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VaivĂŠn de Corazones

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Desde épocas primitivas el hombre había sido un instrumento de inteligencia, fue capaz de lograr con su pensamiento y necesidades, un espacio para sobrevivir ante las encrucijadas que se le presentaban, pudo desarrollar una sociedad y tener la libertad de forjar una familia, pero en el universo nació el bien y el mal como opción de conllevar los caminos que se presentan a diario, posterior a dos siglos, el hombre lleva en su sangre la belleza de amar y destruir con el odio y su maldad lo que construye en años de sabiduría. En un pueblo donde el merengue es el himno de la alegría, las calles envejecieron y heredaron las aguas rojas de recorridos ondulantes que encierran el espacio terrenal de aquel histórico nombre bautizado como “Colorado”, ancestros y vivientes quedan aquí marcados como habitantes que sellan y siembran para no desterrar sus escrituras, fracasos, superaciones, estilo de vida que hace de cada persona un ciudadano responsable a no cometer los errores cometidos que en el pasado dejaron huellas imborrables. Esta comunidad ha acarreado inconvenientes con la seguridad social, cada vez más son las victimas del engaño político, promesas [3]


vanas y un valor increíble de los habitantes para hacer protestas sin importar el precio que estas cuesten. Ricardo Bustamante, de piel canela, ojos del color de la playa, proveniente de Zaragoza España, de los tripulantes que acompañaron a Cristóbal Colón hacia América y dejaron marcados una mestización, él es de estatura baja pero sin dejarse intimidar por nadie, tiene 31 años de edad, un señor de respeto, convalidado por su esfuerzo en la comunidad, desde joven se dedicó a participar en los programas del gobierno para ayudar a los necesitados, estuvo al control de las actividades responsables de mantener la limpieza y fomentar las protestas del sector, que era en tanto pacíficos; cuando niño le gustaba jugar a el presidente y dirigir a sus demás amiguitos, mantuvo la lucha por tener buenas calificaciones y ser siempre reconocido, ya que prometió a su madre salir adelante, ella ha sufrido bastante por culpa de Ignacio Bustamante, quien se alejó y no cuidó de ellos. Aquella tarde, en el perímetro 2 de Colorado, reside Ricardo, lugar del que se adueña el silencio, la serenidad de la calle, siempre y [4]


cuando el primo Enmanuel no se avecine por ese sitio; su primo es un joven de apenas 17 años, cabello dorado, ojos verdes como la hierba, una mezcla de blanco y mulata, muy atento a los deportes y lugares creativos con la excusa de disfrutar la vida mientras se acaba el mundo para los videntes cobardes, visita a su primo dos veces a la semana, ya que su padre está en Japón, quien fue buscado como un excelente mecánico de automóviles antiguos y modernos, ya tiene varios años allá; su madre sufrió una parálisis hace tres años a causa de un cáncer hereditario y sus familiares le concedieron a su hijo el cuidado de ella, José, cardiólogo en el HOMS, cuida de su madre mientras “Manuel” como familiarmente le llaman, está dolido por el hecho de su madre, pero dice no profundizar el pensamiento en quejas, preocupación y quedar en el estado de salud de su madre. Un fuerte sonido entraba desde la casa de Ricardo, no impresionaba saber que era la llegada del primo, tocando bocina y un “dembow” que suponía estar a todo volumen, y sobre toda esta intolerancia, entró a la casa y a su habitación vociferando por qué no había cogido las llamadas.

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Ricardo responde: ¿Que problemas tienes conmigo? ¿Acaso no ves que intento estudiar?, sabiendo que he trabajado todo el día en la oficina y no me dejas en paz. Pensé que iríamos a ver el partido de las águilas, si hoy ganan, clasifican al round robin, pero veo que estas de malhumor, -respondió Enmanuel. Mejor prepárate para que vayas a visitar a tío Leonardo al hospital, anoche estaba donde su vecino Héctor jugando billar, resulta que discutió porque le había hecho trampa luego de haber perdido 3 veces seguida, al rato se calmaron los dos, sintió que el suelo no estaba, luchaba por intentar no caer hasta que un dolor como punzón al corazón le produjo un pre infarto. Él no tiene edad para estar jugando y ponerme a discutir por tonterías – dijo Enmanuel. No hables así de nuestro tío, mientras tanto, seguiré estudiando, resulta que me interrumpiste de la manera menos gentil que digamos.

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-¿Cuándo acabas la maestría? -Si Dios lo permite, finalizo en un semestre más, aunque el exceso trabajo en la oficina no sé si esté muy seguro de inscribirme, la verdad que me afecta el sufrimiento de la injusticia. -El tiempo va deprisa, pronto te veremos limpiando pañales – comentó sarcásticamente Manuel. -Ya es hora de que te vayas; deja la inmadurez, recuerda que debes esforzarte para lograr tus propósitos y espero que sean lo más adecuados, porque si no, me encargo de vigilarte. De un portazo, Enmanuel, se retiró de la recámara con un feroz deseo de despegar su vuelo hacia lo desconocido, parecía querer difundir un mensaje con sus puños arrugados y trepidantes, pero no supo de él más luego. Aquel día se percibía cierta diferencia, seguía siendo común pero daba la impresión que no era igual a los anteriores, marcando las 5:35 pm, Ricardo salió de la habitación, tomó la llave del Peugeot y caminó a la cocina, encima del [7]


comedor estaba su cartera, como de costumbre se dirigió hacia aquel bar que fue abierto hace dos años, al principio se hizo difícil estar ahí para solo tomar café, ya que la mayoría de los que acuden aquí, aprovechan el local para despejar la mente tomando bebida alcohólica o para entretenerse con el baile de las nubes que forma el cigarrillo, su nombre es muy épico y contagioso a la vez, lo bautizaron como __________, supo que los dueños son argentinos por unos letreros dentro del negocio que patrocinaba los equipos de futbol de ese país y en el menú uno de sus tragos especiales es_____, lo que conforta del todo es la paz que se percibe dentro de él aunque se hable en voz alta, pues los temas que tratan ahí, no afectan la moral de nadie. El cielo no parecía el mismo aquella tarde, entre vientos feroces y firmamento oscuro, las personas aún mantenían la calma, no obstante, alguien con aspecto semejante a los espantapájaros colocados en el maizal de los campos y una voz que interrumpía el descanso de los pajarillos, colocados en un poste situado en la parte derecha de la oficialía, aclamó como si fuese aquel niño que le arrebatan su juguete y exige una devolución inmediata; - ¡ayúdenme por favor! [8]


Lo perdí, no sé dónde está ¡ayúdenme!, repitió gritando fuertemente. Ese hombre que anduvo aquel perímetro desesperado con la agonía de no lograr su objetivo, entre tantos minutos de súplica. Un joven de perfil universitario que detenidamente estuvo observándolo mientras depositaba dinero para ahorros de una operación de un familiar, en espera de su turno, vio que el méndigo aclamaba y nadie ayudó, decidió salir para ver qué necesitaba en realidad este señor, pese al largo rato que mantuvo en espera para su sedimento, no le importó retornar o dejarlo para otro momento, cuando estuvo frente a él, pero con un gran tránsito de frontera, que no le permitía descifrarlo como persona, sino más bien una figura de múltiples colores que no mantenía la postura firme, cuando al fin una luz roja detuvo por completo la vía, cruzó con esa imagen pendiente a visualizar mejor, lamentablemente, ya su cuerpo se había perdido y su color se esfumó a la nada. - Vi a ese joven por acudir al indigente y no supe por qué me sumé a esa colectividad de petulancia que ata todo el impulso de estrechar la mano. Dijo Ricardo. [9]


Al desaparecer, la luz verde indicaba que debía seguir con la duda de por qué ese hombre no se dejó ayudar; dobló la esquina, dirigiéndose al ________ , al entrar, una estrepita discusión acababa de finalizar, no supo si fue por su llegada o fue pura coincidencia, pero no le quiso prestar atención, se dirigió a una mesa ubicada en la parte derecha de la puerta de salida, a pesar de una capa de oxigeno cubierto de nicotina y el tufo a alcohol, no impidió aquella fragancia a gardenia, como si hubiese un jardín en todo su alrededor, sembrado de esa flor originada en la antigua China. «una por favor», decía la mujer trigueña, de habla proveniente de la capital del país, disfrazando su reputación con un vestido purpura y moldeado a su forma instrumental de un violo, sus ojos reflejaban la luz de otras tierras, su cabello color azabache bailaba en sus hombros y sus piernas entre cruzadas, aseguró que existe Dios cuando sus palabras fluían como si fuese un ángel traído de una embajada del cielo, para avisar su llegada a nuevas sucursales; el reloj marcaba las 6:43 pm de la noche de aquel jueves 6 de agosto del 2009, donde el mundo parecía haber nacido justo esa noche, cuando días anteriores se pensó [10]


ser creado el cielo y la tierra y se encontraba en este bar; en la precisión de la entrega de su copa de margarita, el tiempo fue tan adecuado para preguntarle su nombre, los cálculos infinitos del comportamiento para no arruinar la situación, llegué a formular preguntas y respuestas, pero se salió de mis manos un adiós prematuro de su parte sin un ¿por qué?. No pasó el tiempo suficiente para marcharse de ese lugar después de su partida, quiso saber si a pesar de la edad sigue pareciendo el mismo joven de los 18, con nervios en los labios, inseguridad en la mirada y falta de valor para dejar una oportunidad como esta. La lluvia fue excusa para remojar sus penas y motivo de tener que acostarse con nubes grises en su cabeza, convirtió su fugaz recuerdo en un humo laminar de figuras extrañas pero que imprimía siluetas semejantes a bruma. Dos y media de la noche marcaba el tiempo que no acababa, orquesta de morrongo, calle arriba animales nocturnos vestidos de alegría fingida, una luz vaga pero con dirección acusadora de querer privar el descanso, provino de las afueras de su [11]


ventana, a pesar de tan lejos que estuvo pudo alcanzarlo, luna menguante le llaman, se detuvo a pensar si entre tantos, ella se ha fijado en él, como el ganador de un casting para actuar en una película, pues no lo supo, y una sonrisa jocosa le dedicó. Concebida la mañana al despertar, fuera del claustro una señora parecía de altos honores sociales como las de María I de Escocia, entablaba conversación con un jardinero de la compañía GREEN SAVE, encargados de mantener la limpieza y la autoridad para evitar el abuso ambiental, esto había sido inaugurado el año pasado para la fecha de su cumpleaños; logró escuchar su nombre sin equivocarse que de él se trataba, por la esquina de su ventana un dedo a distancia se dirigía hacia su casa, indicando con su voz que ahí habita el hombre a quien ella busca. Mientras acababa de indicar su guarida, tropezó con una antigua figura de porcelana que la había dejado en el suelo para limpiarla ese día, en un tiempo veloz alcanzó a colocarse una camisa y apretar los pantalones, poniéndose los zapatos aun sin brillar, tocan a la puerta, logró escuchar gracias

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al silencio, de lo contrario, no podría por el nivel bajo de su golpe. -¿Se encuentra Ricardo? La voz era familiar, aunque diferenciaba el tono a distancia, no supo si se vistió adecuadamente, solo supo que los nervios era el causante de sus pasos a la puerta. -Buenas tardes, soy la Dra. Scarlet Minier, me tomé el tiempo de venir hasta aquí, cuando regresé hoy temprano al bar, la joven que atiende el local mostró una cédula electoral y unas cuantas direcciones telefónicas en el mostrador, su rostro fue similar, por esa razón recordé que usted se dirigió a mí, me despedí en ese instante porque recibí una llamada de urgencia y no pude controlar mis emociones. Llegué con facilidad a este lugar porque me dijeron que no vivía muy lejos de la ciudad, me hice responsable de sus papeles y pensé además que sería indicado pagarle la negligencia con devolverle los documentos. -Pase por favor, dijo Ricardo.

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- No, gracias, perdone que mi tiempo sea breve pero estoy tarde en el trabajo, tengo que ir a atender unos pacientes que estarán a las 10:00 am en mi consultorio. - Pero quédese unos minutos, apenas son las 8:50 am – dije, permítame prepararle un exquisito almuerzo que aprendí hacer la semana pasada, si no es problema llegar al trabajo en ayuno. Ella aceptó la invitación y estuvieron hablando de la nueva empresa, del bar, sus trabajos, sus anécdotas, comidas favoritas, en fin, los minutos consumieron más de una hora, sus sonrisas fueron dinamitas y brillaban al punto de no saber si el sol le esperaba fuera, no saben si volvieron a la época donde solo habitaba el jardín del Edén y dos personajes con un exterior completo para sus necesidades. -¿Me puedes alcanzar el frasco de sal por favor? – preguntó Ricardo. -Sí, Con mucho gusto licenciado-respondió la doctora- sabes, no se aun cómo me he atrevido venir a verlo, no lo notó, pero cuando abrió la puerta del bar, no pude contener la mirada en usted, disimulé bastante mirando por el cristal [14]


izquierdo de la entrada, una joven que discutía con su novio, a la vez, me reí por el gesto que ambos se dedicaban, le pedí al bartender un trago de margarita para engañar mi instinto de timidez, aunque es mi favorito, solo debo mencionar una copa y saben cuál es; pude resistir el ambiente entre el deseo de ser la loba que caza a campo abierto su objetivo, y esa pequeña conejilla con un enorme mundo de animales que se cubren la piel de bondad, tras su pellejo yace la intención de querer perturbar la inocencia y madurar la arrogancia de pensar que todos se deben comportar según las reglas de un rey. A pesar de lo inquieta que me sentí, no se reflejó en la postura firme y educada que mantuve junto con mi vestido que había comprado esa mañana porque necesitaba salir y despejarme un poco, siempre vengo a este lugar, pero tenía unos días sin venir, he tenido que atender unos asuntos y muchos viajes fuera de la ciudad, tantas horas de trabajo neutraliza mis nervios y la monótona rutina es muy agotador, cuando lo vi acercarse pensé que había hablado en voz alta y me escuchó desear alcanzar ver su hermosa vestidura, de pantalones y camisa delicada, un perfume italiano, y esa mirada tan detenida y especial que no acostumbro ver en [15]


ojos de hombres modernos, mientras la joven me entregaba la copa, quise sostener una mano contra la otra para no temblar seguidamente, empecé a sudar y no quería arruinar el maquillaje ni la sonrisa que había prediseñado para enriquecer la alegría, el tiempo no parecía haber transcurrido tan despacio como lo imaginé, todo sucedió en dos segundo mientras su voz se dirigió hacia mí, dentro de la cartera, el móvil entonaba la desgracia de recibir una noticia no deseada, y no fue equivocación, no tuve educación para una despedida, aunque no lo creas, al montarme en mi vehículo, le dediqué el tiempo sumiso para tener la esperanza de volverlo a ver. Al regresar la mañana siguiente, saber que sus datos habían sido olvidados, sería la manera más planeada para llegar hacia usted. ¡Nadie se escapa del destino, vías erróneas eliges y el mundo te lleva al lugar que no esperas por más opciones que tomes! – concluyó. Se sintió muy tensa al saber que el tiempo había transcurrido como una carrera de atleta, pero su mejilla aumentó cuando una sonrisa le aseguró cierta conformidad. [16]


Entre risas y dudas, la puerta había cerrado para una despedida, aunque tieso parecía, no se desmontaba en él esa sensación de confundir palabras con raíces, no supo diferenciar cual produce mejores resultados, encontró una nota en la repisa del recibidor al dirigirse a la habitación. Ese papel se mantenía en total quietud hasta que su mano la sostuvo dejando aquel perfume que no olvidará mientras sostenga el sentido del olfato, denotó unas letras sutiles contrayendo en sí una larga historia de preparación, todo se resumió en estas palabras: “Gracias Ricardo por tu atención, me agradó compartir con usted, solo le pido de no buscarme, lo entenderás más luego” Att: Scarlet Minier. Quiso saber cuál era su misterio, qué había pasado con su llegada a casa, qué la motivó a venir, ¿acaso es una espía o planea algún robo de sus adquisiciones egipcias de la edad contemporánea? los compró tras un viaje de una asociación de abogados de América latina, aunque [17]


lo duda, su trato que no arrastraba esa costumbre de mujer mañosa, sin embargo, desconocía la manera de contactarse con ella; cada pared quedó fermentada con su fragancia, tanto tiempo dedicado a su trabajo, no había pensado en él, en la oportunidad de fijarse en alguien como lo intentó hacer con ella, muchas noches perdió el valor sentimental, pues el dinero resolvía el inconveniente de pedir la mano a suegros, aguantar los sobornos de un hermano o tener que recibir un listado de términos y condiciones; él decidió ir a su oficina, para saber cómo andaban los casos durante el día. ¿Qué hay de nuevo para mí? Preguntó a Elvis su asistente; - Pues hay varios casos, el primero fue de una señora que pide a las autoridades de su vecindad para controlar a un señor con posible neurosis, porque no cesa la tranquilidad todo el día, pide auxilio y nadie se le acerca, aunque tiene ciertos días en la que no se presenta en los alrededores.

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En un instante recordé aquel joven que lograba acercársele y no pudo, porque ya se había ido. Pensó Ricardo. Se ha presentado gran cantidad de femenicidios, sus familiares protestan para encarcelar a los culpables de maltratar y asesinar a estas mujeres, continuó el auxiliar, y el más impactante de todos es la situación de la joven Emely, según declaración del oficial que los recibió, es una joven de 14 años que reside en la calle 18 de Colorado, sus padres murieron en un trágico accidente en diciembre de 1997, estuvo en cuidado junto a su hermano Joel de 15 años de edad y su tío Oscar de 37 años, la menor fue abusada sexualmente por tres ocasiones, este señor es mecánico, fue muy eficaz para su labor, todo antes de perder a su hermana Amarilis, madre de los jóvenes, y a su esposa Dilenia, no tuvieron hijos por problemas de esterilidad de su parte, se fue a vivir lejos de ese lugar, calló bajo los efectos adictivos de la heroína, su sueldo no le alcanzaba para su consumo de su vicio. Los hermanos fueron maltratados, dormían amarrados en una pocilga, comían pocas veces al día.

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Una mañana, Oscar salió a buscar combustible para su camioneta, pero antes de, estuvo rodeando todo el área que le pertenece, tratando de mantener bajo control un posible escape. A esas tempranas horas de la mañana, aun su efecto adictivo no había sido consumido, su conciencia perduró hasta que en un sorbo de morfina lo consideró su desayuno, provocando un descontrol en sus neuronas, dejándolo situado en un espacio donde solo veía especies la cual le atemorizaba hasta el punto de domarlo. Un señor, que escuchó los gritos de los jóvenes, dejó su automóvil que recorrió lentas velocidades por defectos mecánicos, falta de aceite y llantas malgastadas, tras un largo caminar, pudo llegar a la entrada de la hacienda, logrando así rescatar a las víctimas, pero Oscar despertó ya tarde para darse cuenta que ya sus rehenes habían escapado. -Jefe, la joven pide que mantenga el cuidado de ellos, porque ese señor es un esquizofrénico, quiere que le apresen lo más

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pronto posible, para poder vivir en paz; ellos están en cuidado de John quien les rescató-aclaró Elvis. Pues bien – respondió Bustamante- este caso de Emely ha sido el más tedioso, le daré más tiempo para analizarlo, debo hablar con el departamento de protección de menores y agilizar la búsqueda de este señor. Entrégame uno de los casos de maltratos familiares sucedidos, para tratar de controlar esta situación que está de moda en el país; las mujeres están temiendo cada vez más ante esta dificultad, no se sienten con la libertad de terminar una relación con un hombre que le dedique solo momentos de celos, maltratos y muchas de las veces ser forzada para tener relaciones sexuales. -Gracias Elvis, puedes retirarte. – concluyó. -De acuerdo señor, estaré en contacto con la oficialía, -respondió Elvis. Mientras salía el asistente, sentado en su escritorio, se detuvo a ver algunas fotos de las víctimas, de momento Recordó cuando apena era un niño, su madre, una mujer muy trabajadora, [21]


tuvo una repostería para ganarse la vida humildemente, por motivos de su cuidado, dejó los estudios, los fines de semana le preparaba unos deliciosos bocadillos, le pagaba con un beso en la mejilla y de vez en cuando le cantaba unas de las canciones del colegio; fueron momentos maravillosos, -pensó, mientras que su padre con idolatría al JEFE, mantuvo un carácter autoritario y repugnante, cuando joven, fue obligado a pertenecer a una academia de policías en la era trujillista, se alimentó de ignorancia, sus ideales lo llevo a ser un clandestino de la luz del sol, se fue a vivir para el norte, conoció a mi madre, pesadillas no le permitían el sueño, ella con su amor lo fue sanando, al yo nacer, las promesas de felicidad fueron propuestas, Arelis mi madre, no rindió fe, siguió adelante a pesar de las presiones del gobierno, su esposo le maltrataba cuando llegaba ebrio y no olvida los gritos y las manchas de sangre que veía en el suelo las mañana siguientes cuando iba al colegio. Sus padres se separaron, cuando tenía dos años de edad, se fue a vivir para Santo Domingo. Según ella, él le envió cartas diciendo que había conseguido trabajo y que le iba bien, prometió enviar dinero para los gastos de la manutención, [22]


fue una falsa, luego se enteró que estuvo con otra mujer, la cual lo dejó en bancarrotas, no supo de él por largos años, ella contrajo matrimonio con un contable llamado José, se conocieron un fin de semana cuando iban de compra del vestuario de la primera comunión, a pesar de mi diminuta edad, desde un principio, ese señor no lo convenció de querer forjar una familia, él trabajaba todo el día y estudiaba en la tarde, su madre dejó de vender pasteles y dedicaba sus horas en la limpieza y cuidado de él. Por efectos del sufrimiento surgió la depresión y las enfermedades de costumbres en la cuarta edad, ella falleció una mañana nublada, donde el viento pesaba y los pasos se agitaban, él sintió que su esqueleto era un artefacto de barro con articulaciones oxidadas sin fuerzas de manifestar un movimiento. La perilla y el calendario se alejaron de la infancia y le cubrió de adultez, las manos ya profundizan las líneas que dibuja la letra “Y” acompañada de esa simulación de línea recta; el cigarrillo, el reloj gastado, el sartén y la soledad que lo visita cuando sus empleados y amigos se

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van de su presencia, es la patria que defiende sin bandera ni constitución. Consideró oportuno seguir de sombra tras sus sueños y dejar fija esa luz permanente de la imagen de su niñez junto a su madre, años más tarde, se graduó “summa cum laude” de abogado en la UASD, con ayuda de un hermano de su madre, abogado de muchos años que lo ingresó en un bufete y se mantuvo los constantes casos penales, el tío Eduardo, familiarmente llamado “Tato”, sufrió un ataque de asma, pues tuvo que descansar un tiempo de asuntos jurídicos, estuvo en cuidado de la prima Yvette Del Pilar, una joven muy hermosa, de cabellos largos, coloridos como un cafetal y una inteligencia muy admirada, dedicaba sus horas a los estudios y cuidado de su padre, ella es la adoración de mi tío y su esposa Marcelina. Como resultado de esta enfermedad, Bustamante estuvo al cargo de los casos de Tato, pues con la experiencia iba ganando terreno hasta lograr independizarse; preparó su oficina en Canabacoa, desde ahí ha trabajado con mucho empeño de poder servir con responsabilidad a las necesidades de los habitantes, aprendió que la vida [24]


da fuertes lecciones para que el triunfo intensifique el goce, pero siempre existe un “pelo en el salcocho”, palabra popular de su tierra natal, muchos difamaron que era un buitre de corbata, que solo engañaba a las personas y que no estaba lo suficientemente preparado para asuntos penales, no hizo caso a los comentarios, los conocimientos adquiridos los puso en práctica y le demostró que “entre más sencillo eres con tu persona más aplauso recibes de los sabios”. Se ganó el respeto de los ciudadanos hasta el punto de proponerle aspiración de cargos políticos, la ha rechazado por varios intentos, se ha enfocado en los problemas sociales a través de su profesión, ya que soñó siempre cambiarle el sentido de que todos los abogados son ladrones, y aunque sea la minoría de porcentaje, marca la diferencia. -Señor le llaman al teléfono –dijo Elvis-¿Quién es? –respondió Ricardo. -Es una dama que prefiere no dar el nombre. Contestó su asistente.

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-Dígale que voy enseguida –respondíHola, es Scarlet, espero que te encuentres bien, perdón el atrevimiento pero he registrado tu número telefónico de la oficina, lo que pasó hoy fue un error, no debí ir a tu casa y provocar confusión en ti, solo quiero que sepas que eres una gran persona a pesar del poco tiempo en conocerte. -¿Pero qué te motivó a ir a mi casa? –Dijo élMientras pronunciaba la última palabra, le colgó la llamada y se sintió tenso al tener confusión. Y así transcurrió todo el día, pensando en esa mujer que le robó la patria, esa señora llamada libertad, se sintió preso de la angustia y el deseo de volverla a ver. Inmediatamente se deshizo de pensar en ella, tomó al azar el caso de la señora Margarita Méndez, esposa del señor Antonio Rodríguez, quien había maltratado por varias ocasiones a la querellante, en el último intento, tomó una sevillana y la hirió en la mano, golpeó a sus dos hijos y huyó para San José de las matas, según la [26]


mujer, es de donde proviene y no tiene otro lugar para refugiarse. Ricardo se comunicó directamente al móvil del jefe de la policía Radamés Ramírez después de la demanda, para la búsqueda del responsable, el oficial dio orden de urgencia. La visita a cada atardecer al bar era más que una excusa de volverla a ver, tomarse el mismo café a la misma hora; aun el mendigo no aparecía desde aquel momento que quisieron ayudarlo; con la llegada del otoño, donde brillan la sonrisas de las personas, las hojas reflejan la nueva vestimenta, el viento es un vuelo ligero que levanta las penas a los que andan en el suelo retomando lo que quedan de ellos, pero no sucede lo mismo con él, le nubla la intención de dibujar coloridos gestos de alegría, ella que solo es una fugitiva, llegó a su puerta, me besa la esperanza y roba de su persona, el orgullo de hombre difícil de manipular, su adiós dejó un silencio con ese aviso de volver pronto, solo que su enigma de ser la misteriosa lo deja intrigado, le sorprende su actitud, pero no le asusta, en sus ojos al mirarlo denotó su auxilio, acompañado de su suave mano de paloma, sintió en ella la necesidad de un afecto temporal, como [27]


un relevo en un partido de pelota, para descansar las penas y demostrar el potencial que tiene la pasión en su piel. Los procesos de investigación estaban suspendidos por la oficialía, pues ellos han estado resolviendo casos de narcotráficos, pero se desenvolvía en algunos divorcios que se presentaron en las últimas dos semanas. Colega, ¿qué tal si vamos juntos con los muchachos ésta noche a Extasis Night Club; dijo Luiggi, su gran amigo, él desde niño acompañó a Ricardo, se hizo parte de la familia Bustamante, lo ha apoyado en sus ideas, cuando murió Arelis, se encargó de los gastos y se lo llevó a su casa, ya que no podía durante dos meses poder dormir bien; ahora trabaja como notario en la oficina Pimentel & Abogados, queda frente a la oficina de Ricardo. -De acuerdo,-respondió Ricardo, avísale a Elvis que está en tu oficina, me iré a lavar el vehículo, aprovecharé y compraré camisa y zapatos nuevos, ya sabes, ¡para erradicar un poco los viejos tiempos!

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-Que gracioso eres, responde Luiggi; le diré que se prepare, de mi parte, saldré a llevarle unos chocolates a mi tío, esta semana se cayó en el patio detrás mientras intentaba levantarse con el bastón, le encantan los dulces, le llevare esos chocolates para pasar un rato con él, después iré a la barbería y solo me faltará estrenar un conjunto de ropa que compré la otra semana. -

Te dejo entonces, dijo Ricardo. Luiggi ya había dejado la oficina cerrada a las 5: 53 pm y avisó a Elvis de la salida; ellos solían salir frecuentemente a principio de año, visitaban tres veces a la semana los bares nocturnos, compraban bebida costosa para satisfacer el cumplido de una semana agotadora, las luces alegraba el espacio; la pista de baile es el acto de mover la carga de trabajo, chicas de todo tipo, como si fuese la selección de un catálogo, ellas ocupaban la mayor razón de la intención de desquitarse el peso diurno con besos de múltiples colores que refleja toda la disco. El sol había tenido un trabajo y esperaba los pocos minutos para descansar en esa zona; Ricardo mantenía el secreto de aquella mujer que [29]


lo dejó apasionado, quizás sea la primera vez que siente que una desconocida lo domine en el pensamiento, lo hunda en la duda de la desgracia de no saber quién es en realidad, en algunos momentos en la casa, ella se detuvo a ver fijamente la fotografía de Arelis junto a su hijo en la última fiesta de cumpleaños de su madre antes de morir, dedicaba confusión y cierta seguridad en sus gestos, pero lo más probable fue que se sorprendió mientras no faltaba Manuel con sus acostumbradas bromas, la imagen figura a mitad de cuerpo y un poco lejos a Leonardo, hermano de Arelis, de inmediato dejo de observar aquel retrato pero quedó muy pensativas más luego. Para olvidar ese pensamiento sobre aquella tarde con la doctora, dentro de su Peugeot 508, encendió el motor, un rugido calmado para las personas que no son amantes al escándalo, busca en la gaveta un disco de Joaquín Sabina llamado Alivio de Luto, se lo regaló su colega Luiggi cuando salió a la venta en el 2005, mientras reproduce la canción “Ay Rocío” recordó a Enmanuel diciendo imaginarlo con hijos, sonrió con la idea de tener hijos, revivir el amor materno de su madre en carne masculina, disfrutar de ellos junto a una mujer que adore tenerlos. [30]


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Primer libro fer