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CUARENTA Roberto Partida Diseño: Fernanda Munguía Coatí Impreso en México 2012 Incluye fragmentos versionados de The magic runner de Armand Schwerner y de Mag Carl Sandburg. editorialcoati@gmail.com


l poeta, montado sobre una mula, es recibido en la ciudad. Se le corona con laurel. Siente pĂŠtalos de flores en su rostro, escucha a gritos su nombre. Aunque atontado, se da cuenta que va siendo conducido a la salida de la ciudad. Cuando traspasa las murallas, cesan los gritos. Un ninguno se le acerca, le escupe, le quita la corona y la tira al suelo. El poeta desciende de la mula para pisotear la corona.

uno


l poeta ve a la mujer. La Desde単osa finge no verlo. El poeta se acerca y le habla de nubes de terciopelo. La Desde単osa se despide de sus acompa単antes y emprende la huida. El poeta la sigue, la empuja a un callej坦n, tira de su blusa. El poeta le golpea el rostro, la desnuda, le rompe los calzones con los dientes. La penetra analmente. El poeta eyacula.

dos


l poeta se aburre en demasía, así que planea una lectura pública. Corre por altavoces y la anuncia a gritos por las calles. Se adhiere pancartas al cuerpo y empieza a andar. Entrega volantes y saluda de mano en mano a los transeúntes. El día de la lectura, a la hora señalada, sólo hay una veintena de pichones.

tres


l poeta ahora lee la mano de turistas en la plaza central.

cuatro


[

Soy un vagabundo en la mierda, a cientos de millas lejos, aniquilado

cinco

[


l poeta nunca ha escrito poemas. Es decir, carece de obra. Esto no lo sabe ninguno. Se le ve en la calle con su traje negro y corbatĂ­n en forma de moĂąo, su cabello desparpajado, su rostro en spleen. Los ningunos entonces dicen:

AhĂ­ va el poeta, ese es el poeta.

seis


os ningunos no han leído su obra. No se ha detenido ninguno, no se ha atrevido ninguno a preguntarle por sus coplas (aunque es creencia popular que hace redondillas). El poeta temiendo esa situación carga con un puñado de hojas bajo el brazo, aunque ausentes de contenido, pródigas de garabatos. Cree poder hacerlos pasar por poesía visual (porque cualquier plumazo puede serlo). El poeta se sienta bajo el sauce del parque (aunque algunas veces bajo el geranio) y garabatea. Así cuando es visto a lo lejos, por lo lejos, de soslayo, los ningunos dicen:

debe estar inspirado.

siete


l poeta ha emprendido una marcha. Al cabo de diez minutos se siente preocupado. Hay un escozor bajo su abdomen que lo obliga a voltear al suelo y descubrir sus pies. El poeta ha sentido sus pies. Ahora sabe que posee un par.

[

[

Diez pies, cien pies, mil pies.

ocho


a madre del poeta coleccionó en su infancia una serie de “estampitas”. A fuerza de años, y de una inversión sumamente respetable, logró completar el álbum AMOR. Las “cartitas”, estampadas por el frente con figuras zoomórficas o zoologías o de animales, por detrás tenían grabado un poema de amor. Esto es, esto fue, en su mediana infancia. Así decidió tener un bebé, pero bebé sería el poeta. Cuando pudo conseguir un hombre (cualquier ninguno), procuró hacerle beber unas hierbas; dicha mezcla lo noqueó, así que fue una gran empresa llevarlo al desposatorio. (Por cierto ese día la madre del poeta lucía muy maquillada). Lo desvistió y le colocó sobre el cuerpo todas las “tarjetas” que aun conservaba, las quitó rápidamente.

nueve


Llenó el cuerpo del ninguno de mostaza. Luego sucedió lo que sucede. Coito. Mientras el semen chorreaba irresponsablemente, ella pensaba en nubes rosadas y mejillas altivas. Durante los meses de embarazo solía golpearse el vientre, solía escribir de forma incoherente en la máquina que produce escritura. No hubo ninguno que percibiera el embarazo. Un día decidió meterse en su ranura un puño de “phototipos” de Amor, pero al instante decidió no hacerlo. Es usual que una embarazada aplace sus decisiones. Lo que sí hizo fue dormir de lado. También, por las tardes, solía ir a platicar con sus compañeritas de

diez


escuela. Un día, mientras se untaba cataplasmas de ***** sobre el vientre, nació el poeta. Ella cortó con sus dientes el cordón umbilical que decidió enterrar bajo un rosal. Luego envolvió al poeta en trapos y por varios años fingió que era su muñeco, hasta que al ser reprendida en su hogar, en la calle, en el colegio, en su noviazgo, por ser demasiado grande para jugar con muñecos, decidió abandonarlo en las afueras de un centro cultural. Las razones de cómo el poeta sobrevivió no pueden ser expuestas. No se puede decir cómo creció el poeta. No puede ser dicho quién cuidó al poeta.

once


l poeta empezó a dormir en cajas de cartón. Un par de ángeles, conmovidos, descendieron por él. Fue llevado al Cielo. Cuando la barba le empezó a brotar fue devuelto sobre un montón de cartón. El Cielo espera. La vida que llevó en el Cielo está grabada en el Libro. Aquí se cuenta el modo en que el poeta fue engendrado y el modo en que apareció al descender a la tierra.

doce


l poeta es uno, pero a veces siente que es dos.

trece


l poeta creó un nuevo sistema numérico que a su vez fue sustituido por un sistema lingüístico, y luego éste traducido a signos. Pensó que para el entendimiento de los ningunos debía retraducirlo a grafías latinas. Así “.” es retraducido por “a”, “:” es retraducido por “b”, “.:” retraducido por “c”, y se puede creer que “::” es igual a “d”, “.:.:.:::.:::.::...” es igual a “z”.

catorce


Así “:: .” es “da”, “. .:.:.:::.:::.::... :::::.:::::. . ::.........::.....:: :.:.:.:.:.:.:. :::::.:::::. .....:.” es “aztaroth”. Pensó que convertir su sistema a palabras como “parangaricutirimícuaro” era una inversión costosa. Para evitar confusiones y sintetizar su sistema pensó en suspender cualquier tipo de escritura. Está por demás decir que esto sólo ejemplifica lo que imaginamos del sistema del poeta. El poeta lleva la carga solo.

quince


l poeta decide que para certificar su postura de poeta debe hacer cosas grandes. Una de tantas es rechazar su ser poeta. Una pérdida o una renuncia. El poeta va a enrolarse al ejercito, pero a las puertas del cuartel descubre su cabello largo (también descubre que carece de cartilla militar), y piensa que el cabello corto no le vendría bien. El poeta se acerca a los programas de ayuda a infantes y a los menos agraciados y sólo consigue que le regalen una bolsa de plástico con un bocadillo y un cepillo de dientes dentro. Así el poeta decide hacerlo sin instituciones de por medio, además piensa que la valía de su acción le merecerá mayor reconocimiento y mayor gloria. Decide ir a adoctrinar infieles. Coge

dieciséis


sus ropas. Se sitúa en la carretera y pide auto-stop. Los ningunos de la carretera no se detienen. No lo recogen en la carretera. Así que va al expendio de baratijas, compra un anillo que coloca en el índice de su mano izquierda. Se monta de nueva cuenta en la carretera. Un ninguno mayor se detiene, decide levantarlo. A él le cuenta que va en busca de su esposa. Llega a su destino. Con dificultad reconoce que desconoce el idioma que ahí se habla. Se acerca a un ninguno con su ninguna y sus pequeños ningunos que lo reciben en su vivienda. En ese momento el poeta descubre que no hay más dios que el dios de ellos. Ya en su primera media hora de estancia se vuelve converso. Para celebrar su nueva condición

diecisiete


va al establecimiento alimenticio, ahí pide a señas algo para comer. Lo que come le causa serios problemas intestinales. El poeta es llevado a una casa de asistencia. Días después es devuelto al inicio de su recorrido, al inicio de su auto-stop. Ahí suele ser visto con una bolsita de plástico llena de bocadillos y un cepillo de dientes.

dieciocho


l poeta desea los atributos lingüísticos de un niño.

[.[ diecinueve


l poeta ha entrado a un templo. Sabe, porque eso se sabe, que debe quitarse los zapatos al entrar. Sabe que debe guardarlos en los estantes ubicados a la izquierda del port贸n principal. Despu茅s, el poeta se sienta sobre el suelo. El suelo est谩 alfombrado. Reconoce el evidente mal olor a pies. El poeta ve c贸mo todos los parroquianos ven hacia un muro. El poeta ve que todos se paran y forman una fila. Empiezan a orar. El poeta se va.

veinte


l poeta enamora a miles de jovencitas al mencionar que es viajero y poeta.

veintiuno


espués de que el poeta descubrió sus pies también descubrió que en cada uno de ellos tenía cinco dedos, y en uno de tantos un par de lunares. Esto no fue dicho antes por no ser considerado de importancia. El poeta también descubrió su espalda, pero eso será dicho en otra ocasión.

veintidos


l poeta viajó para enseñar, pero una vez en su destino descubrió que no había ninguno que quisiera aprender lo que enseñaba. Él trataba con los más jóvenes, pero su insistencia hacía que estos cada vez que lo veían acercarse rasgaran sus vestiduras e iniciaran un discurso en lenguas. Después los ningunos dejaron de abrir las puertas de sus casas cuando éste llamaba, colocaron letreros en los ventanales y en los portones de las escuelas en los que se repelía la presencia del poeta.

veintitrés


l poeta viajó para aprender historia del arte; así que visitó museos y galerías, vio edificios y escuchó conciertos. El poeta descubrió su increíble incapacidad por aprender algo, pero descubrió el elevado costo de la vida.

veinticuatro


[

Muchos viajes sin equipaje, de hecho sin una guĂ­a, sin dinero o sin gloria, fluyendo en cualquier lado.

veinticinco

[


l poeta ha trazado una frontera entre su cuerpo y sus sentimientos. Sus sentimientos están fuera. Mientras él toma una bebida caliente en el expendio de bebidas, sus sentimientos andan las calles. Sus sentimientos se tropiezan. Sus sentimientos contemplan a los pequeños ningunos de la calle laborando sobre los ventanales de las máquinas de transporte, laborando en las proveedoras de alimentos

veintiséis


enlatados y ven cómo disponen dichos alimentos en recipientes cuadriculados para que lo lleve algún ninguno. También contemplan cómo los pequeños ningunos de la calle ven a los pequeños ningunos de las casas gimotear por un artefacto de juego o cualquier otra maquinaria y cómo al instante de su obtención lo destrozan ante sus miradas objetivas. Las miradas objetivas pertenecen a los sentimientos.

veintisiete


l poeta descubrió que los libros podían ser abiertos. Al abrir un par descubrió que no todas las páginas estaban completas. El poeta vio orillas carcomidas, o corroídas, o rotas y huecos entre las letras. En una portada, o tapa, o cubierta, descubrió una termita. El poeta aplastó una termita con el dedo. Es así como el poeta se consumó asesino. Esto le despertó el deseo por escribir. Deseo y motivo. También podemos decir qué sería su tema. Pero como sabemos el poeta no sabía escribir.

veintiocho


l poeta colg贸 los tenis en un cable de luz el茅ctrica.

l poeta no es el poeta. Sentado a su derecha yace el poeta.

veintinueve


Cuarenta