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Federico Frasisti – Darwiniano http://deliriosprocrastinos.blogspot.com

3 Némesis Desperté y contemplé mi reflejo en la ventana del avión. Me vi como debía ser, igual que siempre, pero ahora afectada por el puñetero vuelo. Un metro setenta, morena, de pelo corto, mirada altiva, treintañera, y criminóloga española adicta al trabajo rumbo a unas vacaciones forzadas en la argentina. “Vas a desmayarte uno de estos días Isabel, y no deseo tener problemas” me explicaba ayer el coñazo de mi jefe. “Recursos humanos va a follarme por el culo si no te obligo a tomarte un tiempo” continuó el patán, “Te irás lo más lejos posible de aquí y a tomar por culo con tus retruques de quejica”. Bastardo imbécil. - Pasajeros, les habla su capitán, favor de abrocharse los cinturones, aterrizaremos en el aeropuerto internacional de Ezeiza en cinco minutos, gracias por haber volado con nosotros. Obedecí sus instrucciones resignada, mi trabajo ha sido desde hace años perseguir asesinos seriales, el último que tuvo este país lleno de gilipollas arrogantes fue Robledo Puch. Me creí destinada a tres meses del más inenarrable aburrimiento.

La tercera puñalada que Irina propinó a la semiviviente María Salvador dio por acabada nuestra tarea. Rompí un bastón negro, cuidadosamente seleccionado para la ocasión en la cabeza de la occisa y después de guardar el plástico del cuarto, arrastramos el cadáver hasta la oscura calle, fuera de la sala de estar de la presa, cubiertos por la privacidad del manto estrellado de la noche, que esconde a los monstruos en situaciones indecorosas, ilegales y que los harían sujetos de ejecución en algunas partes del mundo; de los molestos ojos ajenos. Iri escribió la nota y me preocupaba que estuviéramos revelando demasiado al escribirlas a mano. Al fin y al cabo, la grafología forense debe servir de algo, ¿no? Minutos más tarde éramos simplemente dos jóvenes cargando dos ordinarias bolsas de residuos. Quemamos las bolsas con plástico y nuestros guantes en la esquina, cubriendo todo con hojas pasa ocultar el olor, y fingir que se trataba de algún vecino molesto quemando hojas a la madrugada. Abandonamos el cadáver y la nota adherida al abdomen de la víctima con un alfiler en la puerta de la casa de ésta para desaparecer en al noche. Ninguno de los dos tenía atisbo alguno de sueño, por lo que fuimos al cine a disfrutar de un baño de sangre más, aunque este fuera ficticio.

La copia del café del matutino descansaba sobre la mesa contigua a la mía. Si bien podía leerlo con absoluta facilidad, notaba que las diferencias ortográficas entre mi español y el latino eran abismales. Mi maestra de taquigrafía y caligrafía de la maldita escuela oscurantista me hubiese dado una hostia indescriptible si hubiera tildado palabras como ellos. Sin embargo también pude apreciar que a los señores “Clarín” les vendría bien revisar los libros de ortografía y gramática del parvulario . Lingüística aparte, una noticia atrajo mi atención “Darwiniano vuelve a atacar, policía desconcertada” una sonrisa instintiva acabó con la expresión de perpetuo mal humor que se había instalado en mi rostro desde mi arribo a estas tierras.

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Bajé de un autobús aún desconcertado por el mensaje que Irina había enviado. Haciendo caso a sus instrucciones estaba yendo a encontrarme con ella cuando saliera del colegio, como yo lo hacía media hora antes, no suponía un problema. Mi relación con ella había comenzado hacía poco más un mes, por lo que nunca había visto su colegio, sólo sabía que en él, padecía religiosos insufribles al igual que yo. “Jesucristo es el señor” rezaba un cartel sobre la entrada. Mierda. Una campana sonó y miles de alumnos de diversas edades salieron del lugar con sus uniformes blancos. ¿Símbolo de pureza quizá?, con esta gente nunca se sabe. Irina salió entre la multitud - Caminá –ordenó. La seguí diligente. - ¿Qué hacemos? –pregunté en voz baja. - Seguimos a esas chicas, aseguráte de que no nos vean –respondió señalando a un grupo de jóvenes. Les seguimos la pista durante varias calles pasando desapercibidos entre los malones de gente y las vimos separarse a medida que alcanzaban la casa de cada una, hasta que sólo quedó una chica pelirroja caminando delante de nosotros. La calle donde vivía estaba desierta. En cuanto abrió la puerta Irina se abalanzó sobre ella y la electrocutó con un paralizador, sin entender que pasaba me hallé dentro ayudando a inmovilizarla y a preparar un cuarto de asesinato con implementos que la depredadora rubia llevaba en su mochila. En cuestión de minutos estábamos torturando a quien después supe era Camila Danco, una imbécil que había atormentado a Iri por casi cinco años. Se me antojaba una mala idea matar a alguien con quien pudieran ligarte, pero después de lo de Santiago preferí abstenerme de señalar tal hipocresía, poco más tarde Camila era historia. “La señora es la Doctora Isabel Maya, está acá para ayudarnos con el caso ese de Darwin o como mierda se llame ése forro” No sé qué me enervó más, que con mis treinta y cinco años me otorgara el título de “señora” o su habla desagradable. Estábamos en una suerte de cuarto de informes, éste tenía un número de sillas que casi se podía contar con los dedos de la mano, una modesta pizarra y un único bombillo de luz que titilaba de vez en cuando. - Gracias, asistente, cabo comisario, o como le llamen. Algunos rieron, el comisario que me había presentado me fulminó con la mirada. - Me ofrecí a colaborar con ustedes en este caso, soy criminóloga y especialista en análisis del comportamiento humano. - ¿Por qué creé que necesitamos ayuda? –preguntó un torpe ayudante para porfiar. - He dado caza a asesinos seriales por diversas partes del mundo durante los últimos quince años. Vosotros nunca os habéis encontrado con nada más complejo que un ladrón disparándole a una familia en un robo. Además necesitáis a alguien capaz de utilizar un método deductivo para llevar a cabo la investigación, vosotros los polis argentinos os limitáis a preguntarle el quién, cuándo y el cómo de cada situación a criminales que a sabiendas dejáis andar por ahí para ahorraros el trabajo detectivesco. – espeté, haciendo un infructuoso intento de ocultar mi ira.

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Federico Frasisti – Darwiniano http://deliriosprocrastinos.blogspot.com -¿Por qué vamos a tolerar que esta española pelotuda, que encima habla en gallego, nos venga a insultar? –gritó el mismo ayudante. - “Galego é unha lingua distinta do español” –respondí en perfecto gallego. - ¿Qué? - El gallego es un idioma diferente del español. Si hubiera hablado en gallego no me hubierais comprendido. Estoy hasta la médula de los latinoamericanos que confunden el español neutro con el gallego y además creen que todos los españoles somos gallegos. -¿Te podés calmar Emiliano? –dijo una joven serenando a la bestia. -Irina no me rompas las pelotas, sólo porque tu vieja sea la mejor detective no significa que puedas venir a darme órdenes, además, ¿Qué hacés acá? ¿Tu vieja no estaba suspendida? -Desde hoy no. La necesitan en el caso. –respondió la adolescente rubia. -Voy a echar un vistazo a los informes del caso y vamos a encontrarnos aquí con toda la información que tengamos en dos horas. –ordené. Me asignaron un pequeño cuarto, adyacente al de informes. El olor a humedad era penetrante y el techo parecía listo para desplomarse sobre mí. Revise todo lo que la policía tenía sobre el caso y en cuestión de horas me reuní con los efectivos para iniciar la construcción del perfil. -Este SUDES es narcisista y puede sufrir de una suerte de complejo de dios, aún no puedo aseverar esto úl... -¿SUDES? –preguntó una mujer -Sujeto Desconocido –expliqué-. No lo llaméis Darwiniano, eso da dos pautas que pueden ser erróneas, la primera, que es hombre y la segunda, que es una sola persona, por lo que sabemos podría ser un grupo de personas. Noté que la joven rubia que había serenado al ayudante prestaba atención, atenta, desde el fondo de la sala. -Como explicaba, este SUDES es narcisista, se ve a si como un ente superior, ajeno a la humanidad y dispuesto a corregirla. Aislemos la victimología. -¿Qué? –volví a oír, y creí nunca haber escuchado esa pregunta tantas veces seguidas. -Victimología, el análisis de las víctimas, quiénes eran, por qué fueron escogidas por nuestro SUDES. - La mayoría de las víctimas eran estudiantes. –comentó un cabo. - Todas excepto María Salvador, era una simple prostituta. No obstante las víctimas tienen algo en común.- expliqué-. Eran tontas. - ¿Disculpe? –desembucharon varios. - Las víctimas tenían pésimas notas y bajos niveles intelectuales. Además viendo el nombre que escogió y las notas queda claro. Este SUDES se ve a si mismo como un ser intelectualmente superior, no humano, pero dispuesto a corregir la especie, partidario de la eugenesia y posiblemente sociópata. -El SUDES es, además, bastante culto –proseguí con mi monólogo-. Varias de las escenas del crimen son recreaciones de diferentes relatos clásicos, si bien no es excesivamente detallista o Erica Mirno debería haber sido asesinada con un hacha. Todavía no podemos determinar el modus operandi, pero sabemos que varía. Algunas víctimas presentaron señales de ahorcamiento, otras de electrocución. Hice una breve pausa y luego retomé. - El SUDES no se destaca en ambientes de estudiantes, puede estar en ése ambiente sin desentonar. Esto ubica su edad en la franja etaria estudiantil. - ¿No podría ser un empleado de las escuelas? –preguntó el comisario

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Federico Frasisti – Darwiniano http://deliriosprocrastinos.blogspot.com -No hay empleados en común entre los establecimiento académicos de las víctimas – respondió una detective. Me alegró ver algo de sensatez. - Además, la escritura las notas, si bien intenta disimularlo, fue realizada por dos personas diferentes, un hombre y una mujer, los rasgos de género en las notas manuscritas son casi imposibles de ocultar. Estamos buscando a dos jóvenes, con una relación fuerte, amorosa o familiar, aproximadamente entre quince y veintidós años, no deberían superar esa edad ya que es sumamente difícil ocultar la sociopatía pasados los dieciocho años. Son de clase media, educados y de un alto nivel intelectual. -Increíble, llevamos un mes sin ninguna pista y en lo que canta un gallo esta mujer llega y nos da una descripción –comentaba un oficial-. ¡Qué h... ¡Hija de puta!, pensó Irina, salió disparada del cuarto de informes y se encerró en un baño de la comisaría mientras llamaba a Luca. Un llamado de Irina me despertó de mi siesta explicándome todo sobre la doctora Isabel Maya y su certero perfil. Iri me facilitó una descripción de Maya y su horario de salida, con esta información abandoné mi hogar para encontrarme con Iri. Salí de la seccional y me dirigí la calle, a pillar un taxi. En el camino un joven me embistió, y sin voltearse ni detener su marcha gritó “¡Lo siento!”. Desde lejos pude verlo encontrarse con una cría alta y creo que rubia, que lo estaría esperando. Subí a un taxi y al llegar a mi hotel mientras hurgaba en el bolsillo de mi saco para pagarle al conductor hallé una nota. La caligrafía coincidía con mi SUDES “Juguemos, tú las traes” Darwiniano

Me senté al lado de Irina en el bus y me abstraje en mis pensamientos. Por fin un rival digno. La pregunta era, ¿querría ella jugar?

Miré la nota durante un largo tiempo en mi habitación. Era evidente que el perfil estaba acertado. Esos dos jóvenes que vi eran los asesinos. Y me daban una nueva pista, seguían la investigación, sabían quién era yo, y que era española. No obstante me sentí interesada, llevaba tiempo sin sentirme así, rivales dignos, era lo que necesitaba. ¿Queréis jugar malditos?, juegemos.

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