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FACULTAD DE COMUNICACIÓN

1990 OCTUBRE. Recibiendo un diploma acreditativo de su promoción de manos de Luka Brajnovic y en presencia de Alejandro Navas y Francisco Gómez Antón.

El sello de identidad de un auténtico gentleman Recién licenciado –era el verano de 1988–, Norberto González, entonces Director de Estudios de la facultad, me propuso acompañarle a Bled, una pequeña ciudad eslovena, en plenos Alpes y a orillas de un lago del mismo nombre, que había sido elegida por la AIRE como sede de su congreso anual. Me hizo ilusión, sobre todo por la confianza que depositaba en mí, y por los otros dos profesores con los que viajaría: Juan María Guasch, ahora en la Universidad de La Sabana (Colombia), y Esteban López-Escobar, a mi juicio de alumno, el más solemne de los tres. Pero pronto descubrí que de confianza, nada de nada; o sí, pero no en mi preparación académica, sino en mis dotes de piloto: querían viajar al congreso en coche, y para esos 1.820 km. de ida y otros tantos de vuelta (más de 35 horas de carretera) necesitaban un conductor que se turnara con el propio Esteban (los otros dos, no tenían carné). En cualquier caso, salí de Pamplona contento: aunque solo fuera por 44 l EL JÚBILO DE ELEF

la expectativa del congreso al que íbamos, y también por atravesar la Francia mediterránea, la Italia del norte –creo recordar que, de regreso, hicimos parada en Venecia–, y Yugoslavia (Eslovenia declararía su independencia en 1991). Lo de cruzar la frontera de un país comunista –el muro todavía separaba Berlín–, también me atraía. Aventuras hubo en el viaje, pero quedan para otro relato.

De risa fácil Pronto confirmé la faceta gentleman de Esteban, su elegancia en el vestir (incluso en situaciones informales), su conversación culta, su pasión por los clásicos, su liderazgo, sus cualidades excepcionales para ganarse la amistad y el respeto de su colegas... Pero descubrí otras nuevas: el profesor serio, riguroso y exigente era alegre, bromista, de risa fácil, y excelente narrador. También extremadamente organizado: hora de salida, ruta, lugares en los que pasar la noche, etc. Y muy ahorrador: viajamos en un coche prestado, y con

avituallamiento completo del que dábamos buena cuenta en estaciones de autopista y áreas de descanso. Esa austeridad, ese empeño por gastar sólo lo imprescindible me sorprendió, y me gustó. Pero, por encima de todo, me atrajo su cercanía y su afecto. También para eso ponía en juego todas sus cualidades: buscó y consiguió una mejor habitación para un Norberto griposo, estuvo pendiente de Luka Brajnovic, que después de muchos años de exilio volvía a Croacia vía Bled, y se mantenía pendiente de cada uno de nosotros. Veintitrés años después, puedo afirmar que ese hombre acogedor, cariñoso, dispuesto siempre a ayudar no era interpretación de unos días sino un sello de identidad que ha marcado también la larga, fecunda y admirable trayectoria profesional de Esteban. Fernando López Pan OCTUBRE 1972

ELEF: Estelar Esteban  
ELEF: Estelar Esteban  

Revista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra (España) en homenaje al catedrático de Opinión Pública Esteban López-Esc...

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