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Fondos Parafiscales Palmeros - Fedepalma - Informe de Labores 2013

en la temporada 2011/2012. Esto sucedió a causa del buen comportamiento de la producción de soya en el hemisferio sur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia), en donde aumentó cerca de 28 millones de toneladas frente a 2011/2012, 24 % superior a la temporada anterior. Estos altos niveles de producción incluso generaron demoras en los embarques de soya desde Brasil hacia China, y problemas logísticos que a su vez implicaron la cancelación de pedidos por parte de ese país. Todo ello propició que la relación de inventario/uso de aceite de soya aumentara de 14,8 % a 16,7 % en 2012/2013 y contribuyó al descenso de 16 % en el precio internacional del aceite de soya Dutch (Holanda) en 2013 (Figura 12). En lo relacionado con la demanda de aceites y grasas en la Unión Europa, dicho bloque comercial estableció medidas anti-dumping a las importaciones de biocombustibles originarios de Argentina e Indonesia para corregir las distorsiones que generan los impuestos a la exportación que aplican dichos países. Para el caso del biodiésel originario de Indonesia, estas medidas fueron temporales a partir de marzo y definitivas por cinco años a partir de noviembre de 2013, aplicando un impuesto entre EUR $ 122 y EUR $ 149 por tonelada (18,9 % en promedio). De otro lado, para el caso del biodiésel proveniente de Argentina la medida contempla un impuesto entre EUR $ 217 y EUR $ 246 por tonelada (25,6 % en promedio). Ante estas restricciones, los principales países productores de biodiésel reaccionaron estableciendo políticas públicas para atenuar el impacto de dichas medidas y de esta manera aumentaron sus mezclas domésticas de combustibles renovables. Así mismo, el Parlamento de la Unión Europea, con el objetivo de desarrollar combustibles limpios derivados de fuentes no alimentarias (para prevenir el desplazamiento de la producción de alimentos), estableció un límite de 6 % en el año 2020 para biocombustibles de primera generación, los cuales actualmente se derivan de aceites y grasas vegetales y animales, remplazando de este modo la meta de 10 % establecida en 2009. Algo similar ocurrió para combustibles de segunda generación, derivados de fuentes no alimentarias (como residuos de la agricultura y la industria o biomasa lignocelulósica), para los cuales se definió un límite de 2,5 % en la mezcla. Las perspectivas de crecimiento de la producción de aceites de soya y de palma, así como las políticas y medidas de la Unión Europea para bajar la dinámica de consumo del biodiésel elaborado a partir de aceites vegetales, llevaron a que los principales productores de dichos aceites anunciaran medidas para incentivar su demanda interna de biodiésel. En tal sentido, el Gobierno de Indonesia planteó el aumento de la mezcla de biodiésel con diésel a 10 % en 2014, lo cual significa un consumo local adicional cercano a 3,5 millones de toneladas de aceite de palma. También Malasia anunció la aplicación a todo el país de la mezcla de biodiésel con diésel de 5% que regía en Malasia Peninsular, y estableció como objetivo incrementarla gradualmente hasta llevarla a 10 %. Por su parte, el Gobierno de Brasil incrementó la mezcla de biodiésel con diésel de 5 % a 7 % a partir de enero de 2014, con lo cual se espera que la demanda aumente en cerca de 1,2 millones de toneladas. El Gobierno de Argentina también determinó un aumento de 8 a 10 % de la mezcla de biodiésel con diésel.

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