Page 11

DAN CURTIS, EL CREADOR Los telespectadores jóvenes tienden a creer que vivimos una inédita edad de oro televisiva, pero lo cierto es que la pequeña pantalla ha tenido siempre en Estados Unidos una gran vitalidad, hasta el punto de haber generado nombres míticos que han tenido gran importancia a la hora de definir creativamente el medio. Uno de ellos es el de Dan Curtis, creador de Dark Shadows a partir de una inquietante pesadilla propia cuya protagonista era una joven que viajaba en tren. Por increíble que parezca, Curtis supo convencer a los ejecutivos de la cadena ABC para que produjeran una serie con tan escueta base, y el resultado fue un producto que aun hoy reivindican no solo Johnny Depp, sino otras figuras públicas como Madonna y Quentin Tarantino. Es una muestra del empuje y la inventiva que siempre caracte-

rizaron a Curtis. Hasta su fallecimiento en 2006 (había nacido en 1927), este productor, guionista y director no cejó de crear entretenimientos por encima de la media. Suya por ejemplo es también la realización de El estrangulador de la noche (1973), tv movie de culto escrita por Richard Matheson que, como Dark Shadows, revitalizaba el mito vampírico, y de Trilogy of Terror (1975), nueva colaboración con Matheson cuya primera emisión tuvo un gran impacto en los televidentes. Pero, aparte Dark Shadows, la obra magna de Curtis es el díptico que formaron las miniseries Vientos de Guerra (1983) y Recuerdos de Guerra (1989), dos sagas familiares relacionadas, con la Segunda Guerra Mundial y sus antecedentes como trágico telón de fondo, que obtuvieron una lluvia de premios y una gran audiencia allí donde se vieron (también en España).

EL LEGADO DARK SHADOWS Como es usual en una industria cultural tan saludable como la estadounidense, la repercusión de Dark Shadows no quedó limitada a la serie emitida entre 1966 y 1971. Cuando esta ya agonizaba, su repercusión propició la producción de dos películas que recuperaban a varios de sus personajes en historias hasta cierto punto autónomas: la primera, Sombras en la oscuridad (1970), tuvo un éxito de crítica y público respetable; la segunda, Una luz en la oscuridad (1971), no fue para tanto. Pero dados los exiguos presupuestos con que contaron las dos, era suficiente como para mantener vivo el valor de marca de la franquicia. El siguiente medio en hacerse eco de Dark Shadows fue el literario, a través de una serie de novelas de consumo rápido escritas consecutivamente por Dan Ross

y Lara Parker. Tampoco excesivo arraigo tuvo el comic publicado entre 1971 y 1972, obra de Kenneth Bruce Bald. Con los años, por lo menos hasta la película de Tim Burton y Johnny Depp que ha motivado este especial, el producto de mayor resonancia surgido a partir de Dark Shadows ha sido sorprendentemente una sucesión de audiolibros interpretados por casi todos los protagonistas de la serie original. Los fans de Dark Shadows, capaces de organizar convenciones para rendir tributo periódico a su ficción de cabecera, han sido muy generosos con este producto, y lo consideran la continuación más fiel de la serie original. Para los actores implicados, que no han desarrollado carreras muy brillantes más allá deL fenómeno, los audiolibros también han constituido motivo de satisfacción profesional.

La pequeña pantalla, arma de agitación Dark Shadows no fue ni mucho menos la única serie que, entre mediados de los sesenta y mediados de los setenta del pasado siglo, rompió con lo que esperaba de la televisión el espectador medio. En unos años de enormes agitaciones sociopolíticas y económicas que la clase media trataba de ocultar y ocultarse, la televisión infiltró en los hogares, de mano de un público joven con capacidad crítica (y adquisitiva, no nos engañemos), gran cantidad de series con argumentos imaginativos y terroríficos que cuestionaban los valores de sus mayores. Si bien en un primer momento series como The Twilight Zone (1959-64), Alfred Hitchcock Presenta (1962-1965), En los límites de la realidad (1963-65), Perdidos en el Espacio (1965-68) y Star Trek (1966-69) hacían hincapié en lo diferente, lo extraño, el otro, como motivos de inquietud, reflejando la paranoia anticomunista que reinaba en la sociedad estadounidense, poco a poco la rareza fue trasladándose a unos hogares de ficción que reflejaban exactamente los del público. Los formatos de la comedia de situación o del culebrón permitían arremeter de modo en apariencia inocente contra las convenciones y los prejuicios del momento, siempre a través de los ojos de criaturas fantásticas ligadas al inconsciente y apalancadas en un entorno suburbial plenamente reconocible. En Mi marciano favorito (1963-66), un alienígena camuflado de humano comentaba socarronamente los usos y costumbres del norteamericano corriente. En La familia Addams (1964-66), basada en las tenebrosas ilustraciones de Charles Addams, un clan de criaturas siniestras demostraba que se podía ser plenamente feliz con gustos como mínimo macabros. La protagonista de Embrujada (1964-72) era una bruja contemporánea que empleaba sus poderes para imponerse en la guerra de sexos y contra los dictados de una sociedad patriarcal. Y La familia Monster (1964-66) deconstruía la institución básica de toda sociedad haciendo de cada uno de sus miembros un monstruo clásico diferente.

Profile for Fandigital

Revista Fandigital ed.ipad Mayo  

El primer número 100% ipad publicado en mayo, gratis para lectores sin iPad unas semanas después.

Revista Fandigital ed.ipad Mayo  

El primer número 100% ipad publicado en mayo, gratis para lectores sin iPad unas semanas después.

Advertisement