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La Responsabilidad Social Empresaria, como sistema de resistencia?*

Mientras las brechas originadas por el modelo actual sigan dejando en la calle -y con total indiferencia- chicos desnutridos y generaciones despojadas de educación y futuro, no habrá justicia ni justo futuro. Revertir esta situación es, hoy, el desafío para todos los actores que estén liderando acciones en los distintos frentes de nuestra sociedad. Lo que debemos preguntarnos es cuanto de esta realidad le corresponde al sector privado, a la empresa ? Tal vez todo, posiblemente nada o quizás algo. Es sabido que el comunismo, esa religión sin Dios que tenia como objetivo curar los males de la humanidad, hoy ya no existe, ya que fracasó en la creencia de que el mundo era un sistema predecible, solo mal programado, y porque no tuvo en cuenta la impertinencia de querer contener desde el Estado, la fragilidad y singularidad del hombre; pero todavía quedan rastros amorfos y coletazos de su antiguo enemigo, el capitalismo. La teoría que se formuló en los postulados de Adam Smith basándose en el concepto de la mano invisible y en el supuesto y prometido derrame de riquezas; transformándose en una falacia y cada día más en un derrame sí, pero de dolor y sangre. Siendo la “Empresa” el corazón o principal arteria de este sistema, ha quedado instalada en el inconsciente colectivo de la sociedad, como la herramienta generadora (y destructora) del desarrollo de riquezas e inequidades. Tenemos que admitir que por su concepción y manejo son organizaciones no democráticas y que en su gran mayoría funcionan bajo una estructura piramidal de premios y castigos. Definimos habitualmente a las empresas como organizaciones con fines de lucro. Por lo tanto queda explicitado, que el fin inmediato y único de las mismas es el lucro. Lo que las lleva a estar siempre al límite de la injusticia o la auto-justificación de cualquier medio que tenga como fin mejorar su rentabilidad, su lucro, su mayor lucro. Podemos aceptar que el fin justifica los medios?. Podemos imaginar un mundo sin empresa, con todo lo que la idea de empresa lleva en sí misma ? Dado que ella forma parte del engranaje mismo de la sociedad, inhibirla o destruirla sería imposible, sería mejor que pensemos en como mutarla o evolucionarla a un nuevo modelo con un rostro más humano, en el que la sociedad sea un actor activo dentro de ella y no solo a la inversa. Un ecosistema vivo, articulado y dinámico, donde el consumidor de sus productos y servicios, al mismo tiempo, evolucione a la figura de un consumidor responsable. De esta manera dejarían de ser organizaciones mecanicistas que solo depredan recursos y transaccionan bienes y capital; abandonando sus infructuosos intentos por dominar la realidad para orientarse a mejorarla, ordenarla y comprenderla.


Según el premio Nobel en Economía Amartya Sen “Los valores éticos de los empresarios y los profesionales de un país son parte de sus recursos productivos”; si estos valores no existen o no comienzan a incorporarse en el ADN de las organizaciones y, por ende, en los flujos e interacciones de sus miembros, las empresas también perderán la capacidad de generar tanto capital económico como capital social. La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) sea probablemente la mejor alternativa que hoy exista, para buscar ese equilibrio, generalmente inestable, entre los públicos interesados con los que la empresa interactúa. Esta nueva concepción debería tener como fin último buscar la ética, la confianza, la equidad y la capacidad de asociatividad para con la comunidad, los consumidores, sus proveedores, el Estado y sus accionistas. Sería simplista y peligroso pensar que incorporando prácticas de RSE, los problemas actuales de este complejo mundo serían minimizados y las brechas generadas por años de modelos “supuestamente” racionales y determinísticos se verían reducidas. No nos quedemos en las falsedades que generan los reduccionismos. Como mencionan Aurelio Peccei y Daisaku Ikeda “ El enfoque reduccionista, que consiste en remitirse a una sola serie de factores para solucionar la totalidad de los problemas planteados por la crisis multiforme que atravesamos actualmente, es menos una solución que un problema”. La RSE no es una solución en si misma. Lo que si podemos suponer es que la Responsabilidad Social Empresaria será, la lucha y convivencia con paradojas terribles, situaciones antagónicas dentro y fuera de la empresa, un posible devenir traumático y contradictorio; pero posiblemente sea también un nuevo punto de inflexión, la búsqueda de un método, una pequeña grieta, tal vez débil, poética y hasta simulada, que nos permitirá soñar o definir en un futuro no muy lejano un nuevo plano donde gestar modelos diferentes de producción/cooperación. Mientras madure y dure este proceso de cambio, hacia la búsqueda de nuevas organizaciones de producción y consumo que la humanidad necesita; será importante comenzar a trabajar en la redefinición del concepto de empresa, hacia el de una organización en la que con la inclusión de la ética, el respeto y la equidad se pueda obtener como fin, un justo lucro. Esto generará dentro de la empresa, un sistema de resistencia, un antídoto, al mismo sistema post-industrial que hoy la incluye y del cual ella depende, no como un correctivo sino creando las condiciones de posibilidad para la aceleración de los procesos de regeneración de nuevas estructuras sociales. Bajo esta óptica la RSE tiene grandes posibilidades de ser la semilla del buscado cambio, sino será solo buenas intenciones, marketing o una nueva jerga de management.

Federico Seineldin - Junio 2004, Gerencia de Negocios Estratégicos, Openware

*Este artículo fue publicado en “Suplemento Pensamientos y Polifonias Complejas” del “Instituto Internacional para el pensamiento Complejo – Edgard Morin”, bajo una licencia Atribución de Creative Commons.


La RSE como sistema de resistencia