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ORACIÓN ANTE EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

TIEMPO DE CUARESMA QUERIDOS HERMANOS EN CRISTO EUCARISTÍA: Entramos en el tiempo cuaresmal y somos llamados por nuestro Señor en la voz amable de la Madre Iglesia a vivir con intensidad, con espíritu de penitencia, oración, caridad, la Cuaresma que nos prepara para vivir los días más santos del año litúrgico, médula y esencia de la vida celebrativa de la Iglesia, el Santo Triduo Pascual y la cincuentena que lo prolonga. Son días que invitan a la oración y al recogimiento. Días en contemplación de Jesucristo Sacramentado, expuesto a nuestros ojos en sencillo pan consagrado, presencia real del Verbo hecho carne que celebrábamos hace escasos días en el tiempo de Navidad. De nuevo os invito desde este servicio diocesano a que esos momentos de encuentro íntimo con el Señor lo hagáis de la mano de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia universal. Con qué viveza exhorta a sus oyentes en los Sermones del tiempo de Cuaresma a la conversión profunda del corazón, a luchar sin tregua contra el maligno, a dejarnos conducir sin reservas por el Buen Pastor de nuestras almas. No son pensamientos, ideas o genialidades del Santo, es el fruto de su propia experiencia de fe, de vida sacerdotal. Detrás de cada palabra, de cada afirmación se percibe con nitidez el calor del fuego que arde en su corazón. Como hice en Navidad, he retocado los textos originales para hacerlos más comprensibles pero respetando escrupulosamente el sentido literal de las frases. No es una copia de todos los números sino que he ido seleccionando ideas más bien.


De todas formas los tenéis citados convenientemente por si queréis leerlos directamente del original. Os animo en este tiempo cuaresmal a leer estas reflexiones ante el Santísimo, incluso yo lo hago en mi parroquia, en el silencio de la comunión, seleccionando algún párrafo. Nos ayudará a orar y nuestras comunidades irán conociendo no sólo la vida de este gigante espiritual sino su obra y su pensamiento. Os recuerdo que en Baeza ya funciona el «Centro Avilista» y acoge a los peregrinos que quieran acercarse a San Juan de Ávila. Hay unas rutas muy interesantes que podéis visitar y toda una red de infraestructura para que paséis una deliciosa jornada avilista. Tenéis toda la información en la web: sanjuandeavilaenjaen.es Os deseo, en palabras de San Juan de Ávila, que vayamos tras del Señor pero sin nosotros, que busquemos a Cristo pero con Cruz, que lo sigamos aun cuando se meta entre espinas, que comamos los panes amargos de cebada para poder comer los panes dulces de trigo en el Cielo. Buen combate en Cuaresma para disfrutar de las mieles de la Pascua. A vuestro servicio y afecto siempre en el Señor.

Mariano Cabeza Peralta Promotor Diocesano para el Culto Eucarístico


CUARESMA EL COMBATE CUARESMAL. ¿POR QUÉ ESTAMOS EN GUERRA? (DOMINGO I DE CUARESMA, SERMONES DE TIEMPO 9,2-6) El Evangelio nos ofrece una duda y pregunta: ¿Qué fue lo que movió a Cristo a querer ser tentado de una cosa tan baja, fea y sucia como es el demonio? ¿Por qué quiso Jesucristo bendito ser tentado? ¿Cuál fue la causa que pudiéndolo evitar no lo evitó? Es tan grande el amor que en su corazón nos tiene, que nunca jamás se olvida de nosotros, ni quita sus benditos ojos de nuestras necesidades, flaquezas y miserias para remediarlas, ni quita su favor y mano para en ellas ayudarnos y proveernos, como verdadero pontífice que verdaderamente se compadece de nuestras flaquezas. ¿Por qué quiso Jesucristo bendito ser tentado? Para que viéndonos nosotros tentados, nos consolemos con haber visto tentado a nuestro Señor y creyésemos que seríamos por El librados como por pontífice que se duele de nuestras tentaciones y para que no pensemos que en las tentaciones somos de Dios olvidados. Antes pensaremos que con la ayuda del Señor vencemos la tentación y se nos vuelve en corona y alegría los trabajos y las penas. La segunda razón es para que sepáis hermanos, que hay demonios tentadores y enemigos y tentaciones y que tenemos cruel guerra siempre con los demonios, para que no nos descuidemos. Dirás: yo no tengo enemigos, todos me quieren bien. Yo sólo digo que hay enemigos crueles y que lo que quieren robar y quitar no es cosa temporal y perecedera, sino perpetua, que es robar vuestra alma y hacerla perder su vida, que es Dios. Cosa seria es el descuido grande que tenemos en esta pelea, cuando andamos flojos, cuando poco caso hacemos de ella y cuando poco temor tenemos a sus crueles y mortales encuentros. Abrid los ojos, pedid al Señor muy de corazón, importunadlo, que os libre del mal y de la tentación.


MIL LAZOS NOS PONE EL DEMONIO. (DOMINGO I DE CUARESMA, SERMONES DEL TIEMPO 9,7-14.17.29) Una guerra traemos en las que nos jugamos el alma. Lo que mucho amamos y en mucho tenemos, mucho lo guardamos y mucho cuidado ponemos en ello, para no perderlo. Gran señal y cierta será si tienes a Dios es si temes mucho perderlo, y si te guardas de todas las cosas que te pueden apartar de él, por grandes que sean. Este nuestro tentador y perverso enemigo no hay género de maldad que no intente, ni hay combate que él pueda darnos que no nos lo dé. Mil artes nuevas e invenciones ordena y fabrica, mil cosas finge, mil disimula, por aquí por allí nos tienta, por todas partes acomete y jamás cesa de perseguirnos. Dijo el tentador a Jesucristo, mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria: Todo es mío (Mt 4,9) Y mintió el rey de la mentira y no dijo la verdad, porque ninguna cosa creada es suya, ni tiene nada en ella, ni aún una hormiguita posee. ¡Qué de promesas hace, qué de apariencias nos pone para que lo creamos! Y en todo miente. Quien es nada no puede dar algo, y si algo da es lo que tiene, mentira y maldad. Te invita a placeres, dice que no se han de acabar, que te subirá a grandes honores, que te dará grandes riquezas, que te hará prosperar en esta vida. Y en todo falta, porque en nada tiene poder. Solo puede dar aquello que tiene, mentira y maldad. Pero en esto es en lo que menos nos puede dañar, porque son pecados muy claros, puede dañar sólo al que esté muy de su parte, al que esté muy metido en las cosas del mundo. ¿Cómo conoceremos si las buenas obras que hacemos y las palabras y pensamientos buenos son de Dios o del demonio?


Mira hermano, cuando hayas obrado o hablado o pensado bien, si se queda vuestra alma agitada, si se tiene en algo, si desprecia a los otros, si se compara o se estima más que los demás, está claro que es el demonio. Cuando has dicho algo bueno, y encuentres tú alma vacía de humildad y enloquecida y vana con su propia estimación y contento, entonces reniega de ti y de tal bondad, que no procede de otra parte que del demonio. Tus enemigos hermano, y sus astucias y maneras ya las hemos dicho, pero mucho más fuerte es Dios para librarte de todo y más bien te puede hacer que mal todos los demonios. Tan solo quiere Dios que te fíes de El, que te acerques a El, que confíes en El y desconfíes de ti mismo y de esta manera te ayudará y con su ayuda vencerás a todo el infierno que venga contra ti. Esfuérzate hermano, el tiempo que estés en este mundo, a pelear contra el maligno y sus tentaciones. Y si así lo haces, vendrán los ángeles a servirte y a consolarte, el mismo Jesucristo vendrá, te consolará y te abrazará y te dará gracia para vencer y después su gloria. PAN DEL CUERPO, PAN DEL ALMA. (DOMINGO IV DE CUARESMA. SERMONES DEL TIEMPO 12,25-30, SOBRE EL EVANGELIO DE SAN JUAN 6,1-15) ¿Queréis gozar de la mesa del cielo? Tenéis que comer primero de los panes de cebada, que aunque son amargos, son provechosos, tenéis que pasar aquí trabajos para ir a gozar de los descansos del cielo. ¿Queréis gozar de Dios en el monte alto? Tenéis que gozar primero de El en el monte bajo. ¿Os parece lindo el monte Tabor? Pues si queréis gozar del monte Tabor, tenéis que gozar primero del monte Calvario. El que quiera comer del convite del cielo tiene que comer primero los cinco panes amargos y penosos que nos ofrece el niño. ¿Qué quien es ese niño? Aquel que fue puesto en el monte Calvario, y fue azotado y menospreciado y abatido y muerto. ¿Cuáles son los cinco panes que nos ofrece? ¿Quieres verlos? En sus manos, en sus pies y en su costado.


El primer pan sea del costado, que es el arrepentimiento del corazón. Si partís vuestro corazón, como dice el profeta, tras el dolor vendrá la gloria y la alegría. El dolor nos llevará a la confianza en el perdón y la esperanza en el perdón. En segundo lugar los pies. Ir a los pies del confesor y confesad vuestros pecados con dolor de corazón y con verdad, un pan comido que aunque es amargo es en gran manera sabroso. Amargo por manifestar vuestras maldades, dulce por el perdón de los pecados y la reconciliación y amistad con Dios. El otro pie: Echa mano a la bolsa, contenta a tu prójimo, si está descontento contigo. Haz cuenta que con esos dineros que das, compras el cielo, sácalos de buena gana y dadlos a quienes los debáis, porque mientras tengas al prójimo descontento no puedes tener a Dios contento. En tercer lugar los panes de las manos. ¿Qué es dar la mano derecha? Dar limosna. Miremos al Señor que se nos dio a él mismo, dio su sangre por nosotros ¡Oh Señor no permitas que seamos tan desgraciados que habiéndonos dado todo lo que tenemos, y también vuestra sangre, para nuestro rescate y remedio, os dejemos de remediar en vuestras necesidades! Entended que el pan de cebada que habéis de comer es hacer misericordias con los pobres. ¿Qué es dar la mano izquierda? ¿Por qué duele más la izquierda que no la derecha? Porque ahí está el corazón. Pues hermano, por reverencia de aquel dolor que Jesucristo sintió cuando le clavaron sus manos, abrid vuestro corazón y amad a quien os aborrece y perdonad a quien os injurió. Si os duele hacer esto, dad ese dolor a Dios, pues El con tanto dolor dio por vosotros la vida y perdonó a quien se la quitó. Pan amargo, mas tan provechoso, que dice San Agustín: yo no se qué prediquemos que más provecho os haga que perdonar a vuestros enemigos. Quien coma de estos panes de cebada, panes amargos, es bueno para el otro convite, el de la mesa del cielo.


NIÉGUESE A SÍ, TOME SU CRUZ Y SÍGAME. (MIÉRCOLES DE LA SEMANA DE PASIÓN. SERMONES DEL TIEMPO 15,13-22) El que quiera ser mi oveja niéguese a sí, venda su hacienda, que son vuestros afectos. Cambia toda tu hacienda por hallar esta piedra preciosa. No mires al mundo que te dirá: loco, que te correrá por las calles gritando: ¡Al loco, al loco! Vende las carnalidades por la castidad, las risas y juegos por la temperancia de palabras, el murmurar por el callar y honrar al prójimo, la enemistad por la amistad y caridad. Toda vuestra hacienda vendedla por esta piedra preciosa. No tengáis en nada al mundo. Si os dicen que estáis locos, no os turbéis. Vended lo que tengáis, no estiméis la honra sino en Jesucristo, no améis la riqueza sino en Jesucristo. Pensad con qué rapidez se pasa el mundo. Oveja, toma al pastor, mira el camino del pastor, síguele por donde va. Vende lo que tienes, mira que esta joya la has de comprar con lo que más te duele. El que quiera ser mi oveja, el que quiera ser mío, niéguese a sí, no piense en sí, no quiera lo que el Señor no quiere. La oveja que va al paso de su pastor no errará el camino. Va el Señor por calles angostas y tú por calles y plazas anchas. Piensa que tú no sabes nada, deja hacer al Señor. ¿Sigues al Señor sin cruz? Pues no vas tras de Él. Sigues sus pisadas por llano, amas su misericordia, te complaces con sus consuelos, y porque se mete por las espinas dejas a Jesucristo, porque te pone en una tribulación, porque se esconde para conocer quien eres sin El, dices: Ya no me quiere, ya no me consuela. Entra sin temor en las espinas aunque pienses en que te has de pinchar con ellas, que ahí hallarás al Señor. Entra en los trabajos, entra en vencer la carne, en desechar al demonio. Si vienes tras mí, ven sin ti. No pienses en ti. No tengas miedo en espinarte que ahí está el Señor

Diócesis de Jaén Promoción Diocesana del Culto Eucarístico


Textos para la Cuaresma San Juan de Ávila