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direcciรณn de

extensiรณn

PERFILES DE VIDA

Entrevistas a egresados y egresadas


PRESENTACIÓN La importancia y el valor de la formación universitaria es vista muchas veces de manera instrumental, a través de la obtención del título profesional. Esta perspectiva, aunque importante, deja de lado los campos profesionales y los debates disciplinarios que las personas empiezan a desarrollar una vez que salen de las aulas universitarias. Durante el año 2015, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, a través de su Dirección de Extensión y Comunicaciones empezó a registrar estas trayectorias por medio de las historias, opiniones y debates propuestos por egresados y egresadas de las carreras que hoy se albergan en nuestra Facultad. Nos interesa rescatar las trayectorias disimiles de los(as) egresados(as) de la carreras, evidenciando que no existen fórmulas y caminos únicos, y mostrando sobre todo que una profesión se construye más allá de las aulas y la vida universitaria. Hemos querido, además, buscar egresados(as) de diferentes edades y generaciones, para que nos cuenten sus inquietudes, sus lugares de trabajo y sus proyecciones futuras. Las historias están atravesadas por una gran preocupación por las desigualdades que se expresan y afectan la vida cotidiana de sujetos y comunidades en Chile. Desigualdades que se hacen patentes en cada trabajo, estudio sobre procesos de desigualdad y transformaciones del tejido social que experimenta nuestro país y el rol vital que deben y pueden tener los(as) profesionales de las ciencias sociales y la educación, no solo en el análisis sino también en la transformación tanto de situaciones puntuales como de situaciones estructurales, plasmando un punto de vista estructurado en base a la idea de que lo social se inscribe en lo individual y viceversa, lo individual en lo social. En estas historias, también podemos apreciar la importancia que adquiere la vida universitaria para la formación futura, vida universitaria que de manera trasversal y con una gran densidad histórica es recatada como un elemento importante y singular del paso por la Universidad de Chile, y también como un espacio de formación política, de participación estudian2

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til, de construcción de una comunidad siempre vital. Los recuerdos sobre la etapa universitaria se llenan de la potencia de las experiencias y las reflexiones compartidas y una gran preocupación por la realidad del país, haya sido esta la dictadura militar, los primeros años de la transición o de manera más reciente, un país tremendamente tensionado por las desigualdades del modelo neoliberal. Pero a la vez, todas las experiencias profesionales que se recogen en estas entrevistas muestran las potencialidades de las ciencias sociales como una herramienta para la acción y la transformación social. Desde diversos espacios y territorios, con desempeños profesionales o más académicos, todos(as) los(as) entrevistados(as) mueven con su quehacer cotidiano la frontera de las Ciencias Sociales, abriendo temas, instalando debates y nuevos quehaceres que, a su vez, son aprendizajes permanentes para la propia Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Este dialogo con los(as) profesionales egresados(as) es sin duda valioso y necesario pero no siempre existe claridad de cómo desarrollarlo e impulsarlo, lo que nos enfrenta a la pregunta permanente sobre cómo se mantiene el vínculo y se mantienen las puertas y las aulas abiertas. Con estas inquietudes en mente, durante el año pasado dimos inicio al proyecto de recoger las trayectorias de las nuevas generaciones de cientistas sociales y también quienes tienen trayectorias laborales más consolidadas. Todas ellas fueron publicadas en los boletines mensuales de la Facultad y ahora las compilamos en un volumen ad hoc que permite su lectura colectiva y compartida, esta vez proponiendo un orden disciplinario que permite apreciar la diversidad y la riqueza que cada profesión facilita. Agradecemos a todos(as) quienes de manera comprometida nos contaron sus historias, lo que ellos(as) piensan que son los desafíos de las ciencias sociales y sus anhelos, tanto profesionales como para el país.

ÍNDICE Psicología Francisca Pérez, psicóloga Vinka Jackson, psicóloga Danilo Sanhueza, psicólogo María Paz Lillo, psicóloga

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Sociología Fernando de Laire, sociólogo Jorge Rodríguez, sociólogo y demógrafo Víctor Orellana, sociólogo Daniel Allende, sociólogo Patricia Varela, socióloga

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Antropología Iván Cáceres, arqueólogo Daniel Contreras, antropólogo social Claudio Gómez, antropólogo social Verónica Silva, antropóloga física Karina Narbona, antropóloga social Daniela Maldonado, antropóloga social

50 52 56 64 70 74 78

Educación Parvularia Loreto Rodríguez, educadora de párvulos Pía Meza, educadora de párvulos

82 84 88

María Elena Acuña M. Directora de Extensión y Comunicaciones Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Chile 4

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PSICOLOGÍA

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Francisca Pérez, psicóloga de la Universidad de Chile, es la actual presidenta de la Corporación La Morada, un importante centro de acción y reflexión feminista que ha velado por la protección de los derechos de mujeres chilenas. La académica y activista política recuerda en esta entrevista los difíciles tiempos de dictadura cuando la violencia de género era naturalizada y las mujeres temían denunciarla, violencia que persiste y contra la cual se lucha hasta la actualidad.

Francisca Pérez, psicóloga

La lucha por la igualdad de género desde la psicología clínica

Al terminar la enseñanza media, se interesó por la psicología por ser una profesión humanista con una mirada crítica sobre la convivencia humana. Especialmente en tiempos de dictadura, la profesión contribuía en el análisis y repudio de las perversiones de la vida social, “con perversiones me refiero a los daños que sufren los lazos de convivencia en situaciones de autoritarismo y violencia, afectando a las personas a largo plazo”, comenta Francisca Pérez (50), psicóloga de la Universidad de Chile. En 1984 comenzó sus estudios en una intervenida Universidad de Chile en la sede de Amunátegui, una escuela “aislada” e “íntima”, recuerda, y desde el segundo año continuó en “La Placa”, espacios y reductos de tránsito que parecían mostrar el desprecio de las autoridades por estas áreas del conocimiento. Participó activamente de manifestaciones ciudadanas y del movimiento estudiantil. Posteriormente, estudió Magister en Psicología Clínica con mención en Psicoanálisis en la Universidad Diego Portales y Doctorado en Psicopatología Fundamental y Psicoanálisis. Universidad de Paris 7, Francia. Su trayectoria ha estado dedicada al ejercicio clínico y activismo político contra la violencia de género, siendo una de las socias fundadoras de la Corporación feminista La Morada, creada a fines de los 80. Fue responsable del Programa de Salud de dicha corporación, brindando también atención clínica. Hoy, es presidenta de La Morada, dirige el Centro Clínico y es Académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Andrés Bello.

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-¿Cómo se formó en el feminismo y, más aún, se especializó en la temática de violencia contra las mujeres? Por una parte, me he dedicado a la violencia de género y, por otra, a la clínica y al psicoanálisis. Diría que mi formación tanto clínica como de género empieza más intuitivamente en la universidad y, sobre todo, a través de iniciativas que los(as) estudiantes impulsábamos. Respecto del género me formé, especialmente, trabajando en una institución importante del feminismo como es La Morada, donde se han desarrollado muchas iniciativas. Tuvimos el primer programa de intervención en violencia doméstica que existió en Chile que después se transformó en el Programa de Salud de la Corporación de Desarrollo de la Mujer, en 1989 aproximadamente. En ese entonces, no existía normativa al respecto y La Morada ejerció un rol muy activo tanto en el desarrollo de ciertas formas de trabajo con las mujeres como en la difusión y concientización de que la violencia era un problema y no un fenómeno natural, siendo que la violencia hacia las mujeres era bastante naturalizada. También trabajamos mucho políticamente, en coordinación con distintas mujeres lo que permitió que, en algún momento y con posterioridad, en este país se legislara sobre violencia de género.

riencia como algo no-natural, y se atrevieran a dar el paso de enfrentar o denunciar estos problemas, un paso muy arriesgado para ellas. Hace 25 años, vivíamos en una sociedad dañada, traumatizada, atemorizada, frente al ejercicio de la violencia en todos los niveles. En este contexto, la violencia también es importante comprenderla no solo como un fenómeno particular entre dos personas sino que son relaciones que se inscriben en el marco de culturas autoritarias. Hoy, incluso, aún tenemos una cantidad importante de femicidios que se producen como consecuencia de relaciones violentas de pareja. -¿Por qué ha hecho de su trabajo como terapeuta una acción política? Siempre he estado preocupada por la dimensión política de la vida. En ese sentido, me parece que toda práctica social, incluyendo la clínica, está atravesada por la política de distintas maneras. Eso no quiere decir que a través de la terapia o de la práctica clínica se pueda cambiar una sociedad, cultura o forma de ejercicio del poder. Me parece que la política se transforma con política, por tanto, no defiendo la psicología ni las terapias como maneras de hacer política. Sin embargo, en las prácticas disciplinares como en este caso la clínica me parece que hay una mirada política que es indisociable y necesaria. Es evidente que la violencia de género persiste en nuestro país. Ha habido un gran esfuerzo por parte de los movimientos feministas y organismos internacionales en disminuir o eliminar esas formas de convivencia agresiva. Las expresiones de violencia hacia la mujer que existen al interior de la familia siguen existiendo, así como la discriminación en términos económicos, salariales y de ejercicio del poder. Últimamente, con la notoriedad que han tenido ciertos movimientos

-A lo largo de su trayectoria ha trabajado constantemente temas de género, atendiendo por ejemplo, en el Programa de Salud de la Corporación de Desarrollo de la Mujer La Morada. En este contexto, ¿qué tipo de luchas y problemas han debido enfrentar las mujeres con las cuales trabaja la institución? Nos encontramos con los casos de todas las mujeres que estaban dispuestas a consultar o pedir ayuda, siendo el primer gran desafío lograr que las mujeres entendieran su expe6

sociales como el estudiantil, hemos visto cómo se desarrollan y perduran otras formas de violencia. Entre ellas, las denunciadas por las propias estudiantes cuando han sido objeto de abuso y maltrato, piropos groseros o acoso callejero, expresiones discriminatorias reclamadas por voces emergentes jóvenes.

políticas que tenemos, una de ellas es el respeto hacia la multiculturalidad. Constantemente, los problemas políticos presentes en las relaciones con los pueblos originarios se intentan abordar en un plano cultural, pero no es posible hacerlo solo por esa vía porque, históricamente, han sido problemas políticos. Me parece que es importante contemplar esas dos dimensiones. Pienso que la discriminación de género convive con un conjunto de otras discriminaciones relativas a la diversidad sexual y étnica, pero convive también con desigualdades políticas bastante estructurales en nuestro país.

-¿Cómo el sexismo merma otros discursos sociales en torno a la igualdad? Hay diversas formas de discriminación: por razones de género, contra la diversidad sexual o las diferencias étnicas, entre otras. Pero hay también en nuestro país, evidentemente, no solo discriminación sino que mucha desigualdad desde un punto de vista político, económico y cultural. Esos son dos tipos de fenómeno que se articulan e invisivilizan constantemente. Para distinguir o relevar cuáles son las discriminaciones que nos afectan actualmente como sociedad, es importante tener presente cuáles son las desigualdades o las deudas

-¿De qué manera las ciencias sociales, en general y la psicología, en particular, contribuyen en la discusión de políticas públicas de igualdad entre hombres y mujeres? Las ciencias sociales, y específicamente la psicología, han desarrollado perspectivas importantes para pensar ciertos problemas 7


culturales y sociales de manera crítica. Los problemas de la política y cultura no son problemas del conocimiento sino que relativos al ejercicio del poder. Si tenemos una sociedad que discrimina culturalmente, que tiene desigualdades estructurales no es porque no tengamos el conocimiento suficiente para cambiar las cosas, sino que es más bien porque estamos en situaciones de tensión política que implican negociaciones y voluntades que definen lo que es o no posible. -¿Cómo podemos discutir y transformar nuestras relaciones cotidianas, especialmente al interior de las familias, para abordar el problema de la violencia? Yo creo que ha habido muchos cambios. Un hecho importante es que tengamos una ley de violencia intrafamiliar y la ley antidiscriminación, lo que significa que en la actualidad no es tan simple, natural ni aceptado que alguien emita un comentario misógino, homofóbico o despectivo sobre ciertos pueblos originarios. Está desnaturalizado. De alguna manera, hay una sanción cultural y eso transforma de manera muy importante la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Como ejerzo la psicología clínica, creo en la posibilidad que tienen los individuos de apropiarse más de su propia vida para tomar decisiones acerca de cómo vivirla, sin embargo, la vida en comunidad implica necesariamente el establecimiento de un marco que determina los límites y posibilidades de la vida individual. Me parece que sin transformaciones institucionales o estructurales considerables, esos cambios tienen un límite.t

“Pienso que la discriminación de género convive con un conjunto de otras discriminaciones relativas a la diversidad sexual y étnica”

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Autora de libros como “Agua fresca en los espejos” y “Mi cuerpo es un regalo”, la psicóloga Vinka Jackson ha trabajado extensamente desde su profesión sobre el cuidado y prevención del abuso sexual en niños y niñas. Sin embargo, no es un tema discutido públicamente y en el cual las ciencias sociales “tienen mucho que aportar”, según Jackson. El último periodo de la dictadura marcó el ingreso de la psicóloga, escritora y activista por los derechos de la infancia, Vinka Jackson (47), a la Escuela de Psicología de la Universidad de Chile. Optó por la casa de estudios porque “desde donde yo podía ver o intuir como adolescente, era más diversa e inclusiva en su estudiantado que las demás de esa época”, recuerda. Sus primeros años de estudio estuvieron acompañados de activas movilizaciones y resistencias a la “pesadumbre y espanto de esa época. Crecimos mucho en esos afanes”, recuerda.

Vinka Jackson, psicóloga

La ética del cuidado en la infancia, un problema ignorado en el debate público

Mientras cursaba su tercer año de carrera, triunfó el No en el Plebiscito de 1988, y más tarde Patricio Aylwin asumió como primer presidente de la transición, por lo que los cambios ocurrieron después de su partida de la universidad. “La formación que recibí, en retrospectiva, fue versátil, y en algunas asignaturas, con ciertos maestros y maestras, enriquecedora y provocativa. Hablo no sólo de mi escuela, sino de sociología y antropología también, y de muchos ramos de los cuales pudimos beneficiarnos como oyentes”, comenta. Vinka Jackson es discípula de Carol Gilligan, Psicóloga Social de la Universidad de Harvard, quien destaca por ser pionera en la ética del cuidado. Jackson se ha dedicado y especializado en la prevención y tratamiento del abuso sexual infantil (ASI). Paralelamente, desarrolla actividades de orientación y educación en afectividad, sexualidad y relaciones humanas en comunidades educativas. Entre sus publicaciones, se cuentan el libro autobiográfico “Agua fresca en los espejos”, “Mi cuerpo es un regalo” y “Tod@s junt@s”.


Extender los conocimientos a la comunidad -¿Cómo se ha desarrollado su vocación profesional por la psicología? Yo creo que quizás la conclusión interna más importante es que dentro de la Facultad de Ciencias Sociales, miraba con enorme admiración y casi con poca autoestima a sociólogos y antropólogos en tanto estaban pensando la sociedad, mientras que los psicólogos la miraban de otra manera. Por eso, la psicología social resultaba tan interesante y te convocaba. Pero, luego me percaté que el para qué de las cosas es la pregunta más importante que te puedes hacer en todo. A lo largo de los años, se me reveló que la vocación profesional vinculada a las ciencias sociales era tan relevante como si hubiese elegido estudiar medicina porque en esto del para qué de las cosas, la medicina tiene un para qué muy evidente y cotidiano. Eso, lo empiezas a ver más claro conforme creces, que tu carrera o área de estudios no es separable y es parte de un tejido mucho mayor donde todo incide en el vivir mejor.

Ahora, he sentido nostalgia de verdad y, tal vez en una lógica muy práctica y cotidiana – y en eso la maternidad a uno la determina bastante – de cómo vamos a salir de esto: pensar el ahora y el mañana. Extraño también las voces provenientes de los cientistas sociales para señalar cómo caminamos, qué de nuestra experiencia recogemos, de qué manera hacemos justicia y nos perdonamos en distintos grados. Se usa mucho la frase de que todos somos responsables. Yo creo que sí la responsabilidad es compartida porque incluso no responder y no actuar muchas veces es una forma de respuesta. A partir de las primarias estuve haciendo campaña para no votar desinformadamente. Creo que un tema álgido es la situación de la niñez: los niños no tienen votos, poseen una voz muy limitada, carecen de incidencia económica, por tanto en una elección no están visibles. ¿Quiénes hacemos sus voces visibles? Los adultos y si vivimos o compartimos con niños(as) con mayor razón estoy votando doble o triple. Me parte el alma que no se acostumbre preguntar a niños(as) cómo te gustaría o qué te gustaría hacer. Es una interrogante que les hacemos pocas veces, y yo creo que ahí las ciencias sociales tienen algo tremendo donde aportar y desde otro lugar.

-¿De qué manera han incidido las ciencias sociales en el análisis de temas contingentes como los derechos de la infancia, problema que has abordado constantemente en tus libros? Es bien exacto el momento en que estamos viviendo. Yo siento que ha habido, y de parte no sólo de las ciencias sociales, sino que de las humanidades en general mucha contribución en este tramo, desde el cómo o porqué se origina una serie de dolencias y fallas o sufrimientos, en un sentido ético y social. Hay una sensación de malestar que va mucho más allá de la indignación y del grito, yo creo que nos sentimos apesadumbrados en este minuto. Ha habido conductas de la clase política o de las élites que nos han hecho mal de salud.

que comentaba de humanizar o aterrizar el lenguaje de otra manera para que todos(as) podamos conversar de ciencias sociales. Cuando uno habla de cambiar el mundo suena utópico pero no, cada quien puede tener una propia agenda de cambios del mundo, mundos más chiquitos, mundos más grandes, y a lo que una democracia, gobierno o todos(as) en un país podríamos aspirar es que la vida sea mejor y eso requiere cuidado, cuidados bien particulares que se expresan en leyes, actitudes y cambios culturales profundos. En este sentido, nuestra voz, como la de otras ciencias no se ha aprovechado al máximo todavía. Con todo el entusiasmo que me provoca ver los cambios de mi propia escuela en la Universidad de Chile, todavía tengo la añoranza y, para eso, pido a la academia en ge-

neral que podamos interactuar, particularmente, con niños(as) y actualizar el currículum de enseñanza para integrar temas que tienen que ver con el cuidado y la prevención del abuso sexual infantil. Es maravilloso tener la posibilidad de escribir un paper para la academia y desarrollar investigaciones que cambien el curso de la humanidad en las sociedades. No obstante, no nos perdamos con las tareas cotidianas. Sin perder los horizontes mayores –porque hay que soñar en grande y proponerse metas importantes– no hay que perder de vista aquellos espacios más pequeños donde de repente la semilla crece mucho más grande. Un proyecto de seis meses termina generando, por ejemplo, un cambio de estructura mental o de actitudes en alguna comunidad específica.

-Sobre modificar el ahora y el mañana en nuestra sociedad en temas como, por ejemplo, los relativos a infancia, ¿qué postura debieran adoptar las ciencias sociales? Si las ciencias sociales pueden ayudar a que se canalice o despierte lo que sabemos y hacernos conscientes de todo lo que sabemos y plasmarlo en palabras y acciones, sería un tremendo salto. Me ha gustado mucho conocer a profesionales jóvenes, es en ellos(as) donde he visto señas esperanzadoras de, por ejemplo, esto 12

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Trastornos de personalidad y malestar ciudadano han sido parte de los temas que el psicólogo egresado de la Facultad de Ciencias Sociales, Danilo Sanhueza, ha trabajado. Actualmente, es uno de los investigadores que integran el Laboratorio Transdisciplinar en Prácticas Sociales y Subjetividad (LaPSoS), compatibilizando investigación, academia y trabajo terapéutico, con una formación centrada en el psicoanálisis. Siempre sintió interés por la reflexión sobre las relaciones humanas, cómo se organizan y cómo estás reflejan una determinada época o manera de entender lo social. En ese sentido, “mi aproximación a la psicología comenzó con esa premisa de que es una ciencia social, y lo que nos constituye como humanos no es una condición individual sino el hecho de que somos seres sociales”, afirma Danilo Sanhueza (32), psicólogo egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

Danilo Sanhueza, psicólogo

Cómo analizar la vida cotidiana y los fenómenos sociales desde el psicoanálisis

A temprana edad comenzó a hacer ayudantías. Durante su periodo de formación en Pregrado se inclinó por la psicología social y es desde esa línea que llegó a una aproximación más clínica, específicamente al psicoanálisis, “una teoría y práctica que explica el comportamiento individual sin dejar de lado la cuestión de lo social”, señala. Mientras cursaba el último año de la carrera de Psicología, en 2006 se desarrolló la denominada la “movilización de los pingüinos”, año también en el cual hizo su práctica profesional en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak (ex casa de orates), que lo marcó –en parte– por el trato que se les daba a los pacientes, utilizando dentro del tratamiento técnicas como al electroshock. Después de su práctica, trabajó en la consultora Critera, realizando estudios para el gobierno; luego retornó a la académica. Desde un enfoque interdisciplinario, junto a académicos e investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales como el Prof. Roberto Aceituno, Esteban Radiszcz y Pablo Cabrera, y de otras facultades, conformó el equipo del Laboratorio Transdisciplinar en Prácticas Sociales y Subjetividad (LaPSoS), financiado por la Iniciativa Bicentenario. En el marco de diversas causales de indignación ciudadana en 2011 como el abuso sexual por parte de sacerdotes, el caso La Polar, la colusión de las farmacias, los reclamos por el Transantiago, las demandas estudiantiles por una educación gratuita y de mejor calidad, es que decidieron trabajar sobre el eje común de todas ellas: el malestar. Problemas sociales que radican en el espacio público, en lo social pero también en lo individual. Además de investigaciones en este campo trabaja en una consulta privada y cursa sus estudios en el Doctorado en Filosofía, mención Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Chile. También es académico del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.


-En 2006 realizó su práctica en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, según su experiencia ¿cómo es entendido y analizado el paciente que presenta síntomas de “locura”? Tras mi práctica, rescato haber podido entender cuál es la relación entre las instituciones y los padecimientos de los sujetos, aprendiendo fundamentalmente qué es lo que no hay que hacer con los(as) pacientes. La institución psiquiátrica es muy violenta, pues funciona bajo una lógica de encierro que describe Foucault. Acerca de las técnicas empleadas, se sigue utilizando el electroshock, y no solamente en situaciones específicas o donde es supuestamente recomendable. Este tipo de tratamientos tiene fuertes consecuencias en la subjetividad de los(as) pacientes, al punto que ellos(as) mismos(as) decían “me van a ‘resetear’” cuando tenían que someterse a ese procedimiento, una metáfora de la pérdida de memoria que sufren posteriormente. Era la época de la Reforma Procesal Penal, entonces se produjo un vacío institucional relativo a las personas que estaban siendo

procesadas, sin embargo, había una duda respecto de la pericia psiquiátrica y un periodo de tiempo durante el cual los(as) internaban pero con un gendarme armado, los cual a mi juicio no debía ni debiera ocurrir. En general, la real psiquiátrica a todo nivel reproduce relaciones de violencia. Ejemplo de ello es el lugar que tienen los psiquiatras respecto del resto del personal clínico no médico. A todo nivel, hay relaciones en las cuales la violencia está institucionalizada. Uno sin darse cuenta, reproduce ciertos ejercicios de violencia muy sutiles como la violencia simbólica. -¿Las personas logran efectivamente la sanación? Es difícil establecer una medida porque la “locura”, por llamarlo de alguna manera, no es un problema netamente individual sino que es algo que también se pone en juego en el lazo social. Generalmente, uno llama “loca” a la persona que alucina, con ideas que no comparte la mayoría o la sostiene de alguna manera particular, eso puede ser problemático en el sentido de que es acep-

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tado o rechazado por un(a) otro(a), entonces muchas veces creo que el sufrimiento de esas personas tiene mucho más que ver con la violencia con la cual se los trata, más que con un componente sustancial o que se porte como si fuera un sello inherente al individuo. Por tanto, encerrar a alguien en principio no es una técnica garante de nada. Hay otro problema grave y es que la mirada médica predomina en los hospitales psiquiátricos, la cual muchas veces termina deshumanizando a los(as) pacientes. Creo que hay todo un aparataje institucional que permite sostener ese tipo de relaciones vinculado al lugar que se les asignan a los(as) médicos en las instituciones, con principios jerárquicos o prácticas cotidianas. Siempre me ha dado la impresión de que cuando uno entra a ese tipo de instituciones se traslada a otro tiempo.

mal empleados, recurrentes para etiquetar ciertos comportamientos sin un adecuado proceso diagnóstico o, muchas veces, sin corresponder con los signos clínicos. Un segundo nivel guarda relación con los fundamentos y alcances que tienen el uso de ciertas categorías diagnósticas como las ideas de trastornos de personalidad. Esta noción es, a mi juicio, altamente compleja porque no tiene que ver con aspectos específicos del funcionamiento de una persona, como en los trastornos del ánimo o con el pensamiento en el caso de la esquizofrenia. -Actualmente, distintos actores sociales se manifiestan de forma crítica y activa. En este agitado escenario social ¿de qué manera ha contribuido el psicoanálisis en el estudio del malestar? Los aportes del psicoanálisis destacan en varios aspectos, siendo el más importante aquel que aporta claves de lectura, hipótesis generales que sirven para hacer visibles problemas y dar respuesta a ellos. La perspectiva asumida por Freud en sus textos “socioculturales” permite abordar problemas concernientes al orden social, como por ejemplo, las instituciones, la historia o la cultura, a partir de un aparato conceptual construido desde su particular abordaje de los síntomas psíquicos y el sufrimiento. Así, patología y subjetividad no pueden ser aisladas como fenómenos independientes, en la medida en que es todo el sujeto el que se compromete en el síntoma por su relación a esa otra escena, a saber, lo inconsciente, que a su vez se constituye como una relación siempre conflictiva entre las aspiraciones o deseos y los ordenamientos socio-culturales. Dicho de otro modo, en la teoría de Freud la relación entre lo individual y lo social es pensada en una lógica dialéctica, que al reconocer los mismos procesos en la configuración

-Dentro de los problemas psicológicos que afectan a la sociedad chilena destaca el trastorno de personalidad, tema central de su tesis de Pregrado. Al respecto, ¿cómo se distingue de otras enfermedades como la bipolaridad con la cual suele ser confundida socialmente? Esa es una discusión que en Chile ha tenido cierta notoriedad en los últimos 10 o 15 años, siendo relevante porque se trata de una categoría muy polémica que se utiliza con frecuencia, pero con muchos problemas para definirla de manera clara. Sólo por poner un ejemplo, hay un tipo de trastorno de personalidad que son los trastornos límites, que poseen con una alta co-morbilidad con ciertos trastornos bipolares. Entonces se trata de una categoría diagnóstica muy compleja, cuya manera de pensarla ha cambiado considerablemente durante los últimos años. En este contexto, yo diría que hay dos niveles necesarios de distinguir. Un nivel tiene que ver con los diagnósticos 17


mental del sujeto y en dinámicas colectivas –es decir en su mutua constitución– inaugura un nuevo modo de inteligibilidad sobre el conflicto individuo-sociedad. Así, el malestar que vemos manifestarse en tantos aspectos de la vida social e individual en nuestro país necesita ser entendido como un fenómeno complejo, con diversas fuentes, que en algún punto remite a la forma en que socialmente producimos nuestra vida. Esto ayuda a comprender que el malestar no se agota en la cuestión de las expectativas frustradas, sino que puede concernir a fenómenos de otro orden que son tan contemporáneos como el silenciamiento, el abuso institucional, las crecientes exigencias de rendimiento individual, etc. Particularmente, a mí me ha interesado cómo el modelo teórico del psicoanálisis, específicamente su teoría de la memoria, puede generar rendimientos para comprender la experiencia de los individuos en la ciudad, entendiendo que la ciudad es una forma muy compleja de materialización de procesos y acontecimientos socio-históricos. Esto es un problema gravitante en la tradición de la filosofía y las ciencias humanas del siglo XX, que ocupó a autores tan relevantes como Benjamin, Simmel o Lefebvre.

La teoría psicoanalítica de la memoria ofrece herramientas que permiten “leer” la ciudad como una superficie de inscripción, en la cual se plasman fenómenos que no necesariamente portamos como individuos, pero que sí podemos evocar cuando recorremos ciertos lugares, volviendo a aparecer en la experiencia de la ciudad como una especie de síntoma que no ha podido decirse o hacerse público. Yo diría que también hay otro nivel y se relaciona con la comprensión de la vida cotidiana. Al respecto, un autor que ayuda mucho a avanzar desde la teoría psicoanalítica en la comprensión de este campo es Michel de Certeau, quien es de la idea que las personas ponen en juego una memoria en ciertas prácticas simples de la vida cotidiana como cocinar, caminar o hablar. Esa persona en esa práctica y sin saberlo está introduciendo una forma de resistir a un flujo hegemónico dentro de la ciudad, frente a algo que puede estar racionalmente planificado. Lo que muestra de Certeau es que en esos gestos cotidianos podemos ejercer ciertas maneras particulares de vivir y, por tanto, de representarnos a nosotros(as) mismos(as) en lo que tenemos de singular.

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“A todo nivel, hay relaciones en las cuales la violencia está institucionalizada. Uno sin darse cuenta, reproduce ciertos ejercicios de violencia muy sutiles como la violencia simbólica”

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María Paz Lillo es una joven psicóloga de la Universidad de Chile que ha participado con diversas comunidades del país afectadas en términos económicos, psicológicos y culturales tras catástrofes socio-naturales. Ante el desafío de ayudar a estos grupos sociales, Lillo ha generado espacios de conversación con vecinos(as) y comunidades escolares, un enfoque que crea y potencia las relaciones interpersonales y resignifica el territorio dañado. Se debatía entre estudiar Artes o Psicología, pero finalmente en tercero medio se inclinó por esta última carrera. María Paz Lillo (26) estudió en el Liceo Carmela Carvajal en tiempos de la Revolución Pingüina del año 2006. Mientras se desarrollaba la segunda movilización estudiantil, en 2011, cursaba quinto año de Psicología en la Universidad de Chile. Paralelamente, integró el centro de estudiantes de la Facultad, ocupando el cargo de delegada de Bienestar y Acceso.

María Paz Lillo, psicóloga

Psicología comunitaria y su importancia en situaciones de catástrofes naturales

En tercer año se interesó en la psicología comunitaria porque esta área de la psicología permite abordar temas como participación, democracia y transformación social. “Lo que me atrajo es la posibilidad de intervención comunitaria, es decir, no trabajar solamente con individuos sino que con grupos, comunidades,”, comenta Lillo. Cuando cursaba los últimos años de la carrera, y producto del terremoto del año 2010, tuvo la posibilidad de participar activamente en la contención de comunidades que se vieron muy afectadas. Ese mismo año realizó talleres con adultos mayores en la comuna de Paredones, al mismo tiempo realizó un voluntariado en la comuna de Retiro en la VI Región, donde trabajó con niños(as) y adolescentes. Egresó de Psicología en 2011, mismo año en que estudió el Diplomado en Intervención Comunitaria. Desde 2013 es becaria CONICYT, estudiante de Magister en Psicología, Mención Psicología Comunitaria de la Universidad de Chile. En marzo de 2015 asumió la labor de generación y monitoreo de iniciativas de organización y acción estudiantil intra y extra universitaria para el enriquecimiento de los procesos de discusión, organización y colaboración estudiantil en la Federación de Estudiantes Universidad de Chile (FECh). Es investigadora joven en el Centro de Investigación en Vulnerabilidades y Desastres Socionaturales (CIVDES) de la Universidad de Chile.

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-¿Qué experiencia de intervención te ha marcado como psicóloga comunitaria? Haber estado en Chaitén (2012) marcó mi trayecto como psicóloga, ya que me enfrenté a un contexto totalmente distinto. Siempre había trabajado en espacios rurales, mientras que en Chaitén estuve en una zona muy urbana y accesible. En ese lugar, junto a otros(as) psicólogos(as) realizamos talleres orientados a familias, madres e hijos y a hacer diagnósticos a las familias. Realicé entrevistas a los(as) dirigentes y vecinos(as) y nos sentamos a conversar para ver de qué manera ser útiles. El trabajo en Chaitén fue financiado por un proyecto del Fondo Valentín Letelier (Fondo de Extensión de la Universidad de Chile), que se extendió hasta 2013; fue muy importante porque me ayudó a tener una postura mucho más profesional. Al interior de la comuna, se presentaban diversos problemas. El río tomó su cauce natural y dividió en dos la ciudad. La parte norte carecía de viviendas numerosas, siendo habitada principalmen-

te por familias más adineradas, mientras que la parte sur era la más poblada donde las autoridades debieron demoler las casas. Ellos(as) utilizaron la escuela como “bandera de lucha” para el retorno, es decir, el principal conflicto que ellos(as) tenían tras el desastre era el desplazamiento forzado por parte del Estado. Además, fue un gran desafío interactuar con gente de todas las edades. Se realizó un trabajo interventor con todos los estamentos de la escuela, el equipo directivo, apoderados(as), niños(as) y profesores(as). -¿Cómo intervenir comunidades tan afectadas por catástrofes naturales y que reciben mucha ayuda profesional? En la práctica, me he percatado que resulta positivo brindar un espacio donde los grupos compartan sus experiencias. En esos casos hay que tratarlos(as) con mucho respeto y cautela para no pedirles que cuenten nuevamente la historia porque, probablemente, la han contado a muchas personas. Pero tam-

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poco hay que invalidarlos(as) y decirles “ya sé lo que usted me va a decir”, es algo complejo pero, por sobre todo, está la demanda de que hay algo traumático por solucionar. Tras una catástrofe, es necesario propiciar un espacio seguro con los(as) vecinos(as) donde puedan expresarse libremente. Si la persona quiere hablar poco o si, por el contrario, quiere contarlo todo está bien también. Si no quiere decir nada, se hablará en otra ocasión. Por otro lado, no todos los testimonios deben expresarse mediante la palabra, también se pueden usar otro tipo de recursos expresivos, lúdicos y artísticos. Nuestro enfoque es más bien comunitario, aun cuando toma ciertos elementos muy propios de la emergencia de lo clínico; yo creo que el sello es siempre lo comunitario para que –después del evento– puedan recobrar su estabilidad en la vida. El enfoque comunitario implica crear o potenciar redes de apoyo, analizar cómo se resignifica el territorio, comprender cómo son las relaciones con los(as) vecinos(as), con la familia y con la escuela. Es importante saber quién es tu compañero(a), si es el(la) abuelo(a) o algún(a) familiar cercano y dónde se pro-

ducen las relaciones interpersonales: en el centro comunitario o la junta de vecinos, si es en la escuela es importante ver con quién se dialoga, con los(as) profesores(as), apoderados(as), grupos de asistentes de la educación; hay que trabajar con todos(as) como grupo. -¿Hay patrones comunes o factores psicológicos que se reiteran en estos casos? Creo que influye mucho la temporalidad que se establece en la literatura, esta tiene que ver con la relación entre las comunidades y los(as) otros(as) que quieren ayudar. En un primer momento, la gente se siente muy abrumada. Pero, al mismo tiempo, se mantiene una sensación –independiente de la adversidad– de que se saldrá adelante. “Somos chilenos(as), lo vamos a lograr”. Después de esa etapa, las cámaras de televisión se van, ya no se transmiten noticias todos los días, y luego se enfrentan a la realidad de lo que quedó. En ese periodo y lo he podido ver en casi todas las comunidades con las que he compartido, se sienten abandonados(as), la ayuda se desvanece y “nadie los(as) considera”.

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SOCIOLOGÍA

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Hacia fines de los 80, participó activamente en los movimientos sociales y estudiantiles para derrocar el régimen y sacar autoridades universitarias designadas de la época, cuando la Facultad de Ciencias Sociales era conocida como “La Placa”. Hoy, el actual Jefe de Contenidos del Ministerio de Desarrollo Social, Fernando De Laire, describe cuáles son las condiciones laborales de los trabajadores de la gran minería donde ha realizado diversas investigaciones y consultorías.

Fernando De Laire, sociólogo

La cultura organizacional en la gran minería es analizada por sociología del trabajo

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Comenzó sus estudios de Economía en la Universidad Católica pero al cabo de un año decidió cambiar a Sociología en la Universidad de Chile, ingresando a “La Placa” – como era conocida en ese entonces la Facultad de Ciencias Sociales – en 1986, donde se fomentaba un mayor pluralismo socio-cultural. Fue un periodo de grandes tensiones políticas en el país, recuerda el sociólogo Fernando De Laire (51), siendo “La Placa” uno de los centros de debate sobre cómo encausar la lucha contra el régimen militar. Un año también marcado por el atentado a Augusto Pinochet, con fuertes protestas a nivel nacional. En cuanto a la formación académica, muchos(as) de los(as) académicos(as) eran avalados(as) por el régimen de Pinochet, sin embargo, buena parte de los(as) estudiantes se formaban en los movimientos políticos y sociales de la época. “Nosotros(as) también recibimos una base teórica de profesores(as) que habían sido exonerados(as), quienes hacían clases en algunos centros de oposición como la misma Flacso”, comenta. Un nutricio y estimulante clima interno que permitió, además, canalizar la lucha social en la misma universidad y fuera de ella. Desde segundo año de Sociología participó activamente en política, en el centro de alumnos y en el movimiento estudiantil.

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Tras egresar y titularse de sociólogo en 1989, realizó un Postgrado en Ciencias Sociales del Trabajo en el Programa de Economía del Trabajo, asociado a la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. También es Magíster y Doctor en Sociología de la misma universidad belga. A lo largo de su carrera ha trabajado y se ha especializado en Sociología del Trabajo y Sociología del Desarrollo y Políticas Públicas, trabajando como consultor en la gran minería y también en el Ministerio de Planificación, el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y la Dirección del Trabajo. Actualmente, ocupa el cargo de Jefe de Contenidos del Ministerio de Desarrollo Social, asesorando al ministro, coordinando la elaboración de contenidos y apoyando al equipo de comunicaciones sobre cómo informar públicamente a la población de las iniciativas, programas y políticas creadas y desarrolladas por la institución, que abarca programas y servicios tan variados como las metodologías para la medición de la pobreza, la Ficha de Protección Social que desde el 01 de enero pasó a llamarse Registro Social de Hogares, el Servicio Nacional de Discapacidad (SENADI), el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), el FOSIS y la CONADI.

-¿Qué tipo de iniciativas y acciones contra la dictadura militar impulsó el movimiento estudiantil del cual participó cuando era estudiante? Tuvimos que dar luchas importantes por la democratización de la FECh. Al principio, había una dirigencia impuesta por la dictadura a través del Rector delegado. Recuerdo que en 1987, hubo un paro con alta convocatoria donde la oposición estuvo muy involucrada contra el Rector José Luis Federici, quien había sido mandatado para hacer una “racionalización” que era un ataque directo a la sustentabilidad de la universidad. Fue muy dura esa lucha. De hecho, mientras se desarrollaba ese paro, ocurrió la “Matanza de Corpus Christi” de 12 militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, coincidiendo ambas cosas. Finalmente, el proceso de radicalización del movimiento estudiantil logró la salida de Federici. Asimismo, en la facultad se desarrollaron luchas para sacar a las entonces autoridades internas que, o bien eran pinochetistas, o en la práctica eran avalados por el régimen.

Lo otro que sucedía mucho era que las juventudes políticas de los partidos tenían dirigentes muy destacados pertenecientes a la Universidad de Chile. De hecho, “La Placa” permanentemente se constituyó como un centro de debate y organización política. Incluso, por la misma centralidad del lugar, muchas veces confluía la gente ahí o en Arquitectura para luego salir a marchar hacia el centro de la capital. -A nivel político, ¿qué crees que se logró de parte de los estudiantes? Yo creo que el movimiento estudiantil, en general, fue clave en la derrota de la dictadura, al menos, en la movilización social. Al analizar los referentes de lo que se pensaba que iba a ser la transición, mucha gente que luchó contra la dictadura sintió y hemos sentido históricamente una decepción de que no se logró profundizar la democracia. Nos ha costado mucho remover los enclaves de la dictadura. El binominal, por ejemplo, lo terminamos recién este año. Aún existen expresiones como el Tribunal Constitucional que, cla-

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ramente, opera como una tercera cámara que bloquea las reformas y sigue vigente la Constitución de 1980 en muchos ámbitos. -Al retornar a Chile, después de sus estudios de postgrado en Bélgica, en 2001 dio clases en el Magíster en Antropología y Desarrollo impartido por la Facultad de Ciencias Sociales. Comparativamente, ¿qué diferencias notó entre la facultad de antaño con la “nueva facultad”? Te doy un ejemplo: durante la dictadura, los diarios murales de la escuela eran los diarios de las juventudes políticas, particularmente de la Juventud Socialista, la DC, el Partido Humanista, la Juventud Comunista y la Juventud Rebelde Miguel Enríquez. Años más tarde, cuando volví a Chile me invitaron a hacer clases en el magíster de Antropología y Desarrollo cuando la Facultad de Ciencias Sociales se ubicaba en Ñuñoa. Inmediatamente, me di cuenta que era otra la realidad de los(as) estudiantes: observé los diarios murales y noté que había uno anarquista, otro de gente pro MIR, veganos, ecologistas, animalistas, entre otras corrientes de pensamiento. Eso reflejaba un ambiente más “postmoderno” y heterogéneo, mientras que nosotros(as) estábamos mucho más politizados(as). Yo diría que la participación social en mi época se encauzaba mucho a través de la política. En cambio ahora, las formas de canalizar inquietudes sociales son mucho más plurales. Fue un contraste bien fuerte el que percibí.

con Patricio Aylwin, lo que se planteaba en materia de reformas laborales no es ni la sombra de lo que se ha hecho. Incluso, ahora mismo se está tratando de llevar adelante una reforma laboral que es acotada en su alcance, que si bien tiene cambios importantes en relación a los derechos colectivos del trabajo –que era donde más faltaba avanzar– hay múltiples bloqueos y el empresariado y la derecha se han ido de cabeza contra esa reforma. Al interior de la Nueva Mayoría también hay divisiones. Yo no olvido que el programa original de la Concertación decía: eliminación del plan laboral de la dictadura, lo que en el camino se perdió como objetivo estratégico. Soy un convencido de que una razón importante que explica la mantención de la desigualdad en Chile es la permanencia del plan laboral de la dictadura, porque consagra una relación muy asimétrica entre el empresario y la capacidad negociadora de los trabajadores. En todos los países, la esencia de la huelga es que le provoque algún tipo de menoscabo económico al empresario para luego negociar y generar un “equilibrio” entre los intereses de ambas partes; la huelga es un último recurso que debe servir como contrapeso para negociar en serio. No obstante, en Chile las condiciones de la huelga que admite reemplazo interno, que debilita a los sindicatos por la vía de los grupos negociadores, la extensión unilateral de los beneficios del contrato colectivo negociado por el sindicato, hacen que en la práctica -Desde una mirada retrospectiva y analí- a los empresarios no les importe que haya tica, ¿qué cambios esperabas que se con- huelga. Esas cosas duelen para quienes lucretaran durante los más de 20 años de chamos contra la dictadura. gobierno de la Concertación y que aún se mantienen como herencia del régimen mi- -Ha trabajado en el ámbito público pero litar? también privado realizando consultorías Al revisar el programa original de la Con- y estudios para grandes empresas minecertación, cuando ganó el primer gobierno ras como la compañía minera Doña Inés 29


de Collahuasi o BHP Billiton Pampa Norte. ¿Cómo eran las condiciones laborales que se desarrollaban en la gran minería? De vuelta en Chile, me ofrecieron la posibilidad de trabajar haciendo investigaciones en la gran minería, primero desde la Dirección del Trabajo. Pude ir a recorrer las faenas cuando se estaba construyendo la mina Los Pelambres, visité también las faenas de la segunda y tercera región, fui a Collahuasi y Cerro Colorado. Ese estudio gustó bastante, tanto a las personas encargadas de Recursos Humanos de las empresas como a los sindicatos ya que, en general, la gente que trabajaba en minería encontró que reflejaba fehacientemente cuáles eran las ventajas y desventajas del sistema de turnos. Hay gente que tiene turnos de trabajo complicados, sobre todo quienes construyen los proyectos con turnos de 20x10 (tres semanas trabajando en la mina y luego tienen 10 días de descanso, descontando dos de viaje). Ese tipo de vida, evidentemente, genera problemas con las familias. A raíz de ese diagnóstico, se elaboró una regulación bastante satisfactoria para todos(as) porque el gran temor que tenían era que la Dirección del Trabajo –sin conocer las distintas necesidades de por qué se requerían turnos tan diversos– dijera que solo se puede trabajar en turnos de 4x4 y 7x7 y no fue así. Se colocaron ciertos límites, combinando días de descanso con días trabajados, se estableció un máximo de horas trabajadas por día y se logró una regulación razonable para toda la minería. Así me fui especializando más en la Sociología Laboral, pues ya en el Programa de Economía del Trabajo había hecho investigaciones sobre la expansión de la subcontratación en Chile a inicios de los años 90.

-¿Cuál es la evaluación que hace sobre la cultura organizacional que hay al interior de estas empresas privadas ligadas a la minería, en cuanto a calidad del empleo y posibilidad de sindicalización? La gran minería es un sector privilegiado a nivel país en dos sentidos: poseen un nivel de ingreso promedio de los trabajadores de las mandantes que es muy superior a la media nacional. Si se consideran a los trabajadores de las empresas contratistas que prestan servicios para la minería, la situación cambia, pues sus salarios no se diferencian mucho de la media nacional. Sin embargo, resulta atendible el reparo que los trabajadores de las empresas mandantes hacen sobre sus salarios y es que, efectivamente, en relación a la media nacional son altos; pero si se consideran en proporción a las utilidades que obtienen las empresas de la gran minería con su trabajo, los sueldos representan una baja proporción de estas. La otra gran característica tiene que ver con una cultura minera que posee niveles de sindicalización muy altos, es de los mayores en el país. Eso también les da un poder de negociación que se refleja en la calidad de los beneficios recibidos. Ahora, los trabajadores de la minería siempre comentan dos desventajas que comparto plenamente: una es que las condiciones laborales son muy sacrificadas, de hecho el problema de los turnos genera dificultades con sus grupos familiares que no son fáciles de sobrellevar. La altura y asilamiento también complican el trabajo. Otro punto con el cual concuerdo es lo que ya mencioné, que si bien sus salarios en relación a la media nacional son altos al considerarlos en proporción a lo que gana la gran minería o empresa con su trabajo, entonces ya no es tan desmedido. Todo depende del patrón con el cual comparas.

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Ahora, este argumento fue particularmente válido durante el ciclo de altos precios del cobre, que llegó a estar a cuatro dólares la libra. Hoy está a la mitad de ese valor, lo que ha significado un brutal ajuste de costos y de dotaciones. Creo que, en resumen, todo lo descrito hace que la cultura de la empresa minera sea muy particular porque, primero, los trabajadores y sus organizaciones tienen una identidad muy fuerte. Por otro lado, el modo de vivir laboral también es muy específico por la soledad y el rigor del clima. El sentido de fuerza y unidad que brindan los sindicatos fuertes también configura un sello particular. Entienden que trabajar unidos y asociarse en un sindicato es beneficioso.

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Desde 1994, Jorge Rodríguez, sociólogo egresado de la Facultad, es asistente de investigación del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), organismo dependiente de CEPAL. Es uno de los pocos demógrafos que hay en Chile y parte de sus estudios han sido publicados en prestigiosas revistas científicas. Según Rodríguez, desde el ámbito académico e institucional faltan investigadores especializados en demografía.

Jorge Rodríguez, sociólogo y demógrafo

La demografía, un campo de injerencia en las políticas públicas

A mediados de los años 80, en medio de un convulsionado contexto social y político, Jorge Rodríguez (49) ingresó a estudiar Sociología a la Universidad de Chile. “Estábamos en plena dictadura y una de las maneras que había para cambiar la situación era a través de Sociología, con la idea que dicha carrera dotaría de más herramientas no solo para comprender la realidad sino que también para cambiarla”, comenta. Tras titularse de sociólogo en 1992, realizó un programa de postgrado en el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) e ingresó a trabajar como asistente de investigación, dirigido principalmente a profesionales técnicos, formados en institutos de estadística. “Me di cuenta que la demografía trascendía los números, de hecho se trataba de un postgrado de población y políticas de desarrollo”, recuerda.

Reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina (2014)

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Durante los primeros cinco meses se enseñaba demografía, y luego Jorge Rodríguez evidenció las múltiples contribuciones de la demografía al estudio de la sociedad: “Con la demografía se podía hacer mucho, no solo por sus técnicas y todo su conocimiento específico sino que por los vínculos que tiene la dinámica demográfica como el cambio social, la estructura social, el desarrollo económico-social, la vida de las personas y las decisiones de la familia”. Las temáticas de los proyectos de investigación en los que ha trabajado varían desde transformaciones generacionales hasta dinámicas demográficas de las grandes ciudades de América Latina. Sus estudios van dirigidos y son solicitados por los gobiernos que esperan saber sobre las tendencias demográficas. Dichos análisis no provienen de proyectos de investigación, “sino que de un análisis metódico, sistemático, multidisciplinario como el que analiza CEPAL”, aclara. En 2007, junto a Martín Hopenhayn, Oficial de Asuntos Sociales de la CEPAL, publicó un estudio sobre fecundidad adolescente, basado en datos censales de América Latina, región que a escala mundial sobresale por sus altos niveles de reproducción en la adolescencia, y cuyos índices eran solo superados por África. De 16 países de la región, solo en cuatro (Belice,Guatemala, Nicaragua y Paraguay) desciende claramente el porcentaje de madres entre las mujeres de 15 a 19 años (ver recuadro de la derecha). En relación al trabajo en Chile, Rodríguez señala que no reciben tantas solicitudes de Naciones Unidas para estudiar fenómenos sociales, ya que “tiene muchas

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fortalezas en sus políticas públicas, no es un país prioritario para Naciones Unidas por tener, en general, un ingreso medio y está bastante avanzado en términos socioeconómicos. Los países que son prioridad son buena parte de Centro América, Bolivia, Perú, Ecuador, Paraguay”. Dentro de Chile, la zona de la Araucanía es prioritaria por el conflicto y la pobreza que tiene. El nordeste argentino sigue siendo prioritario para la asistencia técnica o para el desarrollo económico y social, pero también reciben solicitudes de estudio de otros países como Pakistán o Mongolia. Hasta la fecha, Rodríguez afirma que el país aún está en deuda en la formación de demógrafos(as). “Desde el punto de vista académico hay un déficit muy grande. Y desde el punto de vista institucional no hay ningún Ministerio de Población; el INE no tiene sentido porque produce datos, no es un actor sustantivo con injerencia política”, comenta.

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Mientras participaba en movilizaciones estudiantiles y ejercía cargos de liderazgo en la Facultad y en la FECh decidió dedicarse a la investigación y análisis del sistema de educación escolar y universitaria. Critica el proyecto de Carrera Docente que continúa en tramitación en el Congreso, ya que sus mecanismos de medición de la “productividad docente” continuarán sobreexplotando al profesorado. Es parte de la radiografía social que hace el sociólogo Víctor Orellana, escogido uno de los 100 jóvenes líderes 2015 por Revista Sábado. A los 10 años, Víctor Orellana (32) nacido en El Salvador en la Región de Atacama, se trasladó a vivir a Santiago. Un día, cuando cursaba segundo medio del Liceo Aplicación, su papá le regaló el libro “Chile actual. Anatomía de un mito” del sociólogo Tomás Moulian y desde entonces supo que quería estudiar la misma profesión.

Víctor Orellana, sociólogo

Radiografía social del los efectos del modelo neoliberal de la educación en estudiantes y profesores(as)

El ex Presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales (año 2004) y Secretario General de la FECh (2005) recuerda que su periodo de estudiante universitario estuvo marcado por el nuevo despertar del movimiento estudiantil, que demandaba mejorar la Facultad para luego sumarse la movilización pingüina de 2006. Se siente afortunado por haber conocido y participado de manera directa en las manifestaciones, ya que ayudaron a formarse como sociólogo. “Sentíamos que necesitábamos identidades nuevas y categorías nuevas y la sociología nos ayudó a realizar ese aporte”, señala. Víctor Orellana, además de sociólogo, es Magíster en Ciencias Sociales, Mención Sociología de la Modernización de la Universidad de Chile, desde 2011 hace clases en la Facultad de Ciencias Sociales y a partir de 2014 también imparte cursos en la Facultad de Economía y Negocios y en el Programa de Bachillerato de la Universidad, y en la Universidad Alberto Hurtado. Ha escrito publicaciones y es Investigador Asistente del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile y es Coordinador Ejecutivo del Compromiso por una Nueva Educación de la Fundación Nodo XXI. Por sus aportes al debate educativo, fue elegido por Revista Sábado como uno de los 100 jóvenes líderes 2015.

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-Tu trayectoria como investigador ha estado claramente definida y orientada hacia la reflexión en torno a las mejores a la educación escolar y superior. ¿Cómo la Sociología ha permitido levantar propuestas de reforma en el sistema de educación chilena? Mi interés por la educación nació en las manifestaciones estudiantiles porque sentía que vivíamos en una sociedad en la cual –por alguna razón– muchos conflictos se expresaban en la educación. En ella, se manifestaban muchas contradicciones del nuevo Chile como, por ejemplo, su mercantilización, pues lo que debiera ser un derecho fue entendido políticamente como una función de “distribuidora de oportunidades sociales”. Durante siglo XX, el bienestar social estuvo asegurado por un Estado que garantizaba derechos. En contraposición, cuando eso no ocurre, los individuos deben competir y “pelear” entre ellos por las vacantes de bienestar que hay en la sociedad; es como una gran silla musical donde hay pocas si-

llas en las que solo uno se puede sentar. Asimismo, el grado de importancia que los padres le asignan al tipo de colegio donde deben estudiar sus hijos(as) es enorme. En Chile ocurre que como no hay derechos garantizados uno se juega todo en el colegio, por lo que el nivel de significación sociocultural de la educación es muy alto. A lo largo de mi participación en proyectos como Nodo Fundación XXI, en el Centro de Investigación Avanzada en Educación y en el Centro de Investigación en Estructura Social (CIES), he constatado que la sociología en educación ha estado al debe, porque la investigación –generalmente– se centraba en el ámbito técnico sobre mejoramiento de la enseñanza, es decir de mejorar la calidad tanto a nivel de educación escolar como superior. Me parecía que ese paradigma estaba agotado al no hacerse cargo de aspectos que estaban ocurriendo en educación; faltaba también recuperar las viejas preguntas de la sociología y es que en la educación

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no solo ocurre un proceso técnico –adquisición de habilidades y sociabilización de conocimientos– sino también un proceso social. En general, esos procesos sociales tienen que ver con la reproducción de estructuras de clase. A mí me parecía que ese tipo de mirada más bien se orientaba hacia una aproximación economicista, que esgrimía que el problema de la desigualdad en la educación es la mala calidad, por conclusión, la gente pobre tiene peores trabajos y mejorando la calidad se alcanzaría una mayor igualdad. Al tratarse de un proceso técnico lo que hay que hacer es investigar cada unidad productiva en cuanto a su rendimiento, medido por pruebas estandarizadas. Me parecía que, simplemente, ese paradigma era incapaz de observar la realidad, incapaz también de explicar lo que ocurrió en 2006. Yo diría que la economía de la educación se hizo predominante y la sociología de la educación era como un vagón de cola, haciendo los estudios cualitativos a ese mismo enfoque. Entonces, me (nos) parecía que había que reinsertar una antigua pregunta en sociología de la educación basada en la educación como espacio social, no únicamente como producción técnica. Ocurren procesos sociales de reproducción de intereses sociales y, por tanto, de oposición y pugna de esos intereses. Lo primero que deben hacer las ciencias sociales es explicar la realidad. En el caso chileno, como la expansión de la matrícula la hizo el mercado esta se distribuyó en distintas aulas, una para cada sector social, desde la Universidad de Los Andes hasta el CFT más precario. Por tanto, primero debemos “desmercantilizar” y luego expandir la educación pública de manera que ese estudiante de la Universidad de Los Andes con el del CFT se encuentren.

-En 2015, junto a Cristian Bellei, presentaste un estudio sobre los factores que inciden en la elección de colegios por parte de los padres y madres, y se desprende que obedece a un proceso racional, cuya lógica está íntimamente ligada a la clase social. ¿Qué ha ocurrido en el sistema escolar chileno que se vuelva una aspiración acceder a una escuela privada en desmedro de una municipal? Esta investigación que desarrollamos tenía por finalidad comprender, sociológicamente, las bases del mercado y es que el capitalismo siempre actúa incrustado en valores o normas sociales. Por eso, queríamos analizar cuál era el soporte sociocultural del mercado en Chile. Dentro de las conclusiones –y esto tiene que ver con mi intención de explicar lo que ocurre en la sociedad– destaca que la gente –aunque suene evidente– actúa de manera racional y argumentada. Padres y madres entienden que este es un mercado de oportunidades sociales, por tanto, un mercado de segregación en el sentido de que las personas sienten la necesidad de rodearse de los(as) mejores(as) compañeros(as). Esto tiene varias lecturas a lo largo de la estructura social: para la elite es vincularse con ellos(as) mismos(as), para los sectores medios es no descender, socioeconómicamente hablando. Como a la educación le asignamos la responsabilidad de otorgar oportunidades sociales y como la mercantilizamos lo que hay es un mercado de oportunidades sociales. Por otro lado, hay una idea que trabajaremos en profundidad en el próximo libro que sacaremos en la Fundación nodo XXI y guarda relación con el tipo de empresario en educación que se constituyó. En Chile –y esto está ampliamente documentado– el empresariado tiene un patrón rentista, esto significa que busca nichos de ganan-

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profesor(a) según cuánto valor le añade/ aporta al(la) estudiante. Dada su poca viabilidad de implementación, el gobierno buscó instrumentos de medición al profesorado que se correlacionen con ese valor agregado y crearon un enorme sistema de fijación de precios de los educandos. Toda esta reforma se ha transformado en una fijación tarifaria en educación escolar, al igual que en educación superior. Esa es la idea matriz del proyecto. Tampoco se hace cargo de los principales hallazgos de la literatura internacional y nacional referentes al problema del profesorado en Chile acerca de la cantidad de horas no lectivas, poca estabilidad laboral y la gran cantidad de alumnos(as) por sala, el denominado “agobio” por los(as) propios(as) profesores(as). Era evidente que esto iba a explotar y el movimiento del profesorado está recién comenzando. cia segura, entonces el mismo patrón que obtenía ganancias a partir de la explotación de recursos naturales rentó también del capital social y cultural de las familias. El mercado escolar, al entender que había una demanda por seguridad social, respondió rápidamente rentando de ella, por lo que el precio de los colegios no tiene que ver con el puntaje SIMCE –como lo plantean quienes participan de la política pública que ven el mundo a través de una planilla– sino más bien con el carácter social de los(as) compañeros(as), como espacio de socialización. -Sobre el proyecto de Carrera Docente que fue aprobado a fines de enero, ¿cuál es tu opinión respecto de cómo quedó finalmente la controvertida iniciativa? Lo voy a plantear de esta manera, cada vez que un sistema se lleva al extremo apare-

Conectándolo con lo pregunta anterior, dado que en Chile hay un mercado de la segregación, el(la) profesor(a) también es un(a) productor(a) de segregación, eso lleva a la precarización del trabajo del profesorado y a la constante rotación laboral, especialmente en establecimientos particulares-subvencionados ya que muy pocos(as) son contratados(as). En síntesis, el nivel de tecnocratización ideológica del Proyecto de Carrera Docente conlleva numerosas mediciones que – sumado a este mercado de la segregación presente en el ámbito escolar– termina redundando en un profesorado sobreexplotado. Hay que dejar de “reventarlo”, y este proyecto profundiza el problema. No es una carrera docente, y de todo lo que ha hecho el gobierno me parece que ha sido lo peor.

cen cosas irracionales. El mismo Rector Ennio Vivaldi en algún momento dijo que Chile era el neoliberalismo como Rumania era el socialismo real. La carrera docente es la expresión más nítida de una “borrachera tecnocrática” que no sólo se contrapone al sentido común sino que a la investigación científica. El problema central es que para el paradigma neoliberal los salarios deben fijarse según productividades individuales técnicamente demostradas, y no pueden ser objeto de deliberación política, por eso al neoliberalismo nunca le ha gustado que haya un salario mínimo. Como eso es imposible en educación porque es muy difícil determinar cuánto aporta cada profesor(a) a través de una medición estandarizada –que es como ellos(as) evalúan la calidad educativa– inventaron la idea del valor agregado. Esto quiere decir que le pago al(la)

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Ha trabajado coordinando equipos y preparando encuestas censales para el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Daniel Allende, sociólogo de la Universidad de Chile, en esta entrevista releva la importancia de las estadísticas sociales, al mismo tiempo que habla de los desafíos en relación a las mediciones cuantitativas de la sociedad chilena.

Daniel Allende, sociólogo

La estadística social como herramienta clave para analizar a los distintos grupos sociales e implementación de políticas públicas

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Como estudiante secundario, Daniel Allende (31) sentía una fuerte inclinación por las matemáticas, por lo que ingresó a estudiar Astronomía a la Universidad de Chile. Tras cursar un año y medio decidió cambiar radicalmente de carrera, rindió nuevamente la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y decidió estudiar Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales. Cuando comenzó sus estudios en 2004 se desarrollaba el proceso de reestructuración de la Facultad, con cambios de profesores(as), discusiones sobre la calidad de las carreras y su perfil de egreso. En el plano político, fue delegado de curso e integró distintos colectivos de estudiantes, entre ellos el de Izquierda Autónoma. Su participación política y la férrea y completa base teórica recibida en la escuela, dice, le sirvieron para su futuro profesional. Hizo la práctica en la Dirección del Trabajo y realizó su memoria de título sobre “Dinámica de la Informalidad en los trabajadores chilenos (1996-2006)”. Luego, inició su trabajo en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), institución en la cual ha trabajado en diversas unidades y departamentos como la Unidad de Cédula Censal, en el Departamento de Estudios Sociales, asesorando la Dirección Nacional y en el Departamento de Calidad Estadística donde se desempeña actualmente. Le ha tocado coordinar equipos en los distintos departamentos, vinculándose con la dirección, con su equipo, debiendo también viabilizar el sistema y negociar mucho.

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-¿Cuál fue tu rol y participación durante el proceso de cambio del polémico Censo de hecho al de derecho en 2012, que se hará de manera abreviada en abril de 2017? En el INE comencé como asesor de la Dirección Nacional trabajando en la encuesta del Censo. A los seis meses después se conformó la Unidad de cuestionarios. El trabajo de la unidad que tenía el cuestionario terminaba antes que ocurriera el cambio de censo. En ese proceso, junto a otros equipos técnicos del INE, analicé qué impacto iba a tener ese cambio. Entonces, muchas de las cosas que sucedieron las avisamos en un informe. Luego pasé al Departamento de Estudios Sociales, donde me tocó participar de la encuesta de afrodescendientes que también era una rama que provenía del Censo, y es que como este grupo social no había sido incluido en el cuestionario se generó una encuesta particular para la zona de Arica.

-¿Cuán relevante y necesario es contar con estas mediciones cuantitativas en la toma de decisiones sobre políticas públicas? En general, las estadísticas sociales han tenido un desarrollo que ido a un ritmo más lento que la estadística económica. Primero sobresalen las estadísticas económicas: las mediciones de los PIBs, lo que hace habitualmente el Banco Central, el crecimiento económico, etc. Pero hoy en día, a nivel internacional, se requiere otro tipo de mediciones que contemple variables más sociales que complementen el factor económico. No te puedes quedar solamente en el tema económico sino que también analizar los procesos socio-culturales que experimentan los países, como la influencia de la población migrante, la inserción de personas discapacitadas migrantes, entre otros. En ese sentido, el Estado requiere mucha más información. La sociedad demanda también más políticas respecto de otros temas como los mencionados. Cuando los

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países dejan a un lado la visión propia del crecimiento económico o la amplían y se incorporan los índices de desarrollo humano y bienestar, por ejemplo, comienza una presión por mayor y mejor calidad de estadísticas sociales. Antes, las encuestas sociales que hacía el INE eran muy reducidas, cuya encuesta de empleo tiene un componente social pero también económico. Esa era la encuesta principal. Pero hoy, está la encuesta de seguridad ciudadana, hay una encuesta de uso del tiempo, se han hecho encuestas de calidad de vida más parceladas, se vuelve necesario hablar del trabajo infantil y se vuelve más necesario hablar de discapacidad. De esta manera, surgen interrogantes como las siguientes que faltan por responder: ¿Cómo vamos a medir la violencia contra la mujer? o ¿Cómo vamos a medir la inserción laboral de la mujer? -¿Con qué tipo de realidades te has encontrado al encuestar a grupos sociales de distintas provincias de nuestro país? Cuando uno va a terreno adquieres una visión del país que es distinta. A través del INE, he podido conocer al país de otra manera. Voy a Arica y no conozco El Morro. Lo último que conocí fue El Morro de Arica. Yo cuando fui a Arica tuve que acompañar a encuestadores(as) a las poblaciones. En ese contexto, uno se topa con que hay una diversidad regional que tampoco las encuestas logran reflejar porque estas se hacen en Santiago, por lo que muchas realidades alternativas que son importantes para le gente no se visibilizan.

-Actualmente, ¿la estadística social en qué áreas está más al debe, en cuanto a metodología e implementación? Yo creo que, en un primer lugar, está en deuda en el tema propiamente presupuestario. Hoy se requiere mucho más financiamiento, pero los presupuestos no son cuantiosos para todo lo que se necesita. En segundo lugar, Chile posee un sistema descentralizado de producción de estadísticas, entonces el INE no tiene todo. Así como la Casen que está a cargo del Ministerio de Desarrollo Social hay instrumentos que provienen de otros ministerios. Por tanto, uno de los desafíos es que esas mediciones se integren. Por ejemplo, lo que yo entienda por hogar sea lo mismo que determine el Ministerio de Desarrollo Social. Al medir la violencia contra la mujer ¿cómo hacerlo?, es decir, que las distintas fuentes o unidades tengan una conversación conceptual. Hay algunos avances, pero aún se está al debe en esa materia. El INE ha estado avanzando en eso a través de un proyecto asociado de ir juntando a los distintos productores y homologando ciertos parámetros. Por ejemplo, retomando el concepto de hogar se detecta que en las estadísticas está asociado a una visión económica-doméstica. Sin embargo, hay distintas concepciones en torno a la familia, por lo que hay un trabajo que hacer no solo en Chile sino que también a nivel latinoamericano, tema que muy pocos países tienen resuelto a nivel mundial. Es un proceso similar al que vivieron las estadísticas económicas ya que los(as) economistas(as) se tuvieron que poner de acuerdo en relación a los distintos instrumentos y lo que entenderían por ciertos procesos o conceptos, algo que está en permanente construcción.

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Pese a que ha habido una mayor inserción de las mujeres en cargos directivos en instituciones públicas y privadas, aún hay razones culturales, sociales y falta de empoderamiento que, a juicio de la socióloga Patricia Varela, son necesarias de transformar. Política, equidad y trabajo femenino, son algunas de las aristas que analiza la ex presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales. Patricia Varela (31), socióloga de la Universidad de Chile, fue presidenta del Centro Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) en 2005. Decidió estudiar sociología, pese a que su papá le recomendaba otra profesión, siendo ella la primera generación de profesionales en su familia. Casi al término de su periodo como estudiante secundaria en el Liceo Carmela Carvajal formó parte de una de las primeras manifestaciones estudiantiles del año 2000. Al ingresar a la Facultad de Ciencias Sociales, rápidamente “me encanté con la carrera por su diversidad y amplitud de temas y enfoques, ya que tiene desde matemáticas en el primer año hasta ramos de epistemología e historia, entre otros,”, afirma Varela. Tras presidir el Centro de Estudiantes de la Facultad fue senadora universitaria en 2006 y 2007. “En 2005 me tocó todo el tema de la reestructuración de la facultad, fue una época de mucho movimiento y transformación tanto dentro como fuera de la universidad”.

Patricia Varela, socióloga

Avances y deudas pendientes en la administración pública, un análisis desde el enfoque de género

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Como dirigente estudiantil vivió situaciones de discriminación de género en una esfera política predominantemente masculina, lo que despertó su interés de continuar líneas de investigación y trabajos relacionados precisamente al enfoque de género, participando en la elaboración de diagnósticos y evaluaciones de políticas públicas a diversas instituciones. “Las políticas públicas siempre me han interesado para mejorar las condiciones sociales y laborales en el país, cuya mecanismo más directo de incidencia es la evaluación de políticas públicas”, comenta. Actualmente, es Magíster© en Estudios de Género y Cultura mención Humanidades, Universidad de Chile.

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-Según tu experiencia trabajando temas de género, ¿cuáles son las condiciones laborales de las mujeres en la administración pública? En la esfera estatal, siempre se pueden analizar temas de género porque últimamente se viene exigiendo una línea de trabajo casi obligatoria. Al principio, estaba el PMG de género que implicaba que casi todos los equipos debían hacer capacitación de género. Ahora, la mayoría de las evaluaciones piden que tengan perspectivas de ese tipo. Si comparo mi experiencia desde que comencé a trabajar, esta preocupación es mucho más transversal en la actualidad. Por ejemplo, la Corfo puede solicitar la evaluación de un programa para el cual necesita la perspectiva de género. No cabe duda que aún persisten muchas barreras e inequidades que enfrentan las mujeres pero yo veo en perspectiva que se ha avanzado mucho. Antes, cuanto le contaba a alguien que cursaba un diplomado en perspectiva de género me preguntaban

qué es eso. Ahora hablas de género y la gente sabe lo que es. Recientemente, he estado trabajando en investigaciones y haciendo diagnósticos sobre participación de mujeres en sectores específicos de la economía, donde te das cuenta que todavía nuestro país posee bajos porcentajes de participación femenina en cargos directivos. -¿A qué se debe la baja presencia de mujeres en cargos directivos? Usualmente en los estudios que hay en esta línea se distinguen tres grandes causas. La primera tiene que ver con un componente cultural y es que estamos insertas en una sociedad muy machista, entonces las mujeres que se aventuran a ejercer un cargo importante tienen menor cabida en las redes de poder, ese es un tema a largo plazo. La segunda razón es para mí clave y tiene que ver con cómo se distribuyen en la sociedad los temas del cuidado de las personas y el trabajo doméstico. Aún estamos en

una sociedad donde las mujeres nos hacemos cargo de la casa, de los hijos y las hijas y de las personas enfermas. Muchas mujeres optan por cuidar a sus hijos(as) y dejan de lado la oportunidad de adoptar cargos con mayor exigencia y disponibilidad horaria. La clave reside en una socialización de los cuidados y entenderlos como un tema social. Si no hay alguien que pueda cuidarlos(as), la sociedad no se reproduce y eso es tanto tarea del Estado como de los hombres y mujeres, y también de las empresas. Sólo en la medida en que se tome conciencia de eso y se socialice el cuidado de las personas y el trabajo doméstico, las mujeres van a adquirir una real libertad para tomar decisiones y desarrollar sus carreras laborales, académicas o políticas de mejor manera. La tercera razón se relaciona con un fundamento estructural relacionado ligado a temas sociales de emprendimiento. Las mujeres todavía somos más tímidas al participar en asambleas, no nos atrevemos tanto a alzar la voz, somos más mesuradas en opinar y eso tiene que ver con un tema que es cultural y es que no nos educan para mandar o destacar. Entonces, nos cuesta hacernos de ese espacio y muchas veces los cargos los obtienen quienes opinan más, habla más fuerte en televisión y no necesariamente coincide con quienes poseen más capacidades. Todavía, insisto, la cultura nos tiene invisibilizada. -Por el contrario, ¿en qué áreas han adquirido mayor relevancia las mujeres? Yo creo que se avanza de apoco pero se avanza. Tiempo atrás me tocó ir a una minera ubicada en el norte llamada Gabriela Mistral, una división de Codelco, justa-

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mente porque estaban certificándose bajo una norma que elaboró el SERNAM con el Instituto Nacional de Normalización. Dicha norma consiste en construir un sistema de gestión en equidad de género y conciliación de vida laboral, familiar y personal. Me pidieron que acudiera como experta técnica en género para desarrollar la certificación. Ellos formaron en la minera a la primera mujer en el mundo que operaba una maquinaria específica en minería. Por otro lado, si se observa la oferta de capacitación de SENCE o FOSIS es posible encontrar cursos de gasfíter y mecánica, lo que demuestra que las mujeres están incursionando en trabajo poco tradicionales para ellas. Las mujeres se están atreviendo a participar en la política estudiantil y en los poderes del Estado. Pero siguen faltando más mujeres en la gerencia de empresas públicas y privadas, y si no se toman medidas reales para poder contrarrestar las desigualdades estructurales es difícil que podamos avanzar. Nos encontramos en una etapa donde hay que adoptar acciones afirmativas y correctivas frente a estas desigualdades. Al respecto, un buen ejemplo de cambio necesario a implementar es la ley de cuotas que para algunas personas se trata de una iniciativa controvertida, pero es necesaria. En países nórdicos la participación política equitativa entre hombres y mujeres se ha logrado gracias a este tipo de medidas –ley de cuotas o leyes de paridad–, porque por más que se generen oportunidades –que es el discurso más instalado– si tienes desigualdades de base eso no se transforma en igualdad real.

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ANTROPOLOGÍA

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Ligado a causas de violaciones a los derechos humanos cometidas en dictadura, el arqueólogo egresado de la Facultad, Iván Cáceres, ha conjugado la antropología con la arqueología para analizar el pasado y presente de la historia. Participó de casos emblemáticos como la apertura del Patio 29 a comienzos de los 90, realizando pericias para dar con la identidad de quienes fueron ahí clandestinamente inhumados(as), y ha escrito numerosas publicaciones. En esta entrevista, repasamos sus más importantes hallazgos desarrollados de manera independiente.

Iván Cáceres, arqueólogo

La importancia de la antropología forense en los hallazgos de víctimas de la dictadura militar

Proveniente de San Vicente de Tagua-Tagua, Iván Cáceres (61) recuerda que durante su infancia sus abuelos solían contarle historias fabulosas, míticas y relatos folclóricos. En 1979 conoció la carrera de Antropología mientras estudiaba Trabajo Social en la Universidad de Chile, interesándose específicamente en la Arqueología como una disciplina que hace dialogar permanentemente el pasado y el presente. Estudió la carrera cuando la sede de la escuela se encontraba en Macul y se caracterizada por ser “familiar”, conocida como la Casa de Antropología. En esa época ya muchos(as) de los(as) profesores(as) habían sido exonerados(as) de la universidad o debieron renunciar, otros(as) mientras, luchaban por mantener la arqueología en la universidad. Eran años de represión por lo que tanto estudiantes como académicos(as) debían tener cuidado pues habían guardias de seguridad no identificados al interior de la misma casa de estudios: “Uno se sentía vigilado”, comenta Cáceres. Sin embargo, los(as) estudiantes elaboraban diarios murales con críticas al régimen. “Se hacían actos subversivos pero siempre al interior de la universidad”, rememora. Egresó en 1983 y se tituló en 2001 con la investigación titulada “Detenidos desaparecidos en Chile: Arqueología de la muerte negada”. Como arqueólogo, ha desarrollado investigaciones en la zona centro y norte de Chile. Se ha especializado en estudios de arte rupestre, estudios de sitios arcaicos, de sitios agroalfareros e históricos. Además, ha realizado peritajes judiciales como arqueólogo forense y ha escrito varias publicaciones de temas ligados a violaciones a derechos humanos.

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-¿Cómo llegó a vincularse en causas de detenidos(as) desaparecidos(as)? En 1988, mientras formaba parte del directorio del Colegio de Antropólogos el organismo constituyó una comisión de Derechos Humanos para alumnos(as) y egresados(as) que se vinculaba mucho con ejecutados(as) políticos(as) y familiares de detenidos(as) desaparecidos(as). A mediados de ese año, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos le pidió a esta comisión formar un grupo especializado de arqueólogos(as) para enfrentar en un futuro próximo estos hallazgos. Formamos el grupo de Antropología Forense ese año pero comenzamos a funcionar activamente en 1989. Este equipo comenzó a tener una vinculación con la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, con la Vicaría de la Solidaridad y con la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), e invitamos también al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAF). Tras la asunción de Patricio Aylwin a la presidencia, a fines de marzo de 1990 en

el fundo Las Tórtolas de Colina se encontraron los primeros cadáveres o casos de detenidos(as) desaparecidos(as) en democracia. En ese momento, los organismos del Estado, asesores de la justicia como la Policía de Investigaciones y el Servicio Médico Legal no estaban preparados para este tipo de casos. Paralelamente, la agrupación de familiares le solicitó a nuestro equipo de antropólogos(as) realizar también las pericias. Una máquina –propiedad de una empresa minera– mientras realizaba unos trabajos arrasó con la pirca (muralla de piedra) que allí se encontraba y dispersó restos óseos humanos, haciendo tres barridos diferentes. Llegó la policía (Brigada de Homicidios), levantó los cuerpos de los tres sitios del suceso y los guardó en tres sacos. El equipo de antropólogos(as) fue avisado del suceso y al día siguiente fuimos con el abogado de la Vicaría. La Policía de Investigaciones entregó todos esos restos óseos –con algunos fragmentos de ropa– al Servicio Médico Legal, cuyo Director era por ese entonces César

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Reyes. Después de las pericias realizadas un patio común y fue utilizado entre seppor el mismo SML, el juez nos pidió que tiembre y diciembre de ese año para entefuéramos al Servicio a hacer nuestra inves- rrar a víctimas de la represión militar. tigación. La metodología que se usó para enterrar los cuerpos en ese momento les permitía -¿Cuáles fueron las principales conclusio- también distorsionar la evidencia y en la nes a las que llegaron?, ¿lograron identificar práctica hacerlos desaparecer. La policía y los cuerpos? los médicos los trataban como si fueran caEl Servicio Médico Legal entregó su infor- dáveres “comunes” cualesquiera. Después, me que señalaba que se trataban de dos señalaban que al cuerpo había que practihombres y una mujer, muertos por impac- carle una autopsia para determinar la cauto de proyectil. Nosotros, en cambio, infe- sa de muerte, cuando era obvio que había rimos que eran tres hombres cuya muerte muerto por impacto de proyectil. no se debió a un impacto de proyectil sino El médico junto a su equipo hacía otra fique por tortura y se descubrió que corres- cha de la autopsia, entonces tenían una del pondían a una de las direcciones del Parti- hallazgo y otra de la autopsia. Se les asigdo Comunista, desaparecida por los orga- naba un número, con el cual se mandaba y nismos de seguridad de la dictadura el año enterraba en el cementerio. Había todo un 1976. seguimiento de información que en teoría Dentro de los fragmentos que encontra- era exacta pero en realidad no era así, pormos estaba una prótesis, y quien usaba una que se enterraron a dos cuerpos en un misprótesis especial era Vicente Atencio. Las mo lugar o se enterraban en lugares distinprótesis se la hizo entre los 60 y 70, segu- tos a lo estipulado en las fichas. ramente, toda una obra de arte para la époEn dictadura se sabía que estaban todos ca porque eran muy poco comunes. enterrados, pero el ejército trató de remoEl segundo era Eduardo Cantero y el ter- ver las tumbas del Patio 29 a comienzos de cero quedó sin identificar en un comienzo. los 80. El ministro de la época, Humberto Más tarde, en 1995, fue reconocido por el Espejo, pidió que no se tocara. En 1990, la Servicio como Juan Ávalos Davidson; sin Vicaría de la Solidaridad nos solicitó excaembargo, hace dos años se determinó que varlo, fijando la cantidad de días y cuánto no era él y lo identificaron con el nombre de era posible revisar. Ya en la zona, nos perWalker Arangua; hasta el día de hoy persis- catamos que no se trataba de una fosa coten dudas sobre su identidad. mún sino que era un patio común con fosas individuales y todos fueron enterrados en -Posteriormente, usted participó de la aper- ataúdes rústicos. tura del Patio 29, ¿cómo fue el proceso de Algunos con tapas, otros no, pero cada investigación y descubrimiento de cuerpos cuerpo estaba constreñido a una tumba esen el lugar? pecífica, sólo que en algunos casos enconDespués de este caso, participamos activa- tramos dos cuerpos por tumba y en un solo mente con la Vicaría en el sur y en la costa caso tres cuerpos en una tumba. de Chile, encontrando muchos hallazgos. Entregamos nuestro informe donde queLa Vicaría tenía la información desde el año daba estipulado la incongruencia con al1982 y, con anterioridad incluso, del Patio gunas identidades reconocidas de manera 29. En septiembre de 1973, el Patio 29 era oficial. De hecho, había mucha información 55


que no estaba denunciada como desaparecida. Por ejemplo, encontramos seis mujeres de edad avanzada, y en el periodo hay denuncias de tres mujeres desaparecidas en Santiago y ninguna de mayor edad. Con un colega quedamos como peritos independientes, funcionando de manera paralela al Servicio Médico Legal. El SML comenzó a identificar gente y, a mediados de 1994, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos nos requirió para revisar un informe del Servicio donde se identificaban a varias personas. Nosotros le hicimos un informe a la agrupación para, posteriormente, ser enviado a la abogada querellante, a la organización sucesora de la Vicaría y a la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. En primera instancia, fui acusado de persona peligrosa por causar “alarma pública”, por lo que tuve que ir a declarar ante el juez en numerosas ocasiones. Esa fue mi última labor en el Patio 29. Sin embargo, años más tarde en 2006 la abogada denunció que las identidades del Patio 29 estaban equivocadas. Eso implicó que se tuvo que identificar a todos de nuevo. Todavía están siendo identificados y reidentificados.

-¿Cómo la arqueología, principalmente la forense, se ha constituido en una disciplina fundamental para el peritaje y hallazgo de cuerpos de detenidos(as) desaparecidos(as)? Este tipo de arqueología forense –por decirlo de alguna manera– fue invisivilizada durante mucho tiempo. No obstante, ahora no cabe duda que la antropología forense ha contribuido de sobremanera en el hallazgo y esclarecimiento de casos de violaciones a derechos humanos. Este campo disciplinar suele comparar la información pre-mortem o ante-mortem que es la que brindada por la familia, testigos de sobrevivientes, los agentes de la CNI o de la DINA, quienes entregan antecedentes sobre qué tipo de tortura se practicó, para luego construir un perfil antropológico de esa persona en vida. Los datos post-mortem son los que se arman en laboratorio: inferencia de edad y otras características que componen un perfil distinto que puede o no coincidir con el pre-mortem. El único que comunica la identidad de las víctimas en Chile es el juez, mientras que los(as) expertos(as) le proponen una identidad al juez. Así fue como ocurrieron todos los errores ya descritos.

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“En dictadura se sabía que estaban todos enterrados, pero el ejército trató de remover las tumbas del Patio 29 a comienzos de los 80”

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El 01 de agosto pasado el antropólogo Daniel Contreras asumió como encargado de Educación de UNICEF en Lima, cargo que desempeñará por dos años. Su carrera se ha centrado en el estudio de la realidad cotidiana en liceos de enseñanza media, donde a su juicio aún se tiende a infantilizar a los(as) estudiantes, teniendo una limitada injerencia en decisiones políticas. Una educación más integral que incorpore temas como ciudadanía y proyecciones de vida, es una de las principales falencias en la malla curricular chilena, según el investigador.

Daniel Contreras, antropólogo social:

“La escuela debe ayudar a definir el proyecto de vida, tema del cual mucho se habla pero se hace muy poco”

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A los 16 años, Daniel Contreras (48) permaneció un mes en TrapaTrapa, en el Alto Biobío, una zona pehuenche donde vivió una intensa experiencia que definió su vocación por la historia y, más aún, por las ciencias sociales. Estudió tres años Licenciatura en Historia para luego ingresar a Antropología en la otrora “placa” de la Universidad de Chile, que alojaba también las carreras de sociología y psicología. “Yo estudié en los estertores de la dictadura, después vino toda la transición social que se desarrolló también al interior de la facultad y universidad, ya que cambió la manera de vinculación entre estudiantes y autoridades, mientras que para los(as) antropólogos(as) fue una época de súbita ampliación del campo laboral”, rememora. En medio de ese complejo escenario, fue delegado de su carrera y presidente del Centro de Estudiantes en 1991. Egresó en 1993 y se ganó la beca del programa de la Escuela de Planificadores Sociales de SUR Profesionales, Programa de Investigadores Jóvenes, con el proyecto de investigación “Sujeto Juvenil y Espacios Rituales de Identidad, el caso del carrete”, tema que más tarde lo ligó a la educación de estudiantes secundarios(as) en Chile.

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En 2000 obtuvo su grado de magíster en Antropología y Desarrollo de la Universidad de Chile. Dos años antes comenzó a trabajar en el Programa Liceo Para Todos para la prevención de la deserción escolar en la enseñanza media del Ministerio de Educación, ocupando el cargo de vicecoordinador y luego de Coordinador Nacional, dirigiendo un programa destinado a prevenir la deserción y mejorar los resultados escolares entre el 25% de los liceos que atienden a la población de mayor vulnerabilidad socio educativa del sistema escolar. Desde el 01 de agosto, y por dos años, será el encargado de Educación de UNICEF en Lima. -¿De qué manera contribuye la antropología en estudios vinculados a la educación? Yo diría que hay tres niveles distintos que hacen fuerte o poderosa la aproximación antropológica en temas educativos: Un primer nivel es la propia experiencia escolar en la sala de clases, es decir la cotidianeidad de la vida escolar. En ese nivel, la aproximación antropológica que entrega la etnografía –probablemente– es lo que mejor permite reconocer las representaciones y prácticas que ocurren en la vida cotidiana de la escuela. Esto es muy importante porque, muchas veces cuando se quieren investigar temas educativos, se hace desde perspectivas muy macro o desde la teoría más didáctica sobre cómo se enseñan las materias, lo que está bien pero resulta relevante también contar con el aporte complementario que pueda brindar una mirada más etnográfica de cómo es la vida cotidiana en una escuela. En un segundo nivel, la aproximación antropológica sirve para establecer políticas educativas que sean pertinentes y consistentes con las características sociales y culturales de los grupos que van a recibir dichas políticas. El ejemplo más claro es la educación intercultural bilingüe, cómo ayuda a potenciarla, a generar un desarrollo de esas comunidades o empoderamiento de las mismas a través del sistema educativo. Eso requiere de una mirada educativa pero que puede ser sensible y pertinente a temas culturales. 60

Finalmente, en el diseño de políticas educativas –el ámbito donde más he trabajado– cobra especial importancia cuáles son las ideas de cultura, y, por otro lado, un ejercicio profesional muy propio de los(as) antropólogos(as) es la tendencia casi obsesiva a tratar de hacer aproximaciones integrales no tan fragmentadas sino que sistémicas. Es decir, no solo pensar una política educativa como un instrumento que resuelve un problema sino pensar en qué ocurre con otras dimensiones en la vida de la escuela, y en eso me parece que la formación de antropólogo(a) aporta mucho. Hay que destacar que en Chile, el campo de la educación ha sido bastante fértil para el desarrollo de la antropología.

tivamente importante porque lo que está ocurriendo es que la experiencia escolar en Chile se ha ido reduciendo o concentrando en una formación muy desequilibrada donde la “buena educación” es aquella que forma en un conjunto restringido de conocimientos, principalmente la comunicación escrita o las matemáticas. Pero ni siquiera la lecto-escritura en un sentido amplio porque carece de oralidad, por ejemplo, y en matemáticas básicamente aritmética y una leve formación en ciencias. Se forma poco en ciencias sociales, más bien tenemos una aproximación memorística a la historia, cuyo cuerpo duro del conocimiento ya es restrictivo. Tenemos un déficit en la formación deportiva, artística y ciudadana, preocupación por el medio ambiente y de la cultura digital son temas que la gente conoce pero que no fueron aprendidos en la escuela. La educación debiera servir para, al menos, tres cosas: contribución al desarro-

llo material de su país, contribución como ciudadano a la construcción de su comunidad y tercero que la educación incite al desarrollo de una relativa autonomía y ser lo que se quisiera ser, pese a que nadie es completamente autónomo. -¿Cómo lograr ese equilibrio formativo que permita una educación más integral desde la infancia en niños y niñas? Probablemente, hay muchas cosas que hacer pero quisiera destacar cuatro: La primera tiene relación con reequilibrar lo que se enseña y hacer una buena discusión nacional sobre currículum y qué se enseña. En este caso, es más complejo que cambiar una malla curricular ya que no es positivo cambiarla tan seguido. Hay que centrar con fuerza una política que priorice la formación ciudadana, al menos, en dos sentidos: por una parte que se enseñen cuestiones que tienen que ver con ciudadanía y no solo saber cuál es la diferencia en-

-En 2014, las Naciones Unidas para la Infancia y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó un estudio del cual usted formó parte titulado “El papel de la Educación en la formación del Bienestar Subjetivo para el Desarrollo Humano. Una revisión al caso chileno”. Usted sostuvo que en Chile “tenemos un sistema escolar que está formando muy poco para la autonomía” sumado a que se le destina gran cantidad de horas a ciertas materias, en desmedro de otras. ¿Cuáles son las mayores deficiencias curriculares que tiene a su juicio el sistema escolar chileno? La pregunta por integralidad de la educación es una interrogante sumamente importante y de difícil respuesta. Es efec61


tre el poder ejecutivo, legislativo y judicial, sino que permita comprender con mucha mayor densidad –en términos de conocimiento– temas como la representatividad, los derechos, etc. En esta misma segunda recomendación es necesario que la experiencia escolar sea una que forme en los derechos, es decir que las escuelas se constituyan como espacios donde la participación de los(as) estudiantes se valore y tenga incidencia. Nosotros(as) estamos insertos(as) en una paradoja, especialmente en los liceos, ya que las organizaciones de estudiantes secundarios(as) han cambiado –al menos– dos veces el curso de la agenda política en 2006 y 2011. Sin embargo, ellos(as) al interior de sus establecimientos solo deciden en temas como las actividades para la fiesta del colegio, en el cambio de fecha de una prueba, es decir se trata de una experiencia escolar todavía muy infantilizada. En un tercer nivel, se destaca un tema que es complejo y más bien abstracto y es la autonomía. Los(as) niños(as) y jóvenes desde temprana edad no aprenden a tomar decisiones significativas. La primera decisión importante es escoger qué carrera estudiar después del colegio, presentándose como una elección vital. Hay dos decisiones típicas durante la enseñanza media. Una de ellas es estudiar en un liceo técnico o científico-humanista, pero esta decisión no recae en los(as) jóvenes realmente porque los liceos técnicos son escogidos por sus padres. Luego, hay colegios donde hay que escoger entre los ramos, decisión que recién ocurre en segundo medio, pero en la vida escolar en general hay muy poco espacio para aprender a decidir de manera autónoma. Por último, para una educación más integral, tras el estudio que citaste de la PNUD nos dimos cuenta que uno de los

temas más demandados, tanto por los(as) expertos que entrevistamos como por los encargados(as) de colegios, es que la escuela debe ayudar a definir el proyecto de vida, tema del cual mucho se habla pero se hace muy poco. Cómo fomentar experiencias escolares que efectivamente busquen o inciten a las personas a construir o diseñar un cierto camino a seguir, los colegios trabajan algo este tema pero no de la mejor manera. Se hacen escasos cuestionarios vocacionales muy tardíos casi al término de la enseñanza media.

cuela tiende a repetir el modelo de vinculación con los(as) apoderados(as) desde la infancia hasta la adolescencia. El 14 de agosto de 2015, se cumplieron 25 años de la ratificación de la Convención de los Derechos del Niño en Chile. En este contexto, los derechos que en Chile tenemos garantizados son principalmente en supervivencia como salud ya que hay bajísimos niveles de mortalidad infantil. Pero, si uno piensa en los derechos asociados a reconocimiento o identidad son los que más faltan en Chile. Por ejemplo, el derecho a una identidad sexual que probablemente

es el más visible no está garantizado, y hay otros que son mucho menos visibles como qué hacer en su vida, eso es algo que tanto la familia como la escuela deben aprender. Chile sigue teniendo una escuela muy tradicional, autoritaria, que infantiliza. Basta con visitar un liceo donde los y las estudiantes viven una eterna “guerra” o “adultocentrismo” y un no reconocimiento hacia sus derechos y sobre su capacidad de crear; en eso tenemos un importante camino por recorrer.

-En este sentido, ¿los(as) profesores(as) debieran adquirir mayor relevancia en la guía de los(as) estudiantes? Sí, los(as) profesores(as) jefes en los cursos inferiores tienen que ser centrales en la guía y apoyo de los niños y niñas. Tener un proyecto de vida no es algo que asegure alcanzarlo pero ayuda a realizar un mejor tránsito hacia él, que tiene que ver con lo vocacional pero no solo con eso sino que con lo que quiero hacer en la vida, con quién quiero estar y qué cosas me gustan, entre otros dilemas. Por otro lado, siempre el vínculo con la familia es clave para la experiencia educativa, una aproximación que debiera realizarse cuando los(as) niños(as) son pequeños(as), distinto a cuando son grandes. En Chile, por lo general, estamos insertos en una cultura “mamona”, no obstante, tiende a ocurrir que los(as) jóvenes no quieren hablar con la familia para evitar que intervengan en la decisión. Además, el modo en que la familia se vincula a la escuela funciona de manera relativamente bien en la educación básica inicial, no muy bien en la enseñanza básica y para nada bien en la educación media, ya que la es-

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En 2007, el antropólogo de la Universidad de Chile, Claudio Gómez, asumió como Director del Museo Nacional de Historia Natural. Desde entonces relata que la institución ha participado en distintos comités nacionales e internacionales con el fin de analizar cómo proteger el patrimonio natural. No obstante, aún faltan mayores iniciativas públicas en este ámbito, siendo una de las principales la creación del Servicio Nacional de la Biodiversidad.

Claudio Gómez, antropólogo social

“Si somos agentes públicos debiéramos dar el ejemplo en la preservación de los recursos que sabemos que no son renovables”

Proveniente de Valparaíso, Claudio Gómez (47) relata que lo que más quería era estudiar fuera de dicha ciudad. Conocía muy poco de Antropología hasta que la Universidad de Chile ofreció un programa propedéutico, y vino a Santiago a participar de charlas sobre diversas carreras. Específicamente en la Facultad de Derecho, un grupo de profesores expuso sobre las ciencias sociales, fue así cómo se interiorizó más en la Antropología. Al interior de su familia se solía hablar de política los días domingo, ya que su abuelo fue regidor del Partido Demócrata Cristiano por Limache. Egresó del Colegio Francés (que hoy es la Alianza Francesa de Valparaíso) para luego, en 1985, ingresar con 17 años a Antropología a la “Placa”, como era conocida en ese entonces la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. “Opté por esta ciencia social por permitir estudios acerca de la interacción humana. Me gustó mucho el trabajo en terreno, pudiendo interactuar con la gente, conocer culturas y modos de vida completamente distintos a los propios”, recuerda Gómez. Fue delegado de la carrera en tercer año en tiempos en que la escuela era pequeña. Claudio Gómez también posee el título de Máster de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU), y es docente de la Universidad Católica de Valparaíso. Fue director del Museo Antropológico Padre Sebastián Englert de Isla de Pascua, y desde 2007 es Director del Museo Nacional de Historia Natural.

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-¿Qué importancia tiene la antropología en la actualidad y cuál es su impacto en el país? Yo creo que la Antropología es y debiera ser aún más importante, con aportes más profundos de los que ya hace en temas de género, antropología médica o etnias. Pienso que los(as) antropólogos(as) –lo mismo para los(as) arqueólogos(as)– debieran influir de mayor manera al estar vinculados(as) a la práctica de la cotidianeidad en términos de políticas públicas, desarrollo de proyectos, entre otros ámbitos. Creo, además, que la Antropología es relevante para cualquier país, y es que la práctica de dicha profesión, su ejercicio y enseñanza, son profundamente revolucionarias. La comprensión profunda de los procesos sociales lleva a cuestionar e imaginarse mejores realidades, y articular eso con un discurso político o con una práctica pública es un poco más complicado, pero sigo creyendo que el ejercicio de la Antropología siempre implica reflexión, introspección y un juicio. Yo creo que la Universidad me dejó eso, y cuando alguien es capaz de poner eso al servicio de las personas –en este caso a través de un museo– se cumple uno de los fines de haber estudiado esa ciencia social. En el Museo Nacional de Historia Natural tratamos como institución aportar nuestro conocimiento a la comunidad de la mejor manera posible, teniendo en cuenta que somos custodios y no dueños de la riqueza cultural, que permite construir diversos y sucesivos discursos y mensajes de identidad. No hay una identidad, hay múltiples identidades. Si bien los museos tienen la obligación de aludir a una identidad nacional, única y lo más consolidada posible, entendemos que nuestras colecciones reflejan variadas identidades y pueblos.

-A su juicio, ¿cuál es la valoración que se hace en nuestro país del patrimonio natural? Es una difícil pregunta. Yo creo que cada vez más personas toman conciencia que el patrimonio natural nos acoge, nos cobija y alimenta como especie humana, aunque a veces también nos atormenta sin el no podríamos existir. Como Museo Nacional de Historia Natural le damos especial importancia a la relación entre hombre y medio ambiente, cuyos desequilibrios en esa interacción, tanto desde el hombre como desde la naturaleza o de ambos lados, no solamente perjudican al hombre como especie sino que a todo el planeta. El contexto del patrimonio natural, entendido como patrimonio y medioambiente, es de vital importancia para la humanidad. La distinción que hacemos del patrimonio natural es que se colecta, se reúne, se cataloga e investiga, y también se transforma en patrimonio cultural. -En 2014, usted manifestó preocupación por el patrimonio arqueológico en Chile, citando como ejemplo el peligro que corren sitios milenarios en Bahía Inglesa y el desierto de Atacama. Actualmente, ¿qué sitios usted señalaría que permanecen en peligro y son necesarios de preservar? Si bien la arqueología no es mi especialidad con el Consejo de Monumentos observamos con preocupación la ampliación de la Ruta 5 entre La Serena y Vallenar, donde yace el famoso sitio El Olivar, ahí se ubica el camino que se pretende inaugurar en diciembre de 2015. También es preocupante lo que ocurrió con el Estadio Municipal de Ovalle en 2010, cuando el Ministerio de Obras Públicas (MOP) empezó a realizar ampliaciones sin esperar el estudio arqueológico, sabiendo que en dicho estadio en la década

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del 60 ya se habían encontrado cementerios diaguitas. Yo creo que, más que identificar lugares, la pregunta es cómo agencias del Estado como el Ministerio de Obras Públicas, el Metro o las municipalidades no son capaces de reaccionar ni aplicar la vieja máxima que dice que “la caridad parte por casa”. Si somos agentes públicos debiéramos ejercer la primera responsabilidad y dar el ejemplo en la preservación de estos recursos, que sabemos que no son renovables. A diferencia de otros recursos naturales, destruir un humedal no es renovable. En cambio, destruir un bosque –dependiendo de ciertas circunstancias– se puede renovar y reconstituir como ocurrió con el gran incendio de Torres del Paine. Pero un sitio arqueológico o paleontológico es algo que nunca más estará. Sucede lo mismo al demoler un conjunto arquitectónico. De esta manera el Estado no sólo puede hacer más, sino que debe hacer más. Lo que hacemos no tiene sentido si no co-

locamos a las personas en el centro. En la medida que las decisiones y las inversiones recuperen o adopten esta visión de los individuos y de las comunidades –incluyendo a nuestros pueblos indígenas– lo que tendremos (espero) es un país más justo, amable y equitativo, donde efectivamente el uso del tiempo libre motive a los(as) ciudadanos(as) a desarrollar actividades en los parques, así como visitar teatros y museos. La ciencia no es solamente para los(as) científicos(as) sino que es para la sociedad, eso no significa, como me dijo un Premio Nacional de Ciencias, tener más científicos(as) sino que más personas con pensamiento científico. -¿Cómo evalúa la política pública en relación al cuidado de la flora y fauna del territorio chileno? El Museo Nacional de Historia Natural participa de distintas instancias sobre el cuidado de la flora y fauna, a través de trabajos en comités nacionales o internacionales. Entonces, participamos de alguna u otra

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manera en políticas públicas de protección como entes científicos, aportando con una opinión técnica y científica. Sobre qué más podemos hacer como país, espero que podamos seguir progresando. Espero que estemos cada vez más cerca de un estado de desarrollo en el que las necesidades más importantes de las personas, e incluso las de segundo orden, puedan estar absolutamente satisfechas mediante un sistema justo y equitativo para todos(as). Deberíamos ser más conscientes de lo necesario que es proteger nuestros recursos naturales y culturales, y saber convivir mejor con

las prácticas productivas, especialmente las de naturaleza extractiva. La creación del Servicio Nacional de la Biodiversidad, anunciado durante el gobierno anterior de la Presidenta Michelle Bachelet, es un tema todavía pendiente dentro del Ministerio del Medio Ambiente. Esta iniciativa debiera darle una visión orgánica a la protección directa de la flora y fauna, labor que actualmente está repartida en el SAG, CONAF y otros organismos públicos. Al respecto, lo que interesa es tener un Estado cada vez más comprometido.

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“A diferencia de otros recursos naturales, destruir un humedal no es renovable”

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Como antropóloga física, Verónica Silva trabajó en el área forense estudiando casos emblemáticos de ejecutados políticos durante la dictadura militar para más tarde dedicarse a la bioarqueología. Actualmente, se encuentra afiliada y contratada en Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, donde reconstruye la dieta de las sociedades prehispánicas del norte de nuestro país. Verónica Silva (38) siempre ha estudiado becada, por lo que aboga firmemente por una educación gratuita para todos(as) los(as) estudiantes, ya que debiera ser entendida como un derecho y no un privilegio social. En 1997 ingresó a estudiar Antropología a la Universidad de Chile, tras abandonar sus estudios de Historia en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).

Verónica Silva, antropóloga física

“Hay patrones de comportamiento en el pasado que muchas veces se reiteran en el presente y eso es lo que tenemos que evitar”

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Trabajó de manera voluntaria en los depósitos del área de bioantropología del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, por lo que al momento de elegir la especialidad ya tenía claro que continuaría con Antropología Física. Cuando cursaba tercer año de la carrera participó de numerosas investigaciones forenses, siendo su primer caso a analizar el de Eugenio Berríos, ex químico de la DINA. Un perito uruguayo informaba que la muerte se produjo por un disparo en la nuca, mientras que el Servicio Médico Legal (SML), informó dos o tres disparos. El peritaje a cargo de Verónica junto a otras dos asistentes arrojó que –a través del análisis de los restos óseos– Berríos falleció por un balazo en la nuca, lo que se llama muerte sumaria. Después, “lo terminaron de matar en el suelo con otro tipo de arma. Esa fue la conclusión que permitió dar un giro a la investigación”, recuerda. Silva es antropóloga física afiliada al Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, y estudiante de doctorado del Programa de Antropología de la Universidad de Tarapacá-Universidad Católica del Norte, en Chile. Sus principales áreas de interés son el crecimiento y desarrollo, nutrición, dieta, movilidad y paleopatología de las antiguas poblaciones humanas. También es miembro del Colegio de Arqueólogos de Chile y Directora Asociada de la Sociedad Chilena de Antropología Biológica (SOCHIAB). 71


-Durante tu trabajo en el área forense indagaste en las causas de muerte de ejecutados políticos, ¿qué tipo de casos te tocó analizar? A lo largo de siete años trabajé con casos emblemáticos de ejecutados políticos. Me tocó analizar el caso de la familia Valenzuela Velázquez, que me impactó mucho porque tuve que exhumar a la familia completa, conformada por el papá, la mamá y una niña de 6 años. Entonces, exhumar el cuerpo de un infante cuando sabes que se tratan de ejecutados políticos es muy duro. Nosotros(as), en general, trabajamos sin tener conocimiento de la causa previa para no influenciarnos en la determinación de sexo o edad para llegar en blanco. Generalmente, era la primera en introducirme en las fosas y cuando tuve que extraer de la tumba ese cráneo pequeño me sentí tan abrumada

que a raíz de ese caso decidí no seguir trabajando en la línea forense porque –aunque suene cliché– en antropología forense se tiende a buscar y reconstruir la muerte. En biorquerología, en cambio, se reconstruye la vida de las poblaciones o de las personas, por eso quise inclinarme por esa línea. -Según tu experiencia, ¿cuán amplio y variado es el abanico de posibilidades de trabajo en la antropología física? Bueno, yo pasé por distintas áreas de trabajo. Para mi tesis de Pregrado me enfoqué en la arsenicosis (enfermedad crónica por beber agua con altos niveles de arsénico) y las consecuencias que podría traer al sistema esquelético. Específicamente, estudié la espina bífida. Trabajé con la espina bífida oculta, cuyo nombre se debe a que en general las personas no se percatan que padecen

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la enfermedad hasta que se realizan algún examen médico; esto se puede apreciar, por ejemplo, en algunos restos arqueológicos de momias. La bioarqueología involucra diferentes áreas. En general, lo que hace es asociar procesos de adaptabilidad humana con los procesos biológicos y los funcionales para llegar a conclusiones y reconstrucciones. Ahí es donde la dieta y la nutrición cobran especial relevancia. La introducción de la agricultura es un proceso que ocurre en distintos momentos en todo el mundo, pero que en el norte de Chile es bastante particular porque guarda relación con los procesos de desarrollo que tiene también Perú y otros países vecinos.

-¿Cómo a través de la antropología física se puede analizar la alimentación y con ello la manera en que habita una determinada comunidad? Nosotros(as) hemos podido avanzar o evolucionar a partir del conocimiento acumulado. La principal causa de muerte de los(as) niños(as) en la actualidad es la desnutrición, al respecto, tenemos que entender que este tipo de fenómenos que afectan a los(as) infantes también los(as) afectaron en el pasado, sobre todo, durante los procesos de cambio como la transición a la agricultura o en episodios de violencia como las guerras, donde los(as) niños(as) han sido los(as) más afectados(as). Hay patrones de comportamiento en el pasado que muchas veces se reiteran en el presente y eso es lo que tenemos que evitar; repetir los errores precedentes, ahí es donde la antropología forense contribuye fuertemente.

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A fines de su carrera, Karina Narbona decidió especializarse en el análisis de los conflictos laborales en Chile. En 2008 realizó su práctica profesional en Fundación Sol, institución en la que continúa investigando sobre cómo las condiciones de empleo coartan las posibilidades de organización de los(as) trabajadores(as), en medio de un capitalismo que ejerce una dominación en todos los ámbitos sociales.

Karina Narbona, antropóloga social

La realidad laboral en Chile y el encapsulamiento absoluto de los sindicatos provenientes de la dictadura

Karina Narbona (31) egresó de la carrera de Antropología Social de Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile hace ocho años y desde 2008 trabaja en la Fundación Sol, en el área de tendencias en el trabajo analizando los mecanismos de control en las empresas. Entre 2014 e inicios de 2015, se desempeñó como consultora en organización y publicación del seminario “Las implicancias de la expansión del empleo precario para la organización y acción sindical” en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Participó en la coordinación y análisis de datos en el Estudio acerca del impacto del terremoto del 27 de febrero 2010 sobre el empleo en 41 comunas afectadas, y fue la Coordinadora de la Escuela Sindical Urbana en “Proyecto Implementación de Escuelas Laborales y Sindicales para el Diálogo Social. Género, Empoderamiento y Liderazgo” entre 2009 y 2010. Desde que llegó a Fundación Sol, continúa la línea de investigación que comenzó a desarrollar en su tesis de pregrado titulada “La producción de compromiso en la empresa flexible”. En la actualidad, trabaja sobre el nuevo funcionamiento del capitalismo, empleando el concepto de “acumulación por desposesión de derechos, donde se ve al trabajo como un infravalor”, comenta. Constituye un infravalor porque se ha “devaluado o subvalorado el trabajo a través de distintos mecanismos como la reducción de costos laborales; las empresas constantemente maximizan las utilidades y racionalizan los recursos principalmente con estos factores de competitividad mediante el bajo costo laboral”.

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De los estudios a la investigación sobre la realidad laboral chilena -Durante tu época estudiantil, ¿cómo se planteaban las posturas en relación a derechos sociales como la gratuidad en la educación? En ese entonces (2006) ya se debatían los temas que más tarde se harían presentes con las manifestaciones de 2011. Había distintas posturas a diferencia de lo que ocurre hoy. Me llama la atención la uniformidad de opinión que se tiene hoy sobre la gratuidad de la educación en torno a las condiciones para reformular por completo el modelo de desarrollo, pero en su momento –dado también el equilibrio de fuerzas que había en la sociedad– la discusión se desarrollaba en términos de poder alcanzar esa demanda. Mientras algunos planteaban el financiamiento universitario con arancel diferenciado, en las calles se escuchaban las demandas estudiantiles sobre la gratuidad del pase

escolar, y en la medida en que se fueron generando ocasiones de presión más importantes se fue incrementando el nivel de demandas y de problematización. -Según tu experiencia y trabajo en temas laborales, ¿cuál es el escenario y las condiciones en las cuales se desarrollan los trabajadores en Chile? Hay una línea permanente en la Fundación Sol que es la de tendencias del trabajo, sindicalismo en la negociación colectiva y la de desigualdad, temas centrales que se han puesto en el debate público. En este contexto, por ejemplo, hemos realizado estudios que analizan la calidad del empleo, teniendo la posibilidad de participar de un proyecto que determinó el impacto del terremoto en el empleo. Dicha experiencia fue muy significativa porque recorrimos distintos lugares

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del país lo que permitió adentrarse en la discusión de qué ocurre con los empleos cuando son frágiles como los que actualmente tenemos y qué pasa con el modelo de desarrollo finalmente. Trabajadores con bajos salarios acuden al mercado del crédito y, por tanto, el consumo tiene otro margen de utilidad. Cada vez que los trabajadores consumen algo o resuelven sus derechos sociales básicos, hay otra “tajada” que tiene que ver con el descuento de las pensiones. Hoy en día existe un capitalismo que ejerce una dominación en múltiples facetas, una dominación muy dura con una abierta coerción, pero también una dominación blanda o simbólica. A través de investigaciones, también he podido constatar cómo a través de la institucionalidad del Estado se coartan las posibilidades de organización de los trabajadores.

-¿Cuál era la situación de los trabajadores antes del Código Laboral de 1979 que se pretende reformar actualmente? Hay una desorganización inducida por la ley, por el Estado. El primer modelo de relaciones laborales en Chile proviene del código del trabajo de 1931. Pero ¿qué había antes? La negociación por rama. Chile siempre ha tenido un modelo de derecho colectivo excesivamente regulado con un Estado excesivamente presente por temor a la organización. Desde 1931 hasta 1979, ya existían los tarifarios nacionales, la negociación a nivel de rama, huelga indefinida sin reemplazo durante la huelga, con ciertas limitaciones importantes, por lo que al analizar la historia hasta la actualidad queda en evidencia un encapsulamiento absoluto de los sindicatos.

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La sexualidad comúnmente es analizada desde una perspectiva biológica y valórica, sin embargo, ¿cómo la sociedad, más aún la adolescencia, entiende un proceso social que ha marcado el debate público en temas de aborto y salud sexual? Es lo que devela el estudio etnográfico y la publicación de la antropóloga Daniela Maldonado sobre imaginarios culturales de la sexualidad juvenil. Su trayectoria ha estado marcada por la investigación y trabajo en diversos proyectos en consultorías para instituciones públicas.

Daniela Maldonado, antropóloga social

Sexualidad e imaginarios socioculturales: los estereotipos aún vigentes analizados por la antropología de género

Tras egresar de la enseñanza media, Daniela Maldonado (31) inició sus estudios de danza en la compañía Espiral en 2003. En la academia tuvo asignaturas teóricas ligadas a la antropología del cuerpo, teniendo así su primer acercamiento a esta disciplina. Decidió abandonar la escuela de danza para ingresar en 2005 a Antropología en la Universidad de Chile, específicamente Antropología Social por su análisis y trabajo sobre el presente de las sociedades. Se tituló en 2012 y más tarde estudió el Diplomado en Formulación y Evaluación de Proyectos Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de Chile y el Diplomado Masculinidades y Políticas Públicas. EME/Cultura Salud, del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile. Ha trabajado en el Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Fue Coordinadora regional de proceso de aplicación del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) y Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (PIRLS). Desde 2012 ha participado en diversos proyectos de investigación en la consultora GFA Chile Consultores, entre los cuales destaca el Programa Juntos Crecemos Más. También ha sido Facilitadora de talleres

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y capacitaciones de Diagnósticos comunitarios y trabajó en la formulación y seguimiento de proyectos sociales de 40 localidades rurales del Valle del Choapa, entre otros proyectos. En octubre de 2015 publicó “Imaginario cultural de la sexualidad juvenil. Un estudio etnográfico”, libro basado en su investigación de memoria de pregrado que contempló siete entrevistas por establecimiento y ocho grupos focales separados por género en siete establecimientos municipales de Peñalolen, con adolescentes de entre 15 y 18 años, analizando cómo este grupo etario entiende, vive y significa la sexualidad.

-¿Cuáles son los imaginarios socio-culturales y estereotipos sobre la sexualidad de acuerdo a tu investigación? Lo que me asombró a partir de la recopilación de testimonios fue que si bien los estudios tienden a referirse a un cambio en los estereotipos o la forma de vivir la sexualidad, cuando entrevisté a los(as) estudiantes pronunciaron, por lo general, discursos “tradicionales” o “conservadores” sobre sexualidad, similares a los imaginarios culturales que tenía la mamá o la abuela. Por su parte, las adolescentes tenían discursos vinculados a mantener su “decencia”, también cuestionaban a las mujeres catalogadas de “sueltas”. La sexualidad la ligaban al amor y a una búsqueda de la pareja perfecta, a la maternidad o a la conformación de familias, pero no era un discurso basado en principios. Noté también mucho temor de adolescentes a vivir su sexualidad, miedo centrado en la posibilidad de que los pololos las abandonaran de no consentirles la “prueba de amor”. Por parte de los hombres, se mantiene el discurso de masculinidad hegemónica, mientras que aquellos que no habían desarrollado su sexualidad eran molestados por sus compañeros. En el fondo, debían desarrollarla porque, de lo contrario, se quedaban atrás. Eran “más hombres” quienes tenían mayor cantidad de conquistas y las

comentaban con sus amigos. Eran “mejores hombres” si demostraban sus conquistas de mujeres. Los hombres catalogaban a las mujeres que tenían relaciones con distintos hombres de “frescas” o “peladas”, en cambio los hombres quedaban como ganadores.

seo. Al respecto, es necesario e interesante saber en qué posición se encuentran los(as) jóvenes ante esa mirada. La sexualidad siempre ha sido un tema que produce mucha disputa y discusión por todos los actores que están involucrados, quienes muchas veces apelan a un conflicto valórico-católico. En contraposición, genera mayor consenso cuando se discute sobre la implementación de políticas de prevención de enfermedades de transmisión sexual o del embarazo adolescente. Pero si vas a un colegio y hablas de educación sexual se tocan temas de género y diversidad sexual, destapándose las diferencias valóricas.

-¿Cómo la antropología del género potencia el análisis en torno a la perspectiva cultural de la sexualidad? Pienso que el género es transversal a cualquier tema a desarrollar. En la sexualidad, es bastante más notorio el modo en que la perspectiva de género influye o significa la sexualidad. La identidad de género, obviamente, tiene implicancias y consecuencias sobre cómo vivir mi sexualidad y la manera de relacionarnos con el sexo opuesto. Entonces, hacer un estudio de sexualidad desde una perspectiva cultural no podría carecer de la mirada de género porque, en el fondo, nosotros(as) vivimos la sexualidad desde nuestro ser hombre-mujer. Actualmente, yo creo que cada vez se vuelve más evidente la importancia que tiene el enfoque de género para abordar cualquier problema social.

-En medio de debates sobre derechos del cuerpo, como el aborto, ¿cómo se inserta tu investigación y de qué manera contribuye a la discusión? Usualmente, el tema de la sexualidad se ha abordado desde una perspectiva biológica. De hecho, todos los debates sobre aborto han estado vinculados a cuando comienza la vida, un claro ejemplo es que las matronas visitan establecimientos educacionales para enseñarles sobre la reproducción. Por eso mi investigación y las indagaciones en ciencias sociales entregan esta mirada más cultural de cómo se vive la sexualidad y, en ese sentido, es un aporte para comprender que en la práctica hay un imaginario cultural que está inserto. También entrega miradas diferentes en torno al género, ya que siempre se ha observado linealmente la sexualidad y el género como hombre-masculinidad-heterosexualidad. Sin embargo, al analizar la sexualidad desde un enfoque cultural se detecta que hay distintas formas de comprender estas relaciones entre sexo-género-objeto del de-

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EDUCACIÓN PARVULARIA

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Loreto Rodríguez ingresó a estudiar la carrera de Educación Parvularia y Básica Inicial en 2001, cuando reabrió sus puertas tras su cierre durante la dictadura militar. Su experiencia laboral se ha centrado en el trabajo con niños y niñas en el CESFAM de Chuchunco y Los Nogales, donde además de potenciar sus habilidades psicomotoras también ha enseñado estrategias de apego a sus padres. A su juicio, en el sistema de salud pública el(a) niño(a) ha sido visibilizado como un sujeto de derechos con capacidades y oportunidades de desarrollo.

Loreto Rodríguez, educadora de párvulos “Los(as) educadores(as) estamos ganando espacio realizando un trabajo profesional de calidad desde el conocimiento y no desde el sentido común”

Durante la realización de la semana del postulante en la Casa Central de la Universidad de Chile, Loreto Rodríguez (33) supo que se impartía la carrera de Educación Parvularia y Básica Inicial. Se interesó en ella pues siempre quiso trabajar con familias, comunidad e infancia y optó por la Universidad de Chile por estar enfocada en un rango etario desde el nacimiento hasta los 8 años. Ingresó en 2001, coincidiendo con la reapertura de la carrera tras su cierre durante la dictadura militar, y egresó en 2005. “Me encontré con una malla catalogada de innovadora, cuyos(as) profesores(as) demostraban mucha pasión al recordar la apertura de una carrera que había sido segregada por el régimen militar”, recuerda. Destaca también que su formación le permitió desenvolverse en distintos ámbitos y campos ocupacionales como jardines comunitarios, centros de reclusión, hospitales, consultorios, ludotecas y otros, así como también contar una perspectiva más integral –proporcionada por las ciencias sociales– de la educación. Su práctica profesional la realizó en Sala Cuna, en la Escuela de Niños Sordos Anne Sullivan, en un jardín infantil y en el Liceo Experimental Manuel de Salas. Continuó su formación en la Facultad de Ciencias Sociales con el Magíster en Educación mención en Currículum y Comunidad Educativa del Departamento de Educación.

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En 2006 comenzó a trabajar en el Servicio de Salud Metropolitano Central del Ministerio de Salud, específicamente en el Programa de Salud del Niño: Pesquisa, recuperación, prevención y promoción del Desarrollo Psicomotor del preescolar en el Centro de Salud Familiar San José de Chuchunco y Los Nogales. Desde febrero de este año es asesora(s) del Programa de Salud Infantil del CESFAM.

-¿Cuán necesario es contar con una educadora de párvulos en el trabajo al interior de un centro de salud? El trabajar con infancia brinda la oportunidad de realizar una intervención oportuna en el tiempo más importante de la vida. Desde el nacimiento a los 3 años, en educación parvularia se trabaja en el fomento del desarrollo de habilidades en niñas y niños. En dicha etapa, el cerebro está trabajando constantemente, por tanto el(la) educador(a) puede trabajar fomentando el desarrollo de habilidades, conocimientos y destrezas, por tanto, el(la) profesional tiene mucho que hacer en cuanto a su desempeño laboral. Cuando un(a) educador(a) de párvulos trabaja en un centro de salud, se potencia el vínculo con las familias, un vínculo que debe desarrollarse desde el conocimiento pues es fundamental que padres, madres y cuidadores principales entiendan que el(la) educador(a) de párvulos no va a jugar con

niños(as) sino que planifica y organiza contextos de aprendizaje para el logro de determinados conocimientos y habilidades. El trabajo en salud ha contado con el apoyo de los padres, el cual se ha desarrollado de manera sistemática, mediante actividades educativas y qué mejor que educar a las familias que un(a) educador(a) de párvulos. -¿Qué tipo de estímulos o actividades de apoyo a la infancia son necesarios(as) de desarrollar en un CESFAM? Mi labor en el Centro de Salud Familiar (CESFAM) ha ido variando para mi beneficio y para el de la gente, porque el programa Chile Crece Contigo del Ministerio de Salud ha ampliado la visualización de la primera infancia, por tanto, se han relevado las actividades que se deben realizar dentro del Servicio de Salud, dentro de los CESFAM. Se han desarrollado talleres de habilidades parentales; como educadora realizo los talleres “Nadie es perfecto”, que es una me-

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todología que el Ministerio de Salud ha implementado a lo largo de todo Chile. El taller consta de sesiones grupales en las cuales se involucra a la familia en el desarrollo de diferentes temas: uno de ellos es comportamiento, otro es desarrollo mental, otro es desarrollo físico, seguridad y prevención de accidentes y el último tema está relacionado a madres, padres y cuidadores. Las actividades son de carácter lúdico con el fin de promover aprendizajes entre pares, por tanto, (el)la educador(a) viene a ser un(a) facilitador(a) de aprendizaje, para este logro de habilidades. En el centro de salud hay otros talleres en uno de los cuales me estoy capacitando, y es el de juego en suelo donde también se planificarían sesiones para trabajar con niños(as) menores de un año y desarrollar habilidades en el área motora, fundamentalmente. -Según tu experiencia profesional, ¿cómo es entendida la figura del(a) niño(a) en el sistema de salud pública? Actualmente, a través de las políticas públicas el niño y la niña son visibilizados(as) como sujetos de derecho y también como una persona con múltiples capacidades y oportunidades de desarrollo. El(la) niño(a) en el sistema público adquiere un rol funda-

mental junto a su familia, por tanto estamos en el mejor escenario para realizar cambios y generar estrategias de intervención con ellos(as), con la familia y la comunidad. Poco a poco, los(as) educadores(as) estamos ganando espacio realizando un trabajo profesional de calidad desde el conocimiento y no desde el sentido común, desde la reflexión y la acción. En mi caso, formo parte de un equipo de trabajo interdisciplinario y desafiante por la responsabilidad que implica vincularse con niños(as) y sus familias, quienes requieren de una atención en salud de calidad para así tener las mejores oportunidades para su vida. Al respecto, el(la) educador(a) de párvulos posee la labor de ayudar a recuperar a los(as) niños(as) que presentan un déficit en el desarrollo psicomotor y contribuir en el desarrollo de niños(as) en vulnerabilidad de manera que puedan aspirar a un mejor desempeño escolar. Como educadora de párvulos realizo visitas domiciliarias, entonces voy a trabajar directamente al medio donde el(a) niños(a) crece. Qué mejor que ir a su espacio de juego, ayudar a diseñar espacios de juego y que los(as) niños(as) aprendan a través del juego. De este modo, se puede ayudar a promover el desarrollo de un apego seguro, vital para la adquisición de destrezas.

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A lo largo de su carrera como educadora de párvulos y escolares iniciales, Pía Meza ha desarrollado una forma de enseñanza poco común en el sistema educacional chileno, el denominado modelo “holístico” que potencia el juego y conexión de los(as) niños(as) con su entorno para aprender conocimientos y habilidades. Hasta marzo de este año participará en el programa “Casitas” que América Solidaria tiene junto a la ONG Encuentros SJS- El Agustino, donde apoya la labor de educadoras en seis ludotecas ubicadas en un sector vulnerable de Lima.

Pía Meza, educadora de párvulos Educación de la primera infancia más conectada con la comunidad mejora el proceso de aprendizaje de niños y niñas

Pía Meza (32) ingresó a estudiar Educación Parvularia y Básica Inicial en 2002, siendo parte de la segunda generación de educadoras de la carrera abierta un año antes. A los 7 años supo que quería ser profesora y seguir la carrera de pedagogía pero las mallas curriculares de otras casas de estudio no eran de su interés al estar enfocadas en potenciar capacidades técnicas o “habilidades manuales”. Contra las expectativas familiares y tras informarse en la Feria del Postulante de la Universidad de Chile, descubrió y decidió estudiar la carrera de Educación Parvularia y Básica Inicial: “Me interesó porque tenía un enfoque más social de la educación, era una carrera nueva que mezclaba la educación de párvulos con Básica; era realmente lo que yo quería”, comenta. De su paso por la Facultad de Ciencias Sociales recuerda, especialmente, la posibilidad de realizar cursos en otras facultades, como Neurociencia en Medicina o Arte y Danza en la Facultad de Artes. Su primera práctica la hizo en un establecimiento municipal vulnerable de Macul, una experiencia fundamental con la cual descubrió que quería trabajar en la educación pública. Se tituló en 2007 y trabajó en un colegio de Pedro Aguirre Cerda donde empezó a desarrollar el modelo holístico de aprendizaje, con niños(as) que aprendieron a leer y escribir cuando cursaban prekinder, sin emplear técnicas escolares como la repetición. El modelo holístico fomenta una educación integral que fortalece la identidad y sentido de vida de las personas a través de nexos con la comunidad y su mundo natural, despertando así un interés por la vida y pasión por el aprendizaje.

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-Ciertos  (as) académicos  (as) y educadores (as) se oponen a la sobre escolarización, ya que anticipa etapas del aprendizaje escolar de los(as) niños(as) en una etapa en que se debiera privilegiar el juego. A ti que te tocó realizar actividades donde aprendieron a leer en prekinder, ¿estás de acuerdo con enseñarle tempranamente a los niños a escribir y a leer? Yo no perseguía que los(as) estudiantes aprendieran a leer y escribir silábicamente, más bien trabajé con el modelo holístico, eso significa lograr que ellos(as) se apropien de su entorno. El modelo no busca que los(as) niños se sientan y aprendan cada una de las letras y sus sonidos, como se hace habitualmente. Por el contrario, se trata de trabajar desde su niñez, opinión y validarlos como sujetos competentes del lenguaje desde pequeños(as), y a partir de ahí uno va adentrándose al mundo, no solo del lenguaje sino que de todo lo que les rodea: ciencia, historia y las diferentes disciplinas. Creo que uno de los mayores errores cometidos en la educación es la sobre escolari-

zación en la infancia porque se pierde todo el valor que esta tiene, ya que los(as) niños(as) son investigadores(as) innatos(as), y llegando al colegio se les quita eso porque se les enseña a seguir instrucciones, hacer tareas, repetir memorísticamente cosas, olvidando cómo pensar, cómo explorar el mundo, y es que incluso está desvalorado que el(la) niño(a) sienta interés por investigar las cosas. El modelo holístico tiene que ver, precisamente, con fomentar la curiosidad de los(as) niños(as) para conocer y apropiarse de su mundo. -Concretamente, ¿cómo se implementa el modelo holístico en la educación? Por ejemplo, entregarle a los(as) niños(as) un mapa del entorno y buscar por qué cada calle se llama de determinada manera. Si tiene el nombre de algún personaje histórico indagar sobre quién era. Otro ejemplo es crear un huerto y hacer un registro de él, observándolo desde que se prepara la tierra, se siembra, regarla y hacer seguimiento de si crece o no la semilla. Durante este proceso

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se puede aprender de matemáticas, botánica y biología. En un colegio de Pedro Aguirre Cerda llamado República Mexicana, realizamos el taller “Conociendo el mundo” donde simulamos interactuar en una agencia de viajes con niños(as) desde primero a sexto básico divididos por edades. Eran dos cursos en cada nivel y tenían distintas labores: los(as) niños(as) más grandes debían buscar información en Internet para descubrir el tipo de moneda, y todo lo que tuviera relación con un viaje. Había una dinámica muy lúdica que finalizó con un viaje virtual a Isla de Pascua. Nos preocupamos, por ejemplo, de habilitar una sala como si fuera el avión, otra el hotel, otra el lugar de eventos del hotel. A cada niño(a) se le entregó un boleto para viajar, y fueron recibidos por un(a) asistente de vuelo, entre otras actividades. Este es un claro ejemplo del modelo holístico. Fue una experiencia hermosa.

2014 y en enero supe que quedé. En la tercera entrevista, me propusieron que por mi perfil podría trabajar en Colombia o Perú, y escogí este último país. Quedé encantada con el proyecto porque era social, totalmente fuera de la educación formal. Son un conjunto de ludotecas donde se trabajan con niños(as) de 6 a 12 años, pero también llegan niños(as) de tres, incluso hay niños(as) de 15 años que aún no se quieren ir. Se trabaja desde la creatividad, desde el juego libre con algunos juegos enfocados en el arte, las manualidades o recreación. La preocupación central es que los(as) niños(as) sean niños(as). Yo me encuentro en un barrio de Perú llamado El Agustino, uno de los lugares más vulnerables de Lima donde, en general, las propias familias construyeron parte de sus casas. Mi labor principal es realizar acompañamiento pedagógico en las seis ludotecas contempladas en el proyecto, o también llamadas “casitas”. Me toca pasar cinco semanas en cada casita y apoyar la labor de -Entonces, ¿se pueden aprender habilidades los(as) educadores(as), y mi estancia dura de lectoescritura a través de técnicas distin- hasta marzo de 2016. tas a las enseñadas en el colegio? Exacto. De hecho, estoy en contra del sis- -¿Cómo ha sido trabajar en un contexto tema educativo actual en Chile. Si estoy en socio-cultural distinto en educación parvueste proyecto en Perú –en estos momen- laria? tos– es por lo mismo, ya que siento que Desde que egresé de la universidad, he tralos colegios impiden que los(as) niños(as) bajado principalmente en entornos vulneradesarrollen sus capacidades con plenitud, bles. Para mí lo que es nuevo en estos mosiendo que ellos(as) son quienes tienen las mentos es trabajar en la educación no forrespuestas más creativas. Además, siempre mal, donde me he percatado que realmente están pensando en sociedad y no de manera se pueden hacer cambios, para demostrarindividual. les a los(as) niños(as) un mundo diferente donde ellos(as) puedan ser protagonistas. -¿Por qué decidiste trabajar de voluntaria en Las comunidades educativas están tan abAmérica Solidaria y embarcarte a Perú? sortas en cumplir con un currículum que no Sentía que quería hacer algo diferente, que se dan cuenta que lo esencial es que los(as) ya había cumplido un ciclo en el colegio y niños(as) quieran aprender, estén a gusto y postulé a América Solidaria en octubre de sientan ganas de investigar.

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Perfiles de Vida, entrevistas a egresados(as) de la Facultad de Ciencias Sociales U. de Chile  

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