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Violaciones a los DD.HH

Villa Grimaldi: una historia de dolor, un presente de memoria "No hay memoria posible fuera de los marcos de los cuales los hombres, viviendo en sociedad, se sirven para fijar y recuperar sus recuerdos" (Halbwachs, 2004.).

Al hablar del Villa Grimaldi, es imposible no referirnos a las violaciones a los DD.HH. de las cuales fueron víctimas directas o indirectamente quienes vivieron en el periodo de la dictadura. Se puede constatar que han quedado abundantes registros y que existe una conciencia ética lo suficientemente fuerte, como para continuar sin claudicaciones en la lucha por la verdad, la justicia y la preservación de la memoria histórica en nuestro país. Pero frente a esto ¿cómo se preserva la memoria? ¿cómo hacer presente a aquéllos que vieron violentados sus derechos civiles y humanos? La respuesta no es sencilla, pero en este caso, nos referiremos a una de las formas de preservación de memoria utilizada en el mundo entero: la creación de Obras de Reparación Simbólica, llamadas comúnmente memoriales, los que nos hacen recordar una historia reciente, que aunque quieran muchos, no se puede ni se debe olvidar. La memoria, vista desde la perspectiva de la memoria colectiva, es la forma como vamos articulando los hechos del pasado y del presente y a su vez, realizando proyección hacia el futuro. Es así, como los memoriales se constituyen hoy, en parte fundamental del proceso de construir la memoria de un país. Participan de su creación, diversos actores sociales, siendo el Estado, el que debe asumir principalmente esta tarea, interviniendo y ocupando los espacios públicos para otorgarles un significado distinto. De esta forma, estas áreas se transforman en lo que llamamos memoriales. Existen memoriales diversos: estatuas, placas, plazas, museos, nombres de calles, etc. La elección del lugar donde se levantan los memoriales responde a muchos factores, sin embargo, los más emblemáticos son aquellos que se encuentran en los cementerios (verdaderas tumbas vacías de cuerpos, pero llenas de memoria), pero también muchas veces estos sitios fueron escogidos porque en esos lugares ocurrieron violaciones a los DD.HH., este es el caso de Villa Grimaldi. . Es así, como se puede comprender lo relevante que llega a ser el hecho de que Villa Grimaldi sea hoy un Parque por la Paz, esto nos lo aclara Rodrigo Del Villar, presidente de la corporación del actual Parque por la Paz “Lo más trascendente que tiene este lugar aparte naturalmente, de todas las barbaridades que se cometieron, es que aquí es donde se planificaron todas las políticas de exterminio, de represión hacia el pueblo chileno. La Villa es el primer lugar de América Latina que se recupera como un lugar donde


ocurrieron hechos concernientes a los DD.HH tan traumáticos, y eso le da un peso muy grande. Cuando llega Patricio Alwyn al poder, y vuelve la democracia, el Estado decide expropiar este terreno y construir el parque a la memoria de los detenidos desaparecidos y ejecutados de Villa Grimaldi”.

El rol del Estado Chileno en la construcción de memoriales En Chile los memoriales fueron, y están siendo, construidos dentro del proceso de transición a la democracia por lo cual éstos se erigen como grandes espacios de reconocimiento de la verdad, la justicia y la reparación. De la mano viene como consecuencia la legitimación de las demandas de los familiares a través de los memoriales.

Es importante señalar que en nuestro país la construcción de memoriales está mayoritariamente financiada por el Estado, pues a través del Ministerio del Interior se ha creado un fondo que costea estas obras. El Ministerio de Bienes Nacionales también colabora en esta misión, ejerciendo un trabajo de coordinación y entrega de fondos a todas aquellas agrupaciones de familiares y amigos de víctimas a las violaciones de DD.HH. en nuestro país, que intentan desde lo colectivo presente, dejar huella de lo ocurrido. La intención es el recuerdo y la esperanza de que nunca más vuelva a ocurrir. Parque por la Paz: Villa Grimaldi Villa Grimaldi es trágicamente conocida por haberse convertido durante la dictadura militar, encabezada por Augusto Pinochet, en uno de los más grandes centros de detención y tortura clandestina que tenía en funcionamiento la Dirección Nacional de Inteligencia Militar (DINA), entre los años 1973 y 1976. En diciembre de 1973 el dueño de las tierras ocupadas por Villa Grimaldi fue obligado, por parte de la Junta Militar a entregar la propiedad a la Dirección Nacional de Inteligencia Militar, que lo inauguró como centro secreto de detención, tortura y exterminio en diciembre de ese año. Posteriormente, este lugar sería rebautizado con el nombre de Cuartel Terranova y se inició su preparación para ser campo de concentración. En 1974 el campo empezó a recibir a sus primeros ocupantes, estando en plena capacidad operativa a fines de ese año. Este era el cuartel de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA, y su primer jefe fue el mayor César Manríquez Moyano. “En esta época, la más dura en materia de torturas y desapariciones forzadas, operaban


en Santiago los centros Londres 38 (conocido como Yucatán) y José Domingo Cañas e Irán 3037 (la Venda Sexy) como lo certifica el Informe de la Comisión Nacional Verdad y Reconciliación.

La tortura se llevaba a cabo de diferentes formas, física como sicológica. Los lugares más característicos donde permanecían los detenidos dentro de Villa Grimaldi eran: La Torre: En su interior se construyeron aproximadamente diez estrechos espacios para la mantención de reclusos, de unos 70 x 70 centímetros y unos dos metros de alto, con una puerta pequeña en la parte baja por la que era necesario entrar de rodillas. En cada una de estas celdas se mantenía a varias personas en régimen de encierro permanente. Las Casas Chile: Construcciones de madera destinadas al aislamiento individual de detenidos, que consistían en secciones verticales similares a closets donde el detenido debía permanecer de pie, a oscuras, durante varios días. Las Casas Corvi: Pequeñas piezas de madera construidas en el interior de una pieza mayor. Dentro de cada una de ellas se ubicaba un camarote de dos pisos. Diversas eran las formas de torturas que fueron aplicadas a cada uno de los detenidos en este recinto. Una de las formas más habitual de tortura era la “Parrilla”, que consiste en un catre de metal sobre el que se amarra desnudo al detenido para proceder a aplicarle descargas de corriente eléctrica sobre distintas partes del cuerpo, “especialmente aquellas más sensibles como los labios o los genitales, y aun sobre heridas o prótesis metálicas”. También se aplicó frecuentemente el método de hundimiento de la cabeza de la persona en un recipiente con agua, generalmente sucia, o con otro líquido, manteniéndosele hundida hasta un punto cercano a la asfixia. Similar efecto se conseguía mediante el llamado Submarino Seco, “que consistía en la colocación de una bolsa plástica en la cabeza de la persona de modo de no permitirle la entrada del aire, también hasta un punto cercano a la asfixia”, según se relata en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. Se estima que cerca de 4.500 personas pasaron en algún momento detenidas dentro de Villa Grimaldi. De este total 226 fueron hechos desaparecer por las fuerzas de la represión. La principal función de la Villa era ser un macabro centro de tortura y detención, a grandes niveles. En un comienzo la persecución estuvo dirigida contra militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y a partir de 1975 contra el Partido Comunista. Uno de los más destacados prisioneros de este recinto fue Carlos Lorca Tobar, ex diputado y la Presidenta de la República Michelle Bachelet junto a su madre.


A fines del año 1976 la DINA fue disuelta y la propiedad pasó a la Central Nacional de Informaciones (CNI) para fines administrativos. Con el objeto de eliminar toda la evidencia del centro, en 1988 la propiedad fue traspasada a Hugo Salas Wenzel, director de la CNI, momento en el que fue destruida con el objeto de no dejar huella alguna de lo que sucedió en el campo de concentración. Como ya sabemos, el pasado tiene sus formas de mostrarse, de hacerse patente. Con el regreso de la democracia en 1990, y durante el gobierno de Patricio Aylwin, se realizan las gestiones para recuperar Villa Grimaldi. Recuperada la posesión del inmueble, el gobierno la destina en 1995 a crear el Parque por la Paz Villa Grimaldi. En marzo de 1997 se entregó a la comunidad, un parque que reúne el sentir de muchas personas afectadas por el dolor que allí se vivió. Si bien el hecho de recuperar estos espacios para la memoria histórica de nuestro país, son importantes pasos hacia un futuro más transparente para todos los chilenos, hay quienes difieren, en alguna arista con la forma como este rescate se realizó. Este es el caso de Viviana Díaz, dirigenta de la agrupación de DD.HH, quien acerca del tema señala lo siguiente “nos hubiese gustado que ese lugar hubiese sido reconstruido tal como era durante la dictadura donde estuvieron detenidos tantos chilenos. Si hubo algunos que optaron por transformarlo en un parque por la paz, uno siempre tiene que buscarle el lado positivo, respetar la opinión de otras personas. En lo personal siento que poco a poco se ha ido logrando la recuperación de pequeños espacios que demuestren realmente lo que vivieron aquellos que allí estuvieron” La idea original de la construcción del parque fue concebido con la doble intención de erigirse en símbolo y en lugar de recogimiento espiritual. “Todo aquél que sea sensible con el pasado histórico reciente de Chile y con el dolor humano podrá sentir que se encuentra al centro de un lugar de profundo significado y que por su sola existencia es al mismo tiempo denuncia permanente del horror y crisol de los mejores sentimientos que puede albergar el alma humana”, así lo señala la Corporación en su sito Web.

Así, Villa Grimaldi se ha transformado en un lugar histórico para nuestro país, un lugar en donde convergen historias plagadas de malos recuerdos, pero a su vez, un sitio en donde se da testimonio de una parte dolorosa de nuestra historia reciente que es escuchado por miles de compatriotas y extranjeros que visitan a diario dicho lugar. El 27 de abril del año 2004 el recinto fue declarado Monumento Histórico Nacional por el gobierno de Ricardo Lagos. Los memoriales, como Villa Grimaldi son un apoyo sustancial a nuestra historia, un aporte para aquellos que sufrieron vejámenes en relación a sus DD. HH, pero también se trasforman en un aporte para el país en general. Acerca del tema, el académico Rolando Álvarez, Historiador e investigador de ICAL (Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz) nos indica que los memoriales significan “el triunfo de las víctimas sobre los victimarios, porque hoy día después de una vuelta de tuerca de la historia, quienes sufrieron allí pueden mirar a los ojos y levantar la vista y estar orgullosos y decir que ellos eran inocentes, que los que


murieron allí no murieron en vano, y que hoy son recordados (…) la construcción de memoriales es una tarea que reconcilia, reconcilia a los que se vieron afectados por la violación de los DD.HH con un país que reconoce el horror vivido, y en ese sentido genera ciudadanía. Creo que una forma de generar ciudadanía es recordar y tener memoria de los hechos que ocurrieron en el pasado, y en eso, los memoriales juegan un rol que me parece muy importante”

En 2004, se rescataron desde la bahía de Quintero un grupo de rieles utilizados en la desaparición de prisioneros. Quien encabezó este rescate fue el en ese entonces ministro en visita de varias causas de Derechos Humanos, Juan Guzmán Tapia. “Estos rieles fueron testigos de la desaparición forzada de personas, porque luego de ser detenidos en centros como Villa Grimaldi los agentes amarraban los cuerpos de los detenidos a rieles para ser lanzados al mar” Estos rieles rescatados se encuentran actualmente en Villa Grimaldi. El 5 de mayo del 2007 se inauguró un módulo de exposición donde se pueden apreciar estos rieles. En síntesis, la historia de Villa Grimaldi, nos invita a escuchar el eco de aquellos que se vieron vulnerados y violentados, pero menor duda cabe, de que hoy, y gracias al esfuerzo de cientos que buscan mantener vivo el recuerdo, el Parque por la Paz, constituye uno de los memoriales más significativos dado su valor como espacio de dolor, pero por sobre todo de memoria. El sólo hecho de construir un memorial no preserva la memoria histórica. Sólo cuando a éste se le otorga sentido e identidad logra transformarse en un espacio que aporta a la construcción de un Chile que se reconcilia. Es por eso la relevancia que adquiere el rol del Estado en estos temas tan sensibles para nuestra sociedad. Se hace imperativo que éste genere iniciativas como las experimentadas en la ex Villa Grimaldi, debido a que se impone como un ejemplo de rescate ciudadano, dando paso a que cientos de niños, y jóvenes de nuestra nación conozcan de una manera clara y educativa, parte del Chile en dictadura. Esto fomenta cimientos fuertes en las nuevas generaciones, quienes comienzan a formar con estos restos, una sola memoria.


Parque por la Paz Villa Grimaldi  

Reportaje