Issuu on Google+

DIEGO DE TORRES VILLARROEL Hoy un viernes en la ciudad de Salamanca se me ha ocurrido escribir un diario para dejarlo a mi familia cuando muera. He decidido marcharme a Madrid a escribir mis obras y este diario el día 3 de mayo de 1723. Cuando llegué no tenía donde ir y la primera noche pasé hambre pero una simpática familia me ofreció pasar esa noche en una habitación que tenían libre en su casa. Esa misma noche me puse a escribir mi nueva obra, la llamé “Visiones y visitas de torres con Don Francisco de Quevedo”. Cuando acabe el libro me fui a una ciudad cerca de Madrid donde vivía un viejo amigo que me podía ayudar a publicar mi obra. Cuando llegué a esa ciudad fui a buscar a mi amigo, estaba en su casa, llame a la puerta y me atendió un viejecillo hombre y le pregunté por mi amigo me dijo que era él, me sorprendí mucho al verlo porque se había hecho mayor. Estuvimos hablando un rato sobre mi obra, el me dijo que me ayudaría y lo hizo, fuimos de nuevo a Madrid y la publique, tuvo un gran éxito en muy poco tiempo, me puse muy feliz. Le di las gracias por todo y le llevé a su casa.


Cuando acabé de publicar el libro emprendí camino a Madrid hacia la universidad donde me disponía a estudiar mi carrera soñada desde pequeño. Además de querer escribir, siempre quise ser médico. Saqué la carrera enseguida y me gradué en Ávila. Era bastante bueno, pero me cansé y me fui a Madrid a buscar otras cosas. Pasé tiempo bordando para un vendedor de la puerta del Sol. Pasé muy mala época, era muy pobre. Pensé hasta en dedicarme al contrabando, pero una señora me llevó por buen camino. Hoy decido volver a casa después de mucho tiempo sin ver a mi familia y descansar de todo lo que he hecho.


Diario Neoclacisismo