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Revolución Liberal en el reinado de Isabel II

Realizado por: Jesús Martínez Gámez Matías Oliver Nava Fernando López Barranco

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Índice 1

INTRODUCCIÓN

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GUERRAS CARLISTAS 2.a) 1ª Guerra carlista 2.b) 2ª Guerra carlista 2.c) 3ª Guerra carlista

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LA IMPLANTACIÓN DEL LIBERALISMO DURANTE LAS REGENCIAS DE MARÍA CRISTINA (1833-1840) Y DE ESPARTERO (1841-1843) 3.a) Primer período moderado (1833-1835) "El estatuto de 1834" 3.b) Los progresistas en el poder (1835-1837) "La constitución de 1837" y "La desamortización" 3.c) Los moderados vuelven al gobierno (1837-1840) 3.d) La regencia de Espartero (1840-1843)

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EL REINADO EFECTIVO DE ISABEL II (1843-1868) 4.a) Características generales del período 4.b) La Década Moderada (1844-1854) 4.c) La Constitución de 1845 4.d) El Bienio Progresista (1854-1856) 4.e) La crisis del moderantismo (1856-1868)

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LA INFLUENCIA DEL REINADO DE ISABEL II EN LAS ARTES PLASTICAS

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1) INTRODUCCIÓN El reinado de Isabel II es un período muy complejo en el que se produjeron importantes transformaciones en el ámbito político, social y económico. El Antiguo Régimen fue definitivamente desmantelado, permitiendo el desarrollo de un estado burgués parlamentario, dirigido por una nueva clase social, la burguesía agraria, fruto de la alianza entre la antigua aristocracia y la burguesía. Se pusieron las bases del sistema económico capitalista moderno y se produjo el paso de la sociedad estamental a la sociedad de clases. Fue en esta época cuando surgió el movimiento obrero, que aunque lento al principio, terminaría irrumpiendo con fuerza a finales del reinado de Isabel II. El período estuvo salpicado por guerras civiles, las guerras carlistas, y por varios pronunciamientos militares.

El problema sucesorio En los últimos años de la vida de Fernando VII, en octubre 1830, nació Isabel de Borbón. Finalmente el rey había conseguido tener descendencia con su cuarta esposa, Maria Cristina de Borbón. Unos meses antes del parto, en previsión de que el recién nacido no fuera varón, el rey aprobó la Pragmática Sanción por la que se abolía la Ley Sálica de 1713 que excluía del trono a las mujeres. Carlos Mª Isidro, hermano del rey y hasta ese momento su sucesor, vio cerrado su camino al trono. Carlos no aceptó los derechos de su sobrina al trono.

2) GUERRAS CARLISTAS 2.a) La primera guerra carlista (1833-1839) Se inició con el levantamiento de partidas carlistas en el País Vasco y Navarra, y pronto controlaron el medio rural, aunque ciudades como Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona, permanecerán fieles a Isabel II y al liberalismo. La vacilación del gobierno permitió a los carlistas, con gran apoyo popular, organizar la guerra con el método de guerrillas, hasta que el general Zumalacárregui organiza un ejército en territorio vasco-navarro, y el general Cabrera unifica las partidas aragonesas y catalanas. 3

General Zumalacárregui


Don Carlos entró en España y se puso al frente del ejército dirigiéndose hacia Madrid, objetivo que no consiguió. • Carlos “el pretendiente carlista” recibió el apoyo con armas y dinero de potencias absolutistas como Austria, Rusia y Prusia. • Isabel II contó con el apoyo de Inglaterra, Francia y Portugal, favorables a la implantación de un liberalismo moderado en España. La muerte de Zumalacárregui en 1835 durante el exilio a Bilbao inició una reacción liberal. En 1836 El General Gómez realiza una expedición a lo largo de toda España, inicialmente pensada para alentar los focos carlistas del norte de la península. Gómez desatiende las órdenes del mando carlista y inicia una incursión por todo el territorio, sin ser detenido por el ejercito isabelino.

General Cabrera

El general Espartero venció a las tropas carlistas en Luchana en 1836 y el último periodo del conflicto estuvo marcado por la iniciativa del ejército liberal al mando de Espartero y la división de los carlistas entre los partidarios de llegar a un acuerdo con los liberales, dirigidos por el general Maroto y los intransigentes, más cercanos a don Carlos y un radicalizado campesinado partidarios de continuar la guerra. Mediante el Convenio de Vergara 1839, los generales Maroto y Espartero firmaron la paz, y acordaron mantener los fueros en las provincias vascas y Navarra e integrar a la oficialidad carlista en el ejército liberal. Las partidas de los intransigentes dirigidas por Cabrera, continuaron la guerra en la zona del Maestrazgo aragonés hasta su total derrota en 1840.

Maroto y Espartero firmando la paz mediante el Convenio de Vergara

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2.b) La segunda guerra carlista (1846-1849) Más que una guerra civil fue una insurrección durante la Década Moderada, pues los carlistas seguían siendo la mayor fuerza opositora al liberalismo. Se centró en la zona de los Pirineos, en Cataluña “guerra dels matiners” y fue fácilmente sofocada. Su origen, al menos teóricamente, se debió al fracasar los intentos de casar a Isabel II con el pretendiente carlista, Carlos Luis de Borbón, que había sido pretendido por distintos sectores moderados de Isabel, singularmente Jaime Balmes y Juan Donoso Cortés y del carlismo. Sin embargo, Isabel II terminó casándose con su primo Francisco de Asís de Borbón.

2.c) La tercera guerra carlista (1872-1876) Se inició una vez destronada Isabel II, ya en el Sexenio Revolucionario. Beneficiados por el clima de libertad que introdujo la revolución de la “Gloriosa”, el carlismo había revivido como fuerza política. Pero la llegada de Amadeo de Saboya provocó la insurrección armada de una parte de los carlistas, mientras que otra facción constituyó una pequeña fuerza política opuesta a la nueva monarquía y con posiciones enormemente conservadoras. El pretendiente era Carlos VII, y el conflicto acabará con la definitiva derrota del carlismo, ya durante los primeros años del reinado de Alfonso XII. Los generales Martínez Campos y el general Fernando Primo de Rivera, derrotaron a los carlistas en Cataluña, Navarra y País Vasco. A partir de este momento, los carlistas se dividen y abandonan las armas definitivamente. Unos acaban reconociendo a Alfonso XII y se integran en el sistema. Otros que siguen a Nocedal, mantuvieron su ideología tradicional y antiliberal, y acabaron creando un partido, el partido carlista, que con cambios ideológicos importantes, ha llegado hasta nuestros días. Otros, se integraron en partidos nacionalistas del País Vasco y Cataluña.

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3) LA IMPLANTACIÓN DEL REGENCIAS DE MARÍA ESPARTERO (1841-1843)

LIBERALISMO DURANTE LAS CRISTINA (1833-1840) Y DE

3.a. Primer período moderado (1833-1835) "El estatuto de 1834" En el parlamento se podían distinguir dos tendencias políticas entre los liberales: por un lado estaban los moderados (doceañistas), que respaldaban la actuación del gobierno y se oponían a cambios radicales; por otro lado estaban los progresistas (exaltados), que aspiraban a mayores reformas y a la reposición de la Constitución de 1812 frente al Estatuto Real de 1834. Al estallar la guerra, y ante la necesidad de recabar apoyos para su causa y la de su hija, María Cristina llamó al liberal moderado Martínez de la Rosa para formar gobierno. Éste la convenció de la necesidad de propiciar el aperturismo del régimen. De este modo se amplió la amnistía, lo que permitió la vuelta del exilio Martínez de la Rosa de muchos liberales, y se decretó la libertad de prensa, aunque limitada. Por otra parte se restauró la Milicia Nacional, lo cual permitió conseguir un gran número de voluntarios para la guerra. Fruto de este espíritu aperturista fue el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada que regulaba la convocatoria de unas Cortes de carácter extremadamente conservador y elitista, tanto por su composición (nobleza, clero, funcionarios, altos cargos del ejército y alta burguesía) como por el modo de elección, mediante sufragio censitario indirecto. Además, otorgaba a la Corona una amplia capacidad legislativa y de veto, pudiendo incluso disolver libremente las Cortes. El gobierno, en manos de los liberales moderados, no fue capaz de dirigir correctamente la difícil situación de guerra. La falta de recursos económicos, los errores tácticos y las victorias carlistas hicieron crecer el descontento frente al gobierno, al tiempo que crecía el apoyo a los liberales progresistas.

3.b. Los progresistas en el poder (1835-1837) "La constitución de 1837" y "La desamortización" En el verano de 1835 se iniciaron una serie de revueltas urbanas por todo el país, produciéndose episodios de anticlericalismo, con el asalto y la quema de conventos, al tiempo que surgían en distintas ciudades Juntas revolucionarias que redactaron proclamas en las que reclamaban básicamente:

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- Reunión de Cortes - Libertad de prensa - Nueva Ley electoral - Extinción del clero regular - Reorganización de la Milicia Nacional - Reclutamiento para hacer frente a los carlistas María Cristina se vio obligada a nombrar a un liberal progresista como jefe de Gobierno, a Juan Álvarez de Mendizábal. Éste comenzó a desarrollar y aplicar una legislación de corte progresista encaminada a desmantelar el sistema legal en que se asentaba el Antiguo Régimen. Entre sus principales medidas destacan:

Mendizábal

- Contribuciones extraordinarias para encarar la guerra - Ley de libertad de prensa - Decreto de desamortización de los bienes del clero regular El ministro Mendizábal continúa llevando a cabo algo ya iniciado en las Cortes de Cádiz que es la desamortización. Se trata de usurpar los bienes de la Iglesia diciendo que no los usaban y que el país no podía permitírselo; los vendía y sacaban dinero para las arcas del Estado. Problema de la desamortización: Se producen grandes desperdicios de los terrenos, grandes fincas estaban muertas, no se producía nada. Mendizábal decide entonces cercar los monasterios y vender los terrenos. En el fondo era una reforma agraria, ya que España siempre ha ido siglos retrasada en todo. Pensaba el gobierno que al realizar la desamortización, poniendo en venta las tierras del clero a bajo precio, las comprarían los campesinos. Pero no fue así, fueron las clases burguesas las que se hicieron de oro con esto, consiguiendo grandes espacios para cultivar a bajos precios. Por tanto, no sirve para nada la desamortización, pues no significa más que un intercambio de propiedades. Pero esta política, excesivamente radical, provocó la reacción de los moderados, especialmente cuando sacó adelante su proyecto desamortizador. María Cristina forzó entonces, en 1836, la dimisión de Mendizábal. A continuación la regente trató de detener las reformas puestas en marcha, lo cual provocó una nueva insurrección progresista en verano de 1936. María Cristina, con la Guardia Real del palacio de la Granja sublevada, se vio obligada a restablecer la Constitución de 1812 y a devolver el gobierno a los progresistas.

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El nuevo gobierno progresista, dirigido por José María de Calatrava, reemprendió la labor de demolición del Antiguo Régimen: - Supresión del régimen señorial, las vinculaciones y el mayorazgo: al suprimirse el Antiguo Régimen los antiguos señores pierden sus derechos jurisdiccionales, y con la eliminación de las vinculaciones y del mayorazgo, se convierten en propietarios absolutos de sus bienes, siendo libres para venderlos en el mercado. - Eliminación del diezmo. - Implantación de una ley municipal que permite a los municipios elegir a sus alcaldes mediante sufragio. - Sustitución de los jefes del ejército. El general Espartero es colocado al frente para dirigir la guerra. Las nuevas Cortes elaboraron una nueva Constitución, la de 1837, con la que se pretendía contentar tanto a liberales progresistas como a los moderados. Por un lado proclamaba la Soberanía Nacional y concedía derechos individuales, pero, por otro lado, mantenía un poder ejecutivo fuerte en manos del rey, que también tenía competencias legislativas y derecho a veto y suspensión de las Cortes; establecía unas Cortes bicamerales, con un Congreso elegido mediante sufragio censitario y un Senado de designación real.

3.c. Los moderados vuelven al gobierno (1837-1840) Aprobada la Constitución, se convocaron unas elecciones que dieron el poder a los moderados, que se mantendrían en el gobierno hasta 1840. Durante esta etapa desvirtuaron parcialmente los elementos más progresistas de la nueva legislación, aunque sin salirse del marco constitucional. Finalmente, en 1840, trataron de modificar la ley municipal que permitía a los municipios elegir a sus alcaldes. Los sectores progresistas se opusieron frontalmente a tales pretensiones, protagonizando un movimiento insurreccional que desembocó en la formación de Juntas Revolucionarias en numerosas ciudades españolas. Esto provocó la dimisión de María Cristina y su huída de España. Entonces los progresistas dieron su apoyo al general Espartero, el gran vencedor de la Guerra Carlista, que se convirtió en nuevo regente.

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3.d. La regencia de Espartero (1840-1843) Espartero se convirtió en nuevo regente. Una vez en el poder procedió con la disolución de las Juntas revolucionarias y convocó nuevas elecciones que dieron el poder a los progresistas. Gobernó de un modo muy autoritario, sin cooperar con las cortes y reprimiendo las protestas tanto de moderados como de progresistas. Esto le hizo perder gran parte de sus apoyos. En 1841 aprobó un arancel con el que se abría el mercado español a los productos textiles ingleses. Esto provocó una fuerte protesta de los trabajadores del sector textil catalán, pues veían sus intereses seriamente amenazados. Espartero procedió con una durísima represión contra los manifestantes, llegando incluso a bombardear la ciudad de Barcelona. Este episodio terminó por hundir el prestigio de Espartero. Tras la represión de Barcelona, Espartero clausuró el Congreso y convocó elecciones para el mes de marzo. Inmediatamente después de conformarse el nuevo Congreso la crisis política se acentuó, al retirar esta cámara la confianza al gobierno. Esto hizo estallar revueltas generalizadas por todo el territorio español, siendo Andalucía y Cataluña los dos focos más activos. Los generales Prim, General Espartero Serrano y Narváez lideraron la sublevación militar. Después de algunos choques de ejércitos, Narváez entró en Madrid. Espartero, que entonces se encontraba en Sevilla, se dirigió a Cádiz, donde embarcó hacia Inglaterra. Sevilla, entre otras ciudades, fue bombardeada por Espartero antes de su huida. Lo daños se concentraron en la zona de la Puerta de Carmona.

4. EL REINADO EFECTIVO DE ISABEL II (1843-1868) Después de que la acción coordinada entre moderados y progresistas lograra expulsar del gobierno a Espartero, se creó un nuevo gobierno dirigido por el progresista Joaquín María López. Este creyó oportuno nombrar a Isabel II mayor de edad, para terminar de este modo con la inestabilidad política asociada a las regencias. Las Cortes reconocieron la mayoría de edad de la joven, a pesar de tener sólo trece años y de que el artículo 56 de la Constitución de 1837 estableciera que El Rey es menor de edad hasta cumplir catorce años.

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Después de esto, López dimitió, siendo sustituido por Salustiano Olózaga, que se encargó de poner en marcha una reforma profundamente progresista. Los moderados, que eran mayoría en el Congreso, se opusieron y le retiraron la confianza, forzando de este modo su salida del gobierno y su marcha a Inglaterra. A partir de estos momentos se inició un período de predominio moderado al que la historiografía ha denominado tradicionalmente La Década Moderada (1844-1854).

4.a. Características generales del período Durante los veinticinco años que duró el reinado de Isabel II el panorama político fue muy convulso, aunque podemos distinguir una serie de características propias de todo este período: Por un lado fue un período de tendencia liberal muy conservador, articulado en torno a la Constitución de 1845, que concedía el voto a una limitada clase de ricos propietarios, antiguos aristócratas y burgueses, marginando de la política a la inmensa mayoría de los españoles, es decir, a campesinado, obreros industriales y trabajadores urbanos. Los gobiernos actuaron de forma muy autoritaria, amparados por una monarquía muy fuerte. Asimismo las libertades individuales y colectivas estuvieron muy restringidas. Por otra parte hay que destacar del período las continuas intromisiones de la reina Isabel II en la vida política, apoyando firmemente a los sectores más conservadores y obstaculizando el camino a los progresistas. Otra característica es la continua intervención de los generales en el Gobierno. Los opositores progresistas, al ver coartadas sus posibilidades de acceder al gobierno, recurrieron frecuentemente a los militares y a los pronunciamientos. Los conservadores también mantuvieron la presencia militar al frente de los gobiernos para tratar de garantizar su posición, tanto frente a los carlistas como frente a los liberales revolucionarios. Los movimientos de protesta contra el régimen fueron continuamente aplastados: las huelgas eran reprimidas con gran dureza, las asociaciones estaban prohibidas y sus dirigentes fueron perseguidos. Hasta 1854 sólo tuvieron representación parlamentaria los liberales moderados y los progresistas. A partir de esa fecha aparecen nuevos partidos, como el Partido demócrata o la Unión Liberal. Fuera del sistema se mantuvieron en la clandestinidad los republicanos.

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4.b. La Década Moderada (1844-1854) Tras la marcha de Salustiano Olózaga, González Bravo formó un nuevo gobierno que abrió el camino a la consolidación del moderantismo. Gobernó de modo autoritario. Entre las principales medidas que adoptó cabe destacar: la disolución de la Milicia Nacional; hizo aumentar la rigidez de la censura sobre la prensa; conformó una comisión para reformar el sistema tributario presidida por Javier de Burgos; creó un nuevo cuerpo de seguridad, la Guardia Civil, a través del Real decreto de 28 de marzo de 1844. En mayo de 1844 Narváez asumió la presidencia del gobierno. Desde entonces y hasta 1854 Narváez fue el principal protagonista del panorama político. A pesar de la apariencia de estabilidad que pueda derivarse del monopolio del poder ejercido por los moderados durante este periodo, fue una etapa llena de convulsiones y conflictos políticos en la que se sucedieron hasta doce gobiernos con distintos presidentes. Se promulgaron numerosas leyes que desarrollaron la Constitución de 1845, reafirmándose el carácter oligárquico del régimen: Ley electoral, Ley de Imprenta, etc. El liberalismo moderado emprendió la terea de construir una estructura de Estado liberal en España bajo los principios del centralismo y la uniformización. Se emprendió una reforma fiscal y de la Hacienda a partir de 1845 con el objetivo de racionalizar el sistema impositivo y recaudatorio. Se procedió con la unificación y General Narváez la codificación del sistema legal, aprobándose el Código Civil en 1851. Para controlar los poderes municipales se aprobó la Ley de Administración local en 1845, disponiéndose que los alcaldes de los municipios de más de 2.000 habitantes y de las capitales de provincia serían nombrados directamente por la Corona. Sólo el País Vasco y Navarra conservaron sus antiguos derechos forales, por el temor de un rebrote del carlismo. Se restablecieron las relaciones con la Iglesia, rotas durante la Guerra Carlista y la Revolución, frenándose el proceso desamortizador y devolviéndose al clero regular las tierras que todavía no habían sido vendidas. Tras largas negociaciones el gobierno firmó con Roma el Concordato de 1851, mediante el cual el Papa reconocía a Isabel II como reina legítima de España, al tiempo que reconocía y aceptaba la pérdida de los bienes ya vendidos. A cambio, el Estado se comprometía a financiar la Iglesia en España y a entregarle el control de la enseñanza y la censura. La segunda guerra carlista estalló entre 1846 y 1849, debido al fracaso del matrimonio entre Isabel II y Carlos luís de Borbón y de Braganza, el hijo primogénito de Carlos María Isidro de Borbón. Este conflicto estuvo muy focalizado en la zona catalana y se desarrolló a través de guerrillas. 11


A partir de 1849 el clima político español se fue deteriorando, como consecuencia del autoritarismo del gobierno. Bravo Murillo, presidente del gobierno entre 1851 y 1852, trató de iniciar una reforma constitucional para transformar el estado en una dictadura tecnocrática que le permitiera gobernar por decreto marginando a las Cortes. Su estrategia política fracasó, quedándose completamente solo. La reina le pidió su dimisión. Después de Bravo Murillo los moderados siguieron en el poder, aunque los gobiernos que se conformaron siguieron aplicando una política autoritaria, y sin apoyos suficientes, ni siquiera dentro del propio partido moderado, que empezaba a descomponerse, no consiguieron mantenerse durante mucho tiempo, desembocando en un estallido revolucionario que se inició el 28 de junio de 1854 con el pronunciamiento del general Domingo Dulce en el Campo de Guardias. El general O’Donnell (fundador de La Unión Liberal, partido con el que pretendía cubrir el espacio político existente entre moderados y progresistas) se unió a este levantamiento militar, produciéndose el día 30 de junio un enfrentamiento entre las fuerzas gubernamentales y las sublevadas en Vicálvaro, Madrid.

4.c. La Constitución de 1845 El general Narváez, protagonista de los diez primeros años de reinado efectivo de Isabel II, fue el inspirador de la Constitución de 1845, que estuvo en vigor en España hasta 1869. Se trataba ésta de una constitución, como ya hemos comentado, de tendencia muy conservadora. Citemos algunas de sus principales características: - Incluía una declaración de derechos, aunque podían ser limitados mediante un desarrollo legislativo posterior. De hecho fueron sistemáticamente limitados mediante leyes ordinarias posteriores. - Se declara la exclusividad de la religión católica y se obliga al estado a mantener a la Iglesia. - Se suprime la Milicia Nacional. - Se establece el principio de Soberanía Compartida, con un legislativo en manos de las Cortes y el Rey. Las Cortes se componían de dos cuerpos, el Senado y el Congreso de los diputados. El Senado estaba compuesto por miembros vitalicios elegidos directamente por el rey entre las élites de la nobleza, el clero, el ejército y la administración. Los miembros del Congreso de los Diputados eran elegidos mediante sufragio directo. La reina se reservaba la posibilidad de poder disolver esta cámara a voluntad, sin otro límite que convocar elecciones para la formación de una nueva cámara. - El rey podía nombrar alcaldes en determinados pueblos, así como a los presidentes de las diputaciones provinciales.

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4.d. El Bienio Progresista (1854-1856) El autoritarismo del gobierno moderado impulsó el levantamiento de progresistas, del recién fundado Partido Demócrata (fue fundado en 1849) y de algunos sectores del propio moderantismo, defraudados con la actuación gubernamental. Después de la Vicalvarada del día 30 de junio de 1854, los sublevados redactaron el llamado Manifiesto de Manzanares, en el que solicitaban: - Respeto a la Constitución de 1845 - Reforma de la Ley Electoral - Reducción de los Impuestos El alzamiento contó con el respaldo popular y con el de diversos jefes militares de distintas ciudades españolas. Isabel II se vio entonces forzada a quitar el poder a los moderados y entregárselo nuevamente al general Espartero, quedando O’Donnell como ministro de la Guerra. Se convocaron unas elecciones que fueron ganadas por los unionistas de O’Donnell y por los progresistas, partidos que gobernarían conjuntamente durante estos dos años. Las Cortes salientes elaboraron una nueva Constitución, la de 1856, que ofrecía una declaración de derechos más detallada que la de 1845 e incluía límites al poder de la corona y del ejecutivo. Sin embargo esta constitución no tuvo tiempo para poder entrar en vigor, de ahí que sea conocida como la nonata.

O'Donnell

Los gobiernos de esta época desarrollaron una legislación encaminada a sentar las bases para la modernización económica del país. Entre las leyes que promovieron cabe destacar: - Nueva Ley de Desamortización, conocida como la desamortización de Madoz de 1855. - Ley de ferrocarriles (1855) - Ley de Sociedades Bancarias y Crediticias (1856) A pesar de las reformas, el bienio transcurrió en un clima constante de conflictividad social, acentuado por la epidemia de cólera de 1854, las malas cosechas, el alza de los precios y los enfrentamientos entre patronos y trabajadores. Las clases populares, defraudadas debido al incumplimiento de las promesas hechas en 1854, retiraron el apoyo a los progresistas. En julio de 1856 Espartero presentó su dimisión y la reina encargó a O’Donnell formar un nuevo gobierno.

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4.e. La crisis del moderantismo (1856-1868) Esta etapa estuvo controlada por la Unión Liberal de O’Donnell. Éste se encargó de restaurar el régimen que dos años antes había ayudado a derribar, restableciendo los principios del moderantismo. La Constitución de 1845 fue repuesta, al tiempo que se frenaba la legislación más progresista del bienio anterior, interrumpiendo el proceso desamortizador y anulando la libertad de imprenta. Con la intención de desviar la atención de los españoles de los problemas internos y para fomentar la creación de una conciencia nacional y patriótica, se puso en marcha una activa política exterior. Se desarrollaron acciones militares en Indochina, México, Perú y Chile, aunque la más importante fue la de Marruecos, que respondió al intento de expansión colonial por el norte de África. Ninguna de estas acciones militares tuvo repercusiones, se trató de una política de prestigio, de alarde militar, que para nada influyó en las relaciones de equilibrio internacionales. En 1863 el gobierno de los unionistas no podía hacer frente a la oposición política de progresistas, demócratas y republicanos. O’Donnell, incapaz de conducir la situación, presentó la dimisión. Entre 1863 y 1868 se suceden gobiernos inestables y autoritarios, presididos alternativamente por Narváez y O’Donnell. En 1864 se inició una fuerte crisis económica en España: comenzó con la quiebra de las compañías ferroviarias, debido a la escasa rentabilidad; continuó con el hundimiento del sector textil, como consecuencia de la falta de algodón que provocó la Guerra de Secesión estadounidense; a esto hay que añadir el crack de las Bolsas europeas de 1866; finalmente las malas cosechas, la subida de los precios de los productos agrarios y la expansión del hambre contribuyeron a crear el ambiente idóneo para el estallido de una nueva revolución. En estos últimos años se produjeron una serie de acontecimientos políticos muy graves, entre los que cabe destacar la represión estudiantil de 1865, en la que la policía asesinó a nueve estudiantes, o la sublevación del cuartel de San Gil de ese mismo año, ante la cual el gobierno reaccionó enérgicamente, provocando sesenta muertos y cientos de heridos, más sesenta y seis oficiales y suboficiales que fueron fusilados. A partir de 1866 amplios sectores de la sociedad coincidieron en la necesidad de dar un giro a la situación, aunque esta vez no podía consistir en un mero cambio de gobierno, sino que implicaba la caída de la monarquía isabelina. Con el objetivo de destronar a la reina y convocar Cortes Constituyentes mediante sufragio universal, progresistas, demócratas y republicanos firmaron en agosto de 1866 un acuerdo conocido como el Pacto de Ostende. La muerte de O’Donnell y de Narváez en 1867 y 1868 respectivamente, terminó por dejar completamente sola a Isabel II. Incluso muchos unionistas se sumaron entonces al Pacto de Ostende.

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La revolución que destronó a Isabel II estalló en Cádiz, donde el 19 de septiembre, la escuadra allí concentrada al mando del brigadier Topete, se sublevó al grito de Viva España con honra. Inmediatamente se constituyeron en numerosas ciudades españolas Juntas revolucionarias que organizaron la revolución y buscaron el apoyo popular.

5. INFLUENCIA DEL REINADO DE ISABEL II EN LAS ARTES PLÁSTICAS

La cultura en la España de mediados del XIX La época isabelina fue la del tránsito desde el romanticismo a nuevas formas de expresión en el arte en general y la literatura en particular. En ésta destacaron cinco autores clave por encima de los demás: Gustavo Adolfo Bécquer, José Zorrilla, el costumbrista Ramón Mesonero Romanos, y dos mujeres, Rosalía de Castro y Cecilia Böhl de Faber. El arte se verá muy influenciado por el romanticismo, con un retorno en la arquitectura al gusto por la Edad Media, con corrientes neogóticase incluso neorrománicas, pero especialmente pobre en cuanto a realizaciones. La pintura estará representada por José Casado de Alisal, Federico Madrazo, Eduardo Rosales y Mariano Fortuny que aportarán el rostro más brillante del arte español en la época. La influencia del reinado de Isabel II en las artes plásticas o mejor dicho en la pintura, fue que en este ámbito se retrato a la reina de manera burlesca tratando diferentes aspectos de su vida: - Su educación: La reina Isabel II se crío en un ambiente familiar que no era el mas adecuado para su educación porque la Regente María Cristina dedicó más tiempo a su amante que a la educación de Isabel II. Además fue presa fácil de manipuladores interesados por su trono y en que su educación fuera lo más escasa posible para aprovecharse de su cargo. Otro dato a destacar de su educación es que la política no fue inculcada ni lo más mínimo, sino que se basó en la formación doméstica, la religión y el estudio del piano. Fue también conocida por sus habilidades sexuales.

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- Su matrimonio: Al tiempo de haber sido nombrada reina con 13 años (8 de noviembre de 1843) es casada con Francisco de Asís de Borbón que era primo hermano suyo. Como resultó que Francisco de Asís era homosexual a Isabel se le empezó a conocer por su afición por los amantes que provocó una gran multitud de caricaturas.

- Sus amantes: Era sonada la fiesta continua de Isabel II lo que trajo gran número de críticas por parte del pueblo español. Uno de sus primeros amantes (el general Bonito) tuvo que ser trasladado fuera de Madrid por el acoso que recibía de la reina. Entre otros amantes conocidos se encuentra Enrique Puig Moltó y al general O'Donnell. - Final de Isabel II: Tras el exilio de la reina Isabel II a Francia se realizaron una serie de acuarelas con contenido satírico y pornográfico filmadas bajo el seudónimo "SEM" pintada por Gustavo Adolfo Bécquer y Valeriano Domínguez Bécquer en los años 1868-1869, una de las más conocidas fue "Los Borbones en pelotas". Hay una obra que nunca fue publicada pero circulo de forma clandestina y fue descubierta en 1986

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Revolución liberal en el reinado de Isabel II  
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