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PATAGOUNIA

Hi !

Ana Yalour 2


Dibujos de tapa e interior: Lorena Bustos

A la Negra Mary

Dibujó Tren Patagónico:

En su vuelo por el Bolsón dejó el sonido de un gong magnífico, elevándose, buscándola por entre los cerros.

Lalo Quinteros

Y a vos, en viaje

E-mail autora: anayalour@yahoo.com.ar Sitio web: www.yalour.blogspot.com

Hecho el resguardo en Dirección Nacional Derechos de Autor

Colección de 10 ejemplares ConAtus Ediciones (8521) LAS GRUTAS - RN 3

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PATAGOUNIA HI

correcta. (De ahí a que viva de la mejor manera aquello que me toca vivir... será un largo camino tras los atajos que propone la sabiduría) A modo de ejemplo, una mujer dominicana, de piel negra, excelente masajista estará en El Bolsón en la fecha de nuestro viaje. La Negra

TREN PATAGÓNICO

Mary. Vive en Estados Unidos y viene sólo dos veces por año a Argentina, a El Bolsón, precisamente. Una buena señal.

Un viaje es la posibilidad de encontrar una pieza más en el

Todo un referente, asegura Cecilia, mi compañera de viaje, una bella

rompecabezas de mil piezas de mi vida. Me entusiasma emprenderlo

mujer que tiene manos de ángel, y el irremediable destino de ser mi

más por adivinar el dibujo del cual soy parte que, bien podría ser,

hija.

para reponer las que destruí por pretender encajarlas a la fuerza. Entonces, porqué no una escapadita en tren, en el Tren Patagónico. De este a oeste, del mar a la montaña cruza la extensa estepa de la provincia de Río Negro. En su mayor parte las vías acompañan a la

Mary durante 3 intensos días, yo me dedicaré a recorrer la zona con mi Vairo XR 3800, Negro mate. No con un negro y el mate, que pena, entiéndase bien. Aclarado, podría decir que me voy de luna de miel con mi flamante bicicleta.

Ruta 23. En teoría son 14 horas de viaje, en la práctica... una aventura. Aventura que he realizado en otras oportunidades y no dejo de recomendar. Nomás por el disfrute de las estaciones: Aguada Cecilio, Valcheta, Ramos Mejía, Sierra Colorada, Los Menucos, Aguada de Guerra,

Nada mejor entonces, mientras ella adiestra sus manos con la Negra

Maquinchao,

Ingeniero

Jacobacci,

Clemente

Onelli,

Comallo, Pilcaniyeu, Bariloche.

No seremos unas máquinas infernales poniendo en peligro la vida de quien se nos cruce por las rutas, pero nuestro estilo, convengamos, todavía captura algunas miradas. Vaya como ilustración un viejo pañuelo anudado al cuello, justo debajo del manubrio. ¿Y cuánto cuesta el pasaje?... me pregunta Ceci chat mediante, a fin de volcar los datos en su prolija agenda. Si no está registrado allí, no

Cuando tomo una decisión y luego comienzan a sucederse hechos que están conectados entre sí, los pienso como indicios de una ruta 5

se vive. Tipeo los distintos valores. Me pide un mail detallado así puede decidir con mayor tranquilidad. 6


Uf... Qué hija tan organizada.

Al día siguiente me pide que reserve los pasajes en Pullman, le

Dicen que las hijas hacemos todo lo posible para no parecernos a nuestras

madres.

Adoptamos

estilos

diferentes,

parece lo más conveniente. Bien.

inventamos

¿Por qué ésas sonrisas sospechosas cuando hablo de nuestro viaje?

personajes diferentes, durante pilas de años haciendo lo contrario

¿Eh? Hummm... Algo huele feo. ¿Qué cosa es? Pues ella había

desde la vereda de enfrente y finalmente llega el día, posiblemente en

reenviado aquel mail a uno y otro. Luego, ni sé como vino a parar al

el apogeo de nuestra estupidez, nos miramos al espejo y para nuestra

libro que escribe la vieja Ané.

sorpresa nos damos cuenta cuánto nos parecemos. Nos descubrimos

Agacho la cabeza y transcribo:

repitiendo conductas, gestos, haciendo lo que habíamos jurado no hacer jamás. Patético.

“Tren Patagónico

En algún momento entendí que, desde la vereda de enfrente,

Horarios: De SAO a Bariloche:

haciendo cosas diferentes por la satisfacción de lo opuesto nomás, jamás iba a parecerme a mi misma. Y me perdería de parecerme a

Lunes y viernes a las 22 hs. Llega a Bariloche a las 11 de la mañana.

ella. El cielo, entonces, se despejó.

Con los dioses y almas celestiales a nuestro favor. De Bariloche a SAO:

O sea, Tesoro. Haz la tuya y saca los ojos de tu madre. No digo sácale los ojos a tu madre, aunque te vengan las genuinas ganas.

Jueves y Domingos a las 17 hs. Llega a SAO 6 de la mañana.

Rompe el círculo tramposo. Te lo dice alguien que te quiere.

También con la ayuda de las mismas fuerzas.

Vuelvo.

Clase Turista:

(Pero, si no aprovecho una oportunidad como esta para dejárselo Asientos de cuerina, no reclinables. Luz encendida toda la noche.

escrito..., ¿cuándo?)

Aromas a comida elaborada en las casas y empaquetada en caliente. Mientras seguimos en chat, a 180 Km de distancia, armo un mail con

Bullicio propio de la clase media baja. Alguna guitarreada si pinta.

las distintas propuestas. Antes de despedirnos ya había enviado el

Niños y bebés jodiendo (sic) permanentemente hasta que el

correo con la información. Porque escribo rápido. Porque soy

cansancio los agota.

impulsiva. Porque me bebo la vida de a tragos. 7

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Válida esta clase para escritores y estúpidos soñadores que deliran y

misma travesía. El paisaje y la poesía patagónica ya no les dice

las cuentan en rondas de vinos, como experiencias alucinantes,

nada. Les urge llegar lo más rápido y descansados posible.

mágicas. Ideal para posibles aventuras si no te toca tu vieja o tu hija como No válida para gente pragmática con problemas en los riñones,

acompañante.

olfato delicado y sueño atrasado. Ideal también para mantener largas conversaciones cuando alguno de los dos tiene cosas para decir y sólo le interesa escucharse a sí

$ 24,50

mismo. Le da al otro la posibilidad de ronquetear a gusto. Vale un: Clase Pullman:

¿podrías hablar más bajito? Gracias. Jeje

Asientos reclinables, aunque las cuerinas han claudicado ante algunos resortes. Se apagan las luces. Calefacción al taco que se te

Tiene ventanillas también, para mirar la noche. Prohibidos los vientos del bajo vientre por la falta de ventilación.

mete por ahí, ya que está justo debajo de los asientos. También aroma a comida de las casas empaquetada en caliente. Clase de

$ 90.

mayor poder adquisitivo. Niños y bebés jodiendo (sic) con la misma intensidad que en clase turista. Posibilidad de mandar un Chitsssss fuerte y prolongado porque las luces están apagadas. Un Mozo pasa preguntando si vas a utilizar el salón comedor y anota en qué turno vas a comer, y qué, para ir preparando el plato.

Salón Comedor: Funciona en dos turnos: 21 y 22 horas. Experiencia encantadora. Carro con fiambres. Carro con postres. Todo modesto. Mozos simpáticos. Se les puede cebar mate a la mañana temprano. Si no se consigue nada mejor se puede convencerlos de manoseo en

$ 43.-

camarote. Una espera afuera mirando la luna mientras la otra goza. Todo muy rápido porque tienen que levantarse temprano a preparar

Clase Camarote:

el desayuno, mas o menos enteros. Compartimientos con litera (una cama sobre la otra) Utilizados frecuentemente por clientes de la Ruta 23, y que están hartos de la 9

El valor es de $ 15 por cabeza, aprox. A confirmar. No incluye vino. 10


Ah, olvidé preguntar por el vagón cine. Suelen dar tres películas.

mayor rango, elegante de negro y moñito, con las manos detrás de la

Una para peques, dos para grandes. Buen lugar para meterse y

espalda, anuncia: Descarrilamosss...

sopapear a los niños malcriados, los mismos que te joden (sic) desde Doy fe.

el asiento de atrás. Ideal para apagar el calor de la calefacción del pullman que te cocina hasta los sesos. Tiene aire acondicionado. $ 5 la entrada. En fin. Ya tenés una idea. Vos decidís. No dudes en contactarme para mayor información.

Espero que mi tan esperada fama nada tenga que ver con un rostro que se me parece pegado en los andenes a lo largo de la Línea Sur. Mucho menos con un aclarado VIVA O MUERTA que tanto menosprecia. Ya en viaje, de salida nomás, cuando el tren deja atrás la Estación,

En caso de descarrilamiento, se aconseja mantener la calma. El personal está preparado para estos eventuales. Es más, un viaje sin inconvenientes es un viaje sospechoso. Aburrido. No conviene a los

consumo el poco crédito de mi telefonito porque mi compañera comenta, por comentar algo en nuestro regocijo, que su padre, mi ex único marido, le pedía cuidara la bolsa de dormir porque LA OTRA, la había perdido YO.

fines turísticos.

Recalenté las teclas peleando por algo que había sucedido 15 años Gracias por utilizar los servicios de SEFEPA.

atrás.

¡RIO NEGRO PORVENIR!

En fin... dejarla olvidada luego de un encuentro de mujeres en un edificio de La Plata, que luego demolieron..., joder, ¡no es perderla,

Besos”

dicho así, en el tono que lo dijo!

Levanto la cabeza y me hago cargo. Lo dejé tal cual.

¿Qué tono?

Sólo agregaría que, en caso de descarrilamiento -y si del vagón

Bueno che... ya está.

comedor se trata-, acostados los pasajeros sobre las mesas a fin de

Obviamente contamos con niñitos en el asiento de atrás llorando,

sujetar el repiqueteo de tazas, platos y cubiertos- un mozo, el de

disfrutamos el comedor con los simpáticos mozos y del exquisito bife

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de chorizo, para recomendar. (Confieso, que es el único lugar donde

Un resorte empecinado con mis riñones me llevó una madrugada

lo como) Vinito, brindis. Entusiasmo.

blanca de nieve y luna llena a este increíble vagón. El resto corrió por mi cuenta. Y conste que me sobró disfrute para ahora recordarlo.

Cine. Película que me hizo palpar con disimulo mis costillas en busca de agujeros sangrantes. ¡Hay que soportar la tremenda carambola de

Pero estábamos en el cine.

una tiroteada encerrada en un vagón sin ventanillas! Qué extraño placer ir rodando hacia la noche de la patagonia dentro del cine de un tren.

Nada de manoseo escondido en camarotes con nadie, por tratarse de un viaje en parentesco de primer grado. Hay códigos que uno respeta, caramba... Dormimos toda la noche porque no íbamos en primera clase, donde célebres escritores, ya lo dije, vuelven exquisita literatura el acto mismo, por ejemplo, de mirar a una adolescente cuando mastica un gordo y espumoso chicle rosa. No es mi caso. Su empecinado bizqueo por volverlo inmenso globo, me insufla un suspenso imposible de soportar, hasta el estallido mismo de mi paciencia sobre su cara. Acto que repite y repite de manera obsesiva

Dibujó: Lalo Quinteros

mientras yo salivo mi odio. Con la complicidad de las luces encendidas, uno se mantiene despierto toda la noche.

Y qué decir del vagón comedor cuando se convierte en psicodélico boliche donde estudiantes incorporan el vaivén y traqueteo del tren a

Ah, pero en Pullman es otra cosa... Verdad. A oscuras, se potencia el

los giros del cuarteto. Ya cerca de las 4 de la mañana, el ritmo es

estallido.

otro. Y el vaivén se convierte en una buena excusa para explorarse en el abrazo. 13

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Por la mañana tomamos el soñado desayuno en el vagón comedor, donde el paisaje patagónico comparte un lugar de nuestra mesa. Y para deleite no te roba ni una sola tostada, ni se toma tu juguito de naranjas. Y luego, de llegada, el impresionante, majestuoso, bellísimo, Nahuel Huapi. Por cierto, un lago exagerado.

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Tren Patagónico... ¡¡¡TE QUIEROOOOOO!!! PATAGOUNIA HI

Ni te imaginas cuánto. Ojalá nunca te encuentren los japoneses. O reaparezcan los ingleses. BIENVENIDA

Qué tendría yo para contar. A ver... Apoyé mi trasero en el asiento siIiconado y un cinturón de rayos láser se encendió en mi cintura. Respiré hondo y el cartel “No olvide sus objetos personales al descender” Indicaba que habíamos llegado. Exhalé. ¿Qué cosas interesantes suceden en una profunda inspiración dentro de un tren bala para que yo invente un libro? ¿Eh? Bajamos del tren y me reencuentro XR, mi negrita que, salvo la tierra que la cubre -y ojo, no cualquier tierra, sino la polvorosa tierra de la Línea Sur, podría decirse que hizo un viaje sin sobresaltos.

Para poder cargar una bicicleta en el tren se necesita una guía de Dibujó: Lalo Quinteros

despacho, obvio. Guía y trámite que hay que realizar una hora antes de la salida del tren, obvio. Pues yo desconocía todo esto, obvio. Llegamos a la estación de San Antonio cuando ya estaba el tren por

A las 11 de la mañana estamos en Bariloche. ¡Y sin inconvenientes!

salir, sin tiempo de guía ni de nada.

¡No hubo cuadrillas de obreros sosteniendo con largas varetas de

Que yo no viajaba sin ella. Y andá a desporfiarme.

hierro las vías rotas para que el tren pase despacito por la fea curva y

Segundos antes que suene la campana dijeron agotados que harían, y

no se tumbe hacia allá abajo, en el fondo de una pared de piedra de

por única vez, una excepción, bajo la exclusiva responsabilidad del

un cerro! Pero que bien.

encargado de la carga. 17

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Así, XR fue cargada en el último vagón del convoy, bajo mi atenta

Si tenía alguna fantasía poética de pedalear por la orilla del lago

vigilancia, a qué dudarlo, y acomodada entre dos pilas de bolsas de

Nahuel Huapi, entre mariposas blancas mientras la vida me sonreía

cebollas.

alrededor... pues no. Nada de eso.

Se la recomendé al guarda. Te la encargo, le dije. Quédese tranquila. Como si fuera tu novia. Sonrisas. Eso sí, si le pones la mano encima, te reviento. Congeló sonrisa, corrió la ancha puerta del vagón y chau, loca. Snif. Solita ahí adentro, vaya a saber uno que cosas le tocaría vivir. De todos modos cada vez que lo crucé al guarda en el trayecto (no olvidemos que en este tren uno se desplaza: puede ir al comedor, al cine, a los vagones de primera, camarotes, baños) me ocupé con un: ¿todo bien? –mirándolo fijo–, de que el buen hombre se asegure que esa hermosura entregada en manos esté de maravillas. Caso contrario, al mejor estilo Ágata Christie, moriría asesinado durante la noche del Patagonia Express. Bien, estamos en Bariloche. Sono arivatto. Iremos a lo de nuestra amiga Aida, en esta ciudad. No es demasiado lejos, muy cerca del

XR bonita…

Bariloche Center, el archifamoso mamotreto de cemento y ventanas. Erigido en pleno centro, ofende. Como cualquier prepotente y absurda estupidez. Tomo la costanera.

Los autos, muchas camionetas 4 x 4 me pasan finito, a mil y por sobre todo camiones y colectivos tosen el humo de los caños de escapes en mi cara. Mariposas negras. (Y yo aposté a que la

Salgo de la estación en mi bicicleta y a las pocas cuadras Cecilia me

verificación de motores estaría del lado de los que andamos a

saluda sonriente desde el vidrio de atrás de un taxi.

pulmón)

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Encima, como la ciudad está asentada en la base de la montaña, los autos bajan en picada y, en este caso, desembocan en la costanera. O

Abrazos, encuentro. Tan sacado como siempre. Dice que venía por la

sea, me disparan de todos los frentes, pedaleo entre tanques y las

costanera y 300 metros adelante vio mi culo en bicicleta por la

banquinas están minadas.

banquina (sic) O sea, me vio. Se apura porque TENÍA que saber qué hacía yo en Bariloche y

Puedo escribir que el lugar no es el ideal para andar en una XR 3800 Negro mate, ni en ninguna otra, por el tema de las pendientes, la velocidad del tránsito y las banquinas angostas, pero como estoy leyendo El Pintor de batallas, de Pérez Reverte, cómo me gusta, me tomo una licencia. Y lo digo como lo dije.

resulta que ya no estoy, me pierde de vista. Entonces ahí nomás, loco, con carro y tambores encima (no olvidemos que la costanera es una avenida de doble mano) dibujó una hermosa U, con lo que ello significa, y comenzó a subir la cuesta luego de haber dejado una horda furiosa atrás.

Llego hasta la intersección que me lleva a la calle España y en

Fue entonces, dice, que lo vio. Justo enfrente, ahí delante de él, a mi

maniobra rápida, doblo a mi izquierda rumbo a la punta, arriba. Así

culo, trepando la cuesta. (sic)

escrito parece poca cosa, pero hay que estar ahí y, en bicicleta, doblar a la izquierda.

Clarísimo. Para qué agregar más.

Comienzo a trepar y de pronto una camioneta con un carro

Digamos que este inesperado comité de bienven

enganchado y unos tambores saltando encima del carro, se acerca a

ida a cargo de un turco pirado como anfitrión y una banda de tachos,

mi lado. Un degenerado me grita mal, fuerte: “¡Yo a ese culo lo

conmemorando la llegada de mi trasero a Bariloche, resulta más que

conozco!” (sic)

emotivo.

Oh, no...

Si mi viaje comienza así, me dije, el resto será para alquilar balcones.

No lo puedo creer.

Sin lugar a dudas.

Recién llegada, bajando del tren, con no sé qué cantidad de miles de habitantes asentados en esta turística ciudad y vengo a dar justito con un cordobés loco. Siempre, cuando nos encontramos en Las Grutas, me carga por el tamaño de mi trasero. (Porque yo se lo permito como a un jodido hermano, que no es) 21

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PATAGOUNIA HI

la sensación de resguardo que uno siente dentro de un microclima especial. Seguro tienen que ver un viejo Roble o un majestuoso Maitén, o la distribución estratégica de los arbustos que sostienen DIOSAS

increíbles colores. Rincones con tulipanes, ligustrinas, enredaderas, flores en las ventanas, en fin... todo conspira para dejar del otro lado de la pequeña verja de madera el molesto afuera. Y para que yo renueve mis votos al otoño. Dentro de la casa las cartas de su Tarot vuelan suspendidas por las habitaciones; las esencias florales de bosques y valles patagónicos juegan a las escondidas con el humo de los inciensos; profundas dolencias se rinden en brazos de antiquísimas técnicas orientales sobre una camilla, único mobiliario de un cuarto alfombrado. También unas musas protestan su aburrimiento sobre el teclado de su computadora apagada. Una casa diferente, especial. Nuestra amiga, de enorme sonrisa, vestida con los colores de un big bang (ni hablar de su calzado, en tonos y formas imposibles de imaginar) ahora, destapa un frasco de berenjenas en escabeche:

La casa de Aída, nuestra amiga, está dentro de un gran jardín en

pócima secreta para una cena informal que compartiremos las tres.

pleno centro de Bariloche, donde unas bellas diosas no necesitan la luz de la luna, mejor si la hay, para reunirse a conjurar el amor en

El encuentro de seres que vibran en una misma frecuencia no es asunto a resolver en bajas dimensiones, con estrategias humanas, ni

cualquiera de sus formas.

apostando a conductas previsibles. Aída los convoca sin decir agua Ubicada a unos metros del Centro Cívico es difícil creer que se

va. Las ondas entran y salen a cualquier hora por las puertas y

escuche el canto de los pájaros por sobre el ruido de los automóviles

ventanas de su casa.

de la calle. O no te importen los avatares del clima de la ciudad, por 23

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Mensajes y códigos que, a mi mente simple y densa le resulta

Es una experiencia imprevisible, siempre enriquecedora, por lo que

imposible descifrar. A su lado termino creyendo que nada malo habrá

vivo, encuentro, recojo y dejo allí. Además de anillarme en su

de sucederme si permito que las hadas me rocen con sus largas colas.

enorme y blanca cama llena de almohadas de plumas, aunque con

La clave es estar atento. Lo demás viene solo. La armonía está de tu

una rojo furioso –no podría ser otro color– frazada Palette.

lado cuando de estos menesteres se trata.

O sea, mi sueño llega entre suaves almohadas, mesas de luz atestadas

Visitarla, entonces, supone una experiencia rara que disfruto entre

de libros e íntimos secretos compartidos entre risitas.

mariposas de cristal suspendidas de las ventanas y jirafas en escala venidas de no sé qué país exótico. Sus largos cuellos asoman por sobre una colección de diminutas tacitas de cerámica mejicana, o

¡Qué placer! Hay que ganarse esa cama. ¿Eh?

rusa, o que sé yo. Bien. Luego del desquite de pedalear tranquila, por la orilla del Nahuel Huapi, (entiéndase que me levanté a las 8.00 cuando los automóviles aún no corrían por las venas del Nahuelito urbano), regreso a la casa cansada pero feliz. Llega en el transcurso de la mañana otra diosa bruja amiga de Aída, encima, bonita. Coordina un taller en esta misma casa. El grupo, dice, está trabajando la relación de cada uno con el dinero. Ya que estamos de visita, nos invita a participar esa misma tarde. Dinero, Já. Tengo una pésima relación con el dinero, le contesto. Y arranco. Siempre me costó ganarlo. Eternamente, y pongo mis ojos en blanco, tengo que hacer trabajos que no me gustan para obtenerlo, Cuando lo 25

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consigo, lo pierdo. Dicho así para que vea que sé de qué hablo,

ocurrencia de los ñoquis los 29. Nada de nada. Sólo me escucha con

cuando hablo.

interés mientras yo, supongo, como bien me dijo Zkot Penn, repito un

¿Amplío? Cobro el sueldo y sin saberlo lo llevo en mi mochila cuando salgo a caminar hacia una playa alejada. No me preguntes cómo fue a parar a mi mochila. Porque no lo sé. Pierdo la billetera

libreto. Un aprehendido libreto. Ella,

nada.

Mi

amiga,

la

Morocha,

nada.

Cecilia,

nada.

Sospechosamente serias las tres. Ay, qué miedo. Qué dije. Qué cosa espantosa dije.

con el sueldo íntegro.

Entonces, la diosa rubia, muy calma, pregunta, confirmando mis ¿Te das cuenta que horror? Me quedo seca.

sospechas: ¿Vos te escuchaste? Balbuceo no sé que cosa.

Pero no me hago mucho problema. No le doy importancia porque en

Sólo tenés que repetir palabra por palabra todo lo que dijiste y

verdad estoy acostumbrada a no tenerlo. Si lo tengo bien y sino...

escucharte. Hacélo y te vas a dar cuenta. Palabra por palabra.

nada. En algún lugar estaría escrito que tenía que perderla. ¿No? Y

Escucháte, dice bajando la cabeza. La levanta otra vez: Es peligroso

bueno.

y horrible, remata. Generás aquello que luego vivís. Vos lo pedís,

Ya te digo, mi relación con la guita es de terror, dejo monedas en

dictamina, y vos lo recibís. Es tu energía que se te viene en contra. Te

platos dentro y afuera de mi casa porque dicen que la plata trae a la

espero esta tarde en el taller. ¿Sí? Sonrisa. No faltes. Besos.

plata, pregono el trueque como estrategia para no tener que lidiar con

Y divina, se aleja.

el dinero, en fin..., suspiro.

Toing.

Eso sí, como ñoquis los 29. Recursos que me ayudan a convivir con este fantasma.

Me imagino como esas gallinas que le cortan la cabeza de una

Río. Ella no.

cuchillada y siguen dando dramáticos pasos hasta que la vida toda se les escurre por el pescuezo.

¿Qué pasa? ¿Por qué nadie ríe?

Toing, otra vez.

La bruja bonita, me mira con cara de póquer. No asiente, no dice

Encuentros, coordenadas en distintos momentos de una vida.

nada, no aporta nada, no me anima a nada. Ni sonríe por mi graciosa

Destino. La vida se me escapa por un agujero.

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El poder de las palabras. Lo que uno dice es la piedra fundamental, es

Bueno, pienso, probemos, a ver... ahí va: quiero tener mucho dinero,

la energía para que lo dicho comience a tomar forma. Después sólo

mucho. Precisá, me apura una de mis Anas. ¿Cuánto? Mucho. No

hay que esperar.

decís cuánto. ¿Para qué? Que sé yo... Eso no vale. Para qué. Para

Yo lo pedí, pues a hacerme cargo. Yo lo proclamo, pues a hacerme

tener tranquilidad. Sigue siendo muy amplio. Para no volverme loca

cargo. Yo lo digo, pues a hacerme cargo. Yo no lo digo, yo no lo

cuando pienso que a veces tengo 75 pesos para vivir de aquí al resto

pido, yo no lo tengo, a hacerme cargo. No importan los tiempos, de

de la eternidad. No escapes. Tampoco recurras a tus archi conocidos

extraña manera siempre llega lo que uno pide.

guiños.

El poder de la oración. Ergo, ha tener cuidado y mucho respeto por el Bueno, está bien. Para dedicarme a escribir. Eso está mejor. Escribir

Verbo. Para una atropellada, impulsiva como yo, confirmado por la seriedad

sin tener que pensar que me quedan 75 pesos... ¡Basta!

en los rostros de las dos brujitas, puede ser fatal. Debo sacudirme la tierra de esta revolcada y repensarme nuevamente. Si esto yo lo sabía.

Las botitas acordonadas fucsia helado frutos del bosque de Aída, me resetean el cerebro.

Porque el Verbo se hizo carne, decía y levantaba un dedo largo,

Otra vez se lo digo: las posibilidades de encontrarla en cualquier

profético. Peligroso. Y el eco retumbaba entre las columnas del

ciudad una tarde cualquiera, están 100 % a mi favor si camino

templo. Entonces, yo de puro miedo ahogaba mi verbo con la

mirando los zapatos de la gente.

almohada. Risas. ¿Qué me distrajo? Será que por rebuscados mecanismos internos ha de ser “beneficioso” no tener dinero. Uno no decide nada, no se ve en la obligación de hacer nada, no quiere nada. Se regodea dentro de su guarida lamiendo gozoso su propia herida.

Nos vamos a Villa La Angostura a pasar la tarde. Luego seguiré con mis deberes. Me quedo colgada del gris oscuro de los ojos de Cecilia.

Como un avance de movilización de un taller que no hice, es más que suficiente. 29

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PATAGOUNIA HI

FOTOS PARADISO

¿Qué decir de Villa La Angostura? Un paisaje perfecto.

Tengo una certeza. Necesito el dinero, lo quiero. Para disfrutar, entre otras maravillas, de su mirada una mañana de mayo en el vagón comedor de un fantástico tren, mientras tomamos el desayuno, una frente a la otra, entre las altas paredes de piedras negras y rojas de los cerros de Pilcaniyeu, un lugar de la Línea Sur de la patagonia.

No sé cuando lo pedí, pero celebro que llegó. Pido seguir teniendo la sensibilidad que hoy me lleva a escribirlo.

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Lo disfruto con la certeza que no quedaré con la extraña sensación de

O el Dandy, peinado a la gomina que tomaba sol en un grupete

lejanía de unas postales, o la modorra en que me sumergen los

distinguido sobre una cubierta de un barco en San Isidro, era el

inevitables álbumes de fotos de los recién conocidos.

abuelo con cara de abuelo de la foto de al lado, sentado junto a un

Estoy convencida que un álbum familiar cobra vida, interesa y deleita

fuego y un nieto por rodilla.

cuando lo miran los protagonistas. Para el resto significa un amoroso

¿Ésta sos vos? Naaaaaaa... ¿¡Jugabas al tenis!? Claro, cómo la foto de

acto que bien pone el sentido de amistad a prueba.

esa mina veinteañera, raqueta en mano boquita corazón, va a ser mi

Ni que hablar cuando hay un dedo que recorre foto por foto y oficia de guía y si uno, audaz, comete el atrevimiento de adelantar unas

madre, su abuela. La misma que te abraza en esta otra. El tiempo se ensaña con uno, mi dios...

hojas, el dedo porfiado del anfitrión vuelve a la que seguía en

Y sí. Si jugás a mezclar el mazo de tu vida y a dar vueltas las cartas

riguroso orden. Supongo ha de sentir algo así como si cercenáramos

sobre un tapete de curiosos, seguro aparece el as filoso del tiempo y

sin piedad una parte de su vida.

te liquida sin piedad.

Mucho peor cuando nos condenan a mirar las 380 digitalizadas en la

Reglas del juego.

pantalla de un monitor. Soy partidaria de dejar el último álbum, el del último nieto, el del En casa de mis viejos, en nuestros extraños encuentros familiares, las fotos salían de una enorme bolsa que desparramábamos sobre una

último cumpleaños, el de las últimas vacaciones, el del último amor, sobre una mesa, el tiempo que dure el entusiasmo, y que lo mire quien tenga ganas, como tenga ganas.

cama o sobre el piso mismo. No había una secuencia, intentarla le hubiera significado a mamá un

(Mientras tanto nosotros podemos usar el dedo, por ejemplo, para

terrible dolor de cabeza. Nada menos que tener que armar el

dibujar corazones en la humedad de los vidrios o hacer girar el hielo

rompecabezas de su propia vida. Encima sin la posibilidad de revertir

en el vaso de whisky)

nada.

Cabe aclarar que encontré una diosa que ordenó hace años mis fotos

Así, cualquiera de nuestros hijos con lomos de potro se volvía de

y otra que las clasificó para ser entregada a cada pichón en su vuelo,

repente gordito divino con chupete y luego aparecía flaco desgarbado

porque fuertes vendavales hacían peligrar el nido. Y yo no andaba

con un flequillo que le cruzaba la cara para ocultar su adolescencia.

con las fuerzas para construir otro.

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Es mi tercera visita a esta Villa. Nunca deja de maravillarme,

a cuestas y una pequeña mochila seguiremos hasta El Bolsón. No

cualquiera sea la época del año.

viene al caso ponerme a analizar, justo ahora, si he evolucionado o involucionado. En verdad, a este Paraíso los disfruté en todas mis instancias. Y sigo haciéndolo, esta vez con Cecilia, por el centro de la Villa.

Nos sentamos en un banco de un paseo entre coquetones locales comerciales de montaña, a tomar sol. Y a escuchar a Rosana que suena a mil porque el pastelero de la Panadería de enfrente convida Lunas Rotas a todos los que estamos rendidos al sol sobre unos bancos. Vaya uno a saber que fibras le tocó esta enigmática mujer de ojos increíbles sentada a mi lado cuando le pidió un poquito más de volumen.

No voy a mencionar pormenores de los primeros feítos 45 minutos que estuve jineteando una descompostura fenomenal que me bajó en reiteradas oportunidades del lomo del inodoro, cuando cojudos La conocí hace muchos otoños, en viaje sobre un fabuloso Citroen Ami 8. Prestado. Luego volví en una poderosa 4 x 4 japonesa, a Villa Manzano, por supuesto, con la nieve cayendo por un ventanal a ocho trancos de mi cama y a dos del lago y filmé todo y subí al refugio del Centro de esquí del Cerro Bayo y tomé chocolate sentada al sol con anteojos espejados y todo eso. Porque era rica.

retorcijones me hacían subirlo otra vez. Para qué. A quién le importa. Salí blanca y desarticulada. En la puerta me esperaba Cecilia sin poder creerlo. Había llegado a conocer el mentado Paraíso de Villa La Angostura y no dejaba de preguntarse que hacía, desde que bajó del ómnibus, parada en la puerta del baño de una Terminal sin entender por qué yo cada 10

Y ahora acabo de llegar dentro de un colectivito que me cobra $ 8 el

minutos salía de un baño y me metía en otro.

pasaje desde Bariloche para estar sólo unas horas porque con una bici

En fin... Insisto, a quién le importa.

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Para aprovechar el tiempo restante, decidimos revelar un rollo de

Bien, ansiosas por las fotos, a qué negarlo, las retiramos y nos vamos

fotos. Dije que no me gustan las fotos, ¿no? A uno le roban el alma,

a la Terminal.

aseguraban los antiguos.

Hay testigos, sí señor, calculo las tres cuartas partes del pasaje que

¡Qué tortura! Tanto cuando me avisan que me quede quieta, cosa que

regresa con nosotros. Nadie puede subir porque el colectivo aún está

me resulta ya harto difícil y entonces viene el: no pongas ésa cara,

cerrado.

porque jamás doy con la cara apropiada. O no me avisan y es peor,

Entonces... ¿qué hace la gente cuando espera parada junto a un

porque, qué querés... cada uno sale como es.

colectivo? Nada. Mira. Nos mira. Nos reímos tanto que da calambre, literalmente. Escondiéndonos una detrás de la otra para ocultar el

Como sea, la imagen que tengo de mi misma no se parece en nada a

desborde. Tentadas por las benditas fotos. Y aún no lo sé si eran

la mina desalmada y espantosa, que revela la foto. Traumático.

fallas que tenían que ver con los contactos o uno es así y ni sabe, porque nadie se atreve a decírselo.

Haré contactos, decide Ceci. Pequeñas fotos, muestras que, si te gustan se hacen en tamaño normal o en tamaño exagerado si alguna foto te pega fuerte. Ella entiende la trastienda de este asunto. Total por $ 4, dice, tenemos un paneo del asunto. Perfecto. Mejor chiquitas. No creo que ninguna mía le pegue fuerte a nadie como para exagerarla.

Una en especial pasaba de mis manos a la de ella y como papa caliente volvía a las mías y así dale que va. Podría ser una foto cualquiera. Nada en especial. En un andén junto al Tren Patagónico en la estación de San Antonio Oeste, cuando salíamos de viaje. Congelando el maravilloso momento de la partida. De rutina.

Dejamos en una casa de fotografías el rollo y nos metemos en una confitería a tomar chocolate, comer chocolate, oler chocolate, y a convencernos que, por una vez que lo probemos en todos sus estados, no nos va a matar.

¿Tiene algo que ver quién la saca? ¿Qué energías se ponen al enfocar? No lo sé. Tal vez sea eso. Una al lado de la otra. Muy juntitas. Felices por el viaje a emprender.

Yo, después de lo pasado por tres inodoros diferentes, (porque había

De arriba hacia abajo se podría decir que, de caras bien. Sonrisas de

que salir como si nada y entrar en el de al lado como si nada) me

juguetería.

animaba hasta digerirlo en pelo.

Pero de ahí en más yo no sé que pasó porque una palma por debajo de los hombros las dos comenzamos a ensancharnos y no cesa el 37

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efecto hasta dos dedos por encima de las rodillas. Las piernas se nos

Ché... en serio, fuera de joda... los líquidos de revelados en La

han acortado con prendas y todo. Nos tira la entrepierna, entonces los

Angostura... ¿acortan los pantalones?

tobillos de ambas y los pies muy juntitos, destacan en el caso de Cecilia, zapatillas plateadas, y en el mío viejos borcegos que completan por debajo el aspecto general de vasijas.

Dos vasijas prontas a ser cargadas en el convoy. Qué terrible. ¿La foto? No. No dejar de reírnos hasta la mitad del camino de regreso a Bariloche. Posiblemente algún bisnieto la encuentre entre las hojas de un aburrido libro (por esto de esconderlas muy bien porque romperlas trae horribles desgracias) o entre los escombros de la gráfica de mi vida salida de alguna bolsa. Tendrá exquisita diversión a muy bajo costo. Cuando logramos controlarnos y sin mirarla (corro el riesgo de comenzar otra vez), le digo: Gorda... somos re inteligentes las dos... qué re bueno. ¿Viste? ¿Por?... me pregunta con ojos llorosos. Porque dicen que las personas re inteligentes, así como nosotras, tienen sentido del humor. Se ríen de sí mismas. Me pone re contenta que podamos lograrlo. Me re tranquiliza. Má... córtala querés... No puedo. Esto es muy fuerte para mí. 39

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PATAGOUNIA HI

–Pero que bueno, volver a recorrer la feria después de tantos años, a disfrutar la vista del Piltri –digo a mis dos compañeros de viaje poco antes de llegar. –Decís Piltri porque no te sale Piltriquitrón –me pelea mi amigo. Un FOR EXPORT

artesano, a su manera, de Bariloche que se ofreció a traernos. – ¿Por qué no? Sí. Me sale. –A ver... decílo... –y sonríe el muy maldito. –Piltiquicrón. Pilquiquitrón. Piltritritón. La lengua se me queda empantanada detrás de los dientes. Cómo goza el desgraciado. –A ver, Mamita, yo te enseño: sepáralo en dos: Piltri por un lado y Quitrón, Quitrón, Quitrón, por el otro. Ahora repetí Piltri Quitrón. Piltri Quitrón. Piltri Quitrón. Luego, unís Piltriquitrón. Piltriquitrón. Así de fácil. Ensayo en voz baja, mirando para otro lado. Luego lo digo: Piltriquitrón. Me sale re bonito. ¡Piltriquitrón! Gracias Papito.

La feria de artesanos del El Bolsón es una de las más importantes del Sur, por el turismo que convoca, por la originalidad y diversidad de los productos que ofrece y por la cantidad de puestos que congrega la extensa Plaza Pagano los días martes, jueves y sábados durante todo el año.

- ¿Hace mucho que no vienen a la Feria? Le comento que Cecilia no la conoce y yo por lo menos 10 años. – Por qué che... –digo mirando el otoño en las montañas. - Porque la Feria tiene ahora, algo que no me banco. – ¿Qué cosa?

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– Como explicarte... no me banco el look de algunos que veo en los

– Bueno, che pero tienen derecho a rebelarse como quieran, tal vez

puestos.

vengan escapando, también, de un sistema que no les va –agrego.

– ¿Qué look?

– ¿Por qué asocian la imagen de artesano, artesano de la feria, a la

– A ver... cómo decirte... a dejadez, a roña. Eso. Look a roña.

dejadez, al qué me importa for export? ¿Eh? Decíme... ¿Por qué?

– Si serás tarado... –lo miro feo. – ¿Porqué decís eso? – Porque utilizan su aspecto personal como un emblema para hacerles creer a otros que así están fuera del sistema.

– Y porqué no... –pero me interrumpe. – ¿Y sabés que es lo peor? – Qué –suspiré – En verdad reciben guita de los viejos. Los bancan los viejos. Lo

– ¿Y qué con eso?

que ganan en los puestos no les alcanza porque, obviamente, no es su – Si estás fuera del sistema, lo estás y punto. Pero la caretean. Hippies eran los que llegaron con su rebeldía como equipaje y una filosofía privada como emblema. Venían buscando un estilo de vida diferente. Vestían y hacían diferente, porque pensaban diferente. Los

estilo de vida. La juegan de artesanos. – A lo mejor los viejos ayudan para que encuentren su ruta ¿No? – Puede ser. Como sea es un asunto que no me cierra –terminó. No comento nada. Debe saber de qué habla. Y porqué lo dice.

locos eran coherentes y no indispensablemente sucios. Se ganaban el mango vendiendo lo que producían. Se fumaban, o no, lo que

Me quedo pensando en un comentario que escuché cuando nos

también producían. Y tómalo como quieras. Quedan hippies todavía.

despedían en la estación del tren: “¿Tu madre?... –O sea, yo-, ella lo

Yo los conozco y a esos los respeto. Pero no me pidas que se la crea

va a pasar bomba, es el estilo de vida que le gusta”. Y lo dijo

a muchos que veo ahora. Te inventan el personaje.

convencido.

Los ves con los pibes tan roñosos como ellos. Y eso es lo que no entiendo. Hace 25 años que vengo a la feria, trabajo con la gente de

Me pregunto... ¿Qué diablos quiso decir? Me pensará como una vieja hippie. ¿O tendré un logrado aspecto a dejadez, a roña for export?

El Bolsón. Conozco sus casas, sus familias. Sus apellidos. Sus historias Sé de qué hablo. Créeme.

Y sigue:

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PATAGOUNIA HI

con la espalda partida por el peso de las mochilas y carpas. Y ollas y jarros golpeteándonos el trasero. No, no. Esta es una nueva película. Diferente. Tiene una productora fuerte. Te evita en lo posible, los

HOSTEL DULCE HOSTEL

feítos calambres de la aventura. Es más, hasta te aconseja todo livianito. Y como si fuera poco, te lo vende. Maravilloso.

Hace años comencé a oír hablar de los Hostels. Los implementaron en Europa especialmente para aquellos jóvenes que, por fin, se animaban a salir con mochilas más livianas en busca de sus propias historias. Un hostel es un lugar que te ofrece una cama, con ropa de cama, baño con agua caliente, lockers para guardar tus pertenencias y espacios comunes para estar, desayunar, almorzar, cenar o lavar tu ropa. El dormitorio es compartido. O sea, lo tomás sin saber quien asomará su vida cuando vos te encuentres en brazos de Morfeo. O de quién sea. Personal del hostel se encarga de la limpieza del lugar. Corre por cuenta de quien se aloja el arreglo de su propia cama. Se comparte, generalmente la limpieza de la cocina. Para que te sientas como en casa. Si no trajiste a tu vieja, tenés que lavar vos lo que uses. Podría ser un buen cartel.

Hostel Refugio Patagónico – El Bolsón RN

Hay cadenas de hostels en los lugares más visitados del mundo. Uno puede asociarse y pagar una tarifa durante todo el año. Eso te permite confirmar reservas en temporadas altas, descuentos en excursiones, beneficios, etc. O alojarte a medida que decidís el itinerario, siempre

El precio por noche sin lugar a dudas es conveniente.

que haya disponibilidad, como es mi caso, que llego a un hostel de El

No se trata, acordemos, de aquella película donde éramos peludos y

Bolsón, porque un amigo, en una esquina de Bariloche me tira el

ampollados personajes aparecidos de la nada en lugares inhóspitos,

dato.

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Y me quedo porque está ubicado en un pedio de 5 hectáreas cubierto

El hostel funciona también como camping en verano (ubican a ¡500

por las enormes hojas marrones de unos nogales. Y porque sobre ese

personas!) Dice Carlitos que estaré sola. Buenísimo. Andar a

piso húmedo, blando, esponjoso de otoño hay dos caballos alazanes

contramano de las multitudes no es una casualidad en mi vida, podría

pastando. Y porque, también, para ingresar hay que abrir una

leerse como un discreto empeño.

tranquera. (Vaya uno a saber a donde llegan las raíces de estas razones) Como sea, es mucho más de lo que esperaba.

La vivienda tiene una amplia planta baja donde está la sala de estar, con una estufa hogar enmarcada en troncos, estilo que predomina en

Cruzo la tranquera y voy hacia un hombre con cara de insecto que

los muebles del lugar.

está, bajo una lluvia de chispas, junto a la construcción: Carlitos, un

Un sillón de madera con almohadones, en gran medialuna frente a la

simpático instructor de esquí de Bariloche. Soldador por oficio, me

chimenea, invita a una charla, a la lectura, a beber una copa, a

da la bienvenida. Está abocado al armado de los cerramientos de los

dormitar junto al fuego. A mimarse. Acepto, mientras espío una

lockers de los dormitorios y como los encargados se han ido una

pequeña biblioteca con libros. Encuentro relatos de viajes en varios

semana a la montaña de vacaciones, está a cargo. Total... todo está

idiomas de aventureros camino al sur del Sur. Mapas, guías de viajes,

tranquilo. No anda nadie, le dijo el dueño, otro instructor de sky.

hasta un ¡Lolita! Donaciones u olvidos. De todos modos ¿qué más puedo pedir?

Pasá y acomodáte. Todo bien. Elegí el cuarto que quieras. Estás casi sola, me dice. Vengo con la bici. No hay drama. Arriba tenés un lugar

En un desnivel superior está la cocina equipada con la vajilla

donde dejarla. De veras Carlitos tiene una sonrisa que uno se siente

necesaria, separada del resto del ambiente por una barra-

cómoda al toque. Se coloca los ojos de insecto y sigue en lo suyo.

desayunador, con banquetas. Fantaseo con el tamaño de las dos cocinas: en esos hornos puedo hacer pancitos para toda la comunidad

Acompaño a Cecilia a la casa Isis, lugar de su alojamiento, y

de El Bolsón.

despedimos a nuestro amigo agradecidas por habernos traído.

¿Qué cocinan ahí? Ni siquiera sé pensarlo. También, en el ambiente hay una mesa con una computadora para prenderte a la teta de

Bay Bay ¡Gracias, Ale!

Internet. Absolutamente todo rodeado de ventanales fijos, con vista al cerro Piltriquitrón, a las chacras linderas, a los sauces que crecen a la orilla de un arroyito. 47

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PATAGOUNIA HI

Rústicas mesas con asientos de troncos se encuentran bajo los nogales. Las bandurrias, teros y por supuesto los dos caballos que me sedujeron de entrada completan el paisaje. Un fantástico lugar.

HI! GRINGOS

Subo, recorro los amplios dormitorios con 6 camas, en 3 cuchetas, muy amplios y me instalo en un primer piso con vista al frente. El ventanal del dormitorio que ocupa casi toda la pared del dormitorio engaña al controvertido límite del afuera y del adentro. Perfecto. De ahí a sentirme en el medio del predio, entre las bandurrias, teros y los dos caballos del fantástico lugar, nada. Aunque, hay que decirlo, de noche el mismo vidrio de 10 pulgadas me dejará a solas conmigo misma. Y eso no es, nada.

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Las noches en un hostel, al menos en éste, sí que son especiales.

Bella, salvaje, seductora como pocas, por siglos insinuó sus formas

Alguien enciende el fuego y comienzan a aparecer los que están

tras un velo de misterio. Volvió loco a más de uno. Un brutal

alojados, los que llegan de alguna aventura, o los que recién ingresan

miembro de acero la hizo suya y sangró entonces su sangre india.

al refugio con sus mochilas a cuestas.

Ahora, la cortejan poderosos empresarios. No se detienen hasta poseer sus más íntimos rincones, cueste lo que cueste, a cualquier

Gringos.

precio. Patagonia, temo, se volverá presumida, inaccesible. Como

Por llamar de algún modo a tantos extranjeros seducidos por

una cara y custodiada mujer privada.

Patagounia, como la llaman. Arriban de donde sea, a Lima, Perú buscando Machu Pichu, siguen hacia Bolivia, cruzan a Chile y desde la Puna de Atacama bajan al sur

Extranjeros. Saludan con un Hi! Respondo con otro Hi! ¿Me parece o se ha vuelto el saludo patagónico?

del Sur. Punta Arenas y Ushuaia. Suben, ahora por Calafate, El

Hi: Exclamación. Familiarmente Hola en inglés. / HAI / (La H se

Chaltén y aún fascinados por los glaciares llegan hasta Bariloche,

pronuncia como una jota suave)

base de despegue a los maravillosos lagos aledaños. Finalmente los espera un vuelo en Buenos Aires que los lleva de regreso al país de

Where’re you from? -¿De dónde sos?- es todo lo que me permiten en inglés. Nou, nou, en español por favor, se quejan.

origen.

Ellos están absolutamente empeñados en aprender nuestro idioma y Me refiero a los mochileros que tuve oportunidad de cruzarme en un corto tiempo y en un sector de la patagonia.

no dejarán de practicarlo. Que yo viaje a donde tenga que ir y mezclarme con quien sea si quiero hablar su lengua. Of course.

El Sur propone también otras exquisitas alternativas para otros

Sin embargo, dos jovencísimas alemanas que no hablaban una sola

exquisitos visitantes. Tantas como se les ocurran a las agencias de

palabra de español, ni siquiera de inglés, con un diccionario de

viajes y turismo de todo el mundo. El asunto es no permitir que se

bolsillo iban hacia el fin del mundo de lo más bien.

seque el rico caudal de dólares aventureros que riega estas extensas Comparto mi estadía con una parejita de Londres y dos amigos que

tierras. Y las vuelve apetecibles.

se conocieron en Chile y vienen del Chaltén. Uno es de Porto Alegre 51

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y el otro de Caracas. Y, además, con un ser de extraño aspecto. Ni

cerros tienen refugios para los visitantes y otros hay que ir preparados

siquiera pude sospechar el origen de sus rastas. Pasó a mi lado y se

para acampar.

preparó 12 sándwiches de gruesas rodajas de cebollas, (seguro para mitigar el mal recuerdo de algún sorocho de la Puna) Los embolsó, los guardó en una de las heladeras y sin emitir vocablo alguno se fue a dormir. A la mañana siguiente muy temprano partía a la montaña, comentó Anny, la de Londres.

En verdad, me siento una avispa chaqueta amarilla metida entre ellos. Entro y salgo a las corridas porque tengo mucho por vivir en apenas ¡3 días! Llama la atención que una mujer grande como yo -¡si son todas unas criaturas!- despliegue semejante vitalidad sin caer reventada al abrir la puerta. Se podría pensar que es por una cuestión

Durante la mañana se había marchado una japonesa que, dicen, cantó

de tiempos.

la noche anterior de maravillas. Días después llegaron 3 chicas canadienses, estuvieron una noche y luego se trasladaron a una chacra vecina. Pagarían su alojamiento en un granero con trabajos en la chacra. Ninguno de ellos superaba los 30 años.

O porque soy así, loca. Me comunico con Anny, la de Londres en mi inglés que no es de Londres, precisamente. Dice que me entiende bien, no habla español.

Generalmente son jóvenes sin apuro que, luego de recibirse, o no, se

Espero los 15 minutos de mi arroz mientras ella prepara sus lasañas

toman un año de gracia para conocer Latinoamérica. Salen de viaje

rellenas.

con mucho tiempo por delante, entonces se permiten largas estadías en cada uno de los lugares que eligen.

Salí a comparar el arroz a un almacén natural cuando ella comenzaba a pelar las berenjenas, pasé por el supermercado La Anónima, luego

Se instalan por horas frente al fuego a leer ediciones de bolsillo.

fui a la Dirección de Turismo por información, recorrí todas las casas

Otros tocan la guitarra, la armónica, cantan o actualizan entre

de equipamiento buscando una mochila que no esté rota como la mía,

conversaciones su bitácora de viaje.

leí.

Utilizan las horas que sean necesarias para programar las subidas a

Converso con Carlitos, me sirvo una copa de vino, sigo leyendo,

los cerros cercanos: Cerro Lindo (2.135 mts), Piltriquitrón (2.260

respondo mails y la miro. Ella sigue picando y apartando. Cuelo mi

mts) Hielo Azul (2.270 mts) o Perito Moreno (2.216 mts,), Roca del

arroz, le agrego jengibre rallado, unas pasas, nueces que saco de un

Tiempo (1.960 mts), Morrudo (2.277 mts) etc. Algunos de estos

cajón a la vista de todos (de los nogales del hostel) y me siento a

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comer mientras disfruto las canciones de Marcelo (Porto Alegre) y

PATAGOUNIA HI

Humberto (Caracas) que ensayan junto al fuego. Me despido de Anny y su compañero de vida, que ahora le ayuda a rallar un pedazo enorme de queso y subo a acostarme.

FLORES BLANCAS

El cielo oscuro, estrellado en que se convirtió mi dormitorio, me colma. Extiendo mi bolsa de dormir y miro las sombras del Piltri. Parecieran al alcance de mi mano. Arriba hay un refugio. Wuau...

Sábado de baja temporada en El Bolsón.

Qué magia. Aún quedan muchos cuartos vacíos. Por ahora, mejor así, pegadita a XR. Me duermo feliz, pedaleando en cámara lenta por un cielo profundo de estrellas. Si la felicidad es pedalear en cámara lenta por un cielo profundo de estrellas. ¿Se entiende no? De todos modos como resuelve cada uno su goce no es asunto para entender, menos para discutir. Pregunto y sin ánimo de discutir... ¿Una noche pegada a XR es lo mejor que me vas a ofrecer en este libro? Admito que pedalear en... ¿cámara lenta? mi dios..., por un cielo profundo, oscuro, anque estrellado, es un lindo bocho onírico. Pero de ninguna manera a mí me colma. Necesito piel. Simple piel.

Cómo lo siento Annette, pero yo tengo la pluma. Mi vieja pluma de escribir lo que vivo. 55

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Los días comienzan con fuertes heladas y luego, entre las 10 y las 11 de la mañana el sol comienza a disipar la niebla y se siente el calor. Pero todavía no son las 10, ergo hace frío. Las estructuras de hierro donde se instalarán los artesanos de la Feria comienzan a crecer alrededor de la plaza. Los arman y desarman cada vez ya que sólo trabajan 3 días a la semana.

Me acerco a un grupo de personas que congrega uno de los puestos. Una pareja baja de una camioneta cajones con verduras frescas: remolachas, lechugas, chauchas. piñones, coliflores y más.

Hay códigos. Sí señor. Se respeta el turno sin necesidad de hacer cola. Sólo se pregunta al llegar “Quién es el último”, lo registrás y ya sabés que, luego de él, seguís vos. Así de simple. Y eso me permite charlar con todos, tocar la verdura, sentir su aroma, recorrer los puestos de al lado o mirar el cerro a cuyo pie se levantó el pueblo de El Bolsón, el Piltriquitrón (2.260 mts), (en Mapuche, Colgado de las Nubes). El Piltri, para quien ya lo ha subido. En fin... cosas más interesantes que tener que mirar, en el tiempo de una fila, el trasero

Ha no olvidar la bolsa de compras, mochila o lo que sea porque nadie te entrega bolsitas de nylon. Nadie. Ni siquiera La Anónima, el mayor supermercado de El Bolsón. Vi, en La Anónima precisamente, como un muchacho fue a un locker del supermercado y volvió con tres mochilas mientras su compañera lo esperaba en la caja. Terminaron cada uno con una mochila en la espalda y el hijito, en su carro de bebé se hizo cargo de la restante.

chato del tipo de adelante. No se los veía molestos. No es asunto de los negocios el de acarrear las compras de sus clientes. Es del cliente. A ver si está claro. Por esto no ves nylon tirado en toda la región. 57

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Entonces... ahora en la Feria de Artesanos de la Plaza Pagano, abro

Y como desafío personal, trato de no consumir alimentos que vengan

mi mochila y la lleno con plantas de lechuga, zanahorias y rabanitos

en envases de plástico. O sea, como más frutas y verduras, uso menos

para la ensalada del mediodía. Papas batatas y cebollas para asar al

mi heladera y los recolectores de basura tienen poco trabajo conmigo.

rescoldo de unas brasas en el fogón del hostel, por la noche. Disfruto de la verdura fresca, disfruto de ser yo quien elija qué colas quiero

Tal vez el padre de mi hija tenga razón, y no sea por hippie o roñosa

mirar, y comparto la medida implementada para preservar la belleza

que aquí lo pasaré bomba, sino porque comparto con determinadas

de aquello que la naturaleza nos regala.

comunidades un estilo de vida diferente.

En mi pueblo, como en tantos otros, por no tener las agallas suficientes y tomar las medidas que hay que tomar, cultivamos horribles flores de nylon a lo largo de toda la costa. Y vamos por más tierras para más. Ni hablar de los kilos de pétalos que ofrendamos al mar. Qué capos que somos. Me viene la fantasía recurrente de una sociedad distinta.

¿Por qué nos repelen los basurales? Recorrerlos, puede llegar a ser una experiencia determinante. Miden mejor que costosas estadísticas los niveles de pobreza, la calidad humana de la población que los incrementa, la falta de educación. La negligencia política. En casa tengo un cajón con lombrices californianas para todos mis deshechos orgánicos. Las lombrices lo convierten en simple trámite y sin aroma desagradable, en potente abono para la tierra de las plantas.

En algunos países ya vienen las mesadas de las cocinas con un cajón habilitado para tal fin. 59

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PATAGOUNIA HI

el arrullo mismo del agua, me vienen de nuevo las tremendas ganas. De descubrir en este rincón de la patagonia el frágil puente que une su talento con el arte, la clave secreta que le permite ser parte. JORGE DE ORO

Recuerdo mi primera conversación con este tímido hombre de perfil bajo, hace 10 años frente a su pequeño puesto (no se necesitaba demasiado espacio para colocar unos cassettes y unos novedosos discos compactos) Gracias Jorge –le dije emocionada por estar ante un grande. Es un placer escuchar tus temas. Yo no compongo ni entiendo demasiado, pero me gusta tu música, la siento, me hace bien. Yo tengo que agradecerte a vos –me contesto. Y agregó: Necesito tu sensibilidad para que mi música adquiera un sentido, seres como vos que escuchen mis temas y los disfruten. Y saber que les sirve, porque me lo dicen personalmente, es algo muy importante, muy lindo para mí. Gracias otra vez. En la feria me reencuentro Jorge de Oro, un músico aquerenciado en El Bolsón que le pide prestados acordes a la memoria de un lago y te

Será así –le contesté. Pensaré que no existen las melodías si no hay

los entrega en suaves melodías.

quien la sienta. Que no existen las palabras si nadie las dibuja. Ni los libros si no hay quienes los lean. O el amor, si no hay quien lo

Me acerco a su pequeño puesto como tantas turistas, y ante su actitud

practique.

serena, ajena, como si en ese preciso momento estuviera escuchando 61

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Pasaron los años y ahora frente a él -más años él, más años yo-

PATAGOUNIA HI

repienso esas frases. El puesto es aún menor. A la vista sólo un discman y su último CD. Me coloco los auriculares y me sucede otra vez: quedo a solas con JODIDOS

una melodía primordial que se mete por la piel, juega entre mis huesos camino al alma y me acaricia lo profundo. Fantástico –digo luego de sobrevolar sus temas y posarme suave frente a él.

Recorro los puestos de artesanías. Uno muy cerca de otro. Hay puestos y puestos. Desde una mesa con quesos, o panes, o bolsitas de harina integral, hasta un degradé de niveles cubiertos con un paño

Gracias a vos –murmura.

donde colocan frascos con los diversos dulces de frutos rojos de la

Jorge de Oro, mis respetos.

zona, jabones aromáticos, velas, piedras, platería, flores secas, etc. Colgados de las estructuras de hierro, atrapa sueños y llamadores de ángeles convocan con sus tintineos. O percheros con prendas de lanas tejidas a mano o telar acaso refieren cómo pasan las horas de invierno quienes viven en El Bolsón. Canastos con madejas y ovillos para quienes saben de qué se trata. También están los puestos donde una tela cubre en su totalidad la estructura, para aprovechar mejor el espacio interior. Sobre las veredas de la plaza, a la vista de todos, palpita la trastienda de la feria. No muy diferente a la feria.

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Y sola camino cuando lo veo.

Algunos aprovechan las horas para continuar con el armado de sus trabajos. Otros comparten un mate, un termo con café, comen, conversan, tejen, amamantan, se miman, fuman -se fuman, agregarían los malos. O juntan firmas para oponerse a los trabajos de una empresa minera en El Hoyo. Hacen saber los daños nefastos, irreversibles que causará el emprendimiento. Y hay quienes prefieren estar solos.

(No le veo los ojos pero sin son azules podría ser un tipo parecido a

Como yo.

él) Y... nuestros ojos se encontraron, porque una formidable ley de la

(Fuera, Anushka)

vida hace que los jodidos se encuentren, escribió el chileno Luis Sepúlveda. 65

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El hombre esta sentado delante de su puesto. Detrás, piezas de

firmeza la pieza a la calle. Comienza a girar sobre sí misma de

maderas se apilan sobre mesadas: fuentes de todos los tamaños,

manera vertiginosa.

cucharas, cucharitas, cucharones, utensilios de las más variadas formas, percheros, platos, relojes, morteros, etc.

–Ah... Un trompo –digo. –Un trompo –repite.

Él, sentado en su banquito, mira la galería de personas que van y

–Gracias. Qué bonito... –digo para no darle lugar al Qué pedazo de

vienen por el corredor de asfalto que separa una y otra hilera de

idiota que pide pista entre los dos. Recoge el trompo, me lo devuelve

puestos. Un sombrero de tela gruesa sólo deja ver su tupida barba

y regresa a su banco.

blanca. Viste una parca oscura que roza el piso - porque insisto, el banco es muy bajo. Unos viejos aunque enteros zapatones de cuero, acordonados, de puntas redondeadas asoman por debajo.

Por supuesto no pregunto más. Me quedo a su lado en silencio. A jugar con él. A escuchar lo que dicen los otros cuando pasan delante de uno. Conozco las reglas del

Descansa encorvado, como si necesitara apoyar sobre sus piernas alguna pesada historia que sostienen sus brazos.

juego, viejo zorro. Suelo practicarlo sentada sobre la arena de la playa en plena temporada veraniega. Sí que es un pasatiempo entretenido. Patético.

Azules. Azules eran sus ojos cuando nuestras miradas se encontraron. Al cabo de un tiempo dice, o me dice, cómo saberlo: Saludo y paso al interior del puesto a mirar su arte. Y por cierto me lleva tiempo, hay mucho para revolver.

–Hace unos años pasaron los hijo de puta. Qué, hijo de puta, pará hijo de puta, si será hijo de puta.

–¿Qué es esto? –le pregunto intrigada. Y nos llenamos de hijos de putas. El país entero se llenó de hijos de Gira despacio y mira lo que yo tengo en la mano: una pequeña pieza con finísimas ranuras muy parejas a su alrededor. Me mira. Mira la pieza, me mira otra vez. Lento se levanta, ¿con desgana? Y arroja con 67

putas. Hizo una pausa. Luego continuó: 68


–Luego pasaron los boludo. Qué hacés boludo. Si serás boludo. Pará

PATAGOUNIA HI

boludo. Todos eran boludos. Y se llenó de boludos nomás. HANTA FRÍO

Otra pausa. –Ahora son los locos. Pará loco, cortála loco. Aguantáme loco. Qué Me

hacés loco.

despiertan unos ruidos. Ruidos entre el techo y la ventana.

¿Qué es eso? Nueva pausa. Larga pausa. Hay detalles en la construcción del hostel que, evidentemente porque –Yo no quiero perderme esto cuando se llene de locos. Locos por todos lados. De veras no me lo quiero perder, quiero vivir sólo para

se les vino la temporada encima, quedaron sin terminar. Los ruidos vienen de arriba, justo por donde pasa una viga de lado a lado con caños de luz y otros conductos intestinales del edificio.

ver eso. Porque será fabuloso.

¡Ratas! Enormes ratas. Van y vienen a 40 cm sobre mi cabeza. Están ahí en

A modo de despedida me vienen unas tremendas ganas de besar en la

el alero sobre la ventana. Las presiento, por el ruido, gordas, pesadas,

boca a este genuino metafísico. (Seguro ya hizo los deberes) Pero no

con uñas largas. Qué asco.

lo hago. No quiero ser la primera en llegar al festín apocalíptico de su ¡Hanta Virus! El Bolsón. Pánico.

visión. Quizá, sin decirlo, juntos añoramos a otros apasionados, volados jóvenes que anidaron en este rincón de la patagonia. Lindos,

Salgo de mi saco de dormir, lo más rápido que permite salir de un saco de dormir, y bajo de la cucheta, lo más rápido que alguien con

diferentes locos.

un brote se puede descolgar de una cama cucheta. Trato de verlas. Apoyo mi cara sobre el vidrio y miro el alero de afuera de la ventana. 69

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¡Ahijunas salgan! ¡Necesito saber donde están para tener la certeza

Hilos de agua chorrean por mi cara. Sacudo la cabeza, no como lo

que no van a esconderse en mi nido!

hacen las chicas de Giordano, sino como mi perro Mallín cuando lo sorprendían las olas del mar: con ganas. Y cargo un potecito de

Todavía el cielo está oscuro, solo brilla el lucero. Entonces, las veo,

crema para ponerme como protección en la cara cuando el sol pegue.

gordas, rápidas. Golpean fuerte cuando caen sobre el alero y luego se descuelgan lentas, aferrándose al borde de la chapa en frustrado intento y caen sobre la alfombra de gramilla de la entrada del hostel.

Saludo al pichicho del hostel, cierro la tranquera y parto rauda por un

Una detrás de la otra. Como gotas de agua. Gordas y pesadas gotas

camino de chacras rumbo al pueblo. (Unas 6 cuadras a la plaza

de agua. Porque son gotas. Gotas de agua. Pesadas gotas de agua.

central)

Pero no llueve. Sé que no llueve. ¿Qué cuernos es esto? Por las dudas aplasto toda, mi bolsa de dormir. Ni en pedo me meto

Al cruzar el puentecito, ahí nomás, los dedos me empiezan a doler.

ahí dentro otra vez. Y lo escribo fiel a la forma oral de mi discurso.

Tecleo sobre la palanca de cambio y no le doy importancia.Al toque, nomás, son alfilerazos en la cara, tijeretazos en la cabeza. Frío, debe

Ya que estoy levantada aprovecharé el día desde temprano.

ser el frío, pienso, Y sigo a puro pedal.

Me doy una ducha de agua bien caliente para sacarme las ratas de encima, me visto, cuelgo la toalla sobre los radiadores de la calefacción y bajo. A ver qué onda sintonizo por ahí.

Qué me importa el frío. Ya va a pasar, si ayer hizo un calor bárbaro,

Ninguna. Todos duermen. Las montañas asoman entre la bruma. Me

estaba con remera manga corta. La idea es ir hasta Las Golondrinas, a

explota la cabeza de programas. Tomo unos mates y subo a buscar a

4 kilómetros del El Bolsón, donde hay una serie de establecimientos

XR. Qué bonita. Chequeo, todo bien.

agro-turísticos dignos de visitar.

Me pongo mis guantes de lana (dejan la punta de los dedos afuera, maravillosos porque me permiten hacer todo sin sacármelos, así no los pierdo) buzo de manta polar y salgo pelitos mojados al viento (muy corto porque me vino una ola de pintura encima cuando pintaba el techo de mi casa y corté lo que el aguarrás no sacó, o sea, todo) 71

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Dejo de sentir los dedos, sólo lacerantes puntadas cuando intento mover alguno de ellos. La piel de la cara me empieza a tirar, con dolor. Y me duele tanto o más que la parte superior de mi cabeza. Me toco la cara. No siento la cara porque no siento el dedo con que toco la cara. Se ha vuelto de plomo hueco. ¡Mierda! Me estoy congelando. Esto es groso.

Doy la vuelta y vuelvo al hostel absolutamente congelada con un gorro de púas puesto en la mollera. Imposible abrir el pasador de la tranquera por la inmovilidad de los dedos. Paso por la tranquerita angosta de un costado que se abre sólo empujando. Lo hago

http://www.proyectociesa.com.ar/ciesa.html .

apoyándole el hombro aún sin congelar. Dejo a XR bajo una ventana, ella es de fiero y se la aguanta, y apurada entro al hostel. Miro el reloj que está sobre la estufa hogar. Son las 8.30 En la escalera me cruzo con Carlitos, con cara de dormido. No sé que aspecto tengo pero se ríe y me dice: Te agarró la helada. Hace frío. Sí. Sólo vine a buscar más abrigo. Noto que me cuesta hablar. Preparo unos mates. ¿Si? Enísimo, le digo. Supongo quise decir buenísimo. Subo la escalera con los alfilerazos clavados en la piel y me meto al dormitorio. En el baño abro la canilla del lavamanos y meto los dedos bajo el agua caliente.

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Quien ha pasado por esto puede saber qué cosa intento explicar. Qué

Que, las gotas que caen de los distintos niveles del techo a

padecimientos hay que soportar. Acaso una tortura china, si los

medida que se descongela la humedad, en una cama del

chinos torturan con las mismas agujas con que curan.

Hostel Refugio Patagónico se vuelven ratas gordas a la salida de los sueños.

Me miro en el espejo y... ¡AY... qué horror! Espanto agravado porque

Que, no tengo que cometer el error de salir mojada,

ahora entiendo la risa de Carlitos. Mis pelos cortitos, mojaditos, bien

chorreando agua, antes de las 10 de la mañana porque es una

paraditos, re fashion la loca, se ven firmes como estalactitas. La cara

tremenda pelotudez. Uno se congela.

es una máscara dura, tensa. Por eso no pude pronunciar buenísimo

Que, si lo hago, mejor que vaya abrigada de arriba abajo

porque decirlo, cualquiera puede probar, se necesita desplazar la

incluyendo la última falange de los dedos, por las fuertes

maza de mejillas, heladas en mi caso, hacia adelante. Cosa imposible

heladas. Aunque después con el calor, tenga que esconder la

en este estado.

ropa en el bosque, como lo hago en la playa.

Mis labios están azules como alguna vez vi los labios de la muerte. De veras me asusto.

Y, por último y lo más importante:

Descongelarse duele más que congelarse. Lo sé. Lo que no sé cuantas veces salté dentro del dormitorio, puse las

Que, tengo que “abolsonarme” como los gringos, y bajar dos

manos debajo del agua caliente, volví a saltar, corrí a poner la cabeza

cambios. Dejarme de jorobar. Vamos..., las Golondrinas en la

debajo del chorro caliente, me froté la cara, gemí de dolor.

Comarca Andina del Paralelo 42 no se van a volar si caigo

Bajo como si nada, con el orgullo amordazado.

tipo mediodía y sin el look refashion pelitos mojados.

Carlitos organiza el tema de los cestos de basura. Así que preparo unos mates y no me alejo dos trancos de los mecheros de las cocinas, esperando que calme el enrojecimiento que dejó la revolución de grados extremistas en mi piel.

Esa fría mañana aprendí: 75

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mismo, me es parecido. Me pasa, en determinadas ocasiones que no PATAGOUNIA HI

viene al caso analizar, empiezo de una manera y acabo en la otra. Sin recordar si las humedades en los ojos me vienen por alguna risa o devienen por un llanto. Qué más da. Finalmente, sofoco mi brote histriónico bajo un cuello de paño polar que llevo como abrigo. Ay, ESPEJOS

qué risa. Cómo duelen los espejos –le digo a modo de excusa. No aclares que oscurece, me sugiere alguna de mis Anas. Son con base de cera de abejas –explica cuando me supone nivelada. Y me da un

Cremas Naturales. Invita un cartel de un puesto en la Feria. Veamos: Rosa Mosqueta, Caléndula, Romero. Lavanda. Aceites esenciales. Delicadas etiquetas identifican los frasquitos petisos, hexagonales que una mujer saca de una caja y acomoda en su puesto, sobre una tabla-mostrador.

frasquito destapado. Podés probarla, si querés, agrega. Claro que quiero. La textura y el color me remiten a unas abejas y a mi amigo Alberto, único habitante de la playa de Piedras Coloradas, quien me saca divinas ventajas en esto de estar locos.

Me sonríe. Tiene ojos tristes. Y arruguitas tristes. Me pasaría la

Amante del nudismo, se desnudó delante de una colmena y sacó la

mañana intentando develar su historia.

tapa superior de la misma, para demostrarse a si mismo que si estaba

Las mías todavía duelen –me escucho decirle.

en cueros no lo picarían las abejas.

¿Cómo decís? Que me duelen las arrugas. ¿Qué tenés para el dolor de

Bruce, un yankee avenido a patagónico, sorprendido, Ou, Ou, Ou,

cara? Y ahí nomás no sé de dónde ni porqué me viene una risa que

afortunadamente registró el momento con su cámara. Si no muestra la

degenera en sucesivas carcajadas y la certeza de no poder parar

foto, ¿quién se lo cree? Pues, hay que decir que mi amigo estaba en

jamás, si la mujer no se decide a rescatarme y deja de mirarme como

lo cierto. Y también, que aquella imagen con las abejas

lo hace.

revoloteándole encima, es por demás interesante.

Ni sé si me escuchó. Las lágrimas se me hacen cristales por el frío. Ya no sé si río o lloro, porque el acto de hacerlo, el espasmo físico 77

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Con mi amigo Alberto

Del mismo modo, el aroma de la crema me trae una larga noche en un refugio sobre una duna del mismo lugar, junto a una cocina atiborrada de leña. Necesitábamos calor para facilitar la extracción de la miel de los panales. Esa noche fui parte del sueño de dos amigos que apostaron a colmenas entre hermosos chañares frente al mar y a la variedad de flores del monte patagónico. Éramos tres extraños felices alquimistas develando, esa noche, los secretos de la miel. Sabrosa miel.

Le devuelvo el frasquito a la mujer. 79

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Lo llevo. –le digo. Unas finitas canas se mezclan entre el pelo oscuro

enfrente, comienzan a no soportar verme con 4 dedos de raíces

que le llega a los hombros.

blancas. Vaya uno a saber que ven cuando me ven. Y viene: -de onda

¿Cómo decís? Y yo no sé qué dije. Pero me quedé colgada de sus

¿no?- ¿Estás loca? ¡Parecés una vieja! Dejáte de joder... Veníte esta

canas.

tarde y yo te tiño. En verdad te avejenta. Bla, bla. bla.

Que somos espejos le digo a una turista que llegó al puesto. ¿Sabés? Hace poco decidí no teñirme más el pelo. Harta de estar harta de hacer con mi pelo cosas que me hartan. Se entiende ¿no? (Decíme que sí así sigo, total tu amiga está entretenida con la dueña

Bien, entonces recurro al plan B: me pongo un gorrito o me enrosco pañuelos en la cabeza. Pero, indudablemente, los gorros en mi cabeza encuban años. En definitiva, termino cansada, agotada, sintiéndome fea y vieja. Me trizo cada vez que me miro en los demás.

del puesto). En verdad, entre nosotras tengo el pelo blanco como mi vieja, le digo bajando la vos. Reímos las dos.

¿Cómo descomprimo el asunto? Compro una cajita de tintura y listo. Qué pena, murmura la mujer. Sí, una pena. ¿Querés saber qué decía

Bien, decido no mirarme en los espejos para poder soportar el

mi madre cada vez que salía el tema de las canas? (Decíme que sí

período de transición desde un color a otro. Perfecto, me dije, una

otra vez. O no me digas nada. Es lo mismo).

idea genial. La aprendí de un amigo, otro amigo, que no los pone en su casa porque, afirma, a esta altura de su vida, con más años y menos pelo, se resiste a darles la razón.

“Cada cana es una flor que nace sobre la tumba de una ilusión” ¡Oh, no! La escuchábamos y con mi hermana poníamos los ojos en blanco. Un verso demasiado trágico para nuestros proyectos de vida. Y encima no lo decía. No, no. Lo de-cla-ma-ba con voz quebrada,

Me escucha con interés. Sonríe.

ademanes y todo. Divina. Arranqué de maravillas con este honesto proyecto para conmigo misma, continúo. Frente a un espejo no te ves, porque decidiste no

Ahora la mujer ríe. Nos reímos juntas, como nos reímos con mi

verte.

hermana cuando recordamos el verso.

Asiente.

Como verás, le digo mostrándole mis pelitos cortos llenos de canas

Todo bien. Hasta que los demás, esos otros espejos que uno tiene

subversivas, o le pego una trompada a algún espejo, que sería muy

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triste porque no haría sino lastimarme, o... definitivamente tendré que

PATAGOUNIA HI

aceptar lo que veo y, luego de muchas afirmaciones, litros de agua y un par de buenas cirugías, llenarlo de besos al mejor estilo Nacha Guevara. Más risas. Me alejo del puesto con la cara brillante, iluminada por la Crema

NOCHE HOT

Natural Rosa Mosqueta y con mi fe renovada en la terapia callejera. Después de todo el milagro de estar vivo es sentirse vivo. De la manera que uno elija, qué joder...

Las noches de El Bolsón en baja temporada, podría decir que son... noches. Para qué explayarme en una cuestión donde ya me cayó la ficha. Las cosas son. Y punto. El resto depende de uno. Entonces, recorro la noche de El Bolsón en la grupa de XR cuando veo un grupo de... ¿cómo denomino a chicos más o menos entre 8 y 83

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11 años? A ver. Muchachos: les queda grande. Niños: les queda

desplaza una lucecita a lo largo del aparatito. Advierto que la luz roja

chico. ¿Jóvenes? demasiado amplio, hasta yo puedo entrar si empujo.

fija en mi espalda los sorprendió. ¿Ah si?

Adolescentes: todavía no se padecen. Pre-adolescentes: horrible. Pendejos? Uy qué feíto. Chaboncitos? Hum…

Divinos de mi corazón, prepárense porque se viene la fiesta. Qué fantástica esta fiesta.

Divinos. Doy la vuelta a la manzana y bajo para cambiar la luz de posición.

¡Eso! Gracias Annette. Divinos.

Ahora titila suave. Paso despacio, chiflando bajito, como si en verdad No muy tarde, pero si muy oscuro, ya los he visto jugando en una de

dar la vuelta a una plaza en penumbras, por calles en penumbras,

las placitas del lugar. Una plaza bonita. Y bonita no por mérito de

fuera todo lo que me queda por disfrutar de la vida -que por cierto lo

algún No pisar el césped, sino porque pueden andar en bicicletas,

es- sobre todo si el silencio lo sostiene el asombro de unos seres

patinar, correr, pisarla. Usarla.

divinos.

En un intento de espiar sus códigos, sus piruetas, sus carcajadas, paso por delante de ellos y para mi sorpresa se quedan mudos. Me doy

Las placitas del El Bolsón, benditas sean ya lo dije, tienen muy pocas

vuelta y advierto que yo, mamá, los he dejado mudos.

luces. Así, mi luz roja brilla que da gusto. Y la intermitencia, los subyugó. Sorpresa general. Están absolutamente intrigados con la luz

Mirá vos...

de mi espalda.

Tengo un sofisticado aparatito con dos pilas que bien podrían

Pues otra vuelta más larga (dejo que reorganicen su desconcierto) y

llamarse las luces traseras de mi bici. Aunque lo uso en un bolsillo

paso, esta vez pedaleando rápido, muy rápido, con el titileo rápido.

red de una pequeña mochila en mi espalda porque nomás al sacarlo del estuche se rompió el soporte (Por $ 4 no se puede exigir

Pero qué maravilla.

demasiado) Ya el juego, cualquiera fuera antes que yo llegara a sus vidas, quedó Imposible que alguien me pase por encima, salvo que haya una justa

a un lado. Ahora todo es esperarme. No podría asegurar que me

mala intención. Tiene cuatro posiciones de luz roja: luz fija, luz que

distinguen porque llevo gorro y está oscuro. Cielos..., de haber

titila lenta, luz que titila rápido y una alucinante posición que

sabido. Me disfrazaba en cada una de las pasadas. Y la diversión

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sería romana. De todos modos las exclamaciones, los gritos de

PATAGOUNIA HI

sorpresa, los wuauuuu que me brindan, son para celebrar.

No imaginan la gran pasada final, ¡cuando active la posición 4! Los PANES Y VERSOS

mataré. Sé que los mataré.

A propósito me demoro más. Tengo que pensar en la puesta en escena, en el suspenso, el tema luces lo tengo resuelto. Bien.

Chechu vuelve por el Valle del Rio Negro en ómnibus. Tiene que

Prepárense porque ahí voy con mi exitoso e improvisado unipersonal.

reincorporarse a su trabajo. Ella se desocupa a las 19. Toma un

Hago mi entrada a toda velocidad y 2 vueltas a la placita son

ómnibus a Bariloche y de ahí otro que la llevará al Valle Medio. Yo

suficientes para la ovación final.

vuelvo en el tren. Bariloche - San Antonio. Sale 17 hs. O sea, tengo

En verdad fue una noche diferente. La recordarán hasta que

que dejar El Bolsón a más tardar a 14 hs.

encuentren el pequeño accesorio en cualquier ferretería del pueblo.

Snif.

Nunca paré a mostrárselos. Todo absolutamente sincronizado. Pasajes confirmados. Despedida

Qué va.

anticipada. Cuatro maravillosos días de no estar juntas, porque cada Vamos... hay secretos, artilugios que una mujer nunca debe revelar,

uno andaba en lo suyo, pero de sentirnos juntas. Que tengas lindo

sobre todo frente a un grupo de entusiasmados en la noche hot de El

viaje. Que nos vemos. Que te quiero mucho. Que yo también. Que

Bolsón.

cuidáte. Que de quién. Que de mí. Que ja, ja.

Yo también la recordaré. Precisamente como el día en qué perdí el

Que bay, bay.

inflador de la bici. ¿Cómo? Y vuelvo al hostel a preparar la mochila. Ni idea.

Y no. ¿Y no qué? Que no puedo irme. ¿Qué cuernos me pasa? 87

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El Piltriquitrón. Quiero subirlo y pasar una noche en el refugio. Quiero llegar ahí arriba, a los 2.260 mts. No me puedo ir. No puedo estar en la base de este cerro y no llegar a la cumbre. ¿Por qué? Porque está ahí. Me quedo y lo hago. Subiré. Con las voces de mis Anas retumbando en mi cabeza, acabo de entrar en asamblea permanente. Porque significa cambiar los pasajes y resolver el tema de la guita entre otras cosas. No es lo mismo viajar por 3 días que sacar un boleto abierto a la eternidad. Ceci me lo había anticipado una noche mientras comíamos una sabrosa parrillada en el restaurante de un griego: ‘Vos de aquí no te vas más” Posiblemente mi cara fuera una alegre fiesta popular con fuegos artificiales y todo. Por el momento necesitaba quedarme el tiempo necesario, no más, que me permitiera llegar a la cumbre del Piltri. Así que dejo pasajes abiertos, voy a Turismo a averiguar como es el

En turismo me dijeron que en 4 horas y media estabas en la

tema de la subida, resuelvo tema dinero -me llevaría 3 capítulos más

plataforma de parapentes y luego de 45 minutos el Bosque Tallado y

explicar los cómo- y despido a Cecilia. Más que te quiero mucho

de ahí al refugio un poco más. No sonaba terrible. Arriba había agua

besos y abrazos. Que cuidáte mucho, que de quién ja ja. Que de vos.

y podías comer por una módica suma, si estaban arriba los chicos a cargo del refugio. ¿Y?... ¿Están arriba los chicos del refugio? Obvio.

Toing.

Suponemos que sí. Ellos avisan cuando bajan. Obvio.

Snif. Bien. ¿Ahora? Nada. Subiré. 89

Bien. O sea, sin impedimentos. 90


Compartimos secretos, coincidimos en las ventajas de utilizar harina El tiempo no podía ser mejor. Días con mucho sol y ni miras a las

integral, las buenas traducciones, semillas de sésamo, versos libres,

benditas e interminables lluvias de la zona. Entonces... ¿por qué no?

amaranto, quinoa, con los agregados de salvado y avena. Y la pasión,

Llego al Hostel y Anny y cia. (Lndn) habían partido por 3 días al

como fermento.

Hielo Azul (2.270 mts); Marcelo (Brsl) y Humberto (Vnzl),

Probamos el pan de Marcelo. Suave, deliciosamente suave. Supone

preparaban su ascenso al Lindo (2.135 mts)

que se debe a las semillas de lino que le agrega, las que deja toda la

Me invitaron a acompañarlos. Les contesté que había decidido subir

noche en remojo. ¿Será? ¿O será la buena energía puesta en las

al Piltriquitrón. Como ellos ya habían estado allí, me proponían el

manos de este precioso Paulista de 28 años que con la mejor onda le

Cerro Lindo.

enseñó a su amigo de Venezuela los secretos de la magia del pan?

No deja de sorprenderme que me inviten con tanto entusiasmo.

Qué pena no encuentro en mi teclado su tono:

Insisto: hace mucho que no subo cerros y tal vez no podría seguirles

“Mezclo los secos, mezclo los líquidos, junto todo despacito y hago

el ritmo. Me preguntan si camino fuerte. Supongo que significa

una pasta un tanto cremosa. Con una cuchara de palo o con la mano

mucho. Les digo que sí. (Lástima que no está la comunidad toda de

movimiento bien la pasta cremosa para que se mezclen más los

Las Grutas presente para atestiguar) Pero prefiero, por ahora, el Piltri.

ingredientes. Agrego la cantidad de harina que falta para tornarse una pasta más consistente. Pongo en la mesa y empiezo a amasar,

Me dieron algunas recomendaciones para el ascenso. Podía tomar

estirando y rasgando bien la pasta, con movimientos disciplinados y

algunos senderos dentro del bosque si quería acortar los vericuetos de

suaves. Cuando esta bien homogénea, la pongo a descansar por 30

las curvas del camino. Todo esto charlado mientras ellos hacían su

minutos, en un lugar calientito. Cubrir con una frazada ayuda

pan. Les comento que yo también hago mi pan para amigos y

mucho.

vecinos. Deviene el asunto de la escritura y resulta que estoy entre poetas.

La pongo en la mesa y amaso otra vez, pero ahora con más cuidado, sin rasgar ni estirar, respetando la estructura ya establecida de la

Llega Carlitos y se suma a la ronda. Unos pancitos que vemos dentro

pasta. Un par de movimientos y sigue descansando por más 30 min.

de una canasta los había hecho él. O sea, somos una convención de

Corto en porciones de 500g, amaso más un poquitito y pongo en los

aventureros que además de versos y sueños, amasamos nuestro pan.

moldes. Dejo descansar en los moldes unos 20 o 30 min. Más.

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Cuando están bien levados, los pongo en el horno caliente y suave”

cruce del universo donde una señal, apenas una íntima convicción le

(sic)

indica Patagonia. Lo mejor, amigo. Fue un placer hacernos amigos. Preparo la mochila para mi ascenso al Cerro Piltriquitrón: bolsa de dormir, linterna, cepillo de dientes, frutas, infaltable bolsita con arroz yamaní y una bolsita de pasas. Botellita de agua. Aviso que si en cinco días no bajo que nadie suba a buscarme. Que me dejen ahí. Risas. Mucha risa pero esto es serio. Siempre hay que avisar cuando uno sale a la montaña. Le encargo mi Morocha. Hará unos buenos pesos con ella no te preocupes, bromea. ¿Bromea? Espero que sí. Ya que el hostel tiene sus propias bicicletas para alquilar a quien las necesite. Carlitos está probando el tema de la calefacción. Significa que me Marcelo

toca dormir cada noche en un dormitorio diferente. Porque algunos sectores, a medida que sube o baja palancas, suelen quedar fuera del

Una canto para traducirlo a todos los idiomas. Una oración para que no falte el pan. Un conjuro casero de amor.

circuito, no sabe por qué. Yo tampoco. Mañana llega Ernesto, el dueño, otro instructor de esquí de Bariloche. Es el que sabe.

Acaso la decisión de quedarse a vivir en El Bolsón la amalgamó en el bollo que trabajaron sus manos y la compartimos nomás lo sacó del

Cuando uno va de aventuras a las montañas puede dejar su equipaje

horno. Estudiante de letras, surfista en las playas, aventurero, músico,

en los lockers de los dormitorios bajo candado. De todos modos

poeta, artesano del pan y tanto más. Un caminante del cielo en un

nadie toca nada. Y lo que yo dejo, juro no tentará a nadie. Un baño y

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me acuesto con la mente puesta en el Bosque Tallado. No imaginé

PATAGOUNIA HI

que sería un lugar que alguna vez me quedara de paso. Otra noche más en El Bolsón donde, un cielo oscuro y profundo se me viene encima, me noquea y me deja mirando las estrellas. Como

SENDEROS

suena. Y dale con los cielos negros y profundos... Si me disculpan, mientras vos te recuperás de tu noqueo cósmico, bajo a ver qué onda con los chicos junto al fuego. ¡¡¡Annette!!! ...

Foto: Rubén Sotera 95

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Una camioneta se acerca por detrás. Por el ruido, viene subiendo a mil Es de color claro, trompa ancha y cuadrada, doble cabina. Dispuesta a trepar hasta el cielo y asomarme al otro lado del mundo,

Supongo tiene sus años. Patente blanca. Extranjeros. Gringos.

salgo y tomo el camino cubierto de hojas húmedas que bordea las Cualquiera de mis hijos diría en el acto, marca, modelo, año y

chacras linderas al hostel.

cualquier reforma o agregado que le hubieren hecho a su diseño Llego a la ruta 40 (ex 258) y sigo hacia el sur. Camino por la

original. No es mi caso. Aunque mencionar los datos referidos denota

banquina unos 4 kilómetros y antes de llegar al Paralelo 42, tomo el

una esmerada observación de mi parte.

acceso al Cerro Piltriquitrón, sobre la izquierda de la ruta. Ingreso a Pasan a mi lado y el bochinche lo produce la caja cuando salta sobre

Villa Turismo.

las irregularidades del terreno. Alguien me saluda desde adentro. Salí del hostel a las 10.30. La cumbre del Piltriquitrón está a 2.260

Saludo.

metros sobre el nivel del mar. Fantaseo con hacer dedo: acorto tiempos y alivio esfuerzo. Pero ¡Ea, Cumbre... no te muevas de ahí que ya voy!

desisto porque el objetivo es otro.

Comienzo el ascenso entre las cabañas semiocultas por los árboles y

Bay, bay camioneta.

cercos de los jardines de la Villa. En auto sólo llegás hasta la

Cruzo la villa y luego comienza el camino que serpentea por la parte

Plataforma de Parapentes, 14 Km más arriba. Luego, dicen, allí se

inferior del cerro. Más adelante me encuentro con la entrada de un

termina el camino y uno sigue por un sendero.

atajo indicado por Marcelo (Brzl) en el hostel, apenas referida por un

Y basta que alguien mencione la palabra sendero para que inmediatamente por mi médula, venas y piel de serpiente comience a

pequeño poste clavado entre la abundante vegetación. Sigo por un sendero mágico, silencioso. Oscuro y fresco. Increíble.

fluir una poderosa energía que me pone en movimiento. No sé si se

No tengo el talento de Neruda para describir este universo vegetal

trata de locura innata o adquirida. No viene al caso analizarlo porque,

con un puñado de palabras, hacerlo transferible. Lo atesoro para mí

como sea, me gustan los senderos y recorrerlos me llena de

en experiencia íntima, personal. Prefiero que me quieras a que me

satisfacción.

digas que me quieras. 97

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Doy con una vertiente de agua clara. Mojo mi cabeza y bebo un

El sol está justo arriba de mi cabeza. Hace calor. Estoy empapada,

trago.

sobre todo donde apoyan las cinchas acolchadas de la mochila. Ya

Retomo luego el camino. Creo que acorté dos grandes curvas. No traigo mapa conmigo y no hay demasiados carteles. Mejor, así no me engancho calculando mentalmente distancias y tiempos. Las señales, discretos referentes, aparecen exactamente en el momento que me quedo sin aire. De algún modo me dicen: Ey, no subís sola. Acá estoy yo diciéndote que más adelante viene algo digno de tu esfuerzo. Mové el poto. (Si uno afirma las piernas abiertas desde la cadera, apoya bien los pies y usa el culo como timón, tranco a tranco, asciende)

me saqué un buzo, ahora solo me queda una remera de manga cortas. En los sectores del camino donde no da el sol mi sudor se vuelve frío, agradablemente placentero. Llevo 3 horas de ascenso. Escucho el motor de un vehículo cuando sube. Y lo hace lentamente porque el camino está cubierto por piedras que asoman de la montaña. Otra camioneta doble cabina. Esta vez, amarilla. Por las inscripciones en las puertas es la gente que está con los vuelos de los parapentes. Hermosa sonrisa de una mujer que saluda, Y puede volar, pienso. Y volar sobre los faldeos de estas montañas ha

Apenas un rústico cartelito pintado a mano me indica 2 Km a la base

de ser una experiencia alucinante.

de los parapentes. Me parte de gusto el cartel. Un sincero aliento a mis ganas de acostarme panza arriba, brazos en cruz, aquí, en el

Justo enfrente al hostel, dentro del predio hay un poste con una

medio del camino.

manga blanca. Me dijeron que los parapentistas terminan su viaje ahí. No puedo dejar de comparar mi esfuerzo con la aventura de bajar por

El ascenso no se me hace fácil por mis años y, aunque mi estado no

el aire y posarme a metros de la entrada al hostel. Otra idea que me

es malo, el esfuerzo es permanente, hay que sostenerlo y a medida

tienta.

que subo, la presión baja, o sea, mi ritmo cardíaco se hace sentir en las paredes de mi pecho. Encima, tengo el corazón grande. Así dicen

Sigo y sigo y llego a la plataforma. Una arcada realizada en troncos

los electros, y mis queridas tías viejitas cuando me exageran.

da ingreso a la misma a mi derecha. Un tronco a mi izquierda tiene clavados unos carteles: al Bosque Tallado, al Refugio del Piltri.

Un porfiado esguince de tobillo comienza a molestar. Wuaw! Qué vista. Qué silencio. Qué paisaje. Ni un alma a la vista. 99

Enfrente, otro indica, en líneas generales, que hay que subir siempre acompañada, mejor si es personal especializado. Por cuestión lógica, 100


por si reventás como un sapo, como sería mi caso. Ni pensar en

es orgánico, y bolsa a la mochila. No vi basura en todo el trayecto.

ayuda inmediata porque, convengamos, no es una ruta harto

Nada. Ni un papel.

transitada.

Me saco la remera empapada y la sujeto, como la capa de Superman, sobre la mochila para que se seque. No creo que a los duendes del

O sea, si sobrevivís a tu propia estupidez y lográs bajar, no vayas a

bosque los asombre una mochilera en tetas. De ahí en más el sendero

echarle las quejas a nadie.

se hace más empinado aún. A lo lejos veo un sector de la montaña, con menos vegetación, con árboles grises, secos.

OK. Bien copiado. Mientras subo miro sobre la tierra suelta del sendero diferentes rastros de zapatillas. Deduzco, y no de una canchera ojeada como lo haría mi amigo Alberto, sino a través de meticuloso estudio a lo largo del trayecto que, uno del grupo de 4, de huellas pequeñas y contextura liviana, por momentos levita.

Aquí comienza el sendero que lleva al Bosque Tallado. Pues bajo estos carteles me siento, ¡por primera vez! Me hidrato con mandarinas y agua. ¡Delicioso manjar! Cáscaras a una bolsa, aunque 101

102


La vieja Ané me dice que me ponga de una vez la remera, que me va a agarrar un pasmo y que, además, para qué andar calentando El Bosque Tallado responde a una convocatoria para escultores a fin

maderas que ya tuvieron sus fuegos.

de convertir un sector del faldeo de la montaña, seco, quemado por un incendio, en un paseo artístico. Allí se exhiben esculturas talladas

Bien. No quiero enfriarme, porque me falta todavía un trecho.

sobre troncos secos y fueron creadas por artistas locales y de distintos

Dejo las esculturas atrás. El atrás en la ladera de una montaña es un

puntos del país, en encuentros realizados en los años 1998, 1999 y

paisaje cada vez más ínfimo.

2003. Me despojo de la placenta vegetal en la búsqueda de una apertura que Un paseo, doy fe, que resulta digno de visitar aunque haya que trepar lo que hay que trepar. Impresionante. 31 tallas, obras monumentales erigidas en la penumbra vegetal de una montaña a 1.400 metros de

me sucede más arriba. Y transcurre en el momento lento de un paso detrás de otro, una profunda inspiración tras otra mientras mi corazón aguanta.

altura. Es algo groso. Me detengo bastante tiempo, entretenida, camino por el paseo de esculturas, escucho los sonidos del bosque, huelo pequeños detalles que se volverán fuertes improntas en mi memoria. Es una sensación mágica estar aquí arriba, sola, rodeada por formas que renacieron en este rincón del universo. Vaya uno a saber para qué misión cósmica

Las tallas, anuncian en Turismo están a sólo 45 minutos de la base de parapentes. Ahí nomás. Y claro... 45 minutos en las casi 4 horas que llevo, no es nada. Y es un montón. Porque es el tramo final del ascenso. Algunos carteles del refugio bajan a darme la bienvenida.

se sacudieron de encima astillas secas y desnudas muestran lo que son. Para mí. Para mi exclusivo gozo. Me gusta pensarlo así. Porque hoy estoy frente a ellas casi desnuda también, en extraña misión. Sin poder visualizar aún en el tapiz de mi

No sé quién esta ahí arriba pero comienzo a sentirlo un amigo, un viejo amigo que sabe de qué se trata mi esfuerzo, porque conoce y cuida como a sí mismo este lugar, porque lo ha elegido para vivirlo, porque de alguna manera espera a alguien que sabe que se irá. Y

vida, el dibujo del que soy parte.

quedará a solas otra vez con la montaña. La sola idea me anima en Como sea, disfruto del momento.

los últimos metros. 103

104


Necesito un abrazo. Que alguien me diga: Bravo, Ana, por tener las

gramilla comienza a aparecer poco a poco, un techo oscuro de

ganas de no quedarte con las ganas. Y por haber llegado hasta aquí.

madera a dos aguas, luego unas rústicas ventanitas en la parte

De veras lo necesito.

superior del frente.

Cuernos... No sé si me lo dije o lo grité. Me parece oír mi voz

Y en el frente, sentados sobre los escalones de la puerta abierta de un

rebotando entre las paredes de los cerros.

refugio, el refugio del Cerro Piltriquitrón, un grupo de locos aventureros como yo.

Un ladrido me recibe. De la misma manera, en espejo, también les aparezco al perro y al grupo que me mira. Asoman mis pelos empapados de sudor, luego mi cara quemada por sol, mis trapos enroscados en el cuello, mis sueños en la espalda. Sin aliento, vestida con mis viejos pantalones de campo, mis zapatillas de trekking, rengueando por mi tobillo hinchado y una legítima felicidad que flameo como emblema. El terreno de gramilla se nivela y se convierte en una hermosa explanada bajo una pared de montañas. Más arriba aún, veo la cima.Me saco la mochila y la apoyo en el piso. Suspiro. Entonces alguien se desprende del grupo y diciéndoles no sé qué cosa a los otros, viene corriendo a mi encuentro y me abraza. Me siento de maravillas dentro de su abrazo.Ojos ligeramente inclinados hacia arriba, alto, morocho, pelo largo. Fuerte. Fuertísimo. Yo lo pedí. Pero es demasiado para mi gusto. Sigo subiendo y luego asoma el pelaje amarillo dorado de un perro, acaso un Collie. Y detrás, a medida que subo por un terreno de 105

–Justo para el mío. –Acota Annette. 106


PATAGOUNIA HI

Sur de Chile. Estos son mis amigos. Soy Guía de Montaña de Torres del Paine y venimos del Chaltén.

PUERTO MADRÝN

Me acerco al grupo congregado en la puerta del Refugio, acompañada por el ángel del abrazo. Nos saludamos. Hi! beso, Hi! beso. Me dan una cordial bienvenida en 4 idiomas, porque yo no reacciono a ninguno. En realidad no tengo aire adentro para poder hablar, por la altura o por la apretada del abrazo. Oh no... El ángel es un chileno del sur de Chile. ¿Acaso esto es otra

Hi!, digo. Y agrego: español.

maldición o un resarcimiento divino? ¿Eres de España? Pues, Mujer, ¡Yo soy catalán, de Barcelona!..., exclama uno de ellos.

Nota: léanse cualquiera de los Yalour de Colección anteriores.

Soy Argentina. Vamos... muéstrame dónde vives. Dibújalo aquí sobre la tierra, Chile ¿Y de qué lugar de Argentina eres? El ángel lidera. Vivo aquí en la

me entrega un palito.

patagonia, en Las Grutas. Dónde queda Las Grutas, pregunta ansioso.

Entonces, apunada, bosquejo sobre la tierra un mapa, una mala

Del otro lado de esta misma provincia. Provincia de Río Negro. Ah...

síntesis de las costas de Río Negro y Chubut.

pero eres de aquí nomás, acota el catalán. ¿Y ustedes?. Where’re you from, les pregunto. Holanda. Japón, Barcelona. Y yo soy del sur del 107

108


Dibujo un golfo y un punto, digo: Puerto Madryn. Hacia arriba, dibujo una península y un gran golfo con otro punto en la orilla

¿Si ustedes bajan, quién queda por aquí?, pregunto cambiando de

superior: Las Grutas, señalo. Todos muy atentos.

tema.

Aquí. Aquí vivo yo, y dejo el dedo en Las Grutas. Here, I live here,

Y ánda, vamos, dinos a cuántas millas, kilómetros tu vives de

para el resto.

Madrýn, a qué distancia, me apura el ángel. ¿Y de dónde le viene tanto interés?

Pero estás muy cerca de Madrýn –lo pronuncia con acento en la y. ¡Y nosotros vamos a ir a Madrýn a ver las ballenas! –dice el líder entusiasmado.

267 kilómetros,

preciso. ¿Y los encargados del refugio dónde

están?, insisto. ¿267? Pues son muchos kilómetros. Mujer, que esa distancia no es poca. Lejos de Madrýn queda La Gruta donde tú vives.

Muy cerca de Puerto Madryn, en verdad, termino. ¿A ver las

La Gruta, no. Que de virgencita milagrosa no tengo nada. Las Grutas,

ballenas?..., reacciono. No tengo nada en contra de las ballenas,

corrijo.

aunque no estoy de acuerdo con los avistajes embarcados.

Bueno, sonríe. A muchos kilómetros de Madrýn.

¿Y por qué?..., quiere saber el catalán

Harta cansada me tienes. Y dále con Madrýn.

Porque a mi no me gusta que me molesten cuando me apareo. Menos que me saquen fotos cuando copulo.

Anushka escupe y toma la posta. Buscas gresca chileno, pues que la tendrás.

Así de simple.

Tu, le digo mirándolo a los ojos, no sabes nada de Patagonia. 267 Km

Y ante el silencio, (voy a aceptar definitivamente que suena

no son muchos. En Patagonia no son nada, confirmo. No es nada.

espantoso), agrego y porque entiendo corresponde: Quizá a las

Nada de nada. Nunca, sigo, 267 kilómetros es lejos en Patagonia...

ballenas no les moleste, si regresan todos los años al mismo lugar a

Mujer... pero...

hacerlo, más allá de cualquier abuso turístico.

Por lo que tú vives a lo largo, en las distancias, Tesoro –interviene

Posiblemente es así, corta el catalán que tiene prisa. Supongo que se

Annette.

refiere a las ballenas y no al abuso o que habría que cortarme la

Retomo el control y Annette se aleja mutis por el foro con un voleo

lengua por blasfemar contra el Dios Turismo.

en el traste.

109

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Las Grutas está muy cerca de Madrýn, Aunque a ti te parezca que no.

Enseguida, me zampa un beso en la boca y sale al trote largo detrás

Y lo digo usando sus acentos, sus Tú y sus Ti. Para que entienda.

de los otros.

El holandés, captó sólo los referentes indicados en mi burdo mapa de

Ejem...

campaña. Y sonríe porque yo sonrío. El catalán apura: tenemos que bajar ya, ándale, que seguimos a Bariloche. Y lo dice cada vez que

Bay, bay chileno.

pasa por sobre el mapa y van 4. Saca del refugio las pertenencias de todos, gana tiempo. Kioto está fuera del asunto. Nadie traduce porque se volvió asunto entre dos. Se balancea sentada sobre la baranda de la plataforma.

Hasta aquí sin problemas, pero decirle a un culto y por cierto soberbio hermano del país vecino, Guía de Montaña de las famosas Torres, que no sabe nada fue acertarle a los huevos, dicho con todo respeto. Lo dejé sin aire, sin palabras. Y eso, y no siempre, significa ganar una batalla. No tenemos tiempo para seguirla. Diplomáticamente hay que cortarla, porque a él, el grupo se le va.

Admite, mirándome pensativo por un momento, que en verdad 267 kilómetros no es nada en la patagonia, por lo que uno vive en las distancias, Tesoro, remarca. Y sonríe. Y me pide mi correo que anota en un papel diminuto. ¿Querrá seguirla vía electrónica? Por las dudas me equivoco en una letra. 111

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PATAGOUNIA HI

Luego de estirar mis piernas me acuesto sobre la cubierta de tablas de madera que rodea al refugio. No necesito hacer otra cosa. Solo deseo quedarme aquí, así, por el resto de mi vida. Bajo el sol de la tarde y sentir la paz que siento, si la paz es estar acostada sobre la cubierta de NIRVANA

tablas de madera que rodea... etc. etc. A mis pies hay un abismo donde casi 1.700 más abajo, en el fondo, está el pueblo de El Bolsón. Del otro lado de El Bolsón, enfrente, otra cadena montañosa. Sobre el filo del abismo, una enorme piedra con una superficie plana justa para un trasero, oficia de perfecto mirador. Detrás de mí, la pared del Piltri, la cumbre de piedra gris oscura sin vegetación, con sectores de arenilla.

Evidentemente, hay en la montaña un visible desdén hacia todo lo que respecta a la vida, de la cual se despoja poco a poco, a medida que se eleva.

Linda frase y no sé de quién. Muy cerca de donde estoy está la cabaña de Martín Rey y Leonora, concesionarios del refugio, donde Nacho acopia leña. Más allá en el bosque, una pequeña construcción en madera: el baño: un cuartito con inodoro y ¡con agua que sale si uno aprieta un botón! Nacho, un jovencísimo muchacho con rastas en la cabeza, de turno en

Un exquisito servicio. De todos modos prefiero el bosque, con palita.

el Piltri, me enseña algunas pautas para manejarme dentro del refugio

Sat, la vieja perra amarilla está en trance, más o menos como yo, muy

y regresa a cortar leña.

cerca del sendero sobre la explanada, Casi encima, tengo un porfiado gato o gata, da lo mismo, que insiste en recostarse sobre mis costillas. 113

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El sol seca mi ropa toda, colgada sobre la baranda de la plataforma y también el sudor de mi piel toda. Qué experiencia absolutamente extraña y placentera. Nacho viene a decirme que si quiero té, adentro hay. Imagino que debe estar preocupado: Si esta mina fundió biela, primero tengo que El golpe del hacha es el sonido de la tarde. Cafú, el otro perro del

vestirla y luego cargarla por horas hasta abajo. Nada sencillo lo uno

refugio suspira bajo la plataforma donde estoy derrumbada.

ni lo otro.

Sigo en estado vegetativo. Ya llevo 2 horas. Supongo que me ha

Pienso en el grupo que se fue a hace unas horas. ¿Bajará levitando la

bajado la presión en extremo. O disfruto del Nirvana en experiencia

diminuta japonesa o irá haciendo giros de Ninja de rama en rama?

mística sin chamanes ni peyotes. 115

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Son todos muy jóvenes. Digamos ninguno bajaba de los 30 ni subía

poco sabían del idioma de Cervantes. Un tipo con mucha energía.

de los 40. Venían del Sur y por lo visto les urge Bariloche.

Energía que le salía por los poros de su piel de indio.

La camioneta de trompa cuadrada que crucé abajo pertenece al líder

Se emocionó al verme llegar, confesó. Cuando nos cruzamos en la

chileno.

base, preguntó a sus compañeros si se detenían y me llevaban, porque

Mi abuela era de la Isla de Pascua, contestó cuando, así nomás, le

suponía yo subía al Piltri. Pero nadie le contestó ya que venían

dije que tenía cara de indio. Descendiente de indio, entonces, con

charlando entre ellos. Y porque yo no le hice señas.

cara de indio, chivita y pelo largo, negro, brillante de indio.

Cuando me vio llegar, les gritó: “¡No puede ser, es la mujer que crucé

¿Tendrían los antiguos habitantes de las tribus de la isla de Pascua,

abajo!” Que era increíble el trayecto que yo había hecho caminando,

de origen polinesio, el cuero cabelludo cayéndole a lo largo de la

me supone un dinosaurio, un tremendo esfuerzo, agregó. Un

espalda en cascada de rulos?... ¿Eh?

dinosaurio vivo, deduzco.

Vestía, eso sí, prendas que en nada se parecen a las vestimentas

Él trabaja con grupos, siguió en tono confidencial, y de veras lo mío

étnicas de un indio, pero sí tienen que ver con la buena ropa de

es para destacar. Sola, trepando todas esas horas... ¡Mujer!...por un

montaña que consigue un Guide Mountain en las capitales del

bosque donde en esta época del año no encuentras a nadie.

mundo. A un muy buen carísimo precio, a cambio de que lleves pegadito a tu corazón las pequeñas lagartijas o bichos sean que identifican a los que eligen buena ropa de montaña. ¿Se entiende no?

(No fueron tantas, qué te pasa, Chico, sólo 4 horas y media. Mantuve buen ritmo. Y conste que paré 15 minutos para hidratarme y no sé cuánto, para disfrutar el Bosque Tallado (no ilustré diciendo en tetas, porque no venía al caso y que te encontré a TI tampoco, para qué)

Publicidad. Si las lucís, obvio, en uno de los centros mundiales de mayor afluencia turística. Por ejemplo: Torres del Paine, Chile. Todo realizado en material súper liviano, súper práctico, súper resistente. Desde el calzado, los chalecos, la bolsa de dormir, la diminuta mochila.

Y por eso sintió que tenía que abrazarme. Concluyó. Sí que seduces lindo, Chilenito. Pero no. No, Lindo. No es por eso. No trates de confundirme. Es porque yo pedí un abrazo. Hice unos deberes mientras trepaba la montaña. Y no fue tan terrible hacerme cargo. ¡Qué ba!

En perfecto inglés se comunicaba con Holanda y Kioto, que muy 117

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Apenas una discusión, sólo algunas diferencias de opinión respecto al

PATAGOUNIA HI

más y menos entre unos puntos geográficos de la patagonia. Digamos, una conocida discusión. Histórica si viene al caso.

MORENA

Morena con Sat

Regreso luego de horas del vuelo místico que emprendí tirada panza arriba sobre un piso de tablas, en el exterior de un refugio de montaña a casi 2000 metros de altura, y con un gato recostado en mis costillas. 119

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Tomo tres tazas de té. Tal vez haya sido sólo una alucinante

asustaba más a Raquel. Venían por un sendero pero Raquel corría

deshidratación. El tobillo, frío otra vez, comienza a dolerme, de todos

tan ligero que no se dio cuenta que ya no corría por el sendero.

modos salgo a recorrer los alrededores.

Saltaba entre las matas del faldeo y él no la podía alcanzar porque Raquel, estaba asustada y corría sin detenerse y cuando él al fin la

El bosque cercano al refugio tiene unos rincones increíbles. Subo un poco la montaña y encuentro la vertiente que provee de agua,

alcanzó estaba perdido y Raquel muy cansada. Se cansó porque corría ligero. Y se pinchó con las ramas, por el susto a la vaca.

manguera de por medio, a dos tanques ubicados cerca del refugio. Raquel le tiene miedo a las vacas, redondeó. En realidad el terreno es muy empinado y me duele mucho el pie. Bajo y me quedo con Nacho. Puedo ayudarle con el tema de la leña.

Lo escucho atentamente. Le cuesta hablar por la risa que le viene por este asunto de Raquel y la vaca. Parece ya se ha repetido en otras

La perra comienza a ladrar. Si ladra, me dice Nacho, es porque sube

oportunidades. Y siempre, Raquel se asusta con la vaca

alguien. Pregunto... ¿Y dónde está Raquel? Fuimos con Sat, entonces, a recibir a quien sea. Viene por ahí abajo. Y me señala abajo. Y en verdad al poco tiempo aparece un Jesucristo Super Star. Saluda a la perra como a una vieja conocida. El Jesús de la Montaña es un

Esto ha de ser así de simple, pienso.

californiano muy alto, de ojos claros, con barbas y pelito largo rubio

Al cabo de media hora, llega Raquel, baja, redondita, morocha, de

oscuro, sujeto en una cola. Vestido con jeans, pulóver de lana azul

piel hermosa y grandes ojos negros, nariz ancha y plana, con aros en

oscuro cuello alto. Trae una pequeña mochila. Es amigo de Nacho y

las orejas que le cuelgan en racimos de plata labrada. Tal vez,

vive desde hace años en El Bolsón. La chica, amiga, compañera de

descendiente de Mapuches. Artesana. Realiza trabajos en macramé y

subida, viene más atrás, dice.

construye atrapa sueños.

Porque se encontraron con una vaca y ella tiene terror a las vacas y

No se habla de la vaca. Le molesta una espina que tiene clavada en la

la vaca llevaba un cencerro y como Raquel corría, así se llama

cintura. No se queja de la espina. Cada tanto, en silencio, intenta

Raquel, la vaca fue tras Raquel. Y él, por querer alcanzar a Raquel,

quitársela. Un piercing junto al ombligo le asoma por sobre su

corría a la vaca y la vaca corría y hacía sonar su cencerro que

pantalón.

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Extraña pareja de amigos, él tan alto y ella tan baja. Tienen idea de

Arañazos en el papel de quienes suben al Cerro y se resisten a dejar

pasar la noche aquí y a la mañana temprano salir para la cima del

el lugar.

Piltri que está en 50 minutos de ascenso. En una mesa, un pequeño álbum de fotos. El refugio rodeado de Perfecto. Ya somos 4, pienso. Y mañana puedo subir con ellos.

nieve, el refugio rodeado de flores. El viejo refugio, antes del fuego que lo destruyera en el año 1998. El actual refugio. La perra. Fotos.

El refugio es una construcción realizada con maderas, piedras,

Hombres peludos. Paisajes. Fotos. Robos de instantes para

arenilla, del lugar. Uno aprecia el esfuerzo e ingenio cuando se tiene

demostrarle al tiempo que determinados momentos a ellos les

en cuenta que todo lo que se piense para el refugio tendrá que ser

pertenecen; que los ganaron porfiándole a las desganas. Aquí están,

acarreado a pulmón, ya que los vehículos llegan sólo hasta la

fijáte. Soñadores que apostaron al esfuerzo una y otra vez.

plataforma, una hora más abajo. No puedo dejar de pensar como El premio es hacer posible un refugio en la montaña, camino al cielo

llegó la pesada cocina a leña.

para quienes eligen llegar por un camino de montaña. Sin desmerecer Es una cabaña rústica y firme. Maravillosa, con la belleza que tienen

a quienes lo alcanzan por otras vías.

los lugares que los hombres respetan. Sobre el piso de madera de la planta superior se acomodan los que Tiene cuatro pequeñas mesas con bancos de madera, como una

vienen. Como quieren, me dice Nacho. Hay colchones y mantas,

acogedora fonda que invita a la charla y a escuchar historias.

ofrece. Una escalera, de simples palos te lleva al piso superior.

Historias que, indefectiblemente, terminan enredadas con la historia de uno.

Afuera, las sombras ya rodean el refugio. El cielo, increíble, se cubrió de estrellas. La luna tiene un especial halo de luz blanca. No tengo

Un tambor de 200 litros funciona como salamandra en el medio del recinto. La cocina a leña está en un rincón y una barra de piedra y madera separa el ambiente.

sueño y no hace frío. Según escucho, estamos en mayo y es un clima excepcional. Parece que es el tiempo de las interminables lluvias. Raquel me habla de la vaca. Muy bajito. En serio, la asustan las

Encuentro una pequeña repisa con folletos, libros de autores locales y una pila de cuadernos con alambres. Los cuadernos del Piltri. 123

vacas. Parece que puede cruzarse con temibles fieras y no les teme. Pero sí le tiene miedo a las vacas. 124


Es una mujer suave, lenta. No se hace notar mientras prepara el mate

En un rincón en penumbras una sillita hamaca, pequeña, tallada a

o coloca tortas fritas a calentar sobre la cocina. Se sienta sobre una

mano me conmueve. Es de Morena, la nena que vive aquí, me dice

silla, increíblemente cómoda que hay casi al ras del piso con una

Nacho.

matra de

lana

como almohadón. Desde allí nos ceba mate,

mimetizada con el entorno. Ha traído arroz integral y atún para la cena, una comida típica de la gente del lugar. Y pan amasado por su amigo, agrega. Hablamos sobre el hanta virus, el fantasma que sobrevoló bastante tiempo por El Bolsón. Amigos que la padecen. Amigos que se curan. Cuestión política. Verdades y mentiras. Causas y efectos. Nacho comenta que esa noche tiene que transvasar cerveza. ¿Y qué significa eso? –pregunto. En la cabaña de al lado están haciendo cerveza artesanal. Nos cuenta que cada tantos días hay que sacar el líquido del tambor, pasarlo a unos baldes y retirar el sedimento del fondo y volverlo a llenar. En realidad la elaboración la hace quien esta a cargo del refugio pero como no está, él le ayuda. Le proponemos ayudarle nosotros a él y

No puedo dejar de imaginar a Morena en este lugar, sentada en esa

allí vamos todos.

silla. Sin dudas una infancia muy especial, si por ejemplo, trepada a su hamaquita puede subir y jugar a la escondida entre las nubes.

Wuau... qué lugar. “En el cielo las estrellas...” y yo levantaba bien alto el brazo, Otro refugio que utilizan, por ahora, para trabajos porque la familia “... en el campo las espinas...” el brazo extendido hacía un

que lo habita bajó.

semicírculo a la altura del rostro 125

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“... y en el medio de mi pecho...” y venían los puños al pecho,

Y pasa lo que sé que me pasa cuando intuyo lo bueno: ya no tengo retorno. De ahí, más. Nunca, menos.

"... la República Argentina" (porque rimaba con espinas) Entonces, sin culpas, abandono libros, apago voces, Aparezco y Pues aquí, esta niña tendría que manejarse con otros planos, y otros referentes porque el cielo lo tiene encima y las espinas están tan abajo que para qué ir a buscarlas.

desaparezco sin anuncios. Digo no gracias para disfrutar otras gracias. No digo me gusta si no me gusta. Hago mi pan. Leo Orsai en Internet, http://orsai.es/, me empecino, quien no lo sabe, con Claudio

¿Qué formas dibujan tus cielos, Morena?

Andrade, a pesar de Claudio Andrade, www.rionegro.com.ar. Subrayo frases de viejos libros ya subrayados. Me nutro en definitiva

¿Qué cucos habitan detrás de tus montañas? Apenas iluminados por la luz de un foquito como el de mi heladera,

y en la medida de mis posibilidades, de aquello que sudaré con placer.

Nacho y su amigo comienzan a trabajar en el brebaje del tambor de

En la penumbra de un refugio de montaña huelo el aroma de una

250 litros.

familia de montaña, lo hago mío por una noche, fantaseo sus sueños,

Nos cuenta, a medida que llena los recipientes, que hace poco empezó a conocer los secretos de la cerveza artesanal. Y nos explica la razón de pasar el líquido a los baldes, qué cantidad le ponen de

juego sus rutinas, me escondo entre sus fantasmas. Y sé que de aquí en más, en ronda de amigos, a falta de cerveza artesanal, un vino oscuro, decente, será una buena elección.

lúpulo, qué cantidad de levadura, qué es la levadura, qué tiempos necesita, que rinde obtienen. ¡Qué clase, Maestro!

Sat ladra.

No quiero saber que bebo cuando bebo cerveza. Qué química proceso

Alguien viene, afirma nuevamente Nacho, mientras lava con sumo

seducida por las poderosas marcas. El perfume, en principio es muy

cuidado el tambor de plástico azul a fin de llenarlo nuevamente con

diferente.

el líquido trasvasado.

Y por si me quedan dudas respecto al placer de lo genuino, Nacho

Salgo a mirar y acompaño a los perros bajo la luz de la luna hasta el

nos da a probar de una botella que envasaron 15 días atrás.

lugar donde comienza el sendero.

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Sospecho que Sat les hace creer a todos que está sorda. (Como

PATAGOUNIA HI

seguro terminaré haciéndolo yo para poder dormitar tranquila en un sillón junto al fuego mientras otros se calientan frente al entusiasmo de sus sueños) La perra ladra

asomada por sobre las sombras de la

ladera y uno advierte que espera a alguien, aunque ese alguien no llegue. Al cabo de cinco minutos veo un hombre, vestido de oscuro, que sube deprisa, con pasos firmes, con el pelo sujeto por una colita y que nomás a dos trancos de mi asombro, se detiene. Y sin decir agua va, me abraza. Demonios... a este abrazo, ahora húmedo, yo lo conozco. Annette, házte cargo.

Nota: Al escribir este capítulo donde menciono a Morena poco sabía de ella. Recibo un correo electrónico de un señor respondiendo a mis preguntas por Internet: ¿Qué significa ser escritor? ¿Cuándo uno es escritor? (para el día del escritor, obvio) y me dijo, entre otras cosas, que era uno de los pocos abuelos en el mundo, escritor él también, que para ver a sus nietos tiene que escalar una montaña.

ANGEL NEGRO

¡Pues que era el abuelo de Morena! Luego, las fotos. El ángel vestido todo de negro llega en busca de no se sabe qué. Si determinados sucesos no son señales que te facilitan un camino... pues coño, ¿¡qué cosa son??

Aventura. Qué otra cosa. Anushka afirma que ella conoce a este tipo de pajarracos y hay que bajarlo a patadas.

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Veremos, escribe la vieja Ané.

–Tú sabes tan bien como yo que es una cuestión de piel –dice el aparecido de repente luego de reaparecer de repente. Se sienta muy

Raquel y Jesús de la Montaña lo saludan. Chile por respeto a

cerca de mío y enciende un cigarrillo.

California, cambia el idioma y sigue en inglés. Cuando California le dice, al cabo de unos minutos que hace 19 años que vive en El Bolsón, Chile se sorprende y exclama: ¿19 años en El Bolsón?... rebaja y mete otra vez el español. Sin dejar de sonar maravilloso.

Guía de las Torres..., acabas de retroceder 15 casilleros en el tablero que te lleva a mi guarida. No me gusta la saliva que sabe a tabaco. Tendrás que... cómo explicarte... –Cómo explicarte... esta diciendo él. Hay una conexión entre los dos

Adviértase en el modo de expresión, la influencia que ejerce Annette

y tú no la puedes negar.

sobre mí, valga su trayectoria por las distintas rutas, descarbonizando Juro que no negaré nada. Pero de ninguna manera voy a permitir que,

ganas.

sea lo que sea que él tenga en su cabeza, me condicione. No me voy a Nos dirigimos al Refugio. A encender la cocina, a convocar la magia,

enganchar con el sudor de su trepada. Nada estropeará mis ganas de

a intentar abordarnos para luego dividir entre todos, el botín de

una fantástica noche en el Piltri.

sueños que destella sobre una mesa. Annette debe haber ido a retocar el brillo de sus labios. Ella no jura. Raquel vigila el borboteo del arroz sobre la cocina a leña. Nacho y su

Siempre deja las puertas abiertas para que, lo que tenga que ser, sea;

amigo fueron por leña. Chile, no sé.

entre y salga sin absurdos compromisos. –Tú no entiendes. Insiste. Estamos conectados. ¿Acaso no lo sientes?

La noche es fantástica por las estrellas, por la aureola blanca que como un enorme hula hula rodea la luna, por la temperatura, por el

Lo único que sentía yo era que tenía que cerrar la boca que se me

aire que se respira en el lugar.

había abierto de pura sorpresa al escuchar hablar así a este pimpollo.

Me siento sobre un tronco a mirar el manto de luces que cubre a El Bolsón y las diminutas lucecitas de algunos refugios en las montañas

A ver... cómo demostrártelo. Ni idea, escribo.

de enfrente. En estos lejanos puntos mi visión sorprende. No en otros. Probemos. Dime el mes en que nací. 131

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–Hummm... Abril.

Alabado sea porque sospecho, es justito lo que este ángel negro está buscando, suspira Annette.

–Perfecto. Ahora dime el día. Chico, que si crees que me voy a tragar eso de la fecha, pues te Me está haciendo la gran Tony Camo. Seguro. ¡Annette! ¿Dónde cuernos estás?

equivocas. Un burdo intento de aproximación. Ba. Me aburres. A ver con qué la sigues.

–Déjame ver, Chilenito. Una profunda mirada a los ojos. Hummm... ¿21?

Entro al refugio y en una de las mesas se comparte la comida de una ollita. En verdad no tengo ganas de comer, pero sí acepto un vino de

La turrita le regala, ahora, estrellitas luminosas que salen de sus

la ronda. Un diminuto foco alumbra lo necesario. Refiere algunos

labios pegaditas al 21.

contornos del lugar.

–Tan cerca como tú y yo en este momento.

De aquí en adelante Chile copa la charla. Y encopa la noche. Es su oficio, Está entrenado para entretener a la gente. Y lo hace bien.

–Sin dudas, entonces 23, Tesoro.

Cuenta anécdotas de viajes, despliega su conocimiento, sobre la patagonia Argentina en su perfil izquierdo, del extremo norte del

–Exacto. 23 de abril.

Norte al extremo sur del Sur. Del Pacífico hasta la línea imaginaria, Todo tan perfecto, tan exacto que da para tomar algún atajo a alguna

exacta, en donde estamos esta noche.

parte y dejarnos de rodeos, a fin de sumarle horas a ese exacto, perfecto tiempo de sentirnos aún más juntos.

Sé que me dedicas tu geografía con todo tu amor porque sabes que me dan vuelta los hombres que saben TODO sobre la patagonia y

Anushka no puede soportarlo. Es demasiado. Se va maldiciendo rumbo al mirador, no sin antes murmurar furiosa: ¿Acaso te volviste loca?

disfrutan lo que la patagonia les ofrece, a lo largo en las distancias. Gracias, Tesoro. Nos enseñó como prepara los ostiones, cangrejos, langostas, locos,

Loca como una mujer grande e inmadura como yo, completa la vieja Ané entre risas.

centellas, congrios. Nos llevó un año a China. Entre tanto más, anduvimos por los fabulosos muelles de Hong Kong, aprendimos a

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hacer los verdaderos chapatis en la India, anduvimos por las Nepal,

No, niego con la cabeza porque tengo la boca llena de chocolate. Ni

las montañas del Himalaya, Australia, España. Budapest. En fin...

en pedo.

Qué placer.

California nos hace reír, porque en verdad es muy gracioso. Su risa

Descontado lo que hay que descontar cuando un chileno se luce, me

nos tienta, sus historias nos divierten porque a él le divierten más que

tiene a sus pies. Por ahora una pierna suya, está casi toda sobre una

a nadie.

mía. Creo que fue entre la India y Nepal que la dejó ahí. La rescato y

Llega el momento de ir a dormir y Chile revolea una pierna por sobre

me niego a su vino caliente para dormir elefantes.

el banco para quedar a horcajadas, frente a mí. Pues, sólo para no ser menos, realizo idéntico movimiento y quedamos tan cerca que da

A veces necesita que los gringos dejen de tomar whisky y se entreguen, porque a la mañana siguiente los tiene que sacar temprano, nos ilustra. Pues entonces pone a calentar una botella de

cosa. A esta altura, (nunca mejor empleado) para qué vamos a andar con histeriqueos. Apoya cada una de sus manos en cada una de mis piernas y me dice: ¿Cómo sigue esto?

vino, chileno por supuesto, sobre la cocina a leña, agrega jugo de naranja, un poco de azúcar y en típico y folklórico trago se los da a

Pues, que yo no digo nada. Porque, cómo puedo saber cómo sigue

beber. Al tiro po’ los tiene durmiendo como bebés. Pero que bien...

esto si Anushka se quedó bebiendo con el chileno en el Himalaya, la vieja Ané, no se repone de las emociones de España. Y yo me

Si algo tiene en mente este ángel negro del sur del Sur, y ese algo

encuentro a solas con la turra de Annette que no da garantías de nada

tiene que ver conmigo... pues, cómo decirlo, no quiero perderme

que esto realmente este sucediendo.

nada. Quiero registrar absolutamente todo. Me parece más honesto que lidiar contra las telarañas de la inconsciencia el resto de mi vida

Lo miro en silencio.

para tratar de recordar qué fue lo que hice. O con la estúpida duda si

Hombre, convengamos que tu experiencia con alemanas, inglesas,

lo hice.

chilenas, suecas,

mejicanas, argentinas, holandesas,

niponas,

sudafricanas, francesas y tahitianas, por nombrar sólo algunas, debe –No gracias.

haberte aportado alguna pista, una vaga idea. No jodas.

–¿No quieres un trago?

–Lo que a ti te pasa es que tú tienes miedo. 135

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¡¡¡Annette!!! Deja de chequear que estás sudada, cansada, que te

estilo, una franca manera de desnudarme ante un tipo bastante más

sientes sucia (darías el Oro y gustosa el Moro por tu baño de

joven, con vista de lince.

espumas), que no trajiste tu perfume, tus cremas, tus velas, tu música. Tu dorada protección. Que a este chileno que te le fijaste vaya uno a saber en qué retorcida cuestión (seguro tiene que ver con su vieja) sólo puedes ofrecerle tu piel sudada, tu sangre y tu saliva con sabor a chocolate.

A ver, qué hay aquí para mí. Descarto la grosería de encontrar un billete de 100 dólares doblado entre dos páginas. Porque los chilenos, hartos tacaños, siempre regatean un precio. De entradita nomás, cerquita de la foto encuentro un preciso 23 de

–Tienes miedo. Tú estás llena de miedo. Mira... tengo algo para ti. Y sonríe.

abril de un año que no registro para no echar a perder la noche. 23 de abril. El poema que derriba todas mis barreras. No creo que sea

Cuando dice Ti, me vienen las ganas de aullarle a la luna y a todo el valle de El Bolsón anque la Comarca Andina del Paralelo 42.

un estúpido recurso para atrapar mujeres. Cada uno, en el dormitorio, se acomoda como quiere, había dicho Nacho. ¿No dijo con quien quiere? ¿No?

Supongo que tienes mucho para mí, Lindo, pero arranquemos con No, Annette.

algo. Veamos. –Qué tienes para mí. Esto, me dice y saca de un bolsillo un pasaporte y lo deja entre mis manos. Wuaw, parece el álbum de mis figuritas de hace 400 años. Re llenito. Bien gordito. Bonito. –Fíjate que hay para ti. Como sigas con los tú y los ti me pondré a gemir sin disimulos. Busco los anteojos, me los pongo y, ya tienes un anticipo de mi 137

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PATAGOUNIA HI

me dice Volví, cuando hace apenas unas horas, tras interesante beso, había bajado al trote tras sus amigos. Mal que nos pese a todas. Porque es Chileno. Por mi escandalosa y manifiesta debilidad por algún que otro chileno. Y porque para ella, hablo de Annette, es un ANA'S

asunto simple, de rutina. Convengamos que si la realidad le viene con basuritas, pues con una

Soy la vieja Ané.

salida a fondo por la ficción despeja el asunto. Y listo. Imposible

Soy la maldita y corajuda Anushka.

dilucidar entonces qué cosas son lo uno o lo otro.

Soy la tierna Annette. Realidad, fantasías. ¿Acaso hay diferencias? Cada una se mueve desde su base. Ané digita en la hipófisis,

Admito que su descarada libertad me anima a vivir lo que resulte. Y

Anushka combate desde el timo y Annette se ha ganado el punto G,

mucho más a la vieja Ané le divierte escribirlo.

por

las

múltiples

satisfacciones

que

genera

sin

pensarlo.

Precisamente.

Annette atrapa, Anushka aleja, Ané restaura. Entonces, yo, Ana, intento mi mejor posibilidad humana con todas adentro. Nunca sé como toman las postas. Qué códigos emplea cada una para hacer callar a las otras. Cómo sostienen el delicado equilibrio de fondo ya ninguna puede quedar afuera, porque sería la perdición de todas. O sea, la mía- Lo dice mucho mejor Estévez, el poeta cubano.

Pero en algo estamos de acuerdo todas mis Anas (seguro muchas más de las que puedo referir) es que Annette tiene que hacerse cargo de un hombre que sube el Piltri en 2 horas 40 y que, húmedo y agitado 139

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PATAGOUNIA HI

Como es de madrugada y las copas vuelven a llenarse con vino tibio subo al piso superior a armar mi nido. Me gustaría llegar mañana a la cumbre del Piltri y quiero descansar. El dormitorio en el piso superior, ocupa toda la superficie del EXTRAÑA NOCHE

Refugio y está desprovisto de mobiliario. Sólo un despejado piso de madera. Una de las pequeñas ventanitas está cubierta de estrellas, otra, la del frente, deja entrar la luz de la luna toda. Fantástica noche. En las paredes, sobre un desnivel están apoyados los colchones y las mantas dobladas. En un sector del ambiente pasa el caño de la salamandra que viene del piso de abajo y sale por el techo. Pues en ese sector, entre la pared y el caño ubico un colchón, extiendo una manta y sobre la manta coloco mi saco de dormir. O sea, libero todo el resto del espacio para los demás. Acomodo mi mochila, me desvisto y me duermo plena y agotada por el esfuerzo del ascenso. Y las emociones de estar en el increíble Refugio, aquí en el cielo, que soñaba desde una cama en el hostel, allá en la tierra. Alucinante.

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Me despierta el ruido de alguien que enciende la cocina a leña.

Oh no... Vieja ladina.

Escucho un despertador. Jesús y su amiga tenían previsto levantarse a las 9 horas para salir hacia la cumbre. La hinchazón y una puntada en mi tobillo me advierten que no podré acompañarlos. Bajo, aún adormecida y encuentro saliendo de sus sacos a California y Raquel. Nacho sentado junto a la cocina prepara el mate. Nacho ha dormido en la cabaña de al lado, se sabía. Raquel y California aquí abajo. ¿Por qué? ¿Y el chileno? ¿¡Dónde está el chileno!? Ahijuna.

Trepo rápido por la escalera de palos y asomo la cabeza en el piso superior. Ahí está, pegado a MI colchón. Tan pegado a mi colchón, tan dormido y desparramado bajo su oscura, alucinante bolsa de dormir de media montaña que no lo vi al bajar. Oh no... ¿Por qué me viene la estúpida duda si no tomé ni una gota del vino caliente? ¿Eh? Ané, vieja amiga, tiráme una punta. ¿Qué tenés para contar? Lo siento, pero en esta especial ocasión, debo excusarme. Soy parte. Tendrás que arreglártela sin mí. 143

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PATAGOUNIA HI

Me ubico entre la pared y el caño de la salamandra de abajo. Así garantizo que no tendré a nadie resoplándome encima, ni viceversa. Agotada por el cansancio y las emociones, sobre todo por el abrazo que pedí y bien que llegó, me meto desnuda en mi bolsa a dormir el sueño de los justos. Me despierto, no sé la hora, porque alguien trata de hacer lugar para acostarse a mi lado. ¿O me equivoco o está todo el espacio desocupado para que quien sea se acomode por ahí? Lo veo apenas iluminado por la luz de la luna que entra por una de las ventanitas: es el ángel del abrazo. No hay dudas. Y lo estoy viendo sin necesidad de anteojos. Me río. Chico, le digo, ¿entiendes porqué siempre surgen problemas de límites con ustedes los chilenos? Porque ustedes no los respetan. Se nos vienen encima. Siempre. Y donde sea. Ríe el también. Pues que soy una mujer grande, ya duermo menos horas y si me despiertan me desvelo. Tendrás que entretenerme ahora, le digo muy seria.

Sonríe. ANÉ

–Haré lo que pueda, sobre todo porque se trata de una mujer... grande.

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-¿Qué cosas entretienen a una mujer como tú a esta hora de la noche

tendremos tiempo de elegir nuestro aliado por el país de origen. Sí

a 2000 metros de altura? Díme. Veré si puedo hacer algo por ti, para

que tienes un hermoso surtido.

complacerte. (Uy, que me encantan tus tu y tus ti. Ni te imaginas cómo) Y le pondré tanto empeño que te aseguro no extrañarás ni un poquito a tu sueño.

Sin más y parado frente a mí, se quita el negro de encima, el chaleco sin mangas, la remera, el pantalón (no lleva calzoncillo) y así nomás, con su divino sable de Samurai al aire, digita los cierres de su bolsa

–Mirá, Chilenito, no sé que buscás, pero te advierto que si sos un

(y la mía) y en dos toques la convierte en un gran cobertor para los

cochino depravado, gritaré y el bonito Super Star de abajo subirá y

dos. Se ubica dentro y con tres movimientos de su trasero, sobre el

me salvará de tus garras.

espacio que queda libre entre él y yo, se acomoda como el gato del Refugio, sobre mi costado. Y apoya su cabeza, con larga cabellera

Ríe otra vez, mientras saca de una bolsita grande como mi puño una tela que despliega y cae suave como una enorme nube sobre los dos.

incluida, sobre mi pecho. O mis pechos. Depende la connotación que se le quiera dar.

Una maravillosa y liviana bolsa de dormir. ¿Vieja Ané que cuernos estás escribiendo? ¿No quedamos que –Calma Mujer. No te haré daño. Nada que tú no quieras, dice

seguía yo? No me confundas más.

mientras le da la forma exacta de su nuca a una almohadita. Sólo quiero estar contigo. Hasta devolverte todo el sueño que te he robado. Y lo dice mientras prolijamente acomoda sobre su cabecera un neceser. No quiero imaginar, ¡Cielos!... ¡no puedo dejar de hacerlo!...el delicado y suave material con que protege y preserva su

Tranquila. Sólo algunos jugosos detalles. ¿Y qué hace una mujer, la vieja Ané en este caso, desnuda, metida dentro de una bolsa, desvelada una madrugada en un refugio de montaña con un hombre recostado sobre sus pechos? ¿Eh?

trozo cada una de las veces que lo hace, con cada una de las que se le

Aprovecharlo todo de entrada no me parece. No es mi estilo. Ni

ponen a tiro. Neceser del mismo color oscuro de la bolsa, y del

siquiera Annette haría algo así. Menos Anushka, con un hombre, y

estuche de la bolsa, y de la almohada que sacó también dentro del

encima chileno.

pequeño estuche de la bolsa. No puede ser de otra manera. Es un tipo organizado. Y, por lo que veo... se cuida. Relájate conmigo, Hermoso. Te avisaré con anticipación si me vienen las ganas y hasta 147

Calma. Lo que tenga que ser llegará sólo. A lo sumo apuraré un poco. Que lo veo tan bonito, tan firme, tan fuerte, tan... 148


pasión como sentido de vida. Brindamos con caña de una vieja petaca

Ané..., ¿te volviste loca?

por las coincidencias y por las maravillosas diferencias. ¿Loca? Si me permito vivir lo que quiero vivir es estar loca pues... a qué dudar. Pero no me distraigas, que lo importante es este ángel

Y nos hacemos amigos, con la yema de los dedos, recorriendo la piel

ahora, con dos dedos roza despacito mi piel, justo al borde de mi

del otro, de a pedacitos, en circulitos que se expanden y nos entibian

columna y va hacia abajo.

el alma, intentando llegar al rincón oscuro y frío donde un niño de ojos tristes nos mira asustado.

Pero... ¿No te parece... Una cuestión de piel, totalmente de acuerdo y que en amoroso acto ¡Shsssst... que no me dejas escucharlo! –Por qué insistes tú con lo mismo. ¿Cuándo una mujer es grande? Dímelo. Y si lo fueras... ¿qué?

me la celebren..., pues es más de lo que me atrevo a pedir. Colmados de muda poesía, nos rendimos al sueño. Enseguida, abajo, suena un despertador. Me acerco a su cara. Mi cara muy cerca de su

Eso. Qué. Cómo te quiero. Por algo estás aquí conmigo hoy, Tesoro,

cara. Su respiración es relajada, un ronquido suave apenas le mueve

habiendo tanta carne tierna al pie de esta montaña. De veras que no

las aletas de la nariz.

quiero saberlo. Lo tuyo es un supremo acto de amor.

Huelo su cabellera. Lo huelo. Recorro con mis labios su hombro.

Ané... ¿no estarás?...

Tiene la piel algo fría. Lo cubro y levanto un cierre de su bolsa.

¡Cuernos! Evidentemente tendré que saltearme párrafos enteros.

Por cierto, no lo olvidaré. Jamás.

Porque no tengo intimidad. Todo el tiempo me interrumpen,

Me visto, lo beso y bajo a tomar mi té con pan casero tostado y

intervienen y me quitan concentración. De todos modos con este

mermelada de frutillas, que ayer me dio a probar Nachito. Seguro

Samurai a mi lado, anticipo, no dudaré en disfrutar cada uno de los

anda por ahí abajo. Amo esta escalera. Me recuerda a otra que me

inéditos detalles.

llevaba al racimo más dulce de un parral.

No olvido que él venía del Chaltén, subió dos veces el Piltri, animó toda la noche, se tomó todo el vino (con un déficit de 48 horas de sueño en su cuerpo) y aun así, sin demasiadas palabras celebramos la 149

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PATAGOUNIA HI Me ubico en el estrecho espacio que deja el caño que sube de la salamandra de abajo. De este modo garantizo que, si el ángel negro quiere estar conmigo, tendrá que acomodarse encima mío. El resto... en otros rincones. Bien lejos. Excitada por el cansancio, las emociones y el 23 de abril que me entregó como anticipo, me desnudo y me meto en mi saco a esperarlo. No tengo dudas, sé que vendrá. Ya no me importan las capas de sudor seco, ni la falta del baño de espuma. Ni nada de nada. Porque será un fantástico encuentro de montaña. Fuerte. Salvaje.

Me despierto, no sé la hora, porque lo siento a mi lado. La luz de la luna entra por una de las ventanitas. El ángel negro, en todo su esplendor, trata de desplazarme delicadamente contra la pared para ubicar su colchoneta.

Una ojeada es suficiente para darme cuenta que organizó al grupo de manera perfecta. Nadie más subirá a molestarnos. Ya te quiero, Bombón. Ronroneo como una gata cada vez que él me corre un poquito, hasta que finalmente se ubica, coloca su colchoneta pegadita a mi lado. Le digo cuánta razón tenemos cuando nos quejamos por los ANNETTE

problemas con los chilenos. Siempre, siempre, se nos vienen encima. No entienden de fronteras, sobre todo si están con un pié del otro lado, y le señalo su pié. Que él tiene TODO el resto del lugar vacío, y

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tiene que venir justo a ponerse en el único lugar ocupado. Que lo

odiarás, es verdad, porque no te dejaré dormir en toda la noche.

odio, por despertarme.

Porque tu no querrás dormir, a pesar de tu cansancio.

Ni yo le creo a Annette.

Y lo dice mientras prolijamente acomoda sobre su cabecera un neceser. No quiero imaginar, Cielos, ya lo vi... el delicado y suave

Sonríe.

material con que protegerá y preservará su trozo cada una de las

–Tú dices que odias a los chilenos, habla por fin. Y no tienes

veces. Neceser del mismo color oscuro de la bolsa, y del estuche de

motivos. Yo te los daré para que me odies el resto de tu vida.

la bolsa, y de la almohada que sacó también dentro del pequeño estuche de la bolsa. No puede ser de otra manera. Por lo que veo... se

Que me parte hablando con los tu y los ti este tipo de espaldas anchas

cuida, me cuida. Es perfecto.

y pelo de amazona. Sin más y parado frente a mí, el ángel vestido de negro se quita el –Mirá, Chileno, no sé que buscás, pero te advierto que si sos un

negro de encima, chaleco sin mangas, la remera, el pantalón (no lleva

depravado sexual, gritaré y el bonito Jesucristo Súper Star que, tan

calzoncillo, obvio) y así nomás divino, con dos toques a los cierres de

bien te aseguraste que se quede abajo, subirá a rescatarme.

su bolsa la convierte en nido para dos.

Ahora ríe el muy maldito mientras saca de una bolsita grande como

Se ubica dentro y con unos golpecitos de sus dedos sobre el espacio

mi puño una tela que despliega y cae suave en extensa nube oscura

que queda libre a su lado, me invita: Ven. Ven aquí. Pónte aquí.

sobre su colchoneta y la mayor parte de la mía, porque es enorme su

Annette repta desde donde está y se anilla ahí dentro, entre sus

maravillosa y liviana bolsa de dormir de Guia de Montaña de los

piernas. No entendería jamás las estúpidas razones de cualquier

Torres del Paine.

porque no.

–Calma Mujer. No te haré daño. Nada que tu no quieras, dice

A no sé que hora de la mañana, pobre, el ángel negro se desmaya. No

mientras le da la forma exacta de su nuca a una almohadita. Te

olvido que venía del Chaltén, subió dos veces en el Piltri, animó toda

acordarás de mí, de este maldito Chileno, el resto de tu vida. Y me

la noche, se tomó todo el vino (con un déficit de 48 horas de sueño en

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su cuerpo) y aun así, me hizo batir alas en incontables vuelos sobre

cuando se trata, como él lo dijo tan bonito, de una simple cuestión de

su pasión y la mía, durante horas y horas.

piel.

– Qué rica eres... Bajo a saludar a Nachito. Lo escucho por ahí abajo. Disfrutaremos, mate de por medio, unas cintas de Bob Marley en el viejo grabador a

Ejem... Ané...

pilas del Refugio. Sé que lo dan vuelta. ¿Acaso hay palabras más certeras para amar a una mujer, repetidas

Le contaré que aquí arriba, recordé un viejo rezo de mi infancia:

una y otra vez? Vamos... seamos francas. Vieja Ané, hoy hasta yo te amo.

Ángel de la guarda, dulce compañía, no me dejes nunca, ni de noche

Mejor así Turrita, porque sino puedo convertir ésta tu noche en una

ni de día.

porquería.

Luego de su lógico y natural desmayo, comienza a roncar a una palma de mi cara, como un buey. Un hermoso buey reventado.

Suena un despertador abajo. ¿¡Las 9 ya!? Me acerco a su cara. Mi cara muy cerca de su cara. Su respiración es relajada, un ronquido, ahora suave, apenas le mueve las aletas de la nariz. Casi rozo su boca. Sigo por su nariz, sus ojos, su frente, recorro cada una de sus mejillas, me detengo en la chiva de indio con chiva. Recorro el negro brillante de su cabellera. Huelo. Lo huelo. Wuaw... Su aroma y el mío. Lo beso. Por cierto que no te olvidaré jamás, Bombón.

Me visto sobre el hermoso caos que dejan los entreveros del placer 155

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PATAGOUNIA HI

Me ubico en el único lugar que me asegura no tendré a nadie molestándome a menos de dos metros. Además, no somos tantos, apenas cuatro. Hay más que suficiente lugar para todos. Desmayada por el cansancio y el vino caliente que le robé al chileno en las montañas ¿de Nepal?... me meto desnuda en mi bolsa y me duermo. Me despierta, no sé la hora, alguien que me sacude. Y me sacude mal. ¿Y qué veo en la penumbra iluminado apenas por la luz de la luna que entra por la ventana? ¿Qué veo?... al demonio negro (de ángel no tiene nada) en todo su maldito esplendor, tratando de encajar SU colchoneta en MI espacio. Intentando desplazarme contra la pared para poder meterse pegado a mí. Qué asco. Sólo una ojeada por el resto del lugar y advierto que tiene TODO el piso libre. Pues, ¿qué mierda (sic) hace encima mío? ¿Eh? Me incorporo como una leona, furiosa, mal despertada y le pregunto qué diablos intenta hacer. Él, vestido de negro como mi alma, ni contesta, solo se empeña en tratar de bajar una loma en la mitad de su colchoneta que se dobla, precisamente por falta de lugar, porque insiste en extenderla junto a la mía.

ANUSHKA

Como estoy desnuda me contengo de no salir de la bolsa y molerlo a patadas. No por pudor, qué va. Para no darle el gusto de nada.

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Entonces lo ataco con mi lengua venenosa de serpiente que le están

–Mirá, Chileno, no sé que buscás, pero te advierto que si andás con tu

usurpando el nido. Mal. Le digo que se dé cuenta, carajo, que

asqueroso brote encendido y se te ocurre ponerme una mano encima,

siempre tenemos problemas con los chilenos porque siempre se nos

degenerado... tendrás que vértelas conmigo. Te reviento a patadas.

vienen encima, no entienden de límites, no respetan nada. Hartos

Elegí antes de seguir con toda esta estupidez, le escupo en rioplatense

guevones son. (sic) Que, además, son unos jodidos, (sic) que el resto

básico.

del lugar está TODO vacío y tiene que venir a ponerse justo encima. Oh no… se ríe el muy maldito mientras saca de una bolsita grande Lo peor es que no reacciona. A nada. Con precisos movimientos

como mi puño una tela que despliega y cae suave como una enorme

empuja y empuja, sin contestar.

nube oscura: SU maravillosa y liviana bolsa de dormir de perfecto

Ignorándome. Qué odio. Pero qué odio, murmuro, mientras me va

Guia en los Cuernos del Paine, sobre MI cara.

corriendo despacito. Hasta que lo logra. Claro que sí. Me deja encima

–Calma Mujer. No te haré daño. Nada que tu no quieras, dice

de la pared. Suspira satisfecho y sonríe el muy ladino.

mientras le da forma a una almohadita. Te acordarás de mí, de este

–Tú dices que odias a los chilenos...

Maldito Chileno, el resto de tu vida. Y me odiarás, es verdad, porque no te dejaré dormir en toda la noche. Porque tu no querrás dormir, a

Por fin habla. ¡Vamos! ¡Vamos! Quiero escucharte... A ver qué

pesar de tu cansancio. Y lo dice mientras prolijamente acomoda sobre

pretendés, cretino.

su cabecera la almohadita con la forma justa de su nuca junto a un neceser.

–Y lo dices sin motivo. Linda, te daré motivos para que me odies el resto de tu vida.

No quiero imaginar, ¡maldición!... ¡los estoy viendo!...el delicado y suave material con que protege y preserva su jodido trozo. Neceser

Que ya me tiene harta hablando con los tu y los ti y yo sólo quiero

del mismo color oscuro de la bolsa y de la almohada que sacó

dormir porque estoy agotada y este pajarraco con espalda ancha de

también del estuche de la bolsa. Accesorios de chileno puto (sic)

alacalufe se me instala al lado, me quita el aire y, además, me amenaza. Ni te molestes en buscar otros motivos porque con los que tengo hasta aquí, me alcanzan y sobran, bastardo. 159

Sin más y parado frente a mí, se quita el chaleco sin mangas, la remera, el pantalón (no lleva calzoncillo) y así nomás, se pone a trabajar con los cierres de su bolsa y la convierte en algo para dos. Se 160


mete y con tres golpecitos sobre el espacio que queda libre a su lado,

aletas de la nariz. Casi rozo su boca. Sigo por su nariz, sus ojos, su

me dice: Ven. Ven aquí. Pónte aquí.

frente, recorro cada una de sus mejillas, me detengo en la chiva de

Ay, ni te imaginas tú con quien te has topado. Ni tienes tú la menor

indio con chiva, subo a su pelo. Huelo. Lo huelo.

idea. ¿Que te pasa a ti, infeliz? Te repito... si me tocás te mato.

No hueles a sexo, Tesoro. Zafaste.

Y Anushka, quién otra, le muestra su navaja Arbolito, color gris

Teníamos la noche sellada con una de vino caliente y una de caña.

acero con cachas de grafito, apertura automática, hoja de filo pulido a

Abrazados, nos mentimos un par de historias. Si hasta nos juramos

puro granulado de porcelana, con la cual le detiene el estúpido

morir pronunciándonos en el fuego de alguna revolución. Y mierda..

movimiento de la mano con el que la convoca a su lado.

Me vienes con eso de calma, Mujer, no te haré daño...

Te fuiste al carajo, Ané.

Guardo mi navaja y me visto.

Creo que no le dan ganas ni de moverse. Ni de sacar la colchoneta de allí. Ni de nada. Se queda inmóvil, como un Tótem de la Isla de su

Bajo a tomar mate con quién sea esté ahí abajo cargando de leña la cocina.

Nana. Duro, con la vista fija en el techo. Al cabo de 5 minutos, por puro cansancio, tampoco olvido que venía del Chaltén, subió dos

Por cierto, Chileno, ya te olvidé.

veces el Piltri, animó toda la noche, se tomó todo el vino (con un déficit de 48 horas de sueño en su cuerpo) o porqué no, aplastado por el arrepentimiento de haber hecho todo en vano, se desmayó. Y comenzó a roncar a una palma de mi cara. Todo el resto de la noche. Como un buey. Me despierto y porque desconfío de mi sueño cuando estoy apunada, y del vino caliente de anoche en Nepal, me acerco a su cara, muy cerca. Con cuidado, sin tocar un solo pelo de sus largas crenchas desparramadas sobre sus hombros. Sigue como Tótem. Su respiración es relajada, su ronquido, no de buey ahora, le mueve las 161

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PATAGOUNIA HI

Vaya pregunta. No es un por qué lo peor de todo, sino ella. Su Por qué. Su Qué te pasa..., cuando te hace saber, con cara de ángel que no se hará cargo de ninguna estupidez que a vos te moleste, que no hayas resuelto, DESCENSO

porque es TU asunto. Al meollo. Bien. En el piso de arriba, entre las plumas de su nidito, justo al lado del bonito neceser del semental una de las maderas tiene un nudo seco. O sea, un pequeño agujerito. Entonces...

Entonces, sería un detalle más si no fuera porque algunos de los deshechos de su fiestita cayeron al piso de abajo. Se podría decir que a dos trancos de la puerta del Refugio. Del lado de adentro. Deshechos... Raquel y Jesús salieron para la cumbre. ¿Dije que no pude acompañarlos por el estado de mi pie, no? Cómo lo lamento. Creo que necesita atención. De la mía sobre todo. Chile duerme el sueño de los reventados de cansancio por ser el

Sí, deshechos. Significa esto que cada uno de los que amanecimos ahí adentro entró y salió levantando los pies para no pisar la amorosa evidencia. Ané... ¡qué asquerosa! !Qué horror!

exclusivo protagonista en la noche de cuatro mujeres. Dejémoslo en paz.

¿Asquerosa?

A propósito... por ahora, Annette prófuga.

Si la humanidad entera apelara el asco a estas evidencias sí que

¿Por qué?...

tendríamos un mundo mejor. Se podría aprovechar toda la fuerza que 163

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consume la culpa de no hacerlo en aprender a discernir cuando,

Abrazo a Sat y Cafú y comienzo el descenso. Un día espléndido.

cómo, porqué y con quién hacerlo. No me distraigas. Bajo afirmando el peso en los talones. No favorece a mi articulación La sospecha estaba puesta sobre los dos buenos amigos que durmieron abajo, hasta que, levantando ellos también sus piecillos salieron rumbo a la cumbre. Ergo, un helado presentimiento me hizo mirar hacia arriba. Advierto el pequeño agujero en el techo y la línea en perfecta plomada que me reveló todo.

hinchada. De todos modos desciendo en forma rápida. El esfuerzo es intenso pero diferente. Cruzo el Bosque Tallado, la plataforma de los parapentistas y tomo algunos atajos. Sigo hacia abajo. El abajo, ahora, en la ladera de una montaña, es un bosque infinito que me traga en húmedo y oscuro sorbo vegetal. Y transcurre en la prisa de un paso delante de otro, una rápida exhalación tras otra mientras mi

Oh no... Maldita que te mato.

corazón todavía aguanta. Ané, esto no te lo creo ni yo. Con un burdo recurso -no lo calificaría jamás como literario- ponés en manifiesto tu intención de defenestrar

No bajo sola. ¿Cuándo uno está solo? No lo sé. Yo creo que jamás.

a Annette.

Conciliar a todas mis Anas para que me permitan un poco de silencio interior sería tarea titánica; integrarlas... requeriría la tarea de una

No discuto mi enemistad con la tilinga ésa, sin embargo, me parece

convención de psicoanalistas con excelente honorarios. Además, sin

un buen recurso. Un excelente recurso, literario.

ellas, el acto mismo de mi escritura no tendría sentido, devendría

Con la atención puesta en mi pie, decido bajar. Regresar al pueblo. Escribo una frase en el cuaderno de visitas del Refugio. Justo debajo del llamativo párrafo en japonés de Kioto. Más arriba una bella frase con letra firme y clara. Sí que el chileno sabe de registrar su paso por los refugios. Me despido de Nacho, le agradezco su amabilidad. Un encanto de personita, con ese aroma a Bob Marley que dan ganas...

mortalmente aburrido. Definitivamente creo que mis poderosas energías no son más que mis contradicciones en un fabuloso acuerdo. Si he de adjudicarme algún mérito es el de haber aprendido a escucharlas, sin pretender entenderlas. Ni siquiera pienso si Ané algún día se pondrá a escribir algo sobre este viaje. No he tomado apuntes, no he sacado fotos, no he guardado direcciones. No puedo escribirlo en el tiempo de vivirlo. No quiero vivirlo para poder escribirlo. Sería mezquino de mi parte.

¡Annette! 165

166


Me detengo al llegar a la ruta. Las piernas me tiemblan un poco. De

PATAGOUNIA HI

un solo tirón hice el descenso. Fantástico. Una experiencia que vale mi esfuerzo, mis ganas, mis sueños. No LA GUARDIA

pido otro abrazo por las dudas. No tendría resto para hacerme cargo. Por ahora. Y aunque no haya llegado a la cumbre para asomarme a ver qué hay del otro lado del mundo, llegar hasta donde llegué me permitió, junto a un increíble grupo de aventureros, disfrutar lo que hay más allá de

El reencuentro con mis compañeros del hostel es emotivo. Ellos

mí.

bajaban del Cerro Lindo y yo del Piltri. Traemos en nuestras espaldas el espacio, el aire, los recovecos, la plenitud de la montaña. Somos los mismos pero diferentes. Tengo que definir lo antes posible el resto de mi vida. O me vuelvo a Bariloche para tomar el tren que sale en dos días hacia San Antonio o me quedo y sigo en XR hacia Lago Puelo, El Hoyo, El Maitén, Epuyén, hasta Cholila. No hay mucho que pensar. Me queda solucionar el problema del tobillo. Decido acercarme a la guardia del hospital para que me indiquen algún analgésico o la gravedad del asunto.

El valle de El Bolsón está rodeado de montañas, ergo, oscurece más temprano y si a esto le sumo el otoño, no es extraño que vaya 167

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caminando hacia el Hospital por un camino de sombras. Apenas lo

Verde de vomitar bilis y con los ojos llorosos por las arcadas no

iluminan las luces del hostel y en la esquina la débil luz de una

recuerdo si le di las gracias. Digamos que en este lugar inicié el

lamparita sobre el puentecito de un canal.

camino por mis primeras nueve lunas. Ha pasado mucho tiempo,

Más adelante parpadean otras luces entre los árboles donde funciona

vaya que sí, ¡31 años! y 3 maravillosas nueve lunas más de ojos

una pequeña fábrica de cerveza artesanal.

claros. ¿Será la misma construcción? Como sea, ahora, luego de la subida al Piltri, gesto apenas el dolor de un viejo esguince mal curado.

Ingreso a la sala de espera y en un rincón tres mujeres sentadas muy juntas, frente a un calefactor comen lo que sacan de una bolsa. ¿Tortas fritas? En el medio de la sala un hombre, de pie, sostiene un nene en brazos, duerme con la cabeza apoyada en su hombro. Saludo y pregunto si están atendiendo. Las mujeres se miran entre sí pero ninguna me contesta. Bien. Me siento y espero.

Miro. Miro las paredes que tengo alrededor y me pregunto, así al El hospital, una vieja construcción con techos a dos aguas, tiene su

pasar, cuánto tiempo puede llevarle a la persona que limpia, seguro

puerta de acceso frente a la panza de la D que conforma el dibujo de

hay alguien que limpia, sacar los viejos pegotes adhesivos de viejos

la plaza principal del pueblo.

anuncios. O, sigo mi lenta recorrida, cuanto tiempo necesitan cualquiera de los que trabajan aquí para darles una mano de pintura a

Una mañana, hace tiempo lo conocí por una empecinada náusea que

los dos descascarados bancos de madera. Con la cantidad turistas que

me pesqué en el zigzagueante camino del Cañadón de la Mosca y que

visitan El Bolsón (recurramos a las estadísticas) con las divisas que

me dejó desencajada el resto del día. La felicito señora, está

dejan, sigo carburando ¿ninguno puede poner en marcha las energías

embarazada, fue el diagnóstico del médico luego de revisarme.

para conseguir los recursos para una lata de pintura y dos buenas

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lijas? Dicho con todo respeto, limpiar la desidia que suda el lugar.

Cenando, me dice en tono más alto.

Irremediablemente cada vez llego a igual resultado: si a nadie de los

Decíme que entendí mal, no le digo.

que usan o miran el lugar les molesta... el problema es mío.

Hay que esperar que terminen de cenar, aclara.

En franca autocrítica, mientras espero bien podría ponerme a hacerlo.

Oh... no.

¿No?

El nene, en brazos del hombre, se queja. El hombre lo mira. El nene está húmedo. ¿Tiene fiebre? Pregunto. No me contesta. O asintió o

Mi ánimo decrece a medida que se agranda mi tobillo.

negó con la cabeza y yo no lo advertí.

Estoy acostumbrada a los avatares de los centros de Salud Pública.

Bien. Si hay que esperar, espero. Son las reglas Al país donde fueres

Recurro a ellos. Sé qué se respira adentro. A qué huele la miseria

haz lo que vieres, decía Angelita, mi madre. La luz del interior es

cuando debilita y enferma. Me han salvado. Y han salvado y curado a

deprimente. También.

mis hijos. Conozco lo que permiten, por ejemplo las campañas gratuitas de

Después de todo, Ana Yalour, a ver... ¿qué pretendés de una sala de

cirugías reparadoras del Dr. Claudio Angrigiani y su equipo. Nomás

espera de un hospital? ¿Qué pase un mozo ofreciéndote canapés y

espiemos su excelencia por Internet. Por cierto no sé si a él le

daiquiris o algunas revistas para hacerte más grata la espera? Con los

molestan los pegotes en las paredes cuando viene a El Bolsón.

presupuestos que asignan a salud, lo bueno sería que tengan algo de

Suelen molestarlo asuntos más de fondo.

algodón. En la mayoría de los casos los hospitales tienen lo necesario por el empeño y trabajo voluntarioso de la gente de las cooperadoras.

Me acerco al grupo del rincón y pregunto si algún médico está atendiendo. Una de ellas me dice que no. Que hay que esperar porque

Me duele el tobillo. Ya aflojé los cordones de la zapatilla. La

están ocupados.

hinchazón se nota por sobre la media. Las mujeres ahora ríen. Pienso que en ese rincón del hospital están

O.K. Gracias. Me siento.

mucho mejor que en algún otro lugar. Digo... ¿más o menos cuánto tiempo dedicarán a la cena? Y me

Están cenando, agrega otra.

pregunto también... ¿cuántos comensales puede tener la mesa de una

¿Qué están qué...?

noche de guardia en el Hospital de El Bolsón? 171

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Golpeo la puerta. Toc, toc. toc. Silencio en la sala. De ninguna Han pasado unos 20 minutos (no cuento el tiempo anterior a mi

manera nadie quiere perderse lo que se viene.

llegada) y las punzadas de la hinchazón debilitan mi paciencia.

Golpeo otra vez.

Me levanto. Me duele el pié porque se ha enfriado. Voy rengueando a

El hombre, habla por primera vez y me dice manso: pasa que están

la puerta de dos hojas de la guardia. Las mujeres se dan vuelta y me

cenando. A ver si lo entiendo. De una vez para siempre. Pero no lo

miran. Golpeo, nada, golpeo otra vez.

entiendo.

Una de ellas me recuerda que están cenando, por si no lo entendí. No Veamos... entiendo que tienen que comer, claro que sí, entiendo

me importa, no le digo.

también que luego de un tiempo prudencial, hablamos ya casi de 40

Insisto, golpeo más fuerte. Espero. Finalmente, en el borde mismo de algún indeseable abismo, se abre la puerta y se asoma una enfermera. El hombre con el nene se acerca.

minutos, la guardia de un hospital da para que uno de ellos, no sé cuantos son los que están cenando, sólo uno se levante y vaya a ver de qué se trata. La enfermera misma que se asome al dolor de la sala. Que salga a chequear qué cosa física nos sucede, que desajuste nos

Sí. Qué necesita, pregunta la mujer. Un médico, contesto. Y el señor también, agrego. O sea, necesitamos un médico. Ya los van a atender. Enseguida. Están ocupados. Tienen que esperar un poco, ahora están en la cena. Y cierra la puerta.

lleva a esa hora a la guardia de un hospital. (Dejemos afuera los trastornos mentales y/o emocionales para no complicar) Y entonces... me dispondré a esperar con toda mi paciencia. Un poco de consideración es lo que pido. Pero no quiero que me digan que están cenando.

Mentíme pienso, decíme que están operando, que le están sacando un hacha de la cabeza a uno, que están enredados en un parto con cordón al cuello, inventá algo, Tesoro, pero no me digas que están cenando.

Golpeo más fuerte. Espero.

No. Eso no.

Se abre de nuevo la puerta y asoma la misma enfermera; verifica que

El hombre retrocede manso y se sienta. Yo no me muevo de ahí,

somos los mismos; que soy yo la que golpea otra vez.

enfrente de la puerta. Algo pesado de descolgó del techo y me cayó

Oíme, necesitamos un médico. Yo necesito un médico. ¿Podrá venir

encima. Me clavó ahí. El nene tose.

algún doctor? (Se lo pido en buen tono. Lo juro)

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Ya les dije que enseguida los van a atender pero tienen que esperar

Qué paz me da pensarlo. La divina y reparadora paz que necesito en

que se desocupen, lo dijo en igual tono al mío. Y vuelve a cerrar la

este momento.

puerta.

No hago nada. Siento otra vez que el problema no es de ellos. Es

Miro a las mujeres, al tipo. Nadie dice nada. El nene ahora no llora.

mío. Ellos están preparados para esperar. Todo el tiempo que sea. Porque es así. Porque siempre fue así. Y seguro va a seguir siendo así

Salgo de ahí. Necesito salir. Me voy. Afuera hace frío. Mucho frío.

si ninguno de ellos hace algo. Esperarán el tiempo que sea. Se

Sigue la punzada en el tobillo. Fantaseo una carta de lectores, nota a

resignan de una manera que yo no la aprendí.

Turismo, recurro a las palabras, mis aliadas, carreteo y vuelo. Ataco.

No sé si en definitiva mis compañeros de sala son sabios. Y yo una

Trepo por las ventanas hasta dar con la maldita cena, no me importa

imbécil.

el qué querés que haga... yo hago lo que me mandan que seguro llega de la enfermera.

No tengo derecho a alborotarles el avispero. O sí. No sé. Sinceramente no sé. No sé si tengo derecho a golpear impaciente una

Sacudo al tipo de la sala. ¡Ey! En una guardia de un hospital, sea lo que sea y hasta que se sepa, uno es más importante que la cena de

puerta cuando ellos mismos me están diciendo que ya saben porqué no los atienden.

cualquiera. ¡Reaccioná, carajo. Pero no hago nada. Sólo planeo aferrada a las patas de mi odio, en vuelo rasante por las calles silenciosas de un pueblo. Tomo por el camino oscuro de las chacras que ahora me lleva de

Hay códigos que me pierdo por no ser del lugar. Los estoy poniendo nerviosos, a todos. Las soluciones están en otro lugar. Seguro que apoyando los caños en otras pelotas. O no.

vuelta al refugio y regreso regurgitando mi cobardía. En el país donde fueres haz lo que vieres.

Tranquila, Anushka.

Sí Angelita, tenés razón. Al país donde fueres... haz lo vieres... Veo

Llego al Hostel desarmada luego de una batalla inútil, con mi pie a la

que hay que agarrar un fusil y de una patada, tirar la puerta abajo. He

rastra y atravesada por el asco. Me siento enfrente al fuego que

visto hacerlo en el cine. Apoyarle a quien corresponda el caño en

ilumina el fogón.

alguna parte blanda y decirle bajito, casi sin abrir la boca: atendé o te

Esta maldita noche, arrollada en mis propias brasas, me siento una

vuelo las pelotas. Eso veo. Así de claro.

gringa que da vueltas entre mis manos la imagen de una sala de

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espera de un hospital de la mítica Patagonia. Una jodida gringa

PATAGOUNIA HI

invadiendo sus espacios, violando sus códigos, imponiendo mi credo. Intentando convencerlos en extraña lengua que sean tan necios como yo.

LAGO PUELO

Nota: Leí en

por Internet que han remodelado y ampliado al

No tenía que pensar demasiado. Soluciono en parte el problema del

Hospital de El Bolsón. Es una buena noticia. Excelente noticia.

pie con el agua fría que pasa por un canal, unas zapatillas livianas

Ojalá, más allá de los aplausos, lo equipen con lo que un hospital

que no presionen el tobillo y dos aspirinas para el dolor.

necesita. Y el tema de la guardia... lo dejo correr también por el canal.

Carlitos me dice que hay dos rutas para llegar al lago. Una directa desde el centro de El Bolsón, por la calle San Martín y el otro por la ruta 40 (ex 258) que pasa por el cruce de la subida al Piltriquitrón. Es más larga y con dos pendientes bravas, aunque después seguís en bajada y llegás a tomar una velocidad de ¡70Km por hora! Para no caer en tentación (soy capaz de subir el Cerro otra vez para ir a despertar el chileno maldito que prometió bajarme a upa por mi pie) apuesto a la ruta directa.

Salgo con la mochila a cuestas rumbo a Lago Puelo. 177

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pedaleábamos las rutas de nuestros sueños! Y aquí voy, feliz. Disfrutando de la montaña, camino al lago. Reconociéndolo. Porque lo crucé en un lanchón hace una pila de años para ir a comer a una pequeña hostería que estaba en la otra punta del lago, muy cerca de Chile. Todo muy bonito. Enamorada de un perfil. Y tan enamorada que supongo merecía una flor que había en la punta de la copa de un árbol. Decir que el dulce dragón del lindo perfil que trepó raudo por el árbol en su búsqueda y se le rajó el pantalón de cabo a rabo, es un detalle insignificante. Y que tuvo que volver sobre el lanchón con el viento helado azotando su liviana camisa porque el pulóver iba en su cadera, otro. Valió la pena, lo admito, porque a Cecilia el dragón le dio su perfil, Apenas a 19 kilómetros de El Bolsón. Una villa serena, de ensueño. ¡Qué placer pedalear por esa ruta! Sólo esos 16 kilómetros justifican

entre otras cosas, y su dulzura alcanzó para los cuatro. A unos les tocó más. Y a otros la mía.

la compra de mi bicicleta. ¿No te sobran X pesos?... me preguntó una amiga loca como yo

Llego al lago Puelo y recorro el Parque. Me interno en el Bosque de

(muchos pesos para mí, y no digo cuántos para no acordarme de los

las Sombras. Maravilloso. Encuentro, luego, una camioneta japonesa

días que comí sólo arroz yamaní)

estacionada en la confitería, junto al lago. Qué mejor lugar para tomar un café. Por cierto es muy temprano.

¿Para?

Una vista alucinante. Una diosa la mujer que atiende al español de la

Así te comprás una bici como la mía. Y sos tan feliz como yo.

japonesa mientras toma una cerveza acodado en la barra.

Demasiado entusiasmo para digerirlo ella sola. Necesitaba ayuda. ¡Pobre el resto que tuvo que soportar el de las dos mientras

El hombre me invita un trago mientras yo le pido un café a la mujer.

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Él no sé que me dice y yo, porque ella ya estaba en la trastienda de la

Entonces recuerdo que dejé la bolsa de dormir en el hostel. Además,

barra, grito ¡DOBLE!.

no había avisado a nadie por dónde andaba y eso... no se hace.

Como veo que el español sonríe, vaya uno a saber que fantasía le

Regreso.

desperté con lo del trago doble, me siento frente a un ventanal en una Sedienta, decido en el medio de una curva, en el medio de una

mesa con única silla.

pendiente, cruzar la ruta y entrar por un alto portal de madera. Un Pues coño..., es que está todo bien con la Madre España que lo

madero en la parte superior indica el nombre del establecimiento y

mandó, solo temo que su aliento pueda alborotar mi estómago a esta

luego hay que subir más aún. O sea, desde la ruta no se veo nada.

hora y empañar mi mañana. Si se acerca, me saldrá la andaluza

Sólo un portal, al cielo.

rabiosa que me pide soga. No te la recomiendo, Pepe, José, Antonio,

Me bajo de la bici y subo. Cruzo el portal con el cartel de ¡Cuidado

Felipe o como quieras que te llames. Porque distinto hubiera sido si

con el perro! atenazado a unos hierros. No ha de ser tan malo si dejan

nuestro cruce lo hubieran marcado las coordenadas de un crepúsculo.

el portal abierto. Me encuentro con un parque donde reina un gran

Echaste mala.

sentido de lo estético. En verdad no sé porqué llegué hasta aquí arriba, porque tengo agua en el recipiente de la bici.

Me quedo frente al lago hasta que el sol comienza a calentar, y el español a enfriarse. Tampoco hay que provocarlo para que, en cuanto me vea salir, pegue la trompa cromada de su japonesa a mi rueda trasera y, como Reina de la Verbena, me lleve a pasear sobre su capot por todo el Parque Nacional del Lago Puelo.

Sobre el fondo está la casa principal. Por respeto no me acerco. Apoyo a XR sobre unos rollos de alambre y una casita de madera. Un perro echado, me mira. Sos el perro feroz del cartel, grrr..., lo saludo en su idioma. Hola lindo. La imagen del cartel no te favorece. Sos mucho, mucho más bonito. Con desgana levantó dos veces la cola, a modo de respuesta.

Sigo para El Hoyo. Casi dejo los pulmones en las cuestas, a pesar de los maravillosos 21 cambios que me ofreció XR. Bravísimas subidas,

Me dispuse a beber y a disfrutar de la maravillosa vista, ya que la

aunque luego vienen las recompensas en prolongados descensos.

casa estaba sobre una lomada y me permitía ver, alrededor y más

Impresionante el paisaje de montaña.

abajo, extensas plantaciones de frutillas y de árboles frutales.

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Es verdad, ahora tiene razón. Hay una extraña razón. Sale de la casa una mujer y se acerca.

Pero mi viaje, mi vida, mi ruta está atravesada de sucesos extraños y

No lo puedo creer, susurra. Dejaste la bicicleta justo sobre la casilla

ya no me sorprende. Sólo espero, porque en algún momento, me

el perro. Y lo dice en tono de: No te muevas..., tenés una granada

acerco a alguien o me alejo de alguien y el asunto adquiere un

pegada en la espalda. Toma a XR y cuando la saca de donde estaba,

sentido.

el perro se pone a ladrar de una manera horrible, muestra los dientes

Para despejar el misterio de “aparecida a tomar agua en un lugar

y activa su lanzababas. Se vuelve muy parecido al perro malo del

donde apoyo mi bicicleta justo sobre la casilla de una fiera asesina y

cartel. A mí, cuando veo que le meten mano a XR. Como en este

el mundo gira como si nada”, le digo a esta mujer que estoy

caso.

totalmente de acuerdo con ella. Hoy no puedo comprender el significado de nuestro encuentro. Seguro ella tendrá algo para

Su dueña logra hacerlo callar mientras yo arranco a XR de las manos

decirme o yo para dejarle.

de la mujer y la llevo del otro lado del parque donde hay unas rocas

Pero que no se meta con XR, carajo.

que ofician de bancos. Lo que no entiendo, me dice es cómo no te escuchó. Es muy malo,

Charla va, charla viene y me hace pasar a su casa, muy bonita por

bravísimo. Menos mal que te vi, dice. Sos una afortunada.

cierto. Me presenta a su hija adolescente que suspende su almuerzo

La que no entiende nada soy yo. Si con el perro la pasábamos de

de pie en la cocina y desaparece de inmediato de la escena.

maravillas.

Me pregunta si me gusta el jugo de manzanas. Y sale por el jugo que me encantaría. Me da a probar un delicioso néctar recién elaborado

Le pido permiso para permanecer unos minutos mientras me hidrato

por su marido. Y salimos por el marido, que luego de mirarnos, le

y le explico que luego sigo viaje. No hay problemas me dice. Y luego

interesa dar una vuelta más a la prensa con la que elabora el jugo de

de averiguar un poco más sobre esta sospechosa mujer que tiene

manzanas en un galpón abierto detrás de la casa, que la compañía de

instalada en su parque, vuelve a su casa.

su mujer con la mía.

Al cabo de unos minutos regresa:

Me despido, le agradezco porque en verdad ha sido muy cordial y

Yo no creo en las casualidades, por algo estas vos aquí.

generosa conmigo, me acompaña hasta la salida del parque y me

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dice: Ana, era tu nombre ¿no?... Entre otros, me dieron ganas de

PATAGOUNIA HI

confesarle. Para qué. Y luego de mi gesto afirmativo, mientras subo a la bici, me dice: ¿Qué estas buscando? ¿De qué estás escapando? A veces queremos llenar los vacíos con hermosos paisajes. Y no es posible, Los

CHOLILA

llevamos con nosotros adonde quiera que vayamos. Me ofrece ayuda porque integra un grupo que, pienso yo, te contiene cuando adviertes en una sincera ronda, la escandalosa medida de tu profundo agujero.

Cielos... Balbuceo algo a modo de despedida y salgo cuesta abajo hasta la ruta.

En principio escapo de unas preguntas. De ninguna manera quiero que el sabor dulce de un jugo fresco se vuelva hiel en mi boca, que el impresionante paisaje que me rodea se vuelva claro pretexto, que un cartel me convenza que el perro sea el mismísimo, Satanás, aunque lo sea. Que una mujer me haga redefinir el sentido de su hospitalidad. No quiero saber qué busco ni de quien escapo. Tampoco la profundidad de mi vacío. No ahora. Me perdería las jugosas vivencias con las que me empeño en llenarlo. Cho – li – la Una palabra que me deleita pronunciarla, mi lengua se mueve como sábana tendida al sol. Genera enigmas, misterios, inventa historias. Desde el 1900 va y viene de Norte a Sur por un 185

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continente como si nada. Vestida de olor a pólvora recorre la

Para el arroz Yamaní. No será tarea fácil. Si ni siquiera saben que

patagonia.

significa arroz Yamaní. Y los que saben, saben más de quedarse

Los gringos se rinden a sus pies. Nadie asegura conocerla. Algunos te dicen que la noche anterior, sin ir más lejos, iba en la grupa de la

quietos por horas que de andar de aquí a más allá. Como yo. De todos modos hay que pedir.

policía federal. Otros, que un tal Kid, al galope largo, la llevaba en ancas.

(estoy pidiendo)

Cho – li – la. Palabra con sudor de caballo, aroma a gringo y

Ya está. Ya lo pedí. Lo demás es simple. Le dejo este libro fresquito

escandalosa fama. Recojo mi bolsa de dormir, aviso: me voy a

sobre su escritorio como muestra gratis. Le pido financiamiento para

Cholila, me despido y salgo del Hostel.

el arroz, alimento base de mi viaje y un inflador para XR.

En mi mochila, llevo todo lo que necesito. No más de lo que mi

(Del resto me ocupo yo, si me llevo de maravillas con los perros de

espalda puede soportar sin dolor (darse cuenta lleva la mayor parte la

las tranqueras)

vida) Voy hacia El Hoyo, Puerto Patriada, Epuyén, El Maitén, Cho – li – la. Desde El Bolsón a Cholila nomás hay 75 Km. Nada para

Y una tiradita de 30.000 ejemplares, para comenzar. Por qué

algunos. Un libro para otros.

mucho. No ves el negocio. ¿Quién se resistirá a un libro que, de

Cada lugar tiene historias para contarme. Lo único que me inquieta es el tiempo. Dicen que en dos días llegan las interminables lluvias. Por el momento todo bien aunque tengo que apurarme. Me urge encontrar un empresario patagónico ávido de fortuna, una

arranque nomás, cuenta con 30.000 lectores a su favor? Nadie. Llegaré a Cholila. Butch Cassidy, me espera en su legendaria casa con el fuego encendido y un trago de aguardiente. Lo sé.

multinacional inteligente, un legítimo heredero de la patagonia entera. O, un poderoso traficante de sueños con urgencias para

Anushka muere por él y Annette ya aprendió a decir I love you, darling. I need you.

blanquear. Cómo para qué… Qué pregunta. 187

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Lo sé. Solo me detengo para darle a un instante la forma pretenciosa de un libro. “Mi vida se divide en un antes y un después de Ana Yalour”, suele decir en broma Hernán Mántaras, aquel imprentero recién llegadito a Las Grutas, ávido de fortuna que, cuando me presenté frente a su mostrador y le dije que quería editar un libro, peló lápiz de la oreja y tomando block para la sumatoria final, preguntó -¿Cuántos? y yo le dije -Uno. ¿Uno? -Sí. Uno. Pues, que este hombre me enseñó a armar ese primer libro y soportó (Butch Cassidy, no huyas sin mí)

cada una de mis delirios de turno. El lo dice en broma.

Si una noche con un chileno del sur del Sur en un refugio de montaña

Yo digo lo mismo, en serio. Y escribo para poder sobrevivirme.

dio para 7 capítulos... con este famoso legendario... cerremos en

Un viaje, unos relatos, hojas de otoño. Un libro.

75.000 en dos ediciones y no se habla más.

El pie en la huella del diablo. Pito catalán a la nada.

"...hay viajes que son como la vida misma. La vida se siente cuando se la enfrenta al absurdo, cuando se pone el pie en la huella del diablo. Solo entonces se la palpa"

Las Grutas – Patagonia

Rodolfo Kush

Me siento a la orilla de un camino de montaña a descansar, junto a XR y mi mochila. Llegaré a Cholila. 189

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PERFIL

Quien soy yo peguntan, pues soy la vieja Ané, la maldita Anushka y la tierna Annette. O sea, Ana, la que conocen.

ENERO 2006- 0CTUBRE 2007 LAS GRUTAS -

RIO NEGRO – PATAGONIA

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Patagounia hi  

Relatos de un viaje por la Patagonia Argentina, de Ana Yalour, escritora y poeta rionegrina.

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