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Autora e ilustradora: Isabel MarĂ­a Serrano Castro


Hola. Me llamo Marisol y hace unos meses nació mi hermanita. Es un bebé precioso al que todos tratan con muchísimo cariño. Yo también , por supuesto, porque tengo que portarme como lo que soy, su “hermana mayor”. Y eso es algo muuuy importante.


MamĂĄ pasa mucho tiempo con ella. Pero a mĂ­ no me importa ni me pongo celosa porque sĂŠ que mi hermanita ahora la necesita mucho.


Mamá la cuida y le da muchos mimos pero el momento más importante del día es cuando le da de comer. Le da lo mejor que le puede dar que es su propia leche y así la protege de muchas enfermedades. Mamá y Marisol se abrazan y el tiempo parece que se para. A mí me encanta observarlas. Podría estar así durante horas.


Todo iba bien hasta que llegó el momento en que mamá tuvo que regresar al trabajo, y aunque cambió su horario para poder atender a la pequeña, con el tiempo acabó agobiada. Demasiadas cosas en la cabeza. Mamá necesitaba ayuda.


Papá quiso ayudar un poco más y con eso de que él podía hacer parte de su trabajo desde casa decidió ser él el que se encargara del bebé y de sus comidas. Pero menudo lío se armaba con los biberones. De tantas formas, colores y tamaños… y con tantos tipos de leche… Además, la pequeña no parecía estar muy contenta con el cambio.


Al final mis padres estuvieron pensándolo mucho y mucho… buscando soluciones… Y la encontraron ¡!. Decidieron que lo mejor era que la abuelita se quedara en casa con la niña por las mañanas, y a la hora de su comida la llevara a la oficina donde trabaja mamá. Así , aunque la abuelita iba a estar a partir de ahora muy entretenida con este encargo, mamá podría trabajar más tranquila y cuando se vieran en la oficina se llevaría la alegría de pasar con ellas un rato.


¡ Qué suerte !. A mí me gustaría ir también. Siento que me estoy perdiendo algo. Pero a esas horas tengo que estar en el cole…


Un día, no sé a quién se le ocurrió la idea, me prepararon una sorpresa. A media mañana se presentó en el cole mi abuela para llevarme con ella. Yo no sabía a dónde íbamos.


Al salir, en el coche, estaban también mi papá y la peque. - ¡¡ Vamos a ver a mamá !! – grité . - ¡Claro! – Dijo mi abuela. Y a mí me encantó la idea.


Cuando llegamos a la oficina de mamá, ella y sus compañeros nos recibieron con mucho alboroto. Se alegraron mucho de vernos ¡ y fue muy divertido !. Mientras mamá daba de comer a la pequeña, sus compañeros, que son muy simpáticos, me daban algunas chucherías que tenían preparadas para mí. También me hacían preguntas sobre el cole y yo también les preguntaba cosas. Era la primera vez que estaba en la oficina de mamá. Se me hizo muy corto el tiempo que estuvimos allí. Me encantaría volver. ¡ A ver cuando me preparan otra de esta sorpresas !.

FIN

Quién cuida al bebé  

Cuento de apoyo a la lactancia de Isabel Mª Serrano Castro.