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NA

necesaria arquitectura p/latinoamerica 2013/3

RE SIGNIFICAR LA ARQUITECTURA DE LOS OBJETOS A LOS PROCESOS


La práctica de la arquitectura es cada vez más una realidad para pocos. El rol del Arquitecto, en tanto que actor social, es y seguirá siendo por lo menos en los próximos años uno de los debates cruciales en torno al cual

se

desprenden

ciertas

consideraciones

que

val-

dría la pena de tener en cuenta al momento de intentar una justifi cación más o menos coherente al respecto. Por un lado, el contexto tardo capitalista que soslaya los procesos colectivos basados en las minorías a partir del control de la información y su poder comunicacional como distribuidor y legitimador de todo poder social a favor de su propio benefi cio y por el otro, fusión

el de

producto

que

paradigmas

de que

ello se

se

deriva

en

retroalimentan

la

di-

alentan-

do arquitecturas basadas en el objeto>imagen con arquitectos

El

formados

resultado

de

a

tanto

partir

tiempo

de

de

la

imagen>objeto.

manipulación

de

lo

que se instala como modelo en la sociedad -en términos generales- y de lo que se propicia en los ámbitos más

globalizados

de

la

enseñanza

arquitectónica

-en

lo particular- animados unívocamente por ciertos personajes encumbrados en el relato arquitectónico universal han establecido modelos de actuación tanto en lo urbano como en lo meramente arquitectónico que van desde la ciudad genérica que todo lo puede absorber y donde cualquier escenario es viable hasta la carrera política y económica, mas no cultural, en la que se han embarcado muchas capitales mundiales para obtener los réditos de un proyecto universalizador de primermundización de sus contextos y sus territorios. El

antropólogo

social

franco

belga

Claude

Lévi-


Strauss(1) sostuvo a mediados de los 50’ refi riéndose a las diferencias de lo urbano entre primer y tercer mundo que: “Para las ciudades europeas, el paso de los siglos constituye una promoción; para las americanas, el paso de los años es una decadencia”. Esta alusión a la temporalidad de los acontecimientos no es menos signifi cativa en el caso latinoamericano ya que los procesos de primermundización han deteriorado fuertemente la calidad física y ambiental de nuestras ciudades y entregado a la lógica del capital la actividad del arquitecto. Se ha “marginalizado” la arquitectura y con ello se han tipifi cado sus resultados: “arquitecturas marginales”, “procesos marginales”, “territorios marginales” han invadido las publicaciones especializadas en las últimas dos décadas como si la condición de margen fuese un plus desde el cual se justifi can las centralidades. En verdad, lo que ha sucedido es un descentramiento de los procesos bajo los cuales se producía la arquitectura y logrado que una cosa fuera la arquitectura y otra muy diferente sean los procesos. Para la primera categoría, el terreno ya estaba abonado: la arquitectura hecha por arquitectos mientras que para la segunda solo quedaba la arquitectura hecha por los usuarios, es decir: la arquitectura social y marginal. Mientras que a la primera la legitiman lo cuantitativo en relación al objeto y la explican sus similares coetáneas la segunda debe ser casi siempre avalada por los procesos y sistemas que nos “afectan” a todos como el uso del dinero público o la exacta utilidad -siempre escasa- de sus recursos sean estos materiales, ambientales, económicos, culturales o humanos. Mientras las primeras se esconden en lo privado a las segundas las delata lo público.


Lebbeus Woods, “Sarajevo” (1993).

Lebbeus

Woods(2)defendía

la

idea

de

la

arquitectura

como transformadora de la economía y la política desde el cuestionamiento -muchas veces- a través de la denuncia irónica y subversiva de mega estructuras como parásitos o insectos que se apropian de la arquitectura existente nutriéndose de ella y auto reproduciéndose como virus para producir nuevas formas asimiladas por lo existente y desde una estética ligada a la cultura

del

cine

y

la

historieta

en

clave

futuris-

ta desde una composición cercana al constructivismo.

“La política es el mecanismo con el que uno cambia su vida: a través de negociación, de revolución, de terrorismo o de planifi cación paulatina. La política es lo que hace que la gente, cuando se pone de acuerdo, pueda cambiar las situaciones. Y la arquitectura es política por naturaleza. Tiene que ver con la relación entre la gente y con cómo las personas deciden cambiar su modo de vida. La arquitectura es un instrumento fundamental para ese cambio porque construye el medio en el que se vive y las relaciones que se establecen en ese medio” (Lebbeus Wood) Sin embargo, esta visión comprometida con la realidad y el ambiente socio cultural que caracteriza a los terri-


torios básicamente denotan esa escisión que se ha dado en el ejercicio y la producción arquitectónica al punto de dejar en claro, como es el caso de la arquitectura de Zaha Hadid, a que parte de la realidad se pertenece y que intereses se representan. Es común en las arquitecturas basadas en el objeto>imagen la constante tergiversación del mensaje y la anulación de todo signifi cado que la forma pueda contener y lo que sería más falso aún, la pretensión de universalidad por encima de cualquier rasgo de particularización de lo colectivo.

Izquierda: Lebbeus Woods, “Reconstrucción de La Habana” (1994). Derecha: Zaha Hadid, “Sede administrativa para el puerto de Antwerp” (2009)

Lo cierto es que desde los años 60’ el objeto se ha ido desintegrando paulatinamente para cuestionar su propia dependencia de todo signifi cado y función. A partir de ello, nuestra última historia de la arquitectura ha sido una permanente batalla en la justifi cación y legitimación de la forma arquitectónica hasta la ruptura del objeto producto de una imagen capitalista de consumo, posesión y temporalidad para pasar en el presente a un conjunto de elementos que le dan sentido de existencia, arraigo y permanencia desde el reconocimiento de un origen necesario. Se ha llegado a un punto de recons-


trucción de la arquitectura como acontecimiento primitivo y resultado de un proceso que se sitúa por encima de la forma y más allá del sujeto que le ha dado origen.

Estos procesos revelan la necesidad de rever prácticas alternativas de producción de la arquitectura desde las particularidad de los sucesos y la micro escala en consonancia con nuevos modos de colaboración y asociacionismo que propicien que la práctica profesional sea un ejercicio político como disparador y un mecanismo de producción colectiva y por tanto de un carácter abierto y cambiante. El espacio doméstico y el espacio público son los ejes desde los cuales se deben lanzar estas prácticas “alternativas” a los modos establecidos y desde allí generar las nuevas propuestas que permitan replantear el espacio habitable y pensar en espacios compartibles con su entorno inmediato y con las porciones necesarias de espacio público susceptibles de absorber nuevas categorías en la esfera de lo colectivo y su permutabilidad.

PRADERA vs GRANJAS No podrían las estrategias formales desplegadas crear las tipologías suburbanas que respondan directamente a los rendimientos agrícolas? (tomates / hongos / camarones / bisonte) Fuente: Jiménez Lai (2012) “Ciudadanos del no lugar, una novela gráfica arquitectónica” (New York: Princeton Architectural Press) Pp. 14


(1) Claude Lévi-Strauss (1988). “Tristes trópicos” (Barcelona: Paidós) (2) Lebbeus Woods (Lansing, Michigan, 1940- Nueva York, 2012) fue un Arquitecto y artista estadounidense, docente de la Escuela de Arquitectura Cooper Union y creador de innumerables obras que profundizan en las relaciones de la arquitectura con la sociedad y el ambiente en entornos de destrucción y contraponiendo la idea de la reconstrucción de mundos alternativos como forma de afrontar las estructuras de un orden preestablecido.


2013/3 c NApaL. Necesaria Arquitectura p/ Latinoam茅rica Editado por: Mariano A. Ferretti. Le贸n (MEXICO)


2013/3