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cap 4: POSESIVO — Entonces ¿Veremos la película o te apetece hacer otra cosa…? — el tono sugerente que utilizó me dejó congelada en mi puesto por lo que luché por responder alguna frase coherente y huir de toda situación comprometedora. Aún era muy pronto para hacer "otras cosas". — Voy por las palomitas tu ve escoge algún DVD de el mueble en el living. — respondí casi como una autómata. Era un hecho, Edward era demasiado tentador para su propia seguridad. Al cabo de unos minutos y sin lograr escoger una película Edward sugirió que saliésemos a caminar. He de admitir que me moría de celos cada vez que una mujer se volteaba a mirarlo, pero el hecho de que Edward ni se inmutara me daba seguridad y lograba que me sintiese tranquila. — Te quiero— susurró en mi oído antes de posarse tras de mi y envolver mi cintura con sus manos. Continuamos caminando en dirección al parque. Asumo que nos ganamos un par de miradas reprobatorias, pero no me importaba se sentía increíble. Cuando llegamos Edward se sentó en una banca y me sentó a horcadas sobre sus piernas. Yo recosté mi cabeza en su pecho y disfruté inhalando su perfume. Me perdí en su fragancia, casi intoxicante, una esencia balsámica y almizclera. Ese toque dulzón y varonil era peligrosamente atrayente. Me dejé llevar embriagándome de ese aroma. No sé cuanto tiempo estuvimos así, pero en algún momento el se las arregló para cambiar de posición y así yo quedase como un bebe. Siendo acunada por sus fuertes brazos. Sus manos repartían caricias con maestría, revolviendo mi cabello con delicadeza. Sería demasiado fácil enamorarse de este hombre. Tan correcto y caballero tan insoportablemente hermoso. Claramente estaba equivocada, puesto que mis cavilaciones fueron violentamente interrumpidas cuando Edward me levanto en sus brazos al estilo nupcial, y me depositó sobre el césped. Apoderándose de mis labios de una forma hambrienta y pasional. Su mano comenzó a deslizarse por mi espalda bajo la camiseta. Me estremecí ante su tacto. Sus caricias se volvieron más ansiosas y casi como una autómata enrollé mis piernas entorno a su cintura. Mis manos se deleitaban con la suave textura de su rostro, me maravillé al comprobar desde un primer plano la perfección de sus facciones. De pronto su dureza rozó mi intimidad y la realidad me golpeó- que demonios estaba haciendo. ¡Estábamos en un parque por Dios!— Edward para— — No quiero— —Por favor. Estamos en un lugar público— — Bella, a estas horas no hay niños aquí. De todas formas déjalos que miren así les quedará bien claro que eres solo mía. — ¿De que hablas? — dije mientras aún me pasaba la cuenta la falta de oxígeno. — Ese grupo que está en frente no paraba de mirarte. Decidí que no estaría más hacerles una demostración de lo mucho que me perteneces. — Un momento. ¿Montaste todo este espectáculo por un maldito ataque de hombría? — No se trata de hombría Amor. Se trata de proteger lo que es mío y tu Bella eres sólo mía. Ok… definitivamente aquí había algo mál, ¡condenadamente mal!... Ya de vuelta en casa me separé de él con la excusa de que necesitaba una ducha. Fue más difícil de lo que creí el deshacerme de él. ¡Dios. Este hombre se creía mi dueño! Sin pensármelo dos veces llamé al Dr. Saint. No me importaba quedar como mal agradecida, pero con el dolor de mi corazón lo devolvería. No estaba dispuesta a estar con un hombre que se creía mi amo y señor.


¡Por suerte tenía auto!.... no quiero imaginar como se comportaría en el metro si alguien por casualidad me tocase la mano. ¡Es que acaso se las llevaría a su miembro para reclamarla como suya! Alejé de inmediato esos extraños pensamientos y salí del baño en busca del teléfono móvil. Una vez lo tuve en mi poder me dirigí a toda velocidad de vuelta a "mi supuesta ducha". ¿En que momento comencé a huir de él?... Desde el momento en que se comportó como un verdadero psicópata posesivo autoritario. — Dr. Saint — ¡Bella! Que gusto oírte pequeña ¿que tal te ha ido? — Mal… De hecho necesito su ayuda… ……………………………………………………………………………………………. — ¿Estás segura? — Sí — Está bien, entonces… Ya sabes lo que debes hacer Yo solo asentí. Nuevamente me encontraba aquí, en el laboratorio, el lugar donde comenzó todo. Le había explicado al Dr. La situación, quien a diferencia de mi lo encontró cómico, claro, ya que no era él quien había sido manoseado en un parque mientras un grupo de hombres le observaba. Tampoco es que me molestase, de hecho lo había disfrutado… maldición. Edward me tenía increíblemente obsesionada, me gustaba era cierto, pero no quería un hombre tan posesivo. Lo que yo necesitaba era un hombre más sensible, uno que lograrse ponerse en mi lugar y me entendiera. Rellené el formulario, he de admitir que lo físico no se podía cambiar. Una cosa era implantarle genes en su carácter y otra muy distinta era formar nuevamente su cuerpo. Y claramente yo estaba MUY CONFORME con su cuerpo, más que conforme… asombrada, maravillada… sin palabras. — ¿Estás lista? — Sí, ¡muchas gracias! — No hay porque pequeña. ¿Anotaste bien todos los datos? — Sí, de hecho fui bien específica. Quiero un hombre sincero, sensible. Que logre comprenderme cuando me sienta vulnerable. — Mmm… Si tú lo dices… …………………………………………………………………………………….. — ¿SENSIBLE? — Alice, no es necesario que grites. — Lo siento, pero que quieres q haga ¡POR DIOS! Tenías a tremendo semental y lo cambias por un… "hombre sensible". Dios, Bella. No has meditado la posibilidad de ser lesbiana… — Diablos Alice, contigo no se puede hablar nada serio. Tengo muy clara mi sexualidad, y para que lo sepas soy heterosexual. — Cálmate amiga, es solo que, bueno amiga, tenías a un monumento a la Belleza por novio y lo cambias por uno más "sensible". Por que según tú quieres que te entiendan y se pongan en tu lugar, perdóname Bella, pero eso es lejos lo más cursi que he oído en mi vida. — Alice, su cuerpo permanecerá igual, no soy tan tonta como crees. — Ah, bueno no es tan malo como lo pensé, pero insisto. Esa aura de sex machine ya no estará. ¡Dios Bella lo mataste! — Replicó Alice con evidente sarcasmo.


— Ridícula, hablo en serio Alice. Además no tienes derecho a criticarme ya que no fuiste tú a quien casi la violan en pleno parque. — No seas exagerada mujer. Tú y yo sabíamos que no hubiese sido violación, deja de hacerte la inocente y asume que cometiste un error. Estaba lista para replicarle cuando el sonido del timbre me aviso que él había llegado. — ¿Qué fue eso? — El timbre Alice. Debe ser Edward tengo que cortar. — Sí, sí, como sea. Sólo llámame en cuanto puedas y avísame que tal te fue… — Ok. Insisto te preocupas por nada. — Besos — Adiós Me dirigí a un ritmo acompasado hacia la puerta. Abrí con lentitud y para ser sincera, hablar con Alice había logrado ponerme nerviosa. Sin embargo me obligué a pensar positivo, pero aquello no sirvió en absoluto ya que al abrir la puerta encontré frente a mí a Edward, pero no fue eso lo que me descolocó. ¡Dios! Sus hermosos ojos verdes se encontrabas cubiertos por un manto de tristeza. Se veía tan frágil, tan vulnerable. Al instante un mar de lágrimas comenzó a brotar de sus ojos. — ¡Perdóname Cielo! Bella me comporté como un animal. Como si fueses un objeto, Tú, la creatura más perfecta en este mundo. Mi vida siento tanto haber sido tan posesivo, perdóname te lo suplico Amor. No puedo vivir sin Ti Bella. MIERDA… No podía estar pasando esto. ¿En serio él estaba llorando? Yo pedí que me entendiera, que se pudiera en mi lugar que fuera….. SENSIBLE. ¡Doble mierda!


PRODIGY 4