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La verdadera satisfacción

La verdadera satisfacción En 1776, los miembros de un consejo se reunieron en la ciudad de Filadelfia para firmar un documento que llegaría a ser uno de los más famosos de la historia y que ha influenciado la vida de muchas personas. Este documento puso la base para la formación de los Estados Unidos de América y también influyó en las luchas posteriores por libertad en las demás colonias americanas. Este documento, la Declaración de Independencia, insiste en los derechos innegables de cada ser humano, incluyendo entre ellos, los derechos a la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad. Los escritores de este documento entendían que la felicidad individual se encuentra en el servicio hacia los demás. Por esta razón fue que la mayoría de ellos sacrificaron sus bienes, su tiempo, y hasta su vida para establecer una nación libre para sus conciudadanos. Lastimosamente, en nuestra cultura la búsqueda de la felicidad se ha transformado en algo totalmente distinto. Hoy en día, las personas pretenden encontrar la felicidad satisfaciendo sus propios deseos. Vivimos en una cultura que insiste en la libertad absoluta de cada persona para hacer lo que quiera, sin límites, ni restricciones. Pero lo más triste de todo, es que esta búsqueda resulta ser en vano. Es interesante notar que aunque existen muchas maneras de buscar la satisfacción personal y muchas oportunidades para satisfacer el placer, hoy en día hay más personas insatisfechas, tristes, y deprimidas que nunca antes. ¿Qué es lo que falta? La realidad es que nuestra cultura está buscando la satisfacción y la felicidad en lugares equivocados, en lugares donde jamás encontraran lo que tanto buscan. A pesar de lo que veamos en las películas, la televisión y las revistas, no seremos felices si simplemente tenemos más dinero, más diversión, más cosas, o más placer. Buscar la verdadera satisfacción en esos lugares es como buscar un manantial de agua en el desierto, lo más probable es que nos muramos antes de encontrarlo. No obstante, sí hay una fuente de satisfacción verdadera en medio de ese desierto que llamamos la cultura moderna, y aunque no es imposible encontrar esa satisfacción, sí tenemos que saber dónde buscarla. Salmo 37:3-4 “3Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. 4 Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” (NVI) Bueno, para empezar, primero quiero dejar claro lo que estos versículos no significan.

Pastor: Joshua Pinto

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Faro a las Naciones 09/19/10


La verdadera satisfacción

Estos versículos no significan que si tenemos alguna clase de fe en Dios, entonces podemos exigirle a Dios todo lo que se nos antoje y que Él nos lo tendrá que conceder. ¡No! Lo que estos versículos significan, es que Dios es el único que realmente puede y sabe satisfacer nuestros más profundos deseos. En Dios podemos encontrar la satisfacción que tanto anhelamos, en Él podemos encontrar la razón para vivir. Hoy quiero predicar sobre el tema que le he titulado, La verdadera satisfacción. I- La satisfacción total se encuentra en el servicio fiel. La satisfacción total se encuentra en el servicio fiel y no en la autonomía personal. Este principio lo podemos ver detallado en Salmo 37:3. “3Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel.” La confianza en el Señor se expresa en el hacer el bien; así que, la persona que busca a Dios deberá mantenerse fiel a sus responsabilidades hacia los demás. En nuestra cultura la fidelidad está fuera de moda. Por ejemplo: Dios creó al hombre y a la mujer para que se casaran hasta que la muerte los separe. No obstante, a cambio de ser hasta que la muerte los separe, el matrimonio se ha convertido hasta que alguien mejor se presente, o hasta que ya no sienta estar con la pareja. Existe un pensamiento que dicta que la satisfacción y la felicidad sólo vendrán si tenemos la libertad para hacer todo lo que se nos antoje. En otras palabras, el mundo actual busca satisfacer sus propios deseos a como dé lugar y a cualquier costo. Las personas creen que son dueños de sus propias vidas, piensan saber qué es lo que más les conviene, y pretenden tener la capacidad de independiente decidir lo que les traerá satisfacción y lo que les conviene. Pero, existe un grave problema con ese pensamiento. Como seres humanos, realmente no sabemos que es lo nos conviene para traer la verdadera satisfacción y la verdadera felicidad a nuestras vidas. El pecado nos tiene ciegos y consecuentemente solemos buscar la satisfacción en todo lugar, menos en el apropiado. Ejemplo: Si le ofrecemos a un niño hambriento que escoja entre un plato con helados y un plato con comida, ¿Cuál escogerá? Estoy seguro que escogería el plato con helados. Y, ¿Qué pasaría una hora después, cuando el niño tenga dolor de estómago? ¿Qué pasaría si sólo come helados y comienza a tener problemas con salud por su mala dieta?

Pastor: Joshua Pinto

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El problema está en que el niño simplemente no sabe lo que le conviene. Le hace falta que otra persona le dirija en su alimentación, porque si no, se alimentará de puras galguerías. De la misma manera, si nosotros hacemos simplemente lo que se nos antoja, tampoco llegaremos a algo bueno. No alcanzaremos la satisfacción, la paz, o la felicidad. Nos quedaremos con un dolor de espíritu. Esta es la razón por la cual Dios nos llama a ser fieles en la tarea que Él nos ha asignado. La fidelidad es el primer paso hacia la verdadera satisfacción. A cambio de pretender saber el curso de nuestra vida por medio de nuestra propia sabiduría, Dios nos llama a depender totalmente de Él. Proverbios 3:5-7 “5Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. 7No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al Señor y huye del mal.” Nuestras propias ideas de lo que nos conviene, son como el deseo del niño de llenarse su estómago únicamente con helados. Nos parece bien, pero no nos lleva a nada bueno. Si confiamos en nuestra propia inteligencia y en nuestra propia habilidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, nos vamos a extraviar del camino. ¡La felicidad se encuentra en la fidelidad! Dios nos llama a ser fieles a nuestros compromisos con nuestra pareja, con nuestra familia, con nuestros patrones, con nuestros empleados, con nuestros amigos, con nuestros socios, con nuestra iglesia y nos promete Su bendición si somos fieles. Quizás te encuentres tentado a dejar atrás algún compromiso y buscar la felicidad por tu propia cuenta. Quizás creas que con otra mujer o con otra vida podrías ser feliz. Quizás pienses que la irresponsabilidad es el camino más rápido y te traerá satisfacción. Una cosa es cierta, cualquier felicidad que encuentres de esa manera no será duradera. Puesto que la verdadera satisfacción se encuentra en el servicio fiel hacia los demás y no en la autonomía personal. II- La satisfacción total se encuentra en el Señor. La satisfacción total se encuentra en el gozo del Señor, quien satisface nuestros más profundos deseos. Hay algo que todos sabemos por instinto. Todos sabemos que nuestra existencia como seres humanos tiene alguna razón, fuimos creados para más que la supervivencia y la reproducción. Por esa razón es que en la vida buscamos ese significado y la satisfacción que nos traerá encontrarlo. El problema, es que la mayoría lo estamos buscando en los lugares equivocados. Pastor: Joshua Pinto

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El mundo actual busca la satisfacción y el gozo en lo material. 1 Juan 2:16 lo detalla de la siguiente manera “16Porque nada de lo que hay en el mundo -[1]los malos deseos del cuerpo, ojos y [3]la arrogancia de la vida- proviene del Padre sino del mundo.”

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la codicia de los

Las personas pretenden encontrar su significado y satisfacción en estas cosas. Mirémoslas: 1- Los malos deseos del cuerpo: Ciertas personas pretenden satisfacer todos los deseos de su carne -sea con lujos, con alimentos exquisitos, o con todo tipo de placer- creyendo que así podrán encontrar la verdadera satisfacción de su alma. 2- La codicia de los ojos: Algunos, buscan tener más posesiones. Creen que si pueden tener más que los demás, o por lo menos más de lo que tienen ahora, entonces serán felices. Desafortunadamente ese es un juego, es un círculo vicioso que nunca termina y jamás nos ayudara a encontrar la verdadera satisfacción. 3- La arrogancia de la vida: Otros, creen que el secreto está en el éxito. Piensan que la satisfacción está en ganarse el respeto de los demás. Se matan por encontrar el éxito en su carrera, o se convierten en payasos para entretener a sus amigos, o de alguna manera buscan comprobar su valor ganando la aprobación de los demás. Perro, la verdad es que la gran mayoría de personas pasan toda su vida en alguno de estos tres esfuerzos o en una combinación de ellos y lastimosamente, nunca encuentran lo que tanto buscaban, nunca hallan la verdadera satisfacción del alma. Dios no desea que vivamos de este modo. Dios nos llama a deleitarnos en Él y al hacerlo, Él nos promete satisfacer nuestros verdaderos deseos. Dios nos ofrece esa satisfacción verdadera que el mundo nunca nos podrá dar. Salmo 37:4 “4Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” ¿Qué significa deleitarnos en el Señor? Significa usar los medios de contacto que Dios nos ha dado para tener comunión con Él y disfrutar de esa relación. El comienzo del deleite en el Señor es establecer una relación íntima con Él. Si nunca has entrado en una relación con Dios, puedes empezar esa relación hoy reconociendo tu pecado y poniendo tu confianza en Cristo como tu Señor y Salvador. Si ya has tomado ese paso, entonces examina tu propia vida. ¿Estás buscando en algún otro lado la satisfacción que sólo Dios puede darte? ¿Estás apartando tiempo para pasar a solas con Dios?

Pastor: Joshua Pinto

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Muchos creyentes se preguntan por qué no sienten el gozo del Señor, pero el problema está en que sus vidas están tan llenas de otras actividades donde Dios no les puede hablar. Se preguntan por qué Dios no está cerca de ellos, cuando ellos no han intentado acercase a Él. Es indispensable apartar tiempo para Dios. Todos estamos ocupados y pueda que sea un sacrificio hacerlo; no obstante, si no apartamos tiempo para Dios, no podremos deleitarnos en Él. ¡Sera imposible! Si quieres deleitarte en el Señor, puedes empezar haciendo estas tres cosas cada día. 1- Adora al Señor por algún aspecto de Su carácter. Contempla alguna de las perfecciones de Dios: Su majestad, Su poder, Su amor, Su creatividad. ¡Llénate con el gozo de la adoración! 2- Agradécele al Señor algún favor que te ha hecho. Puede ser el perdón de tus pecados, puede ser la vida y la salud que te otorga, o puede ser algún favor en particular que has recibido. ¡Llénate de gratitud al Señor! 3- Aprende a amar los caminos del Señor. Medita en la grandeza de Su voluntad para tu vida. Piensa en el plan de Dios para tu matrimonio, para tus hijos, para tu trabajo, para tu negocio, para tu ministerio, para toda tu vida y regocíjate en la grandeza de Su plan para ti. ¡Llénate del propósito de Dios en tu vida! En vez de creer las mentiras del mundo, aprende a amar los caminos del Señor. Conclusión Tú puedes encontrar la verdadera satisfacción deleitándote en tu Dios. Él es la única fuente de gozo y de sentido en esta vida.

Pastor: Joshua Pinto

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