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LAS MALAS COMPAÑÍAS Había una vez un niño al que le decían Luisito que vivía en un pequeño pueblo llamado Sierra Negra. Luisito ayudaba a los demás niños en sus tareas de clase desinteresadamente. Siempre estaba dispuesto a hacerlo y pasaba muchas tardes de casa en casa para explicarles los ejercicios a los demás niños porque además era el mejor de la clase. Los padres de todos los niños estaban muy agradecidos y siempre decían: QUE BUENO ES LUISITO. Además, ayudaba a su madre en todas las tareas de la casa: Iba por todos los mandados sin rechistar, incluso con alegría y le preguntaba a su madre, ¿dónde tengo que hacer hoy? ¿Qué tengo que hacer mamá? ¿Ya has limpiado? ¿Has fregado los platos? ¿Has hecho ya la cama? Sus padres estaban muy contentos porque tenían el mejor hijo que se puede desear. En el pueblo, cuando iba por la calle, siempre estaba pendiente de las demás personas sobre todo de las mayores a quien ayudaba en los pasos de peatones, a llevar los mandados a sus casas, incluso paseaba los perros, y siempre tratándolos con un cariño y una amabilidad sorprendente. Las personas mayores se decían unas a otras: Que bueno es este niño. Que bueno es LUISITO. En fin en todo Sierra Negra estaban más que satisfechos con LUISITO. Un verano, llegaron al pueblo unos niños de su edad de otra localidad vecina y como era tan bueno, enseguida se hizo amigo de ellos a los que ayudaba en todo lo que podía. Esos amigos lo buscaban continuamente y acudían a él en todas las ocasiones de forma que siempre se veían juntos. Pero resulta que esos amigos y sin que LUISITO los viera bebían cerveza, vino y todo lo que les apetecía. También fumaban de todo siempre a escondidas, pero la gente los veía y no le gustaba su forma de actuar. Decían: Estos niños no son buenos. Mira todo lo que hacen, fuman, beben, yo creo que hasta engañarán a sus padres, e incluso robarán para todos esos vicios, no son buena gente. Sin embargo LUISITO siempre anda con ellos. Se va a estropear, con lo bueno que es. Incluso, a los quince o veinte días, muchas personas del pueblo le decían: LUISITO, “DIME CONN QUIEN ANDAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES”

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