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¿Hay alguna esperanza para mí?

¿Hay esperanza para mí cuando he fracasado? - Parte 2

¿Hay alguna esperanza para mí? ¿Hay esperanza para mí cuando he fracasado? - Parte 2 Este es el segundo mensaje de la serie, ¿Hay alguna esperanza para mí? En esta parte, vamos a responder la pregunta, ¿Hay esperanza para mí cuando he fracasado? Será que, ¿Se puede tener esperanza cuando se ha fracasado? (Oremos) Hoy quiero presentarles a Sandra. Sandra es una de esas chicas bellas que no tienen ningún problema para que los chicos se den cuenta de ella. Nunca le faltaron invitaciones para salir y cuando tuvo la edad suficiente para casarse, las propuestas le llegaron por todo lado. Sandra conoció Franco, ella estaba segura que al casarse vivirían felices para siempre; pero se equivocó, porque Franco resultó ser un patán (jerk). Después de tres años, el matrimonio fue un desastre y el divorcio llego poco después. Sandra se decidió a no cometer el mismo; así que, cuando Roberto llego a su vida ella fue más cuidadosa. Roberto por su parte fue más sensato que Franco y le prometió el mundo. Así que, Sandra caminó por el pasillo una vez más. En un año, este matrimonio también había terminado. Entonces llegó Hernando. Dulce, cariñoso y divertido Hernando. Franco y Roberto eran aburridos, y Sandra sabía que todo lo que ella necesitaba era un poco de diversión en su vida; así que, volaron a Las Vegas y se casaron. Para este entonces, la familia y amigos de Sandra hicieron apuestas para ver cuánto este matrimonio duraría; y efectivamente después de 14 meses, la diversión se había ido y también Hernando. Avancemos diez años. Para este entonces Sandra ha pasado por un total de cinco esposos y cinco divorcios. Ella ahora tiene cuarenta años y su cara lleva las huellas de miles de lágrimas y cada arruga tiene su propia historia. Los amigos y familiares se ríen de ella y comentan que es una gran coqueta, pero utilizan otras palabras descriptivas cuando para decirlo. Sandra conoció a Nicolás en el trabajo y comenzaron a salir. Nicolás por su parte, ha tenido tres matrimonios fracasados. Sandra se va a vivir con Nicolás; pero ninguno de los dos si siquiera quiere hablar de matrimonio. Sandra sabe que su vida es un gran fracaso y es miserable. Ella no sabe a dónde acudir, pero un día un amigo del trabajo le menciona de su iglesia y la invita. Pastor: Joshua Pinto

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¿Hay esperanza para mí cuando he fracasado? - Parte 2

Desesperada, Sandra llega el domingo a la iglesia con un vestido demasiado corto y muy apretado para algunos de los feligreses. Ahora, oprimamos el botón de pausa y detengamos la historia. Obviamente me invente esta historia para hacerlos pensar, puesto que hay miles de Sandras fracasadas. O simplemente podría cambiar el género y decir que hay miles de Danieles fracasados. Pero esta es la pregunta, cuando estas Sandras y Danieles vienen a nuestra iglesia en búsqueda de esperanza, ¿cómo se les trata? Si estás aquí y has fracasado, tengo buenas noticias para ti. No importa que tan mal haya sido tu fracaso, hay esperanza para ti. Pero, no tome mi palabra, toma la Palabra de Jesús. Juan 4:5-19 “5llegó a un pueblo samaritano llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le había dado a su hijo José. 6Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. 7-8Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: -Dame un poco de agua. 9Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió: -¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana? 10-Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua -contestó Jesús-, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida. 11-Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida? 12 ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado? 13-Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed -respondió Jesús-, 14 pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna. 15-Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla. 16-Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá -le dijo Jesús. 17-No tengo esposo -respondió la mujer. -Bien has dicho que no tienes esposo. 18Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad. 19-Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta.” A continuación, Sandra, perdón, la mujer samaritana, cambia el tema y comienza a hablar acerca de dónde es que se debe adorar. Jesús dirige la conversación hacia el tema del Mesías. Leamos ahora los versículos 25y 26: “25-Sé que viene el Mesías, al que llaman el Cristo -respondió la mujer-. Cuando él venga nos explicará todas las cosas. 26-Ése soy yo, el que habla contigo -le dijo Jesús.” La mujer estaba tan emocionada del agua viva que dejó su cántaro y corrió de regreso a la ciudad. Ella trajo muchas de las personas de Sicar para que conocieran a Jesús.

Pastor: Joshua Pinto

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Y note una observación final en el versículo 39, “ Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: Me dijo todo lo que he hecho.” Quizás han escuchado hablar del buen samaritano y uno pudiera llamar a esta mujer, la mala samaritana. Pero, a pesar que su vida era un desastre y un fracaso, Jesús ofreció le esperanza. Y para todas las Sandras y Danieles fracasados hoy, Jesús quiere darles esperanza. Aprendamos tres cosas importantes acerca de Jesús y la esperanza. I- Jesús conoce tus fracasos. Tenemos que entender que como Dios, Jesús lo sabe todo. Jesús sabía todo acerca de los errores del matrimonio y los fracasos morales de esta mujer; y al igual, Jesús conoce nuestros errores también. La verdad es que todos somos como la mujer en el pozo. Todos hemos fracasado. Es más, todas las personas en la Biblia, excepto el Señor Jesús, fracasaron en un momento u otro. Nosotros tenemos la tendencia de pensar que los personajes de la Biblia fueron seres súper humanos, diferentes a nosotros. Pero no es así, ellos lucharon con el fracaso de la misma manera que nosotros. Hebreos 11 contiene una lista del, “Quién es quién” en el Antiguo Testamento. Este capítulo generalmente es llamado, “El salón de la fe”; pero al examinar la lista, con facilidad se podría llamar, “El salón de los fracasos” Por ejemplo, Noé quien construyó el arca, se emborrachó, se desnudó y se expuso a sí mismo. Abraham el padre de la fe, cuando visitó Egipto, mintió al decir que Sarah no era su esposa. Isaac fallo grandemente y bendijo al hijo equivocado. Jacob, cuyo nombre significa “engañador o ladrón”, robó la primogenitura de Esaú. Moisés, quien recibió los Diez Mandamientos de Dios, fue un asesino. Rahab que está en la lista, era una prostituta. Sansón el hombre más fuerte que ha existido, tenía un problema con las mueres. Incluso David, un hombre conforme al corazón de Dios, se robó la esposa de otro y cometió adulterio. Y con el fin de cubrir su error, mando a matar al marido de la mujer. La lista en realidad es interminable. La Biblia dice que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 3:23). Así que, el fracaso es parte de la vida. Pero sólo porque fracasamos no significa que somos un fracaso, o que no hay esperanza para nosotros. Pastor: Joshua Pinto

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Alguien dijo: “El fracasar en alcanzar tus sueños, no es fracaso; no tener sueños, es fracaso. Fijar una meta y no alcanzarla, no es fracaso; no tener una meta, es fracaso. El caer, no es fracaso; el fracasar en levantarse, es fracaso.” La verdad es que antes que Jesús comenzara a charlar con la mujer en el pozo, Él ya sabía todo acerca de ella. Jesús sabía que ella había fracasado en el matrimonio cinco veces y que ahora estaba cometiendo adulterio. Por esa razón fue que Jesús la buscó, porque ella era un fracaso. Jesús le dijo a los religiosos profesionales de la religión en Lucas 5:32, “32No he venido a llamar a justos sino a pecadores para que se arrepientan.” Si eres un fracaso, Jesús te está buscando hoy. Él quiere que sepas que hay esperanza para ti. Jesús conoce tus fracasos. II- Jesús te ama a pesar de tus fracasos. La mujer en el pozo ya tenía tres fracasos en su contra. En primer fracaso, era una mujer. Durante los tiempos de Jesús, a excepción de sus esposas y miembros de la familia, los hombres ni siquiera hablan con las mujeres. Las mujeres eran consideradas seres inferiores. Una oración diaria de los fariseos era, “Dios, te doy gracias porque no nací un gentil, un perro, o una mujer”. El segundo fracaso, esta mujer era samaritana. Los samaritanos eran mestizos Judíos que se habían casado con los asirios 12 generaciones antes. Hoy en día, Sicar y el pozo de Jacob todavía existen en Cisjordania (West Bank), en el territorio palestino. Y la manera en que los palestinos y los israelíes se relacionan entre sí hoy en día, es exactamente la forma en que los judíos se sentían hacia los samaritanos en los tiempos de Jesús. El tercer fracaso, fue que había tenido cinco divorcios y ahora vivía en adulterio. En nuestra cultura solemos decir, ¡Tres fracasos y a fuera! Pero Jesús a cambio de decir, ¡Tres fracasos y afuera! Él dijo, ¡Tercer fracaso, hay esperanza! Cuando se trata de amor y aceptación, este mundo dice, “Sé de cierta manera; vístete de cierta manera; actúa de cierta manera, y entonces serás amado.” Esta cultura nos dice que el amor es algo que se puede ganar; pero el problema con esto, es que la mayoría de nosotros no tenemos lo que se necesita para ser amados. Pastor: Joshua Pinto

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No obstante, cuando se trata del amor de Dios, no hay concursos de belleza. No hay nada que podamos hacer para ganar el amor de Dios. Dios me conoce por lo que realmente soy y Él de todas maneras me ama, con todo y mis fracasos. Creo que esa es una razón por la cual las películas de Shrek son tan populares. Fiona fue una princesa hermosa que perdió su belleza; pero el feo de Shrek la ama por lo que ella es en su interior y en cierto modo el amor de Shrek la hace bella. Ese es el tipo de amor que Jesús tiene por ti. En 1 Samuel 16:7 la Biblia dice, “…el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” Lo interesante de esto es que cuando Dios mira nuestro corazón, Él no ve nada allí que merezca Su amor; pero, Él nos ama de todos modos y es Su amor lo que nos hace bellos. Dios te ama, pero no pierdas el punto; Dios no te ama porque eres valioso, eres valioso porque Dios te ama. Jesús te ama a pesar de tus fracasos. III- Jesús ofrece perdón por tus fracasos. Note que Jesús tuvo una conversación sincera con la mujer samaritana y esa conversación cambió su vida por completo. Si has fracasado, Jesús quiere tener una conversación sincera contigo hoy. Jesús te está diciendo lo mismo que le dijo a la mujer en el pozo, “Yo sé todo acerca de tus fracasos y te amo. Yo no tan sólo se acerca de tus errores del pasado, también sé de tus errores futuros y aún te amo. Te estoy ofreciendo agua viva, te ofrezco perdón y el tipo de vida que te va a satisfacer para siempre. Simplemente, confía en Mí y podrás comenzar de nuevo. ¡Hay esperanza si has fracasado!”. Si quieres experimentar el perdón de Dios y comenzar de nuevo, hay tres cosas que tienes que estar dispuesto a hacer con tus errores y fracasos. A- Admítelo. Cuando Jesús enfrentó a la mujer con su inmoralidad sexual, ella no lo negó. Ella estuvo de acuerdo con Jesús. Ella dijo: “Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta.” Si quieres ser limpio, hay que reconocer y confesarle a Dios que eres pecador. Eso no es difícil de hacer, porque la naturaleza humana siempre quiere defenderse y justificando sus acciones y comportamiento. No nos gusta usar palabras malas y duras para describir nuestros fracasos. Por ejemplo, nosotros no lo llamamos “maldad”, lo llamamos “debilidad”. Pastor: Joshua Pinto

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Hoy en día, cuando una persona casada tienen relaciones sexuales con alguien que no es su pareja, ellos no lo llaman adulterio, lo llaman “una aventura” (an affair). A cambio de llamarlo “una mentira”, decimos que estamos “estirando la verdad”. En lugar de llamar las palabras profanas “blasfemia”, lo llamamos “utilizar lenguaje colorido”. Pero la Biblia dice en Proverbios 28:13, “13 El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia.” Tienes que entender que cuando le confiesas tú pecado a Dios, no le estás diciendo algo que Él no sabe. La palabra para confesar es, homolegeo, que significa, “decir la misma cosa”. Entonces, cuando confiesas tu pecado, simplemente estás diciendo lo mismo que Dios dice acerca de tu comportamiento; estás de acuerdo con Dios que es pecado. No tienes que decir, “Señor, tengo malas noticias. Yo sé que esto te va a sorprender, pero ayer mire a una mujer con deseo en mi corazón”. ¿Crees que Dios dirá, ¡Qué!? ¡No puedo creer que hiciste eso! ¡No! Las cosas no funcionan así. Dios ya sabe dónde y cuándo has fracasado. El pecado se confiesa, cuando se admite por sí mismo y a Dios que es pecado. ¡Admítelo! B- Deja de hacerlo. En otras palabras, tienes que estar dispuesto a arrepentirte. Cuando la gente fracasa, por lo general ellos piden otra oportunidad. Un empleado que meta la pata le dice al jefe, “Lo siento. No volverá a suceder, por favor, dame otra oportunidad”. Un cónyuge infiel dice, “Cariño, lo siento, por favor dame otra oportunidad”. Probablemente has escuchado o leído que Dios es un Dios de la segunda oportunidad. Pero, cuando se pide una segunda oportunidad, uno rápidamente se encontrara pidiendo una tercera y cuarta oportunidad. ¿Cuándo acaba? La mujer en el pozo no tenía necesidad de una segunda o tercera oportunidad; ella necesitaba una nueva vida. Dios quiere darte algo mucho más valioso que una segunda oportunidad, Él quiere darte un cambio de corazón. Nunca vas a experimentar la plenitud de la gracia de Dios hasta que entiendas, que no tan sólo necesitas una segunda oportunidad, lo que necesitas es un cambio completo. Eso es lo que el arrepentimiento es, significa “un cambio de mente” que conduce a “un cambio de comportamiento”. En Juan 8, leemos acerca de la conversación de Jesús con otra mujer fracasada. Pastor: Joshua Pinto

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Ella había sido sorprendida en adulterio y los judíos querían apedrearla a muerte. Jesús dijo en Juan 8:7b “…Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” Como todos tenían pecado, todos los acusadores se fueron; pero note que Jesús no dijo, “okey, te voy a dar una segunda oportunidad.” ¡No! Jesús le dijo, “…Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.” (Juan 8:11) Entonces, para poder experimentar el perdón de Dios, tienes que admitirlo, dejar de hacerlo y… C- Olvídalo. Una vez que hayas confesado tu pecado a Dios y te hayas arrepentido, entonces debes aceptar el perdón de Dios. Debes creer que Dios te ha perdonado completamente. Dios hace muchas promesas en la Biblia que nos aseguran de Su perdón. Isaías 1:18 “18Vengan, pongamos las cosas en claro -dice el Señor-. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!” Salmo 103:12 “12Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.” Miqueas 7:19 “19Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados.” Dios dice en Isaías 43:25 “25Yo soy el que por amor a mí mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.” Como podemos ver, Dios puede perdonar y olvidar. El problema es que somos nosotros los que no podemos olvidar. Una vez aceptado el perdón de Dios, a veces lo más difícil es perdonarte a ti mismo. Aunque el diablo no puede impedir el perdón de Dios, él sabe que puede tratar de hacernos dudar que somos perdonados. Es por eso que la Biblia llama al diablo, “…el acusador de nuestros hermanos…” (Apocalipsis 12:10) Aun cuando has confesado tu pecado y te has arrepentido, el diablo quiere que te sientas sucio; y él te susurra, “no eres bueno, no eres bueno, no eres bueno”. La gente suele preguntar, ¿cómo puedo distinguir entre el acusador Satanás y la convicción del Espíritu Santo? Bueno, cuando mi esposa me llama por teléfono, yo no pregunto, ¿Quién es? Reconozco su voz porque hablamos todo el tiempo. Pastor: Joshua Pinto

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Si conoces al Señor íntimamente, reconocerás Su voz. Entonces, si has confesado tus pecados, te has arrepentido, has aceptado el perdón de Dios y te has perdonado a ti mismo, olvida tus errores pasados y avanza hacia el futuro. El apóstol Pablo dijo en Romanos 7, “Las cosas que quiero hacer, no las hago. Y las cosas que no quiero hacer, me encuentro haciéndolas”. Sin embargo, Pablo sabía lo que era ser perdonado y seguir adelante. Él escribió en Filipenses 3:13-14 “13Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, 14sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.” Jesús ofrece perdón por tus fracasos. Conclusión En este momento, el mundo no tiene esperanza, es más la esperanza es algo raro. Es por eso que la esperanza es extremadamente valiosa. ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por la esperanza? La realidad es que la esperanza no está en venta, ¡Es gratis! Jesús ya pagó el precio de nuestra esperanza. Cuando Jesús murió en la cruz, Él nos proveyó un camino para experimentar el perdón. La vida es dura. Todos fracasamos y nuestros corazones se van a romper. Sin embargo, a través de Jesucristo, podemos abrigar la esperanza. Aunque hayas fracasado, hay esperanza para ti. Jesús conoce tus fracasos y de todas maneras Él te ama. Jesús te está ofreciendo el perdón y un nuevo comenzar, si confiesas tu pecado, te arrepientes y aceptas Su perdón.

Pastor: Joshua Pinto

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