. En lo cultural la vida que trascurría por aquellos países del norte, se enmarcaba en una revolución total en relación con los antiguos cánones que habían regido durante varias décadas, resaltando la Revolución Sexual que se dio gracias a la posibilidad de usar la famosa píldora del día después y por lo menos en el caso Inglés el surgimiento de un nuevo tipo de literatura que se permitía tratar temas de contenido sexual (ya que la corona había vedado tal tema, por “no ser pertinentes con la moral religiosa del país”). A esto debemos sumarle la nueva preocupación y la cultura que se construyo en torno a la moda, que modificó los parámetros y estándares “tradicionales” y cómo las luchas por la liberación e igualdad de las mujeres se tomaban la academia y otras instancias. Cosas que empezaría a marcar un nuevo rumbo en la vida y accionar de los jóvenes principalmente. En el contexto francés la situación que había de-

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jado la afanada industrialización de la posguerra convirtió aquel país rural, en cuestión de veinte años, en un país urbano haciendo crecer en un principio de una manera desmedida la ciudad de Paris, lo cual obligó al gobierno francés a incentivar el desplazamiento hacia otros centros urbanos como Lyon, Le Mans, Tours, Dijon, entre otras. Así pues dicho crecimiento desmesurado conllevo a una situación pésimas condiciones de vida en dichos centros urbanos, en los que podemos encontrar pésima prestación de los servicios públicos, así como una vivienda a altísimos costos que no complacía o comprendía condiciones dignas de habitabilidad. Cuando llegamos a mediados de los 60’s el 40% de la población económicamente activa se situaba en fabricas , realizando trabajo no calificado, así pues es bastante importante el sector de la población que desarrolla trabajos obreros, cosa que tendría gran incidencia en los paros y movilizaciones llevadas a cabo durante Mayo del 68. Entramos en 1968 con un aparente control de la economía por parte de Estados Unidos que en cuestión de un mes desataría una crisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) debido a que habíamos llegado a la cresta del ciclo en expansión del capital, expresado en Francia por la taylorización, así que cuando la economía empieza su proceso de descenso, aumenta en cuestión de un mes (mayo) el desempleo al doble porque las exportaciones del mercado común europeo se aceleran y a nivel nacional la industria de la construcción y la aviación se detienen por completo. Así pues llegamos a 1968 bajo una situación de grandes y movidas agitaciones en el marco nacional e internacional que en Francia encontraron las condiciones perfectas para su desarrollo, es decir como si éste país hubiera servido como un modelo embrionario en el que varias expresiones de luchas y liberaciones –casi todas inconclusas- a nivel internacional encontraran cabida y palabra en un solo lugar, bajo las circunstancias correctas y el momento apropiado. Así que oficialmente bajo tales circunstancias Mayo del 68 empieza a dar la lucha y “La lucha es

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por la igualdad de los sexos, la liberación sexual, la disolución de viejos esquemas familiares, la abolición del machismo, La lucha contra la explotación capitalista, contra la intervención de imperialismo de toda estirpe” . ¿En Donde Comenzó la Agitación? La agitación de Mayo del 68 comenzó en los dormitorios de una universidad francesa en la que se presento un conflicto por una discriminación a las mujeres. De ahí en adelante lo que siguió fue un acelerado proceso en el que las masas desempleadas, en precarias condiciones de vivienda y en un constante cuestionamiento y crítica acerca de los procesos naturales del capital encarnados en cada dependencia posible, como el caso de la educación, el imperialismo, el reinado del mercado sobre el humanismo y de más. En menos de lo que se esperaba, hasta por parte de los mismos líderes sociales, se volcaron a las calles unos cinco mil estudiantes universitarios acompañados por otros cientos de miles de trabajadores a una dinámica un poco anárquica. Esto conllevo a que en la calle se organizaran mítines, disturbios y hasta puntos de encuentro para discutir el rumbo que debía tomar el movimiento en miras a la construcción y realización de su proyecto emancipador. Pero la agitación no sólo se dio allí cia como previamente se había resino que además esto tuvo eco

en Fransaltado

a nivel internacional, bajo varias experiencias organizativas y de accionar, en ciudades como Nueva York, Londres, Rio de Janeiro, y demás, por parte de la juventud. Para describir lo que estaba pasando qué mejor que en palabras uno de los participantes y más representativos activistas del movimiento, Ivan Illich “Vivían a la sazón conflictos en cada uno de sus países que estimulaban el espíritu de protesta y rebelión especialmente entre los sectores más jóvenes de la población” En cuanto a la pertinencia de este artículo en el ámbito que se ha querido trabajar, será el tema de la educación el punto de inflexión a trabajar. Ya que representa uno de los debates más argüidos y representativos en la época, debido a que conglomera gran parte de los debates puestos sobre la mesa de debate, durante y después de Mayo del 68. Además de contar con una particularidad que describiría y marcaría al movimiento, y fue la unión del sector obrero con el sector estudiantil en la construcción de una propuesta alternativa de país para Francia. Como señalaría tempranamente un líder (apenas dos semanas terminado el movimiento) éste fue un movimiento que no permitiría el cambio de las estructuras políticas y económicas por la falta de experiencia y organización que imperó, sino que más bien debía tomarse como una experiencia que a futuro les daría experiencia acumulada, para la consolidación de un verdadero cambió de las dinámicas político-económicas. La Reflexión Sobre la Escuela en Mayo del 68 En primera medida una de las problemáticas que afanaba más tal tema era el de la escuela, ya que los estudiantes no se sentían conformes con el modelo de escuela que se les estaba presentando, en el que se dejaba de lado la participación del estudiantado en el proceso de aprendizaje. Mientras que aparecían teorías como la de Pulo Freire en la que se plantea un modelo de educación con una propuesta de diálogo y una atmosfera democrática dentro del aula de clases, entre el maestro y el estudiante.

En ello se enmarcaba uno de los puntos fundamentales del debate acerca de la escuela; los y las estudiantes se encontraban maravillados en la manera como el autor Blonsky plantea la escuela ya que la plantea en los siguientes términos: “La escuela se ha convertido en la religión universal del proletariado moderno, una religión que hace promesas vanas de salvación para los pobres de la era tecnológica. El estado ha adopatado esta religión y hace entrar a todos los ciudadanos en un sistema escolar jerarquizado, en que cada etapa finaliza con un título que recuerda rituales de iniciación y las promociones de sacerdotes antiguas” Y una postura que tuvo una mayor acogida y que inclusive llego a agrupar y aglutinar a los trabajadores y estudiantes fue la tesis que lanzo Sartre como método de análisis y replanteamiento de la escuela clásica francesa: “El obrero cree todavía que el estudiante es un tipo que tiene el “humanismo” a su disposición, que comprende mejor ciertas cosas porque se les han explicado mejor y porque tiene tiempo para aprenderlas, esto era verdad en mi época pero ya no. El estudiante de hoy en día es alguien que se atiborra, como se engordan a los gansos, de un saber bien orientado que debe darles capacidades bien delimitadas” Los activistas estudiantiles y obreros también se sintieron atraídos por la idea expuesta de Blonsky sobre lo que debería ser la escuela y su punto de unión con el trabajo, realizando una aproximación al tema de una manera un poco menos académica de lo que lo haría Sartre, en términos más utópicos y romanticistas, en la que plantea: “la escuela del trabajo” donde el esfuerzo se sitúa en un proceso de reorganización del mundo de la vida en donde los trabajadores-estudiantes controla en sus manos el proceso productivo. Es decir “escuela sin escuela” El proceso de escuela tiene que articularse con el de una sociedad construida sobre procesos de solidaridad, en la que “los intereses de clase no se hallen presen-

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tes” Como si tales argumentos expuestos por uno y por otro autor que influencio el proceso de agitación de Mayo del 68 no fueran suficientes Sartre agrego otro factor importante a la hora de plantear la escuela y fue el hecho de agregar la variable consumo al debate, poniéndolo como fin último de lo que plantea la escuela burguesa y hasta la época, y no sólo hace referencia a la realización de las mercancías sino a la reproducción de valores e ideologías que le convienen al sistema para mantener un status quo. Punto de cohesión y exaltación que compartió con la internacional del Partido Comunista que señalaría en un comunicado que: “la escuela es el elemento principal del sistema de producción para el consumo, que se hace cada día más especializado, complejo y burocratizado. La instrucción escolar es necesaria para la producción de las costumbres y las expectativas de la sociedad de consumo. Produce inevitablemente dependencia institucional y clasicismo, a pensar de esos órganos reproductores de la sociedad de consumo” Mientras en Francia el movimiento estudiantil se venía gestando bajo dichos procesos de debate y movilización, a veces procesos violentos y otros pacíficos, pero siempre encaminado a consolidar la permanencia y pertinencia de las acciones a llevar en cambio. Sin embargo dicha experiencia de organización que marcó la historia francesa, al demostrar que el pueblo podía levantarse gracias a un hecho esporádico, no lo hizo de manera definitiva ya que todo aquello que profesaba tal revolución se fue perdiendo en los albores del tiempo, gracias a las acciones reformistas que se aplicaron, por decirlo de alguna manera, dieron origen a una sociedad que perdió aquel espíritu que buscaba la redención del ser en cada uno de los aspectos posibles, pero que se conformo con las migajas que algunos proyectos reformistas encarnaron bajo gobiernos de derecha. América Latina y hechos “compartidos” con

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Mayo del 68 El proceso que se vivió en América Latina, en cuanto al levantamiento popular de éste corte en torno a la educación, se dio bajo dinámicas muy distintas, por el hecho que en primera medida el aparato de control que ejerció el Estado por medio de la educación se dio encadenado a los intereses de la iglesia. Aquel punto en el que la iglesia se volvió un ente de control lo podemos identificar, en el caso colombiano, bajo el gobierno de Rojas Pinilla hasta la década de los 70’s. El control que ejerció la iglesia se ve en cuanto a que los “valores de la iglesia” se transmitieron por ese medio; así pues se reprodujeron valores de individualidad, por la propiedad privada, el total rechazo por cualquier idea comunista (siguiendo directrices norteamericanas) y poniendo de precepto que el conservatismo (en mayor medida) y el liberalismo (en menor medida), los partidos tradicionales en Colombia, son las únicas y “legítimas” formas de participación política en el país. Con respecto a esto Jaramillo Vargas presenta en su tesis el siguiente panorama:

latente y coyuntural, en la que la Revolución Cubana tomaba cada día más fuerza y simpatía entre sectores de izquierda, así como los graves problemas de corrupción y pobreza al interior de los países, cómo lo señalaría Lenin en su texto tareas de la juventud revolucionaria: “Hay que cerrar los ojos ante el hecho de que los estudiantes no están aislados del resto de la sociedad y, por ello, reflejan siempre e inevitablemente todo el agrupamiento político de ésta”. En estos países tal movimiento tuvo una mayor repercusión que en Francia, ya que por lo menos en Uruguay se crearon guerrillas urbanas como “Los Tupamaros” que nacieron propiamente del movimiento estudiantil. Así como “Los montoneros” en Brasil también fueron una expresión clandestina y armada nacida del movimiento estudiantil. En cuanto al caso colombiano no podemos dejar en el olvido un proceso que puede llegar a ser comparable con el de Mayo del 68. El 25 de mayo de 1964 la Universidad Industrial de Santander (UIS) organiza un paro por

la defensa de los derechos estudiantiles en el marco de la institucionalización de una verdadera democracia universitaria . Tal paro comenzó el 25 de mayo, en menos de dos días ya habían miles de estudiantes volcados en las calles para protestar a favor de la reforma, así mismo como en el caso de Francia, los ciudadanos de Bucaramanga se mostraron a favor de lo propuesto por los estudiantes, es decir encontraban como justa su reclamación. De tal magnitud fue el paro que al cabo de una semana según cifras del gobierno nacional indica que cerca del noventa por ciento de las actividades económicas en la ciudad se hallaban estancadas a causa del apoyo brindado a los jóvenes estudiantes. Posteriormente los estudiantes de la UIS se dirigieron en una multitudinaria marcha a la ciudad de Bogotá para poner en consideración de la opinión nacional su situación, al llegar a la Plaza de Bolívar en Bogotá, se vieron acompañados de otros movimientos estudiantiles provenientes de las universidades públicas de

“La escuela colombiana no cumple adecuadamente con su función socializadoras, que más bien es individualizadora, y en términos generales, fuente de alienación e indiferencia, al poner de manifiesto la inoperancia de la mayoría de las normas sociales que pretende inculcar sin universo alguno” Casualmente las directrices que marcaron los lineamientos de lucha en Francia se dieron en los mismos frentes de acción en América Latina, la no intervención extranjera, en contra de las dictaduras militares y aceptación de políticas imperialistas. Los países que tuvieron un mayor papel protagónico en ésta lucha, ligada a dinámicas internacionales inspiradas en Mayo del 68, fueron Brasil, Méjico, Argentina y Uruguay. La gran diferencia del proceso escolar que se vivió en América Latina se encuentra en que se quiso enajenar al estudiantado de una realidad

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todo el país, la mayoría de sus peticiones fueron atendidas por el gobierno nacional ante la fuerte presión a la que se encontraba subsumido en la ciudad de Bucaramanga por el apoyo de amplias capas de la población. Ahora bien hasta el momento no se ha abordado la segunda parte del título del presente trabajo y es lo que respecta a lo “redituable” del movimiento de Mayo del 68. En primera medida la situación histórico-concreta se puede cualificar en términos similares si analizamos que las luchas y sus motivaciones aún siguen vigentes en términos de que el imperialismo sigue dominando; el mercado sigue marcando lo que vale y lo que no, dictaminando que vales por lo que tienes y no por lo que eres; la opresión de las mujeres, que se demuestra en el pago de salarios menores que a los hombres, sin contar más acerca del tema. En cuanto al tema educativo parece ya muy lejos que salió el manifiesto de Córdoba y que estuvimos en un proceso en el que se nos reconocían nuestros derechos como estudiantes en la toma de decisiones por medio de la participación multitudinaria de todos como un solo ente y cuerpo estudiantil politizado (60’s – 70’s), pero que actualmente nos enfrentamos a una nueva y cruda realidad en la que ni existe un movimiento estudiantil fuerte y unido, y mucho menos, politizado en términos de aglutinar el debate y la formación política. Y cabe anotar que un movimiento estudiantil sin horizonte político es una simple agremiación que logrará sólo objetivos pequeños y a corto plazo dejando de lado su función transformadora . Por eso es que no debemos olvidar o enajenarnos de nuestra realidad, y más aún convertirnos en sujetos capaces de analizar, comprender y transformar nuestra realidad, porque si la educación no cumple una labor transformadora solamente es una repetición y reiteración de los viejos esquemas de aprensión del conocimiento, que no permiten el verdadero desarrollo integral de los sujetos. A manera de conclusión es importante reiterar que así como el conocimiento no se puede alejar de la realidad, éste tampoco puede ser apático a la transformación de ésta, entendiendo esto

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como un proceso dicotómico en el cual, como diría una famosa frase durante Mayo del 68: “Sólo si cambia la sociedad cambia la escuela”

Fuentes

Uno de los slogans coreados por los participantes del movimiento de Mayo del 68, apareció plasmado en una de las paredes de la Universidad de Nanterre (Francia). André y Raphaël Glarskmann. Mayo del 68 por la subversión permanente. Ed. Taurus. España, 2008. Pág. 195 Rodríguez, Jesús Antonio. Mayo del 68: una razón histórica. Universidad Francisco José de Caldas. Colombia, 1995. Pág. 10 Ibíd. Pág. 14 Ibíd. Pág. 15 Sartre, Jean Paul. Los Intelectuales y La Política. Siglo Veintiuno editores. 1980. Pág. 66 La internationalite communiste et l’ecole de clase. Maspero. Pág 305 Jorge Jaramillo Vargas, Alienación política de la juventud colombiana. Universidad Externado. Colombia, 1990. Pág. 40

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Por: José Abelardo Díaz Jaramillo Magister en Historia Docente universitario

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1. Presentación. El Movimiento Obrero Estudiantil Campesino 7 de Enero fue acaso la primera manifestación de la influencia que ejerció la Revolución Cubana en Colombia. Sus orígenes se remontan a los comienzos de 1959, en tiempos del antidemocrático Frente Nacional, y se caracterizó por reivindicar una dura postura antielectoral, de crítica al Partido Comunista Colombiano y a favor de la lucha armada. Estudiantes, profesionales, obrero y campesinos hicieron militancia en sus filas, y en distintos momentos de su corta historia –diez años aproximadamente- alimentaron los sueños insurreccionales y de revolución que promovió.

A pesar de haber existido como proyecto político y de haber estimulado el surgimiento de nuevas expresiones de izquierda como el ELN, el EPL y el MOIR, para colocar sólo algunos ejemplos, es evidente que se carece de una lectura sistemática que de cuenta de la historia de este significativo movimiento. Una tarea que aún sigue pendiente. En este escrito se hace una breve aproximación a la bibliografía que existe sobre el MOEC 7 de Enero, queriendo identificar cómo se ha analizado su presencia en el escenario plitico de los años sesenta del siglo pasado, y qué aspectos podrían tenerse en cuenta para futuras investigaciones.

1.1 Lecturas desde la Izquierda o Lecturas Evaluación Política

de

Las primeras lecturas sobre el MOEC 7 de Enero fueron realizadas por personas y colectivos políticos pertenecientes a sectores diversos de la izquierda colombiana. A través de ellas sus autores pretendían “saldar cuentas” con la

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referida organización, estableciendo críticas que sirvieran –ese era el propósito- para identificar los errores que en cuestiones de estrategia y táctica (términos muy comunes en el léxico y ambiente político de la época) el MOEC 7 de Enero había cometido, y se constituyeran a su vez (las críticas) en una fuente de experiencia para aquellos sectores comprometidos con los procesos de transformación política.

En ese sentido, habría que señalar, desde el ejercicio historiográfico que aquí se pretende desarrollar, algunos de los rasgos o particularidades más comunes que están presentes en este conjunto de trabajos, que bien podrían definirse clasificatoriamente como lecturas de evaluación política. En ese orden de ideas, habría que destacar:

Apasionamiento político: Elemento que sobresale cuando se analiza la historia del MOEC 7 de Enero, y que esta ligado necesariamente con la militancia política de quien o quienes la realizan. Lo anterior es, en gran medida, expresión de un momento histórico – político en donde la presencia de organizaciones, debates, polémicas y discursos de izquierda, unidos a un definido compromiso político, es, además de notorio, algo normal.

Historia adjetivada: Es recurrente, como derivación del apasionamiento político mencionado anteriormente, emplear adjetivos con los que se pretende validar o descalificar el significado del MOEC 7 de Enero. En ese orden de ideas, es común encontrar un conjunto de términos como foquistas, anarcosindicalistas, aventureros, pequeño burgueses, etc., que cambian de significado de acuerdo a la filiación política de quien (movimiento o persona) los emplee: si se define como marxista-leninista, marxista-leninista-maoista, pro cubano, pro

chino, etc.

Evaluación política: La finalidad de los análisis elaborados no es otro que el de sacar lecciones, las cuales son pensadas como contribución y aporte, con el propósito de que otras organizaciones de izquierda puedan corregir prácticas políticas que se consideran erróneas, desde el punto de vista de quien elabora la evaluación. En ese sentido, hay una finalidad pragmática, de carácter político, detrás de las referencias hechas al MOEC 7 de Enero.

Referente interpretativo: Es común que se hable desde un marco de análisis denominado marxismo - leninismo, en unos casos, y desde un marxismo – leninismo - maoísmo, en otros. Estos marcos funcionan como esquemas, integrados por tesis y planteamientos elaborados para otros contextos, que al ser utilizadas sin crítica ni problematización alguna, se convierten en dogmas nefastos no solo para la práctica política, sino para el mismo ejercicio de conocimiento.

1.1.1. Primeros Trabajos

El primer ejercicio que se enmarca dentro de la corriente de evaluación política que se ha señalado, lo constituye el documento Hagamos del MOEC un autentico partido Marxista Leninista (Octubre de 1965), elaborado por Francisco Mosquera Sánchez, quien para entonces militaba en el MOEC 7 de Enero y lideraba una tendencia que reivindicaba un conjunto de postulados y observaciones críticas sobre los

enfoques políticos y los métodos de lucha que promovían algunos de los dirigentes de la dirección nacional19. El documento es valioso en la medida en que ofrece información de primera mano sobre aspectos de la vida interna del MOEC 7 de Enero, especialmente en lo que tiene que ver con las peleas y debates permanentes que allí se presentaban, los cuestionamientos a los proyectos armados, al papel de la ayuda internacional que se recibía, sobre la estructura orgánica, la influencia maoísta en el movimiento, entre otras importantes cuestiones. Lo anterior es bastante interesante, aun conociendo de antemano, la alineación del autor en uno de los varios bandos que se enfrentaron al interior del MOEC 7 de Enero.

Otro trabajo en donde se elabora una síntesis histórica, es el libro de Mauricio Torres titulado Democracia burguesa o democracia revolucionaria?210 En él se pretende hacer una valoración política del movimiento tratando de ubicar, desde la perspectiva del autor, los aspectos positivos y negativos que éste aportó para la lucha política, en su corta existencia311. Hay que señalar que Mauricio Torres fue el seudónimo de Antonio Pinzón Sarmiento, militante activo del MOEC 7 de Enero que hizo parte de la primera dirección nacional que se constituyó tras la realización del Primer Congreso celebrado en Cali en julio de 1960. Torres había militado anteriormente en el PCC, de donde había sido expulsado tras plantear cuestionamientos a los presupuestos tácticos reivindicados en ese entonces por la organización comunista. De hecho, Torres va a ser uno de los 9 1 Esta corriente se constituirá posteriormente en el maoísta Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, fundado en septiembre de 1969 en la ciudad de Medellín. 10 2 Torres, M. Democracia burguesa o democracia revolucionaria? Editorial 8 de Junio y Editorial La Pulga. S.f. 11 3 Torres.

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varios ex militantes del PCC que como sector, va a vincularse al MOEC 7 de Enero.

Teniendo un “conocimiento directo del desarrollo del MOEC y de sus luchas internas” y apoyándose en “el estudio de algunos documentos de dicha organización”, el autor elabora una historia a partir del establecimiento de tres etapas: una primera denominada “Lucha por la creación de una vanguardia”; una segunda etapa denominada “Lucha por la unidad revolucionaria”,y una tercera etapa, denominada “Escisión del MOEC”412. Al describir lo significativo de cada una de estas etapas, el autor ofrece información sobre eventos (congresos y plenos), sobre personas y sectores sociales que fueron parte activa del movimiento, sobre los debates políticos que se dieron al interior, planteando las tesis enfrentadas y los sectores que las defendían, entre otros aspectos. Es importante destacar que el autor acompaña la descripción histórica apoyándose en documentos internos del movimiento, con lo cual, pone en evidencia la existencia de diversos materiales (programa, cartas, periódicos, etc.) fundamentales para una posible reconstrucción histórica.

Si bien el libro que comentamos se inscribe en la corriente de evaluación política, y por lo tanto, recoge algunos de los criterios propios de esta visión (apasionamiento, adjetivación permanente, evaluación política y demás), no deja de ser una referencia primordial para quien pretenda abordar la historia del MOEC 7 de Enero.

Otro trabajo que se ubica en la misma dirección, lo constituye el documento ¿De donde venimos, hacia donde vamos, hacia donde debemos ir?513

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Torres, 65. Proletarización. ¿De donde venimos, hacia

(Octubre de 1975), elaborado por un sector de izquierda de Medellín, de los años setenta, que se denominó Proletarización. Ubicado en el campo marxista - leninista, de acuerdo a lo manifestado en la introducción, sus autores se proponen “hacer un análisis histórico del movimiento revolucionario desde 1903, basado en los materiales emanados de cada una de las organizaciones”614 con el propósito no “de contemplarla o de acumular conocimientos sino como ‘arma del presente’ que nos ayude a responder el interrogante ¿de dónde venimos?, que lleva en su seno este otro: ¿hacia dónde vamos?, y si es preciso, como en el caso particular nuestro, plantearnos y resolver un nuevo interrogante: ¿A dónde debemos ir?”715.

En ese orden de ideas, elaboran una evaluación del MOEC 7 de Enero, recreando las observaciones más comunes de entonces, las cuales se sustentaban especialmente a partir de los trabajos de Mauricio Torres. Al final, ofrecen, a modo de síntesis, y como lo hacen con las otras organizaciones que son evaluadas, unas conclusiones sobre el papel del MOEC 7 de Enero en la contienda política, en donde se plantea que éste “fue el primer grupo que surgió influido por la revolución cubana”, y que fue “un movimiento revolucionario que parte de un análisis equivocado sobre el grado de desarrollo de la lucha de clases”, entre otras observaciones816.

El libro La masacre de Santa Bárbara (Frente Nacional 1958 – 1965), elaborado por un grupo de intelectuales de izquierda agrupados en torno al Centro de Investigaciones José Carlos Mariátegui917, se enmarca en la corriente de

donde vamos, hacia donde debemos ir? Editorial 8 de Junio. Medellín, 1975. Presentación. 14 6 Proletarización, Presentación. 15 7 Proletarización, 7. 16 8 Proletarización, 91 y 92. 17 9 Centro de Investigaciones José Carlos Ma-

trabajos que pretenden hacer una lectura política del MOEC 7 de Enero, buscando establecer sus aciertos y debilidades en el escenario histórico mencionado. De acuerdo con los autores, el MOEC 7 de Enero fue una expresión política que, al igual que el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR) y el Partido Revolucionario Socialista (PRS), surgió como respuesta a la crisis nacional, la represión hacia las organizaciones sindicales y a la ausencia de una organización de izquierda con una “orientación política acertada”1018. Apoyándose en el trabajo de Mauricio Torres y del grupo Proletarización, el libro reproduce, sin la más mínima problematización, las tesis planteadas en esos trabajos, sin ofrecer aporte alguno, desde el punto de vista de las fuentes o de nuevas lecturas de interpretación.

Ulises Casas por su parte, en el libro De la guerrilla liberal a la guerrilla comunista1119, se refiere al MOEC 7 de Enero estableciendo la relación que se dio entre esta organización y el triunfo de la Revolución Cubana. De acuerdo con el autor, el proceso cubano despertó entusiasmos, especialmente en la juventud, que se volcó hacia el monte con el fin de constituir guerrillas “con la ilusión de que a corto plazo era posible derrocar a la oligarquía así como en Cuba se había derrocado a la dictadura”1220. En lo que respecta al MOEC 7 de Enero y la lucha guerrillera, el autor resalta que éste movimiento obtuvo, a comparación de otros como el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), mejores resultados en su proyección armada, en la medida en que “en su composición había personajes de larga relación con el movimiento guerrillero liberal y además tenían elementos políticos más acordes con el momento histórico”. Sin embargo,

riátegui. La masacre de Santa Bárbara (Frente Nacional 1958 – 1965). Editorial La Pulga. Medellín, 1977. 18 10 Centro de Investigaciones, 87. 19 11 Casas, Ulises. De la guerrilla liberal a la guerrilla comunista. Bogotá, 1987, s.e., 167 y 168. 20 12 Ibid., 168.

el autor señala que ésta particularidad, mezclada en ocasiones con algo de ingenuidad política, fue la causa principal que le significó la muerte a Antonio Larrota (importante dirigente del MOEC 7 de Enero) en las montañas del Cauca, a manos de un ex guerrillero liberal. Hay que señalar, sin embargo, que este trabajo se caracteriza por hacer planteamientos ya comunes sin ofrecer novedad alguna1321, debido en gran medida, a que cuenta con un apoyo pobre de fuentes. De ahí que sean lugares comunes, los hechos y lecturas que el autor comenta sobre el MOEC 7 de Enero. Aun así, este trabajo, que data de 1987, logra diferenciarse de los anteriores, en lo que respecta al empleo abusivo de adjetivos y epítetos, que como ya se observó, fueron un recurso discursivo permanente, empleado en ocasiones para negar la necesidad de emprender análisis serios y profundos sobre las realidades que se querían transformar. Lo anterior no quiere significar que el autor no tenga ni manifieste una abierta militancia política, que no permita inscribirlo dentro de la corriente de evaluación política1422.

En Galán el comunero, Camilo el guerrillero1523, Francisco J. Trujillo, (militante y protagonista directo de las luchas de la izquierda en los años sesentas y setentas), se refiere en varias ocasiones al MOEC 7 de Enero, en la segunda parte del 21 13 Son dos las fuentes citadas por el autor: la primera es el libro de Alonso Moncada Abello, Un aspecto de la violencia; y la segunda es el testimonio de Ricardo Lara Parada, aparecido en la revista Trópicos No3. 1980. 22 14 No en vano, se puede leer en la dedicatoria que consigna el autor al comienzo del libro lo siguiente: “Al glorioso y combativo campesinado de Colombia de cuya entraña salí y al que sigo teniendo el honor de pertenecer y defender hasta la muerte”. 23 15 Trujillo, Francisco. Galán el comunero, Camilo el guerrillero. Promotora de Publicaciones. S. f.

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libro, dedicado a la vida y obra de Camilo Torres Restrepo. En el apartado titulado “De nuevo en Colombia”, Trujillo afirma que a su regreso de Europa en 1958, Camilo retoma el proyecto de ECISE, se vincula a la Universidad Nacional como Capellán y profesor, a la vez que desarrolla el trabajo comunal en el barrio Tunjuelito. Estos espacios le permitieron entrar en contacto con sectores populares, estudiantes y expresiones de izquierda, con los que intercambiaba opiniones. En ese contexto, señala que si bien Camilo se volvió amigo de los jóvenes vinculados al Partido Comunista, no rechazó a los jóvenes del MOEC 7 de Enero, “como aquellos lo hacían, tildándolos de aventureros”1624.

de prevenciones, aunque “con el ánimo de ganarlo para su causa, como también lo hacen los comunistas”1927. Sobre los alineamientos internacionales, fundamentales para la época referida, Trujillo señala que el MOEC 7 de Enero constituía un “ensamblaje confuso Cuba – China”, hecho que redoblaba las razones “para los ataques de los comunistas ortodoxos, cuando ya se discutían con secretos a voces las diferencias chino – soviéticas”2028. En el apartado titulado “El Frente Unido”,Trujillo describe el surgimiento del proyecto organizativo camilista destacando la participación del MOEC 7 de Enero al lado del Partido Comunista, el FUAR y otras expresiones políticas.

En el apartado titulado “Los movimientos revolucionarios”, Trujillo describe el impacto que generó la Revolución Cubana en el país, refiriéndose especialmente a la polarización (sectarismos, dogmatismos, celos, chismes) que significó el referido acontecimiento para los sectores de izquierda en el país. Aquí se señalan algunas cuestiones importantes sobre el MOEC 7 de Enero. Por ejemplo, sobre sus orígenes y simpatías políticas, afirma Trujillo que el MOEC 7 de Enero, además de ser “el primero en hacer suya la Revolución Cubana”, surgió “en Bogotá en 1959 al calor de las luchas callejeras contra un alza del transporte y todas sus incidencias”1725.

Puede decirse que las referencias de Francisco Trujillo sobre el MOEC 7 de Enero son rápidas y no están sustentadas en ningún tipo de fuente o documentación. Sin embargo, es importante recalcar que el autor fue protagonista directo de muchos de los hechos descritos. De igual manera, hay que señalar que el libro esta pensado como un material de educación política, más que como una disertación con pretensiones académicas. Aún así, lo anterior no es razón para dejar de señalar ciertas imprecisiones2129. En definitiva, se deben destacar las referencias del autor a las relaciones de Camilo con los militantes del MOEC 7 de Enero, el papel de las luchas contra el incremento en las tarifas del transporte urbano en

27 19 Trujillo, 108. 28 20 Trujillo, 108. Sobre la procedencia de sus integrantes, 29 Me refiero, por ejemplo, a la observación caracterizados en su momento por el “ardor, 21 romanticismo, decisión y la candidez política”, que hace el autor sobre Federico Arango Fonnegra, afirma Trujillo que “la mayoría de sus iniciadores de profesión ingeniero y hermano de María Arango, no tienen militancia política anterior y solo quien fue muerto en el Territorio Vásquez, cuando unos pocos viene de las filas comunistas”1826. intentaba crear un movimiento armado. De acuerdo Sobre las relaciones con Camilo Torres, afirma con Trujillo, Federico era militante del MOEC 7 de que los jóvenes del MOEC 7 de Enero se Enero, hecho que de ninguna manera es cierto. El acercaron al proyecto del Frente Unido libres “proyecto armado” del joven profesional fue “pro24 16 Trujillo, 104. pio”, en la medida en que no estableció relación al25 guna con otras organizaciones de izquierda ya exis17 Trujillo, 107. 26 tentes, como el mismo MOEC 7 de Enero. 18 Trujillo, 107.

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Bogotá en la conformación del MOEC 7 de Enero, el influjo temprano de la Revolución Cubana y del proceso chino, entre otras cuestiones.

1.2 Lecturas desde la academia.2230

El MOEC 7 de Enero también ha sido objeto de referencia por parte de investigadores y académicos, que ajenos -en cierta medida- a cualquier interés partidista inmediato, lo han abordado cuando ello ha sido necesario, pero en el marco de otro tipo de temas. Lo anterior conlleva a destacar la ausencia de trabajos sistemáticos centrados exclusivamente en el MOEC 7 de Enero. En esa dirección, habría que señalar que las referencias al movimiento, consignadas en los trabajos de ciertos investigadores son tangenciales, y cuando se mencionan fuentes, salvo en uno que otro caso, son las ya conocidas. De ahí que se haya aportado muy poco sobre el tema, reinando en verdad los lugares comunes, e incluso observándose imprecisiones y desinformación en ciertos aspectos.

En Las luchas agrarias en Colombia2331, Pierre Gilhodes se refiere al MOEC 7 de Enero en el Capítulo Cuarto dedicado a describir “La Violencia bajo el Frente Nacional”. De acuerdo con el autor, si bien la instauración del pacto bipartidista trajo como consecuencia que desaparecieran los motivos directos que habían conducido a las dos colectividades al enfrentamiento, la agitación en las zonas rurales antes que declinar, tendió a extenderse a nuevas regiones del país. Señala Gilhodes sin embargo, que el grueso de las fuerzas 30 22 Por razones de espacio no se ha incluido el análisis de gran parte de los libros y tesis de grado ubicados en esta segunda clasificación, en donde se hacen referencias al MOEC 7 de Enero. 31 23 Gilhodes, Pierre. Las luchas agrarias en Colombia. Ed. La Carreta, 3º Edición, 1976.

guerrilleras liberales fue cooptado por el sistema y en algunos casos, ciertos jefes asumieron una vida dedicada al bandidaje y la extorsión. En lo que respecta a las guerrillas vinculadas al Partido Comunista, estas se asentaron en regiones de colonización, dedicadas a las labores del campo, antes de que fueran estigmatizadas con la figura de las Repúblicas Independientes, y sometidas a fuertes operativos militares que trajeron como consecuencia su repliegue hacia nuevas zonas, a la vez que a la radicalización de sus razones de existencia.

Estos sucesos se complejizaron por el influjo de la Revolución Cubana y el surgimiento del MRL, disidencia liberal alimentada por el entusiasmo de jóvenes estudiantes radicalizados y viejos lideres ex guerrilleros. Señala Gilhodes que la reincorporación lenta del MRL a las filas del Partido Liberal defraudó, especialmente a la mayoría de los estudiantes que lo integraban, impulsándolos a buscar nuevos caminos políticos. En este contexto, el autor hace referencia al MOEC 7 de Enero. Desafortunadamente, solo se apoya en una fuente2432, lo cual lo conduce a realizar observaciones limitadas sobre el tema. Por ejemplo, afirma que Antonio Larrota fue líder estudiantil, ex – presidente de la Unión Nacional de Estudiantes y que para mediados de 1959 había viajado a Cuba, datos que no ameritan problema alguno. Sin embargo, a renglón seguido, habla de “sus seguidores”, sin explicar exactamente a quienes o que sectores sociales se refiere, los cuales ejecutaron “operaciones de comando”, sin establecer cuándo, de qué tipo y donde se realizaron2533. Lo anterior es importante establecerlo ya que permite identificar el carácter y los distintos momentos que constituyeron la vida política del MOEC 7 de Enero: sus etapas, las actividades militares y la composición social de su militancia. 32 24 Nos referimos al texto de Alonso Moncada, Un aspecto de la Violencia. Bogotá, 1963. 33 25 Gilhodes, 73.

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De igual manera, señala sin mayores precisiones que Larrota “buscaba una revolución armada campesina”, lo cual lo llevó junto con “sus seguidores” a establecer relaciones con excombatientes guerrilleros y ex – bandoleros, con quienes “intentaron unirse para acciones comunes”2634. Termina Gilhodes refiriéndose, en un estilo algo cantinflesco, a la muerte de Larrota en el Cauca a manos de un bandolero aliado, considerando que su muerte fue un fracaso, aunque señale a renglón seguido que “el esfuerzo tuvo consecuencias importantes” en la medida en que se convirtió en “un ejemplo y en los años siguientes nuevas generaciones de estudiantes fueron también a las distintas montañas sólo para morir”2735.

En El guerrillero invisible2836, biografía sobre el sacerdote español Manuel Pérez y su militancia en las filas del Ejército de Liberación Nacional, su autor, Walter Broderick, refiere un hecho destacado en la historia política de la organización insurgente que se relaciona con la historia del MOEC 7 de Enero. En efecto, de acuerdo con el relato de Broderick, la aparición pública del ELN el 7 de enero de 1965 con la toma al municipio de Simacota fue un acto premeditado con lo cual se pretendía rendir un homenaje a Antonio Larrota y recordar las protestas populares que éste lideró en Bogotá a comienzos de 19592937. Igual sucedió con la lectura de la Proclama a los Colombianos por parte del cura Camilo Torres, documento con el cual se oficializaba su vinculación a la mencionada organización insurgente, la cual fue leída al año siguiente, el 7 de enero de 19663038.

34 26 Gilhodes, 74. 35 27 Gilhodes, 75. 36 28 Broderick, Walter. El guerrillero invisible. Intermedio Bogotá, 2000. 37 29 Broderick, 72. 38 30 Broderick, 229.

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Sobre el tema, comenta Broderick que en los preparativos para la aparición publica de la Proclama a los Colombianos, Fabio Vásquez Castaño escogió el día: “Era el 7 de Enero de 1966, fecha en que se cumplía el primer aniversario de la toma de Simacota, operación que a su vez, conmemoraba el aniversario de una protesta encabezada en 1959 por Antonio Larrotta, fundador del Movimiento Obrero Estudiantil Campesino (MOEC), de cuyas filas procedían algunos miembros iniciales del ELN”3139.

Eduardo Pizarro, por su parte, ha hecho frecuentes referencias al MOEC 7 de Enero en sus análisis sobre los orígenes y desarrollos de la insurgencia en Colombia. En el artículo “La guerrilla y el proceso de paz”3240 Pizarro señala tres etapas distintas del movimiento guerrillero en el país. En la primera etapa, denominada de emergencia y consolidación de los grupos guerrilleros de “primera generación”, se ubica al MOEC 7 de Enero, organización político militar que como el Ejército Revolucionario de Colombia (ERC) y las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), “tenían en común su concepción de los focos armados de vanguardia, su origen eminentemente urbano, su intento de alcanzar sólidos contactos con regiones y protagonistas de la violencia anterior y, sobre todo, su origen en una decisión política previa signada por un voluntarismo político radical de capas medias”3341.

En el libro Insurgencia sin revolución. La guerrilla en Colombia en una perspectiva comparada3442, el autor enfatiza en los intentos que efectuaron 39 31 Broderick, 72. 40 32 Pizarro, Eduardo. “La guerrilla y el proceso de paz”, en Entre movimientos y caudillos. Cinep – Cerec. 1989. 41 33 Pizarro, 251. 42 34 Pizarro, Eduardo. Insurgencia sin revolución. La guerrilla en Colombia en una perspectiva comparada. Tercer Mundo Editores – IEPRI. 1996.

distintas organizaciones armadas, entre ellas el MOEC 7 de Enero, por vincular a antiguos combatientes liberales a sus huestes. En esa dirección, destaca el éxito relativo que tuvo el MOEC 7 de Enero al atraer a personajes como Eduardo Franco Isaza y Roberto González Prieto (alias Pedro Brincos), pero también a personajes nefastos y en vía de descomposición social, como Adán de Jesús Aguirre (alias Aguililla), el asesino de Antonio Larrota3543. Hay que señalar, sin embargo, que Pizarro no se apoya en ningún tipo de fuente primaria que apoye sus aseveraciones sobre el MOEC 7 de Enero3644. Aun así, hace importantes aportes que ayudan a esclarecer el contexto histórico que estimuló la irrupción de expresiones como el MOEC 7 de Enero, al igual que sobre las particularidades sociológicas de estas organizaciones, como lo pueden ser sus referentes doctrinarios, su relación - articulación con la violencia partidista, las diferencias con otras organizaciones guerrilleras, etc.

El libro Camilo: Acción y utopía3745 de Orlando Villanueva Martínez es otro trabajo donde hay referencias permanentes al MOEC 7 de Enero. En efecto, en el capítulo cuarto titulado “Camilo Torres Restrepo: proyecto político”, el autor hace una descripción de los distintos movimientos políticos que hicieron oposición al Frente Nacional. 43 35 Pizarro, 112 y 113. El autor comete una imprecisión al afirmar que el médico Tulio Bayer fue integrante del MOEC. 44 36 Salvo en el libro Una democracia asediada. Balance y perspectivas del conflicto armado en Colombia. Grupo Editorial Norma. Bogotá, 2004. Se refiere Pizarro allí al trabajo de Richard Gott Las guerrillas en América Latina, Editorial Universitaria. Chile, 1971. De acuerdo con Gott, la fecha para la toma del municipio de Simacota, el 7 de enero de 1965, fue un gesto simbólico de reconocimiento hacia el MOEC. Ver Pizarro, 101. 45 37 Villanueva, Orlando. Camilo: acción y utopía. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 1995.

En ese contexto, y debido precisamente a la instauración del mencionado pacto bipartidista, se dio lo que el autor llama “un resurgimiento de las ideas nacionalistas y movimientos políticos de izquierda”, que se expresaron a través de una serie de movimientos como el MOEC 7 de Enero, la Acción Revolucionaria Colombiana (ARCO), EL Partido de la Revolución Socialista (PRS), EL Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR), el Frente Unido y el ELN3846.

Si bien Villanueva señala, en lo que respecta al MOEC 7 de Enero, cuestiones ya sabidas (etapas y períodos del movimiento, debates y polémicas internas, etc.), debido al uso de fuentes ya conocidas, hace un aporte destacado al dar a conocer fuentes inéditas ubicadas en el Archivo de la palabra (conjunto de entrevistas realizadas a destacados personajes vinculados al ambiente político de la época) y la Carpeta Camilo Torres ubicada en el Centro de Documentación de la Facultad de Sociología, de la Universidad Nacional de Colombia, en donde existen documentos relacionados con el tema. De igual manera, habría que destacar que uno de los aportes más significativos del autor, es destacar las relaciones que se establecieron entre el MOEC 7 de Enero y el Frente Unido del padre Camilo, a partir del año 1965.

Cesar Augusto Ayala Diago3947, por su parte, en el libro Nacionalismo y populismo. Anapo y el discurso político de la oposición en Colombia: 1960-1966, hace referencias al MOEC 7 de Enero, especialmente en el capítulo 3 (“Plataformas, documentos programáticos y periódicos movilizados durante la campaña electoral 46 38 Villanueva, 156. 47 39 Ayala Diago, Cesar Augusto. Nacionalismo y populismo. Anapo y el discurso político de la oposición en Colombia: 1960-1966. Línea de Investigación en Historia Política – Universidad Nacional. Bogotá, 1995.

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de 1965-1966”) y en el capítulo 4 (“El Frente Nacional ante el discurso de la oposición”). Pretende el autor aplicar el análisis de contenido y de correlación a los distintos programas y documentos de las expresiones o movimientos políticos que hicieron oposición al Frente Nacional en el período que abarca el libro: 19601965. En ese orden de ideas, el autor tiene en cuenta al MOEC 7 de Enero, al lado de expresiones como el PCC, la Línea Dura y Blanda del MRL, la ANAPO, el Partido Social Demócrata Cristiano, entre otros. Desde esa perspectiva, Ayala Diago ofrece un nuevo punto de análisis para abordar, en el caso del MOEC 7 de Enero, sus postulados políticos, es decir, centrar la mirada en la construcción de discurso político discriminando los elementos constitutivos más comunes. Sin embargo, parece ser que el autor se apoyo en un solo documento del MOEC 7 de Enero, tal vez su primera Resolución Política de 1960, que por cierto, no referencia en la bibliografía.

Además de los trabajos abordados anteriormente, existen diversas tesis de pregrado y de maestría en sociología e historia, en donde se referencia al MOEC 7 de Enero. Podrían señalarse las siguientes: de Víctor Manuel Zuluaga, Colombia, estado y guerrilla: 1961 – 1966. Tesis de Pregrado en Sociología, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 1988; de Miguel Ángel Beltrán, La oposición al Frente Nacional. Tesis de Pregrado en Sociología, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 1991; de Giovanni Molano Cruz, La acción política bajo el Frente Nacional. Tesis de Pregrado en Sociología, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 2002; de Frank MOLANO, El imaginario maoísta 1965 – 1982 como mentalidad revolucionaria en la izquierda colombiana. Tesis de Maestría, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, 2004.

Algunas Observaciones Finales

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Vistas así las cosas, resulta oportuno finalizar el ejercicio sobre el análisis de la producción historiográfica existente acerca del MOEC 7 de Enero, enfatizando en las características y particularidades más sobresalientes de los trabajos que aquí se han reseñado. Los trabajos han sido clasificados, teniendo en cuenta aspectos relacionados con el manejo de fuentes, marcos teóricos explicativos, intereses cognoscitivos, orígenes políticos o militancia de los autores, entre otros, en dos grupos que hemos denominado corriente de evaluación política o historia militante y corriente académica o historiográfica.

Entendimos por corriente de evaluación política aquella tendencia analítica que privilegia la lectura política, siendo común el deseo de evaluar el papel que jugó o las debilidades que tuvo el MOEC 7 de Enero como organización de izquierda; es común, por lo tanto, el uso de adjetivos para denominar procedencias, comportamientos sociales, discurso, posturas, etc.; igualmente, es notorio que algunos de estos trabajos manejan información de primera mano sobre aspectos del tema, debido en gran medida a que sus autores fueron militantes en algún momento de la organización o estuvieron cerca de la misma.

de la época o el surgimiento de los grupos guerrilleros en Colombia. Habría que señalar que gran parte de las referencias implícitas en estos trabajos han sido elaboradas –y en gran parte transcritas sin mayor problema- a partir de la lectura o consulta de los trabajos agrupados en la corriente de evaluación política. Por eso en ocasiones sus autores cometen imprecisiones al reproducir situaciones o hechos históricos que no son ciertos.

En síntesis, se puede plantear que, tanto los trabajos de la corriente de evaluación política como los de la corriente académica, no proporcionan una lectura de conjunto sobre el MOEC 7 de Enero que de cuenta de los múltiples aspectos que lo acompañaron durante su existencia como movimiento político. En ese sentido, hacen falta investigaciones que permitan estudiarlo de sus orígenes inmediatos hasta su desaparición, de quiénes fueron sus militantes, de sus referentes políticos nacionales e internacionales, de las acciones armadas que impulsó en territorio colombiano, de su papel en el origen de expresiones de la izquierda colombiana como el ELN, el EPL, las FAL – FUL, el MOIR, entre otros aspectos.

Entendimos por corriente académica aquella tendencia que agrupa las obras realizadas por profesionales vinculados a la academia y centros de investigación. Se distinguen de los primeros trabajos porque su pretensión no es evaluar políticamente al MOEC 7 de Enero. Sin embargo, hay que decir que los trabajos de esta corriente no hacen del estudio del movimiento su objetivo principal, existiendo en verdad sólo ciertas referencias que se enmarcan en propósitos temáticos más amplios como la oposición al Frente Nacional, el movimiento estudiantil

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Voces Críticas