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PARA QUE TE INFORMES: NADA QUE CELEBRAR EL 24 DE MAYO: “La situación de Flores en el sur, se hizo más problemática por la existencia de fuertes sentimientos pro-hispánicos entre algunas personas de la anterior Audiencia de Quito. LA LEALTAD A ESPAÑA NO DESAPARECIÓ CON LA DERROTA DE LAS FUERZAS VIRREINALES EN EL PICHINCHA. Tampoco tranquilizaban al Ecuador las opresivas exacciones de dinero y propiedades llevadas a cabo por el Libertador y sus segundos mientras se preparaban para invadir al Perú en 1822-23. EL GENERAL SUCRE ADIMITÍA QUE LA IRRITANTE CONDUCTA DE SUS SOLDADOS Y LA IMPOSICIÓN DE FUERTES IMPUESTOS HACÍAN SENTIRSE A LOS ECUATORIANOS COMO EN “TERRITORIO CONQUISTADO”… Para las fuerzas bolivarianas, el sur era poco más que una región a la que había que explotar para apoyar las continuas campañas militares contra el ejército realista del Perú. En sus esfuerzos por completar la liberación del Perú, Bolívar y sus subordinados procuraban enganchar hasta el último recluta disponible y extraer hasta el último peso de esa apesadumbrada tierra. Tan duras medidas provocaron resentimientos contra los “libertadores” del norte, y PROVOCABAN DUDA EN LA MENTE DE LOS PATRIOTAS ECUATORIANOS SOBRE LAS BENDICIONES QUE HABÍA TRAÍDO LA INDEPENDENCIA… Otra fuente de fricción fue la POLÍTICA DE BAJOS ARANCELES O “LIBRE COMERCIO” MANTENIDA PORLA GRAN COLOMBIA, la misma que permitía que los textiles BRITÁNICOS de bajo precio inundaran aquellos mercados que anteriormente habían sido abastecidos por los obrajes serranos.” –Mark Van Aken. ESTO SIGNIFICÓ LA INDEPENDENCIA, VASALLAJE HACIA INGLATERRA: “Aceptando las exigencias británicas dentro de los rumbos trazados por Bolívar” el 18 de abril de 1825 se firmó entre los plenipotenciarios de Gran Bretaña y la Gran Colombia el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, “que no difiere sustancialmente” de los tratados celebrados ese mismo año por las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile, y más tarde por Perú y México con la gran potencia talasocrática. Para cuando el Ecuador se constituyó como un Estado “soberano” separado de la Gran Colombia en 1830, ya tenía normadas sus relaciones exteriores, comerciales y políticas, en condiciones de exclusividad con Inglaterra, aún antes de dotarse de su norma fundamental, de su primera Constitución. El acta de independencia de Quito del 29 de mayo de 1822 comienza con estas palabras: “En la ciudad de San Francisco de Quito, capital de las provincias del antiguo reino de este nombre”… y continúa más adelante: “…roto todos los lazos que por cualesquiera motivos ideales ligaron estas provincias a la Península”. Se habla de REINO y de PROVINCIAS, NUNCA DE COLONIAS. QUITO FUE CONQUISTADO Y NO LIBERADO EL 24 DE MAYO DE 1822: El capacitado historiador guayaquileño Jaime Rodríguez denominaría acertadamente al proceso de separación e independencia forzada por parte de las tropas bolivarianas como “la conquista del Reino de Quito”. Los 3000 mil efectivos que ganaron la Batalla del Pichincha eran mayormente soldados reclutados en Colombia, Venezuela e Inglaterra como correspondía al ejercito multinacional que había armado Bolívar, sin embargo no se encontraban quiteños en el mismo.


Julio Albi explica el siguiente dato fundamental acerca de la batalla de Pichincha: “El Ejército realista, en la que sería su última batalla en el reino de Quito, estaba formado sobre todo por americanos. Los jinetes procedían todos del reclutamiento local (criollos y quiteños por tanto). En cuanto a los infantes, el batallón de Tiradores de Cádiz era „casi todo de europeos… y los otros Cuerpos españoles o realistas, compuestos de americanos‟ ” Ingleses versus quiteños: Papel destacado en esta batalla fue el protagonizado por el Batallón Albión, compuesto es su totalidad por británicos. Wilfrido Loor habla: “Engreído con el espíritu de su siglo, González Suárez, no se dio cuenta de que el hijo de España se adaptó al medio geográfico y social de su tiempo para vivir de realidades, y el hijo de la República se independizó de ese medio para vivir con la teoría de cuatro soñadores que hicieron de América la tierra propicia de las revoluciones…” Carlos Enrique Lasso Cueva dice: “LA INDEPENDENCIA…!Sangre derramada en vano, por el interés de Inglaterra de apoderarse de los recursos naturales de estas tierras, y de su comercio, que eran monopolizados por España. La “gesta” de Bolívar según Alfonso Rumazo costó 600.000 vidas. Gente inmolada en aras de las potencias mercantiles europeas de las que Bolívar era representante y agente. La tesis fue imponer la separación de España que impedía ese libre comercio. No fue una guerra popular reclamando conquistas sociales. Fue la clase dominante criolla, la oligarquía sudamericana, la interesada en “independizarse” para poder hacer y deshacer a su antojo, sin el impedimento de ciertas leyes españolas. Roto el vínculo con España, la gente del estado llano, las masas populares, quedaron en manos de esta clase dominante criolla que empezó a gobernar a la maldita sea, pero en su exclusivo beneficio. La gente sencilla jamás se involucró en la guerra de independencia, pues les daba lo mismo que ganara uno u otro bando, ya que sabían que “era una pelea entre blancos” y que no importa quien ganara, su suerte siempre iba a ser la de Caín cuando dios lo maldijo. las levas atroces de Bolívar en cada ciudad y pueblo eran sangrientas, espantosas, porque nadie quería servir a ninguna de las dos causas. A la fuerza los hombres jóvenes eran incoporados a la milicia. A servir a la causa burguesa y británica del libre comercio.”

VAE VICTIS La historia la escriben los vencedores ___

NOSOTROS NO LO CELEBRAMOS Se aproxima el 24 de mayo, y, como siempre, todo recuerdo y mención del hecho ocurrido hace ya 190 años se remite a unas pocas ceremonias y la versión oficial que trata del tema. Estoy hablando por supuesto de la Batalla de Pichincha. La mal llamada “guerra de la independencia”(guerra civil hispanoamericana), impuso, gracias a la propaganda que los medios de desinformación controlada por los liberales, a la historia del Ecuador, la idea de que nuestras fiestas “patrias” deben celebrarse en los días en que las fuerzas de la


subversión liberal-masónica al servicio de Gran Bretaña. Así, fechas como el 9 de octubre, el 24 de mayo, el 3 de noviembre entre otras, son feriados nacionales. Y bien, me estoy preguntando: ¿Para qué cuestionar tan excelsas fechas que tan solo nos recuerdan la gloria y victoria de esas revoluciones? Muy simple, y a la vez complejo. No quiero tomar, queridos lectores, demasiado tiempo, sí, en cambio, informar de a poco el porqué, desde un punto de vista revisionista de la historia (que es lo que siempre se trata de hacer, ver las versiones de los dos lados y sacar conclusiones) de negar el título de fiestas, y mucho menos de “patrias”. Planteado el objetivo de estas líneas, procedemos a “deshuesar” en poquísimas líneas el pavo. El 24 de mayo, llamada “batalla de la Independencia”, se dio por diversas circunstancias que es preciso revisar de a poco. Ya abierto el canal de fuego de las fuerzas liberales comandadas por Bolívar, el general Antonio José de Sucre se dispuso a “liberar” al Reino de Quito, en manos de las fuerzas leales al Imperio desde 1812. Así, el 23 de mayo llega por el sur, precisamente el Valle de los Chillos, escala las laderas del Pichincha para poder al día siguiente lanzar un ataque arrollador sobre la ciudad. Aymerich presenta batalla y Sucre vence. Quito es “liberada” por la camarilla de Bolívar y lo que se llamaba “Reino de Quito” es sometido a las fuerzas neo-coloniales del títere venezolano. Pero Quito, esa ciudad bastión de la lealtad a España, sumergida en sangre lo que algunos historiadores llamaron la “revolución de los Marqueses” de 1809, era un bastión del Imperio Español. El craso error que nadie ha querido entender, o mejor, más que error llamemos le “dato”, es que Quito había sido saqueada en 1810 por las tropas realistas de Lima. Por ello, el 24 de mayo, que lejos de ser una fecha que se deba conmemorar como “patria”, fué la respuesta de Quito a las tropas virreinales del Perú. Es que en sí la actitud de los quiteños para con la Patria grande había desembocado en esta actitud de odio al virreinato de la Nueva Castilla porque el momento en que se dio la represión de 1810 contra los Marqueses y nobles criollos rebelados en la capital de la Audiencia, las tropas virreinales, los “zambos” de Lima(tropas negras al servicio del Virrey), no solo que habían aniquilado a los subversivos, si no que cometió el error terrible el mando español de que la ciudad fuera saqueada, sometida al pillaje de los afro-indios del Perú, que poco perdonaron aquel fatídico día de 1810. En este sentido, el odio de Quito no era ni mucho menos contra la Patria Grande, si no contra la guarnición del Virrey del Perú que se había metido en la ciudad a sangre y fuego. Quito tuvo su venganza, a un precio terrible, pues su libertad, tan bien mantenida y estabilizada con el Imperio, se rompería, y tendrían que pasar 40 años antes de que otro hispánico y americano a la vez de pensamiento restaurara a Quito a su estabilidad, ya para ese momento llamada “Ecuador”. Más aún, terrible resulta analizar los hechos que llevaron a la revuelta del 9 de octubre. José Joaquín de Olmedo, León de Febres-Cordero, Escobedo, etc., demás canallas que, imbuidos por el iluminismo franco-inglés, se levantaron ese día contra el Imperio. Pero ese levantamiento fue más allá de lo que pudo ser una mera servidumbre asumida por la aristocracia de Guayaquil. No, fue más allá, pues los infames del 9 de octubre transportaron a su revuelta, acaecida sin sangre y con mucha complicidad de los peninsulares residentes en Guayaquil, impusieron a esta ciudad, el puerto de Quito, el espíritu mercantilista imperial-chauvinista de Inglaterra. De ahí que hasta el día de hoy, con sus justas y honrosas, muy honrosas excepciones, el puerto de Guayaquil siempre se caracterizó por su ideología-mejor llamémosla manera de vida- siempre dispuesta al


comercio y a la admiración del sistema anglosajón. No nos extrañemos, queridos lectores, entonces de ver que en Guayaquil, desde que las suciedades de la mal llamada “independencia”, haya sido siempre la cuna y morada del liberalismo y de su hijo directo, el marxismo. Entonces nos preguntamos: Si esas no son nuestras fiestas patrias, ¿Cuáles lo son? Será fácil entonces analizar nuestra historia, y entender que el comienzo de Quito, Quito como entidad imperial, como estado orgánico, Quito, ahora llamada Ecuador, es sin dudar la Audiencia. Que el Reino de Quito haya existido antes no es más que la reivindicación para que nuestra tierra sea llamada la Audiencia de Quito. Pero el Reino, siendo lo que fue, el Reino fundado por los Quitus, poseía el optimismo, pero desconocía el espíritu y la voluntad, que nuestros padres españoles trajeron. Por eso, la Audiencia, que fue la unión del Reino de Quito con Castilla la Grande, constituyó el culminar de la empresa hispánica, y a la vez el fin del antiguo Reino, y con ello nació el Quito auténtico. Que no nos equivoquemos al volver a ver al escudo de Quito el porqué bajo el yelmo español, yace el blasón castellano(Castilla, tierra de Castillos) entre dos montes (la cordillera oriental y la occidental), pues Quito ERA CASTILLA EN LOS ANDES. Por ello, el día en que el Reino dio paso a la Audiencia, ese día Quito, es decir Ecuador, comenzó a existir. Y por ello, el 6 de diciembre, si no es por ser el día más importante, debería ser uno de los más importantes de la nación, pues cuando el gran capitán Sebastián de Benalcázar fundó la Villa de San Francisco de Quito, ese día fuimos patria por primera vez. Europa y América se habían unido en uno solo, trascendieron las dos patrias continentales, y España y Quito fueron uno. Quito existe desde entonces, y no nos referimos, queridos lectores, a la ciudad, pues no somos de carácter regionalista, más sí Quito como país. Muchos harán oídos sordos a esto, y sobre todo los costeños, imbuidos del espíritu anglosajón mercantilista que sus antepasados (con honrosas excepciones) impusieron a las generaciones venideras, se opondrán. Por qué nos extrañamos ahora que Guayaquil, como dijo Rafael Correa en uno de sus comentarios más acertados, esté luchando por su independencia si “parece ser que anhelan su verdadera patria- Miami”? Es que es el problema existe hoy por hoy. Quito es el pensamiento tradicional e hispánico, Guayaquil es el pensamiento anglosajón mercantilista (por supuesto estoy hablando del Quito tradicional, y no del actual, que de ninguna manera puede llamarse “tradicional”). Queridos lectores, con esto finalizamos. Que muchos de los que nos lean nos quieran quemar en la neo-inquisición democrática por no comulgar con las ideas bolivarianasalfaristas-liberales-neoizquierdistas (así de largo y absurdo es este pensamiento) nos tiene muy sin cuidado. Porque, si no revisamos hasta nuestras propias fechas de fiesta, entonces queridos lectores, no avanzamos. ¡Felices Fiestas! (?) ¡A todos! ¡Y que vuelva ya Benalcázar! Por Carlos D. Trueba


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Guaranda, reducto realista. Historia secreta de América -17-. octubre 3, 2011, 6:10 pm Archivado en: historia, Historia secreta América | Etiquetas: 9 de octubre, 9 de octubre de 1820, 9 de octubre de 1820 Guayaquil, Bolívar, combate de Tanizahua, criollos, Ecuador, Francisco Benavides, Francisco Núñez Proaño, Guaranda, Guaranda reducto realista, guarandeños realistas, historia, historia América, historia Ecuador, independencia de Guayaquil, independencia Ecuador, independencia Quito, Púñug Camacho, provincia de Bolívar, realistas criollos El 9 de octubre de 1820 Guayaquil declara su independencia, el 3 de enero de 1821 en el combate de Tanizahua los realistas criollos guarandeños derrotan a los independentistas:


Guaranda, reducto realista. (Extraído de mi obra inédita: “Quito fue España”) San Pedro de Guaranda, entre 1820 y 1822 dio bastante que hacer a los republicanos separatistas en campaña. Los habitantes del asiento y posterior ciudad de Guaranda se caracterizaron por ser empecinados realistas, entiéndase empecinados patriotas, Alfredo Costales Samaniego pudo decir de uno de los dirigentes de los realistas guarandeños el criollo Francisco Benavides: “no hay que olvidar… el patriotismo y tenacidad del guerrillero de Guaranda, doctor Francisco Benavides, quien supo honrar a su pueblo y a su causa”[1]; Guaranda se constituyó en el cuartel general de las fuerzas realistas en la zona sur del país bajo la dirección del doctor Víctor Félix de San Miguel y Cacho natural de la Nueva Granada, “furibundo realista”, el principal factor de la “tenaz resistencia opuesta a la Causa de la Independencia”[2], juntamente con el cura Benavides y el Púñug Camacho. Los “libres de Guayaquil” se habían propuesto seguir adelante en su campaña subversiva ahora con el apoyo de las tropas anglo-caribeñas al mando de Antonio José de Sucre, Luis Urdaneta y el coronel José García y Zaldúa. El cura Benavides había intentado dialogar con los ejércitos insurgentes para evitar una confrontación innecesaria, pero los buenos oficios de su persona y del Cabildo de Guaranda fueron inútiles[3], debido a que para los separatistas “no habían de valer recursos ni trapacerías” a juicio de ellos, evitando así una posible conciliación y propiciando una guerra fratricida como la venían llevando a cabo desde hacía varios años. Tras el inicial triunfo de los insurgentes en el combate de Camino Real, se instalarían en Guaranda en noviembre de 1820. Vencidos en la batalla de Huachi a finales del mismo noviembre de 1820, los insurgentes se replegaron hacia la costa. El coronel José García[4] reorganizó el ejército subversivo con los restos que le quedaron y emprendió nuevamente


campaña. El cura Benavides al mando de una guerrilla realista –arremangándose la sotana claro está- como lo hemos detallado anteriormente le prestó una tenaz resistencia y finalmente derrotó a los separatistas el 3 de enero de 1821 en el combate de Tanizahua, “dos leguas distantes de Guaranda”[5]. Fueron muertos 410 hombres del bando insurgente. El comandante García cayó prisionero, siendo fusilado posteriormente por delitos de traición e ilegítima insubordinación, su cabeza fue cortada después de muerto siendo enviada a Quito y colocada en una jaula sobre el río Machángara para aleccionamiento de la población, la mano derecha del subversivo fue cortada a la altura de la muñeca y puesta en una picota se colocó en un árbol de capulí. Posteriormente y partir de la batalla de Cone o Yaguachi en agosto de 1821, la suerte se inclinaría para los insurgentes y lograrían penetrar hacia la sierra centro de Quito, logrando aislar a Guaranda, que fácticamente estaba derrotada. Ocupando ya el “ejército republicano” la plaza de Riobamba el 22 de abril de 1822[6], el Corregidor de Guaranda, “ese mismo empecinado realista”, el doctor Víctor Félix de San Miguel y Cacho y el pueblo realistas de Guaranda, se insurreccionaron a poco de la ocupación de Quito por parte de los ejércitos bolivarianos. Ante estos sucesos el general Sucre envió al conocido cruel y genocida coronel Hermógenes Masa junto a su soldadesca, “y entonces sufrieron los realistas el castigo tremendo…”[7], tanta era su fama de criminal que después de la victoria de Pichincha para los subversivos, la población de Guaranda huyó en desbande general y el propio San Miguel pediría protección ante las autoridades colombianas, dirigiéndose a Sucre: “¿Cómo no ha de contar seguramente con su alta protección un americano desgraciado, que tiene una virtuosa mujer y seis hijos tiernos, dignos de la mayor compasión?”[8]. El conspicuo liberal y reconocido historiador guayaquileño Camilo Destruge, nada afecto a los realistas, pudo decir sobre este aspecto y sobre la crueldad de Hermógenes Masa: “Ahora, en cuanto a la razón que tuviera el realista Dr. Víctor Félix de San Miguel para que de él se apoderara el terror y considerase en grave peligro de muerte si caía en manos de las tropas de Masa, debemos contestar que era razón muy poderosa y bien justificada, ya porque dicho Corregidor San Miguel era el principal autor de la insurrección realista, ya por las demasías a que, en efecto, se entregasen los republicanos, y que experimentó durante el español Campana… Según informes del General don Fernando Ayarza, quien por entonces era Capitán, y fue con las tropas republicanas a Guaranda: informe al que se refiere el historiador Cevallos. „Masa que era un hombre de mal corazón, cometió horrendos atropellamientos contra los vencidos; y debe entre otros, citarse el cometido con el anciano español Campana, a quien hizo azotar, y le obligó llevarse a sus espaldas una carga de víveres hasta Babahoyo‟. Justificado, pues, por tal proceder, el terror de los dos realistas…”.[9] Y el guarandeño Ángel Polibio Chaves dijo de la rebelión realista de Guaranda después del triunfo de Sucre en Yaguachi y de Masa: “…solo Guaranda se rebela el primero de Mayo, con el fin de picar la retaguardia a los patriotas y distraer su atención. Sucre no olvida las penalidades sufridas en este Asiento…


y no quería dejar estorbos atrás, destacó 300 hombres del batallón Alto Magdalena y 25 lanzeros al mando del Coronel Hermógenes Maza y el capitán Fernando Ayarza; designación que manifiesta el castigo que quería imponer a los porfiados; pues nadie ignoraba el temple de este Jefe ya célebre, no solo por sus hechos heroicos en Arure y Achaguas, sino más por sus actos en Panamá y Cartagena, donde llegó a eclipsar el salvajismo de sus contrarios.”[10] Una fuerte represión contra el pueblo y los principales del Asiento siguió después de la ocupación de Guaranda por las tropas colombianas, nuevamente Chaves nos lo detalla: “Después de Pichincha (24 de mayo de 1822), lució al fin la paz para el Ecuador y todos los pueblos comenzaron a convalecer de sus males, entre ellos el corregimiento de Guaranda, pero vino de Gobernador el Coronel D. Carlos Araujo, y las desagracias renacieron como con riego. Este jefe comenzó a perseguir a los vencidos, les impuso contribuciones, les encarceló y los redujo a la condición más degradada, pues se gozaba en humillar a las personas principales, hasta el extremo de hacerles cargar alfalfa y municiones de guerra.”[11] Se destaca entre estos realistas criollos el Púñug José Camacho, testimonio de la fidelidad de la plebe de Quito, de Guaranda en particular, quien participara desde un principio en la campaña realista, adhiriéndose al batallón de 600 locales que se formó en Guaranda para avanzar sobre Quito en 1810 por el coronel Arredondo. Después de la “Independencia de Guayaquil” en 1820, se incorporó al mando bajo el coronel Fominaya con otros 22 jinetes locales todos, y fueron estos los únicos que se midieron con las avanzadas de Urdaneta. Con sus fieles jinetes que ya sobrepasaban la treintena siguió combatiendo contra los separatistas. Púñug –dormilón en quechua- era alto, fornido, blanco, de nariz aguileña, barba y pelo azafranados; hablaba de corrido y se caracterizaba por sus generosidad y por su profunda fe católica, en su dormitorio conservaba un Cristo con potencias de oro y un cuadro de la Sacra Familia en marco de plata, junto a estos estaban sus lanzas, pistolas y trabucos, un “híbrido menaje”. Después del triunfo de los independentistas, Camacho no pudo sentar plaza en su querida Guaranda debido a la tenaz persecución que llevaban a cabo los colombianos del nuevo gobierno, siendo Púñug el más perseguido, inclusive poniendo precio a su cabeza. Sin poder vivir en el pueblo, arruinado en sus negocios, siguió prestando resistencia, “vitoreando al Rey” y dando “mueras a la República”. El gobernador Araujo quien aborrecía a José Camacho, finalmente dio con él en 1823 gracias a una delación traicionera. Es capturado en una cueva dónde se había refugiado en la campaña de la sierra central y es llevado a Babahoyo en la costa, dónde es sometido a un tribunal sumario o consejo de guerra, ante este exclama: “Agradezco al Señor Defensor; mas exceptuando lo de ladrón, que nunca lo he sido, todo lo demás es cierto, y aun digo que se ha omitido mucho de lo poco que he hecho por mi Rey”. Es sentenciado a muerte por su fidelidad, se dirige al patíbulo, sacerdotes le auxilian, besa el crucifijo que le presentan y se dispone a morir; “Se acerca, el oficial de la escolta y le ordena se arrodillé: se niega resueltamente; pero vuelven los sacerdotes a exhortarle, y les obedece. Mas en el instante de sonar los tiros, se levanta y recibe de frente la descarga” alcanza a clamar -¡Viva el Rey! siendo las últimas palabras de Púñug Camacho, guarandeño del estado llano, fusilado por orden de los “libertadores” en nombre de la libertad, los derechos del hombre y la independencia a costa de todo lo demás.[12]

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relato del 24 de mayo