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Grandes preguntas de la Biblia

¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1

Grandes preguntas de la Biblia Muchas veces nos involucramos tanto en nuestra necesidad de hacerle preguntas a Dios, que no nos damos cuenta que Dios tiene algunas preguntas para nosotros; preguntas que Él no puede responder, pero nosotros si. Usualmente nuestra relación con Dios se enfoca en lo que Él puede o hará por nosotros. Tendemos a pensar en términos de lo que necesitamos, o lo que necesitamos saber; no obstante, Dios tiene necesidad de algunas respuestas que tan solo nosotros podemos ofrecer. La Biblia claramente nos enseña que la verdadera relación con Dios involucra nuestro responder a algunas preguntas que Dios tiene para nosotros. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a Dios hacerte una pregunta? Durante esta serie, vamos a estar explorando algunas preguntas que Dios tiene para nosotros y se nos hará obvio que Él todavía esta esperando nuestras respuestas. ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1 Isaías 6:8 “8Entonces oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” (NVI) Isaías era un hombre educado, esto se puede deducir por el calibre de escritura y vocabulario que el uso en sus escritos. Así que, es muy probable que Isaías tenia un futuro muy brillante, Israel había acabado de atravesar un periodo de tiempo relativamente prospero. En medio de todo esto, Dios busca a Isaías, le da una visión de quien Él es y después le hace algunas preguntas. Así que, el día de hoy quiero examinar estas interesantes preguntas por parte de Dios y predicar sobre “¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?” I- El ¡Ay! de Isaías. (Isaías 6:1-5) A- El ¡Ay! a causa de la santidad. Isaías 6:1-4 “1El año de la muerte del rey Uzías, vi al Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo. 2Por encima de él había serafines, cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. 3Y se decían el uno al otro: Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria. 4Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo.” En Isaías 6:1 se menciona el rey Uzías y este rey por la mayor parte había sido un buen rey, muy amado por Isaías. Pero, ahora que el rey Uzías, el amigo querido de Isaías había muerto, Dios le da una visión fresca a Isaías. ¡Una visión de un Dios santo! Pastor: Joshua Pinto

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Grandes preguntas de la Biblia

¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1

El texto deja claro la perpetuidad de la santidad de Dios. “Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso”. Al igual, en esta sección de las Escrituras se nos da una pista a la trinidad. Los serafines decían, “Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso”. Y no es un accidente que ellos lo dijeran tres veces; sino que lo dijeron una vez por cada persona de la trinidad. Así que, aquí podemos apreciar la santidad y la trinidad de nuestro Dios. Ahora, Isaías no era extraño a Dios, pero esta fresca visión de la santidad de Dios tuvo un gran impacto en su vida. Y es que una visión fresca de la santidad de Dios haría lo mismo por nosotros hoy. La foto que se nos presenta aquí de Dios es una de majestad y santidad; así que, en vista de la muerte del rey Uzías, ahora Isaías ve el verdadero Rey, el Santo de Israel. Es interesante notar que el texto dice que todo se estremeció en la presencia del santo Dios. Esto trae a memoria la dedicación del Templo que hizo Salomón, cuando la gloria de Dios fue tanta que lleno el Templo y los sacerdotes ni siquiera pudieron ministrar. La santidad de Dios es causa del ¡Ay! de Isaías. B- El ¡Ay! a causa de la humillación. Isaías 6:5 “5Entonces grité: ¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso! Note la reacción de Isaías ante la visión de la santidad de Dios. A cambio de hacerlo arrogante, lo hizo humilde. Su primer pensamiento ante la visión refleja el pensamiento Judío de sus tiempos; los Judíos creían que si algún hombre veía a Dios, el inmediatamente caería muerto. El sentido de la grandeza de Dios era tan poderoso que separaba al hombre de Dios. Entonces, Isaías pensó que estaba arruinado y que moriría. Cuando una persona verdadera tiene una experiencia con Dios, ella siempre lo hará más humilde. Nunca esa experiencia con Dios lo volverá orgulloso o arrogante por su propio sentido de profunda espiritualidad. Así de que, en vista de la grandeza de Dios, Isaías se da cuenta de que tan pequeño el es. Ante la santidad de Dios, Isaías se ve tal como el es. Un hombre de labios impuros y un hombre que vive entre personas que son blasfemas. De la única manera que Isaías se puede ver ante el transfondo de un Dios santo y puro, es como una persona impura, y su sentir ante todo esto es “¡Ay de mí…!”

Pastor: Joshua Pinto

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¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1

Y es que la presencia de Dios hace que la persona se humille. La presencia de Dios en el Espíritu Santo trae convicción al pecador. Esta es una de las razones por las que nadie debería azotar las personas con un sentido de culpabilidad, simplemente se debe permitir que la presencia de Dios traiga convicción y Dios se encargara del resto a través de Su Santo Espíritu. El quebrantamiento y el redarguir del pecado siempre ocurrirán cuando la persona tenga un sentido y una experiencia real de la presencia de Dios. La presencia de Dios siempre cambia la atmosfera. II- El llamado de Isaías. (Isaías 6:6-8) A- La ayuda para el llamado. Isaías 6: 6-7 “6En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. 7Con ella me tocó los labios y me dijo: Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.” Así que Isaías es un hombre impuro ante un Dios santo. Y la impureza que había en Isaías no podía ser resuelta por sus propios esfuerzos. Note que Dios envió un serafín, (un tipo de ángel especial; la palabra serafín literalmente significa, “quemado” o “los que están quemándose”) y fue enviado para traer una braza del altar de sacrificio para tocar a Isaías y hacerlo limpio. Isaías estaba desesperanzado, el no podía remover su condición inmunda por si mismo. Y es que, ninguna persona se puede salvar así misma, toma algo del altar de sacrificio para traer pureza a nuestras vidas. Así que, Dios proveyó el medio necesario para hacer que Isaías estuviera limpio ante Su presencia. Es interesante, que la braza fue tomada del altar que se usaba para el sacrificio, puesto que, esto es una figura del maravilloso sacrificio de Cristo y la aplicación de Cristo a nuestras vidas para poder ser puros también. Isaías estaba parado listo para recibir, pero el no podía hacer nada, lo único que podía hacer era clamar por ayuda. Esto es cierto de nosotros también. La salvación no se obtiene a través de nuestras obras, sino por nuestra confesión de la necesidad de un Salvador. Los pecados y culpabilidad de Isaías fueron removidos al instante que la braza del altar de sacrificio fue aplicada a el. En otras palabras, la aplicación del sacrificio limpio cualquier cosa que había en la vida de Isaías. Y es que, no podremos hacer la obra de Dios sin primero ser limpios por el poder purificador de Dios. B- El honor del llamado. Pastor: Joshua Pinto

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Isaías 6: 8 “ Entonces oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” Entonces, ahora que Isaías estaba en un relación correcta con Dios, es que Dios puede hacerle unas preguntas; unas preguntas que aplican a todos aquellos que Él a limpiado con su sangre preciosa hasta hoy. ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Dios más que cualquier otra persona sabe la gran necesidad del ser humano. Nunca el deseo de Dios ha sido ignorar el dilema del ser humano; y de hecho, por cualquier razón que Dios tenga, Él ha escogido usar a los seres humanos para llevar Su Mensaje a las demás personas. Por esta razón es que Dios hace unas preguntas que Él no puede responder, solamente nosotros podemos. Ahora, al hacer estas preguntas Dios no esta siendo indiferente ante la necesidad. simplemente esta buscando a alguien que pueda ir por Él.

Dios

Que maravilloso es que el Dios Todopoderoso ha puesto Su Mensaje en manos de gente pecadora como nosotros. Y Dios todavía esta haciendo esas preguntas hoy y todavía esta esperando nuestras respuestas. A veces es fácil pensar que este tipo de llamado es para el predicador, o que hay tantos que pueden ir, que decimos ¡Yo no soy importante! Dwight Moody dijo, “Yo soy solo uno, pero yo soy uno. Yo no puedo hacerlo todo, pero yo puedo hacer algo. Y aquello que yo puedo hacer, por la gracia de Dios, yo lo are.” Con ese simple compromiso, Dios ayudo a Dwight Moody a traer y comenzar un avivamiento en Inglaterra y USA. En nuestra sociedad fragmentada, donde le pagamos a las personas para hacer trabajos especializados, se ha hecho tan fácil pensar que compartir a Cristo no es “mi talento” o “mi responsabilidad” o “mi ministerio”. ¡Pero estamos muy equivocados! Hemos llegado a primero identificarnos con “lo que hacemos” y después con “quienes somos”. Tendemos a pensar que nuestras ocupaciones definen nuestras responsabilidades primarias en la vida. Pero nos haría muy bien que primero nos identifiquemos por “quienes somos” y des pues por “lo que hacemos”. Isaías respondió inmediatamente, “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” ¿Como seria nuestra comunidad, nuestro estado, nuestra nación, nuestro mundo, si este fuera el corazón y la respuesta de cada cristiano a la pregunta de Dios? Pastor: Joshua Pinto

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¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1

Hoy en día, muchas veces oramos para que Dios envíe a alguien más para hacer el trabajo del Reino de Dios. Hasta nos examinamos y nos decimos a nosotros mismos que estamos muy ocupados con el “trabajo” en el que nos desenvolvemos. Pero, estas excusas son inaceptables a un Dios celoso. ¿Isaías no fue primero y miro su agenda para ver si estaba muy ocupado para involucrarse? ¿El no miro alrededor para ver si alguien más estaba disponible para responder la pregunta? ¡No! El dijo “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!” III- La tarea de Isaías (Isaías 6:9-13) A- La dificultad de la tarea. Isaías 6:9-11ª “9Él dijo: Ve y dile a este pueblo: “Oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban.” 10Haz insensible el corazón de este pueblo; embota sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se convierta y sea sanado. 11Entonces exclamé: ¿Hasta cuándo, Señor?...” Ahora que Dios tiene un voluntario, Él simplemente le dice, ¡Ve! Y Dios le daría el mensaje a Isaías. Todo lo que Isaías tendría que hacer era ir y llevar el mensaje. Dios le deja claro a Isaías que en su ir, que en su tarea, habría poco fruto por su obediencia. Esto debió haber sido muy difícil, esta tarea seria muy dificultosa. Imagínate, tu le dices al Señor con mucho entusiasmo que estas deseoso de ir por Él y en respuesta Él te dice que la tarea no será únicamente difícil, sino que no dará mucho fruto. Pero, tenemos que entender que el llamado de Dios a nuestras vidas para compartir el Evangelio, no se basa en si tendremos maravillosos resultados o no. El llamado de Dios se basa en nuestra obediencia de llevar acabo la tarea y comunicar Su Mensaje. En una sociedad que basa y juzga todo únicamente por la productividad y los resultados que pueden ver, este llamado es muy difícil de atender. Pero, se nos olvida que predicar aun cuando la gente rechace el mensaje sirve una gran función, esto juzga al pecador por sus pecados. En el día de juicio ellos no se pararan sin el conocimiento de sus pecados. En el ministerio uno rápidamente se da cuenta que a muchos no les gusta servir a menos que reciban los resultados que ellos desean. Isaías pregunto, “¿Hasta cuándo, Señor?”; en otras palabras, ¿Hasta cuándo habrá falta de fruto en este ministerio? Y la respuesta en Isaías 6:11b-12 tampoco fue muy alentadora, “…Hasta que las ciudades queden destruidas y sin habitante alguno; hasta que las casas queden deshabitadas, y los campos, Pastor: Joshua Pinto

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asolados y en ruinas; hasta que el Señor haya enviado lejos a todo el pueblo, y el país quede en total abandono.” Esto no pudo haber sido alentador, esto significaba arduo trabajo con una posibilidad muy minima de fruto. ¿Cuantos de nosotros estamos dispuestos a servir cuando hay poca gloria para nosotros en la tarea? ¿Cuantos de nosotros estamos dispuestos hacer las tareas llenas de glamour, pero no las tareas en las que tenemos que ensuciarnos las manos? ¿Cuántos de nosotros queremos servir cuando las tareas son de estar en la plataforma y bajo las luces, pero no cuando las tareas son escondidas y nadie las ve? El llamado de Dios a la tarea de ir, muchas veces es un llamado dificultoso, no es fácil. El verdadero ministerio únicamente tiene pocos momentos de glamour y toma muchas agallas. La mayoría de personas llamadas por Dios a desempeñar una tarea tienen un camino difícil frente a ellos. Es trabajo arduo, y muchas veces las recompensas son mínimas o inexistentes, o por lo menos eso fue lo que sucedió con Isaías. Pero recuerda, nuestra mayor recompensa nos espera en la gloria, por el servicio fiel a la tarea que Dios nos ha encomendó. Isaías no se desanimo del ministerio por la Palabra que se le fue dada en relación a la dificultad de la tarea. Es importante entender que Dios nos sostendrá en Sus tareas que nos llama a hacer por Él. B- La esperanza de la tarea. Isaías 6:13 “13Y si aún queda en la tierra una décima parte, ésta volverá a ser devastada. Pero así como al talar la encina y el roble queda parte del tronco, esa parte es la simiente santa.” Pero, Isaías no perdió el animo por completo, Dios le dijo que su ministerio no seria completamente sin fruto. Una décima parte seria preservada y aunque pasarían por aguas profundas, tal como el tronco que queda cuando el árbol es talado, vida brotaría de ellos. En otras palabras, la predicación de Isaías eventualmente produciría fruto, si no durante su vida, seria durante la próxima generación, pero, ¡Produciría fruto! Y es que el ministerio no se puede juzgar por el “aquí y ahora”. Siempre tendremos que estar listos para ir una vez más, aun después de repetidos fracasos. La pregunta del ¿Quién irá por nosotros? Esta todavía aquí hoy, Dios todavía esta haciendo la misma pregunta y esta esperando nuestra respuesta. Pastor: Joshua Pinto

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¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? - Parte 1

¿Iras tu? ¿Iras únicamente si tienes resultados espectaculares? ¿Iras únicamente si el trabajo no es tan difícil? O ¿Iras simplemente porque Dios nos esta pidiendo que vallamos? Conclusión Ante nosotros hoy tenemos unas preguntas que Dios nos hizo y que Él no puede responderlas, pero nosotros si. Dios tiene un plan para salvar al perdido (tus familiares y amigos), pero Él necesita personas que se comprometan a llevarlo acabo. Dios tiene un Mensaje, pero Él necesita mensajeros. Hoy, Dios esta haciendo las mismas preguntas y Él espera una respuesta, una respuesta que solo puede venir de nosotros. ¿Cuál es tu respuesta a Dios?

Pastor: Joshua Pinto

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