Educación y Diversidad Sexual

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Ante todo, preservá la ternuray prioriza la escucha atenta y desprejuiciada. Si por ejemplo un chico te cuenta que está enamorado de otro chico, recordá que no es diferente que si se enamorara de una chica. Pero como tal vez no tengas experiencia en lidiar con los prejuicios como los que debe afrontar, tomate el tiempo de escuchar atentamente y entender lo que siente. Tené en cuenta que no es importante que defina su sentimiento o la orientación de su deseo, lo que ahora siente puede cambiar con el tiempo. Lo importante es que tiene derecho a sentirlo, a ser feliz y a expresarlo donde y a quien quiera. Respetá la identidad y confidencialidad, “salir del placard” es una decisión personal. Nadie debe ser obligado a visibilizarse, así como nadie debe ser presionado a esconder o callar sus sentimientos. A los y las jóvenes que viven una sexualidad diversa en forma abierta, hay que apoyarlas públicamente. A ellos hay que reconocerles la valentía se requiere. Si se siente sola o solo, y no conoce a otras personas que hayan atravesado por experiencias similares a la suya, es recomendable que se acerque a una organización LGBT. Es importante que tenga apoyo de su familia y entre sus compañeras y compañeros, colaborá cuando sea posible. Informar derrumba prejuicios.

El pasaje de “la familia” a “las familias” La familia es una de las instituciones más dinámicas. Es una construcción social, no natural ni esencial, y por lo tanto cambiante. A lo largo de la historia de la humanidad, siempre existieron diversas formas de familia. Es por ello que cuando se habla de “nuevas familias”, éstas en realidad no son nuevas, simplemente lo nuevo es el registro y visibilidad social de lo que antes existía pero silenciado. Lo que ha cambiado radicalmente es el reconocimiento de todas las familias por parte del Estado y la sociedad, es decir, su legitimación. La legitimación permite a estas familias hacer uso de los derechos que otras ya tenían garantizados, pero a los que no podían acceder por tener una conformación diferente. En nuestro país, a partir de la aprobación de la Ley de Matrimonio igualitario (impulsada por la FALGBT y sancionada por el Congreso de la Nación en 2010) se ha avanzado en el reconocimiento de idénticos derechos familiares a las parejas conformadas por personas del mismo sexo/género. Estos derechos incluyen el reconocimiento de hijos e hijas comunes, la adopción conjunta y las responsabilidades de cuidado. Hace apenas un siglo se legitimaba únicamente a la familia matrimonializada (fundada en el matrimonio), patrimonializada (dependiente económicamente y en otros aspectos del padre), sacralizada (nacida de formas solemnes) y biologizada (su fin principal era tener hijos). Hoy, la noción de familia es proteiforme, pues cubre diferentes realidades. Todas deben ser reconocidas, y en particular, la escuela, en su rol de agente del Estado, no puede imponer sino proponer. También hay que resaltar que cuando hablamos de familia no nos estamos refiriendo a vínculos exclusivamente biológicos o de parentesco legal. Nos referimos a vínculos de cuidado, atención y afecto en el que creen y se desarrollan todas las personas. Existen distintas configuraciones familiares. Cada familia es particular y distinta a su modo. Lo importante es que todas sean pensadas como un especio de amor, solidaridad, contención y aprendizaje para sus miembros. Desde la institución escolar es importante acompañar esta mirada plural de “familias” y promover el respeto a todas las formas familiares. Esto constituye un elemento fundamental para la inclusión plena del estudiantado, cualquiera sea su forma particular de familia.

¿Sexo es igual a género? El sexo es un concepto que se refiere a criterios

Diversidad Sexual y afectiva Guía para educadoras y educadores

biológicos, físicos, fisiológicos y genéticos, de las personas y otros seres vivos, implica la asignación de las categorías de macho o hembra de la especie según la circunstancia. El género es una construcción social, mayormente implica la adherencia a una identidad de mujer o varón y se expresa a través de roles determinados, caracteres físicos, vestimentas, accesorios y otros usos y costumbres, vigentes en un espacio y un tiempo determinados; actualmente se reconocen expresiones transgenrizadas, es decir que existen personas que no se identifican como varones o mujeres, sino como trans (travestis o transexuales).

¿Qué es la identidad de género? Es la vivencia interna e individual del

género, tal como la persona la siente profundamente, la cual puede o no corresponder con el sexo asignado al momento de nacimiento. Para referirnos a las personas que expresan un género diferente al asignado al nacer utilizamos el término “trans”, expresión genérica que engloba a personas transgéneros, travestis y transexuales.

Clasificación ¿binaria? De los sexos A pesar de que se piensa que lo

anatómico está ordenado de forma binaria, los cuerpos sexuados de algunas personas (sus cromosomas, gónadas, órganos reproductivos y/o genitales) no encuadran dentro de los estándares sexuales masculinos ni femeninos que constituyen normativamente la diferencia sexual promedio. A ellas nos referimos como intersex o intersexual.

¿Qué es la orientación sexual/afectiva? Es la capacidad de sentir una atracción erótica, emocional, afectiva y sexual hacia otras personas. Según esa atracción esté dirigida a personas de un género diferente o igual el propio, o a ambos se habla de héterosexual, homosexual o bisexual. La orientación sexual no es una opción y, por tanto, no puede ser escogida ni cambiada a voluntad. En el plano de la homosexualidad nos referimos a lesbianas cuando hablamos de mujeres dirigen su deseo hacia otras mujeres y gay cuando se trata de varones que dirigen su deseo hacia otros varones. ¿Qué entendemos como “normal”? La percepción social dominante aún entiende a la heterosexualidad como “normal”, a tal punto que muchas veces ni siquiera es considerada una orientación sexual. Percibida la heterosexualidad como predeterminada y esperada, cualquier otra orientación fue por largo tiempo considerada anormal, extraña e incluso patológica. A este modelo excluyente de relaciones sexo-afectivas, se lo conoce como heteronormatividad. De hecho, generalmente damos por sentado que las personas de nuestro entorno son heterosexuales, reduciendo a todas a un solo patrón. Sin embargo, debemos tener en cuenta que ello es falso, ya que entre todas las personas aproximadamente un 10% es LGBT. A este difundido prejuicio se lo conoce como presunción de heterosexualidad. ¿Y la homofobia, lesbofobia y transfobia?La homofobia, lesbofobia, bifobia o transfobia, se describe el miedo irracional hacia lgbt y se expresa en el rechazo o aversión hacia la diversidad sexual, así como en conductas de acoso, violencia física o verbal y otro tipo de comportamientos de odio. Aún hoy muchas veces nos resulta preocupantemente tolerable y la percibimos como un fenómeno banal, sin consecuencias. Sin embargo, basta con ingresar “muerte por homofobia” en cualquier web para corroborar pero no es. Esta forma particular de violencia produce un daño enorme en los trayectos vitales de cientos de miles de jóvenes en todo el mundo y es un compromiso de todas y todos superarla.

DISEÑO FEDERICO CARUSO

Cómo acompañar a lesbianas, gays, bisexuales y trans en las escuelas

Secretaría de Educación www.falgbt.org/educacion


Por qué es importante hablar de diversidad sexual en el ámbito educativo? En primer lugar, la institución educativa es el ámbito de transmisión de valores más eficaz. Ella cumple el papel de agente estatal que mitiga, o bien construye, los procesos discriminatorios que se dan en la sociedad. Hasta hace poco las expresiones sexuales no tradicionales eran duramente rechazadas, hecho que ha sido causa de injusticias y sufrimiento. Hoy, se nos impone la tarea de construir una democracia basada en el respeto a la diversidad sexual y para ello es necesario modificar los aspectos discriminatorios de nuestra sociedad. En segundo lugar, la escuela es la institución educativa por excelencia y en ella se realiza el principal proceso de socialización de nuestros niños, niñas y jóvenes. Finalmente, construir una educación democrática supone un sujeto reconocido en su identidad personal y en su cultura particular, partícipe del mundo racional con libertad, responsabilidad y convicción. Formar al ciudadano es formar un sujeto que sabe lo que quiere, que conoce los modos de funcionamiento de su sociedad y que es capaz de adaptarse a ella y al mismo tiempo participar de su transformación.

La importancia de la tarea de las y los educadores La socialización escolar, es un trabajo colectivo que requiere del esfuerzo conjunto de la sociedad civil y el Estado, con especial participación de sus instituciones educativas y de quienes las integran. Ello demanda, una escuela que vaya más allá de transmitir conocimientos, se espera que eduque en valores, tendientes a la convivencia y funcione como modelo de respeto hacia las diferencias de todas las personas. Educar en y para la convivencia en la diversidad, implica el compromiso de revisar nuestros propios sistemas de valores, nuestras intervenciones y nuestras prácticas cotidianas, para nunca dar la espalda diciendo “No es asunto mío” o “¿Por qué yo? Que se preocupen los más cercanos”. Se requiere de procesos educativos que favorezcan el pleno desarrollo de todos los niños, niñas y jóvenes, dentro de un contexto escolar respetuoso e inclusivo de la diversidad sexual, donde se valoren las potencialidades de sus actores y sus producciones. Resaltemos como educadores la valía de la diversidad, elemento de enriquecimiento colectivo, para la consecución de una finalidad común: lograr escuelas más eficaces e inclusivas de nuestras diversas realidades sociales.

Los derechos del colectivo LGBT son Derechos Humanos Los tratados Internacionales de derechos humanos garantizan en nuestro país el derecho de toda persona a la vida privada y familiar, el que comprende la vida sexual y el derecho a establecer y desarrollar relaciones con otros seres humanos de distinto o igual sexo. Ese derecho comprende también la forma en que el individuo se ve a sí mismo y cómo y cuándo decide proyectar a los demás, razón por la cual se extiende a la esfera pública y profesional. La orientación sexual y la identidad de género son características de la personalidad. Por ello, el derecho a vivirlas libremente y a expresarlas sin temor son derechos humanos en el más pleno sentido de la palabra.

La discriminación

El derecho a la educación

Entendemos por discriminación a toda acción, conducta u omisión, que tiene como destinatario a un grupo o una persona identificada como “diferente”, y que está dirigida a privar a ese grupo o persona de las oportunidades que otros disfrutan. Discriminar es desfavorecer a alguien por su pertenencia a un grupo social o por tener algún rasgo que quien discrimina considera negativo. La discriminación puede producirse en cualquier ámbito social y en todas las direcciones, lo que, en el ámbito educativo significa que pueda darse entre pares (entre estudiantes, entre docentes no docentes, o autoridades) o en forma vertical, entre actores con distintos roles institucionales (entre docentes y estudiantes, estudiantes y no docentes, autoridades y docentes, etc.).

En el orden supranacional, se ha advertido que la educación es un derecho humano intrínseco y a su vez un medio necesario para la concreción de otros derechos. Desempeña además un papel decisivo en la promoción de los derechos humanos, debiendo procurarse la capacitación de todas las personas para participar de una sociedad libre. Para ella las niñas, niños y adolescentes tienen, en el plano individual, derecho a una educación orientada hacia el desarrollo de su personalidad con pleno aprovechamiento de sus potencialidades, y orientaba en el plano colectivo, a prepararlos para que asuman una vida responsable, en una sociedad libre y en el respeto a los derechos humanos y la diversidad. En el orden interno la ley 26.206 de Educación Nacional garantiza a los alumnos y alumnas una formación comprometida con los valores democráticos y el respeto a la diferencia, que promueva en cada uno de ellos y ellas la capacidad de vivir plenamente su proyecto de vida.

Acoso escolar hacia personas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans) El acoso escolar es el hostigamiento que se expresa a través de actos de agresión física, verbal o social por parte de un/a estudiante o grupos de estudiantes hacia compañeras o compañeros. Son actos premeditados de violencia, repetidos y/o sostenidos en el tiempo, que abarcan desde la marginación, rechazo, insultos, burlas y amenazas, hasta formas extremas como agresiones físicas, provocación al suicidio y en algunos casos de extrema gravedad asesinato. Estos hechos pueden ser realizados también por docentes, directivos u otros integrantes de la comunidad educativa. Los motivos más frecuentes de acoso escolar y hostigamiento tiene que ver con la orientación sexual - cuando ella se presenta en su dimensión homosexual o bisexual-; y con la identidad de género – cuando mujeres o varones no se expresan según los mandatos sociales vigentes o cuando se expresan de forma transgenerizada -. Cuando ello sucede se está afectando a lesbianas, gays, bisexuales y trans (travestis, transexuales y transgeneros).

¿Qué hacer en el aula? El aula es un ámbito socializador, que cada estudiante debe vivir como un espacio de libertad, participación activa y reflexión. Es un espacio adecuado para incidir en la conformación de una conciencia más amplia, más crítica y por lo tanto más cívica, instando a generar reflexiones sobre nuestros propios prejuicios, nuestras prácticas cotidianas, cuestionando aquellas ideas o acciones habituales que creemos naturales o normales y resultan instancias de discriminación, homofobia, lesbofobia, bifobia o transfobia o de contenido sexista.

Educadoras y educadores podemos - Favorecer un ambiente de inclusión en el aula en donde se pueda abordar la diversidad afectiva y sexual con naturalidad. - Despertar en el estudiantado una conciencia de respeto y solidaridad en torno a la igualdad de derechos. - Utilizar un lenguaje inclusivo e implementar términos que no presupongan la heterosexualidad de los estudiantes. - Sancionar el lenguaje peyorativo, de contenido sexista u homófobo, siempre explicando por qué ese lenguaje es incorrecto o lesivo. - Incorporar propuestas de trabajo, para desarrollar en el aula, con perspectiva de diversidad sexual. - Ofrecer jóvenes LGBT modelos positivos directos con los que puedan identificarse en su proceso de desarrollo personal y subjetivo, dando a conocer que existen y han existido de forma constante en la historia personas como ellas. - Trabajar por la no discriminación de ningún niño, niña, joven o adulto de la institución por cualquier motivo. - Brindar un espacio de escucha, comprensión y confianza si existiera la necesidad de denunciar casos de acoso escolar. - Llevar a cabo cursos de formación sobre diversidad afectiva y sexual.