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FACULTAD DE COMUNICACIÓN

Aprender a enseñar aprendiendo a aprender Tengo grabadas a fuego las primeras clases que recibí en la Universidad. Seguramente por la alegría y la emoción mezcladas con el vértigo de la incertidumbre de empezar una carrera y no saber si se llegará con éxito a meta, para afrontar después el siguiente reto. Desde niña siempre tuve la percepción de que la Universidad era verdaderamente hacer una carrera, con el sacrificio, esfuerzo y dedicación de un atleta. Y tal y como los deportistas se apoyan en sus entrenadores para llegar más alto y más lejos, aquí en la Facultad de Comunicación tuve la enorme suerte de encontrarme a los mejores preparadores, entre los que se cuenta, cómo no, el profesor Esteban López-Escobar. Hay detalles que los años van borrando, pero curiosamente hay algunos que la memoria se empeña en 56 l EL JÚBILO DE ELEF

que permanezcan… Cuando pienso en el profesor López-Escobar inevitablemente surgen MacLuhan y la aldea global, McCombs y la agenda setting, los focus groups… Como a muchos, aún me parece escuchar su voz hablando de todas estas cuestiones en el aula 30. Sin embargo, dejando a un lado el aspecto académico, me vienen también a la cabeza otros muchos detalles de su persona.

Sin trampa ni cartón Si algo caracteriza a Esteban es la elegancia, el saber estar, el sentido del humor fino e inteligente, la integridad y la caballerosidad de un gentleman al estilo del Hollywood dorado, todo ello aderezado con una voz estupenda de la que se sabe servir magistralmente, como buen actor que es, pero sin trampa ni cartón y siempre con mucho trasfondo y enjundia. Es como los actores de an-

tes; como Cary Grant, aunque mucho más, pues todo ello es en él auténtico: un fiel reflejo de lo que lleva dentro y entrega generosa, pero sutilmente, como sin querer darle importancia y casi sin que se note, a los que tienen la suerte de cruzarse con él. ¡Qué importante es para una persona encontrarse en algún momento con un buen maestro! Alguien me dijo una vez que se aprende a enseñar aprendiendo a aprender, de cómo te enseñaron tus maestros y, de entre ellos, los mejores, dentro y fuera de las aulas. No puedo más que dar las gracias al “culpable” de que me haya tocado semejante maestro, las gracias por todo lo que quizás sin darte cuenta has regalado y confiar en que tus lecciones sigan resonando a través del trabajo sencillo de cada día. ¡Gracias! Cristina Pérez Guembe OCTUBRE 1972

ELEF: Estelar Esteban  
ELEF: Estelar Esteban  

Revista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra (España) en homenaje al catedrático de Opinión Pública Esteban López-Esc...

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