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de la cruz DE laS hijAS

La Congregación

Éditions du Signe


r a ñ s nse rmo a e «Bendigo al Cielo porque f n s e o l a los pobres y cuidar a .Ŵ th o m s e es imitar al Maestro mi sab i l ne-E Jean Santa

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L

a

ora d a d n Fu El 26 de agosto de 1838, en su pobre celda del Convento de La Puye1, moría Santa Jeanne-Elisabeth Bichier des Ages2. En sus labios, su oración habitual:

ų¡Jesús, Padre de los pobres, ten misericordia de nosotros!Ŵ Fundadora de la Congregación de las Hijas de la Cruz con San-André Hubert Fournet3, Elisabeth recorrió los caminos como Teresa de Ávila, para fundar comunidades de hermanas, llamadas por todas partes para restaurar el tejido cristiano de Francia después de la Revolución de 1789. A la muerte de Jeanne-Elisabeth, la Congregación contaba con 633 Hermanas, 117 comunidades en 23 diócesis de Francia. ¡Qué maravilla con los pobres medios de la época! La obra de Dios es siempre un milagro... ¿Quién es esta santa? (1) - Departamento de la Vienne - Diócesis de Poitiers. (2) - Canonizada el 6 de julio de 1947. 3 (3) - Canonizado el 4 de junio de 1933.


Elisabeth nació en el castillo de Ages4, el 5 de julio de 1773, en una familia noble, rica en bienes materiales y en valores humanos y cristianos. Una infancia mimada, una adolescencia feliz y una formación sólida. En su corazón, el amor a Dios y a los pobres.

ųYo, Jeanne-Elisabeth Marie-Lucie Bichier, me dedico y consagro hoy y para siempre a Jesús y a María.Ŵ Tenía 16 años cuando estalló la gran tormenta revolucionaria. A partir de entonces, para Elisabeth, nada será como antes. Conoce incluso la cárcel, como tantos nobles de su tiempo. Y escribe:

ųLa figura de este mundo pasa... Horrible y terrible como es hoy, feliz y sonriente como era antes, y como tal vez será mañana, más allá de esta sangre y de estas ruinas, ¿qué más da?... No es más que una figura, una sombra fugaz a la que no puedo atarme... Tomo en serio el compromiso de mi bautismo. El mundo no es nada para mí. Ni le temo ni le amo.Ŵ

(4) - Ciudad de Blanc - Indre.

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Para Elisabeth, todo es indiferente excepto el amor de Dios, su Reino y su justicia.

ųTomo en serio el compromiso de mi bautismo...Ŵ Elisabeth ha dejado desarrollar, realizar su ųcapital genético bautismalŴ5. Comprende que la misión de todo cristiano, sea sacerdote o laico, es vivir y expresar el Amor de Dios y su Salvación en Jesucristo. Después de la Revolución, en el pueblo de Béthines6, donde vive, el sacerdote es un juramentado. Al jurar, seguramente por ignorancia, la Constitución Civil del Clero, ha perdido la confianza de sus feligreses. Estos ya no van a la iglesia Entonces Elisabeth reúne en su casa a sus granjeros, después a sus vecinos y amigos, y más tarde a la gente del pueblo. Dice delicadamente al sacerdote. El sacristán toca las campanas para la reunión de oración por la tarde. (5) - André Manaranche. (6) - Departamento de la Vienne.


ųla vocación y misión de los laicos en el mundo y en la IglesiaŴ. Elisabeth ocupó su lugar de laica El sínodo de 1987 estudió

cristiana y nadie la quitó de esa posición, ni se lo discutió. La

ųseñorita ElisabethŴ,

como la llamaban, con amor y respeto, los vecinos de Béthines, se comprometió en nombre de su fe, de su amor a Dios y a los pobres.

Además de las reuniones de oración, visita a los pobres, va a cuidar a los enfermos, da catequesis y clases a los niños, acompaña a los moribundos... Toma incluso la iniciativa de organizar una misión para despertar la fe de los feligreses.

Elisabeth, mujer de su tiempo y de hoy, ha sabido amar. Amó su tiempo tal como era. Como todos los santos. Sensible al sufrimiento, a la pobreza, a la ignorancia, no se rebeló, sino que ayudó y consoló desde el Amor, para hacer crecer, para ųrestaurarŴ en los pobres la imagen de Dios. Los tiempos de miseria, los tiempos difíciles, provocan heroísmo.

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Sin embargo Elisabeth desea ardientemente una ųvida retirada y austeraŴ. Aspira a la Trapa. Le pide a Dios que ponga en su camino un sacerdote fiel, que sea su guía espiritual. De boca en boca, corre la voz de que un santo sacerdote de la región, vuelto del exilio en España, celebra la misa a escondidas, de noche, en alguna granja solitaria. Y le busca por su palabra sencilla y firme, ardiente y persuasiva. Probado por el crisol del exilio y de la persecución, ųun ángel purificó sus labiosŴ (Isaías). Y esta es la noche memorable en que Elisabeth encontró por primera vez, en la pobre granja de los Marsillys, al hombre de Dios, AndréHubert Fournet, a quien todo el mundo llamará ųEl Buen PadreŴ. Encuentro decisivo, origen de la Congregación.

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Elisabeth se pone bajo la dirección de este sacerdote ųardiente celosoŴ, según las palabras de un soldado de la Revolución.

y

Primero sola, luego con cuatro amigas entre las que se encuentra su doncella, dedica su tiempo, su corazón, sus energías, a los enfermos, a los pobres, a los niños... Toma en serio el compromiso de su bautismo, habitada por una pasión, la pasión por Dios, la pasión por la humanidad, especialmente por los pequeños y los pobres. Deseaba la clausura y el Buen Padre le dijo enérgicamente:

ų¡Dios te llama a luchar!...Ŵ Se abandona generosamente al Espíritu de Dios que le muestra otro camino y se entrega a Él plenamente:

ųBendigo a Dios porque educar a los pobres y cuidar a los enfermos, es imitar al Maestro mismo...Ŵ. Durante toda su vida conserva en su corazón la gracia de la atracción por la vida contemplativa. Pero la vive de otra manera, por los caminos apostólicos. Activa y contemplativa. Notablemente activa, pero nunca agitada. Serena y eficaz. Sabia y fuerte. Buena y misericordiosa: «La Buena Hermana», «prodigio de la naturaleza y de la gracia», en palabras de Pío XI, maravillado por la belleza, la armonía humana y espiritual de Elisabeth. ¿La vida de Elisabeth?... vida de pobreza, de heroísmo, vida entregada. Y vida feliz: ųEn medio de todas mis penas y de todos mis problemas,

siempre he disfrutado de la verdadera alegría...Ŵ. Los santos son felices, esa felicidad paradójica pero real de las Bienaventuranzas. Viven, en el corazón y en todo su ser, la alegría, don del Espíritu Santo, y la humildad y el amor. 8


a m s i r ación a c eg r g l on C E e la d

ųUna Congregación es una irrupción del Espíritu en el curso de la historia de la Iglesia, en la persona de algunos santos que sacudieron al mundo...Ŵ7 Irrupción del Espíritu en la fundación de un Instituto... Acción del Espíritu que mantiene a este Instituto en la dirección y el carisma fundadores, que le dan forma al darle su rostro, su aire de familia. Un Instituto Religioso es carisma, don de Dios a la Iglesia y al mundo. Cada Instituto tiene su propio carisma, su propia Identidad. Dios no se repite. Cada Instituto tiene su ųgracia única, como un perfume imposible de confundir con ningún otro...Ŵ8. ¿Cómo definir el carisma de una Congregación?

Es el soplo del Espíritu Santo, manifestado en la finalidad del Instituto, en su espiritualidad, su espíritu, su estilo de vida, su envío apostólico, en el nombre que se le da...

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(7) - Marcel Azevedo (8) - Cardenal Garrone


La espiritualidad

del Instituto es la que vivía la Iglesia de Francia en esta época y de la que tantos santos se alimentaron: la espiritualidad Cristo-céntrica de la Escuela Francesa del siglo XVII9, en la que todo depende de Cristo, Palabra encarnada, verdadero centro del mundo.

ųJesús es la luz del mundo...Ŵ escribe nuestro Fundador en la Regla, y su referencia constante es Jesucristo.

ų¿Qué hizo Nuestro Señor...?Ŵ. Debemos contemplar a Jesucristo, su corazón, su ųcorazón interiorŴ, sus ųsentimientosŴ, sus actitudes con su Padre y con la humanidad. Espiritualidad Cristo-céntrica, que conduce a la adoración de la Trinidad, ųJesús es el perfecto adorador del PadreŴ.

ųJesús, Verbo Encarnado, se entregó por nosotros hasta la muerte de Cruz. Nos comprometemos a seguirle. Lo contemplamos en su infancia, su vida apostólica, su vida pobre, sus sufrimientos, su muerte y su resurrección, su vida gloriosa, su vida en medio de nosotros en la Eucaristía y su presencia en el pobre. Por Jesús, en Él y con Él, adoramos a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, misterio y fuente de comunión, de creación y de vida, presencia que nos habita y nos transformaŴ (Regla de Vida).

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ųNuestros Fundadores han marcado al Instituto con una gran dimensión contemplativa. Viviendo habitual y como naturalmente unidos a Dios, lo encontraban a través de todo. La atención a la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu, la comunión con el misterio redentor, una oración intensa y prolongada, eran el alma de su vida tan activa y fecundaŴ (Regla de Vida). La espiritualidad Cristo-céntrica y trinitaria de la Escuela Francesa, ųescuela de vida interior, fuente espiritualŴ10, le da un papel relevante a la Madre de Jesús. María está en el centro del misterio cristiano, pues en ella se ha encarnado el Verbo. La Congregación ama a María: ųicono la contempla.

de JesúsŴ, le reza y

ųMaría ha comprendido mejor que nadie, el corazón de su Hijo; ella nos introduce en Él. Madre con el corazón traspasado, de pie, junto a la Cruz, vivió su sí hasta el final, en su humilde puesto, firme en su fe. Para llegar a ser semejantes a su Hijo y que se cumpla el designio de salvación del Padre, nos enseña a entregarnos, como Ella, al EspírituŴ (Regla de Vida).

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(9) - Escuela de Espiritualidad cuyo fundador es el cardenal de Bérulle, y con la que se relacionan M.Olier, San Vicente de Paúl, san Juan Eudes, San Grignon de Montfort,... etc. (10) - Henri Bremond


La finalidad

de la Congregación de las Hijas de la Cruz fue claramente expresada por los propios Fundadores y está escrita en nuestra Regla de Vida:

ųEl fin de nuestro Instituto es representar la vida de Nuestro Señor y la sencillez de su Evangelio, por su espíritu, sus costumbres, sus obras. Reunidas para glorificar a Dios con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, para no vivir más que para Él, en espíritu de adoración, de dependencia, de sacrificio y de amor; para rendir en espíritu y en verdad lo que debemos a un Dios Creador, Salvador y Esposo, nos comprometemos al servicio de Dios y de los pobres, en toda clase de buenas obrasŴ. En nuestros dos Fundadores, la consagración a Dios y el servicio a la humanidad por Jesucristo, están íntimamente unidas, son inseparables.

ųAnte todo, glorificar a Dios por la santidad de su vida y hacerle glorificar por los pequeños y los pobres...Ŵ

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El espíritu

del Instituto, es el dinamismo evangélico dado a los Fundadores y vivido por ellos. El Espíritu es vida y vivimos, desde el origen, el espíritu de los Fundadores. Ellos quieren que las Hijas de la Cruz:

ųJesús nos enseña y nos cura. Dejamos que su Palabra y su Eucaristía nos sitúen en un gran espíritu de fe, de humildad, de sencillez, de dependencia, de pobreza, de renuncia en todo, para que por medio de nosotras, y más por nuestra vida que por nuestras palabras, continúe intruyendo y curando a los pequeños y a los pobres…Ŵ (Regla de Vida).

ųUna Hija de la Cruz es una hija de mansedumbre, de paciencia, de humildad...Ŵ La Fundadora quería ųla humildad colectiva tanto como la humildad individualŴ. Ella nos llamaba: ųlas pobres Hijas de la CruzŴ, en el espíritu de sencillez del Evangelio.

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ųLlevamos el nombre de Hijas de la Cruz que significa para nosotras nuestros enraizamiento en el misterio de Cristo y debe inspirar toda nuestra vida. Nos llama: a contemplar al Padre, que tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo único, a seguir a Cristo que se entregó para congregarnos en una multitud de hermanos, a acoger al Espíritu, don del Padre y del Hijo Glorificado, fuente de vida nueva, a tomar parte en la construcción de la Iglesia, que nace del Corazón abierto de JesúsŴ (Regla de Vida).

La Fundadora escribe:

ųEsta sociedad lleva el hermoso nombre de Hijas de la Cruz…Ŵ El nombre es la identidad de una persona, de una familia. El nombre es todo un programa. La Cruz es el signo de la Salvación, signo del Amor de Dios, testimonio de la perfección de su Amor.

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El estilo de vida deseado por nuestros Fundadores está marcado por la sencillez. Desde sus inicios, la gran sencillez vivida en la Congregación, asombra en un mundo dividido todavía en clases sociales: - Sencillez en la relación entre las Hermanas:

ųNinguna distinción entre las Hermanas…Ŵ ųNo habrá Hermanas legas…Ŵ ųLas Hermanas no tendrán nunca criadas…Ŵ (Primeros Escritos).

La Fundadora ella misma se ponía al nivel de las Hermanas: ųNo me llamaréis nunca nada más que HermanaŴ, y su misma criada fue una de las primeras Hermanas. - Sencillez en las relaciones con la gente, cercanía con los pobres, gran pobreza de vida y opción decidida de servir a los pobres:

ųYo la he visto siempre poner buena cara a la pobrezaŴ, se decía unánimemente de la Fundadora. Las Comunidades –pequeñas comunidades– se fundan en medios sencillos y para gente sencilla, y las Hermanas están:

ųformadas para cuidar a los enfermos, atender la casa, trabajar en la cocina y en todos los trabajos humildes…, con un espíritu de humildad, pobreza, sencillez…, para que no extrañen ningún trabajo…Ŵ (Primera Regla).

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Sor Elisabeth sacĂł de esta cueva a la primera ĹłresidenteĹ´ acogida en Molante.


El envío apostólico, la misión: ųPor amor a Jesucristo, a quien reconocieron en el pobre, nuestros Fundadores se hicieron pobres. Consagraron su vida al servicio de los pobres, para aliviar sus miserias y sus sufrimientos, instruirles, enseñarles el designio de amor de Dios sobre cada hombre. La pobreza y servicio a los pobres caracterizan al Instituto desde sus comienzos y siguen siendo esenciales en nuestro carismaŴ (Regla de Vida).

ųNo he entregado mi fortuna y mi persona para otracosa que instruir a los pobres y mostrar lo que es bueno para ellosŴ (Santa Jeanne-Elisabeth).

Nuestros Fundadores quieren hacer accesible a la gente el mensaje del Evangelio: ųformar a Jesucristo en sus corazones…Ŵ. Son espirituales, místicos, pero también realistas: ųayudar a los pobres en sus trabajos…Ŵ. Capacitarles para encontrar un lugar en la sociedad ųrestablecerlesŴ en su dignidad y su grandeza humana. La Fundadora quería religiosas que fueran ųmujeres sólidas, obedientes, y predicaba con el ejemploŴ remangándose, poniéndose su gran delantal, la primera en el trabajo.

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Cercana con los pobres, la ųBuena hermanaŴ se ocupó también de los ricos, los grandes, sensibilizándoles por los pobres. Se sentía tan a gusto en la corte del Rey como en contacto con la miseria. En los duros caminos de la Francia de su tiempo, en las diligencias o incómodos carruajes, su campo de apostolado se mantuvo dentro de las fronteras de su país. Pero a este viajera incansable y heroica, el camino llamaba..., el campo de la Iglesia llamaba..., el mundo la llamaba…

ų¡Ay! ¡Cuántas veces le he pedido a Dios que nos multiplique como las estrellas del cielo…Ŵ Y añadía:

ųEl campo de la Iglesia se abría ante nosotras, grande como el mundoŴ. ų¿Sabes lo que me da tanta alegría?... Habrá Hijas de la Cruz por todas partes... irán al extranjero y vendrán... El buen Dios lo prepara, las hace nacer por todas partes para ser Hijas de la Cruz y así será en el futuro…Ŵ. Esta perspectiva misionera universal, el Instituto la conserva y desarrolla de acuerdo con sus medios, ųabierto a la

misión universal de la Iglesia, por su presencia en los países que esperan la evangelizaciónŴ11 (Regla de Vida).

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(11) - Presencia de las Hijas de la Cruz en Francia, Italia, España, Canadá, Argentina, Brasil, Costa de Marfil, Burkina Faso, Tailandia.


ųMiembros de un Instituto apostólico, todas participaremos en su misión de IglesiaŴ…ųtestimoniando en la sencillez y fidelidad, la originalidad y riqueza específica de nuestro carismaŴ (Regla de Vida).

El don de Dios a nuestros Fundadores no es propiedad nuestra, sino nuestra herencia (cf. Lumen Gentium 43). Herencia para acoger en el reconocimiento. Herencia para hacerla fructificar. Como el agua está hecha para fluir, el carisma se da para difundirlo, don del Espíritu y de su inagotable e inefable riqueza. Siempre por descubrir, incluso para nosotras, Hijas de la Cruz; el carisma quiere mostrarse en ųel hoyŴ de la Iglesia y del mundo, en ųel aquíŴ de las comunidades, valor de todos nuestros encuentros. Podrimos vivirlo con la sal y la luz que tenía en los inicios de la Congregación.

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Las Hijas de la Cruz en el mundo en 2013 Canadá

Italia Francia España

Burkina Faso

Brasil

Tailandia Argentina

Costa de Marfil

ųJesús es la luz del mundo…Ŵ (Espíritu y Vida).

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Autor: Simone Pon Lays, Hija de la Cruz Imágenes: Congregación de las Hijas de la Cruz ©Fotolia.com: p. 2: Uladzimir Bakunovich, p. 4: Okea, p. 6: Alexey Kardakov, p. 7: Claudio Baldini, p. 8: Valérian Rossigneu Modelo: Anthony Kinne - Editions du Signe Fotograbado: Editions du Signe © Éditions du Signe, 2012 Todos los derechos reservados - Prohibida la reproducción ISBN 978-2-7468-????-? Impreso en U.E.


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