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Cap III . …Todo lo que sé Es que nada es como se nos vende. Pero, cuanto más crezco, menos sé…

Lucy… ¿Se la habría llevado con él? Me reproché mi estupidez. Por supuesto que estaba con él, al fin y al cabo era su dueño ¿no? — Con que esta es tu habitación, comenzaba a preguntarme cuando me invitarías a conocerla. Susurró en mi oído esa voz aterciopelada, la misma que había comenzado a extrañar de forma inconciente. — ¿Qué haces aquí? — inquirí con voz ahogada, mas mi nerviosismo llegó a su grado mayor cuando me giré hacia él y las llaves resbalaron de mis manos, aterrizando sobre el piso. — Vaya, no esperaba un gran recibimiento, pero sin dudas nunca imaginé que mi persona te aterrase tanto.

“Entonces te veo ahí parado Esperando más de mí, Y todo lo que puedo hacer es intentarlo”

— No me asustas. — Bien, entonces te pongo nerviosa al menos. ¿No es así? — ¿Puedes hablar algo coherente por una vez en tu vida? — Vaya… Hablas como si me conocieses durante años y nos acabamos de conocer hace… ¿Cuánto? ¿Unos quince minutos? — No lo sé, ni me interesa. Eres una verdadera molestia. Para comenzar ¿Qué diablos hacías siguiéndome? — Quería conocer tu departamento. — Vaya… Un acosador en potencia. — No cariño, yo pertenezco a la vieja escuela. Sólo quería saber cual era tu habitación para saber en donde enviar flores. — ¿A que estás jugando? ¿Qué pretendes con todo esto?

“Entonces te veo ahí parado Esperando más de mí, Y todo lo que puedo hacer es intentarlo”

— ¿Yo jugar? Pero si eres tu quien toma las cosas como un juego. Desde que te vi he intentado por todos los medios mostrarme cortes contigo y tú no haces más que escabullirte. ¡Si hasta le das más importancia a mi mascota que a mí! —


Hablando de Lucy… ¡¿Dónde se encontraba su perrita?! — Quita esa cara de horror, Mi apartamento está a dos pasillos hacia el este. Sabe irse sola, conoce estas aulas mejor que yo mismo. Se encuentra a salvo, puedes volver a respirar. — Deberías dejar de mostrarte tan presumido ¿sabes? Para tu información no he dejado de respirar, ni mucho menos me he asustado. — Entonces reitero mi pregunta ¿Estás nerviosa?, mejor dicho ¿Te pongo nerviosa? — No seas ridículo, ni siquiera te conozco. Mira, no quiero sonar grosera, pero te agradecería mucho que me dejases tranquila, en verdad quiero entrar a mi habitación. — Mientes.

. “Ojala no hubiese visto Toda la realidad, Las personas auténticas, En realidad de honestas no tienen nada.”

— ¿Perdón? — Estás mintiendo. Lo que tú quieres es mantenerme alejado porque sabes que te pongo nerviosa. — Eso no es verdad. — El rubor en tus mejillas me dice otra cosa. — Llevé una mano hacia mi mejilla, y efectivamente se encontraba ardiendo. Maldito sonrojo — ¡Me rindo! ¿Qué quieres? — Un beso.

. “Mientras le digo adiós A la forma de vida Que creí haber diseñado para mí”

— ¿Estás bromeando cierto? — Tengo alguna nota de humor en mi rostro— en efecto, el maldito se encontraba serio, y muy cerca de mi rostro, peligrosamente cerca.


— Olvídalo, no me gustan los hombres así de directos. — A mi tampoco, pero la verdad, tu me descolocas. No sé como tratarte, sé que no te conozco, pero por imposible que parezca desde que te vi supe que tu eras la persona que había estado buscando… —¿Edward, de que hablas? — ¿Crees en el amor a primera vista? — No. — respondí tajante y es que por muy hermoso que fuese la insensatez de este hombre le restaba muchos meritos. — Bien, bueno yo tampoco. Sin embargo, contigo me sucede algo… similar, es como si te encontrases sumergido en un abismo sin fondo— Estás loco, lo siento amigo, búscate una mejor escusa— me incliné para recoger las llaves que continuaban en el suelo, pero Edward se me adelantó y las depositó en mis manos. Aún acuclillado era notoriamente más alto que yo y la diferencia de tamaños me hacía sentir nerviosa, incomoda… vulnerable. Como si él fuese un depredador y yo la inepta presa que caía en sus garras… Idiota. — No te pido que me entiendas, sólo escucha. — La seguridad que mostraba su semblante terminó por conmoverme y asentí, a la espera de que continuase con su extraño monólogo.

“.Todos los momentos que ya pasaron, Trataremos de volver atrás y hacerlos perdurar. Todas las cosas que cada uno quiso ser, Nunca lo seremos, nunca lo seremos… Y eso es maravilloso, y así es la vida.”

— Despiertas cosas en mí que… jamás pensé posibles, yo… yo sólo quiero intentarlo. Al menos permíteme conocerte, ser amigos o algo. — Está bien— las palabras brotaron de mi boca sin siquiera pensarlas. Y para ser honesta, por mucho que lo hubiese pensado estoy segura de que mi respuesta hubiese sido la misma. Al fin y al cabo todo entra por la vista… No vas por la calle y dices oh que hermosa la personalidad del moreno que acaba de pasar. No, lo primero en lo que nos fijamos es en la apariencia física, y maldita sea mi carne, por ser tan débil, por ceder a los impulsos y… demonios.


Edward Cullen me gustaba, al menos físicamente había conseguido provocar cierta atracción en mi persona.

— No te fallaré— dijo él, más para él que para mí. Sin embargo había tanta convicción en esa frase que me pareció que más que prometérmelo a mí intentaba aseverárselo a sí mismo.

“Entonces te veo ahí parado Esperando más de mí, Y todo lo que puedo hacer es intentarlo”


CARETAS-cap3