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La Declaración de Helsinki de 1990 I. El Compromiso Liberal con el Medio Ambiente Este Congreso recuerda la obligación existente desde hace mucho tiempo de las fuerzas liberales mundiales en la esfera del apoyo del desarrollo ecológicamente sostenible. Sobre todo recuerda: - la Declaración Liberal de Oxford (1967), donde se declaró: "la sociedad tiene una especial responsabilidad en la tarea de proteger los recursos naturales ... frente al desarrollo indiscriminado, ya sea dictado por intereses públicos o privados."; - la Proclama Liberal de 1981, donde se informó sobre "el deterioro de la "relación de intercambio" entre el hombre y la naturaleza, debido a la creciente presión demográfica y a la demanda ... de bienestar"; - el llamado - que se hizo en la misma Proclama - para las "medidas de ahorro energético, así como el desarrollo de fuentes de energía renovables, que tengan en cuenta los imperativos ecológicos"; - la solicitud - también publicada en la Proclama de 1981 - de la "distribución más justa de la riqueza" entre el Norte y el Sur, exigiendo que "las sociedades industrializadas deben reducir drásticamente su despilfarro de materias primas y de energías no renovables"; - la resolución aprobada por el Congreso de 1984 acerca de la contaminación del aire, donde se ha recomendado a todos los gobiernos que "se tomen medidas positivas para reducir las emisiones de bióxido de azufre emitidos por la industria y las centrales eléctricas"; - la resolución sometida al Congreso de 1986, donde se propuso "el desarrollo y la ejecución de una política mundial del medio ambiente", basado en los principios de la prevención, la responsabilidad y la cooperación y donde "infundir como pensamiento universal que la ecología y la economía no son antagónicas" fue formulado como uno de los objetivos mayores de una política semejante; - la resolución adoptada por el Congreso de 1987 en apoyo a las recomendaciones de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo; - las resoluciones aceptadas por el Congreso de 1988 sobre el residuo tóxico y la lluvia ácida, y la segunda que hace un llamado a los esfuerzos acelerados "para llegar a un protocolo internacional fuerte para reducir la polución por óxidos de nitrógeno"; - la resolución aprobada por el Congreso de 1989 la cual insiste sobre la cooperación ambiental internacional y exige atención particular a las cuestiones ecológicas en el procedimiento CSCE además de la cooperación para el desarrollo; Afortunadamente, ahora hay una conciencia creciente entre la población mundial y sus líderes políticos que para la protección, a largo plazo de nuestro planeta y el mantenimiento de su equilibrio ecológico, es necesario el esfuerzo y la acción colectiva. Mientras se lucha por preservar el medio ambiente global, es importante trabajar para asegurar el desarrollo estable de la economía mundial, siguiendo el concepto del desarrollo sostenible. Todos los países, sobre todo los industrializados, deberían reconocer la necesidad de hacer más ecologícamente sanas sus actividades y sus estilos de vida.


II. Los Principios Liberales en Cuanto a la Relación del Hombre con la Naturaleza Este Congreso subraya que desde el punto de vista liberal la relación compleja entre el hombre y la naturaleza debe ser vista como una administración. El hombre tiene una responsabilidad moral de utilizar el sentido común y su creatividad para preservar y realizar las buenas condiciones de vida para todas las formas vivientes del planeta. Los liberales descartan la explotación laissezfaire de la naturaleza y, teniendo en cuenta que solamente el hombre puede tomar la responsabilidad del futuro de nuestro planeta, rechazan la opinión de los que acuerdan un valor equivalente a la vida de toda criatura viviente que al hombre. Ninguna generación es poseedora de un feudo franco sobre la tierra. La protección del medio ambiente tiene la misma importancia que la protección de los derechos humanos. Se debe ver las infracciones como una violación a los derechos individuales y comunales. Es responsabilidad tanto de los ciudadanos como de las empresas evitar e impedir el daño inaceptable e irreparable causado al medio ambiente. Descargando problemas ambientales actuales sobre las generaciones futuras es irreconciliable con el principio liberal de aceptar su propia responsabilidad. Este Congreso declara que la política liberal sobre el medio ambiente tiene como su punto de partida la hipótesis de que es un derecho fundamental tener el aire, la tierra y el agua limpios y un medio ambiente tranquilo. Además los liberales subrayan la significación de los medios ambientales naturales no perturbados y la flora y la fauna diversa. Esto eslabona los asuntos ecológicos con las cuestiones de justicia y la distribución de la riqueza. Esto es particularmente evidente con respecto a las regiones del mundo que no tienen un propietario único, como los mares, las selvas tropicales, el aire etc. La cuestión de la protección ambiental no debe ocupar a los países ricos únicamente. Si la naturaleza se pone malévola, los países pobres perderán en efecto mucho más que los ricos. Este hecho significa una interdependencia de las políticas con las estrategias de desarrollo. Este Congreso aprueba la definición de desarrollo sostenido dada por la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas, a saber:"es el desarrollo que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones próximas de satisfacer sus propias necesidades."

III. Los Asuntos Mayores Internacionales para una Política General sobre el Medio Ambiente Este Congreso afirma que un buen y creciente número de problemas ecológicos no reconocen fronteras políticas o geográficas. En realidad la conservación del medio ambiente ha llegado a ser una cuestión mundial y, por consiguiente, debe - como la paz y el desarme - figurar entre las más altas prioridades de la cooperación internacional. No se debe convocar ninguna conferencia cumbre que sea a nivel bilateral o a nivel multilateral sin que los asuntos ecológicos figuren como de alta prioridad sobre el orden del día. Tres desafíos se destacan el la esfera de la cooperación ecológica internacional: - el medio ambiente y las relaciones Norte-Sur; - el medio ambiente y los cambios profundos en el mundo antiguamente comunista; - los peligros ambientales mundiales. Dentro del marco de cooperación Norte-Sur se exige las soluciones urgentes de: - los problemas de las poblaciones grandes y en crecimiento constante; - la pobreza como causa de daños ambientales;


- los problemas de la destrucción del hábitat en los trópicos y la extinción consiguiente de especies animales y vegetales; - la destrucción ecológica causada por la industrialización rápida y el aumento de la demanda en el Sur; - la continua injusticia en el consumo de materias primas y fuentes de recursos de energía norenovables entre el Norte y el Sur. Acerca de los países antiguamente comunistas los desafíos mayores son: - la destrucción ecológica en gran escala que ha sido cometida; - las demandas reprimidas para igualar los niveles de vida occidentales; - la introducción de una economía de mercado ecológicamente sostenible. A nivel mundial algunos problemas ecológicos aparecen como una amenaza a nuestra supervivencia. Mientras que es imprescindible consolidar nuestras facilidades de investigación, la acción en tales esferas como el calentamiento mundial o la destrucción de la capa de ozono no debe ser más aplazada con el argumento que los datos científicos son inacabados. En realidad, hay que recordar que en cuanto a la protección ambiental, la prevención es algunas veces más barata que el tratamiento de los efectos de la polución más tarde. Para solucionar cada problema ecológico se debe elegir la organización más apropiada y el modo de enfocar la cuestión más eficaz en cada caso. Para los problemas globales, como las globales emisiones artificiales de gas invernadero y el agotamiento de la capa de ozono, las Naciones Unidas representan el mejor instrumento. Este Congreso cree que se debe establecer un Consejo de la ONU para el Medio Ambiente, con una posición y una autoridad parecida a la del Consejo de Seguridad. Será preciso que se agregue un nuevo artículo sobre este asunto a los Estatutos de la ONU. Para estudiar dicha situación, debería establecerse una Organización no-gubernamental, comparable a la estructura, muy respetada, de Amnestía Internacional, ya que posiblemente los individuos y los gobiernos tardarán en reconocer sus responsabilidades y responder a los requisitos globales.

IV. Propuestas para la Acción Introducción: El crecimiento de la población y el uso creciente de la energía son los dos principales desarrollos que provocarán problemas ecológicos en el futuro próximo, si no hay cambios de política; El crecimiento de la población implica: - el uso incrementado del espacio y de los recursos naturales a costa de la naturaleza y del medio ambiente (erosión inter alia); - la producción alimenticia incrementada para satisfacer las necesidades básicas, conllevando al uso creciente de pesticidas y fertilizantes que afectan la calidad del suelo y del agua sobre la tierra; - el uso creciente de la energía. El uso creciente de la energía es una causa contribuidora de: - el efecto invernadero (gas CO2); - la lluvia ácida (selvas); - el cambio climático. Por lo tanto hay que tomar decisiones fundamentales en estas dos esferas para eliminar las amenazas inminentes sobre el medio ambiente.


Este Congreso hace un llamado a los gobiernos nacionales, las organizaciones regionales, los cuerpos internacionales y, especialmente, a los miembros de la Internacional Liberal y Progresista para poder llevar a cabo de manera rápida las siguientes propuestas para la acción: La hechura de las políticas económicas en los países industrializados además de los países en vías de desarrollo conforme al desarrollo sostenible. Esta necesita ante todo el reconocimiento de que los recursos renovables deben ser explotados de modo que puedan mantener su capacidad productiva y su función proteccionista. La existencia de recursos no-renovables disminuirá desde luego cuando es explotada, pero la economía del mercado y el desarrollo científico puede solucionar los problemas de penurias con la promoción de nuevas tecnologías, el reciclado y la conservación. El desarrollo sostenible no significa el crecimiento económico cero. Representa un crecimiento dentro de los límites establecidos por la necesidad de mantener el capital ecológico, implica un cambio de las señales dadas a los que toman las decisiones económicas. La modiciación de estas señales implica un cambio de los precios y una utilización del mercado. Los controles estatales deberían ser restringidos al establecimiento de niveles totales máximos de polución, mientras, se debe dar a las fuerzas de mercado una oportunidad para emplear la tecnología económicamente más eficaz con miras a producir los bienes y los servicios de una manera ecológicamente sostenible. Para conseguir esto hay que asegurar que los precios reflejen el valor verdadero del capital ecológico agotado o dañado durante la producción de los bienes y los servicios. Los honorarios y los impuestos ambientales - por ejemplo un impuesto sobre la utilización de la energía no renovable o la energía contaminante - deberían ser recaudados según el principio: el que causa la contaminación la pagará. Hay que guardarse de no aumentar el fardo de impuestos sin razón, y que tales impuestos y honorarios sean elevados dentro de un marco de coordinación internacional para que ninguna ventaja sea concedida a los países que ofrecen niveles bajos de impuestos y de protección ambiental con intención. Los ingresos de los impuestos ambientales deberían ser utilazados en primer lugar para actividades en el campo de la protección ambiental y a largo plazo para aliviar otras formas de impuesto. El papel de las asociaciones regionales económicas, como la Comunidad Europea, en la creación de proyectos internacionales logrados a través de impuestos ecológicos, debe ser subrayado para evitar el falseamiento de la competencia económica entre las naciones y las corporaciones. Además, la meta del desarrollo sostenible puede solamente ser conseguida por medio de una reforma fundamental de las políticas gubernamentales en cuanto a las subvenciones. Las subvenciones y el control de precios influyen sobre los precios artificialmente, para dar la ilusión de que hay una buena provisión de mercancías cuando en realidad no es el caso. Por todo el mundo el agua es desperdiciada por que es demasiado barata y se anima a los agricultores en los países en vías de desarrollo y en los países industrializados a utilizar un exceso de pesticidas y fertilizantes que dañan el medio ambiente. El desarrollo de la agricultura en el futuro debe ser sostenible. El apoyo de los precios también quita incentivo de perseguir el cultivo mixto y en lugar de ello estimula las monoculturas. Una política agrícola sensible al medio ambiente tiene en cuenta las características distintivas de la producción agrícola para crear un sistema de impuesto que se ajuste a sus requisitos especiales. Los consumidores tienen que aceptar el hecho de que la alimentación cultivada ecológicamente será más cara. La reducción eficaz del ritmo elevado no sostenible del crecimiento demográfico Esta necesita que en la esfera del auxilio del desarrollo sea proporcionado mucho más dinero para las medidas de control demográfico, y el control de la natalidad. Tales medidas deben comprender una esfera amplia de iniciativas, desde la ayuda a los países en vías de desarrollo y


el establecimiento de sistemas de seguridad social hasta las estrategias de desarrollo con el objeto de mejorar la posición y la educación de las mujeres. Necesita también que los gobiernos de los países en vías de desarrollo incluyan el control de la natalidad en sus programas básicos de sanidad como un componente obligatorio. Para tener éxito, las medidas para controlar la natalidad deben ser llevadas a cabo dentro de un marco democrático y deben ser voluntarias. Por último, necesita que los líderes de instituciones religiosas y sociales animen a sus partidarios para adoptar y realizar el control de natalidad y al mismo tiempo para fomentar la emancipación de las mujeres. Todas las naciones deben comprometerse a seguir las resoluciones sobre la población adoptadas en el Foro de Población, realizado en Amsterdam en 1989. El enlace de los programas de ayuda oficial para el desarrollo con la protección ambiental Este exige que la protección ambiental sea incluida, desde la primera fase de planificación, en todos los programas de ayuda oficial para el desarrollo, y que los donantes multilaterales y bilaterales dediquen una parte creciente de sus presupuestos de ayuda oficial para el desarrollo de las actividades relacionadas con la protección del medio ambiente y la diversidad biológica. Además exige que los gobiernos de los países en vías de desarrollo aumenten los derechos de las comunidades locales de poseer, utilizar y proteger los recursos naturales y de participar en las decisiones en cuanto a su propio medio ambiente se refiere. Esto es de una particular importancia con respecto a la prevención del desmontaje y la renovación de las selvas. Las inversiones masivas en la agro-silvicultura y la repoblación forestal (que deben formar parte de los programas para el desarrollo fomentados internacionalmente) pueden solamente ser llevados a cabo de una manera concreta, si forman un conjunto con los servicios básicos como la provisión de agua, la recolección de basuras, la producción alimenticia y los servicios sanitarios. Este exige también un enfoque innovador hacia la cancelación parcial de la deuda externa a cambio de medidas de conservación por el gobierno deudor. La Promoción de Cuestiones Ambientales sobre el Orden del Día de la Cooperación Regional Para conseguir las metas de desarrollo sostenible, los Estatutos de las Naciones Unidas deben ser enmendados para incluir los aspectos ecológicos y proveer a la organización mundial de los medios para llevar a cabo las medidas de protección ambiental necesarias para realizar estas metas. El Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP) debería ser concebido como una autoridad consolidada en su esfera de acción, y el presupuesto de la organización debería ser aumentado significativamente. Este exige ante todo que dentro de los marcos existentes y desarrollados de cooperación nacional como la CE y ASEAN, las normas corrientes de políticas ambientales deban basarse en la legislación más progresiva entre los miembros de la comunidad y no en el denominador común más bajo. Las diferencias de intensidad con las cuales se persigue una política ambiental deberían ser consideradas también en los debates del GATT. El caso especial de Europa del Este y Central exige la asignación de empréstitos a largo plazo y el apoyo técnico para reducir la polución y para fomentar los procesos de producción más ecológicamente sensibles. Las finanzas necesarias para ésto no deberían ser sacadas de los presupuestos de ayuda para los países en vías de desarrollo. Donde la cooperación regional está todavía en sus inicios como en América del Sur y Central, Africa y Asia del Sur, las cuestiones ambientales pueden servir de una política para la promoción y consolidación de la cooperación regional. Esto es de una importancia particular en las regiones


donde las tensiones políticas y militares impiden hasta los aspectos más elementales de cooperación como en el Oriente Medio y en ciertas regiones de Africa. La realización acelerada de políticas para la protección del ambiente mundial A nivel mundial el desafío más urgente es la protección del ambiente del planeta. Este es un desafío tecnológico y político. Mientras que los países, que se hacen más ricos, contaminaron libremente y explotaron los mismos recursos, ahora piden que los países de baja renta los conserven. Desde luego el incremento futuro de los gases que provocan el efecto invernadero provienen principalmente del mundo desarrollado. De aproximadamente 3,5 billones de personas que viven actualmente en los países en vías de desarrollo, dos billones todavía cuentan con los recursos tradicionales de energía como la leña y el carbón vegetal, además de los restos vegetales y animales. La envergadura menguante de las reservas forestales en estos países contrasta con un aumento de los requisitos de energía. Esto exige que en los países en vías de desarrollo y los países industrializados las fuentes de energía renovables sean consideradas como una de las prioridades más altas, y que los últimos deberían invertir seriamente en el estudio y la realización de las tecnologías apropiadas las cuales deberían ser compartidas con los países en vías de desarrollo. Esto exige adicionalmente que los gobiernos en los países industrializados reduzcan lo antes posible su consumo de energía fósil de manera significativa, estableciendo como su objetivo la congelación de las emisiones de bióxido de carbono al nivel actual hasta el año 2000 y más reducciones en los próximos decenios. En la esfera de la electricidad, la economía energética y el buen rendimiento son los métodos más eficaces en cuanto al coste de retardar el calentamiento global. No es posible realizar la reducción en un 50% el consumo de energía antes del año 2010, como prevee la Comisión Brundtland con la construcción de más instalaciones de fuerza nuclear. El objetivo clave a largo plazo debería ser que la producción energética se basara en las fuentes de energía renovables, como la fuerza solar, el viento y el agua, y de multiplicar los recursos para ampliar investigaciones de estas formas de energía. Complementario a ésto, la comunidad global debería intentar incrementar el volumen de biomasa liada de carbonos orgánicos, lo cual supone que la regeneración forestal y la plantación deberían ser dadas como de máxima prioridad en los programas globales de desarrollo. Este Congreso cree firmemente que, dentro de una generación, hay que realizar dos metas imprescindibles: 1 todos los métodos y procedimientos de trabajo deben basarse en el principio del desarrollo sostenible en los países industrializados y en vías de desarrollo; 2 la polución existente debe ser limpiada hasta tal punto que estará bajo control para no tener efectos desfavorables para las futuras generaciones. Por último: la calidad del medio ambiente no afecta solamente al globo, la naturaleza, el clima, los recursos naturales, las generaciones futuras. La sanidad de los hombres, que viven hoy, está en peligro también. Los 7 y 8 de diciembre de 1989, en Frankfurt-am-Main, los Ministros del Medio Ambiente y de Sanidad de los Estados miembros de la Región Europea de la Organización de Sanidad Mundial se reunieron por primera vez y adoptaron el Estatuto Europeo sobre el Medio Ambiente y la Sanidad, y acordaron sobre los principios y las estrategias afirmados allí como un compromiso firme para la acción. El Congreso de la ILP hace un llamado a todos los gobiernos, cuando consideren que su política afecta el medio ambiente, de tomar en cuenta la dependencia de la sanidad humana de una extensa gama de factores ambientales críticos y de fijarse de modo especial en la importancia imprescindible de evitar los riesgos a la sanidad con la protección del medio ambiente.


La Conferencia ministerial sobre la Polución Atmosférica y el Cambio Climático que tuvo lugar en Noordwijk, Países Bajos, en noviembre de 1989 produjo la Declaración de Noordwijk, un documento único e importante. Los asuntos serán elaborados por el Jurado Intergubernamental para el Cambio Climático, y por la Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima en Ginebra, en noviembre de 1990.

La declaración de helsinki de 1990 i l p  
La declaración de helsinki de 1990 i l p  
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