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Señora vicerrectora de la UNC, Silvia Barei Señores autoridades universitarias Señores Docentes, técnicos, administrativos, personal de apoyo, estudiantes de la comunidad del MB Señores jubilados de la escuela Instituciones amigas Ex directores de la Escuela Liliana Aguiar de Zapiola, José Garrido, José Alday y Delia Beltrán de Ferreyra

Antes de charlar algunas cosas, quisiera saludar especialmente a Sonia Torres, presidenta de Abuelas Plaza de Mayo - Córdoba Y a Emi D´ambra, presidenta de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones políticas de Córdoba Déjenme que salude también a la Comisión de los 75 años.. una comisión formada por miembros de la escuela, docentes, personal técnicos administrativos, personal de apoyo, medios audiovisuales que un día golpearon la puerta de la dirección y dijieron que querían organizar esto y les dijimos que sí y de ahí, se empezaron a gestar un montón de cosas y actividades. Le dedicaron sus tiempos, los de su familia, un trabajo por deseo, no rentado, simplemente por deseo de hacerlo y de acompañar y sentirse parte de esta escuela. A todos ellos, gracias por todo Estamos agradecidos por la presencia de todos, personalmente las sensaciones se me multiplican, en ustedes se mezclan compañeros, amigos de muchos años. Nosotros, también somos eso, un transitar con otros. No somos sujetos particulares sin el hacer con el otro. Hoy saludamos a miembros de la Universidad, ex directivos de la escuela, docentes, familiares, comunidad pero también saludamos a compañeros y amigos de los pasos caminados. Nos alegramos de muchas maneras y el corazón, les aseguro que late más fuerte. Difícil es hablar por los otros que pasaron y están pasando en estos 75 años. Diría un imposible y casi una falta de respeto a ellos. Cómo se hace para explicar lo que cada uno siente o ha sentido por la escuela: -

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Se hace la noche en el Belgrano y 4 egresados entran con su buzo de promoción… 2010 Otro grupo conmemora un aniversario personal y lo viene a festejar a la escuela Una ex docente cesanteada viviendo en México, en 1984 recibe una llamada preguntando si quisiera ser la vice directora de la escuela, ella sin dudar dice que si.. y emprende su regreso al país a los días y con ella, su familia. El hijo del hijo del padre, quiere ingresar a la escuela y sabe las historias escolares de su abuelo Un egresado, que vive en otra ciudad, escribe preguntando si puede traer a su familia para que conozca su escuela

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Un docente egresado de la escuela, habla sobre su tarea docente y de repente se lo ve sentado en el pupitre de una aula cualquiera, recibiendo una nueva clase

Cómo se explica todo esto? Y si parece difícil explicarlo, acordarán conmigo que es casi imposible hablar en nombre de ellos.. Pero déjenme que charlemos de algunas cosas... y pensemos juntos sobre algunas de las características que tiene la escuela o que ha tenido y cómo las distintas épocas las fueron alimentando... Está claro que estoy hablando de esos colores que contribuyeron al colectivo. Saltearé las épocas de las intervenciones militares y de Rigatuso, sólo le daremos un lugar cuando recuerde a quienes merecen ser recordados. Arranquemos con lo académico y está claro que la escuela se fue reconvirtiendo en ese sentido hasta que llegaron esos años 70 y nace la propuesta del nuevo plan. Desde allí la innovación, el trabajo docente apareció ligado a la escuela. Muchos docentes pasaron por acá. La imagen de Rodolfo Barraco organizando el Plan de Estudios, sintetiza a muchos de ellos. Pero podríamos hacer una lista grande de docentes que pasaron y marcaron esa impronta en la escuela… cuanta gente, cuantas historias de vida, cuantas personas que creyeron en la propuesta que nacía en esos años..Lo académico se nutrió con mucho trabajo docente. Las primeras guías, los trabajos en las casas de cada uno, las reuniones docentes fuera de la escuela porque el tiempo no alcanzaba. Así con el trabajo docente invisible, se fue fortaleciendo la propuesta académica. Al secundario lo acompaña desde hace años el nivel terciario y la oferta educativa se diversifica en edad y en propuesta. La infraestructura fue y es parte de esta mirada académica, espacios abiertos, biblioteca, laboratorios, imprenta, anfiteatro, espacios deportivos, consultorios de salud marcaban un objetivo de la propuesta inicial. Propuesta que se fue adaptando en los tiempos y su infraestructura debió adaptarse, espacio para un nuevo comedor, nuevas aulas, los gabinetes de informática, transformación de los espacios abiertos y la incorporación de la escuela al plan conectar igualdad. Lo académico se pinta con otras dos caras que van casi de la mano, el Belgrano se reconoce también como escuela pública y cómo una escuela de la Universidad. Lo público nos vincula al Estado Nacional, nos une con la gente, somos parte de un todo que nos identifica y que se particulariza cuando nos vemos a lo largo del tiempo como de la UNC. Somos parte de la UNC y nos discutimos y nos discuten desde esa mirada. Se abren nuevos horizontes en nuestro diálogo con la UNC, deberemos construir acciones para ser visualizados y poder mirarlos. Debemos saldar la distancia física que separan la ciudad universitaria y el barrio Alberdi, con trabajo y acompañamiento mutuo. La escuela se reconoce además como una institución con gran participación. Si miramos hacia atrás es una idea que se remonta de mucho tiempo. Las asambleas estudiantiles en los primeros años del edificio de Alberdi. La mezcla de estudiantes en edad y con historias diferentes hizoque la efervescencia de esos tiempos fuera creciendo. El club estudiantil, el centro de estudiantes, el poliarte, las revistas, los consejos asesores, las asambleas docentes, las movilizaciones estudiantiles, los grupos juveniles, las marchas, la murga, la radio, la participación política, el involucramiento de los estudiantes en la vida política de la escuela son ejemplos rápidos que muestran a la escuela teñida de participación.

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La participación mostró otra cara inevitablemente, la solidaridad. No se puede participar por el bien común, por mejores estudios, por una escuela con más apertura si la solidaridad no es algo que atraviesa nuestras acciones. La vinculación de los estudiantes en los trabajos territoriales, los apoyos escolares, las tutorías, la solidaridad estudiantil, los viajes a otros colegios, las campañas solidarias, las colectas, los desayunos en momentos de la crisis del 2001, la cooperativa actual, la sede del comedor universitario, el acompañar a otros son ejemplos simples de lo que la escuela ha realizado en este aspecto. Después vinieron proyectos de articulación que no nacen hace poco, sino que buscan recuperar las mejores experiencias. En los años 60, la escuela articulaba con otras escuelas, y les brindaba el título de la casa. No es que la escuela enseñó solidaridad a chicos que nunca fueron solidarios, en realidad hacemos colectivo lo que ellos ya realizan en sus barrios, en su club, parroquias, centros vecinales, unidades políticas. Nos hemos trazado ese norte como escuela, no es un azar acompañar al otro y estar cuando el otro lo necesita. Debe ser política institucional, que la solidaridad también se construye y que también es escuela. A la solidaridad y a la participación se la empapa con otra pincelada… la memoria. No podemos ser escuela si no construimos memoria colectiva día a día. Somos escuela porque otros pasaron antes por nosotros. Los años 70 nos tiñeron de movilización y compromiso social y político. Las 3 intervenciones (la peronista y las dos militares) produjeron la persecución política a estudiantes y docentes de su propia escuela. Esos años se nutrieron de listas negras, cesanteados, desapariciones, quemas de libros. Posteriormente, la democracia nos permitió recuperar el pulso de la vida institucional y cada momento fue construyendo sus nuevos pasos. La memoria también nos ayuda a recuperar los mejores momentos de nuestros sueños y llamar al presente a las luchas, charlas de quienes no se encuentran en la actualidad. La escuela no se exceptúa de ello sino por lo contrario, la construcción de la memoria implicó acciones en defensa de los derechos humanos pero fundamentalmente la búsqueda de convocar a los estudiantes desaparecidos o muertos por el terrorismo de estado. Desde 1984, se trabajó en este tema y desde hace unos años se logró confeccionar un listado de víctimas que muestran que en la escuela nos faltan 19 estudiantes, egresados, simplemente compañeros: JOSÉ AKSELRAD, FERNANDO AVILA, DANIEL BACHETTI, RAUL CASTELLANOS HUGO DONEMBERG, MARTA INES FRANZOSI RUBEN GOLDMAN, HUGO KOGAN RAUL LEVIN, RICARDO LEVIN OSCAR LIÑEIRA, WALTER MAGALLANES JORGE NADRA, SILVINA PARODI CLAUDIO ROMAN, PABLO SCHMUCLER GUSTAVO TORRES, GRACIELA VITALE JUAN CARLOS YABBUR La escuela necesita recuperar sus nombres, sus historias para poder entender sus sueños y poder caminar en el presente. Estos hombres y mujeres caminaron la escuela, caminaron seguramente el edificio actual y hasta alguno habrá caminado otros espacios. Fueron víctimas del terrorismo de estado. Desaparecidos, muertos. Muchos de ellos forman parte de la Causa de la Perla. Muchos de ellos formaron parte de la lista que el interventor Tránsito Rigatuso entregó al ejército. Deberíamos poder recuperar los nombres de estos 19 en sus momentos de estudiantes, cuando creían que tenían sus sueños ahí nomás de sus manos. Cuando 3


eran casi inmortales y la razón y el deseo se habían fundido. Cuando eran universitarios, laburantes y tenían grandes esperanzas. La escuela actual necesita recuperar los sueños de todos los que caminaron por la escuela para potenciar los sueños actuales. No somos fundadores de sueños, somos escuela que se reconoce con 75 años de edad. Hemos aprendido a escuchar las voces que retumban en el edificio, las de los chicos de otras épocas y las de los actuales. Los sueños personales deben poderse contar a otros para que con la emoción, la mirada y el corazón sean sueños contagiados de todos. Así nacen nuevos sueños, compartidos. Volvamos a la escuela memoriosa. Porque también, en este punto aparece algo fundamental. El trabajo de la memoria NO sólo es para la escuela en términos curriculares, supera el trabajo fuera de las aulas, no sólo permite unir presente y pasado sino que además, que las instituciones recuperen su memoria colectiva permite a las familias de los estudiantes, lograr descansar y sentirse acompañados desde ese momento. No es una simple acción plantar árboles en el espacio de la memoria. Es una decisión y una construcción. La familia se encuentra en un espacio que la contiene y que puede acompañarla. La placa en el mástil de la escuela, actualizada en estos años no es una simple placa. Es el lugar donde muchas veces han venido estos familiares a buscar resguardo. Déjenme que sin nombrarlo le cuente la historia de un hombre. Una tarde apareció un señor que reclamó entrar para ver la placa de su hijo. Era fecha de su cumpleaños y necesitaba verla. Lo acompañamos, subimos la rampa, caminamos abrazados a la debilidad y a los años del hombre hasta el mástil. Encontró la placa, encontró a su hijo. Dijo algunas cosas y de repente, acarició el nombre y se quedó mudo un rato. Los ojos se le humedecieron y dijo... ya está, me puedo ir tranquilo. Los otros días, volvió a venir después de dos años. Me dijo cuándo me vio, ya subí. Quería estar sólo con él y no quería que las lágrimas se vieran. Muchas historias se cruzan en este punto, la lucha de Sonia Torres en la búsqueda de su nieto, la madre Liñeira y su necesario cuidado de su árbol, Laura Levin y su espacio de reconocimiento de su hermano, la familia Román y su enorme dolor. La justicia a veces ayuda a la memoria y la apertura democrática permitió el regreso de docentes a la escuela. Algunos no volvieron y siguen construyendo su historia en otros países. Creo que es claro que la escuela, supera las aulas en sus acciones. Es un espacio que contiene y tiene que acompañar a sus miembros. Quienes son sus miembros? Quienes reconozcan pertenencia en ella. Académica, preuniversitaria, solidaria, participativa, memoriosa son colores que la escuela fue construyendo con las manos, ojos y corazones de sus miembros. Para terminar, déjenme que le agregue otros colores más. Entendemos que la escuela es y ha sido desde 1970, parte del barrio Alberdi. No se puede suponer nada de lo vivido si no fuese así. El Cordobazo, el Hospital de Clínicas, las viejas olimpiadas, el colegio carbo, el cassafousth, la plaza colón. La movilización de la comunidad marcó el pulso antes y lo marca ahora. Posteriormente en los últimos años se profundizaron los trabajos con el barrio, cursos enteros caminaron por una asignatura en una cartografía social, el trabajo con el museo de la reforma, la relación con el club Belgrano, la ex cervecería, el colectivo defendamos Alberdi, las tutorías en el mariano moreno, las articulaciones con las escuelas, el apoyo escolar en la casona, los talleres del HNC, los cuentacuentos, la murga y sus salidas, la sede del comedor, el proyecto de radio, la costanera, las veredas, las cortadas… Somos una escuela con fuerte inserción comunitaria y debemos pensar nuestras acciones en ese sentido. Somos Alberdi y nuestras acciones se tiñen desde ese posicionamiento. No somos una escuela de puertas cerradas. Debemos pensarnos hacia afuera y construir escuela también desde nuestro compromiso con la comunidad. En la actualidad estamos desarrollando trabajos con las escuelas municipales y provinciales de enseñanza primaria. Somos eso… escuela que se funde en acciones con otras escuelas. Los años oscuros nos quitaron las olimpíadas inter-escuelas, debería ser un desafío de esta escuela, recuperarlas, actualizarlas, potenciarlas. Somos escuela con sujetos diferentes, con miradas, vivencias e historias diferentes- Entendemos que la diferencia noes una desventaja en nosotros sino por lo contrario, nos permite construir sueños con la complejidad de todos sus actores. No significa que somos tolerantes del que no piensa como uno y asumimos que no acordaremos, significa que nos reconocemos como distintos, contradictorios pero que nos une la voluntad y el deseo de estar juntos. Nos obligamos a esperar al otro y que el otro nos espere, preferimos la paciencia de las acciones, que acciones no reconocidas por la comunidad. Nuestros pasos tienen sentido, si son acompañados por otros. No vemos a la escuela como un simple lugar de trabajo ni de estudio para muchos de nosotros, la escuela es nuestro punto de arranque para hacer cosas y concretar 4


imaginarios. Nos rechazamos como burócratas del estudio y del trabajo, sentimos lo que hacemos, nos emocionamos por lo que hacemos y la realidad nos produce rabia, alegría, desazón y la peleamos como podemos. De la diferencia hacemos la construcción de un colectivo. Está claro que todo esto no se hace solamente por acción de la razón. Hacemos escuela, participamos, enseñamos, aprendemos, acompañamos por acciones del deseo y de la voluntad. Nuestras acciones son acciones políticas producto de la discusión con el otro, por decisiones del colectivo pero fundamentalmente por tener simplemente ganas y deseo de hacerlo. Somos lo que podemos construir como institución. Finalmente somos todo eso, si podemos construir para el presente y para el futuro una escuela que pueda cuidar a sus miembros, que cada uno pueda cuidarse y cuidar al otro. Que podamos mirarnos cuando nos pasa algo y no pasar desapercibido por los otros. Somos una escuela como la que soñamos si en las prácticas cotidianas, podemos fijar acciones que cuidan al otro. Una escuela que no acepte la impunidad de la violencia del anonimato ni del maltrato. Sostuvimos durante años nuestros y de otros, la construcción de mejores tiempos. Cuidar en el acompañamiento dentro de las aulas, cuidar y ser cuidados en las acciones sobre el cotidiano, acciones sobre el cuerpo. Así hemos definido algunas pinceladas que creemos, con que la escuela ha sido pintada, esas pinceladas fueron hechas a lo largo de los 75 años. Nos reconocemos en esos colores...Seguramente de acá en adelante vendrán otros, que agregarán colores, matices, mezclarán de otra forma y producirán colores nunca vistos y la escuela seguirá siendo soñada por quienes han pasado. Somos escuela por todo esto y somos escuela porque nos podemos reconocer cuando nos miramos. Somos todo eso... Somos Ustedes y nos fortalecemos cuando ustedes se sienten Nosotros. Muchas Gracias

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Discurso Dirección acto por los 75 años  

Acto conmemorativo por los 75 años de la ESCMB - UNC