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Cultura

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ENTREVISTA

MIÉRCOLES 7/8/2002

ABC

쮿 CLAUDIO MAGRIS ESCRITOR

«Si tengo que elegir entre defender la igualdad o una tradición cultural, elijo la igualdad» «La identidad no es algo de sangre, inmóvil e idolátrico; tiene más que ver con el hacer que con el ser» El escritor italiano Claudio Magris dicta esta semana en la UIMP el curso magistral «Romanzo, modernità e totalità» (Novela, modernidad y totalidad). Ayer también fue la estrella de los Martes Literarios santanderinos. ABC aprovechó la ocasión para dialogar con él.

FELICIANO TISERA

SANTANDER. —El sociólogo y eurodiputado francés Sami Naïr dijo días atrás, a ABC, que el único factor identitario que une a las naciones de Europa es el «chovinismo de la prosperidad», ¿qué opina usted al respecto? —Creo que ésta puede ser, quizás, una justa crítica de los límites de la política de la unidad europea en este momento. Nos recuerda que hay que hacer mucho más, política y culturalmente, para unir Europa. Yo soy muy europeísta; sueño una Europa cada vez más unida políticamente; sueño un Estado federal europeo. Pero, si existe esta obtusa mentalidad que piensa sólo en el bienestar económico, ahí hay un límite. Es fácil criticar la política de bienestar cuando no se es pobre. Para ellos, naturalmente, es importante que haya una prosperidad justamente repartida. Digo esto porque, muchas veces, se contrapone una Europa de la moneda con una Europa del espíritu. Pero, el alma no debe estar en el mismo lugar que el dinero, porque el alma es el modo en el que nosotros vivimos (con inteligencia, sentimientos, valores, mentalidad) y allí utilizamos el dinero. El dinero es algo muy serio, porque significa ocupación, familias que pueden comer y educar a sus hijos, personas que pueden curarse enfermedades. No se puede despreciar el dinero. Sólo los ricos desprecian el dinero, porque lo tienen. Naturalmente, el espíritu es el uso que nosotros hagamos del dinero. Yo soy la última persona del mundo en tener una visión economicista del mundo. El sentido del mundo no es el dinero, pero la moneda es un poco como la salud. —¿No hay demasiada economía en el punto de vista dominante? —Hay un estupidísimo haciendalismo universal. Una concepción que ve al mundo como si fuese una empresa. Este tema es muy interesante; se confunde el liberalismo económico (una economía basada en el libre mercado) con una especie de visión económica del mundo, que en Italia adoptó inclusive la izquierda. Piensan que, por ejemplo, la Universidad es una empresa. Y la Universidad no

El escritor afirma que la tutela de la individualidad está en los cimientos de la identidad europea lo es. Naturalmente, debe ser administrada de modo sensato, pero ¿por qué no es una empresa? Porque el objetivo de una empresa es la ganancia. Sin embargo, el objetivo de la Universidad es promover la cultura

y la educación. Una familia, tampoco es una empresa. Tiene necesidad de comer y de vestirse, pero no se constituye con el fin de ganar dinero. —Y desde un punto de vista cul-

tural, ¿ve usted la posibilidad de

«Envidio a España por su buen gobierno» —¿Cree que los gobiernos de centroderecha pueden ser más economicistas? —Yo, que no voto al centro-derecha, que voto al centro-izquierda, tengo la impresión de que estaría muy feliz de tener al centro-derecha español en el gobierno de Italia. Estaría feliz de tener a un Aznar en la presidencia de mi gobierno. Creo que hay una enorme diferencia de estilo, de tono, y también de respeto de la democracia entre el gobier-

no actual de España y el de Italia. Tengo mucha envidia de la situación española en este momento. Mucha envidia. Creo que hay una diferencia en la cuestión de fondo. Me parece que el gobierno español no tiene la «propiedad» del poder, y no se comporta como si tuviera esa propiedad del poder, honestamente. Repito, yo soy de una opinión política diferente, por lo que probablemente sería su adversario. Pero me gustaría

tener un adversario así. —¿Considera un peligro el poder de las multinacionales? —El problema no es que sean multinacionales, porque en el mundo de hoy todo es multinacional, y eso me gusta. El problema está en que se cambie el sentido del Estado, del control de la ley sobre las potencias económicas. Esto no pone en peligro sólo a las víctimas del capitalismo, sino al capitalismo mismo.

Juan Manuel Serrano Arce

una unidad europea real? —La unidad europea no puede ser algo que nosotros definamos como un programa, porque es una realidad muy variada, que se vería falseada si intentáramos definirla. Así que creo que hay una base común de fondo. Una característica en el origen de la cultura europea es que tiene puesto el acento en la individualidad más que en la totalidad. Con la polis griega nace la tutela del individuo; el concepto estoico cristiano de persona, de individuo que no es un instrumento sino el fin, que luego se traslada a la Constitución de los EE.UU, a la democracia liberal, que dice que un hombre, por el sólo hecho de nacer, tiene unos derechos que no pueden ser violados. La civilización tutelada por el derecho, el humanismo, el liberalismo, son cosas que, ciertamente, caracterizan a la cultura europea respecto de las de otros continentes que ponen más el acento en la totalidad. Otro concepto fundamental de la civilización europea es el sentido laico en la distinción entre Iglesia y Estado. Esta tradición existe. Naturalmente, es muy variada, porque después cada cultura local tiene sus propios componentes; están quienes están más in-


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