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Los mayagnas. Cuento mayagna.


COMO NACIERON EL SOL Y LA LUNA (Cuento Mayagna) Eloy Frank G贸mez, PEBI Mayagna, Rosita (Autonomia 1996).

Hoy en d铆a los Mayangnas se consideran hijos de Papang porque fueron formados por sus rayos. Los Mayangnas creen que el mundo fue creado por dos hermanos, de los cuales el mayor se llama


Papang que significa Padre.

Habiendo dado existencia a las montañas, lagunas, bosques, ríos y sabanas; los dos hermanos creadores del mundo Mayagna remaron sobre un río en pipante pequeño. Pero al precipitarse el río en una correntada, se volcó y los hermanos cayeron al agua y tuvieron que nadar hacia la orilla para salvarse.


Sintiendo frĂ­o buscaron una piedra que se llama Ki Pau y con eso encendieron un fuego, ya que al chocar las dos piedras estas producĂ­an chispas y luego tomaban un pedazo de tuno y asĂ­ prendieron el fuego.


También los hermanos tenían hambre, se metieron al monte donde hallaron un poco de maíz, que cortaron y tostaron para saciar su apetito. Terminada la comida echaron las mazorcas de maíz en distintos lugares, las mazorcas que echaron en el suelo de inmediato se transformaron en animales, las que echaron en el río se transformaron en peces y los demás se transformaron en pájaros y salieron al aire. Asombrados por esta manifestación inesperada de vida y sorprendidos por la forma extraña que mostraban, los dos hermanos olvidaron sus circunstancias hasta que Papang volvió en si; cuando de repente lo alcanzó el fuego. Cuando este empezó a estar ardiendo en llamas se desprendió de la tierra y subió hacia lo mas alto hasta que el hermano solamente lograba mirarlo como punto grande, redondo y ardiente en lo mas alto del cielo, de esta forma llegó a ser el Sol.


Hace mucho tiempo los sumus mayangnas creyeron que eran hijos de Papang, el sol, que los habĂ­a creado por medio de sus rayos de luz, y por eso veneraban al sol come la luz grande y a su hermana, la luna, como la luz pequeĂąa.


Pero en el correr de los tiempos, un espíritu se levantó en contra de esas antiguas costumbres de veneración y propuso algo nuevo. "Si queremos pedir algo al Papang por la noche, no lo podemos encontrar" explicó a los demás "al igual si le pedimos algo a su hermana menor, tampoco por el día lo podemos encontrar o verlo, pero sabiendo que Papang, el Sol, y sus hermanos subieron a la posición que ocupan en el firmamento por medio del fuego, yo voy a meterme en el fuego y si me quedaré en la tierra y no subo al cielo, eso será el indicio de que estoy predestinado para ser el mediador entre vosotros y Papang de manera que ustedes tienen que decirme a mi todo lo que queréis pedirle a Papang o a su hermana y yo se lo transmitiré a ellos.

El que dijo eso se llamaba Udu, la gente le llamaba también Mamang. Todo el pueblo aprobó con entusiasmo esta propuesta y comenzaron a hacer los preparativos para poner a prueba lo que Udu les había anunciado. Encendieron una gran hoguera y cuando estaban ardiendo las llamas, Udu marchó con solemnidad y se introdujo en el fuego y empezó a bailar en medio del devorador fuego, pero cierto tiempo después la gente que


observaba el espectáculo, llenos de asombro se daban cuenta de que Udu salía ileso de las llamas. Solemnemente fue proclamado gran mediador entre la nación de los mayangnas y sus dioses, también su líder y sacerdote.

Habiéndose aprobado su aptitud y calificación, para estas altas funciones Udu continuó cumpliendo con su misión de líder espiritual de su pueblo. Como sacerdote intercedía' entre Papang y su hermana a favor de su gente, pero también les hizo respetar a ellos la voluntad de sus dioses, Udu también conducía a los espíritus de los difuntos hasta el lugar de su futura existencia. Practicando sus obligaciones, Udu usaba sobre todo el fuego, siendo el mismo testimonio vivo de las virtudes de este elemento. Es por eso que desde los tiempos de Udu y su triunfo sobre el fuego, todos los aspirantes a los honores y deberes de un sukia, hasta hoy, tienen que pasar la ardiente prueba de marchar y bailar sobre el fuego.


Autonomía # 26, (Junio 1995)

El Dikutna (cuento mayangna) En el pasado, constantemente hubo guerra en la Costa Atlántica: miskitos contra sumus, miskitos contra otros miskitos, sumus contra otros sumus. La alianza de los ingleses con los miskitos cambió la relación de fuerzas: de repente, los miskitos obtuvieron armas de fuego, machetes de acero y apoyo logístico. Los otros grupos tuvieron que buscar nuevas formas de defensa; se parapetaban en las montañas, se escondieron detrás de los raudales, se perdían en los pantanos. Pero tenían otras armas autóctonas, que eran combinaciones de la técnica con la magia. Una de estas era el dikutna, la "bomba de los sumus". El poder del dikutna provenía del poder del sukia, el chaman, quien se relacionaba con los espíritus de la montaña, de los ríos, del cielo.


El dikutna representa la respuesta sumu a las armas inglesas; y no pensamos únicamente en aproximaciones mágicas, en anhelos objetivizados. El dikutna, como toda obra de magia, funcionaba no porque sus hacedores le tuvieran fe sino porque sus víctimas le tenia miedo. El dikutna tenia una efectividad objetiva en la defensa de las comunidades sumus, por su capacidad de provocar reacciones subjetivas en sus agresores. En tiempos pasados, muchos sumus se encontraban en el río Kukalaya, en Pamka Bin Bukna; no solo allí sino en Unawás (de allí luego Mukuswás, y de Mukuswás hasta Pisbawás. En todos esos lados solo habían sumus. Pero tenían problemas, discusiones serias; a ellos les gustaba matar. Entre ellos mismos tuvieron enfrentamientos, con lanzas, flechas y dikutna. Mas que todo este dikutna era una bomba, o sea, parecido a una bomba para la guerra. En ese tiempo no tenían esas cosas, entonces sus bombas eran los dikutna.


Los dikutna los mandaban los sukias. No confundamos a los sukias con los caciques. Caciques solo hubo dos y se murieron, mientras que los sukias eran muchos, como los demonios. Se relacionaban con los diferentes demonios, y así aprendieron a fabricar dikutna. Y este dikutna así lo hacían: primero sacaban el liquido del chicle, luego el sukia hacia como un pozo, y en la orilla dibujaba un montón de animales - el lagarto, el tigre, el mono, la tortuga, el congo. En esos dibujos echaba el liquido del chicle, también malaktah, que es una planta como bejuco. En algunas horas se secaba el liquido y las figuras se convertían en dikutna. Ya teniendo el dikutna, el sukia se reunía con la gente y les decía: desde hoy vamos a rezar. Decía a los hombres: vengan, pero ya saben, no tienen que tener relaciones con sus esposas. Ellos sabían por que les decía eso. Toda la gente de la comunidad se reunía, entonces el sukia rezaba, rezaba, luego encendía un fuego y se ponía a cantar. A esa hora todos los animales se acercaban a donde estaba el sukia. A esos animales nadie podía matarlos, porque si los mataban el sukia podía morir. Pero el sukia con anticipación le había dicho a la gente que no mataran a los animales.

mas arriba, hay un salto grande), luego Mukuswás, y de Mukuswás hasta Pisbawás. En todos esos lados solo habían sumus.


curando a uno por uno hasta que nadie quede enfermo. Es un remedio muy misterioso. Antes que terminara de hablar lo interrumpieron y empezaron a escucharse murmullos de miedo y alarma entre los enfermos. Como si alguien hubiese dado la orden de "sálvese el que pueda!" cada quien empezó a abandonar el hospital. Así, cuando amaneció no había quedado un solo enfermo. Todos se habían ido a sus casas. Los que no podían caminar salieron andando o gateando, y los que parecían estar en peores condiciones abandonaron sus camas y hasta se retiraron corriendo. Cuando al día siguiente el Rey llegó al hospital, no encontró a ningún enfermo. Las camas se habían quedado vacías. Entonces tal como habían pactado, el Rey reconoció al joven como a su verdadera hijo y se lo llevó al palacio donde vivieron muy felices. Avelino Scott, Cuentos Misquitos Miskitu kisika nani, 1989

Para hacer ese fuego los jóvenes tenían que buscar leña del árbol de querosén. Luego el sukia prendía el fuego y comenzaba a cantar, cantar. Allí tenia las figuras de los animales; con un ocote prendido les metía


fuego por el culo. Después se metía en el fuego y cantaba, y los animales comenzaban a moverse, para volar. Cuando el fuego comenzaba a arder mas rápido, era la señal de que los animales iban a volar. Y volaban como un avión y fíjate que de noche se miraban las luces bien grandes. Ese dikutna tenia que ir a estallar donde el sukia lo mandaba; allí tenia que estallar, no pasaba de su punto, en el mero centro de la otra comunidad. Era como un bombardeo. Después del bombardeo del dikutna, la gente de esa comunidad comenzaba a enfermarse, y poco a poco se iban muriendo todos. Algunos huían, pues sabían que no era bueno quedarse; pero aun trasladándose a otro lugar no se podían escapar del dikutna, no los dejaba en paz. Si una persona veía una de esos animales se moría, y nadie podía curarla. Solamente un sukia mas poderoso podía curarla. Jonas Dolores Green, traducción Hans Sebastián, (Wani # 14, CIDCA, Junio 1993)


Dios Papang envió el Trueno a la tierra como su representante para instruir a la gente en la agricultura y en otros oficios. Un día, cuando el Trueno no estaba en su casa, vino. un espíritu malo Kiawa - y se robó a su esposa. Una lora avisó a Trueno mientras estaba plantando árboles de pino en una roca en un lugar que en este entonces llamaron Alwana tierra rocosa cubierta de pinos y de cerros bajos - que se extendía hasta la orilla del Río Quiguasca, nombre con el cual llamaron la parte superior del Río Grande. Al darse cuenta de lo que había pasado, Trueno dejó su trabajo para ir a rescatar su esposa de las manos de Kiawa.

Lo encontró en su casa en el Río lyas, afluente del Tuma. Kiawa estaba borracho pero era un gigante poderoso y Trueno al principio no pudo hacer nada. Cuando empezaron a luchar, Kiawa se transformó en una boa y se tragó a la esposa de Trueno para evitar que éste la rescatara. Lucharon haciéndose siempre más grandes hasta llegar a tocar las nubes. Cada uno trató de superar el otro hasta que la cabeza de Trueno superó las nubes; a este punto Trueno logró destrozar a su enemigo y con el machete lo trozó en pedazos reviviendo así a toda la gente que el gigante Kiawa se había devorado.


Los diferentes pedazos de su cuerpo se transformaron en rocas; todavía se pueden ver a lo largo de la parte superior del Río Lyas y se conocen como Kiawa. Los indígenas dicen que a veces estas rocas pierden sangre y ciertas partes del gigante como su cabeza y el ombligo se pueden ver claramente. Centro Sociale "II Sorbo". Molto lontano da qui. Racconti leggende e giochi dei popoli Sumu, Miskito, Rama, Garifoni.

Los habitantes de las tribus mayagnas, ubicadas entre Jinotega y el Atlántico Norte, se dan a la tarea de confeccionar artesanías utilizando la corteza del árbol de juno, aunque este producto es muy poco conocido en el Pacífico.

el procedimiento ancestral utilizado por los indígenas, es la extracción de una capa muy delgada de la corteza del árbol, cuyo tamaño depende del grosor y altura del tronco, lo cual permite realizar diversos tipos de artesanías. La persona que se dedica a la extracción de la corteza debe tener mucho cuidado, y por ende habilidad, ya que cada árbol se regenera tres años después. Una vez que tienen el material, lo colocan en superficies secas expuestas al sol para lograr un secado natural por varios días. Mientras la corteza se seca, los indígenas aprovechan para hacer las tintas de varios colores que también son elaboradas a base de plantas que ellos consiguen en el bosque. Los mayagnas han aprendido a confeccionar varias cosas, entre ellos, tapetes, bolsos y hasta murales de tres metros, todos estos confeccionados con mucho esfuerzo. Se han organizado tres cooperativas de indígenas en Bonanza, Bocay y Raití, donde la mayoría son mujeres. La sociedad de las ciudades mas grandes de Nicaragua deberian decir presente y apoyar de promoción con el Instituto Nicaragüense de Pequeñas y Medianas Empresas (Inpyme), para que el producto sea colocado en sitios específicos como el mercado de las artesanías de Masaya.


estas comunidades Mayagnas generalmente se ubican en las riberas del Río Bocay, donde también se encuentran las áreas manejadas del bosque, en cuyo interior nace el árbol de Juno.


cuentos maygana  

trata sobre la historia y algunos cuentos maygnas

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