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Arte, Urbanismo, Arquitectura y Diseño en la España republicana

A.C./G.A.T.E.P.A.C. 1931-1939 Reedición facsímil de los 25 números de la revista AC Documentos de Actividad Contemporánea, órgano oficial del Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (G.A.T.E.P.A.C.) Presentación y prólogo de Francesc Roca i Rossell e Ignasi de Solá-Morales Rubio, respectivamente 760 páginas de 25 x 23 cm profusamente ilustradas

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Editorial Gustavo Gili, S. A.


DESDE 1846... RIBAS Y PRADELL viene colaborando al crecimiento de Barcelona con una constante voluntad de evolución, que le ha permitido en todo momento, mantener el alto nivel de calidad que es norma fundamental de la Empresa. Un ejemplo significativo de su actuación es la antigua fábrica de "Can Batllo" de la calle Urgell, que en 1906 adquirió la Diputación Provincial de Barcelona y que con el tiempo se transformaría en la Universidad Industrial de Barcelona. Ribas y Pradell a las ordenes de los arquitectos D. Luis Planas Calvet y D. Juan Rubio Bellver colaboró en dicha transformación, uno de cuyos edificios fue hasta hace pocos años sede de la Escuela de Ingenieros Industriales. El acto de inauguración tuvo lugar el día 30 de octubre de 1927 en el ámbito que muestra la fotografía y fue presidido por su Majestad el Rey Don Alfonso XIII.

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Aquella constante de RIBAS Y PRADELL se mantiene, al construir para un futuro que sea digno de su pasado. En el edificio que aquí presentamos, construido en la Plaza Virrey Amat de Barcelona, propiedad de la Caja de Pensiones para ia Vejez y de Ahorros, queda patente una vez más nuestra capacidad de servicio.


CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD Edita: Coop. lnd. de Trabajo Asociado "Grupo 2c" S.C.I. Sants, 386-388 Registrada en el R.O. de C. del M° de Trabajo el 20-1-1976 con el n° 21.369 Forman la Junta Rectora: Presidente Salvador Tarrago Cid Secretario Antonio Armesto Aira Tesorero Antonio Ferrer Vega Vocal Jesús Santiago Bonet Correa Vocal Juan Feo. Chico Contijoch Equipo de Redacción: Salvador Tarrago Cid director Carlos Martí Arís sub-director Antonio Armesto Aira Yago Bonet Correa Juan Francisco Chico Contijoch Antonio Ferrer Vega Juan Carlos Theilacker Pons Juan Llopis Maojo Imprimen: TIPOGRAFÍA EMPORIUM C/. Ferlandina, 9-11 - Barcelona

Depósito Legal B-6039-1975

Las obras de los grandes creadores son más frágiles que las aspiraciones que les han dado origen. Las vicisitudes y el paso del tiempo con su capacidad de olvido y desfiguración, sepultan a menudo las obras bajo una capa de sedimentos que apenas permiten reconocerlas en su verdadera identidad e impiden valorar su influencia en el desarrollo de la cultura de su tiempo. El caso de Cerda es claro a este respecto. Su obra máxima, el ensanche barcelonés, a la que dedicó una buena parte de su vida, se ha convertido en algo bien distinto a lo prefigurado por su autor. Para colmo, una larga tradición de comentaristas miopes y de ideólogos mal intencionados han imputado al proyecto de Cerda graves culpas que son, en gran medida, puros fantasmas cuando no defectos achacables tan solo a los propios contradictores del ensanche a lo largo de la historia de su construcción. Por fortuna Cerda pertenece a esa estirpe de creadores en los que la obra es fruto de un análisis profundo y resulta inseparable de la reflexión teórica que comporta. De este modo, Cerda, por medio de la teoría, ha convertido su experiencia en proceso científico y en hecho transmisible y con ello ha dado a su obra la posibilidad de resurgir de las cenizas del tiempo y reaparecer ante nuestros ojos con toda su originaria pureza y capacidad de transformación. En los últimos diez años se han emprendido una serie de investigaciones sobre la figura de Cerda que han puesto en evidencia la enorme envergadura y el indiscutible carácter universal de su legado. La formulación, por primera vez de un modo sistemático, de los principios de una «ciencia urbana», constituye el objetivo y la síntesis de su esfuerzo enciclopédico. Para llevar a cabo esta tarea, Cerda recurrió a técnicas muy diversas de las que fue deudor, pero a cuyo desarrollo contribuyó, al mismo tiempo, de un modo decisivo. A esta revista, que ya en su número 0 dedicó a Cerda una especial atención, le interesa sobre todo recalcar un aspecto de su personalidad a menudo poco tenido en cuenta: lo que podríamos llamar su condición de arquitecto. Según nuestra tesis la aportación de Cerda a la arquitectura es

sustancial y constituye uno de los aspectos más relevantes de su obra. Si la arquitectura es voluntad de afirmación física de las formas sociales en gestación, construcción dialéctica de la realidad y prefiguración ordenada de un marco para la vida en sus nuevas dimensiones, no cabe duda de que Cerda fue un arquitecto con mayúsculas. Y si la arquitectura de nuestro tiempo se caracteriza por su inserción en las conquistas técnicas de la era industrial, por su integración en los objetivos de las luchas sociales y por su voluntad racionalista y realista, puede decirse que Cerda fue un verdadero precursor y un iniciador de los temas clave planteados por el Movimiento Moderno. La exposición commemorativa del centenario de Cerda, celebrado los pasados marzo y abril en la Universidad Central de Barcelona, bajo el patrocinio del Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos-Canales y Puertos, y preparada por un extenso equipo dirigido por Salvador Tarrago y Arturo Soria, ha abierto nuevas perspectivas aún inexploradas en el estudio de Cerda y ha permitido profundizar algunos aspectos hasta ahora tan solo sumariamente analizados. De toda esta investigación emerge la obra de Cerda con una trascendencia cada vez más incontestable. Por ello creemos estar lejos de una actitud chauvinista o de un entusiasmo circunstancial e inmotivado al retomar a Cerda como bandera del empeño que en este momento histórico se le plantea a nuestra arquitectura.

Se prohibe la reproducción total o parcial de textos o gráficos sin previa autorización de «2c Construcción de la Ciudad»

SUMARIO Editorial MATERIALES PARA UNA BIOGRAFÍA GÉNESIS Y ESTRUCTURA DE LA OBRA DE CERDA Salvador Tarrago Cid I) Las etapas de formación de una ciencia urbanizadora II) Una clasificación de la obra de Cerda III) Cerda en la historia de la cultura catalana IV) índice de los trabajos de Cerda V) Apéndice: Dos textos de Cerda LOS PASOS PREVIOS A LA FUNCIÓN DE UNA CIENCIA URBANIZADORA Arturo Soria y Puig EL MODELO TEÓRICO DEL PLAN CERDA Santiago Padres Creuxell Santiago Vela Pares

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LA ULTIMA OBRA DE CERDA 56 Un proyecto de Comarcalización de la Provincia de Barcelona Salvador Tarrago Cid

Nota. Este número de 2C aparece después de un intervalo de varios meses. Rogamos a nuestros lectores que sepan disculpar este retraso debido a una serie de dificultades y esperamos recuperar, a partir del próximo número, la perioricidad bimensual.

PERSPECTIVA Y PROSPECTIVA DESDE CERDA Una Mnea de tendencia Augusto Ortiz

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EDITORIAL

n.67


MATERIALES PARA UNA BIOGRAFÍA

Cartas de Cerda estudiante a sus hermanos.

Cuando el predominio de los intereses de la cultura burguesa ha remitido frente al creciente predominio de una nueva cultura popular, el largo silencio cuando no la desconsideración sobre la vida y la obra de Cerda, ha dejado paso a una nueva etapa en que se le ha reconocido su verdadera dimensión histórica: la de un técnico de primerísima fila y la de un ciudadano comprometido hasta el cuello con su pueblo y con su tiempo. Precisamente en estas cualificaciones se basaron las campañas contra Cerda por parte de una burguesía y una administración que no le perdonaron el que desertara tanto de su clase social como de la defensa de sus intereses.

Sr. José Cerda

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P.S. Acaban de decirme que hoy se embarcan los frailes para la isla de Cabrera.

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Como testimonio permanente de esta ejemplaridad humana, cívica y profesional se publican en este número dos verdaderas primicias autobiográficas. La primera la constituyen tres cartas que hemos seleccionado de su correspondencia de cuando era estudiante. Estos preciosos documentos nos han sido facilitados por nuestro amigo Arturo Soria quien descubrió y ordenó la mencionada correspondencia que guardan los familiares de Cerda. En segundo lugar, se reproduce integramente el discurso que Cerda como diputado del partido radical por Barcelona junto con Madoz, Prim y Figueras dio a las Cortes y que fue publicado por el «Diario de las Cortes de 1851». Este discurso fue reproducido parcialmente por Estapé en su biografía sobre Cerda. Por último, se publica también por primera vez, la instancia y proposición presentada al Ministro de Fomento el 20 de Abril de 1872 que encontramos recientemente, y en la que Cerda lleva hasta el límite tanto su responsabilidad como técnico como su honradez personal.

Amigo hermano: El día 5 del presente hará época en los anales de Cataluña por las ocurrencias de esta capital. Presentóse por la mañana el segundo tabor de la provincia con ánimo de castigar lo que él llamaba atentados cometidos contra los frailes, pero fue recibido por este hermoso pueblo con el grito unánime de ¡Viva Isabel II, viva la libertad! ¡Mueran los tiranos, mueran Llauder y Bassa! A las 12 mandó este disparar los dos cañoneros que eran el señal de alarma en la ciudad y de llamada para los cuerpos armados; al cabo de un cuarto de hora debían dispararse otros dos y luego perseguir de muerte a todo paisano armado y desarmado que se hallase por las calles; mas el déspota que había mandado disparar los primeros, no pudo mandar para los segundos, porque ya se hallaba todo el pueblo armado alrededor del palacio y dispuesto a acabar con todos los tiranos que se le presentasen. Luego abrió la puerta de Sta. María y entró al palacio por el puente que une los dos edificios. Mientras Bassa estaba defendiendo la puerta del puente, entra la multitud por la principal y le da la muerte que tanto tiempo ha debiera haber sufrido. Su cadáver fue echado por un balcón y después de haber sido arrastrado por todas las calles de la ciudad con el mismo vestido de General, fue quemado en medio de la rambla con los papeles de la policía. Al día siguiente intentaron los malvados que habían entrado en esta entregarse al pillaje, por lo que fueron cogidos más de trescientos de los cuales se van fusilando cada día los juzgados que salen reos. Ahora gozamos de verdadera libertad; todo es alegría, todo patriotismo y tranquilidad bajo los auspicios de nuestro gobierno liberal. Este se compone del Gl. Pastors (catalán), Gobernador Ayerva, Ayuntamiento y una junta del pueblo. El mismo ha hecho una enérgica exposición a la Reina, en la cual pide garantías y libertad, del contrario sabrá Cataluña, acordándose de su antiguo valor, declararse independiente. Toda la juventud se alista a las banderas de la libertad, teniendo facultades para elegirse los jefes, que espera fundadamente de la energía con que se toma, que antes de dos meses no tendremos facciosos en la provincia. Todos los empleados públicos que no inspiraban confianza han sido depuestos de sus empleos y en su lugar se han colocado a Patriotas decididos. No debes suspender tu venida por motivo de lo ocurrido porque jamás Barcelona ha estado más tranquila que ahora. Saluda afectuosamente a nuestros amados Padres, y hermanos; lo mismo dice Miguel, Sres. Casamadas, Mari, etc. Adiós hasta la semana próxima en que espero abrazarte, tu hermano I. Cerda


Mi estimado Ramón: recibí la tuya del 7 ocbre y cobré la letra que nuestro amado Padre se sirvió incluir en ella, de lo que le di el correspondiente aviso con fecha 27 id. Posteriormente he recibido otra de José que me ha llenado de luto sumergiéndome en el mayor disgusto, sin embargo de que algunas insinuaciones del primo me hacían sospechar ya la fatal noticia que había de recibir. Como hace algunos días que le he contestado voy a corresponder ahora contigo, ya que estarás echando a menos la falta de mis cartas. He llevado tan adelante mi silencio porque esperaba de un día a otro tener lugar de participarte la mayor de las satisfacciones que puede desear un estudiante pundonoroso. He hecho un examen brillante que ha accedido al ventajoso concepto en que me tenía la escuela, y por cual me gozo en pertenecer al número de los ocho aprobados entre los veinte y tantos que de nuestro año nos presentamos a examen. Por el corto número de los aprobados podrás inferir el rigor de los exámenes y el carácter exigente de nuestro Director. No contento con tenernos 7 horas en clase todos los días, nos obliga a 3 exámenes al año de ocho horas en dos días; y nuestra suerte se decide delante de 6 profesores que preguntan y de un Director el más severo que con la pluma en la mano apunta las contestaciones buenas y malas. No se sabe la ley que se observa en el fallo de la sentencia por ello es que los más han hecho un examen bastante regular y los más han llevado calabazas. El alumno que llega a tener 6 faltas es expulsado de la escuela, contándose también como falta la suma de los minutos que se tarda en llegar después de pasar la lista cuando esta suma compone 7 horas. Cuatro a la vez han experimentado el rigor de la ley y semejante escarmiento ha motivado una puntualidad asombrosa. Este año continuamos los cursos de Geometría Descriptiva, Arquitectura, Físical general y Paisaje, y hemos dado principio al estudio de Mecánica racional. Si al género de estudios que nos dedicamos añades la doble dificultad de no seguir ningún texto en nuestro idioma, conocerás fácilmente que los aspirantes a ingenieros civiles, deben renunciar a todos los atractivos de la sociedad y vivir únicamente para el estudio. Con estas palabras ha dado nuestro Dr. principio a su inaugural, añadiendo: los que no se sientan con fuerzas para ello, pueden abandonar desde ahora sus puestos honrosamente y no exponerse al bochorno de ser expulsados de la escuela; porque es preciso que vivan Vds. persuadidos que los exámenes últimos que Vds. han mirado como rigurosos, no son más que una ligera imagen de los siguientes. Por el honor de la Nación española, el mío y el de Vds. quiero que los alumnos de esta escuela puedan rivalizar con los extranjeros y aventajarles. A nosotros se nos puede aplicar la fábula de las ranas que pidieron rey. Al principio teníamos nada más que cuatro profesores hombres de mucho provecho, pero uno de ellos que era Director interino muy indolente; nos quejamos de su abandono y el ministro López nos dio dos profesores más y su secretario por Director, el cual puede mirarse como el culebrón de la fábula. Es hombre de mucho mérito y los que deseamos aprovechar aplaudimos sus medidas. El feliz resultado de mis desvelos ha sido un bálsamo saludable para mis males; el pelo de la cabeza que en los últimos meses había desaparecido a causa de la poca salud y extraordinario estudio, vuelve a renacer mucho más fino y espero que pronto tapará mi calva. Sírvete leer esta a nuestro estimado Padre y hermanos pues no dudo les será sumamente satisfactoria. Yo creo que Padre en virtud de esta carta no desconocerá los motivos que he tenido para serle más gravoso, y si considera atentamente que mi felicidad libra en la posesión de la carrera, me parece que tampoco admirará que en algunas cartas le haya hablado acaso con demasiado calor, y-que haya emprendido resoluciones

desesperadas. Me prometo de su bondad y cariño que vengará mi honor satisfaciendo mis deudas y que me evitará contraer de nuevas, mandándome con puntualidad y exactitud la cantidad estipulada, que yo desearía se me hiciese cobradera el primero de cada mes por medio de un apoderado. Se dice que ha caído el ministerio y que va a ser reemplazado por Martínez de la Rosa, Isturiz y Galiano para terminar la guerra por medio de una composición. Al parecer vamos a quedarnos con un despotismo poco más ¡lustrado que el de Fernando, es decir con un estatuto cubierto con la mascarilla de constitución; pero haya paz y las garantías seguirán a ella. Mis finos afectos a Padre y hermanos, consolaros mutuamente y procurad a levantar a Inacita del estado de abatimiento a que la habrá reducido su extremada sensibilidad. Adiós y manda a tu Ildefonso

Madrid 6 de marzo de 1838 Sr. D. José Cerda Estimado hermano: conforme te dije en mi anterior escribí a Miguel procurando me abriese su pecho manifestándome el estado de su carrera. Hace pocos días he recibido su contestación en la cual me dice que se dedica al cálculo y carácter inglés con el objeto de entrar de dependiente en alguna casa de comercio. A la verdad no se qué miras le pueden haber movido a tomar semejante resolución en una época en que el comercio está tan sumamente abatido. Después de haber empleado dos años en seguir una de las mejores carreras dejarla para dedicarse a otra tan ajena de su carácter y que ofrece menos garantías, es a mi modo de ver un desatino. Supuesto que tu haces ánimo de pasar a Barcelona con Ignacia, acaso no te será difícil retraerle con razones sólidas de un empeño que tarde o temprano le ha de pesar. Yo procuraré lo mismo con mis cartas y tal vez entre todos lograremos buen éxito. De todos modos creo que el modo de sacar partido, atendiendo su carácter, es haciéndole ver con tino, cuan desacertada es su resolución, absteniéndonos de manifestarle empeño decidido para que siga la carrera que ha intentado dejar. El 29 he recibido la tuya del 8 y por ella me gozo con la satisfacción de ver la buena salud que disfrutáis al paso que me tiene con bastante cuidado la de Ignacia. He cobrado la letra de las tres onzas y con el auxilio de la legada por nuestra estimada madre (que D. ha) he podido salir de los apuros que me atormentaban más de cerca. He pagado algunos atrasos a la patraña, he podido salir de los compromisos en que me tenía la falta de uniforme y me ha quedado lo suficiente para los meses de Marzo y Abril. Ahora solo me falta corresponder con Camps y el Primo, que no me costará poco trabajo. Con respecto a la quinta nos hemos entendido, y falta únicamente que www.faximil.com

Dn. Ramón Cerda

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me mandéis incluir en esa cuando se haga la matrícula exigiendo un documento con todos los requisitos y formalidades necesarias para que pueda yo en virtud de ellos alegar exención en esta cuando llegue el caso. Si tu te gozas de nuestra coincidencia de ¡deas religiosas no me cabe a mí menor satisfacción, y debo asegurarte con aquella franqueza de hermano y amigo que jamás he vacilado en las máximas que nos ha inspirado la buena educación que hemos recibido de nuestros amados Padres. Jamás me he apartado de la senda del honor y de la religión, siendo asi que varias veces hubiese podido mejorar considerablemente mi suerte haciendo traición a los principios que abriga mi corazón. En los dos meses que llevamos de año se ha pagado a los alumnos del cuarto año a razón de 20 duros 4 reales mensuales, lo que no es pequeña ventaja cuando todos los destinos están reducidos a medio sueldo y aún este atrasado. Cada día son mayores las ventajas que ofrece nuestra carrera y sin embargo me atrevo a asegurar que no son suficiente recompensa para la esclavitud y el estudio extraordinario a que nos sujeta nuestro Director. Hace un mes que ha dispuesto tengamos sesiones literarias dos días a la semana, el uno sobre la geometría descriptiva y el otro sobre la mecánica. En ellas se hace un resumen de todas las materias que se han estudiado desde la sesión anterior, nombrando al efecto uno de los alumnos 24 horas antes, que debe igualmente exponer las observaciones suyas y contestar a las interpelaciones que le hagan los demás compañeros, que no son pocas en atención a que todos tratamos de lucirnos haciendo quedar mal a los demás. La escuela nombra de entre nosotros un presidente y vice-presidente que ejercen sus funciones por espacio de tres meses y los Profesores simples espectadores de nuestras luchas sólo hacen uso de la palabra cuando nos ven engolfados en alguna dificultad cuya solución no está en la esfera de nuestros conocimientos. Si de las 24 horas de término que se le dan al que ha de salir a la palestra, quitas las 8 de clase, las dos que dura la sesión y le concedes por compasión 4 para comer y descansar verás el corto tiempo que les queda para prepararse.

Finas expresiones a nuestro estimado Padre y Hermanos y dispon del cariño de tu Ildefonso Me alegraré que disfrutes felices los días de tu patrón. Las bulas podrán servirme aunque sean compradas en esa.

Creo habrás podido formarte una idea exacta de quién es nuestro Director, sin embargo voy a contarte un paso chistoso que echa el sello a su carácter. El día que se nos leyó la orden de sesionar formamos los más el proyecto de fingirnos malos para tener ocasión de repasar en nuestras casas las materias en que estábamos más tibios. En efecto al día siguiente a la hora de pasar lista se halló el ayudante con muy pocos discípulos y gran número de papeletas de enfermos que habíamos mandado sin saberlo unos de otros. Dio parte al Director que conociendo la malicia cogió el sombrero y fue recorriendo las casas de todos sorprendiendo a los más en sus bufetes. A eso de las once vino a mi casa y por un ardid bien tramado no sufrí la reprimenda que los demás. Llamar a la puerta, conocerle, decir a la patrona lo que había de contestarle y zamparme en la cama calzado y vestido, fue todo uno. Así que le abrieron la puerta mandé me dijesen que había un caballero que tenía precisión de verme, y al contestarle la patrona que me hallaba en la cama bastante malo de la cabeza, repuso que me dijera que era el Director. La ventana estaba entornada, mandé que pasase adelante y quedó sorprendido al ver burladas sus sospechas. A poco rato se despidió muy satisfecho de mí y yo no menos contento de habérsela pegado volví a continuar de nuevo mis tareas. A Miguel que se le hace dura la esclavitud anexa a su carrera puedes contarle la poca libertad que yo disfruto, añadiéndole que si mil veces tuviera que elegir carrera escogería esta aunque presentara mayores obstáculos y dificultades.

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Yo quisiera decirte muchas más cosas pero el poco tiempo que me queda no me lo permite.


Discurso de Cerda a las Cortes en 1851.

podrán ser muy buenos llevados hasta cierto punto, pero desde el momento en que se los saca de sus justas proporciones, son el primer elemento de destrucción para la sociedad. Porque, señores, no hay que perder de vista, que le arrebatan una multitud de individuos y de capitales, que podrían prestarle más importantes servicios dedicados a las ciencias positivas y a la industria. Parecía regular que después de haber alcanzado una forma de Gobierno constitucional, y tan pronto como la nación pudo hallarse algún tanto repuesta de los trastornos de la guerra civil, los hombres que han sido llamados a regir la nave del Estado, se hubieran dedicado con especialidad a realizar en grande escala las obras de utilidad pública; pero fuerza es decirlo por mas triste que ello sea; se ha intentado hacer algo, se ha hecho muy poco, y nos falta casi todo por hacer. Hay en España multitud de pueblos, y pueblos que pagan crecida contribución para ocurrir a las cargas del Estado, los cuales ven morir todos los años la décima parte de sus habitantes por la acción pestífera de alguna laguna que pudiera desecarse con facilidad o a causa de algunos terrenos pantanosos que, sin gastos de consideración, pudieran sanificarse. Hay también otras varias poblaciones de más consideración, en las cuales la vida de sus habitantes se halla reducida a las dos terceras partes de su duración natural a causa del abandono con que se mira todo lo tocante a policía urbana, y en especial al ramo de aguas potables. No tenemos leyes, ni reglamentos, ni ordenanzas, en las cuales se prevenga el modo de remediar estos males. Tampoco se consignan fondos para estos objetos que todo Gobierno protector debiera considerar como preferentes. Los gobernadores de provincia a quienes debiera estar recomendada muy especialmente esta parte de la administración, no se hallan en el caso de poder ver y apreciar por sí mismos estos males, y si alguna vez dejan la capital para pasar a recorrer su provincia, es precisamente en la época de las elecciones, y entonces no ven otra atención más preferente que la de procurar el triunfo al candidato del Gobierno. Respecto de la agricultura, que después del aire que respiramos y el agua de la cual no podemos prescindir, ha sido considerada por todas las naciones como la primera necesidad y la riqueza más positiva, nos hallamos atenidos con corta diferencia a las mejoras, que durante su dominación en nuestro país, establecieron los sarracenos. Tenemos inmensas llanuras que pudieran fertilizarse por medio de canales de riego o de pantanos, y en el día se hallan yermas y sin producción. ¿Pero qué tiene esto de extraño cuando vemos que las cañadas de los grandes ríos y de los pequeños afluentes, que son los focos más activos de producción agrícola, se hallan sujetas a una verdadera anarquía? Los pequeños propietarios ribereños están directamente vejados por los más poderosos, que trabajan incesantemente para aumentar su propiedad diviendo las aguas del curso natural y echándolas sobre la propiedad del vecino, sucediendo con frecuencia que este las ve desaparecer a sus propios ojos, quedándose sumido en la miseria, sin que le reste la menor esperanza de encontrar una reparación apelando a la ley. Circunstancia fatal de nuestra administración, en la cual el más pobre es siempre el que más paga y más injustamente es tratado: ¡como si la naturaleza, la religión cristiana y nuestro código político no nos hicieran a todos hermanos, a todos iguales ante la ley! Después de lo que he tenido la honra de exponer al Congreso relativamente a las mejoras de primera necesidad, naturalmente, y como por la mano, me hallo conducido a manifestar el estado en que nos hallamos respecto a todo género de comunicaciones. Tocante a carreteras generales, mistas y provinciales, ha existido, sigue existiendo y probablemente continuará, el mismo desarreglo que se observa en los demás ramos de la administración. Lo poco que se ha

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El Sr. CERDA: Doy las gracias al Sr. Mas y Abad por haberme cedido el turno de la palabra, y voy a usarla ante todas cosas para suplicar al Congreso se sirva dispensarme su consideración y benevolencia, en atención a las desventajosas circunstancias que dificultan el buen éxito de mi propósito. Hijo de un país en el cual se habla un dialecto muy diferente del idioma nacional, extraño completamente a los estudios de nuestra literatura, y mas ajeno todavía de los ejercicios de la oratoria, he de hablar por primera vez ante personas tan respetables por su ilustración, y para que no me falte ningún género de desventaja, he de hacerlo desde estos bancos, que sobre ser poco simpáticos a la mayoría del Parlamento, lo son mucho menos a los señores que ocupan el banco azul. Se ve, pues, que ni el Congreso puede prometerse de mis labios un discurso que le sea agradable, ni yo debo abrigar la más pequeña sospecha, la más remota esperanza de reducir sus votos a mis convicciones. Este es el triste y estéril resultado a que podemos aspirar todos los Diputados que hemos venido aquí por el voto nacional y contra la voluntad del Gobierno. Pero como quiera que al entrar en este recinto he jurado la fórmula que previene el reglamento, imponiéndome el deber de mirar en todo por el bien de la nación, no puedo ni debo guardar una actitud pasiva cuando se está ventilando una cuestión de interés general. Pero el bien general cada partido lo interpreta a su manera, y casi todos lo hacen derivar directamente de la política, cuando en mi concepto no tiene con ella una relación de absoluta dependencia. Y digo esto, señores, porque bajo todas las instituciones políticas, y bajo todos los gobiernos, vemos pueblos felices y pueblos desgraciados, según sea bien o mal entendido el sistema de administración. Para mí, las mejoras morales y materiales tomadas en su mas lata acepción, pueden y deben considerarse como las verdaderas fuentes de la felicidad y la riqueza pública. Sin ellas vienen a caer en descrédito todas las instituciones: sin ellas se hacen imposibles todos los sistemas de gobierno. Querer fijar la suerte y regir los destinos de un país independientemente de estos principios, es atentar contra las leyes de la naturaleza, es pretender que el gobernante sea un Dios o el gobernado un autómata. Hipótesis absurda que no cabe en el siglo ni en el país en que vivimos. Todas las naciones han reconocido la validez de estos principios, y se han apresurado a rendirles homenaje, tan pronto como han vuelto en sí del letargo en que las tenía sumidas la larga y tenebrosa noche del oscurantismo. Han fundado desde luego escuelas industriales, y se han afanado sin perdonar medio en propagar toda clase de conocimientos reales y positivos. Sin abandonar el vasto campo de las teorías, han descendido al terreno inmenso de las aplicaciones, poniendo en práctica todas aquellas que habían de producir un resultado más inmediato en beneficio de los pueblos. Han construido caminos, han abierto canales y puertos, facilitando de esta manera el desarrollo de la agricultura y de la industria, al mismo tiempo que la realización de las transacciones comerciales. No bastando esto al desenvolvimiento de la pública prosperidad, han pasado de la superficie al fondo, y sacando del seno de la tierra el carbón y el hierro, han formado de estas dos importantes explotaciones otras tantas industrias, a cuya sombra regeneradora se han desarrollado, y han tomado proporciones colosales todas las demás. Mientras esto se verificaba en las demás naciones, nosotros, siguiendo todavía oprimidos bajo el yugo del despotismo y de la inquisición, hacíamos rápidos progresos en las ciencias teológicas y canónicas, fundábamos escuelas de tauromaquia, construíamos conventos y templos monumentales, fabricábamos reales sitios, y en una palabra, gastábamos todos nuestros recursos intelectuales y pecuniarios en objetos que

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Respecto a carreteras de partido y vecinales, baste decir que solo existen de nombre en los reglamentos e instrucciones que con profusión se han escrito sobre el particular. Por lo que toca a la navegación fluvial, no solamente hemos dejado de fomentarla, sino que ni siquiera la hemos sabido conservar en el estado que la dejaron nuestros abuelos. No hay ninguno de nuestros ríos más caudalosos que pueda en el día navegarse en toda la extensión, que según nos manifiestan los datos históricos y tradicionales, era navegable en tiempos mas remotos. Finalmente, por lo que hace a los canales de navegación, estamos atenidos a los cortos proyectos que tenemos en Castilla y Aragón. Adviértase ahora que la Francia, con una extensión superficial poco mayor que la nuestra, tiene más de 47.700 leguas de carreteras generales, mixtas y provinciales; 192.800 leguas de carreteras generales vecinales de grande y pequeña comunicación, 1.300 leguas de navegación fluvial, y 1.100 leguas de canales de navegación; téngase al mismo tiempo en cuenta, que nosotros solo tenemos 1.500 leguas de carreteras generales mixtas y provinciales, de las cuales 310 se hallan en construcción, y las restantes en un estado poco menos que de reconstrucción, y se podrá venir en conocimiento del estado de atraso en que nos hallamos en este importante ramo. He querido presentar esta reseña sobre el estado de nuestras vías de comunicación, para que se vea lo poco adelantados que en ellas nos encontramos, lo mucho que ha contribuido a ello el haber procedido sin sujeción a un sistema y a un plan bien combinado; y últimamente, con el objeto de patentizar la necesidad de proceder con orden y precipitación en la ejecución de los ferro-carriles. Así lo debió comprender el Gobierno, cuando en el año anterior promovió la instrucción parlamentaria que todos los Sres. Diputados habrán leído. En ella se les habrá ofrecido ocasión de apreciar el modo

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hecho ha sido con tal impremeditación y tanta ligereza, que bien puede asegurarse, sin temor de incurrir en equivocación, que la mitad, cuando menos, de los capitales invertidos hasta ahora, se han malversado por falta de orden y de plan. Y no se crea que yo trato de inculpar al ¡lustrado cuerpo facultativo que está al frente de este importante ramo. He tenido la alta honra de prestar en él mis servicios durante muchos años, y conozco a fondo su indisputable mérito que soy el primero en acatar. Pero el mal viene de mas arriba, viene de donde se derivan y traen su origen todos los demás vicios de nuestra administración. Lo diré sin ambajes ni circunloquios, y lo diré aquí en el seno del Parlamento, para que lo oiga toda la nación: mientras el Gobierno se permita y los pueblos le consientan esa facultad amplia y omnímoda que se ha abrogado contra toda ley y razón, de influir en las elecciones de Diputados, hasta el punto de hacerlas poco menos que de Real orden, será una mentira el Gobierno representativo, y nulas las ventajas que de él teníamos derecho de esperar; pero será una verdad y verdad amarga, que ya viene comprobada por la experiencia, que los tributos irán en aumento de día en día, sin mejorar nuestra abyecta condición. El ramo de carreteras, por lo mismo que es uno de los más necesarios, es también el que más se ha resentido de los vicios que acabo de indicar. Cuando el Gobierno ha negociado algún empréstito con destino a la construcción de esta clase de obras, en seguida han surgido una multitud de exigencias debidas a compromisos electorales, que, o no se han podido, o no se han querido desatender. Ha resultado de esto, que si con los fondos contratados se hubieran podido hacer por completo dos carreteras, han empezado doscientas, en las cuales se han consumido al poco tiempo todos los capitales sin resultado positivo. Esta multitud de trozos aislados y sin enlace, han quedado luego abandonados a la acción destructora del tiempo y la malevolencia, llegando al mayor estado de deterioro, sin que se hayan podido librar al servicio público.

como se plantean, como se dilucidan y esclarecen todas las cuestiones de arte, todas las de formación de compañías, y todas las relativas a la defensa del territorio. No es de este momento el ocupar la atención del Congreso sobre cada uno de estos extremos; pero cumple a mi propósito el decir algo acerca del sistema de líneas que conviene adoptar. Porque, señores, esta es la cuestión más trascendental, y que no se halla más que bosquejada en la información parlamentaria. Todos los señores informantes al ir a emitir su dictamen acerca de este importante asunto, hacen la salvedad, y protestan de la manera más formal, que es posible hacer una buena clasificación de las líneas en el gabinete y sobre el mapa; porque así las cuestiones de arte como las económicas, que es preciso tener en cuenta al resolver problema tan complicado, solo pueden estudiarse sobre el terreno, especialmente en nuestro país, donde carecemos de la estadística de los transportes, y tampoco tenemos cartas geográficas y geológicas que merezcan una entera confianza. A pesar de estos graves inconvenientes, cuya importancia no podrá desconocer el Congreso, me hubiera abstenido de llamar su atención sobre este particular, si viera conformidad entre los pareceres de todos los señores informantes. Pero no sucede así, señores; dos opiniones completamente encontradas se presentan en liza y se hallan sostenidas por hombres de indisputable mérito. La primera reducida a tomar como base de todo el sistema una línea que, partiendo de Cádiz pase por Madrid a Zaragoza bifurcándose en este punto hacia los puertos de Rosas y San Sebastián, se halla sostenido por el inspector del cuerpo de caminos, D. Agustín de Marcoartú y los Sres. Lujan y Olivan; y la segunda reducida a la adopción del sistema radial, tomando a Madrid como centro, está indicada por los ingenieros Echevarría y Ardanáz y los Sres. Borrego y Bertrán de Lis. Después de esta división de pareceres, lo más natural, lo más lógico, lo que manifiestan los mismos señores informantes y lo que se ocurre a toda persona sensata, es el nombramiento de una comisión especial que hiciera sobre el terreno los estudios y reconocimientos necesarios para poder optar con pleno conocimiento de causa por el sistema más ventajoso. Porque debe tenerse en cuenta que la fijación del sistema de ferro-carriles, habiendo sido en las demás naciones un problema de fácil resolución, ha dado margen a graves desaciertos, y no costará trabajo comprender los gravísimos en que podemos incurrir nosotros para quienes es una cuestión compleja de mucha más consecuencia que a primera vista parece. No conviene olvidar, e importa mucho lo tenga en consideración el Congreso, que al mismo tiempo que se establezca el sistema general de ferro-carriles, deberá ponerse en relación con ellos el sistema de carreteras ordinarias que están todavía por hacer y que no se pueden condenar al olvido, por cuanto han de contribuir poderosamente a crear sostener y fomentar la gran concurrencia que es indispensable al buen éxito de esta clase de empresas. Se ve, pues, que la emisión de capitales necesarios para la construcción de los ferrocarriles lleva implícitamente otra nueva emisión que debe destinarse a la construcción de carreteras ordinarias. De la acertada resolución de este importantísimo problema, depende el desembolso de capitales mucho más cuantiosos que generalmente se cree, y como consecuencia inmediata, una nueva contribución que por muchos años ha de pesar sobre los pueblos. Y si todos ellos tienen que contribuir al pago de este nuevo tributo, es también justo que sean llamdos a reportar en la misma relación los beneficios que se esperan de estas mejoras. Por eso la fijación del sistema de ferrocarriles, para tenr el carácter de ley justa y acertada, debiera ser el resultado de reconocimientos facultativos, hechos sobre el terreno de la manera que he indicado anteriormente, sin perjuicio de oir y tenr en cuenta los dictámenes de las personas más entendidas en la topografía y estadística de cada provincia. Sin duda, por todas estas consideraciones, y con el deseo de procurar el mayor acierto en la resolución de un problema tan trascendental como es la fijación del sistema de ferrocarriles que se trata de llevar a cabo, el Gobierno tomó una sabia disposición que yo me complazco en aplaudir. Tal es el nombramiento de una comisión facultativa que actualmente está viajando por el extranjero, estudiando el modo cómo en los demás países se han resuelto estas cuestiones, tanto en lo qua hace relación a la parte facultativa, como en lo referente a la económica y administrativa. Esta comisión estaba naturalmente indicada para hacer en toda España los reconocimientos y estudios necesarios al objeto de formular con


EL ABSOLUTISMO.

Instancia y proposición al Ministro de Fomento.

Excmo. S'r.: DON ILDEFONSO CERDA, INGENIERO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS, a

V.E. respetuosamente expone: Que la obra del ensanche de Barcelona, hija de la necesidad de espaciar la excesiva aglomeración del vecindario encerado en aquella capital, idea vaga e indefinida durante muchos años, empezó desde el año 1844 a adquirir cierta forma y consistencia en las regiones oficiales, avivada por la asociación de algunos intereses particulares que pretendían la realización de un agrandamiento parcial que favoreciese su medro. Sin embargo, ni siquiere ese proyecto, relativamente mezquino, pudo llevarse a efecto, por ser las murallas, a la sazón existentes, un obstáculo insuperable a todo mejoramiento en este sentido. Solo cuando cayeron estas, a consecuencia del movimiento popular de 1854, a impulsos de la opinión pública, los proyectos de ensanche pudieron ofrecer esperanzas de realización. Así es, que solo desde entonces, esta cuestión se puso formalmente sobre el tapete, tanto de la Municipalidad a quien más directa e inmediatamente interesaba, como de la Administración central, a quien no importaba menos, por la jurisdicción castrense que sobre un dilatado radio de la plaza de guerra, ejercía, y más especialmente por los valiosos interesses que como propietaria tenía en la misma. Y sin embargo de que ambas Administraciones se sentían animadas de los mejores deseos, se encontró con que nada podía hacerse, porque en medio de las mil ideas que pululaban, siendo causa de grave confusión, nadie había pensado siquiera en trazar un plan que prefijase a donde y por qué camino, y con qué medios había que marchar. Al ver tamaña confusión, el Gobierno, apremiado por la opinión general y por sus propios deseos, tomó por fin la iniciativa, y a consecuencia de esta determinación, recibió el que habla, consagrado de algunos años antes a estudios de urbanización, el difícil, bien que honroso encargo de estudiar este complicado asunto, bajo el triple concepto facultativo administrativo y económico, y de proponer lo que creyese hacedero. Después de algunos días de examen, de estudio y de meditación, presentóse el exponente a la primera autoridad civil de la provincia al efecto especialmente delegada por el Gobierno, y con franca convicción le manifestó: 1 ° Que después de haber examinado muy detenida y concienzudamente el dilatado llano que se desarrolla en torno de Barcelona, no había encontrado obstáculo alguno para que la edificación dejase de extenderse y dilatarse por todo su ámbito; ni por otra parte pudo ofrecérsele razón alguna poderosa, ni siquiera aceptable, para imponer límites arbitrarios y caprichosos a lo que la naturaleza misma de las cosas y la constante y numerosa edificación que durante el amurallamiento de Barcelona alcanzaron todos sussuburbios, demostraban elocuentemente que no debía tenerlos. 2° Que en la esfera administrativa, a pesar de haber inquirido por cuantos medios el deseo de acertar pudo sujerirle, no se encontraban reglas ni disposiciones de ningún género que pudiesen servir de norma y guia en la realización ni siquiera comienzo de tan importante empresa: que con este motivo había tenido que estudiar, como cuestión preliminar, cual hubiese de ser la entidad administrativa que se encargase de la dirección y por decirlo así, gerencia de este trascendental asunto; y supuesto que la grandiosa obra, tal cual en bosquejo técnico se presentaba, tenía que asentarse no en una sola jurisdicción municipal, sino que habría que extenderla nada menos que a siete, reuniendo todos los caracteres y circunstancias, no de Ensanche de una población, sino de la verdadera Fundación de una nueva urbe en terrenos jurisdiccionales de siete diferentes municipios, con ramificaciones vivificadoras a los siete cascos urbanos preexistentes, ofreciéndose por añadidura la jurisdicción castrense, representada por el Gobierno, que no cabía olvidar, siquiera fuese para conseguir la desaparición de su influencia, funesta hasta aquella sazón,

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las mayores probabilidades de acierto el trazado legislativo que conviene adoptar. Esto era lo que yo esperaba de la ilustración del Gobierno; y lo digo francamente, no pudo menos de sorprenderme la presentación del proyecto de ley relativo a la construcción del ferrocarril de Aranjuez a Almansa, y más particularmente cuando tuve ocasión de ver que en él se falta a todas las leyes e instrucciones establecidas para promover y ejecutar las obras públicas ¿Dónde están los planes generales y particulares necesarios a la cabal inteligencia del proyecto? ¿Dónde los presupuestos circunstanciados de su costo? ¿Qué ingeniero ha redactado la Memoria facultativa? ¿Qué persona, competente y debidamente autorizada, ha hecho la apreciación de las ventajas y utilidades que deben resultar de la ejecución de la empresa propuesta? Cuestiones son éstas a las cuales no puede el Gobierno contestar de una manera satisfactoria a pesar de que deben tener una solución completa, si es que el proyecto ha de ir investido de todas la formalidades que requiere la ley. Fiel observador de ella, no puedo adherirme al dictamen de la comisión, y me atrevo a suplicar al Gobierno aplace la resolución de tan importante asunto para cuando estén hechos todos los estudios y reconocimientos necesarios a la fijación del sistema general de ferocarriles que definitivamente tenga que adoptarse.


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facultativo, después y a tenor de los informes de los altos Cuerpos consultivos del Estado, mereció no sólo ser aprobado, sino también adquirido en propiedad por el Gobierno, ya para aplicarlo al denominado Ensanche, ya para publicarlo como medio de enseñanza con respecto a casos análogos, a causa de la nueva teoría de urbanización que desenvolvía. Consentidas y autorizadas las construcciones de conformidad con dicho proyecto ya sancionado, los propietarios del llano no menos que los especuladores en los terrenos de edificación y en las construcciones, se apresuraron con afanoso empeño a levantar edificios, anticipándose a sufragai en calidad de reintegro, los gastos iniciativos indispensables para el replanteo y demarcación de las principales arterias viarias que habían de servir de guías del trazado de todas las demás. Este apresuramiento, hijo de las circunstancias, tras tantos años de lo que cabe llamar esclavitud urbana, al paso que dio desde luego y ha seguido dando incesante impulso a las construcciones, cuyo número, magnitud y elegancia admiran a todo el mundo, hizo olvidar sensiblemente la construcción del ramblar colector que la ciencia y la prudencia aconsejaban precediese a toda construcción, asi como el plan económico todavía en tramitación. Por fortuna el buen sentido de los interesados en la nueva urbanización, hizo que se reconociese la justicia y equidad sobre que descansaba el plan económico que implícita y explícitamente fue por todos aceptado, con lo cual se cortaron de laíz todas las cuestiones y dificultades que la carencia absoluta de toda ley habría hecho irresolubles. No sucedió lo mismo en cuanto a la otra omisión de la abertura previa del ramblar defensor; pues desgraciadamente la naturaleza, inexorable en su marcha, ha castigado severamente con algunas inundaciones sucesivas a los que osaron despreciar sus leyes. El estado precario en que la falta de esa defensa constituye a una gran parte del campo de la nueva urbanización, contenida allí por el justo temor a un constante peligro, además de irrogar perjuicios injustos a muchísimos propietarios y constructores, hiere en lo más intimo la delicadeza y pundonor del que habla, que autor del proyecto que se sigue ejecutando como ley, no puédemenos de lamentar que esa obra propuesta ya desde que estudió e hizo la grafía del plano, como cosa de primera y previa necesidad, después de tantos años todavía no se haya llevado a cabo. Este es uno de los motivos más poderosos que le impelen al presente a llamar la atención de V.E.sobre el estado en que la obra del llamado Ensanche se encuentra, con el fin de que dicte medidas eficaces, tanto para que el ramblar colector sea cuanto antes abierto, como también para dar a dicha obra un dignísimo fin y coronamiento. Con este objeto y con el de que todo cuanto falte al expresado complemento, pueda de una vez y con la mayor prontitud acometerse y realizarse, ha hecho el que habla un estudio detenido de lo que el proyecto exige; y ha encontrado que, además del ramblar colector, obra de la mayor importancia y urgencia, las circunstancias presentes exigen que se completen los estudios de urbanización extendiéndolos a las faldas del Monjuich, donde no se proyectó antes edificación alguna, por estar a la sazón prohibida en ellas toda construcción regular, prohibición que ahora, en gran parte al menos, ha desaparecido, y es de esperar que no tardará mucho en desaparecer en la pequeña zona donde todavía subsiste. No se habla del ferrocarril de circunvalación ni de la traslación, por cierto bien urgente, de la estación del ferrocarril de Martorell; porque esta última se halla ya prescrita y ordenada premiosamente por el Gobierno, y en cuanto al ferrocarril de circunvalación es obra que ha de dejarse al interés privado, que no dejará de acometerla tan luego como el estado de las construcciones urbanizadoras lo aconseje. Otra cosa falta hacer, que es de incumbencia propia de la Administración superior del Estado, como consecuencia de haberse constituido en gestora del denominado Ensanche. La nueva urbanización con sus nuevos sistemas de vías y de desvíos de aguas, ha dejado vacantes y de todo punto inútiles

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en un dilatado círculo de los terrenos sobre que la nueva urbanización habría de desarrollarse: no siendo lógico ni factible dispensar a ninguno de los siete municipios, todos ¡guales en el orden jerárquico administrativo, y en el económico todos igualmente interesados en la obra, la menor preferencia ni provilegio sobre sus demás compañeros, tanto más cuanto que la comisión de tamaña injusticia, que no alcanzaría a dar al predilecto facultades trascendentales, propias solo de la Administración superior, no destruiría el gravísimo e insuperable inconveniente de tener que acudir incesantemente al Gobierno en demnda de las innumerables disposiciones que los obstáculos con que a cada paso había de tropezarse, harían necesarias y en ocasiones, urgentes, siendo esto motivo de continuas interrupciones en mengua y perjuicio de todos los ¡nteressados; en vista de todo lo cual y de otras razones que aquí se omiten creia el exponente que no quedaba más recurso que apelar a la Administración superior del Estado, Ayuntamiento de todos los Ayuntamientos, a fin de que se dignase tomar a su cargo la dirección y gerencia de una empresa grande y gloriosa que sin tan poderoso gestor, o se quedaría sin realizar, o se ejecutaría tarde, mal, y de una manera mezquina, pudiendo el Gobierno acometerla sin reparo alguno, por no tratarse de absorber atribuciones ajenas, pues nadie las tenía, sino de ejercer las propias, haciendo además adelantos y sacrificios que ninguna de las Municipalidades interesadas, estaba en disposición de hacer, y todo esto para venir luego a ofrecer a todos y a cada uno de estos Municipios sus correspondientes terrenos, embellecidos, urbanizados y sobre toda ponderación, mejorados, sin el menor coste: había además que tomar en consideración la circunstancia de ser el Estado el más rico propietario de todo el llano, por cuya razón, y más aun por la protección que debe dispensar a todos los Ayuntamientos, y por el fomento debido a todas las grandes empresas civilizadoras, era de esperar que se conformaría fácilmente a hacer aquel sacrificio. 3o En lo tocante a la parte económica, el que desde los primeros momentos adquirió la íntima convicción de que un proyecto de urbanización bien comprendido y aplicado, había de derramar beneficios y ventajas sin tasa ni medida sobre todos cuantos colectiva o privadamente, directa o secundariamente tuviesen participación en la obra, no podía abrigar dudas ni recelos de que ésta impusiese a nadie pérdidas o quebrantos de ningún género. Manifestó, sí, muy explícitamente ser indispensables algunos adelantos, y por cierto un tanto cuantiosos en sus principios; pero también añadió que abrigaba la seguridad más absoluta de que en la época que podria llamarse de liquidación, estos adelantos iniciales por cuantiosos que fuesen, y de donde quiera que procediesen habrían de alcanzar la más completa y cabal reintegración. El Gobierno tuvo la dignación de aceptar en todas sus partes el plan expuesto, exigiendo sólo la conservación del titulo de Ensanche de Barcelona,a fin de no arredrara las personas de ánimo apocado, que se asustan más de los nombres, que del fondo de las cosas; y desde entonces en obsequio de los siete municipios en la nueva urbanización interesados, se constituyó en gestor de la vasta empresa urbanizadora, y con ese carácter confirió luego al que habla el encargo de levantar el plano de todos los terrenos del llano sin distinción de jurisdicciones municipales, y en este plano no pudo menos de expresarse ya la necesidad previa del ramblar de defensa contra las avenidas de las aguas torrenciales exteriores y se indicó su trazado. A ese plano escueto, siguió un anteproyecto de urbanización, en que tampoco se omitió el trazado de aquella defensa; y por fin vino el proyecto definitivo con nueva ratificación y demostración amplia además de la necesidad previa de la construcción de la repetida defensa, cuya omisión hacía pronosticar tristes consecuencias. Este proyecto facultativo, dejando a un lado el plan económico completo que le acompañaba, y al cual se dio diversa tramitación, ese proyecto


con la construcción del ramblar colector, primera necesidad del Ensanche. Esta última circunstancia demuestra hasta la evidencia que el complemento de la empresa tan gloriosamente acometida, es lo que ha de proporcionar el complemento de todos los reintegros y compromisos que la iniciación y gestión de esa misma empresa hayan traído consigo. Es tan fuerte y tan indisoluble la trabazón entre esos dos extremos existente, que en el estado actual de las cosas, no sería posible realizar la liquidación de dichos adelantos y compromisos, sin construir a la vez el ramblar colector: de la misma suerte que tampoco se puede construir el ramblar colector sin que simultáneamente y desde luego se vaya directamente a verificar la liquidación, como que el ramblar colector que representa una parte no pequeña del pasivo, es el que ha de producir asimismo una parte no pequeña dei activo.

RESUMEN Resulta, pues, que en el presente estado de cosas hay en el llamado Ensanche de Barcelona cuatro necesidades a llenar, a saber: 1 ° La construcción urgentísima, previos los estudios y aprobación del correspondiente proyecto, del ramblar colector. 2o El complemento de los estudios de urbanización, extendiéndola a las faldas de Monjuich. 3o Inventario gráfico, estadístico y económico de los terrenos de rieras, ramblas y torrentes y de vías públicas, que han quedado ya, o han de quedar vacantes a consecuencia de la urbanización, y 4o El reintegro de los adelantos y compromisos contraidos y que haya que contraer para los gastos iniciales de carácter general que la empresa ha necesitado y su completación exigirá. Y como por una parte no sea oportuno, ni conveniente, ni ¡usto distraer partida alguna de los fondos que para el desenvolvimiento ordinario y normal del Ensanche tiene consignados la ley, ni mucho menos pedir nuevos sacrificios al Estado, a los Municipios o a los propietarios interesados en la terminación de la grandiosa obra urbanízadora que con tanta lozanía se desarrolla, y por otra parte no sea posible separar las dos importatísimas operaciones que restan, a saber, la de completar aquella obra dejando satisfechas todas sus necesidades generales, y la de practicar lo que puede y debe llamarse la liquidación final de tan grandiosa empresa; cree el que habla que es indispensable concentrar dichas dos operaciones en una sola entidad que de ellas quisiese encargarse bajo su responsabilidad, a condición de que la Administración consigne a este objeto en producto en venta de los terrenos vacantes debidamente regularizados y compensados. Y como prueba convincente de que no se corre con esto riesgo alguno de sufrir quebrantos y perjuicios, el que suscribe, animado no de un deseo de especulación ni lucro, que en tal caso presentaría la cuestión de una manera muy distinta, sino del anhelo que siente de ver felizmente coronada una obra de que le cupo la suerte de ser autor, y de que sean confirmadas

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los terrenos sobre que se desarrollaban antes los caminos públicos rurales y las ramblas y torrentes; aún cuando algunos de estos últimos siguen prestando los mismos servicios que antes, a causa de no haberse construido aun el ramblar colector, no pur esto es menus cenu que esta parte vendrá también a aumentar la suma de terrenos vacantes que, libres de las antiguas servidumbres, vienen a formar como un pequño patrimonio de la nueva colectividad urbana que puede y debe aprovecharlo para hacer frente con su producto a los gastos iniciales y preferentes por el proyecto urbanizador causados. Pues bien, el Gobierno como prudente gestor de esta vasta empresa, debe tomar un inventario gráfico de todos estos pedazos de terreno, a fin de que le sirvan a redondear de la manera para todos más satisfactoria lo que cabe llamar, sin exajeración alguna su gloriosa gestión. Falta, pues, aparte del estudio y construcción del ramblar colector y del complemento del proyecto de urbanización de la montaña de Monjuich, el inventario gráfico de los terrenos que han quedado y de los que por efecto del ramblar colector han de quedar vacantes. El pundonor y delicadeza no permiten al que habla ocultar a V. E. otra necesidad tan imperiosa en el orden moral y económico, como en el orden técnico lo son las tres que van expuestas: tal es la de reintegrar los adelantos que por el Estado, por la Municipalidad y por particulares se han hecho, y los compromisos que se han contraído para objetos de primera y urgente necesidad de los estudios del proyecto y de las operaciones necesarias a su planteamiento, así como de los nuevos compromisos que deben contraerse para dar a dicho proyecto su general complemento. El que suscribe ha dicho mil veces de palabra y por escrito al Gobierno que se dignó tomarle por su humilde asesor, y a cuantas corporaciones y particulares le han consultado, que todos esos gastos iniciales serian exactamente reintegrados sin que les costase ni un céntimo ni al Estado, ni a los Municipios, ni a los particulares; y es llegado el momento de que esa palabra solemne tenga riguroso y puntual cumplimiento. Dichos adelantos y compromisos son deudas sagradas que es indispensable solventar, porque, aparte de exigirlo así la honradez y consecuencia del autor del proyecto que con sus ofrecimientos indujo al Gobierno a hacer gastos que no habiendo de ser reintegrados, habrían sido injustos, sentaría mal que un proyecto que tantos beneficios y ventajas sin cuento ha proporcionado a cuantos en él se han interesado, fuese ocasión de pérdidas y quebrantos para las corporaciones y particulares que tuveron la heroica generosidad de iniciarlo, protejerlo y fomentarlo. Al hacer esta genuina manifestación de las cuatro necesidades que el complemento de la empresa urbanizadora del llano de Barceona trae consigo se comprenderá fácilmente que el que suscribe no viene a pedir al Gobierno nuevos sacrificios y adelantos nuevos para satisfacerlas. Esta satisfacción ha de surgir y emanar de la cosa misma, como fue desde un principio la intención del que habla, convencido por sus observaciones y experiencia de que toda empresa importante que tiende a llenar y realmente llena una grande y verdadera necesidad pública, trae siempre consigo los medios y recursos adecuados a compensar con más o menos holgura, pero siempre con exactitud, los gastos y sacrificios que su realización imponga. Aquí, en nuestro caso, los medios y recursos que la realización del Ensanche ha producido para llenar cumplidamente el objeto de cubrir los adelantos y compromisos que esa misma realización ha ocasionado, son los pedazos o mejor, cintas de terreno que, antes de urbanizar el llano, prestaban al campo rural los importantísimos servicios de cauces para las avenidas torrenciales, y de vias para el tránsito público, y que han quedado ya vacantes e inútiles a causa de haber sustituido la nueva urbanización un sistema más perfecto y regular, propio y adecuado a su naturaleza urbana, así para la exportación de aguas pluviales, como para las vías públicas. Y si bien es verdad que todavía quedan en activo servicio algunos cauces de rieras o torrentes, lo es también que su vacancia será inmediatamente producida


Madrid, 20 de Abril de 1872.

PROPOSICIÓN QUE PRESENTA AL EXCMO. SEÑOR M INISTRO DE FOMENTO D ON I LDEFONSO CERDA, INGENIERO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS, AUTOR DEL PROYECTO DE REFORMA Y ENSANCHE DE BARCELONA, Y COMO TAL, ASESOR DEL GOBIERNO EN EL PLANTEAMIENTO Y REALIZACIÓN PRACTICA DE DICHO PROYECTO, A FIN DE DAR POR FELIZMENTE TERMINADA SU MISIÓN. ASI COMO LA DELGOBIERNO D E S . M .

Me comprometo formalmente: 1 ° A ejecutar un ramblar colector que satisfaga plenamente a las necesidades que debe llenar a juicio del Gobierno, con previa aprobación del proyecto que al efecto me encargo de estudiar, subsiguiente subasta pública de las obras que no pretendo monopolizar, y ulterior recepción de las mismas que deseo sean bien ejecutadas. 2° A entregar mis estudios de urbanización de la montaña o cerro de Monjuich hechos en concordancia y armonía con los del llano de Barcelona y de conformidad con los principios de la ciencia urbanizadora; es decir, aceptables por el Gobierno, por el Municipio y por los particulares, en términos de poderse proceder desde luego a una edificación ordenada y bien entendida, desde el pie hasta la cumbre de la montaña en toda su extensión. 3o A hacer la designación de todos los terrenos de rieras, torrentes y vías públicas que con motivo de la transformación ocasionada por el ensanche, se hallan ya, o hayan de quedar vacantes dentro de un plazo más o menos breve; a deslindar o demarcar gráficamente sobre un plano el sitio o lugar que ocupan, y su forma o configuración y la que por regularizacíón y compensación les corresponda en cada ¡nter-vías; a calcular su cuadratura o extensión superficial, su precio unitario según la cotización del mercado, y su importe según el área que midan, individualizado todo por manzanas, especificado por clases de superficies y generalizado por toda la del campo de asentamiento del ensanche, hasta venir a tener su extensión y su importe total utilizables, tomadas en cuenta las regularizaciones y compensaciones a que necesariamente han de

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subordinarse. 4o A desempeñar este compromiso en el espacio de un año para la ejecución y presentación de todos los mentados estudios, y de otro año, después de aprobados estos, para la ejecución de las obras del ramblar colector. El Gobierno después de haber determinado y clasificado por el orden de su respectiva preferencia las obligaciones que la realización de la proposición presente ha de traer consigo, asi como los reembolsos de todos los gastos de la categoría de iniciales preferentes y de primera e indispensable necesidad que se han hecho hasta el presente, lo mismo que los de igual categoría que se hallen pendientes de compromiso, declarará suietos y exclusivamente consignados a esos pagos por el orden que haya preestablecido, todos los terrenos vacantes detallados en el ná1 3fo 3o de esta proposición, los cuales, al igual que los edificios que sobre ellos se levanten, estarán libres de toda contribución local, provínc¡di o del Estado durante 25 años; y quedaré autorizado desde el día en que fuese aceptada esta proposición para ponerlos, a medida que fuese conveniente a la venta en pública subasta que habrá de presidir el Gobernador de la provincia o persona por él delegada, en nombre y representación del Gobierno de S.M. El producto de esas ventas ingresará, en virtud de una orden del Gobernador en la Caja del Banco de Barcelona, de la cual no podrá ser extraída cantidad alguna sin una real orden dictada a tenor y en cumplimiento de lo establecido en el apartado anterior, respecto de la clasificación y orden de preferencia con que las obligaciones designadas han de ser satisfechas. Las primeras inscripciones de estos terrenos, a nombre de los adjudicatarios en el respectivo Registro de la Propiedad, no devengarán derechos ni emolumentos algunos. Después de satisfechas todas las obligaciones designadas y clasificadas, el remanente que resulte en la Caja del Banco, será adjudicado a la junta del Ensanche de Barcelona con obligación de invertirlo en mejoras del mismo. Debe consignarse que este compromiso será subsistente y obligatorio, mientras no se presente otra persona o empresa que lo mejore, pues si esto se verificase, deberá aceptarse la nueva proposición, haciendo caso omiso de la presente que, como se comprenderá, no tiene más objeto que el asegurar la pronta terminación por parte de la Administración, de la grandiosa empresa del llamado Ensanche de Barcelona, y que resulte ser una verdad práctica mi ofrecimiento y promesa de que esa obra había de llevarse a cabo sin que a nadie le costase un céntimo, sino que para todos había de producir beneficios. También debo manifestar que me conceptuaré libre de ese compromiso sí transcurriesen seis meses sin haber sido aceptado. Madrid 20de Abril de 1872.

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sus repetidas promesas de que todos los anticipos y compromisos generales por ella ocasionados serian puntualmente satisfechos, ha resuelto hacer, y como fin y término de la honrosa misión que desinteresadamente aceptó, y que hasta el presente sólo quebrantos y disgustos le ha acarreado, hace y presenta en pliego separado, una proposición que a su modo de ver llena en principio amplia y cumplidamente el objeto indicado. Por depronto, y sin perjuicio de darle oportunamente su ulterior desarrollo siempre que se crea conveniente, puede servirse V. E. consultar a los ayuntamientos en cuyos términos jurisdiccionales está el campo de asentamiento del denominado Ensanche, así com a su Junta, a fin de saber y apreciar la opinión de los interesados acerca de la proposición, como también para averiguar si hay quien se ofrezca a mejorar dicho compromiso, cosa que fácilmente comprenderá V.E. sinceramente desea el exponente. Así pues, A V.E. respetuosamente suplica, que después de esa consulta y demás que juzgue conducente para el mejor acierto, se sirva dictar aquella providencia que crea más conveniente a los intereses del Ensanche y a los del Tesoro público, pues a todos han de alcanzar los resultados de la resolución que se adopte, y que importa principalmente que sea lo más pronto posible, con cuyo fin podría señalarse a las corporaciones consultadas un plazo racionalmente conveniente para evacuar su respectivo informe. Por lo cual a sí lo espera del acreditado celo de V.E. en pro de los intereses públicos.


GÉNESIS Y ESTRUCTURA DE LA OBRA DE CERDA

Salvador Tarrago Cid

construcción de ciudades aplicada al proyecto de reforma y ensanche de Barcelona» (1859), «Teoría de la viabilidad urbana con aplicación al anteproyecto de reforma interior de Madrid» (1862), «Teoría del enlace del movimiento de las vías marítimas y terrestres con aplicación al puerto de Barcelona» (1865) y «Teoría General de la Urbanización y aplicación de sus principios y doctrinas a la reforma y ensanche de Barcelona (1867).

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Los trabajos realizados con motivo de la conmemoración del centenario de la muerte de Cerda, por un lado han permitido redescubrir textos ya publicados pero que permanecían ignorados, como los de la «Revista de Obras Públicas» (1) o sus trabajos llevados a cabo en la Diputación de Barcelona (2), y por el otro identificar la paternidad o intervención de Cerda en textos ya conocidos pero de los que se desconocía el autor (3). A la vez que estos nuevos textos han completado la visión que se tenía sobre Cerda, ha sido posible una relectura de los ya conocidos con una conciencia más clara de la interdependencia entre los diferentes trabajos, lo que ha permitido llegar a formulaciones más coherentes y completas sobre los mismos a la par que era posible recomponer la trayectoria seguida en sus investigaciones y obtener así una cierta visión de conjunto. Las notas que siguen no tienen otra pretensión que la de referir brevemente esta trayectoria seguida por Cerda en sus trabajos, y enmarcarlos históricamente, dejando para una segunda fase el considerar la coherencia interna de los mismos. Una de las características más importantes de su método de trabajo, lo constituye el ensamblaje perfecto entre las cuestiones teóricas y las dimensiones prácticas que estudia. Es quizá esta visión dialéctica lo que contribuye mayormente a conferir a su pensamiento una gran modernidad, la cual llega a expresarse ya en los propios enunciados de sus trabajos en los cuales contrapone la dimensión general y teórica a la aplicación concreta, base del proyecto emprendido como así lo demuestran los siguientes títulos: «Teoría general de la

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I. Las etapas de la formación de una ciencia urbanizadora.

Aunque las consideraciones personales apuntadas por uno de sus amigos directos como Manuel Angelón (4), dan bases suficientes como para poder afirmar el racionalismo de la biografía de Cerda, lo que si parece evidente es que la sucesión de trabajos elaborados, el orden como fueron elaborados, las reelaboraciones y profundizaciones sucesivas a que los sometió Cerda, presentan un proceso de desarrollo cronológico muy lógico y coherente. No ignoramos el dramatismo y la cotidianidad, la dubitatívidad y la afirmatividad de todo proceso humano como para conferir a aquella trayectoria profesional de Cerda un determinismo y una linealidad sólo existente desde nuestro particular mirador de cien años de distancia y como intento de comprensión global de su proceso histórico que escalonaremos según los pasos dados por el propio Cerda con sus trabajos profesionales. A. Plano topográfico de Barcelona y Noticias estadísticas. Decidida ya su orientación profesional hacia el estudio de aquel nuevo campo de actividad que ni nombre tenía y que se asimilaba al de las construcciones civiles, al cual Cerda bautizaría más tarde como el de urbanización, a consecuencia de su actuación ejemplar como comandante de la

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B. Proyecto de Reforma Interior y Ensanche de Barcelona y Teoría general de construcción de las ciudades. Cerda no se arredró y pidió autorización (2-11-1859) para desarrollar su anteproyecto de la reforma interior y ensanche de Barcelona, trabajo que presentó el 7-VI-1859 acompañado de una voluminosa memoria de tres tomos, algunos de los cuales con más de quinientas páginas, a la que tituló «Teoría general de la construcción de ciudades aplicada al proyecto de reforma y ensanche de Barcelona». El análisis más detallado que se conoce de este trabajo desaparecido es el publicado por la ROP el 1-VI-1859 y que forma parte del Apéndice documental ya citado (tomo III, pp. 434-437) y del que hemos sacado el resumen transcrito en el IV capítulo de este artículo. C. Anteproyecto de Reforma Interior de Madrid y Teoría de la viabilidad urbana. Aprovechando que su compañero, también Ingeniero de Caminos, Carlos María de Castro, estaba desarrollando por aquellas fechas (1860) el anteproyecto de Ensanche de Madrid, Cerda, utilizando una forma de trabajo profesional que gracias a su particular situación económica podía sostener y que

después repetidamente emplearía (7), solicitó permiso al Gobierno para desarrollar un anteproyecto de reforma interior de Madrid a fin de completar sus estudios sobre la «urbe matriz». La mayor complejidad topográfica de esta ciudad, unido a las específicas características urbanísticas de la villa-corte que tan bien conocía por haber desarrollado sus estudios de ingeniería en ella, debieron constituir alicientes complementarios para dedicarse a su estudio. El estracto del informe de la Junta Consultiva de Policía Urbana y Construcciones Civiles, asi como los textos escogidos de la propia memoria de Cerda de dicho anteproyecto que tituló «Teoría de la viabilidad urbana aplicada a la reforma interior de Madrid» que ya hemos referido en la nota (1), nos permite profundizar en este nuevo trabajo hasta ahora sólo conocido por referencias indirectas y de cuyo contenido hemos seleccionado algunos fragmentos significativos. Milicia Nacional, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona durante el bienio progresista de 1854-56. Las largas campañas y luchas populares realizadas desde 1838 para derribar el cerco de murallas que atenazaba a Barcelona, dieron su fruto cuando durante el mencionado

"Plano topográfico del llano barcelonés levantado por I. Cerda" Foto I.M.H.

período (6-X-1854), Pascual Madoz pudo decretar el derribo de las mismas. Acto seguido (27-XI-1854), Cerda recibió el encargo del gobernador provincial de estudiar las posibilidades del crecimiento urbanístico de Barcelona, y en su caso, de levantar el plano topográfico de los alrededores de Barcelona (5). El levantamiento cartográfico de las características físicas del territorio era el primer paso a dar para la redacción de un proyecto de urbanización. El trabajo modélico que Cerda realizó (6), iba acompañado de un transparente con un anteproyecto de una nueva ciudad y de una sintética información urbanística a pie de plano publicada después como folleto con el título de «Noticias estadísticas referentes al plano topográfico de los alrededores de Barcelona», plano que años más tarde (1861) sería impreso con nuevas informaciones, esta vez de carácter histórico en su mayor parte entre las que destacan las «Noticias históricas de Barcelona». El Ayuntamiento de Barcelona que quiso homenajear al autor del plano topográfico y que mandó una comisión de la que formó parte Cerda para que gestionase la aprobación del anteproyecto en Madrid (XII-1855), cambió de criterio a consecuencia de la variación de las circunstancias políticas generales y desde entonces cesa el apoyo municipal a los trabajos de Cerda y principian las campañas para desvirtuarlos y silenciarlos. En la mencionada memoria vuelve a aplicar muchos de los principios enunciados ya en su «Teoría de la construcción de ciudades», estructurados en tres partes: la viabilidad urbana, la edificación y el complemento de la viabilidad y la edificación. Para Cerda la calle y la manzana son los elementos esenciales del proceso urbanizador: «Todo cuanto tiene por objeto la viabilidad y el movimiento, lo referimos a la calle, y todo cuanto pertenece a la estancia o habitabilidad lo referimos a la mansana, isla o ¡ntervías».

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Analizada cronológicamente la biografía y la producción científica y técnica de Cerda, es fácil descubrir la existencia de un camino seguido paso a paso con clara conciencia, para llegar a constituir una explicación global y científica del hecho urbano. Pretendemos afirmar que la marcha seguida por los trabajos desplegados por Cerda cuando abandona el funcionariado y se dedica libremente y por entero al urbanismo, obedece a un riguroso plan de investigaciones y concreciones progresivas trazado de antemano de forma perfectamente consciente y con una estructuración de coherencia interna.


D. Anteproyecto de estación de estaciones y teoría del enlace del movimiento de las vías marítimas y terrestres. El paso siguiente será el estudio en 1865 del anteproyecto de la estación de estaciones y el desarrollo de la «Teoría del enlace de movimiento de las vías marítimas y terrestres con aplicación al puerto de Barcelona», que constituye la memoria de dicho anteproyecto. Los trabajos de apertura del canal de Suez suscitaron en todos los grandes puertos del Mediterráneo un movimiento de adaptación y ampliación a fin de poder prepararse para absorber el incremento del transporte marítimo y convertirse en escalas obligadas por la mejor calidad, facilidad y modernidad de sus instalaciones. Marsella encargó los trabajos de ampliación de su puerto a una compañía inglesa especializada y en Barcelona se manifiesta por estos años una gran inquietud por parte de los organismos comerciales y públicos por la lentitud de los trabajos de ampliación del puerto (8). Es probable que estas espectativas

movimiento de las vías marítimas y terrestres», no sería más que otra demostración, ya señalada inicialmente, de la unidad de teoría y práctica que informa toda la obra de Cerda, es decir, del método consistente en encuadrar todo proyecto concreto como un momento particular de una teoría más general que lo explica y engloba. Y al mismo tiempo que esta unidad, lo importante es señalar la existencia de otro proceso aún más general del que este anteproyecto y teoría del enlace son una parte: un capítulo de una «Teoría general de la vialidad» que el propio Cerda decía tener escrita en 1867 (9). "Plan Carda. 1859'

comerciales a gran escala, tan necesarias en aquellos años de crisis económica, más la atención prestada a algunos de los argumentos esgrimidos por el ingeniero Francisco Soler i Gloria en el proyecto que quedó segundo en el concurso convocado por el Ayuntamiento de Barcelona en 1859, impulsaran a Cerda a afrontar este tema frente a otras consideraciones. Para completar su propuesta de plan de Ensanche de Barcelona, así como para poder desarrollar y estudiar un núcleo central de las comunicaciones urbanas a gran escala, donde el conjunto de todos los medios de transporte entran en relación directa entre sí y con las formas más complejas de actividades terciarias, escogió el tema de la estación de estaciones o colonia mercantil y marítima que permitiese convertir Barcelona en la más adelantada y mejor equipada ciudad industrial-puerto del Mediterráneo. Conocemos la existencia de este estudio gracias a la memoria presentada por la Academia de Bellas Artes al Ayuntamiento de Barcelona el 23-V-1865 y a través de la misma, de forma muy incompleta e indirecta, podemos entrever su contenido, a excepción del problema de la localización de dicho sistema de

docks, talleres, almacenes, bazares y fondas que la mencionada memoria trata extensamente, transcribiendo parte del original de Cerda. En efecto, de la magnitud del anteproyecto sólo podemos hacernos una ligera idea dado que sólo se hace una simple referencia de pasada a la existencia de la estación de estaciones, localizada al parecer en el cruce de las tres líneas férreas que había en Barcelona, a un ferrocarril de circunvalación entre las Huertas de S. Beltrán, el puerto, la Barceloneta y los terrenos de la Ciudadela y a una red de ferrocarriles de segundo orden y tranvías para el transporte urbano. La localización en el Ensanche de este centro de comunicaciones enriquece en gran medida la concepción que hasta entonces había formulado de la ciudad industrial, pues además de la modernidad del planteamiento del reagrupamiento de las funciones terciarias y de las comunicaciones en un punto que sólo cien años después será planteado en Barcelona por la Comisión de Urbanismo, está la riqueza de las relaciones que sobre el trazado de Ensanche se crearía por esta misma concentración. El propio anteproyecto de estación de estaciones como aplicación de la «Teoría de enlace del

E. Teoría General de la Urbanización y aplicación a la Reforma y Ensanche de Barcelona. Hasta que, recientemente, no descubrimos la participación de Cerda en la elaboración del libro «Presupuestos de la Provincia de Barcelona para el año económico de 1873 a 1874», creíamos que la trayectoria teórica de Cerda, había concluido en 1867 con la publicación de su «Teoría General de la Urbanización» en la que culmina todo un proceso de construcción teórica, de fundación de una nueva ciencia social, el urbanismo o ciencia urbanizadora como la llamara el propio Cerda y que aparece el mismo año en que se publica el primer tomo de esta obra, pieza esencial de las ciencias sociales: «El Capital». Cuando los problemas urbanos o urbanísticos han tomado en nuestros días carta de naturaleza política fundamental, como un aspecto más de la problemática de la cuestión social, en las luchas de las masas por la transformación del cuadro de vida urbana y de las relaciones de producción, a consecuencia de los movimientos urbanos, esta coincidencia cronológica entre la formulación científica del socialismo y del urbanismo como ciencia social es especialmente relevante. En el Proemio del tomo primero de la «Teoría General de la www.faximil.com

Hemos seleccionado de la referida memoria un capítulo entero dedicado al estudio de los «cruceros» o cruces de calles, para formar parte del apéndice de textos que forma el V capitulo de este artículo, como ejemplo de su método de trabajo, donde se evidencia el gran rigor y profundidad de sus análisis complementada por una no menor inteligencia de síntesis operativas. El desconocimiento directo del contenido de la «Teoría general de la construcción de ciudades», asi como del propio conjunto de la «Teoría de la viabilidad urbana», no nos permite conocer las aportaciones concretas que este último representa, si bien ya la misma denominación de la memoria señala que el tema de la comunicatividad interna de la urbe había de ser el desarrollo preferente de dicho estudio.

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De este programa, sólo llegó a publicarse la primera parte que constituye el contenido de los dos tomos de la edición de 1867 y los dos primeros de la edición facsímil de 1968, pero lo que tenía que formar la parte fundamental de su aportación teórica, no la hemos podido llegar a conocer. (10). La «Teoría General de la Urbanización» representa la culminación de un proceso de creación de una nueva ciencia social fundada por Cerda a través de las etapas de la «Teoría general de la construcción de las ciudades», la «Teoría de la viabilidad urbana», la «Teoría del enlace del movimiento de las vías marítimas y terrestres» y por último, la «Teoría general de la vialidad». A la vista del rigor y profundidad que manifiesta Cerda en la «Teoría General de la Urbanización», podemos afirmar que la pérdida de la casi totalidad de sus escritos constituye un drama colectivo para la historia de la cultura urbanística. Si sólo con los dos tomos conocidos es un hecho evidente el salto cualitativo y cuantitativo que

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los estudios urbanos dieron, ¿qué hubiese sido de haberse conocido el conjunto de su obra escrita y dibujada? Hasta el presente, la fundación de una ciencia urbanística ha constituido una empresa aún inalcanzada a pesar del desarrollo de tantos estudios urbanísticos, dado que por un lado el gran crecimiento de campos de estudio y de especialidades ha ¡do aislando y fragmentando en parcelas la realidad urbana, lo que no ha permitido la realización de un verdadero trabajo interdisciplinar y por otro lado, sin la existencia de un pensamiento dialéctico no podía estructurarse e integrar los diversos campos de la realidad urbana en una teoría general capaz de englobarlos y explicarlos primero racionalmente y después científicamente. Es en Cerda donde se integran por primera vez las diferentes ramas de las ciencias sociales aplicadas al urbanismo y desarrolladas de forma científica, y a pesar de que se haya perdido la parte esencial de su teoría urbanizadora, el análisis cuantitativo que realiza de la realidad urbana de Barcelona en el segundo tomo de la «Teoría General de la Urbanización» constituye la primera aplicación rigurosa de esta ciencia social que él creó. La continuidad que Cerda tuvo a través de los estudios de Pere García Fária, fue cercenada definitivamente en 1896 por el caciquismo barcelonés y más tarde por la «Lliga Regionalista» a través de prohombres como Puig i Cadafalch y Puig i Alfonso que llegaron hasta a quemar los restos de la edición de sus libros. Consecuencia de ello fue el que en toda Barcelona, sólo sobreviviesen los dos tomos de la «Teoría General de la Urbanización» en una biblioteca pública, y si esto ocurría en nuestra casa qué no pasaría en la de los demás: en la Biblioteca del Museo Británico no existía ningún ejemplar y en la Biblioteca del Congreso de E.E.U.U. los dos tomos que existían les faltaba una

treintena de páginas a cada uno, por citar las dos más grandes bibliotecas del mundo como referencia y testimonio. Para la historia del urbanismo antes de 1972, salvo honrosas excepciones, Cerda no había existido. El rescate de su memoria y de su obra la debemos a los trabajos del Gatcpac durante los años 30 y, en la postguerra, a la consideración de los historiadores como Vicens Vives, George Collins, Josep Benet, y a los publicistas como Cirici Pellicer, Oriol Bohigas, Carlos Flores, etc., hasta llegar a la recuperación definitiva gracias a los trabajos de Fabiá Estapé, origen de una moderna escuela de estudiosos sobre Cerda. F. Proyecto de comarcalizac'ión y Red provincial de comunicaciones Si bien la confección del presupuesto ordinario de la Diputación de Barcelona durante el periodo de vigencia de la I República en la que Cerda desempeñó el cargo de vice-presidente, lleva su visto bueno, su verdadera aportación la constituye el proyecto y la memoria que acompañan el presupuesto extraordinario para la financiación de los gastos de guerra ocasionados por los carlistas y encaminados a organizar la defensa pasiva de la población. La caída de Igualada en manos de las partidas de la ultraderecha avivó en Barcelona el ardor revolucionario e impulsó al Gobierno a autorizar la creación de un impuesto extraordinario que permitiese confeccionar un presupuesto cinco veces mayor que el ordinario de la corporación provincial. Cerda aprovechó el encargo de confeccionar dicho presupuesto para llevar adelante sus trabajos sobre la ciencia urbanizadora iniciando los estudios de lo que después vendría en llamarse planificación territorial u ordenación del territorio. Para ello divide la provincia en diez confederaciones regionales de municipios o comarcas

(anticipándose más de 60 años a los trabajos de división territorial de Cataluña de Pau Vila), «teniendo como base las circunstancias topográficas de cada agrupación» y determina de cada una de ellas la superficie total y el perímetro de las mismas, sus diámetros mayor y menor, sus carreteras y ferrocarriles. Atendiendo al padrón de habitantes puede deducir el censo de hombres disponibles para la milicia así como de las estadísticas de la riqueza territorial imponible que elabora para cada demarcación territorial, podrá deducir el monto de las contribuciones a imponer. Complementa su trabajo con un mapa general de la provincia en el que precisa un proyecto de red de carreteras y ferrocarriles necesarios para la interrelación óptima de todas las comunicaciones y dibuja así mismo, con una gran precisión, la red hidrográfica y otras variadas informaciones complementarias y necesarias para sus estudios urbanísticos. Por el valor teórico del texto dentro del trabajo que comentamos, reproducimos en el apéndice el contenido de «Advertencia preliminar» donde formula la «ley de la irradiación» como principio «natural e indeclinable, a la que se halla subordinado todo sistema de comunicaciones».

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Urbanización», Cerda explica su plan de trabajo que se estructura en cuatro partes. Empieza Con el estudio de la urbanización en su conjunto, delineando sus orígenes, su desarrollo, su historia. La segunda parte, debía estar destinada al estudio de la urbanización en sus detalles y a la exposición de los principios generales de la teoría urbana o ciencia urbanizadora como llamará indistintamente a la ciencia urbanística. En la tercera parte debían desglosarse las reglas prácticas de la teoría urbana precisando los tecnicismos para hacerla realizable y, en la cuarta y última parte, debía dedicarse al estudio del ensanche y reforma interior de Barcelona como «ejemplo práctico de los principios y preceptos proclamados y enseñados por la ciencia y reducidos por el arte a reglas prácticas».


III. Cerda en la historia de la cultura catalana.

Después de enmarcar sucintamente la secuencia de la producción teórica de Cerda pasemos a considerarla globalmente para intentar precisar algunos de los hilos conductores que la hilvanan. El conjunto de su obra puede ser dividida en cuatro grandes partes o disciplinas que constituyen al propio tiempo los campos en que se divide su actividad investigadora. Estos cuatro modos de apropiación de la realidad urbana por parte de Cerda son la historia, la estadística, la teoría urbana y la práctica urbanizadora. La función de la historia en los trabajos de fundación de una ciencia urbanizadora, viene impuesta por el hecho de que el estudio de la génesis de toda urbe es el camino científicamente más adecuado para el descubrimiento de sus peculiaridades y el conocimiento de sus precedentes y, por tanto, para la explicación de la estructura de una ciudad. Del conocimiento del hecho urbano y de su explicación, surge, en una segunda etapa, la posibilidad de trazar las etapas de la urbanización de la historia de la humanidad dictada, en el caso de Cerda, por la coherencia interna de su propia teoría general de la urbanización y de acuerdo con su concepción positivista de la historia y el nivel de los conocimientos históricos de su época. La estadística para Cerda era mucho más que un simple acopio de información urbanística; era el estudio numérico de la urbanización mediante la reunión y exposición por medio de «un sistema de tablas pitagóricas o cuadros sinópticos, convenientemente ordenados y enlazados, de todos los datos aritméticos que han de servirnos más adelante para escribir la filosofía de la estadística urbana, sobre la cual hemos de fundar la teoría de la urbanización». La teoría urbana y la práctica urbanizadora son los dos campos, como ya hemos señalado reiteradamente, en que se mueve dialécticamente Cerda para

encuadrar, desde una perspectiva general, su actuación concreta y poder llegar, de este modo, a fundamentar la práctica urbanizadora como ciencia específica. Atendiendo a esta clasificación en cuatro aspectos es posible agrupar los diversos trabajos y partes de los mismos para componer una visión global que nos permita comprender la continuidad de unas líneas de investigación que recorren toda su obra. Estadística.

1855 «Noticias estadísticas referentes al plano topográfico de los alrededores de Barcelona». 1856 «Monografía estadística de la clase obrera en Barcelona» 1859 Parte segunda del tomo I de la «Teoría general de la construcción de las ciudades». 1867 Tomo II de la «Teoría General de la Urbanización» dedicado por entero al análisis de la estadística urbana de Barcelona. 1873 Estadísticas de las confederaciones regionales de la provincia de Barcelona contenidas en «Presupuestos de la Provincia de Barcelona para el año económico de 1873 a 1874». Historia 1855 Barcelona: Acompañando el plano topográfico de Barcelona y también en otro plano del proyecto del Ensanche en 1861 lleva dos capítulos de información histórica bajo los epígrafes de: «Cronología de la autoridad soberana de Barcelona desde la dominación cartaginesa hasta 1843» y «Noticias históricas de Barcelona». 1859 Barcelona: Parte primera del tomo I de la «Teoría de la construcción de las ciudades» abarcando, al parecer, desde principios del siglo XIX hasta 1854. 1862 Madrid: Parte segunda del tomo I

de la «Teoría de la viabilidad urbana» donde se reconstruye la historia urbana de Madrid. 1867 Historia generalde la urbanización: Libros I, II y IV de la «Teoría General de la Urbanización». Teoría urbana 1859 «Teoría de la construcción de las ciudades». 1862 «Teoría de la viabilidad urbana». 1865 «Teoría del enlace del movimiento de las vías marítimas y terrestres». «Teoría general de la vialidad». 1867 «Teoría General de la Urbanización» Práctica urbanizadora 1841-1849 Proyectos y dirección facultativa de trazados de carreteras, ferrocarriles y traídas de aguas. 1855 Plano topográfico de Barcelona y Anteproyecto de Reforma Interior y Ensanche de Barcelona. 1859 Proyecto de Reforma Interior y Ensanche de Barcelona. 1862 Anteproyecto de Reforma Interior de Madrid. 1865 Anteproyecto de estación de estaciones. 1871 Estudios de urbanización de la montaña de Montjuich.

1873 Proyecto de comarcalización y red provincial de comunicaciones.

Las actividades técnicas, científicas y teóricas de Cerda se desarrollaron en un amplio frente cultural que sorprende por la diversidad y profundidad del mismo. Pero su paso por cada uno de los campos en que desplegó su actividad no fue de una simple reflexión sino de verdaderas contribuciones significativas, algunas veces fundamentales para la constitución y formulación de la propia rama científica, como ocurrió con la urbanística, la estadística y la sociología urbanas. Así, además del ejercicio de las actividades propias de su campo de actuación profesional como fueron los trabajos de construcción de carreteras, ferrocarriles, abastecimiento de aguas, etc. destacan singularmente como verdaderas contribuciones o creaciones dentro de sus campos específicos sus trabajos como topógrafo, geólogo, estadístico, historiador, político, militar, legislador, lingüista, arquitecto y especialmente, claro está, como urbanista. Centrándonos en las ramas que más directamente trabajó, es como mejor podremos apreciar la singularidad de sus aportaciones en el contexto de la cultura catalana. Si empezamos por los estudios estadísticos; veremos que Cerda recoge una tradición iniciada por Laurea Figuerola («Estadística de Barcelona en 1849») la cual contribuyó a desarrollar amplísimamente durante más de 20 años de trabajos, tanto en lo que afectaba a los análisis del patrimonio inmobiliario y urbanístico, como a los que hacían referencia a la población, a la sociología, a la economía, a la higiene, etc. y que fue luego proseguida tanto por G. Colomer i Codina («Movimiento de población de Barcelona en el veintenio de 1861-1880. Densidad por calles, casas y habitaciones de la población avecinada en Barcelona en 1882») en parte para contradecir las tesis de Cerda y después por el más cualificado discípulo de éste, Pere

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II. Una clasificación de la obra de Cerda.

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También en el campo del ordenamiento jurídico la contribución de Cerda ha sido decisiva en la historia de la legislación urbanística española, pues a partir de sus dos obras que se le conocen «Reforma y Ensanche de Barcelona. Plan económico» de 1860 y el «Resumen final» que figura en el folleto «Examen del plan económico presentado al Gobierno de S.M. para el ensanche y reforma urbana de Barcelona», su influencia sobre el «Proyecto de Ley General sobre Reforma, Saneamiento, Ensanche y otras Mejoras de las Poblaciones» de 30X11-1861 y la legislación posterior, ha sido señalada por Martín Bassols en su tesis doctoral sobre dicho tema («Génesis y evolución del derecho urbanístico español, 1812-1956»).

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Pero es en el campo propio del urbanismo, donde lógicamente la influencia de Cerda se manifiesta claramente como una contribución fundamental en la historia del urbanismo del siglo XIX, y ello por múltiples causas: bien sea por sus estudios teóricos como ya hemos señalado reiteradamente; bien la elaboración de un modelo teórico de ciudad industrial (el Ensanche) que tanta influencia tenía que tener en la creación de todos los ensanches de ias ciudades catalanas y del resto del estado español; y sobre todo por el «Plan Cerda» de Barcelona que significó la «Fundación de una nueva urbe» al decir del propio Cerda, y que ha definido a la capital catalana de una manera total («Barcelona es el Ensanche»), condicionando completamente su desarrollo urbanístico posterior. Si bien al principio Pere García Faria, con su proyecto de saneamiento de Barcelona, desarrolló el Plan Cerda y aún lo llegó a perfeccionar, el resto de urbanistas posteriores como León Jaussely, Josep Puíg i Cadafalch, Soler ¡ March, Romeu i Porcel, Rubio i Tudurí, Soteras, Subías, etc. lo han tratado de desfigurar, sino de ignorar, excepción hecha de los trabajos de Le Corbusier y el Gatcpac que, con su Plan Maciá llevaron a cabo un desarrollo cualificado del Plan Cerda. Cerda estuvo presente en toda la construcción de la primera etapa del Ensanche desde 1860 hasta 1872 (11) como asesor facultativo del Gobernador civil y del Ayuntamiento de Barcelona, teledirigiendo e interviniendo directamente, según los casos, a través de todo un amplio equipo de colaboradores técnicos, políticos y promotores (arquitectos como Leandre Serrallach, Magí Rius, Antonio Gaudí; maestros de obra como Josep Fontseré i Mestres, Josep Comas i Argemí, Francesc Ubach, etc.) tanto a nivel oficial como privado (fue director facultativo de la empresa «Fomento del Ensanche de Barcelona»). A parte de estas influencias directas de la obra de Cerda habidas en los

campos reseñados y ello a pesar de las campañas en su contra, de los olvidos y de los silencios, su gran influencia universal justo ha empezado a desarrollarse gracias a la reedición de sus textos, a los estudios sobre sus trabajos y, últimamente a consecuencia de la gran exposición realizada con motivo del centenario de su muerte. De este modo, es posible que recupere en la historia de la cultura el lugar central que le corresponde y no ocurra como con su «Estadística de la clase obrera en Barcelona en 1856», que no se comprende que una obra tan capital como esta no haya ejercido una influencia más decisiva en la historia del movimiento obrero. Estudios recientes como los de Josep Benet y Casimir Martí («Barcelona a mitad del segle XIX») son los primeros síntomas de este redescubrimiento de la importancia de Cerda dentro del movimiento obrero.

NOTAS 1. Informe de la Junta Consultiva de Policía Urbana y construcciones Civiles sobre el anteproyecto de reforma interior de Madrid, Revista de Obras Públicas (ROP), 1863, tomo XI, n° 1 y 2. Fragmentos de la Memoria del anteproyecto de reforma interior de Madrid: «La calle», ROC 1863, tomo XI, n° 4, 5 y 6; «Necesidades de la circulación y de los vecinos de las calles con respecto a la vía pública urbana, y manera de satisfacerlas», ROP, 1863, n° 13, 14 y 15, publicado también en forma de folleto, sin fecha, con algunos fragmentos inéditos, un ejemplar del cual se conserva en la Biblioteca de La Universidad de Barcelona; y «Edificación», ROP, 1863, tomo XI, n° 24 y 1864, tomo XII, n° 4 y 24. 2. «Presupuestos de la Provincia de Barcelona para el año económico de 1873 a 1874, publicados por acuerdo de la Diputación Provincial», Barcelona, Establecimientos Tipográficos de Francisco Sánchez, septiembre de 1873. 3. Gracias a la repetición de los mismos argumentos y a veces de las mismas frases en los textos ya conocidos y en los folletos publicados como apéndice al tercer tomo de la edición facsímil de la «Teoría General de la Urbanización y aplicación de sus principios y doctrinas a la Reforma y Ensanche de Barcelona», Instituto de Estudios Fiscales-Editorial Ariel, Barcelona, 1971, es posible certificar la inspiración o intervención de Cerda en los siguientes textos: «Juicio crítico de la exposición pública de planos y proyectos para la Reforma y Ensanche de Barcelona, mandada por Real Orden de 17 de septiembre último e inaugurada por el Excmo. Ayuntamiento en 29 de octubre de 1859», Barcelona, Imprenta de Francisco Sánchez, 1859; «Juicio crítico del dictamen de la junta nombrada para calificar los planos presentados al concurso abierto por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad el 15 de abril de 1859», Barcelona, Imprenta de Francisco Sánchez, 1859; «Reforma y Ensanche de Barcelona. Cartas de un amigo de allá a otro de acá», Barcelona, Establecimientos Tipográficos de Narciso Ramírez, 1860. 4. Manuel Angelón: «Biografía de D. Ildefonso Cerda. Sesión necrológica en honor de D celebrada el día 26 de mayo de 1880. Boletín del Ateneo Barcelonés. Año 1880. Reproducido en tomo III, pp. 653.

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García Faria, en varios estudios de ingeniería sanitaria («Saneamiento de Barcelona», 1994; «Saneamiento de las poblaciones», 1886; «Proyecto de saneamiento del subsuelo de Barcelona», 1893; etc.). Ya en nuestro siglo la continuación de los estudios estadísticos sobre Barcelona han corrido a cargo del Ayuntamiento de Barcelona principalmente. Respecto a sus trabajos históricos, han significado una contribución cualificada para los estudios de historia urbana de Barcelona que contaba ya con precedentes importantes como los de Pascual Madoz («Diccionario geográficoestadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar», 1846, vol. III) y el de A. P¡ i Arimón («Barcelona antigua y moderna», 1854) y que fueron después desarrollados sobre bases más científicas y modernas por su otro gran discípulo Salvador Sampere i Miquel («Topografía antigua de Barcelona. La Rodalía de Corbera» 1890; «Los terrenos de la Ciudadela», 1911; «La creixenca de Barcelona», 1911; etc.), Francesc Carreras Candi («La Cíutat de Barcelona», 1916), Agustí Duran i Sampere («Barcelona i la seva historia» 1972), Pau Vila («Barcelona i la seva rodalía», 1974), etc.


"IV. ÍNDICE DE LOS TRABAJOS DE CERDA".

6. Mereció de sus compañeros de profesión las mejores consideraciones: «el plano más claro y más perfecto que hemos visto, en que se representa el terreno por secciones de nivel, distantes entre si un metro y cuya figura no tiene de arbitrario la más pequeña porción». ROP, 1 -111-1856. 7. Consistente en autofinanciarse el estudio para el que pedía permiso y solo se le retribuirían los honorarios en caso de aprobación por el Gobierno. 8. El 27-VII-1865 el Ayuntamiento dirige a la reina un escrito solicitando la continuación de las obras del puerto y su acondicionamiento para convertirlo en un gran puerto y el 3-IV-1866 la Junta de agricultores, industrias y comercios envía otro escrito al Ayuntamiento en el mismo sentido. 9. «Tales son, en resumen, las calidades que la teoría designa a la senda peonil, y que hemos sacado de la teoría general de la vialidad, que con otro objeto tenemos escrita...» (tomo I, p. 691). El subrayado es nuestro. 10. Nuestro amigo Arturo Soria y Puig viene preparando desde hace años, impulsado primero por los encargos que le hicimos desde el Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña y Baleares durante 1972-74 y después por los del propio Colegio de Ingenieros de Caminos en 1975, la improba tarea de recomponer y esbozar las líneas generales de la ciencia urbanizadora de Cerda a partir de la recopilación y análisis del conjunto de sus escritos. 11. El aspecto de la intervención de Cerda en la construcción real del Ensanche, es un tema que justo hemos empezado a trabajar y constituirá el tema de un próximo artículo.

NOTICIAS ESTADÍSTICAS — Datos geográficos. — Superficie ocupada por el servicio militar de Barcelona. — Clima. — Censos de población (desde 1359 hasta 1855). — Estado de la población extra e intramuros a fines de 1849. — Censo de población en 1855. — Según la estadística de 1849. — Superficies de los solares y altura de las casas. — Cuadro de la vida media de los habitantes de Barcelona. — Consumo en el año 1849. — Movimiento del puerto. — Agentes mecánicos. — Desenvolvimiento de la edificación. — Capitales productivo e imponible de Barcelona y de los pueblos más inmediatos.

PLANO TOPOGRÁFICO DE BARCELONA — Cronología de la autoridad soberana de Barcelona desde la dominación cartaginesa hasta 1843. — Descripción geográfica, geognóstica y topográfica de Barcelona. — Distancia en Kms. de Barcelona a cada uno de los pueblos circunvecinos. — Distancia en Kms. de Barcelona a cada partido judicial de Barcelona y a Madrid. — Extensión de Barcelona en épocas distintas. — Parte geognóstica (geología) — Lluvia, presión, evaporización y temperatura. — Nomenclatura y subdivisiones de pesas y medidas y su equivalencia al sistema métrico y al castellano. — Noticias históricas de Barcelona.

TEORÍA GENERAL DE LA CONSTRUCCIÓN DE LAS CIUDADES, APLICADA AL PROYECTO DE REFORMA Y ENSANCHE DE BARCELONA Abril de 1859 TOMO I 1.— Historia, desde principios del siglo XIX hasta 1854, de los trámites y luchas que ha sufrido Barcelona por la cuestión del derribo de las murallas y las reformas y ensanches; marcha de los estudios y preparación de la forma del Ensanche, e historia del levantamiento del Plano de los alrededores de Barcelona. 2. Estadística urbana (Información urbanística): — Condiciones topográficas, geológicas e hidrográficas de Barcelona. — Número, posición y magnitud de calles, plazas y casas. — Disposición geométrica de las manzanas. — Condiciones higiénicas y económicas de manzanas, casas, pisos y habitaciones. — Ritmo de construcción anual en Barcelona matriz y en los suburbios. — Información topográfica subterránea. — Superficie de las diferentes partes de la ciudad. — Población: clasificación por diferentes conceptos y grupos, en particular: — Patrones: Número absoluto y relativo por industrias y fábricas según sus contribuciones. — Asalariados: clases según sueldo. — Superficie por habitante, volumen atmosférico por habitante y precio unitario de esta relación, etc. — Agentes mecánicos (n° de máquinas de vapor) de sus industrias. — Viajeros que llegan diariamente. — Movimiento del puerto, productos de las aduanas y contribución que por diferentes conceptos se paga al Estado. — Conclusión: Las causas de la

insalubridad y malestar de Barcelona. TOMO II 1.— Discusión del problema de la construcción de las ciudades bajo el punto de vista: higiénico moral político administrativo 2.— Principios generales que conforman la Teoría a fin de poder resolver simultánea y armónicamente los intereses generales del Estado, del Ayuntamiento, del propietario de los terrenos, del especulador en la construcción y del inquilino. TOMO III Aplicación de la teoría al proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona.

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5. Es el propio Cerda en un documento que hemos hallado recientemente y que publicamos como apéndice, quien explica el alcance de la consulta y las consideraciones que hizo.


I.- MEMORA FACULTATIVA: Contiene y analiza todo cuanto se refiere a la facultad y a la ciencia conducente al mayor acierto de la Reforma Urbana. A) Estudio de la topografía natural y la "topografía artificial" (es decir, todas las modificaciones que en el terreno natural han producido los esfuerzos del hombre). B) Aplicación al caso del terreno de Madrid: Topografía natural (haciendo abstracción de lo construido) estudia: — las divisorias principales con sus ramificaciones. — las líneas de máxima pendiente. — constitución geológica del terreno. — elevación sobre el nivel del mar. — situación geográfica. — clima. — circunstancias naturales y esenciales... Topografía artificial: — considerada esta obra del hombre en sí misma y en absoluto. — en su relación con la naturaleza: las calles, causas, encuentros y cruceros. las plazuelas, los parques, las plazas, los paseos. los jardines públicos y la edificación en sus manzanas Al relacionar ambas topografías reconstruye la historia de Madrid fijando el núcleo originario, estudiando como crece y se desarrolla (con un balance negativo, a causa de la anarquía, de lo casual, arbitrario y caprichoso), y constatando que nada hay que sea resultado de un plan o

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sistema preestablecido. C) Aborda la cuestión de la Reforma para lo cual expone su Teoría de la Edificación de Ciudades en que divide en tres grandes apartados: — Vialidad urbana — La edificación — Complemento de una y otra. 1. Viabilidad urbana: primer elemento de la urbanización — Definición y condiciones — Sistemas de trazados de una nueva ciudad — La calle: definición, análisis y condiciones a que debe satisfacer su: rumbo anchura longitud rasantes perfil transversal pavimentación y subsuelo cielo de las calles: vuelo de los tejados pórticos toldos generales pasajes examen y propuesta Encuentros y cruceros Complementos de la viabilidad urbana — Necesidades de la circulación y de los vecinos de las calles:

Resumen 2. Edificación: — Definición — La manzana, primera entidad elemental de la edificación. Definición y análisis respecto a: la exposición la configuración las dimensiones el cuajamiento de la edificación — Conclusiones: orientación óptica forma y magnitud: cuadradas 1 1 0 - 120 m. altura = ancho calle. ocupación : 50%

I I - MEMORIA ECONÓMICA: Se exponen los recursos que, sin salirse de la esfera económica, legal y administrativa pueden emplearse para llevar a cabo la Reforma Urbana. — Necesidad de la Reforma Urbana. — Causas que han impedido su realización. — Necesidad de la expropiación forzosa como forma de gestión urbanística para la Reforma Urbana. — Los propietarios efectados serán quienes financien la Reforma Urbana.

3.— Complemento de la viabilidad y de la edificación: — Salubridad: superficies insalubres (superficies viales y habitadas). superficies salubres (zonas verdes). — Fijación de 40 m2./habitante (250 habitantes/Ha.) D) Aplicación al caso de la Reforma Urbana de Madrid de la Teoría de la Edificación de Ciudades.

Observaciones preliminares 1 a Parte: Necesidades que se experimentan en la vía pública y cuya satisfacción debe facilitarse: 1. Necesidad de la circulación pedestre: Cargada y sin carga. 2. Necesidades de la circulación ecuestre y rodada. 3. Necesidades del vecindario con re/ación a la vía pública y a los transeúntes y viceversa. 4. Necesidades de la vía con respecto a si misma. 5. Necesidades administrativas con re/ación al vecindario, a los transeúntes y a la vía. 2a Parte: Modo de satisfacer las necesidades expuestas. de la circulación (cruceros) demás necesidades relativas a la vía pública.

— Se obligaría al derribo y destrucción de casi todo lo existente. — Necesidad de un compromiso o pacto. — Concreción al caso de Madrid: Principios que deben observarse en términos de viabilidad urbana. Definición, determinación y clasificación de los diferentes centros de acción de vida: — capitales — secundarios — subalternos — Relaciones de enlace y comunicación fáciles y cómodas entre los mismos.

TEORÍA DEL ENLACE DEL MOVIMIENTO DE LAS VÍAS TERRESTRES Y MARÍTIMAS CON APLICACIÓN AL PUERTO DE BARCELONA. 1865 Consta de tres partes: 1 a : Teoría del enlace del movimiento de las vías terrestres y marítimas. 2a : Su aplicación al puerto de Barcelona a través de un ferrocarril de circunvalación que uniría el Puerto con las Huertas de San Bertrán, la Barceloneta y los terrenos de la Ciudadela, con un sistema complementario de ferrocarriles de 2o orden y tranvías. 3o : Anteproyecto de una estación de estaciones o colonia mercantil y marítima consistente en un sistema de agrupación de docks, talleres, almacenes, bazares y fondas para el servicio actual y su ensanche.

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TEORÍA DE LA VIALIDAD URBANA CON APLICACIÓN AL ANTEPROYECTO DE REFORMA INTERIOR DE MADRID.


PRIMERA PARTE (Corresponde al Tomo Primero) La Urbanización considerada como un hecho.

PRIMERA PARTE (Estudio de la Urbanización como un hecho general)

I.— De la Urbanización en general A) Orígenes de la Urbanización: — la necesidad de albergue es el orden de la urbanización. — la sociabilidad del hombre es la causa del desarrollo de la urbanización.

— Idea general de la Urbanización. — Su origen. — Su desarrollo. — Su historia. SEGUNDA PARTE (Estudio cuantitativo de una urbe considerada como un hecho concreto): Exposición de los principios generales de la Teoría Urbana o Ciencia Urbanizadora. TERCERA PARTE: Desglose de reglas prácticas de la Teoría Urbana (precisando los tecnicismos para hacerla practicable). CUARTA PARTE: Estudio del Ensanche y Reforma de Barcelona como ejemplo práctico de los principios y preceptos proclamados y enseñados por la Ciencia Urbanizadora y reducidos por el arte a reglas prácticas.

B) Desarrollo de la Urbanización: 1.— Urbanización elemental y primitiva: — Bosquejo histórico de la marcha. — Resumen analítico y epilogético. 2.— Urbanización combinada simple: — De las combinaciones urbanas simples y homogéneas. — Bosquejo histórico de las combinaciones urbanas sencillas pero heterogéneas. — Carácter distintivo de la urbanización compuesta y sus ventajas. 3.— De las combinaciones, practicadas según el genio, costumbres y necesidades de algunos pueblos: — Paso de la urbanización combinada simple a la compleja. — Urbanización griega. — Urbanización fenicia. — Urbanización romana. — Urbanización feudal. — Urbanización arábigo-española. — Urbanización hispa no-americana. C) Examen analítico del estado actual de la urbanización. 1.— Diversas clases de urbes y de cual de ellas trataremos aquí: — Urbes acuáticas. — Urbes terrestres. 2.— Partes principales y accesorias en que se ha de considerar dividido el terreno del asentamiento de un urbe: — De la comarca. — De los suburbios. — Del núcleo urbano.

3. — Examen analítico de las urbes: — De las vías urbanas o calles. — De las intervías o espacios aislados por las vías urbanas. — Del solar considerado como campo de asentamiento de la casa. — De la planta de la casa propiamente dicha. — De la casa considerada como habitación de la familia, o sea como urbe. — Indicador urbano, o sea repertorio de las divisiones, nombres, medios, y signos convencionales empleados para expresar, distinguir y designar, así los grupos urbanos en su conjunto, como en todas y cada una de sus partes. — Funcionomía. D) Razón histórico-filosófica de la manera de ser de la urbanización actual. 1.— De la formación de las urbes, considerada desde el punto de vista de las necesidades de cada época, de conformidad con los medios de locomoción.

CUARTA PARTE La Urbanización considerada como un hecho concreto. Estadística urbana de Barcelona. Continente: Situación. Circunstancias topográficas y atmosféricas. Miembros y organismos así de la planta como del alzado. Contenido:. Miembros. Organismos. Ley de continuidad de la población. Funcionamiento: Relaciones entre el continente y el contenido. Epílogo: Esencia y valía del continente. Existencias y gravámenes del contenido. Apéndice: Monografía estadística de la Clase obrera de Barcelona en 1856.

— En la época de la locomoción pedrestre. — En la época de la locomoción ecuestre. — En la época de la locomoción rastrera. — En la época de la locomoción rodada. 2.— De las reformas y transformaciones verificadas en las urbes al pasar de una época a otra época. 3.— De las reformas y transformaciones verificadas en las urbes para prepararlas a la transición de la época de la locomoción rodada ordinaria a la de la perfeccionada.

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TEORÍA GENERAL DE LA URBANIZACIÓN 1867

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INTRODUCCIÓN I.— Explicaciones previas y generales referentes al censo de la clase obrera. — Número — Sexo — categorías — Clasificación de la masa general de los obreros. — Número y circunstancias peculiares de los obreros distinguidos. — Cuadro del estado civil de la clase obrera. II.— Explicaciones previas y generales referentes al balance déla clase obrera. — Cargo (jornales). — Data (Gastos). — Saldo. III.— Indicador alfabético de artes y oficios con los datos especiales que han de servir para la formación del censo y del balance de cada uno de ellos. — Introducción. — Indicador alfabético. IV.— Estadística general resultante de los datos genéricos y específicos contenidos en los capítulos precedentes. — Censo de la población obrera. — alance, o sea, saldo resultante de las relaciones entre cargo y data: a). Cargo, osea, producto del tiempo útil para el trabajo, por el precio neto del jornal y corolarios que de él resultan. b). Data, o sea suma de los gastos que ocasiona la satisfacción de las necesidades sociales y de alimentación. c). Saldo, o sea diferencia, positiva y negativa, entre el cargo y la data, entre los productos y los gastos.

PROYECTO DE COMARCALIZACION Y RED PROVINCIAL DE COMUNICACIONES: 1873

— Tablas pitagóricas de las distancias entre los municipios comunicados por caminos radiales que contiene el itinerario de la provincia de Barcelona.

I.— Presupuesto ordinario de la Provincia de Barcelona para el año económico 1873 — 1874. II.— Presupuesto extraordinario para la financiación de los "gastos de guerra" (ocasionados por la guerra carlista, encaminados a la organización de una defensa pasiva). A) JUSTIFICACIÓN: Portal motivo se presenta un plan de división de la provincia en 10 distritos o distribución del territorio de la provincia en 10 confederaciones regionales de municipios, para atender a las necesidades puramente estratégicas de la actual guerra civil, teniendo por base las circunstancias topográficas de cada agrupación. B) MÉTODO: — Se determina la superficie total, el perímetro de la misma, sus diámetros mayor y menor, sus carreteras, y vías férreas y tendremos el globo de todos los datos necesarios para conocer el campo de actuación y funcionamiento de cada confederación regional. — Del padrón de habitantes se podrá sacar el censo de hombres de armas a tomar. C) PROYECTOS: — Listas de municipios que pertenecen a cada confederación regional. — Advertencia preliminar (importante texto teórico). — Estadística de cada una de las 10 confederaciones regionales con detalle de la riqueza territorial imponible. — Mapa general con la comarcalización y con indicación de un proyecto de carretera y ferrocarriles necesarios para una interrelación óptima. Detalle de las cuencas fluviales.

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MONOGRAFÍA ESTADÍSTICA DE LA CLASE OBRERA EN BARCELONA EN 1856. Espécimen de una estadística funcional de la vida urbana con aplicación concreta a dicha clase.

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"V. APÉNDICE: 2TEXTOS DE CERDA".

Como quiera que la calle se destina a m u chos usos, tiene muchos aprovechamientos y presta muchos y muy variados servicios, el uso más culminante y la aplicación de mayor importancia y el mas constante servicio, consisten en el tránsito de peatones, de ginetes y de carruajes de todas clases. Atender a las necesidades de ese movimiento, es lo primero que incumbe a todo facultativo que estudie el proyecto de una calle. Para esto importa mucho tener presente que ese movimiento es siempre directo en plena calle, y que puede ser, y con mucha frecuencia es, articulado en las encrucijadas. Fijémonos primero en el movimiento directo que es el mas sencillo y que por lo mismo ha de conducirnos c o m o por la mano a la solución de los problemas que ofrece el articulado. El movimiento directo se verifica constantemente en plena calle por la naturaleza misma de las cosas, en dos sentidos opuestos, en el de ida y en el de vuelta; por consiguiente la obligación primera de todo facultativo es facilitar la simultaneidad de estos dos movimientos sin que el uno al otro sirva de estorbo, no olvidando al propio tiempo que el servicio y las necesidades del vecindario de uno y otro lado de la calle exigen con harta frecuencia la permanencia de algún carruaje parado en la via pública. En este concepto se ve demostrado hasta la última evidencia que la zona destinada al tránsito de carruajes en plena calle ha de tener cuando menos la latitud necesaria para cuatro carruajes, uno de ¡da y otro de vuelta, y uno parado a cada lado, con la holgura necesaria entre todos ellos, a fin de que el movimiento se verifique sin tropiezo ni riesgo alguno y pueda además discurrir un ginete sin estorbo. Esto por lo que hace a las necesidades de la vialidad ecuestre rodada. Por lo que mira a la circulación pedestre, importa no olvidar lo que llevamos dicho en la primera parte, a saber: que de los hombres que transitan por la calle, unos van sin carga y otros cargados, y unos y otros en sentidos opuestos; de manera que con el objeto de que unos a otros no se embaracen ni perjudiquen, al paso que es indispensable dejar zonas independientes para la ¡da y otras igualmente independientes para la vuelta, no lo es menos el que cada una de esas zonas esté subdividida, destinando una de esas subdivisiones a los peatones sueltos y otra a los peatones cargados. Como apéndice a las necesidades de este movimiento, conviene no olvidar la de los puestos de decencia y las fuentes de vecindad que los habitantes de la calle y los transeúntes cargados y descargados han menester siempre, así c o m o la de asientos que reclaman estos últimos y la de poyos indispensables a los primeros. En cuanto a la amplitud del conjunto de fajas o zonas destinadas al movimiento

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pedestre, después de meditar muy detenidamente sobre esta cuestión, resulta que por ningún concepto debe ser menor de la concedida al movimiento ecuestre y rodado. Otro problema hay que dejar resuelto, y es el relativo a la situación respectiva de cada una de esas diversas zonas. Para esto basta tener presente que la inmensa mayoría del vecindario y de los transeuentes al entrar y salir de las casas y al discurrir por las calles, lo verifica a pié, buscando instintivamente la proximidad de los edificios. Por esta razón, confirmando lo que está en práctica, deben establecerse sendas destinadas a los peatones en las dos zonas inmediatas a la línea de edificación de uno y otro lado de la calle. Por otra parte, considerando que la zona destinada al movimiento ecuestre y rodado está consagrada mas especialmente al servicio de los habitantes de las casas contiguas por banda y banda, de suerte que para responder a este servicio es preciso, o bien subdividir la espresada zona, colocando una de las subdivisiones a cada lado, en cuyo caso por razón de los movimientos encontrados de ¡da y vuelta, tampoco habrían podido dejarse satisfechas todas las necesidades sopeña de darle mucha mayor amplitud, o bien la zona en cuestión debe dejarse en la mitad de la calle. Esta situación de la zona destinada a la viabilidad ecuestre y rodada en mitad de la calle, situación que, según acabamos de ver, asi responde perfectamente a las necesidades y objeto de este movimiento, como al objeto y a las necesidades del movimiento pedestre, que debe verificarse en la proximidad misma de los edificios, es á propio tiempo la mas adecuada a otra necesidad que no debe echarse en olvido, ya que no para el presente, al menos para un porvenir que todo indica no estar muy remoto; tal es c o m o hemos dicho á necesidad de dejar la calle en disposición de poder recibir los ferro-carriles de sangre, que necesariamente deberán colocarse en medio de la misma. Pasemos ya al estudio del movimiento articulado y de sus necesidades y exigencias y manera de dejarlas satisfechas. El movimiento articulado que viene a complicar los demás movimientos y que a pesar de ser complejo, admite no obstante la solución fácil que acabamos de ver, merece un estudio especial que nunca se le ha dispensado, y que es sensible no poder desenvolver por completo aquí, porque nos llevaría muy lejos, distrayéndonos demasiado del objeto concreto de este escrito. Nos limitaremos, pues, a esponer someramente los principios fundamentales Ante t o d o se ha de tener presente que aquí solo se considera el movimiento articulado que junto con el directo se puede verificar y se verifica en toda confluencia de cuatro calles que llamaremos encrucijada, donde los cruzamientos se hacen de nivel. Considerando el asunto bajo este aspecto, debe tenerse en cuenta que son tantos, tan diversos, tan complicados los movimientos

que en un sitio de esta naturaleza se verifican, que no debe estrañarse la confusión que allí reina, ni los entorpecimientos que la locomoción esperimenta, y ni siquiera las desgracias que con harta frecuencia hay que lamentar, sobre t o d o en m o m e n t o s de gran concurrencia, y cuando la administración no ha dictado medidas preventivas y eficaces. Para dar una idea de la complexividad de los movimientos que en un crucero pueden verificarse y que a veces simultáneamente se verifican, supongamos que por cada calle de las cuatro afluyentes desembocan simultáneamente cuatro grupos compuestos el primero de tres peatones sueltos, el segundo de tres peatones cargados, el tercero de tres gínetes y el cuarto de tres carruages que es la manera con que deben verificarse los movimientos, atendida la subdivisión de la viabilidad que dejamos establecida para las calles. Supongamos además, c o m o muy natural y muy posible, que cada uno de estos cuatro grupos afluyentes se trifurca al llegar a la encrucijada, siguiendo una de las entidades del mismo el movimiento directo, otro el articulado hacia la derecha y otra el articulado hacia la izquierda. Pues bien, el resultado de esta hipótesis que por cierto nada tiene de imposible, ni aun de exagerada, nos da por resultado la enorme suma de doscientos cruzamientos según demuestra palpablemente el siguiente estado, y más gráfica y tangiblemente la figura n ú m . 13.

Observando ahora con la debida detención el preinserto estado, echaremos de ver que los cruzamientos resultantes de los movimientos comprendidos en el grupo del núm. 1, son: para el movimiento directo 8, normales a otras tantas lineas de movimiento también directo y 14 oblicuos a otras tantas líneas de articulación, que suman un total de 22 cruzamientos; el movimiento articulado hacia la derecha no da cruzamiento alguno; y para el movimiento articulado hacia la izquierda, se ofrecen 14 cruzamientos oblicuos con líneas directas, y otros 14 normales con líneas de articulación, que suman un total de 28 cruzamientos. Es decir que el grupo entero núm. 1 da un conjunto total de 50 cruzamientos, como lo dan así mismo cada uno de los otros tres grupos, y que la suma de todos estos asciende a 200, siendo de notar que solo 88 son normales y que los 112 restantes son oblicuos. Y esta múltiple complicación de movimientos, con serían grande, no alcanza todavía a dar una ¡dea completa de la confusión que por lo general se hace sentir en todas las encrucijadas de las grandes poblaciones; porque al acrecentamiento de esa confusión concurren muy poderosamente una porción de otras concausas que se encuentran siempre en tales sitios, y que aun cuando por lo habituales pasen desapercibidas, no por esto dejan de ser atendibles a los ojos de quien debe enumerarlas y apreciarlas. Las citas de espera se dan casi siempre para

He aquí el estado;

NUMERACIÓN délos movimientos.

DESIGNACIÓN de las CLASES Con lineas de CLASES DE MOVIMIENTOS. directas, articulación. SUMAS. TOTALES. Directo

1

8

14

22

derecha ..

0

0

izquierda.

14

14

0 _ 28

Articulado hacia la

Directo 2

8

14

22

derecha..

2

2

4

izquierda .

12

12

24

8

14

22

50

50

Articulado hacia ia

Directo 3

derecha..

4

4

izquierda.

10

10

20

8

14

22

6

6

12

Articulado hacia la

Directo 4

8

50

.

derecha ..

50

Articulado hacia la izquierda .

8

8

16

88

112

200

200

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M O D O DE S A T I S F A C E R L A S N E C E S I D A D E S DE LA C I R C U L A C I Ó N


adoptar un medio adecuado a regularizar, simplificar y facilitar los diversos y encontrados movimientos de todas clases que en las encrucijadas se verifican, dando a esos movimientos la suficiente holgura, a los transeúntes mayor comodidad, al vecindario ventajes incomparables, a todas las necesidades que llevamos expuestas una satisfacción conveniente y completa y hasta al ornato público un mejor aspecto de grandiosidad que ha de constribuir al mayor aprecio de los edificios, Este el el gran problema que hay que resolver en las encrucijadas; he aquí ahora la manera de darle solución, Si las necesidades de la viabilidad exigen que cada calle tenga una superficie dada, es evidente que al sitio en que concurren cuatro calles que traen cada una de por si sus necesidades individuales, se le debe conceder bajo este solo concepto, y por esta sola razón, una superficie equivalente a" la que por unidad lineal corresponde al conjunto de las cuatro calles confluyentes. Este raciocinio determina la extensión superficial que en el expresado comcepto debe tener cuando menos toda encrucijada: pero deja intactos otros problemas no menos importantes acerca de la forma que a dicha superficie debería darse, acerca de la manera de proporcionarle este espacio, y finalmente, acerca de las exigencias de los movimientos articulados que en toda encrucijada se verifican y que son los que al cruzar en distintas direcciones las líneas de los movimientos directos, vienen a aumentar muy poderosamente esta dificultad que inspira respeto a todo facultativo concienzudo. Al tratar de satisfacer las exigencias de los movimientos articulados, ya que en cuanto a las de los directos son irresolubles tratándose de pasos de nivel, se deja resuelta la cuestión relativa a la manera de proporcionar a la encrucijada la superficie conveniente y la forma más adecuada, ile aquí cómo, Todo movimiento articulado para no ser violento y ocasionado a peligros debe verificarse sobre una curva más o menos desarrollada según sea i? estensíón del conjunto que forman el vehículo y la potencia motora, y habida consideración al medio por el cual y sobre el cual se verifica | a locomoción. Siguiendo pues este principio que la ciencia nos da como inconcuso en la teoría, y que la práctica confirma todos los días en sus aplicaciones asi a los ferro-carriles como a las carreteras generales y aún a las vecinales; tomando en cuenta la longitud de los vehículos y de los tiros que para el servicio de las grandes poblaciones se han construido estos últimos años, y que apesar de la naturaleza en cierto modo articulada de dichos tiros, la fuerza de tracción se ha de ejercer siempre para ser eficaz en linea recta, y así mismo que el medio sobre el cual se verifica la locomoción en las vias urbanas no es inmóvil, fijo e invariable como en los ferro-carriles, si no que se presta a todas las variaciones que caben en su zona de la propia suerte en todos los caminos ordinarios, nos vimos conducidos

naiuidimeme d udr di proDiema la solución técnica que presentamos grafiada en la figura 14. He aquí como al buscar la solución de los movimientos articulados venimos a resolver al propio tiempo la forma y verdadera magnitud que para satisfacer las necesidades de la viabilidad, preciso dar a las encrucijadas. Sin embargo el corte en curva de los cuatro ángulos salientos no es aceptable, ora por las mayores dificultades, aumento de gastos e irregularidad de la edificación, y ora también y principalmente porque el aumento de superficie adquirido, suficiente a no dudarlo para las exigencias de la viabilidad, no lo es con todo para dejar cumplidamente satisfechas las otras necesidades que van espuestas en la primera parte de estos apuntes. En ese caso para completar la obra es conveniente y aun indispensable achaflanar las cuatro esquinas según se presenta en la figura 15. Es decir, que los chaflanes tales cuales se proponen, son el resultado genuino de los cálculos y raciocinios técnicos que demuestran la forma y magnitud que debe darse a toda encrucijada, ora para dejar atendidas las exigencias d£ la viabilidad, ora también para poder satisfacer en loque cabe, todas las demás necesidades que en las vias urbanas, por razón de ellas y con relación a las mismas, se esperimentan: pensamiento que como se ha dicho anteriormente va grafiado según el rigor técnico en la fig, 14, y según los consejos de la práctica en la fig. 15. Las líneas del movimiento directo en combinación con el articulado dejan en medio de la encrucijada cuatro pequeños espacios triangulares que en las figuras 14 y 15 van designados con la letra B. Estos espacios aunque parezcan a primera vista como sobrantes y perdidos, no lo son realmente, y distan tanto de serlo, como que están destinados ora a completar el servicio de viabilidad, ora a prestar otros importantísimos que demuestran las innegables ventajas de las encrucijadas en la forma y magnitud que las he dado. Las líneas que indican la dirección de los diversos movimientos en la fig. 14, se refieren esclusivamente a los ecuestres y rodados, por ser ellos la verdadera base de los cálculos, más no por esto deben olvidarse los de los peatones. Así es que en la figura 16 van comprendidos ya todos; y allí se vé la grande utilidad que reportan esos triángulos al parecer supérfluos que no son más que la continuación de la aceía a que se refieren, interrumpida por las carreteras destinadas al movimiento así ecuestre como rodado y tanto directo como articulado, a la manera que las islas adyacentes a una costa, se consideran la continuación de esta, interceptada por las aguas. En esos espacios cabe establecer y deben de necesidad establecerse burladeros que faciliten sin esposición el tránsito directo de los peatones de una a otra de las embocaduras contrapuestas; ya que estos triángulos constituyen un obstáculo material que obliga al

movimiento ecuestre y rooaao a seguir la dirección que le corresponde, y construyendo un lugar seguro, para los peatones, pueden estos desde allí burlar fácilmente el riesgo proveniente del paso brusco e imprevisto de un carruaje o caballería. Es decir, que son en todo el rigor de la palabra y de su significación, la continuación de la acera y prestan por lo mismo todos los servicios a que esta se halla destinada. Con el fin de hacer menos arriesgadas las comunicaciones entre las aceras generales y las aisladas, se establecen entre unas y otras pasajes practicables a los peatones sin perjudicar en lo más mínimo el tránsito de los carruajes, y a esos pasajes se les pueden dar diversas disposiciones según sea la forrm y distribución que en cada encrucijada quiera darse a los burladeros, conforme se indica por medio de líneas puntuadas en las figuras 17, 18, 19,20,21, 22, 23, 24 y 25. En esta última al paso que se da una idea de las diversas direcciones que toma el movimiento al desembocar desde cada calle a la encrucijada, se espresan los nombres técnicos que deben darse a cada una de las partes en que la encrucijada se considera dividida, Al llegar a esta el movimiento, se trifurca puesto que una parte sigue de frente, otra se articula hacia la derecha y otra hacia la izquierda. El cuadrilátero sobre que esta trifurcación se verifica, debe designarse con la palabra de origen latino trivio. El cuadrilátero del centro donde se realiza el cruzamiento de los movimientos directos, es el verdadero crucero. La zona de comunicación entre las aceras de las calles y sus respectivas de la plazoleta que forman lo burladeros, habrán de denominarse pasaje, y el conjunto de todo esto o la plazoleta que lo comprende, reconociendo por límites los paramentos de los chaflanes de las manzanas adyacentes constituyen la encrucijada. No se crea que se exija siempre que haya cuatro burladeros, y que la viabilidad siga en todos los casos las direcciones marcadas en la figura 25 y anteriores. Al hacer sobre el particular estudios de aplicación, podrá trazarse a los movimientos las diversas direcciones que se crean más convenientes según las circunstancias y especialmente según sea el movimiento que predomine, y al mismo tiempo teniendo presente la necesidad de que en la encrucijada haya uno o más puntos donde el transeúnte pedestre se encuentre al abrigo de todo riesgo, podrán construirse los burladeros donde y en la forma que parezca más oportuna. Esto se ha querido indicar en las figs. 26, 27 y 28, en las cuales se ve que todos los movimientos afectan la dirección articulada, quedando los puntos de seguridad o burladeros en el centro. Por esta razón lo que en la figura 25 se llama trivio por que según las direcciones del movimiento son tres las vias que este toma, en la figura 28 se llama bivio, porque al desembocar el movimiento en la encrucijada encuentra delante de si solo

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el ángulo de una encrucijada. La confluencia de cuatro calles hace que allí se verifique la despedida de personas o familias que pasearon o anduvieron unidas Los anuncios de establecimientos, exposición de pinturas, fotografías, etc. todo cuanto está destinado a llamar la atención en este siglo en que la publicidad es el alma de las industrias, todo se procura fijar en las esquinas de las encrucijadas, donde por otra parte los dueños de las tiendas, almacenes y bazares en ellas situados sobrecargen sus portadas con ornamentaciones capaces de sobrescitar la curiosidad hasta de los mas estoicos transeúntes. Por otra parte los industriales ambulantes y callejeros se paran siempre en las encrucijadas ya por razón de la mayor concurrencia, ya también porque desde tales puntos pueden con sus voces llamar simultáneamente la atención de los habitantes de las cuatro calles confluyentes, cuyos pedidos esperan durante algunos momentos. Finalmente como efecto de la misma concurrencia extraordinaria que en las encrucijadas se verifica, los encargos de la policía y seguridad, los de la limpieza diurna, así como los de otros ramos del servicio público deben situarse allí con frecuencia, contribuyendo por tal medio al aumento de la misma concurrencia. Ahora bien, tomando en cuenta la influencia de todas esas concausas, agregadas a la multiplicidad expresada de la circulación general, se presenta, no como u fenómeno raro sino como un efecto natural, necesario e inevitable la confusión que reina, las disputas que se promueven, los peligros que se corren y las desgracias que acontecen en las encrucijadas. Después de todo se puede preguntar: al trazar el proyecto de una población nueva donde no hay derechos preexistentes que respetar, ni obstáculos de gran cuantía que vencer, ni edificios que derribar, donde ha de crearse, donde el facultativo puede desembarazadamente y en conciencia debe mirar por los intereses presentes y por los venideros, para la creación de una ciudad nueva, ¿debe o puede siquiera consentirse que semejante estado de cosas quede en pie y sin el competente correctivo; o mas bien se puede y debe procurar a todo trance que situación tan ocasionada a disgustos y conflictos cese y desaparezca por completo y para siempre? No creemos que la contestación pueda ser dudosa para nadie, como no sea para algunas muy contadas personas que habiendo visto el trazado, crean que se les va a imponer un sacrificio, y a ese mezquino interés individual aspiren a posponer y subordinar las grandes necesidades de la población. Mas nosotros que por convicción y por sentimiento nos hemos propuesto subordinar a estos intereses las pretensiones del ciego egoísmo, nosotros que aspiramos constantemente a proporcionar a ese egoísmo aun a su pesar creces y ventajas de gran monta, hemos juzgado lo más conveniente para todos


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MODO DE SATISFACER TODAS LAS DEMÁS NECESIDADES RELATIVAS A LA VIA PUBLICA Creemos dejar cumplidamente explicado da qué manera con el establecimiento de los chaflanes en la forma y extensión que los cálculos y la observación nos han aconsejado proponerlos, quedan satisfechas las necesidades y exigencias de la viabilidad pedestre, ya suelta, ya cargada, así como de la rodada y ecuestre. Falta ahora ocuparnos de las demás necesidades que según va expresado en el párrafo de la primera parte de estos apuntes se experimentan en la calle, por razón de ella y con relación a la misma. De estas necesidades una se refiere a la viabilidad que puede llamarse vecinal, cuales son las de comunicación con la via pública y con las casas colaterales y de en frente, las dejamos cumplidamente satisfechas por los medios expuestos en elpárrafo anterior. Por lo que hace importar o exportar aguas, gas, materiales de construcción, escombros, etc, de la propia suerte que en lo referente a ejercer sobre la via urbana las servidumbres de vistas, luz, ventilación etc., todas estas necesidades quedan así mismo satisfechas por medio de la anchura a la calle y a las encrucijadas se han prefijado puesto que esa anchura permite a la calle la prestación holgada de todos estos servicios, siendo digna de notarse la especie de correlación que al profundizar en estos estudios se encuentra entre las exigencias ASM de la circulación y las respectivas a todos estos servicios. Por lo que mira a la necesidad que experimenta una grandísima parte del vecindario, de poder hacer diariamente los acopios indispensables al consumo doméstico en materias de comer, beber, arder, y otros de uso constante y hasta a veces urgente, si no pueden ser satisfechas cómodamente y sin perjuicio del tránsito público en plena calle; por lo menos y gracias a la amplitud que con el establecimiento de los chaflanes tienen las encrucijadas, en estas se encuentra sitio holgado y apropósito para darlas satisfacción sin perjuicio de nadie. Esas superficies que en cada encrucijada quedan vacias y al parecer sin objeto, después de dejar plenamente atendidas las exigencias de la circulación, efrecen a los vendedores callejeros de comestibles y otros artículos de uso común y frecuente, puestos apropósito para ejercer su útilísima industria, sin necesidad de obstruir el paso de peatones ni de carruajes, ni de exponerse a ser atropellados, ni de cansarse para llamar la atención de las familias que acostumbran a acudir a ellos para hacer sus provisiones diarias. Lo mismo exactamente pede decirse respecto a los faquines o mozos de cordel que no sin propiedad en alguna población se llaman de esquina, donde molestan siempre a los transeúntes y a los cuales se hace más indispensable cada día señalar

puestos fijos donde permanecer sin causar incomodidades ni ser ocasión de disputas. Pues bien, estos sitios o estaciones podrán establecerse en las encrucijadas, gracias a la mayor superficie que el corte de los chaflanes concede. Por igual razón y con el mismo objeto los coches de plaza y carros de mudanza podrán estacionarse en plena calle, puesto que al fijar la amplitud de esta, se ha tenido en cuenta la permanencia de un carruage en la zona inmediata a la acera. Vienen después una porción de pequeñas industrias qe van a buscar su prosperidad en las calles y encrucijadas llamando la atención del vecindario y de los transeúntes. En todas las grandes capitales pululan esos que llaman espectáculos al aire libre, panoramas, monos y perros sabios, prestidigitadores, etc., etc., espectáculos que aparte de ser una industria tan legítima como cualqiera otra para los que la ejercen, constituyen una especie de teatro gratuito o poco menos que gratuito para una porción de gentes que por su posición y falta de recursos no pueden asistir a los verdaderos teatros cuya entrada es respectivamente cara. Estas industrias pues son respetables; sería una iniquidad proscribirlas; y como su único inconveniente consiste en interceptar el tránsito público; lo que puede y debe hacerse es relegarlas a sitios donde semejante inconveniente desaparezca. Por esto, para conciliar en cuanto quepa, todos los intereses grandes y pequeños que se cruzan y encuentran amalgamados en la urbanización, se destinan a tales espectáculos las encrucijadas de las grandes vías donde aparte de la holgura que el tráfico directo y articulado requiere por medio de los chaflanes, quedan espacies vacíos suficientes para este objeto. Por lo que hace a otras industrias ambulantes, que con ser útiles a los que las ejercen llegan a ser de primera necesidad par3 el vecindario, nadie será capaz de sostener la conveniencia de suprimirlas, sino que más bien todos y principalmente los padres de familia comprenderán la necesidad de conservarlas. En este supuesto la manera de que puedan ejercerse en provecho del vecindario y sin molestia de los transeúntes, es dejando la administración en cada encrucijada puestos apropósito donde por medio de una pequeña retribución puedan fijarse, sin perjuicio de que en las horas de menos tránsito puedan acudir a las casas a suministrar las provisiones diarias. La via pública en sí misma y por sí misma tiene ciertas necesidades, a cuya satisfacción debe atender con preferencia la administración, siéndola indispensable para ello poder disponer de algún espacio en la misma via. Prescindiremos aquí de lo muy conveniente que es que la via urbana quede de tal manera dispuesta, que pueda recibir sin obstáculo un ferro-carril de sangre, atendido que esta clase de viabilidad habrá de establecerse más o menos pronto en el interior de las grandes poblaciones como

auxiliar y complemento de las grandes líneas férreas; porque obrando con la debida previsión se dá ya a las nuevas calles y encrucijadas la anchura a este objeto conducente. Por razón análoga prescindiremos también de los sumideros donde han de escurrirse las aguas pluviales, porque no se ha olvidado en las nuevas calles y encrucijadas ese auxiliar poderoso e indispensable de conservación. En idéntico caso se encuentran las bocas de riego, empero respecto de ellas debe manifestarse que no pudiendo siempre y en todos los casos disponer de aguas que tengan la presión natural para poder verificar cómodamente el riego, o mejor, rociado de las calles, mientras no se aplique un medio artificial poderoso a aumentar dicha presión, se hace indispensable apelar a los llamados carros de riego para verificar e\ rociado de las calles. Y si bien apesar de los chaflanes, no se encuentra medio para que los carros puedan estacionarse en cada encrucijada como habría sido lo conveniente, por lo menos la administración municipal tendrá en dichas encrucijadas un sitio apropósito para que en él se establezcan los dependientes encargados de vigilar este servicio y como punto de reunión de los operarios que lo han de llevara cabo. La conservación y entretenimiento de las vías urbanas requiere tres cosas igualmente esenciales, tales son el acopio de materiales depósito de polvo o barro y casillas, no sea más que de abrigo y refugio para el personal de peones camineros encargados de este servicio. Pues bien, para lo primero y lo segundo queda en la acera destinada a los peones cargados, entre su borde y la fila de arboles, el espacio suficiente, y las casillas de abrigo y guarda de útiles y herramientas, podrán levantarse por la administración de una forma elegante y ligera en los espacios vacíos de cada encrucijada. Lo mismo debe decirse con respecto al personal encargado del orden, seguridad y vigilancia asi de dia como de noche, del alumbrado público, limpieza diurna y nocturna, arbolado, casas de socorro y postes buzones; y lo mismo también en cuanto a los vigilantes de los postes e hilos telegráficos, debiendo añadir respecto de la telegrafía que hasta las pequeñas estaciones, cuando se establezca el servicio interior de las ciudades como a no dudarlo se establecerá, hasta estas estaciones cabrán holgadamente en las encrucijadas. En el centro de estas cualquiera que sea la disposición que se dé a su superficie podrán levantarse los reglones eléctricos, ese medio tan sencillo como económico e importante para que el vecindario y los transeúntes puedan medir el tiempo y adaptar a él sus tareas y atenciones.

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dos vías. Es evidente que las casas de una y otra acera no deben permanecer aisladas. Las relaciones de vecindad tan poderosas siempre y más especialmente en nuestros países meridionales esencialmente espansivos, exigen que se establezcan entre los habitantes de uno y otro lado de la calle comunicaciones fáciles y espeditas, y en cuanto quepa seguras, al través de la carretera. Para ser fáciles y expeditos deberán estos pasages ser asfaltados o tener otros suelos que no ofrezcan el menor tropiezo sin perjudicar tampoco el tránsito de carruajes. Para ser seguros deberán tener en mitad de la carretera un burladero o sitio de refugio vedado a los carruajes figuras 29 y 31. Estos pasages, atendida la especialidad de su objeto, como via vecinal, deberán repetirse en el centro de cada tramo de la calle, comprendido entre dos encrucijadas contiguas. La zona que forma la carretera de una calle de la propia suerte que las aceras antes que al servicio de la generalidad de ios transeúntes, lo está al de los vecinos de una y otra manzana, puesto que la calle antes que carretera general ha debido ser camino vecinal. De ahí es que los dueños de los edificios tienen un derecho inconcuso a abrir un pasage para carruaje desde la carretera al portal de su casa al través de la acera. Lo único que deberá exigirse a los que quieran hacer uso de ese derecho, es que los pasages que al efecto construyan, tengan un pavimento que sin dejar de ser adecuado al paso de las caballerías, no efrezca el menor inconveniente ni riesgo a los transeúntes.


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Creemos dejar cumplidamente demostrado que gracias a la extensión que las justas exigencias de la viabilidad han obligado a dar a los chaflanes en las encrucijadas, no solo quedan satisfechas estas exigencias, sino que además ofrecen a la administración municipal un medio seguro y cómodo de poder proporcionar a todas las industrias callejeras, que no por su humildad son menos respetables, atendidas las grandísimas utilidades que a las familias y a su economía prestan, puestos a^ropósito en que puedan ejercerse sin perjuicio ni molestia de nadie. Y es muy de notar que la administración municipal, al conceder estos puestos, por cuyo uso deberá recibir la competente retribución como compensasión digna de los sacrificios que las vastas atenciones públicas han de imponer al presupuesto municipal, es de notar, decimos, que al conceder estos puestos no quedan perjudicados ni desatendidos los servicios públicos que, como acabamos de ver, encuentran también en las mismas encrucijadas el sitio suficiente para ser debidamente atendidos. Una objeción se hará con visos de funcionamiento. ¿Cómo es posible, se dirá, que con solo el auxilio de esos espacios relativamente pequeños que en cada encrucijada deja libre la viabilidad pedestre y rodada pueda atenderse debidamente ese cúmulo de necesidades, tan numerosas como variadas, ora por su origen, ora por su objeto, que se experimenta en las calles de una gran ciudad? Esta objeción sin embargo lo único que podría probar seria que se ha sido parco en demasía al fijar la extensión de los chaflanes, puesto que en la hipótesis de la objeción quedaría en cada encrucijada una superficie menguada, insuficiente para responder a todos los servicios que de derecho y de justicia pueden y deben imponerse. No obstante, después de haberlo meditado hay que convencerse de que el argumento era más esnacioso que sólido. Si todos los servicios deDÍesen ser atendidos y satisfechos todas las necesidades simultáneamente, entonces el argumento estaría en su lugar, y seria necesario dar a las encrucijadas toda la e ansión que fuese indispensable para el indicado objeto, sin consideración de ningún género, porque ninguna debe tenerse cuando se trata de satisfacer las necesidades públicas. Más no es así. Las necesidades públicas no se acumulan todas en un mismo sitio ni a una misma hora, sino que se estienden por toda la población y se r r esentan a horas diferentes; tampoco ceben pues acumularse los medios de satisfacerlas, sino que por el contrario deberán irse distribuyendo entre varias encrucijadas, de suerte, no obstante, que esté al alcance de los vecinos y transeúntes sin verse en la precisión de recorrer grandes distancias. En este particular no cabe prefijar reglas, y como este importantísimo ramo del servicio público ha de estar al

cuidado de la administración municipal, esta en su reconocida prudencia y con el conocimiento que debe suponérsele de las necesidades locales, sabrá distribuir convenientemente entre varias encrucijadas los medios de atenderlas sin molestia del vecindario. De suerte que gracias a esta solución quedan en perfecta armonía todas las necesidades e intereses públicos y privados, los del vecindario estante y los del transeúnte, y tanto los del movimiento pedestre como los del ecuestre y rodado.

ILDEFONSO CERDA

ADVERTENCIA PRELIMINAR Des mismo modo que el censo de la población da idea de las personas comprendidas dentro de una porción de territorio; y así como la estadística de la riqueza rústica, urbana, pecuaria é industrial patentiza la clase, cuantía y valor relativo de las cosas; también se representan el enlace, combinación y acción mutua de las personas y de las cosas por el número, extensión y categoría de las vias de comunicación, descubre á primera vista una ley natural é indeclinable, á la que se halla subordinado todo sistema de comunicaciones, arrancando de la estancia del individuo y siguiendo gradualmente por todas las jerarquías urbanas hasta llegar á la que corresponda á la colectividad social más complexa. En todos los casos obedece la aptitud comunicativa de las agrupaciones humanas, y debe necesariamente obedecer, á lo que pudiera llamarse ley de irradiación; de la estancia ó habitación individual, en el hogar doméstico, a las habitaciones de los demás individuos de la familia en el propio hogar; de la casa rural á sus colindantes y los núcleos urbanos del municipio que la contiene y de los contiguos al mismo, del municipio (pueblo o lugar) á los limítrofes de igual categoría y á los núcleos urbanos de categoría inmediatamente superior i villas), los cuales se hallan, natural ó artificialmente, constituidos ya en cabezas de distrito o de confederación regional; de la villa o ciudad que posea tal capitalidad a las demás cabeceras de las confederaciones circunvecinas y n la ciudad erigida en capital de provincia; de esta capital a las de las provincias a estados fronterizos y a la que lo sea de toda la nación: y así sucesivamenteAplicando esta teoría, que es ley constante de los sistemas de comunicación, al conjunto de las vias de la provincia de Barcelona e invirtiendo el orden seguido en la precedente exposición, aparece la ciudad de Barcelona como capital de la provincia, como primera entidad urbana, como centro de irradiación general o como punto de partida de todos los caminos de primer orden, que son los que transcienden al territorio de las provincias limítrofes. Como tales deben considerarse los que van a Tarragona, a Lérida, a Andorra, a Francia por Berga, a Francia per Vich y a la provincia o ciudad de Gerona, marcándolos gráficamente sobre el mapa y expresando en las siguientes tablas pitagóricas el itinerario de sus respectivas distancias por kilómetros. Tomando después como nuevos puntos de partida las poblaciones más importantes de segundo orden (ciudades subalternas y villas), que se hallan situadas aobre las vias trascendentes a que se alude en el párrafo precedente, forman centros de irradiación las ciudades de Manresa, Vich y Mataró, y las villas de Villafranca, Martorell, Igualada, Sabadell, Berga y Granollers, consideradas

como entidades urbanas de categoría inmediatamente inferior a la de la capital de provincia, como cabezas de confederación regional y como centros de irradiación de los caminos que puden llamarse de •ieLjundo orden, cuyo objeto es el enlace de todas estas ciudades y villas entre sí, con la capitalidad primordial y con las de las provincias o estados limítrofes. Con arreglo a esta segunda categoría aparece en el mapa la delineación de los correspondientes grupos de vias y en las siguientes tablas la expresión numérica de las distancias por kilómetros, para los caminos que a continuación se enumeran y entre los cuales hay algunos comprendidos ya entre los de primer orden: De Villafranca a Barcelona, a Sitges, a Villanueva, a Tarragona, a Igualada y a Martorell; De Martorell a Barcelona, a Villafranca, a Igualada, a Manresa y a Sabadell; De Igualada a Barcelona, a Villafranca, a Lérida ya Manresa; De Sabadell a Barcelona, a Martorell, a Manresa, a Vich y a Granollers; De Manresa a Barcelona, a Martorell, a Igualada, a Cervera, a Berga, a Caldas de Montbuy, a Vich y a Granollers; De Berga a Barcelona, a Cardona, a Solsona, a la Seo de Urgel, a Puigcerdá, a la misma villa por la Pobla de Lillet, a Olot y a Vich; De Granollers a Barcelona, a Sabadell, a Manresa, a Vich, a Gerona y a Mataró; De Vich a Barcelona, a Sabadell, a Manresa, a Berga, a Puigerdá, a Camprodón, a Olot, a Hostalrich, a Gerona ya Mataró; De Mataró a Barcelona, a Granollers, a Vich, a Hostalrich y a Gerona. Con el fin de que se pueda apreciar debidamente lo que, para la completa realización del sistema hasta aquí bosquejando, posee ya la provincia, lo que necesita en conjunto y lo que todavía le queda por realizar en el ramo de caminos, se indican en el adjunto mapa general con la precisa distinción las vias de toda clase, así existentes como en curso de construcción y las que están aún en proyecto estudiado o pendiente de estudio.

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RESUMEN

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LOS PASOS PREVIOS A LA FUNDACIÓN DE UNA CIENCIA URBANIZADORA La obra teórica de Cerda se asemeja a un iceberg: lo que ha aflorado por el momento no llega probablemente ni a la mitad de la misma o, en todo caso y a juzgar por los indicios, lo que se conoce parece ser la parte menos sustanciosa. Dejando a un lado los numerosos trabajos suyos de los que sólo tenemos noticias indirectas o fragmentarias y centrándonos en su obra más conocida, pronto se constata que las 831 páginas del primer tomo y las 700 del segundo apenas constituían la antesala de la verdadera Teoría general de la Urbanización. En efecto, el plan de esta obra monumental se dividía en cinco grandes partes de las que solo se publicaron las dos primeras destinadas al análisis de: 1) la urbanización en general, poniendo especial énfasis en la historia, en los orígenes y el desarrollo, tanto de las urbes en conjunto, como de cada uno de sus elementos (tomo I). 2) la urbanización como un hecho concreto mediante el estudio estadístico exhaustivo de una ciudad determinada (tomo II dedicado al examen cuantitativo de Barcelona). En las tres partes que nos faltan, Cerda se proponía: 3) exponer "los principios generales, cuya aplicación habría de conducirnos a una urbanización perfecta" (1), es decir, el cuerpo central de lo que él llamaba "ciencia urbanizadora"; 4) deducir, a partir de dicha ciencia, las reglas prácticas, o sea, la técnica; 5). aplicar, a título de ejemplo, tales reglas al caso concreto de la reforma y ensanche de Barcelona. Al no haberse llegado a publicar el meollo de su obra, ignoramos qué entendía Cerda por ciencia urbanizadora —de momento sólo se dispone de alusiones a la misma, pero no de definiciones explícitas o de programas detallados — , y desconocemos asimismo cómo se hubieran estructurado dentro de ella sus distintos ingredientes —por ejemplo, las teorías elaboradas por él con anterioridad — y cómo se articulaba esa ciencia general con las aplicaciones técnicas concretas. Lo único que cabe, pues, analizar a fondo apoyándonos en los textos hoy accesibles, son los puntos de partida de esa ciencia y los instrumentos de que pensaba valerse para construirla. De las múltiples cuestiones que ya suscitan estos pasos previos a la fundación de una ciencia urbanizadora, solo abordaremos aquí, y someramente, las siguientes: a) la posibilidad y conveniencia, según Cerda, de una ciencia urbanizadora, b) la necesidad de una terminología rigurosa: el

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concepto de urbanización, c) la historia como guía de la ciencia urbanizadora, d) el análisis dialéctico y analógico de la .urbanización en general, e) el análisis cuantitativo de una urbe concreta, f) el salto del análisis a las propuestas. Para entrar en materia ya solo me resta advertir que la expresión de Cerda "ciencia urbanizadora" se emplea aquí para denominar ese ignoto conjunto de teorías con que él se proponía describir, explicar y transformar la realidad urbana. Es decir, hago uso de esa expresión sin tener ya ¡deas claras acerca de las condiciones que un hipotético conjunto de conocimientos tendría que cumplir para merecer el nombre de ciencia urbanizadora. Lo que sí me parece claro ahora es que la expresión "ciencia urbanizadora" es más apropiada para designar lo que Cerda se traía entre manos que la de "ciencia urbana" empleada por míen anteriores ocasiones. La razón reside en el sentido más circunscrito a cuestiones de carácter material y constructivo del adjetivo "urbanizadora". Más precisiones al respecto se dan más adelante en el apartado que se dedica al concepto de urbanización. Por otra parte, el afán de desplegar ante el lector los principales pasos dados por Cerda en dirección a esa desconocida ciencia urbanizadora. me obliga a tratar muy por encima enjundiosas cuestiones a las que dedicó mucho más pensamiento del que aquí quepa reflejar. Por eso, ni siquiera aspiro a dar un resumen de sus ideas fundamentales acerca de la historia, la estadística o la terminología; me limito a señalar los grandes campos y a destacar en cada uno ciertos aspectos que me han llamado la atención. Quiero dar a entender, en suma, que no estoy en condiciones de ofrecer una visión sistemática y ( coherente que aspire a ofrecer la quintaesencia de la obra de Cerda. Para ello nos faltan muchos años de investigación y, sobre todo, de meditación y práctica profesional.

La posibilidad y conveniencia de una ciencia urbanizadora En principio yo diría que hay dos maneras de creer en la posibilidad de una ciencia urbanizadora. En una, el creyente posee una visión simplista de la ciencia y de la urbanización y no siente, por lo tanto, el menor empacho en afirmar que el tema puede ser tratado y definido científicamente. En la otra, se tiene fe en dicha posibilidad a pesar de ser consciente de la inaudita complejidad del asunto. Cerda pertenecía al segundo tipo de creyentes.

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Este artículo corresponde al Texto definitivo de la conferencia dictada por Arturo Soria en la Universidad de Barcelona, dentro del ciclo organizado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con motivo de la exposición conmemorativa del centenario de la muerte de Ildefonso Cerda, en mayo-junio de 1976.


En síntesis, le parecía posible construir una ciencia, y no una ciencia cualquiera, sino una de validez prácticamente universal en sus principios de carácter más general. Para evitar los malentendidos que esta presunta validez universal puede despertar hoy, es preciso recalcar otra vez que sólo se debia referir a los principios de carácter más general —a los métodos de análisis por ejemplo — pues, por otro lado, a Cerda tampoco se le escapaba que "se verifica en las urbes lo que en los demás individuos de todas las especies animales y vegetales: cada urbe individual tiene los mismos elementos que las demás, y sin embargo, no hay una sola entre el sin número de las que forman la economía urbana del universo, que se parezca a ninguna de las demás". "Vías e intervías (manzanas); he aquí la materia ex qua que entra esencialmente en la formación de la urbe, y sin embargo, con solos estos dos elementos se han formado, se forman y se formarán siempre urbes infinitas que no se parezcan unas a otras, sino que cada una de por si presentará su fisonomía peculiar, su tipo especial y su manera de ser distinta" (1,681-2). De hecho, Cerda se atuvo a este símil biológico y eo su Teoría general de la urbanización estudió primero los rasgos definitorios de ia especie —la urbanización en general— y luego abordó el análisis exhaustivo de las características concretas y peculiares de un individuo de la especie: Barcelona. La conveniencia, o casi urgencia, de materializar esa posibilidad de fundar una ciencia urbanizadora la considera evidente dada la importancia del tema. Al practicar, como decía él, "una verdadera disección anatómica, de todas y de cada una de (las) partes constitutivas" de la ciudad, creyó sorprender "in fraganti la causa primordial de ese malestar profundo que las sociedades modernas sienten en su seno, y que amenaza su existencia" (1,12). A su modo de ver, dicho malestar tenía su origen en el gran desfase entre las necesidades de los individuos y lo que "el organismo de nuestras ciudades podía dar de si para satisfacerlas", siendo tan "incompleto en sus medios, mezquino en sus formas, siempre restrictivo, siempre compresor" de modo que "aprisiona y mantiene en constante tortura a la humanidad" (1,12-3). La existencia e importancia de dicho desfase era indiscutible; lo que ya resulta dudoso es que fuera "la causa primordial" de los problemas sociales. Aparte de la influencia que en esta opinión jugara la tosca ideología entonces usual en España — que, por ejemplo, no era muy consciente en general del doble filo del liberalismo económico — , aquí se dejó llevar probablemente, como en otras ocasiones, por su experiencia de la ciudad de Barcelona, donde las condiciones sanitarias y de vivienda eran tan rematadamente

malas que cabía llegar a ver en ellas la raíz de los males sociales. De acuerdo con esta creencia, inexacta pero explicable, la urbanización era para Cerda la materia "de mayor importancia de todas cuantas puedan surgir en el seno de las sociedades" (1,20-1) y, cuanto más importante se considere la urbanización y más conciencia se tenga de su complejidad, más necesario resulta disponer de un análisisi científico que penetre en los recovecos de dicha complejidad, que objetive las intuiciones y juicios apriorísticos y siente bases firmes y generales que permitan justificar las medidas concretas que se propongan o, al menos, reducir el carácter arbitrario de las La necesidad de una terminología rigurosa: el concepto de urbanización Ahora bien, la extraordinaria importancia que Cerda daba a la urbanización también tenía mucho que ver, dejando a un lado todo lo anterior, con la concepción extremadamente amplia que de ella tenía. Para él se trataba de "un hecho que ha asistido a la humanidad en su cuna, que le ha acompañado en su niñez, como en su mocedad, en sus adversidades y en su auge, y que la seguirá constante como una compañera y aniga en todas sus vicisitudes; hecho que por consiguiente abarca todos los siglos, todas las razas, todos los pueblos, todaslas edades, todas las épocas" (1,32). La razón de que así fuera se halla en que para Cerda la urbanización tiene su origen en la necesidad de albergue y la causa de su desarrollo reside en la sociabilidad del hombre. Como la necesidad de albergue era en su opinión "inherente a la misma naturaleza del hombre" (1,38) y la sociabilidad constituía un "impulso irresistible" que arrastra al hombre "invenciblemente a buscar la compañía y ayuda de sus semejantes" (1,44), allí donde hay hombres hay urbanización en el sentido que a esta palabra le daba Cerda. De ahí que llame "urbe" a "cualquier grupo de edificios que estén en recíproca e inmediata relación entre sí" (1,465), e incluso a tan solo dos albergues que se auxilian mutuamente (1,44). Bajo tales frases late la concepción de que la esencia de la urbanización no se halla en los elementos de la misma, ni en la forma, ni en el tamaño, sino en las relaciones entre los elementos y en las necesidades humanas. Por poner el acento en esas relaciones, pudo escapar en parte a la tradicional disyuntiva de explicar lo complejo por lo simple o lo simple por lo complejo y ganar un grado de abstracción tal que no sentía inconveniente por ejemplo en llamar urbe a un "conjunto de habitaciones formado por naves, en que, como sucede en algunos puntos

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Para él, la urbanización era un hecho que "se presenta admirable por su complejidad" (1,32), era "jeroglífico" (1,482), un "verdadero laberinto" (1,562), un "mare-magnum de personas, de cosas, de intereses de todo género, de mil elementos diversos" (1,29). ¿Qué le hacía, pues, concebir la esperanza de convertir a un jeroglífico o mare-magnum en el objeto central de una nueva ciencia?. Probablemente la clave esté en su rotunda negativa a admitir "el capricho como razón... de ser en ninguna de las cosas que en las urbes acontecen" (1,541). O como decía en otro pasaje, "eso que se llama casualidad, si es admisible para explicar algo, que lo dudamos, no podrá nunca bajo ningún concepto explicarnos satisfactoria y filosóficamente lo que el hombre ha hecho. Lo que sucede es, que la investigación de las razones y causas de la existencia de una cosa, no se presenta siempre a la mano, exige estudio, y la pereza que rehuye el trabajo de la investigación, se aviene fácilmente a todo, y se da por satisfecha invocando el acaso" (1,213-4). Partiendo, pues, de lo que la urbanización no es un hecho hijo del acaso, Cerda supuso que tenían que existir relaciones entre sus elementos y que estos obedecerían a principios, leyes y reglas. Esta actitud básica de Cerda no difería sustancialmente de la adoptada pocos años antes por Augusto Compte en su Curso de filosofía positiva (1830-42) donde afirmó que "el carácter fundamental de toda filosofía positiva consiste en considerar todos los fenómenos como sujetos a leyes naturales invariables, cuyo descubrimiento y reducción al menor número posible es el objeto de todo nuestro empeño". Y llamo la atención sobre esta coincidencia con Compte porque en el positivismo pudiera hallarse la base filosófica de ciertos aspectos de la obra de Cerda (2). Otra importante hipótesis de partida era la de que, una vez conocida una urbe, "se conocen todas en sus elementos constitutivos y formales" (11,2). En parte, basaba tal convicción en el hecho observable de que la nueva civilización industrial, al expandirse, iba difuminando diferencias y que las tendencias ya entonces imperantes apuntaban más a la uniformidad que a la diversificación. Por otra parte es de destacar que lo común no era, según Cerda, el tipo de vida o de cultura, sino los "elementos constitutivos y formales" de esos "agrupamientos de moradas enlazadas por vías firmes... construidos hoy y ordenados en todas partes bajo reglas, formas y disposiciones análogas, por no decir idénticas, ya que ni la diferencia numérica de población, ni algunas variaciones en los detalles, ni el mayor o menor lujo y grandiosidad, pueden establecer especies ni categorías diversas a los ojos del hombre filósofo y desapasionado, y que en esta materia debe ser verdaderamente cosmopolita" (1,210).

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opinión, una terminología y una simbología claras ahorran tiempo, esfuerzo, viajes, pasos en falso; facilitan, en suma, el funcionamiento de la urbe. Como explica en un largo pasaje, el habitante de la ciudad se encuentra a cada momento en la necesidad de designar algo de lo que constituye la urbe y si "las palabras, divisiones y signos empleados, son de tal naturaleza que revelan y patentizan desde luego todas las calidades intrínsecas y circunstancias extrínsecas de lugar o situación... todos los actos de la vida urbana de ese hombre habrán de ser mucho más certeros, expeditos y prontos, y el funcionamiento, por consiguiente, inmensamente más fácil, cómodo y espontáneo, que si las palabras, signos y divisiones no tienen esa correlación o analogía con la idea a cuya manifestación se dedican" (1,466). Por lo visto, partiendo de estas ideas, concibió, entre otras cosas, todo un ingenioso sistema de referencia para racionalizar el modo habitual de localizar un edificio, calle o barrio dentro de una gran ciudad, sistema que probablemente se complementaría con la instalación de un reloj eléctrico en cada esquina. Con el doble fin, pues, de crear una terminología científica y de elaborar un indicador urbano o sea, un "repertorio de las divisiones, nombres, medios y signos convencionales empleados para expresar, distinguir y designar, así los grupos urbanos en su conjunto, como en todas y cada una de sus partes" (1,465), Cerda examinó todo el vocabulario usual referente a cuestiones urbanas estudiando la etimología y razón de ser de cuanta palabra y nombre propio se le atravesó en su camino y buscando términos que fuesen tan expresivos por sí mismos que, a ser posible, no requirieran definición adicional. Y cuando el uso de ciertas palabras habituales le pareció injustificado o cuando no pudo encontrar términos que se adecuasen a las nociones que quería expresar, forjó neologismos. Entre ellos, el que más éxito ha tenido es el de "urbanización". Para dar una idea de la minuciosidad y rigor con que Cerda se ocupó de las cuestiones terminológicas y para perfilar más su concepto de urbanización —que resulta clave para delimitar el campo de acción de su ciencia urbanizadora — resumiré en unas cuantas frases las largas consideraciones que le condujeron a castellanizar la palabra latina urbs. Tal como señalábamos atrás, Cerda deseaba encontrar una palabra que designase cualquier tipo de asentamiento humano, una palabra "abstracta y genérica que abarcase en sí y bajo una común denominación todos los diversos grupos, sin clasificarlos y sin ponerlos en odioso parangón" y que, a la vez, hiciera "absoluta abstracción de los moradores" (1,501), es decir, que se refiriera más bien a la "materialidad de las construcciones".

Sin embargo, la mayoría de los términos entonces usuales sólo cumplía una de las dos condiciones. Los que no llevaban implícita una idea de jerarquía — como población — , eran ambiguos por emplearse para designar indistintamente a los habitantes y al conjunto de los edificios y los que hacían abstracción de los moradores expresando fundamentalmente la parte material —como villa o ciudad— resultaban anacrónicos por hacer referencia a privilegios antiguos: "¿cuántas villas hay hoy que son mayores y bajo todos los conceptos más importantes que algunas mal llamadas ciudades? ¿cuántas ciudades hay que tienen menos desarrollo que un pueblo?" (1,479). En el caso de la palabra "ciudad", también fueron razones etimológicas las que le aconsejaron desecharla. La palabra latina civitas era tan anfibiológica como lo es población en castellano, y otras muchas palabras de igual raiz, como civilis o civilitas, no se refieren para nada a "la materialidad de las construcciones", sino más bien a cualidades o preeminencias de los ciudadanos (1,486). Solo la palabra urbs designaba en latín con carácter exclusivo la parte material de la ciudad y eso explica que a los habitantes los llamaran ciudadanos y no "urbanos". La castellanización de urbs dio lugar a urbe y al acto de convertir en urbe un campo abierto o libre lo denominó urbanización, así como al resultado de dicho acto. Curiosamente, mientras urbanización ha conservado el sentido que Cerda le atribuyó, la palabra urbe ya no designa hoy en el uso corriente un grupo genérico de edificios relacionados entre sí, sino que tiene la connotación de gran ciudad. En cualquier caso y al margen de los usos actuales, lo cierto es que puede arrojar luz sobre lo que Cerda debía entender por ciencia urbanizadora, el tener presente que con la palabra urbanización él quería expresar la parte material de una urbe y las relaciones de dicha parte material con los habitantes, y que su objetivo declarado fue estudiar de acuerdo con qué sistema se forma una ciudad y cómo se organizan y funcionan los elementos materiales de la misma, para lo cual, como es lógico, tuvo que ocuparse y profundizar en muchas cuestiones aparentemente alejadas de la estricta materialidad de una urbe, pero sin las cuales esta no podía entenderse. O sea, la ciencia urbanizadora de Cerda no era probablemente ni sociología, ni economía, ni historia urbana —aunque acudiera a ellas — , sino más bien, y tal como se titulaba la memoria del plan de Reforma y Ensanche de Barcelona, una Teoría general de la CONSTRUCCIÓN de ciudades En la imposibilidad de dar ni siquiera una remota idea de la cantidad de matices que tuvo en cuenta antes de dar una definición o de introducir un neologismo por más que hoy resultaría altamente instructivo ante la avalancha de jerigonza técnica

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de la China, viven y se comunican y se prestan recíprocos auxilios un gran número de familias que llevan allí la misma vida que pudieran llevar en un agrupamiento de casas fijas y sólidamente construidas y en recíproca combinación" (1,202). Este tipo de razonamiento abstracto capaz de equiparar un conjunto de naves a un conjunto de casas y al que dan ganas de ponerle la etiqueta de estructuralista por el énfasis que pone en las relaciones, no le hacía perder de vista a Cerda que lo fundamental era el hombre y por eso tampoco tenía empacho en afirmar que "para la urbanización, la forma es nada, la satisfacción cumplida y adecuada de las necesidades humanas es todo" (1,50). Esa misma preocupación por el hombre es la que hace considerar inseparable la teoría y la práctica y atribuir a la ciencia urbanizadora la función de enseñar "lo que ha de ser una urbanización perfecta, para responder cumplidamente a las necesidades, a la conveniencia, a las justas aspiraciones de la humanidad, precaviendo asimismo las lamentables aberraciones, las contradicciones absurdas, los gravísimos perjuicios que encierra en su seno la urbanización actual, remora funesta del desarrollo físico, moral e intelectual del hombre a quien da asilo y hospedaje" (1,199-200); o dicho con un símil médico, "el estudio y conocimiento de una afección serían cosas inútiles, si no nos condujesen al conocimiento y aplicación del remedio" (1,17). Así pues, Cerda concibió la urbanización con un criterio tan amplio que englobaba todo asentamiento humano y abordó su estudio combinando un alto grado de abstracción con unas miras prácticas, humanitarias y sociales. El carácter de esa combinación tan poco usual entre abstracción y espíritu práctico y pragmático cabe precisarlo algo más señalando que Cerda no era un teórico con inquietudes prácticas, sino un ingeniero y hombre de acción que se exigió a sí mismo en cada proyecto que emprendió una teoría que lo justificara y que, al mismo tiempo, lo trascendiese y generalizara. De ahí nace que ni le pasara por la cabeza la ¡dea de teorizar por teorizar y que la suya fuera una teoría abocada a la práctica: "al lado de la ciencia y en pos de ella, va el arte que la hace realizable" (1,17). Y esta estrecha relación entre la ciencia y el arte, entre la teoría y las aplicaciones se dá en Cerda hasta en las cuestiones referentes al lenguaje. Por un lado, era consciente de que no hay ciencia sin un uso riguroso del lenguaje, sin la creación de una terminología precisa que defina inequívocamente los conceptos utilizados. Pero no fue solo el rigor la causa de su interés por el lenguaje y, en general, por los signos; hubo también otra más pragmática que, además de ser bastante original, refleja el inaudito ímpetu racionalizador de que estaba poseído: en su


La historia como guía de la ciencia urbanizadora "Hoy se puede asegurar, —escribió Augusto Compte a mediados del XIX— que la doctrina que haya explicado suficientemente el conjunto del pasado obtendrá inexorablemente la presidencia mental del porvenir". Cerda, a quien el espíritu práctico no le impidió percatarse de la importancia de la historia, dedicó mucho tiempo y esfuerzo a comprender y explicar el pasado de la urbanización y no es arriesgado afirmar, siguiendo a Compte, que la vigencia de algunos puntos de su obra no es ajena a su comprensión de la historia que, como ha señalado Francoise Choay, (3) es la que le permitió captar la especificidad de la era que para las ciudades se abrió con la revolución industrial. 0 sea, que fue su interés por la historia lo que le permitió plantear una ciencia con visión de futuro. Tal como explica la citada Francoise Choay. la actitud de los urbanistas ante la historia ha sido, por lo general, bastante pobre. Unos, los que ella llama culturalistas, han visto en el pasado un arsenal de modelos a los que, en mayor o menor grado, intentaron dar un valor absoluto pese a haber periclitado la sociedad en que nacieron.

Otros, los progresistas, preocupados en combatir anacronismos, han despreciado o ignorado hasta hace muy poco la historia, lo que explica el inane y vacuo futurismo de ciertas de sus propuestas. Una de las contadas excepciones que escapa a ambas actitudes es Cerda que, además de tener un concepto amplio de la urbanización, se preocupó de encajar a ésta en la historia —y no precisamente por nostalgia del pasado— y de' convertir a la historia en un instrumento tan fundamental e imprescindible para la ciencia urbanizadora como Compte consideró que lo era para la sociología. Y es que comprendió que no hay manera de prever y planificar de cara al futuro sin recurrir a la historia. A falta de espacio para abordar aquí la concepción que de la historia tenía Cerda, me detendré tan solo en una cuestión en la que su visión histórica se mostró especialmente certera y que merecería hoy reconsiderarse. Como ya apuntamos antes, la causa primera de la urbanización era, en su opinión, la necesidad de albergue y, si se había desarrollado gracias al "instinto de sociabilidad" (1,45), la civilización, a su vez, debía su desarrollo al de la urbanización. Mientras "la urbanización tiene caracteres y fundamentos materiales y estables que la hacen permanente y duradera" (1,173), la civilización encuentra menos obstáculos para evolucionar y, al hacerlo, plantea nuevas exigencias a la urbanización. Es en esos desfases, en ese tira y afloja entre la civilización y la urbanización donde centra Cerda su atención y de donde extrae jugosas lecciones, especialmente la de que la urbanización que no se adapta a la nueva civilización por ella engendrada, fenece o languidece tarde o temprano. El método que siguió Cerda para hincarle el diente a tema aparentemente tan inabordable o difícil como el de las relaciones entre civilización y urbanización fue caracterizar las civilizaciones por el medio de transporte imperante en ellas y, a continuación, estudiar la influencia de éstos en las vías, en las manzanas, en las casas y en el conjunto de la urbe examinando las nuevas posibilidades que ofrecían, así como las reformas que tuvieron que experimentar las ciudades al pasar de la locomoción pedestre a la ecuestre, de la ecuestre a la rastrera, de ésta a la rodada y de la rodada a la perfeccionada, es decir, a la de vapor, al ferrocarril. Es con esta perspectiva con la cual Cerda comprendió claramente que la "nueva civilización... montada en el vapor y armada de la electricidad" (1,15) exigía una urbanización igualmente nueva y que por lo tanto era, "preciso y urgente escogitar los medios conducentes a transformar y convertir la urbanización actual, que más o menos adecuadamente responde a las necesidades de la vialidad rodada ordinaria, en

otra urbanización que responda igualmente, más por completo, más acertadamente a las de la viabilidad perfeccionada con todas sus circunstancias y consecuencias" (1,813) pues, en su opinión, fundada en lo ocurrido con otros medios de tansporte, "la locomotora acabará por urbanizarse, y no queremos decir domesticarse e individualizarse, a fin de evitar que los hombres poco reflexivos y superficiales nos tachen de escribir una nueva novela del Mundo tal cual será" (1,811). Dar un paso más en este fructífero camino abierto por Cerda y examinar a fondo la decisiva influencia que el automóvil ha tenido en las más dispares facetas de la urbanización contemporánea es algo que todavía está por hacer y que, en mi opinión, valdría la pena. Señalemos, antes de abandonar este tema, que si el recurso a la historia para estudiar las relaciones entre medios de transporte y estructura urbana — relaciones que, por cierto, cada vez se consideran más importantes — , fue un acierto, otras incursiones históricas no fueron tan afortunadas por predominar en ellas excesivamente la tabulación racional, es decir, la reconstrucción o reinvención del pasado a partir de unos supuestos ficticios pero que él considera racionales y en consonada con la naturaleza humana. Pero, en cualquier caso, merece destacarse que la historia estuvo casi siempre presente en los análisis de Cerda ya que, en su opinión, en la historia de la urbanización "aprenderemos los elementos constitutivos que forman su ser, los principios fundamentales sobre que descansa, y los medios que deben emplearse para que la humanidad que por su naturaleza y a impulsos de un instinto irresistible, busca su dicha y su bienestar en los grandes núcleos de población, no encuentre en ellos su tortura, su degeneración física, su aniquilamiento moral e intelectual" (1,32). No era poco, pues, lo que esperaba de la historia y por ello no fue poca la atención que le prestó. El análisis dialéctico y analógico de la urbanización en general El estudio de la urbanización de su época lo emprendió Cerda desde dos puntos de vista complementarios: a) como un hecho general, b) como un hecho concreto. Para abordar el estudio de la urbanización en genral o, mejor dicho, de una urbe genérica — bajo la cual se adivinan a menudo rasgos propios de Barcelona —, Cerda desarrolló un interesante método de análisis dialéctico y

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que sufrimos, entresacaré tan solo unos pocos ejemplos más de sutilezas terminológicas. Una distinción que sería conveniente recordar es la que hizo Cerda entre vía y calle. Vía es el espacio especialmente acondicionado para el movimiento y calle es el conjunto de la vía y de los edificios a ella adyacentes. Y el matiz no es gratuito. Cerda, de acuerdo con su definición de calle, era consciente, a diferencia de no pocos ingenieros de tráfico actuales, que ésta había de servir, tanto a la circulación como a las viviendas y que, dar preponderancia a la función de paso, podía acabar con las otras funciones que ha de satisfacer la calle y que son igualmente importantes. Considerando a las vías como elementos determinantes de la red urbana (11,691) a las manzanas las denominó intervías, expresión que refleja perfectamente dicha idea, como el propio Cerda se encargó de resaltar: "la palabra intervías grafía con notoria sencillez la posición del espacio a cuya significación la hemos aplicado, y revela desde luego, no sólo la manera de ser de ese espacio, sino también el origen y causa de su existencia" (1,365). Esa admirable y difícil búsqueda de términos técnicos que fueran sencillos y significativos por sí mismos le condujo, entre otros aciertos, a bautizar con la expresiva palabra de trituración el proceso especulativo que conduce a solares y viviendas cada vez más pequeñas y a denominar estratos a los pisos de las casas.


urbanización - las urbes deben su origen, su ser y su existencia presente a la "gran vialidad universal" (1,272) - y sin el cual ésta languidecería porque una urbe siempre recibe de la humanidad "mucho más de lo que pueda transmitirla" (1,338). constantemente a la noción de vida era, además, en su opinión, el rasgo distintivo de la nueva civilización industrial y mercantil. La suya ya le parecía "una época en que el movimiento prevalece en todo —en otro lugar lo denomina "el rey de la época" (1,533) —, en que la humanidad se agita de una manera incesante y febril en las campiñas y en las urbes, en que el tiempo se cuenta por segundos y por miriárnetros las distancias, épocas en fin en que todo se toma en cuenta, todo se calcula y aprovecha" (1,563). Estrechamente unida a esa filosofía del movimiento iba una concepción dialéctica de la vida del hombre que, a efectos urbanizadores, la veía como una alternancia continua del movimiento al reposo y de la sociabilidad a la soledad. Donde mejor se refleja y explícita dicha concepción, que subyace a todo su análisis de los espacios urbanos, es quizás en el siguiente párrafo: "La vida del hombre se compone de una sucesión consecutiva de alternativas, ora de movimiento, ora de reposo, ora de comunicatividad y ora de aislamiento. Una situación misma, continuada demasiado, nos fatiga, nos aburre, altera las condiciones de salud de nuestro cuerpo, cuyas fuerzas destruye, y tal vez aniquila para siempre. Los cambios y alternaciones sucesivas y convenientes entre las diversas situaciones propias de nuestra naturaleza, nos alegran por el contrario, nos reaniman, nos vigorizan. El movimiento nos predispone admirablemente para la quietud, así como la quietud nos habilita para el movimiento; de la propia suerte también, el aislamiento y la soledad nos preparan y disponen para el trato del mundo, como el trato y roce del mundo nos hace esperar, apetecer y buscar la soledad" (1,442-3). La traducción a términos espaciales de estas diadas de estados mutuamente excluyentes pero absolutamente complementarios, era para Cerda una función primordial del técnico urbanizador. Y en su análisis de una urbe genérica, armado de estas diadas, procede a un examen sistemático de los espacios destinados al movimiento y a la estancia, a la sociabilidad y a la soledad, a la comunicación y al aislamiento. En este examen, la calle, considerada como conjunto de vía y edificios adyacentes, es como la síntesis dialéctica de movimiento (vía) y estancia (edificios) y la propia vía es simultáneamente para Cerda un medio de comunicación y un medio de aislamiento del intervías: "las vías todas, cualquiera que sea su naturaleza y jerarquía, siempre producen con sus intersecciones o

incidencias el aislamiento de espacios más o menos dilatados que circunscriben" (1,367). Por más que a veces pueda parecer Cerda un obseso del movimiento y la comunicación, lo cierto es que, consecuente con su concepción dialéctica, las nociones de estancia y aislamiento son tan importantes en su obra como las contrarias. De ahí que, por ejemplo, considerara también al aislamiento como la "primera necesidad de que no prescinden nunca, ni pueden prescindir el individuo y la familia" (1,390). Dehecho, loqueguiasuanálisisylohace fructífero es la búsqueda de polos opuestos y complementarios y su obra de proyectista, basada en dicho análisis, puede interpretarse desde luego como un ambicioso intento de alcanzar una síntesis dialéctica entre movimiento y estancia, entre sociabilidad y soledad, entre comunicación y aislamiento, entre vías e ¡ntervías, en suma, entre ciudad y campo. Es a esta compleja síntesis dialéctica a la que se refiere en la conocida frase de "rurizad lo urbano: urbanizad lo rural" que plantó en la misma portada de la Teoría general de la urbanización. La búsqueda de esas diadas a todos los niveles — a nivel regional o al de una vivienda— le conduce a formular analogías que son el complemento de ese peculiar método analítico suyo que nos hemos atrevido a bautizar de dialéctico pese a no usar él dicha palabra. La importancia que tienen las analogías en la obra de Cerda se puede explicar también de la siguiente manera: cuando establece analogías entre una venta en un camino y una urbe, entre el pasillo de una casa y una calle, entre el solar o campo de asentamiento de una casa y la comarca o campo de asentamiento de una urbe, lo que está haciendo en realidad es ver funciones iguales bajo formas o materializaciones distintas. Desde este punto de vista, cabe considerar las analogías como un subproducto más de su gran capacidad de abstraer lo general a partir de lo concreto. Tras inventariar todos los elementos constitutivos de la parte material de una urbe genérica, considerándolos como "entidades inorgánicas" o como "cuerpos inertes", pasa, en una segunda fase, al "examen de las funciones que en su conjunto y en cada uno de sus detalles ejercen todos esos elementos" (1,592). Como decía el propio Cerda, "después de conocida la urbe en su actual estado, vamos a instalar en ella al hombre que ha darle vida, para hacerla servir como instrumento de sus proyectos, como medio de satisfacer sus necesidades" (1,595). Instalar al hombre en la urbe consistía en estudiar el funcionamiento o "las relaciones recíprocas entre el contenido (población) y el continente" (11,4). Dichas relaciones fueron objeto de un doble análisis: en el plano de la urbanización en general www.faximil.com

analógico y, para enfrentase con la urbanización como un hecho concreto, acudió al análisis estadístico y cuantitativo que será objeto de nuestra atención en el apartado siguiente a éste. El objeto principal de ese primer análisis de la urbanización como un hecho general fue lo que Cerda llamaba la parte material o continente que "se presta con mayor facilidad al análisis... tanto más, cuanto que para su examen no era necesario descender al concretismo; cosa no tan fácil respecto del vecindario, cuyas circunstancias y manera de ser reclaman un estudio más fijo, más determinado y particular" (11,2). Le parecía, pues, que el continente se presta más a un análisis general y que el contenido o población, ya se le considere en sí, ya en sus relaciones con el continente, requiere un análisis particular en cada caso. Ese análisis general del continente tiene, como tantas otras cosas de su obra, un aparente carácter trivial. El mismo se encarga repetidas veces de señalar que sólo se propone "inventariar todos cuantos objetos encontremos en los actuales centros de población" (1,307), "sin más auxilio que el de la inspección ocular" y sin sentar doctrina, pues para ello "tendríamos que pedir sus principios a una ciencia que todavía no hemos determinado, o sus preceptos y reglas a un tecnicismo que no conocemos aún" (1,355). A falta, pues, de esa ciencia, adopta el punto de vista de un hipotético excursionista que recorre una urbe genérica de fuera hacia dentro (primero la comarca, luego los suburbios y, por último, el propio núcleo urbano), que va de lo general a lo particular o del conjunto a los detalles (antes de ocuparse de los elementos de la urbe, estudia, por ejemplo, la forma de la misma), y que inicia su inspeccción ocular por el exterior dejando el interior para una segunda aproximación (primero las vías y luego los ¡ntervías, o primero los medios de aislamiento del intervías, del solar, de la planta de la casa y luego lo demás). Sin embargo, por debajo de este procedimiento, tan elemental a primera vista, y dando trabazón al prolijo inventario, fluye toda una filosofía del movimiento y un poderoso y original método de análisis. La amplia concepción del movimiento que sustenta su análisis de la urbanización en general — y que aquí sólo esbozaremos— le lleva incluso a considerar la urbe como una estación "de la gran red viaria que cruza la superficie de nuestro globo" (1,338), como un "gran apartaderp de la vialidad universal" (1,596) y, en ese sentido, no tiene inconveniente en decir que la ciudad "es como la venta en un camino, como el parador en una gran carretera, como la estación en un ferrocarril, como el puerto en el mar" (1,596). Diríase que para Cerda en el principio era el movimiento, un movimiento que recorre y vivifica el mundo, un movimiento que es previo a la

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El análisis cuantitativo de una urbe concreta El análisis de la urbanización como un hecho concreto y de su funcionamiento lo emprendió Cerda recurriendo a la estadística, a ese "arsenal inagotable de razones contundentes e irresistibles, a que han acudido con feliz éxito todas las ciencias sociales de aplicación práctica" (11,2-3). Así pues, tal como da a entender en esta frase y a diferencia de lo que ocurrió en otros campos, no tuvo que partir de cero en las cuestiones estadísticas. Es más, cabe lanzar la hipótesis de que si no pudo llegar tan lejos en dichos estudios, fue gracias a que recogió la experiencia acumulada antes por Pascual Madoz y Laureano Figuerola. Madoz había traducido en 1835 la Estadística de España de Moreau de Jones y en 1845 inició la publicación de su propio y monumental Diccionario geográfico, histórico y estadístico de España. Poco después, y tras tres años de trabajo, Laureano Figuerola publica una ambiciosa Estadística de Barcelona en 1849 que, como él mismo se encarga de destacar, supone en relación al trabajo de su amigo Madoz, una reducción del campo abarcado y un considerable avance en el terreno estadístico: "Madoz hace el retrato de Barcelona; yo intento escribir su fisiología. Madoz describe siempre y a veces enumera; yo enumero siempre y describo muy poco" (4).

El paso siguiente, de la enumeración a la argumentación estadística, y apoyándose en un principio en los estudios de su amigo Figuerola, lo da a Cerda, pues, en contra de lo que pudiera parecer al lector superficial, el tomo II de la Teoría general de la urbanización, no es una mera acumulación de datos, sino una manera contundente de verificar hipótesis o de demostrar de modo irrebatible hechos controvertidos, como, porejejmplo, que en 1856 a los obreros de Barcelona les era imposible subsistir con los jornales entonces vigentes. Según cuenta un anónimo redactor de la Revista de Obras Públicas (III,435), Cerda al observar las enormes diferencias en natalidad, mortalidad y vida media existentes entre los moradores de las distintas ciudades y comprobar que las peculiares circunstancias de clima, costumbres y educación usuales en cada una no bastaban para explicarlas, sospechó que la causa podía radicar en las muy diversas condiciones de las viviendas. Del intento de verificar esta sospecha o hipótesis arrancan, al parecer, sus grandes investigaciones estadísticas. Ya en su primer tanteo conocido de estudio de este tipo —en las Noticias estadísticas referentes al plano topográfico de los alrededores de Barcelona (1855)— aflora el tema y, casi cabría decir que los datos reunidos en torno al mismo son de los pocos que Cerda no tomó de la Estadística de Barcelona en 1849 de Figuerola. Sea como fuere, lo cierto es que el análisis de la influencia de las viviendas y de su distribución en el espacio sobre la mortalidad es uno de los temas centrales de sus trabajos estadísticos que, simplificando, cabe agrupar en dos grandes líneas: — estudio cuantitavito del funcionamiento, es decir, de las relaciones entre continente y contenido. Dentro de dicho estudio ocupaban un lugar importante las relaciones entre mortalidad y vivienda, palabra esta última que a Cerda le parecía muy significativa y adecuada por dar a entender que el albergue del hombre "es su vida y el complemento de su ser" (1,39). — estadística económica de la población, "en que, por clases sociales, se expusiese la manera de vivir cada una de ellas, con sus medios, recursos y gastos, sus entradas y salidas, su cargo y data, con su correspondiente déficit o residuo" (II,557). El continente o parte material de Barcelona, lo estudió con un criterio casi topográfico dividiéndolo en planta y alzado. La planta la constituían las vías e intervías y el alzado lo formaban los edificios. Las 440 vías y las 42 plazas de Barcelona más las 108 vías y las dos plazas de la Barceloneta las clasificó Cerdeen cinco grupos según su importancia vial y en cuarenta según su

importancia económica, para así poder estudiar luego con detalle el precio de los solares y el valor de los alquileres. Merece señalarse que Cerda analiza la confusa estructura de la urbe medieval con un esquema cuadricularen la cabeza, lo que le hace ordenar las calles en dos grandes grupos según su rumbo se aproxime a un eje paralelo a la costa o a uno perpendicular a la misma y, con el mismo esquema cuadricular en mente, halla las superficies rectangulares equivalentes a las calles y solares y calcula la manzana cuadrada equivalente en superficie a la manzana promedio. No menos curioso o interesante es ver cómo clasifica la misma superficie urbana según dos sistemas distintos de referencia: el viario y el ¡nterviario. El principio general que inspiraba esa clasificación era el siguiente: "Todo cuanto tiene por objeto la vialidad y el movimiento, lo referimos a la calle, y todo cuanto pertenece a la estancia o habitabilidad, lo referimos a la manzana, isla o intervías" (ll,7). No es cuestión de detenerse aquí a desmenuzar las razones y ventajas que este método de clasificación ofrece. A título indicativo de las sutilezas analíticas de Cerda baste con mencionar que la acera, en el concepto viario, era una parte de la vía y, en el concepto ¡nterviario, constituía una zona aisladora del intervías. Este matiz, al igual que la distinción entre vía y calle, no era superfluo o gratuito sino que tenía su papel en esa concepción dialéctica que le llevaba a dar tanta importancia a los medios de comunicación como a los de aislamiento. En la imposibilidad de descender al detalle de sus investigaciones estadísticas — el índice de las mismas ocupa con letra pequeña nada menos que 14 páginas de tamañofolio —, me limitaré a señalar que, para abordar el análisis de las relaciones entre el continente y el contenido, dio, entre otras muchas cosas más, cuatro repasos a TODAS las viviendas, manzanas y calles de Barcelona. En el primero midió todas las superficies, diferenciando vías e intervías y especificando distintos usos del suelo. En el segundo repaso cuantif ico las habitaciones y habitantes existentes en cada calle, manzana, barrio y distrito, ordenando los habitantes v habitaciones según los pisos y diferenciando según se tratase de edificios públicos o privados. Como decía Cerda, esa era una manera de expresar la capacidad práctica del continente. La razón de clasificar los habitantes y habitaciones por pisos era entonces de peso. Antes del ascensor la segregación social tenía lugar según la altura. Ricos y pobre vivían en el mismo edificio, pero los ricos pagaban más con tal de ahorrarse las escaleras y moraban en los bajos que además eran mucho más amplios. Con vocabulario actual diríamos que la variable "pisos" equivalía a un

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y en el plano de la urbanización como un hecho concreto. Dadas las limitaciones de espacio, pasaremos por alto el análisis genérico del funcionamiento y nos concentraremos en el examen del mismo que hizo para un caso concreto: Barcelona. A Cerda, que como ya dijimos no era un teórico de sillón y despacho, no se le escapaba que "aquella abstracción cuidadosamente generalizada en el examen de la urbe — se refiere a su estudio de la urbanización en general atendiendo preferentemente a la parte material —, y esta casi omisión del estudio, del vecindario, forman una tarea harto incompleta, poco adecuada para establecer hechos ciertos, fijos y genuinos, sobre todo de esos que llevan instantáneamente la convicción al ánimo del lector. Preciso es por lo tanto, antes de intentar siquiera sentar las bases de una teoría urbana, acometer un estudio especial, concreto, individual, si así cabe decirlo, de una urbe determinada, y poner además su parte material en parangón con el vecindario que contiene, y procurar por este medio comprender las relaciones íntimas, indisolubles, que entre el continente y su contenido existen, a fin de juzgar con pleno conocimiento de causa si en esas correlaciones hay justa correspondencia, equidad y armonía, o bien inicuas preponderancias, desequilibrios y desconcierto" (11,2)

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el volumen de aire respirable por persona y hora de noche en el dormitorio de un primer piso correspondiente a una buena casa era de 6,4 m3 ya un habitante de una tienda de la Barceloneta le tocaban tan solo 0,74 m3( 11,529), es decir, casi nueve veces menos. — la mortalidad por pisos variaba en la urbe matriz entre 1,77% en el primero y 3,17% en el quinto y en los suburbios rurales las diferencias eran aún más acusadas: 2,67% en los primeros y 6,67 en los cuartos pisos. (II,549).

pueden achacarse a culpa u omisión mía, sino a las circunstancias en que me he encontrado; pues aun cuando a fuerza de dispendios y de tiempo he logrado adquirir un buen número de datos que me faltaban, los hay de estos que son de tal naturaleza, que todos los esfuerzos de un particular no son bastantes a obtenerlos" (II,4). Uno de los ideales del inaudito afán cuantificador de Cerda hubiera sido llegara precisar estadísticamente la influencia de la parte material o continente no sólo en la mortalidad, sino también sobre el carácter y la conducta de los habitantes: "si la estadística fuese lo que debe ser nos diría, como nos lo dirá cuando lo sea, cuantos crímenes o actos vituperables al menos, han tenido su origen en la mala disposición en que coloca a nuestro ánimo la tristeza y malestar que engendra la lobreguez de la mayor parte de las viviendas en que están condenadas a permanecer muchísimas familias desgraciadas de nuestras poblaciones" (5). De las estadísticas económicas según clases sólo pudo realizar la correspondiente a la clase obrera que es una obra monumental y casi sin parangón en toda la Europa del XIX. Es difícil concebir un testimonio más contundente y aplastante e irrebatible sobre sus penosas condiciones de vida. En esa estadística, Cerda demostró, entre otras cosas, que sobre un total de 333 categorías profesionales de obreros, solo a 11 les era posible alimentar como es debido a susfamilias, y eso en el supuesto de que sólo tuvieran dos hijos y de que su mujer trabajara también. Añadamos, por último, que asas 11 categorías estaban constituidas por profesiones muy poco numerosas como músicos o grabadores de primera. No nos detenemos a dar más detalles sobre el escrupulosísimo rigor y métodos con que Cerda hizo esta estadística de la clase obrera, para no alargar más el artículo. Algunas precisiones más al respecto se dan en el catálogo de la Exposición conmemorativa del centenario de su muerte. (9) Al parecer, Cerda consideraba fundamentales estas estadísticas económicas para fijar las bases de una política de vivienda, y en general para poner "a la ciencia y al tecnicismo en el caso de procurar, en cuanto fuese posible, la facilitación, en la parte material de la urbe, de los medios más convenientes a coadyuvar, o cuando menos a no entorpecer el desembarazado funcionamiento de dicha vida urbana con relación a cada clase" (II,557).

Volviendo al tema inicial de las relaciones entre vivienda y mortalidad, no estará demás señalar, que, aparte de ocuparse de alquileres, precios de solares, ritmo de construcción, epidemias, etc, fue capaz de demostrar cuantitativamente la variación de la mortalidad según la clase social, según la densidad del barrio, según la orientación, anchura y distancia al centro de las calles, según los pisos y según hubiera o no jardines interiores en las manzanas. Pero por masque convirtiera en un hecho probado e indiscutible la hipótesis inicial de que las condiciones de las viviendas y en general del continente influían en la mortalidad, por masque llenara de números las 700 páginas del tomo II de la Teoría general de la urbanización esclareciendo ese y otros muchos puntos, por más que consagrara "la mayor parte de nuestra existencia a acopiar la inmensidad de datos que nos hacían falta" (II,677), a él le parecían insuficientes sus ciclópeas estadísticas; y es que el programa de investigaciones cuantitativas que él tenía en mente era mucho más amplio de lo que pudo realizar y de La estadística de la clase obrera la pudo realizar lo que entonces era factible en España: "Más Cerda gracias auna serie de circunstancias felices adelante, decía en el prólogo a dicho tomo II, me que supo aprovechar y que no hace al caso detallar propongo dar el espécimen de una verdadera, aquí (7). La de las restantes clases le fue imposible: cumplida y adecuada estadística urbana, tal cual "no se trataba de esas dificultades y obstáculos, al en mi concepto debería hacerse, y entonces se parecer insuperables, con que en el curso de mis verá que los defectos que tiene la que doy ahora, trabajos repetidamente he tropezado, y que a defectos que yo soy el primero en reconocer, no fuerza de perseverancia, de gastos y sacrificios,

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pueden al fin vencerse, como casi siempre lo he conseguido; sino que los obstáculos que se oponían a la realización de mi estadística especial, eran de tal naturaleza, que surgían y se reproducían en todas partes, consistían en las costumbres inveteradas, en los hábitos más arraigados de nuestra sociedad, estaban, por decirlo así, en la atmósfera de la vida social española, y quizás especialmente de la catalana. Vime, pues, obligado, forzado a desistir de mi intento." (II,558). Por mucha que fuera la importancia atribuida por Cerda a la estadística, ésta no dejaba de ser un medio para él, o mejordicho, el último escalón que era preciso subir para sentar las bases de la ciencia urbanizadora. Casi al final ya del tomo II, declara: "no teníamos aquí más objeto que reunir y exponer por un sistema de tablas pitagóricas o cuadros sinópticos, convenientemente ordenados y enlazados, todos los datos aritméticos que han de servirnos más adelante para escribir la filosofía de la estadística urbana, sobre la cual hemos de fundar la teoría de la urbanización" (II,677). El salto del análisis a las propuestas ¿El análisis estadístico exhaustivo de una ciudad concreta, por representativa quesea, permite formular leyes de carácter general? Por lo poco que se sabe, nada nos asegura que esa fuera la pretensión de Cerda. Quizás su objetivo fuera llamar la atención sobre la necesidad de basar cada alternativa urbanística concreta en estudios estadísticos previos y ofrecer un método de carácter general para abordar dichos estudios; método que porfalta de espacio no hemos podido explicaraquíen detalle. ¿Sería, en ese supuesto, la ciencia urbanizadora, masque un conjunto de leyes de validez universal, una metodología general para estudiar los distintos tipos de urbanización? Pero aún aceptando que los resultados del análisis histórico y estadístico solo fueran válidos para la ciudad en quese realizan, ¿cómo pensaba justificar Cerda es ese caso el salto del análisis a las propuestas? Por lo pronto, está claro que Cerda era consciente deque pormuchoque se profundizara en un análisis, ese salto siempre resulta difícil: "después de conocer profundamente lo que es de hecho una urbe, aparece más fácil, O MEJOR, MENOS DIFÍCIL, definir lo que para el mejorservicioy contentamiento de todos, debiera ser en teoría" (11,1, mayúsculas mías). Por otro lado, existe a veces la tentación de separar análisis y propuestas y admitir, a continuación, que el primero puede ser científico, mientras las segundas no tendrían por qué serlo. Sin embargo, un examen detenido de la cuestión pronto demuestra que en el análisis suele ir implícita la

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buen indicador de la renta. El tercer repaso lo dio ordenando todos los muertos del decenio 1856-65 por pisos, calles, manzanas, barrios y distritos. El cuarto consistió en hacer lo mismo con los muertos en una epidemia de cólera que duró 80 días: la de 1865. Con las superficies, la mortalidad y los habitantes suficientemente desglosados, pasó a estudiar las superficies de todo tipo que tocaban por habitante, la mortalidad anual absoluta y relativa por pisos, calles, manzanas, barrios y distritos, el volumen respirable por piso y dormitorio correspondiente a cada persona por hora de sueño, etc. Las desigualdades que así llegó a cuantif ¡car eran impresionantes y para muestra pueden bastar dos botones:


Pero, aún dejando abierta esa cuestión para cuando se profundice más en la parte ya conocida de su obra o para cuando aparezcan nuevos fragmentos de la misma, lo cierto es que los estudios estadísticos cumplían de todos modos n una función de gran importancia: sustituir la opinión por el hecho. Como decía Bachelard, "la ciencia... se opone en absoluto a la opinión... Nada puede fundarse sonbre la opinión: ante todo es necesario destruirla. Ella es el primer obstáculo a superar" (8). Tras los concienzudos estudios estadísticos de Cerda dejaba, por ejemplo, de ser opinable si el espacio techado disponible influía sobre la mortalidad, o si los pobres pagaban más por m3 de vivienda, etc. Estas materias opinables se convirtieron en hechos indiscutibles para el caso concreto barcelonés. Se había superado así, el primer obstáculo y la discusión ya solo podía tener lugar en otro nivel: en el de las infinitas interpretaciones o explicaciones de esos hechos comprobados. Así mismo, esos estudios estadísticos permitían acotar razonadamente los márgenes entre los cuales debían moverse entonces ciertas variables

como, por ejemplo, densidades, anchos de calles, dimensiones de manzanas, etc., es decir, permitían reducir el carácter arbitrario o justificar mejor ciertas nociones e índices manejados habitualmente a la hora de proyectar. Pero, por más que el análisis acote o enmarque la propuesta, subsisten cuestiones ajenas al análisis y que influyen en la propuesya o cuestiones que no nacen del análisis porque son previas al mismo e inspiran tanto el análisis como las propuestas. Entre estas últimas cuestiones ocupa un lugar preponderante la ¡dea de igualdad, q\:'e constituye un claro principio inspirador de las propuestas urbanizadoras de Cerda. Aunque quepa demostrar que el criterio tendente a aumentar la igualdad puede ser una forma de racionalizar ciertas decisiones de planificación concernientes a la distribución de bienes o servicios, es evidente que contiene también rasgos y elementos utópicos. Y para enfrentarnos seriamente con esos rasgos utópicos, sería preciso abordar el tema de las relaciones entre la utopía y la ciencia urbanizadora o, en general, entre utopía y ciencias sociales; pero sólo desbrozar una cuestión tan espinosa y difícil como ésta exigiría un extenso trabajo especialmente centrado en ella. No obstante, no quisiera terminar éste sin lanzar al ruedo de la discusión una hipótesis de trabajo que creo sería interesante someter a debate. La hipótesis en cuestión es que la por ahora poco conocida y estudiada ciencia urbanizadora de Cerda, cuyas bases hemos examinado en este artículo, puede interpretarse como un equilibrado intento de síntesis dialéctica entre utopía y técnica. A aquellos que de entrada consideran incompatibles ciencia social y utopía y que, por lo tanto, creen definitivamente enterrado el problema de las relaciones entre ambas, me permito plantearles el siguiente di lema: si la función de las ciencias sociales es explicar, justificar y reforzar lo existente, la utopía no juega papel en ellas; si, por el contrario, hay en su estructura un hueco para la crítica, también lo hay a la larga para la utopía, pues si se critica, se hace siempre teniendo en mente un esquema o situación ideal, inexistente, utópica. Aunque éste pueda ser un falso dilema o un dilema cuya existencia dependa de cómo se defina ciencia social por un lado y utopía por otro, creo que, al estudiar el salto de los análisis a la propuestas, no hay más remedio que enfrentarse con la utopía, cuya importancia en la historia del urbanismo, al margen del juicio positivo o negativo que le merezca a cada cual, nadie puede negar. O dicho de otra manera, entre los pasos previos a la fundación de una ciencia urbanizadora está el tomar una postura ante el tema de la utopía.

Arturo Soria y Puig

(1) Teoría general de la urbanización y aplicación de sus principios y doctrinas a la reforma y ensanche de Barcelona, Madrid, 1867, tomo I, p. 17. Al ser facsímil la reedición que Fabián Estapé hizo de esta obra en 1968 en el Instituto de Estudios Fiscales, es indiferente consultar una u otra edición. En adelante, el transcribir alguna cita o dato de esta obra de Cerda o del tomo tercero que añadió Estapé y que incluye una biografía y la reedición de una abundante y jugosa serie de folletos de la época en torno al ensanche y reforma interior de Barcelona, nos limitaremos a indicar con un número romano el tomo y a continuación irá el número de la página correspondiente; I, 17 en el caso que nos ocupa. (2) Aunque no haya que descartar tampoco la hipótesis de que Cerda compartiera simplemente ideas que en la época empezaban ya a estar en el aire, sería interesante rastrear la posible influencia, directa o indirecta, de Compte. El intermediario, por así decir, entre Cerda y Compte pudo haber sido el positivista inglés John Stuart Mili. En 1853, cuando Cerda se hallaba al comienzo de sus investigaciones, se publicó en Madrid, traducido por el catedrático catalán Pedro Codina y Vila, una obra de Mili muy interesante para alguien cuyo propósito era fundar una nueva ciencia social; me refiero al Sistema de lógica demostrativa e inductiva, o sea, exposición comparada de los principios de evidencia y de los métodos de investigación científica. (3) L'histoire el la méthode en urbanismo, Annales Economies, Sociétés, Civilisations, Julio-agosto 1970, pp 1143-1153. (4) Estadística de Barcelona en 1849, Barcelona, 1849, p. XI. Existe una reedición facsímil del Instituto de Estudios Fiscales publicada en 1968. (5) Revista de Obras Públicas, 1864, p. 43. (6) Catálogo de la exposición conmemorativa del centenario de la muerte de Ildefonso Cerda, Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, 1976, p. 35. (7) Cerda las describe en II, 558-9 y los historiadores Josep Benet y Casimir Martí acaban de publicar "Barcelona a mitad del segle XIX" (Barcelona, Editorial Curial, 1976) donde realizan un extenso e importante trabajo sobre el movimiento obrero barcelonés en el bienio progresista (1854-56), que fue cuando cristalizó la Monografía estadística de la clase obrera de Barcelona en 1856. (8) Gastón Bachelard, La formación del espíritu científico, Buenos Aires, Editorial Siglo XXI, 1974, p, 16.

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propuesta, o, al memos, la exclusión de ciertas alternativas. Estudiar por igual los medios de aislamiento que los de comunicación o los espacios aptos para la soledad como los propicios para la sociabilidad, excluye por lo general propuestas que ignoren o arrinconen en exceso uno de los polos. Investigar las desigualdades es ya una opción que acostumbra prefigurar la propuesta de una mayor igualdad. Asimismo, analizar el casco antiguo de Barcelona con un esquema cuadricularen mente parece llevar implícita la propuesta de una cuadrícula; como de hecho ocurrió en el plan de Reforma Interior y en el de Ensanche. En suma, del mismo modo que una pregunta condiciona casi inevitablemente la respuesta, el tipo de análisis que se haga condiciona y encarrila la posible gama de propuestas en una dirección privilegiada. Quizás el día en que alguien penetre en esa inmensa selva virgen que constituyen las 700 páginas de estadísticas del tomo II de la Teoría general de la urbanización y se tenga, además, un conocimiento mayor de su plan de Reforma y Ensanche de Barcelona, quepa precisar más cómo concebía Cerda ese difícil paso de los análisis a las propuestas. Loque hoy por hoy es indudable es que de los llevados a cabo por él se desprendían para Cerda "consecuencias lógicas" y que estaba deseando "dar rienda suelta —imaginamos que en ese tercer tomo que nunca llegó a publicarse— a los multiplicados y concluyentes comentarios que seagolpan de tropel en nuestra imaginación" (11,699).

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La solución en cuadrícula se presenta de forma recurrente a lo largo de la historia del urbanismo. Desde la prehistórica Parma o la cuadricular Mileto en el siglo V a. J.C., o el caso turinés, históricamente fiel a sus incicios en el siglo I a. J.C., o Cartago ó Timgad, hasta las modernas retículas de New-York, Washington, Caracas, La Habana o Chicago, constituyen una larga tradición urbana que se ve reafirmada en los ejemplos de nuestra historia más inmediata. Es en este contexto que cabe preguntarse en qué estriba la pretendida trascendencia del Plan de Reforma y Ensanche de Barcelona propuesto por Cerda en 1859. Trascendencia que se sobrepone a la simple mimesis morfológica. Para hallar la respuesta será preciso desgranar dicho proyecto y comprender que si por un lado se nos muestra como fruto de un proceso científico de análisis e interpretación de la realidad y sustentado por una precisa elaboración teórica, por otro, el análisis del Ensanche barcelonés permite abstraer una serie de generalizaciones que por su carácter, trascienden el hecho particular elevándose a la categoría de universalizables. Para ello la existencia de un posible modelo teórico como elemento intermedio entre la teoría urbanística y la praxis proyectual, se nos ofrece como instrumento eficaz de verificación de los presupuestos anteriores. La estructura de dicho modelo aparece en algunos de sus aspectos de forma inmediata y clara con la simple observación del Plan de Ensanche, para otros será preciso la corroboración teórica y finalmente en algunos de ellos nos moveremos dentro de los límites de una especulación hipotética. En cualquier caso, el modelo teórico no presupone necesariamente que el Proyecto de Ensanche sea la aplicación de una teoría plena y coherentemente formulada con anterioridad sino como resultado axiomático de su actividad analítica, desechando la posibilidad de una formulación que tiene en sí la capacidad de inducir a posteriori una

generalización teórica. Creemos en gran medida cierta la primera opción, pero la existencia de aspectos poco comprobables, y en este caso es necesario recordar el hecho de no haber llegado hasta nosotros el último tomo de la TEORÍA GENERAL DE LA URBANIZACIÓN que hubiese significado una notable clarificación teórica, nos hace ver como posible la segunda opción. En cualquier caso, la dualidad de opciones no determina una contradicción. Creemos, sin embargo imprescindible abordar el análisis del Plan, referenciándolo al marco histérico-geográfico en que Cerda se vio inmerso y que le sirvió como pauta para desarrollar la idea urbana. barcelona era todavía en los inicios del siglo XIX una ciudad artesana pero ya poseía una alta densificación a causa de las murallas que la convertían en plaza militar. En tal marco, el proceso de cambio de una sociedad artesana a una industrializada, no podía llevarse a cabo sin trauma. Dejando de lado los enf remamientos entre organizaciones gremiales e industriales, el fenómeno migratorio que todo proceso industrial conlleva, iba a agravar una situación de por sí difícil. Las consecuencias de la superdensificación se apreciarán en unas condiciones higiénicas infrahumanas, que acompañadas de la difícil supervivencia de una claseo obrera explotada con salarios de miseria, abonarán el terreno a las epidemias del cólera que cobrará el mayor número de víctimas entre las clases menos pudientes y cuyo balance final será dramático; los levantamientos populares serán la respuesta a una situación vital insostenible, convirtiéndose Barcelona en la ciudad "cuya historia registra más luchas de barricadas que ninguna otra villa del mundo" según palabras de Engels. En el marco urbano, las iras populares eran dirigidas a las murallas, las cuales eran consideradas como la causa fundamental de todos los males que asolaban la ciudad; su demolición constituía un imperativo que

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permitiría a la ciudad extenderse por el llano, virgen de toda edificación puesto que era una zona militar delimitada por el alcance de tiro de los cañones. Cerda considera imprescindible iniciar un proceso científico, con el conocimiento exhaustivo de esta realidad; para ello utiliza la estadística, la historia, la topografía, o la economía como instrumentos que le permiten interpretarla. Aborda la realidad urbana procediendo a un vasto y minucioso análisis estadístico, clasificando las diversas condiciones en que se hallan viviendas, calles, plazas, manzanas, barrios, etc.. Cuantifica y objetiviza la realidad que luego interpreta siguiendo un método comparativo y dialéctico, convirtiéndose los datos cuantitativos en valores cualitativos que le permiten detectar por encima de una inhabitabilidad general, las catastróficas consecuencias urbanas que producen las desigualdades sociales con barrios obreros en donde los niveles de hacinamiento, falta de aire, sol y vegetación logran las más altas cotas europeas, y que si bien pueden ser explicadas bajo una determinada lógica política, económica y social, no por ello justifican su irracionalidad. Deberá también Cerda analizar el entorno geográfico que habiendo determinado la ciudad vieja, deberá sin lugar a dudas condicionar la existencia de la futura. En 1855 procede a la confección del plano topográfico de Barcelona y sus zonas más inmediatas de influencia y que podemos definir en su constitución como un vasto llano que se ve delimitado en su parte inferior por la línea costera y en la superior por la cadena montañosa litoral que la aisla de la comarca y cuya comunicación sólo será posible a través de los valles que acompañan a los ríos Besos y Llobregat. Completa esta imagen lo que podríamos llamar la geografía artificial o conjunto de construcciones y comunicaciones que se inscriben dentro de aquel marco y que se concretará en una Barcelona amurallada con un barrio de pescadores, la Barceloneta, fuera www.faximil.com

Con motivo de la exposición " Cerda 1.876-1.976", Salvador Tarrago y Arturo Soria y Puig llevaron a cabo intensos trabajos para dilucidar el modelo teórico y los esquemas compositivos subyacentes al "Plan de Reforma Interioí y Ensanche de Barcelona" (Plan Cerda). Dichos estudios partían de la reconsideración de otros anteriores desarrollados por el Grupo 2C y publicados en el número O de2C CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD con el título "Los planes de Barcelona: El Plan Cerda y la realidad del Ensache" y por Miquel Domingo, y sus resultados fueron publicados en el catálogo de la mencionada exposición. Los autores del presente artículo, junto con Xavier Corominas y Miquel Lunares, son también los realizadores del diseño de los planos que acompañan este trabajo.

EL MODELO TEÓRICO DEL PLAN CERDA


Las vocaciones del territorio

de ellas, y el conjunto de pueblos (Sants, Gracia, Sant Andreu, Camp del'Arpa, Clot, Poblé Nou, etc.) equidistantes de Barcelona, lo que permitía su alcance por el tiro de sus cañones (unos 2 km. aproximadamente). En definitiva, la realidad geográfica permite a Cerda deducir la forma idónea de ocupar el llano. La cadena montañosa prelitoral y el mar le inducen a proponer un desarrollo lineal de la malla en función de un eje generador paralelo a dichos límites. Sus comunicaciones con la comarca a través de los valles delimitan este desarrollo. Su orientación de la retícula estará en función del mejor asoleo de las viviendas. Por otro lado, el estudio de las condiciones de vida que se producen en la ciudad vieja o en los pueblos vecinos, determinan el tipo de relación que se establecerá entre éstas y la propuesta de nueva ciudad; es imposible negar una realidad física, pero puede mostrarse reticente ante una nueva realidad urbana que en cierta medida significa la antítesis de su ideal. Es en este sentido que debe entenderse la incorporación de la ciudad vieja a la cuadrícula del Ensanche por medio de la apertura tajante de vías; la absorción de Pueblo Nuevo o Camp de l'Arpa dentro de la misma; la intervención tangencial en Gracia; e incluso el respeto a Sants y sobretodo a Sant Andreu debido a que dichos pueblos han sido generados a expensas de las vías de comunicación del llano con el interior, cuya coherencia se acomoda con facilidad a la propuesta viaria de Cerda. LLegados a este punto y antes de iniciar el análisis del modelo teórico consideramos imprescindible precisar la elección de la cuadrícul por parte de Cerda. En efecto, cuando Cerda procede al estudio de la historia urbana, uno de los modelos por los que siente mayor inclinación es el de las ciudades coloniales españolas es América, precisando su flexibilidad que ha permitido ulteriores desarrollos o diversas localizaciones "bajo un sistema tan acertado, que ha podido servir durante siglos enteros, de tipo

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Algunos antecedentes de la cuadrícula Cerda: Arriba, ciudades latinoamericanas. Abajo, Nueva York y Londres.

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y modelo a muchos pueblos, aún a aquellos que de más ¡lustrados se precisan" (1,187). El conocimiento por parte de Cerda de las propuestas urbanas de New York o Londres parece claro si tenemos en cuenta que fueron publicadas en el Proyecto de Ensanche de Madrid por Carlos María de Castro, junto a diseños del propio Cerda. Por otro lado, las mallas reticulares eran usuales en la época, como por ejemplo, los proyectos militares del Ensanche de Barcelona o el proyecto de la Nueva Ciudad de Vigo. En todo caso, ahí estaba el ejemplo próximo de la Barceloneta. Cerda después de largas consideraciones concluye que la manzana cuadrada es la que mejor responde a su ¡dea igualitaria, puesto que al tener la misma longitud todas las calles, no cabe predominio de una sobre otra, hecho que ocurría con facilidad en el caso de las manzanas rectangulares.

Hileras de bloques como límites distritos.

de

El proceso de análisis del modelo teórico seguirá un discurso parecido al que permitió determinar su existencia; ésta se verificó a partir de su recomposición realizada mediante una atenta observación del Plan de Ensanche, que permitiría deducir fácilmente por su claridad aquellos elementos que constituían su estructura básica, la cual sería de suma utilidad a la hora de descifrar relaciones más complejas que iban a completar, clarificar y dar mayor coherencia al conjunto del esquema general y que significarían su concreción en el modelo teórico. Es necesario recalcar que el paso del modelo teórico al Plan de Ensenche no se produce siempre de una manera inmediata. No hay que ver en ello ninguna contradicción. Más bien se trata de los ajustes lógicos que toda ¡dea sufre en el momento de su realización; en el caso de Barcelona, la realidad geográfica (sirvan de ejemplo la montaña de Montjuic, la línea de costa o la cota de 50 m. que discurre a lo largo de las "Trevesseres" de Gracia y de las Corts) y la urbana (casco antiguo de Barcelona y demás cascos urbanos de los feudos vecinos), producen la alteración del modelo. En efecto, una primera aproximación al plano del Ensanche, nos permite detectar que las calles flanqueadas por manzanas de bloques paralelos delimitan agrupaciones de diez por diez manzanas. De las cuales podremos contabilizar doce. Si bien es verdad que algunas de ellas aparecen incompletas a causa de obstáculos 48

Aplicación del esquema al Plan en Ensanche

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Modelo teórico.


Aplicación del esquema al Plan de Ensanche.

naturales (Montjuic) o artificiales (cascos antiguos o canales para desviar del llano las aguas de la montaña), su posible existencia queda por lo menos claramente insinuada. Las doce agrupaciones se ordenan componiendo un rectángulo cuyos lados deberán medir 60 x 20 manzanas. La comprobación es inmediata: la suma de hileras de manzanas perpendiculares al eje longitudinal es exactamente sesenta. Por otro lado, si bien las agrupaciones situadas sobre dicho eje hacia la parte de montaña son cuadrados perfectos de 10 x 10 manzanas, las próximas al mar suman una hilera de más, que les permite acercarse a la línea de costa. Hubiera sido absurdo despreciar este suelo urbano por el simple prurito de regularidad geométrica. Un examen más atento de las anteriores agrupaciones nos lleva a apreciar la existencia de un mercado y cuatro centros sociales, (los llamaremos así puesto que reúnen en una misma manzana "iglesia, crecha, salas de asilo, escuelas y demás edificios y administraciones para el culto y la beneficiencia parroquial"), equipamientos correspondientes a lo que ha sido denominado un distrito, en el cual el mercado se sitúa a modo de núcleo o centro de atracción y localizándose los centros sociales de tal forma que dividen al distrito ,ie cien manzanas en cuatro pequeñas agrupaciones de veinticinco manzanas llamadas barrios y que construyen las unidades urbanas más elementales. Las distribución uniforme de equipamientos en barrios y distritos nos ponen en antecedentes de su ideal igualitario. Manuel Angelón lo explica de esta manera: "era demasiado justiciero y demasiado amigo de la humanidad para distribuir la ciudad en barrios de condiciones desiguales, cual si la trazara para una población sujeta a la división por castas". En este sentido hay que destacar la incorporación del casco antiguo a la trama mediante la apertura de vías que lo subdividen en superficies equivalentes a las de sus barrios, quedando incorporado a la estructura barrio-distrito. Una vez concretados los esquemas de barrio y distrito, deduciremos una nueva ordenación de orden superior llamada sector. Este consta de cuatrocientas manzanas componiendo un cuadrado de 20 x 20 manzanas que engloban en su interior cuatro distritos con sus barrios correspondientes. Teniendo en cuenta que la estructura del Plan es un rectángulo de 60 x 20 manzanas, comprenderemos que lo 49

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No al concepto de centralidad: Dotación homogénea de servicios a escala de barrio (25 manzanas) y de distrito (100 manzanas).


El equipamiento industrial y administrativo se distribuye de forma uniforme a lo largo de la trama. Lo que resulta más difícil es precisar la cantidad de suelo urbano destinado a este tipo de equipamiento. Una posible hipótesis estaría en considerar que la superficie fuese la correspondiente a dieciseis manzanas de uso indistinto industrial y administrativo para cada sector, distribuidos en unidades de cuatro manzanas. Sin embargo, aparece mucho más clara su situación en las esquinas de los distritos quedando racionalmente 50

Equipamientos a escala del sector (400 manzanas) y de la urbe.

Aplicación del esquema al Plan de Ensanche.

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forman tres sectores contiguos. Apoyar esta tesis recurriendo tan solo al Plan de Ensanche va a ser difícil puesto que solamente podría ser ratificada por aquellos equipamientos que siendo inequívocamente propios del sector, de alguna manera le significan. Por lo cual deberemos acudir a la Teoría General de la Urbanización en la cual Cerda hace una mención clara "de lo racional y simétrico de la división en cuatro partes (de una ciudad) que es el resultado de la división por mitad de los lados de un cuadrado o rectángulo cualquiera con la particularidad de que las figuras resultantes son ¡guales en superficie y por su configuración, semejantes entre sí y a la de que se derivan" (I, 525). En efecto, del resultado de dividir por la mitad de sus lados el cuadrado de los sectores, se obtienen los cuatro distritos antes mencionados. Pero aún más: a partir del análisis de los equipamientos a nivel de sector se puede asegurar que es lo suficientemente completo como para considerarlo como una unidad urbana básica y funcionalmente autónoma. Aunque lo suficientemente flexible como para permitir adiciones de nuevas unidades hasta configurar un marco cualitativamente superior y mucho más coherente con lo que la realidad urbana y geográfica demande. En el caso de Barcelona, la consecuencia será la creación de un sistema policéntrico lineal concordante con la ¡dea de Cerda de evitar los privilegios que comporta el centralismo urbano. Asi pues, si a un barrio le corresponde una manzana destinada a centro social y a un distrito una manzana dedicada a mercado, al sector le corresponden las zonas administrativas e industriales, los parques urbanos y el equipamiento sanitario, concretado en un gran hospital que aún situándose fuera de la trama, su localízación le remite directamente al sector.


Aplicación del esquema al Plan de Ensanche.

dispuestos a lo largo del eje de comunicaciones (Gran Vía) o en la alineación inferior de manzanas próximas al ferrocarril y al puerto. En lo referente a parques urbanos, parece lógico afirmar que situaba dos en cada sector, siendo compartido cada uno de ellos por dos distritos. Se hallan situados de forma regular por los distintos sectores, si bien en el central los parques son de mayores dimensiones que los correspondientes a los sectores laterales. Cabe atribuir la diferencia a la proximidad de los sectores extremos a los grandes parques (Montjuic y Besos) situados a ambos lados de la trama. Finalmente para completar el sistema de equipamientos del modelo teórico nos quedan por mencionar aquellos generales a toda la trama urbana y que se hallan situados fuera de ella ya que su funcionamiento permite una cierta marginación del resto de la retícula evitándose al mismo tiempo interferencias con la vida y el tráfico ciudadanos: nos referimos al matadero general y al cementerio. En resumen es posible entender el Plan Cerda como un proyecto de organización del suelo a partir de diferentes grados de parcelación a los cuales corresponden diversos niveles de equipamiento y servicio, desde los elementales propios del barrio, unidad urbana inferior, hasta aquellos que exige la ciudad en su conjunto.

No a la jerarquización de vías: Todas las calles tienen la misma anchura exceptuando las vías trascendentales.

Pasamos ahora a estudiar el sistema viario sobre el que se asienta la trama urbana. Está constituido por la síntesis de dos sistemas distintos, uno radial y otro cuadricular. Respuestas técnicas correspondientes a criterios de diferente trascendencia en lo concerniente a la articulación de la ciudad en sí misma o de ésta con el exterior, ("es dotar a la vialidad urbana de todas las condiciones que de ella reclamen, no sólo las comunicaciones interiores, sino las exteriores". Revista de Obras Públicas, 1863, pág. 6). El sistema viario radial está girado 45° respecto al reticular y consta de dos vías que en su prolongación se cruzarían formando un ángulo de 90° y que dirigen su flujo hacia la comarca, una por le valle del Llobregat (el Paralelo) y otra por el del Besos (la Meridiana). Por último, una tercera vía oblicua, la Diagonsl (puesto que es la Diagonal del rectángulo formado por los dos sectores de la derecha) tendrá un 51

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Estructura urbana


"Sólo deberán tenerla mayor que la que se adopte para estas vías, los grandes cruceros que, partiendo del centro o de los centros naturales de acción de la ciudad, se destinen a la gran circulación ordinaria o perfeccionada para el interior del 52

El octógono, generador del trazado.

Posible modelo teórico.

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sentido ambivalente ya que por un lado apoya la salida del Paralelo y se cruza con la Meridiana y por el otro contribuye a agilizar las comunicaciones internas de la ciudad e interconectar los pueblos del llano: Sarria, Les Corts, Gracia, Clot i Poblé Nou. Se trata; junto con el eje longitudinal de la Gran Vía, de las vías trascendentales: aquellas que enlazando con "la vialidad universal", relacionan la urbe con el mundo, permitiéndole trascender su propio recinto urbano, significando en definitiva la razón de ser de las ciudades, las cuales son consideradas por Cerda "como un apéndice de la gran vialidad universal; no es en rigor más que una especie de estación o apeadero..." (I, 337). El sistema viario reticular será el utilizado para articular las comunicaciones internas de la ciudad y se forma a instancias de dos ejes generadores —ordenadores del conjunto: NO-SE (Paseo de San Juan) y SO-NE (Gran Vía) siendo de especial importancia este último en cuanto propicia el desarrollo lineal de la ciudad encauzando futuras ampliaciones de la trama. Estas dos vías serán las más amplias de la ciudad. Con 50 metros de anchura todas las demás calles tendrán el mismo ancho, (20 metros) exceptuando aquellas que su función específica lo determine (paso del ferrocarril). Los motivos de tal decisión los explica así Cerda: "La anchura de las calles es una de las variables que más directamente influye en la expropiación, explanación y construcción, al mismo tiempo que en su conservación y entretenimiento, que influye también y de una manera muy notable, en la actividad de la circulación, en el precio de los solares y finalmente en la salubridad de las habitaciones, y como todas estas circunstancias suponen preferencias, privilegios y monopolios artificiales de unas calles en daño de las otras, cuando sean de desigual anchura, y como por otra parte la misión del facultativo no le autoriza para dispensar aquellos favores o inferir estos daños; de ahí es que por solo estos hechos, resulta probada la necesidad de que sea igual la anchura para todas las calles de una ciudad".


país, pudiendo tener anchuras desiguales entre sí, según sea su importancia actual y la probable del porvenir". (Revista de Obras Públicas, 1863, pág. 48). Y ya solamente queda para completar la idea del modelo teórico, referirnos a los octógonos. Estos se presentan con cierta persistencia en el diseño de algunos elementos de la trama; así la forma de las manzanas (intervías) es octogonal. También es este el caso de algunas isletas peatonales estudiadas por Cerda en los cruces de vías o el de las mismas encrucijadas de calles que forman octógonos casi regulares puesto que el ancho de la calle es aproximadamente igual a la longitud de los chaflanes. Todo ello indujo a pensar en la posibilidad de que el octógono tuviese una función a desarrollar en un orden superior, a nivel urbano como elemento generador. Analicemos dicha hipótesis. Evidentemente si superponemos a la malla existente de un sector, otra concéntrica girada 45° respecto a la primera, obtendremos como resultado una retícula que nos permite adaptar un octógono tal como se representa en el grabado, que distribuye igualitariamente los equipamientos dentro del sector. (Sin embargo, de aquí no se induce que tuviera que ser necesariamente ésta la lógica distributiva de equipamientos pensada por Cerda. Con esta última hipótesis del octógono quedan analizados todos los elementos que configuran la estructura del modelo teórico. Nos atrevemos a afirmar que con los datos aportados no caben dudas sobre su existencia; en todo caso hay aspectos que como ya hemos indicado quedan limitados al terreno de lo posible. Por otro lado, como el mismo análisis realizado ha demostrado, el modelo permite abstraer con mayor facilidad aquellos valores que el plan contiene en si mismo: igualitarismo, racionalidad o flexibilidad en el doble sentido de una estructura abierta a posibles variaciones que no alteren la idea general y a reelaboraciones que planes futuros puedan hacer de ella, pero quizás sean las propias palabras de Cerda las que mejor expresen aquello que el modelo teórico nos permite deducir del Plan: "Todo lo que es producto de actos humanos ha de tener su razón de ser en la voluntad deliberada del hombre que lo produjo; esto que se

Distribución de bloques en las manzanas.

llama casualidad, si es admisible para explicar algo, que lo dudamos, no podrá nunca bajo ningún concepto explicarnos satisfactoria y 53

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Relaciones geométricas que generan la manzana tipo.


filosóficamente lo que el hombre ha hecho. Lo que sucede es que la investigación de las razones y causas de la existencia de una cosa, no se presenta siempre a la mano; exige estudio, y la pereza que rehuye el trabajo de la investigación, se aviene fácilmente a todo, y se da por satisfecha invocando el acaso". (1,213-4). Angelón, amigo y colaborador de Cerda aseguraba: "nunca juzgó por la primera impresión ocular, ni en su vocabulario técnico existió la palabra acaso".

Organización de las manzanas entorno a los centros sociales.

Conscientes de haber traspasado el análisis del modelo teórico en sí, creemos imprescindible abordar el análisis de otros aspectos del Plan de Ensanche: concretamente la manzana o ¡ntervías, en cuanto puedan aportarnos más datos sobre la coherencia, precisión y rigor científico con que fueron abordados todos los aspectos del mismo, constatando paralelamente que esta actitud no presupone necesariamente la monotonía. Basándonos en los propios textos de Cerda, nos introduciremos en su interpretación de los intervías: "primera entidad elemental de la edificación, porque aun cuando el elemento más originario y natural sea la casa, como ésta se encuentra rarísimas veces formando una sola entidad aislada e independiente, funcionando por lo regular en combinación con otras, que forman en su conjunto la manzana, es mucho más sencillo y expedito hablar de dicho conjunto establecido para él las reglas que se crean conducentes" (Informe de la Junta Consultiva de Policía Urbana sobre el anteproyecto de reforma interior de Madrid redactado por Cerda. Revista de Obras Públicas, 1863, pág. 7), interpretando dichas reglas de esta manera: "en la imposibilidad de dejar la edificación abandonada a los caprichos del interés privado... y en la consiguiente necesidad de establecer una regla y ley general a que haya de sujetarse la configuración de las manzanas, exige la equidad que dicha configuración sea enteramente igual para todos los constructores, como ¡guales son los derechos de éstos ante la justicia y ante la ley; en cuyo caso no es posible idear una figura que mejor se adapte a esta igualdad, que la cuadrada"; y ya concretándose en su formalización: "la desigualdad en la forma y M'.iqnitud de las manzanas y la 54

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Análisis de la manzana o intervías


Sin embargo el tema de las manzanas con bloques paralelos no se presenta como solución única, puesto que a partir de ella se generalizará una amplia gama de respuestas que van desde las siete diferentes versiones de bloques paralelos, las seis formadas por dos bloques perpendiculares, las cuatro modalidades de manzanas edificadas en tres de sus lados, hasta las resultantes de unificar dos, tres, cuatro o seis manzanas constituyendo supermanzanas. Con las combinaciones de estos

diferentes tipos de manzanas se logra una gran riqueza de espacios urbanos que consiguen singularizar cada parte de la ciudad y constituyen al mismo tiempo la base de un lenguaje urbano que permite determinar los límites de los distritos, localizar visualmente centros sociales, la definición de> grandes vías, estaciones de carruajes, plazas, etc.. Quizas la muestra más significativa de la riqueza de espacios que pueden generar las diferentes organizaciones de manzanas, se halle en aquellas diseñadas alrededor de los centros sociales. Para ello es suficientemente explícito observar el grabado que los representa; las soluciones van desde la creación de pequeñas zonas de descongestión hasta la organización de grandes plazas. Mediante la previsión de 20 grandes plazas, Cerda materializaba esta idea de policentrísmo lineal o ciudad democrática en contra del monocentrismo de una sola gran plaza (la plaza Catalunya) para toda la ciudad. De todo ello se induce que calificar el Plan Cerda de monótono, solo puede ser fruto de una visión superficial de mismo y que el trazado geométrico o el rigor de unos planteamientos no están en contradicción con la riqueza y variedad de soluciones. Llegados a este punto y para finalizar, nos remitiremos una vez más a la trascendencia de las relaciones geométricas; en este caso como elemento superviviente del Plan. En efecto, del análisis del mismo hemos podido sustraer una serie de valores, de la mayoría de los cuales, la Historia ha dado cuenta negativamente En verdad, ni Barcelona es hoy una ciudad democrática o igualitaria, ni la racionalidad constituye una de sus virtudes. Solamente su trazado geométrico, el esqueleto organizativo que Cerda ideara aparece hoy día con fuerza en un marco general desdibu|ado Es precisamente en la conservación del trazado originario donde estriba el carácter más rico y sugerente del Ensanche actual que permite al mismo tiempo precisarlo corno uno de los hechos urbanos más caracterizados y activos de Barcelona y en definitiva como una insinuación clara de lo que podía haber sido la Barcelona de Cerda.

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diferencia de altura de las casas de unas calles respecto de las de otras, son privilegios dispensados a unas propiedades en perjuicio de las demás" (III, 561). Pero aún más. Podremos comprobar que para Cerda el intervías no es una simple zona edificada determinada por el trazado de unas calles. "A fin de que la entidad manzana tenga todas las condiciones necesarias para subsistir por sí misma de manera que le den cierta independencia y autonomía, debe tener precisamente un gran patio, o mejor jardín, que la atraviese por el medio, separando completamente unas construcciones de las del lado opuesto" (Revista de Obras Públicas, 1864, 286-7), lo cual implica una mayor riqueza de conceptos. A otro nivel resulta revelador comprobar que el ancho de las vías y la apotema del octógono que determinan las encrucijadas son dos parámetros, en función de los cuales puede determinarse la profundidad edificable, el lado de las manzanas, las dimensiones del jardín interior o la longitud de los interejes de las vías. La voluntad de precisión y rigor que de ello se deduce es extensible a toda la malla, quedando claro que las relaciones geométricas que la configuran se basan en medidas nada arbitrarias, obtenidas a instancias de expresiones algebraicas determinadas por los dos parámetros antes citados. Concluiremos con Angelón que en el Plan "nada obedece a la imaginación irreflexiva antes bien todo procede de un cálculo exacto" La expresión geométrica de estas relaciones numéricas se formula a través de dos cuadrículas que se intersecan a 45° y que determinan al cruzarse todo el trazado urbano desde los cruces de las calles, ancho de los bloques, separación de los mismos, distancias entre calles y aún a una mayor escala, la dimensión de los barrios, distritos y sectores, así como la localización de los equipamentos como ya se ha formulado.

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LA ULTIMA OBRA DE CERDA:

¿Un Cerda ácrata? La progresiva radicalización política de Cerda a lo largo de su vida y en concreto durante el transcurso de la I República, ha sido muy bien resumida por Fabiá Estapé (2), el cual analiza con cierto detalle su actuación como Vice-Presidente de la Diputación en los azarosos acontecimientos de marzo de 1.873 cuando presidió junto con Baldomer Lostau la facción de los republicanos federales intransigentes que declaró la constitución del "Estat Cátala" dentro de la I República Federal Española apoyados por los obreros internacionalistas. La nueva documentacióo hallada, permite hacer luz sobre otro momento decisivo: el de los meses de julio-agosto del mismo año, durante los cuales se desconocía la actuación pública de Cerda. El mencionado libro consta de dos documentos base: el presupuesto anual correspondiente a la corporación, aprobado el 15-VII-1.873, y la propuesta, enmiendas y aprobación de una contribución extraordinaria de guerra que permitiese hacer frente a las partidas carlistas mediante la organización de un plan de defensa pasiva, el cual fue finalmente aprobado el 21 -VIIII.873.

A parte de la observación hecha por Angelón acerca de los presupuestos provinciales ("trabajo inspirado en la más escrupulosa rectitud y ultimado con criterio verdaderamente imparcial" (3), lo realmente importante lo constituye el segundo documento presentado por la Comisión provincial que presidía Cerda y en la que se recoge la memoria de la propuesta, las enmiendas y el acuerdo final del mencionado plan de defensa civil. En el mes comprendido entre ambos presupuestos, la Barcelona republicana sufrió una fuerte sacudida cuando los carlistas tomaron Igualada y se puso en evidencia, por si alguien lo dudaba, l,i pasividad del Gobierno en la represión del levantamiento ultraderechista que ya no se limitaba a practicar correrías por el extremo norte de la provincia, sino que tomaba una ciudad de 12.000 habitantes a 70 Km. de la capital. L as fuerzas más conscientes con que contaba la República en Cataluña surgieron en su defensa formando la "Junta de Salvación y Defensa de Cataluña", que declaró la milicia forzosa e impuso un triunfo extraordinario de guerra a los carlistas y sus colaboradores. Los obreros adscritos a la I Internacional y los republicanos federales intransigentes volvieron a protagonizar, como habían hecho en marzo, los acontecimientos, destacándose Baldomer Lostau en la dirección militar de los Batallones de los "Guías de la Diputación", el Xic de les Barraquetes con el "Primer Batallón de Francos" y Josep Bragulat (secretario de \at Tres Clases de Vapor y destacado líder obrero) con el "IV Batallón de la Milicia" (4). Aunque las cortes dieron un voto de gracias a la clase obrera de Barcelona por su comportamiento, la "Junta" fue disuelta por Madrid el 25-VII-1.873portemorasu radicalismo, facultado, no obstante, a las provincias que estuviesen en guerra contra los carlistasa imponer una contribución extraordinaria por necesidades de guerra que recayesen principalmente entre los carlistas y sus colaboradores.

Hay que señalar que desde la instauración de la I República, la Diputación barcelonesa trató de arrogarse las funciones del Gobierno de la Generalitat, empeño que solo parcialmente, en los momentos críticos de marzo y julio-agosto, pudo desempeñar. El principal artífice de la preparación y estudio de esia plan de defensa cabe suponer lógicamente que fuera nuestro ¡lustre ingeniero, quien aprovechó la ocasión de resolver el problema concreto que las difíciles circunstancias políticas y militares le exigían, para llevar adelante sus estudios sobre el urbanismo en una nueva escala, es decir, la planificación regional. Señalamos de paso el extraordinario equipo formado por Lostau en el frente, dirigiendo las operaciones contre los facciosos, mientras que Cerda en la retaguardia, desde la Diputación, coordinaba la dirección administrativa para la organización de la defensa civil. Dos hombres claves en los momentos cruciales de la vida republicana en Cataluña tanto en marzo como ahora en julio-agosto, y que fueron sacrificados por la Restauración, como toda una generación: Lostau tendría que emigrar cuando en noviembre de este mismo año fueron disueltos los Batallones de "Guías de la Diputación" a lo que se opondría manifestándose en la plaza de S. Jaime, y Cerda moriría tres años después en un exilio voluntario en Caldas de Besaya (Santander). La contribución extraordinaria de guerra aprobada el 21-VI11-1.873 por la Diputación, era de gran volumen económico, pues ascendía a 10 millones de pesetas, es decir, cinco veces mayor que el presupuesto ordinario provincial. Con la misma se tenía que hacer frente al mantenimiento de los cuatro Batallones de "Guías de la Diputación" (unos3.200 hombres), a los gastos de fortificación de los pueblos y a los de movilización de las fuerzas cívicas, su equipo, adquisición de armamentos, etc. "La parte que la Diputación ha de tomar en las operaciones de guerra, según lo requiere el carácter civil de la corporación, ha de ser también

puramente civil, de manera que no estorbe ni embarace la acción militar ni sea estorbada por ella, sino que, por el contrario, se ayuden y favorezcan entre ambas reciprocamente". Para facilitar todo este plan de defensa civil, Cerda dirigió la elaboración de un complejo estudio de planificación territorial y económica que incluía una propuesta de comarcalización de la provincia así como la elaboración de un mapa provincial de comunicaciones. El que hemos denominado plan de comarcalización, constituye para el ámbito de la provincia de Barcelona, un precedente al elaborado por el equipo de Pau Vila en 1.936 de la "División territorial de Catalunya". En cambio, los criterios de demarcación comarcal en Cerda son esencialmente geográficos: "...se necesita empezar por adoptar la división territorial que más y mejor se preste al propósito; y ninguna más na tu ral ni más eficaz que la subordinada a las regiones topográficas, es decir, aquellas en las cuales cada distrito se componga de todas las municipalidades que se encuentren dentro de una misma circunscripción topográfica" "De conformidad con este razonamiento, cuya lógica es incontrovertible, consideramos dividida la provincia en diez distritos o confederaciones regionales {el subrrayado es nuestro).... Determinaremos la superficie total, el perímetro déla misma, sus diámetros mayor y menor, sus carreteras y sus vías férreas, su población, y tendremos ya en globo todos los datos necesarios para conocer el campo de acción y de funcionamiento de cada confederación regional" La propuesta de regiones confederadas, integrada por los distritos de Barcelona, Mataró, Granollers, Sabadell, Martorell, Villafranca, Igualada, Manresa, Vic, y Berga, se completaba con un mapa provincial hidrográfico en el que se aplica la división proyectada, así como los correspondientes cuadros estadísticos e itinerarios. Cabría preguntarse hasta qué punto

UN PROYECTO DE COMARCALIZACIÓN DE LA PROVINCIA DE BARCELONA 56

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Tras cien años de ataques e ignorancia, la figura de Cerda va recomponiéndose progresivamente a través del hallazgo y el estudio de algunos de sus trabajos que el esfuerzo perseverante consigue rescatar de un olvido forzado. La importancia del nuevo Cerda que se descubre asume cada vez más un lugar central en la historia del urbanismo del siglo XIX. Las presentes líneas pretenden contribuir a este proceso de revisión crítica mediante algunas consideraciones sobre la última de sus obras que hemos podido redescubrir. Nos referimos a los trabajos contenidos en el libro "Presupuestos de la Provincia de Barcelona para el año económico de 1.873 a 1.874" (1) y en particular a la memoria del plan de defensa civil en él contenida.


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La propuesta de la Comisión provincial, presidida por Cerda, enuncia: "Una vez organizadas... las fuerzas cívicas, municipales y confederadas, su servicio ha de quedar reducido a vigilar el perímetro de la comarca confederada, a adquirir y transmitir noticias y, finalmente, a defenderse a sí propios y defender al mismo tiempo a todo el territorio que abarca la respectiva confederación, sin perjuicio de prestar, dentro o fuera de ésta, todos los auxilios que en el ejercicio de sus operaciones puedan necesitarlas columnas del ejercicio en movimiento" A pesar de las grandes diferencias existentes entre los objetivos y las organizaciones de los intemacionalistas y de la corporación provincial, no hemos de olvidar la clara coincidencia existente entre los diputados más significativos de los republicanos federales intransigentes (Lostau, Cerda, Penina, etc.) con los internacionalistas moderados cada vez que los acontecimientos aceleraban y precipitaban a la acción directa, así como la participación en los Batallones de los "Guías de la Diputación" de soldados anarquistas. La coincidencia de Cerda con una posible forma de ideario ácrata podría venir confirmada por el testimonio directo de su íntimo amigo Angelón si es que la ironía era

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la denominación de regiones confederadas así como cierta parte de los objetivos de este vasto plan de defensa pasiva no deriva de cierta influencia anarquista. Pues estos proclamaban a su público en el periodo "La Federación", el 1 -111 -1.873 "... en vuestros pueblos estáis llamados a serlos soldados de la República Federal y no en los regimientos. Allí luchareis siempre denodadamente por la República Federal en su pura y genuina expresión; por la libre federación de los Municipios (el subrrayado nuestro), por la República que realiza la emancipación del esclavo blanco... acabando para siempre con la explotación del hombre por el hombre" (5)


algo más que la expresión de un desengaño político: "Vamosa fundar un partido-nos decía a menudo con triste ironia-en que defenderemos la supresión de toda forma de gobierno "(6). Pero, independientemente de la posible existencia de un Cerda anarquista en los últimos años de su vida, hipótesis que de todas maneras hay que tomar con cautela dada su procedencia social, su ideario de defensa de la propiedad privada, su religiosidad, etc. no hay que olvidar la ejemplaridad de su conducta cívica, es decir, "el talante rectilíneo e inflexible del antiguo liberal de 1.841, del demócrata de 1.859 y del republicano (federal) de la etapa final" (7). Un Proyecto de Red de Comunicaciones

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Después de haber establecido los fundamentos y haber desarrollado ampiamente la ciencia urbanizadora, como describimos en un anterior artículo, a través de su Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona, y de sus anteproyectos de Reforma interior de Madrid y de la estación de estaciones de Barcelona, sintetizados todos ellos en la "Teoria General de la Urbanización", así como el desarrollo de los principios de la comunicatividad y del transporte con su "Teoría General de la Vialidad", Cerda parece como si hubiese empezado a dar el último paso que le faltaba recorrer para completar el amplio desarrollo de la teoría urbana que había alumbrado a lo largo de su vida. Se trataría de la integración ideal de ambos campos antes señalados mediante el desarrollo de la planificación regional u ordenación del territorio. No es preciso repetir el carácter anticipador de su último trabajo como el resto de su labor anterior realizada, ni recordar la pérdida de casi todas las piezas claves de sus estudios modélicos, solo nos interesa destacar que el verdadero talante excepcional de Cerda como técnico se medía por su capacidad de cumplir perfectamente el encargo o resolver el caso concreto que se le formulaba, al propio tiempo que lo

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el título "Advertencia

Preliminar" resume de forma magistral y muy sintética, lo que probablemente tenía que ser el principio rector de todo sistema de comunicaciones: la ley de irradiación que portanto desempeñaría a una función central en su "Teoría General de la Vialidad

desaparecida. "En el sistema general y armónico de estos medios de cultura y prosperidad sociales, se descubre a primera vista una ley naturalé indeclinable, á la que se halla subordinado todo sistema de comunicaciones, arrancando de la estancia del individuo y siguiendo gradualmente por todas las jerarquías urbanas hasta llegar á la que corresponda á la colectividad social más complexa. En todos los casos obedece la aptitud comunicativa de las agrupaciones humanas, y debe necesariamente obedecer, a lo que pudiera llamarse ley de irradiación; de la estancia ó habitación individual, en el hogar doméstico, á las habitaciones de los demás individuos de la familia en el propio hogar; de la casa rural á sus colindantes y los núcleos urbanos del municipio que la contiene y de los contiguos al mismo, del municipio (pueblo ó lugar) á los limítrofes de igual categoría y a los núcleos urbanos de categoría inmediatamente superior (villas), los cuales se hallan, natural ó artificialmente, constituidos ya en cabezas de distrito ó de confederación regional; de la villa ó ciudad que posea tal capitalidad a las demás cabeceras de las confederaciones circunvencinas y á la ciudad erigidaen capital de provincia; de esta capital a las de las provincias ó estados fronterizos y á la que lo sea de toda la nación; y así sucesivamente". Llegadosa este punto, quisiéramos hacer un alto en el camino para

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podes establecer unas consideraciones sobre la existencia de un esquema teórico posible de sistema general de comunicaciones, si bien antes recordaremos, como se explica en el artículo precedente, que el esquema regulador del Plan Cerda tiene la virtud de integrar simultáneamente el trazado de cuadrícula con el radial. En efecto, como expresa la ilustración adjunta, sobre la esquematización de los cuadrados de los sectores urbanos (20 x 20 manzanas) se inscriben las diagonales de las vías transcendentales (el Paralelo y la Meridiana son las diagonales, como ya se ha dicho, de sendos sectores y la Diagonal lo es de dos sectores consecutivos, es decir de 20 x 40 manzanas), lo cual manifiesta además la capacidad de articulación del trazado urbano del Ensanche con la red regional. A partir de la cita de Cerda hecha precedentemente y del contenido del resto de la "Advertencia preliminar" del "Proyecto de comarcalización y Red provincial de comunicaciones" publicado también anteriormente, es posible deducir un esquema teórico del sistema general de comunicaciones si establecemos unos convenios de representación como los grafiados en el dibujo adjunto, en el cual se situaría en el centro la capital del país y en la periferia las casa rurales o núcleos urbanos de la más pequeña entidad, siguiendo siempre una forma arborescente de crecimiento. La integración de los dos esquemas descritos, el de nivel regional y el urbano, permite conjugar la triangulación de la superficie terrestre a las diferentes escalas con el desarrolloextensivo e ilimitado de la cuadrícula urbana, lo que le permitiría, con esta doble conjugación, prefigurarlas aportaciones posteriores del urbanismo moderno en lo que hemos venido en llamar una línea de tendencia. Refiriéndonos de nuevo al contenido general de este artículo y para terminar, diremos que en el mapa que acompaña la memoria del plan de defensa civil, vienen detallados todos los barrancos, torrentes, y ríos

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sabía encuadrar como un caso particular dentro de la teoría general que sobre la ciudad, el transporte o la región estaba elaborando y constituía el fin último de su interés como científico. En el libro que estamos comentando, existe una página sin foliarque bajo


de la provincia (8), así como una variedad de información: población de los núcleos de habitación, clasificación de los mismos, parroquias diseminadas, cuadras

iglesias, conventos y ermitas, castillos, molinos y masías, caminos de herradura, etc. Sobre dicho

mapa, proyectó todo un sistema integral de comunicaciones utilizando para ello las distintas modalidades de carreteras y vías férreas, complementándolas respectivamente de modo que no quedase ningún núcleo habitado de cierta importancia incomunicado. Por su ejemplaridad y ambición, dicho proyecto de comunicaciones provinciales es una anticipación del "Pía General d'Obres Públiquesde Catalunya", redactado en 1.935 para la Generalitat por el también ingeniero de caminos Victoria Muñoz Ons. SalvadorTarragó Cid

(1) Publicado por acuerdo de la Diputación Provincial. Establecimiento Tipográfico de Francisco Sánchez. Barcelona. Septiembre de 1.873. (2) Tercer tomo de la edición facsímil de la "Teoría General de la Urbanización". Instituto de Estudios Fiscales. Barcelona 1.971, pp 244.253. (3) Manuel Angelón: "Biografía de D. Cerda", Boletín del Ateneo Barcelonés, 2° trimestre de 1.880. (4) Josep Termes: "El Movimiento Obrero en España: La primera Internacional (1.8641.881)". Publicaciones de la Cátedra de Historia General de España, Barcelona, 1.965, pp. 103. (5) Termes, op. cit. pp. 92 (6) Angelón, op. cit.

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(7) Estapé, op. cit. pp. 253 (8) Según el Diario de Barcelona del 23 VIII -1.876, pensaba completarlo con otro mapa orográfico.


Una Linea de Tendencia Un siglo y poco más desde la proposición por Cerda de una teoría urbanística y de un modelo de ciudad, su figura y entidad históricas adquieren, aceleradamente, interés, mencionesy adjetivos. Parece que no queda otra alternativa que reabrir el saco de las interpretaciones históricas sobre los precursores del urbanismo moderno y hacerlo caber. Y aparecen dudas sobre si esta nueva inclusión no provocará anticuerpos allí dentro, entre los Hausmann, los Fourier, los Sitte y los Howard. La tardanza tiene complejas explicaciones; la primera de ellas, un largo desinterés de los historiadores (con acceso a publicaren España) por él y sus doctrinas. El siglo de distancia permite hacer pues, una reflexión doble: sobre Cerda y sobre su mala fortuna. Hace poco que se cambió el veredicto histórico, generalizado en un giro completo, de desfavorable a favorable. Pero esta suplantación estableció una condición casi peor que las anteriores. A la invectiva y el olvido los siguió, como ha señalado Soria, la etiqueta. De los primeros juicios se ha hecho ya recolección abundante. Estuvieron óptimamente encarnizados en el Puig i Cadafalch ecléctico, ofendido en su ambigua alma académica por un trazado "americanoide" y según él sin apoyo en la historia. Quizá nada irritaba tanto a Puig como el que Cerda no fuera arquitecto. Se refería a él como: "este buen señor, ingeniero de caminos...". Se le veía, pues, como dicen en España, el plumero, y nos es hoy fácil reconocer la poca validez de sus imprecaciones. Esto último no están cierto de los juicios, frecuentes hasta hace poco, que presentaron el Ensanche barcelonés comounfaitaccompli: como un exitoso expediente, un caso de doméstico vanguardismo y, a fin de cuentas, una infraestructura urbanística para el gran crecimiento que propiciaría la burguesía catalana. Así en realidad se oscurecía el hecho patente y certero de que si hay dos ciudades diferentes, ésas son la Barcelona de Cerda y Barcelona. Confío poder traslucir, en las reflexiones que, con poco rigor y orden siguen, que puesto Cerda en su tiempo y lugar, sus dimensiones hacen esa clasificación, oetiquetado, algoa superary objetar. La exposición Cerda 1876-1976, abierta en Barcelona en Marzo de esta año, no pretendía entonces llover sobre mojado. Con el material que puso sobre la mesa, es de esperar que se superen pronto las fórmulas fáciles de explicación y las historias rápidas que, por entregas, han sobresimplificado la historia (particularmente la catalana) de hechos complejos, las ciudades y sus edificios. Si en la cuaresma franquista se pudo ver la producción intelectual liberal sin excesiva exigencia, otros debieran ser los vientos pronto. Hay ya buenos indicios. Me toca tratarla herencia, por así decir, de Cerda

Augusto Ortíz 62

en urbanistas posteriores, pero quiero hacer unas pocas notas antes sobre el contexto histórico en el que se movió y que lo explica y ensayar así una caracterización. Descubrimos pronto que difícilmente se puede incluirá Cerda en lo que reconocemos como el espíritu decimonónico. Francoise Choay lo intenta, poco convincentemente, incluyéndolo entre los urbanistas que respondieron al problema de la ciudad industrial mediante lo que ella llama Regularización. Define esta opción como "forma de planteamiento crítico cuyo propósito explícito es regularizar la ciudad desordenada, y otorgarle un nuevo orden por medio de un diseño claro y esquemático..." Cita también los otros planes de Ensanche de Barcelona: expresamente el de Rovira i Trías, como ejemplos de lo mismo. Su equívoco está en confundir el expediente administrativo del concurso con el contenido urbanístico de los planes ya que si Rovira extendía la ciudad a partir de ciertos ejes radiales y geometrizaba la trama anteriormente irregular, Cerda planteaba casi otra ciudad, de la que la ciudad anterior venía a ser un accidente. Por lo que la "regularización" es, en todo caso, autónoma, y un sistema por sí misma (habría que hablar de regularidad). No son alternativas semejantes sino casi contrapuestas. La situación histonográfica de Cerda es más bien, creo, un caso patente y ejemplar de una tradición antitética, antiacadémica y seguramente, para los ojos de su tiempo, antidisciplinar, que se explica en el juego de contradicciones: económicas, políticas e intelectuales del diecinueve. Esto nos pone ante el panorama estilístico de la época, al que Cerda respondió. Nohayqueolvidarque, aunque ahora y con muy buenas razones se ha "recuperado" el neoclásico y reconocido como un estilo autónomo y fundamental en la historia de la arquitectura, su encargo cultural fue afianzar un sistema social. Y que sus pautas urbanísticas de control y diseño de la ciudad, es decir, aquel idioma urbano al uso, del que Cerda pudo valerse y al que renunció, eran expresiones concretas de un concepto de sociedad que Cerda no compartía. En mérito del estilo y el período hay que decir, no obstante, que el origen de las proposiciones alternativas de Cerda debió estar en el espíritu racionalista de la revolución francesa y en su laica trinidad: libertad, igualdad, y fraternidad. Un buen poco jocobino y ciertamente nada napoleónico, Cerda tejió una trama de apoyos intelectuales. Pero en tanto que urbanista y arquitecto se propuso casi inventar una ciudad, así como otros de sus cómplices ideológicos inventaban bombillas eléctricas, máquinas de vapor, telégrafos sin líneas y palacios de cristal, por el ingenioso expediente de mezclar conocimientosy disciplinas. Para santo horrorde los académicos.

Y se hace quizá necesaria una descarga de artillería contra estos últimos, bien llamados "bomberos' (pompiers) en los buenos tiempos, ya que el indulgente electicismo de estos tiempos suele tenderles la mano. Pongámoslos en contexto histórico. En las ciudades industriales se traducían, corpóreamente, dos desequilibrios fundamentales. Primero, el de la ciudad respecto al campo, al que sometió, creando toda suerte de trastornos. Segundo, el de la ciudad en sí misma, como sistema productivo organizado sobre la explotación de la fuerza de trabajo por el capital. Esto, obviamente, fue posible por la mecanización y las nuevas fuentes de energía, que convirtieron a la ciudad, prácticamente hablando, en su propio proveedor y comprador, al complicarse los procesos, los productos y los canales de mercadeo, mientras que disminuía la importancia respecto a los precios finales de venta, de los primeros insumos: las materias primas y el trabajo. En buena cuenta, la ciudad se convirtió en la sede de la obtención de plusvalías. El diseño de esa ciudad es el que se plantea el estilo del sistema y lo que genera la Academia. Ya había ocurrido el relevo de la aristocracia por la burguesía (hablando de Europa central y nórdica), y se había liquidado por ello el barroco, alusivo siempre a un poder y a la singularidad de cada hecho arquitectónico; reemplazándolo por un estilo que traducía la hegemonía de una clase: el neoclásico. Sé que también esta afirmación va a contracorriente, pero no puede llamarse al Neoclásico revolucionario, sino burgués, que no es lo mismo. Su papel histórico fue consagrar en lo urbano y lo arquitectónico el rol expoliativo, de un sector social, loque, como hemos visto, se agudizaría con la aceleración industrial y demográfica durante el diecinueve. Se propuso crear las nuevas mitologías necesarias para la continuidad del sistema social. La gran avenida, el manejo internacional de la perspectiva urbana para el engradecimiento del hecho monumental, el hecho monumental (herencia barroca), el edificio privado convertido en hito público (los bancos, por ejemplo) y la retórica del orden y la disciplina cumplían ese propósito. Hausmann, que nos puede servir de catalizador, sabía su oficio, de Ministro del Orden Público. Las perspectivas que abrió en París llevan visualmente de un hito de poder a otro: económico, gubernativo o civil. Se debía pensaren su contemplación, que había una clase dirigente, imperial y poderosa, y que no había que olvidarlo. Si el barroco creó plazas para homenajear la sede del gobierno o la estatua ecuestre del monarca reinante, el brillante arquitecto de Napoleón III abrió espacios para la circulación. Pero este aparente anonimato engaña. Se trataba de llenarlos con la sola exhibición y ostentación de una condición económica. El flujo y reflujo, artificial e improductivo, de bienes y dinero se había vuelto el nuevo y más lucrativo de los oficios. No sabemos si no se lo querría representar en el flujo y reflujo anatómico y visible de bienhadados ciudadanosy adinerados burgueses. En contraparte, fueron muchas las aportaciones renovadoras del neoclásico. Y fue amplio su radio intelectual, hasta incluir no poco sugerentes utopías. Urbanísticamente se le debe, al menos, la creación de tipologías y el relativo orden dado a la

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PERSPECTIVA Y PROSPECTIVA DESDE CERDA:


contradicciones fue también abortivo, ya que se dedicó a explotar los intersticios y oportunidades que ofrecía la descompensación regional española y los vestigios coloniales cada vez más idos de las manos. Con rasgos estructurales tales como mano de obra barata, suplantación de artesanías, escaso alcance mecánico y energético y bajos niveles de diseño, dirigido para una poco sofisticada venta "en Indias" y en un mercado local al que no se daba mucha consideración, no puede hablarse propiamente de una "revolución industrial" a nivel del entero estado español. De modo que si en Europa central la revolución industrial tardaría hasta este siglo en evidenciar las contradicciones y distorsiones que generó en la estructura de la sociedad, en Barcelona éstas fueron patentes ya en el XIX. Cabe abrir un paralelismo de situaciones, entonces, y no sólo de formas, entre alternativas intelectuales. El espíritu de Weimar, por ejemplo, fue la consecuencia de atestiguar el desastre de un ancien regime fétido y ya ahistórico. ¿No puede verse el ánimo de Cerda en la misma luz, aunque las coordenadas sean distintas?. Hay en común una intención resuelta de alterar sin miramientos, de ver la historia inmediata como un episodio lamentable, de apostar por otro orden y de jugarse los cueros.. Ante esa realidad y contando con una inapropiada herramienta, el urbanismo de entonces, a Cerda no le quedó otra cosa que, como ya dijimos, inventar. No asumió esa alternativa fácilmente sino muy al contrario: allí está la "Teoría General de la Urbanización" para quien quiera leerla. Y no hizo tampoco una opción escapista o marginal ni la búsqueda de una aislada respuesta. Hizo todo lo contrario: el ensayo de una ciencia, en donde cupiesen todas las interrogantes y todas las respuestas. Está por discutir si el terreno de esa ciencia estuvo bien reconocido: si nofue demasiado ciencia pura y muy poco ciencia social, pero esa respuesta depende de qué pensemos y cómo leamos la historia. Cerda apostó, como ya dijimos, por una España que no se produjo. Y perdió. El Plan contenía un proyecto social e histórico; era más aún: su expresión física. Ante un hecho urbano de la importancia de Barcelona se proponía una nueva ciudad. Una opción así recuerda los episodios en la historia en que una nueva cultura se instauraba en lugarde una anterior. Esto tuvo siempre traducciones urbanas: las varias refundaciones de Constantinopla, por ejemplo; o las destrucciones y re-fundaciones de las dos grandes ciudades etnoamericanas: Cuzco y Tenochtitlán, en la conquista española. Pero aquí el querer reemplazarel signo más visible de una cultura: su ciudad, tenía, claramente, otro signo. En primer lugar, no se actuaba en el casco mismo, que a los ojos (y a las estadísticas) de Cerda se presentaba como un organismo enfermo. Debía instalarse un nuevo organismo sin vicios de origen. La re-generación del viejo tejido urbano ocurriría por el contacto y la envoltura de otro, mayor y más potente, al que se trasladaría el peso de las actividades de la ciudad. El erróneo nombre de "Ensanche" ha hecho nuestra lectura prejuiciada, al observar el plano de Barcelona. Quizá es también por un sentido de secuencia histórica, que solemos verlo de dentro afuera, centrífugamente. Creo que Cerda debía preferir verlo de fuera adentro, y que la ciudad que reconocía como apoyo de esa lectura era el mal

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ciudad como conjunto. Pero para un planteamiento en la vena del de Cerda, y para un escenario tan agudamente en conflicto como Barcelona, ese estilo de decimonónico por excelencia, sirvió más como un acopio de ejercicios y un entrenamiento de la escala de los problemas urbanos, que como un punto de partida. No sorprende, entonces, que Cerda se plantease casi la tabla rasa y partir de cero. Había bebido, como ya dijimos, de las fuentes del espíritu liberal del diecinueve, pero no debía estusiasmarse demasiado en las respuestas, históricamente desfasadas, que daba el urbanismo de entonces. Llegados aquí, pediré al lector dar más de un salto. Tanto en este número de Construcción de la Ciudad, como en el catálogo de la mencionada exposición, otros críticos han producido ya un rico material de análisis a las proposiciones de Cerda. A esa sombra pienso acogerme para hacer aquí tan sólo un breviario de qué rasgos autorizan a abrir una línea de tendencia ideológica e histórica que enhebra con la mejor tradición del urbanismo industrial. Podemos también esbozar cuáles son los hilos que hilvanan y dan coherencia a esa línea. Se tratará de un entrelazamiento de argumentos disciplinares con argumentos históricos y políticos. Ni el trazado de Cerda, ni el de nadie, tienen significado si no es ante ciertas coordenadas y si no son considerados como opciones, sumidas allí donde ocurrieron; más aún en aquellos casos en que estas opciones fueron intencionales. Ensayemos, entonces, describir ciertos caracteres Barcelona en el XIX. Barcelona, como sabemos, fue no solo un caso notorio de manifestación de las contradicciones sociales de la ciudad industrial, sino más aún, a esas contradicciones se sumaron otras. La primera las vacilaciones y contraórdenes del lanzamiento industrial. La obsolescencia del poder central, la perduración en España de relaciones "feudales" de propiedad de la tierra y condiciones de trabajo, el consiguientemente escaso mercado, la nostalgia imperial para con Latinoamérica y el corrupto manejo de las colonias aún bajo dominio, fueron factores, entre otros, para que la experiencia industrial se pasmase y contradijese. Una importante renovación social tendría que haber ocurrido, y no ocurrió, para haber un mercado y un poder político gestor. Sólo así una burguesía industrial habría aparecido y se habría dado curso al proceso de "selección de la especie" capitalista. En vez, como también sabemos, la especie de los gobernantes fue híbrida y corta de miras. Ni las líneas de ferrocarril, que reforzaron, en vez de diluir, el centralismo, ni los puertos, ni las carreteras, con nobles excepciones regionales, proveyeron la infraestructura necesaria. A impedir la superestructura, que tuvo no poco importantes promotores, se dedicaron la Iglesia, con su paralítico recelo de lo científico y el poder político, militar y policial. El entusiasmo por una España moderna lo sostuvieron pocos, o pocos con poder. No deja de ser un dato revelador que se colase este ánimo hasta convertirse en temperamento intelectual, y que éste aparezca precisamente, en aquellos autores que se propusieron años después escrutar el significado de España. Una mu no dijo, y se quedó tan tranquilo: "que inventen otros". El resultado industrial de este juego de

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Ciertas decisiones de trazado urbano, sin embargo revelan no poca inteligencia práctica y la intención de provocar la homogeneidad. Dos grandes diagonales transversales a la trama, y, por tanto, vías de mayor versatilidad e importancia provenían una de San Andrés y otra de Sants. Hacía el Besos se "premiaba" la lejanía desde el centro con el gran parque de la ciudad. Si el Ayuntamiento hubiese asumido responsablemente el Plan, quizá una buena parte de él sería hoy realidad. Si el suelo hubiese estado bajo alguna forma de control quizá existiría hoy el Ensanche de Cerda. Su otra carta para confiar en la pronta obtención del gran sistema de equilibrio homogéneo y multipolarera la energía potencial de Barcelona: el hecho de que su densidad, tasa demográfica y posible industrialización, requerían ancho espacio. Esa conciencia, sin embargo, estaba también del otro lado de la mesa, entre los especuladores del suelo y los alquileres. Para ellos, la olla de presión que era Barcelona era el mejor invento para la máxima estabilidad y una galopante inflación de los precios. Y les convenía que el Ensanche se fuese extendiendo muy poco a poco, sólo una vez que los nuevos vecinos estuviesen ya convenientemente apiñados. La ambigüedad innata de la arquitectura y de las formas explica este caso de mal uso y maltrato de un Plan, y su conversión en antípoda desús intenciones originales. Pronto se descubrió que la cuadrícula podía ser el apoyo para la especulación, si se controlaba su desarrollo y sus índices. Entonces se acallaron la mayor parte de las objeciones estilísticas. Se necesitaba cambiar disposiciones y reemplazar árboles por inqu¡linos, lo que se consiguió pronto. Pero, como ya otros han demostrado, esa red homogénea y expansiva debió haber sido la fórmula precisa, en la moderna matemática urbana, para la igualdad colectiva. Creo que los paralelismos entre la cuadrícula de Cerda y las colonizaciones norteamericanas, casi simultáneas, no son sólo casuales. Y no sé si sea llevar las cosas demasiado lejor decir que loque Cerda buscaba era una colonización en el área de Barcelona. Aquí quiero concluir estas reflexiones y dar pie, en un segundosalto, a una comparación entre las propuestas de Cerda en 1859 y una sucesión de otras formulaciones, más próximas históricamente, hechas en el terreno del 64

planeamiento urbano y la definición de la ciudad. Veremos que por esa genética especial de los pioneros, los inventores y los precursores, Cerda se parece más a nietos, biznietos y amigos postumos que a sus padres y hermanos.

1. Ildefonso Cerda

De lo ya dicho sobre Cerda convendría subrayar aquí, para iniciar esta tendencia, su concepto de la homogeneidad de toda la ciudad (lo que no quiere decir una repetición sin variantes: basta ver los diferentes usos de las manzanas). La ciudad debía ser un tejido expansivo (ya que él era atento al hecho de la aceleración demográfica que conllevaba la industrialización) y que, sin embargo, debía preservar el equilibrio en cada una de sus áreas. El crecimiento no sería entonces, como venía siendo- una anomalía, una deformación de un organismo ya existente; sino la más importante característica, la misma energía vital de ese organismo. Ya que en cualquier área de la ciudad se estaría en la ciudad, en torno a uno de sus centros y cumpliendo alguna de sus funciones. Según esa intención, Cerda produjo un vocabulario de ciudad, un sistema formal urbano y arquitectónico, la riqueza de cuyas leyes puede reconocerse en sus diseños, que llegan, con la más fresca estética de la primera arquitectura industrial, hasta la unidad de vivienda.

Posible Modelo Teórico

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llamado Ensanche; no Barcelona. Aunque estas son conjeturas, me parece que se desprenden del rigor interior de trazados y leyes formales del proyecto, recientemente investigados por Tarrago y Soria. Allí descubrimos cómo el Plan venía a ser la puesta en práctica de una "ciudad ideal" que reconociera el gran "accidente" de Barcelona de por medio. Puede hacerse una equivalencia con los diseños de ciudades ideales: las defensivas de Giorgio Martin i, por ejemplo, que se planteaban sin demasiada preocupación por lo topográfico, previéndose que una o dos plazas podían, siempre, asimilar las irregularidades. El Plan de Cerda tenía sentido como un plan de desarrollo simultáneamente integral, es decir, como una ciudad muy prontamente edificada y, de ese modo, puesta en equilibrio de extremo a extremo. ¿Era eso posible?. No es demasiado claro. Cerda debió confiar en contrarrestar el poder gravitacional de Gracia, que hacía especial gracia a los especuladores, y en una cierta espontaneidad del crecimiento.


2. Arturo Soria y Mata

3. Tony Garnier

10RÍA"

Sector típico de urbanización en planta".

"Prototipos de viviendas ofrecidas en la Ciudad Lineal"-

"Serán razones industriales los motivos de fundación de la mayor parte de poblaciones por crearse..." decía Garnier. A esa solicitación y a lo inédito del tema, Garnier respondió a lo largo de quince años con la elaboración de una ciudad teórica, aunque asimilable a casi cualquier espacio geográfico en el entorno de Lyon u otro análogo. Elaboró la "Cité" a escondidas de los académicos, que la financiaron sin quererlo, y a quienes Garnier entusiasmaba con sus espléndidos dibujos historicistas y neohelénicos. Helénico él, en el mejor y menos nostálgico sentido, Garnier resolvió una pequeña Atenas industrial y socialista, apoyada en abundante indagación formal y técnica. Previo35.000 habitantes, loque habría dado estándares altísimos de servicios. Al parecer no deseaba una expansión, al menos una de importante volumen, ya que el trazado del conjunto perdía en ese caso lógica. Más bien debía pensar que el mayor volumen de población originaría otras, sucesivas, cites industriales (el concepto de límite como exigencia de equilibrio es común también a las NewTowns). Es probable que Garnier concibiera la industria en unidades de mediano volumen y abundante repartición. En su ciudad, como en la China de Mao (?), la planta de poder, el muelie, la maquinaria, la estación, tendrían la escala justa y suficiente. Esa previsión ¡ba a darse de cara con la industria desmedida y la ciudad dormitorio, como ya sabemos: no le faltaba "Planta general de la Cité Industrióle'

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La importancia del ferrocarril y el tranvía, y su significado eje bidireccional, tanto de posibles contactos e intercambios, como de inversión económica, apoyaron la teoría de la ciudad lineal formulada por Soria. Un concepto de optimación déla ciudad como hecho dinámico y al mismo tiempo, una aguda consciencia crítica del desequilibrio de ciudad y campo (y la consiguiente desmejora de ambos: tugurización y abandono) explican esta lúcida propuesta, que sería muchas veces retomada en el urbanismo moderno. El carácter expansivo, la homogeneidad de transcurso, la importancia reconocida a los transportes, su valor de sistema generalizable a distintos casos y realidades, acercan esta propuesta a la de Cerda. Soria decía que había que conseguir "La arquitectura racional de las ciudades". Cerda pudo también haberlo dicho. En lo arquitectónico, Soria estuvo cerca (aunque antecedió a Howard) de las propuestas de la ciudad-jardín. Convieneapuntar, sin embargo, el lúcido desprejuicio, el aestilismoy la vena (que estamos tentados de llamar "ferroviaria") de las viviendas diseñadas para Ciudad Lineal (que él debió seguir de cerca). Y conviene también considerar que por razones análogas — a la madrileña- de las - a la barcelonesa— que hemos considerado ya, la Ciudad Lineal como el Ensanche eran propuestas incompatibles con el sistema político y económico en que se formularon. De haber cambiado éste, quizá el tono suburbano de la Ciudad Lineal habría evolucionado en posteriores experiencias. La teoría, como veremos, daba para más.


10 "Área Central de la Cité Industrielle" 11 "Muelles de la Cité tndustrielle".

4. LeCorbusier

Es difícil sistematizar una lectura de Le Corbusier como urbanista ya que razón, abundancia, calidad, arbitrariedad y coherencia, no suelen ocurriral mismo tiempo. Hemos agrupado dos serie de proyectos o esquemas apoyados en ideas diferentes y hasta contradictorias del hecho urbano y que fueron, sin embargo, elabordadas paralelamente. La primera serie pertenece propiamente al tronco teórico le corbusiano. Se inicia en "Ville Contemporaine": ciudad ideal contemporánea, a la manera que lo era también la"Cité Industrielle" que Le Corbusier conocía. La confrontación es reveladora. A la Cité de 35 mil habitantes Le Corbusier opone una especie de Esparta de la productividad, de tres millones. Si Garnier piensa en ánimo local, en comunidad industrial y en provincia, Le Corbusier piensa en megalópolis comercial y administrativa (afueras de Lyon vs. corazón de París, como ya veremos). Si la Cité se ajusta al detalle de una topografía imaginaria, la Ville se extiende, como dice Banham, sobre una hoja de papel» Aunque sean parcialmente ciertas las acusaciones de megalomanía, también lo es que, Le Corbusier tomó el toro por las astas. La escala del hecho urbano era ya, incontestablemente, enorme y no había instrumentos de planeamiento para lidiar con ella. Su propuesta sentó las bases, a macroescala, de la ciudad funcional. Respondía a los niveles de densidad y conflicto urbanos característicos de la época con una fórmula territorial que quería ser eficiente y sana. La ciudad era una trama de interacciones, distribuida y enlazada según un ciclo productivo supuesto, con gran y pequeña industria, comercio y, por encima de todo, transportes: aéreos, terrestres y subterráneos. Abundante amplitud y experiencia del espacio libre eran la contrapartida a esta dinámica. En la tradición de la arquitectura como obra completa y concluida, la Ville estaba también estructurada según un perímetro. El Plan Voisin (el nombre proviene de la compañía de aviación que sufragó su exhibición en 1925, quizá entusiasmada por el notorio campo de aterrizaje a pocos pasos de Notre Dame) tradujo la Ville a una intervención en el centro de París. Era una metódica y bien temperada provocación. Quizá lo que Goya llamaba Capricho. Se trataba de dejar claro que París no era excepción, sino

foco, de los problemas urbanos contemporáneos: aquí estaba una alternativa de la solución sin contemplaciones, La Ville Radieuse completa este ciclo, ya con mayor calidad y riqueza de trazados, incorporando una directriz lineal y posibilidades expansivas. Es quizá por excelencia el teorema, lo que quería demostrar Le Corbusier. Poco después de su conclusión, Le Corbusier intervino decisivamente en la primera elaboración del Plan para Barcelona (al que daría después el nombre de Maciá, en homenaje al presidente de la Generalitat de Catalunya). Adecuaba al área de Barcelona las directivas funcionales ya codificadas. Décadas después, en Chandigarh, retuvo la trama geométrica de apoyo, diluida en apariencia, extractando para su soltura formal con enorme sabiduría y la cara dura, de la traducción de la ciudad jardín que podían aportar sus socios anglosajones. Haciendo también, seguramente, un silencioso homenaje al Islam. Si la trama es el carácter distintivo de la primera serie de ejemplos, la línea, como directriz fundamental, es el rasgo amalgamador de los que siguen. Aquí Le Corbusier adoptó la ¡dea de fuentes ajenas y aunque le dio un rico tratamiento propio no obtuvo culminaciones del alcance y la coherencia que se reconoce en otras obras. Fue en Rusia donde Le Corbusier descubrió la propuesta de la ciudad lineal (ver seguidamente, nuestra discusión de Miliutin). La Ville Radieuse lo era un poco, pero al revés: el eje atravesaba las funciones de la ciudad, mientras que para Miliutin, éstas debían correr paralelas. El entusiasmo fue súbito y la digestión no muy rápida: casi coincidentemente con una propuesta tan sólida como Ville Radieuse, Le Corbusier trazó el Plan para Alger, y, sobrevolándolas en aviones, hizo los planes Buenos Aires y Montevideo. Combinando impresiones, reunió sus reflexiones acerca del edificio de la Fiat en Turín (desarrollado linealmente y en óvalo, con la pista de pruebas encima) con el nuevo descubrimiento y propuso algo ciertamente inédito: el edificio-ciudad. La correlación entre lo urbanístico y lo arquitectónico, como mutuamente explicativos y condicionantes, era una constante le corbusiana, aunque aquí apareciese desbordada por esa voluntad de diseñarlo todo que traicionaba sus proposiciones a gran escala a la vez que hacía admirables y potentes sus obras arquitectónicas, Sus proposiciones a macroescala, codificables para una conferencia en Milán en 1954, casi fotografiaban los esquemas de Soria y de Miliutin, y hacían una inesperada proyección que conducía de la China a Burdeos, reviviendo algo tópicas concepciones sobre los ejes culturales. Y sin embargo, a escala menor, hizo una de sus mejores mezclas de intuición, talento y responsabilidad arquitectónica: las "Unitésd'Habitation". Eran, en la medida justa, el edificio-ciudad. Y su disposición, acompañando un eje de transporte rápido, en torno al cual podrían repetirse, las hace si no partícipes, próximas de la tradición de la ciudad lineal (creo que hay no pocas equivalencias, por ejemplo, con la sección típica de la ciudad de Soria y Mata). Para concluir esta revisión, incluimos una representación del concepto implícito en casi toda la obra le corbusiana para la unidad de vivienda: la célula, mínima pero ampliamente luminosa y

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razón, entonces. La otra aportación, fundamental para la historia subsiguiente del urbanismo, fue la diferenciación funcional del espacio urbano, lo que el CIAM llamaría "ciudad funcional" y que pasaría a la jerga urbanística como zonificación. Pero hay que decir aquí que a la escala de la ciudad de Garnier, las distintas funciones o áreas de la ciudad eran las partes de una unidad y no entidades porsí mismas.


5. Miliutin

Níkolai Aleksandrovich Miliutin, desde una formación no arquitectónica, educadory militante, iba a ser una de las contribuciones más ricas a la breve e interrumpida historia del planeamiento comunista. Se apoyaría en la fértil atmósfera que generó el leninismo. E intervendría en el momento oportuno. El Constructivismo había querido ser una celebración de la victoria socialista y formular la nueva ciudad para la vida nueva. Había querido reemplazar la simbología del zarismo, pomposa y grandilocuente, por la de los nuevos materiales y las posibilidades técnicas de la producción contemporánea; pero también es verdad que, ya hacia finales de los años veinte,el culto al talento y a la obra singular, y un incipiente academicismo neotécnico, podían notarse. Las esferas, cubos y volúmenes en tensión requerían crecientemente rublos del presupuesto de construcción del socialismo. Miliutin aparece para arbitrar, como hombre de estado, la polémica intelectual, en la que ya intervenía activamente la vieja guardia académica, exigiendo el uso de los estilos históricos (ciertamente, más caros aún). Desde el periodismo y su libro "La Ciudad Socialista: Sotsgorod", Miliutin toma claro partido por la alternativa de hacer historia y no refreiría. La ciudad debía ser un organismo económico y eficiente, y también el escenario de la liberación que el hombre contemporáneo encontraría en el orden social colectivista. El trabajo y la producción que se transformarían en la energía misma de la regeneración social y eran la fuente de bienestar, debían ser el eje fundamental del arreglo urbano. La industrialización en curso había subrayado la importancia del transporte, más aún con la difusión del automóvil; quizá por ello eran frecuentes las propuestas lineales de urbanización. El esquema de Soria y Mata había tenido divulgación en Rusia, ignorándose quien era su autor. Y para el concurso de Stalingrado, casi todos los proyectos rusos fueron lineales. Pero fue Miliutin quien dio cohesión y solidez al modelo y quien primero puso en acuerdo las distintas funciones urbanas. Se valió como estructura de orden, del concepto, nuevo entonces, de la cadena de montaje industrial. E hizo una optimización de los intercambios y las comunicaciones de corto y largo alcance. Su modelo teórico, y sus proyectos específicos: una

ciudad a lo largo de una fábrica de motores: Nizhninovgorod, por ejemplo, eran ya conceptos maduros, supraestilísticos y basados en una economía territorial, con las que el movimiento moderno ruso podía dar frente a la problemática concreta del Estado. Como crítico de su tiempo y como promotor de la obra de otros arquitectos, como Ginzburg, Miliutin fue la eminencia gris de una alternativa sólida para el urbanismo comunista. La historia ocurrió de otra manera. El esquema de vida en pequeñas comunidades de trabajo, y la noción de acompañar los espacios comunales: la fábrica y el lugar de reunión, con espacios individuales de reposo y vida íntima no convenía (quizá no era posible) a un Estado que prefirió acumulary concertar poder. La "desurbarnización", o correspondencia campo-ciudad que se propuso, en vez de la inútil densidad urbana, tampoco. Durante Stalin, todo el juego de argumentos con los que los planificadores progresistas quisieron construir un nuevo orden urbano fue acusado, a fardo cerrado, de burgués. En nombre de la dictadura del proletario se optó por el centralismo político, demográfico y urbanístico; y se resucitó el neobarroco de entre los muertos.

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respirable, que debía alojaral hombre contemporáneo. El dibujo expresa, esquemáticamente, desde los "Redents" de Burdeos y la "Ville Contempérame" de los 20 hasta las "Unités" y las células para monjes en La Tourette en los 60. Lo hizo Le Corbusier desde una célula de2,30x2,30x2,30, medidas procedentes de una codificación, el Modulor, acorde a la antropometría de un modelo de hombre vigoroso y enérgico, idéntico en dimensione y costumbres a sí mismo. Y sin embargo, pese a todas las objeciones que puedan hacerse, es aún un testimonio preclaro, agudo y necesario sobre el carácter de la vida contemporánea.

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La primera intervención urbana propuesta por el Gatcpac, y propiciada por Sert, fue la extensión de la Diagonal. El concepto de propuestas puntuales se transformaría cuando, en la reunión en Barcelona en 1932, preparatoria para el congreso del CIRPAC, se trató acerca de la Ciudad Funcional. En el contacto con Le Corbusier (que había conocido al grupo en una oportunidad anterior) se perfiló un Plan para Barcelona que más tarde y tras mutuo intercambio, obtendría forma definitiva en los esquemas de 1934. Aquí me remito a la abundante literatura al respecto y sólo interesa precisar que ese plan, llamado postumamente "Plan Maciá", era la aplicación sobre Barcelona, en la versión le corbusiana, de la ciudad funcional. Su antecedente inmediato era entonces, la "Ville Radieuse". Paralelamente, otra era la secuencia ideológica que la presión de acontecimientos había generado. A.C., la revista que llevaba Torres Clavé desde muy pronto sostuvo un análisis exhaustivo del conflicto urbano en Barcelona. La "Ciutat de Repós i Vacances", de probable inspiración en la "desurbanización" soviética, había sido la primera intervención en la línea de una consciencia integral del fenómeno urbano, El estudio profundo, estadístico y analítico de Barcelona siguió, para su presentación al CIRPAC. De él debió ciertamente generarseun ánimo realista ante la problemática urbana y la consciencia cada vez mayor de que en el régimen capitalista de libre manipulación especulativa del suelo no había solución urbanística posible. Dos años de parálisis política evitaron que el conflicto interno se explicitase, aunque en ellos las renuncias al grupo, las "acusaciones" de socialismo desde fuera de él y los crecientes problemas de publicidad comercial de A.C. no son pocos indicadores. Tampoco lo es, analizada menudamente, la oposición de argumentaciones que fue desarrollándose entre Sert y Torres. Mientras Sert, aún con acceso a la reaccionaria Sociedad de Arquitectos, difundía un breviario técnico sobre urbanisno y reclama tan sólo el derecho de expropiación de terrenos y el beneficio comunitario que supondría, Torres Clavé daba sus primeros pasos en una teorización radical y política. 68

En Barcelona, el entusiasmo moderno estaba entonces en una fase regresiva que afectaba incluso a sus exponentes más manifiestos. Sert iniciaba su bizantina teoría déla mediterraneidad como foco de origen déla arquitectura moderna (lo que Foix, el poeta, refutó esclarecedoramente). A la luz de los comentarios ya hechos, para Le Corbusier y Miliutin y sus diferentes entendimientos del urbanismo, creo que puedo proponer esta oposición de contenidos entre dos fases del Gatcpac. En origen, el grupo reunía intenciones concurrentes. Casi fue una respuesta a la exposición de Barcelona del 29, algo cadavérica y más bien ignorante. Sert, de vuelta de París y del taller de Le Corbusier, fue el protagonista de un ánimo modernizante y cosmopolita, en una renovada fase de aquel temperamento barcelonés al que Joan Prats proponía honradamente, denominar "esnobismo". Sert era ya entonces seguidor de Le Corbusier, como lo sería, a no pocos pasos en todo su ejercicio profesional.

"Esquema de ciudad funcional, aplicada a Barcelona"

Dalí, a distancia, se confesaba fascista. D'Ors lo había sido siempre. Se confundían vanguardia y academia. El ADLAN coleccionaba sin demasiado discernimiento imágenes de una modernidad algo ecléctica. En esa atmósfera, Torres Clavé en cambio, sólo veía la salida de la crisis en dar los necesarios pasos adelante y no atrás. Con los meses del Frente Popular, el levantamiento fascista y la guerra, el papel protagónico en la teoría de la arquitectura catalana cambió lógicamente de manos. Lo asumió, con una integridad imperturbada, Torres Clavé. "Plan Maciá 1934"

"... atacar el problema en su esencia. Se nos dirá que la economía no lo permite y nosotros diremos que la economía debiera ser de tal naturaleza que lo permita... " Como en Rusia, no hubo tiempo en Barcelona para observar el resultado de una fase madura del planeamiento urbano. Pero estaban ya los hilos intelectuales atados. A la fase de proposiciones estilísticas iba a suceder otra más enraizada, sustentada en la propiedad municipal de la tierra y en el sindicato único de arquitectos, técnicos y trabajadores de la construcción. Entonces, ante la urgencia de la acción, el Plan de Barcelona no era la herramienta indicada. En parte porque la precipitación de acontecimientos obliga a pensar en soluciones tangibles de menor escala, y en parte porque el carácter teórico y al mismo tiempo, determinista y definitivo del Plan quedó en conflicto con un futuro abierto e imprescindible. Cuando Torres Clavé habló por última vez ante el CIRPAC, en 1937, dijoqufiahora era posible planificar en Barcelona; no que ya se tenían los planes. Pero la interrogante abierta quedará sin respuesta. La única huella aquitectónica está en la Casa Bloc, en su justeza económica y honradez arquitectónica y en la amplitud de espacio libre y vida comunitaria que se favorecía.

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6. El Gatcpac, según Sert y según Torres Clavé


7. Ludwig Hilberseimer

sus proposiciones ocurriesen en el poco dramático escenario de la Norteamérica de los cincuenta, no eran porello menos revolucionarias. O les hubiesen hecho caso.

La casa Bloc

Variantes de ocupación arquitectónica de un sector según una densidad constante proyecto Evergren Chicago. 1945 1947 Propuesta para Chiraqo perspectiva 1961

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MAP MEOTERRANIA

En Hilberseimer reencontramos la voluntad de sistematización para la forma urbana y arquitectónica. Estas son mutuamente explicativas. En plena fase de personalización del diseño, sostuvo, contrariamente, que "la arquitectura, como el resto de actividades, debe estar referida a la realidad entera y ser determinada de modo no arbitrario. " Con él nos damos también con uno de los casos más continuos y coherentes de práctica teórica y profesional dentro del Movimiento Moderno. Diferentes obras suyas pueden observarse casi como un discurso que fuera de lo general a lo particular, sin que se haga necesario atender demasiado a la cronología. Bauhausiano de fondo, en los años veinte y treinta produjo ya un vocabulario para la ciudad. Pero fue en la postguerra, desde Norteamérica adonde debió emigrar, que sus propuestas cobraron otras dimensiones. Son éstas, creo, las que otorgan a su obra máxima importancia en el proceso de definición y esclarecimiento del hecho urbano contemporáneo. Ser uno de los mejores historiadores de la ciudad hizo a Hilberseimer consciente de la inexistencia en nuestro tiempo de formas urbanas. La ciudad industrial debía aún encontrarsu economía y patrones de forma que no generasen los vicios umversalmente reconocibles. Aunque se propusiera sistematizar los elementos del organismo urbano contemporáneo, Hilberseimer, tuvo la inteligencia, en su segunda fase, de proponer relaciones y no formas cerradas. Y ante el hecho de la macro-ciudad y de la complejidad de los transportes y las comunicaciones, percibió que lo urbano no era ya un sistema autocontenido sino un hecho sin límites físicos precisables. Sus propuestas deben leerse en la realidad en que ocurrieron: las conurbaciones, ya no ciudades, norteamericanas, donde la fricción espacial pesa menos que la capacidad económica y que los hábitos culturales de individualismo (quizá otras habrían sido sus propuestas tras una crisis de energía). No son, como nada es, intercambiables a otras realidades. Pero renovaron sin duda la atmósfera del urbanismo determinista y resuelvelotodo que con veinte años de tardanza quiso aplicar en la segunda postguerra los postulados de la ciudad funcional. Era un filósofo y un político del espacio y aunque


8. El urbanismo estatal en Inglaterra. En las coordenadas singulares y propias de la historia urbanística inglesa, dos episodios merecen traerse a colación aquí. En los años treinta, Arthur Korn y el grupo Mars se constituyeron en avanzados de la arquitectura moderna. El medio les fue hostil, más afín al pragmatismo que a la teoría y sin un trauma local de concentración urbana comparable al europeo. El Plan para Londres fue por eso artillería de no poco calibre. Violentaba un sistema de decisiones progresivas y

Una reciente serie de realizaciones recurre una vez más a la directriz lineal, ampliada a escala territorial como "corredor de desarrollo". Reaparecen asi dos formulas de trazado que ya nos son familiares. Se hace incluso una síntesis de ambas: la linealidad es la macroestructura y la cuadrícula o malla, la microestructura.

Hechas así las cuentas, creo que queda claro que Idelfonso Cerda ha envejecido bien, o añejado, como buen vino. Sorprende un poco que durante largo tiempo sus catadores no nos lo dijeran. Preferían, claro, otras bebidas; los primeros, los vinos blancos y no los tintos; los segundos, el dubonnety el campan.

mil veces tamizadas, en funciones uesue fd

liquidación del victorianismo y con el cual se habla ido dando satisfacción a los reclamos y aspiraciones colectivas. En cambio, y de una buena vez, se proponía un concepto integral de ciudad, de transportes, de administración y de condiciones de vida. Se quería reemplazar la fórmula liberal y especulativa del agente promotor, de quien podía esperarse una ciudad coherente. El Plan fue juzgado iluso y herético (hubo también críticas certeras: como que no utilizaba el transporte subterráneo ya existente como condicionante). Sin embargo, por los resquicios que deja ese sistema de decisiones ya referido, en 1942, al decidirse el Plan de Reconstrucción de Londres, se usaron no pocas de sus propuestas. Los gobiernos laboristas de postguerra modificaron el cuadro de lo que era y no era herejías. Y otorgaron un poder de intervención, mucho mayor al Estado, como agente de urbanización y desarrollo. La fórmula casi dos veces centenaria de los New Towns fue entonces revivida y actualizada participando activamente en el planteamiento algunos miembros del grupo MARS y la primera vanguardia moderna.

Esquema de corredores de desarrollo para Bedford. Bletchley y Northampton 1965

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"Plan Mars, para Londres. 1937 1938"


2C Construcción de la ciudad vuelve a editar el cartel del PLAN CERDA que se incluía en el n° 0 de 1972. La calidad gráfica del dibujo de Ildefonso Cerda y la importancia de su elaboración teórica justifican esta reedición, que conserva al máximo la nitidez y los colores del original.

Formato: 640 x 500 mm. Impresión: offset a 4 tintas. Precio: 100ptas.

Las solicitudes deben dirigirse a: 2C Construcción de la Ciudad Sants 386-388, bajos Barcelona -14-

IMPORTANTE: A partir de diciembre de 1976, a cada nuevo suscriptor por 10 números se le enviará un cartel como obsequio, hasta el agotamiento de la edición, que es limitada.

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y pueden hacerse efectivas mediante cheque bancario o giro postal.


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EL ENFOQUE ABIERTO DÉLA PREFABRICACION. La intervención en el proceso de industrialización de la construcción, reviste características diferentes según cual sea la aportación que se hace al mercado. Normalmente el industrial aporta su producto; podríamos decir que su enfoque está circunscrito a la aplicación (más o menos adecuada) de los productos que fabrica. Una cosa muy distinta es que el industrial se aporte a sí mismo; lo cual trae como consecuencia que el producto pase a un segundo plano. En el primer plano está la solución; utiliza su organización y sus instalaciones para aportar soluciones al problema que la realización de una ¡dea, le plantea. Naturalmente esta organización e instalaciones del industrial con planteamiento abierto, tiene unas características peculiares. Su organización *e caracteriza por el completo equipo de técnicos que la componen y sus instalaciones, por su versatilidad, es decir, por estar trabajando en la fabricación de productos distintos con diversas formas de producirlos y no solo de hormigón. Por otra parte, la empresa con este planteamiento no tiene como única meta el colocar su producto prefabricado en el mercado, sino que su principal objetivo es dar el servicio que se le demanda; ya sea el trabajo de la oficina técnica, la realización de unos ensayos, la ejecución de un utillaje de fabricación (moldes, mecanismo, etc.) o cualquier asistencia técnica.

Un ejemplo de realización: Como ejemplo se expone a continuación el caso de realización de la fachada prefabricada del edificio de la Banca March en Palma de Mallorca.

En la zona de columnas de las primeras plantas, el peso de estas piezas prefabricadas no podía ser soportado por el forjado inferior (con el perímetro en voladizo de unos 2 mts.). La solución adoptada consiste en que alternativamente una pieza apoya en el forjado inferior y otra cuelga del forjado superior, o sea que alternativamente una pieza tiene un anclaje de deslizamiento en la parte superior y otra lo tiene en la parte inferior.

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Concebida la arquitectura del edificio por el Arquitecto D. Felipe Lafita se pasó a estudio la materialización de la fachada con la intervención de los Ingenieros de la estructura Sres. Torroja y Pou y de la firma HIJO DE E. F. ESCOFET, S.A. Este industrial recogió los datos del problema y confeccionó un proyecto de prefabricación de conformidad con las especificaciones e ¡deas del Arquitecto y de los Ingenieros de la estructura. El proyecto de prefabricación que incluía todos los detalles de fijación de las piezas prefabricadas, de dimensionamiento de las mismas, y de aspecto estético de su superficie, estuvo desarrollado con el apoyo de multitud de ensayos, de anclajes, de colocación y de aspecto que se realizaron en las instalaciones del industrial. El despiece de la fachada se realizó teniendo en cuenta el peso que podían elevar los medios de elevación de que disponía la obra, y buscando además que todas las piezas pudieron realizarse con el mínimo número de moldes. Uno de los datos del problema era que toda vez que la fachada no es soportante, sino que su función es la de cerramiento de una estructura con los perímetros de forjado en voladizo, se debía disponer un sistema de anclajes con flexibilidad para que el cerramiento prefabricado no actuara de transmisor de tensiones, no perturbando las libres oscilaciones de la estructura que ocasionan los distintos estados de carga.


Todas las juntas horizontales de las piezas se preveyeron de unos 2,5 cms. lo cual asegura el libre juego de las deformaciones previstas. Por otra parte la estética del edificio aconsejaba que estas juntas estuvieran muy definidas por lo cual además de los 2,5 cms. de separación horizontal entre piezas se disponían las aristas con biseles de 1 cm. para acentuarlas aún más. El diseño de estas juntas también es el adecuado para impedir la entrada del agua de la lluvia aún en las peores condiciones. Se trataba de conseguir que la fachada tuviera un aspecto de piedra de color blanco finamente trabajada; tras la realización de una gama de pruebas se decidió confeccionar las piezas con un hormigón de cemento Portland blanco y áridos de sílice y de triturado de mármol blanco. La superficie de este hormigón que debía quedar a la vista recibía un tratamiento de decapado para obtener la textura deseada. También fue objeto de estudio previo, el sistema de transporte y de montaje en obra. Para el transporte se proyectaron y realizaron los soportes adecuados para llevar con seguridad el máximo de piezas. Asimismo para la colocación y fijación a estructura, se diseñaron y fabricaron los aparejos especiales más adecuados. Esto es un ejemplo del industrial que se encuentra ante el proceso de industrialización de la construcción con una posición abierta y una disposición a intervenir en la solución de cualquier problema. El avance de la prefabricación es irreversible y es esperanzador que pueda discurrir por caminos donde la creación encuentre soporte en la adecuada disposición de los industriales, en el enfoque abierto de los industriales.

Feo. Javier Regás Arimany Perito Industrial

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Director de División Hormigón Arquitectónico de ESCOFET


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Fernández de los Ríos, A. "El futuro Madrid". Paseos mentales por la capital de España, tal cual es y tal cual debe dejarla transformada la revolución." E. José Batlló, editor. Colecc. "Los Libros de la Nueva Frontera" Introducción de Antonio Bonet Correa IVC 365 pag. ¡lustrado 12,5x19,5 cm. "La arquitectura de José M a Jujol" Artículos introductivos de J.F. Ráfols y C. Flores Selección y comentarios material gráfico de S. Tarrago. "Jujol, un artista completo", J. M a Jujol (J) Publicaciones COACB Serie "Estudios Históricos" 137 pag. ilustrado 23,5x21,2 cm. Jencks, Ch. "Arquitectura 2000. Predicciones y métodos" Blume. Colecc. "Nuevos caminos de la arquitectura" 146 pag. 109 fig. 16,5x24 cm. paper 450 ptas. (septiembre 1975) MartineH Brunet "Construcciones agrarias en Cataluña" Publicaciones COACB Serie "Estudios Históricos" 124 pag. ¡lustrado paper 22,5x21 cm. 700 ptas. (agosto 1975) "R. González Villar e a sua época" Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia. 138 pag. y 93 fig. 21x22 cm. paper 500 ptas. (septiembre 1975) Solá-Morales Rubio, Ignacio "Joan Rubio y Bellver y la fortuna del gaudinismo" Publicaciones del COACB Serie "Estudios Históricos" 145 pag. ilustrado paper 22,5x21 cm. 700 ptas. (julio 1975) Bentmann R. y Müller M. "La villa como arquitectura del poder" Barral. Colecc. "Breve Biblioteca de respuesta" 238 pag. ilustrado 12,5x19 cm. paper 325 ptas. (mayo 1975) Rykwert "La casa de Adán en el paraíso" G. Gili Colecc. "Arquitectura y crítica" 252 pag. ¡lustrado paper 15x21 cm. 490 ptas. (marzo 1975) Braunfels, W. "La arquitectura monacal en occidente" Barral Collec. "Breve Biblioteca de reforma" 350 pag. 117 fig. hardback 15x27,5 cm. 750 ptas. (abril 1975) Sennet, R. "Vida urbana e identidad personal" Península Colecc. "Homo Sociologicus" 208 pag. paper 13x20 cm. 240 ptas.

Chueca Goitia, Fernando "Historia de la Arquitectura Occídental/5. El siglo XX. De la revolución industrial al racionalismo". Seminarios y Ediciones 290 pag. 215 fig. paper 18x11 cm. 250 ptas. (Octubre 1975) Hall, Peter (editor) "Modelos de análisis territorial" Oikos-Tau Colecc. "Urbanismo" 222 pag. ilustrado paper 16,8x23,5 cm. 625 ptas. (octubre 1975) Keller, Suzane "El vecindario urbano. Una perspectiva sociológica". Siglo XXI 255 pag. paper 10,5x18 cm. 225 ptas. (octubre 1975) Dent, Roger N. "Arquitectura neumática" Blume Colecc. "Nuevos caminos de la arquitectura" 230 pag. 138 fig. paper 16,5x24 cm. 600 ptas. (octubre 1975) Lynch, Kelvin "¿De qué tiempo es este lugar? Para una nueva definición del ambiente." G. Gili Colecc. "Arquitectura y critica" 285 pag. 102 fig. paper 15x21 cm. 520 ptas. (octubre 1975) Norberg-Schulz, Christian "Existencia, espacio y arquitectura" Blume Colecc. "Nuevos caminos de la arquitectura" 145 pag. 110 fig. paper 16,5x24 cm 450 ptas. (octubre 1975) Giedion, Siegfried "La arquitectura, fenómeno de transición" G. Gili Colecc. "Biblioteca de arquitectura" 380 pag. 245 fig. hard 17x24 cm. 1.600 ptas. (mayo 1975)

PSICON, fascicoli trimestrali di architettura dedicati a ricerche monografiche, diretti da MARCO DEZZI BARDESCHI, MARCELLO FAGIOLO ed EUGENIO BATTISTI. Numeri semplici L. 3000 (estero $ 5); numeri dopp¡ L. 5000 (estero $ 7). II numero 6 sará dedicato a II "Colossale" in architettura. Si segnalano inoltre i QUADERNI DI PSICON: giá pubblicato quello su Novara e Antonelli (L. 6000; per gli abbonati L. 4000, estero $8). In corso di stampa, Mantova (Palazzo Te e Giulio Romano). Per ordinaziont e prenotazioni indirizzare alia Direzione di PSICON presso il "Centro Studi Architnttura Ouroboros", Piazza S. Lorenzo 5. 50123 Firenze.

Habraken, N. J . "Soportes. Una alternativa al alojamiento de masas" Alberto Corazón Colecc "Comunicación. Serie B" 184 pag. paper 11,5x21 cm. 180 ptas. (abril 1975) Sambricio, C. "Silvestre Pérez, arquitecto de la ilustración" Publicaciones del Colegio de Arquitectos de S. Sebastián 53 pag. 134 fig. paper 24x22 cm. 400 ptas. Labryga, F. "Instalaciones sanitarias modernas. Proceso de planificación y diseño. Hospitales especiales. Centros de rehabilitación" G. Gili. Colecc. "Proyecto y planificación" 140 pag. ilustrado, paper 25x26 cm. 400 ptas. Capel, Horacio "Capitalismo y morfología urbana en España" José Batlló, editor. Colecc. "Libros de la Frontera" 142 pag. paper 12,8x19,4 cm. 140 ptas.

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Fernández Alba, Antonio y otros "Ideología y enseñanza de la arquitectura en la España Contemporánea" Túcar Ediciones 275 pég. paper 13x21 290 ptas. (marzo 1975)


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2C. Construcción de la ciudad. Número 6-7. Enero 1977  

La revista 2C Construcción de la Ciudad se publicó en Barcelona entre los años 1972 y 1985 y su objetivo era estudiar y transmitir el conoci...

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La revista 2C Construcción de la Ciudad se publicó en Barcelona entre los años 1972 y 1985 y su objetivo era estudiar y transmitir el conoci...

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