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Tras las frías pistas

Del dulce misterio…

Autores: Alumnos de 7° 2 del Inst. Priv. Gustavo M. Zuviría -2O11-


PRÓLOGO DEDICATORIAS DEDICATORIAS EL MISTERIO DE CINDY por Aldana,

Valentina y Sol CUANDO LA PERSONA QUE MÁS QUERÉS TERMINA SIENDO TU ASESINA por Sofía,

Aylen y Candela EL CRIMEN DE EMILIANO por Oriana,

Micaela y Camila EL ASESINATO DE LA FAMILIA TOMPSON

por Fernando y Kevin EL MISTERIOSO CASO DE LA CORONA

por Carina, Maite y Nicolás MANAOGI por Margarita, Naomi y Gisel AMOR SECRETO por Agustina, Alejandra y

Camila EL SUEÑO IRREAL por Matías, Germán y Agustín


Prólogo El presente libro es el resultado del trabajo áulico de los alumnos de 7° grado, sección 2, del Inst. Gustavo Martínez Zuviría, de la localidad de Río Colorado, en la provincia de Río Negro, Argentina. Luego de leer a los grandes maestros del género, se procedió a la producción, por equipos de cuentos propios. La totalidad del trabajo fue realizada por los alumnos; eligiendo, luego de probar, discutir, deshacer, consensuar, el diseño para publicar su material. Felicitaciones chicos, costó pero lo lograron porque trabajaron con entusiasmo, responsabilidad y compromiso. Fabia Miguel Docente


AGRADECIMIENTOS Y DEDICATORIAS IS A MI FAMILIA, M OS ABUELOS Y AMIG A la seño f abia y a mis comp añeros

A LAS SEÑOS, A LA DIRECTORA, EL PADRE IVÁN, EL INSTITUTO GUSTAVO M. ZUVIRÍA Y A TODO RÍO COLORADO A MI F AMILIA

A todas las maestras de la escuela porque nos enseñaron a hacer cuentos

Am

m i fa

ilia

, BELU REZ E R É P Y C A LU RETAMAL I IL M , L A TAM RETAMAL R A C S O A Y

A mi fam ilia, a tod os los escritore s y a mis amigos

A la seño fabia que hizo esto posible A todas las personas q ue son víctimas de robos, m uertes y secuestros

que nos ia b a f o ñ e s A la nidad de u t r o p o a l dio esto compartir

A la escu

A mi s am

A todos los chicos de séptimo igas m a s i m A todas

A TOD AS L NOS A AS FAMILI Y AS QU MAES UDARON YAL E TRA Q A UE NO S A LE N TÓ

A la escuela, al padre iván y a mi familia

ela ilia y A mi fam nes a Rafael fu

i go s

A quienes lean este libro

A mi escuela A toda mi familia, principalmente a mis papás

vá n I E ADR AL P


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- Un día de sol, Cindy y yo íbamos caminando por una laguna. De repente sentí que me pegaron en la nuca y me desvanecí. Cuando me desperté, mi hija ya no estaba y yo no recordaba lo sucedido anteriormente. Fui corriendo desesperadamente hasta mi casa, cuando llegué encontré a mi novio lavando sus zapatos. Luego le conté a él que me habían robado a Cindy. Entonces, lo llamé inmediatamente a usted, Sr. Grissom. - Y …¿tiene algo más para contarme? - Mmmm… ¡No!, pues creo que debe comenzar a hacer su trabajo. - ¡Pues, bueno! Ya mismo empezaré a investigar - dijo Grissom - ¡OK! Nos vemos luego… Entonces, Grissom fue a la habitación de Cindy , pero no encontró nada. Luego, fue al sótano y no encontró nada que pareciera sospechoso. Al otro día el detective volvió a la casa de Terrie y ella le dijo:


- En mis sueños, ayer, vi a Tom, mi ex marido. - ¿Y qué pasó con él? - Dijo Grissom - Pues, me acordé de que antes de ayer lo vi, y me dijo que me odiaba, también, que pronto iba a tener a Cindy con él. - Voy a investigarlo a fondo - Dijo Grissom Y bajó la escalera de la casa de Terrie. En su casa creó un plan tan inteligente como arriesgado. Quería disfrazarse del mejor amigo de Tom, llamado Jacob, para infiltrarse en su círculo íntimo y sacarle información desde allí. Después de varios días de hablar con Tom, se dio cuenta de que él no era el culpable, por las pistas que dejaba. Se lo comentó a Terrie y ella dijo que había otro sospechoso más. Grissom le preguntó quién era y ella le dijo : - Puede ser mi amigo Gerard, porque él quiere mucho a mi hija. Pero yo nunca dejé que él estuviera con ella. - Ya mismo empezaré a investigarlo. Después de un rato investigando; encontró en una página Web, la compra de un boleto a su nombre. Entonces lo descartó al igual que a Tom.


En ese momento Grissom pensó quién podría haber sido, ya que había descartado a todos los sospechosos. Como último recurso para resolver el caso, le pidió a Terrie, que lo deje revisar su casa nuevamente. Y se acordó de la escena del sótano en la cual había dejado una caja sin revisar. Se dirigió allí y observó nuevamente el sótano, sin encontrar nada extraño. Luego revisó la caja, y encontró un sartén con una mancha de sangre. Al otro día Grissom le dijo a Terrie que tenía que hacerle un ADN para verificar si la mancha del sartén era compatible con ella. Después de dos días, buscó los resultados en su laboratorio y estos eran positivos. Entonces llamó a Terrie y le dijo que quien había robado a su hija era un integrante de su familia. ¿Y quién más podía ser que su novio? Terrie tomó el zapato de su novio y lo llevó a la laguna, donde encontró que la huella que estaba debajo de la conchilla coincidía justo. Con todo eso, estaba comprobado que el novio de Terrie había sido el culpable del crimen. Después de haberse sabido que él era


el culpable, lo interrogaron, y todos supieron la verdad. Pero no habían encontrado a la niña. Lo único que se supo cuando fue interrogado, era que él, había ahogado a la niña en las pantanosas aguas de la laguna. Luego de un mes lo metieron preso y su pena fue cadena perpetua.


Una noche el señor Vafapa y su señora se despertaron muy asustados tras escuchar fuertes gritos que provenían de la cocina. Se levantaron y fueron hacia el lugar. Allí encontraron el cuerpo de su hija, Melina, sobre una gran mancha de sangre. Llamaron rápidamente al médico para salvarle la vida, pero este les informó que no podía hacer nada. No pudieron descansar en toda la noche, debido a la tragedia ocurrida. A la mañana siguiente, cuando ya estaban más tranquilos, decidieron llamar a la detective Susan Ziravea. Una mujer de unos 38 años de edad, muy seria, antipática y de carácter fuerte. Sus ojos eran celestes como el atardecer de un hermoso día. Nariz respingada. Pelo ondulado y amarillo. Cara redonda igual a una pelota. Manos elegantes, llenas de joyas. Dientes blancos, como un guardapolvo recién lavado. Además era


detective privada y no tenía ningún tipo de relación con nadie. Esa mañana, Susan se despertó muy preocupada porque el teléfono no paraba de sonar. Cuando atendió, escuchó una voz desconocida. Fue inmediatamente a la dirección que le dieron, se encontró con una mansión muy moderna, que estaba habitada por una familia de clase alta. Lo primero que hizo fue ir a la cocina, la habitación donde ocurrió el hecho. Cuando llegó allí, les preguntó a los padres de Melina qué había ocurrido.

- Estábamos acostados cuando escuchamos fuertes gritos desde la cocina. Bajamos rápido y vimos el cuerpo de nuestra hija tirado bajo la mesada - dijo la señora Vafapa con su voz entrecortada. Susan les preguntó a sus padres: -¿Quién creen que ha sido el culpable de este hecho?


-Pensamos que puede haber sido nuestra otra hija, Antonella - dijo el señor sintiéndose culpable de lo dicho. - Y… ¿Por qué piensan en ella?- preguntó Susan muy confundida. - Porque ha estado muy celosa de ella, se llevaban como el agua y el aceite - dijo su padre con voz muy ronca. Pasaban las horas y Susan con cada pista descartaba a Antonella. Además, Antonella había viajado porque se tenía que hacer unos estudios de su pie quebrado. Entonces Susan la descartó, porque ella no habría podido escapar por la ventana.

Investigando el cuerpo de Melina, Susan encontró su celular. Lo revisó y descubrió un mensaje de voz. Lo escuchó y era de Agustina, la mejor amiga de Melina, ésta decía que ya iba para su casa para hablar con ella.


Salió al patio y encontró huellas de tacos muy finos. Entró nuevamente y arriba de la mesa había una hermosa copa con lápiz labial marcado en ella. En un abrir y cerrar de ojos Susan ya estaba hablando con los señores Vafapa. - ¿Entonces me confirman ustedes que Agustina es muy coqueta? - Sí, además estaban muy distanciadas. Se habían peleado por culpa de Lucas, el novio de Agustina. - Ya mismo voy a hablar con el juez, así se hace justicia y condenan a Agustina - dijo Susan muy contenta por haber logrado su objetivo.


El crimen de Emiliano Todo comenzó en la maravillosa ciudad de Buenos Aires. Los jóvenes del colegio San Francisco De Sales esperaban ansiosos el viaje de fin de año. Faltaban sólo 7 días para irse a Villa Carlos Paz. Llegó el día tan esperado y todos muy entusiasmados subían al micro. Al llegar a Carlos Paz la señora que mantenía el alberge no se encontraba allí, faltaban 24 horas para que llegara. Como no tenían a dónde quedarse, fueron a una estación de servicio a ver si dos señores que estaban allí los podían ayudar. De paso, cargaron nafta. Emiliano uno de los chicos fue a comprar al kiosco de la estación de servicio algo para comer y no regresó. Pasaban las horas y Emiliano no aparecía, todos desesperados los buscábamos.


Luego apareció el kiosquero gritando: - ¡Encontré a un joven muerto!. Enseguida llamaron a una ambulancia en el hospital más cercano, al joven se le hizo una autopsia para ver qué le había sucedido. Tenía marcas de un hierro en la nuca, entonces confirmaron que había fallecido en el acto. Llamaron a un detective, para que investigara el caso. El detective se llamaba Jackson, él era un tipo muy alto y delgado, sus ojos negros parecían dos faroles, negros y quemados. Su vestimenta siempre era oscura, gris o negra. Sus zapatos negros puntudos, brillaban en la oscuridad y también con la luz del sol. El detective comenzó con su investigación y rápidamente se vio favorecido al encontrar muchas pistas que lo podrían ayudar a resolver el caso. Una de las pistas era un pelo rubio que se encontraba en su espalda. Empezaron a comparar pistas con todos los sospechosos, (dueño del buffet y el empleado de la nafta) . A simple vista se notaba que era el pelo del kiosquero. Pero para poder demostrar que era el culpable necesitaban hacer el A.D.N. Lo hicieron y al pasar un tiempo encontraron que el dueño del buffet era el culpable. Era todo un personaje siniestro. Su pelo rubio era como una virulana con un mes de uso. De inmediato lo llevaron preso.


Él era un gran detective de 1,90mts, un poco musculoso, El color de su cabello era un agradable castaño oscuro, sus ojos eran celestes como el mar, su carácter, fulminante. Su nombre era Rocki Tompson. Siempre trabajaba para otros, nunca pensó que debería resolver un caso personal. Sus familiares habían sido asesinados en la casa y por alguna razón no lo habían matado a él ni tampoco a sus dos primos. El detective tuvo que ver cómo moría cada familiar suyo. A su mamá la empujaron del techo, al papá por alguna razón no lo vio morir, solo observó algo quemado en el suelo. A los hermanos los apuñalaron hasta morir. Rocki se preguntaba tres cosas: ¿Por qué no lo mataron a él? ¿Por qué mataron a su familia? Y ¿Por qué no mataron a sus primos? Rocki pensaba que el asesinato de su familia lo habían planeado sus primos por tener una disputa por la propiedad. Durante la madrugada los primos entraron por la puerta trasera, mientras la familia Tompson descansaba. No planeaban dejar pistas, pero por un error , alguien dejó un cuchillo tirado en el piso con el que mataron al hermano y a la hermana. También habían robado una gran suma de dinero. Rocki decidió ir una vez más a su casa. Fue al techo


desde donde arrojaron a su madre, de ahí vio algo brilloso, se acercó, eran los lentes de su padre. Vio a sus hermanos, pero el cuchillo había desaparecido. Luego volvió a subir al techo porque escuchó un ruido como si estuvieran caminando. El ruido provenía de la puerta, miró desde el techo hacia abajo y vio a un hombre salir corriendo hacia el bosque. Rocki dio un salto y miró hacia el bosque, el hombre corría por las vías . No debía permitir que se refugiara en los árb0oles. Tras recuperarse del salto comenzó la persecución. De pronto el tren, lo perdió de vista. Fue a la casa de sus primos a interrogarlos, después de cinco horas, decidieron hablar. Dijeron que habían robado el dinero, pero que no habían matado a nadie. Regresó a su casa y vio a alguien entrar. Rocki agarró un palo del piso, caminó sigilosamente tras él y le pegó en la cabeza. El hombre llevaba una máscara, Rocki se la sacó. - No!!no!!- exclamó- no puede ser!! Pero por qué?? El hombre era… su padre. Asesinó a su familia para quedarse con el dinero y la casa. Lo entregó a la policía y le dieron cadena perpetua.

FIN


El misterioso caso de la corona... Una mañana fría y soleada en la iglesia de Luján, el obispo se levantó y fue a orar. Cuando acercó al altar, se encontró con que la Virgen no tenía su corona de oro y plata. El se desmayó y lo tuvieron que internar. Al otro día, cuando le llevaron el desayuno, él estaba desorientado. Cuando el doctor fue a su habitación le dio una medicación y lo mandó a su casa. A la mitad del camino, el obispo se encontró con la monja Catalina. Ella le preguntó - ¿Qué le ha pasado Mateo?-. El obispo le respondió - ¡La corona de la Virgen ha desaparecido! No se cómo podré recuperarla. La monja le dijo que lo ayudaría a encontrarla. Al día siguiente el obispo fue a la casa de Néstor Marchetti (Pirulo), que era un detective. Néstor le preguntó qué le pasaba que estaba tan desesperado. Él le contó que habían robado la corona de la Virgen y le preguntó si lo podía ayudar. Luego de que Mateo le contara todo lo sucedido, el detective se puso a investigar.


Ni bien llegó a la estatua de la Virgen se dio cuenta de que no había ninguna pista visual . Después de investigar unas horas, Marchetti se fue a su oficina. Una vez en ella empezó a recordar las características de la iglesia y lo escribió en su libreta. Un poco más tarde volvió a la iglesia, pero estaba cerrada. Esperó aproximadamente una hora y media; pero nadie venía. Entonces fue a ver si podía entrar por el ventiluz del baño. Cuando logró entrar vio que la iglesia estaba toda desordenada, enseguida fue corriendo a la casa del obispo y no estaba. Entonces, ahí fue que comenzó a sospechar del obispo. Primero lo interrogaría, pero para eso tenía que localizarlo. Néstor fue directamente a fijarse en su computadora para ver si podía localizar al obispo. Buscó un buen rato; pero no pudo encontrarlo. Más tarde, recordó que el obispo se había ido de viaje a Roma. Entonces se dio cuenta que él no era. Luego fue a la comisaría central y les preguntó si lo podían ayudar a localizar al que había robado la corona de la Virgen. Ellos le dijeron que no lo iban a ayudar porque él era un detective privado; él se fue muy ofendido a su oficina.


A la mañana siguiente, continuó investigando. Comenzó a fijarse si era la señora que limpiaba la iglesia, pero el color de pelo no coincidía con el encontrado en la escena. Esa misma noche, mientras miraba un concurso de baile en la tele, pensó que podía ser la mucama del obispo la que había robado la corona. Estuvo toda la noche pensando quién habría cometido un delito. Cerca del mediodía Néstor fue a la iglesia de nuevo. De repente, descubrió unas pisadas de un par de zapatos escoceses .Lo primero que se le vino a la mente fue que podría ser la mucama , porque ella usaba cosas de Escocia Cerca de la una de la tarde, fue a la casa de la mucama, y le dijo si le podía mostrar sus zapatos escoceses, y ella con toda seguridad le dijo que sí. .El detective volvió a la iglesia para ver si coincidían las huellas de zapato, y sí, coincidieron. En seguida, llamó a la policía para que la arresten .También el ADN del pelo dio positivo. La mucama fue directamente a cadena perpetua.

FIN


La ciudad de New York, una ciudad muy linda, grande, cálida y muy luminosa. Desde el 17 de abril, comenzaron a suceder cosas extrañas; secuestros, robos y asesinatos .Todo era muy peligroso en New York, no podían salir a la calle. Hace pocos días, robaron en el banco más grande de la ciudad, el Credicoop.

El detective Manaogi era quien se encargaría del caso. Manaogi resuelvía muchos casos, pero pasaba más tiempo con sus trillizas Noemí, Lara, Anahí.

Manaogi era callado, alto, flaco y de buen carácter. Él tenía que ir a buscar a sus hijas pero no podía porque tenía que resolver un caso, entonces mandó un taxi para que las trajera. El taxista estaba en camino pero cuando llegó, las niñas ya habían sido retiradas por un hombre, le pagó a la maestra y se las llevó.


El taxista le pregunto a la maestra -¿Dónde están? -. La maestra no le dijo nada, sólo que se las había llevado el hombre del kiosco de la esquina.

Luego el taxista, preocupado, fue a decirle al padre que se las había secuestrado el hombre del kiosco de la esquina. Desesperado, el padre se puso a investigar. Descubrió que alguien se las llevó de la escuela en taxi, pero a pocas cuadras se había quedado sin nafta. El secuestrador, o los secuestradores, abandonaron el taxi con las mochilas y guardapolvos de las niñas. Manaogi siguió las pistas y sospechó que los delincuentes habrían huido hacia el bosque cercano. Manaogi encontró unos caballos rubios de sus hijas y siguió el camino . El taxista llamó a la policía, él les dijo que habían tres niñas secuestradas, y además, que podía tratarse de los mismos que robaron en el banco. Manaogi llegó al bosque pero desde allí no sabía por dónde ir, ya que había dos caminos.

De repente llegó el taxista con los policías y le dieron una radio para comunicarse. Ellos irían por un camino y Manaogi iría por el otro.


Manaogi comenzó a caminar solo hasta que llegó a una cabaña.

Los policías y el taxista llegaron a una laguna, entonces regresaron al mismo lugar y fueron por el mismo camino que Manaogi. Manaogi entró a la cabaña y rescató a dos de sus hijas que estaban atadas y amordazadas; pero no encontraba a Lara. Ella estaba en el balcón, Manaogi la encontró. Descubrió que abajo había un garaje en el que estaban los delincuente. Manaogi llamó a la policía y al taxista por la radio, y entonces ellos llegaron, rodearon ese garaje y los detuvieron. Allí encontraron toda la plata del banco Credicoop que habían robado. Luego la ciudad de New York se tranquilizó, los policías devolvieron el dinero, Manaogi regresó a su casa con Noemí, Lara, Anahí. Todo volvió a ser feliz.


Josué, era un chico inteligente, con unos ojos como cristales. Su cabello estaba tan rizado que parecía un resorte dorado. Él estaba enamorado de Noemí pero como era muy vergonzoso, no se animaba a demostrárselo. Noemí, era una joven de 15 años, su pelo enredado parecía telas de arañas, sus ojos penetrantes deslumbraban a todos. Ella era una chica muy tranquila, y acostumbraba a estar sola, también era muy inteligente. Josué, le enviaba cartas muy interesantes y con bellos poemas; Noemí muy interesada se las


contestaba y así con el tiempo se fueron queriendo mucho. Aquel día fue un día de tragedia para Noemí; ella estaba muy dolida, no hablaba con nadie.Su madre tomó valor y le preguntó: -¿Qué pasa Noemí? Ya no quieres comer, ya no quieres dormir y tampoco hacer nada. -¿Prometes que no lo dirás a nadie?- dijo en voz baja -Si hija no se lo diré, confía en mí. -Un “amigo” muy querido ha desaparecido -replicó- ya no doy mas, no sé qué hacer. -Bueno hija, llamaré a la policía, a ver si lo encuentran -dijo muy preocupada su madre. A la mañana siguiente la policía comenzó su búsqueda. Muy frustrados los policías se rindieron, Noemí no lo podía creer. Decidió no darse por vencida y comenzar la búsqueda ella misma. Después de un día sin resultados, tuvo motivos para sospechar de Diego Lause porque Josué le había robado su novia. Desde aquel día Diego había jurado vengarse de él. Comenzó a investigarlo, lo seguía paso a paso. Como no descubría nada, tomó coraje y le pregunto dónde se encontraba aquel día en el que su “amigo” había desaparecido; él se negó a responderle pero al final fue tal la insistencia de Noemí que le confesó que estaba en un acto colegial. Al principio ella no le


creía; pero él le dijo: -Si no me crees pregúntale a Marisol, ella te sabrá responder. Fueron de inmediato a la casa de Marisol a preguntarle. Ella les contestó: -Sí es verdad, es más, actuó como un bebé respondió a carcajadas-, si quieres te muestro las fotos Ella tratando de no reírse se dio cuenta de que era verdad. Pero… ¿Quién podría haber sido? Muy decepcionada se fue a su casa. A la mañana siguiente fue a la casa de la hermana de Josué llamada Nicole. Su pregunta fue muy interesante: -¿Josué tiene algún enemigo? -Sí, creo que sí, un chico llamado Michael Waut o algo así.- respondió Nicole dándose vuelta como no queriendo mostrar sus lágrimas. Oyó un golpe seco en la puerta, al darse vuelta Noemí ya no estaba. Nicole escuchó sonar el teléfono, luego una lágrima tocó el suelo. Asombrada se le cayó el teléfono. De inmediato llamó a Noemí y le dijo que había recibido una llamada del hospital comunicándole que su madre se había querido suicidar por la desaparición de su hijo. Quedaron en encontrarse en el hospital. Cuando Noemí llegó, Nicole restaba destrozada; no


podía creer lo que su madre había intentado hacer. Después de esa horrible escena comenzó a investigar a Michael Waut. Descubrió que tenía antecedentes. Había asaltado varios locales, había intentado secuestrar personas que odiaba profundamente, era una persona sombría, rara, oculta, y solitaria. Al llegar a su casa vio a su madre mirando la repetición del ganador del concurso de cocina “Family Greeytti”.Muy decepcionada se dio cuenta de que él no era el culpable (él era el ganador). Aquella noche no pudo dormir sabiendo que el culpable estaba suelto. En eso miró por al ventana, alcanzó a ver un encapuchado lanzando una roca hacia su ventana. Logró romper el vidrio y le rozó su cara. En la piedra se leía: “Investiga a Yaniicua Coleman”. Ella y su padre era adictos al casino, con eso se dio cuenta de que no era el culpable, no le daba la mente para organizar un secuestro. No tan convencida de lo que pensaba la investigó igual, pero su investigación no tuvo éxito. Al día siguiente, obligada, tuvo que ir al cumpleaños de su tía llamada Lucrecia. Noemí estaba muy triste. Lucrecia mandó a Noemí al galpón a buscar cinta. Al llegar al galpón se encontró con una silla a su derecha con una zapatilla que le pareció conocida. Comenzó a recordar a Josué un día antes de que haya desaparecido y él llevaba unas zapatillas azules


rotas en el lado izquierdo y fue la misma que ella había encontrado en el galpón. Siguió caminando y encontró cinta con bello facial. Noemí salió corriendo hacia la casa de su tía llorando. Noemí le dijo a su madre que se iba a ir a su casa. La madre preocupada la acompañó, al llegar le contó todo. Ella no sabía qué decirle y prometió acompañarla en la investigación. Al día siguiente Noemí comenzó a investigar a su propia tía, porque era la única que tenía la llave del galpón. Para ella fue una situación muy complicada pero ya no podía esperar nada bueno de nadie. Fue a la casa de su tía y le sacó la llave sin que se diera cuenta. Noemí fue al galpón y encontró un pañuelo de mujer que tenía el olor a un perfume muy conocido que usaba su tía. Una semana después fue a la casa de su tía y tenía el mismo perfume que el pañuelo que estaba tirado en el galpón. Entonces decidió entrar nuevamente en el galpón. Comenzó a revolver muebles viejos y atrás de unos de ellos encontró un montón de pastos desparramados. Se acercó y vio que sobresalía una mano. Noemí solió corriendo hacia su casa a contarle a su madre. Inmediatamente fueron a la comisaría y contaron lo sucedido a la policía. La policía fue al galpón y encontró el cuerpo de Josué sin vida,


Noemí estaba destrozada. Y su madre no lo podía creer. Cuando la policía fue a buscar a Lucrecia, la encontraron ahorcada y con una carta en la que confesaba que por celos a su sobrina, había matado a la persona que ella tanto quería; que no fue su intensión matarlo, pero cuando el chico Josué quiso escapar de ella ; ella lo ató a la silla ; le pegó con cinta la boca y sin querer tapó la nariz del chico y el pobre se asfixió…


Un día cualquiera, en la gran ciudad Azteca, un grupo de inmigrantes rusos arribaron a esa ciudad. Uno de ellos se llamaba Frank Hood; se mudó a una casa antigua, con una apariencia rara.

Era pelado y tenía un tatuaje en la cabeza de la Unión Soviética. Era un ex combatiente de guerra en Irak; eso le traía malos recuerdos.

Su primera noche le resultó difícil dormir y convivir con los aullidos del perro del vecino; eran como la bocina de mil ambulancias, como el llanto sin consuelo de un


bebé abandonado. Estaba en un sueño raro en su guerra en Irak y el vecino era el mejor soldado enemigo. Cuando saltó, cayó en el patio del vecino, escuchó ruidos raros y entró a la casa. En la mesa del comedor vio una foto del pueblo natal de su padre Kewin Hood destruido y dominado por alemanes.

Cuando llegó el vecino, sin verle la cara, escapó por el jardín y despertó asustado y confundido. Se arrimó a la ventana de su cuarto y vio una bolsa negra con un cadáver en su interior en el tarro de la basura pública. De pronto escuchó el timbre, abrió la puerta lentamente y vio la calle despoblada como un desierto en África. Cuando fue a ingresar a su casa, algo lo golpeó y… despertó en un lugar desconocido. Cuando pudo escapar y llegar a su casa decidió, él mismo, investigar ese misterio de gente muerta en ese barrio y las cosas raras que ocurrían allí, sigilosamente. Era un barrio extraño, como un bosque sin vida... En una cálida y descolorida tarde de invierno fue a investigar toda la cuadra. En la casa del vecino, el principal sospechoso para Frank era el intendente, se escondió en un arbusto. Divisó un pozo, cuando fue a verlo de cerca, le quitó las sabanas que lo cubrían y encontró gente decapitada. Se asustó y se fue a su casa.


Al otro día, cuando siguió investigando, observó cómo un hombre mató al albañil del vecino. Frank, sospechó de un político muy poderoso de la región. Cuando investigó quién era el político, inmediatamente lo descartó; porque el hombre encapuchado mató al albañil con un arma blanca, y aquel político se encargaba de peligrosa armas nucleares.

Además, era un caso de poca importancia para él; y Frank, luego averiguó que el hombre estaba en Sudáfrica. Al otro día, mientras desayunaba, escuchó un ruido extraño; salió a la calle a ver qué pasaba y encontró una bici tirada, con sangre. Siguió un rastro de gasoil que había en el suelo, llegó a la municipalidad del pueblo. Cuando llegó a la oficina del intendente vio que unos enmascarados, le pegaron al intendente hasta dejarlo moribundo. Ya con el intendente en el hospital, Frank no tenía ningún sospechoso, ni testigo. Así, que se acostó confundido, con dolor de cabeza y articulaciones. Cuando despertó a la madrugada, tenía un cuchillo, en la mano, con sangre y un muerto en la cama; se dio cuenta que al final era él el asesino y culpable. Él mismo se entregó a la policía, para no seguir matando gente. Cuando entró a la


celda hubo un apagón, luego un rayo le iluminó la cara cuando despertó estaba en el barco que iba hacia México.

Todo era un sueño, por miedo a que pasara en la realidad se tiró del barco y nado por el golfo de México hasta llegar a una isla abandonada en el Caribe; “El paraíso del mas allá”. Algunos navegantes afirman haberlo visto al pasar por allí, gritando y blasfemando para que nadie se acerque.

Tras las frías pistas del dulce misterio  

Cuentos policiales escritos por alumnos de séptimo grado.ESCOM. Río Colorado. Río Negro. Argentina