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12 También está fuera de discusión que la innovación que se introdujo, poniéndole doble tecladura, constituyó una verdadera revolución técnica de la marimba y que ese invento se debe fundamentalmente a dos grandes músicos olvidados: Corazón de Jesús Borraz y Mariano Ruperto Moreno (el Chato)1, ya que en el año 1897 el primero puso en práctica la idea que el segundo de ellos dejó en un dibujo rústico al carbón sobre una pared y en donde se plasmó la marimba de doble tecladura, semejante al armonio o al piano. Mientras que la marimba antigua era de 3 octavos, la inventada por Moreno y Borraz fue de 5 octavos. En esta construcción empleó don Corazón: caobano, hormiguillo colorado, cedro, así como sostenidos y bemoles de granadillo prieto, y tecomates de madera. Se inauguró sin gran ostentación en aquel año, en el atrio del templo del Señor del Pozo en San Bartolomé de los Llanos.2 En su contexto perdurable y vivo, la marimba prevalece gracias al buen gusto y entusiasmo de algunas familias que han venido transmitiendo de padres a hijos el don de su manejo y creatividad; destacadamente ellas han sido y son del sureste de la República: Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Yucatán, etcétera, aunque también de Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Honduras. Entre los nuestros, imposible olvidar a los Borraz, Domínguez, Coello, Gómez, Vleshower, Ayar, Villafuerte, De la Rosa, Nandayapa, Ríos, Santiago, Velásquez, Vásquez, Guanes, Nájera, Moreno, Prado, Reyes, Guillén, Sarmiento, Peña y otros tantos apellidos de formidables músicos que aunque aquí no se citan, no por ello dejan de estar en el corazón de generaciones enteras, y eso es así porque la marimba al igual que fiel compañera de llanto en la melancolía, suele ser también aliada perfecta en los más grandes momentos de alegría y cómplice ideal de los enamorados porque con sus notas tejen los sueños con que habrán de tributar al amor y a la esperanza. Entendida la patria, según Martí, como aquella “porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en la que nos tocó nacer”, Chiapas que es la mía, con sus catorce etnias destacadas: Zoques, Chiapas, Jacaltecos, Tzotziles, Tzeltales, Tojolabales, Choles, Cakchikueles, Mames, Lacandones, Chochós, Chujes, Kanjobales y Quelenes, los cuales integran el cuarenta por ciento de 1 Corazón de Jesús Borraz y Mariano Ruperto Moreno: Dos de los primeros y más grandes músicos, originarios de San Bartolomé de los Llanos (actualmente Venustiano Carranza, Chiapas). Inspiraron y fueron maestros de otros excelentes artistas. Se dice que la doble tecladura de la marimba es de su inspiración. 2 San Bartolomé de los Llanos en la Historia de Chiapas. Juan Ma. Morales Avendaño. Edición de la Universidad Autónoma de Chiapas. Páginas 260-261.

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la población total en aquella entidad, y que al igual que todos los americanos somos los sobrevivientes de un naufragio de siglos, se engalana y enorgullece de preservar a tan hermosa tradición y aporta la marimba y a sus grandes músicos como su contribución para patentizar al mundo que aquí el sabor romántico de sus teclados tiene una significación simbólica precisa, y es que con música empiezan a diluirse los problemas y a conformar las circunstancias y matices a veces dolorosos de nuestro subdesarrollo, que si en algo deja de serlo, es precisamente en la música,3 porque en ella el alma de la Patria grande vibra y está presente con sensibilidad conmovedora, para enaltecer nuestra identidad y nuestra historia y para decirle que México sigue en pie, que como el tigre en oriente, resiste, combate la pasividad y alienta a responsabilizarse frente a cualquier conflicto, siempre de lado de los hombres que desean lo mejor para la humanidad, y con la esperanza de construir un mundo nuevo más humano que el que ahora vemos, feroz y violento, corroído por sus propias e ineludibles incongruencias y contradicciones.

3 Jorge Saldaña.- Prólogo al libro de Elisa Robledo: “Eternamente. Los Hermanos Domínguez”, editado por Coneculta en el Gobierno del Estado de Chiapas. 2004. Pág. 11.

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