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Revista de mĂşsica alternativa

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INDICE

Coheed and Cambria

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Entrevista: Tool

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Nine Inch Nails

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A Perfect Circle

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Good Apollo, I’m Burning Star IV, Volume Two No hace falta decir que Coheed And Cambria no son un grupo del montón. Sus anteriores entregas así lo atestiguaban y en ésta ya han rizado el rizo, firmando lo que es sin temor a exagerar uno de los álbumes de rock internacional del año 2007. Aquí la banda norteamericana vuelven a apostar por un álbum conceptual, un disco de rock progresivo, también Claudio Sánchez canta mejor que nunca en No World For Tomorrow, esto es claro en el corte que le da título, The Hound (of Blood and Rank) o Justice in Murder. Pero instrumentalmente la banda ha progresado aún más en este cuarto larga duración. Las guitarras son poderosísimas, esos riffs y solos hard-rockeros de Gravemakers and Guslingers, los teclados colocados estratégicamente o las magistrales baterías sincopadas, que por cierto toca Taylor Hawkins, de Foo Fighters, son de lo mejor de la escena independiente.




Biografia

Shabutie

Coheed and Cambria es una banda de rock progresivo de Nueva York fundada originalmente por Claudio Sanchez (voz y guitarra), Michael Todd (bajo y voces), Travis Stever (guitarra y voces) y Josh Eppard (batería) en 2000. En 1996 fundaron Shabütie, a la que, posteriormente, se la renombraría por el actual Coheed and Cambria.

A partir de 1996 la banda se renombra a sí misma Shabütie, nombre que toman de los cantos de una tribu africana en la película The Naked Prey. Durante su primer año la banda escribe un sinfín de canciones de muy distintos estilos que pueden ir del punk rock al heavy metal pasando por el folk o el indie rock. En agosto de 1996 Carleo deja Shabütie y reclutan a Michael Todd, quien ya trabajó con Kelley en una banda llamada Esme 9. Todd era guitarrista, pero se ajusta al bajo, pues la guitarra ya estaba ocupada por Sanchez.

Tienen 3 álbumes de estudio, todos conceptuales y entrelazados bajo el nombre general de “The Bag On The Line Adventures” (saga de cómics escritos por Coheed and Cambria y actualmente conocida como The Amory Wars). Curiosamente su último trabajo “Good Apollo, I’m Burning Star IV, Volume One: From Fear Through the Eyes of Madness” (2005) es la cuarta parte de ese concepto total mencionado. La parte segunda es el “The Second Stage Turbine Blade” (2002) y la tercera del 2003 es “In Keeping Secrets of Silent Earth: 3”. Antes de marzo de 1995, Claudio Sanchez y Travis Stever, entre otros, formaban Toxic Parents y Nate Kelley estaba en la agrupación Moe & The Boogie Cats. Ambos grupos se disuelven y en marzo de 1995 los tres, más el bajista Jon Carleo, se reúnen y forman Beautiful Loser, bajo el liderazgo de Stever en las voces y en la guitarra. Sin embargo, la vida de esta nueva banda sería muy corta, ya que en junio de 1995 Stever abandona, tomando Sanchez el liderazgo de la banda.



En 1999 graban y lanzan su primer trabajo oficial, el EP Plan to Take Over the World. Claudio Sanchez alterna Shabütie con un nuevo proyecto paralelo, The Prize Fighter Inferno. También, en este año, vuelve Stever a la banda para ocupar el puesto de segundo guitarra y lanzan The Penelope EP, segundo trabajo del grupo. Pero la banda comienza a tener problemas debido a la bebida durante algunos conciertos, con la correspondiente pérdida de calidad acústica en ellos. El 19 de febrero de 2000, Kelley abandona el grupo y lo reemplaza Josh Eppard. Poco después, la banda lanza su tercer y último EP, Delirium Trigger, y un avance de lo que sería The Second Stage Turbine Blade, ya como Coheed and Cambria. Un avance porque de los cinco temas que presenta Delirium Trigger, tres de ellos aparecen en el primer álbum de estudio de Coheed and Cambria. En 2001, Shabütie se desintegra dando lugar a Coheed and Cambria.


Coheed and Cambria Coheed and Cambria lo forman originariamente cuatro miembros: Claudio Sanchez (como cantante y guitarra), Travis Stever (guitarra), Michael Todd (bajo y voces secundarias) y Josh Eppard (batería). El nombre proviene de Coheed Kilgannon y Cambria Kilgannon, los protagonistas de The Amory Wars, saga de comics en los cuales se basan los discos de la banda. Con estos comics, la banda narra su historia y vivencias personales. Cada libro de comic tiene su disco correspondiente, con el mismo título de la narración original. Los discos no siguen un orden cronológico de las series de comics, ya que el último disco que saque Coheed and Cambria será la primera parte de la historia. El primer disco conceptual es The Second Stage Turbine Blade, segunda parte de los comics The Amory Wars, lanzado en 2002 por Equal Vision Records. Durante un año la banda de Claudio Sanchez hace una importante gira por Estados Unidos y Europa, presentando su disco y logrando cosechar éxito entre los seguidores del panorama alternativo con singles como Devil in Jersey City. En 2003, la banda saca In Keeping Secrets of Silent Earth: 3, su segundo álbum de estudio y la tercera parte de The Amory Wars. El disco también fue distribuido por Equal Vision Records y la banda sigue haciendo giras, esta vez con bandas como The Used o AFI. El éxito de singles como A Favor House Atlantic o Blood Red Summer les vale para participar por primera vez en el Warped Tour, de 2004. Good Apollo, I’m Burning Star IV, Volume One: From Fear Through the Eyes of Madness sale a la luz en septiembre de 2005 y corresponde a la cuarta parte de las historietas Amory Wars. Es el primer disco que el grupo lanza con la gigante Columbia Records. El disco también logra una muy buena aceptación de sus seguidores y de la crítica, lo que supone a Coheed and Cambria su primera aparición en las prestigiosas listas americana Billboard, en gran parte por su éxito conseguido con su sencillo The Suffering.


Sorprendentemente, en noviembre de 2006 la banda anuncia la marcha, tras seis años, de Josh Eppard y Michael Todd por problemas personales, curiosamente los últimos integrantes en llegar pese a ser unos de los fundadores de Coheed and Cambria. Son sustituidos por Chris Pennie en la batería y Matt Williams en el bajo. Claudio Sanchez anunció en el Myspace de la banda, que participarían en el Warped Tour’07, donde tocaron canciones del nuevo disco. Siguiendo los capítulos de Amory Wars, el nuevo disco se tituló Good Apollo, I’m Burning Star IV, Volume Two: No World For Tomorrow y salió el 23 de octubre del 2007.

Proyectos paralelos Desde los comienzos de Shabütie y Coheed and Cambria, los integrantes que han formado estas agrupaciones comunes han colaborado o formado varios proyectos paralelos a Coheed and Cambria. •The Prize Fighter Inferno - Proyecto paralelo de Claudio Sanchez. Es una banda de rock alternativo más experimental. Tiene un disco en el mercado, My Brother’s Blood Machine lanzado por Equal Vision Records en 2006. •Fire Deuce - Proyecto paralelo de Travis Stever, guitarrista original de Shabütie. Tan sólo tiene un EP, Children of the Deuce. En este proyecto han participado integrantes de Coheed and Cambria como Claudio Sanchez. •The English Panther - Otro proyecto de Travis Stever, aunque en esta ocasión en solitario. Tiene un disco homónimo, lanzado en 2006. •Weerd Science - Proyecto en solitario de hip hop de Josh Eppard, ex batería de Coheed and Cambria. Friends and Nervous Breakdowns es su único disco bajo Weerd Science. Fue lanzado en 2005 por Equal Vision Records, tradicional discográfica de Coheed and Cambria.




Coheed and Cambria: el cómic Toda la discografía de esta banda es conceptual, de narración literaria y además secuencial. En los cuatro discos de estudio que han lanzado bajo el nombre Coheed and Cambria se narra la historia conocida como The Armory Wars (La guerra del armamento) escrita por Claudio Sanchez. La trama también está parcialmente retratada en la serie de novelas gráficas editadas por la compañía de comics Evil Ink y es una especie de canto de los Nibelungos: héroes y villanos, dentro de una constelación imaginaria, sufren traiciones y están obligados a superar travesías épicas. La narración es complicada: existe un universo de personajes que son villanos, virus u objetos mágicos. Así como La Guerra de las Galaxias de George Lucas es una trilogía, The Armory Wars es una tetralogía grabada en un total de cinco discos. No sería justo simplificar la trama de esta complicada y en evolución historia mítica; además, los últimos dos discos que han grabado comprenden dos volúmenes del mismo capítulo por lo que todavía falta la última entrega del cuento. Por otro lado, los discos no han sido lanzados en orden cronológico por lo cual la totalidad de la historia no podrá ser comprendida hasta que recibamos la última entrega que en realidad es el primera parte de La guerra del armamento y será una presecuela (las similitudes con la obra de George Lucas son evidentes). Se trata de un cuento mitológico inventado obsesivamente por Claudio Sanchez: incluso cuando se toma un descanso de Coheed and Cambria para hacer un proyecto solista, la temática de las grabaciones sigue siendo la misma.




En el año 2006, Sanchez editó el disco de su proyecto The Prize Fighter Inferno, y aunque la historia no es directamente parte de La guerra del armamento, cuenta la historia del hermano de Coheed, tío y guía del personaje mesiánico de esa mitología, Claudio. La gran diferencia entre este disco y los de Coheed and Cambria no es entonces  la temática sino la música. The Prize Fighter Inferno de Sanchez se aleja del metal y hace dulces melodías de sonido electro–acústico.  Coheed and Cambria emprenden ahora uno de sus proyectos más ambiciosos y presentaran en forma consecutiva todos sus discos, tanto en Nueva York como en Los Angeles. En una serie de conciertos llamados Neverender (“sin finales”) celebraran la saga que han concebido y será una ocasión especial para despedirse de esta etapa de su carrera musical. Al acabar estos conciertos grabaran el último disco de La guerra del armamento. Con estos comics, la banda narra su historia y vivencias personales. Cada libro de comic tiene su disco correspondiente, con el mismo título de la narración original. Los discos no siguen un orden cronológico de las series de comics, ya que el último disco que saque Coheed and Cambria será la primera parte de la historia.

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“La idea detrás de nuestra imagen misteriosa es distraer a la gente de nuestros egos para que centren su atención en música y arte” 12


El creciente protagonismo de A Perfect Circle y el que “Lateralus” no suscitara la misma fascinación que “Aenima” no han mermado la expectación ante el nuevo disco de Tool. “10.000 Days” profundiza en las raíces setenteras y los desarrollos libres en el ADN de esta formación de culto, apostando por un sonido orgánico y una menor complejidad.

Tool parecen de otra galaxia. Por su música, en primer lugar, pero también por su aspecto. Su excéntrico y reservado cantante Maynard James Keenan viste una gabardina de cuero negro, unas botas y un sombrero blanco de cowboy. Nos observa en silencio y con los ojos bien abiertos. Nos encontramos en un extraño y lujoso club en el epicentro del Red Light District de Amsterdam, lugar escogido por la banda y su discográfica para la premiere europea del nuevo material de Tool en cinco años. Al lado de Keenan, el batería Danny Carey parece aún más gigante. Le saca casi dos cabezas al menudo vocalista y lleva un peto tejano que podría generar dos pares de cazadoras y pantalones de talla media. Parecen dos secundarios sacados de una cinta de Lynch o Altman ambientada en la América profunda. Un poco más lejos, el bajista Justin Chancellor responde atentamente a las preguntas esporádicas de periodistas y profesionales de la industria. El guitarrista Adam Jones, técnico de efectos especiales en sus ratos libres y responsable de todo el artwork de la banda, se ha quedado en Estados Unidos trabajando en los nuevos videoclips y en la portada del álbum. Son las once de la noche y estamos ansiosos por enfrentarnos a “10.000 Days”. Nos reparten unos auriculares inalámbricos para disfrutar de todos y cada uno de los detalles de sus nuevas composiciones. Maynard agradece nuestra presencia y pulsa el play. Antes que nada, debo avanzar que sacar conclusiones a partir de una sola escucha de un disco de Tool es, como muchos ya sabéis, prácticamente imposible. Por lo menos si pretendes formular algún tipo de sentencia que sobreviva a la siguiente escucha. Sus temas proporcionan diferentes lecturas y envuelven los sentidos generando distintas percepciones a cada sesión.

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10,000 DAYS Cinco años han pasado desde que Lateralus afianzara a Tool como una de las mejores bandas de música alternativa, cinco años de espera hasta que por fin dieron a luz a su nueva. La pregunta es: ¿consigue 10,000 Days lo imposible, es decir, ser un prodigio capaz de superar Lateralus o Aenima? La respuesta es no, pero por muy poco. 10,000 Days tiene su propio sonido, su propia alma claramente definitoria. Las semejanzas se limitan a ser las habituales de cualquier banda. Un álbum sobresaliente.

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Su nuevo trabajo no es una excepción. De entrada, sin embargo, se aprecian algunos cambios. El más evidente corresponde al sonido, más orgánico, fibrado, con cuerpo. “Hemos grabado la mayoría de baterías de un modo analógico pero también hemos utilizado Pro Tools, especialmente para las guitarras y las voces”, explica Justin. “Todas las tomas originales de batería se han grabado en vivo en cintas y esto creo que ha contribuido al carácter más orgánico del conjunto. Siempre hemos participado en la producción, pero esta vez lo hemos querido simplificar. Joe Baressi ha tenido ideas muy creativas durante la grabación y ha intervenido de una manera crucial en la captación del sonido que queríamos, pero ha sido un trabajo más conjunto que otras veces. A menudo es difícil hacer las cosas de una manera nueva o distinta a la que estás acostumbrado, porque, cuando una cosa funciona, es más fácil mantenerla así. Pero nosotros hemos cambiado nuestro modo de trabajo. Estamos orgullosos del sonido pero también de las canciones en sí, porque instrumentalmente y vocalmente hemos intentado desafiarnos y probar cosas que nunca habíamos hecho antes”. Otra diferencia palpable es el carácter más progresivo del conjunto. La lisergia expansiva de algunos temas sitúa más que nunca a Tool como los herederos directos de bandas como Yes, King Crimson o los primeros Pink Floyd convenientemente filtrados por un tamiz metálico. “Creo que es fruto de lo que sentimos en el momento concreto en el que estamos tocando. No hubo una intención consciente de sonar de una manera u otra. Si tiene partes más progresivas es porque la grabación ha sido una experiencia más disfrutable en la que todo ha surgido de una manera más natural. Esta vez todo ha fluido mejor que en el anterior disco, que fue más complicado y supuso un mayor esfuerzo por parte de todos”.


“Instrumentalmente y vocalmente hemos intentado desafiarnos y probar cosas que nunca habíamos hecho antes”

¿Alguna influencia consciente de los setenta? “Amamos todo el material clásico de esa década: Led Zeppelin, Jimi Hendrix... A todos nos gustan cosas distintas pero hay algunos grupos en los que coincidimos plenamente, y por supuesto Pink Floyd es uno de ellos”. Su deconstrucción de las estructuras rock convencionales y la dilatación de las composiciones les emparenta, aún salvando las distancias, con bandas como Opeth o The Mars Volta. “Conozco a ambas bandas, sobre todo a Mars Volta, a quienes pude ver en concierto hace unos meses en Los Ángeles. Me gustaron mucho, tienen un directo muy bueno y una actitud abierta a probar cosas nuevas que desarrollan improvisando en vivo”. La última de las diferencias apreciables a primera escucha es el tono de la apertura del disco, mucho más al grano que el inicio de “Lateralus”. Aunque sólo sea momentáneamente, los primeros minutos de “10.000 Days” carecen de fragmentos introductorios para resaltar las guitarras, gruesas pero definidas. Tanto la primera canción, una mezcla de psicodelia y rock alternativo noventero, como la segunda, contrastan con la parte central del disco, especialmente con los temas tres y cuatro. En ellos nos adentramos en una laguna densa y oscura donde la quietud casi onírica y el clímax que no llega consiguen impacientar e hipnotizar a partes iguales. “Hemos grabado todas las canciones individualmente. A la hora de juntarlas hemos buscado y probado muchas secuencias distintas: las canciones más largas o intensas al final, al principio... Lo hemos probado todo pero el orden definitivo es el que nos parece más natural”. Mayor naturalidad y mayor margen de maniobra en el estudio. “Esta vez hemos pasado un poco más de tiempo en el estudio. Empezamos a probar cosas nuevas y no nos preocupamos por cómo tocaríamos después todo el material en directo. Simplemente dejamos fluir nuestras ideas. Antes ensayábamos muchísimo antes de grabar y nos reprimíamos un poco para facilitar la interpretación de las canciones en directo. Esta vez no nos ha importado ir un poco más lejos en el estudio”.

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En esa discursiva fluidez tienen cabida algunas partes más o menos inquietantes, . “10.000 Days” no es, sin embargo, el típico álbum conceptual con mensaje o historia de fondo. Según Chancellor, dichos insertos sonoros obedecen más a una cuestión estética que de significado. “La única conexión entre las partes es que están en el mismo disco. Nos gustaba cómo sonaban independientemente. Que cada uno los interprete a su manera”. Ese contraste entre reposo y agitación se convierte en una constante de “10.000 Days”. A pesar del lustro transcurrido nuevamente entre dos de sus álbumes, la lealtad de sus seguidores, que han contado las horas y minutos restantes para la salida del disco, sigue intacta. ¿Son los fans de Tool los más pacientes del planeta? “En primer lugar quiero decirles: ¡Felicidades por seguir ahí! (risas)”. “También es esperanzador ver a chavales y a gente joven entre tu público. . Creo que en cierta manera es

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difícil ser fan de Tool por el gran espacio de tiempo entre disco y disco, pero sólo sabemos hacerlo de esta manera”. En cualquier caso, no hay motivos para preocuparse. El álbum mantendrá sin duda al grupo en ese olimpo privilegiado de bandas de culto. “Sólo espero que ello no nos aísle del resto de la gente. No queremos ser excluyentes, queremos compartir nuestra música con la mayor cantidad de personas posible. La idea detrás de nuestra imagen misteriosa, del hecho de no aparecer en las portadas, por ejemplo, es distraer a la gente de nuestros egos, como individuos, para que focalicen su atención en la música y el arte. Creo que es algo natural que crece a partir de la combinación de nuestras cuatro personalidades. Tampoco es algo consciente, simplemente pasa”. Justin coge el micro: “Espero que os haya gustado tanto como a nuestras madres”. Lo dicho. De otra galaxia.


LOS VIDEOS DE TOOL La banda ha publicado ocho vídeos musicales a lo largo de su carrera, aunque sólo han hecho apariciones personales en los dos primeros. La gran mayoría de ellos presentan animación mediante la técnica stop-motion. Los vídeos son creados principalmente por Adam Jones, con la ayuda a menudo de artistas como Chet Zar, Alex Grey y Osseus Labyrint. Primero vino la enorme alegría cuando se anunció que Tool sacarían un DVD oficial en diciembre, y luego vino la profunda desilusión cuando se supo que el material que contendría sería tan sólo un documental sobre el proceso de elaboración del videoclip para Vicarious. El caso es que, entre unas cosas y otras, el DVD fue puesto a la venta con el videoclip oficial de esta canción. Quien no haya visto nunca un videoclip de esta banda puede que quede sorprendido por su estilo surrealista y delirante, pero quienes ya venimos conociéndolos desde hace años, sabemos que esto es lo más normal del mundo. Espectacularidad, misticismo y paranoia se mezclan a la perfección con las notas milimétricamente calculadas de la canción para dar lugar a un conjunto audiovisual que te deja boquiabierto: peces saliendo de pupilas, un sol negro que parece abalanzarse sobre el planeta,… Es el primer videoclip de la banda íntegramente realizado con animación por ordenador.


Nine Inch Nails es una de esas bandas que puede jactarse de haber hecho algo trascendente durante su carrera. En su caso fue transformar la música industrial en un producto masivo, sacarla de su natural oscuridad y hacerla comercialmente rentable. Todo gracias al talento de Trent Reznor, un atormentado personaje que comenzó a hacer música perturbadora pero con una inusual inclinación hacia las melodías pop bien estructuradas, luego de haber tomado a los “clavos de nueve pulgadas” como nombre para dar a conocerse. Lo que nunca imaginó fue cuán hondo se incrustarían los clavos en el inconsciente de los fanáticos del rock.

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THE SLIP Slip es una de esas palabras comodines en inglés. Entre sus ambiguos significados quiere decir: escapar, moverse silenciosamente y con sigilo, además de ser un pequeño pedazo de papel o un documento. Todas estas acepciones concuerdan a la perfección con el nuevo disco de NIne Inch Nails, lanzado de manera casi clandestina por Internet. Musicalmente, The Slip es n veloz golpe sónico con pocas pretensiones y mucha actitud. Hace un contraste perfecto con el reciente lanzamiento épico de Ghosts, y nos muestra a una banda preparándose para salir a una gira mundial en unos cuantos meses. Los shows que vienen serán puro derroche de energía. De entre todas las pistas del disco, destacan 1,000,000, Un track rockero con un coro para llenar estadios, atascado y poderoso. La producción, impecable. Un brillante segundo de silencio en medio de guitarrazos; y Echoplex, La mejor canción del disco, de una estructura muy extraña que va aumentando de velocidad y distorsión conforme avanza. Con un beat y bajo superpegajosos, una maravilla del pop. The Slip es un Halo más de excelencia por parte de Nine Inch Nails, un estupendo regalo a mitad del año y un teaser morboso para escaparse a verlos en esta próxima gira.

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THIRTEENTH STEP

A Perfect Circle es una banda creada, se podría decir,

dentro de Tool, pues fue durante las grabaciones del disco Ænima de Tool cuando el guitarrista Billy Howerdel conoce a Maynard James Keenan, vocalista de Tool. Howerdel era, en esos tiempos, técnico de guitarras de Tool, venía trabajando en unos demos para una nueva banda. Cuando le comentó de su trabajo a James Keenan, este le pidió que se los mostrara. Después de escucharlos, Maynard James Keenan, se propuso a sí mismo para ser el vocalista de dicha banda. Se dice que el proyecto de Howerdel implicaba a una voz femenina, sin embargo, cuando el vocalista de Tool se ofreció no dudo en aceptarlo. Asi nació A Perfect Circle, banda a la que después se agregarían Paz Lenchantin, Josh Freese y Troy Van Leeuwen. Forman un círculo perfecto con miembros procedentes de grupos como Tool, Marilyn Manson o Smashing Pumpkins. Las atmósferas asfixiantes, textos torturados, cambios enérgicos de calma a distorsión… Los sonidos metálicos son afines a la banda, tanto en sus guitarras como en la producción de las voces.

Cuando salió al mercado Mer de Noms se decía que era un proyecto de Keenan para hacer algo más suave y convencional, ahora no podemos sino decir que Thirteenth Step es una propuesta aún más suave, pero en ningún caso convencional. Y es que se nota la ausencia de hits buscados, más bien parece un collage de estados de ánimo que tiran descaradamente a la placidez, el amor y otras amables sensaciones. En todo caso encontrarás experimentación y mucha personalidad en un disco conceptual que se escucha de una pieza. El equilibrio perfecto.



Revista Digital - Iván Ojeda Andrés