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UNIVERSIDAD DE NAVARRA

1987 JUNIO. Visita de Emil Stehle, director de la Fundación Adveniant.

Oral, público y proyectivo El primer examen que padecí en la carrera de Periodismo se anunció con tres adjetivos: “Oral, público y proyectivo”. Lo de “oral” no requiere mucha explicación, aunque suponía toda una novedad para los cerca de doscientos novatos que en aquel otoño de 1984 nos apretábamos de cuatro a ocho en el aula 34 del Edificio Central. La etiqueta de “público”, según nos explicó el profesor, Esteban López-Escobar, había que tomarla en sentido estricto: si no había siete u ocho compañeros de clase sentados en el improvisado anfiteatro de su despacho, el examen no se celebraba. Pero lo más desconcertante fue lo de “proyectivo”. No se trataba –nos explicó– de recitar unos conocimientos, sino de “proyectarlos” al hilo de alguna cuestión concreta que él plantease. Todos fuimos desfilando por aquel pasillo de la antigua Biblioteca que terminaba en la redacción de Nuestro Tiempo con nuestro ejemplar 2012 OCTUBRE

subrayado de ‘Modelos para el estudio de la comunicación colectiva’ y con una aprensión que se demostró perfectamente justificada. —Tome usted ese libro rojo que sobresale en la estantería de su espalda —le pidió a uno de los primeros incautos que se sentaron frente a él. El alumno cogió el volumen sin saber muy bien a qué atenerse. —Ábralo por cualquier página y comente qué le sugiere el contenido –añadió el profesor López-Escobar mientras removía con parsimonia la cazoleta de su pipa.

Del sueco al noruego El estudiante abrió el libro con la misma prevención que si estuviera desactivando un artefacto explosivo, pero no pudo evitar una exclamación espontánea al detener su vista en el primer párrafo: —¡Esto es sueco! —No es sueco sino noruego –le corrigió Esteban López Escobar–, y quiero que me diga usted qué le sugiere esa página.

1987 OCTUBRE. Apertura del curso. Han pasado demasiados años desde aquel examen de Teoría General de la Información, pero recuerdo con frecuencia los tres adjetivos que lo adornaban. Yo no podía saber entonces que la alineación que con tanta familiaridad recitaba en sus clases –McLuhan, Lasswell, Shannon y Weaver, Lazarsfeld...– o las teorías llenas de espirales y de feedback que llenaban nuestros apuntes nos estaban ayudando a poner los cimientos de nuestro futuro de comunicadores. Menos aún podía sospechar que el ejercicio del periodismo que nos esperaba a sus discípulos iba a consistir en muy buena medida en proyectar lo que él nos estaba enseñando en sus clases vespertinas. Algunos hemos optado por la versión escrita, pero no hay duda del carácter público de nuestro trabajo. Quizá es que aún seguimos haciendo aquel mismo examen de hace 28 años. Javier Marrodán EL JÚBILO DE ELEF l 35

ELEF: Estelar Esteban  
ELEF: Estelar Esteban  

Revista de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra (España) en homenaje al catedrático de Opinión Pública Esteban López-Esc...

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