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2 ¿Qué es el FeL? El Frente de Estudiantes Libertarios es una organización políticosocial de intención revolucionaria con unidad estratégica y táctica que busca construir a nivel nacional y que pretende elaborar un programa político que conste de objetivos, estrategias y tácticas para unir al movimiento estudiantil en pos de avanzar en la transformación de la sociedad. Lo integran militantes que reconocen la necesidad de avanzar colectivamente en la superación de la sociedad de clases y el capitalismo por el establecimiento de un sistema social y económico basado en la autogestión social de la riqueza y el autogobierno: El Comunismo Libertario. De esta manera, los militantes del FeL somos estudiantes que nos organizamos de manera horizontal y federativa en cada uno de nuestros espacios de base. La organización político-social es una organización que nace y se nutre de un espacio social particular y determinado, en nuestro caso el educativo, desde el cual se orientan las diversas luchas reivindicativas hacia un proyecto mayor, que en articulación con otros sectores sociales, se caracteriza como revolucionario, de clase y libertario. Entendemos por libertario no un ideal especifico sino una serie de orientaciones y prácticas, las que están articuladas por la intención revolucionaria de la organización y sus militantes. Además comprendemos el clasismo como eje fundamental de construcción y orientación en las luchas sociales, concibiéndolo como la asimilación de los intereses políticos, económicos y sociales históricos de la clase trabajadora. En este sentido aspiramos a la unidad y articulación de las diferentes expresiones organizadas del pueblo trabajador en sus diferentes espacios sociales, para aportar a la construcción de un movimiento clasista y libertario. Por consiguiente, consideramos necesaria la organización basada en los principios de democracia directa, como la participación concreta de las bases, además de la efectividad, solidez y coherencia de las discusiones y las decisiones. En este marco confluyen compañeros anarquistas, con o sin experiencias previas de militancia unidos por la convicción de que la emancipación de la clase trabajadora debe ser colectiva, y que para lograrla debemos fortalecer las organizaciones de masas acumulando fuerzas para la construcción de poder obrero.

¿Qué es Bandera Negra? Bandera Negra es la organizacion de estudiantes secundarios del FeL. Como organizacion anarquista de estudiantes secundarios llama a todos aquellos que compartan los principios libertarios, a quienes se identifican con sus practicas, quienes deseen ser dueños de sus decisiones y de poder llevarlas a cabo mediante la acción directa y la democracia directa, a que se acerquen para luchar de conjunto y organizados por la libertad, contra la opresion y la explotacion. Llamamos a nuestros compañeros y compañeras que sienten que la educación debe ser defendida, que aspiran a la igualdad a que se organicen junto a los compañeros y compañeras de Bandera Negra. Que nuestras palabras lleguen a los oídos de todos aquellos que sientan la necesidad de ser artifices de su propia emancipación, y estén dispuestos a dar batalla por ello.

Agradecimientos

Editorial Solidaridad. El titulo de esta prensa apuesta

a reabrir una de las cerraduras de la caja de pandora del capitalismo. La solidaridad siempre ha sido para los anarquistas mucho más que una palabra. Dese nuestra perspectiva la solidaridad obrera prefigura la sociedad del mañana, donde la tan deseada igualdad será la única moneda imperante. En el siglo pasado, ante el derrotero histórico de la clase obrera mundial y de su proyecto autoemancipador, la solidaridad de clase ha sido debilitada por su muy pobre contracara: el individualismo. En estos ultimos años, diferentes órganos de la clase obrera, sindicatos, organizaciones políticas, culturales y ateneos, hemos comenzado a tallar nuevamente la piedra angular, la solidaridad, de una más justa sociedad actual y de la sociedad futura. Con nuestros aciertos y errores presentes, pasados y futuros somos y seremos un cincel más en esta escultura colectiva. Parte de esta búsqueda se expresa en esta nueva prensa. En los últimos años ha habido una evolución en las condiciones materiales y subjetivas del movimento libertario del que formamos parte. Este avance es el que permitió crear esta prensa. Hemos extraido lecciones de la lucha de nuestra clase, de las luchas de las que hemos participado, de experiencias individuales y colectivas anteriores al FeL. Estas lecciones son las que buscamos difundir para que más compañeros y compañeras se sumen a la organización solidaria de los de abajo. En la marea de letras y palabras que componen esta prensa pretendemos desarrollar articulos que analicen la realidad, sacar conclusiones prácticas y teóricas para avanzar en la transformación de lo cotidiano. También buscamos poner sobre la mesa los problemas que vemos en la izquierda y en el anarquismo sin caer en el sectarismo. Ahora bien “si planteamos problemas, es porque creemos que podemos dar respuestas”, citando al Castoriadis del primer número de la revista Socialismo o Barbarie. Algunos de los problemas que vamos a tratar en términos teóricos y en términos prácticos son los de la lucha particular contra el Estado, la relación minoría revolucionariamayoría y la construcción de poder por parte de las masas, la organización de la minoría y el programa de transformacion de la sociedad, además de las tareas que creemos que deben tener los revolucionarios en el ambito educativo. Antiestatismo - Los anarquistas entendemos que la lucha contra el Estado, además de la lucha contra el Capital, merece particular atencion. Como dice Gabriel Rivas en el anarquismo y el problema del poder “[La abolición del Estado] no podría alcanzarse de golpe, pues en la historia, al igual que en la naturaleza física, nada se hace de golpe. Hasta las más súbitas revoluciones, las más inesperadas y radicales, siempre han sido preparadas por un largo trabajo de descomposición y de nueva formación. Trabajo subterráneo o visible, pero nunca interrumpido y siempre creciente. Por lo tanto, tampoco para la internacional se trata de destruir de un día para otro todos los Estados. Emprender esto, o tan sólo soñar con él, sería

una locura.” Por lo tanto, en contra de todos los mitos elaborados contra el anarquismo, no hay nada más ajeno a Bakunin que el romanticismo espontaneísta de pensar que el Estado es simplemente abolido de un día para otro sin mediación de un proceso de acumulación de fuerzas y posterior organización de las masas obreras. Tal como se opone a las revoluciones por decreto, es coherente que se oponga a la desaparición súbita del Estado. De esta forma, la destrucción del estado debe venir de otro lado, de un poder creciente que, en su consolidación, sea capaz de quitarle todos los espacios, suprimiéndole mediante el combate y es en beneficio de ese nuevo poder que el Estado debe ser suprimido, si es que no desea morir.” Relación minoría, mayoría - En este momento, como en la mayoría de los periódos históricos, solo una minoría activa se opone al capitalismo en terminos revolucionarios. Es clave buscar una respuesta en la práctica militante a cómo esta minoría, más alla del nombre que use (movimiento, organización, partido, etc), se relaciona con las organizaciones de masas. “El anarquismo organizado es una forma de lidiar con esta separación [entre minoría y mayoría], es una forma de superarla a través de la política práctica, una vía distinta del leninismo” Wayne Price. Medios, fines - En la lucha contra el Estado y el Capital creemos que es necesario mantener una coherencia entre medios y fines. La organización actual de la minoría revolucionaria y de las organizaciones de masas donde ésta interviene deben prefigurar la sociedad del mañana. La estructura que nos damos condiciona la estrategia que nos trazamos. Forma y contenido son indisociables. No creemos que se pueda hacer la revolución si desde hoy no buscamos ser todos iguales. La asamblea y la organización de base no son propuestas solamante de cara a la externa de la organización, si no que son el eje central de nuestra organizacion interna. Revolución - Otro problema a resolver es el de qué entendemos por revolución y cómo vemos que esta se desarrollará. No compartimos en ninguna medida la famosa frase de Lenin: “Comunismo es todo el poder para los soviets más la electrificación de todo el país.” El comunismo libertario es mucho más que el pasaje de la administración de la sociedad por los obreros más el desarrollo de las fuerzas productivas. Es neceasrio cuestionar qué producimos, cómo y para qué. Programa para el ambito educativo Estudiantes Por último como estudiantes debemos agregar un problema extra: “¿Qué pueden aportar los estudiantes a la transformación social?” más allá de apostar a fomentar la crucial unidad obrero-estudiantil. Estamos de acuerdo con el UBA Factory en que “los estudiantes revolucionarios deben colaborar en la construcción del programa que permita la transformación social, pero esta construcción debe ser acompañada por la elaboración de una estrategia revolucionaria sobre el lugar en el que se actúa.” No hay un proyecto de educación por parte de las organizaciones revolucionarias como contrapartida al proyecto de educación al servicio del Capital de los gobiernos.

Coleccion Utopia Libertaria


Mercantilización, cara y seca de la

L es

y

Coneau

Hemos visto durante 15 años los intentos de, o bien recortar el presupuesto educativo (durante el 1 a 1 menemista), o bien de subejecutarlo, como es el caso del gobierno nacional. Protagonizamos masivas movilizaciones y tomas de establecimientos en rechazo de la LES a lo largo y ancho del país, con increíbles experiencias de unidad en la lucha -como en Comahue en el 2004-. Así es como logramos para el caso de la UBA la No Aplicación inmediata. Resistimos uno a uno, lo mejor que pudimos, los intentos de acreditar carreras a la CONEAU en los últimos años. Tras tomar durante días el decanato, realizar un masivo plebiscito y decenas de medidas de lucha, los estudiantes de Exactas-UBA rechazamos las acreditaciones de las carreras de grado. Este organismo, la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) pretende darle más injerencia al sector privado sobre las carreras de las universidades públicas. Y no sólo eso, sino que es directamente auspiciado por un préstamo del Banco Mundial de 270 millones de dólares para la reforma de la educación superior, de los cuales 10,5 millones iban dirigidos a la creación de la CoNEAU, aprobándose el 6/07/95, justo dos semanas antes de la sanción de la LES. Por si fuera poco, tuvimos que enfrentar cada uno de los intentos de introducir el financiamiento privado en nuestras Universidades. Este financiamiento intenta influenciar nuestros contenidos (fugando hacia delante, a posgrados pagos las materias de especialización), ganar la complicidad de nuestros científicos (como por ejemplo la complicidad con la megaminería contaminante YMAD, la cual -como prevee la LES -aporta “recursos propios”, plata por fuera del presupuesto estatal, a las Universidades Nacionales), y sobre todo, le quita la responsabilidad al Estado del financiamiento de la educación superior. Ante el paradigma de “ahora pongo plata en lo que me trae rentabilidad”, la política del Banco Mundial es clara: la educación hoy no es rentable y hay que tratar de recuperar ingresos de la misma. Sin embargo, nos preguntamos, ¿por qué habría que tener este criterio cuando se trata de la educación, de una garantía elemental? Y antes que terminemos de formular la pregunta la misma burguesía que viene avanzando sobre la salud y las jubilaciones se nos mata de risa en la cara... Entonces, la política es “mercantilizar” la educación, convertirla en una mercancía, en algo que tenga un valor de cambio, que se pueda comprar y vender. Si la educación es mercancía, primero tiene que tener (como muchas mercancías) un control de calidad para que el burgués sepa qué precio ponerle. Este rol es el que cumple la CONEAU, calificando las carreras y homogeneizando los contenidos. Los tecnócratas del Banco Mundial saben que un intento directo por arancelar todos los niveles de la educación sería una medida antipopular y rechazada por la población. Para evitar esto, atacan abiertamente ahí donde saben que pueden avanzar, buscando el arancelamiento o la “recuperación de recursos” de los niveles superiories. También aprenden de la experiencia histórica: en México, el intento directo de arancelamiento generó meses de toma de la ciudad universitaria, hasta que se logró derrotarlo. Por eso, si bien no se bajan del objetivo de avanzar sobre el conjunto de la educación superior, hoy sólo intentan mantener arancelados los posgrados. Y, por si fuera poco, tratan de devaluar los títulos de grado para hacer crecer el mercado de los posgrados pagos. Además, intentan lavarse la cara planteando “la necesidad de que el Banco Mundial recupere legitimidad en la sociedad” ya que “durante la década de 1990 (…) la institución pagó un costo por las intervenciones fallidas en el campo educativo, lo que provocó cierta resistencia entre los actores del campo. En tal sentido, se recomendó evitar excesos de protagonismo público, y operar mucho más sobre la base de una institución de respaldo y consulta de las

Especial Mar del Plata AGRUPACION ESTUDIANTIL

LIBERTARIA

la COLMENA

El 21 de junio nos encontramos con que 11 estudiantes, un graduado y una docente de distintas carreras de la facultad de humanidades estaban siendo imputados bajo la ordenanza del consejo superior 822/90 titulada Régimen Disciplinario Estudiantil (en adelante OCS 822/90). El motivo de la apertura de dichas causas se debió a un conflicto iniciado en el año 2009 en el marco de la exigencia de la realización de concursos transparentes en geografía. Tal hecho no es nuevo en esta unidad académica ya que lo mismo se intentó hacer en años anteriores con compañeros de la carrera de filosofía por reclamos similares. Quien se aprecie de ver la realidad marplatense notará que estos hechos no son aislados, basta ver la represión a los trabajadores del puerto, a los sin techo en el barrio Pueyrredón, por no hablar de los horribles acontecimientos a nivel nacional como la represión a los docentes de Santa Cruz, a los petroleros en Las Heras y un largo etcétera. Ante el amedrentamiento de la gestión de humanidades los estudiantes demostramos que el músculo de la organización lejos de estar atrofiado se muestra firme. La masiva asamblea del día 27 de junio vislumbró dicha capacidad de reacción, mostrando que buena parte de los estudiantes comprendimos que el derecho a huelga (es decir la toma de la facultad) es la herramienta más efectiva para contrarrestar el avance de la gestión y que la masividad se logra con medidas de lucha concretas como esta y no con la prudencia predicada por corrientes que con el maquillaje de la unidad y la “masificación” terminan pateando el conflicto para una próxima asamblea que, como nos muestra la experiencia, siempre suele tener menor concurrencia. Paradójicamente la medida mostró su efectividad antes de comenzar la asamblea; la decana Rosenthal (del Frente Para la Victoria) , viendo que era muy probable que se tomara la facultad por la gravedad de los hechos, mandó a uno de sus vasallos a comunicar que la intención de la gestión era echar para atrás las acusaciones pero dejando en claro que no era por voluntad política sino por presión de los estudiantes, reconociendo que lejos de estar arrepentidos por poner en juego la reputación y la continuidad en los estudios de los compañeros, lo harían por el apoyo masivo de los estudiantes. Luego de mocionar y votar afirmativamente la expulsión del secretario de Rosenthal, se prosiguió con la asamblea votando la toma de la facultad hasta que no se desprocese a los compañeros y se derogue la OCS 822. Tras la segunda asamblea el día jueves 30 se ratificó la medida de lucha. A esa altura era prácticamente un hecho el desprocesamiento de los compañeros, pero estaba en duda la derogación de la OCS 822. Lo cierto es que la gestión nos vio divididos en este punto y pudo ver que no íbamos a ir a fondo, al menos de conjunto, por la abolición de esta herramienta que tienen las gestiones para disciplinarnos. Con esto no queremos decir que de haber ido de conjunto hubiésemos logrado de por sí la derogación, pero si habríamos dejado el precedente de que la lucha contra la mercantilización de la educación la vamos a llevar hasta las últimas consecuencias, intentando hacer extensivo dicho espíritu a otras unidades académicas (como por ejemplo con Cs. de la Salud y T.S. que se encontraba con el mismo problema).

3 La lucha contra la Ley de Educación Superior (LES) menemista es la posta que se han venido pasando generaciones de estudiantes de mano en mano desde 1995 hasta hoy. Por más que quieran desdibujar el reclamo en nombre de lo “nacional y popular” de este gobierno, los estudiantes tenemos memoria. iniciativas nacionales y provinciales.” En esta diversificación de estrategias se promueven, por ejemplo, los recursos propios. Esto implica que en cada universidad o facultad se gestione el “apoyo financiero” de agentes privados (por ejemplo a cambio de servicios, como es el caso del Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA). La CONEAU en tiempos K ha estado lejos de eliminarse (como sería deseable) o de reemplazarse por un organismo “nacional y popular”. Más bien resultó que el gobierno, mientras dice rechazar las políticas neoliberales, acreditó más carreras que el gobierno menemista. A su vez, se profundizó la mercantilización de la educación y de la ciencia que se produce en las Universidades Nacionales, multiplicándose los convenios de las Universidades con empresas privadas. Así, el movimiento estudiantil siguió de cerca toda una serie de pantomimas sobre la posible derogación de la LES y aprobación de una nueva, la LENES, supuestamente progresiva. Ya en el 2008 se anunciaba la sanción de esta nueva ley, habiendo proyectos por parte del Frente para la Victoria (FpV) que se cajonearon indefinidamente. Hoy hay un proyecto nuevo del FpV, de Puiggrós, también a la espera, pero usado en campaña para mostrar una perspectiva progre. Estos proyectos ni siquiera rompían con los dos rasgos más salientes de la mercantilización: organismos de control con participación directa de la burguesía (no sólo a través del Estado) y financiamiento con recursos privados. A pesar de esto, todo este teatro oficialista genera expectativas en los sectores del movimiento estudiantil que proponen “ir por la positiva” y acercar posiciones con distintos proyectos de ley. Un posicionamiento por la positiva implica en realidad romper con estas políticas de mercantilización de la educación e implica oponerse a las políticas de la burguesía y el Banco Mundial: no hacerle guiños a tendencias progresistas que no van a tomar este rumbo, sino que van a cambiar algo para que nada cambie. Después de la acreditación, la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Nordeste recortó drásticamente su carrera de grado. El resultado: la formación en investigación pasó a posgrados pagos, convirtiéndose la carrera de grado -en la práctica -en un profesorado de Letras. Sobre todo en las carreras asociadas a la investigación científica se puede ver cómo irrumpe la mercantilización del conocimiento y los saberes producidos en las facultades. Un ejemplo claro de esto es la Cátedra 3 de la materia de Farmacología, de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, al servicio de los intereses de Bagó; o las cátedras que se crean en la UTN al servicio de VolksWagen. Algunos cambios se hacen antes incluso de acreditar para evitar enfrentar al movimiento estudiantil. En Ingeniería química de la UBA hace ya algunos años, se fugaron hacia delante todas las materias especializadas en petróleo, creando con las mismas materias (antes optativas de grado) un posgrado pago. Para evitar este avance en la mercantilización de la educación, nuestra tarea principal es poner en pie, a lo largo y ancho del país, un movimiento estudiantil horizontal y combativo, que adquiera fuerza en cada lucha y que -de una vez por todas- logre la derogación de la LES; para así empezar a esbozar otra educación y aportar sus fuerzas a un movimiento revolucionario. Luego de un exitoso proceso de lucha que contó con 11 días de toma del establecimiento de la facultad de humanidades, difusión en los medios y más actividades, seguimos ratificando que la acción directa y la asamblea de base no solo son los mecanismos más democráticos sino los más efectivos a la hora de enfrentar el avasallamiento a la educación por parte de las autoridades de turno.

Finalmente el día jueves 07 marchamos al rectorado para llevar la postura al consejo superior del rector Morea (candidato a vicegobernador por el FAP) de que no íbamos a aceptar ningún código de disciplinamiento, entendiendo que ningún poder centralizado se va a privar de tener herramientas que le permitan reprimir a los sectores dominados (no está de más recordar que la composición de los órganos de cogobierno es profundamente antidemocrática). En concreto, interrumpimos el superior no dejándolo sesionar. El mismo día, a las 16 horas, se realizó la tercer y última asamblea donde si bien no se logró uno de los dos objetivos (la derogación de la OCS 822), se resolvió levantar la toma porque el escenario dejaba de ser la facultad y pasaba a ser el rectorado, ya que este tiene la potestad de derogar dicha ordenanza. El proceso de lucha dejo un balance positivo (con los 11 compañeros desprocesados) viendo el vaso medio lleno. Lejos de conformarnos con esto entendemos que el único camino para conquistar derechos sigue siendo la acción directa y lo podemos ver ya que hubo seis compañeros de salud imputados y al no responder con esta metodología de lucha el superior no tiró para atrás sus causas. Como sabemos, las políticas neoliberales, en buena medida, siguen su cauce también con el gobierno de CFK. La ley de educación superior menemista sigue vigente y la intención de acreditar las carreras a organismo de evaluación externos como la CoNEAU (o su variante ANFHE –CUCEN) es palpable. Sirva de ejemplo recordar que en la facultad donde hay mayor capacidad de respuesta se acreditaron a la CoNEAU los posgrados de historia y letras. Al respecto y con la poca información que circula es imperioso mantenernos en guardia, ya que en agosto está programado la próxima reunión plenaria de los decanos de la ANFHE[2] en Mar del Plata con el antecedente de que el ministro de educación Sileoni el año paso declaró de interés público los profesorados (bajo el artículo 43 de la LES), lo cual evidencia que en la agenda del gobierno esta presente la profundización de la mercantilización de la educación. El problema de la acreditación, la falta de financiamiento, la intromisión de las empresas y el clero en la educación pública y el financiamiento al sector privado de la educación es una realidad que tiene su correlato en el mantenimiento por parte de este gobierno de las leyes punitivas de asociación sindical, en las leyes de flexibilización (eufemismo de precarización) laboral, etc. En este sentido, entendemos que como movimiento estudiantil tenemos que apostar a hacer extensivo no solo al resto de los estudiantes de los diferentes niveles educativos de la ciudad sino también al resto del movimiento estudiantil a nivel nacional, reconociendo que no alcanza con realizar reclamos aislados, sino que hay que potencializar la unidad entre estudiantes y trabajadores, comprendiendo que un problema estructural no se soluciona de la noche a la mañana sino con el compromiso de los oprimidos de superar el estado actual de explotación y dominación.


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Para repudiar a los docentes de ADOSAC

¿Que medios burgueses se llevaron el premio al mas reaccionario? Cuando se trata de un reclamo que afecta intereses directos, no importa si de burguesía de derecha tradicional o de la burguesía progresista nacional y popular se trata: la clase dominante cierra filas contra los trabajadores. Si bien esto es algo que se puede ver cotidianamente en numerosos aspectos de la lucha de clases, los medios de comunicación burgueses se encargaron de recordárnoslo con especial énfasis en la cobertura que dieron a la lucha llevada adelante por los docentes santacr uceños (nucleados en la Asociación Docentes de Santa Cruz, ADOSAC).

Apelaciones de Río Gallegos. “Los docentes deberán acatar la conciliación obligatoria” (11/06) tituló por entonces el diario “progre” por excelencia, sin entrecomillar, ni tomando distancia en el título. Sin ánimos de presentarlo como menos peor, pero sí de contrastar, La Nación se atuvo al credo liberal periodístico tradicional ante un dictamen anterior titulando que “Un juez ordenó el desalojo de los maestros que cortan rutas en Santa Cruz” (25/05). A la operatoria recurrente de elegir voces gubernamentales para poner en agenda la visión represiva de un hecho, Página/12 le sumó un copy/paste directo del Boletín Oficial.

Sin ánimos de juzgar aquí la legitimidad del reclamo (que consideramos, la tiene por demás), analizaremos las operaciones de ocultamiento y desvíos discursivos expresados en las gacetas que representan a distintos sectores de la burguesía local: la oligarquía tradicional (La Nación), nueva derecha liberal (Clarín), progresista nacional (Página/12) y al kirchnerismo (Tiempo Argentino/El Argentino). Que La Nación y Clarín mantengan una construcción de la noticia en forma reaccionaria al reclamo de los trabajadores, es algo bastante predecible. Sin embargo, medios que pueden estar mas vinculados con el progresismo, como Página/12 o bien Tiempo Argentino, se encargaron de jugar un rol todavía más reaccionario que los medios identificados con la derecha. ¿Sorpresa? Si ubicáramos a los medios en un mapa político netamente discursivo, probablemente lo sería. Si, en cambio, tenemos en cuenta el lugar dentro de la hegemonía burguesa que ocupan cada uno de los sectores con los que tales medios están vinculados, el margen de sorpresa se reduce bastante. Invisivilización y ocultamiento, son las primeras estrategias que cualquier medio de la burguesía se da en el momento que se explicita un conflicto contra el Capital, o el Estado, que es lo mismo pero en otra forma. Al mismo tiempo, recordemos que lograr la categoría de “noticiable” para un medio burgués de Argentina, requiere que la magnitud del conflicto sea proporcional a la cantidad de kilómetros que distan de Buenos Aires. Sin embargo, la golpiza propiciada por una patota de la UOCRA a los docentes al tercer día de iniciado la medida de huelga (12/04), fue el nefasto catalizador para que el reclamo docente cobrara cierta visibilidad de en los medios burgueses, pero en función de los golpes recibidos y no del reclamo que llevaban adelante. Luego de ese momento, tuvo que pasar un mes de conflicto interrumpido para que la huelga de los docentes alcanzara el status de noticiable en los medios mencionados. Allí comenzaron a verse los primeros desplazamientos coherentes con el conservadurismo burgués, centrando la noticia sobre un servicio no prestado en vez de sobre un salario que no llega a cubrir la canasta básica de las latitudes santacruceñas.

Los títulos “Cuarenta y dos días sin tizas” (03/06) y “Santa Cruz sigue sin clases” (09/06), podrían así ser atribuidos a un medio burgués muy de derecha por la claridad de ejecución que logra la operatoria mencionada. Sin embargo, estos titulares corresponden a Página/12, que de no ser por estar emparentado discursivamente con el progresismo, no tendría en este caso mucho para diferenciarse de la más recalcitrante columna de La Nación o Clarín. En el día 10 de junio por la noche, un grupo proveniente de una unidad básica vinculada a Rudy Ulloa (actual secretario de medios de la presidencia), tomó la sede del sindicato ADOSAC, en una acción destinada a amedrentar a los docentes en lucha. Sin embargo, el aspecto patoteril de la acción fue algo mucho menos que resaltado en la editorialización de los titulares. En lugar de eso los medios de la burguesía caracterizaron al grupo como “alumnos”, tratando de despegar el sentido violento y sectario a través de la palabra que eligieron, más bien vinculada al de “blancas palomitas” que a un grupo de choque intersindical. La coincidencia entre los cuatro medios en cuestión vuelve borronear las fronteras que el progresismo sugiere dibujar con el fin de presentar a una burguesía como “menos peor” que otra: - La Nación: “Santa Cruz: los alumnos desalojaron el gremio docente” - Clarín: “Santa Cruz: alumnos protestaron tomando el sindicato de docentes” - Página/12: “Estudiantes tomaron la sede de ADOSAC” - El Argentino: “Padres y alumnos, cansados de la falta de clases, toman gremio” El caso de Página/12 es particularmente llamativo, dado que directamente no menciona el vínculo de esta patota con el gobierno (además de la escasísima extensión de la crónica del hecho), algo que sí fue mencionado en el cuerpo de las notas que La Nación y Clarín publicaron ese mismo día, aprovechando para pegarle al gobierno por las conocidas diferencias que mantienen con el sector de la burguesía kirchnerista. Como nota de color, ante este hecho Clarín habría entrado en una contradicción interna tal (entre pegarle al gobierno y repudiar el reclamos de los trabajadores docentes) que concluyó en borrar las dos notas publicadas acerca del tema de su edición online, a pesar de que el buscador de su página encuentre las publicaciones.

Invisivilización y ocultamiento, son las primeras estrategias que cualquier medio de la burguesía se da en el momento que se explicita un concto contra el Capital

Uno de los más tradicionales tiene por base el presuponer una división esencial en entre los usuarios de un servicio y los trabajadores, dando por hecho que los usuarios no son trabajadores, y estableciendo así un supuesto conflicto de intereses entre trabajadores que envían a sus hijos a escuelas estatales y trabajadores de la docencia. Es en esta presuposición anticipada, premeditada, y ejercitada en cada redacción, donde se hace efectiva la violencia simbólica que da por resultado el mito de una división entre “usuarios y huelguistas”.

Otra operatoria tradicional que realizaron los medios burgueses, es la de dar por hecho una postura particular, borrando tal particularidad en los titulares. Así es que Página/12, luego de que los supuestos “estudiantes” tomaron la sede del sindicato ADOSAC, se puso la sotana judicial titulando con palabras propias el dictamen de la Cámara de

Como es sabido, la intransigencia del gobierno provincial, catapultó aún más la decisión de los docentes de ADOSAC de buscar la nacionalización del conflicto viajando a Buenos Aires. Durante la noche del acampe frente al ministerio de Trabajo, fueron reprimidos por la policía federal. Si bien Página/12 y La Nación se aferraron al criterio periodístico básico de una cobertura más, Clarín, Tiempo Argentino, y El Argentino se encargaron de ponerle un poco de color a este episodio. Los jóvenes matutinos ultra K, se encargaron de destacar que el ministerio de Trabajo “recibió” a los docentes santacruceños, omitiendo que ese recibimiento se pasó de cocción en su calidez, sin contar que tampoco mencionaron palos, ni camión hidrante alguno. El tabloide de la corneta, dado su enfrentamiento con el kirchnerismo, ya no se preocupó tanto por repudiar el reclamo docente como por sacar provecho de la situación dando voz a los trabajadores, y resaltar las declaraciones en las que funcionarios K mancaron la represión. Cualquiera que piense que este párrafo tiene pretensiones humorísticas, se equivoca. - Tiempo Argentino: “Trabajo volvió a recibir a los docentes” - El Argentino: “El Gobierno recibe a los docentes de Santa Cruz” - Clarín: “¡Cuántas protestas hay acá y sólo a nosotros nos reprimen!” - Clarín: “Filmus justificó la represión a los docentes de Santa Cruz” Luego de la represión al acampe, el gobierno decidió continuar su escalada represiva, ahora por la vía judicial, amenazando a los docentes de quitarles la personería jurídica al gremio ADOSAC, en caso de que no empezaran las clases. A fin desplazar del centro de la escena un reclamo salarial resuelto en forma represiva, todos los medios de la burguesía focalizaron sus titulares sobre la vuelta a las clases. En este punto, la indiferenciación alcanzada por los distintas prensas burguesas en cuanto al interés de barrer por completo el reclamo de los trabajadores, di por resultado titulares casi calcados: - La Nación: “Después de 58 días suspenden el paro docente en Santa Cruz” - Clarín: “” - Página/12: “De vuelta a las aulas en Santa Cruz” - El Argentino: “Santa Cruz vuelve a las aulas tras 59 días de paro” - Tiempo Argentino: “Santa Cruz: volvieron a clase los docentes” Si la “pluralidad de voces” militada por el movimiento kirchnerista es un factor que el benevolente “apoyo crítico” rescata, la cobertura que los medios oficiales y oficialista dieron a un reclamo -con sobrada legitimidadmuestra a las claras que la amplitud de esa pluralidad puede llegar a abarcar a la derecha, a la burguesía local, y hasta al reformismo (que también es burgués). Sin embargo, lo que sí es seguro, es que la “pluralidad de voces” no incluye a la voz de los trabajadores.


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la doble tarea del movimiento estudiantil

Kirchnerismo y burocracia El kirchnerismo ha decidido, desde el año pasado, comenzar a avanzar sobre el movimiento estudiantil. Esto nos trae hoy, a semanas de las elecciones de centros de estudiantes y de las elecciones nacionales, ante una situación crítica: la posibilidad de perder la autonomía y la independencia

estudiantes un puntal de la política del FpV. Esto significaría una pérdida absoluta de autonomía de las herramientas organizativas del movimiento estudiantil, subordinándolas a las necesidades del gobierno nacional y el Estado.

Está claro el alineam iento de las autoridades de la UBA con el gobierno naciona l de nuestros espacios de organización. Hoy vemos que las agrupaciones estudiantiles K no son simplemente organizaciones afines al gobierno, ni son tan sólo agrupaciones que coinciden ideológicamente con el kirchnerismo: La Cámpora y demás organizaciones K son el brazo del gobierno nacional en el movimiento estudiantil, y por esa misma razón es que son absolutamente incapaces de cualquier crítica a las políticas que lleva adelante el gobierno de Cristina Kirchner. La discusión que se presenta es ¿cómo enfrentar una avanzada directa del Gobierno y del Estado sobre los espacios de organización del movimiento estudiantil? ¿cómo garantizar la autonomía de nuestras herramientas político-gremiales, respecto del Estado y los partidos políticos? Está claro el alineamiento de las autoridades de la UBA con el gobierno nacional. Basta mencionar la inauguración de la Cátedra Néstor Kirchner en la facultad de Ciencias Sociales por parte de los decanos Trinchero (Filosofía y Letras), Caletti (Sociales) y Aliaga (Exactas) en abril de este año, el ex decano Sorin (Arquitectura) miembro de Carta Abierta, con su sucesor, Cajide, quien en mayo de este año participó en un acto conjunto con Boudou, Scioli y Hallú en el aula magna de la facultad, la asistencia de Hugo Trinchero al acto de lanzamiento de la precandidatura de Tomada, Boudou y Filmus, en el microestadio de Argentinos Juniors a fines de marzo, en consonancia con la posibilidad de que el decano pudiera ocupar un lugar en la lista. Se perfila desde el gobierno la intención de reeditar una situación que no se daba en la UBA desde la época de Franja Morada: la hegemonía del partido gobernante en todos los ámbitos políticos de la Universidad. La cúpula universitaria ya está ganada para el kirchnerismo. La intención de las agrupaciones estudiantiles K es completar el cuadro en el movimiento estudiantil, para hacer de los centros de

Macri y Cristina. Las agrupaciones K quieren subordinar nuestros órganos de lucha a un gobierno responsable tanto del vaciamiento presupuestario sistemático -causa del hacinamiento y del incumplimiento de las normas mínimas de seguridad edilicia- como del desmantelamiento de las carreras de grado a través de las acreditaciones, vía reforma de planes de estudio. El kirchnerismo estudiantil es garante de la política universitaria del gobierno nacional, expresada perfectamente en el proyecto de ley de Adriana Puiggrós. Este proyecto retoma reivindicaciones del movimiento estudiantil -boleto estudiantil y comedores- pero garantiza la continuidad de lo más nefasto de la política educativa menemista: la intervención del poder ejecutivo en los contenidos y estructruración de las carreras universitarias, potestad que hasta ahora sigue correspondiendo en la UBA al consejo directivo. Pero el aspecto más grave es el silencio de estas agrupaciones frente a la represión ordenada desde el gobierno nacional y desde provincias oficialistas. Por su organicidad al gobierno nacional, las organizaciones estudiantiles kirchneristas minimizan o desligan de toda responsabilidad al gobierno, tratando por ejemplo de desvincularlo de la patota sindical que mató a Mariano Ferreyra.

y Letras, desconocerá las asambleas como máximo órgano de decisión de los estudiantes, y reducirá toda participación política a un apoyo incondicional al “modelo nacional y popular” Desde el FeL vamos a seguir luchando para que los centros de estudiantes sean democráticos, asamblearios y de base: que discutan la política del movimiento, y sostengan un trabajo militante concreto sin ser tutelados ni por organizaciones polìticas ni por el Estado. Un centro como lo hemos descrito se encuentra en diametral oposición a los centros de servicios, legado de la Franja Morada, aún enquistada en algunas facultades. Un centro proveedor de servicios (como bar y fotocopiadora) no sólo exime al estado de toda responsabilidad de garantizar una educación verdaderamente gratuita, que incluya materiales de estudio y comidas a precios populares, sino que también pone a nuestro gremio en el lugar de una pequeña patronal más que explota a sus propios compañeros estudiantes. De este modo, el centro de estudiantes se desvía de sus propósitos políticos, para privilegiar los económicos o administrativos.

Los peligros que entrañaría esta perspectiva pueden verse en el accionar de estas agrupaciones en los últimos meses. En marzo de 2011 La Cámpora organizó “contramarchas” para “escrachar” la manifestación de los activistas ambientalistas de Mendoza, que luchaban para frenar el avance de la megaminería destructura del medioambiente. Esta misma organización, alineada con el gobernador de Formosa Gildo Insfrán, garantizó el “desalojo quirúrgico” del acampe Qom en la 9 de Julio, y luego quiso ocultar su accionar con un comunicado trucho que afirmaba que los Qom habían levantado el acampe voluntariamente. En las facultades y secundarios, hemos sido La coyuntura actual exige al movimiento testigos del accionar carnero que han teniestudiantil una doble tarea. Por un lado, do estas agrupaciones en los últimos condebemos neutralizar el avance del gobierflictos en defensa de la educación pública. no nacional en el movimiento estudiantil, Han actuado en pos de romper masivas discutiendo la importancia de la indepenasambleas y ningunear las reivindicaciones: En un contexto de escalada represiva a nivel dencia política y las implicancias de su en Filosofìa y Letras ridiculizaron la toma, nacional, de avance del Estado sobre la edu- pérdida a manos del partido gobernante. afirmando que los estudiantes exigíamos un cación pública (acreditaciones, ahogo pre- Por otro lado, es imprescindible comenzar edificio “con pileta y solarium”. Durante la supuestario), y de ofensiva kirchnerista en el de una vez por todas a romper las estructoma de Sociales, llegaron al punto de lla- movimiento estudiantil, debemos subrayar turas burocráticas de nuestros centros de mar a desalojar la facultad. A nivel secun- la necesidad de luchar por la independencia estudiantes. Es urgente terminar con los darios, las agrupaciones alineadas con el de nuestras herramientas político-gremia- centros proveedores de servicios, y con las gobierno hicieron lo imposible durante las les. Un centro de estudiantes kirchnerista, estructuras verticalistas que reducen los movilizaciones estudiantiles centros a su comisión direcdel año pasado para remi- En un contexto de escalada represiva a nivel tiva. De cara a estas tareas, tir las críticas únicamente a métodos anarquistas saEstado sobre la edu- los Macri, de modo de impedir nacional, de avance del brán cortar de raíz con los la coordinación efectiva con cación pública (acreditaciones, ahogo presu centros-PyME, y recuperar los estudiantes universita- puestario), y de ofensiva kirchnerista en el nuestros gremios levantanrios, claramente posicionauna política clasista. Para diantil, debemos subrayar do dos en contra del gobierno movimiento estu que nuestro gremio particiencia pend nacional. Ante la imposibili- la necesidad de luchar por la inde pe de la lucha de clases del dad de hegemonizar la Coor- de nuestras herramientas político-gremiales lado de los trabajadores, terdinadora Única de Estudianminemos con la burocracia. tes Secundarios, decidieron s e r á Un centro-patrón no puede luchar contra la dividir la lucha de los estudiantes creando un centro que calle ante el desmantelamien- explotación. una coordinadora K, la Federación de Estu- to de nuestras carreras a manos de la Codiantes Secundarios. En definitiva, su ali- NEAU (impulsada desde el gobierno), que Llamamos a todas las fuerzas de izquierda neamiento incondicional con el gobierno calle ante la represión del estado (recorde- a conformar frentes de unidad en las fanacional los lleva a posicionarse en contra mos que Cristina Kirchner ni siquiera men- cultades, los terciarios y los secundarios, de las luchas de las universidades nacio- cionó los muertos de Jujuy), y que reduzca para enfrentar esta avanzada del gobierno nales, que dependen directamente del go- la lucha de clases a un enfrentamiento con- sobre nuestras organizaciones de base, sobierno, y a romper con los estudiantes se- tra el Grupo Clarín. Será un centro que, tal bre la educación pública y sobre todos los cundarios combativos que se plantan ante como lo anunció La Cámpora en Filosofía compañeros que salimos a luchar.

La represión democrática Con la asunción de Néstor en el 2003 parecía ser -o al menos eso nos decían- que el Estado ya no iba a reprimir más. En los últimos meses, el progresismo y los kirchneristas críticos, parecen creer que la política represiva implementada por el gobierno nacional hacia los reclamos salariales y de vivienda, es una cuestión menor que se ha dado únicamente por tratarse de un período extraordinario del mandato de Cristina. Pero mientras tanto, Fuentealba era asesinado en Nequén, Julio López desaparecía en La Plata, y los casos de gatillo fácil en Argentina se multiplicaban hasta llegar a la triste cifra de hoy, de un pibe asesinado cada 26hs en manos de la policía. Ya en el 2009 el gobierno mostraba -cada vez más- lo imposible que es para la clase dominante mantenerse en el poder sin represión. El conflicto de Kraft y del Casino, entre tantos otros, habían dejado entrever la verdadera cara y rol del gobierno ante los reclamos obreros. Ese mismo año, por lo bajo, Cristina nombraba como Jefe General del Ejército al represor de Campo de Mayo, Luis Pozzi -el mismo que había ayudado en el célebre acto a Néstor a descolgar el cuadrito de Videla en la ESMA-. En el 2010 es asesinado nuestro compañero Mariano Ferreyra por la burocracia sindical adicta al gobierno de los Kirchner; y a los pocos meses, caen los compañeros del Indoamericano en una desesperada lucha por un lugar para vivir, tiroteados y vapuleados por un operativo conjunto de la Metropolitana y la Federal. Año 2011, el gobierno de Cristina ya en el triste podio de los gobiernos con más compañeros asesinados en la lucha, comienza a reprimir en forma descarada cualquier conflicto que amenace su modelo -de negocios-. La respuesta que se le dio a los ocupantes de las tierras en Formosa, Jujuy, y Tucumán; la represión a los docentes de ADOSAC en pleno centro porteño, y una larga lista, son los ejemplos de esta escalada represiva. Hoy, el operativo Centinela lanzado por la Ministra de la “seguridad democrática” Nilda Garré, pone 9 mil gendarmes en las calles. La única seguridad que garantizan los gendarmes en las calles es la del gobierno y los explotadores. ¿Qué podríamos esperar de un “modelo” con el que se llenan la panza los Blaquier y Cristobal López? No hay Estado sin represión, y este gobierno, por más que intente demostrar lo contrario, es el más sangriento desde el 83 hasta hoy. Por que el límite de la opresión del gobierno es la fuerza que el pueblo se muestra capaz de oponerle, enfrentemos al gobierno con organización y lucha. ¡Basta de represión!


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El estudiantazo continua... en Chile

Desde Mayo, en la región chilena se han desatado -una vez más- fuertes movilizaciones desde el sector estudiantil en defensa de la educación pública. La educación chilena es desmantelada sistemáticamente por las políticas neoliberales impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet y los gobiernos de “transición a la democracia” de la Concertación (frente que agrupa al Partido Socialista, el Partido Por la Democracia, la Democracia Cristiana y el Partido Radical Social-Demócrata). Estos partidos son continuadores de las políticas privatistas en la educación, de la flexibilización laboral y de la represión sistemática a las protestas del pueblo trabajador chileno, que se llevó la vida de compañeros y compañeras luchadoras desde sus primeros años de gobierno (basta recordar los nombres de Claudia López, Álex Lemún, Daniel Menco, Matías Catrileo, Rodrigo Cisternas, entre muchos otros). Dichos gobiernos y dichas políticas fueron enfrentadas -ya en el pasado- por un movimiento estudiantil que no solo supo ponerse de pie luego de las traiciones del bloque gobernante y sus falsas promesas, sino que en el 2006 marcó un punto de inflexión en la historia de las protestas del campo social, marcando una apertura, como demostraron las posteriores huelgas mineras, forestales y pesqueras. Hoy el escenario es claramente distinto. Con la derecha golpista nuevamente en el poder tras el agotamiento del discurso de la Concertación, el movimiento estudiantil se enfrenta, por un lado, a un discurso y a una política explícitamente privatista y, por el otro, a la tarea de salir a luchar por sus reivindicaciones históricas: la des-municipalización de la educación secundaria, el mejoramiento de la triste situación edilicia, la revisión de la Jornada Escolar Completa; el enfrentamiento a los elevados aranceles de la educación superior (cuyos niveles más bajos son prácticamente equivalentes al valor del sueldo mínimo), el bajísimo aporte estatal a ésta y los descarnados créditos con los cuales la mayoría de la población accede a ésta; entre otras. Sin embargo, también es distinto el escenario en otro aspecto: este año, las reivindicaciones han logrado sacar a la calle a un número de estudiantes y trabajadores que no se veían desde las movilizaciones secundarias del 86-87, logrando una histórica marcha en conjunto con sectores obreros de más de 400.000 personas solo en la capital, que logró, junto con el resto de las marchas, conquistar nuevamente el derecho de marchar por la avenida principal del centro de Santiago –la Alameda.

La nota siguiente es una entrevista a una organización hermana, el Frente de Estudiantes Libertarios (Chile). Al momento de realizarla, varios de los hechos que hoy determinan el futuro de las movilizaciones no habían sucedido aún. En este sentido, la lectura de esta entrevista debe hacerse con ese recaudo, y teniendo en consideraci��n que desde la entrevista hasta la fecha se concretó un cambio en el gabinete de Sebastián Piñera (o, más bien, un enroque, ya que los ocho cambios fueron prácticamente una rotación entre ministerios), un paro nacional convocado por la Central Única de Trabajadores y que la represión ha iniciado una escalada cuya crudeza fue demostrada sobradamente tanto en la jornada del 4 de Agosto, que sumó más de 900 detenidos (que se tomaron tanto desde la calle como desde los colectivos y el subte) y terminó con una noche inundada de cacerolazos como respuesta de la población a la brutalidad de la policía y de la política del Ministerio del Interior; como en el reciente asesinato de Manuel Gutiérrez, baleado por la policía mientras presenciaba las barricadas que se levantaban en su barrio. Desde ya que como Frente de Estudiantil Libertarios (Argentina) nos solidarizamos con la formidable y necesaria lucha que están dando nuestros compañeros y compañeras al otro lado de la cordillera. Vemos en las movilizaciones en curso una gran potencialidad, no solo por la cantidad de personas que han estado dando la pelea más de dos meses este año, sino también por la vasta experiencia acumulada en las anteriores luchas que lleva a los sectores más avanzados del movimiento a buscar la unidad con los trabajadores del cobre a través de la reivindicación de Re-nacionalización del cobre para financiar la educación pública y gratuita. Hoy el estudiantado y el pueblo trabajador chileno tiene una enorme tarea por delante: torcerle el brazo a la misma derecha que hace poco menos de cuarenta años iniciaba unos de los más oscuros periodos de la historia chilena, intentando borrar de un plumazo la organización de los y las trabajadoras. Hoy, más que nunca, con Manuel en la memoria, es necesario mirar atrás y recordar el Chile de los cordones industriales, el de los comandos comunales, el del pueblo consciente, organizado y decidido, y volver a mirar hacia adelante, hacia el rearme de los explotados. ¡Manuel Gutiérrez vive en los y las que luchan!

Entrevista al Frente de Estudiantes Libertarios de Chile FeL-Arg.: Bueno, primero podríamos tratar de hacer una introducción al panorama de las movilizaciones, que sirva para manejar fechas, sectores que están actuando. Luego, contar cuáles son los órganos de coordinación que existen y a través de qué organismos está pasando la organización de las movilizaciones. FeL-Chile: Bueno, en torno a fechas, podría decir que las movilizaciones este año partieron bastante tarde con respecto a lo que estábamos acostumbrados: fueron comenzando por el mes de Mayo. En ese sentido se demoraron un poco en alcanzar el techo de masividad que se consiguió en el último mes, con las manifestaciones ya de cien mil, doscientas mil personas. En torno a los sectores principales, comenzó fuertemente con los universitarios tradicionales, con una pequeña pero creciente presencia de sectores no tradicionales, que son privadas nuevas; y ya para la primera gran marcha entraron con fuerza los secundarios, y se han mantenido alrededor de un mes y un poco más movilizándose por sus propias demandas, pero, digamos, siempre la movilización es conjunta. La organización principal que está coordinando todo el tema tanto las reivindicaciones como de los tiempos políticos es la ConfECh, la Confederación de Estudiantes de Chile, que agrupa a las federaciones de todas las universidades tradicionales, que son las creadas antes del

año 81; y agrupa a universidades estatales (o, digamos, formalmente estatales) y privadas antiguas. Estas son las universidades que tienen mayor poder de convocatoria, una tradición de participación política y federaciones estudiantiles “históricas”. En cuanto a grupos políticos, la hegemonía es la misma de siempre, o sea, numéricamente las Juventudes Comunistas son el grupo por lejos más posicionado, tanto en número de militantes como en número de dirigencias que ocupan, pero por primera vez en mucho tiempo su poder hegemónico no es tan grande, no tanto por la presencia de federaciones de derecha -porque solo hay una -o de federaciones de la Concertación, que es el centro, sino más bien por la presencia amplia de muchos sectores de izquierda formalmente revolucionaria, que tienen pequeños puestos: una federación, dos federaciones, puestos en los plenos de federación y posiciones que refrenan un poco esta presencia hegemónica de las Juventudes Comunistas (JJCC). Ahora, hay que entender que justamente el hecho de que estas movilizaciones sean tan masivas también limita en gran medida la posibilidad que tenía cualquier grupo político de poder actuar sin responderle a las bases.

tán llevando a cabo el PC y la Concertación, y cómo se traduce eso en las federaciones o en las organizaciones de los estudiantes?

FeL-Arg.: Claro. Me sorprendió mucho, por ejemplo, en la marcha del jueves ver a muchos partidos que antes no salían a la calle ni para celebrar, digamos. ¿Cuál es la política que es-

pulsar nuestras políticas de manera pura, no tenemos esa capacidad. En este instante están con el tema de llamar a un plebiscito nacional y avanzar hacia una Asamblea

FeL-Chile: En general ninguna organización de izquierda tiene línea adecuada para el minuto. Estamos todos tratando de adecuarnos a esta explosión de manifestación que nadie se esperaba. La Juventud Comunista, en ese sentido, ha tratado de impulsar, o más bien, se ha visto enfrentada a impulsar en cierta medida nuestras políticas, digamos, porque coinciden; nosotros tuvimos una gran incidencia en que se adoptaran, pero tampoco nosotros hemos sido capaces como FeL de im-

Constituyente, que son las posiciones que ha tenido el Partido Comunista, no la Juventud, es decir, la han estado bajando debido a este callejón sin salida en el que nos encontramos actualmente. Y, bueno, la Concertación es casi un factor inexistente, a excepción del presidente de la Federación de la Universidad Católica, que de todas maneras es muy cuestionado dentro de la ConfECh por la gente de izquierda, ya que esa universidad se movilizó en un grado mucho menor a todas las demás de Chile, y es un lugar donde nosotros tenemos una presencia bastante buena y hemos estado presionando desde la izquierda a la federación. El asunto es que, aparte de este dirigente que es de la segunda universidad más importante, no tienen mucho, y son el vagón de cola de la Jota [JJCC]. El resto de la izquierda ha dado bote y ahora está actuando más en bloque, pero -como dije -son muchos, muchos grupos de descolgados. Francamente después de la Juventud Comunista, vendría algo así como la izquierda autónoma y el FeL. FeL-Arg.: Y eso que, dentro de todo, no son un grupo tan numeroso como la Jota [JJCC]. Ustedes sacaron como FeL un material hace un tiempo que hacía un llamado a la izquierda revolucionaria a sentar la unidad de los estudiantes. Esta crítica y este llamado a la unidad, supongo, se origina a partir de una mala práctica -bastante típica de la izquierda


trotskista acá en Chile- de división del movimiento. FeL-Chile: Históricamente, digamos, desde el año ’73 en adelante, la izquierda de intención revolucionaria ha tendido a hacer política satélite de una simple oposición a todo lo que diga el Partido Comunista. También porque hemos sido pocos, por una simple incapacidad propia de poder realizar política de verdad, pero también por una política ombliguista y sectaria. La izquierda chilena es muy sectaria. Entonces, como siempre, la práctica chilena del trotskismo ha sido siempre sectaria y ha sido siempre de grupos pequeños que se quiebran. No es ninguna sorpresa que tengan ese comportamiento, sobre todo de parte del grupo más grande – dentro del trotskismo- que es el Partido de los Trabajadores Revolucionarios – Clase contra Clase. Pero tiene que ver también con gente que viene descolgada de los grupos rodriguistas, que son grupos insurreccionales que provienen de la lucha contra la dictadura. Hay dos MIR distintos, y hay mucha gente inorgánica de izquierda que, en el fondo, debido a esta hegemonía del Partido Comunista (porque el Partido Comunista les gana las direcciones) aposta-

estatales. Eso, digamos, fracasó, y, entonces, si tú ves el petitorio nacional, en general tiene un vacío más o menos considerable en torno a las reivindicaciones hacia el sector privado, pero yo creo que eso no ha generado resquemores en los estudiantes que están movilizando esas casas de estudio y, es más, ellos están aprovechando este envión para perfeccionar su propia organización. Y además, bueno, porque está el tema del lucro, que es algo que los toca directamente. FeL-Arg.: Sí, eso pasa también, creo yo, porque hay un montón de universidades privadas a las que, de hecho, caen parte de los sectores bajos que no acceden a las universidades tradicionales. Si bien no es algo generalizable, hay algunos casos, sea por una cuestión de facilidades que dan para becas, para que ingresen mejores puntajes PSU, etc. Son capaces de captar sectores que no están en el sistema de universidades tradicionales. FeL-Chile: Claro, lo que pasa es que ahí hay dos cosas: hay un núcleo duro de universidades privadas que son de élite económica, que dan muchas facilidades para que gente de las clases más bajas puedan entrar con beca, como parte de su proyecto de forma-

se ha p o dido ver e s o hasta en Calama. En la ciudad de Calama, donde está Chuquicamata, hubo una huelga general hace un par de semanas, justamente por el abandono y por la falta de relación que tiene la ciudad misma con los recursos que genera la minería del cobre; no les llegan, les llegan al gobierno central, entonces está muy dejada de lado. Ahora, es un tema que efectivamente es complejo… es una reivindicación que está muy ligada a la izquierda, pero que ha logrado avanzar y que ha sido un punto de apoyo a la puesta en duda del sistema. Ahora, hay que entender que tampoco es algo que en general se abogue por lograr en esta movilización. La ConfECh tiene como punto principal y como punto inmediato los pisos mínimos, que tienen que ver con otras cosas; que son, digamos, la salida que se le estaba dando al gobierno: cincuenta por ciento de aportes basales a todas las universidades estatales, fondos de revitalización para todas las universidades estatales, la eliminación del crédito con aval del Estado y la expansión del Fondo Solidario –que tiene mucho menos interés –y la eliminación del decreto con fuerza de ley número dos, que prohíbe la organización estudiantil en muchas universidades privadas y que, además, prohíbe la participación de los estudiantes en los organismos colegiados, es decir, prohíbe el cogobierno y la participación estudiantil. FeL-Arg.: En el marco de esta reivindicación de la re-nacionalización del cobre y las huelgas mineras de las últimas semanas, ¿en qué medida se ha coordinado con ellos o en qué medida se siente la necesidad, por el techo que está alcanzando o que ya alcanzó la movilización estudiantil, de la unidad con la clase trabajadora?

ban a un quiebre de la ConfECh y a crear organismos paralelos sin ninguna representatividad, sin ninguna posibilidad de marcar tiempos políticos, sin ninguna discusión política real, entonces en el fondo era buscar crédito político usando a los estudiantes como carne de cañón. Nosotros pusimos un alto a eso y hemos estado ya en conversaciones con esos grupos y, si bien no son nuestros aliados estratégicos, sí coyunturalmente estamos trabajando con ellos. FeL-Arg.: El petitorio nacional: entiendo yo que, sobre todo con esta cuestión de que las universidades privadas están entrando, y, bueno, también por conversaciones informales, hay muchas universidades privadas que se están movilizando más que nada por un petitorio interno. ¿Cómo es este juego entre el petitorio interno y el grado de adhesión que se tiene respecto al petitorio nacional? FeL-Chile: En general yo tengo la impresión de que los estudiantes de universidades privadas que van a marchar, van a marchar por el petitorio ConfECh, pero también por esta necesidad de participación, de que el estudiante de la universidad privada se está dando cuenta de que es estudiante y no es cliente. El problema es que hay muchas universidades en las que está prohibida la organización estudiantil, en muchas universidades no existe la discusión política, entonces yo no sé si el análisis que ellos hacen es tan avanzado, creo que es algo mucho más en pañales, creo que la gente de las universidades privadas está empezando a organizarse ya de manera más estable, fundando federaciones, fundando centros de alumnos o democratizando las federaciones que habían levantado las rectorías para poder acreditarse. En ese sentido, tengo la impresión de que a nivel general no hay demasiadas contradicciones, ya que a comienzos de año, en las primeras movilizaciones, se superó esta reivindicación que tenían las Juventudes Comunistas y la Concertación, que era la del sentido público: que había universidades privadas que tenían sentido público y que entonces merecían recursos

ción ideológica, también; y que, digamos, esas son las universidades que tienen más presupuesto, que cobran aranceles más altos, pero que también dan al interior de las universidades privadas muchas facilidades de pago, entonces tienen mucha entrada a crédito de bancos y también las acreditadas pueden postular a créditos con aval del Estado; pero yo no diría que son las universidades privadas las que concentran a los estudiantes de los estratos más bajos, sino que son los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, que son, además, los que están menos acreditados, es decir, que en estricto rigor no tendrían mejor calidad, sino que, al contrario, serían los más precarios, los con créditos más altos y donde es legal el lucro, a diferencia de las universidades, donde está prohibido. FeL-Arg.: Y la gente de Institutos Profesionales e Institutos Técnicos, ¿está movilizándose? FeL-Chile: Muy poco, pero está saliendo. Sobre todo se ha visto gente de los más grandes, del DUOC y del INACAP. Lento, lento pero están. Han sido universidades privadas no tradicionales las que se han empezado a mover, yo creo por el asunto de que indirectamente igual tienen, por un asunto de carreras, más relación con lo que es la discusión política y tienen incluso más libertad en general, excepto universidades como la Gabriela Mistral, que son como corporativistas. El tema de los Institutos Profesionales está muy cortado por el asunto de las matrículas, de que el reglamento es muy duro, muy represivo, de que son gente de estratos muy bajos, entonces no pueden darse el lujo de perder el año y de que tienen que matricularse todos los años, por lo tanto los pueden sacar del sistema, simplemente. FeL-Arg.:¿Qué tanto eco hace la reivindicación por la re-nacionalización del cobre en los estudiantes en general? FeL-Chile: En los estudiantes en general está avanzando, en el sentido de que hace ruido en mucha gente la poca utilización que hace Chile del cobre hacia sí mismo, y también

FeL-Chile: El tema de la unidad con otros sectores siempre ha sido un elemento central en lo que ha sido la política del FeL. Ahora, la clase trabajadora en general está muy atrasada en lo que es su propia organicidad, entonces esta unidad, si no es en la lucha, en general pasa a ser siempre entre las distintas dirigencias -dado el atraso que tenemos en el país en cuanto a la organización sindical-. En ese sentido, las relaciones que se tenían, por ejemplo, con el Sindicato de Contratistas de la mina El Teniente de Codelco, que es la cuprífera estatal, era con el SITECO, un sindicato que se reconoce a sí mismo como mucho más izquierdista que el resto, pero que es uno de los menos representativos de los trabajadores de esa mina. Si bien fue muy representativo en el pasado, su dirigente principal, Jorge Peña, se tendenció demasiado hacia la izquierda y tuvo un desligamiento con una masa de afiliados. Actualmente, no es tan representativo como podría ser. En estos casos es que entra la duda de si son las bases sindicales las que están pidiendo esta unidad o si es la dirigencia de izquierda simplemente, esto es algo que también le ha pasado y que le pasa sobre todo al trotskismo. FeL-Arg.: Sí, suele pasar, de hecho, que usan

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los espacios políticos de masas como patio trasero. FeL-Chile: Claro. Hace muy poco, la semana pasada, hubo un paro de Codelco, el primer paro en décadas, de los trabajadores directos, no subcontratistas, y justamente por el tema de conflicto actual, que es la privatización de la empresa. Yo creo que está empezando algo; pero no hay que emocionarse y creer que estamos tomando atajos en la construcción, ni nada por el estilo. FeL-Arg.: También respecto a la coordinación con los trabajadores: justamente en la marcha del jueves había varios sindicatos, sobre todo de lo que es el Colegio de Profesores, que está directamente relacionado con el Partido Comunista. Esta presencia en general de sindicatos que se ve, sea de forma incipiente o para los paros nacionales solamente, ¿qué tan relacionada está con la Concertación y con el Partido Comunista? FeL-Chile: En general los organismos más grandes a nivel sindical son del Partido Comunista. La Confederación de Trabajadores del Cobre, que es la organización que agrupa a los trabajadores contratistas del cobre (de Codelco, digamos, no de las privadas), tiene dirigencia comunista y asimismo el Colegio de Profesores, entonces está el problema de que también la relación que se da entre la ConfECh y el Colegio de Profesores es cupular, tiene que ver con las dirigencias, y las políticas que el Colegio de Profesores implementa son las de su dirigencia; y ese organismo gremial, sindical, siempre ha tenido un problema de democracia interna bastante considerable. Lo que nosotros hemos estado intentando apostar ahora, porque se está dando ahora la política del acuerdo social entre sectores sociales populares en contra de este proyecto educativo del gobierno, es hacerlo por la base, con los profesores de los establecimientos, con los funcionarios de los establecimientos y haciendo un bypass a Jaime Gajardo y el resto de las dirigencias del Colegio de Profesores. Ahora, claro, a estas movilizaciones van varias organizaciones: está la ANEF también, que es oposición dentro de la CUT a Arturo Martínez, pero que ha comenzado a girar hacia no tanto tiempo; digamos que siempre ha sido de los sectores más movilizados, pero también si tú ves bien, han sido los dirigentes los que van a las marchas, los que tienen fuero, dirigentes nacionales, y no hay un paro de la ANEF, que la ANEF pare y saque a toda su masa de afiliados; pero yo creo que son pequeñas señales de que algo


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está pasando, no hay que minimizarlas, porque es algo que hace diez años no pasaba; hace cinco años pasaba muy poco, y ahora está pasando. En ese sentido, puede ser que, en cuanto a la capacidad de movilización “por abajo”, los estudiantes estén asumiendo un rol sustituto de los trabajadores por el nivel de retraso que existe, aunque el desarrollo en las masas de la clase trabajadora es incipiente, está avanzando. Está avanzando bien, nosotros le estamos poniendo energía, pero no estamos ad portas de la conquista del Palacio de Invierno. FeL-Arg.: En general, la organización con secundarios ¿qué tan avanzada es? Porque al principio mencionabas que las reivindicaciones son distintas, obviamente, por la especificidad que tiene cada nivel de la educación y que, sin embargo, están marchando juntos. ¿Cuál es el grado de coordinación que existe con los secundarios? ¿cuáles son las organizaciones a través de las cuales se están organizando los secundarios? FeL-Chile: Bueno, a diferencia de los estudiantes universitarios tradicionales, los secundarios no tienen una organización nacional y, de hecho, muchas veces no tienen ni siquiera una organización regional única. En Santiago tampoco hay una federación metropolitana. Hay una que se llama FeMES, que es la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios, pero no es la única organización. Eso se terminó en Santiago, por ejemplo, cuando se cayó la FESeS en los noventa, lo cual fue reconocido como una política errónea a posteriori por los sectores de intención revolucionaria, porque por eso mismo, por la incapacidad que tuvimos de ganarle al Partido Comunista, o de enfrentarlo políticamente, nos llevó a quebrar la organización social y a nunca más ser capaces de tener una organización unitaria en el sector secundario. A nivel nacional están la ACES (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) y la CONES (confederación o coordinación nacional). En general tienen varias organizaciones, pero están teniendo menos contradicciones en cuanto a cuándo bajar la movilización y hasta qué luchar que en años anteriores, aunque les sigue pesando no tener una sola organización de masas. A nivel de coordinación, los paros nacionales son conjuntos y se exige por ambas partes que en las instancias de reunión, de coordinación y de negociación o de lo que sea, sea con todos los sectores, que no sea sectorial. Eso está instalado tanto en los estudiantes universitarios como en los secundarios. FeL-Arg.: Por esta multiplicidad de organizaciones que hay en los secundarios, el gobierno en general o las personas que se están sentando a negociar, digamos más bien municipios en algunos lugares, mismo por el tema de la municipalización de la educación secundaria, ¿a qué interlocutores están reconociendo como válidos? FeL-Chile: Van, tengo la impresión, todos los grupos; lo que sucede es que no son tantos a nivel nacional. Está la ACES, está la CONES, que son los principales, y se habla con ambas. Ahora, en general, el interlocutor nacional es el Ministerio de Educación, en el sentido de que las reivindicaciones no son tanto por presupuesto o una pelea que se podría dar contra una municipalidad, sino que son por asuntos que requieren reformas, incluso algunas de ley, por lo que el interlocutor estaba siendo el Ministerio de Educación. Ahora bien, esto cambió hace un par de semanas, cuando el presidente Piñera dio una cadena nacional y se transformó él en el interlocutor en vez del ministro de educación, que estaba bajando muchísimo en las encuestas y estaba siendo la figura principal de este conflicto. Pero el presidente Piñera apareció en la tele hablando, tomando responsabilidad de todo lo que estaba sucediendo, pero desviando del asunto al Congreso; entonces él también aparece y desaparece automáticamente. FeL-Arg.: Claro, aparece solo para tirar el problema para otro lado. FeL-Chile: Exactamente. En general el gobierno se ve forzado a reconocer a los representantes que los estudiantes movilizados le lleven. El Ministerio de Educación intentó

n e g o c i a r, intento tener contactos con organizaciones de representación de universidades privadas, con federaciones de derecha, muy poco representativas, muy chicas, y eso fracasó. De hecho, varias de esas federaciones, como la de la Universidad Andrés Bello, fueron atacadas posteriormente por los centros de alumnos que ellas representaban, porque esta participación y esta negociación nunca fueron aprobadas; y ahí esperamos que se estén dando ya procesos de democratización de esas estructuras de representación. Tengo la impresión de que eso está sucediendo. FeL-Arg.: Esto tiene que ver con la historia que tiene el movimiento estudiantil, ya que la mayoría de las reivindicaciones que mencionas son históricas. Desde los ochenta, desde las movilizaciones secundarias del ’86, se arrastran parte de estas cuestiones: el fin a la municipalización, todo eso. Después viene el Mochilazo, después el 2006, el resurgir muy grande. De hecho, las movilizaciones de este año se han llegado a comparar en cuanto a número de personas movilizadas con la de finales de los ochenta. Respecto a la comparación con la experiencia más grande y más cercana, que es el 2006, ¿cómo ven ustedes, a nivel por ejemplo del apoyo que han tenido las movilizaciones por parte de otros sectores que no son estudianti- les? Y también, ¿ha habido o no una toma de lecciones con respecto a otras movi-

lizaciones anteriores? Por ejemplo el caso de 2006, que fue un fracaso rotundo el sentarse a negociar para sacar una ley que después terminó siendo igual a la Ley Orgánica Constitucional de la Educación, solo que con un par de cosas maquilladas. FeL-Chile: Bueno, yo creo que hay una gran diferencia entre lo que fue el 2006 y lo que es ahora. En primer lugar, tiene que ver con el movimiento universitario, que fue el que comenzó este año como fuerza, y con que el 2005 había tenido una horrorosa derrota como movimiento tradicional de estudiantes de la educación superior por haber justamente firmado su capitulación en el acuerdo ConfECh-MinEduc [Ministerio de Educación] de ese año, que creaba el Crédito con Aval del Estado, crédito que significó una catástrofe para todos los estudiantes que se financiaran de esa manera, con intereses de más del 6%. Creo que ahora va por el 5,8%, pero sigue siendo una cosa horrorosa. Después del 2006 para adelante y hasta este año, vimos casi la desaparición de las organizaciones de representación formales del movimiento estudiantil. La ConfECh se vio muy debilitada, muchas federaciones bajaron su quórum de votación, e increíblemente la participación bajó muchísimo y , claro, las movilizaciones eran llamadas por otros organismos, orga-

nismos informales que eran levantados por grupos políticos que ganaban rápidamente mucha representación; la política dejó de ser esa gran política, comenzó a ser local, muchos colectivos, muy poco partido tradicional. Eso comenzó a cambiar ya desde el año pasado, cuando nosotros comenzamos a identificar como FeL que el reflujo estaba terminando. Hoy día podemos decir que ya no hay reflujo, que comenzó ya esta escalada a nivel también de las reivindicaciones. El hecho de que haya un marco reivindicativo que no sea solamente coyuntural, sino que tenga bases sólidas para seguir siendo el mismo el próximo año, con objetivos estratégicos ya claros, que se haya logrado mantener la unidad. Que la Juventud Comunista tenga mayoría numérica, pero no mayoría hegemónica políticamente. Todo ese tipo de cosas, esta discusión ya que se está planteando de la inclusión de las nuevas federaciones en lo que es la estructura de la ConfECh también son índices que indican que se aprendieron las lecciones, o sea, las marchas de doscientas mil personas efectivamente no se veían desde la campaña del plebiscito del No. Y que vienen a marcar también – esto a título personal –que terminó este espíritu de los ’90, que era el espíritu de la transición.


Y, bueno, no es casualidad que sea justamente el sector estudiantil el que haga esto, porque es el que no vivió la dictadura y el que no se siente tan comprometido con los pactos que se realizaron para llevar a cabo la transición. Entonces eso marca un cambio rotundo en lo que era cómo se estaban llevando a cabo las movilizaciones y cómo era el comportamiento del movimiento popular. A nivel secundario, si bien ya no son grandes asambleas como las que se vio el 2006, yo creo que se avanzó, y se avanzó en organicidad, se avanzó en cómo llevar las discusiones. Hay muchas cosas que arreglar, por supuesto, pero el nivel de compromiso que se ha tenido este año ha sido gigantesco. Sobre todo pensando en que no han parado las movilizaciones; estuvo la Copa América, se decretaron vacaciones antes de tiempo, ha habido muchísimos desalojos y tampoco ha habido paros nacionales tan seguido. De hecho, es casi un milagro de combatividad el hecho de que haya paros nacionales cada dos semanas y estén saliendo todas las semanas más de cien mil personas. O sea, hay dos semanas que son una pausa casi en cómo se siente el conflicto en la calle, y, a pesar de eso, sigue saliendo la gente. FeL-Arg.: En relación a las movilizaciones en general, la respuesta del gobierno y cómo ha sido históricamente en Chile la cuestión de la represión a la movilización callejera: tengo entendido que por primera vez me parece que desde 2006 que se puede marchar por la Alameda[4] y que se puede, digamos, por una cuestión

de correlación de fuerzas creada en la lucha. En movilizaciones pasadas, 2008 o 2006, reprimían muy fácilmente y lograban dispersar las marchas. Este año las marchas en su mayoría, tengo entendido, se han desarrollado por la Alameda, pasando por La Moneda y culminando, como siempre, con represión. La respuesta del gobierno en general, a nivel discursivo, a nivel de aparato represivo, a nivel de políticas, ¿cuál ha sido? FeL-Chile: Al comienzo, el ministro Lavín centró su discurso en la violencia: en la violencia de la movilización, en la violencia de las tomas, en la violencia de los destrozos, de posibles saqueos, de la destrucción del orden público, en el sentido no de quemar la ciudad, sino del desorden en sí, el que no sucediera lo que estaba planificado que debía suceder; el que se cortara el tránsito con una movilización, criminalizando de una manera muy fuerte a todo el movimiento en general. Eso se vio forzado a cambiar luego de la primera movilización que alcanzó el techo de las cien mil personas; y se vio forzado a hacerlo por la fuerza que juntó el movimiento. Efectivamente yo creo que desde el suceso de la molotov al baño del subsecretario del interior[6] que estaban prohibidas, casi por ley tengo entendido, las marchas por la Alameda y acercarse a La Moneda haciendo algún tipo de manifestación. En ese sentido, las medidas de seguridad que existen en el centro de Santiago son muy grandes, con mucho carabinero, con mu-

chas fuerz a s especiales, con francotiradores, con helicópteros, con policías de civil e investigaciones. Pero ha habido un cambio muy grande de cómo era la represión en los gobiernos de la Concertación con respecto a la represión de ahora. Durante los gobiernos de la Concertación, hasta el gobierno de Bachelet, la táctica de carabineros era utilizar gases, utilizar agua, pero sobre todo tomar muchos detenidos y lanzar piquetes de carabineros a la pelea, a la pelea directa, a lumazos, a quebrar las movilizaciones a golpes. Hay incluso imágenes de carabineros disparando al aire en movilizaciones estudiantiles; balas, digamos, como munición de combate, no balas de goma, ni balines: balas, balas que matan, en cualquier lugar del cuerpo. Ahora, sí, hay mucha más presencia de inteligencia, hay mucha más presencia de infiltrados, hubo muchísimos desalojos de colegios en los primeros tiempos; como mencioné antes, alargaron las vacaciones y se ha acusado permanentemente de intransigencia, de sobreideologización, de estar siendo ocupados, manejados por grupos políticos oscuros, y ese ha sido el discurso permanente del gobierno para negarse a negociar, para negarse a ceder, para reprimir. Claro, y el cambio que ahora ha habido, que fue muy fuerte sobre todo en el 2006 cuando hubo conflictos muy grandes

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a nivel nacional, porque carabineros en esa represión horrorosa no solamente atacó estudiantes sino que además atacó a la prensa burguesa, y eso se defendió corporativamente: como le interesaba mostrar en ese minuto la represión, mostró; entonces, ahí fue el giro hacia el gas y el agua. Tú fuiste testigo de la cantidad de gas lacrimógeno que usaron en la última manifestación, y ese gas lacrimógeno no es el gas lacrimógeno que normalmente se usa en Europa, no es gas pimienta; es un lacrimógeno que es arma de guerra, está catalogado así por la Convención de Ginebra y prohibido, por supuesto. Entonces, claro, tú ves helicópteros, ves mucha caballería, ves carros blindados, pero, en general, ahora es mucho gas, mucha agua. Efectivamente esta manifestación fue la primera por la Alameda que estaba prohibida por la intendencia. Se marchó igual y se logró, efectivamente, se marchó hasta Los Héroes. Sin el permiso de nadie, digamos, y eso fue porque el movimiento social fue capaz de doblarle la mano a la intendencia. Pero, claro, al final siguió habiendo represión. No ha habido tantos detenidos: últimamente 60 o 70 por manifestación, en comparación con los 350 que habían en cada manifestación durante el gobierno de Bachelet.


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organizacion revolucionaria, elecciones burguesas Desde el Frente de Estudiantes Libertarios nos posicionamos de cara a las elecciones primarias y nacionales. Explicamos nuestra negativa a participar de las elecciones y por ende a llamar a votar a la propuesta presentada por el “Frente de Izquierda y de los Trabajadores”: más allá de las diferencias que mantenemos con las organizaciones que lo componen, buscamos que este texto plantee una discusión actualmente inexistente acerca de algunos puntos sobre estrategia y táctica revolucionaria. A continuación analizamos la validez de la utilización de las las elecciones por parte de las organizaciones revolucionarias en la coyuntura que transitamos; la conformación del FIT (integrado por el Partido Obrero, Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista), sus fundamentos y su elaboración programática para la campaña electoral. Nuestro objetivo final es comenzar una discusión para luego sacar conclusiones sobre las tareas a realizar por las organizaciones revolucionarias. ORGANIZACIONES REVOLUCIONARIAS Y PARTICIPACION ELECTORAL “El anarquismo, en primera instancia, no tiene nada en contra del voto en cuanto método, en cuanto mecanismo para saldar cuestiones que requieren soluciones prácticas, como puede ser la toma de ciertos acuerdos una vez que ya han sido planteadas y discutidas las diversas posiciones, o como puede ser la elección de un delegado o de algún representante. Lo realmente importante es el contexto dentro del cual se aplica el mecanismo. El problema es de fondo y no de forma, y precisamente la discusión de cuestiones formales obscurece el debate político. [...] Los anarquistas no estamos de suyo, por definición, en contra de las “elecciones” como mecanismo; si en las elecciones llamamos a anular el voto o a no votar, es por el contexto dentro del cual este voto se ejerce: dentro del aparato de Estado, que de esta forma valida su dominación sobre quienes nos vemos excluidos de la toma de decisiones (que coincidentemente, somos los mismos que nos vemos excluidos del festín de los empresarios). Cuando llamamos a anular, llamamos en realidad a la lucha en contra del Estado y el Capitalismo, no en contra de las “elecciones” como un suceso. Nuestra oposición no es al voto en cuestión, sino que al aparato estatal en toda su dimensión. Esto nos lleva, de hecho, a la cuestión de fondo ¿la falla está en la administración del sistema? ¿o es necesaria su superación revolucionaria? Y precisamente es este el tema central del cual las elecciones burguesas nos desvían, ayudando a limpiar el rostro al capitalismo. Otro efecto perverso de las elecciones burguesas, es la disociación que generan en nuestras existencias; las elecciones crean un espacio artificial, ad-hoc y ficticio, dentro del cual se maneja, supuestamente, el ámbito de lo político, dentro de lo cual se mueve la administración del poder. Esta es la lógica subyacente al principio mismo del Estado. Y es en este punto en el cual debe estar la crítica medular de los anarquistas a esta forma de ejercer la política: porque en nuestra concepción, el poder debe ser ejercido por los propios afectados, en los espacios cotidianos, en todos los ámbitos de nuestra existencia y no sólo en instancias “generadas-para-ello”. Porque el poder de la burguesía, aunque ideológicamente lo niegue, aunque ideológicamente se muestre sólo dentro de ciertos espacios artificiales, aunque ideológicamente utilice hasta la saciedad expresiones como “libre albedrío”, penetra hasta los más hondo de nuestras existencias, se inmiscuye en todos los ámbitos de nuestras vidas.” Como dice el extracto de texto recién citado, el anarquismo, y por ende nosotros, no nos oponemos a las elecciones en terminos morales o principistas si no que lo hacemos en terminos tácticos. Existen circunstancias particulares donde la presentación de frentes políticos de izquierda puede garantizar ciertas reivindicaciones para la clase trabajadora. Como ejemplo podemos marcar el caso del anarquismo español (nucleado en la CNT y la FAI) en la década del ’30. En aquella ocasión existián 30 mil presos po-

líticos, de los cuales una gran parte eran anarquistas. Frente a esta situación la CNT y la FAI deciden no confrontan abiertamente con el Frente Popular, compuesto por sectores reformistas y revolucionarios, que terminará ganando las elecciones. La CNT y la FAI, que contaban en conjunto con varios cientos de miles de militantes, deciden dar vía libre a sus miembros para elegir si votar o no al Frente Popular. Parte del crecimiento del Frente Popular sobrevino precisamente por el voto libertario. Finalmente, esto lleva a que los 30 mil presos políticos sean liberados al ganar el Frente Popular. Esta posición no respondía a una disputa dentro de ámbitos burgueses (idea que no compartimos), sino a la necesidad de liberar militantes luego de años de dura represión en un contexto en el cual el poder de la clase obrera era una amenaza seria para el capitalismo. Creemos que esta era la posición correcta por cuestiones tácticas, aunque en muy pocas ocasiones pueda darse una situación similar. No se puede obviar que las elecciones son un momento de especial permeabilidad a discutir política y creemos que es importante aprovecharlas haciendo propaganda de nuestras ideas revolucionarias. Sin embargo, creemos que la mejor propaganda consiste en mostrar que la democracia burguesa no es una vía para transformar la realidad ni disputarle el poder a la burguesía. Para nosotros parte de esta propaganda es no ir a elecciones ya que muestra una coherencia con esta posición. EL TROTSKISMO ANTE LAS ELECCIONES: ¿TACTICA O ESTRATEGIA? Uno de los argumentos esgrimidos en “El Partido Comunista y el Parlamentarismo” documento de la IIIª Internacional (1920) explica una de las razones por las cuales, para los bolcheviques, es correcto utilizar las elecciones y el parlamento como un terreno de disputa. El argumento se resume en que la utilización de la acción parlamentaria sirve como tribuna con fines de agitación revolucionaria: Esta acción parlamentaria, que consiste sobre todo en usar la tribuna parlamentaria con fines de agitación revolucionaria, en denunciar las maniobras del adversario, en agrupar alrededor ciertas ideas a las masas que, sobre todo en los países atrasados, consideran a la tribuna parlamentaria con grandes ilusiones democráticas, debe ser totalmente subordinada a los objetivos y a las tareas de la lucha extraparlamentaria de las masas. El error de esta argumentación consiste, desde nuestra concepción, en no considerar que la participación en las elecciones implica una subordinación a la legalidad burguesa -que es la que determina las reglas de juego-. Al perseguir una táctica que consiste en utilizar el parlamento como tribuna de agitación, el trotskismo termina cediendo parte de su programa y de su propaganda en función de poder participar. Lo que empieza pareciendo una herramienta extra de propaganda revolucionaria termina siendo el condicionante que encorseta la misma. El Estado tiene un mayor poder de adaptar y limitar la política de las organizaciones revolucionarias, que la capacidad de éstas de utilizarlo como herramienta.

T I F El

cion n e v n t e rec to ra l i u s y el

UNA CRITICA AL PROGRAMA Más allá de las críticas expuestas en los puntos anteriores, nos parece importante poner a discusión por qué no compartimos en varios puntos y niveles el programa del FIT. Lo citamos completo a continuación. Declaración programática del FRENTE de IZQUIERDA y de los Trabajadores (02/06/2011) Los siguientes puntos programáticos, que incluyen y amplían los que planteamos inicialmente como medidas de emergencia: 1-Salario mínimo igual al costo de la canasta familiar indexado periódicamente según el aumento real del costo de vida. Eliminación del IVA de la canasta familiar. 2-Reestablecimiento del 82% móvil. Pago de las retroactividades correspondientes. Que la ANSES esté bajo la administración directa de jubilados y trabajadores. 3-Reparto de las horas de trabajo con igual salario para terminar con la desocupación. Prohibición de despidos y suspensiones. 4-Basta de tercerización. Todos a planta permanente con vigencia del convenio más favorable. Abajo las leyes flexibilizadoras. 5-Cese de la persecución y anulación de las causas judiciales contra los más de 4.000 luchadores obreros y populares. Libertad a Roberto Martino y de todos los presos políticos. 6- Expropiación definitiva sin pago de Zanón y demás fábricas recuperadas. 7-No al pago de la deuda externa. Desconocimiento de la deuda al Club de París. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para la deuda externa. 8-Reestatización de todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios. 9-Nacionalización -sin indemnización y bajo administración y control de trabajadores-, de la banca y el comercio exterior, el petróleo, la minería, pesca y la gran industria. 10- Por la expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pools de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros y frigoríficos. Por la nacionalización de la tierra, comenzando con la expropiación de los 4000 principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros que no exploten mano de obra asalariada. No a la expulsión de sus tierras de campesinos y originarios. Plena satisfacción a los reclamos de los QOM de Formosa. Basta de trabajo en negro para los trabajadores rurales. Anulación del decreto ley de la dictadura que rige el trabajo agrario. 11-Defensa de la educación y salud públicas y gratuitas. Basta de subsidio a la educación privada. Fuera las iglesias de la educación. Abajo la Ley de Educación Superior. Que el Estado deje de financiar a la Iglesia Católica. Contra la estafa de las pre-pagas y el negocio de las clínicas y sanatorios privados. Por un sistema nacional de salud público y de calidad para todos a cargo del Estado. Por una educación nacional única, estatal, gratuita y laica. Nacionalización sin pago de los laboratorios que lucran con la salud del pueblo. Por la provisión de medicamentos gratuitos a los necesitados. Basta de Obras Sociales con las que se enriquecen los burócratas sindicales. Por su control democrático por parte de comités de trabajadores elegidos en la base. 12- Fuera la burocracia sindical patronal de

los ferrocarriles. Reestatización del sistema ferroviario bajo control y gestión de los trabajadores de todos los niveles. 13- Juicio y castigo a todos los culpables del crimen de Mariano Ferreyra (UGOFE, Policía, Pedraza y su patota). 14- Fuera la burocracia de los sindicatos. Por la independencia de los mismos del gobierno y el Estado. Abajo la Ley de Asociaciones Profesionales. Por la más plena democracia sindical. Personería gremial ya al nuevo sindicato del subte. Por el derecho de los trabajadores a organizarse como quieran sin control estatal. Por elección de paritarios en asamblea. Que la CGT rompa su “alianza estratégica” con el gobierno y las patronales y llame a un plan de lucha nacional consultado en la base. Apoyo al sindicalismo combativo y antiburocráticos. Plan de lucha de todo el movimiento obrero por aumento de salarios, contra el trabajo en negro y las tercerizaciones. 15- Fuera el FMI y la patota kirchnerista del INDEC. Restitución de todo el personal desplazado. Por un INDEC administrado por sus trabajadores y técnicos, independiente de cualquier gobierno patronal. 16- Aparición con vida de Jorge Julio López y Luciano Arruga. Cárcel a los asesinos materiales y políticos de Carlos Fuentealba. Cárcel perpetua y común para todos los genocidas, a los responsables de los crímenes de la Triple A y a los asesinos del gatillo fácil. No a la baja de la edad de imputabilidad. Fuera la Gendarmería y policía de los barrios populares. Anulación de la ley “antiterrorista”. 17- Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Por los derechos de la mujer trabajadora. A igual trabajo, igual salario. Guarderías gratuita en los lugares de trabajo y estudio. Contra toda forma de opresión sexual. Abajo los edictos persecutorios contra gays, lesbianas, travestis y transexuales. 18- Vivienda digna para todos. Por un plan de viviendas populares y urbanización de las villas y asentamientos. Ocupación de las viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios. No a la criminalización de los ocupantes del Indoamericano y de otras luchas por la tierra. 19- Que todo legislador gane lo mismo que un obrero especializado o directora de escuela con diez años de antigüedad. Revocabilidad de los mandatos por los propios electores. Abolición del Senado y de la institución presidencial con poderes de monarca. Elección directa de los jueces. Por jurados populares. 20- Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos. 21- Retiro inmediato de las tropas argentinas de Haití. Fuera ingleses y la OTAN de Malvinas. Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba y contra la restauración capitalista en la isla. Por una política internacional de apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, por la expulsión del imperialismo de todos los países, por la unidad socialista de América Latina, por el socialismo internacional 22- Viva la revolución árabe. Fuera la OTAN de Libia. Abajo la ocupación sionista de Palestina. Como joven organización que somos, debemos admitir que todavía estamos dándonos la tarea de construir un programa revolucionario para transformar la sociedad. Sin


embargo, sí tenemos en claro que el supuesto programa del FIT no es realmente un programa, si no más bien un conjunto de consignas desordenadas. Igualmente hay varias de estas consignas que compartimos (como consignas, no como puntos programáticos). Utilizamos un extracto del texto titulado “Consideraciones acerca del Programa Anarquista” de José Antonio Gutierrez Danton para explicar que entendemos por programa en el Frente de Estudiantes Libertarios. Un programa revolucionario es, en breves palabras, un conjunto de propuestas muy precisas y concretas para avanzar hacia transformaciones sociales de fondo. No es la teoría revolucionaria, sino que es la aplicación de esa teoría para comprender y transformar la sociedad concreta. Parte de un análisis de la sociedad actual, estudia las condiciones actuales del terreno para la lucha de clases, identifica los problemas más urgentes y las condiciones para desarrollar un movimiento; estudia potenciales aliados y enemigos; y propone una serie de transformaciones, así como una vía para alcanzarlas mediante la lucha. En todos estos momentos de la elaboración del programa, la teoría sirve de guía. La teoría no entendida como dogma, sino como una herramienta para comprender mejor el mundo. [...] Los programas revolucionarios no deben ser tomados como las tablas de Moisés, sino que deben ser re-evaluados, actualizados o modificados constantemente. El programa debe conservar, en todo momento, su relevancia, actualidad y ante todo, debe tener un cable a tierra mediante una práctica colectiva y definida. [...] Ciertamente, esta aproximación programática requiere pasar de las consignas a las propuestas; y requiere pasar de la crítica de la realidad, al estudio crítico de la realidad. Lógicamente, no compartimos varios de los ejes centrales de la teoría leninista-trotskista (que es en muchos casos antagónica a los principios del propio Marx que los compañeros del FIT dicen reivindicar), y por ende mucho menos compartimos el programa que levantan las organizaciones que componen el FIT: el Programa de Transición, la agonía del capitalismo y las tareas de la IV internacional de Leon Trotsky de 1938. Por último, esto nos lleva a no levantar a algunas de las consignas del “programa” del FIT.

elecciones. Sin embargo, sí vamos a explicar por qué no compartimos algunas de las consignas del programa del FIT y por qué creemos que éstas no están jerarquizadas. Al respecto de la falta de jerarquización, consideramos que es notable que en algunos puntos se plantee la nacionalización, en otros la estatización, en otros la expropiación de diferentes ramas de la producción capitalista, como si todo esto fuese lo mismo. Se ponen al mismo nivel consignas como “Aparición con vida de Jorge Julio López” y “Nacionalización -sin indemnización y bajo administración y control de trabajadores-, de la banca y el comercio exterior, el petróleo, la minería, pesca y la gran industria” . Este “programa” no responde a un análisis de la realidad si no que más bien es la expresión de la puja entre fuerzas que apadrinan diferentes consignas individualmente.

que es necesario discutir si en la Argentina moderna existen pequeños chacareros que no explotan mano de obra asalariada o campesinos pobres. La existencia de estos sectores cambia radicalmente el tipo de programa para la socialización del campo argentino. Nosotros compartimos los análisis que plantean que los pequeños chacareros o campesinos pobres son muy

Al modelo privatista, el FIT en su programa no le opone otra cosa que el modelo estatal que la población padece y padeció durante décadas. No compartimos la idea de que la estatización de empresas implique un avance hacia el comunismo. La clase obrera no tiene mayor control sobre las empresas estatales que sobre las empresas privadas. En paralelo, tampoco somos de la idea de que la nacionalización de empresas implica una mejora para los trabajadores. No importa la nacionalidad de la patronal, los trabajadores son explotados por igual. En el caso de la educación y salud pública (que no es lo mismo que estatal) no creemos que haya que defenderlas sin ningún tipo de crítica. La defensa acrítica de la educación y la salud pública como las conocemos implica correr el riesgo de que pocos se sumen a su defensa. No compartimos que la elección directa de jueces sea un avance en algún sentido. El Estado burgués va a seguir en pie mientras exista el capitalismo y por ende también el derecho y la justicia burguesa. Como dijo Bakunin: “Tómese al revolucionario más radical y colóquesele en el trono de todas las Rusias, o désele el poder dictatorial con el que sueñan tantos de nuestros jóvenes revo-

pocos en Argentina. Lo que sí existen son obreros rurales que subsisten a partir de la venta de su fuerza de trabajo. Esta discusión excede los alcances de este texto, pero sin embargo está íntimamente ligada a la interpretación de la realidad que tenemos nosotros y las organizaciones del FIT (nivel de desarrollo del capitalismo en Argentina, noción de imperialismo, etc). Las implicancias prácticas de este debate no son menores. Estas definiciones llevaron a uno de los partidos que integra el FIT a apoyar críticamente a un sector del campo en la lucha interburguesa campo-gobierno del 2008 por la resolución 125.

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frente. Este frente es un frente exclusivamente electoral que tiene por finalidad conseguir cargos en el Estado o mantener el -injustamente cuestionado por la Ley Electoral- derecho de presentarse a unas futuras elecciones. En los siguientes párrafos buscaremos mostrar algunas de las razones por las cuales creemos esto. En la Prensa Obrera 1179 del 2 de Junio de 2011 Altamira en una nota titulada “Apoyo crítico [...]” dice: “Nuestra posición es: 1) no llamamos a nadie que tiene intención de votar por partidos capitalistas a que nos dé un “voto democrático” en nuestras internas, porque si se trata de luchar contra la proscripción el método es la movilización, no la confusión (estafa) política; 2) rechazamos el voto a los K en el primer o en un segundo turno, porque se trata del gobierno capitalista de los mineros, petroleros, cerealeros, banqueros, etc., que paga la deuda confiscatoria con dinero de la Anses” Dentro de su propia lógica, con la que ya marcamos nuestras diferencias, tiene sentido la posición enunciada por Altamira, porque concibe la utilizacion del parlamento y las elecciones como un espacio de agitación. Lo notable es que ésta no es la posición que ha mantenido el FIT en las semanas siguientes. Esto es visible cuando Altamira en el periódico Diagonales (24/07/11) dice: “¿Qué hacemos con Cristina que me lleva de candidato a un amigo del hombre que mató a mi compañero Mariano Ferreyra como lo es Carlos Tomada? ¿Llamo a votar a Tomada? Ni muerto. [...] Yo creo que a la gente militante y luchadora del kirchnerismo hay que decirle: ‘Querés defender a Cristina, bueno votála sólo a ella. Para abajo votá al Frente de Izquierda’. Si Cristina es el proyecto y los demás son todos derechistas, votá al Frente de Izquierda.” En función de poder ganarle a la proscripción: ¿Es valido que el maximo referente del FIT pase por alto que la presidenta es tan responsable del asesinato de Mariano Ferreyra como Carlos Tomada? En menos de dos meses, los referentes del FIT han cambiado su posición de forma extrema: pasaron de rechazar el “voto democrático” a impulsar “que no silencien tu reclamo”. En la misma Prensa Obrera del 2 de Junio, el compañero Pitrola expreso que “el énfasis en atravesar el 1,5% electoral es una autoconvocatoria a la marginalidad política, lo cual no interesa a nadie”. A las pocas semanas la campaña electoral del FIT dio vuelco centrándose casi exclusivamente en la consigna “Para que no silencien tu reclamo, danos tu voto”.

En este texto no vamos a exponer las diferencias que tenemos con la teoría leninistatrotskista (hemos incluido en esta prensa un texto titulado Organización anarquista, no vanguardismo leninista de Wayne Price que explica muy brevemente algunas de las diferencias que tenemos con los compañeros leninistas), ni una crítica al Programa de Transición de Trotsky ya que no disponemos de espacio suficiente y porque este texto tiene por finalidad la discusión sobre las

lucionarios, y en un año se convertirá en alguien peor que el propio emperador”. El Estado debe ser entendido como una relación social, no como una cosa que se alcanza y se ocupa para ejercer la fuerza, sino que, antes que fuerza, el Estado es una forma determinada de organizarla. La elección directa de jueces no transforma a la justicia burguesa en “jurados populares”. Por último compartimos la necesidad de que se expropie el campo, sin embargo creemos

El FIT LUCHANDO EN EL BARRO...

Volviendo al documento de la IIIª Internacional que citamos y criticamos al principio: “La lucha de las masas constituye todo un sistema de acciones en vías de desarrollo, que se avivan por su forma misma y conducen lógicamente a la insurrección contra el estado capitalista. En esta lucha de masas, llamada a transformarse en guerra civil, el partido dirigente del proletariado debe, por regla general, fortalecer todas sus posiciones legales, transformarlas en puntos de apoyo secundarios de su acción revolucionaria y subordinarlas al plan de la campaña principal, es decir a la lucha de masas”

El FIT no se ha conformado a partir de un trabajo cotidiano en la lucha entre las diferentes organizaciones que lo conforman. La conformación del FIT nace a partir de la necesidad de superar la proscripción. Las diferencias que existenn entre los diferentes partidos siguen existiendo en la misma medida ya que no ha habido una real discusión de acuerdos y programa entre los militantes de estos partidos para conformar este

El FIT no fortalece sus posiciones legales transformándolas en puntos de apoyo secundarios sino que centra su militancia en la conquista de puestos legales. El Frente no es consecuente con la teoría e historia que reivindica. No han utilizado las elecciones para propagandizar ideas revolucionarias. No ha hecho propaganda anticapitalista, ni antiestatista, ni ha criticado la democracia burguesa como tal. Ni siquiera ha


12 criticado de forma clara al gobierno kirchnerista en sus afiches. El Frente se presenta como la “alternativa de izquierda” que va a presentar los “reclamos” de los trabajadores en el parlamento. Desde nuestra perspectiva terminan devualuando sus posiciones y su propaganda en función de poder participar en las elecciones a toda costa. Su táctica electoral transforma un medio en objetivo y esto socava su programa revolucionario. Se subordina la propaganda a la necesidad electoral. Nuestro posicionamiento como Frente de Estudiantes Libertarios: el reagrupamiento de todas las fuerzas militantes y la búsqueda de unidad sobre bases clasistas y combativas. Al mismo tiempo, nos parece importante problematizar la cuestión de la proscripción. Si bien nosotros estamos en contra de que una porción de la izquierda se presente a elecciones no miramos este asunto de costado y no nos regodeamos porque la burguesía le prohiba a nuestros compañeros lo que nosotros no queremos que hagan. Muy por el contrario, debemos ver la proscripción como otro frente de represión política del Estado, e insertarla en el marco general de avanzada del aparato burgués. Ahora bien, este avance represivo no se enfrenta ni se supera en la lucha electoral si no que se contrarresta con la organización de los de abajo. Justamente

para enfrentar este avance no debemos buscar adaptarnos y amoldarnos a los requisitos del Estado y la burguesía, si no que tenemos que oponernos de lleno sin matices. Nuestra propaganda y acción revolucionaria no puede verse diluida por las exigencias de un Estado inherentemente represor y capitalista. Desde nuestra concepción, las contradicciones “prácticas” con las que se enfrentan los compañeros del FIT, sus giros y la pobreza (política y propagandística) que tuvo su participación en las elecciones, son el final anunciado de una pelea que estaba perdida antes de empezar. Al concebir -aunque discursivamente lo nieguen- las instituciones burguesas y los escalafones del Estado como posiciones desde donde dar una pelea contra el capital, los compañeros pierden de vista las tareas estratégicas y las tácticas válidas de la etapa. El error en la militancia en el que caen los compañeros del FIT no se debe tanto a las falencias en la aplicación de su teoría. Su propia teoría es la que los lleva a dejar de lado las tareas prioritarias para los revolucionarios. No vamos a ganar esta lucha votando, de la misma forma que no curamos la enfermedad eliminando sus síntomas. La tarea es dar una lucha real en las calles, los institutos, las fábricas, y todos los lugares donde la izquierda tiene inserción, por la superacion de la fragmentacion de la izquierda, disputar la

ElPrograma del FeL para los Desde el Frente de Estudiantes Libertarios consideramos el Centro de Estudiantes como un órgano político-gremial. Esto significa que el Centro debe cumplir tanto funciones netamente gremiales (lucha por el edificio, becas, etc), como funciones claramente políticas. Este último aspecto implica que el Centro de Estudiantes intervenga en la escena política nacional, sin limitar su accionar a la lucha al interior de la universidad. A este respecto, este año el FeL decidió presentarse a elecciones en Sociales y en Filosofía y Letras para recuperar un Centro que intervenga con claridad en la lucha de clases junto a los trabajadores, y que sepa también enfrentar a una gestión que busca adaptar a la UBA a las necesidades del capitalismo del siglo XXI. A tal fin, el Frente de Estudiantes Libertarios decidió conformar frentes políticos con la izquierda clasista en esas dos facultades. Ante la consolidación política de la burguesía (en su expresión kirchnerista) a nivel nacional y universitario, y ante la política de no confrontación con el gobierno nacional que ha llevado a cabo La Juntada, creemos imprescindible presentarnos a elecciones de Centro de Estudiantes, a fin de recuperar nuestro órgano políticogremial para la lucha. Tanto en Sociales como en Filo seremos parte de frentes que incluyen a otras fuerzas con las que nos encontramos día a día en la universidad y en la calle luchando contra el Estado y la burguesía. Estos frentes no son casuales ni meros armados coyunturales: muy por el contrario, son expresión de una caracterización común de la etapa y de las tareas de la izquierda para este período en las facultades. El FeL considera un error político presentarse sistemáticamente a elecciones de Centro sin considerar el contexto político nacional y universitario: cada instancia electoral supone para nosotros una discusión profunda de la coyuntura y a partir de ella un trabajo minucioso por desarrollar nuestra política. En este sentido, entendemos que el 2011 en las facultades de Filo y de Sociales necesita de un espacio de reagrupamiento de la izquierda que signifique un salto cualitativo en sus formas de coordinación e intervención de conjunto. Este espacio que hoy se expresa en una boleta electoral tiene como finalidad cerrar filas entre quienes nos posicionamos de manera firme contra la irrup-

ción del brazo estudiantil del gobierno en nuestras organizaciones político-gremiales. Nuestra apuesta es que las elecciones de Centro sean sólo uno de los distintos espacios donde estos frentes den la disputa. Somos conscientes de que muchas agrupaciones dejan de lado la militancia de conjunto cuando terminan las elecciones, y esto es lo que queremos revertir. Con esto no le restamos importancia a las elecciones, no es casual que en la facultades donde nos presentamos el avance del kirchnerismo se haya visto de manera más significativa: perder el Centro a manos del gobierno significaría la pérdida de independencia del órgano político-gremial de los estudiantes y su subordinación acrítica a las necesidades políticas del kirchnerismo. La Juntada, actual conducción de los Centros de Filo y Sociales, ha decidido adoptar una política no confrontativa respecto del gobierno nacional. En la actual coyuntura de fortalecimiento de la burguesía tras las elecciones primarias, esta política oportunista representa un riesgo para el movimiento estudiantil, que al interior de la universidad enfrenta a una gestión dependiente del gobierno nacional, y en las calles lucha contra la represión del gobierno (desde los Qom y los docentes de Santa Cruz, hasta los detenidos en la marcha por los estudiantes chilenos). Es por esta caracterización de la situación actual que creemos que, lejos de ser una contradicción con los principios anarquistas, militar estas elecciones es una tarea fundamental para los militantes revolucionarios. Sin miedo a equivocarnos continuamos construyendo un anarquismo militante en el seno de la lucha de clases, en todas sus manifestaciones, tomando siempre posición por los explotados. EL ANARQUISMO ANTE LOS CENTROS BUROCRATICOS DE HOY Concebimos un centro de estudiantes que sea verdaderamente democrático, capaz de representar nuestros intereses a través de la asamblea como órgano máximo de decisión, y mediante la articulación de comisiones de base que discutan la política del movimiento, y sostengan un trabajo militante concreto sin ser tuteladas ni por organizaciones políticas ni por el Estado. Este Centro se encuentra en diametral oposición a los Centros concebidos como pro-

hegemonía cultural y teórica del kirchnerismo y defender desde abajo todas las posiciones arrancadas al Estado y al Capital por los trabajadores. Consideramos que debemos aportar a la construcción de la unidad de la izquierda para frenar el avance del kirchnerismo. Desde el FeL proponemos que esta unidad se desarrolle desde las asambleas y las comisiones de base, abiertos a todos los estudiantes para poder construir planes de lucha frente a nuestros problemas concretos, y buscar encauzarlos hacia un norte de unidad con la lucha de los trabajadores.

Fuentes de consulta

Es por eso que planteamos que el FeL también va a militar durante en epoca de elecciones, pero no presentando candidatos, sino construyendo en nuestros espacios de base un programa revolucionario que tenga por eje central la lucha codo a codo con los trabajadores, levantando sus métodos históricos como son la asamblea y la acción directa, buscando romper toda ilusión en las instituciones burguesas, y en pos de la recuperación de sus organizaciones de clase, la construcción del poder obrero, la expropiación de la burguesía, y la instauración del comunismo anárquico.

Comunicados del Frente de Izquierda y los Trabajadores en la página del PO, PTS e IS: www.po.org.ar www.pts.org.ar http://www.izquierdasocialista.org.ar/

Anarkismo.net http://www.anarkismo.net/ Revista Sudestada - Especialmente la edición número 100 que incluye un debate sobre la izquierda y las elecciones http://www.revistasudestada.com.ar/ Blog y web de Rolando Astarita http://rolandoastarita.wordpress.com/ http://rolandoastarita.com/

Nuevo MAS http://www.mas.org.ar/ IPS http://www.ips.org.ar/ “Blogs amigos” del IPS El violento oficio de la crítica http://elviolentooficio.blogspot.com/ Los galos de Asterix http://losgalosdeasterix.blogspot.com/

Centros de Estudiantes

veedores de servicios, legado de las conducciones de la Franja Morada, aún enquistada en algunas facultades. Un Centro proveedor de servicios (tales como bar y fotocopiadoras) exime al Estado de toda responsabilidad de garantizar una educación verdaderamente gratuita (materiales de estudio) y comidas a precios populares, y hace de nuestro gremio una patronal más que explota a los propios estudiantes. De este modo, el Centro de Estudiantes se desvía de sus propósitos políticos, para privilegiar los económicos o administrativos. Se asignan recursos militantes a la generación de beneficio capitalista en lugar de asignarlos al desarrollo de una política de lucha para el movimiento estudiantil. En este sentido, el FeL propone: excedente CERO. El Centro de Estudiantes debe dejar de ser caja para las agrupaciones que conducen y debe dejar de ser patrón de nuestros compañeros. El Centro debe trazar un plan de lucha para el pase a planta permanente de los trabajadores del bar y fotocopiadora como trabajadores estatales. Hasta tanto no se haya logrado esto, que el excedente de los espacios (un mínimo sobrante tras cubrir los costos de producción) se ponga a disposición de la asamblea general del Centro de Estudiantes. Un centro-patrón no puede luchar contra la explotación. Por otro lado, es imprescindible comenzar una política de desburocratización de nuestros Centros de Estudiantes. Es urgente terminar con las estructuras verticalistas que reducen los Centros a su comisión directiva (CD). La CD no es más que una mesa chica de agrupaciones políticas, donde la política del Centro se decide a espaldas del movimiento estudiantil. Los vocales de los Centros reproducen lo más nefasto de la “democracia” burguesa: su voto en la CD no proviene de ningún mandato de base (asamblea, comisiones de estudiantes), sino que responde enteramente a la agrupación política a la que pertenecen dichos vocales. Este funcionamiento sólo es superado en coyunturas en que el movimiento estudiantil desborda el funcionamiento burocrático de la CD a través de mecanismos asamblearios de democracia directa. Este es el norte del Frente de Estudiantes Libertarios. En este mismo sentido, consideramos burocratizante el uso de “sellos” superestructurales tales como Presidencia/Vicepresidencia del Centro, Secretaría y demás. Estos no son más que sellos de goma, adornos exhibidos como trofeos por las organizaciones que los detentan, y que no hacen más que acentuar la distancia entre la CD y las bases, entre dirigentes y dirigidos. En este sentido, el FeL propone: terminar con la CD tal como es


hoy y que las decisiones políticas se tomen en la asamblea. Que la coordinación del día a día la ejecute un secretariado, que no tenga atribuciones políticas profundas, sino capacidad de organizar y ejecutar lo decidido en las instancias de base. Por esto, todos los vocales de la CD que obtenga el FeL en elecciones bucarán permanentemente el mandato de la asamblea general, así como de las comisiones de base. Los vocales del FeL van a abstenerse en toda votación en que no haya mandato de asamblea, salvo en votaciones de tipo operativas que respondan a lineamientos políticos generales de la asamblea, como pueden ser: llevar la bandera del Centro a conflictos obreros, aportar recursos para fondos de huelga, etc.

de calle y el plesbicito de las gremiales, las autoridades tuvieron que recular y votar en contra de las acreditaciones para evitar una movilización mayor. Ante un aula “magna” llena en Filo, y luego de una toma de más de treinta días, el CjD tuvo que comprometerse a construir un edificio nuevo integrado al actual y con guardería. Lo único que se logró en CjD fuera de períodos de movilización han sido declaraciones de apoyo simbólicas o resoluciones que no van a fondo en la problemática de la facultad y la UBA en general. Por eso reiteramos: no a la participación en espacios burgueses inherentemente burocráticos. El camino es recuperar los Centros para el clasismo, y avanzar en su democratización.

FUBA s o n los famosos y fangosos “congresos”, que se reducen a una jornada entera de rosca y armado de listas oportunistas para obtener los votos necesarios con el fin de ganar la Federación. Repudiamos la realización de congresos de la FUBA sin preaviso, y sin que puedan convocarse asambleas que mandaten a los delegados de cada facultad. La FUBA debe funcionar como instancia órganica en que se expresen los mandatos de base de las asambleas de cada facultad. El funcionamiento por delegados que responden a las organiza-

Siguiendo esta misma lógica, consideramos absolutamente burocrático y antidemocrático que las asambleas sean presentadas, moderadas y encabezadas por la conducción del Centro, y rechazamos de igual manera que el orden de intervención corresponda al orden de las vicepresidencias (1era, 2da…). La asamblea es soberana, y como tal debe decidir sobre estas cuestiones de manera autárquica, es decir darse sus propios moderadores, voceros, delegados, etc. De cara a estas tareas, los métodos anarquistas sabrán cortar de raíz con los Centros-PyME, y recuperar nuestros gremios para la política clasista. Para que nuestro gremio participe de la lucha de clases del lado de los trabajadores, terminemos con la burocracia. Para luchar hay que democratizar. CONSEJO DIRECTIVO Desde el FeL consideramos que el Consejo Directivo (CjD), al igual que resto de los organismos de co-gobierno universitario, es una instancia antidemocrática que se rige con una lógica delegativa de la voluntad de los supuestamente “representados”. El único momento en que los estudiantes tenemos posibilidad de intervención en el CjD es durante las elecciones obligatorias de este órgano, momento en que elegimos quién queremos que se siente allí a decidir por nosotros. En la era de la democracia burguesa, el reloj del CjD no atrasa algunos minutos, sino cuando menos tres o cuatro siglos: no conforme con una democracia de tipo liberal/burguesa (una persona/un voto), este órgano se rige con mecanismos feudales. El CjD se divide en tres claustros (o “estamentos” en lenguaje medieval): los Estudiantes tenemos cuatro “representantes”, los Graduados (docentes debajo del cargo de Titular y Adjunto) tienen cuatro y los Profesores (Titulares y Adjuntos) tienen ocho. Esta minúscula minoría con capacidad para empatar con la abrumadora mayoría de la universidad, cuenta con el voto de otro Profesor habilitado para votar en caso de empate: el decano. Es decir que el claustro de Profesores tiene mayoría absoluta (más del 50% de los votos) en el CjD. Cuando se fomenta la idea de que existe un cambio posible a través de organismos inherentemente burocráticos como el Consejo Directivo se entierra la real participación de todos. Nuestra tarea es defender la organización horizontal del movimiento estudiantil mediante la democratización de nuestro órgano político-gremial. Por ello, rechazamos toda participación en instancias que -como el CjD- han sido diseñadas para anular políticamente a los estudiantes. Todas las reivindicaciones de peso que se obtuvieron en el Consejo Directivo (como por ejemplo el rechazo a la CoNEAU en Exactas, el actacompromiso sobre el edificio en Filo) no se ganaron por tener uno o dos consejeros más sino que fue la lucha y la movilización las que le torcieron el brazo a la gestión. Sin asambleas y acción directa, el movimiento estudiantil no tiene nada por ganar en el Consejo Directivo. Insistimos: no puede haber muestra más clara de esto que la lucha contra la CoNEAU en Exactas, y la del edificio en Filo. Ante un aula magna llena y luego de la toma del decanato en Exactas, cortes

FUBA Como férreos defensores de la organización de los oprimidos para enfrentar al Estado y el Capital, somos conscientes de la necesidad del movimiento estudiantil de darse herramientas que trasciendan los Centros de Estudiantes por facultades, e incluso por regiones, para dar una batalla de conjunto con los sectores en lucha por una educación verdaderamente pública y al servicio de los trabajadores. En este sentido es que reivindicamos la existencia de las federaciones universitarias que nucleen al conjunto del estudiantado combativo de nuestro país (FUBA, FULP, FUA, etc.). Sin embargo consideramos que hoy en día las federaciones no están puestas al servicio de una organización realmente de base, sino que siguen siendo (por herencia de la Franja Morada) instancias burocráticas separadas de los Centros de Estudiantes y del movimiento estudiantil en su conjunto. Ya hace 10 años que la FUBA fue recuperada por un sector de la izquierda. Esta recuperación no significó un cambio real de su estructura, y hoy en día no es más

que un organismo cuya principal tarea es recaudar fondos obtenidos de la venta de apuntes. Como anarquistas repudiamos esta limitación impuesta por la misma izquierda a la Federación y militamos por su reestructuración en base a los principios de la democracia y acción directa, para darle un carácter realmente representativo y combativo. La única instancia que hoy conocemos de la

ciones políticas y no a las bases es una perversión del principio federativo, al igual que la lógica de la FUBA-PyME. Al igual que para los Centros de Estudiantes, entendemos que este funcionamiento burocrático es una reproducción exacta de los mecanismo con los que se manejaba la Franja Morada. El mantenimiento de las estructuras brucráticas de la FUBA hace más que probable la posibilidad de que la derecha retome las riendas de la Federación. Si no hay un cambio radical del modo de funcionamiento de la FUBA, lo único que se necesita para que la Franja la hegemonice nuevamente, es un mero cambio en la correlación de fuerzas electoral. Hoy en día esta posibilidad es muy real, ya que el PO y La Mella juntos suman casi la misma cantidad de delegados que la derecha. La única solución es avanzar en la desburocratización de la FUBA, implementando la democracia directa en base a delegados mandatados por las asambleas de las facultades. EL CENTRO DE ESTUDIANTES Los Centros de Estudiantes tal como existen hoy no son una mera limitación para la organización de los estudiantes. El escenario es más grave: los Centros burocráticos son Centros servidos en bandeja a la burguesía, ya que están operando con el mismo mecanismo que el kirchnerismo necesita para que nuestros órganos de lucha estén plenamente sometidos a las políticas del gobierno nacional. De cara a esto, el Frente de Estudiantes Libertarios considera como tarea prioritaria crear los mecanismos necesarios para que la política de nuestros Centros sea decidida en los espacios de base del movimiento estudiantil: la asamblea general y las comisiones. Nuestro norte político es un Centro estructurado de tal forma que ninguna fuerza política pueda ir en contra de lo decidido por la asamblea y los espacios de base del movimiento estudiantil. Queremos ser perfectamente claros a este respecto: la forma en que se organizan los Centros de Estudiantes es indisociable de una discusión eminentemente política. No es en absoluto un mero formalismo. Se trata en cambio de un punto fundamental de nuestro programa político como estudiantes anarquistas. Consideramos que una de las principales

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tareas en la lucha contra el kirchnerismo estudiantil estriba en la democratización de los Centros. Para alcanzar estos objetivos, el FeL propone: 1 – Que el Centro toma como premisa fundamental que la Asamblea General es la instancia máxima de decisión de los estudiantes. Entiende que cada asamblea es soberana sobre sí misma y que su mandato debe respetarse y llevarse adelante. Asimismo debe garantizar su funcionamiento, la plena difusión y convocatoria de cada una, como también la difusión de sus resoluciones. 2 – Que se convoquen asambleas periódicas del Centro de Estudiantes, con temario fijado de antemano (no tan sólo por las fuerzas del Centro) y ampliamente difundidas. Que se garantice que cualquier comisión del Centro de Estudiantes tenga la asistencia del Centro de Estudiantes en caso de ver la necesidad de convocar una asamblea o actividad. 3 – Que se reconozca a las comisiones como parte orgánica del Centro dedicada a profundizar los mandatos políticos de la asamblea. Reconociéndolas como tales reconoce también la legitimidad de sus resoluciones y sus iniciativas políticas, léase materiales de difusión, actividades, e incluso elaboración de convocatorias a asambleas y elaboración de planes de acción y de lucha (todo a refrendar cuanto se pueda en la asamblea general). Entra dentro de estas consideraciones también la intercomisiones (en Filo), y cualquier otra herramienta democrática de que el movimiento se dote. En ese sentido, sostenemos que los vocales del Centro deben buscar, entre cada asamblea, el mandato de la intercomisiones (Filo), o de la comisión más acorde a la temática tratada, siempre y cuando no contradiga un mandato de asamblea. 4 – Retomando estos considerandos, cualquier otra instancia deliberativa del Centro de Estudiantes debe retomar tajantemente el mandato de las asambleas, o las instancias que de ella dependen, como las comisiones y, por lo tanto, la intercomisiones (en Filo). Entran aquí secretarías, vocalías, delegados FUBA, y se hace extensivo a consejeros 5 – Que los espacios de gestión (bar, fotocopiadoras, apuntes) tengan el 100% de sus trabajadores sorteados. El Centro de Estudiantes debe dejar de ser caja para las agrupaciones que conducen y debe dejar de ser patrón de nuestros compañeros. Que el excedente de los espacios (un mínimo tras cubrir los costos de producción) se ponga a disposición de la asamblea general del Centro de Estudiantes. 6 – Hasta que no se avance sobre el 100% de sorteados, que los espacios sean gestionados por una comisión abierta que garantice su funcionamiento y al mismo tiempo que proyecte planes de acción serios para arrancarle al Estado el financiamiento total de comedor y apuntes, y el pase a planta permanente de los trabajadores de estos espacios como trabajadores estatales. Para recuperar la FUBA como una herramienta de las bases y verdaderamente federalista, proponemos: 1 - Que los delegados FUBA del Centro de Estudiantes respondan a la asamblea general del mismo. 2 – Que los delegados FUBA busquen explícita y activamente ser mandatados por dicha asamblea general. En caso de no haber sido mandatado, el delegado deberá abstenerse de votar. 3 – Que ningún congreso ordinario de la FUBA se realice sin menos de un mes de preanuncio. 4 – Que la FUBA no tenga militantes rentados. Que la totalidad de sus puestos de trabajo sean sorteados. 5 – Que el uso de los fondos provenientes de las actividades económicas de la FUBA sea decidido vía mandato de los delegados en las asambleas generales de las facultades.


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http://www.fel-arg.org/lecturas-recomendadas/

organizacion anarquista, no vanguardismo leninista Por qué es necesaria una organización anarquista… pero no un “partido de vanguardia Hoy en día pocas personas son anarquistas revolucionarios. La gran mayoría de la gente rechaza el anarquismo y toda clase de radicalismo (si es que siquiera piensa en ello). Para los que somos anarquistas, la relación entre la minoría revolucionaria (nosotros), y la mayoría moderada y (todavía) no revolucionaria es una cuestión clave. ¿Debe la minoría revolucionaria esperar a que las Leyes de la Historia hagan que la mayoría (o al menos la clase trabajadora) se vuelva revolucionaria, como algunos proponen? En ese caso, la minoría no tiene que hacer prácticamente nada. ¿O acaso la minoría radical tiene que organizarse para difundir sus ideas liberadoras, cooperando con el proceso histórico? Si es así, ¿debe la minoría revolucionaria organizarse de manera verticalista y centralizada, o puede en cambio organizarse como una federación radicalmente democrática, consistente con su objetivo de libertad? La tendencia más excitante hoy en la izquierda es quizás el crecimiento del anarquismo organizador clasista. Esto incluye al plataformismo internacional, al especifismo latinoamericano, y a otros elementos (el plataformismo se inspira en la Plataforma Organizativa de la Unión General de Anarquistas, de 1926; en Skirda, 2002). Incluso algunos trotskistas observaron que “el plataformismo es una de las corrientes más a la izquierda dentro del anarquismo contemporáneo” (International Bolshevik Tendency, 2002; p. 1). Para el anarquismo organizador clasista, la organización de los anarquistas según sus creencias es un principio central. Esto se aplica en particular a los que concuerdan con un programa de revolución social antiautoritaria llevada a cabo por la clase obrera internacional y todos los oprimidos. Deberán por lo tanto organizar una asociación voluntaria específicamente anarquista. Se estructurará como una federación democrática de grupos más pequeños. Dicha organización producirá literatura política y trabajará para difundir sus ideas. Con unidad programática y táctica, sus miembros participarán en asociaciones más amplias y heterogéneas, como sindicatos, organizaciones comunitarias, grupos antiguerra, y –cuando surjan en un período revolucionario- consejos obreros y comunitarios. Estas organizaciones anarquistas no serán “partidos”, porque no buscarán tomar el poder para sí mismas. Buscarán liderar a través de las ideas y del ejemplo, sin dominar o apoderarse de las organizaciones populares, y sin tomar el poder estatal. Este enfoque (resumido más arriba de manera condensada) ha sido atacado por dos lados. De un lado están los anarquistas antiorganizadores (incluidos los individualistas, primitivistas y “post-izquierdistas”, entre otros). A lo sumo éstos aceptan colectivos locales, con la asociación más laxa entre sí (una “red”). Han denunciado al anarquismo organizador como un intento de construir nuevos partidos autoritarios, esencialmente leninistas. Los verdaderos leninistas también lo han denunciado por no ser leninista. El único trabajo extenso de los leninistas sobre el tema (Platformism & Bolshevism, de la I.B.T. trotskista, 2002) declara que hay “un abismo político entre la Plataforma de 1926 y el bolchevismo” (p. 2). Los plataformistas, dice el texto, son “demasiado anarquistas para los bolcheviques, y demasiado ‘bolcheviques’ para los anarquistas” aunque “el grado de separación del plataformismo respecto de su herencia libertaria ha sido sobreestimada por sus críticos anarquistas…” (p. 3). Según los autores, la única solución es adoptar el partido centralizado leninista de vanguardia y el estado dictatorial de los trabajadores. Los anarquistas anti-organizadores y los leninistas coinciden en que una organización revolucionaria radicalmente democrática, no autoritaria y federada es imposible.

Los trotskistas señalan que los movimientos anarquistas fracasaron invariablemente en su objetivo de lograr una sociedad libre. Ellos sostienen que las únicas revoluciones exitosas fueron dirigidas por partidos de tipo leninista. La réplica obvia de los anarquistas es que estos “éxitos” leninistas resultaron en estados totalitarios monstruosos que asesinaron a decenas de millones de trabajadores y campesinos. Los anarquistas desean derribar el capitalismo sin terminar en “éxitos” de ese tipo. (Asimismo, todas las variedades de leninismo fracasaron completamente en alcanzar el objetivo principal de Marx y Lenin, una revolución de la clase obrera en los países industrializados e imperialistas). De todas maneras, esto plantea una pregunta válida: ¿cómo puede el anarquismo evitar repetir su historia de fracaso y derrota? ¿Cómo podemos derribar el capitalismo mundial sin crear estados de tipo stalinista? El anarquismo organizador fue desarrollado precisamente para lidiar con este problema. Hay disputas similares respecto de formar organizaciones tanto entre los marxistas libertarios (o autonomistas) como entre los anarquistas. Aparentemente, esto tuvo incidencia en la división entre C.L.R. James y Raya Dunayevskaya. También fue un problema en el movimiento del Comunismo de Consejos, con teóricos diferentes defendiendo perspectivas distintas. En el grupo Socialisme ou Barbarie de la segunda posguerra francesa, hubo una división entre Cornelius Castoriadis, quien adoptó una posición organizadora, y Claude Lefort, quien adoptó una posición anti-organizadora. En este ensayo, reseñaré los argumentos anarquistas a favor de alguna forma de organización política, incluyendo el debate histórico entre los anarco-sindicalistas y los anarco-comunistas. Reseñaré posteriormente una crítica anarquista al partido leninista. Revisaré la revolución rusa para demostrar que la necesidad de una centralización leninista es un mito. El partido bolchevique dirigió la revolución rusa cuando los bolcheviques eran más parecidos a una federación anarquista. La organización política revolucionaria anarquista Muchos anarquistas parecen creer que un buen día la mayoría de la gente comprenderá la inutilidad de una sociedad autoritaria. Todos juntos, como una sola persona, en un momento dado, abrirán los ojos ante su alienación, se pondrán de pie y recuperarán su sociedad. Este enfoque es a veces denominado “espontaneísmo”. Desgraciadamente las cosas no funcionan así. En general, a largo plazo, la gente se radicaliza de forma heterogénea. En épocas conservadoras, la gente se vuelve revolucionaria en números reducidos. A medida que la situación se radicaliza, se hacen revolucionarios grupos y núcleos enteros. Luego, a medida que la situación avanza hacia un período de radicalización, capas enteras se hacen revolucionarias. Finalmente, en períodos de rebelión, poblaciones enteras se sublevan. Pero muchos, o las personas recientemente radicalizadas, no han reflexionado sobre sus objetivos o estrategias. Suelen estar llenos de energías, pero confundidos e inseguros, hasta que logran ordenar sus ideas a través de la experiencia. En estos períodos, los reformistas pueden fácilmente desviarlos hacia un regreso a las antiguas costumbres, y los grupos autoritarios pueden instalar nuevos gobernadores. Esto ha sido demostrado por la triste historia de las revolucionas posteriores a la segunda guerra mundial en Europa y el “Tercer Mundo”. Más recientemente, hemos visto los lamentables resultados de la revolución iraní, que puso a los ayatolás en el poder, o el caso de la Argentina, donde la rebelión de masas produjo tan sólo un régimen capitalista un poco más de izquierda (pero las luchas en Argentina y el resto de América Latina aún no han terminado). A medida que grupos y capas de trabajado-

res y otros grupos se radicalizan, tienen la oportunidad de organizarse para difundir eficazmente sus ideas entre el resto de la población aun no radicalizada. Esto no contradice la auto-organización del conjunto de la población oprimida. Es una parte integral de esta auto-organización. Muchos grupos se organizarán siguiendo líneas autoritarias (reformistas, o para una nueva dominación revolucionaria). Esto es inevitable, ya que el autoritarismo es todo lo que conocemos. Pero es posible que algunos se organicen en direcciones libertarias, igualitarias y cooperativas –es decir, que se hagan anarquistas u otro tipo de anti-autoritarios. Esto es de vital importancia para no repetir la desastrosa historia de derrotas de las revoluciones de los trabajadores. Una organización política ayudará a los anti-autoritarios a hablar entre sí, a educarse entre sí, a desarrollar su teoría, sus tácticas y su estrategia, su análisis de lo que está pasando y de qué hacer al respecto, y su visión de cómo podría ser una sociedad socialista. Podrán debatir lo que aprendieron de otras personas y lo que pueden enseñar a otros. Ser parte de una organización puede ayudarlos a resistir la influencia conservadora y desmoralizante del resto de la sociedad. Algo así como lo que decía el anarquista Paul Goodman, “Alcanza con buscar y hacer una banda, doscientas personas ideológicamente afines, para saber que uno está cuerdo y que el resto de la ciudad está desquiciada” (1962; p. 17). Aquí la cuestión es la relación entre la minoría que llegó a conclusiones revolucionarias, y la mayoría que, la mayor parte de las veces, no es revolucionaria –salvo en períodos revolucionarios. (¡El hecho de que la mayoría se haya vuelto revolucionaria es lo que, por definición, hace que un período sea revolucionario!). Los anarquistas espontaneístas y anti-organizadores no ven esto como un problema: niegan su existencia. Para ellos, incluso hablar de una minoría revolucionaria es ser autoritario. Niegan la realidad. Sólo es posible contrarrestar los peligros del autoritarismo si admitimos que éste puede surgir de la separación entre una minoría revolucionaria y la mayoría. El anarquismo organizador es una forma de lidiar con esta separación, es una forma de superarla a través de la política práctica, una vía distinta del leninismo. Una federación revolucionaria anarquista tendrá dos tareas entretejidas, dentro de las organizaciones populares más amplias. Una es luchar contra todas las organizaciones autoritarias que surgirán inevitablemente: stalinistas, socialdemócratas, liberales, fascistas, etc. Todos ellos tratarán de minar la confianza de los trabajadores y la iniciativa popular. Argumentaremos contra estas agrupaciones, lucharemos contra ellas, y alentaremos a los trabajadores, mujeres, minorías raciales y nacionales, etc., para que tengan confianza en sí mismos, para que tomen el poder para sí mismos, y cuenten con sí mismos, no con algún salvador venido de arriba. La otra tarea entrelazada es hacer alianzas con todas las personas y grupos con que sea posible –con cualquiera que vaya en nuestra dirección. Nadie tiene todas las respuestas. Por ejemplo, en la enorme sociedad de Estados Unidos, es improbable que una sola organización (“vanguardista”) tenga todos los mejores militantes y todas las ideas correctas. Los anarquistas revolucionarios deberán estar preparados para hacer frentes unidos con cualquier grupo que se desarrolle en una dirección anti-autoritaria. Muchos de estos problemas fueron planteados en el Congreso Anarquista Internacional de Amsterdam, en 1097. Estuvieron presentes cerca de ochenta anarquistas de Europa, América del Norte y del Sur y otras regiones, incluyendo figuras muy conocidas de la época, como Emma Goldman. Entre otros temas discutidos, Pierre Monatte, un

Texto de Wayne Price Traducción del FeL

anarco-sindicalista francés, urgió a los anarquistas a ingresar a las uniones [sindicatos], para ayudar en su organización y construcción. Argumentó que éste era el camino para que los anarquistas salieran de sus pequeños círculos aislados, y abandonaran rebeliones sin sentido y (en algunos casos) el terrorismo. Según Monatte, de esta manera los anarquistas podrían entrar en contacto con los trabajadores y participar en sus vidas y sus luchas. Hablando en contra de él se encontraba el anarco-comunista italiano Errico Malatesta. (Estas etiquetas llevan a la confusión, ya que los anarco-sindicalistas coinciden en que su objetivo es el comunismo anárquico, mientras que los anarco-comunistas coinciden en que los sindicatos son valiosos). Estaba de acuerdo con que era importante que los anarquistas participasen de los sindicatos. Pero objetaba la idea implícita de que los anarquistas debían, en efecto, disolverse dentro de los sindicatos. Malatesta advirtió que esto era peligroso porque los sindicatos, por su misma naturaleza, tenían que atraer trabajadores con una gran variedad de niveles de conciencia, conservadores y socialistas de estado así como anarquistas. Asimismo, el trabajo de los sindicatos era negociar mejores condiciones de trabajo y salario bajo el capitalismo, siempre que no hubiese una situación revolucionaria. Es decir, los sindicatos tienen que adaptarse tanto a la conciencia más conservadora de la mayoría de sus miembros, como a las necesidades prácticas del mercado capitalista. Por lo tanto, Malatesta y otros concluyeron que los trabajadores anarquistas debían también organizarse en organizaciones específicamente anarquistas, para luchar por las ideas anarquistas. Ellos trabajarían dentro y fuera de los sindicatos, ocupándose no sólo de cuestiones sindicales, sino también de toda lucha contra la opresión de cualquier sector. (Llamativamente, muchas personas de izquierda conocen en detalle el debate de Lenin con los “economistas” –marxistas que querían concentrarse únicamente en la organización de sindicatos- como lo consigna Lenin en ¿Qué hacer?. Pero no saben nada sobre el debate Malatesta-Monatte, que abarcó el mismo período. Los trotskistas de la I.B.T. observan, con aparente sorpresa, “… los plataformistas tienen antecedentes de participación en las luchas por extender y defender los derechos democráticos… Esto demuestra una comprensión relativamente sofisticada de cómo opera el estado capitalista y es congruente con el ¿Qué hacer? de Lenin…” [2002, p. 14].) Monatte estaba en lo correcto acerca del valor del ingreso de los anarquistas a los sindicatos. Con este enfoque, los anarquistas terminaron con su aislamiento y lograron una gran influencia entre los trabajadores y otros grupos. Pero Malatesta tenían igualmente razón. Los otrora militantes sindicatos franceses (la C.G.T.) se volvieron conservadores. Lo único que los altos jefes de los sindicatos conservaron de su anarquismo original fue un deseo de mantener a los sindicatos separados de los partidos socialistas. Cuando se desencadenó la primera guerra mundial, los sindicatos franceses apoyaron la guerra y al gobierno. Monatte se hizo opositor a la burocracia de los sindicatos y a su proimperialismo. Los anarco-sindicalistas sabían lo que había pasado en Francia y vieron tendencias similares en los sindicatos españoles (la C.N.T.). A diferencia de los anarco-sindicalistas franceses, los españoles se organizaron en una federación específicamente anarquista, la F.A.I., dentro de la C.N.T. Lograron batir en retirada a la tendencia reformista y burocrática (y luego a los comunistas). Más allá de sus eventuales errores, en esta cuestión la F.A.I. sigue siendo un ejemplo para los anarquistas organizadores.  El partido leninista Como es sabido, el concepto de partido es fundamental para el leninismo. Éste ha sido


definido de varias maneras. El documento central del trotskismo (una variante del leninismo) es el Programa de transición. Su primera oración –y concepto fundamentales, “La situación política mundial en su conjunto se caracteriza principalmente por una crisis de la dirección del proletariado” (1977, p. 111). Es decir que el problema principal no es el conservadurismo de las masas de trabajadores, porque en nuestra época los trabajadores y los oprimidos se han alzado contra el capitalismo de tanto en tanto. El problema es que los socialdemócratas, liberales, stalinistas y nacionalistas, son los líderes establecidos y respetados. Estas elites llevan a los trabajadores a alguna versión de la antigua opresión. Lo que se necesita entonces es construir una nueva dirección, un partido comprometido con un programa revolucionario de palabra y de hecho, que pueda ganarse el apoyo de la mayoría de los trabajadores y oprimidos. La ventaja de esta concepción es que dice a la minoría revolucionaria que no culpe a los trabajadores por el fracaso de la revolución. Esto no niega que la conciencia no revolucionaria de la mayoría de los trabajadores sea un problema. Pero lamentarse del “atraso” de la mayoría es tan incoherente como idealizar a los trabajadores. La decadencia del capitalismo llevará repetidamente a la clase obrera a rebelarse. La tarea de la minoría revolucionaria es desarrollar su propia teoría, análisis, estrategia, táctica, y una práctica real. La desventaja de esta concepción de liderazgo es que se presta a considerar a la dirección como lo más importante. De este modo, se busca reemplazar a los líderes malos por los líderes buenos, a los partidos malos por el partido bueno –esto es, el partido con las ideas correctas. En lugar de concentrarse en agitar al pueblo, alentando su independencia y autonomía, esta perspectiva implica que todo lo que se necesita es llevar a los dirigentes adecuados al poder. En los casos más lamentables, el partido se convierte en un substituto de la clase obrera. Los leninistas conciben al partido como una organización centralizada –bajo “centralismo democrático”. Esto se basa en su visión del socialismo, entendido como una economía centralizada dirigida por un estado centralizado. Para alcanzar este objetivo y dirigir la economía centralizada y estatizada es necesario un partido centralizado. En teoría el estado y el partido “se desintegrarán” (algún día), pero la economía permanecerá centralizada –y en una escala mundial, nada menos. La idea misma es una pesadilla burocrática. El “centralismo” no es sólo coordinación, unificación o cooperación. El centralismo (“democrático” o de otro tipo) significa que todo está dirigido desde un centro. Manda una minoría. Como lo dijo Paul Goodman, “En una empresa centralizada… la autoridad es vertical. La información se reúne abajo en el campo y es procesada para luego emplearse en niveles superiores; las decisiones se toman en las sedes centrales; las políticas, agendas, y procedimientos estandarizados se transmiten hacia abajo por una cadena de mando… El sistema se ideó para disciplinar ejércitos; para llevar registros, cobrar impuestos, y para funciones burocráticas; y para… la producción en masa.” (1977, pp. 3-4). Este es el modelo básico de la sociedad capitalista, y el partido leninista la mantiene. Este es el estado en embrión, la relación capital/trabajo en práctica. Sin duda, una federación anarquista también tiene cierto grado de “centralismo”, es decir que la organización en conjunto asigna ciertas tareas específicas a grupos e individuos específicos. Estos grupos centrales son elegidos, y son revocables en todo momento, con una rotación de tareas entre los miembros. Por definición, una federación equilibra la centralización con descentralización: la centralización mínima indispensable, y toda la descentralización posible en la organización anarquista. Entre los leninistas, el partido centralizado está justificado filosóficamente. Se supone que el partido conoce la Verdad, el “socialismo científico”. El partido es considerado como la encarnación de la conciencia del proletariado. La conciencia del proletariado no es lo que el proletariado realmente cree, sino lo que debería creer, lo que tiene que

creer, y que solamente el partido conoce con seguridad. Por lo tanto, el partido no tiene nada que aprender de nadie ajeno a él. La dirección del partido es probablemente la más entendida en cuanto a la verdad. Por lo tanto, el partido debe ser centralizado, con una dirección central estable. Ella lleva “la carga del hombre brillante”1 (Landy, 1990, p. 5). El partido –o sus altos dirigentes- es la “vanguardia”. No quiero protestar por definiciones de palabras, cuando lo que importa son los conceptos. Algunos anarquistas utilizaron la palabra “vanguardia” para describirse. Usaron el término para expresar que estaban creando pensamiento político de avanzada, y que eran los revolucionarios más extremos, la izquierda de la izquierda. Usaron “vanguardia” del mismo modo en que los artistas usan el término francés “avant-garde”, esto es, aquellos al frente de las nuevas ideas. Pero “vanguardia” designa hoy no sólo a un grupo que tiene ideas propias, la minoría revolucionaria. Designa a los que creen que tienen todas las respuestas y que tienen por lo tanto el derecho a dirigir al resto. Esto es lo que los anarquistas rechazan. Por ejemplo, el panfleto de la I.B.T. argumenta que los bolcheviques estaban en lo correcto al mantener una dictadura de partido único en los inicios de la Unión Soviética (cuando Lenin y Trotsky estaban en el poder). Esto es correcto, dicen, a pesar de que la mayoría de los trabajadores (por no hablar de los campesinos) ya no los apoyaba. Si hubieran permitido elecciones libres en los soviets, los trabajadores y los campesinos los habrían echado, votando a los social-revolucionarios de izquierda (populistas), a los mencheviques, o a los anarquistas. Éstos, sostienen, habrían capitulado ante el capitalismo y permitido el surgimiento de un proto-fascismo. Cierto o no, los trotskistas justifican que gobierne una dictadura de un partido minoritario, porque el partido sabe qué es lo mejor para el pueblo. Sin embargo, este enfoque no llevó al socialismo, sino al stalinismo, la contrarrevolución a través del partido. El stalinismo fue casi tan brutal como el nazismo. Según el panfleto de la I.B.T., hacia 1924 el partido bolchevique ya no era revolucionario, poco tiempo después de la revolución de 1917. Concluyo, por lo tanto, que hubiese sido mejor para los bolcheviques ceñirse a la democracia revolucionaria de los soviets originales, incluso si esto significase perder el poder. Nada podría haber sido peor que lo que sucedió. El mito de la revolución bolchevique  Generalmente, se cree que la revolución rusa demuestra la necesidad de un partido centralizado, verticalista, de estilo bolchevique. Sin este tipo de partido, se sostiene, no habría habido una revolución socialista. Por lo tanto, es hoy necesario construir partidos de este tipo. Este argumento es mayormente mitológico. En el exilio europeo, Lenin había construido un cuerpo centralizado de cuadros profesionales, pero éstos no controlaban en absoluto a las bases reales del movimiento marxista del imperio ruso. El movimiento socialista había sido afectado por la represión zarista, y por las luchas entre facciones internas, que originaron rupturas como la de los mencheviques, tan sólo la más conocida. Murray Bookchin resumió: “El partido bolchevique… fue una organización ilegal durante la mayor parte de los años que precedieron a la revolución. El partido fue constantemente destruido y reconstruido, con el resultado de que, hasta la toma del poder, nunca se cristalizó en una maquinaria plenamente centralizada, burocrática y jerárquica. Más aun, se vio acribillado por facciones… hacia la guerra civil.” (1986, p. 220). Hal Draper, una autoridad en Marx y Lenin, hizo observaciones similares “… Los pasos previos para un partido de masas habían sido dados en Rusia no bajo la forma de sectas, sino de círculos locales de obreros, que siguieron siendo amplios y formaron asociaciones regionales amplias… Las organizaciones asociadas en Rusia eran grupos partidarios locales y regionales, que podían tener simpatías en parte bolcheviques y en parte mencheviques, o podían cambiar su apoyo de un grupo a otro de vez en cuando, etc. Cada vez que tenía lugar un ‘congreso del partido’ o una conferencia, cada grupo

partidario tenía q u e decidir si asistir a uno u otro, o a los dos… Los miembros individuales de un partido en Rusia, o los grupos partidarios, podían decidir distribuir el periódico de Lenin o el de los mencheviques, o ninguno de los dos –muchos prefirieron órganos ‘no-facciosos’ como el que Trotsky creó en Viena; o podían usar las publicaciones bolcheviques que más les gustaban, más otras de los mencheviques u otros grupos, sin ningún tipo de constricción.” (1971, pp. 7-8). El papel de los bolcheviques en el derrocamiento del gobierno provisional capitalista ha sido cuidadosamente estudiado por Alexander Rabinowitch (1976, 1991). Mediante un estudio de las memorias tempranas de los activistas bolcheviques y una lectura de los periódicos bolcheviques de la época, llegó a la conclusión de que “… la casi monolítica unidad y ‘disciplina de hierro’ del partido bolchevique en 1917 son en gran parte un mito…” (1991, pp. viiiix). El comité central del partido no logró controlar a muchas organizaciones regionales y locales, y generalmente tampoco lo intentaba. Incluso en lugares centrales como Petrogrado y Moscú, había cuerpos bolcheviques relativamente autónomos que crearon sus propios periódicos y se dieron sus propias políticas inmediatas. En el comité central había militantes con voluntad firme, que pelearon por sus opiniones, a veces ignorando la disciplina partidaria. Mientras tanto, el partido se había abierto a decenas de miles de nuevos miembros obreros, que sacudieron considerablemente a la organización. Cuando Lenin regresó a Rusia, confió en esta nueva base para anular las políticas conservadoras de los antiguos bolcheviques. Rabinowitch llegó a la conclusión de que estas divisiones “descentralizadas e indisciplinadas” (p. ix) causaron algunas dificultades, pero en términos generales fueron de vital utilidad. “… La flexibilidad organizativa de los bolcheviques, su carácter relativamente abierto y receptivo… habrían de ser una parte importante de la fuerza y habilidad del partido para tomar el poder.” (1991, p. xi). La creación del partido centralizado y monolitico se llevó a cabo después de la revolución, durante la guerra civil contra los Blancos contrarrevolucionarios. Cuando terminó la guerra civil en 1921, los bolcheviques sofocaron la revuelta en la fortaleza

naval de Kronstadt y derrotaron a la oposición interna del partido –dos manifestaciones que reclamaban más democracia obrera. Lenin persuadió a los bolcheviques (ahora Partido Comunista) de que prohibieran todas las camarillas y facciones internas (Trotsky estuvo de acuerdo). “… Los bolcheviques tendieron a centralizar su partido al grado de aislarse de la clase obrera.” (Bookchin, 1986, p. 221). El partido se hizo aun más burocrático e internamente represivo con la victoria de Stalin en 1924. ¡El partido bolchevique hizo la revolución rusa cuando éste se parecía más a una federación anarquista! El partido centralizado y monolítico no fue el partido de la revolución, sino el de la contrarrevolución. Los partidos leninistas autoritarios que hicieron las revoluciones china, vietnamita, yugoslava y norcoreana tuvieron por modelo al partido de la Unión Soviética stalinista. Mao y otros querían un partido que creara un similar régimen totalitario de capitalismo de estado.

15 Hay otro aspecto mitológico de la imagen corriente de la revolución rusa y del partido bolchevique. Es la idea de que fueron los bolcheviques por sí mismos quienes derrocaron al gobierno provisional. Eso no es cierto. La toma del poder original fue llevada a cabo por un frente unido del partido bolchevique, los social-revolucionarios de izquierda y los anarquistas. Los bolcheviques jugaron un papel dirigente a causa de la debilidad de los otros dos grupos, pero no podrían haber actuado solos. Los social-revolucionarios de izquierda eran los herederos del populismo campesino ruso, con un programa socialista libertario. A diferencia de los bolcheviques, tenían apoyo entre los campesinos. Su debilidad fueron sus enredos con el ala derecha del partido, de la que comenzaron a separarse tan sólo en 1917. Los anarquistas eran activos en las ciudades principales y en muchas industrias. Los anarco-sindicalistas fueron importantes en la construcción de consejos de fábrica. Desgraciadamente, los anarquistas estaban divididos en varias tendencias, y fueron superados por el mayor grado de organización de los partidos políticos. (Los anarco-sindicalistas parecen haber estado mejor organizados que los anarco-comunistas, en términos de creación de periódicos y difusión de sus opiniones). Los social-revolucionarios de izquierda y los anarquistas concordaron con los bolcheviques en la necesidad de derrocar al gobierno provisional burgués y reemplazarlo por los soviets. Todos cooperaron en el comité militar, dirigido por Trotsky, que derrocó al gobierno provisional. Los social-revolucionarios de izquierda formaron luego un gobierno conjunto con los bolcheviques en los soviets. Los anarquistas participaron de los soviets y apoyaron generalmente las políticas de los bolcheviques y social-revolucionarios de izquierda. El fin de este frente unido fue un paso importante hacia la dictadura de partido único de los comunistas. (El desarrollo de este proceso es demasiado confuso para exponerlo aquí). En 1921, además de prohibir las facciones dentro del partido comunista, Lenin y Trotsky también exigieron la prohibición final de todos los demás partidos, por más dispuestos que estuvieran a apoyar al socialismo. La dictadura monolítica y centralizada de partido único acababa de ser creada, aunque pasó por algunas etapas más antes de que Stalin la perfeccionase completamente. Pero no fue así como se hizo la revolución. Conclusión Más allá de sus logros, el anarquismo fracasó repetidamente en sus intentos de crear una sociedad cooperativa libre. Las revoluciones influenciadas por los anarquistas han sido derrotadas, o “triunfaron” al ser controladas por los estatistas. Hoy hay un rebrote del anarquismo a escala mundial. Muchos militantes tienen sus expectativas puestas en la tendencia organizadora y clasista del anarquismo histórico, como la expresaron Malatesta, los plataformistas, la F.A.I., y los especifistas. Algunos de nosotros también ponemos nuestras expectativas en la tendencia autonomista del marxismo. Propugnamos la creación de federaciones democráticas organizadas en torno a un programa de revolución internacional de la clase obrera y todos los oprimidos. Los anarquistas antiorganizadores denuncian que se crean así partidos de tipo leninista. Más allá de sus intenciones, en la práctica los anti-organizadores abandonan la organización anarquista efectiva contra el capitalismo y el estado. Mientras tanto, los leninistas construyen partidos que re-crean la división centralizada dirigente/dirigido del capitalismo de estado. Ellos propagan una imagen falsa y autoritaria de cómo se logró la revolución rusa. Nosotros, sin embargo, creemos aun que la emancipación de la clase trabajadora y los oprimidos será obra de la clase trabajadora y los oprimidos mismos. Creemos que la formación de federaciones anarquistas revolucionarias es parte de la auto-organización de los oprimidos y explotados por el capitalismo. Esa auto-organización sigue siendo la clave para la liberación humana.


El comunismo anárquico es una doctrina revolucionaria que lucha por la superación de la actual sociedad basada en la explotación, la opresión, el autoritarismo y la pobreza. Luchamos por una sociedad que se funde bajo el principio de “de cada cual según sus necesidades”, en la cual se haya eliminado la propiedad privada de los medios productivos y a la clase (patronal) que vive a costa del trabajo ajeno, pasando los medios de producción y distribución a manos del conjunto del pueblo y su gestión a manos de la colectividad de trabajadores directamente involucrados en él. Del mismo modo, queremos poner los inmensos avances de la sociedad actual no para satisfacer las ansias de ganancia y acumulación de unos pocos según la lógica del mercado, sino para satisfacer las necesidades de todos. Reorientando el trabajo en este sentido, verdaderamente útil y creador, podremos alcanzar el objetivo final de la abolición del sistema del trabajo asalariado, en el cual no se nos permite gozar del fruto de nuestro labor, sino que éste está destinado a enriquecer a la burguesía. Del mismo modo queremos refundar las relaciones sociales sobre bases federativas, desde abajo hacia arriba, desde las unidades básicas a las más complejas, de modo que podamos volver a ser dueños de nuestras vidas y no nos veamos sometidos al papel de ejecutores de voluntades externas. Demandamos la participación real en todos los aspectos que nos incumben en nuestras vidas, activa y conciente. Esto implica la abolición del Estado, como un organismo centralizado, cupular y enajenador del poder popular. Sólo de esta forma, podremos crear una vida llena de sentido y dignidad en la cual no tenga cabida el egoísmo, la explotación, la pobreza ni la opresión en ninguna de sus formas. Una vida en la cual la solidaridad y la dignidad impregnen todos los aspectos de nuestra existencia. Pero esto no ocurrirá sólo con buenas

intenciones. Hay que generar las condiciones materiales para que esto ocurra. Y estas condiciones sólo se pueden generar mediante la revolución social y la práctica de la acción directa, ya que tendremos que enfrentar la enconada oposición de quienes hoy detentan los privilegios. Para alcanzar este fin, es necesario que quienes sostenemos estas aspiraciones, los anarquistas, nos organicemos en todos los espacios en que nos desenvolvamos, ayudando en ellos a prefigurar el mundo por el que luchamos y ayudando a que nuestras organizaciones sean herramientas de transformación social. Ello implica que debemos participar activamente en nuestras sindicatos, federaciones estudiantiles, agrupaciones poblacionales o coyunturales, impulsando en ellas nuestra orientación. Del mismo modo, implica que nos organicemos en agrupaciones de carácter político revolucionario, con el fin explícito de desarrollar nuestras políticas, bajo principios unitarios (tanto en la teoría como en la práctica) y federativos, y con disciplina. Nuestra meta, la sociedad comunista anárquica, no es algo que tenemos que esperar a que un día suceda espontáneamente. No se trata de una utopía. Se trata de un norte alcanzable, cuyas raíces se encuentran clavadas en nuestra propia sociedad y es necesario que desarrollemos los elementos que la hagan posible. Este norte se materializa a cada momento en la lucha, se hace real y presente en la medida en que construimos poder popular, en la medida en que desarrollamos las potencialidades asociativas, organizativas y de lucha de nuestra clase. En fin, esta sociedad se prefigura, en la medida en que luchamos por acabar con el capitalismo, a la vez que sentamos las bases de un nueva vida.


Solidaridad Prensa del FeL