La educación es un derecho primero de los ciudadanos. La escuela es la arquitectura de la infancia y, quizá, también, una posible la infancia de la arquitectura. El espacio elemental del aula reduce la arquitectura a su esencia depurada. Como consecuencia podremos deducir un derecho primero a la Arquitectura en los españoles más pequeños.
Así, y vista la Educación desde la Arquitectura, parece que podría establecerse una relación directa entre los sistemas educativos y la forma de los Centros, que serían un síntoma, una manifestación física palpable de los valores sociales que cada tiempo y lugar otorga a la Educación. Síntoma del decaimiento crítico de la arquitectura escolar es la indiscriminación de su célula elemental, el aula. Sus dimensiones, su forma, sus calidades ambientales, sus equipamientos, etc., se están dando por supuestos, repetidos sistemática y acríticamente. Nuestro trabajo pondrá el énfasis en estos aspectos y quizá ayude a subsanarlos.