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Apreciación personal sobre “La palabra en marcha” La cultura africana muestra una riqueza única. La capacidad de adaptación y la administración eficaz de recursos hacen que sea una cultura que, si bien enfrentó muchos conflictos, supo aprovechar al máximo todas sus crisis. Es decir, de sus crisis supo ver oportunidades. Supieron sacarle provecho a culturas europeas y aprender de sus estilos arquitectónicos y de sus conocimientos. También, a lo largo de su historia pudieron entender que no eran un continente con los mayores avances tecnológicos, pero igualmente supieron desarrollar técnicas para progresar y estar a la altura del calendario mundial. No se resignaron a saber que quizás otras culturas pudieron tener más facilidades sino que supieron ver sus debilidades y así encontrar maneras de fortalecer todas esas falencias. Ante la carencia de medios de comunicación, por ejemplo, supieron desarrollar técnicas en su lenguaje para estudiar, retener grandes cantidades de información y así poder transmitir todas las ideas a lo largo y a lo ancho del continente africano. Contaron con grandes filósofos y maestros, como los Griots, Soma o Donikeba que ayudaron al desarrollo intelectual de África. En tiempos bélicos, los guerreros no sólo luchaban sino que también buscaban conocer y aprender de las civilizaciones contra quien peleaban. Esto demuestra una capacidad por adaptarse al entorno pocas veces vistas. En definitiva, la capacidad por desarrollar técnicas para enriquecer el intelecto y la cultura de un continente con tan escasos recursos hacen que África sea un continente ejemplar para el resto del mundo. Gente que sin saber leer ni escribir pudo aprender la religión del Islam, en África, connota una notable capacidad de comunicación. Utilizaron también la música y el ritmo para lograr una comunicación masiva y una adecuada transmisión de ideas. Tal es así que África es la cuna del hip hop, el cual hoy en día es un género musical de lo más popular en todo el mundo.


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