Issuu on Google+

Asociación de Peritos Verificadores y Revenido Químico Fundada el 29 Noviembre de 2.010 - Personería Jurídica en trámite Expte. N° 70.875 Callejón Funes 4469 (3000) Santa Fe – República Argentina Teléfonos: 0342-4836787 / 0342 4590024 - MAIL: asociacionperitosverificadores@gmail.com WEB: http://asociacionperitosverificadores.wordpress.com/

Carta a mi Madre Hoy, estando lejos de casa comencé a pensar en una de las personas más importante que tengo a mi lado. En aquella mujer que maternalmente me acogió entre sus brazos el día que nací, que paso noches enteras velando mis sueños y protegiendo mí ser. A esa noble mujer, hoy, con el florecer de mi corazón, quiero dedicarle estas humildes pero sinceras palabras.

Mi vieja querida La memoria agolpa en mi mente tantos recuerdos hermosos, tantas vivencias que es difícil enumerar, sin embargo, me viene al pensamiento un recuerdo inolvidable, ¿Te acordás?, ¿Aquel viaje que hicimos cuando cumplí 15 años? Yo si, como si fuera ayer… como olvidar el gigantesco abrazo que nos dimos al llegar…tanto lo recuerdo que siento el perfume de tu piel, como si estuvieses parada junto a mí. Ese olor que te caracteriza y que cada vez que lo huelo, siento regresar a la infancia y añorar tu regazo. Recuerdo también como se te endurecía el gesto cuando por alguna travesura, o quizás alguna locura, tu ceño se fruncía y con lógica y razón aleccionabas mi error; sin embargo tu mirada siempre cálida y atenta lograban contener mi desbordante esencia y supieron orientarme por el camino correcto. Cuando la soledad se hace carne en mí y la noche se hace un desierto, en ese momento tú llegas con luz inmensa que me envuelve, me arropa, me tranquiliza, me cuida… me enseñas día a día el sendero de la vida. Tus brazos siempre se abren cuando necesito un abrazo. Tu corazón sabe comprender cuando necesito una amiga. Tus ojos sensibles se endurecen cuando necesito una lección. Tu fuerza y tu amor me han dirigido por la vida y me han dado las alas que necesitaba para volar. Los años fueron pasando y los tiempos cambiando, gracias a tu dedicación y paciencia hoy me he convertido En una mujer que puede enfrentarse a la vida sin desmanes ni rencores. El tiempo fue pasando y tu valentía es admirable. Valentía… esa es la palabra: el valor que tuviste al enfrentar los desafíos que la vida te interpuso, el valor que tuviste para nunca dejar de remar en el tempestuoso cauce de río desbocado que es la vida, el valor que tuviste, y aún tenés, para estar junto a mí, a pesar de todo. Hoy, como todos los días, vieja querida, en mi corazón estas presente, y solo tengo palabras de agradecimiento por todo lo que hiciste y haces por mí. Gracias a vos soy la persona que soy. Como un día me dijo una sabia mujer: Madre hay una sola, y le agradezco a Dios todos los días que vos seas la mía.

Agostina Tarantola


Discurso Final: Prof. Lic. Agostina tarantola