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ABB, UNA PELEA REFERENCIAL FRENTE A LOS DESPIDOS Presentación ABB Galindo es una compañía sueco/suiza que adquirió General Eléctrica. Dedicada durante más 80 años principalmente a la fabricación de transformadores de potencia, en la actualidad ocupa a unas 320 personas y es una de las pocas empresas importantes donde ESK somos sindicato mayoritario, fruto del buen trabajo realizado durante los últimos 8 años y gracias fundamentalmente a las personas más jovenes de la plantilla. A finales del pasado mes de mayo, la dirección estatal de la multinacional radicada en Zurich presentó en la Dirección General de Trabajo en Madrid, un Expediente de Regulación de Empleo por el que solicita extinguir cerca de 200 puestos de trabajo, de ellos, más de 120 en la planta de Bizkaia. La intención de la compañía era, y, es la de abandonar la principal línea de producción de transformadores nuevos y reorientar la actividad hacía la puesta en marcha y la reparación de transformadores (centro de servicios) que serían fabricados por otras plantas del grupo, con la consiguiente deslocalización de la producción (Italia y Turquía). Cabe señalar, que en los últimos 5 años la planta de Galindo ha acumulado beneficios siempre por encima de los dos dígitos y que, por tanto, la causa alegada por la empresa era de índole productiva y organizativa. Antes de entrar a desgranar el proceso de lucha merece la pena detenernos unos segundos en algunos elementos del contexto. A pesar de que somos mayoritarios en votos dentro de la plantilla, el reparto de delegados en el Comité de Empresa nos deja en una situación complicada, al ser inferior en número los delegados de ESK + ELA con respecto a CCOO + UGT (LAB no tiene representación). El propio diseño del ERE, al ser estatal, hace que la posición del comité de Galindo quede diluida en la mesa de negociación global, y que la capacidad de presión fuera menor (al estar el centro de la decisión en Madrid). Diseño, que cuenta también con los factores tiempo y espacio: de una parte, el ERE se presenta cerca del periodo vacacional y de otra, la negociación del mismo se desarrolla en Zaragoza a lo largo de mes y medio de duras sesiones de negociación. En este contexto, también hay que señalar el papel que adoptan los aparatos burocráticos de UGT y CCOO, privilegiados por la empresa, se encargan de atar en corto al conjunto de los delegados y delegadas de ambos sindicatos, para que no se salgan de la órbita de una negociación que busca “el mal menor” como única alternativa posible.


Nudo La primera prioridad tanto del Comité de Empresa como de nuestra sección sindical fue organizar la que ya se preveía que iba a ser una lucha dura, difícil y de largo recorrido. Capacidad de organización que fue, felizmente desbordada por la actitud y creatividad de la plantilla. Desde un principio se tuvo claro que había que combinar adecuadamente los paros y huelgas en la calle con las movilizaciones en la calle. Y así, durante mes y medio se llevaron a cabo huelgas de dos o tres días semanales, acompañadas de manifestaciones en todos los pueblos de Ezkerraldea y Bilbao así como en Zaragoza y Madrid. Siendo conscientes de que la empresa tenía capacidad real de deslocalizar la producción en cualquier momento sin “atentar legalmente” contra la huelga (de hecho se duplicaron en otras plantas planos y pedidos de transformadores ya en proceso de producción en Galindo) y de que, por otra parte, teníamos la capacidad de que habiendo huelga o no, la entrada y salida de materiales iba a estar bloqueada mientras se desarrollará la negociación. Igual claridad se tuvo en la necesidad de vincular a la lucha de la plantilla actual a personas que lo habían sido en el pasado reciente (prejubiladados y prejubiladas) y también en la necesidad de no dejarnos aislar, sino vincularnos con el resto de las empresas de la comarca que estaban en lucha (La Naval, Grúas Gamm, Nervacero,…) con la intención de buscar una respuesta global. Lamentablemente, los intentos de generar tal respuesta se vieron cortocircuitados por la aparición en escena de los aparatos sindicales de los 4 grandes sindicatos de Euskadi. A pesar de ello, nos pudimos vincular a alguna iniciativa comarcal ya en macha y, por otra parte, recibir la solidaridad de otras empresas tanto cercanas físicamente (Alstom, Bombardier), así como, la perteneciente al mismo grupo ABB pero no afectada por el ERE (ABB Oiartzun). Desde el inicio, una de nuestra preocupaciones fue el impulso de iniciativas dirigidas a conseguir el máximo de legitimación social para nuestra lucha. Para ello se buscó combinar movilizaciones clásicas (caravanas de coches, manifestaciones, encierros….) con otras iniciativas que diesen mayor proyección a la resistencia. En relación a este último punto cabe resaltar la


edición de un vídeo que muchas de vosotras habréis visto y que gracias a los medios de comunicación tradicionales y a las redes sociales llegó a dar la vuelta al mundo (fue noticia en una televisión de Brasil). Impacto mediático que también se buscó y logró por medio del planteamiento y el mimo con el que se pusieron en escena toda una serie de movilizaciones que jugaban con la espectacularidad y la implicación de gran parte de la plantilla en su generación. En último lugar, también se desarrolló un intenso trabajo de interlocución con las instituciones: ayuntamientos de la comarca, partidos políticos, gobierno vasco y parlamento vasco,... para tratar de introducir nuestra lucha dentro de la agenda política y arrancar algún compromiso político para con el futuro de la plantilla. Hay que destacar, en este punto, la creatividad y la capacidad de organización de los jóvenes de la plantilla, (aquí también nuestra gente de ESK ha liderado el proceso) y que nos ha puesto al día para aprovechar los fabulosos recursos mediáticos actuales. Siendo importantes, los medios utilizados en la lucha no hubiesen tenido ningún sentido si está no hubiese estado sustentada en unos principios claros y sólidos. Además de ser valor que ESK siempre ha defendido y defiende, en la medida de lo posible, priorizar y visualizar de manera constante al Comité de Empresa como representación colectiva, fue en este caso la mejor opción tanto táctica como estratégica para desenvolvernos en el contexto explicado más arriba. Obviamente eso exige trabajar y mantener de manera constante la unidad del mismo, y para ello más allá de tragar con sapos y culebras (cosa que hubo que hacer en determinados momentos), se tiene que saber mantener la cabeza fría y conseguir radicalizar las posturas de la Asamblea, para que todo el mundo respete las decisiones tomadas entre todos y todas. Radicalización, que en nuestro caso se basa en una serie de ideas muy claras: 1. Rechazo frontal al ERE, 2. Defensa del CONJUNTO de los puestos de trabajo, 3. No aceptar la deslocalización de una línea de producción rentable y 4. Asegurar el futuro de la factoría en una comarca muy castigada por ésta y las anteriores crisis. Fue precisamente este convencimiento en la radicalidad de la asamblea de Galindo lo que cortocircuitó, al menos en parte, la estrategia negociadora de lo aparatos de UGT y CCOO a nivel estatal. El hecho de que sus delegados de Galindo se hayan visto obligados a respetar las decisiones de la Asamblea hasta el último momento, manteniendo el rechazo al ERE, además de poner en problemas a sus burocracias, lograron arrastrar a otros comités y asambleas de otros centros a votar en contra del ERE (Madrid y Gavá) en un movimiento de solidaridad con la plantilla de Galindo.


Todo ello acompañado de una posición negociadora que combina dureza con pragmatismo. Dureza a la hora de impedir que las negociaciones se conviertan en un mercado persa donde sólo se hable del plan social (indemnizaciones, prejubilaciones,….), de manera que la pérdida de las condiciones del mismo ante una eventual firma en desacuerdo del fin del periodo de consultas del ERE no pudiese operar como elemento desmovilizador de la plantilla. En todo caso, la empresa va haciendo movimientos en esta línea del plan social(¿con la intermediación de CCOO y UGT?) que son utilizados por ambos sindicatos para extender el miedo a que todo el mundo se vaya a la calle con los 20 días por años trabajado que marca el Estatuto de los Trabajadores. En el mes y medio que duran las negociaciones ESK habla de forma fundamental del Plan Industrial y remarca de manera constante que el centro de decisión para aprobar o rechazar el ERE tiene que ser la Asamblea de Galindo. El boicoteo de las negociaciones va acompañado de movimientos pragmáticos que consiguen en último término deslegitimar aún más tanto la posición de la empresa, como la de los sindicatos pactistas. En esta línea hay un primer ofrecimiento por el que se dice que si la empresa retira el ERE, tanto el comité como ESK serán agentes activos a la hora de buscar una alternativa de futuro para toda la plantilla, yendo de la mano con la Dirección a las Instituciones Públicas. En segundo término se trata de negociar un ERE de Suspensión que sustituya al de Extinción y que sirva de puente entre el abandono de la actividad productiva y el desarrollo del nuevo centro de servicios (siempre con la perspectiva de mantener el grueso de los puestos de trabajo, un sector de la plantilla era prejubilable). Ambas opciones son, naturalmente, descartadas de plano por la dirección de la empresa, sólo aceptan un ERE de extinción que suponga la salida de personal.

Desenlace Quien esté leyendo estas líneas se preguntará por la manera en la que termino tan ejemplar lucha. Lamentablemente esto es la vida real y no una película de Hollywood, aquí los malos son muy malos, y además siempre ganan, y a las buenas no nos quedan ni las perdices con que acompañar nuestra felicidad. En efecto, el 26 de Junio, la Dirección General de Trabajo de Madrid aprobó el ERE de Extinción que la empresa presentó con un acta de desacuerdo por la parte sindical. El Final, que en todo caso es triste, no es de derrota completa, el camino ha sido una victoria. El día que se comunica a la plantilla en Asamblea la decisión de Madrid, las lágrimas no ocultan los rostros de dignidad de unas personas que han luchado unidas por algo que era justo, y saben que en el camino nadie les ha robado ni la dignidad, ni


la cartera llevándoles a un callejón sin salida. Aunque algunos en este proceso lo hayan intentado apelando como siempre al MIEDO. Los compañeros y compañeras afrontan ahora la parte más dura de la historia (el mismo día que escribimos este artículo se ha hecho pública la lista de despedidos y despedidas), pero lo siguen haciendo desde planteamientos que ponen los intereses colectivos por delante de los individuales, y, aún estando en contra del ERE defendiendo que la aplicación sea transparente y alejada de todo trato de favor en base a criterios ya conocidos y sufridos como la afiliación sindical. Jon Fano Javi Mentxaka Igor Mera

www.esk-sindikatua.org


ABB, una pelea referencial  

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