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Márgenes 8 | 9 Espacio Arte Sociedad > Facultad de Arquitectura > Universidad de Valparaíso

Representaciones | Outsiders

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Márgenes Espacio Arte Sociedad Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso. Autorizada por Decreto Exento Nº 01176, del 24 de septiembre de 1996. Número 8 | 9 2010 / 2011 ISSN: 0718-4034 Avenida Gran Bretaña 570, Playa Ancha, Valparaíso. CP 236 0066 Teléfonos 56-32 2508206 / 2508437 Fax 56-32 2508213 Chile Contacto con la Dirección lautaro.ojeda@uv.cl La revista Márgenes es una publicación editada por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, Chile. Es una revista internacional arbitrada por pares académicos. Su principal objetivo es difundir, promover y discutir la investigación en las disciplinas que centren su interés en la ciudad, el espacio, la sociedad, privilegiando enfoques creativos, inéditos y diálogos interdisciplinarios. Recoge aportes y preocupaciones que ponen en el centro de sus investigaciones la condición humana y la calidad de vida, los procesos sociales, culturales, ambientales, históricos y políticos que atraviesan la sociabilidad, cuyo fin es de comprender y observar los múltiples aspectos del espacio y sus realidades sociales y culturales en Latino América, el Caribe y Europa. Los artículos publicados expresan el pensamiento de sus autores y no necesariamente el de la comunidad académica de la Facultad de Arquitectura. Se autoriza la reproducción del material citando debidamente la fuente. >

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Márgenes est publiée par la Faculté d’Architecture de l’Université de Valparaiso. Revue internationale, ses articles sont soumis à l’avis d’un comité de lecture. Elle vise la diffusion, la promotion et la discussion de recherches concernant la ville, l’espace et la société, tout en priviligéant le dialogue interdisciplinaire et les points de vue originaux et créatifs. Centrée sur la condition humaine, la qualité de vie et les processus sociaux, culturels, environementaux, historiques et politiques qui traversent la société, elle cherche à comprendre l’espace et la réalité sociale en Amérique Latine et en Europe. > AUTORIDADES Rector Universidad de Valparaíso Prof. Aldo Valle Acevedo Decano Facultad de Arquitectura Prof. Juan Luis Moraga Lacoste Directores de Escuelas Escuela de Arquitectura Prof. Luis Varas Arriaza Escuela de Diseño Prof. Rodrigo Vargas Calegari Escuela de Ingeniería en Construcción Prof. David Jamet Aguilar Directores de Carreras Carrera de Actuación Teatral Prof. Cristián Figueroa Acevedo Carrera de Cine Prof. Sergio Navarro Mayorga Carrera de Gestión en Turismo y Cultura Prof. Ernesto Gómez Flores

DISEÑO Centro de Estudios Editoriales Escuela de Diseño, Universidad de Valparaíso

Márgenes Espacio Arte Sociedad DIRECTOR DIRECTEUR Dr. Pablo Ortúzar Silva Universidad de Valparaíso SUBDIRECTOR SOUS-DIRECTEUR Lautaro Ojeda Ledesma Universidad de Valparaíso COMITÉ EDITORIAL COMITÉ ÉDITORIAL Dr. Juan Carlos Rodríguez Torrent Dr. Carlos Lara Aspée Dr. Pablo Ortúzar Silva Juan Luis Moraga Lacoste Lautaro Ojeda Ledesma Universidad de Valparaíso COMITÉ CIENTÍFICO COMITÉ SCIENTIFIQUE Dr. Daniel Le Couédic Université de Bretagne Occidentale Dr. Frédérique Ducharme Université de Bretagne Sud Dr. Franck Dorso Institut d’Urbanisme de Paris Dr. Laurent Devisme ENSA Nantes Dr. Guy Mercier Université Laval Dr. Lucie K. Morisset Université du Québec à Montréal Dr. Richard Klein Université de Paris I, ENSA Lille Dr. Daniel Pinson Université Paul Cézanne Aix-Marseille 3 Dr. Héctor Dupuy Universidad de La Plata Argentina Dr. Claudia Lira Latuz Pontificia Universidad Católica de Chile Dr. Hernán Salas Quintanal Universidad Nacional Autónoma de México Dr. Francisca Márquez Belloni Universidad Alberto Hurtado >

CORRECTOR DE TEXTOS ESPAÑOL Hernán Arancibia Donoso IMPRESIÓN Gráfica LOM Miguel de Atero 2888 Quinta Normal, Santiago, Chile

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IMA GEN POR TAD A IMAGEN PORT ADA Transformaciones del cubo. Omar Cañete y Catalina Bahamondes


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Contenidos 9 Commerce ambulant et son espace social Lida Guan > 15 La tirana: bailar y cantar Bernardo Guerrero > 24 Ni périphérie ni centre ou la beauté en extension de la ville contemporaine Christophe Leclercq, Philippe Louguet > 31 Transformaciones políticoculturales en el espacio mundial. Generalización global y particularismos regionales Héctor Dupuy > 37 Aportes desde lo físico-ambiental para la definición de criterios de delimitación del área de estudio de urbanizaciones acuáticas en la cuenca inferior del Río Luján, Argentina Andrea A. Pérez Ballari, María I. Botana > 50 Experiencia y experimentación de morfologías digitales. Modos de pensamiento y alcances para una reflexión sobre lo inmaterial y esencial en arquitectura Omar Cañete Islas, colaboradora Catalina Bahamondes > 63 El figurar, el figurarse, las figuras de la geometría y la configuration de mon pays Pablo Ortúzar > 72 Contra-mercantilizar, aguzar los sentidos y conversar con los árboles: indicaciones mapuche cordilleranas para una frágil emancipación Juan Carlos Skewes V., Debbie E. Guerra M. > 82 L’architecture et l’identité, un paradoxe Jean-Claude Vigato

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Presentación

En línea con el Plan de Desarrollo 2010 - 2014 de la Facultad de Arquitectura, que en las directrices del acápite de Vinculación con el Medio consulta, como iniciativa, la indexación de la revista Márgenes Márgenes, hemos desarrollado una serie de cambios a los contenidos de nuestra publicación para acercarnos al objetivo de indexar la revista en la Biblioteca Científica Electrónica SciELO Chile en un plazo de dos años y posteriormente a Thomson Reuters. En la historia reciente de la que fuera Revista de la Facultad podemos consignar, desde su edición número 5 en el año 2006, el cambio de nombre a Márgenes y, a partir de los números actuales, a Márgenes, Espacio Arte Sociedad. A propósito del primer cambio, conviene recordar lo que en ese momento el director de la revista, profesor Luis Varas reflexionó: …llegó el momento entonces de buscar un nombre que reflejara aquello que percibíamos como la fuerza latente en el trasfondo de nuestro trabajo académico… la idea de margen nos plantea un enorme desafío. Nosotros no estamos acostumbrados a movernos en terrenos de esa complejidad. El investigador de centro, el académico “de hoja en blanco” está protegido por la seguridad que da lo que se conoce… el otro, el de la orilla, el pliegue, el margen, está obligado a descubrir su propia originalidad y eso es lo que lo hace profundamente universitario. Indudablemente que el cambio que hoy anunciamos, deja abierta la invitación a seguir la idea que originalmente el nombre Márgenes desea expresar, señalado en el párrafo anterior. Este trabajo ha sido compartido por aquellos profesores que han representado a su respectiva unidad académica en el comité editorial primigenio de la revista y por aquellos que se integraron posteriormente para implementar el cambio. Sin embargo, en esta nueva etapa de la revista es destacable la participación del novel profesor de la Escuela de Arquitectura, Lautaro Ojeda, quien realiza su doctorado en Francia y que ha logrado motivarnos en el cambio de enfoque de la revista, coordinando un intercambio con conspicuos profesores franceses, de modo que contamos con la participación y apoyo de: Daniel Le Couédic, director del Laboratorio Doctoral EA2219 del Institut de Géoarchitecture de la Université de Bretagne Occidentale, y Franck Dorso, profesor en el Institut d’Urbanisme de Paris e investigador en el Lab’Urba, EA 3482. Destacable también es la colaboración de una ex alumna de nuestra Escuela de Arquitectura, arquitecta Andrea

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Pino V., Investigadora Conicyt Chile y Doctorante del Laboratorio Doctoral dirigido por el profesor Le Couédic. En el esfuerzo de replantear Márgenes Márgenes, ha tenido participación relevante el profesor de la Escuela de Diseño, Doctor antropólogo, Juan Carlos Rodríguez, quien con su experiencia como investigador ha sido en las reuniones de trabajo un importante aportador de precisiones con el fin de elevar el nivel de la publicación. En el mismo espíritu generoso y genuina preocupación por el nivel académico colaboraron: profesor Alberto Moya, de la Escuela de Ingeniería en Construcción, candidato a Doctor Universidad Politécnica de Madrid; profesor Luis Varas, Director de la Escuela de Arquitectura; profesor Carlos Lara, Doctor por la Universidad Politécnica de Madrid y profesor Pablo Ortúzar, Doctor por la Universidad Politécnica de Catalunya, quien ha asumido la dirección de la publicación. Hemos optado por mantener el formato de la revista, sin embargo, las exigencias señaladas precedentemente conllevan un cambio en el diseño que se materializará gradualmente. Para estos efectos, hemos contado por segunda vez con la participación de la profesora Luz Nuñez de la Escuela de Diseño, cuyo trabajo en el número anterior significó un aporte a la calidad de la revista. Con entusiasmo esta publicación invita y abre un espacio; un espacio, en primer lugar, a los miembros de nuestra Facultad; un espacio que se ha trazado el objetivo de publicación científica y, por tanto, se ha optado por los criterios de normalización exigidos por SciELO. Esto significa, entre otras medidas, la implementación de políticas editoriales (6ta versión formato A.P.A), sumisión de los artículos a un doble arbitraje ciego, publicación de todos los artículos en su idioma original con un resumen bilingüe (francés-español, español-francés, español-inglés) y publicar anualmente 12 artículos provenientes de investigaciones científicas en curso o con un máximo de 5 años de antigüedad. Por supuesto, el conjunto de las medidas implica asegurar la periodicidad semestral de la revista. Creo firmemente que el empeño en esta publicación, realizada a partir de nuestras distintas disciplinas y experiencias, augura en primer lugar una integración cada vez más fecunda en las disciplinas que aquí se practican, impulsándonos a crear desde los márgenes, nuevas soluciones a nuevos problemas. Por otra parte, la revista Márgenes, Espacio Arte Sociedad ociedad, será un elemento importante para, paulatinamente, ir definiendo el destino y carácter de nuestra Facultad. JUAN LUIS MORAGA LACOSTE DECANO FACULTAD DE ARQUITECTURA

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Editorial Los ¿dos? temas de esta edición: representaciones y outsiders

Es representación algo que —en inglés— stands for otra cosa. Comprendidas de ese modo, son representaciones los retratos y los símbolos. También los son los ritos y actuaciones: por ejemplo, las teatrales. Y también lo son las imágenes mentales —interiores— de las cosas exteriores. Es lo que parece afirmar Aristóteles, cuando dice que pathémata tes psykés ton pragmáton homoiómata (De interpretatione, 1, 16a6). La traducción de Heidegger es la siguiente: die «Erlebnisse» der Seele, die noémata («Vorstellungen»), sind Angleichungen an die Dinge. (Heidegger 1993, 214). Rivera la traduce de este modo: las “vivencias” del alma, los noémata (“representaciones”), son adecuaciones de las cosas. (Heidegger 2003, 235). Que los noémata sean adecuaciones a las cosas —Heidegger no dice “de las cosas”, sino “a las cosas”: an die Dinge— obliga a comparar las representaciones con lo que ellas representan, a fin de verificar la adaequatio intellectus et rei: la concordancia del conocimiento con su objeto. A propósito de dicha concordancia, supone Heidegger que

1 El bretón no distingue el verde del azul. 2 Mi traducción: No es posible ver el mundo lenguaraz desde arriba. Pues no hay un lugar exterior a la experiencia lenguaraz del mundo, a partir del cual se pudiera tomarla a ella misma como objeto. La física no ofrece semejante lugar.

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alguien, de espaldas a la pared, formula el siguiente juicio verdadero: “El cuadro que cuelga en la pared está torcido”. Este enunciado se evidencia cuando el que lo enuncia se vuelve hacia la pared y percibe en ella el cuadro torcido. ¿Qué es lo evidenciado en esta evidenciación? ¿Se constata acaso una concordancia del “conocimiento” o de “lo conocido” con la cosa que está en la pared? Sí y no; ello depende de si se interpreta en forma fenoménicamente adecuada la expresión “lo conocido”. ¿A qué está referido el enunciante cuando hace su juicio sin percibir el cuadro, sino “tan sólo representándoselo”? ¿A “representaciones” acaso? Ciertamente que no, si representación significa aquí el acto de representarse algo, en cuanto proceso psíquico. Tampoco está referido a representaciones en el sentido de lo representado, si por ello se entiende una “imagen” de la cosa real que está en la pared. Por el contrario, el enunciado “meramente representativo” está referido —en virtud de su sentido más propio— al cuadro real en la pared. Éste y no otra cosa es lo mentado. (Heidegger 2003, 238).

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Supongamos una situación similar, pero referida no a un cuadro, sino a los colores que un haz de luz solar, que pasa por un prisma, proyecta en la pared. Supongamos además que sean dos personas —y no una— las que enuncian y comprueban enseguida lo enunciado: la primera —Newton— habla inglés, y la segunda habla bretón. Newton dice que hay allí siete colores: cuando se vuelve hacia la pared, comprueba la verdad de su enunciado. La segunda dice que hay allí seis: cuando se vuelve hacia la pared, comprueba la verdad de su enunciado1. No se trata de meras convenciones: por ejemplo, de que Newton mida en pies y en metros el bretón. Se trata de lo que los geógrafos ingleses denominan entitation, la cual hace que haya —por ejemplo— bahías y montañas: no las habría, si —en la continuidad del mar y de la tierra— una lengua no las distinguiera como tales. En Language, thought and reality, dice Whorf que [w]e cut up and organize the flow of events as we do, largely because, through our mother tongue, we are parties to an agreement to do so (…). Languages differ not only in how they build their sentences but also in how they break down nature to secure the elements to put in those sentences. (Whorf 1995, 240). Las bahía y montañas que se figura ver la geografía figuran solamente en lo que Gadamer llama Sprachliche Welt, y que —en mi tesis doctoral— propuse llamar dogma: según Liddell y Scott, proviene dogma de dokeo: “videor mihi, to think, suppose, imagine, expect; to be thought or reputed so and so”. Para salir del mundo de las representaciones y saber cómo es —realmente— el mundo, habría que poder mirarlo desde afuera. Pero on en peut pas voir d’en haut le monde langagier. Car il n’y a pas de lieu extérieur à l’expérience langagière du monde, à partir duquel on pourrait la prendre elle-même pour objet. La physique en fournit pas ce lieu2. (Gadamer 1966, 477).

REFERENCIAS [Heidegger 1993] HEIDEGGER HEIDEGGER,, Martin, Sein un Zeit. 1993 Tübingen: Niemeyer. [Heidegger 2003] HEIDEGGER HEIDEGGER,, Martin: Ser y Tiempo, 2003 Madrid: Trotta. [Whorf 1995] CARROLL CARROLL,, John B, Language, thought and reality:selected writings of Benjamin Lee Whorf, 1995, Cambridge, Massachussets: The MIT Press.

PABLO ORTÚZAR SILVA DIRECTOR

[Gadamer 1996] GADAMER GADAMER,, Hans Georg, Verité et méthode, 1996, Paris: Le Seuil.

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Commerce ambulant et son espace social LIDA GUAN

> Lida GUAN GUAN, architecte, est chercheur-doctorante de Lab Urba à l’école doctorale «Ville, transport, territoire» de l’Université Paris-Est, et reporter en France pour la revue chinoise «Urban Planning International». Parmi mes derniers articles publiés, on peut citer: R��flexion sur la logique de la forme d’architecture, Architecture du Sud, 02/2006, Chine; Architecture de l’urgence, un nouveau sujet de recherche, Urban Planning International, 03/2008, Chine; Interprétation des 10 motsclefs du «Grand Paris», Urban Planning International, 08/2010, Chine. Je suis aussi traducteur chinois du livre Paris rive gauche: l’îlot ouvert Christian de Portzamparc, Paris: SEMAPA-ANTEAAM Editions, 2010. guanlida@gmail.com Lab Urba, Ecole doctorale «Ville, transport, territoire» de l’Université Paris-Est.

RÉSUMÉ Depuis la fin des années 1970, les mesures visant à renouveler l’image de la ville ont pris de plus en plus d’importance dans l’aménagement des villes chinoises. Or, dans le même temps la poursuite du renforcement du pouvoir régulateur de l’espace urbain a accéléré davantage l’hiérarchisation du territoire urbain, la modification des modes de vie, et la marginalisation des groupes vulnérables de la société. Cet article, concernant le conflit entre le pouvoir régulateur chargeant de l’ordre public et les vendeurs ambulants, cherche à tracer la piste d’urbanisation des villes chinoises et à interroger, a travers des entretiens avec les différents acteurs sociaux à la ville de Nankin, l’ambition gouvernementale locale pour créer une ville «moderne» vis-à-vis des besoins réels des citadins. Mot-clés urbanisation, flux migratoire, régulation de l’espace urbain, commerce ambulant, modes de vie

ABSTRACT Since the late 1970s, the measures aimed at renewing the image of the city have become increasingly important in the development of the Chinese cities. Yet, at the same time, further strengthening of regulatory power of the urban space has accelerated the prioritization of urban land, the changing life styles, and the marginalization of vulnerable groups of the society. This article concerns about the conflict between the government regulators for public order and the street vendors, seeks to trace the path of urbanization of the Chinese cities and intend to examine, through the interviews with different social actors in the city of Nanjing, the ambition of local government for creating a «modern» city vis-à-vis the real needs of urban residents. Key words urbanization, migrants, urban planning, street vendors, lifestyles

> L’URBANISATION DES VILLES CHINOISES ET SES MODÈLES (1980s-) La réforme économique de la Chine, datée dès la fin des années 1970, n’annonce pas seulement un changement majeur dans le système économique, mais aussi une transformation radicale dans l’ensemble de la société chinoise. C’était un heurt des différentes notions, une mutation des modes de vie, une succession des «anciens» par les «nouveaux»…

Au niveau de l’urbanisation, la Chine avait besoin extrêmement de transformer son image urbaine pour qu’elle soit cohérente à sa politique d’ouverture sur l’extérieur. Mais, dans un pays dont le but du développement était de se dégager de la pauvreté, l’aménagement urbain, depuis la fondation de la République populaire de Chine, était considéré au service de la productivité. A l’époque, la plupart des villes se sont développées en suivant la logique du développement industriel: les

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maisons résidentielles sont disposées mécaniquement rang par rang, cernant une grande zone industrielle. Peu de divertissement dans la vie quotidienne des citadins, la mobilité urbaine restait relativement faible. Le réseau de communication était peu développé. Qu’un seul axe principal pourrait desservir tous les grands équipements publics. Après une centaine d’année de guerre et de pénurie, il y avait une envie, cachée dans l’esprit des chinois, de sortir de la douleur d’hier, de couper avec le passé. Considérant en plus l’idéologie du Parti communiste chinois de créer une nouvelle Chine, on a cru à l’époque qu’il n’était plus convenable d’emprunter la modèle de ville chinoise traditionnelle comme l’héritage. C’est alors la modèle de « ville moderne » qui manquait pour ce pays, une modèle représentative de l’esprit de cette nouvelle Chine. Pour se distinguer de son passé, il faillait emprunter ceux qui sont à l’envers. Ce sont alors les villes de gratte-ciels, comme New York, Hong Kong, et la ville de Singapour, qui sont à admirer. Cependant, pour un pays en développement, cette modèle de «ville moderne» était très coûteuse. Il est irréalisable de la réaliser dans toutes les villes chinoises. Pour améliorer l’environnement d’investissement et attirer l’intérêt des investisseurs étrangers, Deng Xiaoping, le dirigeant de facto du pays de l’époque, a lancé l’hypothèse de créer les «zones économiques spéciales», les lieux d’expérimentation de la politique d’ouverture aux investissements étrangers. Pour Deng, ces zones fonctionneraient comme les «vitrines» de la Chine, à travers desquelles l’on ferait connaître une nouvelle Chine en train de se moderniser. C’est dans ces zones économiques spéciales où se dressaient les premiers gratte-ciels, les symboles de la modernisation.

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Shenzhen, un petit village situé en bordure de Hong Kong, est la première ville chinoise acquise le statut de «zone économique spéciale». Bénéficiant des investissements étrangers et délocalisations hongkongaises, elle a connu un spectaculaire essor économique et démographique qui en a fait une ville de douze millions d’habitants pendant 30 ans. Sur le territoire de la ville qui était largement rural dans les années 1970s, de nombreux gratte-ciels poussent comme les champignons après la pluie. S’instruisant auprès de sa voisine Hong Kong, la ville de Shenzhen a réussi enfin à ressembler apparemment à cette modèle de «ville moderne». Elle devient désormais une autre modèle à recopier pour les autres villes chinoises. L’un des effets les plus profonds de Shenzhen est qu’elle a montré un mauvais exemple d’urbanisation pour les autres, un exemple de s’urbaniser de la «table rase». Une fois un petit village dont le territoire était très peu urbanisé, Shenzhen doit son efficacité en termes de production de l’espace urbain à de nombreux terrains vierges qu’elle a à sa disposition. Mais pour les autres villes dont le tissu urbain a été façonné par l’histoire, cette manière de développement est particulièrement problématique. Pour obtenir les terrains constructibles, on n’a pas hésité à démolir les anciens quartiers, même ceux au cœur du centre historique. Parce que, tenant en compte le goût de construction des infrastructures et des équipements publiques, libérer le terrain des anciens quartiers est beaucoup moins coûteux que construire les villes nouvelles autour du centre historique. Si en Europe, «construire la ville sur la ville» signifie une notion de reconquérir les espaces oublies, de les relier avec la trame urbaine pour créer entre eux une continuité. En Chine, dans la plupart des cas, c’est au contraire. C’est de raser l’histoire d’un lieu pour

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y imposer brutalement un quartier moderne dont ni le tissu ni la morphologie urbaine ne représenteront le moindre respect au contexte urbain existant. Ainsi, l’expression de «vitrine» de Deng s’est employée partout. Elle devient le synonyme des zones nouvellement construites où de nombreuses grandes tours se dressent, donnant une image urbaine moderne. Chaque ville a ses «vitrines» emblématiques. Se distinguant par leurs enjeux politiques, ces lieux de «vitrine» sont souvent les zones dont la régulation de l’espace urbain est plus sévère qu’ailleurs.

LA COHORTE DES MINGONG À NANKIN Nankin, la capitale de la province chinoise du Jiangsu, est située dans une des plus grandes zones économiques de Chine, le delta du Yangzi Jiang. L’une des plus anciennes villes de la Chine du sud, Nankin était la capitale de six dynasties et la capitale de la République de Chine (1912-1949). Couvrant une surface totale de 6598 km², la ville compte aujourd’hui plus de treize million d’habitants dont sept million de population résidente, six million de résidents inscrits. Etant située à 300 kilomètres de Shanghai, Nankin est un majeur pôle économique de la région du delta du Yangzi Jiang. Au courant des années 1990, la politique d’ouverture sur l’extérieur s’est généralisée dans les grandes villes de la Chine de l’est, de nombreux investisseurs, tels que Fiat, IVECO, et Sharp, sont venus à Nankin. Cela a donné de l’énergie au développement local. Cependant, il implique aussi une réforme radicale au sein des entreprises d’Etat qui sont habituées à l’égalitarisme de l’économie planifiée. Certaines grandes entreprises, telles que Nanjing Steel, Panda Electronics, Jincheng Motors subsistent. Certaines autres, n’ayant pas arrivé à


se reconvertir en sociétés compétitives internationales, ont été faillis. Cela a pour conséquence conduit un nombre important de chômeurs. L’autre effet radical de la politique d’ouverture est que l’Etat encourage certaines régions, surtout celles côtières, à s’enrichir plus tôt. Cela n’a pas simplement élargi la disparité entre les villes littorales et les villes de l’intérieur, mais aussi la disparité entre la ville et la compagne. Depuis le milieu des années 1990, plus de deux cents millions de paysans sont partis aux grandes métropoles pour y devenir manœuvre. Ils composent une énorme cohorte des mingong, les ouvriers migrants qui forment une population flottante. Sans jamais réussir à préciser le nombre des mingong travaillant à Nankin, le gouvernement municipal estime qu’il y a plus de quatre cents milles d’ouvriers paysans dans le secteur du bâtiment (statistiques 2010). Tenant en compte ceux qui font les autres métiers et les nouveaux arrivants qui cherchent le boulot dans le marché du travail, on estime avec modération que le nombre total des ouvriers paysans pourrait atteindre un million, soit un treizième de la population totale de Nankin. En Chine, le salaire minimum interprofessionnel de croissance (SMIC) n’existe pas. Avec l’excès de

l’offre sur la demande au marché du travail, le niveau de salaire des mingong reste très bas, souvent audessous du niveau moyen social. Beaucoup de migrants paysans, ayant abandonné l’idée de travailler dans le secteur formel, sont arrivés pour faire les petits commerces dans la rue. Sans exploitation du patron ni les arriérés de salaire, les revenus des vendeurs ambulants sont substantiels en général, soient de quelques milliers de yuans aux dizaines de milliers de yuans par mois, largement au-dessus du niveau moyen social. Cependant, la présence des vendeurs ambulants dans l’espace public est contre le gré du gouvernement local de Nankin qui voudrait montrer une image moderne de la ville. Considérant le commerce ambulant comme le résidu marginal de la modernisation, il commence à renforcer son pouvoir régulateur de l’ordre public, comme ce qui s’est passé dans toutes les autres villes chinoises, pour expulser les vendeurs sans permis de travail de la rue.

LA GESTION DE L’ORDRE PUBLIC À NANKIN Avec l’accélération d’urbanisation, de nouveaux conflits spatiaux surgissent. Le gouvernement de Nankin s’est interposé de plus en plus dans le différend entre les différents acteurs sociaux.

Quant aux vendeurs ambulants, selon la déclaration officielle, leur présence bloque la rue dont la priorité soit réservée à la circulation des flux. D’ailleurs, il est vrai que certains vendeurs de rue qui ne respectent pas la propreté du quartier, ou qui dérangent la vie des autres sont détestés par les habitants et risquent d’être exclus. A l’époque, il n’existait pas d’un département officiel spécialisé en régulation de l’espace urbain. Les vendeurs ambulants, étant considérés à la fois bloquer la circulation de la rue et travailler illégalement sans permis, seraient mis soit sous la garde de la police de la circulation, soit sous la compétence du Chambre de commerce et d’industrie. Cependant, s’étant ennuyé par l’ambiguïté, ni l’un ni l’autre a voulu se charger de cette affaire. Pendant que les deux départements se rejetaient la responsabilité, la gouvernance du commerce ambulant restait toujours un problème insoluble. Dans cette condition, le gouvernement de Nankin a établi le Bureau de gestion urbaine en 1990, dix ans plus tôt que la fondation d’une pareille institution de l’Etat. Sa tâche est de balayer tous ceux qui sont au détriment de l’image de la ville, tels que les constructions illégales et les vendeurs de rue. Pour cela, le bureau municipal a délégué le pouvoir régulateur de l’espace urbain aux 8

Image 1 Les Mingong qui viennent arriver à Nankin. Sans avoir trouvé le travail, ils se couchent dans la rue devant un marché du travail en espérant d’être recrutés bientôt. (Photographiée par l’auteur)

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arrondissements de Nankin. La mairie de l’arrondissement assigne ensuite cette tâche aux bureaux administratifs des quartiers locaux. Au centre ville de Nankin, il y a au totale 46 quartiers dont les bureaux administratifs sont les unités essentielles du système de gestion de l’ordre public. Outre ces 46 quartiers, Nankin a 5 zones représentatives fonctionnant comme les «vitrines» de la ville. Fort de leur statut stratégique, elles sont gouvernées strictement par les bureaux administratifs locaux. Aucun commerce ambulant ne doit paraître dans ces zones. Pour examiner le travail des bureaux de quartiers, le bureau municipal a employé un système de surveillance et de punition (Figure 1). Il installe dans chaque arrondissement un bureau subalterne pour patrouiller dans les quartiers d’arrondissement. Il a recruté d’ailleurs cinquante personnes pour inspecter la condition réelle dans tous les 46 quartiers de la ville. Leur mission est d’infiltrer secrètement dans les quartiers et photographier tous ceux qu’ils trouvent «problématiques». Une fois qu’un problème est découvert, la photo sera publiée sur internet, et le bureau administratif du quartier concernant

sera décompté un point. Ayant demandé à chaque arrondissement, au début de l’année, une caution de trois cents milles yuans qui sont cotisés effectivement par les bureaux administratifs des quartiers subalternes, le bureau municipal évalue le travail des 46 quartiers en fin de l’année. Ceux qui ont la note la plus basse, par rapport aux autres quartiers d’un même arrondissement, seront décomptés la caution qu’ils ont remise au bureau municipal.

TOUT LE MONDE SE CROIT FAIRE PARTIE DES GROUPES VULNÉRABLES Les employés des bureaux de gestion urbaine de tous les échelons, appelés chengguan, sont recrutés directement du marché du travail. N’ayant pas passé de concours municipal comme les fonctionnaires, ni d’éducation professionnelle comme les policiers, ils ne peuvent pas bénéficier du traitement des fonctionnaires. Leurs salaires restent donc très bas, à peu près mille yuans par mois. De plus, Leur statut social est aussi à discuter. Sans avoir promulgué de la loi à propos de gouvernance de l’espace public, l’application des lois sans

Figure 1 Système de gouvernance de l’ordre public de Nankin. (Dessinée par l’auteur)

Inspecteur du Bureau municipal de gestion urbaine, Nankin

Chasser Vendeur ambulant

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Chasser / pénaliser

Chengguan de Bureau administratif de quartier

Inspecteur

Chengguan de Bureau de gestion urbaine, d`arrondissement

«loi» leur a fait la cible de toutes les attaques publiques. Accusés souvent par l’abus de pouvoir et la violence envers les vendeurs ambulants, les chengguan sont considérés, à part le mauvais temps, comme l’un des deux principaux «ennemis naturels» pour les vendeurs de rue. En réalité, la relation entre eux n’est pas si simple comme celle entre les ennemis. L���inspection et l’évaluation du bureau municipal de gestion urbaine a poussé les chengguan de base dans une situation souffrante. Une fois d’être exposé par les inspecteurs, ils seront décomptés deux cents yuans d’amende par le responsable du bureau administratif de quartier. Pour un petit officier qui ne gagne que mille yuans par mois, c’est un montant considérable. Cela a pour conséquence posé les chengguan et les inspecteurs en positions antagonistes. Par rapport aux vendeurs de rue, les chengguan de base sont plus hostiles aux inspecteurs municipaux. L’autre effet secondaire du système de surveillance, c’est qu’il a formé une alliance délicate entre les chengguan et les vendeurs ambulants. En ayant battu avec les vendeurs depuis longtemps, sans jamais réussir à les balayer définitivement de la rue, les chengguan ont bien compris que le problème du commerce informel ne serait pas résolu sans que le gouvernement puisse répondre aux questions de chômage, de disparité économique entre la ville et la compagne, etc. Par la corruption et/ ou la relation renforcée dans le temps, une sorte de tolérance et compréhension s’établie entre les chengguan de base et les vendeurs ambulants. Selon mes entretiens avec les chengguan travaillants dans les quartiers de Nankin, ils m’ont tous avoué qu’ils laissaient faire les vendeurs de rue s’il n’y avait pas de grand événement urbain ni d’inspection du bureau municipal. Non seulement d’être toléré, des


fois, le commerce ambulant est aussi abrité par les chengguan locaux. Pour éviter d’être photographié par les inspecteurs, dans certains quartiers que j’ai observés, les chengguan se chargent de prévenir les vendeurs de l’arrivée des inspecteurs. Un des chengguan m’a même dit que leur mission était d’expulser les pauvres de la rue pour laisser l’espace aux voitures des riches. Se jugeant autant vulnérable que les vendeurs de rue, il s’est plaint que c’était le Parti communiste chinois qui faisait contrôler les pauvres par les pauvres. Pourtant, les inspecteurs, l’ennemie commun des chengguan de base et des vendeurs ambulants, se croient aussi faire partie des groupes vulnérables de la société. Sans droit d’application des lois, ni de respectabilité comme celle des policiers, ils deviennent souvent victime de la violence indignée des vendeurs se rue. De plus, gagnant le même niveau de salaire que les chengguan, leur poste est beaucoup moins stable. Parce qu’ils sont demandés inspecter au moins 5 quartiers par jour parmi les 46, soit deux fois par mois pour un même quartier. Malgré toutes les ruses déguisées pour cacher l’identité d’inspecteur, ils seront reconnus enfin par les vendeurs et les chengguan de quartier. Le bureau municipal de gestion urbaine

souhaite donc renouveler ses inspecteurs le plus fréquent possible, pour garder suffisant de visages étrangers. Il ne leur offre qu’un contrat d’une durée de deux ans. Les personnes recrutées seront rejetées au marché du travail à l’issue du contrat.

CONCLUSION Accélérée par la politique d’ouverture sur l’extérieur, l’urbanisation des villes chinoises des années 1980 jusqu’à aujourd’hui et le renforcement du pouvoir régulateur de l’espace urbain qui s’en accompagne ont entraîné de nombreux changements majeurs dans la morphologie urbaine et les modes de vie.

L’HIÉRARCHISATION DU TERRITOIRE URBAIN En aménagement urbain, les villes ont été beaucoup influencées par Hongkong, Taipei, et la ville de Singapour. Prenant ces villes comme les modèles «modernes», les villes chinoises commencent à renouveler l’image urbaine en démolissant les anciens quartiers, qui possèdent des fois d’une éminente valeur historique, pour y construire les nouveaux quartiers. Cela a pour conséquence entraîné une hiérarchisation du territoire urbain.

Chaque ville se met à développer les «vitrines» emblématiques qui sont destinées à exposer les meilleurs de la ville. Ces zones de «vitrine» sont alors politiquement plus importantes que les autres (Image 2). De ce fait, la gestion de l’ordre public dans ces zones est plus stricte. Tous ceux qui sont considérés au détriment de l’image de la ville seront à expulser. Au contraire, dans les espaces non stratégiques, la régulation de l’espace urbain est moins renforcée sauf pendant les grands événements urbains, tels que l’inspection municipale de la propreté urbaine qui a lieu une fois par deux mois selon le cas de Nankin.

LA MARGINALISATION DU COMMERCE AMBULANT Non seulement le paysage urbain qui est modifié fondamentalement dans cette folie d’urbanisation, mais aussi les modes de vie des citadins qui ont eu des changements radicaux. Le commerce ambulant, ayant fait une partie importante dans la vie quotidienne de quartier, est considéré aujourd’hui comme le résidu marginal de la modernisation à être balayé. Les vendeurs de rue, composés souvent des chômeurs et des immigrants paysans, sont en train d’être marginalisés pendant que l’espace urbain s’hiérarchise. A Nankin, les endroits dans lesquels on pourrait trouver le commerce ambulant dans la journée sont souvent les quartiers relativement pauvres.

Image 2 Place de Gulou à Nankin, nommé par le monument historique qui est à côté. Le panneau indique que la place interdit l’entrée des voitures, des vendeurs ambulants, et des animaux. C’est un espace public très peu fréquenté et qui reste simplement un symbole. (Photographiée par l’auteur)

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D’une part, en Chine, la propriété foncière n’appartient qu’à l’état. Cela a beaucoup simplifié le processus de réalisation des projets urbains. Les projets d’exploitation au centre ville s’accompagnent souvent de la démolition des anciens quartiers et du déplacement des habitants locaux. Les personnes les plus pauvres sont envoyées habiter de plus en plus éloigné du centre ville. Etant écarté des zones de «vitrine» emblématiques, on se croit avoir moins d’importance à l’image de la ville, la gestion de l’ordre public est moins renforcé. D’autre part, le pouvoir régulateur local a bien compris que dans les quartiers pauvres dont les habitants font souvent des groupes vulnérables de la société, les conflits sociaux sont plus aigus. Il vaut mieux de prendre les mesures tolérantes en affaire du commerce ambulant.

UN SYSTÈME RÉGULATEUR DE L’ESPACE URBAIN AU DÉTRIMENT DE L’INTÉRÊT DE TOUS Selon mes expériences à Nankin, tous les trois groupes d’acteur social concernant dans le commerce ambulant, les vendeurs de rue, les chengguan, et les inspecteurs du bureau municipal de gestion urbaine, me paraient en colère contre le système régulateur de l’espace urbain qui les a mis en situation les uns contre les autres. Chacun d’entre eux se croit en plus faire partie des groupes vulnérables de la société.

Du côté des vendeurs ambulants, ils se fâchent que le gouvernement qui les a fait soit en chômeur, soit en migrant paysan, ne veut que les marginaliser, au lieu de les aider sortir de la misère. Pour les chengguan, sans avoir obtenu de légitimité en application des lois, ils deviennent la cible la plus attaquée par l’opinion publique. Ils sont en effet le bouc émissaire d’un système défectif. D’un côté des inspecteurs, le système les a fait confronter avec les problèmes les plus épineux sans avoir leur garantit ni de stabilité de poste ni de sûreté individuelle. En fin, l’évacuation du commerce ambulant ne touche pas seulement l’intérêt des vendeurs de rue, mais aussi celui des habitants et des commerçants formels. Selon mes entretiens avec les habitants, la plupart d’entre eux avouent que le commerce de rue multiplie leurs choix en apprivoisement quotidien. Cela leur permet de comparer la qualité, le prix, et la proximité des biens chez les commerçants formels et les vendeurs ambulants.

commerçants m’ont précisé qu’ils ont eu une chute importante des flux piétons après l’évacuation du commerce ambulant. La perte de leurs revenues est entre 50% et 70%. >

BIBLIOGRAPHIE BOURDIN A. [2005], La métropole des individus, La Tour d’Aigues: Édition de l’Aube. CROSS J. C. & KARIDES M. [2007], «Capitalism, modernity, and the ‘appropriate’ use of space», In CROSS J. C. & MORALES A. (ed.), Street Entrepreneur, Oxon: Routledge, p.19-35. DAVIS D.S., KRAUS R, NAUGHTON B. & PERRY E.J. [1995], Urban space in

contemporary China, the potential for autonomy and community in post-Mao China, Cambridge: Wilson. INABA J. & KOOLHAAS R. [2001], Great leap forward, Köln: Taschen. MONNET J. [2006], «Le commerce de rue, ambulant ou informel et ses rapports avec la métropolisation», Autrepart : Revue de sciences

sociales au Sud, nº 39, p. 93-109.

Quant aux commerçants formels qui sont considérés en concurrence avec les vendeurs de rue, ils souhaitent toutefois que le commerce ambulant ne soit pas chassé par les chengguan. Parce que les vendeurs de rue jouent un rôle très important pour animer l’ambiance de rue. Certains

Image 3 Quartier résidentiel de Jiangjiayuan est un quartier modeste à Nankin. Les vendeurs informels de nourriture installent les tables et les bancs sous les arbres. C’est un lieu non dessiné mais présentant l’ambiance d’un vrai espace public. (Photographiée par l’auteur)

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La Tirana: bailar y cantar1 BERNARDO GUERRERO JIMÉNEZ

> Bernardo GUERRERO JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Sociólogo. Universidad Arturo Prat. Iquique. bernardo.guerrero@gmail.com

RESUMEN Análisis de los aspectos principales de la fiesta de La Tirana, centrándose en el bailar y el cantar como los ejes fundamentales de la pregrinación, además de destacar elementos como la historia del pueblo, la iglesia y otros factores de primer orden para entender esta manifestación religiosa y popular del norte grande de Chile. Palabras claves religión popular, bailes religiosos, La Tirana, peregrinación

ABSTRACT An analysis of the main aspects of La Tirana Festivity, focusing in the dance and singing as fundamental themes of the pilgrimage, besides outstanding historical elements such as the history of the village, the church and other important facts, allowing for the understanding of this religious and popular feast in the Northern Chile. Key words popular religion, religious dances, La Tirana, pilgrimage

> INTRODUCCIÓN Cada 16 de julio, y desde fines del siglo XIX, cientos y ahora miles de peregrinos se desplazan al pueblo de La Tirana en la pampa del Tamarugal. Ubicado en la comuna de Pozo Almonte y a 70 kilómetros al sur de Iquique, el pueblo de La Tirana, recibe a los peregrinos, ya sea organizados en sus bailes religiosos o bien en forma individual. Un desplazamiento que sobrepasa con largeza a las 60 familias que habitualente viven en ese apacible pueblo. Esta masiva peregrinación, sólo ha sido suspendida en tres ocasiones. Y las tres por motivos de salud. En el 1932, el 1991 y el 2009 (Guerrero, 2008). El año 1970, estuvo a punto de no realizarse, por la instalación de un kiosko en medio de la plaza por parte de un particular. El 1974, la fiesta, por efecto del golpe de Estado del año anterior, se realizó bajo condiciones excepcionales caracterizado por la represión y el control.

Este artículo entrega información acerca de esta festividad, en base a dos de las actividades que definen a esta práctica religiosa: bailar y cantar. Recalcamos además, en algunos elementos, las relaciones de conflictos que se pueden observar entre los peregrinos y la jerarquía de la iglesia Católica.

EL PUEBLO DE LA TIRANA El pueblo de La Tirana al igual que los otros del norte grande de Chile, se fue haciendo a medida que el tiempo pasaba. La ocupación y diseño urbanístico nunca fue ordenado de forma racional ni mucho menos. No hubo una elite que pensara cómo humanizar ese espacio. Los datos de este poblado, indican que en el siglo XVIII ya se habían asentado algunas familias (Núñez 1989:28). Se afirma que este pueblo fue fundado en 1567. La Tirana siempre se estructuró en torno a las tareas mineras. Primero como surtidora de agua, luego por la

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presencia de tamurugos para la leña y después para la crianza de ganado.

seguida por Jesús de Nazareno,San Antonio de Padua y San José.

Al parecer y siguiendo a Núñez (1989: 28) el poblamiento de La Tirana data de 1780. Es en el siglo XVIII, que la pampa del Tamarugal se empieza a poblar, siguiendo el patrón rural andino. La economía se sustentaba en la crianza de animales, en la elaboración de carbón de leña y en el procesamiento de la plata.

El eje estructurante de su constitución urbana lo constituye la iglesia. Y frente a ella una gran explanada que funciona como plaza, pero que en el mes de julio se llena de bailes religiosos. La iglesia mira hacia el norte, y a diferencia de las iglesias andinas no hacia el oriente, lugar donde nace el sol. Es una estructura de madera y de planchas de zinc que con el tiempo se ha ido habilitando mejor para acoger a los miles de fieles que llegan hasta allí. En los años 70 del siglo pasado, un comerciante trató de instalar en medio de la plaza un inmenso kiosko. La reacción de los bailes religiosos y del obispado fue de protesta (Guerrero, 2010c).

Para Núñez, el origen del culto a la virgen del Carmen hay que buscarlo a fines del siglo XVIII. A lo largo del siglo XVIII: se desarrolló una población minera bajo condiciones de explotación bastantes deplorables. Todos habían recibido una intensa formación católica, puesto que en su mayoría provenían de valles y oasis donde los señores españoles, junto a sus magníficas iglesias, habían impuesto una rigurosa catequesis. Tanto los mineros de Huantajaya como los buhoneros del Tamarugal eran profunda e intensamente devotos (Núñez, 1989: 32).

LA IGLESIA DE LA TIRANA La antigua iglesia de La Tirana estaba ubicada a unos 1.500 metros al este de la actual Tirana. Se habría construido alrededor del año 1765 y funcionó hasta mediados del siglo XVIII. La actual iglesia, la que está en uso data del 1886 (Núñez, 1989: 45). De 1881 data la iglesia que se levantó sobre otra que fue destruida por un terremoto. El primer templo es de 1638 cuando fray Antonio Sarmiento Rendón encuentra la cruz que da origen a la leyenda. El templo actual tiene 120 años y desde hace una década viene sometiéndose a mejoras. En 1898, el Vicario Apostólico Guillermo Carter, entrega informes sobre el templo. Dice que tiene 45 metros de largo por 12 de ancho (Barrios, 1988: 2). El año 1900 Carter y una numerosa delegación visitan la fiesta. Dicen que la procesión está encabezada por la Virgen del Carmen,

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Bien se podría decir que el pueblo de La Tirana es la iglesia. En ésta se concentra e irradia toda la vida social de este pueblo de 2000 personas que el día 16 llegar a tener los 200 mil habitantes. Las calles que la circundan están constituidas por edificaciones de un solo piso mayormente de madera. La superficie urbana no ha de sobrepasar los 1000 metros. En sus márgenes, sobre todo hacia el oriente, y en los días de fiesta, se llena de carpas. En éstas, los que no tienen dinero para arrendar piezas, se instalan para pasar la festividad. La aspiración de la curia es que el templo sea nombrado Basílica menor. Este es un título que el Estado del Vaticano designa. Se espera que el 2012 se ofialice esa nominación. En el año 90, la Municipalidad instaló un camping para dotar de mejores servicios sanitarios a los que allí alojaban. Hay baños públicos. En la década de los 50, las necesidades del cuerpo había que realizarla en los montes. Así se le llamaba a la planicie donde los tamarugos crecen. En los años 60 le llegó el bautizo a sus calles. Y ese bautizo siguió la lógica chilenizante que invadió a todas las ciudades y poblados de esta zona. La religión y el nacionalismo se dan la

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mano. Nombramos algunas: calle Santa Teresita de los Andes, 16 de julio, Algarrobo, Obispado, 21 de Mayo, General Ibáñez, Eleuterio Ramírez, Bonilla, Arturo Prat, entre otras. Las calles que circundan directamente a la iglesia como 16 de julio, Obispado, son ocupadas preferentemente como negocios, ya sea comida o de expendios de víveres, carnicerías, bazares, etc. Los habitantes del pueblo, sin embargo, tienen en la fiesta de la Pascua de los Negros su motivación religiosa fundamental. Es en la primera semana de enero, donde los bailes de pastores tanto del pueblo como de la ciudad de Iquique, se reunen en la iglesia y en la explanada.

LEYENDA Y PEREGRINAJE La leyenda de La Tirana no tiene fecha exacta. Se le ubica en el siglo XVII y en la pampa del Tamarugal. Una princesa india, cruel y despiadada, toma prisionero a un portugués que había trabajado en Huantajaya. Se enamora y se convierte al cristianismo. Ambos son ajusticiados. Tiempo después un fraile encuentra un montículo y sobre él, una cruz. Así nace la peregrinación a la “China”. Por más de cien años, los bailes religiosos le han peregrinado. Organizados del modo tradicional, en torno a un jefe carismático, o bien del modo moderno, alrededor de un Presidente y con personalidad jurídica, los hombres y mujeres, han coloreado la pampa del Tamarugal con sus trajes, sus mudanzas y sus canciones. Los bailes religiosos son en definitiva una estructura oral. Su historia al igual que las de los barrios, transcurre por el territorio de las palabras que no se escriben. A diferencia del club deportivo que tiene su acta de fundación y sus actas de cada reunión, el baile pareció no necesitarlo. Sólo dos cosas la tienen escritas: sus cantos y la fecha de fundación en sus estandartes.


La historia de cada baile es un continuo rastrear por la memoria de sus integrantes, sobre todo de los más antiguos. La prensa no registra su dinámica. El bailar constituye el núcleo central de la narrativa de los peregrinos del norte grande de Chile. Sus mudanzas, complejas y altamente estructuradas, responden a una forma de comunicarse con la Virgen del Carmen. A ella, a quien le llaman “la China” le ofrecen su sacrificio a cambio de un favor. Trabajo y salud constituyen las demandas más frecuentes. Los peregrinos no asociados a los bailes realizan mandas exponiendo el cuerpo a los rigores del desierto. La narrativa de la manda, tiene su dramatismo extremo en el castigo. No cumplir es ofender a la “China”. Y ésta castiga.

EL BAILAR Bailar es la máxima expresión del cuerpo religioso y popular. Es su liturgia y su forma de decir “aquí estamos”. La palabra escrita, el raciocino teológico no cabe en este discurso corporal. A la “China” hay que bailarle harto y bonito dicen los peregrinos. Es un baile cuyo destinatario final es la virgen del Carmen. No hay lugar para el exhibicionismo. La delicadeza de las mudanzas, contrasta, a veces con el carácter masculino y popular de quien la ejecuta. Ser Moreno o Piel Roja, Chuncho o Gitano, requiere habilidades especiales. En otro texto hemos hecho notar las tres características del hombre popular nortino, que se expresan en la triada bailar, jugar y desfilar (Guerrero 2005). Tres instancias masculinas y populares. Sobre esos tres ejes se levanta buena parte de la identidad del norte grande de Chile.

JUNTARSE EN LA SEDE SOCIAL A comienzos del siglo XX, los peregrinos se juntaban casi de un modo espontáneo. El baile Chino, por

ejemplo, días antes de la fiesta se organizaban para estar el día 16 frente a su “China”. Hoy las cosas han cambiado. Muchos bailes tienen su sede social y en ella, a lo largo del año, se organizan para hacer frente a los gastos que implica ir a la fiesta por siete o diez días. La sede social es el espacio profano y sagrado a la vez. Es lo último, porque en ella habita la virgen que cada baile tiene. Al entrar cada peregrino se persigna respetuosamente frente a la imagen. Lo demás tiene que ver con la discusión de temas cotidianos: desde la elección de la directiva, pasando por el pago de la luz y del agua, hasta ver los modos de cómo conseguir dinero, mediante la realización de platos únicos o de completadas, el clásico hot-dog con bebidas. La sede social brinda además asistencia al barrio. Es frecuente que sus instalaciones sean ocupadas para velar al vecino que murió con lo puesto. O bien para celebrar los triunfos del equipo del barrio.

EL ESTANDARTE El baile también se simboliza en el estandarte. En éste encontramos en una estética especial la fecha de fundación del baile. Es con frecuencia, el estandarte el único dato objetivo de la organización. En su estética podemos observar una fuerte y clara herencia andina. Colores fuertes, letras doradas y una composición atiborrada de elementos de la naturaleza como flores, por ejemplo (Guerrero, 2011a). La Virgen del Carmen ocupa un lugar central en ese espacio. Producto de la chilenización, y de los ataques de la prensa, —los tratan como indios—, le han agregado al lado del estandarte, una o dos banderas chilenas. El baile chino, llegado desde Andacollo, fue el primer baile chileno que arribó al desierto. Sus fundadores traían dos emblemas tricolores.

LOS CANTOS Y SU ESPESOR MITOLÓGICO Estar en sintonía con el mundo, sentirse bien no sólo en términos corporales, sino que también en forma psíquica, social y espiritual constituye una meta preciada por todos los hombres y las mujeres. Ha sido Van Kessel quien le ha prestado la atención más sistemática al estudio de los cantos religiosos de los centros de peregrinación (1976; 1992) como La Tirana, Las Peñas y Ayquina. Destaca en su análisis la pervivencia de connotaciones míticas andinas que se expresan en el tema del largo camino —el peregrinaje— y el del Centro del Mundo —el Santuario—. El primer tema se expresa en cantos como: Venimos llegando dulcísima Madre/ de tierras lejanas. Dadnos tu entrada (Van Kessel 1992: 153) o Desde lejos, Madre mía, vemos aquel campanario/ Muy contentos, muy alegres. Tierra santa hemos pisado (Van Kessel 1992: 153). Interpreta de igual modo la figura siempre presente de la Pachamama, bajo el ropaje de la Virgen y que se expresa, de modo inconsciente en versos. Explícitas 19 estrofas en la que el tema de la Pachamama aparece en forma reiterada. En un análisis de las frecuencia de los temas se concluye: Virgen del Carmelo (9 veces) oh madre querida (8 veces) guarda tu corona (16 veces) y logra la(s) flor(es) (8 veces) Para Van Kessel la Pachamama es la personificación mítica del misterio universal de la vida en el mundo (1992: 165). Y agrega Ella es, para el aymara y aún para el mestizo popularurbano, la fuente de vida y salud, de riqueza y bienestar (1992: 165). En el análisis de la vida y la salud encuentra este autor, 135 alusiones a María como “la que da la vida”; 131 veces “la que concede salud” y 26 veces: “la que cuida, guarda, conserva la vida”. El tema de la vida para el año que viene aparece en 275 veces, etc.

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LA MÚSICA: ADAPTAR ES LA CLAVE La música interpretada por las bandas en La Tirana revela la extraordinaria capacidad de adaptación que los bailes tienen. La música del mundo, llámese como se llame, y del género que sea, puede inmediatamente ser objeto de adaptación para que los hombres y las mujeres bailan a su son. En los años 60, un baile reacondicionó el éxito de Roberto Carlos, “Jesus Cristo”. Un tema que no podía ser más ad hoc. Los bronces interpretados por músicos de la escuela andina, le pusieron un sello religioso díficil de imitar. Luego, en los 80, la canción “Vuelvo” de Illapu, que relata la maravilla del regreso desde el exilio, es puesto en escena para que bailen aquellos que cada 16 de julio vuelven a La Tirana. El año 2006, un baile, el Sambo Caporal, adapta un reggeton. Todo vale, siempre y cuando tenga ritmo y sea popular, para bailarle a la virgen. La chilenización, sin embargo ha dejado sus huellas en la música. El “Himno a Yungay” y el “Adiós al Séptimo de Línea”, son interpretadas por los músicos de La Tirana, mientras que el Obispo al lado de sus iguales de Perú y Bolivia, clama por la integración andina. La mezcla, el territorio contaminado, los cruces de matrices musicales, el lugar de la fe, el diccionario de la devoción, converge en esa tierra que el resto del año se prepara para esperar el nuevo ciclo mariano.

VESTIDOS PARA BAILAR La elegancia, la distinción, el brillo, la humildad, el recato, constituyen las piezas fundamentales de los trajes. Un piel roja, un gitano, una cuyaca, un moreno, un sioux, un sambo caporal, una diablada, un chuncho, un huaso, un chino de la China, y obviamente un chino de Iquique, forman el mosaico de colores que llenan de colores al árido pueblo de La Tirana.

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Todo ellos tienen en común la fe. Los más clásicos y nortinos, los chunchos, los morenos, las cuyacas, nos remiten a los originarios habitantes de esta zona. Son anteriores a la constitución de los estados. Los chinos, arriban con la dinamización de la economía del salitre. Vienen con sus flautas, sus tambores, sus trajes de cuero de color café y portan, además, a falta de una, dos banderas chilenas. Los gitanos, y los indios del oeste, le son apropiados de la industria del cine, que por los años 40 inundan las salas de cines. Los obreros, demostrando una gran sensibilidad social y acaso solidaridad, se visten como los indios perseguidos y asesinados, encerrados en reservas y pintados en el cine como los malos de la película. No hay bailes de vaqueros. No hay bailes de los vencedores. En los 60, cuando en Iquique se “redescrube” Oruro, cuando no hay trabajo, pero sí muchos “campeones”2, como forma de integración, llegan y van las caravanas de la integración, aparecen las diabladas, con todo el boato que se puede exigir. Luces en las máscaras, botas rojas con pinceladas de color blanco. Capas multicoles se elevan más allá del porte del tamarugo. Es el fin de los diablos sueltos que en forma individual acompañaban a los bailes, a cualquiera. En los 70, cuando la prensa ilustrada ataca a los bailes por “ruidos molestos”, y tratándolos de indios y paganos, aparecen diciendo “somos tan chilenos como el más nacionalista”, el baile huaso. Sombrero, espuelas, mantas de tres colores, arreos. ¿Quién dirá ahora que no son chilenos? Aparecerá después un baile de marinos. Prat devocionando a la “China”. El santo secular arrodillado frente a la virgen. En los 90, irrumpen los sambos caporales, representado la dinámica de la esclavitud. Otra vez la influencia de Bolivia (Guerrero, 2010b). Pero volvamos a la prensa ilustrada. Lafourcade escribe acerca de la fiesta de Ayquina usando la expre-

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sión “kitsch teológico”. Lo mismo hubiera dicho la crítica aristocrática de la escuela de Frankfurt, por boca de Adorno (Bourdieu 2005). Cada cierto tiempo, la prensa local, cubre este tipo de críticas. Van Kessel (1991) ha estudiado con especial detenimiento este proceso.

¿QUIÉNES SON LOS PEREGRINOS? Eres madre poderosa refulgente como estrella la más pura y la más bella doy toda alabanza, la más santa y milagrosa MORENOS DE SAN LORENZO El tema de la identidad cultural ha animado en estas últimas décadas un interesante debate. En América Latina el aporte de pensadores como García Canclini, Octavio Paz, Jorge Larraín y Pedro Morandé entre otros, han puesto de relieve las relaciones entre desarrollo, cultura y religión. Las identidades culturales son procesos de construcción en base a materiales dado por la historia de cada comunidad. Se elaboran a partir de eventos que cada comunidad considera significativos –no necesariamente positivos o agradables— concientes o no-concientes. Enfatizamos el componente dinámico y constructivista de la identidad para evitar caer en posturas esencialistas. La identidad habita en el imaginario donde es constantemente recreada. Para Renato Ortiz, la identidad es una construcción simbólica que se hace en relación con un referente. Este puede ser la nación, la clase, el género, la etnia (2005, 77). ¿Qué rol juega la religión en esta discusión en torno a la identidad cultural? Sabemos que la religión es por definición dadora de sentido. Peter Berger en el Dosel Sagrado (1971), especifica esta propuesta, aludiendo a la capacidad que tienen los universos religiosos para situar a los hombres en una relación significativa con los dioses. Los dioses


otorgan sentido a la vida; enlazan el pasado, presente y futuro y los conectan a una dimensión trascendental de la vida. En otras cuando el tiempo transcurre de un modo cíclico, de igual forma, cumple el mismo objetivo. El hombre religioso, como es el caso que aquí nos ocupa se percibe en una relación de dependencia con esas deidades; es un ser que sabe que su destino no está en sus manos; está consciente que es dependiente de la voluntad divina. A su vez, este hombre religioso, construye una imagen de esa divinidad que se nutre de los elementos de su propia realidad cultural. De este modo, la construcción cultural que se hace de la Virgen del Carmen corresponde a una lectura en la que se cruzan la Pachamama con el símbolo católico. Un signo distintivo de la construcción de esta identidad religiosa como son el caso de los peregrinos, es que se reproducen y recrean un sentido de comunidad, que es la que le permite establecer fronteras y diseñar una conciencia del dentro y del fuera.

El concepto de comunidad que aquí utilizamos es una variante del concepto de barrio. Más preciso aún se trata de una comunidad religiosa. Esto quiere decir que se alinean sus miembros en torno a la pertenencia y adhesión a una idea religiosa. Los peregrinos se homologan entre sí por su práctica ritual común; toda vez que se diferencian de los otros por su forma de practicar y de concebir su universo religioso. Esta idea de comunidad a pesar de estar en muchas de las veces, estructurada en su funcionamiento con arreglos a reglamentos y estatutos, su basamento es primero que nada religioso. El desarrollo histórico del baile religioso, por ejemplo, así lo demuestra. Sostenido en un comienzo por una estructura familiar ha dado paso, por las exigencia de la vida moderna, a un tipo de organización más formal tal como lo demuestra Van Kessel. Sin embargo, el tema de la religión, la observancia de los ritos y el apego al ceremonial, siguen jugando un rol central.

LA IDENTIDAD DEL PEREGRINO Hay dos modos de encarar el tema de la identidad cultural de los peregrinos. Ambas complementarias. Una, dice relación con algo que ya hemos afirmado y que tiene que ver con el modo en que se conciben frente a la divinidad. Esta información la obtenemos al analizar los cantos religiosos que se expresan en los santuarios del norte grande. Dos, a través de la ética social que éstos manifiestan en su vida cotidiana, y que se puede construir a través de observaciones. En un primer análisis notamos una serie de adjetivos que sirven para lograr obtener una descripción de sí mismos. Pecadores, sanos y deudores. Esta trilogía existencial de su vida se explica del siguiente modo. Son pecadores por su misma condición humana, incompletos y falibles. El pecado resulta una práctica cotidiana producto de la naturaleza inacabada del hombre. De allí que el peregrinaje —el largo camino hacia el Centro del Mundo, otro tema recurrente en los cantos religiosos—, tenga como misión la

La Tirana, comparsa. Foto del autor.

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cura y expiación de sus males (la enfermedad en su más amplio sentido de la palabra). De este modo: De lejanas tierras venimos cruzando pampas y cerros venimos a ver nuestra madre que nos da salud y vida. En el santuario le claman por salud. La resolución de sus males los convierten en deudores. De a pie pagando sus mandas cruzando grandes salares por caminos polvorientos vienen de lejos lugares PRIMERA DIABLADA DE CHILE. SERVIDORES DE LA VIRGEN DEL CARMEN. IQUIQUE. El pago de la manda o del favor concebido en el circuito de la economía religiosa los ubica como eternos agradecidos. Saben además que el no pago de la manda le podría significar la recaída en el mal superado en el Templo. Así cantan: Yo a este templo llegué para una manda cumplir cuando tenga que partir como yo voy a sufrir PRIMERA DIABLADA DE CHILE. SERVIDORES DE LA VIRGEN DEL CARMEN. IQUIQUE. Hay muchos testimonios sobre el particular. Este es uno de ellos: Cinco días con sus noches, con hambre y mojados, montados en la quilla de la embarcación que volcó de campana y

salvaron ilesos, sin el más mínimo resfrío, es atribuible sólo a un milagro de la virgen de La Tirana (Danilla, 1988: 2).

PECADORES E IDENTIDAD RELIGIOSA Es posible, madre mía, que me vaya con dolor consérvame tú la vida a este humilde pecador CANTO DE LA TIRANA Los peregrinos del norte grande obtienen su identidad al asumirse como pecadores. Esta condición propia del ser humano los lleva a plantearse el tema de cómo superarla. El concepto de salvación —en su más amplia acepción: vida, salud, etc.— sirve para ello. En los cantos la autodenominación de pecadores es frecuente. En el caso de los peregrinos el tema y la presencia del pecado no es tan frecuente como en los pentecostales. Cuando aparece está relacionado con hechos puntuales como la de aquellos que han infringido la norma y se encuentra castigado. Por ejemplo: Oh dulce Virgen María dales de tu bendición a tus hijos pecadores que se encuentran en prisión. PRIMERA DIABLADA DE CHILE. SERVIDORES DE LA VIRGEN DEL CARMEN. IQUIQUE.

Quizás la palabra que más se parezca al de pecador sea la de humillación. Y cantan: Humillados estamos a tus pies Carmelita del corazón para que nos des tu gracia y tu santa bendición PRIMERA DIABLADA DE CHILE. SERVIDORES DE LA VIRGEN DEL CARMEN. IQUIQUE. La experiencia de la angustia —que no necesariamente significa pecado— es también expresada: ¡Oh! virgen del Carmelo clama el angustiado y entre sus angustias siempre se ha aliviado El drama del amor no correspendido y otras penurias caben bajo el concepto de angustia, incluso al que consume pasta de base de cocaína, algo frecuente en el mundo popular.

ÉTICA SOCIAL DEL PEREGRINO Su concepción y relación con el mundo va a determinar en muchos de los aspectos, el tema de la identidad cultural de éstos. El mundo un concepto más amplio que el de sociedad, ya que incorpora elementos como la naturaleza, sirve para reflexionar sobre el modo en cómo se construye esta identidad. Para los peregrinos el mundo es un escenario en la que la vida transcurre

La Tirana, Chunchos. Foto del autor.

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por voluntad divina. La vida cotidiana, se percibe como un lapso de tiempo finito, en la que hay que desarrollar actividades económicas, de reproducción de la familia, albergue, seguridad, etc. El trabajo, al parecer la actividad más emblemática de la vida, implica en muchos de los casos un especie de castigo o de mal necesario que hay que desarrollar. Esta actividad se contrapone al espíritu festivo y bullanguero que anima a la cultura popular. De hecho algunos autores hablan de un “hombre festivo” (Neira 1997: 218) al observar el extendido calendario de fiestas que existen en nuestro continente. Hay también una valoración positiva del azar, sobre todo si se “trata de doblarle la mano al destino” ya sea como millonario premio en los juegos de apuestas, etc. Se construye además una noción de futuro que depende del lugar que ocupa el destino en el corpus valórico de la sociedad. El futuro es incierto, por lo mismo, hay que vivir el momento. Esta idea es también discutida por Maffesoli cuando habla del carácter iluminista del trabajo, que hace que el llamado homo faber sea el centro del mundo. El dominio y el control del entorno son las claves de este tipo de forma de estar en el mundo (2006:394).

LA ÉTICA DEL TRABAJO Para los peregrinos el mundo del trabajo es hostil y poco deseado. Esta actividad no tiene la legitimidad que otras sí la tienen, como por ejemplo, el ocio, las fiestas, etc. El trabajo así visto, es realizado como una actividad de enajenación que no tiene nada que ver con la realización de los individuos. Se trabaja por la supervivencia, por la superación personal, por la exigencia de la vida moderna, que lo introduce en un ritmo cada vez más asociado al consumo, que a menudo, se les presenta como “progreso”. El trabajo hay que verlo en el marco de una sociedad como la nuestra,

subdesarrollada y pobre, en la que las condiciones a las que pueden optar los pobres son bastante mínimas, deshumanizantes y a menudo esclavizante. Sin previsión, sobre todo los trabajos ligados al mundo de la llamada economía informal, esta actividad no contribuye en nada a la realización del ser humano. Para los peregrinos el trabajo tiene sentido inmediato, ya que le permite cada año, realizar la práctica de la peregrinación. Su estadía con la Virgen, en el Santuario, lo recompensa de los sinsabores del mundo.

EL MUNDO El peregrino participa activamente de la vida cotidiana. Puede ser miembro del club deportivo, del sindicato, de la junta de vecinos, y pertenecer al baile religioso. Lo que debe procurar es no mezclar las cosas del baile y de la Virgen con la política. Este último es un tema sensible, pero no tabú. El baile tiene una existencia superior, pero sus fronteras están bien trazadas con respecto a las otras organizaciones. Podemos decir aquí, que la identidad del peregrino es múltiple, en términos de lo que él valora: ser dirigente, ser deportista, ser peregrino. Su inserción en el mundo es más integral. Así ven, al mundo tal como lo anticipan en estos versos: Nos enseñaste la alegría de servir a los demás te rogamos Madre Mía por la pobre humanidad No le es ajeno el destino del mundo terrenal.

VIRGEN MADRE NUESTRA El machismo es parte integrante de la cultura en América Latina. Aunque algunos lo asocian a la cultura popular, también es posible encontrarla en otros estratos de la sociedad, asumiendo tal vez un carácter más sutil. Esta práctica social y cultural permite que el hombre se ubique por sobre la mujer, desarrollando con ello procesos

de dominación, en la que la mujer debe aceptar lo que el hombre propone. La mujer es vista como un ser pasivo e inferior. No obstante, se le reconoce a la mujer cierta superioridad en lo moral y en lo espiritual. Y esta idea está relacionada ciertamente con el culto mariano. La Virgen es una mujer a quien se le respeta. Como Madre merece todo el respeto. A nivel de la vida cotidiana, y en términos parecidos la mujer-madre tiene una connotación diferente. Baste ver la relación entre Madre e Hijo para darse cuenta del peso que tiene la madre. La Virgen —el centro del culto mariano— reproduce ese esquema. Es la madre que sana, perdona y protege. Da auxilio al hijo descarriado y lo pone a prueba. La manda es el indicador de una promesa contraída hacia la Virgen. El no cumplimiento, será causal de castigo. El análisis de los cantos religiosos de Las Peñas, La Tirana y Ayquina revela la profunda relación entre Madre e hijos. Uno de los sinónimos más frecuente para referirse a la Virgen es, precisamente llamarle Madre. De todo esto se deduce que la Virgen es el centro del culto. Como dice Parker ella no sólo es la madre de Dios, sino que es además la madre de todos los hombres y vela por ellos (Parker 1993: 176). La Virgen es, como ya anotamos más arriba, una figura mestiza que fue vista por los indígenas como una diosa de la fertilidad. María es la versión católica de la Pachamama, que dispensa ahora el cuidado de sus hijos que viven en el campo y en la ciudad. Para los peregrinos, y tal como lo anota Parker María sigue siendo la Madre de Jesús que tuvo a su hijo en un pesebre, que huyó a Egipto y estuvo con él en el momento de su muerte en la cruz. Ella es percibida como una imagen próxima a los pobres, una madre muy humana que está ahora en la gloria de Dios y desde el cielo sigue siendo sencilla y muy cercana (Parker 1993: 176).

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EL AÑO DESPUÉS DEL GOLPE DE ESTADO La celebración de la fiesta de La Tirana el año 1974, un año después del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, se realizó bajo Estado de Sitio. Llegaron no más de treinta mil personas. Hubo un estricto control. Se prohibió la llegada de comerciantes peruanos y bolivianos. Setenta y ocho bailes se presentaron. Todos de Iquique. Sin embargo, nos dice un entrevistado Muchos llegaron de otras partes en forma individual, con sus trajes y bailaron con nosotros (Oscar Cáceres, 16 de julio de 2006). “El Tarapacá” subraya las ideas de orden y tranquilidad que se advirtió en la fiesta. Dice: Carabineros que adoptó las medidas del caso para prevenir todo tipo de accidentes, y tanto éstos como la policía civil se encargaron también de frenar todo intento de acción de la delincuencia, procediendo a detener a decenas de sospechosos, que si tenían intención de actuar no lograron su objetivo. Esto significó que no se produjera ningún hecho delictuoso. Los robos, hurtos y otra clase de incidentes estuvieron totalmente ausentes en estas festividades, como igualmente los ebrios, ya que se ejerció un estricto control en el cumplimiento de la Zona Seca. (El Tarapacá, 17 de julio de 1974, páginas 1-4). Una lectura de contexto y con perspectiva histórica, indica el intenso ambiente de miedo y de control que se vivía en ese tiempo en el país. No hubo delito, el ideal de una sociedad controlada hasta lo más mínimo, se expresa en esa ocasión. Muchos bailes sufrieron la persecución de sus bailarines y de sus dirigentes. Muchos de ellos, en la elección del año 70, votaron por Salvador Allende (Van Kessel 1987). El miedo era la constante de la vida cotiadiana en esos años.

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Con el golpe de estado, las restricciones de las libertades individuales fueron evidentes, las comunicaciones fueron suspendidadas y operó en consecuencia la desinformación. Hay que recordar que los desplazamientos individuales fueron restringidos. Para ir de un lugar a otro había que pedir salvoconducto. La autoridad de la época emitió un bando que regulaba la fiesta. Se destaca: La autorización para los actos y festividades en el pueblo del Santuario, deberán realizarse entre los días 13 al 17 del presente mes, podrán participar en ellas sólo los bailes religiosos de Iquique y rige para La Tirana hasta el 20 de Julio la zona seca, lo que impide el consumo de bebidas alcohólicas. También se indica en el referido Bando que en aquella localidad y mientras dure la celebración no habrá toque de queda. Por otra parte, los devotos de la Virgen del Carmen que deseen llegar a pie al pueblo, podrán hacer la marcha sólo desde Pozo Almonte y transitarán por una vía que no sea la carretera, destinada a los vehículos motorizados para evitar accidentes. (El Tarapacá, 10 de Julio de 1974: 2). Este último hecho marcó definitivamente el fin de las mandas que consistían en caminar desde Iquique al pueblo de La Tirana. ¿Qué dicen los bailes o los bailarines de esta fecha? Muchos lo recuerdan con tristeza. Había mucho miedo, pero la fe en la virgen ayudó mucho, así nos dice un viejo peregrino. Muchos bailes se presentaron con menos gentes. Algunos estaban confinados en el campo de concentración de Pisagua, otros estaban escondidos.

PALABRAS FINALES Bailar y cantar constituyen dos elementos sustanciales de la peregrinacion mariana a la fiesta de La Tirana. Hay que sumar además, que los peregrinos en forma individual realizan mandas arrastrándose, ya sea de rodillas o bien con el

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cuerpo entero, desde el calvario al templo. La iglesia ha tratado de prohibir este acto, aduciendo que la oración es mejor instrumento para comunicarse con la virgen. El uso del cuerpo por parte de los peregrinos es un punto de conflicto con el catolicismo oficial. Para el entonces obispo Enrique Troncoso, en síntesis la Madre María quiere ver a sus hijos con buen espíritu de conversión, pero no arrastrándose por el suelo sino caminando a encontrarse con su hijo Jesucristo. (Estrella de Iquique, 12 de julio de 1990: 8). Hay por cierto, otros conflictos entre los bailes y la jerarquía de la iglesia católica. Los primeros se quejan de que cada vez tienen menos espacio para bailar, debido a la cantidad de misas que se programan tanto el día 15 como el 16 y los siguientes. El 16 de julio de 2010, un bailarín hacía la siguiente observación, respecto al número de misas que se hace ese día, por parte de la Iglesia Católica: Yo vengo a la fiesta como bailarín no como laico. Como laico, puedo asistir a todas las misas, pero como bailarín, lo único que deseo es bailarle a mi “china”. Era una queja. Hay otros elementos de conflicto como, por ejemplo, la transformación en los cantos religiosos. Se pasa de un marianismo a un cristocentrismo. La figura de la “China” ya no es lo central (Escobar, 2011). La fiesta de La Tirana, pese ha haber sido invisibilizada por las autoridades religiosas y polìticas durante casi todo el siglo XX, ha impuesto su presencia y sobre todo su fe a la Virgen de Carmen, a través de sus dos actos esencialmente constitutivos del peregrinaje marianos: bailar y cantar. >

NOTAS 1 Trabajo escrito bajo el proyecto “Bailes Religiosos, Iglesia Católica y Estado: La fiesta de La Tirana en el Bicentenario”. Proyecto Fondecyt Nº 1100807.


2 Se refiere a la expresión “Iquique, tierra de campeones”. Del año 30 al 60, en época de crisis esta ciudad produce grandes campeones de Chile y continentales. El Tani Loayza y Arturo Godoy, ambos boxeadores, son las mayores expresiones. Luego se le suma Raúl Choque, campeón del mundo en pesca y caza submarina (Guerrero, 1992).

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Ni périphérie ni centre ou la beauté en extension de la ville contemporaine CHRISTOPHE LECLERCQ PHILIPPE LOUGUET MARYVONNE PREVOT

Celui qui constitua le monde (...) lui donna comme figure celle qui lui convenait et qui lui était apparentée. Au vivant qui doit envelopper en luimême tous les vivants, la figure qui pouvait convenir, c’était celle où s’inscrivent toutes les autres figures. Aussi est-ce la figure d’une sphère, dont le centre est équidistant de tous les points de la périphérie, une figure circulaire, qu’il lui donna comme s’il travaillait sur un tour -figure qui entre toutes est la plus parfaite et la plus semblable à elle-même convaincu qu’il y a mille fois plus de beauté dans le semblable que dans le dissemblable. PLATON, TIMÉE, 33 B

RÉSUMÉ Cette contribution pluridisciplinaire est issue d’interrogations qui ont rassemblé – Philippe Louguet, Christophe Leclercq – architectes – et Maryvonne Prévot, historienne de la ville, à l’occasion du colloque EURAU’10 de Naples en juin 2010, qui avait pour thème «La Venustas: architecture, marché, démocratie»1. Notre contribution s’intéressait à la fécondation du centre par les valeurs de la périphérie, à partir de l’extension du concept d’architecture et à sa relation actuelle à l’art contemporain. Opposer le centre à la périphérie suggère la reconnaissance implicite des concepts d’unité, d’origine, de commencement, dont on s’aperçoit, par un examen historique, qu’ils sont mythiques voire mythologiques, renvoyant à la Cité idéale et à son concepteur unique. La métropole elle-même, par son étymologie renvoie ainsi à la centralité de la ville-mère. De même, le concept de ville intense2 continue-t-il aujourd’hui à renvoyer à cette centralité idéale. Dans cette approche, tout ce qui s’y oppose, s’éloigne, tout ce qui est centrifuge est perçu comme déqualifiant et déqualifié. Pourtant, toute l’expérience du Vingtième siècle ne plaide-t-elle pas en faveur de l’extension constante, du renouvellement, du débordement des pratiques et des esthétiques? Nous aborderons donc la dialectique centre/périphérie sous l’angle de l’extension, de la diffusion, de la dilution continues non seulement du concept d’architecture et d’art contemporain mais aussi des acteurs et donc des auteurs de la ville. A partir de ce constat, nous réfléchirons à la manière dont l’architecture –entendue comme un art appliqué et (socialement) impliqué (Souriau, 1990, p. 146-147)3 à travers le corps des architectes subit elle-même cette extensibilité, cette diffusion, cette fragmentation des pratiques, des usages et des perceptions. L’extensibilité se pose en termes d’espace, de valeur, de pratiques professionnelles enfin, selon une médaille à deux faces dont l’une est esthétique et l’autre éthique.

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> Christophe LECLERCQ LECLERCQ, Diplômé de l’Ecole Nationale des Beaux-Arts, architecte, enseignant à l’Institut d’aménagement et d’urbanisme de Lille1. Laboratoire Territoires, Villes, Environnement et société (TVES EA 4477) c.leclercq@cegetel.net > Philippe LLOUGUET OUGUET,, Architecte. OUGUET Professeur à l’Ecole Nationale Supérieure d’architecture et de paysage de Lille (ENSAPL). Directeur du Laboratoire : conception, territoire, histoire (LACTH) louguet@lille.archi.fr yv onne PREV OT, Agrégée > Mar Maryv yvonne PREVO d’histoire, docteur en histoire contemporaine, maître de conférences en aménagement et urbanisme à Lille1, Laboratoire TVES EA 4477, chercheur associé au LACHT maryvonne.prevot@univ-lille1.fr


Mots-clé venustas, architecture, art contemporain, ville, extension

RESUMEN Esta contribución pluridisciplinar es resultado de los interrogantes que reunieron Philippe Louguet, Christophe Leclercq —arquitectos— y Maryvonne Prévot — historiadora urbana— con motivo del coloquio EURAU’ 10 que tuvo lugar en Nápoles en junio de 2010 y que tuvo por tema “La Venustas: arquitectura, mercado, democracia”. Oponer el centro a la periferia sugiere el reconocimiento implícito de conceptos de unidad, origen, comienzo, en los que se percibe, mediante un examen histórico, que son conceptos míticos incluso mitológicos, remitiendo a la Ciudad Ideal y a su diseñador único. La propia metrópolis, por su etimología, remite también a la centralidad de la ciudad-madre. Así mismo, el concepto de Ciudad intensa continua hoy en día refiriéndose a esta centralidad ideal. Desde este punto de vista, todo lo que se opone, se aleja, todo lo que es centrífugo se percibe como descualificante y descualificado. Por tanto, ¿toda la experiencia del siglo XX no apoya la expansión constante, la renovación, el desbordamiento de las prácticas y de las estéticas urbanas? Nosotros abordaremos por tanto la dialéctica centro/periferia desde el punto de vista de la expansión, de la difusión, de la dilución continua no solamente del concepto de la arquitectura y el arte contemporáneo, sino también de los actores y productores de la ciudad. A partir de este planteamiento, nosotros reflexionaremos sobre la manera en que la arquitectura —entendida como arte aplicada y (socialmente) implicada a través de los profesionales de la arquitectura— experimenta ella misma esta extensibilidad, esta difusión, esta fragmentación de prácticas, de usos y de percepciones. La extensibilidad se plantea en términos de espacio, de valor, y de prácticas profesionales, como una moneda de dos caras en la que una es estética y la otra ética. Palabras claves venustas, arquitectura, arte contemporáneo, ciudad, extensión

> L’EXTENSION CONTINUE DU CONCEPT D’ARCHITECTURE ET DES LIMITES DE LA VILLE: LORSQUE LA PÉRIPHÉRIE FÉCONDE LE CENTRE Le système de valeur des architectes s’est considérablement étendu depuis au moins deux siècles. Cette extension qui coïncide avec l’extension continue du concept d’architecture a connu plusieurs étapes remarquables. De ce point de vue, historiquement, l’architecture est une source de beauté en extension continue, mais au regard de l’Histoire, on peut penser que c’est la ville qui met constamment en crise l’architecture (la ville était d’ailleurs le véritable enjeu des écrits de Vitruve). Déjà chez l’abbé Laugier, en 1753, on assiste à un paradoxe significatif. Au moment où celui-ci tente de redéfinir

le bon usage des ordres architecturaux, en s’appuyant sur la nature, et où il essaie même de donner les principes d’une architecture française (principes qui sont à l’origine du néoclassicisme), il réclame dans la ville de la bizarrerie: «(...) qu’on y trouve tout à la fois de l’ordre et de la bizarrerie» (LAUGIER, 1753, p.260). Si l’on ajoute à cela un éloge constant de l’architecture gothique: «… ces hommes que nous plaignons d’avoir vécu dans des siècles de barbarie, auront construit des voûtes que nous sommes forcés d’admirer» (LAUGIER, 1765, p.284)… et du pittoresque, on doit considérer qu’il a réellement mis en place les concepts qui ont régi l’architecture éclectique au XIXème et XXème siècles, jusqu’à sa remise en cause par le mouvement moderne. Il faut noter qu’en s’appuyant sans cesse sur la nature, l’argumentaire de

l’abbé Laugier se définit comme approche rationnelle de l’architecture (en phase en cela avec la définition que donne Diderot de l’éclectisme)4. C’est cette approche rationnelle, qui intègre le chaos: «(…) il en résulte en total une certaine idée d’irrégularité & de cahos qui sied si bien aux grandes villes (...)» (LAUGIER, 1753, p.263) qui sera contestée par le mouvement moderne, au nom d’une autre rationalité. C’est que l’abbé Laugier se situe dans la ville enserrée par des remparts et limitée par des portes. Sa référence générale reste le plan de Rome de Sixte Quint, référence qui, malgré l’émergence évidente de l’urbanisme moderne au XIXème siècle, régit en France la ville jusqu’à y compris les plans d’extension et d’embellissement initiés par la loi Cornudet en 1919. En réalité, cette référence se révèle obsolète du fait de l’arasement des remparts, qui transforme la ville en espace illimité malgré les tentatives de préservation de limites par des vides (les parcs de ceinture dans les zones non-aedificandi des remparts, comme l’a préconisé pour Paris Jean Claude Nicolas Forestier). Le mouvement moderne, et en particulier le Corbusier va, à la suite des urbanistes du XIXème siècle (en particulier Idelfonso Cerda et Arturo Soria y Mata) tirer les conséquences du changement d’espace des villes. Si l’on compare le plan d’Une ville contemporaine de trois millions d’habitants de 1923 au plan de La ville radieuse de 1930, on voit nettement le passage d’une ville limitée, qui comprend même encore des portes symboliques, à une ville linéaire illimitée. Si l’on prend l’exemple lillois (Louguet, 2001)5, en 1846, au moment où la Compagnie du chemin de fer du Nord a relié Lille à Paris, la gare gênée par la présence des remparts s’était installée extra-muros. Au Conseil municipal de Lille, les débats ont alors porté sur la nécessité de faire profiter la ville de l’animation extraordinaire qui s’était spontanément développée à proximité. Le percement des remparts et la

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construction d’une gare intra-muros, envisagés dès 1846 n’a été possible qu’à partir du projet d’agrandissement de la ville en 1858. Dès lors, l’extraordinaire animation qui régnait à proximité du débarcadère dans le faubourg de Fives, a pu pénétrer la ville. Mais avec le commerce, c’est tout un monde interlope (prostitution et trafics) qui ont intégré l’espace urbain. En quelque sorte, par ce déplacement géographique ce sont les valeurs de la périphérie qui ont désormais innervé le centre. Dans une certaine mesure, le projet urbain phare des années 1990, Euralille a effectué une opération du même type. En effet, en inaugurant l’implantation d’un hypermarché associé à une galerie marchande en centre-ville (disposition qui s’est banalisée depuis), ce projet intègre désormais à la ville les valeurs périphériques de la seconde moitié du XXème siècle, qui en étaient jusqu’alors à de rares exceptions près exclues en Europe. Cette fécondation du centre par la périphérie est le premier changement profond qu’il convient de relever; peut-être est-ce même la clé de lecture de la fameuse phrase de Rem Koolhaas, Fuck the context, que l’on peut rapprocher d’un texte de Gilles Deleuze: «…ma manière de m’en tirer à cette époque, c’était, je crois bien, de concevoir l’histoire de la philosophie comme une sorte d’enculage – (Deleuze, 1990, p. 15) ou, ce qui revient au même, d’immaculée conception. Je m’imaginais arriver dans le dos d’un auteur, et lui faire un enfant, qui serait le sien et qui serait pourtant monstrueux. Que ce soit bien le sien, c’est très important, parce qu’il fallait que l’auteur dise effectivement tout ce que je lui faisais dire. Mais que l’enfant soit monstrueux, c’était nécessaire aussi, parce qu’il fallait passer par toutes sortes de décentrements, glissements, cassements, émissions secrètes qui m’ont fait bien plaisir». A Euralille, ce surgissement des valeurs périphériques est corroboré par une recherche sociologique de Michel

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Kokoreff (Kokoreff, 2002, p. 177-194), qui a montré que le centre commercial en est devenu le lieu de prédilection des jeunes du quartier de la Bourgogne6, qui grâce à la ligne 2 du métro viennent y draguer loin du regard de leur famille. Par ailleurs, à la même époque que s’est construite Euralille, le débat a porté sur la laideur des entrées de ville. Pour les élus municipaux, les entrées de ville sont devenues un enjeu au début des années 1990. Au moment où ceux-ci pensaient en effet en avoir fini avec selon eux les errements de l’urbanisme moderne, un nouveau mal est apparu: la défiguration des entrées de ville par les zones dédiées à la marchandise et à la consommation. Les paysagistes ont alors été conviés à une réflexion sur cette question. Il ne s’agissait pas là de féconder le centre par la périphérie mais, a contrario de limiter la ville, de repousser ou rendre invisible les valeurs de la périphérie. Ce double mouvement pouvait sembler se résoudre par une vision délimitée de la ville. En effet, en intégrant les valeurs de la périphérie, la ville aurait pu simplement croître dans une logique traditionnelle, repousser ses limites en en définissant de nouvelles. Mais ce n’est pas ce qui s’est passé. La redéfinition des entrées de ville a vite paru être un enjeu rétrograde, dépassé par le déploiement des rurbains qui de fait nient toute séparation ville-campagne. D’ailleurs, vingt ans après, le thème «entrées de villes» semble bien loin des préoccupations. Le débat au sein de la récente consultation pour le Grand Paris a porté à l’inverse sur les équilibres entre établissements humains et agriculture urbaine, sur les continuités ville/campagne. En réalité, Euralille appartient à cette époque, dans laquelle le fait urbain serait peutêtre plutôt de l’ordre de la condensation. Cette vision contemporaine s’appuie sur les modalités d’échanges de transports.

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En effet, la ville tend aujourd’hui à se redéfinir comme situation à proximité des noeuds de transports; c’est en tout cas le sens de la réflexion sur les shrinking cities et du projet Fiber city Tokyo 2050 d’Ohno Hidetoshi, où celuici propose, dans l’hypothèse d’une diminution très forte de la population tokyoïte à l’horizon 2050, de ne conserver de Tokyo que les parties accessibles par les transports en commun (pour Tokyo, il s’agit du train). En Europe, l’exemple de Berlin, qui s’est édifiée sur le transport en commun dès l’après première guerre mondiale, en conservant des parties de forêts, de parcs et de champs entrelacés avec le système urbain, a donné très tôt le ton du débat sur la densité (la densité moyenne sur l’ensemble de la zone urbaine est d’environ 30 logements à l’Ha, tandis que la densité des secteurs urbanisés atteint sans doute 120 logements à l’Ha). Ce processus de dilution de la ville dans un territoire plus vaste est l’un des aspects de la m��tropolisation7. Sans doute sommes-nous en train d’assister à la disparition des villes (au sens où l’entendait Benevolo) au bénéfice, pas même de métropoles mais bien de métapoles (Ascher, 1995), qui recréent par ailleurs des frontières internes dans des lieux nouveaux – à l’image des contrôles douaniers dans les gares desservant l’Eurostar (train à grande vitesse Londres, Bruxelles, Lille). La relecture des équilibres villecampagne, la croissance de l’importance des réseaux perturbent fatalement l’échelle de perception de la ville. D’autre part, s’il n’y a plus de centre ni de périphérie, on peut penser que les pôles urbains d’intensité auront fatalement comme rôle de porter tout ensemble les valeurs de l’un comme de l’autre: les valeurs officielles du centre (assimilées provisoirement aux valeurs savantes) comme les valeurs officieuses de la périphérie (assimilées de même aux valeurs populaires).


Enfin, cette illimitation de la ville dans le contexte métropolitain pose évidemment la question de la lisibilité, qui était d’ailleurs au centre de la question qu’Alain Fleischer8 avait posée à Alain Guiheux, et qui avait donné naissance à l’exposition la «Ville qui fait signe» au Fresnoy en 20049. La lisibilité renvoie à l’idée de cohérence créée a priori ou (re)créée a posteriori par des discours et une image de la ville idéale qui serait celle de la centralité et de la lisibilité. Mais cette cohérence n’est-elle pas mise à mal par la multiplication/ complexification des acteurs – visibles ou invisibles– qui fabriquent collectivement la ville?

LE VERNACULAIRE ET LA FABRIQUE DE LA VILLE COMME ŒUVRE COLLECTIVE D’ART CONTEMPORAIN LA QUESTION DU VERNACULAIRE Les carnets d’Orient montrent que l’une des sources de l’architecture corbuséenne est constituée par les architectures vernaculaires méditerranéennes (Louguet, 2004, p. 45-56). Pour le Corbusier, leur simplicité s’oppose aux références antécédentes, tel le cottage anglais qui continue de s’inscrire dans la continuité du pittoresque déjà présent chez l’abbé Laugier. C’est donc contre le pittoresque et au nom d’une architecture unitaire, que le Corbusier se réfère à un certain type de vernaculaire. En réalité, si l’on s’en réfère à l’archétype de l’abbé Laugier, la petite cabane rustique (LAUGIER, 1753, p.13), la différence est qu’il interprète l’architecture comme extension de la charpente (en accord avec l’étymologie et l’histoire), alors que le Corbusier privilégie la maçonnerie. Quoiqu’il en soit, l’extension de l’architecture au vernaculaire se poursuit avec les carnets d’Albert Laprade, qui paraissent de 1942 à 1958. Ces carnets qui seront publiés en deux recueils: Carnets d’architecture et

Carnets d’architecture de la méditerranée renferment des croquis d’ensemble et de détails d’architectures vernaculaires. Ils montrent l’ambivalence de Laprade, qui sera toujours partagé entre les tendances modernistes et régionalistes, d’où l’intérêt de ces carnets pour l’Ecole des Beaux Arts au lendemain de la guerre. La phase ultime de cette extension au vernaculaire du concept d’architecture est représentée par un ouvrage qui a eu un grand retentissement au moment des mouvements de la fin des années 1960 (qui ont vu en France la fin de l’enseignement des Beaux Arts). Il s’agit de la parution en 1964 du livre Architecture without architects de Bernard Rudofsky. Ce livre, contrairement aux précédents (Le Corbusier, Laprade) ne se contentait pas de montrer des sources vernaculaires du passé, mais également la vitalité de l’architecture vernaculaire à travers des exemples contemporains. La thèse défendue, selon laquelle l’architecture vernaculaire ne connaissait pas de modes, permet de comprendre en retour la fascination des architectes modernes pour le vernaculaire. Dans le même temps, la critique radicale de l’architecture du mouvement moderne a revisité l’architecture contemporaine du loisir et du commerce. Après avoir jeté les bases d’un véritable renversement des paradigmes dans Complexity and contradiction in architecture, en 1966, l’équipe réunie autour de Robert Venturi et Denise Scott Brown a étendu le concept de vernaculaire à l’architecture commerciale: «C’est une ironie de plus que les architectes modernes qui sont capables d’embrasser une architecture vernaculaire, éloignée dans l’espace et dans le temps, en viennent à rejeter avec mépris, le langage actuel des Etats-Unis, c’est à dire le langage des constructeurs-marchands de Levittown et le langage commercial de

la route 66» (Venturi, Scott-Brown, Izenour, 1977, p. 159). En France, vingt ans plus tard les mêmes questions ont ressurgi au sein du débat sur le concept de ville émergente (Dubois-Taine, 1997). Si l’on se souvient que l’ensemble de ces débats sont bien le fait d’architectes, on comprend qu’à chaque fois de nouveaux objets ont intégré la culture architecturale, amplifiant largement la définition de l’architecture. On peut désormais se demander si l’architecture n’est pas en voie d’intégrer l’intégralité du construit. Tout construit serait-il alors beauté? Mais la question du vernaculaire – au sens politique et social – en un mot éthique et non plus esthétique, permet aussi d’introduire – si pas toujours au centre du dispositif de conception, à tout le moins au sein du dispositif de conception - les usagers qui restaient et restent encore trop souvent à la périphérie quand ils ne sont pas tout bonnement invisibles (Lussault, 1995, p. 192-193). A la fin des années 1960 et dans les années 1970, la concertation ou l’empowerment planning tous neufs furent bien envisagés comme la forme contemporaine du vernaculaire dans une volonté de changer le mode de production de l’espace et sa gestion par un urbanisme de participation qui s’opposerait à l’urbanisme «capitaliste» ou «libéral» (Prévot, Leclercq, 2010 (a)). Le livre de Christopher Alexander Une expérience d’urbanisme démocratique est publié au Seuil en 1976 mais dès 1975 dans The Oregon Experiment rend-t-il compte des principes généraux de son approche qui sont de faire émerger un tout cohérent à partir d’actes locaux (organic order), de laisser aux utilisateurs le choix de ce qu’il, faut construire et comment le construire (participation), de favoriser les petites évolutions plutôt que les grands chantiers (Piecemal Growth) ou bien enfin de concevoir des configurations reliant une solution à un problème dans un contexte donné (patterns). L’approche vernaculaire de

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l’urbanisme figure bien, aux yeux des architectes de cette époque, l’expression d’une contextualité idéale qui se développe à la fois dans l’espace, dans le temps et dans la culture. Le vernaculaire se pose ainsi à l’intersection de leurs préoccupations : dépasser l’enjeu esthétique et retrouver dans leur pratique professionnelle une parfaite adéquation de vues avec la société dont ils élaborent et raisonnent l’espace. Cette attitude “néovernaculaire” ne prétend pas d’ailleurs rompre avec la modernité, mais veut au contraire s’y inscrire pleinement, de même qu’elle ne s’oppose pas aux modes de production contemporains dont la préfabrication industrielle. Toutefois, ce serait une erreur que de limiter l’attitude néo-vernaculaire à la seule dimension constructive de l’architecture. Les expériences de construction autogérée (à l’exemple des Jardies de Meudon, en France dans les années 1970), les ateliers populaires d’urbanisme (APU), la généralisation des enquêtes sociologiques puis la concertation ont été explorés comme autant d’outils par lesquels ils ont tenté de rétablir le contact avec les usagers ou les citoyens au sein d’une société moderne devenue trop complexe. Dans cet esprit, l’exigence de concertation et l’esprit autogestionnaire favorisaient l’idée d’un projet sans auteur – au moins apparent.

Cette invisibilité n’est donc pas seulement celle des usagers destinataires des projets– mais tout autant celle des auteurs des projets urbains eux-mêmes (Prévot, Leclercq, 2010 (b)). Derrière la pédagogie du maître d’école, sous l’écriture conceptuelle du scribe, par l’illusion onirique du metteur en scène, ils se dissimulent et se font oublier. Sciemment et inconsciemment. Sciemment dans la mesure où c’est un procédé tactique pour accréditer l’idée que le projet est bien le fait d’une décision collective. C’est le principe de la signature collective, signe de la pluridisciplinarité et de la concertation. Mais c’est aussi inconscient parce que les architectesurbanistes n’ont que peu ou pas de distance avec leur propre pratique. Pour eux, «dessiner» relève d’un habitus (Lussault, 1995, Bourdieu, 1980, p. 88), d’une pratique «naturelle». Dès lors, cette invisibilité est aussi celle des concepteurs vis-àvis d’eux-mêmes, vis-à-vis de leurs propres automatismes. C’est d’autant plus problématique que leur «métier», avec ses procédés plastiques, est étroitement dépendant de la culture iconographique ambiante qui évolue et se renouvelle sans cesse. A travers elle, concepteurs et publics sont en résonance. L’individu, qui découvre le projet, le poursuit sans difficulté et le complète en lui-même, imprégné qu’il est par l’imaginaire collectif. Ainsi, le

consensus est-il plus vite atteint, mais autour du non-dit précisément et, par conséquent, autour d’une forme d’«invisibilité» faite de valeurs communes mais non énoncées. Dans tous les cas, le projet apparaît sans auteur et c’est le prix de son appropriation par une collectivité faite d’individualités. Cela revient à dire que la fabrique de la ville relèverait d’un processus comparable à ce qu’Howard Becker décrit dans Les mondes de l’art (Becker, 2006), qu’elle serait donc un projet sans auteur ou plutôt une œuvre collective d’art contemporain (Rossi, 2001)10.

L’EXTENSION CONTINUE DU CONCEPT D’ART CONTEMPORAIN En supposant que, désormais, l’ensemble du construit soit reconnu par l’architecture et assimilé par elle, on assiste alors à un autre phénomène qui met en jeu la question de la beauté, et qui renvoie aux relations entre centre et périphérie. Dans le même temps que la périphérie investit le centre, au cours du mécanisme exemplifié pour Lille par Euralille, la ville se voit envahie d’expressions spontanées et populaires sous forme de tags. Dès que le Forum des halles a été inauguré – au centre de Paris - en septembre 1979, il est devenu le lieu d’expression des jeunes de la banlieue de la Courneuve, reliés directement l’un à l’autre par le RER

Arquitecture art contemporaine

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A. De la même manière, Euralille estelle reliée directement à une ZUP des années 1960, dont elle est le terrain d’expression. Sans faire d’amalgame entre ces jeunes et les taggers, ceci montre que la ville démocratique, ville définitivement ouverte et reposant sur la notion de flux, de déplacement, ne peut plus rester à l’abri de ces manifestations. Or, la récente exposition de la Fondation Cartier pour l’Art contemporain («Né dans la rue : Graffiti», exposition du 7 juillet au 29 novembre 2009) a montré que cette expression s’intégrait désormais de plain-pied dans l’art contemporain. Il se trouve que pour sa part, et dans le même temps qu’elle tendait à englober tout le construit, l’architecture savante s’était rapprochée de l’art contemporain à partir des années 1970. De jeunes architectes, qui se sont alors regroupés au sein de The Institute for Architecture and Urban Studies et de la revue Oppositions, autour de Peter Eisenman à New York, ont relu l’art contemporain à partir des constructivistes et formalistes russes, mais également des surréalistes. Rem Koolhaas a fait paraître Delirious New York en 1978, tandis que Bernard Tschumi a publié The Manhattan Transcripts en 1981. En France, Jean Nouvel qui prône une architecture contextualiste a fait de l’art contemporain la source même de l’architecture dès le milieu des

années 1970. Leurs travaux, en recouvrant des concepts différents de l’art contemporain ont ouvert la voie à de nouvelles recherches. Pour ce qui nous intéresse, on en retiendra essentiellement la complexité topologique déjà présente dans les sculptures d’Anton Pevsner et Naum Gabo dès les années 1920 (Rem Koolhaas: Kunsthal de Rotterdam; Bernard Tschumi: Studio National du Fresnoy; Herzog et de Meuron: Caixa Forum de Madrid), mais aussi la valeur du signe mise en avant par le Pop art (popularisée par Venturi et, à sa suite, par le post-modernisme). Dans ce mouvement d’extension indéfini de l’art, ne faut-il pas inclure aussi la présence croissante du design d’objets et d’images (dont l’image publicitaire) au point qu’en certains espaces très symboliques (Times Square11 etc…), l’image (dans tous les sens du terme) investit en totalité l’espace urbain et le métamorphose. Les expressions «mur d’images» ou «écran numérique» prennent ici un sens redoublé. Bien entendu, on ne peut que relier cette sensation de dissolution, d’éclatement de l’espace, avec la pratique cinématographique qui a rompu la règle des trois unités de temps, de lieu et d’action. Toutes ces pratiques artistiques s’emploient à prendre possession, chacune à leur manière, de la ville, de manière licite/ institutionnelle ou illicites/

transgressives. En effet, les signes illicites rivalisent avec les signes licites dans la ville, mettant en évidence l’intensité populaire de la surface, de l’ornement par rapport à celle de la volumétrie des expressions officielles de l’architecture, et actant de l’autonomie de la surface par rapport à l’espace. Ainsi, si l’on reste attentif à l’ensemble des phénomènes urbains, on peut penser que la surface des villes sera désormais définitivement le lieu du dialogue entre culture savante et culture populaire. Ce dialogue pourrait alors contribuer à une nouvelle beauté.

CONCLUSION Dans les sociétés contemporaines, «occidentalisées», où se sont développées l’économie libérale, la démocratie et la pluralité, les systèmes de valeurs sont donc démultipliés en autant de fractions et d’interpénétrations qu’il y a de groupes sociaux disposant, en même temps, d’un droit de parole. Chaque individu (qui appartient, de fait, à plusieurs groupes à la fois) peut revendiquer sa ville et sa Venustas. Si on admet que la ville est un miroir, le miroir le plus vaste qui fût fabriqué par l’homme (à la différence de la Nature), on doit admettre que ce miroir, désormais, ne peut être que brisé. A l’image donc, de ceux qui composent la «Cité», à l’image également de l’art contemporain : il ne peut être qu’instable et fragile. La production de la Venustas

La rivalité des signes

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ne peut prendre place qu’au sein de cette précarité, production où la part des architectes est désormais plus que marginale (mais en a-t-il jamais été autrement?), sauf à étendre cette pratique architecturale aux designers, aux publicitaires, aux gens de la mode, aux promoteurs, aux industriels, aux commerçants, et à tous ceux qui se saisissent de la ville à quelque titre que ce soit, de manière autorisée ou arbitraire; et sauf à imaginer que les architectes (français) eux-mêmes, avec leurs outils et leur langage se dispersent et diffusent à travers tous ces champs d’activités. En France, la perte récente de l’accès direct des nouveaux diplômés des écoles d’architecture à la maîtrise d’œuvre les contraint à se disperser, qui vers la gouvernance, qui vers l’aménagement et l’urbanisme, qui va vers la maîtrise d’ouvrage. Les architectes ont-ils vocation dès lors à devenir des ferments, apportant leurs outils et leur langage à d’autres professions? Comme une figure inversée- et positive cette fois - de la Tour de Babel? En effet, loin de signifier l’unité perdue et la confusion des langues, ce mouvement centrifuge que nous avons décrit, tout à la fois démultiplie les expressions artistiques par lesquels se vérifie une des fonctions essentielles de l’Art: faire surgir l’universel du singulier. Ce qui signifierait que la notion de centre – et donc de périphérie – n’est pas tant ni spatiale ni

tradition, l’ancienneté, le consentement universel, l’autorité, en un mot tout ce qui subjugue la foule des esprits, ose penser de lui-même, remonter aux principes généraux les plus clairs, les examiner, les discuter, n’admettre rien que sur le témoignage de son expérience & de sa raison». Encyclopédie de Diderot et d’Alembert Texte - Tome 5. 5 Dans le cadre d’une recherche intitulée « Le monde du quartier des gares de Lille et le nouveau quartier d’Euralille. Pratiques et représentations » réalisée sous la direction de Frederico Cunat entre 1998 et 2000, Philippe Louguet a dépouillé les procès verbaux des conseils municipaux de Lille à partir de 1842 – date de la loi d’où est issu le projet de liaison de Lille à Paris par le chemin de fer. Cette recherche a fait l’objet d’un article dans la revue Urbanisme qui met à jour l’historicité d’Euralille.

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6 Quartier populaire de Tourcoing comprenant un fort pourcentage de population musulmane.

—— (2004) La crise de la filiation chez le

LUSSAULT, M. (1995) «La ville clarifiée. Essai d’analyse de quelques usages cartoiconographiques en oeuvre dans le projet urbain», in La cartographie en débat. Représenter pour convaincre. Paris: OrstomKarthala.

NOTES

7 La métropolisation (étymologiquement composé à partir du mot métropole, meter-polis: ville-mère) est une dynamique spatiale contribuant à organiser le territoire autour de la métropole. Elle voit s’étendre la forme classique du tissu périurbain en reliant les principales agglomérations et, surtout, les modes de la vie urbaine. C’est un phénomène mondial et différencié selon les continents. La métropolisation dans sa réorganisation de l’espace conteste la dualité territoriale rural/urbain. http:/ /fr.wikipedia.org/wiki/Métropolisation

1 Notre communication, qui s’intitulait: «L’instabilité de la Venustas contemporaine» a servi de base à cette contribution.

8 Artiste contemporain reconnu, photographe et écrivain, il dirige le Studio National du Fresnoy à Tourcoing.

2 Ce concept est né récemment au sein de la communauté urbaine de Lille métropole, de la volonté d’en finir avec l’étalement urbain.

9 GUIHEUX Alain, La ville qui fait signes, éditions du Moniteur, 2004, 277 p.

VENTURI, R; SCOTT-BROWN, D; IZENOUR, S. (1977) L’enseignement de Las Vegas ou le symbolisme oublié de la forme architecturale. Paris: édition Pierre Mardaga, coll. Architecture + Recherche, édition originale.

temporelle, mais bien intime. >

3 Pour évoquer le «fonctionnalisme» dans les arts appliqués, Etienne Souriau emploie l’expression d’art “impliqué”. 4 «L’éclectique est un philosophe qui foulant aux piés le préjugé, la

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10 ROSSI, Aldo, L’architecture de la ville, Paris, In Folio, 2001, 251 p. 11 C’est aussi à propos de Times Square que Paul Virilio parle d’intérieur/ extérieur, Times Square étant une sorte de «hall urbain».

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Corbusier, in Cahiers thématiques Nº 4 Filiation (s), Lille. pp. 45-56.

PREVOT, Ma; LECLERCQ, C. (2010) «La ZAC du Courghain à Grande-Synthe (59): espace témoin ou discours témoin?», LAUA Nantes, Lieux Communs, Nº 13. pp. 94-114. —— (2010) «De la prolifération des études au projet sans auteur. Essai sur les projets urbains dunkerquois et sur la ville visible et invisible», Géocarrefour, vol. 85/4 (sous presse).

ROSSI, AA.. (2001) L’architecture de la ville. Paris: In Folio. SOURIAU, E. Vocabulaire d’esthétique . Paris: Presses Universitaires de France.


Transformaciones político-culturales en el espacio mundial. Generalización global y particularismos regionales HÉCTOR DUPUY

or DUPUY > Héct Héctor DUPUY,, Centro de Investigaciones Geográficas - IdIHCS - Universidad Nacional de La Plata / CONICET - Argentina

RESUMEN El mundo atraviesa una etapa única en su historia. Un mismo sistema económico se ha impuesto en toda la superficie terrestre. En este contexto se destaca la aparición de nuevos tipos de espacios culturales. Presentan procesos de homogeneización, nuevas formas de diferenciación y rechazo del “otro” y potencialidades para contrarrestar o resignificar las tendencias globalizadoras. Frente a estas perspectivas han surgido perspectivas de análisis que aportan una nueva luz: los estudios culturales, bajo el formato de una “teoría crítica de la cultura”, con autores como Jameson, Eagleton, Zizek, Bhabha o Edward Said. Desde la Geografía, el cuestionamiento ha despertado interés en la geografía cultural y ha movilizado a los que trabajamos en las perspectivas más puramente políticas. Esto nos permite aproximarnos a una lectura cultural del mundo en el que vivimos. A partir de estas concepciones se intenta formular la presentación de algunos posibles escenarios mundiales de interpretación simbólica y discursiva de la realidad mundial. Palabras clave geografía cultural, geografía política, identidad, representaciones simbólicas

ABSTRACT The world crosses a unique stage in its history. The same economic system has been imposed on the whole Earth. In this context the appearance of new cultural spaces is remarkable. They show homogenization processes, new forms of differentiation and rejection of «the other one», and globalization tendencies are capable of opposing. In this context, new viewpoints allow for a novel light: authors like Jameson, Eagleton, Zizek, Bhabha or Edward Said propose a «critical theory of culture». The question woke up interest in cultural geography, and has motivated those of us who work from a mainly political point of view. From these conceptions, we try to present some possible world scenes of symbolic and discursive interpretation of the world reality. Key words cultural geography, political geography, identity, symbolic representations

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> EL ANÁLISIS DEL ESPACIO Y LAS NUEVAS CONDICIONES MUNDIALES El mundo atraviesa, en la actualidad, una etapa única en su historia. Un mismo sistema económico, fuertemente interrelacionado en sus aspectos productivo, territorial, comunicacional, político, se ha impuesto en toda la superficie terrestre, estableciendo pautas de vinculación única, dominante y con una fuerte capacidad de adaptación a las diversas dificultades que él mismo genera. El carácter de las transformaciones producidas a partir de dicho fenómeno, al que podemos denominar como proceso de reestructuración económica internacional (Laurelli y Lindenboim, 1991), presenta una serie de características que no resultan totalmente novedosas, pero que se encuentran más desarrolladas y profundizadas que en las etapas anteriores. La extrema concentración de la acumulación capitalista, basada en la especulación financiera a escala planetaria y una notable expansión de los flujos intercontinentales, con centros geográficos especializados y segregados de su contexto regional han dado lugar a un sistema de redes “hegemónicas” (Santos, 1993, 21). Los mecanismos del mercado sobre los cuales se asienta este sistema, tienden a sobrepasar cada vez más las soberanías de los Estados-nación, aun de los más poderosos, aunque se siguen sirviendo de aquellas estructuras estatales que no han sido erosionadas por el auge ultraliberal (aparato represivo, mecanismos defensores de la propiedad empresarial, órganos negociadores y beneficiadores de las inversiones externas, estructuras bélicas...). En el contexto internacional, la brecha entre las grandes potencias (Estados Unidos, núcleo occidental de la Unión Europea y Japón) y los territorios más pobres se profundiza. La nueva división internacional del trabajo de especiali-

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zación local y mercado transnacional y la generalización planetaria de la exclusión laboral y la pobreza no impiden la agudización del modelo centro-periferia. Sin embargo, este posicionamiento hegemónico ha entrado en crisis en los últimos años, evidenciando un auge creciente de algunas potencias regionales, las cuales se constituirían en una nueva semiperiferia, de acuerdo al análisis geopolítico planteado por Wallerstein y Taylor (Taylor y Flint, 2002, 22).

LA GEOGRAFÍA Y LA NUEVA PERSPECTIVA DE LOS ESTUDIOS CULTURALES La tendencia de las acciones políticas de los Estados hacia la aceptación cada vez más incondicional a las exigencias de los mecanismos del mercado, de los organismos financieros y comerciales internacionales y de los grupos económicos transnacionales ha profundizado la brecha entre aquellos y la población civil de sus naciones, donde crecen los sectores excluidos por el sistema y marginados de las decisiones, produciendo la deslegitimación de sus instituciones y la tendencia a conformar nuevos movimientos de acción popular reivindicativa y fragmentaria. En este sentido, es clara la tendencia a la constitución de nuevas formas de identidad, propias de esas nuevas clasificaciones sociales, incrementando el tipo de configuraciones culturales en que se divide la población. Asimismo y como resultado de estas condiciones socioeconómicas se incrementan los procesos de expulsión demográfica y migración intercontinental, desarrollando nuevas tendencias en las expresiones identitarias. De allí la importancia que adquiere la construcción ideológica y de territorialización desde los medios de información locales y globales y las formas de comunicación apoyadas en las tecnologías más avanzadas.

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En este último aspecto se destaca la aparición de nuevos tipos de espacios culturales, caracterizados por procesos de homogeneización, nuevas formas de diferenciación y rechazo del “otro” y de potencialidades para contrarrestar o resignificar las tendencias globalizadoras. Para poder encarar el estudio de estas nuevas realidades resulta indispensable la mayor cantidad posible de aportes disciplinares a fin de poder realizar la caracterización más completa y exacta de dichas problemáticas. Asimismo es muy importante el trabajo interdisciplinario en aras de alcanzar una visión de conjunto suficientemente amplia. Frente a estas perspectivas y al carácter integrado de dichos problemas, han resurgido con gran fuerza formas de análisis esbozadas en otras épocas y que hoy, renovadas y con importantes replanteos ideológicos y epistemológicos, parecen aportar una nueva luz a la oscura complejidad imperante. Tal es el caso de los estudios culturales, iniciados en nuestro siglo al calor de las primeras transformaciones de la intelectualidad neomarxista europea de los años ’50 y reinstalados más recientemente (década de los ’90), bajo el formato de una “teoría crítica de la cultura”, por autores como Jameson, Eagleton o Zizek, o por los adherentes a una denominada “teoría poscolonial”, como Homi Bhabha o Edward Said. (Grüner, 1998,20-21) Haciendo referencia especial a las perspectivas de abordaje de estos nuevos estudios culturales, cabe citar, por una parte, los puntos de vista sobre el concepto de multiculturalismo aportados por el filósofo esloveno Slavoj Zizek desde un andamiaje filosófico posthegeliano y psicoanalítico lacaniano, por Fredric Jameson, partiendo de una teoría literaria y estética de inspiración marxista o la perspectiva más fuertemente crítica de Said, vinculado tanto a su activi-


dad académica ligada a la enseñanza de literatura comparada y su desarrollo intelectual reconocido en los medios académicos estadounidenses, como también a un profundo sentimiento cultural generado en su origen palestino y en su militancia por los derechos de este pueblo. En estas perspectivas se entrelazan innumerables postulados que no sólo se replantean cuestiones eminentemente antropológicas, sino que también atraen a otros especialistas interesados como lingüistas, politólogos, historiadores, sociólogos. Desde la Geografía, el cuestionamiento no sólo ha despertado un, hasta ahora, tibio interés en los sectores ligados a una auténtica geografía cultural, sino que ha movilizado a los que trabajamos en las perspectivas más puramente políticas y, muy especialmente, las desarrolladas a una escala mundial. Pero esta Geografía cultural, abstrayéndose en parte de la práctica tradicional geográfica que se apoya en interpretaciones concretas, cartografiables, debe recurrir en ocasiones a un análisis más abstracto; un ámbito donde imperan las ideas, los discursos, las representaciones y los símbolos, más que los hechos, las construcciones o las materialidades.

GEOGRAFÍA CULTURAL Y GEOGRAFÍA POLÍTICA: DOS MIRADAS INTERRELACIONADAS Tomando contacto con esta realidad, los acontecimientos de este inicio de siglo XXI, que van desde los atentados sobre el corazón de Nueva York hasta las acciones de la OTAN en Libia, pasando por la invasión de Estados Unidos y sus aliados contra Afganistán e Irak, han ido acompañados por una sospecha generalizada sobre todo el Islam. Es decir que estos hechos, íntimamente ligados al devenir geopolítico y de las relaciones internacionales, también nos permiten aproximarnos a una lectura

cultural del mundo en el que vivimos, un mundo alcanzado de lleno por el proceso de reestructuración económica capitalista de la globalización.

Unidos, en especial los petroleros y de fabricación de armamentos, hacían necesario un apoyo gubernamental a escala mundial.

En tal sentido, Pedro Brieger destaca que: Para que se puedan comprender —de manera separada y cómo están imbricados— la ‘globalización’ y los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre, es indispensable hacerlo en el marco de cuatro hechos que se entrecruzan y retroalimentan; dos de ellos históricos y dos del ámbito de las ideologías (Brieger, 2001, 65).

Sin embargo, el modelo de esta reestructuración global no sólo implicó un proceso económico y político, con sus correspondientes consecuencias sociales de hambre, desocupación, migraciones compulsivas, degradación moral... sino también una agresiva expansión cultural; es decir, lo que Brieger llama la Mc-donalización de la esfera cultural, económica y social. Al respecto señala que Para muchos pueblos, desde Chiapas, pasando por Moscú o París, la globalización representa la sistemática penetración e imposición de valores, comportamientos, instituciones e identidades que incluye el blue jean, la hamburguesa, la Coca Cola, MTV y la CNN como símbolos representativos (Brieger, 2001, 66).

Estos hechos son, por una parte, la caída del muro de Berlín, como símbolo de la finalización del mundo bipolar y de la experiencia de lo que Stalin denominó el “socialismo real”, y la denominada “guerra del Golfo” o, más correctamente, el operativo “Tormenta del Desierto”, o sea, la campaña de bombardeos punitivos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos y sus aliados sobre el territorio de la República de Irak, a comienzos de 1991. Este hecho sirvió de excusa al presidente George Herbert Bush (padre) para reformular la proclamación de un “nuevo orden internacional”, es decir, la transición hacia un poder hegemónico norteamericano incuestionable por el resto del mundo, y particular, por las otras potencias (Europa, Japón, Rusia —todavía la URSS— o China). La relación de esta impronta geopolítica con el modelo de la reestructuración económica mundial es evidente si tenemos en cuenta tres aspectos fundamentales: la caída de las economías soviéticas implicaba una expansión rápida pero controlada de la economía capitalista hacia el este europeo; el proceso de crisis cíclicas que comenzó a sufrir el sistema a partir de inicio de los años ’701 hacía necesario un ordenador geopolítico hegemónico, ante los riesgos de desarticulación y generalización de la crisis; por último, el nivel alcanzado por los negocios de los grandes grupos transnacionales con base en Estados

Por otra parte, el autor mencionado destaca otros dos hechos: el conocido artículo de Francis Fukuyama en el cual se decreta el “fin de la Historia” y se identifica ... al capitalismo liberal como la única sociedad capaz de satisfacer los anhelos más profundos y fundamentales de los seres humanos (Brieger, 2001, 65), y la “profecía” de Samuel Huntington que califica a los conflictos del futuro como partes de un inevitable “choque de civilizaciones”. Estas dos perspectivas, planteadas en el marco de la globalización y la desaparición del socialismo real por dos “gurúes” de la estrategia internacional del gobierno estadounidense, permiten la instalación definitiva y a escala mundial del “pensamiento único”. Se trata de un conjunto de ideas, impuestas en las dos últimas décadas del siglo XX, con carácter absoluto y sin posibilidades de discusión: tras el fin de la experiencia socialista, el capitalismo liberal es la base de la única sociedad posible, el mercado autorregulado

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“naturalmente” es su único mecanismo válido, la única salida es la de intentar subsistir en él y de acuerdo a sus leyes, todo otro modo de vida — ideológico o cultural— se opone por definición al progreso y a la única posibilidad de vida “civilizada”. La consecuencia inmediata significa, entre otros fenómenos calamitosos, la demonización de toda forma cultural que se oponga al proyecto “mcdonalizador”, en particular aquellas más resistentes. La propaganda impulsada por el sector más conservador de la elite política estadounidense, encabezada por el expresidente George W. Bush (hijo), ha echado mano a estas ideas y, con la torpeza discursiva que lo caracteriza, ha presentado al mundo su posición anti-islámica. La actual administración del presidente Obama presenta una imagen mucho más permeable a ideas plurales en materia cultural. Sin embargo, las acciones desarrolladas por su gobierno no han modificado sustancialmente este fuerte predicamento ideológico. El imaginario surgido a partir de estos planteos sólo sirve para alentar el pensamiento único vinculado a la tesis de Huntington. Brieger destaca en este sentido: El Islam, señalado como el ‘nuevo enemigo de Occidente’ después de la desaparición de la Unión Soviética, es mediática, política e intelectualmente señalado como ‘retrasado, fanático y bárbaro’ (Brieger, 2001, 67). Al respecto nos recuerda afirmaciones de Said: ... para la derecha, el Islam representa barbarismo; para la izquierda, una teocracia medieval; para el centro, una especie de exotismo desagradable. A pesar de que se sabe muy poco sobre el mundo islámico existe un acuerdo de que allí no hay demasiado que se pueda aprobar (Brieger, 2001, 67). Por supuesto que, bajo esta óptica, el Islam es sólo uno de los posibles enemigos de Occidente, tal vez el

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más ferviente competidor en materia económica dentro del propio mercado capitalista2, pero este ejemplo es el más significativo del pensamiento único cultural de los grandes centros de poder.

LA GEOGRAFÍA DEL MUNDO Y SUS ESCENARIOS DISCURSIVOS. CONCLUSIONES ABIERTAS PARA UN DEBATE INACABADO A partir de esta concepción básica y a modo de conclusión, intentaré formular la presentación de algunos posibles escenarios mundiales de interpretación simbólica y discursiva de la realidad mundial. a) La globalización de los fenómenos económicos ha impuesto una visión unilateral de toda la realidad, plagada de economicismo y de perspectivas individualistas y materialistas cuyo único o principal objeto es el afán de lucro. Este discurso hegemónico se apoya en una serie de ideas e imágenes que se materializan en símbolos de apariencia iconográfica. Uno de los principales logros espaciales son aquellos lugares del anonimato, desprovistos de identidad, segregados de la realidad cultural que los rodea, expandidos por todo el mundo y que Marc Augé calificara de “no lugares”. Es decir ... espacios que no son en sí lugares antropológicos y que... no integran los lugares antiguos... (Augé, 1992, 83). Se trata de aeropuertos, “shopping”, autopistas o, incluso, campos de refugiados, asentamientos precarios de las grandes metrópolis, en los cuales el ser humano pierde su identidad —cultural e individual— y se incorpora, como incluido o excluido, a la cultura hegemónica. Este discurso todopoderoso ha establecido también, desde Europa, primero, y a partir de nuevos centros de poder, como Estados Unidos, más tarde, sus reglas en cuanto a qué conceptos culturales se compadecen con su visión y cuáles resultan contradictorios, marginales o “demodé”.

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El posible escenario, al respecto, sería el de un mundo totalmente “globalizado”, es decir, totalmente “mcdonalizado”. El poder de los medios globales y de las formas de comunicación mercantilizadas mediante Internet y los sistemas de negocios virtuales parece colaborar en este sentido, comenzando por el sector más sensible, más vulnerable y, a la vez, más estratégico, la juventud. Esto no implica la exclusión de algunas pautas culturales no occidentales y que, presentándolas lavadas o desprovistas de su auténtico sentido, pueden resultar atractivas o “simpáticas” e intervenir en el sistema de compra y venta cultural, tal como algunas tradiciones ecologistas aborígenes, la alimentación vegetariana oriental o los diversos paisajes naturales y culturales locales para el consumo turístico. b) Por debajo de este autoritarismo cultural único, subyacen los auténticos conceptos, valores, imágenes y símbolos particulares de cada región. El valor del concepto de región geográfica es aquí esencial. Una región no sólo se define a partir de sus vinculaciones comerciales, de sus redes de transporte y comunicaciones, de sus flujos de dinero y de personas, sino también y muy especialmente, por sus redes solidarias y de difusión de valores culturales, tanto los tradicionales como los que, día a día se revitalizan permitiendo la subsistencia de una civilización. Al respecto, geógrafos clásicos han insistido en el valor de la región. Al respecto, Vidal de la Blache destaca la relación entre el concepto científico de “región” con el de uso extendido en Europa de “país” (Vidal de la Blache, 1897). Sobre este punto, Daniel Faucher destaca: Frecuentemente sucede que los propios habitantes han captado esta armonía (la de la región). La han expresado con un nombre que para ellos encierra muchas cosas: relaciones de vecindad. Costumbres comunes, un hablar


común, géneros de vida semejantes, recuerdos transmitidos por la misma tradición, todo un conjunto de hechos materiales, intelectuales y morales que constituyen el soporte más seguro de la vida social y que son su expresión habitual. El nombre del “país” es un emblema de amistad (Faucher, 1941, 283). Pero también autores actuales de nuestra disciplina destacan este factor, tal es el caso de Milton Santos, que ha destacado la importancia de las redes y de las regiones en la construcción del cotidiano que enfrente la visión solidaria local a lo que él denominaba la “globalización perversa” (Santos, 1993, 18-23). Frente a la agresión hegemónica, los particularismos culturales surgidos en estos “países”, se someten, pero también se adaptan, resisten o subyacen, muchas veces con una vivacidad tal que no parecería que nos encontráramos frente a jirones de culturas dominadas. Dos experiencias interesantes al respecto son, por una parte, los substratos culturales que se conservan, muchas veces en forma inconsciente, en la mente de las sociedades que han sufrido fuertes procesos deculturadores, como los pueblos aborígenes americanos y las sociedades del África sursahariana. Recordemos en estos casos, la tendencia a interpretar según sus concepciones espirituales y su cosmovisión los planteos aportados desde Occidente o a aceptar las perspectivas teológicas cristianas, pero sólo para interpretarlas e incorporarlas “a su manera” o vinculándolas a sus propias creencias. Por otra parte, constatamos la presencia de relictos culturales que, en su afán de subsistir, resisten las oleadas hegemónicas. Una buena muestra de este fenómeno son las diversas manifestaciones de las culturas del Oriente Medio uno de cuyos principales pilares, aunque no el único, lo representa el Islam. Sin

embargo sería un error pensar que esta resistencia se realiza desde la ortodoxia y el tradicionalismo; las diversas culturas derivadas del Islam y de la dominación árabe en esta región del Viejo Mundo han dado muestras, a lo largo de su historia, de un alto grado de dinamismo y poder de transformación. Este poder de adaptación y recreación ha permitido procesos de simbiosis que, con mayor o menor éxito, acercaron algunas experiencias a perspectivas tan variadas como el humanismo, la ilustración racionalista o, incluso, el marxismo. Los nuevos “gurúes” de la intelectualidad hegemónica han querido ver, en estos particularismos, un gran riesgo para el futuro de la humanidad, llegando a profetizar con Huntington que las nuevas guerras no se realizarán por razones económicas o ideológicas, sino culturales (Huntington, 1999). c) A partir de estas premisas hegemónicas y aprovechando la sensibilización generalizada a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el recrudecimiento del conflicto palestino-israelí o las motivaciones políticas alentadas para justificar la invasión a Iraq, desde los grandes centros de poder se ha alimentado la idea del surgimiento de un nuevo escenario apoyado en un discurso que enfrenta a Oriente con Occidente, al mundo judeo-cristiano europeo con el Islam. La falacia que pretende sustentar este supuesto discursivo ha sido analizada con gran clarividencia por Edward Said al describir a Oriente a partir de la disciplina que, para su estudio, se desarrolló en Europa a partir del siglo XVIII, el orientalismo. Para Said, ... el orientalismo se puede describir y analizar como una institución colectiva que se relaciona con Oriente, relación que consiste en hacer declaraciones sobre él, describirlo, enseñarlo, colonizarlo y decidir sobre él, en resumen, el orientalismo es un estilo occidental que pretende

dominar, reestructurar y tener autoridad sobre Oriente (Said, 1977, 21). Este discurso, que a pesar de su intencionalidad no está desprovisto de erudición y rigurosidad, resurge en las actuales circunstancias de la mano de los proyectos hegemónicos estadounidenses y de él se hacen eco diversos estadistas que buscan justificar acciones tan lamentables como los atentados mismos. Pero, culturalmente hablando, lo más grave es que este discurso antioriental, basado en la falacia antes descrita, se hace carne en los sentimientos de los particularismos culturales tanto como en los de los pueblos de las potencias hegemónicas. Así, un mensaje falso se puede ir convirtiendo en una verdadera “guerra santa” donde los contrincantes pueden ser tildados de “infieles” o de representantes del “mal”, mientras las verdaderas intencionalidades cobran sus dividendos. d) No podemos dejar de reconocer, por último, la aparición en el espacio político-cultural de claros discursos contrahegemónicos que están alcanzando notoriedad, a la vez global y regional. Se trata de una muy variada gama de movimientos, expresiones, redes, vinculaciones y todo tipo de acciones que, por una parte, plantean acciones locales de reivindicación específica y, por otra, buscan notoriedad en la escala planetaria. En el primer caso, los diversos “efectos” y “burbujas” financieras han abierto ámbitos de protesta y rechazo en aquellos lugares donde las consecuencias del ultraliberalismo han producido estragos en las condiciones socioeconómicas de la población en general (no sólo nos referimos a los pobres estructurales de las periferias, sino también a las clases medias de países del tercero y del primer mundo). Las manifestaciones más o menos espontáneas de la población concentrada en ámbitos urbanos perjudicados por las crisis, dieron lugar a formas de expresión

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que repudian a los artífices del ultraliberalismo (clases políticas) y a sus beneficiarios (sectores del capitalismo financiero). Son grupos autodenominados “sociales”, para diferenciarse de los movimientos políticos más o menos tradicionales. Experiencias de este tipo se han expandido a lo largo de la última década y a lo ancho del planeta: “cacerolazos” y “piqueteros” argentinos, “indignados” españoles, protesta islandesa, “primavera árabe”..., son hitos demasiado variados y heterogéneos para poderlos incluir en una sola perspectiva abarcativa. Sin embargo, la forma casi unificada de reaccionar poblaciones tan diferentes frente a reclamos diferentes pero, al fin, reivindicativos todos, nos alertan en cuanto a mecanismos locales pero, hasta cierto punto, globalizados. Desde la otra perspectiva, la generación de acciones de una autodenominada “alterglobalización” viene mostrando, ya desde la década anterior, una actividad destinada a hacer frente a las actividades de los organismos representativos de los poderes hegemónicos: Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, Grupo de los 8, etc., así como a organizar actividades paralelas como el Foro Social Mundial o “Foro de Porto Alegre”. En ambos tipos de experiencia, resultan esenciales para comunicación, información y organización el uso de las denominadas “redes sociales” desarrollada mediante Internet. Globalizaciones o particularismos son así otra falsa disyuntiva en la cual los valores culturales no juegan su verdadero papel de acrecentar el potencial de las sociedades y donde las necesarias vinculaciones intra e interregionales no logran aportar las posibilidades que podrían suministrar las correspondientes relaciones de solidaridad y enriquecedor intercambio. Es decir, el inicio de un camino tendiente al desarrollo de un auténtico

NOTAS 1 Crisis iniciada con el embargo petrolero impuesto por los productores árabes en el seno de la OPEP, que coincide con el momento de inicio del descenso de la curva de crecimiento de la economía mundial de posguerra. 2 Al desarrollar toda su prédica “antiislámica” los líderes de Occidente no mencionan los importantes negocios realizados con capitalistas del mundo islámico, tan afirmados en el mercado como ellos.

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Aportes desde lo físico-ambiental para la definición de criterios de delimitación del área de estudio de urbanizaciones acuáticas en la cuenca inferior del Río Luján, Argentina ANDREA A. PÉREZ BALLARI MARÍA I. BOTANA

> Andrea A. PÉREZ BALLARI BALLARI, Centro de Investigaciones Geográficas / Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP—CONICET) aperezballari@gmail.com; TANA > María I. BO BOT ANA, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE). Universidad Nacional de La Plata (UNLP). botana.mariaines@gmail.com

RESUMEN El objetivo de este trabajo es establecer criterios para la delimitación del área de estudio de urbanizaciones acuáticas en la cuenca baja del Río Luján (Argentina). Para ello se parte de cuatro criterios: a) el concepto de cuenca hidrográfica en sus diferentes concepciones; b) las características físico-naturales del área; c) los criterios establecidos para la delimitación de la cuenca inferior del Rio Luján y d) considerando que se trata de humedales profundizamos sobre este concepto y su importancia. La finalidad es el aporte como insumo básico para la selección de urbanizaciones acuáticas que serán abordadas en el proyecto marco. Palabras clave área de estudio, urbanizaciones acuáticas, cuenca hidrográfica, fragilidad ambiental

ABSTRACT The object of this article is to establish some criteria in regards to the use of the term “aquatic urbanization” on the basin of the Río Luján (Argentina). We pretend to give basic tools to the selection of this “aquatic urbanization” which will be studied on a wider investigation. In order to do this we used four basic concepts: a) The concept of hydrographic basin in its different conceptions; b) The physical natural characteristics of the area; c) The criteria established for the delimitation of the lower basin of Río Luján, and finally d) Considering that they are called wetlands we deepen this concept and its importance. Key words area of study, aquatic urbanization, hydrographic basin, environmental fragility

> INTRODUCCIÓN Desde la década de los años noventa en la Región Metropolitana de Buenos Aires se asiste a un fenómeno de expansión de la periferia residencial metropolitana que se caracteriza por

la proliferación e impulso de las urbanizaciones cerradas. Los desarrolladores de este tipo de emprendimientos buscan nuevas formas de captación que incentiven la demanda de algunos grupos

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sociales, siendo en este último tiempo la búsqueda de paisajes asociados al agua, el verde y actividades acuáticas las que evidencian un atractivo de mercado. El resultado de esto son urbanizaciones cerradas de tipo acuáticas. En la búsqueda por ofrecer una diferenciación de la oferta para un mercado ávido de novedades, los agentes desarrolladores del sector han ido explorando las más variadas alternativas; y en tiempos recientes se asiste al avance de nuevos formatos de urbanización que bajo el atractivo de paisajes y visuales asociados al agua, ocupan y transforman territorios de gran fragilidad ambiental como lo son los humedales y lechos de inundación de ríos y arroyos, donde la cuenca baja del Río Luján constituye un claro ejemplo de esta problemática (Pintos, 2008, p. 5). Pero este tipo de actividad se da justamente sobre ecosistemas de extremada fragilidad ambiental, en general sobre humedales con alto valor ecológico y extrema vulnerabilidad tal como lo es la cuenca baja del Río Luján. El total de la cuenca del Río Luján abarca una superficie de aproximadamente 2500 km2 y en su desarrollo comprende a trece municipios, siendo la cuenca baja más próxima al aglomerado metropolitano la destinataria principal de estos proyectos de urbanización. En este marco, el presente trabajo tiene como objetivo la delimitación del área de estudio que comprenderá las urbanizaciones acuáticas objeto de análisis del proyecto en el cual está enmarcado este estudio1. Para ello, en el primer apartado nos introducimos en el análisis del concepto de cuenca a partir de fuentes bibliográficas y estudio de organismos especializados, considerando que la misma debe ser un área de estudio definida no en términos

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absolutos sino como aquella en la cual se dan intervenciones que pueden tener (y de hecho los tienen) efectos colaterales fuera de las mismas, por lo que no se puede estudiar sin tener en cuenta el territorio circundante. En el segundo apartado describimos las características físicas del área como para comprender límites impuestos por la propia naturaleza en el cual se asientan estas urbanizaciones y posteriormente, no en este trabajo pero sí en lo futuro, poder también entender cuáles son los cambios efectuados y la intervención en el medio natural para la localización de este tipo de emprendimientos. El tercer punto se trata de criterios establecidos por diferentes autores para la delimitación de la denominada cuenca inferior del Río Luján. Aclaramos que esta delimitación no restringe nuestra concepción de cuenca como concepto integral sino que es necesario sólo a los fines prácticos. Por último, considerando que se trata de humedales y es en estos sitios donde se localiza este fenómeno de proliferación de urbanizaciones cerradas de tipo acuáticas, profundizamos sobre este concepto y su definición según la convención RAMSAR.

A. ¿CUENCA HIDROGRÁFICA O CUENCA HÍDRICA? DISTINTAS CONCEPCIONES Y USOS Nos interesa partir del concepto de cuenca ya que la problemática de estudio se encuentra emplazada dentro de una cuenca hídrica, pudiendo establecer a partir del mismo la manera de abordaje de nuestro trabajo. Muchos estudios comprenden y explican esta noción desde diferentes categorías de análisis, pero pocos presentan una visión integral para su estudio. Algunos parten de concepciones totalmente físico-naturales, otros

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desde el uso y manejo de los recursos, otros desde su gestión y pocos apuntan a una visión holística con la incorporación de otros aspectos tales como los sociales, culturales y ambientales. Partamos de conceptos que utilizan los aspectos físico-naturales para su definición: En este sentido según Strahler A.N. y Strahler A.H (2005), una cuenca hidrográfica está constituida por la totalidad de superficie dentro de la divisoria exterior de la cuenca de drenaje del agua arroyada. Un sistema de drenaje es un mecanismo de convergencia que encauza e integra las formas más ligeras y difusas de escorrentía en una trayectoria cada vez más activa en cuanto a intensidad y profundidad de su cauce. Esta definición está formulada pura y exclusivamente desde el punto de vista de la geografía física pues utiliza como parámetros cuestiones topográficas o de relieve. Otro ejemplo se presenta en un estudio realizado por ECOAGUA2 (2000, p. 2) que considera a una cuenca hidrográfica como […] unidad natural definida por la existencia de la divisoria de las aguas en un territorio dado. Las cuencas hidrográficas son unidades morfográficas superficiales. Sus límites quedan establecidos por la divisoria geográfica principal de las aguas de las precipitaciones; también conocido como “parteaguas”. El parteaguas, teóricamente, es una línea imaginaria que une los puntos de máximo valor de altura relativa entre dos laderas adyacentes pero de exposición opuesta; desde la parte más alta de la cuenca hasta su punto de emisión, en la zona hipsométricamente más baja. Al interior de las cuencas se pueden delimitar subcuencas o cuencas de orden inferior. Las divisorias


que delimitan las subcuencas se conocen como parteaguas secundarios. Tal perspectiva se enmarca en una visión de la geografía física clásica, al tener en cuenta aspectos climatológicos y geomorfológicos tales como, cantidad de precipitaciones, altura, relieve, divisoria de aguas, etc. Así mismo distingue entre Cuenca Hidrográfica y Cuenca Hidrológica. Consideran la definición de cuenca hidrológica como más integral que la de cuenca hidrográfica. Las cuencas hidrológicas son unidades morfológicas integrales y además de incluir todo el concepto de cuenca hidrográfica, abarcan en su contenido, toda la estructura hidrogeológica subterránea del acuífero como un todo (ECOAGUA 2000, p. 5). Tanto las cuencas hidrográficas como las hidrológicas se pueden subdividir en zonas de funcionamiento hídrico, cada una de ellas con su función reguladora dentro del ecosistema, considerando a la cuenca como una sola unidad a administrar y en la cual también se considera la actividad socioeconómica asociada a las mismas. Entre ellas actividades forestales, pesqueras, y turísticorecreativas. Esta visión es importante ya que hace hincapié en que las funciones que prestan son hidrológicas, ecológicas, ambientales y socioeconómicas y que requieren de un balance en el uso y manejo de los recursos naturales. Esto implica implementar políticas que garanticen la conservación de los recursos y el mejoramiento de la calidad de vida a través de un modelo de manejo integral de cuencas. El Comité de Cuenca del Río Luján lo toma del diccionario de la lengua española, el mismo lo define como el territorio cuyas aguas fluyen todas a un mismo río, lago o mar. Desde el punto de vista de la gestión de cuencas Dourojeanni A. (2002, p. 5) dice al respecto:

la cuenca, sea en forma independiente o interconectada con otras, es la unidad territorial más aceptada para la gestión integrada de los recursos hídricos. Las políticas para utilizar el territorio de una cuenca como base para la gestión del agua han tenido diferentes enfoques y una desigual evolución en los países de América Latina y el Caribe. Desde fines de los años treinta, en muchos de ellos se ha tratado de adoptar los modelos de gestión del agua a nivel de cuencas, pero ha habido –y hay actualmente– una serie de dificultades. A pesar de los obstáculos existentes, se observa un interés generalizado por crear y operar organismos de cuenca para mejorar la gestión integrada del agua. El tema ha recobrado vigencia en los años recientes, debido a que los países de la región están tratando de lograr metas de gestión integrada de los recursos hídricos y de desarrollo sustentable. A su vez, las autoridades ambientales y los defensores del medio ambiente coinciden en que la cuenca es un posible punto de partida para coordinar acciones tendientes a la gestión ambiental –sobre todo si ya existen organizaciones de gestión del agua a nivel de cuencas–, aun cuando ello es causa de severas controversias, ya que no es adecuado combinar ambas funciones bajo una misma autoridad. Desde el punto de vista normativo, también se utiliza un concepto desde lo físico-natural. La ley 25688, define a la cuenca hídrica como … la región geográfica delimitada por las divisorias de aguas que discurren hacia el mar a través de una red de cauces secundarios que convergen en un cauce principal único y las endorreicas. Considerando el punto de vista de la utilización del recurso, Aldo Guarino Arias (2009) toma el concepto de

Catalana (1977), al hablar del concepto de cuenca hidrográfica común. El mismo establece que, es necesario fijar el caudal de agua que podrá utilizar cada provincia afectada, en función de su población, riego, consumos industriales y generación de energía eléctrica con el objeto de lograr una coparticipación equitativa en los beneficios del agua, entre las distintas jurisdicciones atravesadas. Otros estudios señalan a las cuencas hidrográficas desde una visión integral ya que no sólo incorporan variables físicas sino que consideran a la cuenca como una unidad compleja influenciada por condiciones sociales, económicas, culturales, y ambientales. En este sentido, el material producido por Volkman (2009, p. 5) considera que una cuenca hidrográfica engloba la biodiversidad de esa área, los suelos, las personas que lo habitan, su cultura, las distintas formas de pensar y de actuar de esas personas, el aprovechamiento que se realiza de los recursos allí presentes, y también engloba los problemas que esas actividades ocasionan en el medio y en su calidad de vida. Visto de esta manera, “cuenca” es relieve, clima, vida, cultura, movimiento. Fernández (2008) en su trabajo de Valoración de servicios Ecológicos aplicado al manejo de Cuencas Hidrográficas dice: Las cuencas hidrológicas no sólo permiten el asiento de población y actividades sino también brindan beneficios directos e indirectos: la población depende de las cuencas para la explotación de los recursos naturales de los distintos ecosistemas productivos (Guo 2000; En Fernández 2008, p. 15)… Además, los distintos ecosistemas de la cuenca cumplen funciones ecológicas, como ser la regulación del ciclo hidrológico, ciclos biogeoquímicos, refugio de biodiversidad, depuración de aguas, y sus atributos paisajísticos, posibilitan en muchos contextos geográfi-

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cos actividades culturales, recreacionales y residenciales (Fernández 2000; En Fernández 2008, p. 16). Un estudio del Centro Ambiental de la Cuenca del Río Luján (CIACLU 2006) define a la cuenca como un sistema ambiental complejo y dinámico, donde todos sus componentes sociales y físico-naturales, como sus interrelaciones, son indispensables para interpretar y comprender su comportamiento, su función social y ecológica, en el marco de intensas transformaciones sociales. Natenzon y su equipo de investigación del PIRNA realizaron en el año 1989 un trabajo sobre la exploración del concepto de cuenca hidrográfica desde diferentes enfoques de las ciencias sociales; en una primera parte consideran al concepto desde la visión físico-natural, en el contexto histórico y en una segunda parte señalan los problemas detectados por planificadores en cuencas hidrográficas. Señalan que de todas las definiciones de cuenca que han consultado hacen referencia a una diferencia de altura, dado en alguna extensión o superficie; es decir, una superficie más deprimida en el centro que en el borde (Monkhouse 1978, p. 125). Destacan que es una visión desde las ciencias de la Tierra o visión físicanatural (Hidrología y Geología), que desde la dimensión alto, ancho y largo se incorpora a dicha definición la dimensión cuarta que es la temporal, al generarse procesos dinámicos que le confieren una cierta característica a la cuenca (movimientos, erosiones, sedimentación, etc.). Asimismo tales autores afirman que existe otra visión definida a partir de la incidencia territorial que el hombre genera por el uso en una cuenca hidrográfica. Son de competencia de ciencias tales como la Agronomía o Ingeniería Forestal, donde frente al problema de dar respuesta a modificaciones en dicho ámbito la conside-

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ran tanto unidad de planificación territorial… opción técnica, válida para el manejo de los recursos y las actividades productivas (Natenzon y otros 1989, p. 2). No todo es positivo en las cuencas hidrográficas, señalan Natenzon y otros, teniendo en cuenta el trabajo de Barkin y King (1970) por ejemplo, que fuera de la cuenca no se realizan intervenciones; las acciones se circunscriben a su ámbito como si tuviera límites absolutos, sin considerar los posibles “desbordes”, esto es, la repercusión con efectos laterales fuera de la cuenca. Sin embargo es imposible pensar que, al tomar un conjunto de medidas en un ámbito territorial determinado, los posibles efectos se restrinjan específicamente a éste (Natenzon y otros 1989, p. 3). A su vez consideran que los nuevos planteos adolecieron y adolecen de una falla principal: no tocan la base fundamental del problema, la determinación social dada a distintas escalas del territorio (Natenzon y otros 1989, p. 4). Tales autores intentan superar las limitaciones especificadas anteriormente, considerando el concepto de cuenca hidrográfica como …expresión territorial de un segmento específico de la realidad social. Dicha realidad se encuentra diferenciada por grupos cuyas –conflictividades— razones y determinaciones no empiezan ni terminan en el recorte territorial elegido. Tampoco son pasibles de ser sometidos a una interpretación sincrónica, de su situación actual: los procesos sociales operan en una perspectiva, en una génesis histórica (Natenzon y otros 1989, p. 7). En síntesis, y en relación al concepto de cuenca consideramos apropiado su estudio desde una visión integradora u holística. Desde esta perspectiva los conceptos se van modificando a lo largo del tiempo, son históricamente construidos, a partir de la relación naturaleza

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sociedad y que las distintas combinaciones sobre el territorio de los elementos naturales y artificiales dan como resultado determinadas configuraciones espaciales. En cada momento histórico los objetos sobre el territorio se redefinen, y son las condiciones económicas, sociales, culturales y políticas las que le dan significado diferente, es desde esta visión que consideramos debemos trabajar el concepto de cuenca hidrográfica, interesa el análisis de las funciones actuales de una cuenca, porque el uso social es el que le da significado. Respecto del concepto trabajado y su aplicación en el marco del proyecto se aborda el estudio de la cuenca a partir del análisis del fenómeno de urbanización difusa (también conocido en la literatura anglosajona como urban sprawl), la ocupación producida a partir del mismo en los valles de inundación y las transformaciones del paisaje con modificaciones sobre los ecosistemas naturales, y alteraciones morfológicas producto de la ocupación y apropiación diferencial de este espacio producto de la intervención antrópica.

B. CARACTERIZACIÓN FÍSICA DEL ÁREA DE ESTUDIO: CLIMA, GEOLOGÍA, GEOMORFOLOGÍA Y SUELOS A partir de las particularidades del clima, relieve, suelos y composición geológica podremos conocer cuál es el soporte natural del área del estudio, si se trata de zonas con características inundables, cuál es el tipo de terreno y en qué tipo de suelos se emplazan estos asentamientos urbanos. Las condiciones físicas del ambiente en el cual nos situamos, nos ayudarán a conocer su dinámica natural, los riesgos y fragilidad del mismo.

CLIMA El clima es del tipo subhúmedohúmedo con una media pluviométrica de alrededor de 1000 mm.


Tipos de criterios establecidos para el estudio de cuencas hidrográficas. Elaboración propia en base a distintas fuentes bibliográficas.

Criterios

Elementos considerados

Autores

Físico-Naturales

Divisoria de aguas; topografía; relieve; cuenca de drenaje; planicie de inundación; cuenca hidrológica; hidrología subterránea; acuífero, etc.

Strahler y Strahler; ECOAGUA

Gestión

Unidad de gestión para el manejo de los recursos hídricos

A. Dourojeanni

Recursos

Tipo de recursos, caudal de agua, equidad en la distribución y uso de los recursos

Guarino Arias

Normativo

Divisoria de aguas, criterios físico-naturales

Ley 25688

Holístico o integral

Ordenamiento territorial, planificación, gestión ambiental Criterios ambiental, social, económico y cultural

Volkman; Fernández; Natenzon

El régimen de precipitaciones es de tipo mediterráneo con lluvias que oscilan alrededor de 950 mm anuales, con máximos de 1300 a 1400 mm y mínimos de 600 mm. Los meses con mayores precipitaciones son febrero, marzo, abril, octubre, noviembre y diciembre, coincidiendo con la estación cálida. Estas lluvias provienen generalmente de vientos del Atlántico Sur que descargan su humedad sobre el sector NE del país. Las tormentas son predominantemente asociadas a frentes fríos y cálidos y ocurren preferentemente durante el otoño y primavera. En este período ocurren intensas lluvias relacionadas con el pampero y las sudestadas, vientos de orden estacional provenientes del SO y SE respectivamente. Un factor a tener en cuenta de las precipitaciones, es su distribución espacial pues las mismas disminuyen de E a O. Por otra parte las temperaturas medias estivales oscilan alrededor de los 25ºC y las medias invernales aproximadamente en 9.5ºC. El excedente hídrico es del orden de los 200 mm anuales. Asimismo cabe destacar que en las últimas décadas se ha verificado un aumento progresivo de las precipitaciones del orden de los 200 mm anuales (Pereyra, 2007).

GEOMORFOLOGÍA Los ríos y arroyos que integran la Cuenca del Río Luján presentan las

características típicas de los cursos de la sub-región “pampa ondulada”, con cauces serpenteantes bordeados por leves barrancas en varios tramos de su recorrido, aguas lentas y amplios valles de inundación como consecuencia de las escasas pendientes generales que arrojan una media en toda su extensión de 0,44 m/km (CIACLU, 2006). La Cuenca del Río Luján se ubica en un área de relieve generalmente llano. Se diferencian dos zonas: a) terraza alta: constituida por depósitos del pampeano y b) terraza baja: pospampeana, asentada en el anterior. La terraza alta ocupa la mayor parte del área y corresponde al curso superior y medio del Río Luján, en tanto que la baja corresponde al curso inferior del río y constituye la llanura aluvional que se extiende a partir del partido de Pilar hasta confundirse con el delta del Paraná (Andrade y Otros 1986, p.11). En resumen, la cuenca hídrica se halla asentada sobre una llanura de tipo sedimentario pampeano en el sector bonaerense y en una llanura aluvial aún en proceso de formación del delta del Paraná. (Figura 1). Tomando como base el estudio de Codignotto J. y Kokot R. (2005) el área costera, desde el frente del delta hacia la ciudad de Buenos Aires, está conformada por un paleoacantilado, en cuya base se presenta una terraza estuarial constituida por cordones

litorales, planicie de marea y playas. Asimismo, existen dos áreas de características diferenciadas: una zona alta, con altitudes por encima de los 20 mts. snm, y una zona más baja correspondiente a la costa de aproximadamente 5 mts. snm. La primera corresponde a la provincia geomorfológica de la Pampa Ondulada, con un relieve formado principalmente por acción fluvial, correspondiendo las ondulaciones observadas a un sistema de ríos y divisorias dentro de un ambiente modificado por acción antrópica. El área más baja alcanza la costa del estuario del Río de La Plata originada durante el Holoceno, con arenas finas y planicies de marea limo arcillosas asentadas sobre una capa de material compacto constituida por toscas. También está constituido por depósitos de arcillas, suelos plásticos limo arcillosos y suelos arenosos, que corresponden al Post-Pampeano. El área se encuentra actualmente expandida artificialmente por rellenos, construcciones portuarias y defensas costeras. Respecto de la dinámica costera en el pasado, la ingresión holocena avanzó sobre la zona litoral depositando el Querandinense e inundó los valles tributarios del Río de la Plata generando amplios estuarios subordinados al anterior entre los que aparece el del Río Luján. También se labraron las barrancas o acantilados y el nivel de

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“Terraza Baja” sobre una costa conformada por materiales del Pleistoceno. Durante las sudestadas se originaban corrientes tractivas sobre la costa bonaerense, capaces de transportar sedimentos gruesos a lo largo de la costa en dirección SENO aproximadamente, con sentido contrario al flujo natural del estuario. En este sentido, el Río Luján fue notablemente desviado hacia el NO debido a la deriva litoral, como consecuencia de la acción de estas corrientes; la Laguna Grande constituye una evidencia de este fenómeno, indicando una de las antiguas posiciones de dicho río. La dinámica del Río de La Plata generó planicies de mareas bien desarrolladas en la zona Vitoria, hasta que el rápido avance del Delta del Paraná interfirió la fase estuárica, imponiéndose una fase fluvial que actualmente continúa. Según estudios realizados en el delta se estima que éste avanza a razón de 70 m/año (Iriondo 1980, Codignotto 1990, En: Codignoto J. y Kokot R., 2005). Teniendo como base el mismo estudio, en cuanto a la dinámica costera actual, y respecto del Río

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Luján, según cartografía del área en diferentes períodos, su desembocadura está libre de obstáculos en los mapas de los años 1731, 1756 y 1783. No obstante un croquis de 1731 elaborado por un conocedor de la zona y otros mapas de 1762 y 1784 muestran una obstrucción. No obstante se observa cómo la antigua desembocadura hacia el norte del Río Luján en el Paraná de las Palmas queda en la cartografía reciente cada vez más alejada del frente del delta. En el croquis del año 1731 el Río Luján y el Río Reconquista vierten sus aguas en el Río Paraná de las Palmas (…) En cambio en mapas posteriores (a fines del siglo XIX), debido al aporte continuo de sedimentos tanto el Río Luján como el Reconquista desembocan en el Río de la Plata. Finalmente a comienzos del siglo XX sólo el Río Luján desemboca en el Río de la Plata, en cambio el Reconquista lo hace en el Río Luján (Codignotto J. y Kokot R. 2005, p. 20).

GEOLOGÍA Según el informe de Andrade y otros (1986) la cuenca del Luján se

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Figura 1 Mapa del Bajo Delta del Paraná. Extractado de: Leonardo Fernández. “Servicios ecológicos en humedales, el caso de Tigre, Buenos Aires”. Fuente: Kandus (1997) y Torres, H.; en Vapñarsky, C. (2000).


encuentra ubicada sobre la planicie de acumulación conocida como Pampasia. Desde el punto de vista geológico tales autores distinguen dos grandes unidades: Pampeano y Postpampeano. El Pampeano corresponde a las zonas altas y a los interfluvios y coincide con las zonas de recarga de los acuíferos. El Postpampeano, se asocia en cambio con el fondo de las zonas bajas, depresiones, cuencas y valles excavados en la pila de los horizontes anteriores y cauces de los ríos, y por lo tanto, con la conducción y descarga de los acuíferos (Andrade y Otros 1986, p. 8). Según Codignotto J. y Kokot R. (2005) en general la geología del área costera en el delta del Paraná está constituida por sedimentos no consolidados correspondientes a la fracción arenosa en las áreas de albardones y a limos-arcillosos en las islas y frente sumergido. El frente costero entre San Isidro y punta Piedras está constituido por áreas de cordones litorales arenosos y planicies de marea limo arcillosas. La geología de la región está constituida por depósitos sedimentarios, en su gran mayoría continentales, e intercalados por algunos depósitos marinos. Los mismos se asientan de manera discordante sobre un relieve fracturado de basamento cristalino constituido por rocas metamórficas. Por encima de éste se hallan los sedimentos pampeanos: Formación Olivos (Terciario, Oligoceno superior, 30 millones de años); Formación Paraná (15,5 y 5,5 millones de años, Mioceno superior y medio); Arenas Puelches (5,5 y 3,8 millones de años, origen Terciario, Plioceno Inferior); Formación Ensenada (3,5 millones de años, etapa glaciar); Loess Bonaerense de Ameghino; Formación Belgrano o Formación Pascua (700.000 años). Asimismo, los que siguen a continuación son los sedimentos post-pampeanos, constituidos por capas cenagosas depositadas bajo un régimen de abundante lluvia y descenso de la temperatura producidos

durante el último período glaciario. Este grupo sedimentario es denominado Formación Luján, correspondientes a los barros verdinegros y grisáceos que se hallan en el valle del Riachuelo. Al final del período se registró un nuevo ascenso del nivel del mar, denominada ingresión Querandina (6000 años), que originó la llamada terraza estuárica que se halla por debajo de los 5 metros en la faja costera del Río de La Plata, amplia zona anegadiza al pie de las barrancas. Las aguas de esta ingresión penetraron en los grandes cauces preexistentes del Riachuelo-Matanza, el Río Reconquista hasta llegar a la altura del Puente Márquez y el Río Luján hasta 15 km arriba de su actual desembocadura. Tanto los depósitos de la Formación Luján como los de la ingresión Querandina se ubican en el subsuelo de la ciudad a niveles muy cercanos al actual nivel de las aguas del estuario, razón por la cual se pueden ver hoy en el fondo de los valles. Los últimos depósitos postpampeanos están dados por la formación La Plata de alrededor de 2900 años. Hace unos 2000 años se produjo la estabilización del actual nivel del mar y todo el territorio de Buenos Aires quedó sujeto a leves procesos erosivos. La formación del delta del Paraná continuó con el avance de islas y bancos como su frente limoso bajo las aguas del Río de La Plata.

SUELOS Según Hurtado M. y otros (2005) los suelos de esta área pertenecen a la subregión natural del Delta, el cual comprende un pequeño sector del noreste de la provincia de Buenos Aires. Son terrenos formados por sedimentos fluviales aportados en forma permanente por el Río Paraná y su red de drenaje. Asimismo, su formación está dada por ingresiones marinas cuaternarias que depositaron materiales arcillosos y salinos que mayoritariamente pueden encontrarse en superficie. El paisaje

es cambiante sobre todo en el sector distal por tratarse de terrenos de origen y remodelación fluvial. En general se trata de una gran formación insular donde se observan innumerables brazos de río e improntas cegadas de cauces abandonados (INTA 1981, En: Hurtado y otros, 2005). Los sedimentos superficiales son generalmente areno-limosos y debajo de ellos hay bancos arcillosos de escasa permeabilidad. En las partes más altas, mejor drenadas, formadas por sedimentos limo-arenosos sobre arcilla, se desarrolla un horizonte superficial A que no alcanza a cumplir con las condiciones de epipedón mólico (orden Molisol). Debajo de éste aparece uno de color pardo rojizo, no afectado por hidromorfismo, lo que ha permitido la oxidación del hierro. En los albardones arenosos los suelos no presentan horizontes diferenciados y presentan una escasa presencia de materia orgánica superficial. Dadas estas características los suelos pertenecen su gran mayoría al Orden Entisol (subgrupo de los Endoacuentes típicos). Las inundaciones producidas en el delta de períodos prolongados son en su mayoría producto del desborde del Río Paraná. Mientras tanto, aquellas producto de mareas o vientos del sudeste que hacen ingresar las aguas del Río de La Plata en dirección contraria a su escorrentía natural tienen escasa duración. En orden de importancia, las principales limitaciones de los suelos del delta están dadas por: inundación, presencia de capa freática alta, salinidad y alcalinidad. La aptitud de los suelos es netamente ganadera. En el área costera que nos ocupa, la zona de exposición a inundaciones y posible anegamiento hídrico está representada por la cota de los 7,5 mts. Asimismo la zona de criticidad para emprendimientos urbanos está

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definida por varios elementos, entre ellos: a) la cota de inundación de los 4 mts., que corresponden a áreas de anegabilidad y eventos de inundación del Río de La Plata; b) el tipo de materiales que en su mayoría corresponden a sedimentos de ingresión marina del querandinense con materiales de tipo arcillas expansivas y c) el valor ecológico de los ecosistemas que en éstos se desarrollan, muchos de ellos declarados como áreas protegidas3.

C. INDAGANDO SOBRE LOS LÍMITES DE LA CUENCA INFERIOR DEL RÍO LUJÁN Del aporte bibliográfico de distintos autores y a modo de síntesis podemos mencionar los siguientes estudios que establecen límites tanto para la cuenca del Río Luján como su parte inferior, la cual nos atañe particularmente en este trabajo. Para el estudio efectuado por Andrade M. y otros (1986) la cuenca del Río Luján abarca la totalidad de los partidos de Suipacha, Mercedes, Luján, Exaltación de la Cruz, Pilar, Campana, Escobar y Tigre. Quedan

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excluidos del análisis de tal trabajo los partidos de: Chacabuco, Carmen de Áreco, General Rodríguez, General Sarmiento, Moreno, San Andrés de Giles y San Fernando4. Asimismo establecen su curso superior desde sus nacientes en la confluencia del Arroyo Durazno y el Arroyo Los leones, por 40 km. aproximadamente hasta Jáuregui. El curso medio, de aproximadamente 30 km. de longitud, se extiende desde Jáuregui hasta las proximidades del cruce con la Ruta Nacional N 8, mientras que el curso inferior se extiende desde las inmediaciones del cruce con la Ruta Nacional N 8 hasta la desembocadura en el Río de La Plata unos 60 km. aproximadamente. Según Andrade y otros el diseño de la cuenca es, en general, rectangular. Los arroyos Escobar, Marín y de las Tunas, incluidos en la cuenca, también tienen este diseño, aunque hacia el oeste, en el curso superior el diseño es dendrítico. Sus cursos inferiores presentan un avenamiento, por falta de pendiente (Andrade y Otros 1996, p. 33)5. (Figura 2).

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Figura 2 Cuenca del Río Luján según definición de Andrade y otros. Fuente: CIACLU. http:// www.ciaclu.com.ar/comite/ default.aspx


En este trabajo, se definen los siguientes límites hidrográficos de la Cuenca del Río Luján6: Cuenca del Aº de la Cruz: al NO Cuenca del río Areco: al NO Cuenca del sallado: al S Cuenca del reconquista: al SO La cuenca comprende una superficie de 3295 km2, la longitud del río es de 128 km. siendo la longitud total de cauces de la cuenca de 450 km. Su caudal medio es de 5,37 m3/seg y su pendiente media7 es de 0,44 m/km2. Asimismo, divide a la cuenca en tres cursos: El curso superior del Río Luján, se extiende desde las nacientes hasta Jáuregui, con una longitud de 40 km. Presenta un drenaje con características de poca difusión. Y al recorrer áreas de poca pendiente y con ondulaciones suaves en el terreno se observan procesos de erosión retrocedente en los afluentes. (Pendiente media es de 0,40 m/km). El curso medio, se extiende desde Jáuregui hasta las proximidades del cruce de la Ruta Nacional Nº 8, sobre un relieve más acentuado que el resto de la zona. Posee una longitud de 30 km. aproximadamente. (Pendiente media es de 0,83 m/km). El curso inferior se extiende desde las inmediaciones del cruce de la ruta Nacional N 8 hasta la desembocadura en el Río de la Plata, con una longitud de 60 km. aproximadamente. (Pendiente media es de 0,16 m/ km a 0,05 m/km). En este sector el río se va ensanchando, a la vez que aumenta su profundidad, lo que permite que sea navegable. Se destacan importantes afluentes tales como: Aº Garín, Aº Escobar, Aº Claro, Río Reconquista y Aº De las Tunas. A la altura del cruce con la Ruta Nacional Nº 9, el río tuerce de un rumbo SO-NE hacia el SE,

haciéndose paralelo al Paraná de las Palmas y confundiéndose con el Delta del Paraná (Andrade y Otros 1996, p. 36). Según Di Pace (2001) la cuenca del Río Luján tiene una superficie de 2940 km2, el volumen del caudal medio es de 5,37 m3/seg (con un máximo de 400 m3/seg). Atraviesa los partidos de Chivilcoy, Mercedes, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Campana, Escobar, Tigre y San Fernando. Las nacientes se localizan en el partido de Suipacha y recorre 130 km antes de verter sus aguas en el río de la Plata. Desde el curso superior y hasta el curso medio corre encajonado; en el tramo inferior adquiere un típico diseño de llanura (pendiente media de la cuenca: 0,44 m/km), al igual que sus afluentes, los que por deficiencias de avenamiento desarrollan meandros que discurren por una amplia planicie de inundación. En este tramo el gradiente disminuye notablemente, y ya en el partido de Tigre el área cobra un aspecto deltaico. El recorrido que inicialmente tiene una dirección SSE-NNE (perpendicular al cauce del Paraná de Las Palmas) se desvía bruscamente al SE para afluir al Río de la Plata pocos kilómetros aguas abajo. A este río tributan los arroyos Escobar, Garín, Claro y de Las Tunas. Según el Comité Regional de La Cuenca Hídrica del Río Luján, la cuenca del Río Luján está ubicada en el NE de la provincia de Buenos Aires y abarca unos 3000 km2. El cauce principal recorre aproximadamente 130 km. en sentido SO-NE desde su nacimiento en el partido de Suipacha —como arroyo Los Leones— hasta su encuentro con el delta del Paraná, en donde tuerce su curso en dirección NO-SE hasta la desembocadura en el Río de La Plata. Atraviesa los partidos de Mercedes, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Campana, Escobar, y Tigre, y a lo largo del primer tramo mencionado, recibe tributarios también desde los territorios de San Andrés de Giles y General Rodríguez.

La población del área es de aproximadamente 1.000.000 de habitantes (CIACLU, 2006). El trabajo de Fernando Isuani (2004) considera que el Río Luján constituye una de las tres cuencas principales que surcan gran parte de la Región Metropolitana de Buenos Aires. Sus nacientes surgen en la pampa ondulada, en el partido de Suipacha (noroeste de la provincia de Buenos Aires), recorriendo en la alta cuenca áreas de uso agrícola y ganadero extensivo, con fuentes de contaminación difusa, así como tres ciudades intermedias (Mercedes, Suipacha y Luján). Bordea el periurbano bonaerense y el Área Metropolitana de Buenos Aires (con importante contaminación domiciliaria e industrial). Recorre así 128 km., se une al delta del Río Paraná y desemboca en el estuario del Río de La Plata. Elena Chioza y Figueira (1982) efectúan un estudio hidrológico de la Argentina dividiéndolo en cuencas y subcuencas. La Cuenca del Luján pertenece a la Cuenca del Plata y dentro de ésta a la Subcuenca del Río Paraná (la misma se divide en tres tramos: Alto, Medio e Inferior). En su tramo inferior el Río Paraná discurre dividido en varios brazos anastomosados entre sí hasta su confluencia en el Río Uruguay. El delta del Paraná (14.000 km2 se extiende a partir de la ciudad de Diamante, con una longitud de 320 km. y ancho variable: 18 km. frente a Baradero y más de 60 km. entre los ríos Luján y Gutiérrez …Por la margen derecha el Paraná recibe en el ámbito de la provincia de Bs. As. una serie de ríos y arroyos que desaguan en la pampa ondulada: son el Ramallo, el Tala, el Arrecifes, el Areco y el Luján (Chiozza, E. y Figueira R. 1982, p. 337). Los criterios que analiza son los físicos, principalmente teniendo en cuenta las características del curso de los ríos que la componen: nacimiento, longitud, superficie, navegabilidad, régimen, afluentes, entre otros.

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El Instituto Nacional del Agua (INA) (2007) considera que la cuenca hidrográfica es un área de captación natural del agua precipitada, que posteriormente escurre a través de la red de drenaje hacia un punto de salida. La cuenca se compone de un conjunto de superficies o vertientes y de una red de drenaje. En dicho estudio que fue realizado para la cuenca del Río Luján se adoptó como límite de cierre de la cuenca la traza de la Ruta Nacional Nº 9, y la sección del puente que atraviesa el Río Luján, como sección de control de la cuenca. En el mismo se efectúa un estudio exhaustivo de la cuenca: el estudio del régimen hidrológico de una cuenca requiere la evaluación de sus características físicas y morfométricas. Las características físicas se refieren a las componentes físico-geográficas y a las características hidrometeorológicas. Las características morfométricas son indicadores cuantitativos de los elementos de la cuenca, que, de un modo u otro influyen en la magnitud y variabilidad de los procesos hidrológicos (INA 2007, p. 12). Se estableció una primera subdivisión de cuatro subcuencas y en una segunda instancia se divide a la cuenca del Río Luján en 35 subcuencas. De cada una de ellas se analiza la geometría de la cuenca y

subcuencas (superficie, perímetro, largo y ancho); se efectúa un análisis hipsométrico en el que se toma la pendiente media de la cuenca y su altura media, como los parámetros más importantes que ayudan a describir su relieve y se estudia el tiempo de concentración8. Por otra parte se caracteriza el cauce principal según su topología, el cual puede dividirse en tres tramos: Tramo Superior: extendiéndose desde las nacientes hasta la localidad de Jáuregui, con una longitud aproximada de 47 km. Presenta una pendiente media del tramo de unos 0,45 m/km. Tramo Medio: de aproximadamente unos 30 km, desde la localidad de Jáuregui hasta las proximidades del cruce con la Ruta Nacional Nº 8, en la localidad de Pilar. Con una pendiente media del tramo de 0,36 m/km. Tramo Inferior: se extiende desde las inmediaciones del cruce con la Ruta Nacional Nº 8 hasta el cruce de la Ruta Nacional Nº 9, atravesando algo más de 20 km. de longitud. La pendiente media en este tramo es del orden de 0,04 m/km” (INA 2007, p. 16). De todos los criterios anteriormente esbozados, tomamos para nuestro estudio el adoptado por Andrade y

Otros (1986). El límite del tramo inferior de la cuenca del Luján definido por estos autores es coincidente con el emplazamiento de las urbanizaciones acuáticas y el ecosistema del humedal, a los cuales nos referiremos posteriormente en el presente trabajo y son objeto de estudio del proyecto marco. (Figura 3)

LOS HUMEDALES, UN CONCEPTO BÁSICO La expansión de urbanizaciones cerradas sobre áreas de extrema fragilidad ambiental como los humedales y sobre algunos sectores de los valles de inundación de los ríos Luján, Reconquista y Paraná de las Palmas y —en menor medida— sobre la ribera sur del Río de la Plata, evidencia una clara vulneración de ecosistemas que sirven a la sustentabilidad del aglomerado metropolitano a partir de la conservación de la biodiversidad, los bienes y servicios ecológicos y a la construcción de un paisaje cultural (Pintos y Otros, 2008). Nuestro estudio corresponde a áreas de humedales por lo que su definición establece uno más de los criterios tomados para la delimitación de nuestra área de estudio. El término humedales se refiere a una amplia variedad de hábitats interiores, costeros y marinos que comparten

Figura 3 Límite de la cuenca inferior del Río Luján y delimitación del área de estudio. Elaboración propia.

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ciertas características. Generalmente se los identifica como áreas que se inundan temporariamente, donde el agua subterránea aflora en la superficie o en suelos de baja permeabilidad cubiertos por agua poco profunda. Todos los humedales comparten una propiedad primordial: el agua juega un rol fundamental en la determinación de su estructura y funciones ecológicas. Existen muchas definiciones del término humedal, algunas basadas en criterios principalmente ecológicos y otras más orientadas a cuestiones vinculadas a su manejo. La Convención sobre los Humedales RAMSAR ya en 1971 los define en forma amplia como: las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros. En esta definición quedan incluidos todos los ambientes acuáticos continentales y la zona costera marina (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, 2006). Es decir los humedales son espacios en donde el elemento que domina es el agua. Para el caso de estudio se trata de espacios ribereños (o

costeros) de cursos de agua, las que reciben la humedad y por lo tanto presentan vegetación de tipo hidrófila (asociada a excesiva humedad del suelo). Como se ha desarrollado el criterio utilizado referente al concepto de humedal, nos define el límite de los 6 metros de altura junto con sus características. En caso que las urbanizaciones a estudiar pertenezcan o estén asentadas en este tipo de ecosistemas, debiera tenerse en cuenta la citada cota como herramienta a considerar.

LOCALIZACIÓN Y SELECCIÓN DE URBANIZACIONES CERRADAS En función de lo anteriormente señalado y considerando que estamos en presencia del estudio de urbanizaciones cerradas polderizadas sobre valles de inundación y humedales de la cuenca baja del Río Luján se considera como punto de partida para la selección de las urbanizaciones acuáticas el universo total9 de “urbanizaciones cerradas” (clubes de campo y barrios cerrados) que se encuentren en la cuenca baja del Río Luján anteriormente definida y se localicen en predios cuya cota original es inferior a 7,5 mts. snm teniendo en cuenta el límite del tramo inferior de la cuenca y el concepto de humedal. (Figura 4).

No obstante, otros son los elementos que deben definir a las urbanizaciones acuáticas presentes en el área más allá de las cuestiones y criterios analizados en el presente trabajo. Esto podrá ser de análisis en estudios posteriores.

CONCLUSIONES En función de lo anteriormente expuesto el área de estudio quedará establecida a partir de los siguientes criterios: El concepto de cuenca se define a partir de condiciones y características físico-naturales y sociales y los procesos dinámicos que se van dando a lo largo del tiempo y van modificando la relación sociedadnaturaleza. En síntesis diremos que los conceptos van cambiando, son históricamente construidos a partir de la relación naturaleza sociedad y que las distintas combinaciones sobre el territorio de elementos naturales y artificiales dan como resultado determinadas configuraciones espaciales. En cada momento histórico los objetos sobre el territorio se redefinen, y son las condiciones económicas, sociales, culturales y políticas las que le dan significado diferente. Es desde esta visión que consideramos debemos trabajar el

Figura 4 Límite del área de estudio con localización de urbanizaciones cerradas. Elaboración propia.

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concepto de cuenca hidrográfica e interesa el análisis de las funciones actuales porque el uso social es el que le da significado. En cuanto al recorte territorial, desde el punto de vista físico-natural se menciona que existen dos áreas de características diferenciadas: una zona alta, con altitudes por encima de los 20 metros snm, y una zona más baja correspondiente a la costa de aproximadamente 5 metros snm. Desde el punto de vista de lo físico natural entonces, consideraríamos nuestra área enmarcada en su mayoría dentro de la Terraza Baja y zona del Delta, mientras que aquello por encima de los 5 mts. se hallaría en la zona elevada de la Pampa Ondulada. Como ya expresamos, esta área posee suelos cuyas principales limitaciones están dadas por: inundación, presencia de capa freática alta, salinidad y alcalinidad. Teniendo en cuenta estas características su aptitud es ganadera. En varios de los estudios tomados en el presente trabajo, en los que se define el tramo inferior de la cuenca del Río Luján el límite del mismo está dado por la Ruta Nacional Nº 8, coincidiendo con la curva de nivel de los 7,5 mts. Respecto del límite inferior consideramos pertinente para este trabajo el límite dado por Andrade y otros (1996), correspondiente a la desembocadura del Río Luján. Por último el criterio utilizado referente al concepto de humedal, nos da como límite en su misma definición los 6 metros de altura. Este límite debiera ser estrictamente considerado en caso que las urbanizaciones a estudiar pertenezcan o estén asentadas en este tipo de ecosistemas, por lo que para nosotros debe ser una herramienta fundamental a considerar. Sumado a sus características físiconaturales y ambientales es en esta área donde se desarrolla un importante proceso de urbanización a

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partir de la localización de urbanizaciones cerradas de tipo acuáticas. Aquellas urbanizaciones que se encuentren localizadas dentro de este sector son las consideradas como universo de estudio y servirán de base para futuros trabajos. >

NOTAS 1 El presente trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación “Urbanizaciones acuáticas. Transformaciones sobre el territorio y el ambiente derivadas de la localización de urbanizaciones cerradas polderizadas sobre valles de inundación y humedales de la cuenca baja del Rio Luján” y “Urbanismo privado y gestión del suelo sobre humedales de la cuenca baja del Río Luján”. Centro de Investigaciones Geográficas (CIG). Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de La Plata. Programa de Incentivos a la Investigación de la Secretaría de Ciencia y Técnica. Universidad Nacional de La Plata. 2 Eco-Agua S.A. es una empresa certificada ISO 9001:2000 dedicada a Sistema Termofusión. 3 Conceptos extraídos de la entrevista realizada por Patricia Pintos a Fernando Pereyra en Mayo de 2009 en el marco del Proyecto “Urbanizaciones acuáticas. Transformaciones sobre el territorio y el ambiente derivadas de la localización de urbanizaciones cerradas polderizadas sobre valles de inundación y humedales de la cuenca baja del Río Luján”. 4 Para definir el área los criterios de definición utilizados por Andrade y otros (1986) son: a) Que el río principal pase por el territorio del partido; y/o b) Que la superficie del partido que pertenece a la cuenca sea significativa. No incluyen en este trabajo, el análisis del Rio Reconquista, tributario del Luján, por su envergadura y las características del área regada, que consideran merecen un tratamiento por separado.

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5 El presente trabajo se ha realizado en el Instituto de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, en el marco de un convenio firmado por dicha institución y la municipalidad de Luján, en el año 1985. 6 El Río Luján nace a los 59º 37 long. O y 34º 43 lat. S, en el partido de Suipacha, en la confluencia de los arroyos Durazno y los Leones. De allí, la cuenca recorre los partidos de Mercedes, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Campana, Escobar, Tigre y San Fernando, para desembocar en el Río de la Plata. 7 Fuente: SIMEB. Evaluación ambiental de los recursos hídricos del SIMEB. Cuenca del Río Luján. DNOASUBS/M.A. 1980. 8 “Corresponde al tiempo que tardaría una gota de agua en trasladarse desde el punto más alejado de la cuenca hasta su salida”. (INA; 2007:17). 9 Se realizó una base de datos y cartografía en base a información de la Dirección de Ordenamiento Territorial, la Secretaría de Asuntos Municipales y el Ministerio de Economía, todos pertenecientes a la Provincia de Buenos Aires. Elaborado por Silvina Fernández y Alejandra Sgroi. Año 2009. 10 Ley N° 25688 Régimen de Gestión Ambiental de Aguas. ARTICULO 3° Las cuencas hídricas como unidad ambiental de gestión del recurso se consideran indivisibles.

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Experiencia y experimentación de morfologías digitales. Modos de pensamiento y alcances para una reflexión sobre lo inmaterial y esencial en arquitectura OMAR CAÑETE ISLAS COLABORADORA: CATALINA BAHAMONDES

RESUMEN La asimilación por parte de la arquitectura de la modelación computacional proveniente de las teorías de la complejidad, ha abierto en las últimas décadas un campo de exploración morfológica de alto valor estético e incluso preproyectual. En el presente artículo se exploran algunas de estas posibilidades en tanto modos de pensamiento arquitectónico que nos permite amplificar la observación de lo inmaterial. Palabras claves morfología, complejidad, punto de vista arquitectónico, gráfica artística computacional, taller digital

ABSTRACT Architecture´s assimilation of computer modelling has opened up a field for morphological research having aesthetic and even pre-project value. This paper explores some of these perspectives as ways of architectural thought, allowing for the enlarging of the observation of the immaterial. Key words morphology, complexity, architectural point of view, computer graphic´s art, digital workshop

> MODOS DE PENSAMIENTO COMPLEJO Polo: Tal vez este lago solo asoma sus terrazas al lago de nuestra mente. CALVINO; 2005:127 La diversidad de modelos y teorías asociadas a las llamadas Teorías de la Complejidad o los diversos modelos morfogenéticos (Morin, 1999) ha propiciado no sólo reflexiones y planteamientos en el orden paradigmático (Khum, 1969) desde lo que genéricamente se denomina una

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Teoría del Conocimiento, sino que ha permitido la aparición de conceptos altamente operativos que ha enriquecido modos de aprehensión y concepción estructurante del espacio, como parte de un proceso dinámico que organiza la experiencia arquitectónica (Varas, 2000). Los primeros avances del denominado Pensamiento Complejo (Morin, 1999) genéricamente denominados como azar —sea azar ontológico o solo epistémico— (Wagensberg, 2000) progresivamente generaron modelos

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> Omar CAÑETE ISLAS ISLAS, Psicólogo, profesor Escuela de Arquitectura en la cátedra Geometría Fractal, Universidad de Valparaíso. Ejecutor Responsable proyecto FONDART Regional 2011 «Exploraciones morfológicas digitales». ocanetei00@yahoo.es > Catalina BAHAMONDES BAHAMONDES, ayudante alumna cátedra Geometría Fractal y co-expositora proyecto FONDART Regional 2011 «Exploraciones morfológicas digitales».


de cómo amplificar señales o patrones, donde operan factores de incertidumbre y mecanismos de retroalimentación e influencia recíproca, dándose fenómenos de la incertidumbre, alteridad, respectividad, tensión y equilibrio dinámico (Letelier y Brugnoli 1992) o sincronía (Varela, 1995; Varela y Thompson, 2000) y la emergencia de nuevas morfologías y geometrías así como de procesos de auto-organización como transformaciones e interacción a multi-escala (Mladenoff, David, 2011), que a su vez, son generadoras de nuevas inter y meta relaciones morfológicas tales como tramas, texturas, gradientes, mallas, diversas estructuras cambiantes, pliegues y entes rizomáticos que propician la necesidad de nuevos campos cartográficos y landscapes que den cuenta de estas nuevas relaciones morfológicas cada vez más dinámicas (Deleuze, 2000; McGarigal, Kevin, 1995; Zaera Polo, 2001; Solá Morales, 2005). La aprehensión de este tipo de formas e interacciones complejas a través de morfologías y softwares altamente operativas, resulta un marco de exploración preproyectual desde donde reflexionar respecto a la generación y construcción contemporánea de la sensibilidad arquitectónica y como una herramienta para amplificar un pensamiento orientado en base a la constante observación de lo inmaterial. En este marco, experimentación y experiencia se integran en una constante acción sensible y creativa, no sólo afín a la valoración de las morfologías irregulares, sino también abiertas a la reflexión y aprehensión de las interrelaciones dinámicas del espacio expresado en temas más complejos como lo son el habitar, los modos de vida, la ciudad, el entorno, lo vernáculo y los valores arquitectónicos propios de la contemporaneidad. Un área de impacto de estos nuevos desarrollos, será sin duda, la computación y la modelación informática, y especialmente, el arte Digital, que

nos permite graficar estas influencias y experimentar posibilidades preproyectivas para la arquitectura.

MORFOLOGÍAS Y ARTE DIGITAL. ANTECEDENTES Desde mediados de los años 60, diversos artistas pioneros empiezan a explorar las nuevas herramientas gráfico-computacionales en el ámbito del arte, siendo las primeras exposiciones de autores como Michel Noll, en 1965, marcadas por la evidente influencia, como parte del clima irrepetible de la época, de pintores como Paul Klee, Mondrian (Cooper Giloth & Lynn Pocock-Williams, 2004), los ya clásicos estudios ópticos de Duchamp, los trabajos de Joseph Albers, el Op Art y otros, quienes son vistos como referentes en esta búsqueda de formas compositivas y minimalistas a la vez, con énfasis en la existencia de patrones puros, simples y esenciales, pero a la vez, combinatorios, generativos y transformacionales que incorporan las nociones de lenguaje formal, propiciadas por el uso de computadores, que inicialmente desarrollado de la lingüística y la lógica, sentara las bases del cómputo a mediados del siglo XX, en autores como Noam Chomsky y las teorías psico y socio cibernéticas del observador, en paralelo al desarrollo de la naciente computación (Dietrich, F; 2000) o incluso la naciente animación digital y los efectos especiales del cine (Withney, J. 1961, 1971; Youngblood, G., 1970). Unas décadas después, en medio de la efervescencia de una época marcada por el inicio de revoluciones y cambios de todo tipo, de estas y otras confluencias, se da origen a expresiones de una vanguardia plástica conocida como Arte Digital. Aparecen los primeros lenguajes computacionales gráficos como DOLSYSTEMS (Lindenmeyer & Przemyslaw, 2004), ASCII, ALGOL o LOGO, los plotters de impresión, y nuevos softwares gráficos diseñados

para tales fines, como BLEFIX, creado por el artista gráfico Kenneth Knowlton en 1964, o SKETCH-PAD de Sutherland en 1965 (Dietrich, F. 2000; Lambert, Nick, 2003). Junto a estos pioneros, surgen los primeros Centros de Arte Digital Gráfico, al amparo de Universidades como el MIT y transcurren tan sólo un par de años para las primeras publicaciones hacia 1968. Desde entonces, ha transcurrido una intensa oleada de autores y trabajos en ésta nuevo nicho de vertiginosa exploración que se desencadena (Niguel, 1982; Stentiford, 1982; Delanda, 2011, Bonet, E. 2011). Con posterioridad a este primer momento donde predominan el estudio y modelación en base a patrones generativos e iteración de funciones, emerge el diseño y exploración de nuevas morfologías en los años 70 que abren nuevas posibilidades de exploración mental y morfológica, tales como el estudio de propiedades escalares entre el todo y la parte, así como las dinámicas de crecimiento y la variación e interacción de patrones, el ruido informático, ecuaciones no lineales, procesos estocásticos y azar estadístico, para después, durante los años 80 y 90 dar paso a la formación de gradientes, texturas, mallas, tramas, pliegues y landscape, además de hibridaciones y relaciones ndimensionales, sistemas SIG, nuevas formas cartográficas y a las nuevas formas de concebir la experiencia espacial (Eliasson, 2010) y la escultura y arte dinámica o en movimiento —Kinetic Art— (Rozin, D. 2010; Weeghel, Willem Van, 2010). Por lo mismo, desde los años 60 y 70, al menos en este campo de exploración morfológica, el arte digital ha ido casi de la mano con los avances de la ciencia tecnológica y constituye un referente de estudio y experimentación constante.

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EXPLORACIONES MORFOLÓGICAS Y ARQUITECTURA. CONFLUENCIAS Y POSIBILIDADES ...feroces ángeles con cinceles de madera entran y salen en el aire… OTEIZA; 2006: 230 El desarrollo de nuevas Morfologías que de una u otra forma amplían y amplifican los sentidos, se ha concentrado en las últimas décadas en el estudio de las propiedades holistas de formas irregulares que emergen de variaciones u operaciones de transformación e interacción a escala. Esta sensibilidad donde confluyen fácilmente experimentación operativa y aprehensión holista, dando a las transformaciones en tanto operaciones formales, un sentido de exploración plástica preproyectual. De estas exploraciones morfológicas destacamos, como áreas de trabajo para la arquitectura, algunas tales como: a. El vacío en movimiento y transformación. Las morfologías complejas ofrecen la posibilidad de estructurar el espacio como un orden dinámico en una rica continuidad de experiencias sucesivas, y no sólo reducir las posibilidades de la geometría al juego de proporciones o fachadas o incluso juegos de formas visuales. El sujeto no habita en los muros o fachadas, sino en sus intersticios y espacios como una continuidad experiencial. En la escultura de Oteiza, por ejemplo, el vacío es entendido como la generación constructiva del espacio mediante la acción en el entorno. b. Multiplicación y variedad de simetrías y centros (o centroides) locales múltiples en volúmenes y formas regulares como irregulares. La generación de morfologías complejas, usualmente se expresa en morfologías irregulares rica en intersticios y relaciones entre subconjuntos y partes del todo, que incluyen equilibrios y tensiones entre las simetrías y asimetrías locales con sus respectivos centros que articulan su unidad en tanto

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formas cambiantes en interacción. El estudio de las simetrías y centros globales únicos, propio de las formas regulares, como ocurre en las tendencias estructuralistas y de planificación global modernistas tradicionales, tiende a ser algo mecánico y sin vida, debido generalmente al hecho de que las simetrías locales están ausentes de su atención. Sin embargo, cuando hay simetrías locales en morfologías irregulares orgánicas, los centros, pese a su diversidad y magnitud tienden a formar y fortalecer el conjunto. Así, las formas irregulares y los espacios que generan, articulan una diversidad de centros y órdenes que se superponen e interactúan a éstos en estrecha relación, coexistencia, alternancia e influencia (cf. Alexander, 2005a y 2005b). c. Morfologías cambiantes e interconectadas generadoras de tramas y mallas a escala. La existencia de transformaciones cambiantes a escala, fuerza al observador a atender a las inter-conexiones y relaciones como lo micro y lo macro, o entre lo externo y lo interno, y las tramas, mallas o capas, ofrecen una posibilidad de comprender y operar la íntima y estrecha relación entre el todo y la parte.

f. Pliegues morfológicos. Destaca las posibilidades de articular lugares e intersticios los diversos juegos y posibilidades que esta operación morfológica ofrece para articular continuidad y discontinuidad morfológica. g. La proyección en planos de representación de espacios ndimensionales. Particularmente interesa el estudio del tránsito y las huellas morfológicas dejadas en las transformaciones a escala y las interacciones humanas en la forma, como la íntima relación entre lo micro y lo macro, según la escala de observación y proyección, por lo que similares interacciones pueden generar morfologías similares, pero que también configuraciones morfológicas pueden tener diversas interacciones que la sustentan y generan, o por el contrario, diversas morfologías, pueden albergar a la base, similares interacciones generativas a la base.

d. El estudio de gradientes a escala y en continua conformación. El tránsito por la ciudad, barrio o lugar, y especialmente el entorno natural, ofrece la posibilidad de entender una suerte de promenade más amplia, integradora de la variedad y diversidad de formas y espacios en gradientes y gradaciones (Alexander, 2005a y 2005b).

h. Cartografías complejas. Los puntos anteriores, permiten abrir un pensamiento cartográfico, tomando conciencia operativa de que las relaciones a veces invisibles y no evidentes articulan una compleja red de relaciones que deben ser representadas respectando esa interrelación dinámica a diversas escalas. La capacidad de representar estas interacciones dinámicas, y articular un pensamiento cartográfico, permite comprender en palabras de Bateson, que: “el mapa no es el territorio” (Bateson, 1989) y explorar y dimensionar operativamente las posibilidades que esto abre.

e. Envolventes en interacción y movimiento. En este punto destaca una comprensión y experimentación de cómo se conjugan lo interior y lo exterior en transformación, interacción y alternancia, incluyendo el punto del observador. En este punto se proponen nuevas formas de comprender y explorar las paradojas viso-espaciales entre otras posibilidades.

Lo anterior lo podemos observar en los siguientes ejemplos (Cañete y Bahamondes, 2011) donde se exploran y presentan plásticamente y de diversos modos, muchas de estas morfologías antes mencionadas, donde se cruzan la sensibilidad y formación del arquitecto, con la siempre libre exploración estética de estas nuevas morfologías.

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SERIE 1: CENIZAS. MODELACIÓN MEDIANTE SOFTWARE APOHISYS (DRAVES, 2006, 2007; CAÑETE Y BAHAMONDES, 2011). La ceniza es ligera y callada. Ceniza buena de la muerte; un copo liviano sobre la boca, que ya no avienta cosa alguna. Buen sayal que cae sin pliegues, de la cabeza a los pies, tan largo como se quiera, tan espeso como lo pide el corazón. MISTRAL, 1989:70

EXPLORACIÓN DEL CUBO E HIPERCUBO COMO TRAMAS EN TRANSFORMACIÓN (Imágenes 1 a 5)

Imagen 1 Transformaciones del cubo

Imagen 2 Transformaciones del cubo

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Imagen 3 Transformaciones del cubo

Imagen 4 Transformaciones del cubo

Imagen 5 Transformaciones del cubo

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SERIE 2: PAISAJES ESENCIALES. EXPLORACIÓN DE GRADIENTES, PLIEGUES Y TEXTURAS EN TRANSFORMACIÓN. MODELACIÓN MEDIANTE SOFTWARE FRANTINT (WEGNER, 2011; CAÑETE Y BAHAMONDES, 2011).

Al contemplar esos paisajes esenciales, Kublai reflexionaba sobre el orden invisible que rige las ciudades… CALVINO, 2005:132 (Imágenes 6 a 14)

Imagen 6 Transformación de gradientes

Imagen 7 Transformación a mallas

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Imagen 8 Transformaci贸n de gradientes en barrido horizontal

Imagen 9 Transformaci贸n de mallas y gradientes

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Imagen 10 10. Formaci贸n de gradientes. Detalles

Imagen 11 Formaci贸n de mallas y gradientes. Detalle ampliado.

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Imagen 12-13 Detalle de vista y barrido de la formaci贸n de gradientes como s贸lidos y barrido horizontal

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Imagen 14 Vista ampliada de detalle formación de sólidos de texturas

Así, desde un punto de vista meramente, si bien cada uno de estos campos de exploración morfológica, —entre otros posibles— constituye un modo de pensamiento creativo, operativo, plástico y reflexivo en sí mismo, puede resumirse en la Tabla 1. Sin embargo, estas exploraciones que bien pudiéramos considerar incluso preproyectuales, también permiten plantearse respecto de los temas de otro nivel de complejidad, más propios de la arquitectura, tales como la revisión critica de conceptos y valores propios de la vida vernácula, la vida en la modernidad, post-modernidad, o hipermodernidad (Augé, 2000, Alexander, 2010, Koolhas, 2000) o la revisión crítica de conceptos y valores propios de la tradición moderna en arquitectura, tales como la Promenade, reinterpretada como la continuidad y discontinuidad experiencial y visual del recorrido en la ciudad, o la relación entre arquitectura entorno natural, sociocultural y tecnológico entre otros puntos de reflexión propias del entrecruce entre pensamiento y vida contemporánea y la arquitectura (Koolhas et al, 2000; Solá-Morales, 2000; Zaera Polo, 2002; Alexander, 2005, Salingaros, 2005, 2008a, 2008b). A continuación revisaremos

Tabla 1: Desarr ollo Mor f ológico en ar q uit ectura Desarrollo arq uitectura

MODERNIDAD

FORMAS POSMODERNAS E HIPERMODERNAS CORRIENTE Y TENDENCIA PRINCIPAL

Compositivamente predomina el uso de líneas rectas, formas y proporciones puras e ideales · Ideal morfológico constructivo del Cubo · Exploración de las proporciones · Abstracción inicial del entorno · Valoración ambivalente y progresiva del emplazamiento

Compositivamente predomina la descomposición de las líneas, formas puras e ideales · Ideal morfológico de las formas irregulares · Exploración de nuevos volúmenes y formas · Abstracción completa del entorno

Morfologías dominantes · Cubo, rectángulos, poliedros, formas puras e ideales

· Hiper-cubos fragmentados · Formas irregulares

TENDENCIA SECUNDARIA Compositivamente predomina la exploración de formas y crecimientos orgánicos. · Formas simétricas y escalares · Exploración de patrones de crecimiento y combinatorias · Ideal orgánico de las formas naturales · Integración con el entorno

Compositivamente predomina la exploración de nuevas formas y morfologías. · Formas asimétricas y multi-escalares · Ideal de integración y contextualismo al entorno natural y socio-cultural

Morfologías dominantes · Cubo, rectángulos, poliedros, formas puras e ideales · Crecimiento orgánico-áureo de sólidos platónicos

· Hiper-cubos fragmentados · Pliegues, mallas, tramas, fractales

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algunos de estos temas, valores y principios arquitectónicos.

DE LO INMATERIAL EN LA ARQUITECTURA La cantidad de cosas que se podía leer en un trocito de madera liso y vacío abismaba a Kublai; Polo le estaba hablando ya de los bosques de ébano, de las balsas de troncos que descienden los ríos, de los atracaderos, de las mujeres en las ventanas. CALVINO, 2005.141 La arquitectura es un arte complejo, no sólo por la cantidad de variables que se deben manejar en un mismo proyecto, sino porque de muchas maneras, se trabaja con lo inmaterial. Trabajar con algo que aún no está, y que requiere de la invención de mecanismos y artilugios para vislumbrarlo, para verlo. De este ejercicio de reinventar la mirada es que nacen nuevos puntos de vista. Las geometrías de las formas irregulares como los fractales han estado presentes de modo más sistemático desde por lo menos, los años 60 del siglo pasado tanto en teóricos como Christopher Alexander o Nikos Salingaros, o las lúcidas propuestas del llamado Team X, destacando arquitectos como León Krier, Piet Blom o Aldo Van Eyk. Hoy en día, debido a las dificultades constructivas generadas por las formas industrializadas sometidas a rígidas normas de composición racionalista, una arquitectura en base a estas morfologías tiende a quedar al margen, o relegada a manifestaciones escultóricas radicales, o en asimilaciones cercanas a los ejercicios de construcción y de-construcción del cubo o la incorporación de sistemas iterados en el crecimiento modular (como los intersticios o in-betweens de las viviendas colectivas propuestas por el team X en los años 60 y 70) que supieron orientar esta búsqueda formal-constructiva a nuevas y mejores soluciones al eterno proble-

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ma del habitar humano. Consecuencia de esto es que después de 50 años, las teorías de Mandelbrot y sus primeras asimilaciones en la arquitectura, sus potencialidades aún permanecen, en muchos sentidos, inexploradas en el ámbito de la arquitectura y se han desaprovechado como posibles respuestas al complejo contexto cultural actual. Más allá de las razones históricas que condujeron a este estado de cosas, lo que aquí queremos constatar es el potencial habitable de sus bellas formas, con implicancias directas en el proceso creativo promoviendo creación y experimentacion, y más específicamente en la manera de abordar la complejidad en la arquitectura o redigerir algunos paradigmas en relación a ciertos valores perennes de la arquitectura.

A. GRADIENTES Y CAMBIOS COMO CONTINUIDAD DEL PUNTO DE VISTA DEL OBSERVADOR (EL TEMA DE LA PROMENADE) La continuidad espacial es, sin duda, uno de los valores más conocidos de la arquitectura moderna. Gracias a técnicas constructivas que permitieron separar los planos de cerramiento de la estructura portante, se empiezan a establecer nuevas estrategias de configuración de los límites, convirtiéndose éstos en espacios intermedios habitables, en verdaderas gradientes entre un adentro y un afuera. Estos nuevos lugares intermedios, que son parte de la arquitectura hasta nuestros días, se resuelven desde la simultaneidad de los espacios, haciendo calzar en puntos comunes, distintos lugares de un trazado o vinculando las vistas interiores y exteriores de una casa, para dar la sensación de estar en dos espacios a la vez o que un espacio es continuo a otro sin serlo realmente. Este juego óptico y experiencial del punto de vista dinámico y simultáneo, que en el arte ha sido herramienta pictórica desde los surrealistas hasta los collages

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abstractos de Chillida, en la arquitectura es abordado desde el concepto de promenade architectural. En la promenade propuesta por Le Corbusier, el recorrido de un edifico se plantea desde la continuidad del caminar humano. Esto es una deformación del territorio objetivo desde el punto de vista subjetivo de quien recorre el edificio, pues las cosas se suceden continuamente en un espectáculo aparentemente ordenado de un “desorden” natural. La promenade es entonces, la deformación de la condición inicial de un territorio donde los elementos naturales de interés están dispersos, por medio de la dimensión subjetiva del recorrido. Luego los intrincados recorridos que abarcan un territorio para ordenarlo son camuflados o confinados en un cubo o hipercubo para conservar su aspecto moderno, escondiendo así su parentesco con las formas fractales. Desde la disciplina, no nos parece extraño modelar o cartografiar eventos desde lo no retinal como el vacío del habitar con sus huellas del tiempo, los movimientos de la luz, el registro de un recorrido en la memoria o el crecimiento de una familia. En este marco, los fractales usualmente asociados al estudio de morfologías en transformación, interacción, crecimiento, y de orden cambiante y generativo, aparecen como artilugios que permiten una posibilidad de acercamiento a la modelación de lo inmaterial. Mencionábamos en un párrafo anterior la necesidad de contar con dispositivos a modo de artilugios para mirar desde otros puntos de vista. Con programas computacionales como Apophysis y Fractint, y gracias a su interfase permiten acceder a la especialidad de morfologías irregulares a escala 1:1, dentro de un marco de observación, como si se tratase de estar mirando la ciudad, e identificar gradientes para transitar de un espacio a otro. Al ser estas formas


que existen entre dimensiones no tienen un interior ni un exterior definido pues dependiendo de la cantidad de iteraciones de cada fórmula, multiplicará la operación inicial creando más gradientes que suavicen el paso de un espacio a otro, extendiendo infinitamente la curvatura que recorre los límites permeables de un interior-exterior.

B. PERÍMETROS IRREGULARES Y LA CONFIGURACIÓN DE LOS ESPACIOS INTERIORES Y EXTERIORES Una segunda propiedad formal que se puede observar, es el perímetro fragmentado y rugoso producto de la concatenación de concavidades que estas geometrías poseen y que las acerca a los espacios construidos espontáneamente en los cerros de Valparaíso, muy ricos en habitabilidad y de gran capacidad de adaptación. Esto nos lleva a revisar y reflexionar constantemente sobre la noción de contextualismo en la arquitectura, como adaptación continua a la morfología de un territorio. Sin embargo, este punto de gran confluencia teórica no tiene más de 30 años de clara sistematización y no era parte del movimiento moderno en sus orígenes. Sin duda, su inclusión ha cambiado la percepción moderna de la arquitectura que arrasaba casi de modo insensible el entorno para construir un lugar. He aquí que podemos tender un puente claro entre las ideas contextualistas en arquitectura y el desarrollo de teorías de la complejidad o de corte más ecosistémicas, potenciando en la arquitectura un respeto hacia el lugar y entorno natural original y sociocultural. En este marco, las geometrías fractales, por ser siempre sensibles a las condiciones iniciales y a las pequeñas variaciones durante su morfogénesis, al operar por mecanismos de retro alimentación, cada nuevo valor que se ingresa va modificando a la forma anterior. Así, si abstraemos esta idea a un

proyecto emplazado en su entorno y terreno como variables que deben ir siempre modificando lo anterior, las posibilidades de alternar y enriquecer la continuidad del observador dentro de la discontinuidad morfológica por un lado (promenade) y la constante emergencia de lugares y espacios dentro de una trama viva y siempre generativa, es, como marco de exploración, un campo aún nuevo y abierto.

C. MORFOLOGÍA COMO ORDEN GENERATIVO DE VIDA Y LUGARIDAD Una mirada atenta y reflexiva que considere y conciba un lugar de modo sensible al entorno y las pequeñas y diversas variaciones y relaciones morfológicas naturales y socioculturales, que descubra y valore el perímetro fragmentado y rugoso producto de la concatenación de concavidades y centros (Alexander, 2010a y 2010b) que a su vez regula las interacciones entre lo interior y lo exterior, permite reflejar y expresar la riqueza del entorno natural y sociocultural donde se emplaza una casa, un barrio y una ciudad, integrando las cualidades e interacciones propias del habitar, más allá de la mera funcionalidad del diseño en arquitectura. Por ende, las morfologías fractales y afines aparecen como una herramienta con el potencial de articular un pensamiento y una observación de lo usualmente inmaterial, como momento de acción generativa y creativa sensible a la valoración no sólo de las formas irregulares desde un plano meramente proyectual, sino de las interrelaciones dinámicas del habitar (Alexander, 2005a, 2005b) en su entorno natural y/o socioconstruido. Este tipo de morfologías y sensibilidades surgen entonces relevantes de valorar en el seno de una ciudad vernácula patrimonial como Valparaíso en que se orienta la formación académica. En palabras del arquitecto Aldo van Eyck: Lo que

espacio y tiempo como conceptos abstractos signifiquen, lugar y acontecer significan más, porque espacio en la imagen humana significa lugar, mientras tiempo significa acontecer (Van Eycck; cit. en Vargas, 2000: p. 23). >

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El figurar, el figurarse, las figuras de la geometría y la configuration de mon pays PABLO ORTÚZAR SILVA > Pablo ORTÚZAR es profesor titular en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso. Durante más de treinta años, fue profesor en la École d’Architecture de Bretagne. De 1991 a 1994, organizó y dirigió la participación francesa en el International Laboratory of Architecture and Urban Design, fundado en la Universidad de Urbino por Giancarlo De Carlo, en el que participaban unas doce escuelas de arquitectura, europeas y norteamericanas. Es doctor arquitecto por la Universidad Politécnica de Cataluña, y – durante algunos años— participó en el seminario de filosofía que Jean Beaufret y François Fédier organizaban en la Maison des Lettres de Paris. Ha trabajado con Roland Simounet, con Guillermo Jullian de la Fuente y con Oscar Niemeyer.

RESUMEN Como en los dos primeros números de esta nueva Márgenes se iba a hablar de representaciones y de insiders y outsiders, creí pertinente incluir en éste la presentación-resumen de mi tesis doctoral: afirmo en ella que el representar nos saca del “en” en el cual nos encontramos. En efecto, todo puedo yo representar, mas nunca mi encontrarme: si, al hacer un croquis, trato de dibujarme a mí mismo dibujándolo, entro en una interminable regresión (ver figura A). Dicho de otro modo: mi encontrarme no puede ser objeto, y tampoco puede serlo la contrée en que me encuentro. Como dice Cosgrove, (t)he insider does not enjoy the privilege of being able to walk away from the scene as we can walk away from a framed picture or from a tourist viewpoint. He is, in Relph’s (1976) terms, an existential insider (Cosgrove 1998: 19). Palabras claves: representación, insider, estar-en

RESUMÉ Puisque les deux premiers numéros de cette nouvelle Márgenes devaient être dediés aux représentations et aux outsiders et insiders, j’ai cru opportun d’inclure dans celui-ci le resumé-présentation de ma thèse doctorale. J’y soutiens que la représentation nous fait sortir du “dans” dans lequel nous nous trouvons. En effet, je peux tout représenter, sauf le fait de m’y trouver: si, en faisant un croquis, j’essaie de me dessiner en train de le faire, je sombre dans une régression à l’infini (figure A). Autrement dit, le “je-me-trouve” ne peut pas être un objet, pas plus que la contrée où je me trouve. Comme dit Cosgrove, (t)he insider does not enjoy the privilege of being able to walk away from the scene as we can walk away from a framed picture or from a tourist viewpoint. He is, in Relph’s (1976) terms, an existential insider (Cosgrove 1998: 19). Mot-clés: représentation, insider, être-dans

Figura A

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> PRESENTACIÓN He escrito y reescrito muchas veces esta tesis, tratando cada vez de hacerla más concisa y más precisa: enteramente comprensible. Sin embargo, “para una mejor y más estructurada presentación del discurso”, mi directora, la Dra. Arquitecto María Rubert de Ventós, después de haberlo discutido con la Comisión de Doctorados, me ha pedido una “presentación-resumen del trabajo que pueda leerse en forma cómoda (sin citas) y que pueda ser comprendida (y por lo tanto discutida) por otros profesores del departamento de Urbanismo con otro bagaje cultural”: deduzco, pues, que he fracasado. Sin embargo: 1. cuando —en 1998— defendí mi Proyecto de Tesis, la calificación que obtuve fue “excellent”. Entre la tesis que hoy presento y el proyecto que entonces defendí hay —me parece— una total continuidad: no proviene ésta de un esfuerzo, sino de la obediencia a un vislumbre que sitúo yo en mis tiempos de estudiante. La presentación actual —que sí es diferente— responde a las observaciones que me fueron entonces formuladas: el texto no podía ser leído de corrido, y —como me lo hizo notar la Dra. Arquitecto Rosa Barba— exigía un gran esfuerzo de memoria,

que los numerosos títulos apenas minoraban. Esta vez lo he escrito usando LaTeX —“the de facto standard for the communication and publication of scientific documents”—, un software que permite concentrarse en la forma lógica del texto, insertando oportunas referencias a temas ya abordados. Proviene dicha forma de una melopea de mi infancia: “el agua al fuego, el fuego al palo, el palo al perro, el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la rana”: una escala o progresión en que —en aras de la continuidad y la memoria— cada peldaño se repite. 2. la naturaleza de esta tesis no permite que el preguntar sea directo: por ello, he debido investigar cómo la tradición escrita aborda y ha abordado los temas que planteo. He tratado de ser absolutamente riguroso, respetando —à la lettre— lo que dicen los autores. No son pues las citas un agregado innecesario, ni un modo de ahorrarme yo trabajo: son el material gracias al cual he podido yo desarrollar mi preguntarme. Poco importa entonces el bagaje cultural de los lectores: tienen éstos delante de los ojos los textos que —supuestamente— no conocen, y que yo, al comenzar este trabajo, no conocía. En efecto, no

sabía entonces que los temas que planteo habían sido ya abordados por muchísimos autores que —como yo— piensan que la manera habitual de concebir el territorio —un paradigma— resulta inadecuada. 3. no es la tesis extranjera a los temas de paisaje y territorio: trátase en ella de la configuration de mon pays —la armoniosa relación del pays comme habité par l’être humain y la Nature comme terre (Fédier 1995: 24)—, del paso de una Naturlandschaft a una Kulturlandschaft (Krebs 1996: 88) y de la appropriation of habitat by habit (Sauer 1971: 49). Ahora bien: es tesis planteamiento, ponencia, afirmación. ¿Qué afirma la tesis? Que no existe un territorio, objetivo y real, susceptible de ser —o no— ordenado. Formulada de este modo, es la tesis —efectivamente— incomprensible: trataré, pues, de explicar dicho enunciado. Poco después de mi defensa del proyecto de tesis, me dijo Rosa Barba —mi entonces directora— que los planos del caserío winnebago no merecían la atención que yo les daba: apuntan sin embargo a lo esencial (ver figuras 1 y 2)1.

Figura 1

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Figura 2

1. Aluden esos planos a lo que la tradición anglosajona llama mental maps,2 y que se refieren al modo como alguien se imagina o se figura el lugar en el que vive. En 1927, en un artículo de Science, C. C. Trowbridge estudió por vez primera el tema. Dice Trowbridge que sirve el mental map para orientarse (Trowbridge 1927: 891); y Kevin Lynch, que la función original de la environmental image es el way-finding (Lynch 1973: 302). 2. Mas también la ordenación del territorio depende de una imagen: la que hace que un lugar parezca bien o mal a quienes allí viven, y que hace que lo alteren (Cloke 1991: 65). Cabe aquí advertir que, como en el caso del way finding, no es aquí lo que interesa una teoría, sino cómo habérselas con el territorio en que se vive. Depende pues el modo de habérnoslas con el medio en el cual nos encontramos de una imagen, que la tesis llama “figurarse”. Esta afirmación no es nueva: en 1956, la enuncia en The Image Kenneth Boulding. Se abre así la posibilidad de investigar qué imagen 1. tengo yo del lugar en que me encuentro 2. tienen otros del lugar en que se encuentran y ver

1. si calza o no calza con lo real 2. qué cambios ha engendrado. Veámoslo: 1. vivo hoy día en Rennes, mas viví en París más de diez años. Muestro en la figura 3 cómo me figuro yo París cuando —desde Rennes— llego en coche a la ciudad: coincide el Sena con un eje Norte-Sur; y vengo yo de la derecha. Cruzo el Pont de Sèvres, subo río arriba por la voie sur berge, y —al llegar a Châtelet— espero que esté Montmartre hacia mi izquierda y Montparnasse a mi derecha. Ahora bien: implica el recién descrito esquema que llegue yo a París del este: como vengo del oeste, he debido —en inglés— figure out cómo es —de veras— la llegada (ver figura 4). (a) Adviértase que —en ambos casos— me figuro que es el Sena recto: por ello, no logro comprender cómo, al coger la voie sur berge, la Torre Eiffel y el Sacré Coeur se superponen: en efecto, está aquella en la rive gauche y éste en la rive droite: sólo el mapa me permite comprenderlo (ver figuras 5 y 6). (b) Suele generar dicha incomprensión un —en inglés— wonderment: no equivale éste a —sin más— “maravillarse”, pues implica un preguntarse:

el que, cuando niño, me provocaba la lectura de La Isla Misteriosa, y que me provoca hoy la llegada a Barcelona —desde Francia— por el túnel. Ahora bien: sin que me importe a mí la “realidad”, el mental map con que me oriento yo en París es el que muestra la figura 3. Podría aquí objetarse que —como las curvas de Niemeyer— es éste um assunto muito pessoal. Sin embargo, cuando Lynch investigó cuál era en Boston the image of the city (Lynch 1960), y cuando —más tarde— Francescato y Mebane investigaron cual era esa imagen en Milán y Roma (Francescato 1973: 131-47), las personas encuestadas fueron cientos: pásese así de la introspección a las encuestas. 2. En el punto precedente, refiérese la imagen a la forma del lugar en que uno se encuentra. También la ordenación del territorio depende de una imagen: la que hace que un lugar parezca bien o mal a quienes allí viven, y que hace que lo alteren. Por ejemplo: hasta 1920, era Nantes —la Venise de l’Ouest— una ciudad llena de meandros: como en Rennes, fueron todos rellenados. Para la imagen progresista e higienista de quienes decidieron suprimirlos, no eran esos meandros sino focos de infección.

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Figura 3

Figura 4

Figura 5

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Figura 6 Podría haber analizado los dos puntos anteriores en Santiago o Barcelona, o —a otra escala— en algún valle o territorio. Preferí sin embargo examinar los fundamentos que Trowbridge, Lynch y los demás dan por supuestos: 1. ¿qué significa que la imagen calce o no calce con lo real? 2. ¿quién —y con qué criterio— lo decide? 3. ¿podemos acaso distinguir el mundo en que vivimos de su imagen? Como Koffka, Downs y Brookfield, sostiene Paul Claval que no ordenamos el mundo en que vivimos en función de lo que éste es realmente, sino en función de la imagen que de él —dice— poseemos (Claval 1995: 364). Ahora bien, des deux choses l’une: 1. sabe Claval cómo es el mundo real, y puede por ello distinguirlo de su imagen. Mas si lo sabe él, lo sabemos todos: en ese caso, ¿para qué embarazarnos con su imagen? 2. no lo sabe él, ni lo sabe nadie. En ese caso, es el “mundo real” un supuesto innecesario. No pretendo pues reeditar lo que hizo Lynch, sino plantearme —de verdad—

estas preguntas: es ese el sentido de esta tesis. Adviértase aquí que si los miembros de uno de los clanes winnebago —o, peor aún, de los dos clanes— están equivocados, también lo están quienes se figuran vivir en el último confín de la Tierra (Bridges 1947), es decir en Punta Arenas: en su website, señala la Corporación de Promoción Turística de Chile que es la “southernmost city on Earth” el punto de partida para “maritime cruises to Tierra del Fuego, the Patagonian fjords and glaciers, and Antarctica”. Objetivamente, no está sin embargo Punta Arenas más cerca del Polo que Belfast— “a ‘Hibernian Rio’ ”, como dice el Official Site of the Northern Ireland Tourist Board. ¿Resultan acaso sus colores —que son los que uno espera ver en Reykjavik o Trondheim— de una ilusión? Mas no se trata únicamente de colores: para quienes allí habitan, todo habérselas con el propio territorio depende de lo que esta tesis llama “figurarse”: por ejemplo, sus costumbres, o sus —en francés— habits: se figuran ellos ser pioneros (Campos Menéndez 1983). Según Xavier Zubiri, las costumbres y los hábitos son habitud precisamente

porque son modos de habérselas (Zubiri 1991: 36). Habitamos — siempre— “en”, y son modos de habérselas con él “en” en que habitamos 1. el cotidiano “ir” y su orientarse 2. las exploraciones y descubrimientos 3. la appropriation of habitat by habit 4. la ordenación del territorio. Ahora bien: nadie puede habérselas con una situación cuya existencia ignora: con una situación que no nos sea — como Zubiri dice— “nota”. Mas noto no es sino lo ya encontrado o descubierto, y que figura... ¿dónde? Ésto es lo capital: el “espacio” en el cual algo figura y nos es “noto” —el mundo en que vivimos— no es objetivo. ¿No se cree acaso que sean los mapas objetivos? Pues bien: no figura lo austral de Punta Arenas en los mapas, sino 1. para Hannah Arendt, en el space of appearance, el cual “comes into being wherever men are together in the manner of speech and action” (Arendt 1998: 183-4). 2. para Hans Georg Gadamer, en la Gemeinsamkeit “qui nous lie à la tradition” (Gadamer 1996: 315).

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3. para esta tesis, en un dogma o figurarse que cabe llamar “mundo”3. Ahora bien: 1. el figurarse espera: por ejemplo, si voy a Punta Arenas, que la ciudad sea austral; o, si estoy en la autopista, que la sortie vers Rennes sea la siguiente. Lo inesperado puede generar, ora el wonderment, ora la incomprensión o repugnancia: en efecto, puede el figurarse equivocarse, y no ser mi tren el que se mueve, sino el otro. Ahora bien: ¿por qué —a propósito de lo austral de Punta Arenas o de la sortie vers Rennes— digo: “espero que así sea”, y no: “así es”? Veámoslo: a propósito de la selva mexicana, señala Jacques Soustelle que entrar en ella, después de haberla visto desde arriba o desde afuera, es pasar de un mundo a otro (Dardel 1990: 51). Ese “otro mundo” al cual Soustelle nos hace entrar es el del “en” en que —todos— habitamos: más preciso en este caso que el castellano o el francés, el inglés nos llama in-habitants. Pues bien: el inhabitant que “va” —poco importa donde— sólo puede figurarse lo que su propio “estar aquí” le impide ver: es el figurarse un creer, es el creer un confiar y es el confiar esperar4. 2. ¿cómo llamar a ese “otro mundo” en el cual nos encontramos? Lo llama el catalán contrada, el francés contrée y el inglés country. Sólo allí podemos encontrarnos frente a cosas y personas con las cuales no podemos sino habérnoslas. Cómo nos lo figuremos, y cómo decidamos habérnoslas con él, son asuntos que dependen de un dogma o figurarse que no depende del arbitrio individual, sino del país al cual pertenecemos. Por ello, no es ni ha sido el dogma el mismo en todas partes: es el dogma múltiple y variable, y —por ello— son muchos y variados (a) los modos de figurarse los hombres el propio territorio (b) los modos de habérselas con él5.

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Para la ciencia, en cambio, los mental maps varían en función de las personas y culturas, mas no son sino ilusión: sólo el espacio de la geometría es —dice la ciencia— objetivo y real (Tuan 1979: 389). Lo propio del propio territorio es entonces reemplazado por sus diferentes propiedades, que —para tornarlas explotables— la übersichtliche Darstellung dispone por así decir en un escaparate. Es aquella una suerte de Weltanschauung típica de hoy, que —según Wittgenstein— consiste en disponer el “whole field together” (Wittgenstein 1995: 9). Para verlo, es preciso contemplarlo, no sólo desde afuera, sino además de lejos: es esa la mirada de los planos y los mapas. Ahora bien: todo puedo yo representar, mas nunca mi encontrarme. Es ese el puntum caecum de la mirada objetivante, y lo único que quiero en esta tesis es mostrarlo. 1. Permite esa mirada ver —quizás— la totalidad del territorio, mas nunca lo italiano —o bretón, o catalán, o lo que fuere— que, desde el “aquí” en que me encuentro, veo yo: lo propio del país: lo que alguien puede amar. 2. Niega la ciencia, no sólo mi propia percepción —la que ahora tengo del lugar en que me encuentro— sino además la que —al mismo tiempo— tengo necesariamente de mí mismo: mi encontrarme —bien o mal, mas siempre “aquí”—, sintiéndome sentir. Ahora bien: 1. sólo puedo figurarme que tal o cual país, pueblo e historia son los míos 2. es la propia pertenencia un sentimiento. Para la ciencia, sin embargo, el figurar y el figurarse —y el sentir y el sentimiento— son meras vivencias subjetivas, y no realidades objetivas que cabría — ellas sí— tomar en serio. Asistimos hoy por ello a un proceso de omologazione progressiva dei territori, peligrosísimo para la

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supervivencia del género humano, porque —como dice Giancarlo De Carlo— el territorio es la referencia más importante para los individuos y grupos sociales (De Carlo 2002). En efecto, nos figuramos hoy que el espacio real es uno solo y homogéneo, y que todo figurarse es ilusión: que no es la tierra sino el medio de trabajo que da al trabajador su locus standi y a su actividad su field of employment (Marx 1965: 731). Por cierto, es ésto simplemente lo que Marx y la ciencia se figuran, figurándose de paso que es su propio figurarse la única verdad: en este sentido, es hoy la ciencia —stricto sensu— la religión del pueblo. Ahora bien: figúrase la ciencia que lo que ella se figura es, sin importarle que sea o no sea aquello “noto” a quienes están “en” —sin importarle que figure o no en su dogma—, figurándose por ello que lo que ella se figura determina el habérselas de quienes “están en”: el figurarse de la ciencia es imperial. Por ejemplo, 1. figúranse Lösch y Christaller que las figuras que imaginan son. Mas no son esas figuras sino un esquema que hace ver ciertas preferencias, las que no serían tales si quienes están “en” no supiesen qué ventajas proporciona preferir tal o cual centro de servicios: como América antes de que fuese descubierta, las figuras de Lösch y de Christaller no son ni pueden ser “en sí”. (http://www.regiosurf.net/ geographie/humgeo2/christaller.htm) (Ver figura 7). 2. aún si para nadie es evidente, la esfericidad de nuestra Tierra es para la ciencia lo que explica el zigzaguear de los caminos en Dakota (Corner 1996: 56) (Ver figura 8). No interesa aquí la verdad o falsedad de los enunciados de la ciencia: interesa —sí— examinar qué relación puede existir entre esos enunciados y nuestro habérnoslas con el país o territorio en el cual nos encontramos. Señala Paul Watzlawick que si los pilotos no pudiesen saber qué


Figura 7

ocurre en la cabina de pasajeros, no podrían ser secuestrados los aviones: en ese caso, decir que un avión está siendo “realmente” secuestrado carecería de sentido (Watzlawick 1978: 113-4).

1. El Parc de la Villette es —realmente— lo que el plano dice que es, y que jamás sus visitantes podrán Ver?

puede ser visto o sabido desde el “en” —y que determina nuestro habérnoslas con el medio en el cual nos encontramos— no son lo mismo: el orden que —desde afuera— se figura ver la ciencia no es ni puede serles “noto” a quienes están “en”. En efecto, no poseen éstos la omnisciencia que sólo una God’s eye view (Gutkind 1971: 1) podría dar, y — nos guste o no— no podemos salir de nuestro “en”.

2. El edificio que —en Santiago— alberga la CEPAL es un edificio suspendido, si no es posible —estando en él— sentirse suspendido?

Territorio y orden no son ni pueden ser “en sí”: sólo figuran en un mundo que podemos solamente figurarnos. Es éste el meollo de la tesis.

3. Las puertas del aeropuerto de Roissy son treinta y seis, si no puedo yo saberlo?

Más entonces, ¿qué sentido tienen las figuras con que los hombres configuran el propio territorio, y que son —casi siempre— las de Euclides? En efecto, ocultan los muros de casas y edificios las figuras de la planta, y es à perte de vue que se extienden los paisajes: ¿dónde figuran sus figuras y nos son “notas”? En Mapping in the mind: the earth from ancient Alexandria, se pregunta Christian Jacob (Jacob 1999: 24) cómo es posible que sólo un analogical rendering —un plano o mapa— pueda hacernos ver el mundo real: cabría preguntarse si lo que de ese modo vemos es —realmente— el

Del mismo modo, ¿no carece acaso de sentido decir que

4. el trazado esotérico de Rennes es eficaz, si —por definición— no es ni puede ser sabido? (http:// www.consciousevolution.com/ rennes/method.gif) (Ver figura 9). Durante varios siglos, nadie supo que las figuras de los Nazcas existían: evidentemente, nadie pudo habérselas con ellas: nadie puede haber querido conservarlas, destruirlas o —sabe Dios en qué sentido— emplearlas. Desde que hay aviones, nos son “notas”: tratamos hoy de comprenderlas. Lo que puede ser visto o sabido desde afuera —sus figuras, que (imagino) jamás se han esfumado—, y lo que

mundo. >

NOTAS 1 En su Anthropologie structurelle, señala Levi-Strauss que los winnebago —una tribu de los grandes lagos americanos— estaban divididos en mitades, los de arriba y los de abajo. Algunos informantes sostenían que la forma de la aldea era la de un círculo partido por un diámetro N.O.-S.E, pero otros lo negaban. Según éstos, la forma de la aldea era la de un círculo pequeño, inscrito en un círculo más grande [LéviStrauss 1958, 155-7]. 2 La expresión “mapa mental” se refiere en castellano a la visualización gráfica de un conjunto de ideas relacionadas. 3 Señalan Liddell y Scott que proviene “dogma” de dokeo, “videor mihi, to think, suppose, imagine, expect; to be thought or reputed so and so”: equivale pues a “figurarse”. 4 En Le vocabulaire des institutions indoeuropéennes, señala Benveniste que: [l]’exacte correspondance formelle de lat. cre-do et de skr. [srad-dha garantit un héritage très ancien. L’examen des emplois de [srad-dha dans le Rig VedaRig Veda fait discerner pour ce mot la signification «d’acte de confiance (en un dieu) impliquant restitution (sous forme de faveur divine accordée au fidèle)». Porteur de cette même notion complexe, le *kred indoeuropéen se retrouve, laïcisé, dans

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Figura 8

Figura 9

lat. credo «confier une chose avec certitude de la récupérer» [Benveniste 1969: I, 171]. 5 En Some principles of ethnogeography, reconoce Blaut que “[b]elief-system is an awkward expression”, mas la considera necesaria: “[i]t is not possible to isolate the unit-particular of study, the isolated belief, except in the context of a containing beliefsystem” [Blaut 1979: 1-5]. Ahora bien: depende el propio belief-system del país en que se nace. Ya Heródoto reconocía que si se diera elección a cualquier hombre del mundo para que de todas las leyes y usanzas escogiera para sí las que más le complacieran, nadie habría que al cabo, después de examinarlas y registrarlas todas, no eligiera las de su patria y nación.

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Tanta es la fuerza de la preocupación nacional, y tan creídos están los hombres que no hay educación, ni disciplina, ni ley, ni moda como la de su patria. (Libro III, XXXVIII).

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Contra-mercantilizar, aguzar los sentidos y conversar con los árboles: Indicaciones mapuche cordilleranas para una frágil emancipación1 JUAN CARLOS SKEWES V. DEBBIE E. GUERRA M.

RESUMEN Las prácticas cotidianas del mundo indígena, en este caso de las comunidades mapuche cordilleranas del sur de Chile, informan de modos alternativos de constituir la realidad. Tales modos son alternativos frente a la expansión del capitalismo, asegurando ciertos niveles de autonomía. Tomando como referencia los descansos, esto es, las pequeñas construcciones con que se recuerda a las y los difuntos y asumiendo una perspectiva que privilegia las materialidades en la constitución de la realidad socioambiental, se pone en evidencia no sólo el carácter holístico con que se constituye el mundo cordillerano sino además su intrincado eslabonamiento con la naturaleza. Este doble carácter de holístico y articulador se manifiesta en la comprensión consustantiva que une a los seres humanos y no humanos, y, en forma particular, con los árboles. La experiencia de los descansos es iluminadora respecto de las estrategias emancipadoras que cabe diseñar frente a la alienación creciente del mundo, muchas veces inducida tanto por las políticas de regularización de tierras y ordenamiento territorial, como por las iniciativas de desarrollo. Tales estrategias deben sortear las dimensiones ideológicas y discursivas fundadas en presupuestos occidentales respecto a la separación de las cosas y los seres humanos y aguzar los sentidos a fin de desentrañar las alternativas inscritas en las prácticas cotidianas de las comunidades indígenas frente a la expansión del mercado. Palabras claves mapuche, mercado, desarrollo, emancipación, prácticas cotidianas

ABSTRACT Daily indigenous habits —in this case, those of mountain communities in southern Chile— point to alternative ways of construing reality: ways that are alternatives to the expansion of capitalism, and which allow for some autonomy. Should we stress the material makeup of the social environment, the descansos —small structures remembering the dead— show nor only the holistic constitution of their mountain world, but also the complexity of its relationship with the natural environment. This holistic, complex character is best shown in the consubstantial understanding of human and not human beings, especially trees. The descansos point to the emancipating strategies one might conceive opposite the growing alienation of their world, brought about by land ownership policies, development and planning. Such strategies should avoid ideological dimensions and discourse based on western prejudices concerning the partition of things and human beings,

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Márgenes > Revista de Espacio Arte Sociedad

> Juan Carlos SKEWES V. Departamento de Antropología, Universidad Alberto Hurtado. jskewes@uahurtado.cl > Debbie E. GUERRA M. Instituto de Salud Sexual y Reproductiva, Universidad Austral de Chile. dguerra@uach.cl


while alerting our awareness, in order to discover the alternatives to market expansion which are embedded in the daily habits of indigenous communities. Key words mapuche, market, development, emancipation, daily habits

> LA MIRADA CORDILLERANA ¿De qué están hechos los árboles? La respuesta depende desde donde se formule la pregunta. Las ciencias forestales tienen su explicación. Los nutrientes que las raíces recogen del suelo permite crear las condiciones para absorber, vía follaje, el dióxido de carbono que, curiosamente, es de lo que en buena parte están hechos los árboles. También, claro está de lignina y otros tejidos celulares que le dan la consistencia con que se les reconoce. Pero los árboles también pueden ser personas, estar habitados por duendes y conectarse a mundos trascendentes. Eso si se les contempla de la cultura mapuche cordillerana. Finalmente, los árboles pueden ser cubicados como madera o chips y empleárseles como materia primera para la elaboración de papel. La diferencia, ahora, es que tanto desde el punto de vista del bosque como desde la mirada indígena, el árbol forma una amalgama viva con los seres humanos y no humanos con quienes cohabita, mientras que, desde la perspectiva de la empresa, el árbol debe morir para ceder sus interiores a la gran industria de la pulpa. En un caso se espera que el árbol viva, en el otro que el árbol muera. Los pueblos originarios sabían de esta existencia en común con las cosas de la tierra, del aire y de las aguas. “El milenario proceso de deificación de la naturaleza ha generado lo que podríamos llamar una geografía sagrada” (Glockner 2004), geografía que impulsa a procurar que los desajustes del quehacer humano no se tornen adversos. En una de las más bellas historias contadas por la etnografía es aquella que Bronislaw Malinowski (1973) comparte con sus lectores acerca de la vida de un árbol.

El autor, con la mirada propia de una disciplina que no juzga, que sino se encanta por lo que ve, siente y experimenta en las tierras humanas, entiende, como los Trobriandeños, que los árboles están vivos. Que un experto, un fabricante de embarcaciones, tendrá que tumbar a algún miembro de la especie es una necesidad para la navegación. Que en un prolijo y coordinado ejercicio fabril deberá transformar los contornos de la madera hasta, merced la ayuda colectiva, desplazar hasta el mar lo que fuera un árbol convertido en embarcación, es parte de la tarea. Los productores, en este sentido, humanos y no humanos, no transforman el mundo de acuerdo a sus diseños aplicados sobre la naturaleza sino que más bien juegan su parte desde dentro en la transformación del mundo mismo. Al crecer en el mundo, el mundo crece en ellos (Ingold 2011). Así, una nueva criatura ha nacido en el mundo, anuncia el autor, cuando contempla la botadura de la canoa en la bahía. A ella acoplarán sus historias y recuerdos los navegantes que habrán de usarla para las fiestas rituales del intercambio. Del mismo modo como la canoa se interna en la memoria de sus ocupantes, éstos pasan a ocupar la memoria de la canoa. La cosa, pues, tiene —al igual que los humanos— su propia biografía (Kopytoff 1991). Los trobriandeños y Malinowski saben, no obstante, que el espíritu del árbol —que es el espíritu de la pesadez— no dejará nunca su cuerpo, ahora transformado en embarcación. Es por ello que en cada fase del proceso constructivo, se invocan poderes mágicos que permitirán alivianar el cuerpo del árbol y tornarlo ligero en la navegación. La magia

acompañará siempre al navegante porque también siempre le acompañará el peligro de la pesadez que su barca entraña. El árbol, en el mundo polinésico, no deja de estar vivo. Sigue estándolo al modo de las esculturas del artista contemporáneo David Nash, cuyas cajas, escalas y sillas, hechas de madera no tratada, hace que estas vivan más allá de la vida del árbol con que fueran hechas: sea como un tronco que crece o un miembro que se tuerce sin dejar nunca de perder contacto con sus raíces arbóreas (Ingold ob.cit.). La madera, como lo subraya Ingold (ob.cit.), tanto como la materia, encuentran su etimología en la palabra latina mater – madre. La filosofía animista que subyace en una comprensión totalizadora, viva del mundo, sugiere que la madre de todas las cosas está en todas las cosas. Al tratar la madera como algo vivo, como un material que da vida —a diferencia de una materia prima encapsulada en la inercia impuesta a un producto, la atención se desplaza hacia los orígenes de ambos términos. La etimología en este caso refiere a lo que estuvo o está vivo. Lejos de ser la materia inanimada, como se la ha pensado en el pensamiento moderno, los materiales en este sentido original son los activos constituyentes de un mundo en formación (Bennet 2010). Este es el punto en que Occidente erró el camino. Se pensó separado del mundo y de la materia de la que el mismo estaba hecho. A lo sumo, en las visiones materialistas de los siglos pasados el mundo de las cosas era comprendido a través de su asimilación por las relaciones sociales. La materia se volvía abstracta como los demás pensamientos de la filosofía y no se lograba entender el involucramiento creativo de los seres humanos en la materia. Los remezones contemporáneos irrumpen en la conciencia trayendo la materia en toda su materialidad a la discusión. El plomo, el arsénico, los

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polímeros, el dióxido de carbono no son meros insumos o descargas asociadas a los procesos productivos. Son elementos cuya materialidad transita por los procesos productivos y sigue latiendo una vez que aquellos han terminado (Bennet ob.cit.). Occidente ha olvidado que los materiales siempre triunfan sobre la materialidad que constituyen. No obstante, la conciencia contemporánea está más dispuesta hoy a aceptar que las cosas “inertes” en realidad no son tan “inertes” sino que más bien están vivas como los desechos de una planta de celulosa que se llevan consigo las algas que hacían posible la vida de otros seres. Este eslabonamiento que clama por ser redefinido. La vida está en movimiento, los materiales de que está hecha infatigablemente se componen y recomponen. Este tránsito perpetuo es representado en el mundo mapuche cordillerano por una cosmovisión y una práctica ritual que reconocen la permanente conversión de los humanos en no humanos y de los no humanos en humanos. En este sentido no difieren de los otros pueblos americanos cuyas prácticas cotidianas pujan por hacerse camino en un espacio y tiempo marcados por la expansión capitalista y que reclaman ser visitados en la búsqueda de desarrollos alternativos: en

ellos y en el espacio por ellos habitado se inscriben historias paralelas, anteriores y posteriores a la experiencia neoliberal, hay allí trazas de una historia posible (Taussig 1993). Es en las poblaciones precordilleranas del sur de Chile, en el mundo mapuche del interior de Panguipulli, donde encontramos signos inequívocos de un vínculo construido con la naturaleza que, si bien no revierte la penetración del capital, conserva la condición pre-mercantil de la cual pueden los proyectos emancipatorios nutrirse. Este vínculo se materializa en la relación que entre vivos y muertos se establece a través de los hitos recordatorios de las y los difuntos, emplazados junto a árboles especialmente escogidos para ello, situados en los lindes de los predios familiares. Estos hitos corresponden a los descansos y son parte de una compleja red que entrelaza los mundos naturales y sobrenaturales, red que se alimenta por el flujo de las aguas, y que conecta volcanes con lagos, aguas superficiales con aguas profundas y aguas continentales con aguas marinas. Tal como en otras regiones de América donde la naturaleza y los volcanes se hacen presente en el quehacer diario los campesinos de Puebla, que tienen al Popocatépetl y la Iztaccíhuatl, suelen soñar con ambos

volcanes” [Glockner ob.cit.], en las comunidades de Panguipulli se escucha a los volcanes y se habla a los espíritus que custodian las cosas del mundo, especialmente a los árboles. Para entender esta conversación a través de la que las y los mapuche de la precordillera establecen con la naturaleza es menester recordar la ruptura que consigo acarrea el advenimiento del capitalismo y, particularmente el dinero, en la redefinición de la relación de los seres humanos con la naturaleza. Un breve recuento de la visión de Carlos Marx (1960 [1844]) en relación al poder del dinero en Los Manuscritos Económicos y Filosóficos, es ilustrativo en este sentido.

EL ODIOSO DIVORCIO CON EL MUNDO El futuro de cualquier entramado de seres humanos y no humanos depende de las prácticas culturalmente informadas que modelan el mundo sobre la base de los procesos de alocación y de apropiación de las cosas del mundo para hacer posible su sostenimiento (Polanyi 1944). La economía, así entendida, se inscribe en los procesos sociales a los que sirve. El desarrollo del capitalismo, en cambio, desaloja a la economía de su entramado social, vuelco que termina por someter el orden social al imperati-

Foto 1 Un descanso en Milleuco (Foto G. Pacheco/Fondecyt 1090465)

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Foto 2 La metamorfosis de un descanso (Foto P. Rojas/Fondecyt 1090465)

Foto 3 Cercos del desarrollo (Foto G. Pacheco/Fondecyt 1090465)

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vo de la ganancia. A través del dinero como medio de cambio universal, la economía logra consolidar la perspectiva según la que todo es intercambiable por todo y, al establecer una correlación ficticia, encubre las desigualdades profundas que concurren en la constitución del hecho económico. Corresponde a Carlos Marx desmontar los mecanismos por los cuales se asegura la ganancia como motor de la historia, ya no sólo como el deseo de acumulación o la avaricia sino como el uso de la acumulación para generar el lucro. Si el intercambio de mercancías lo era en el pasado para suplir las necesidades de cada cual, hoy es la mercancía que se obtiene por dinero la que se cambia a fin de obtener más dinero. De ser un medio para el intercambio, el dinero pasa a ser un fin en sí mismo, y su posesión la posesión de las cosas que con él se pueden obtener. El dinero, en cuanto posee la propiedad de comprarlo todo, en cuanto posee la propiedad de apropiarse todos los objetos es, pues, el objeto por excelencia, escribe Marx (ob.cit: 68). El poder de los seres humanos se enmascara ahora en el poder del dinero: el fetichismo se apodera del mercado. Como el dinero, en cuanto concepto existente y activo del valor, confunde y cambia todas las cosas, es la confusión y el trueque universal de todo, es decir, el mundo invertido, la confusión y el trueque de todas las cualidades naturales y humanas (ibid: 71). “El dinero, señala Marx inspirado por Shakespeare, es el alcahuete entre la necesidad y el objeto, entre la vida y los medios de vida del hombre. Pero lo que me sirve de mediador para mi vida, me sirve de mediador también para la existencia de los otros hombres para mí (ibid: 71). El mundo de los humanos, ya disociado de las cosas por la vía de la apropiación privada de ellas, se fragmenta en su propia conformación. Lo que mediante el dinero es para mí, lo que puedo pagar, es decir, lo que el dinero puede

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comprar, eso soy yo, el poseedor del dinero mismo. Mi fuerza es tan grande como lo sea la fuerza del dinero. Las cualidades del dinero son mis —de su poseedor— cualidades y fuerzas esenciales. Lo que soy y lo que puedo no están determinados en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Luego no soy feo, pues el efecto de la fealdad, su fuerza ahuyentadora, es aniquilada por el dinero. Según mi individualidad soy tullido, pero el dinero me procura veinticuatro pies, luego no soy tullido; soy un hombre malo y sin honor, sin conciencia y sin ingenio, pero se honra al dinero, luego también a su poseedor. El dinero es el bien supremo, luego es bueno su poseedor; el dinero me evita, además, la molestia de ser deshonesto, luego se presume que soy honesto; soy estúpido, pero el dinero es el verdadero espíritu de todas las cosas, ¿cómo podría carecer de ingenio su poseedor? Él puede, por lo demás, comprarse gentes ingeniosas, ¿y no es quien tiene poder sobre las personas inteligentes más talentoso que el talentoso? ¿Es que no poseo yo, que mediante el dinero puedo todo lo que el corazón humano ansía, todos los poderes humanos? ¿Acaso no transforma mi dinero todas mis carencias en su contrario? Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre, ¿no es el dinero el vínculo de todos los vínculos? ¿No puede él atar y desatar todas las ataduras? ¿No es también por esto el medio general de separación? Es la verdadera moneda divisoria, así como el verdadero medio de unión, la fuerza galvanoquímica de la sociedad (loc.cit.). La división que el dinero introduce en el mundo se condice con la gran transformación y éstas con el proceso creciente de des-localización que termina con las autonomías locales, torciendo el curso de vida de

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las comunidades y sus entornos según las demandas del capital (Polanyi ob.cit.). La des-localización no es, obviamente, un proceso gratuito, y, sin mediar procesos de acumulación primitiva, resultan limitados sus alcances: la operación de esta gran transformación requiere “liberar” tierra y fuerza de trabajo para asegurar la acumulación propiamente capitalista. ¡Y vaya qué manera fue la de acumular tierras en el sur de Chile por la vía de declarar tierras indígenas como fiscales y luego entregarlas como mercedes! Hoy, las nuevas formas de colonización se asocian con el control de las aguas para la generación de energía eléctrica. La comunidad de lago Neltume, en particular, se ha visto amenazada con la instalación de una central de paso cuyas aguas se verterán sobre el campo sagrado de las rogativas (Skewes, Guerra, Rojas, Mellado 2011). Innecesario resulta insistir en el impacto que estos procesos han tenido en términos de pauperización, desigualdad y deterioro ambiental. No obstante la globalización no puede dejar de sostenerse sino en lo local y, por lo tanto, la paradoja es inevitable: la erosión creciente de la base constituye una perpetua amenaza para aventura cosmopolita del mercado.

ENJAMBRES CORDILLERANOS Las huellas de una cultura que se proyecta desde tiempos arqueológicos hasta nuestros días, transformada por las sucesivas oleadas históricas que surcaron el medio cordillerano y cuyos impactos no dejan de hacerse sentir, da cuenta de otra posibilidad de organizar el mundo de los humanos y no humanos. Tales formas dan cuenta de la metamorfosis de los espacios sobrenaturales en naturales y de estos en humanos y viceversa. En lo sustantivo, esta cultura se funda en el carácter consustancial del que participan los seres que pueblan el mundo, como puede reconocerse en


su cultura material y, muy especialmente, en los descansos o hitos recordatorios de los difuntos que más adelante describimos (ver también Rojas, Skewes, Poblete 2011; Skewes, Guerra, Rojas, Mellado ob.cit.). Al adentrarnos en las cordilleras del sur de Chile, en la Región de los Ríos, donde el paisaje se vertebra en torno a una gran cuenca alimentada por lagos, emplazada en una geología volcánica hecha fallas y fracturas, el mundo se torna indígena: en los márgenes de los asentamientos forestales, en quebradas y sitios donde ralea el suelo, se concentran las comunidades indígenas que, durante el siglo veinte, se vieron enfrentadas a la acumulación primitiva asociada con una extractiva y fraudulenta expansión del capital. Con la promesa de colonizar estos terrenos, sometidos a partir de 1883 a la ley chilena, empresas de penetración contratadas por el Estado reciben los subsidios públicos para “colonizar” el territorio. Empero, informa Otto Rehren (1908) en una Inspección Jeneral de Colonización de 1908: la Sociedad ‘San Mártinconcesionarios Camino, Lacoste i Compañía, por decreto supremo número 154, de 10 de Febrero de 1905 debe introducir cien familias de colonos e instalarlos en los terrenos situados alrededor de los lagos Panguipulli, Pirihuaico i Reñihue en el término de cuatro años, contados desde el 24 de Febrero de 1905; en el primer año, veinticinco familias por lo ménos, i las restantes en los años sucesivos. Hasta la fecha la referida Sociedad no ha introducido colonos i no ha, por esa razon, dado cumplimiento a lo estipulado en el contrato. En cambio, los contratistas han adquirido por compra a indíjenas i particulares i a cualquier título, grandes estensiones de terrenos ubicados dentro de los deslindes señalados a la concesion, terrenos que casi en su totalidad son de propiedad del Estado. Se traiciona así

la promesa colonizadora y se constituye —al modo de tantas privatizaciones por las que ha pasado el país— la gran propiedad maderera. En vista del resultado de las concesiones de terrenos fiscales a particulares, con el fin de colonizarlos, es forzoso repetir que las empresas particulares de colonización han fracasado, salvo pocas excepciones. El mundo indígena se guarece allí donde el poder chileno se resblandece. Puede, no obstante, el comunero proveer de animales para el traslado de las maderas y de mano de obra en períodos de corta para las empresas que se inmiscuyen en los alrededores. Al interior de estas se establecen villorrios obreros que son espiritualmente asistidos por las misiones franciscanas (Alarcón 1958). El esquema de puertas adentro que adopta la explotación maderera deja espacio para que los patrones tradicionales de ocupación del espacio puedan reproducirse en los estrechos márgenes con los que la vida indígena cuenta para su reproducción. En la tierra mapuche, la vida social se organiza de un modo propio. Asentadas en laderas, las comunidades recuerdan los emplazamientos de la cultura pitrén que, en tiempos prehispánicos, tomaba como coordenadas los volcanes y los lagos. Allí las unidades familiares, con su ruka como centro, se establecen en lugares altos, la mayor parte de las veces con visibilidad al lago y/o al volcán, como eje existencial. Así el habitar de lo cotidiano de estas comunidades mapuche se organiza de acuerdo a una relación básica de lejanía/cercanía de los diferentes topos, espaciados por la extensioextensión de wingküll/mawida como paisaje. Complementa esta constatación mítica la cercanía espacial del cementerio y la cancha de nguillatún, que invariablemente en las comunidades mapuche del Lago Calafquén presentan una ubicación contigua (Alvarado y Mera, 2004: 562).

Bajo un esquema cosmológico en que la vida se arraiga a los cursos de agua, a los lomajes y a las quebradas, la comprensión de la naturaleza encarnada se basa en la transmutación de los seres que los mapuche cordilleranos reconocen a través de su participación en el mundo. El papel que los descansos juegan en la conmemoración de los difuntos testimonia este reconocimiento. Estos pequeños altares expresan, por una parte, una forma de articular los espacios cotidianos y sagrados, y, por la otra, de separar lo comunitario de lo familiar. El diseño del descanso corresponde al de una casa de menos de un metro de altura ornamentado con una cruz y dispuesto a los pies de un árbol, de preferencia un pellín (Nothofagus obliqua) o un canelo (Drimys winteri). El descanso se ubica dentro del predio a un centenar de metros de la vivienda ocupada por la familia del difunto o difunta. El sitio señalado para el descanso es elegido por la familia o está estipulado con anterioridad por la misma persona. En la mayoría de los casos, lo único que se constituye como descanso es el árbol. El descanso se construye en relación al espíritu de la persona, el que puede volver al mundo de los vivos. El espíritu corresponde al püllün (Schindler 1996), haciendo sonar las cosas o provocando fuegos dentro de la ruca. En el tránsito del difunto a otros mundos, debe asegurarse que el püllün (o personalidad o don) se desplace hacia su lugar de destino, lo que se logra mediante el amülpullün, esto es, del cierre fúnebre donde se estimula la partida del espíritu o, más bien, don del difunto, o más exactamente, obligar a salir al püllün (Schindler ob.cit. 165). A través del rito se protege a la familia y vivientes frente al eventual retorno del püllün. Las invocaciones también incluyen la petición de ayuda para la familia pero en lo fundamental es una exhortación a partir a su nuevo mundo. El traslado del difunto se hace de modo de crear en torno suyo un cerco que

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le evita volver a su residencia. La realización del descanso se lleva a cabo una vez concluido el umatun o velorio y es un rito insoslayable en la ejecución de la ceremonia fúnebre. A un centenar de metros de la casa, el cortejo se detiene y el ataúd se gira. En este ejercicio ritual se traspasa el comando del cuerpo del difunto de la familia a la comunidad, a la vez que se yergue la frontera que separa al espíritu de sus parientes, evitando con ello sus visitas no deseadas. El descanso se construye en madera y eventualmente se usa zinc. Normalmente se levanta junto a un árbol o se planta un árbol en el lugar. Esta representación engaña al espíritu del difunto, evitándose sus incursiones dentro del espacio cotidiano. El descanso no puede ser sino la réplica, imitación o representación de la casa en que habitó el muerto. El recuerdo del difunto se corporiza bajo la forma del árbol junto al que se ha plantado la cruz o levantado el pequeño altar. Con el tiempo estas construcciones desaparecen y queda el árbol como el recuerdo y referencia comunitaria de aquel o aquellas a quien evoca. Lo que ha ocurrido, desde el punto de vista paisajístico, es la substanciación de la persona en lugar. El hué o lugar adquiere un estatus ontológico que confiere sentido, permanencia y trascendencia a las comunidades que lo habitan.

RECUPERANDO EL AIRE ¿Qué nos enseña la mirada cordillerana? Primero, subraya la primacía de la vida misma: de los procesos de crecer y habitar por sobre las formas que se conciben y realizan dentro de ella (Ingold ob.cit.). Tales formas, alienadas de los procesos que les confieren existencia, son las que luego se mercantilizan, tornándose contrarias a las esperanzas humanas. ¿Puede tumbarse el árbol del abuelo? ¿Puede trozarse su madera con una motosierra? Visto desde la perspectiva del

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descanso, la imagen es escalofriante. No obstante, la empresa consultora que asesora a Endesa para la instalación de una central de paso ignora el ochenta por ciento o más de los descansos del territorio (Ingendesa 2010). Está claro que tal ignorancia viabiliza mutilar la tierra y los seres que la habitan. La cosmovisión indígena sugiere que el mundo está enmarañado y que cualquier sustancia que de él se separa se torna sospechosa y amenazante para quien la separa. Las narraciones acerca de la penetración de las empresas capitalistas tanto en tiempos de las industrias forestales como de las empresas hidroeléctricas, hablan de apariciones, sismos, erupciones volcánicas, cambios en el clima, ánimas en pena, y perturbaciones que afectan a las máquinas y personas que se ponen al servicio de la faena. Para ello, la tradición impone el sacrificio como forma de compensar por aquello que se ha tomado del mundo. Los sacrificios se celebran tanto familiar como comunitariamente y a través de ellos, como es el caso del nguillatún —la rogativa principal— se ofrenda a la naturaleza a modo de retribución el mejor animal que se pueda, sea un toro, vaca o cordero. Por otra parte, al tiempo que el universo manifiesta su malestar por intromisiones no debidas, la mirada cordillerana prefigura rutas de emancipación que, aunque precarias y frágiles, bien vale la pena observar. Es importante en la búsqueda de tales rutas reconocer algunos desafíos que se plantean. El primero y principal de ellos es de carácter metodológico. La pregunta acerca de qué es lo que revela los verdaderos espacios de autonomía no puede responderse a través de la palabra. La vieja sospecha de antropólogos como Boas y Lévi-Strauss se hace patente en casos como estos: lo que llega a la conciencia tiende a ocultar lo que radica en la práctica.

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El reclamo pronto se ideologiza y adquiere un tono preocupantemente occidental. Las palabras lo son del mundo político y de las esferas del derecho internacional pero en su tránsito se soslaya el anclaje en que se fundan las autonomías. A saber, las prácticas a través de las que día a día van, enmarañan a las personas y su mundo. La tarea, desde esta perspectiva, radica en descubrir el mundo inscrito, como conciencia práctica, en el quehacer cotidiano de las personas en su relación con el mundo. Mi padre, recuerda el sargento de Milleuco, al norponiente del lago Panguipulli, nos enviaba cuando niños a conversar con los árboles. Teníamos que acercar a los pellines y escuchar. Si oíamos un zumbido quería decir que los árboles nos habían contestado. Entonces se contaba con el permiso para cortar. El diálogo, la conversación, con la naturaleza y con las personas era práctica cotidiana en el medio cordillerano. Los volcanes conversaban entre sí: los enojos del Villarrica eran calmados por el Mocho Choshuenco. Tales conversaciones presagian el curso de los tiempos y este curso no era sino expresión del comportamiento de los seres humanos. La observancia de la conducta requerida sigue siendo un acomodo a los reclamos de la naturaleza. Más que torcer el curso de las cosas, el mundo mapuche convive con sus ritmos. Como en su momento lo fueron las “regularizaciones” de tierras sea por la vía de las mercedes sea por la división de las comunidades, los programas de desarrollo han profundizado la dependencia inducida por la expansión chilena, enclaustrando cada vez los espacios autónomos que las prácticas cotidianas aseguraban (para una discusión acerca del desarrollo, véase Escobar 1999). El acceso a las aguas es restringido por la vía de concesiones e inscripciones, el bosque sustituido por especies exóticas (pino - pinus


radiata, y eucaliptus – ecaliptus nitens) introducidas a fuerza de subsidios, y los cercos de alambre generalizados por la vía de los “programas de desarrollo con identidad”. Se niegan así aquellas prácticas que dan cuenta de las autonomías locales: los antiguos cercos hechos de troncos y cortezas no sólo posibilitaban el auto aprovisionamiento de las maderas sino que servían de base para cercos vivos donde las especies vegetales podían anidarse y reconstituir de lo más básico el mundo tal cual las narraciones cordilleranas lo recuerdan. La mirada occidental habituada a la obsolescencia de la que viven los mercados, se encarga de imponer su propia mirada acerca de la degradación. Con preocupación y hasta con asco, los occidentales ven como las cosas se descomponen, como se pudren o se tornan agrias. Todo aquello que acontece al objeto tras su manufactura es visto como amenaza (Ingold ob.cit.). No obstante las cosas siguen vivas al modo de los cercos de madera, las casas y los desechos orgánicos. Los programas de desarrollo a menudo invitan a abandonar lo que se tiene para adoptar los ingenios de las nuevas épocas, y es una suerte que fracasen con tanta frecuencia: las comunidades dejan a las cosas vivir sus vidas. El descanso desaparece pero no el árbol plantado en la memoria del difunto pero el descanso en su “deterioro” nutre las raíces del árbol que crece en sus inmediaciones. A nadie se ocurriría retirar la madera de esta micro arquitectura del recuerdo como a nadie se ocurrió retirar la cruz desaparecida bajo la acción de los insectos. Al dejar que las cosas vivan sus vidas, las comunidades permiten que los diversos seres — insectos, pájaros carpinteros, seres humanos— puedan seguir viviendo las suyas. Los respiros, frente a la asonada chilenizadora, sólo pueden provenir de la relación consustancial con el

mundo: son —como nuestras y nuestros interlocutores nos lo recuerdan— los resuellos del volcán. Los lagos, los ojos de agua o menocos son también los respiros de la tierra pero cada uno de ellos es vida de modo único. El esfuerzo emancipador parte del reconocimiento de la singularidad del mundo en el mundo. Tal esfuerzo reclama estrategias para la legitimación de lo cordillerano frente a otros actores en la ocupación del territorio. Occidente responde a la mirada del ingeniero (Scott 1998): situado “fuera” de la realidad traza rectas como si ellas no atravesaran quebradas, tierras, cursos de agua, sitios familiares, o espacios sagrados. Es una mirada que merece ser educada, nutrida desde la rugosidad de la tierra. Para ello resultan urgentes estrategias que reclamen visibilizar esa rugosidad. La experiencia cordillerana invita a otra consideración. La visibilización no puede ser la de las cosas: el obrar como si ellas existieran con independencia del mundo es reificar la mirada alienante que se ha instalado en Occidente. Las cosas y los seres humanos existen en enjambres y son los entramados —y no las cosas individualizadas— a través de los que se amalgaman las personas y los paisajes. No es el trabajo inventarial de identificar y enumerar los bienes culturales lo que se reclama del técnico. Tampoco algún criterio de autentificación de tales bienes o de un dictamen que los torne patrimoniales. Lo que verdaderamente importa es revelar los delicados hilos que hacen que un árbol pueda ser una persona y una persona un árbol, que determinadas caminatas, habituales en el territorio, sean reconocidas como las huellas que son y que el inventario no se agote con la superficie plana de las cosas sino se haga cargo de las profundidades donde dialogan seres espirituales con seres humanos y no humanos. Es esta la unidad en que se funda a la autonomía de un pueblo.

CONCLUSIONES: DEVOLVER A LAS COSAS A LAS PALABRAS Y LAS PALABRAS A LAS COSAS ¿Qué son los árboles? La respuesta cordillerana es clara. Algunos son los espíritus de los antepasados, otros son hogar de otros espíritus (ngen o longkos, como se les denomina en Panguipulli). También los hay aquellos donde moran los brujos o kalku y los que conectan el mundo de las y los humanos con las profundidades insondables de la tierra. Tal variedad de orígenes y hechuras son expresión de una sola constatación: la vida es una sola y transita de modos inimaginables entre seres que, en Occidente, han preferido clasificarse como vivos e inertes pero que, en realidad, pesan de igual modo en la configuración siempre cambiante del mundo. Los mapuche no dejan de tumbar los árboles ni de comer animales. No hay duda que las necesidades de la vida no dejan de ser provistas por la naturaleza. Pero la naturaleza no se ha vuelto ajena, el vínculo con ella es orgánico, se da por su valor de uso — si hemos de usar la conceptualización de Marx. Pero más allá de la mera asimilación de la naturaleza por la vía del metabolismo, hay una concepción mística con el mundo, la cual, en el escenario contemporáneo resulta conveniente revisar. Más que dar cuenta de ella, la experiencia de los descansos informa de dos componentes de esta concepción: primero, su carácter cotidiano, y, segundo, el vínculo consustantivo que se crea entre humanos y no humanos. La indicación que de ello se desprende apunta hacia una concepción moral donde la responsabilidad por las cosas del mundo, reconocidas como actoras del mismo enjambre que somos, se asume permanente y cotidianamente. Entre muchas de sus consecuencias las prácticas cordilleranas invitan a reconocer los eslabonamientos de los procesos vitales, a dar cuenta de su singularización como enjambres y

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Foto 4 Cerco vivo (Foto G. Pacheco/ Fondecyt 1090465)

Foto 5 La vida de la madera (Foto G. Pacheco/Fondecyt 10904) a asumir que las cosas obstinadamente persisten más allá de las formas como ingenuamente creemos verlas. Invitan también a aguzar los sentidos para descubrir más allá de los discursos y atender a los susurros liberadores y poder así mostrar lo que la ideología suele soslayar. Aunque modestas, estas pueden ser indicaciones emancipadoras cuyo objetivo es desfetichizar el mundo en aras de un metabolismo que asegure a humanos y no humanos la continuidad de sus existencias. >

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NOTAS 1 Este artículo se inscribe en el marco del proyecto Fondecyt 1090465: “Los paisajes del agua” y cabe agradecer a los colegas María Eugenia Solari y Pía Poblete, de la Universidad Austral de Chile, como al estudiante de la carrera de Antropología de esa universidad, cuya colaboración en terreno ha sido de inestimable valor. Naturalmente cabe agradecer a las comunidades indígenas de la comuna de Panguipulli por la desinteresada acogida que nos han brindado.

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Una errata: En el texto se habla de sargento. Así dicho podría parecer un sargento de Ejército o Carabineros. Convendría especificar: “Mi padre”, recuerda el sargento del nguillatún de Milleuco.


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L’architecture et l’identité, un paradoxe JEAN-CLAUDE VIGATO

RÉSUMÉ L’introduction évoque la courte histoire du régionalisme critique, du «nouveau régionalisme» de Sigfried Giedion au «sujet topographique» de Kenneth Frampton, sans oublier l’article inaugural d’Alexander Tzonis et de Liane Lefaivre. «Questions de site, questions de style» oppose des discours où le site entre au cœur du projet architectural à ceux où il se résout en une stylistique, du régionalisme, traditionaliste ou critique, à celui de ces objets bâtis non identifiés, producteurs d’identité dans une logique publicitaire. Mais l’identité n’est-il pas un effet paradoxal qu’elle naisse des conditions de ce qui est nommé ici soit édification, soit architecture, celle-ci née de la double artialisation des édifices antiques et médiévaux à la Renaissance? La dernière partie interroge les rapports et effets de la double architecturation, analytique et synthétique, à l’identité dans la théorie régionaliste comme dans deux projets de maisons montagnardes de l’architecte tessinois Livio Vacchini (1933-2007). Mots-clés critique du régionalisme critique, identité et style, identité et édification versus identité et architecture, double architecturation et régionalisme, deux maisons de Livio Vacchini

RESUMEN La introducción desarrolla la corta historia del regionalismo crítico, desde el “nuevo regionalismo” de Sigfried Giedon al “sujeto topográfico” de Kenneth Frampton, sin olvidar el artículo inaugural de Alexander Tzonis et de Liane Lefaivre. “Cuestión de lugar, cuestión de estilo” opone el discurso que sitúa el lugar en el corazón del proyecto arquitectónico con los recursos estilísticos, del regionalismo tradicionalista o crítico, al discurso de los objetos edificados no identificados, productores de ideas dentro de una lógica publicitaria. Pero ¿la identidad no es acaso un efecto paradojal que nace de condiciones de lo que llamamos edificaciones, arquitectura, naciendo de la doble transformación de los edificios antiguos et medievales del renacimiento? Finalmente cuestionamos las relaciones y efecto de la doble arquitecturazión, analítica y sintética, hacia la identidad en la teoría regionalista como sucede en dos proyectos de casas de la montaña del arquitecto Ticinesi Livio Vacchini (1933-2007) Palabras claves crítica del regionalismo crítico, identidad y estilo, identidad y edificación versus identidad y arquitectura, doble arquitecturazión y regionalismo, dos casas de Livio Vacchini > Dans la quête ou la défense de l’identité, s’opposeraient internationalisme et régionalisme, que cette dernière notion recouvre un territoire géographique restreint ou élargi à une aire transnationale précise. Les zélateurs de

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l’internationalisme se réclameraient d’une modernité technique et scientifique, progressiste et universelle à quoi les partisans du régionalisme prétendraient résister pour la sauvegarde des cultures locales. Dans cette controverse, les

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AT O , Docteur > Jean-Claude VIG VIGA de l’Université et titulaire du diplôme d’architecte dplg. Membre de la Commission nationale des Monuments historiques. Membre du comité de rédaction de la revue Monumental (Paris). De 1971 à 2010, enseignant à l’École nationale supérieure d’architecture de Nancy. En 1985, il a créé le Laboratoire d’Histoire de l’Architecture contemporaine (LHAC) dont il fut responsable scientifique. Ses travaux et publications se partagent entre l’histoire de l’architecture, la question patrimoniale, la théorie et la critique architecturales. Depuis 1977, travaille à une histoire des idées architecturales en France au XXe siècle. En 1981, publie un premier article sur l’œuvre de Livio Vacchini (1933-2007). A contribué à de nombreux ouvrages collectifs, à plusieurs dictionnaires biographiques et publié nombre d’articles ainsi que L’Architecture régionaliste. France 1890-1950 (1994), L’École de Nancy et la question architecturale (1998) et Régionalisme (2008).


anciennes définitions semblent avoir perdu leur sens: au temps du néolibéralisme, l’internationalisme n’est plus une valeur révolutionnaire, quant au régionalisme, il prend des couleurs altermondialistes qui devraient faire oublier son passé réactionnaire. Mais qu’en est-il en architecture? Dans le commerce de la maison clé en main, le régionalisme le plus traditionaliste n’a pas dit son dernier mot: il suffit de consulter les sites marchands en utilisant le préfixe néo, maisons néobasques, néo-bretonnes, néoprovençales, etc., en concurrence, il est vrai, avec des maisons contemporaines, design, en bois et, bien évidemment, économes en énergie. En revanche, il est révolu le temps où le poète tchèque Karel Teige se réjouissait d’annoncer que Le Corbusier étudiait une «maison hermétique» qui pouvait convenir «à tous les climats et tous les terrains, au-delà du cercle polaire comme sous les tropiques1». Dès 1954, Sigfried Giedion, encore secrétaire des Congrès internationaux d’architecture moderne, dénonçait l’aberration du Style international et, conscient des dégâts que l’Occident causait au monde, se déclarait en faveur d’un «nouveau régionalisme qui respecte les données cosmiques et chthoniennes2», mais non sans rejeter symétriquement «l’imitation mal comprise», celle qui s’efforce de «singer» les maisons paysannes traditionnelles, cette «maladie internationale». Pourtant les deux auteurs du Style international, Henry-Russel Hitchcock et Philip Johnson admettaient qu’existât, avec la villa de Mandrot de Le Corbusier, un «type particulier de construction, adapté au problème spécifique d’une villa de la Côte d’Azur3». La «maladie internationale» que rejette Giedion, c’est le régionalisme traditionaliste, qu’il faudrait distinguer du régionalisme critique. En effet, à l’orée des année quatrevingt, dans un numéro d’Architecture

in Greece, un article signé par deux universitaires nord-américains mit au petit monde architectural une problématique réputée nouvelle, un régionalisme prétendant s’éloigner «d’une attitude nostalgique et utopique et en évitant de tomber dans la régression d’un historicisme d’évasion4.» C’est à ce second –après celui proposé par Giedion– nouveau régionalisme que fut adroitement accolé le qualificatif critique qui allait faire sa fortune. Mais, sous le titre «The Grid and the Pathway: La Grille et le Chemin», Alexander Tzonis, enseignant de Harvard, et Liane Lefaivre, sa collègue de McGill, retrouvaient une thématique déjà prospectée par les doctrines traditionalistes, la dialectique qui unit progrès et tradition ou temps et lieu. Cette dialectique caractériserait, selon eux, l’œuvre des architectes grecs Dmitris et Susana Andonakakis qui marieraient la trame héritée d’Aris Konstandinidis, un moderniste proche de Team X, et le sens du lieu de Dimitris Pikionis, l’auteur du projet de cheminement sur la colline des Muses d’Athènes. Leurs projets utilisent des structures en béton armé, de larges baies, des terrasses et les plus récents semblent avoir abandonné la trame orthogonale, illustrée par le musée de l’île de Chio, pour une géométrie complexe dont les angles aigus ne sont pas sans évoquer certains des premiers projets du Lusitanien Alvaro Siza. Il fallait dépasser le commentaire d’une œuvre particulière, ce fut sans doute l’historien et critique britannique, professeur à l’université Columbia de New York, Kenneth Frampton qui le fit avec l’audience la plus large. En 1983, il publia Towards a Critical Regionalism: Six points for an Architecture of Resistance. Dans ce texte Frampton défend une approche critique qui adopterait une attitude de résistance prenant «ses distances aussi bien par rapport à l’attitude des Lumières et à son mythe du Progrès que par rapport à tout désir irréaliste (et réactionnaire) de revenir à des

formes architectoniques de l’ère préindustrielle5.» Il précise alors le moyen de construire cette résistance dans le travail de projet: «Le propos fondamental du Régionalisme Critique est d’amortir l’impact de la civilisation universelle au moyen d’éléments empruntés indirectement aux particularités propres à chaque lieu.» Peut-être, donne-t-il à ces «éléments empruntés indirectement» un contenu relativement clair lorsque ayant proposé la notion de «forme-lieu» –la notion est issue d’un commentaire du discours d’Heidegger–, Frampton en propose quelques exemples comme «le bloc d’immeubles» mais aussi «la galerie, l’atrium, l’avant-cour, le labyrinthe, etc.» Même si, regrette-t-il, ces formes ont servi à structurer grands ensembles et espaces commerciaux, leur potentiel de résistance ne devrait pas être négligé. À la traduction française de son Histoire critique de l’architecture moderne fut ajouté un «post-scriptum 1983» qui, au terme d’une dissertation sur quatre tendances nommées: néoproductivisme, néo-rationalisme, structuralisme et populisme, fit la promotion du régionalisme critique. Frampton y salue les inventeurs de la notion, Tzonis et Lefaivre, dont il résume l’article d’Architecture in Greece6. Quelques belles formules retiennent l’attention, bien que leur pertinence soit difficile à apprécier, comme: «Le régionalisme critique fleurit sporadiquement dans ces fissures culturelles qui s’éloignent elles-mêmes de manière inattendue de la civilisation universelle.» Mais l’effet principal reste cependant l’étiquetage stylistique de diverses œuvres. Frampton aurait abandonné ce régionalisme qu’il avait pourtant promu avec un réel succès, dès la fin de l’année 1985, ou au tout début de 1986, comme il l’aurait confié à Pierre-Alain Croset, alors assistant du directeur de Casabella7. Dans le second des deux courts chapitres du Grand Atlas de l’architecture mondiale de 1988 consacré à

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L’architecture moderne tardive, il lui substitue le «sujet topographique», qu’il oppose à «l’attitude de la table rase et la préférence surannée pour l’objet isolé8». Avant de définir cette nouvelle notion, Frampton s’arrête sur l’objet tectonique, définissant «la tectonique [comme] une poétique de la construction» produisant un «effet d’atemporalité» qui se manifesterait, par exemple, dans les œuvres de Louis I. Kahn, comme le Kimbell Museum de Fort Worth où la technique du béton précontraint fusionne avec une forme ancienne voire antique, la voûte en berceau. Affirmant que les dimensions tectonique et topographique peuvent être considérées comme «deux approches liées d’une architecture critique plutôt que comme deux idéologies opposées», Frampton estime que «l’approche topographique n’interdit aucunement le contrôle total de la forme tectonique; les deux approches peuvent même être considérées, en de nombreux points comme complémentaires.» Il peut alors conclure: «On peut dire qu’elles fondent la poétique d’un double discours architectural sur deux matrices irréductibles d’invention et de signification: sur le discours de la construction d’une part, et sur celui de la configuration du site et de son environnement ambiant de l’autre.» En fait, cette nouvelle proposition ne sort pas de la contradiction qui fonde le régionalisme qu’il soit critique ou traditionaliste. Elle a cependant l’avantage d’abandonner un mot qui fait reposer les valeurs de l’esthétique architecturale sur les ambiguïtés d’une délimitation territoriale souvent enjeu de revendications variées ou sur une tradition dont les sources seraient ethniques. Rejetant «l’architecture populiste et pseudo-vernaculaire» européenne comme le «néomonumentalisme» nord-américain, qualifiés d’idéologiques, «la tendance topographique en architecture [insisterait] sur le rôle du site dans la création de bâtiments», mais

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ajoute Frampton, «ces derniers sont alors conçus en tenant compte non seulement de la configuration du terrain et du climat, mais aussi des matériaux et des modes de construction locaux». Ce dernier qualificatif ne manque pas de faire revenir dans la démarche architecturale une dimension territoriale qui excède le site du bâtiment au sens le plus étroit, une dimension que l’abandon de la notion de régionalisme semblait avoir chassé. Il ne faut pas oublier que matériaux et modes de construction sont des items doctrinaux traditionnellement invoqués par les régionalistes traditionalistes. Symptomatique des glissements d’une problématique à l’autre est la citation de l’église de Bagsværd de Jørn Utzon qui, après avoir illustré les chapitres et articles régionalistes critiques, réapparaît pour concrétiser l’approche topographique sans que le discours la commentant ne varie : elle évoquerait toujours un bâtiment agricole plutôt qu’un édifice ecclésiastique et la voûte en béton de sa nef devrait être «lue» comme un couvrement gothique bien qu’elle ne soit pas nervée ou comme celui d’une pagode bien qu’elle ne soit pas de plan centré9. À ce cocktail, sa dernière occurrence ajoute la référence à l’Unity Temple d’Oak Park de Frank Lloyd Wright, justifiée par l’existence d’un jour haut oblong sur la façade principale de l’édifice d’Utzon, jour qui est cependant continu et non scandé par de forts piliers comme celui dessiné par Wright. Quant au béton, qu’il soit coulé en place pour la «cascade des voûtes blanches10» de la nef ou préfabriqué pour les panneaux barlongs des façades, en quoi est-il un matériau local? Les autres œuvres illustrant cet article semblent être les produits de démarches originales individuelles plutôt que ceux d’une même ligne ou tendance11. Parce qu’ils auraient eu «un rôle essentiel dans l’approche topographique», les architectes

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tessinois sont tous cités, de Dolf Schnebli à Mario Botta sans oublier ni Aurelio Galfetti, ni Luigi Snozzi. La Siedlung Halen de l’Atelier 5 pourtant bernoise est même naturalisée tessinoise12. Il est vrai que cet ensemble d’habitations est une démonstration spectaculaire de l’adaptation à un terrain en pente dans cette filiation ouverte par les projets Roq et Rob de Le Corbusier. En revanche, parmi les Tessinois, Frampton oublie Livio Vacchini. À moins qu’il ne s’agisse d’un rejet?

QUESTIONS DE SITE, QUESTIONS DE STYLE? La question du site n’est pas une idée neuve pour la problématique architecturale: il ne faut pas oublier que le premier traité moderne d’architecture, le De Re Aedificatoria, L’Art d’édifier, écrit par Leon Battista Alberti au XVe siècle, parmi les six parties qui y divisent l’édification, cite d’abord « la région» et «l’aire» suivies par «la partition, le mur, le toit, l’ouverture13.» Les notions de région et d’aire sont définies relativement clairement: «»Région» signifiera pour nous l’étendue et la physionomie de la contrée environnant le lieu où l’on doit édifier; l’aire en sera une partie. L’»aire» sera un espace précis et délimité, qui devra être entouré de murs pour l’utilité de son usage. Mais ce terme d’»aire» viendra aussi à signifier, en quelque endroit de l’édifice qu’il se trouve l’espace que nous foulons sous nos pieds lorsque nous marchons.» L’aire est donc soit le terrain, au sens le plus précis, «un espace de la région que l’on délimite et circonscrit pour y implanter un édifice14», ou le sol. Quant à la notion de région, elle serait géographique, c’est-à-dire orographique et climatique, mais aussi magique. Si Alberti recommande de choisir pour l’implantation d’un édifice «la région la meilleure de toutes» quant à «l’intensité et la nature de l’ensoleillement», «modérément humide et tempérée», desservie par


des «accès nombreux et variés», «ni trop bas ni dans une dépression mais sur une hauteur avec une véritable vue et jouissant d’un air très vif, continuellement agitée par quelque brise», elle doit aussi échapper à certains «inconvénients occultes», à «l’influence de démons tantôt propices, tantôt hostiles», qui hantent certains lieux, selon Platon lui-même. La prise en compte du site, si ce n’est son invention, une situation idéale que suppose Alberti, est donc dès l’origine un élément important de la démarche architecturale qui souvent détermine le projet. Andrea Palladio n’expliqua-t-il pas son choix de créer un portique sur chacune des quatre façades de la villa Rotonda de Vicence par les qualités du «théâtre» du paysage environnant offert par son implantation au sommet d’une «colline d’accès facile»: «Tellement qu’étant ainsi avantagée de tous les côtés par de très belles vues, les unes bornées, d’autres plus lointaines et d’autres encore à perte de vue, on lui a donné des loges sur les quatre faces15». On citera encore Le Corbusier choisissant d’implanter le couvent de la Tourette en haut de la pente du terrain dont il disposait pour en déduire un projet très original: ses parties hautes horizontales, deux étages de cellules, couronnés par une terrasse, sont alors portés par des pilotis dont les hauteurs varient pour s’adapter au profil du terrain tout comme le nombre des étages dévolus aux diverses salles d’étude et pièces de service situées sous les cellules, nombre qui passe de un à trois du haut au bas de la pente16. Entre le site et l’œuvre se créent des échanges qui intéressent la «région et l’aire», avec le sens qu’Alberti donne à ces deux notions, comme dans les deux cas évoqués où les qualités paysagères et orographiques du site déterminent des choix formels primordiaux: le plan centré ou la composition verticale. L’architecture régionaliste a ajouté à ce dialogue entre l’œuvre et le site des critères que l’on peut qualifier

d’externes au noyau le plus spécifique du projet architectural, des critères ethniques et politiques qui entrent alors dans la démarche via une notion qui outrepasse pour une part son noyau le plus spécifique: la notion de style. Mais, même s’il est le plus souvent commandé par ce genre de critères exogènes, le régionalisme traditionaliste s’est fondé sur l’imitation des bâtisses paysannes locales, une démarche spécifique de la discipline architecturale. Quant au régionalisme critique qui oppose à la civilisation mondiale la culture locale, il mobilise des critères pour le moins ambigus: ils peuvent relever du domaine de la construction ou de l’histoire du lieu, son «idiosyncrasie», de son climat ou, plus simplement, des biographies intellectuelles de ses protagonistes supposés mais l’évocation des cultures locales n’a pas toujours un contenu aussi innocent, elle peut reposer sur une idéologie ethnique voire nationale ou raciale, ce qui arrive parfois dans le discours architectural. L’auteur des trois volumes du très célèbre Murs et toits pour les pays de chez nous, Charles Letrosne, n’hésitait pas évoquer la psychologie des autochtones dans sa définition des styles régionaux. Ainsi «la mairie normande révèle le caractère propre de la race et ses aptitudes secrètes. Population active, d’esprit souple, vouée à la culture et au négoce, les Normands ont réuni la maison de ville à un marché couvert». En fait, ce projet exploite un type traditionnel dont l’extension ne se limite ni à la Normandie ni à la France : une maison communale dont la grande salle s’élève au premier étage sur un portique qui abrite les éventaires les jours de marché. Le plus souvent, les intuitions psychologiques de Letrosne déterminent le caractère de l’édifice. Dans les régions du Nord, la gendarmerie offrirait «un caractère de bonhomie, d’aimable réconfort qui convient aux mœurs familières des populations» car «le gendarme n’apparaît plus comme le sévère

représentant des règlements inflexibles, mais comme le gardien d’un ordre aisé à maintenir» tandis qu’en Savoie, dans une contrée «rude et fruste», il en irait tout autrement: «La surveillance des frontières, la répression de la contrebande donnent […] aux représentants de la loi une force morale et une hauteur de caractère qui communiquent à ces services une sévérité toute spéciale», et la gendarmerie «semble fournir par son aspect imposant une image exacte de la force et de la stabilité du régime». En revanche, dans la région voisine du Dauphiné, «la petite caserne communale abandonne tout aspect sévère et se teinte d’un réalisme poétique17.» Kenneth Frampton est plus prudent qui ne fait que citer les nationalités petites ou grandes des héros du régionalisme critique qui forment une suite de personnalités individuelles d’une irréductible diversité même si quelques groupes émergent comme les membres du «mouvement régionaliste catalan», «l’École Bay Area» ou Bay Region californienne, dont Peter Blake pensait que les affidés se recrutaient dans tous les États-Unis et puis les Tessinois voire les Grecs car, outre les Andonakakis, Frampton cite Aris Konstandinidis et Dimitri Pikionis, ce qui compose pour le moins un trio18. Mais le recours au terme régionalisme n’est-il pas lourd d’une certaine ambiguïté qui autorise les glissements voire les dérapages, des individus et des écoles aux nationalités, et qui suppose aux caractéristiques architecturales des raisons ethniques ou même raciales, si on peut recourir à ce dernier terme? Récemment, des villes se sont inventé une identité en faisant bâtir des édifices pour le moins originaux. Inauguré en 1997, le musée Guggenheim de Bilbao a créé un produit identitaire si particulier qu’il lui a donné son nom: on parle d’un «Effet Guggenheim». Cet objet bâti non identifié, que l’on pourrait désigner par le sigle OBNI, a donné à

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une ville basque en déshérence, victime de la désindustrialisation, une nouvelle image: il en a fait un haut lieu du tourisme culturel. Et, paradoxalement, Frank O. Gehry a conçu une sorte d’architecturesculpture sans référence aucune à l’architecture locale qu’elle soit basque ou industrielle. Malgré quelques fragments à l’aspect le plus commun, alignant des baies oblongues et barlongues dans des surfaces murales rectangulaires, les espaces internes comme la couverture en titane se tordent dans d’indescriptibles non-formes. Il n’est pas jusqu’à la structure de poutres et poutrelles métalliques qui éclôt parfois en bouquets énigmatiques qui défient autant la description que la raison. Il faut dire que l’édifice n’a pu être conçu, à partir d’un travail de maquettiste, que grâce à l’utilisation d’un logiciel jusqu’alors réservé à l’aéronautique, le logiciel Catia de Dassault Système. Comment qualifier le style de cet OBNI?: est-ce une architecture déconstructiviste? néobaroque? n’est elle pas plutôt computationnelle? L’identité nouvelle offerte à Bilbao procède de son originalité, de son aspect surprenant. Monument sans mémoire dédié à une mémoire sans passé ne relève-t-il pas du discours publicitaire? Avec le Guggenheim de Bilbao, Gehry a promu un nouveau type de musée d’art contemporain qui a tenté des villes en quête de publicité. Ouvert en août 2010, le centre Pompidou de Metz a vu Shigeru Ban abandonner un registre formel souvent rationnel voire économique pour les délices d’une volumétrie sculpturale médiatiquement beaucoup plus efficace. La couverture de polytétrafluoréthylène portée par les 16 000 pièces d’une charpente réticulée y affecterait selon l’architecte la forme d’un chapeau chinois. Mais le couvre-chef est cabossé et perforé. Il abrite un espace interne incertain traversé par les trois pièces d’un mikado géant, trois galeries de 80 mètres de longueur

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pour une section de 7 par 15 mètres, formant un éventail orienté dans trois directions différentes, à quoi s’ajoute verticalement le pylône métallique de la tour des ascenseurs. Le projet lorrain comme son modèle biscaien ne purent être dessinés, calculés et construits qu’à l’aide d’une méthodologie computationnelle. Comme les volumes de Bilbao ne purent naître sans Catia, la charpente de Metz n’a pu être mise au point et fabriquée sans le logiciel de modélisation informatique Rhino. Son dimensionnement a nécessité «l’étude d’un modèle de structure composé de 50 000 barres sous l’action de 200 cas de charge» et sa fabrication a exigé l’emploi de machines à commande numérique. Là encore, dans une logique publicitaire, l’identité naît d’une originalité sans mémoire. Rome, la ville éternelle, s’est offerte elle aussi un OBNI. La très célèbre Zaha Hadid a donné au MAXXI, le Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo, la forme d’un gigantesque nœud de béton armé dont les porte-à-faux semblent défier toute logique constructive. Il est vrai que l’enjeu culturel était considérable. Ne fallait-il pas défier des siècles et des siècles d’une tradition ancrée dans la tradition classique qu’elle soit antique, renaissante ou baroque, d’autant plus qu’à deux pas le Palazzettto dello sporte de Pier-Luigi Nervi affirme tranquillement sa rationalité sous sa coupole benoîtement circulaire, portée par une couronne régulière de trente-six chevalets en Y, en digne héritier du Panthéon d’Hadrien ? Avec le MAXXI, la ville éternelle a-t-elle gagné un nouvel avenir ? A-t-elle acquis une nouvelle identité?

L’IDENTITÉ, UN EFFET PARADOXAL On ne peut douter du pouvoir des édifices à créer l’identité de lieux aussi variés que des villes, plus ou moins peuplées, ou des régions, plus ou moins étendues. Quelques exemples le prouveraient: Athènes et

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les temples de son Acropole, Versailles et ses palais, Manhattan et ses gratte-ciel mais aussi les Alpes et leurs chalets, la Normandie et ses manoirs à colombages, le NordCameroun et ses cases obus,… et l’on pourrait continuer sans fin ce florilège. Habitations ou monuments, il semblerait donc qu’entre objets construits et villes ou régions se soient créés des liens qui seraient selon toute apparence naturels. Mais ne doit-on pas distinguer différents types de relations déterminés par différents modes de production apparaissant à différentes époques de l’histoire de la construction? Si les inventions extravagantes de l’architecture computationnelle ont pu spontanément créer des ferments identitaires nouveaux, il n’en fut pas toujours de même. Les processus associant constructions et territoires ont connus des vitesses plus lentes et des maturations plus longues. Probablement à partir du Néolithique, dans des contrées relativement isolées, des peuples ont construit des types de bâtiments particuliers, caractérisés par leurs matériaux, leurs modes de construction et leurs formes distributives et décoratives, même s’ils circulaient parfois hors des frontières qui les avaient vus naître au gré des migrations, des conquêtes et des emprunts. Quand la production est locale, l’identité créée est innée et indigène. Ces productions sont relativement variées bien qu’elles ne soient pas de même nature que la langue car ce qui lie besoins et solutions construites ne peut être assimilé au signe linguistique, la relation entre les uns et les autres n’est pas arbitraire comme elle l’est entre signifiant et signifié linguistique car elle met en jeu des inventions techniques avec leur suite d’essais et d’erreurs, d’abandons et de réussites, dans une relative logique technique. Si l’identité se nourrit des formes matérielles des constructions, elle s’appuie aussi sur leurs valeurs symboliques car, du


plus modeste abri au monument le plus sacré, les bâtiments sont édifiés pour abriter les hommes mais aussi pour leur édification dans le respect des valeurs de la famille, du clan, de la tribu, de l’ethnie ou de la nation: édifices, ils procèdent de l’édification –construction– et participent à l’édification –idéologie. On pourrait dire que l’édifice est par nature un abri construit identitaire, plus justement, on devrait dire qui participe de l’identité du peuple qui l’a édifié et du territoire sur lequel il est édifié. Il n’en va pas de même avec l’architecture. Pour écrire cela, il est nécessaire de réserver la notion d’architecture aux pratiques et aux savoirs qui naissent au XVe siècle en Italie et au siècle suivant en Occident avant de se répandre sur le reste du monde. Elle est fondée sur une double artialisation, celle des édifices antiques, artialisation in visu, et celle des édifices médiévaux, artialisation in aedificatio. Cette double artialisation instaure une rupture dans la production bâtie. Si, comme cela est proposé ici, la notion d’architecture est réservée aux œuvres qui en sont issues, elle peut alors être désignée par une notion spécifique, celle d’architecturation. Parce que l’artialisation in visu suppose une analyse minimale des édifices antiques, elle sera appelée architecturation analytique. Parce que les formes architecturale nées de cette analyse sont fusionnées aux types médiévaux, l’artialisation in aedificatio sera appelée architecturation synthétique. Un exemple éclairera ces définitions. Des restitutions des ruines des théâtres et amphithéâtres de la Rome impériale, l’architecturation analytique a extrait une forme architecturale, la superposition des trois ordres canoniques –dorique, ionique et corinthien– que l’architecturation synthétique a fusionné au palais urbain médiéval pour donner un nouveau type de façade ordonnancée à trois niveaux. Une forme et un type qui ont conquis

le monde. Et la première de ces nouvelles façades, ce fut celle du palais de Giovanni di Paolo Rucellai, situé rue de la Vigna Nuova à Florence. Aux œuvres nées de la double architecturation est donc réservée la notion d’architecture. Pour ce qui précède, est utilisée la notion d’édification. Mais, cette notion doit aussi être envisagée dans son extension transhistorique, audelà du trecento, car une architecture est le plus souvent un édifice et les valeurs symboliques qu’il porte ne sont pas annulées par la double architecturation. En fait, elle y ajoute des valeurs spécifiquement architecturales. Les édifices «ont longtemps été, avant de devenir des objets plastiques, des cadres fonctionnels ou des structures d’accueil que les exigences liturgiques, administratives, juridiques, agonistiques définissaient en termes contraignants19». Dans l’édification, la démarche du concepteur de l’édifice privilégie alors l’imitation dans le respect des types, gage de l’adéquation aux usages comme de l’efficace symbolique alors que, avec l’architecturation synthétique, la fusion de formes étrangères l’une à l’autre et le caractère schizoïde de la démarche de conception qui s’en déduit, ne peuvent que stimuler l’inventivité des créateurs. Alors que l’invention relève dans l’édification d’un processus long et le plus souvent anonyme où l’auteur ne semble pas être un individu mais un collectif et ne remet en cause l’imitation que marginalement, avec l’architecture, dans le jeu entre invention et imitation, c’est la première qui prend le pas sur la seconde et provoque le développement de ce que la Renaissance a nommé le disegno, un terme qui, selon André Chastel, «désigne à la fois le dessin et le projet (il faudrait pouvoir écrire dessein)», précise-t-il20. Que devient alors l’identité?

Malgré un développement qui s’est avéré universel, l’architecture s’est fondée à l’origine sur la double architecturation d’édifices qui par nature avaient une dimension identitaire, comme les édifices romains puis grecs, avant que la tradition classique ne soit concurrencée par d’autres traditions se référant aux édifices médiévaux puis aux bâtisses paysannes et aux bâtiments industriels21. Tant que l’architecturation synthétique a fusionné références classiques et constructions locales sont nées des architectures qui ont créé de nouvelles identités: il en fut ainsi des châteaux ligériens du XVIe siècle comme Azay-le-Rideau où, son bâtisseur, le sieur Gilles Berthelot, grand bourgeois, notaire et secrétaire du roi Louis XII, pour affirmer sa châtellerie trop récente, fit fusionner la nouvelle mode architecturale importée d’Italie aux formes issues de la construction militaire médiévale, ce que firent aussi Florimond Robertet à Bury ou François Ier lui-même à Chambord. Comme les autres châteaux leurs voisins, Azay, Bury et Chambord ont contribué à créer l’identité de la région du Val de Loire. L’influence gothique a longtemps subsisté dans le dessin des chapelles castrales ou dans la persistance de la plate-forme fossoyée que l’on retrouve encore dans les châteaux du XVIIe siècle comme Balleroy de François Mansart ou Vaux-le-Vicomte de Louis Le Vau. Autre architecture à avoir concouru à l’émergence de l’identité nationale, le classicisme à la française est lui aussi né d’un processus semblable. À propos de l’aile du Louvre confiée par François Ier à Pierre Lescot en 1546, une œuvre inaugurale, l’historien Jean-Marie Pérouse de Montclos a pu parler de «gallicismes»22. Si la composition en cinq parties à trois avant-corps procède du disegno, l’invention de la fausse-galerie comme celle du toit brisé fusionnent aux références italiennes classiques des éléments

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dont les origines sont gothiques. La fausse-galerie assemble dans un même plan l’arcade en plein-cintre et les hautes croisées à la française ouvertes alors entre deux alettes. Avec ce motif, les galeries des palazzi ont été acclimatés à la lumière francilienne. Quant au brisis du toit brisé qui sera bientôt baptisé à la Mansart, il crée un couronnement horizontal semblable à celui des exemples italiens sans que soit pour autant abandonnée la tradition française des hauts combles. Il est remarquable que les styles qui eurent la plus grande expansion internationale enfantèrent des versions nationales voire régionales identitaires. C’est ce qui advint du baroque et du néo-classicisme. S’il faut hasarder une hypothèse sur les origines du baroque en accord avec la définition de l’architecture donnée dans ce texte, on pourrait citer Wilhelm Worringer qui notait: «Malgré des moyens d’expression non gothiques, le caractère gothique du baroque est manifeste23.» Le baroque, ce serait donc un «gothique caché», la fusion du gothique et du classique. Quant à sa valeur identitaire elle ne manque pas de complexité: comme le gothique, selon Worringer, elle serait germanique, les Germains étant «la condition sine qua non du gothique» –bien que le domaine royal puisse revendiquer l’invention du style ogival, l’opus francigenum– et, en conséquence, du baroque, ce gothique caché, mais rien ne s’oppose à ce qu’elle soit italienne, comme le suggèrerait la paternité de Michel Ange, si l’on en croit Heinrich Wölfflin24. En revanche ce mouvement international a produit des manifestations qui ont créé et témoignent encore de l’identité de territoires relativement précis comme le rococo bavarois ou les baroques d’Amérique latine qu’ils soient churrigueresques ou borrominesques25 et dont les ornements marient parfois au vocabulaire savant d’origine

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européenne des accents voire des motifs indigènes en particulier dans les fondations jésuites. Quant au néo-classicisme? De 1754 à 1756, l’architecte français Julien DavidLeroy, le Grand Prix de Rome de 1750, dessine et relève les temples d’Athènes et, dès 1758, il publie Les Ruines des plus beaux monuments de la Grèce. Et l’Europe va découvrir les ordres grecs, le dorique sans base du Parthénon et les volutes en cornes de bélier de l’ionique de l’Érechthéion. Des architectures nationales vont s’en inspirer dans les pays de l’Est comme dans les pays nordiques mais aussi aux ÉtatsUnis d’Amérique. Une fois de plus, une esthétique à l’expansion internationale crée des identités locales et, à partir d’une démarche, la double architecturation, dont les ambitions sont universelles et ce, d’autant plus facilement, que dans la première moitié du XIXe siècle les besoins en nouveaux équipements n’ont jamais été aussi importants : monuments commémoratifs, théâtres, bourses, palais des parlements, ministères, collèges et autres bâtiments universitaires. Bien sûr, l’Antiquité romaine est venue secourir l’Antiquité grecque, couvrant amphithéâtres et grandes salles d’assemblées de ses coupoles ou demi-coupoles à caissons fleuronnés comme à l’École de Chirurgie de Jacques Gondoin à Paris. Parmi d’autres, on pourrait citer la Neue Wache ou l’Altes Museum de Karl-Friedrich Schinkel à Berlin, le Walhalla de Leo von Klenze près de Ratisbonne, la Bourse de Thomas de Thomon à Saint-Pétersbourg, le Vieux Palais de Friedrich von Gartner à Athènes, le Musée Thorwaldsen de Michel Gottlieb Bindesbøll à Copenhague, le British Museum de Robert Smirke à Londres ou l’Université de Virginie de Thomas Jefferson à Charlottesville26, des bâtiments qui témoignent de cette étatisation voire de ces nationalisations du néo-classicisme.

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Les prétentions de l’Art nouveau qui voulut mettre fin à l’éclectisme du XIXe siècle furent universelles et pourtant, ne fut-il pas créateur d’identités? En 1999, fut créé un réseau rassemblant les villes européennes qui revendiquent un patrimoine art nouveau important: Alesund en Norvège, Helsinki en Finlande, Riga en Lettonie, Barcelone, Terrassa et Reus en Espagne, Bruxelles en Belgique, Budapest en Hongrie, Glasgow en Écosse, Ljubljana en Slovénie, Varèse en Italie, Vienne en Autriche et Nancy en France. Chacune de ces villes, n’at-elle pas donné une version particulière de ce style qui est appelé modern style, Jugendstil, Liberty ou Floreale, etc.? Il est vrai que le style facilitait les écritures les plus individuelles et les œuvres d’Eliel Saarinen, Antoni Gaudi, Victor Horta, Ödon Lechner, Charles Rennie Mackintosh, Max Fabini, Giuseppe Sommaruga, Otto Wagner ou Émile André, parmi d’autres, ont contribué à différencier l’expression du nouveau style qui, malgré son caractère transnational, a donc contribué à construire l’identité des villes où il a éclos. Ce style est né d’un rejet de la tradition gréco-romaine et de l’arrivée d’une nouvelle tradition prônant un retour au gothique27. Les théoriciens de l’Art nouveau ne se réclamèrent-ils pas d’Eugène Viollet-le-Duc? Ils se firent ses élèves, de l’analyse rationnelle des structures des édifices religieux des dix volumes de son célèbre Dictionnaire raisonné de l’architecture française des XIe au XVIe siècles et des deux volumes de ses Entretiens sur l’architecture au fonctionnalisme pittoresque de la belle villa d’Histoire d’une maison ou de l’hôtel particulier du dix-septième entretien28. Il n’est pas jusqu’au naturalisme art nouveau qui n’ait trouvé à se nourrir dans les écrits du grand médiéviste. Sur près de quarante pages, le cinquième tome du Dictionnaire propose une longue notice consacrée à la flore: on y montre les artistes médiévaux


trouvant dans la «flore française» les sources d’un nouveau décor. Et, de la flore nationale aux usages provinciaux, les recommandations de Viollet-le-Duc ne sont pas insensibles à la question identitaire. Son discours ne mêlait-il pas progrès technique et référence aux cultures provinciales? Il écrivit: «S’il est nécessaire que les architectes se familiarisent promptement en France avec les modes de construction que permettent les progrès de l’industrie, il est un autre point qu’il ne faudrait pas négliger: c’est le judicieux emploi de ces moyens en raison du climat et des usages provinciaux29.» Et il ne faut pas oublier que sans s’en réclamer, l’Art nouveau a entretenu avec le baroque des relations pour le moins compromettantes comme le montre l’étude des œuvres de l’École de Nancy30. Par ailleurs le XVIIIe siècle français, pour des raisons sans doute futiles, a vu se développer une mode qui a introduit dans les grands parcs aristocratiques des bâtisses imitées des chaumières normandes. Ce qui n’était pas encore identitaire –ni Chantilly, ni Versailles ne sont en Normandie– peut cependant être considéré comme les prémices d’une future récolte de références régionalisées et toujours paysannes, celles du régionalisme traditionaliste31.

IDENTITÉ ET DOUBLE ARCHITECTURATION L’architecture régionaliste a renoncé au corpus des grands édifices grécoromains pour celui des fermes et chaumières paysannes qui semblent avoir jailli naturellement des sols des régions où elles s’élèvent et, bien sûr, être bâties avec les matériaux du cru et être adaptées aux climats locaux voire aux caractères et aux tempéraments de leurs occupants. Les enseignements nés de ce corpus sont alors investis dans la construction de villas, d’immeubles ou d’édifices publics comme des mairies, des écoles ou encore

d’édifices commerciaux, comme des hôtels, des casinos, etc… Le principe de la différenciation régionale commanda des études plus ou moins développées qu’ouvrirent les soixante-huit monographies de l’Enquête sur les conditions de l’habitation en France. Les maisons types dirigée par Alfred de Foville et publié en 1894 et 1899 puis, en 1912, les quatre-vingt-dix habitations dessinées par l’architecte Georges Wybo pour le recueil intitulé Les Maisons des champs au pays de France dont les notices furent rédigées par l’écrivain Jean de Bonnefon32. Et les études se multiplièrent, parfois il suffisait d’un ou deux exemples par région comme dans Vieilles Maisons du terroir de Joseph Stany-Gauthier dont les dixneuf chapitres couvrent tout le territoire national33. Les éléments des bâtisses locales doivent alors être adaptés aux nouvelles volumétries mais aussi réalisés dans des matériaux répondant à des besoins de solidité et de confort nouveaux. C’est ainsi que le colombage des manoirs du pays d’Auge disparut et que lui fut substituée une image qui lui ressemblait, d’abord réalisée en planches clouées dans les riches villas des plages à la mode puis dessinée par une surépaisseur de l’enduit peinte en brun dans des réalisations plus économiques. Le même processus fit de la ferme labourdine le modèle des maisons de style néo-basque qui pouvaient s’enrichir d’une porte cintrée et d’un oculus empruntés aux bâtisses voisines de la Navarre sans que cela ne choque Louis Colas, éminent folkloriste et professeur au lycée de Bayonne34. L’architecte Henri Godbarge pouvait regretter: «Évidemment, le faux pan-de-bois, c’est le point faible de la nouvelle formule régionaliste inspirée de l’ancienne métairie du Labourd, dont les pans-de-bois étaient en chêne. Mais est-ce la faute des artistes créateurs si les crédits mis à leur

disposition ne permettent pas l’emploi de matériaux résistants35». C’est encore la même causalité qui remplace le chaume des habitations bretonnes par des ardoises d’Angers ou, comme le revendiquait l’architecte de Megève, HenryJacques Le Même, les toitures de schiste des chalets savoyards par des toits de tôle ondulée, passée au goudron, pour respecter la couleur locale. L’architecturation analytique doit se plier aux raisons de l’architecturation synthétique. Le bouleversement typologique, c’est-àdire le passage des types de l’habitat paysan aux types des résidences bourgeoises ou à ceux des programmes publics et commerciaux, entraîne une adaptation des éléments originels qui les réduit à des images qui n’ont plus qu’une valeur décorative ou leur substitue des équivalents techniquement plus efficaces. Des régionalistes critiquèrent cette attitude. Charles Anthoniozun sculpteur savoyard, estimait que cette exploitation des motifs décoratifs détachés des vieilles bâtisses ne suffisait pas et, à l’image, il opposait la recherche de formes respectant le régime des proportions des modèles originels: «Il ne saurait suffire, en effet, pour construire une maison dans un style régional, de rassembler, –même avec piété,– des motifs locaux, curieux, pittoresques, et de les juxtaposer, et de les arranger, et de les ajuster tant bien que mal, très habilement peutêtre parfois, sur une carcasse dont les proportions et les rapports n’auraient pas été étudiés dans l’esprit du pays36». Il pensait que cette démarche faciliterait l’architecturation synthétique: «Au contraire, un cadre bien compris, un squelette bien bâti, dans les bonnes proportions et traditions locales, saura parfaitement recevoir sans disparate, et s’assimiler si l’on peut dire, des éléments nouveaux justifiés par des techniques nouvelles, et même peut-être encore des éléments d’origine étrangère.»

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Ce ne sont pas seulement les références paysannes, objets de l’architecturation analytique, que diffusent les publications régionalistes mais aussi les projets qui les actualisent, produits de l’architecturation synthétique, accompagnés de commentaires descriptifs ou critiques, plus ou moins approfondis. Parmi de nombreuses publications les diffusant, on peut citer La Vie à la Campagne ou Maisons pour Tous, deux revues dirigées par Albert Maumené, tout comme les recueils de la collection d’Art régional des éditions Massin qui mêlent références régionales et projets régionalistes. Outre ceux effectivement construits, le régionalisme a été illustré par de nombreux projets théoriques parfois expérimentaux mais le plus souvent destinés à promouvoir ses valeurs. Les plus célèbres sont sans doute ceux du traité en trois volumes signé par l’architecte Charles Letrosne, Murs et toits pour les pays de chez nous. Letrosne a dessiné, ou fait dessiner par deux collaborateurs, les principaux équipements des petites villes et villages dans différents styles régionaux: la mairie, l’école, la gendarmerie, le palais de justice, la salle des fêtes, la gare, la poste, la banque, la clinique, l’auberge et l’hôtel, mais aussi des fermes, des maisons rurales et des maisons d’artisans qui, en fait, sont des maisons ouvrières. Le lecteur époustouflé parcourt la France du Nord au Sud et de l’Est à l’Ouest. Son préfacier, le théoricien et le critique régionaliste en son temps le plus engagé, Léandre Vaillat a dénombré pas moins de vingt-quatre régions ou départements visités37. Les catalogues des entreprises produisant des maisons unifamiliales clés en main qu’elles soient effectivement régionales ou nationales ont prolongé jusqu’à nos jours ce corpus né de la double architecturation des bâtisses paysannes, parfois avec la complicité

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des administrations chargées de la réglementation urbanistique et architecturale38. Pourtant dès les années quarante, un coup qui aurait dû lui être fatal avait porté au régionalisme. Un architecte travaillant pour le Chantier 1425, un chantier d’études et de relevés des constructions rurales créé par la délégation à l’Équipement national du gouvernement de Vichy en 1941, dénonça l’illusion de la notion même de type régional. Son étude de l’architecture rurale de la BasseNormandie, à la croyance en un type unique, substitue une combinatoire complexe. Dans une même région ou province, il existe, selon Sennevat, des «Éléments d’architecture» nombreux et variés. Chaque élément couvre une superficie du territoire quelconque et spécifique. De leur juxtaposition naissent des ensembles architecturaux différents. « En fait, il existe un régionalisme, mais un régionalisme de l’élément […] Et nous nous apercevons alors qu’en chaque lieu il y a une unité différente de celle du lieu voisin, et que ce n’est plus une unité de composition régionaliste qui apparaît, mais une unité de composition locale. Pour résumer, nous avons […] un régionalisme de l’élément déterminant un localisme de l’unité39», conclue-t-il, renvoyant les architectes non plus à une région abstraite mais au terrain où se situe leur projet. Si le type régional est une illusion, la construction d’une identité régionale peut-elle être un objectif du projet architectural? La double architecturation peut-elle se fixer comme finalité la production identitaire? Deux projets de l’architecte tessinois Livio Vacchini montrent que le rapport entre une architecture et son site peut naître de démarches profondément différenciées. Cet architecte a construit deux maisons sur les pentes escarpées des vallées alpines, l’une, en 1984-1985, à Vogorno, un village de la haute vallée

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de la rivière Maggia, au bord d’une retenue d’eau et l’autre, en 19911992, pour lui-même, à Costa sur les pentes qui surplombent le lac et la ville de Locarno40. Elles interrogent toutes deux le rapport au paysage. La première semble s’être inspirée de l’architecture locale. La montagne tessinoise est semée de rustici, des cabanes de bergers additionnant, à rez-de-chaussée, une pièce pour les moutons ou les chèvres, close par des murs de pierre sèche et, à l’étage, un grenier pour le sarrasin aux parois bâties de troncs à peine équarris, posés à claire-voie pour assurer une bonne ventilation et couvert d’un toit à deux versants de pierres plates. C’est cette bâtisse rustique, quasi primitive qui est à la source de l’architecturation analytique. Mais il n’était pas question de l’adapter au programme d’une maison de week-end. Vacchini a eu recours à un procédé fort éloigné de l’adaptation, la citation. Le Corbusier l’avait déjà utilisé au Pavillon suisse de la Cité universitaire de Paris où un mur en meulière, appareillé en opus incertum à gros joints rubanés clôt le rez-de-chaussée et, hommage à ses semblables parisiens, ancre la barre moderniste perchée sur des pilotis de béton armé dans le sol francilien. La petite maison de Vogorno est chapeautée par deux toits de pierre. Ses façades sont en partie maçonnées de pierres apparentes. Les chambres sont situées à l’étage le plus bas et les pièces de séjour sous la toiture. Grâce à la forte pente, elles bénéficient d’un accès direct. La maison est formée par l’addition de trois modules de quatre mètres cinquante par cinq mètres quarante, mesures exactes d’un vieux rustico qui se trouvait sur le terrain et dont on n’a donc pas réemployé que les moellons. En fait, la maison est un parallélépipède de béton armé dont les murs sont doublés de pierre et dont la toiture-terrasse chargée de l’étanchéité et de l’isolation


thermique supporte deux petits toits de pierres plates qui ne sont que deux purs signes et qui ne peuvent prétendre la garantir contre les pluies et les neiges. L’architecturation synthétique a joué sur deux phénomènes concrets : d’une part, l’adoption des dimensions du modèle originel, d’autre part, l’emprunt de deux de ses éléments, le mur de pierre sèche et le toit du même matériau, sans que ni l’un ni l’autre ne soient modifiés en euxmêmes. Ce qui est transformé, ce sont les rapports de ces deux éléments à la structure globale de la maison où ils perdent leur valeur première pour être utilisés l’un, en tant que paroi extérieure d’un double mur, et, l’autre, doublé, pour former deux motifs de couronnement au rôle purement décoratif, accentuant l’ordonnance symétrique qui magnifie le petit édifice. La petite maison est une critique bâtie, de pierre et de béton, de ses voisines qui sont, soit des rustici aménagés, soit des pavillons neufs. Les premiers, anciennes étables et greniers, ont été adaptées à leur nouvelle fonction et, devenues des maisons de week-end, il a fallu les clore avec de vraies portes, de vraies fenêtres pour les rendre étanches à la pluie et au vent. Ils ont alors perdu leur monumentalité rustique. Quant aux pavillons, ils prétendent adapter le vocabulaire des rustici à leur grosse volumétrie. Leurs pentes de toit, leurs couleurs et leurs fenêtres barlongues ont rassuré l’administration, mais ils n’ont apporté dans le paysage alpin que leur platitude banlieusarde. Vacchini a rejeté les deux tactiques de l’adaptation, in situ dans le premier cas, in visu, dans le second, il leur a préféré la citation. Citation versus adaptation. Et vus de loin, les deux petits toits de pierre prennent des allures de frontons et la petite maison monumentalisée par sa symétrie, s’impose et enrichit de sa présence toute la vallée.

La maison de Costa n’a pas de telles préoccupations. C’est un prisme de béton presque entièrement vitré, seule la façade d’entrée est close. L’étage de soubassement est fiché dans le sol, découpé en oblique par la ligne de pente. La partie habitable se limite à un rez-de-chaussée surélevé, haut de deux mètres soixante-dix. Six piles de section rectangulaire de cent treize par cinquante-six centimètres portent la dalle de béton précontraint de cinquante-trois centimètres d’épaisseur percée longitudinalement par douze tubes d’acier. Sur les façades frontales, les trois piles sont écartées, deux à deux, de trois mètres quarante-quatre, alors que, sur chacune des façades latérales, la portée est de quinze mètres quarantehuit. Entre les deux plans du plafond et du plancher revêtu d’une résine d’un beau jaune vif s’offre un panorama stupéfiant: le lac de Locarno dans son écrin de montagnes. C’est dans cet espace que se déroulent les actes de la vie quotidienne. La maison est un belvédère habitable. Bien sûr, il faut parfois en tirer les rideaux accrochés à huit rails pour retrouver une intimité que l’immensité de la vue pourrait menacer, mais c’est sans doute plus une impression qu’une réalité. La pente du terrain très forte comme sa situation limitent les vues depuis l’environnement immédiat. C’est une maison à deux travées oblongues, un des types parmi les plus primitifs : une travée servie et une travée servante. L’architecturation analytique se fonde donc sur un type universel qui n’a rien à voir avec le territoire. Elle interroge la notion même de maison. La travée servie est entièrement libre. La partie la plus extrême, face au paysage, accueille table et fauteuils, celle plus proche de l’entrée, le lit. Quant à la travée servante, elle est cloisonnée. La salle de bains est entièrement fermée, la lumière y pénètre par une glace sans tain qui prend jour sur le couloir qui la longe. En prolongement, une cloison

en L reçoit les meubles de la cuisine et s’ouvre sur un coin repas. Il faut noter que la maison a renoncé à la dissymétrie propre au type, non dans la distribution intérieure, mais dans sa structure. Les deux travées ont la même largeur. Elles sont couvertes par un plancher précontraint. Cette précontrainte permet de franchir une portée de plus de quinze mètres. En fait c’est la question du mur qui est posée par cette petite maison. Il aurait été plus banal de porter ses planchers sur la plus petite dimension. Pour comprendre comment cette question se pose, il faut se souvenir d’une remarque de Kahn qui a écrit: «Une colonne signifie une poutre ; un mur signifie une multitude de poutres ou une dalle. Ce sont des choses différentes41.» À Costa, la question devient alors: comment supprimer la poutre pour poser tout simplement le couvrement sur le mur tout en ouvrant ce mur à la lumière? Un désir dont les deux termes sont un rien contradictoires. La technique de la précontrainte a permis de rigidifier suffisamment la dalle du toit-terrasse pour ôter une partie importante du mur. La maison de Costa est une critique de la maison de Vogorno. La question de l’idiome local n’y est tout simplement pas posée. Ni adaptation, ni citation. Le Corbusier a écrit en tête des «trois rappels à messieurs architectes» de Vers une Architecture une phrase que cette maison semble méditer: «L’architecture n’a rien à voir avec les «styles».» Pour la maison de Costa, la question posée par le rapport au site n’est pas une question stylistique. Une question s’impose: quelle est celle de ces deux maisons qui est la mieux adaptée à la montagne, celle dont les pierres ont été arrachées à la terre ou celle qui, dans le cadre de ses piles, transforme cette terre en un paysage, formidable catalyseur de son artialisation? Si l’on peut penser qu’il existe entre les édifices, produits dans le cadre de ce que ce texte nomme l’édification, et les territoires ou les ethnies une

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union naturelle qui, bien sûr, peut se voir perturbée par l’échange, l’exportation voire l’invasion, qu’elle soit subie ou infligée, en revanche, l’architecture, avec le sens restrictif et précis que ce texte lui donne, bouscule les frontières qu’elles soient territoriales ou temporelles. D’ailleurs l’acte fondateur de l’architecture n’est-il pas un voyage, le voyage de Filippo Brunelleschi, voyage dans l’espace, de Florence à Rome, et voyage dans le temps, du quattrocento à l’Antiquité ? Mais l’architecture ne rompt pas pour autant avec l’identité. Ne va-t-elle pas même accélérer son processus de production comme la diversité des chemins qui peuvent y mener. La double artialisation, architecturation analytique et architecturation synthétique, s’avère être un ferment identitaire efficace voire prolifique. Si l’architecturation analytique peut en général passer pour un processus destructeur de l’identité –sauf, bien évidemment, dans l’architecture du régionalisme qu’il soit traditionaliste ou critique– en important des références étrangères –par exemple romaines antiques dans la Florence médiévale–, en fusionnant les formes issues de ces références aux édifices typiques locaux, l’architecturation synthétique peut créer les conditions de l’éclosion d’une identité locale renouvelée, comme ce fut le cas avec la Renaissance ligérienne ou avec le classicisme à la française ou comme le montrent les deux projets de Vacchini pour les pentes tessinoises. Ce serait un beau paradoxe. En fait, pour l’architecture, la question identitaire n’est-elle pas seconde? C’est-à-dire un effet secondaire de la double architecturation. L’identité dans l’architecture relèverait de ce qui procède de l’édification, de ce qui fait que toute architecture est un édifice, c’est-à-dire un abri construit porteur de valeurs et de significations extraarchitecturales, une modalité non de sa bonne conception mais de sa bonne réception. Une démarche qui

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envisagerait de produire un édifice fonction d’une identité, dans une manière d’édification accélérée et volontaire, le pourrait-ell ? Un fonctionnalisme identitaire est-il possible42? La démarche architecturale qui, parce qu’elle interroge l’histoire de l’édification comme l’histoire de l’architecture, parce qu’elle essaye «d’établir un système de valeurs qui tiendrait compte des formes et solutions du passé» n’a-t-elle pas plus de chance «d’établir un contrôle sur [ce] concept […] dans le processus de création, que cela nous plaise ou non43»? >

NOTES 1 TEIGE Karel, «Le renouveau de l’architecture en Europe. 2. L’architecture en Tchécoslovaquie», Plans, octobre 1931, nº 8, p. 67-80. 2 GIEDION Sigfried, Architecture et vie collective, Paris, Denoël-Gonthier, 1980 [1re éd. allemande, 1956], 216 p., coll. «Bibliothèque Médiations» (p. 151). Le chapitre s’intitule clairement: «Pour un nouveau régionalisme», p. 139-153, et, d’après Giedion, s’appuie sur un article publié en février 1954 dans Architectural Record. 3 HITCHCOCK Henry-Russel et JOHNSON Philip, Le Style international, Marseille, Parenthèses, 2001 [1re éd. américaine, 1932], 173 p., coll. «Eupalinos». 4 TZONIS Alexandre et LEFAIVRE Liane, «Architecture contemporaine et expression régionale. De la trame au cheminement», Carré bleu. Feuille internationale d’architecture, 1982, nº 2, p. 1-17. 5 FRAMPTON Kenneth, Towards a Critical Regionalism: Six points for an Architecture of Resistance fut traduit en français dans la revue Critique, Paris, janvier-février 1987, nº 476477, p. 66-81. 6 FRAMPTON Kenneth, Histoire critique de l’architecture moderne, Paris, Philippe Sers, 1985 [éd. anglaise, 1980] (p. 284). La troisième partie «Évaluation critique et évolution

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contemporaine. 1925-1978» s’ouvre p. 215 et le «post-scriptum 1983», p. 276, la section «régionalisme critique» court p. 284-296. 7 On retrouvera cette information dans le chapitre Critique du régionalisme critique de mon essai Régionalisme, Paris, Éditions de La Villette, 2008, collection «Passage», p. 64-74. 8 FRAMPTON Kenneth, L’architecture moderne tardive: l’objet tectonique et L’architecture moderne tardive: le sujet topographique, in FLON Christine [dirigé par], Grand Atlas de l’architecture mondiale, Paris, Encyclopædia Universalis, 1988, p. 394-397. La notion de «tectonique» est déjà présente dans l’article de 1983. 9 Françoise Fromonot n’est-elle pas plus pertinente lorsqu’elle explique, dans Jørn Utzon et l’Opéra de Sydney, Paris, Gallimard, 1998, 236 p., coll. «Documents d’architecture», que l’église de Bagsværd «reprend d’une manière frappante la typologie de ces temples [bouddhistes chinois], qui alternent pavillons et cours sur leur axe majeur, à l’intérieur d’une enceinte faite de minces galeries de circulation.» Voir les pages qui lui sont consacrées: p. 210-216. 10 L’expression est de Françoise Fromonot (ibid.). La source de ce voûtement serait plus poétique que la référence au gothique ou à la pagode: «un souvenir d’Hawaii […]: l’observation de nuages roulés par le vent au-dessus de la mer». 11 Les œuvres illustrant l’article sont la banque à Oliviera de Azemeis et la maison Beires de Siza, le musée de Merida de Moneo, la maison Koshino et l’immeuble Rokko de Ando, le cimetière Brion de Scarpa et les architectures de Snozzi à Monte Carasso. 12 Quatre des membres de l’Atelier 5 ne semblent pas être tessinois si le cinquième l’est: Alfredo Pini, natif de Biasca. 13 ALBERTI Leon Battista, L’Art d’édifier [Texte traduit du latin, présenté et annoté par Pierre Caye et Françoise Choay], Paris, Éditions du Seuil, 2004 [1re éd. posthume,


1485], coll. «Sources du savoir». Voir le Livre I, chapitre 2. 14 Ibid., Livre I, chapitre 7. 15 PALLADIO Andrea (1508-1580), Les Quatre Livres de l’architecture, Paris, Arthaud, 1980 [1re éd. italienne, 1570], coll. «Architectures», Livre deuxième, chapitre III. 16 LE CORBUSIER ET SON ATELIER RUE DE SEVRES 35, Œuvre complète 19521957 publiée par W. Boesiger, Zurich, Girsberger, 1957, p. 42-49 et le volume suivant, 1957-1965, p. 32-53, 1965. Voir aussi: FERRO Sergio et alii, Le Corbusier. Le couvent de la Tourette, Marseille, Parenthèses, 1987. 17 Ces quelques réflexions sont tirées de mon étude L’Architecture régionaliste. France 1890-1950, Paris, Éditions Norma, 1994. Les citations de Letrosne: Murs et toits pour les pays de chez nous, Paris, Dan Niestlé, tome I, 1923, tome II, 1924, tome III, 1926. Voir les premier et troisième chapitres du tome I. 18 FRAMPTON Kenneth, le chapitre Le régionalisme critique de L’Architecture moderne. Une histoire critique, citée note 6. BLAKE Peter, «Les architectes de la jeune génération aux États-Unis», L’Architecture d’aujourd’hui, décembre 1953, nº 50-51, p. 86-90. 19 GROS Pierre, Les architectes grecs, hellénistiques et romains (VIe siècle avant J.-C. - IIIe siècle après J.-C.), in CALLEBAT Louis [Sous la direction de], Histoire de l’architecte, Paris, Flammarion, 1998, p. 18-41 (p. 19). 20 Sur cette notion, voir le premier chapitre de La peinture dans VASARI Giorgio, Les Vies des meilleurs peintres, sculpteurs et architectes. Édition commentée sous la direction d’André Chastel, Paris, BergerLevrault, 1981-1989 [1re éd. italienne, 1550, 2e éd. revue et augmentée, 1568], 12 volumes (vol. I, p. 149 et suivantes et note 1, p. 207). 21 Voir sur cette question, mon article: «Traditions», Cahiers thématiques. Architecture Histoire / Conception, [Villeneuve d’Ascq, École d’architecture de Lille] octobre 2004, nº 4, p. 15-24, «Filiation(s)».

22 Voir le chapitre intitulé: L’invention de l’architecture à la française de PEROUSE DE MONTCLOS Jean-Marie, Histoire de l’architecture française. De la Renaissance à la Révolution, Paris, Éditions du Patrimoine, Mengès, 1989, p. 91-116 23 WORRINGER Wilhelm, L’Art gothique, Paris, Gallimard, 1967 [1re édition française, 1941, 1re édition allemande, 1911], coll. Idées / arts. 24 Worringer a écrit du gothique qu’il était «enraciné dans la constitution la plus intime de l’humanité septentrionale.» (ibid.). Quant à la dénomination «père du baroque» que Wölfflin reconnaît à Michel Ange, on la trouve dans Renaissance et baroque, l’essai daté de 1888. 25 Ces deux adjectifs sont utilisés par TAPIE Victor-Lucien, Le Baroque, Paris, Presses Universitaires de France, 1961, coll. «Que sais-je?». 26 Voir HITCHCOCK Henry-Russel, Architecture: Dix-neuvième et vingtième siècles, Bruxelles, Liège, Mardaga, 1981 et, pour la France, voir aussi: PEROUSE DE MONTCLOS Jean-Marie, Histoire de l’architecture française. De la Renaissance à la Révolution, Paris Mengès, 1989. 27 Voir mon article: «Traditions», cité note 21. 28 VIOLLET-LE-DUC Eugène, Dictionnaire raisonné de l’architecture française des

au XVIe ie siècles, Paris, Morel et C , 18541868, Entretiens sur l’architecture, Paris, Morel et Cie, 1863 et 1972, Histoire d’une maison, Paris, Bibliothèque d’éducation et de récréation. J. Hetzel et Cie, 1873. XIe

29 Entretiens sur l’architecture, Dixhuitième entretien: «Sur l’architecture privée (suite)», p. 303351. 30 Voir mon étude: L’architecture de l’École de Nancy, filiation, lapsus et compromis, in Couleurs et formes. L’héritage du XVIIIe siècle dans l’École de Nancy, Paris, Somogy éditions d’art et Nancy, Musée de l’École de Nancy, 2005, p. 48-57. 31 Voir mon essai cité note 7. Il s’agit du hameau de Chantilly construit en

1774-1775 par Jean-François Leroy et Claude Billard de Bélisard et du Hameau de Trianon construit par Richard Mique avec le peintre Hubert Robert entre 1783 et 1787. 32 Sur cette question voir mon essai: L’Architecture régionaliste. France 1890-1950, Paris, Norma – Institut Français d’Architecture, 1994, coll. «Essais». 33 GAUTHIER Joseph, Vieilles Maisons du terroir, Paris, Éditions d’Histoire et d’art – Librairie Plon, 1937. 34 Voir: COLAS Louis, «Le style néobasque», Bulletin officiel de l’Association provinciale des Architectes français, octobre 1927, p. 292-300. 35 GODBARGE Henri, «Architecture régionale. I. L’architecture dans le pays basque», L’Architecture, 15 mars 1931, vol. XLIV, p. 73-83. 36 ANTHONIOZ Charles, Maisons savoyardes, Chambéry, Dardel, 1932 37 Ouvrage cité note 18. 38 Voir: LE COUEDIC Daniel, La Maison ou l’identité galvaudée, Rennes, Presses universitaires, 2003, coll. «Art et société». 39 SENNEVAT Raymond, «BasseNormandie», Techniques et architecture, novembre-décembre 1943, 3e année, p. 304-311. 40 Les commentaires qui suivent sont repris de ma contribution à une publication du CAUE du Rhône: Sur l’architecture de la maison, in GRANDIN-MAURIN Catherine et DUFIEUX Philippe, La Maison contemporaine. Architecture situées, Lyon, CAUE du Rhône, 2010, p. 6-17. 41 KAHN Louis I., Silence et lumière. Choix de conférences et d’entretiens 1955-1974, Paris, Éditions du Linteau, 1996. Voir la section intitulée: La synagogue de Mikveh Isrrael à Philadelphie in Réflexions, p. 117-119 [1re édition, Perspecta: The Yale Architectural Journal, 1965, nº 9/10, p. 304-333]. 42 L’architecture computationnelle, celle des OBNI, n’est-elle pas, en fait, une nouvelle version du fonctionnalisme?

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43 COLQUHOUN Alan, «Typologie et méthode de projettation», in Recueil d’essais critiques. Architecture moderne et changement historique, Bruxelles, Liège, Mardaga, 1985 [1re édition anglaise, Arena, juin 1967], p. 51-58. Si je cite cet article, c’est parce qu’il me semble être une critique du fonctionnalisme parmi les plus intelligentes.

BIBLIOGRAPHIE ALBERTI Leon Battista, [1485] (2004) L’Art d’édifier [Texte traduit du latin, présenté et annoté par Pierre Caye et Françoise Choay], Paris, Éditions du Seuil, coll. «Sources du savoir». Voir le Livre I, chapitre 2. ANTHONIOZ Charles, (1932) Maisons savoyardes, Chambéry, Dardel. BERGER-LEVRAULT, [1550] (1981-1989), VASARI Giorgio Les Vies des meilleurs peintres, sculpteurs et architectes. Édition commentée sous la direction d’André Chastel, Paris, 12 volumes (vol. I, p. 149 et suivantes et note 1, p. 207). BLAKE Peter, (1953) «Les architectes de la jeune génération aux États-Unis», L’Architecture

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215 et le «post-scriptum 1983», p. 276, la section «régionalisme critique» court p. 284-296. FROMONOT Françoise, (1998), n’est-elle pas plus pertinente lorsqu’elle explique, dans Jørn Utzon et l’Opéra de Sydney, Paris, Gallimard, 236 p., coll. «Documents d’architecture», que l’église de Bagsværd «reprend d’une manière frappante la typologie de ces temples [bouddhistes chinois], qui alternent pavillons et cours sur leur axe majeur, à l’intérieur d’une enceinte faite de minces galeries de circulation.» Voir les pages qui lui sont consacrées: p. 210-216. GAUTHIER Joseph, (1937) Vieilles Maisons du terroir, Paris, Éditions d’Histoire et d’art – Librairie Plon. GIEDION Sigfried, [1956] (1980), Architecture et vie collective, Paris, DenoëlGonthier, 216 p., coll. «Bibliothèque Médiations» (p. 151). Le chapitre s’intitule clairement: «Pour un nouveau régionalisme», p. 139-153, et, d’après Giedion, s’appuie sur un article publié en février 1954 dans Architectural Record. GODBAR GE Henri, (1931) «Architecture GODBARGE régionale. I. L’architecture dans le pays basque», L’Architecture, vol. XLIV, p. 73-83.

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complète 1952-1957 publiée par W. Boesiger, Zurich, Girsberger, p. 42-49.

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—— (1965) ET SON ATELIER RUE DE SEVRES 35, Œuvre complète publiée 1957-1965 publiée par W. Boesiger, Zurich, Girsberger, p. 32-53. P ALLADIO Andrea, [1570] (1980) (15081580), Les Quatre Livres de l’architecture, Paris, Arthaud, coll. «Architectures», Livre deuxième, chapitre III. PEROUSE DE MONTCLOS Jean-Marie, (1989) Histoire de l’architecture française. De la Renaissance à la Révolution, Paris, Éditions du Patrimoine, Mengès, p. 91-116 VIGATO Jean Claude, (2008) Régionalisme, Paris, Éditions de La Villette, collection «Passage», p. 64-74. —— (2005): L’architecture de l’École de Nancy, filiation, lapsus et compromis, in Couleurs et formes. L’héritage du XVIIIe siècle dans l’École de Nancy, Paris, Somogy éditions d’art et Nancy, Musée de l’École de Nancy, p. 48-57. —— (2004) «Traditions», Cahiers thématiques. Architecture Histoire / Conception, [Villeneuve d’Ascq, École d’architecture de Lille], nº 4, p. 15-24, «Filiation(s)» —— (1994) Sur cette question voir mon essai: L’Architecture régionaliste. France 18901950, Paris, Norma Institut Français d’Architecture, coll. «Essais». VIOLLET-LE-DUC Eugène, (1873) Dictionnaire raisonné de l’architecture française des XIe au XVIe siècles, Paris, Morel et Cie, 18541868, Entretiens sur l’architecture, Paris, Morel et Cie, 1863 et 1972, Histoire d’une maison, Paris, Bibliothèque d’éducation et de récréation. J. Hetzel et Cie, 1873. SENNEVAT Raymond, (1943) «BasseNormandie», Techniques et architecture, novembre-décembre, 3e année, p. 304-311. TEIGE KKarel, arel, (1931), « Le renouveau de l’architecture en Europe. 2. L’architecture en Tchécoslovaquie», Plans, nº 8, p. 67-80. TZONIS Alexandre et LEFAIVRE Liane, (1982) «Architecture contemporaine et expression régionale. De la trame au cheminement», Carré bleu. Feuille internationale d’architecture, nº 2, p. 1-17. W ORRINGER Wilhelm, [1911] (1967) L’Ar t gothique, Paris, Gallimard, coll. Idées / arts.


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