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María Olatz Biain Martínez


Mi mamá dice que los niños cuando jugamos en el parque hacemos Magia. Y lo dice así mismo, además: "-Los niños cuandojugáis en el parque hacéis Magia, con una M bien ''grandúscula'.. "Reflexionando, he llegado a la conclusión de que también las mamás son un poco mágicas. - iAh, sí? Vaya, iQué interesante! Y, iqué magia hacemos las mamás?

(Ésta que acaba de hablar es mi madre, que siempre me interrumpe así cuando reflexiono...)

Las mamás son un poco mágicas porque pase lo que pase se las arreglan para estar siempre ''ahí"cuando hacen falta. Porque son capaces de solucionarlo todo, desde un juguete roto hasta un domingo lluvioso pasando por un catarro, un enfado o una rabieta. Porque con tres o cuatro movimientos de dedos convierten una pera mustia y un triste yogur natural en un postre helado megariquísimo. Porque hacen crecer a los bebés solo con acercárselos a la teta. íOs lo digo yo, que tengo una hermanita bebé y sé de lo que hablo! Bueno, les hacen crecer y dormir,y reír y hasta consiguen que dejen de llorar. Bueno, ejem, y no solo a los bebés, ¿eh? Su magia llega más allá ... Es verdad : Las mamás son siempre las hadas más guapas del parque.

Por si no os lo creéis, os voy a contar una historia fascinante y muy, muy mágica que nos pasó a mis amigos y a mí hace mucho, mucho, muuuuuuchooooo tiempo. No sé exactamente cuánto tiempo hace (será un siglo o algo más) pero sé que fue hace mucho porque por entonces las tardes eran cálidas y verdes, y no azuladas y heladoras como ahora. "-Vaya cielo, (mi madre otra vez) iQué intriga! ¿Qué historia es ésa tan maravillosa que les vas a contar?

Es una historia de Magia (con M ''grandúscula") Y de mamás...


-"iNo se dice así, enana! Se dice "tierra a la vista“ y nada más. "

Edu acaba de cumplir siete años y es el más mayor del grupo. Lo de ser tan mayor le hace creerse muy importante y se pasa la vida corrigiéndonos todo y llamándonos "enanos". A mí me da bastante igual, la verdad; a otros en cambio, como a Tricia que es la que había avistado tierra aquella tarde, les enfurece.

- "iLo diré como me dé la gana, pesado! iCapitaaaaaaan! iVeo tierraaaaaaaaa!"

Tricia y Edu se pasan la vida discutiendo.

Subí lo más deprisa que pude las escaleras del tobogán grande y llegué a lo más alto del palo mayor. Allí me esperaba la "timonera"pirata Tricia, que me informó al punto de lo que acababa de ver:

-"Hay una isla a unas pocas millas, Capitán. Parece desierta y podr/a ser un buen fugar para descansar después de tanto tiempo seguido "pirateando ino teparece?"

Me rasqué el ojo por debajo del parche y contesté:

-''No estoy seguro, "timonera“ Tricia. Hmmmmm... Estos mares desconocidos pueden deparamos sorpresas peligrosas. iQuién nos dice que esa isla no es el refugio de una familia de dragones voladores? Habremos de proceder con mucho cuidado."

-'‘¿Dragones voladores? Pero,ino estábamos jugando a piratas? iEn las historias depiratas no salen dragones! iLo estáis mezclando todo!"

Edu siempre se está quejando. Ainsssss ...

Eché un vistazo por el catalejo pero no conseguí ver rastro de dragones. Desde allí arriba solo veía el océano, la silueta de los árboles que poblaban la isla y unos nubarrones muy oscuros que anunciaban tormenta. Bueno, y a mi madre sentada en un banco del parque dando teta a mi hermanita,como sieeeeempreeeee, y a la madre de Martina a su lado dando teta a su hermanita, también como siempre. También estaba la madre de Bolo acariciando al hermanito de éste que todavía estaba en la barriga.Y nada más. - ''Si en la isla hay dragones necesitaréis un caballero, porque todo el mundo sabe que hay que ser un caballero para poder luchar con un dragón. Yo soy el mejor con la espada y con el arco, así que iré yo"

Bolo se ajustó las gafas sobre la nariz, envainó la espada, dio un par de porrazos sobre su yelmo para comprobar que estaba bien colocado, se subió a uno de los balancines del parque y salió al galope montado en su caballo rumbo a la ya reconocida ofidalmente como Isla de los Dragones. - Vafe, ahora también caballeros. ¿Y por qué no jugamos a princesas?- Refunfuñó Edu.


-"iSí, sí, ''porfi'; sí! iYo seré la princesa Simona, y Bolo recuperará el tesoro que el Gran Dragón Rojo me robó hace unos días!

La sonrisa gigantesca de la pequeña Martina no dejaba lugar a discusión: Bolo caballero, Martina princesa.

-"iToma, lagartJja-escupefuego! iZas! iZas! iRis! iRas! iAsíaprenderás a no robar tesoros a princesas indefensas!

La verdad es que daba gusto ver a Bolo luchar contra el dragón. Conocía como nadie el arte del mandoble y, pasando la espada de una mano a otra constantemente, atacaba al bicharraco por todo el arenero sin darle descanso ni permitirle reaccionar. iQué tío! -"iBolooooooo, no te sofoques que luego te ahogaaaaaaas!

La madre de Bolo siempre preocupada por su asma.

- ''Niños, id pensando en recoger que se estáponiendo muy oscuro y parece que va a llover... "

Mi madre, con mi hermanita en la teta , como sieeeeempreeeee.

-"iMaldición! El Caballero Bolo me envía a contaros que el Tesoro de la Princesa Simona no está en la isla. Antes de morir, el Gran Dragón Rojo ha lanzado un hechizo teletransportador y lo ha enviado a... a... - Tricia arrugaba la nariz mientras trataba de improvisar- iNo se sabe a dónde lo ha enviado!" -'tY tú quién eres ahora, enana? ¿Ef Correo del Zar?"

En estas situaciones lo mejor es reaccionar rápido así que, asumiendo que seguía siendo el capitán, ordené: "iEdu, cállate! iVamos, rápido! iPoneos los trajes espaciales y subid al cohete!- ...porque, está claro, sialguien teletransporta algo a "nose sabe dónde'; el espado profundo es el primer lugar donde conviene mirar. Pero por lo visto los demás no lo veían tan claro, porque nadie me hizo caso. Alí que me quedé solito y enfurruñado, montado en mi cohete verde y plateado, sacando brillo al visor de mi casco de astronauta mientras los otros... Bolo cabalgaba con su armadura y su corcel por la jungla tropical (no demasiado deprisa, por aquello del asma ...), abriéndose paso a espadazos entre los arbustos y las ramas más bajas de los árboles del parque; buscaba el Tesoro Perdido sin ningún éxito. Tricia se había nombrado a sí misma capitana de mi antiguo barco y, erguida en lo más alto del tobogán, oteaba el horizonte (allí estaban nuestras mamás con los bebés en la teta, como sieeeeempreeeee, iseguro !) en busca de alguna pista que le guiara hasta el Tesoro Perdido; también sin éxito. Edu se había aburrido de nuestros "juegos de enanos"y además estaba enfadado conmigo por haberle mandado callar, así que ahora leía un libro gigantesco sobre los misterios del Antiguo Egipto sentado un columpio. Vaya ... Nuestro juego se estaba yendo del todo y completamente a la porra... ¿y Martina? lDónde se había metido la pequeña Martina? - ''Martina, ¡¿qué haces?! Sabes que tu madre no te deja trepar a los árboles. iBájate de ahí!"


Martina solo tiene tres años y no se le da nada bien trepar ni colgarse de las ramas de los árboles, pero en ese momento había escalado ya un buen trecho, y seguía subiendo como una pequeña manita mientras gritaba:

"-iEstoy subiendo a la torre más alta de mi castiiiiillooooo, Teooooo!iVoy a llamar a mi Hada Madrina para que nos ayude a encontrar el .... Aaaaaahhhhh! iCA TAPUM!"

No tuvo tiempo de terminar la frase porque, de repente, uno de sus zapatitos de cristal rosa resbaló y la princesita , dejando por las ramas un rastro de jirones de seda bordada, cayó ''cienes y cienes" de metros desde lo alto de la torre más alta del castillo. Aterrizó sobre los codos y las rodillas y, antes de nada, hubo un instante larguísimo en el que el parque quedó en absoluto silencio ( Tricia, Bolo, Edu y yo, aterrorizados, nos mirábamos con las bocas y los ojos muy abiertos, escuchando atentos el latido alocado de nuestros corazones); Pero solo fue un instante. Después se oyó un trueno colosal partiendo en dos el aire recalentado de la tarde y, al mismo tiempo, la pequeña Martina rompió a llorar. Lloraba de la manera más ruidosa y terrible que hubiéramos escuchado nunca. Lloraba y lloraba y lloraba hasta llenar cada rincón del parque con su llanto. Y además sangraba -iy mucho!- por las rodillas y... iPuf! iEra una auténtica tragedia! Y entonces fue cuando sucedió la Magia.

De entre las ramas, sonriendo serena y como flotando a varios centímetros sobre el suelo, emergió un hada hermosísima que abrazó a Martina muy, muy, muy, muy fuerte, la cubrió de besos y se la llevó en brazos hacia el banco donde estaban sentadas nuestras mamás. Martina no dejaba de llorar agarrada al cuello del hada, pero el llanto cesó en el momento justo en el que ésta abrió un par de botones de su vestido (hecho de nubes y pétalos de flores, como deben ser los vestidos de las hadas) y acercó a la pequeña princesita a su pecho. En cuanto comenzó a mamar, Martina cerró los ojos y dejó de llorar; iyo creo que incluso dejó de sangrar !Todos respiramos aliviados. iUf! Bolo, un poco asfixiado por el susto, se abrazó a su mamá . Edu acarició suavemente el pelo rubio de Martina. Mi mamá tenía en su regazo a mi hermanita, también a la hermanita de Martina,y consiguió hacer un huequecito para mí. iFue un momento mmmmmuy mágico! Martina seguía mamando abrazada a su mamá, mamaba y sonreía, y no soltó la teta ni siquiera mientras nos hacía señas con los brazos y las piernas. Parecía decirnos: "- HeYt chicos, imirad debajo del banco!" "- HeYt chicos - Tricia se apresuró a traducir sus gestos- iMirad debajo del banco!"

No podía ser cierto... ¿Eso no es...? iSiiiii! iAIIí estaba! ilo habíamos encontrado ! El Tesoro Perdido de la Princesa Simona estaba allí,semienterrado a la entrada de la Gruta de las Hadas, y todos (Edu incluído) nos abalanzamos sobre él para poder verlo con nuestros propios ojos y tocarlo con nuestros propios dedos. Oro, perlas, diamantes, chocolatinas y hasta un par de bocadillos de chorizo y mortadela. iQué biennnnn! "- Bueno peques, y ahora que las hadas hemos salvado a vuestra Princesa y que vosotros habéis recuperado el tesoro, ¿por qué no montamos en el cohete y lo llevamos volando a un escondite más seguro, donde no corra peligro de empaparse con la que va a caer?"


"-iClaro mamá! iVenga! iTodos al cohete!

"-iPor supuesto cap1tán!"

Y así, montados todos por fin en mi cohete verde y plateado, Edu, Tricia, Bolo, Martina, los bebés, las Hadas-mamás y yo, nos fuimos para casa esquivando las primeras gotas de lluvia que empezaban a rebotar sobre el suelo del parque.

"-iQué bonita historia, Tea! iEstoy segura de que les ha encantado!"

¿Lo veis? ¿Es verdad o no es verdad que las madres tienen poderes mágicos y son capaces de hacer cosas increíbles? Aquella tarde la mamá de la pequeña Martina no solo salvó a la pequeña Martina : Salvó también a la Princesa Simona, salvó el tesoro, salvó el Reino, salvó nuestra historia, salvó la tarde entera de un final que se nos prometía desastroso . Y Tricia cuenta que su mamá le curó la varicela leyéndole cuentos y dándole mucha teta . Y la mamá de Bolo le hace volar cuando vamos de excursión y, así, montado en la mochila o en el fular, puede subir montes altísimos que el asma no le dejaría subir andando. Y, a base de besos ruidosísimos, cosquillas y achuchones, la mamá de Edu consigue que Edu se ría a carcajadas y que por un ratito parezca un poco menos estirado. "- Hmmmmm... ¿y yo, Teo? ¿Qué superpoder tengo yo?"

"- iTú, mamá?"

"- S yo. No voy a ser yo la única mamá del mundo que no sabe hacer nada de magia, ¿no?"

"- Tú haces la mejor magia del mundo, mamá. iTú me haces SUPERFELIZ!"

Y hasta aquí esta historia de mamás y de Magia (con M bien "grandúscula") Una historia de...

...MAMAMAGIA!!!


Mama Magia  

cuento pro lactancia de María Olatz Biain Martínez

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