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¿Hay alguna esperanza para mí?

¿Hay esperanza para mi familia fracturada? - Parte 5

¿Hay alguna esperanza para mí? ¿Hay esperanza para mí familia fracturada? - Parte 5 Muchas personas tienen el sueño de tener una familia de un cuento de hadas; pero en realidad termina siendo La Pesadilla en Elm Street. Mort Crim escribió, “Los cuentos de hadas son maravillosos porque siempre terminan con el príncipe y la princesa viviendo felices para siempre. Pero la vida no es un cuento de hadas. En el mundo real, el príncipe se puede ir con la secretaria, la princesa puede abandonar la familia para encontrarse a sí misma, la descendencia real puede hacer drogas, y una reducción en la fuente económica puede dejar a toda la familia al borde de la bancarrota…” El añadió y dijo, “Una vez que aceptamos el hecho de que cosas malas le pueden suceden a personas buenas, entonces podemos seguir adelante con la tarea de vivir la vida al máximo: dando, amando, creando, compartiendo y caminando a través de cada puerta de oportunidad que ofrece esta apasionante e impredecible experiencia llamada, la vida.” (Second Thoughts p. 17) La realidad es que las familias son como la famosa línea de apertura en, “Un cuento de dos ciudades” por Charles Dickens: “Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos...” Por un lado, los miembros de la familia pueden ser la mayor fuente de felicidad en nuestras vidas y al mismo tiempo, pueden ser la mayor fuente de dolor y angustia. No obstante, como cristianos tenemos esperanza y la esperanza es un ancla, y las anclas no flotan. La esperanza es algo sólido a lo que nos podemos aferrar. La Biblia dice en Hebreos 6:18-20 “18para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, 20donde Jesús entró por nosotros como precursor…” La esperanza nos da estabilidad en medio de las tormentas de la vida, y algunas de las peores tormentas se producen en las familias. Cuando se comienza a buscar una familia con problemas en la Biblia, uno no tiene que mirar muy lejos. Casi en cada página de la Biblia se puede encontrar gente verdadera, en familias verdaderas, sufriendo dolor verdadero, tal como las familias de hoy. Si estás buscando esperanza para tu familia fracturada, creo que el mejor lugar para comenzar es con la familia de Jacob. Hay tres lecciones muy importantes que podemos aprender de la familia de Jacob que nos ayudaran a tener esperanza para nuestras familias. I- No hay diversión en una familia disfuncional. Jacob fue el último de los tres grandes del Antiguo Testamento, Abraham, Isaac y Jacob. Pastor: Joshua Pinto

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No obstante, toda la vida de la familia de Jacob fue como una telenovela. Génesis 37:2-4 “2Esta es la historia de la familia de Jacob: José tenía diecisiete años y apacentaba las ovejas con sus hermanos; el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre de la mala fama de ellos. 3Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. 4Al ver sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos ellos, lo aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.” (RVR) José es el personaje central en la última cuarta parte del libro Génesis. Él nació en una familia que estaba en muy mal estado. Pero más tarde, José se convirtió en un hombre rico y poderoso en Egipto. Pero, para entender mejor este recuento bíblico, imaginémonos que José le está contando la historia de su vida a un doctor terapeuta en Egipto. Así que, José se acaba de reclinar en el sofá y comienza a contarle al doctor todo acerca de su familia. “Doctor, mi papá, Jacob, en realidad nunca se la llevó muy bien con mi abuelo Isaac. Mi papá y mi abuela conspiraron y engañaron a mi abuelo para que papá se pudiera robar la primogenitura de mi tío Esaú. Por supuesto, mi tío no quedo muy contento con papá por lo que paso. Incluso, por muchos años papá huyo de mi tío, porque él había jurado matarlo. No fue sino hasta hace unos años que hicieron las paces. Y es que mi papá siempre estaba tramando algo. La primera vez que papá vio a mamá, Raquel, se enamoró y quiso casarse con ella. Así que mi otro abuelo, Labán, hizo que mi padre trabajara para él por siete años para poderse casar con ella. Pero el tramador fue engañado; resulta que mi abuelo Labán en la noche de boda a cambio de darle a mi mamá, le metió a mi tía Lea en el cuarto y en la cama de papá. Cuando papá despertó esperando ver a mamá a su lado, se dio cuenta que la que estaba allí era la tía Lea. Así que papá tuvo que trabajar siete años más para poderse casar con mamá. Papá ahora tenía dos esposas, y para colmo de males ellas dos no se llevaban muy bien. Papá amaba a mi mamá y no quería mucho a la tía Lea. Pero Dios realmente tiene un sentido del humor. Papá quería tener hijos y como Dios sabía que a papá no le gustaba la tía Lea, ella fue la que Dios bendijo con hijos. La tía Lea tuvo cuatro hijos hombres seguidos, mis hermanos mayores, Rubén, Simeón, Leví y Judá. Pastor: Joshua Pinto

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Mamá se enojó tanto, que le ordenó a papá que dejara de dormir con la tía Lea y se ideó una trama. Ya que mamá no podía tener hijos, mamá le dijo a papá que tuviera relaciones sexuales con su criada, Bilha. Papá sabía que no podía ir en contra de lo que mamá dijera, así que dijo, “Mi amor si insistes, entonces me tocara.” Así que papá tomo a Bilha como esposa y ella le dio dos hijos, Dan y Neftalí. Para este entonces, la pelea entre mamá y la tía Lea se calentó aún más. Entonces, la tía Lea decidió que si mamá podía hacer eso, ¿Por qué ella no? Así que, la tía Lea también le dio una criada a papá. En poco tiempo, había dos hijos más, Gad y Aser. A la tía Lea le gustaba atormentar a mamá porque ella no podía tener hijos. Así que, hizo un trato con mamá y soborno su camino de regreso a la cama de papá. En poco tiempo, mis otros dos hermanos, Isacar y Zabulón nacieron. Finalmente, Dios escuchó las oraciones de mamá y ella quedó embarazada. Ahí es donde yo nací. Mamá y papá ya estaban envejeciendo en el momento que yo llegué, pero mi mamá quería darle otro hijo a papá. Ella quedó embarazada de nuevo, pero cuando estaba dando a luz a mí hermano menor, Benjamín, hubo algunas complicaciones y mamá murió. A mamá la enterraron en una pequeña ciudad llamada Belén y mi padre nunca fue el mismo después de eso. Así que, el amor que papá tenía para mamá, lo dirigió a mí y después a Benjamín, y eso causo que el resto de mis hermanos me odiaran. Doctor, yo le dije que mi familia estaba en mal estado. Y eso que ni siquiera tengo tiempo para contarle cuando una de mis hermanas fue violada; o cuando uno de mis hermanos se acostó con una de las esposas de papá; o cómo mi otro hermano tuvo relaciones con su nuera. Pero bueno, el problema principal es que todos mis hermanos mayores me odiaban. Un día, fui a supervisarlos, y ellos me golpearon y me tiraron a un pozo. Me iban a matar, pero en el último minuto, decidieron venderme como esclavo y así es como terminé aquí en Egipto. Disculpe doctor se me acabo el tiempo, ¡gracias por todo! ¿A la misma hora la semana que viene? Nos vemos en la pirámide, chao”. Pastor: Joshua Pinto

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La mayoría de nosotros conocemos la historia de José y su túnica de diversos colores; pero a veces pasamos por alto lo disfuncional que fue su familia. Ahora, la razón por que les cuento de esta familia es porque si tú tienes una familia fracturada, no tienes que pensar que estás solo, y necesitas saber que si Dios pudo sanar la familia de José, Él puede sanar tu familia también. La verdad es que, no hay diversión en una familia disfuncional. Esto me lleva a la siguiente lección: II- Dios siempre está haciendo algo. Recuerda esto, cuando te reduzcas a nada, Dios está haciendo algo. Aunque José se crió en una familia fracturada, él no culpo los problemas que enfrento a su crianza. Después de llegar a Egipto, José soporto ser acusado falsamente de adulterio y cumplió una sentencia en la cárcel por un crimen que nunca cometió. No obstante, José se convirtió en uno de los hombres más poderosos de Egipto. Cuando parecía que José se había reducido a nada, Dios estaba haciendo algo. Si estás luchando con mucho dolor en tu vida familiar y te estas preguntando, ¿dónde está Dios y que está haciendo?; es posible que no te estés dando cuenta, pero Dios está haciendo algo. Avancemos unos 30 años; después de que José fue vendido como esclavo, fue acusado falsamente y pago una sentencia en la prisión por algo que él no hizo. Después que una hambruna mundial vino sobre Egipto y que a causa de la sabiduría y previsión de José, Egipto se almaceno de alimentos durante los años de bonanza. Para este entonces, la familia de Jacob se había trasladado a vivir con José en Egipto. Y por el amor a su padre, José, trató a sus hermanos con amabilidad y generosidad. No obstante, los hermanos de José pensaron que cuando Jacob muriera, ellos serían condenados a muerte por todo lo que le habían hecho a José. Retomemos la historia en Génesis 50:15-21, “15Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16 Entonces enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17“Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque te trataron mal”; por eso, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18Llegaron también sus hermanos, se postraron delante de él y dijeron: Aquí nos tienes. Somos tus esclavos. 19Pero José les respondió: No temáis, pues ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente. 21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, pues les habló al corazón.” (RVR) Pastor: Joshua Pinto

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La realidad es que todo el tiempo que José estaba sufriendo, Dios estaba trabajando. José reconoció esto y él fue capaz de mirar más allá de su doloroso pasado y confió en que Dios tenía un futuro lleno de esperanza para él. José creyó que Dios estaba orquestando las circunstancias de su vida para lograr una conclusión positiva. ¡Eso es lo que la esperanza es! Si eres parte de una familia fracturada y disfuncional, hay una buena probabilidad de que alguien te ha herido. Pueda que tengas las heridas de un divorcio, del abandono, el abuso, o algún otro tipo de dolor. Pero tienes que creer que porque hay un Dios en el cielo, hay esperanza para ti y para tu familia. Génesis 50:20, es el Romanos 8:28 del Antiguo Testamento. Dios te puede dar la gracia y la fuerza para mirar tu doloroso pasado y decir al igual que José, “20Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien…” Esas dos palabras, “pero Dios” pueden hacer toda la diferencia en tu vida. El Dr. H.C.G. Moule escribió, “No hay ninguna situación tan caótica que Dios no pueda crear algo que es sorprendentemente bueno. Lo hizo en la creación. Lo hizo en la cruz. Lo está haciendo hoy.” En otras palabras, si Dios puede hacer algo hermoso de la vida y familia fracturada de José, Él puede encargarse de cualquier lío que estés enfrentando. Recuerda, cuando te reduzcas a nada, Dios está haciendo algo. Esto nos lleva a la última lección que podemos aprender de la familia de Jacob: III- Dios puede sanar tu familia fracturada. Una de las principales lecciones que podemos aprender de la familia de Jacob, es que Dios puede restaurar los corazones y hogares destrozados. Si has sufrido una familia disfuncional y fracturada, Dios te puede sanar. Esto no significa que Dios va a sonar los dedos y “ya” tu familia queda restaurada por arte de magia a lo que era antes del divorcio, o cualquier otro incidente desagradable, ¡No! Cada decisión tiene consecuencias, y mientras que Dios con amor nos perdona los pecados y sana las heridas, Él no deshace por completo las consecuencias que nosotros pusimos en marcha a causa de nuestras malas decisiones. En otras palabras, Él puede sanar las heridas que has sufrido de las experiencias familiares pasadas. No obstante, si quieres que Dios sane las heridas, hay tres cosas que tienes que hacer. 1- Rehusé al rencor y al resentimiento. Pastor: Joshua Pinto

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Si alguien merecía tener rencor y resentimiento, fue José. José había sido golpeado y vendido a la esclavitud; había sido acusado falsamente y encarcelado. Para José hubiera sido muy fácil llegar a ser un amargado y un resentido; pero él se negó. Si has pasado por el dolor familiar, es fácil querer aferrarse al rencor y al resentimiento. No obstante, tienes que saber que la amargura es un ácido que destruye el recipiente. Efesios 4:31 “31Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.” Tal vez haz atravesado por un divorcio difícil; o quizás estas albergando ira y resentimiento hacia algún miembro de la familia que te hirió. Recuerda, esa amargura sólo te va a destruir. Dios te dice hoy, “Yo quiero sanar las heridas, pero tu amargura está manteniendo las heridas abiertas y enconadas. ¡Deja de lado toda la amargura y Yo te sanare!” Si quieres que Dios sane las heridas, tienes que renunciar al rencor y al resentimiento. B- Perdona a los que te han herido. José estaba dispuesto a perdonar a sus hermanos por el terrible crimen que cometieron en su contra. La palabra “perdonar” significa literalmente, “soltar, liberar”. ¿Has perdonado a aquéllos familiares que te han herido? El perdón implica soltar, liberar cualquier deseo de quererle hacer daño a la persona que nos ha herido. Efesios 4:32 dice, “32Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Habrá ocasiones cuando no se pueda hablar con la persona que nos ha hecho daño para perdonarla. Quizás porque ha muerto o porqué la situación no se da o no es conducible hacerlo. Pero, entiende que no necesitas el permiso o la presencia de la persona que te hirió para perdonarlos. Simplemente suéltalos, libéralos, déjalos ir. Libera cualquier deseo de querer hacerles daño a causa de lo que te hayan hecho. Hay una gran diferencia entre la reconciliación y el perdón. Claro, el perdón siempre es un prerrequisito para la reconciliación; pero el perdón, puede ocurrir sin haber reconciliación. Pastor: Joshua Pinto

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La reconciliación requiere que ambas partes estén de acuerdo; pero el perdón, puede ser una calle de un solo sentido. Ahora, puedes estar pensando, “Pero ellos no merecen mi perdón.” José no perdono a sus hermanos para el bien de ellos o porque ellos se lo merecían; él los perdono por amor a Su padre, Jacob. Dios no nos perdona por nuestro bien o porque nos lo merecemos; Él nos perdona por amor a Su Hijo Jesucristo. La Biblia dice que debemos perdonar a quienes nos han herido, como Dios por amor a Cristo, nos ha perdonado. Si quieres que Dios sane las heridas, tienes que perdonar a los que te han herido, por amor a Jesucristo. C- Aférrate a Jesús como el ancla para todas las relaciones. Si te aferras a Jesús como el ancla para cada relación, Dios puede sanar tu familia fracturada. La razón que José fue capaz de sobrevivir todas las relaciones tormentosas de su vida, fue porque él tenía una fe sólida en Dios. La fe de José fue un ancla que le dio estabilidad en la vida. Si has llegado a una ruptura familiar, necesitas esa misma ancla de esperanza. No hay esperanza fuera de Jesucristo. Sin embargo, a través de Jesús, tienes toda la esperanza que necesitas. Esperanza no es sólo flotar a la deriva en la vida. La esperanza no es alguna pieza flotante que nos lleva a la deriva. La esperanza es más importante que eso. La esperanza es un ancla que le da firmeza a la vida. La Biblia dice en Hebreos 6:18-20 “18para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, 20donde Jesús entró por nosotros como precursor…” Si quieres que Dios sane las heridas, tienes que aférrate a Jesús como el ancla para todas las relaciones. Conclusión Quiero concluir explicando este texto bíblico de Hebreos 6:18-20. En los tiempos bíblicos, un ancla era por lo general una roca grande y pesada con un agujero en el medio para el lazo. Pero interesantemente, las anclas, no se utilizaron únicamente para mantener un barco de irse a la deriva. Pastor: Joshua Pinto

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Debido a que la navegación no era una ciencia exacta como lo es hoy, los barcos a menudo tenían problemas al entrar en un puerto pequeño. Así que, había una práctica con las anclas que se utilizaba para asegurar que los barcos llegaran con seguridad al puerto. La nave principal se detenía antes de entrar al puerto y el ancla era colocada en un barco más pequeño, llamado el precursor. Los marineros usaban remos para llevar el ancla al puerto y allí se dejaba caer en un lugar seguro. Después, el lazo que atravesaba el ancla, se llevaba de regreso al barco y se ponía en una polea; y el ancla era la que halaba la nave de forma segura al puerto. Esa es exactamente la imagen que el escritor de Hebreos presenta de la esperanza. En el Templo de Jerusalén en el A.T., la cortina separaba el resto del mundo del Lugar Santísimo, donde se encontraba la presencia terrenal de Dios. Cuando Jesús fue crucificado, esa cortina fue rasgada para simbolizar que cada persona ahora tiene acceso directo a Dios. Así que Jesús ha entrado literalmente en la presencia de Dios en el cielo como nuestro precursor, nuestra ancla. ¡Jesús es nuestra ancla de esperanza! Nosotros somos como el barco en el puerto y tenemos nuestra esperanza en Jesús como un ancla para el alma. Entonces nosotros estamos unidos a Jesús por el lazo de la fe. Ahora, ese lazo de fe, no es una llamada telefónica que hacemos a alguien para que nos ayude y nos salve, ¡No! Ese lazo de fe es nuestra conexión con Jesucristo, que ya está en el cielo. Claro, hay olas y tormentas, pero hay seguridad en el puerto. Jesús, nuestra ancla, ha sido firmemente establecido allí en el puerto, ahora nuestro trabajo es agarrarnos de Él, la esperanza, a través del lazo de la fe. Puedes preguntarte, ¿cómo podemos tener esperanza en un mundo tan desordenado? Podemos tener esperanza porque estamos unidos a Jesús por la fe, quien ya ha entrado en la presencia del Dios vivo y nos está guiando hacia Él. He estado guardando este versículo acerca del ancla de la esperanza para el final de esta serie por una razón. Porque se aplica a todas las situaciones que he tocado en las últimas cinco semanas.

Pastor: Joshua Pinto

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Si tu corazón se ha roto, puedes tener esperanza, porque estás unido a Jesús por la fe y tienes un ancla para el alma. Si has fracasado, puedes tener esperanza, porque te puedes agarrar al lazo de la fe que llevara a Jesús. Si tienes temor, puedes tener esperanza, porque Jesús ha entrado en la seguridad del cielo. Si tienes ganas de dejarlo todo, puedes tener esperanza, porque Jesús está allí guiando tu vida. Y aun cuando tu familia se ha fracturado y dividido, puedes tener esperanza, porque hay esperanza en Jesucristo el ancla de nuestra fe.

Pastor: Joshua Pinto

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