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La alegria de creer Erase una vez un niño llamado Julián. Vivía en lal Fuengirola del futuro. Le gustaba el futmag el fútbol del futuro y estaba en una pandilla de amigos que se llamaba “El reloj”. En el grupo estaban: Raúl, Alejandro al que llamaban Alex, Kim, Ilias, Nicolás al que llamaban Nico y Julián. En la pandilla todos creían en Lyoko, un mundo virtual, y en Inazuma Eleven. Cuando en clase hablaban de eso, todos les decían que era mentira y se reían de ellos por creer en esas tonterías. En verano, hartos de que se riese la gente de ellos, decidieron viajar a Japón donde está Inazuma Eleven y a Francia donde estaba Lyoko. Primero fueron a Japón, buscaron por todo el país pero no los encontraron. Cuando creían que todo estaba perdido y que de verdad no existía Inazuma Eleven …¡se encontraron a Mark el capitán del Raimon! Aprendieron a hacer todas las súper técnicas del Raimon. Luego fueron a Francia a la Ciudad de la Torre de Hierro, a la vieja fábrica que está al lado de la academia. El primero en entrar fue Julián, el segundo Raúl, el tercero Alex, el cuarto fue Ilias y el último fue Kim. Nico nos virtualizó en Lyoko y luego se autovirtualizó. En septiembre la pandilla “El reloj” les enseñó las técnicas de Inazuma Eleven a los demás de clase y las fotos de Lyoko, el superordenador, los escáneres y la sala donde se virtualiza a las personas. Los niños de clase pidieron disculpas a Julián, Raúl, Nico, Ilias, Alex y Kim. Desde entonces la pandilla “El reloj” fue la más divertida y la más famosa del continente.


La alegría de creer.