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C E N T R O C U LT U R A L I T I N E R A N T E

“El Musguito”


PROGRAMA UNIVERSIDAD EN LA CÁRCEL: DESDE LA RESISTENCIA CULTURAL RECTOR: Cr. Roberto M. TASSARA VICERRECTOR: Ing. Agr. Omar LOSARDO SECRETARIO DE EXTENSIÓN: Mg. Daniel E. HERRERO COORDINADORA DEL PROGRAMA UNIVERSIDAD EN LA CÁRCEL: Mg. Analia UMPIERREZ

AGRADECIMIENTOS: A Flor Monforte Barbato por las ilustraciones. A Erica Lanzini por la sistematización de lo trabajado en el año. A todxs los que de un modo u otro llenaron cada encuentro de colores, sabores y sonidos, lxs profes y lxs participantes.


ÍNDICE CENTRO CULTURAL ITINERANTE “EL MUSGUITO” - ANALIA UMPIERREZ PÁGINA 9 ¿PUEDE UN PROGRAMA DE RADIO CAMBIAR EL MUNDO? PÁGINA 13

CESAR EDERY

EL TEATRO COMO DERECHO - CLAUDIA CASTRO Y MARTA BEATRIZ (BETTY) TROIANO PÁGINA 21 YOGA Y AGROTERAPIA ORGÁNICA EN CONTEXTOS DE ENCIERRO. UNA EXPERIENCIA EN LA UNIDAD PENITENCIARIA NRO 38 DE SIERRA CHICA - CLAUDIA CABRERA PÁGINA 33 EL ARTE DE BORRAR LÍMITES - MATÍAS “EL NEGRO” MADRID Y JOSÉ “CEVOLLA” DELGADO PÁGINA 39 “¡DE PELÍCULA!” CICLOS DE CINE Y EVENTOS ESPECIALES EN EL CENTRO CULTURAL ITINERANTE PÁGINA 43 PRIMER FESTIVAL DE CORTOS ITINERANTES: “DESDE LA RESISTENCIA CULTURAL” PÁGINA 49 “CUANDO ME DUELE EL PASADO, LO SANO CON EL PRESENTE”- CONVERSATORIO CON EL ARTISTA CÉSAR GONZÁLEZ (CAMILO BLAJAQUIS) PÁGINA 55 ESCAPANDO DEL ENCIERRO. MURAL COLECTIVO EN LA UNIDAD PENAL Nº27 - MAGDALENA ALICATA Y ANTONELLA SPÍNOLA

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FESTEJOS EN LAS UNIDADES PENITENCIARIAS PÁGINA 65 MÚSICA, TEATRO Y CHARLAS EN LAS UNIDADES PENITENCIARIAS) PÁGINA 66 EL CENTRO CULTURAL ITINERANTE “DE EXPORTACIÓN” PÁGINA 69 “SIN FRONTERAS”. EL CENTRO CULTURAL ITINERANTE SE PRESENTA EN DIFERENTES EVENTOS PÁGINA 71 BARROTES DE CIELO – MATÍAS “EL NEGRO” MADRID PÁGINA 73

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Centro Cultural Itinerante “El Musguito” Analia Umpierrez 1 ¿HAY LUGAR PARA EL ARTE EN LA CÁRCEL? La cárcel es un lugar absolutamente deprimente. Si alguien quiere imaginársela, debería poder componer un espacio y un tiempo sin lugar para sentirse humano, un lugar donde los condicionantes y las determinaciones externas son tales, que se pierde la humanidad. El arte entonces, se cuela por las ranuras, por los intersticios, por las rendijas. En la cárcel el arte se encuentra agazapado en un encuentro con la música, con un lápiz que dibuja por ahí, en las canciones entonadas en encuentros religiosos, en estridentes sonidos que se escuchan desde los pabellones. El movimiento del cuerpo ya está más acotado, más limitado, más atado. Hay muchos y muchas que, de un modo u otro, se las arreglan para poder acudir a los diferentes lenguajes que permiten expresarnos: la poesía, la prosa, la imagen, la música. Y para muchísimos, es algo extraviado, negado, desconocido. El cine, el teatro, la pintura, la escultura, la poesía, la narración entre muchas otras expresiones no tuvieron espacio, son negados desde la cuna, jamás descubiertos, pensados para otros. “Parece que el arte no es para los pobres”, decía en una visita a Olavarría César González (2015)2, en un conversatorio con detenidos en la Unidad Penal Nº38. Y la cárcel está llena de personas que antes de estar presas, fueron y son pobres; que llegan a escolarizarse porque están presos, que alcanzan ese derecho humano solo porque están presos. Pensar en una propuesta desde la Universidad para las unidades penitenciarias de la zona centro de la Provincia de Buenos Aires que tome como eje el arte implicó imaginar de qué modo producir el encuentro entre los que habitan esos “infiernos en la tierra” con la cultura. La cultura entendida en términos amplios, en sus múltiples expresiones y, por tanto, con la condición humana por excelencia, eso que nos hace mujeres y hombres. El acceso y disfrute a la cultura es un derecho humano que como sociedad y como institución estatal asumimos con convicción y decisión, y en particular, el acceso, producción y uso de los diferentes lenguajes artísticos.

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Coordinadora del Programa Universidad en la cárcel. Mag. En educación. Profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales. 2 Cineasta, poeta conocido también como Camilo Blajaquis, quien estuvo preso y en la cárcel se descubrió artista.

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La idea de un Centro Cultural Itinerante desafía múltiples obstáculos y crea nuevos sentidos. Obstáculos que se relacionan no solo con la condición de encierro. La Universidad Nacional del Centro está localizada en el centro de la Provincia. En esta zona se encuentran nueve unidades penitenciarias (Zona Centro del Servicio Penitenciario Bonaerense). En un radio de 300 Km la UNICEN se ve convocada a realizar tareas destinadas a personas detenidas. La amplitud y extensión del territorio así como el número de cárceles da cuenta de un primer obstáculo: de qué modo llegar a estos múltiples espacios, cómo atender una necesidad de acceso a bienes culturales, a producir y disfrutar la cultura en tan diversos y distantes escenarios. Un CENTRO CULTURAL sin paredes, que como buena paradoja en un contexto de encierro, se arma y se desarma cuando los artistas están reunidos y se desvanece cuando se retiran a seguir con sus vidas –dentro y fuera de la cárcel-. Y allí, la idea de ITINERANTE, viene a cubrir la posibilidad de alcanzar a múltiples grupos, con diferentes propuestas, en las diferentes unidades penitenciarias, cada una con sus particularidades, cada una con un arco de desafíos y de oportunidades.

EL ACTO DE NOMBRAR: CENTRO CULTURAL ITINERANTE “EL MUSGUITO” “Se va enredando enredando, como en el muro la hiedra y va rotando, brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra, ay si, si, si” VOLVER A LOS 17 – VIOLETA PARRA El CCI nace en el marco del Programa Universidad en la cárcel: desde la resistencia cultural. Esa segunda parte “la resistencia cultural” es uno de los sentidos que esta tarea asume desde el inicio, nos interpela, nos desafía. La cultura es un campo de lucha y desde ahí elegimos presentar batalla. Batalla como táctica tal como nos enseña De Certau (2000)3, como diseño desde el lugar de la lucha desigual, con las armas del enemigo. Una resistencia que se construye desde la apropiación de la palabra, de la risa, del color, de la magia. Y en esa apropiación se invisten los sujetos en más humanos, recuperando algún aspecto de su propia subjetividad, de sus vínculos, sus sentidos, su nombre de pila, sus deseos, su imaginación. Por eso, en la búsqueda de nombre, en la necesidad de nombrar, en este acto en el que se instituye socialmente a una creación que en este caso es necesaria y felizmente colectiva, se impone elegir uno que dé cuenta a la comunidad lo que este centro cultural pretende, proyecta, diseña y lleva adelante con cada una de sus acciones. ESTE CENTRO CULTURAL, VA BROTANDO, BROTANDO, COMO EL MUSGUITO EN LA PIEDRA, un musguito que se sostiene, aunque la piedra no sea un terreno fértil, ahí

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está y se mantiene, sin que la inclemencia lo desanime. Un musguito que se multiplica en cada taller, en cada presentación, en cada espacio en que se abre una ventana y entra una ráfaga de fresca magia colorida de energía, música, baile, poesía, imágenes, y todo lo que se pueda inventar en las cotidianas actividades de resistencia al tedio, al dolor, al enojo, a la tristeza, entre tantos males.

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De Certau, M (2000) La invención de lo cotidiano. Artes de hacer. Universidad iberoamericana. Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de Occidente. México.

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¿Puede un programa de radio cambiar el mundo? César Edery

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“Pero el fuego estaba allí,… un fuego extraño, pues significaba para él algo nuevo y distinto. No quemaba, calentaba (…) no había pensado nunca que el fuego pudiese dar, y no solo tomar.”2 La pregunta del título parece pretenciosa, ambigua, incomprobable y hasta poco clara. Pero la respuesta es clara y sencilla: sí. Y la búsqueda central del taller de radio es una actitud –devenida en Visión- que propone y facilita un cambio en el mundo. En el nuestro, en el de ustedes, en el de ellos, en el tuyo, en el mío, en el de todos. Recuerdo cuando a fines del año 2014 nos reunimos con Analía Umpierrez para sacar algunas conclusiones sobre el trabajo realizado ése año, en el cual la búsqueda del taller de radio que se había brindado en las Unidades Penales (UP) N° 27 y 38 de Sierra Chica y en la N° 52 de la ciudad de Azul, era dar las herramientas propias de la actividad radiofónica a los alumnos, escuchar audios relacionados y realizar prácticas de diferentes estilos para después si, poder grabar e intentar generar un producto radial. Y así aparece TELARAÑAS, un programa radial conformado por distintas secciones generadas por los alumnos, en donde se abordaban distintos temas: ►►Estereotipos y Prejuicios ►►El Justicialismo como movimiento social ►►La educación, dentro y fuera de la cárcel ►►La economía argentina y los Fondos Buitre ►►La posible vuelta del servicio militar obligatorio ►►Aparición del Nuevo código penal ►►Actividades en contexto de encierro ►►Derechos y obligaciones de los internos 1

Estudiante tesista de la licenciatura en Comunicación Social. Facultad de Ciencias Sociales, UNICEN. Coordinador de los Talleres de Radio en las UP Nº27 y Nº38 de Sierra Chica, Olavarría. 2 BRADBURY, R. (1953). Fahrenheit 451. Editorial Minotauro.

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►►Historia del Deporte argentino Pero la reunión sirvió también para plantear cómo sería el 2015, no sólo para el Taller de Radio sino también para Telarañas y por sobre todas las cosas, para los alumnos. Coincidimos en qué era inevitable continuar y dar un paso hacia adelante. Y aquí no estaría mal aplicar un freno, porque la frase anterior parecería ser una redundancia, pero no siempre ocurre que la continuidad de un proyecto es hacia adelante. Muchas veces se estanca, se equivocan los caminos o se retrocede. Pero en aquella reunión se decidió avanzar en el taller. Ése movimiento implicaba algo nuevo, realizar una jugada que genere aire fresco para el Programa de Educación en Contexto de Encierro, como así también para los alumnos y la FM Universidad. Y ésa bocanada fue intentar generar un programa radial producido, diagramado y conducido por los propios alumnos de las Unidades Penales N° 27 y 38 de Sierra Chica. Y la decisión se plasmó desde el primer día lectivo del año 2015.

“Tal vez el destino egoísta, del taller nos va a separar. Pero todo lo vivido con ustedes en la radio, en nuestros corazones quedará. Tal vez estar tan lejos, me sirva para pensar hacia dónde va mi vida, adónde quiero llegar”3

EL PROGRAMA Las primeras clases del nuevo período fueron similares -casi idénticas- a las del ciclo lectivo anterior, intentando brindar herramientas y asimilar los elementos propios del quehacer radial. Se escucharon audios de comunicadores reconocidos del ámbito local y nacional, trabajamos las diferentes posiciones (conductor, productor, locutor, operador, movilero, columnista, etc.), se produjo un análisis profundo sobre la noticia y la agenda informativa, generamos la lectura y locución de textos variados (literatura, publicidad, información, etc.), y por último realizamos las practicas directas sobre lo que sería el nuevo programa con sus diferentes secciones y llevada a cabo por los posibles conductores, columnistas, locutores e invitados. La práctica comenzaba a tomar forma de posibilidad. Pero la gran diferencia estuvo en el paso a la acción. Salvo algunos casos particulares, los alumnos eran en su totalidad nuevos en este 2015, pero esto no generó dificultades,

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sino que reforzó el proceso. La experiencia de los alumnos que repetían el taller de radio de este año compartía el espacio con las ganas de conocer y aprender de los ingresantes. Esa mezcla fue fundamental. Hubo un periodo intermedio en donde se practicaron las relaciones interpersonales, los segmentos y el juego propio del medio. Y un día las variables, los inconvenientes y las posibilidades se transformaron en algo concreto. La práctica se hizo realidad, quedando el primer programa grabado para salir al aire. La expectativa comenzaba a crecer. Todos los programas realizados en este ciclo 2015 tuvieron sus etapas: diagramación y producción previa de cada emisión a cargo de los alumnos; grabación de los diferentes bloques y secciones en las unidades penales - al terminar cada clase se obtenía la grabación de un programa completo-; para desembocar finalmente con la reproducción de Telarañas en la FM de la UNICEN todos los martes a las 17 hs. desde el mes de junio de 2015. La edición final estuvo a mi cargo, en donde los audios crudos grabados confluyen con cortinas musicales, canciones de rock y pop Nacional, efectos, spots, etc. Hay que decir también que el taller de radio cuenta con los elementos para poder grabar a los alumnos en las instalaciones de las Unidades Penales, pero no es ni un estudio móvil ni cuenta con las facilidades de cualquier radio establecida en un sitio concreto. Eso, creo yo, hace mucho más grande el trabajo de los alumnos, porque se genera cierta mística en el proceso creativo y en el hecho propio de la praxis comunicacional. Esto también distingue a Telarañas.

“Con el grupo de trabajo consideramos hacer buena radio, y sin ánimo de pecar de ’agrandado,’ quiero contar cómo fuimos logrando mejorar cada vez más. Me pone de muy buen humor ya que hacemos cada programa con total libertad y con esa responsabilidad necesaria, que sin dudas se necesita cuando te proponen algo importante. Acabo de nombrar la palabra libertad y quizás debo decir o recordar que nos encontramos en un contexto de encierro y que esto entonces, tiene un valor diferente ya que se deben cuidar ciertos detalles que son importantes y que tal vez pasen desapercibidos para el común de las personas; para nosotros no lo son.“4

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Extracto de la poesía “Palabras perdidas” (2015) de SERGIO SANCHEZ, alumno del Taller de Radio Extracto del texto “Taller de Radio en la U.P. Nº 38” (2015), del alumno NORBERTO JUAN SEGOVIA

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LA BUSQUEDA Pero hacer radio no es solamente hablar a un micrófono, presentar una canción y que esos sonidos sean reproducidos por algún parlante o dispositivo. Llevar a cabo un producto de calidad implica comprometerse de veras y por completo, aunando esfuerzos individuales y grupales, generando responsabilidad ante cada suceso realizado o por hacer, proponiendo una gran cuota de imaginación que permita tener lo novedoso como horizonte sin copiar ni repetirse; y además hace falta algo fundamental para cualquier emprendimiento: muchas ganas. Si esta constelación de sentidos se alinean y comienzan a funcionar, la evolución constante estará casi asegurada porque automáticamente decanta y retroalimenta un proceso que siempre mirará el futuro, que tendrá al mañana como objetivo central del proceso comunicacional. Entonces la búsqueda de un quiebre en las expectativas tradicionales es uno de los vértices de Telarañas. Un suceso comunicacional que derribe mitos podría ser el logro mayor de esta propuesta. ¿Hacer radio es complicado o es una tarea que la puede hacer cualquiera de nosotros? ¿Todos podemos comunicar a través de los medios? ¿Se puede generar un buen programa de radio desde cualquier ámbito? ¿Qué hace falta para poder lograr algo de calidad? ¿Qué puede aportar la radio hecha desde un contexto de encierro? Son varias las preguntas que laten y que van tomando forma cuando uno intenta comprender este fenómeno. Y nada es casualidad, porque la piedra fundante es lo que uno espera del otro. Y esas expectativas se basan fuertemente en estereotipos y prejuicios generados y adoptados; y entonces la fuerza motora de este emprendimiento comunicacional es la de tirar por tierra aquellas categorías. No sólo de la mirada etiquetadora o del pensamiento cerrado hacia este otro, sino también en la escucha radial sesgada y generada a través de los medios. Y ahí, nuevamente aparece Telarañas. En los discursos. En los pensamientos. En los alumnos.

“…quiero expresarles que todo lo que nos transmite el (…) taller de radio es más que una simple posibilidad de realizar un programa, sino que (…) trae a lugares tan herméticos como este, algo de ‘’aire’’ y de energía, esenciales para continuar mirando la vida de manera positiva.”5

LAS PERSONAS Y el otro vértice fundamental de Telarañas, es el sentido que se intenta conseguir al interior de los que forman este colectivo. Al pensar en las personas -y en el grupo en si- que están privadas de la libertad y que forman parte de este taller, también comienza a disputarse otro tipo de sentido: el trabajo mismo realizado en las unidades penales.

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Y aquel sentido puede tener distintas vertientes. Una es la de incentivar y motivar un cambio que sea esperanza, una propuesta que sea un nuevo oficio, y una práctica que conlleve responsabilidad comunicacional. Parecerían ser tres ejes, pero también es un todo; porque la metamorfosis que pueda generarse en todos y en cada uno de los individuos necesita de estos tres elementos, no sólo para el trabajo diario radial, sino como un puente hacia el futuro.

Otra de las vertientes es la materialización de lo producido, porque la crítica y el reclamo de cambios profundos nunca se llevan a cabo desde un papel o desde el confort de un escritorio; sino que los verdaderos cambios sociales -pequeños o gigantes- se concretan en el campo, en la práctica y en el contacto humano. Y aquí aparece nuestro trabajo. El de Analía Umpierrez, el de la Facultad de Sociales, el de la Radio Universitaria, y el mío como tallerista. Los cambios se pueden pedir, se pueden gritar y hasta pueden estar escritos en una pancarta, pero la acción directa es la que realmente hace que las cosas sean diferentes. Y allí está el punto. Ahí toma su forma Telarañas; como un programa radial que se puede escuchar por cualquier parlante, pero que también es un entramado de relaciones, intenciones y búsquedas concretas que logra materializarse en la escucha 5

Extracto del texto “Taller de Radio en la U.P. Nº 38” (2015), del alumno NORBERTO JUAN SEGOVIA

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misma. Y por último, como otra arista del sentido, no podemos dejar de mencionar la retroalimentación que se genera en, por y para el Taller de Radio. El aprendizaje y el uso de las herramientas radiales son la chispa que enciende el interés de los alumnos por hacer radio, por materializar esa posibilidad en algo concreto como un programa de radio. A su vez, las ganas de comunicar, actúan como hilo conductor y guía del proceso que se lleva a cabo como una construcción constante de sentido. Por consiguiente Telarañas ve la luz, no solo a los radioescuchas de la FM Universidad, sino a las distintas comunidades relacionadas: la sociedad olavarriense, alumnos y docentes de la facultad, otros internos de unidades penales, guardia cárceles, autoridades y a todo el mundo a través de la Web. La repercusión que esto conlleva son los cimientos del feedback que comienza a generarse entre todos los actores involucrados, provocando que la chispa antes mencionada se convierta en una llama, que tal vez estuviera apagada o que, quizás, nunca se creyó posible encender. Esa llama, ese fuego, también es Telarañas. Un punto interesante a remarcar es esta identificación del posible público de Telarañas. Aquí no hay una búsqueda de un oyente en particular, no se está a la caza de un nicho específico ni algo predeterminado, sino que el punto de partida es lo que se tiene para decir. Telarañas parte del discurso del alumno, para de esta manera abrirse a un tipo de público que puede ser ecléctico, como identificable a la vez, pero siempre es un público abierto. Y aquí vuelve a aparecer la intención de derribar ciertos muros, porque la modificación de algunas piezas que pudieran estar estancas -y que un programa como este tiene la capacidad de revolver- lleva indefectiblemente a nuevas ideas y conceptos, modificando así el sentido.

“…haciendo que los oyentes conozcan que aunque estamos detenidos, esto no nos impide expresarnos; y como nos gusta decirles a quienes nos escuchan, todos los días tenemos buenas cosas por las cuales intentar mejorar como personas, y este no puede ni debe ser una excusa y menos un impedimento para pensar y para decir.”6

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EL CAMINO, EL FIN, LO UTOPICO Y LO REAL El horizonte utópico de Galeano también se palpa en cada uno de estos párrafos sobre Telarañas, porque cualquier recorrido siempre persigue un fin. Y más allá que lo realmente importante es lo que deja el camino que cada uno de nosotros va tomando, realizando y modificando; es lo que nos ponemos como meta lo que nos empuja a intentar lograrlo. Y nuestra historia nunca se da por finalizada, porque en aquel horizonte que divisamos -y que parece tan lejano todavía- hay una llama encendida, así que iremos a buscarla simplemente porque es nuestra. Siempre.

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Extracto del texto “Taller de Radio en la U.P. Nº 38” (2015), del alumno NORBERTO JUAN SEGOVIA

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El Teatro como derecho Claudia Andrea Castro Marta Beatriz Troiano

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INTRODUCCIÓN Compartimos aquí algunas reflexiones acerca de las contribuciones que el teatro aporta a la formación de los sujetos y al acceso de los bienes culturales y a la educación artística como derecho humano. Se trata de una documentación narrativa de la experiencia de enseñar Teatro en cárceles como una modalidad de investigación docente-pedagógica comprometida en la reconstrucción del sentido de la experiencia pedagógica y como una estrategia de desarrollo profesional docente centrada en la investigación narrativa auto-biográfica de la propia práctica profesional, llevada a cabo en la Unidad Penitenciaria 52 de la localidad de Azul. Caracterizaremos algunos aspectos de la enseñanza del Teatro en contextos de encierro que permitan sistematizar algunas reflexiones propias y de las participantes del Taller de Teatro que puedan resultar contribuciones teórico/metodológicas para la formación de los futuros profesores de Teatro. Este relato procura dar cuenta, brevemente, de los primeros resultados de dos años de trabajo con un grupo de mujeres en contexto de cárcel

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Las autoras son el equipo docente de las cátedras: Procesos del juego y la creación dramática y Prácticas de la enseñanza. Carrera Teatro. Facultad de Arte. Unicen. Dictan el taller de Teatro en la Unidad Penal Nº52 de la localidad de Azul.

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LA EMOCIÓN DE COMPARTIR SABERES Daniel Suarez2, dice que “los procesos de investigación-formación-acción participativa de los docentes narradores se diseñan, se inscriben, se despliegan, intervienen, disputan y se validan EN el campo pedagógico. Campo pedagógico entendido como territorio social surcado por relaciones de saber y de poder, como las posiciones de sujeto (pedagógico) y las oposiciones (relaciones de dominación/subordinación y de jerarquía), las disposiciones (formas de conciencia pedagógica) y como espacio de conflicto y disputa hegemónica: formas de decir, pensar y hacer la educación”. En esta línea, con nuestra participación en el proyecto de investigación denominado “Prácticas de enseñanza del Teatro. Saberes y habilidades en contexto”, procuramos contribuir a pensar sobre la manera en que las trayectorias formativas de los Profesores de Teatro inciden en las intervenciones en los actuales y ampliados espacios educativos, en su práctica docente y en los modos de resolver la enseñanza, considerándolas como prácticas situadas en diferentes contextos de intervención. La reflexión, dice Paul Ricoeur (2000:203) es el acto de retorno a uno mismo mediante el que un sujeto vuelve a captar en la claridad intelectual y la responsabilidad moral, el principio unificador de las operaciones en que se dispersa y se olvida como sujeto. Yo pienso. La intencionalidad, la conciencia de algo sobre la conciencia de sí. No hay comprensión de sí que no esté mediatizada por signos símbolos y textos. Entonces, con los textos que nos han atravesado e impactado durante nuestros respectivos recorrido formativos, junto con las experiencias en diferentes espacios de prácticas docentes, compartiremos algunas de las impresiones que consideramos han resultado y resultan primordiales a la hora de enseñar teatro en una cárcel de mujeres. Procuraremos hacer foco en algunas de las particularidades de nuestro trabajo educativo en contextos de privación de libertad. Bárcena y Mèlich (2000) plantean que son dos los principios fundamentales que se comprometen en el proceso de aprendizaje: el principio de reflexividad y la capacidad de imaginar alternativas. Y afirman que “como seres interpretativos el ser humano es un ser hermenéutico, o lo que es lo mismo, un “mediador”, un ser que tiene que transitar espacios intermedios, espacios textuales en los que se guarda el secreto de sí mismo. Tiene que aprender el arte de descifrar las significaciones indirectas, el arte mismo de la hermenéutica” (op.cit.: 100). Intentaremos explicar nuestras prácticas docentes en contextos de encierro, analizando desde esta perspectiva algunas categorías tales como la coordinación compartida del taller, el tiempo, el espacio y los sujetos destinatarios de nuestras intervenciones que resultan centrales para construir el conocimiento profesional docente. La primera de estas categorías que consideramos de relevancia, es la del trabajo compartido. La co-coordinacion, conformando una pareja pedagógica durante más de veinte años ha significado un vastísimo camino de aprendizajes tanto en lo pedagógico como en lo artístico. Uno de los aspectos que nos interesa destacar en esta investigación/ reflexión será precisamente éste, el del vínculo con otro colega que nos ayuda a transitar y pensar en nuestras intervenciones en los espacios educativos en general y en especial este compartir nuestro viaje y permanencia transitoria a la unidad penitencia N° 52 de la

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ciudad de Azul, los jueves cada quince días. Como pareja pedagógica, juntas planificamos cada encuentro, discutimos lo que consideramos relevante que las participantes del taller deberían aprender del Teatro, para comprenderlo, para hacerlo, para disfrutarlo como espectadoras, para analizarlo en su pluridimensionalidad. Juntas preparamos los materiales que llevaremos para utilizar en las actividades, juntas seleccionamos la música con la que invitamos a las internas a desarrollar alguna tarea. Juntas damos las consignas de trabajo. En algunas ocasiones una de nosotras participa realizando la actividad mientras la otra la coordina y en otras ambas observamos el trabajo de las internas para orientarlas en su desarrollo. Sabemos que contamos la una con la otra, que si por alguna razón una no puede viajar, la otra concurre para que el taller se lleve a cabo y no se pierda continuidad (párrafo especial merece esto: la continuidad, viajar con lluvia torrencial -cosa que alguna vez irracionalmente hicimos-, dar aviso si por alguna razón tuviéramos que cambiar el día del taller, concurrir un jueves feriado nacional, por ejemplo, también nos habla del respeto hacia el otro/las otras). Juntas emprendemos el viaje en auto, a las 8 de la mañana, nos turnamos para conducir, en el trayecto de ida conversamos sobre lo que hemos programado para la clase y entre charla y charla llegamos pasadas las 9 de la mañana al penal. El viaje de regreso a mediodía, viene repleto de emociones. La sonrisa se nos descuelga del cuerpo, recuperamos cada gesto, cada actitud de las internas en el desarrollo de la clase. Ser dos coordinando nos amplía el registro de la mirada. Conversamos acerca del impacto que aún nos produce el abrazo cariñoso con que somos recibidas por las participantes del taller. A veces el comentario a la salida es “los guardias son nuevos, tuvimos que explicarles quienes somos y a que venimos”. Aunque en la mayoría de los encuentros, por el contrario, en el control de acceso nos conocen y respetuosa y rápidamente nos habilitan la entrada. Este año también se ha sumado al proyecto una graduada de la carrera de Teatro, la profesora Lucia Salas, quien nos acompaña en alguno de los encuentros, aportando sus saberes, su compromiso con la enseñanza en contextos de vulnerabilidad social, sus deseos de realizar sus propios trayectos profesionales en espacios que no muchos eligen.

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Seminario de Posgrado “Narrativas pedagógicas, investigación educativa y desarrollo profesional docente. La documentación narrativa de experiencias pedagógicas como estrategia de investigación-formación-acción.” Junio 2015, Facultad de Arte. Unicen.

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EL ESPACIO EN LA ENSEÑANZA DEL TEATRO EN CÁRCELES Dice Taylor (1989:47) que vivimos en un espacio moral y no neutral. En ese espacio nos orientamos, tenemos metas y propósitos que son cosas que valoramos como el bien. La educación como proceso de socialización mediada por saberes, acontece siempre situada. Culturalmente situada, dice Carlos Cullen (2009). Con esta premisa comenzamos en el año 2013 el Taller de Teatro en la Unidad Penitenciaria 52 (UP 52), que integra el proyecto Entrecruzarte, pensado éste como un espacio para el desarrollo socio cultural de internos de los penales de la ciudad de Azul. En el año 2014, propusimos la coordinación de un taller destinado a mujeres privadas de la libertad que continuamos durante el año 2015. Nuestra participación en el proyecto la consideramos dentro de nuestras actividades de extensión, en tanto Lucia participa como voluntaria. Ninguna de nosotras percibe honorarios especialmente por esta tarea, más allá de la percibida como salario docente por las asignaturas en las que participamos en la carrera del Profesorado de Teatro. Si bien nuestra expectativa inicial fue la de ofrecer un espacio con impronta recreativa, con un enfoque orientado a la expresión y al entretenimiento para una población que suponíamos no tenía demasiadas oportunidades de acceso a la producción artística, rápidamente notamos la avidez y la disposición para aprender a actuar. En la UP 52, el espacio destinado al Taller de Teatro usualmente es el Salón de Usos Múltiples (SUM), lugar reservado para las visitas, pero que los días jueves está desocupado. En algunos encuentros, cuando el Sum está ocupado, utilizamos un aula de la escuela que funciona dentro de la unidad penitenciaria. El espacio, de unos cincuenta metros cuadrados, lo preparamos para la realización del taller de Teatro despejándolo del mobiliario que ubicamos con ayuda de las internas en alguno de los laterales, dejando solo aquellos elementos que puedan ser utilizados para las actividades programadas. Son las actividades las que orientan el uso espacial. Así, en algunas actividades se usa el espacio en su totalidad, especialmente en las actividades de entrada en calor que implican desplazamientos, y en otras el espacio se acota al espacio de proximidad, al espacio personal. En las actividades de desarrollo se pondera el uso del espacio de representación y el espacio del espectador. Esta disposición espacial para el desarrollo de dramatizaciones o de improvisaciones, posibilita uno de los ejes de trabajo, cual es la instancia de la mirada crítica al trabajo en subgrupos, que permite volver a realizar la actividad incorporando las sugerencias y recomendaciones realizadas por el grupo, en pos de mayores precisiones en relación con los contenidos de aprendizaje del lenguaje. Analizamos el uso del cuerpo y los desplazamientos en el espacio de representación, la manipulación de los objetos, el uso de la voz en relación con el espacio, entre otros conceptos específicos del lenguaje que se está enseñando y aprendiendo. Cada encuentro finaliza con una conversación donde se reflexiona sobre las actividades realizadas. Aquí la ubicación espacial es en ronda, sentadas en bancos y, mientras compartimos el mate, tiene lugar una actividad que nos posibilita pensarnos en torno de

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los aprendizajes de cada encuentro. Y lo que se ha ido construyendo es un espacio de confianza, que posibilita el intercambio respetuoso y crítico, con una mirada valorativa de las producciones realizadas en la jornada. El espacio que logramos construir en el taller se asemeja a los espacios que frecuentamos en otros talleres de Teatro, se desdibujan las rejas, por ese lapso olvidamos que estamos dentro de una cárcel y recordamos donde estamos precisamente cuando volvemos a salir, donde dimensionamos y valoramos la libertad como valor fundamental.

EL TIEMPO, OTRA CATEGORIA INSOSLAYABLE Luego de atravesar con el auto un portón de hierro con guardia y barrera, pasamos por delante del edificio de la unidad 7 que es la cárcel de varones, estacionamos frente a la UP 52 y cruzamos un patio hasta el puesto donde nos anunciamos y dejamos nuestros documentos. Nos autorizan el acceso y abren un portón. Atravesamos un jardín, donde algunas veces están trabajando algunas internas, ingresamos a un pasillo de control, rodeado de rejas que distribuye a otros pasillos que dan a los pabellones donde viven las En el puesto de control nos anunciamos nuevamente, entregamos la lista de las alumnas y esperamos a que las “bajen”, como denominan al tránsito de las internas desde los pabellones al aula. Este tiempo suele ser de unos 15 a 20 minutos. Una vez en el aula, el tiempo de espera a las alumnas suele continuar por unos diez a quince minutos más, hasta que finalizan sus tareas. Durante los primeros encuentros este tiempo de espera resultaba extenso y nos creaba ansiedad saber cuánto demorarían en llegar las alumnas y cuántas concurrirían. Luego de algunas clases naturalizamos la espera, unas veces conversamos con las guardias o nos dirigimos al espacio a esperar a las internas, pero ya con la certeza de la asistencia, sabiendo que independientemente de la cantidad de alumnas, el taller se desarrolla de todos modos. Esto nos da una especie de tranquilidad que contribuye a hacer más breve la espera” (Castro, C. Troiano, M.B., 2014). En algunas oportunidades las internas no concurren al taller porque tienen asignadas actividades propias de las “trabajadoras”3 (el cuidado del jardín, la limpieza del penal, la asistencia en la enfermería, entre otras tareas por las perciben algún salario). En ocasiones, el taller coincide con el horario de atención de la psicóloga, del abogado de la fiscalía o la concurrencia al hospital con un turno solicitado con meses de antelación. Ya en la clase, que tiene una duración aproximada de ochenta minutos, el tiempo pareciera transcurrir con una velocidad mayor. La distribución del tiempo de cada encuentro ha sido similar: unos diez minutos destinados a una ronda de inicio y caldeamiento cor3

En la UP a los pabellones se les asigna un número: pabellón 1, 2, 3 y 4, proviniendo nuestras alumnas de los pabellones 3 y 4. También se los denomina pabellón de estudiantes, de trabajadoras y de población.

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poral, unos sesenta minutos para el desarrollo de diferentes propuestas de actividades y unos diez minutos para la reflexión final donde se conversa sobre lo realizado y donde también se “cuelan” algunos relatos de situaciones vividas por las alumnas en el penal. Algunos de las comentarios realizados por las participantes, escritos al finalizar algunos encuentros donde pedimos que pusieran por escrito lo que esperan, les gusta o no les gusta del taller, fueron reflejados de este modo: “La verdad hoy fue un día muy distinto a todas mis mañanas, agradezco que me hayan llamado para bajar a este “curso” porque me sentí muy a gusto tanto con las profesoras como con mis compañeras ( P.V.21 de mayo del 2015) “El “asado con cuero” me alegró mucho, me llevó al pasado, la niñez que es el néctar de la vida. Yo en el campo con mis padres y hermanos” (C. ( 21 de mayo de 2015) “Me gusta mucho estar con mis compañeras disfrutando de unas horas donde nos olvidamos que estamos en este lugar” (N. 7 de mayo de 2015) “Lo que me sigue pareciendo es que el tiempo se pasa muy rápido” (L. 7de mayo 2015) “Lo que no me gusta es que el tiempo vuela” (L. 21 de mayo 2015) “Espero aprender, soltarme, disfrutar; Me gustó la participación de todas, No me gusta el poco tiempo” (J. 21 de mayo de 2015) La clase me parece fantástica porque sentí que pude explayarme muy bien y me sentí cómoda, no me dio vergüenza y pude transportarme al lugar de mi personaje” (F. 21 de mayo de 2015). En los últimos encuentros, a partir de implementar la realización de improvisaciones en subgrupos, el tiempo destinado a la reflexión y análisis sobre lo trabajo se ha ampliado. Se realiza la crítica del trabajo luego de cada presentación y luego, tomando en cuenta las sugerencias y comentarios del grupo, se vuelve a presentar la actividad. Nuestra salida del Penal se realiza más rápidamente. Llamamos al control, nos abren la reja y volvemos a atravesar las mismas puertas, desandando el camino hasta la salida, en tanto las alumnas son llevadas a sus pabellones por las guardias. El tiempo y sus usos dentro del penal adquieren una lógica diferente que consideramos importante tener en cuenta no sólo al momento de pensar y planificar cada clase sino para evitar el desaliento y la frustración que producen unas reglas tan diferentes de las instituidas para los espacios educativos extramuros, donde una clase tiene un horario de inicio y de finalización que en la cárcel es diferente. La experiencia llevada a cabo durante estos dos años, nos permite afirmar que la buena predisposición de las alumnas al taller es tal que entran con rapidez en la convención lúdica; pueden imaginarse en otros espacios desarrollando diferentes roles en diversas situaciones dramáticas. Algunas situaciones exponen las capacidades de argumentación y experiencias vividas en otros contextos. También es notable el grado de interés en el espacio de conceptualización y reflexión desarrollado durante cada encuentro, donde

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manifiestan sus propios saberes y sus curiosidades respecto del teatro. Educar, dicen Nicastro, S. y Greco, M. (2012) “supone un tiempo y un espacio otro, distinto del escolar, fuera de control, tiempo por venir, pleno de incertidumbres. La trayectoria educativa coloca al sujeto entre el tiempo y espacio de la educación y el tiempo y espacio fuera de la escuela”. Esto nos hace pensar que la institución cárcel y la educación en la cárcel requieren tener en cuenta el tiempo como una categoría de relevancia para diseñar cada encuentro, para planificar cada actividad, para seleccionar los recursos que esperamos resulten los más pertinentes para enseñar los contenidos que prevemos imprescindibles en la secuencia didáctica.

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LA CONFIANZA CONSTRUIDA. LOS APRENDIZAJES MUTUOS Nos planteamos cada encuentro como un desafió de aprendizaje. Tratamos todas aprender en cada encuentro más, más del saber hacer del teatro, más de las propias posibilidades de crear, más de las posibilidades de comunicar ante otros. De una población cercana a las noventa internas en la Unidad Penitencia, las participantes del taller no llegan a ser más de doce. Sus edades oscilan entre los veinte y los cincuenta años. Si bien nosotras, las coordinadoras del taller, no conocemos las causas por las que están privadas de la libertad, sí sabemos que se trata de una cárcel de máxima seguridad, en la que algunas de ellas hace ya más de seis años que están detenidas. Otras, están procesadas desde hace unos tres años y a la espera de que se lleve a cabo el juicio que dictamine el tiempo de su condena. De la totalidad del grupo, dos de las integrantes son las que han tenido una asistencia más regular. Son a su vez estudiantes de carreras universitarias, ya que en el penal funciona el aula universitaria, donde pueden acceder a cursar con tutorías algunas asignaturas de las carreras de Abogacía y de Comunicación Social. Una de las internas en este momento se encuentra a la espera de las salidas transitorias, con lo cual ya no vive en los pabellones sino que lo hace “en las casitas”, dentro del predio de la Unidad Penitenciaria, pero fuera del edificio del penal. Las causas de las inasistencias, por lo general, responden a razones de salud, en alguna otra ocasión debido a cumplir aislamiento en celda de castigo o porque tienen entrevista con el procurador o psicólogo. Las que han dejado de concurrir ha sido porque fueron trasladadas a otros penales, o porque han sido ubicadas en otros pabellones. Si bien nosotras procuramos conformar un grupo de cierta estabilidad durante los primeros meses del taller, se han sumado nuevas integrantes que se han enterado de la existencia del taller por sus compañeras o porque han visto algunas de las producciones en las muestras o festivales que hemos realizado dentro del penal. No hemos notado resistencia a compartir la tarea por parte de las participantes con más tiempo de permanencia en el taller ni de las que se suman. La concurrencia al taller con este grado de variación en la asistencia requiere también por nuestra parte, como coordinadoras, la flexibilidad para programar cada encuentro teniendo en cuenta pensar actividades que puedan ser desarrolladas por un desigual número de participantes. Esto significa prever si las actividades se pueden realizar con un número menor de participantes que el habitual, si es necesario reemplazar por otras actividades así como tener en cuenta los materiales didácticos que llevamos. En relación con éstos, cualquier elemento que ingresamos debe ser aprobado por el servicio penitenciario. Quedan excluidos el uso de tijeras, la ropa de color negro y, por lo general los materiales que llevamos son elementos de vestuario o elementos para construirlos sin necesidad de uso de elementos cortantes. Todas las participantes han manifestado su gusto por las actividades iniciales con música para realizar desplazamientos o movimientos en el espacio y, en alguna ocasión nos han solicitado que les grabemos la música que usamos en CD´s para escuchar en

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los pabellones. También, hemos solicitado autorización para tomar fotografías y realizar filmaciones y les hemos dejado copia de los materiales audiovisuales en soporte DVD, algunos de los cuales exhibiremos al finalizar este relato. Las filmaciones de los trabajos realizados durante los últimos encuentros han constituido un recurso didáctico formidable. El visionado se ha incorporado a la crítica “in situ” para revisar el trabajo propio y de las compañeras en las improvisaciones. Una cuestión notable es la valoración mutua que realizan entre las participantes que llevan más tiempo desarrollando el taller y las que se han incorporado recientemente. Se pone en evidencia el concepto de andamiaje (Bruner, 1988), donde aquellas que tienen un saber ayudan a otras a obtenerlo. La categoría de andamiaje se inscribe en la teoría socio-histórica y consiste en una estructura de sostenimiento de las prácticas de aprendizaje que permite que el aprendiz se involucre en actividades y tareas que están por encima de sus capacidades y competencias, pero en las que podrá desempeñarse gracias al soporte de su maestro o de un sujeto más experto. Ponderamos que, además del andamiaje en términos de aprendizaje, entre las internas que viven en pabellones diferentes, el taller de teatro les abre una puerta para conocerse y respetarse, como lo han expresado en alguna de las conversaciones al finalizar un encuentro. Creemos entonces que la confianza construida, la posibilidad real de confiar en el otro y confiar en sí mismo, es otro de los aportes fundamentales que la educación artística propone a la educación en cárceles. Poder pensarse a sí mismas, tiene que ver con lo que lo que otros pensaron de uno, con haber sido pensado y narrado por otros en algún momento o en la actualidad. Nicastro y Greco (2012) dicen que “narrarse a uno mismo es también “tomar una distancia, mirarse, reconocer cambios continuidades, procesos”. En las conversaciones con las internas, cuando analizamos el trabajo realizado apostamos a que puedan narrar y narrarse, y esto supone sostenerlas para darle condiciones habilitantes. Nadie puede constituirse en sujeto humano por otro, pero a la vez nadie se constituye solo, dicen las autoras citadas. En esta tarea de enseñar Teatro, de formar profesores que enseñen Teatro nos embarcamos en la experiencia de andar nuestros caminos en otros contextos diferentes de las escuelas, para animar a otros a andar nuevos caminos, hacer los propios en esta apasionante profesión de enseñar. Hacemos nuestra la experiencia del aprender como acontecimiento ético, que en palabras de Bárcena y Melich (2000) implican que la enseñanza “no se debe basar en la prescripción normativa hazlo como yo – mera imitación- sino en la invitación ética de un hazlo conmigo. El hacer juntos, nos ayuda a ampliar la mirada para comprendernos. Sin lugar a dudas, son muchas las perspectivas desde donde abordar la enseñanza del Teatro en las cárceles. Hicimos nuestra la opción de mirar la realidad de la educación en la cárcel como derecho que aún no es efectivamente respetado, defendido. Si la educación primaria y secundaria no está garantizada, mucho menos lo está la educación artística. La que

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inicialmente fue una propuesta centrada en la recreación, en el juego para mover el cuerpo, para reír, para disfrutar, para olvidarnos del mundo real por un instante, resultó una propuesta en la que desde el primer encuentro pudimos explicar que el Teatro tiene sus lógicas de organización y un lenguaje que le es propio, y en ese espacio y en ese tiempo compartido…el cambio de aire fue también para nosotras, porque conocer la cárcel te transforma, porque salimos con el corazón conmovido y porque el aprendizaje es de ida y vuelta, claramente emancipador entre rejas.

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BIBLIOGRAFÍA Bárcena, Fernando y Joan Carles Mèlich. 2000. La educación como acontecimiento ético. Natalidad, narración, hospitalidad. Paidos. Buenos Aires Bolívar, Antonio y Jesús Domingo. 2006 La investigación biográfica y narrativa en Iberoamérica. Campos de desarrollo y estado actual. FQS Forum: Qualitative Social Research. Volumen 7, N° 4, Art. 12. Bruner, Jerome.1988. Realidad mental y mundos posibles. Ed. Gedisa. Barcelona Castro, Claudia y Marta Beatriz Troiano. 2014. La enseñanza de Teatro en la Cárcel. Del imaginario recreativo a la concreción de un espacio centrado en lo teatral. Ponencia presentada en el II Encuentro Nacional de Prácticas y Residencias en Carreras Artísticas de Educación Superior - Profesorados de Teatro, Facultad de Arte, Unicen, Agosto de 2014 Cullen, Carlos.2009.Entrañas éticas de la identidad docente. La Crujía Buenos Aires. Nicastro, Sandra y María Beatriz Greco. 2012. Entre trayectorias. Escenas y pensamientos en espacios de formación. Homo Sapiens Ediciones. Rosario. Ricoeur, Paul. 2000. Narratividad, fenomenología y hermenéutica. Versión mimeo Santagada, Miguel. S/R. Acerca de la identidad narrativa. Posturas teóricas y éticas de Charles Taylor y Paul Ricoeur. Versión Mimeo.

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Yoga y Agroterapia Orgánica en contextos de encierro. Una Experiencia en la Unidad Penitenciaria Nro 38 de Sierra Chica. Claudia Cabrera

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El presente artículo pretende dar a conocer el proyecto Agro Yoga Terapia Orgánica, que se está desarrollando desde el año 2013 en el Servicio Penitenciario de mediana seguridad- Unidad 38 de Sierra Chica (Olavarría), en el marco del Programa de Universidad en la Cárcel de la Secretaría de Extensión de la UNCPBA Res. N 5222/13 que brinda educación en contextos de encierro al Servicio Penitenciario Bonaerense. El Proyecto aborda centralmente dos ejes de intervención paralela, por un lado técnicas de Yoga y meditación orientadas a educar diferentes aspectos de la salud física, mental y emocional. El segundo eje se propone poner en marcha una huerta orgánica tendiente a transmitir conocimientos sobre regeneración de suelos, elaboración cacera de fertilizantes y producción de alimento orgánico. Se pretende además promover una cooperativa de servicios útiles y necesarios a la sociedad que faciliten el proceso de reinserción de los potenciales liberados. Se hace necesario evidenciar las particularidades de la vida desarrollada en contextos de encierro. En tal sentido la institución carcelaria puede ser pensada a partir del concepto de “institución total” propuesto por Goffman, entendida como “…un lugar de residencia y trabajo donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente…” Así, es dentro de la cárcel donde los denominados 1

Prof. Sup. de Yoga Terapéutico.

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“internos” producen y reproducen su vida cotidiana en un contexto de aislamiento y encierro, y donde la misma se encuentra administrada por un conjunto de normas explícitas y formales que detallan las condiciones en las que el individuo debe ajustar su conducta diaria. Todos los aspectos de la vida se desarrollan en un mismo lugar y bajo la misma autoridad, todas las actividades están estrictamente programadas, todas las necesidades y acontecimientos de la vida de las personas privadas de la libertad están sometidos a un plan determinado. Tales condiciones y la pérdida de contacto con el exterior definen su régimen de vida. En este contexto de limitaciones los Proyectos implementados desde la Universidad pueden volverse posibilidades de cambios en el presente y futuro de las biografías de los detenidos. En tal sentido el Proyecto Agro Yoga Terapia Orgánica se vincula a la recuperación del ser interno, la reconexión con la naturaleza y el respeto a la vida misma creando nuevos impulsos y motivaciones, que tiendan a fortalecer un proceso de autonomía que a su vez posibilite crear condiciones de acceso a una vida digna. Se busca una incidencia positiva en valores y prácticas de comportamiento tendientes al respeto del individuo y de la vida en sociedad. Se pretende desarrollar conciencia de cuidados preventivos para la salud y el bienestar personal que a su vez posibiliten una vida armónica con sus familias, comunidades de origen, o grupos relacionales donde se reinserten luego de cumplida la pena privativa de libertad. Por lo tanto se espera crear las condiciones favorables en las que los diferentes “internos” puedan afirmar su individualidad y plantear su contribución específica a la sociedad. Un testimonio, así lo demuestra: “al principio no sabía nada de yoga, pensé que solo era meditar y nada más. Fui aprendiendo las técnicas físicas, mentales y energéticas. El yoga me ayudo a tomar conciencia de que todo en la vida no se trata de tener lo mejor o lo último en tecnología, sino que hay que ser consciente y conocerse uno mismo para poder decir yo soy así o tengo ganas de hacer esto que me hace bien, también crear ideas para hacer cosas útiles que sirvan para todos y poner un granito de arena y empezar a construir un nuevo mundo fuera de tanta inconsciencia. Autoanálisis y auto valorar nuestra vida que es muy corta es también parte de la practica. Ayudar al otro para crear en nuestro entorno más armonía” Las cárceles argentinas están pobladas de jóvenes y adultos provenientes de sectores empobrecidos como resultado del proceso de criminalización de la pobreza que se viene dando en las sociedades sudamericanas. Según el Informe del Año 2010 elaborado por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP), se observa una evolución creciente de la población penitenciaria argentina, pasando de un total de 25.163 en el año 1996 a 59.227 en 2010. Respecto de la cantidad de población en 3 unidades de Sierra Chica se encuentran alojados 2400 varones de mayores de18 y provenientes en su mayoría del conurbano bonaerense, de familias empobrecidas en situación de vulnerabilidad social, económica y cultural. Muchos de ellos no cuentan con un grupo familiar de referencia y sus biografías revelan que han vivido años en situación de calle. También en su mayoría han tenido consumos problemáticos con sustancias ilegales y no reciben tratamiento médico ni psicológico.

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La Unidad Penitenciaria n 38 (de régimen mediana seguridad) alberga aproximadamente 800 internos. Unos 150 participan de las propuestas de educación formal e informal que se ofrecen. Al respecto sostiene la responsable de la propuesta que “asistir a uno de los lugares más relegados con 800 internos con experiencias e historias de vida muy duras, de la mayoría jóvenes, potencia a una absoluta responsabilidad social”. Además indica que de esta población “20 detenidos se disponen con voluntad a las prácticas de yoga y meditación, a las reflexiones grupales, a compartir alimentos saludables, a conocer los productos naturales, a aprender de nutrición, a leer y descubrir textos relacionados con el tema, a revisar e incorporar conocimiento y sabiduría de las experiencias”. La actividad de Yoga se realiza con modalidad quincenal, con encuentros de dos a tres horas de duración. El eje de Yoga incluye la enseñanza de diferentes métodos y técnicas tradicionales, ancestrales y las adapta a las necesidades del momento de cada caso o del grupo, a través de relajación, limpieza de articulaciones, corrección postural, técnicas de respiración, posturas para trabajar sobre el equilibrio, la flexibilidad, la concentración, la coordinación, la fuerza, la resistencia, la meditación, la liberación de la voz a través de mantras, mudras o gestos psíquicos, bhandas (nudos). Todos los ejercicios se realizan de manera armónica en absoluta introspección desconectando los sentidos, para abstraerse del mundo externo y reconectar con el interior más profundo. La continuidad del taller ha permitido observar el desbloqueo en las articulaciones, tonicidad muscular y conciencia de las funciones vitales, atenuando patologías ya existentes (asma, escoliosis, cifosis, hernias) y aquellas vinculadas al stress que produce la vida diaria en contexto de encierro como insomnio, pánico, contractura, actitud defensiva, ira, furia, depresión. Al respecto expresa un detenido “aprendemos cómo respirar y administrar la energía. Los ejercicios son suaves y para los cuales tenés que estar lo más concentrado posible te van ayudando a relajarte y a pensar solo en el presente. En mi caso tengo dos hernias de disco asique le doy mucha importancia y atención a esta práctica que me ayuda muchísimo y al ser lentos me permiten trabajar más tranquilo el cuerpo” En relación a ello uno de los participantes sostiene “Yoga era totalmente desconocido, raro y también pensé que no está de más, saber más. En el transcurso de las clases me fui interesando un poco más, porque tiene ejercicio físico, respiración y reflexión. Me ayuda a superar momentos difíciles día a día y me hace bien a la salud” Algunas prácticas de Yoga se han realizado en espacios abiertos (patios) destacándose la valoración por parte de los asistentes, actitud que se suma a los reclamos de actividades a cielo abierto. En la modalidad teórica se abordan temas como historia y filosofía del yoga, medicina ayurvédica y natural, anatomía, fisiología, sistema energético, códigos y valores éticos y morales, nutrición, alimentación, consumo responsable y sustentabilidad, todo ello asociado a la propuesta de Agricultura Orgánica Regenerativa. En relación a ambas actividades uno de los participantes indica “espero que cuando recupere mi libertad poder hacerme un tiempo y concurrir a clases de yoga. Es una experiencia que ya la apliqué a mi

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vida rutinaria…me dan paz, me ayuda a meditar, a orientar mis ideas, a respirar. Después de cada clase puedo dormir bien y descansar” Sobre este segundo eje se analiza el contexto mundial sobre el modelo agro industrial, la utilización de productos tóxicos y químicos nocivos para la salud y el medio ambiente en la producción actual de alimentos. Se propone reconectar al ser con la vida, con la tierra y con el todo. Destacamos la importancia de estos conocimientos en relación a la posibilidad de crear cambios personales en los comportamientos de consumo y producción ya que el conocimiento respecto de esta modalidad ancestral de agricultura provee a los participantes de una nueva herramienta de servicio productivo, para sí mismo, para las familias y para la sociedad, dignificando su lugar en la comunidad. Se trabajó en dos diferentes espacios reducidos de tierra, situados entre los pabellones, realizando trabajo de movimiento de tierra, observación y diagnóstico del suelo, nutrición con bio-fertilizantes, harina de rocas, materia orgánica y micro organismos. Se sembraron variedad de plantas medicinales, aromáticas y de huerta en diferentes modalidades, como semillas y trasplantes. Al finalizar las jornadas y junto con un momento de reflexión se compartieron alimentos orgánicos, recetas de elaboración de alimentos, uso de condimentos también utilizados como medicamentos naturales, destacándose la calidad de los consumos y sus beneficios. Estos momentos se han revelado como proporcionando información y aportando novedades en las materias primas en la elaboración de comidas, desconocidas hasta el momento. Uno de los internos destaca “gracias por enseñarnos que los alimentos naturales y orgánicos son más saludables y por traer cosas ricas y raras” Al respecto la dieta que llevan adelante los detenidos es absolutamente reducida y monótona, en tanto consumen con productos de baja calidad y sin variedad. En general se alimentan de lo que las visitas les proporcionan, mercaderías muy limitadas, dado que por ej. no les es permitido consumir frutas (alegándose desde el servicio penitenciario la peligrosidad en tanto podrían producir fermentos base de bebidas alcohólicas) . En una perspectiva a futuro, el Taller pretende trabajar en un espacio de uso exclusivo de los participantes para completar la etapa final de cosecha que permita acompañar el proceso de crecimiento de las plantas y su posterior consumo. Dicho espacio debería permitir la realización de las prácticas de yoga a cielo abierto a la vez que garantizaría el cuidado de los cultivos. . La importancia y valoración queda expresada en el siguiente comentario “no haber asistido a la clase hubiese sido imperdonable para mi. Ya teníamos un espacio en el que habíamos sembrado zapallo, cebolla y otras semillas, pero resulta que ayer la profe consiguió otro terreno mucho más amplio donde además tenemos una vista buenísimo y diferente de este lugar donde lo de siempre es que tengas que ver hacia el interior de la Unidad y en cambio ayer pude ver hacia el exterior y es una sensación buenísima y fabulosa” A partir de estas experiencias los asistentes han comenzado a plantearse prácticas a futuro, imaginando y proyectando huertas en sus casas, comidas con sus amigos y familiares, elaboración de fertilizantes y prácticas de alimentación saludables y de bajos costos. Uno de los participantes así lo expresa “me gustaría interiorizarme mas tanto así que el día de mañana cuando no me encuentre mas privado de la libertad ambulatoria,

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me gustaría en mi casa hacer mi propio huerto, junto con mi hija y comer de los alimentos que sembremos”. Otro de los internos expresa “estoy muy agradecido por la predisposición en enseñarnos esta disciplina que sinceramente desconocía, al igual que la huerta orgánica. No tenía conocimiento lo importante que es el buen alimento para nuestra vida”, mientras un tercero sostiene “me gusta mucho la idea de plantar y cosechar, es algo lindo ver crecer las plantas que uno mismo plantó. Dedicarle tiempo a un ser vivo que necesita nutrirse de agua y cariño para su crecimiento”. Se observa un creciente interés por aprender, escuchar, observar, preguntar, expresar sus experiencias y sobre todo aumentar la modalidad del Taller, pasando a desarrollar encuentros semanales. Se motiva la lectura y escritura, para lo cual se ha organizado una biblioteca virtual sobre temas acordes a los intereses que el taller propone. Se resalta la construcción de un vínculo de respeto y solidaridad entre ellos y hacia la persona a cargo del taller, destacándose las expresiones de gratitud. Es notorio en los resultados los cambios de actitud, estados de ánimo, modos de expresarse y hablar.

PH: José Delgado

Consideramos como logro integral del taller en relación a la recuperación de la interioridad del ser, de sus fuerzas, ganas de vivir, desafiarse a mejorar, proyectarse, confiar, reir y nutrirse en esa motivación. Por último el Taller se propone continuar sus actividades y “contagiar” con el ejemplo, actitudes e intereses al resto de la población carcelaria.

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El arte de borrar limites Matías “El Negro” Madrid José “Cevolla” Delgado

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Las meriendas de los miércoles a la tarde, tienen ese olor a tierra mojada, a lluvia de verano, a primer sol de primavera. En ese lugar tan oscuro parece que el día ha llegado. Todo se ilumina, se transforma, renace como los arboles cuando acarician ese primer sol tan deseado, después de una larga lluvia. Uno puede encontrar aquí cosas inolvidables como la simpleza de un abrazo, una palmada, un mate, un pedazo de pan, una torta, una alegría, una sonrisa, un chiste, una historia y no sé cuantas cosas más. Pero hay algo de lo que se va olvidar pronto. No hay tiempo y el transcurrir de las improvisaciones hará que uno, pronto se olvide que esta tras los muros que lo separan de la libertad. Una tarde antes de llegar al penal, entre el mate amargo y las espinas de un rosedal, soñamos con una manera distinta de comunicar, de intercambiar sueños y saberes, de poder ser una gallina más. Tratar de volar todas juntas. Intercambiar el mando. Hoy ser primero mañana último. Si total el fin es llegar a un mismo lugar. Y para eso decidimos volar. Volar en un gallinero donde nos han cortado las alas, las nostalgias y los sabores. Y nos dijimos “para ser una gallina mas hay que tener ganas de ser una gallinas mas” y para eso es necesario dejar de lado todo lo aprendido y comenzar el viaje a un país llamado DESAPRENDER. En ese país tan lejano esta la fórmula para olvidar todo lo que nos han enseñado. Y así sentirnos desnudos como recién llegados al mundo,” gallinas sin plumas” dicen los pibes. Donde cada pluma es un conocimiento nuevo, una emoción que van llenando de caminos el corazón y sanando las heridas que nos ha dejado la razón. Aquí nadie es culpable, nadie es nada y todos somos todos en uno y en todos. Es decir que no hay diferencias entre el que llega y el que esta. Como dijo Pedro “Son nuestros hermanos y a ellos les debemos el respeto que le tenemos a cualquier otro hermano”. 1

El Negro Madrid es Profesor de juegos dramáticos, Actor estudio en la Facultad de arte UNCPBA. El Cevolla Delgado es Documentalista, Fotógrafo, Periodista y Vendedor Ambulante. Estudio en (AFPRA) (Asociación de Fotógrafos Profesionales de la República Argentina) y en Facultad de Arte UNCPBA. Ambos talleristas forman un equipo de trabajo dictando sus clases todos los miércoles en la Unidad Penal Nº 7 del sistema penitenciario Bonaerense.

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Así lo tomamos nosotros y las clases nacen naturales como el germinar de una semilla, todo se da, y la arena se disuelve en el mar. Entonces todos nos podemos bañar en la inmensidad, intercambiar ideas y revolcarnos en la verdad, transpirar, caminar, aunque sea acariciar otra realidad. Para encarar este viaje hay que dejar todo afuera, desde los vulgares teléfonos celulares hasta los prejuicios, desde las frutas hasta la idea de futuro. Despojados de cultura y religión, de oprimidos y opresores, de iguales o distintos, del mal o del bien. Y una bandera, una simple bandera. Dejarte llevar por lo que sucede. Como lanzarte a una pileta inaudita a la cual se le han borrado los límites del cemento firme. ¿Borrar límites, alejarlos quizás? Esa puede ser nuestra tarea.

LA TAREA Y SUS BASES Un dia un amigo nos dijo “hay miles de personas en el mundo sin saber que hacer de su vida, nosotros tenemos la virtud de la improvisación, asique adelante vamos a improvisar” Es que al fin y al cabo nos pasamos la vida improvisando, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos vamos llevando nuestras vidas como podemos utilizando solo un 3% de nuestro cerebro y un 97% de inconsciente. Es decir que somos inconsciente puro y el inconsciente no razona, improvisa. Entonces ¿por qué creemos que cuando tenemos que compartir (Transmitir un conocimiento) tenemos que planificar todo minuciosamente? Aquí detrás de los muros, esos que se alejan en cada improvisación, las reuniones se dan así, sin pensar en lo que se quiere decir porque cuando menos pensamos somos más hermanos y ser mas hermanos significa ser más sincero, sin desear lo que el otro tiene, respetando y siendo respetados. Por que el ser humano está hecho para amar y si no lo hace es porque ante todo está violando una ley natural basada en la libertad de la naturaleza humana. La libertad es un ejercicio inconsciente y se da cuando una persona puede ser varias personas a la vez. La imaginación es el motor de la libertad y el cuerpo es el tren que te lleva hacia ella. Desde esta premisa encaramos la situación porque las cuestiones se resuelven en el lugar, todo pasa por las ganas de pertenecer, de estar, de ser escuchado y sobre todo escuchar. Con la misma fuerza de un huracán encaramos este proyecto actoral-audiovisual, que nace como un sueño. Así entre mate y charla nos ponemos a crear un pueblo mágico, donde se puede respirar. Un mundo donde se puede soñar. Donde mirar el cielo y el horizonte es una realidad porque aquí se lo han robaron y se comenta que nunca volverá.

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¡CON LO LINDO QUE ES MIRAR! La historia transcurre en un pueblo del interior. Donde hasta el más humillado tiene lugar, acá se puede gritar, llorar, vivir, dormir y más que nada, aunque sea por dos pequeñas horas, liberar los muros y pasar a otra realidad. Por medio del arte de filmar y actuar. La historia es así, un intendente va por la re-re-re elección del pueblo y para promocionar su campaña decide premiar la amistad. Tiene la brillante idea de regalar un Fiat 147 modelo 94 con VTV al día a la mejor amistad que se presente en la oficina del municipio. En el trascurso de la historia diferentes parejas de amistades empiezan a pisar la oficina del intendente. Fundamentando su amistad y que los llevo a presentarse. Hay quienes necesitan el auto para concretar un sueño, otros para ir a a ver al club del pueblo a donde sea, otros para utilizarlo como vivienda y otros con un fin comunitario. El intendente tendrá que decidir quién se gana el auto atravesado por las relaciones turbias, afectivas y personales que los une a cada uno de los concursantes. ¿Sabrá el intendente que es la amistad? ¿Tendrá algún amigo en realidad? ¿O solo se quiere promocionar? Estas preguntas se van resolviendo en el transcurso de la historia. Solo una idea, un punto de partida y muchas ganas de ante todo improvisar. Así salimos a la cancha o al gallinero, cada vez que tenemos la dulce tarea de liberar, de correr los muros y volar, de dar luz a lo parece una eterna oscuridad. Todos la vamos a remar, y agradecerle a este intendente que premia la amistad. Eso si al Fiat a gas, todos nos lo queremos llevar, porque en esta sociedad, el andar a pata es estar privado de libertad. Un poco libres un poco locos. Como el bicho busca el foco, nosotros buscamos nuevos valores, nostalgias y sabores.

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“¡De película!”. Ciclos de Cine y eventos especiales en el Centro Cultural Itinerante. Como viene sucediendo desde 2010, las aulas universitarias de las Unidades Penales de Azul y Olavarría, se convierten una vez por mes en salas de cine en las que se proyectan diferentes producciones cinematográficas sobre identidad cultural, social y política, haciendo efectivo el derecho a la recreación-educación de las personas privadas de libertad. Los films son seleccionados por los talleristas del Programa Universidad en la Cárcel: Desde la resistencia cultural a partir del intercambio con los asistentes a los talleres, sus motivaciones e intereses, y poseen un fuerte contenido social y político. Durante un mes, cada película recorre las cinco unidades penitenciarias de la región y, tras su proyección, se da lugar al debate y reflexión del público. La primera película de este año estuvo destinada al tema de la memoria y los derechos humanos: “Tucumán: Operativo Independencia” de Dante Fernández que cuenta la historia de la Escuelita de Famailla, el primer Centro Clandestino de Detención durante la dictadura cívico-militar. Posteriormente, se disfrutó de “Relatos Salvajes” de Damián Szifrón, el film nacional premiado con el Oscar y, en el mes de julio, fue el turno del cine independiente con la proyección de “Cuerpos de Agua”. En agosto, la película elegida fue “Sueños de libertad” con dirección de Frank Darabont, y guion de Stephen King, un film de origen Estadounidense (1994) que trata sobre la vida en prisión. “¿Qué puede un cuerpo?”, el segundo largometraje de Cesar González (Camilo Blajaquis), el joven que en la cárcel, se convirtió en director de cine y poeta fue la seleccionada en septiembre. Durante el último mes, la protagonista fue “Bolivia”, un film de Israel Adrián Caetano, que cuenta la historia de Freddy, un boliviano que viene a la argentina –como tantos otros- en busca de un “mejor horizonte” y comienza a trabajar como ayudante en un bar-restaurante de alguna esquina del barrio de Constitución.

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MUESTRA DE CINE NACIONAL “LUCAS DEMARE” Durante la 18º edición de la Muestra de Cine Nacional “Lucas Demare”, tradicional cita cinematográfica que organiza el Municipio de Olavarría, varios títulos nacionales de reciente producción fueron proyectados en las Unidades Penitenciarias de Sierra Chica. “LUCÍA. Una miniserie que desafía los relatos sobre nuestra identidad”, producida por PATRIMONIA (Programa Interdisciplinario del Patrimonio), Incuapa-Conicet y FACSO Producciones, fue proyectada en la UP Nº 2. En esta ficción la historia de los personajes se mezcla con los contenidos científicos y a medida que los protagonistas realizan entrevistas con reconocidos investigadores y representantes indígenas, visitan sitios arqueológicos y conocen la cultura de los primeros pobladores, sus vidas experimentan un viaje temporal que los transportará a territorios desconocidos. En la UP Nº 38, por su parte, se proyectó “Narcisa”, un documental sobre Narcisa Hirsch, una artista plástica devenida cineasta experimental que desde los años 60 viene quebrando los límites de la narrativa convencional. La propuesta es doblemente interesante, ya que hacer un documental sobre una persona que huye de las convenciones del relato clásico, también implica hacer un documental que no se estructure desde las convenciones del género. Acompañó esta presentación la directora del documental, Daniela Mutis. Luego de esta visita a la Unidad Penal, la primera vez que la directora ingresaba a una cárcel, se sintió tan conmovida por este espacio, que necesito expresar esas sensaciones, sentimientos, pensamientos. Se destacan las evocaciones provocadas por los pavos reales que habitan el ingreso al penal y sorprenden a cada uno que llega allí por primera vez. Mutis nos envió un poema en el que indicaba además, que era para ser leído en voz alta. En el festejo de los doce años del Centro Universitario “Manuel Belgrano” se leyó y aquí se los dejamos:

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LOS PAVOS REALES SUEÑAN CON LOS VERDES JARDINES DE VERSALLES - POEMA PARA LEER EN VOZ ALTA Efímeros cuerpos lanzados al aire sin vuelo Condenados a lo terrestre por la omisión de sus alas, Trazan la Geometría y la lentitud en el viento rasante Se acicalan en la tierra, arrastrando el liviano plumaje, Se mezclan entre los gritos, las hembras se callan, los machos circulan custodiando la pista de aterrizaje.

Yo pensaba que la belleza invadía absoluta sobre las miradas pero no, Pero no. No. No.

Son efímeras estampas en el borde del alambrado que fluctúan como pigmentos sobre el papel, Rodeadas de flores acorraladas y enredaderas vivaces donde predominan las repeticiones y los intensos carmesí.

Los seguí en silencio sin rozar las púas Aunque mirarlas me cortaba el aire desenfrenadamente. Avance sin mirar atrás, no sea cosa que me convierta en piedra.

Escuche el primer sonido de la primer llave Y luego mire en detalle el siguiente cerrojo Y el otro Y el otro Y el otro

Para encerrar primero hay que encerrarse.

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Después atar la presa, Practicar los nudos de la agonía Los infiernos del silencio.

Por las noches gritan los metales y los pavos No hay lugar sin cicatrices

El guardia era diestro Vestía de un azul profundo que ni el cielo se atreve a lucir. Como si nada Como si todo Fuera: Perdida.

El tiempo es la dificultad del encierro Corte detenido, Sin precedente. Estado de alarma Desde atrás, desde lejos sigo la fila que atraviesa el jardín Que alguna vez he visto en otro país lejano, Verdes como dibujados. esas formas regulares, Esa Tierra sin pudor pretendiendo La simetría de lo orgánico, Soñé , si alguna vez soñe el vestido de seda rozando las curvas, Los miriñaques ocultos Las miradas obsenas mIs ojos invisibles detrás del abanico, en un jardín diseñado para atrapar naturalezas.

En el castillo de Versalles Brilla la multiplicación de los espejos

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los pavos reales tiñeron sus plumas en este agujero Enjaulado.

Sin embargo ellos, Los que estaban ahí, Me hablaron de los sonidos, A la noche Uno de ellos dijo: Cuando se cierran los candados me doy cuenta que no saldré jamás Que estoy atrapado. Me quedo pegado a la puerta Con las luces apagadas El metal es el cuerpo que me distancia Hago ruidos acompasados Sin partituras Removiendo el acero entre el acero La muerte nunca deja sinfonías del infierno, Solo gritos de pavos reales Relatos del encierro.

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Primer Festival de Cortos itinerantes: Desde la resistencia cultural A lo largo del mes de junio se puso en marcha el 1er Festival de Cortos itinerantes “Desde la resistencia cultural” organizado por el Centro Cultural Itinerante. Diversas producciones de estudiantes de las Facultades de Arte y Ciencias Sociales fueron presentados a mujeres y varones alojadas en las Unidades Penales del Servicio Penitenciario Bonaerense en las que la UNICEN realiza actividades académicas y de extensión (Up Nº2, 27 y 38 de Sierra Chica, Olavarría y Nº7 y 52 de Azul). En cada encuentro, fue el propio público de estas unidades penitenciarias el encargado de seleccionar los documentales y ficciones (uno por cada género) que recibió $ 1000 en concepto de premio. Con esta propuesta se busca saltar del aula al público, donde los trabajos de cátedra conforman nuevos diálogos con otros destinatarios, y el material adquiere entonces otras dimensiones ya que se constituye en un producto cultural y deja de ser solamente un objeto de acreditación curricular Al mismo tiempo, el festival posibilita el disfrute de la producción que se realiza en las diferentes Facultades a personas marcadas por la inaccesibilidad a ofertas culturales. La privación de libertad para las personas que están procesadas o cumpliendo una condena impacta en la restricción de casi todos los derechos, entre ellos el derecho a la cultura hegemónica. Pero esta restricción al acceso a la cultura no es sólo, en la mayoría de las historias de vida de las personas privadas de su libertad, una problemática que emerge durante el encierro. Se trata de poblaciones para quienes el goce y disfrute de bienes culturales ha estado ajeno a sus posibilidades y elecciones. En ese sentido, este festival de cortos audiovisuales en contextos de encierro, además de difundir las producciones de los estudiantes universitarios, pretende ser un espacio en el que los y las detenidas se apropien del goce y disfrute de las mismas.

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LAS PRODUCCIONES En la categoría documental se presentaron: “PARAPEATÓN”: Cielo está preparando un trabajo práctico para la facultad y decide centrarlo en las obras hechas por el grupo Parapeatón de la ciudad de Olavarría. Esto la lleva a encontrarse con Leo, uno de los cuatro artistas que producen una re-significación de los espacios urbanos a partir de sus intervenciones. Entre mates, Cielo conocerá la esencia de Parapeatón. Dirección/Edición: Daiana Martinefsky – Carolina Chiramberro Guión: Daiana Martinefsky Producción: Agustina Orlando

“TAPALQUÉ MOSTER: EL MITO”: En los últimos años, unos graffitis muy particulares han inundado la ciudad del cemento: los Tapalqué Monster. Estas pintadas, compuestas por extraños peces de tres ojos, fueron tomados por los olavarrienses como una forma de repudio a la contaminación del Arroyo Tapalqué. Pero ¿en realidad los son? Producción: Franco Mozotegui Dirección: María Sol Pallero Cámara: Yamila Palma Edición: Karen Carlos

“MALA VIDA”: Un documental que evidencia que las soluciones propuestas por el estado para erradicar la violencia de género en nuestra ciudad (Olavarría) continúan siendo ineficientes y siguen muriendo mujeres por la indiferencia y tolerancia social al machismo. Dirección, edición, sonido y guión: Carolina Chiramberro Edición: Manuela Fernández Cámara, fotografía y sonido: Nerina Pucciarelli Producción: Agustina Orlando

“(TAL VEZ) MAÑANA (POR LA MAÑANA)”: Retrato audiovisual de ese sentimiento, común al despertar, de que toda actividad puede ser dejada para el día siguiente.

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Producción Integral: Lucía Szigety

“UN ARTE OTRO”: Una mirada sobre el actual mercado del arte en la ciudad de Tandil, en las palabras de sus actores. Dirección y cámara: Lucía Szigety Producción: Micaela Krauth Edición: María Emilia Di Croce Iluminación: Denisse D’Annunzio Sonido: Angie Díaz Jacquot

“UN POCO ACÁ, UN POCO ALLÁ”: Fulano prende su televisor y se encuentra con la historia de Pita y Rachidi, dos chicos de Benín, África. Estas imágenes parecen sensibilizar a fulano. En forma de pregunta… Dirigida hacia el mundo que nos rodea, que nunca vemos, pero que nos concierne a todos. La búsqueda de uno mismo no tiene frontera. Dueños aunque sea de nuestros propios pasos para intentar que el esfuerzo valga la pena. Realizador y Editor: Noé Paganotto Productor: Augusto Ricardo Coordinador: Monique Wagner

En la categoría ficción se presentarán: “ANALUS”: Desde un escenario, un hombre aparece leyendo la carta de suicidio de su mujer. Ana asiste a la obra de teatro que comienza a resonar en ella, de forma constante y perturbadora. Ana parece haber entrado en un estado mental de confusión del cual no puede salir. Las vivencias no anclan a un camino y al intentar olvidarlas nos persiguen. Actúan Antonia Minucci, Pablo Moro, José Alcobruni. Escrito por Julia Carreras. Cámara: Natalia Rojas García Blázquez Edición: Noé Paganotto Banda Sonora: José Alcobruni Voz en off: Marisa Harretche

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“CHASQUI-PAN”: Un día, Ema estaba atendiendo la panadería de su madre, cuando de repente comenzó a llenarse. En ese momento ella se da cuenta que los nervios le juegan a favor, ya que descubre que tiene un poder que nunca hubiese imaginado tener… Producción: Melisa Manrique Guión y Dirección: Karen Carlos Cámara: Lisi Batres Asistente de dirección: Martina Lastape Edición de Video: Karen Carlos Edición de sonido: Melisa Manrique; Lisi Batres; Martina Lastape

“EL INSTANTE PREVIO”: La expectativa antes de un momento, y un momento que vive sólo en la expectativa. Producción integral: Lucía Szigety Asistente de dirección: Juan Francisco Pintar y Natali della Valle Actuación: Franco Gabbanelli y Carolina Gómez

“HAIKU DEL BOSQUE”: Condenados por las emociones que atrapan al hombre y lo encierran en si mismos haciendo pesados sus días y curiosamente atractivos. Representación de un deseo angustiante que lastima. El hombre busca un lugar de paz, sentirse libre de esa condena humana. Pero, ¿qué es lo que lo perturba tanto? Todo lo lleva a buscar un equilibrio interior, ver las cosas desde otras perspectiva para sentirse de lejos la agonizante carga que lo persigue. Dirección: Julia Carreras Cámara: Noé Paganotto

“INFLUENCIA”: Guillermo se encuentra deprimido por la constante situación de aprovechamiento económico a la que es sometido. Una tarde decide olvidarse de sus penas en un bar. Allí, el barman y un borracho, lo incitan a cambiar su postura y confrontarla. Dirección y Edición: Nicolás Culatto Producción: María Eugenia De Gregorio Cámara: Sol Armani

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Dirección de Fotografía: Enzo Moreira Facca Dirección de Arte: Zoé Vejling Sonido: Juan Frate Asistente de Dirección: Tomás Torres

Resultaron ganadores: Documental: “MALA VIDA” Dirección, edición, sonido y guión: Carolina Chiramberro. Ficción: “INFLUENCIA”. Dirección y Edición: Nicolás Culatto

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“Cuando me duele el pasado, lo sano con el presente”conversatorio con el artista César González (Camilo Blajaquis)

“En la sombra de una cárcel diseñé mi futuro” El joven poeta y director de cine César González, también conocido cono Camilo Blajaquis, llegó a Olavarría el 26 de junio para brindar dos charlas, invitado por el Programa Educación en Contextos de Encierro de la Facultad de Ciencias Sociales de la Unicen, el Programa Universidad en la Cárcel de la Secretaria de Extensión de la UNICEN; el Espacio Cultural Independiente Insurgente y la Asociación Directores Escuelas Secundarias de Olavarría (ADESO), con el apoyo de la Casa de acción política y cultural La Higuera. Dos largos encuentros, uno por la mañana, abierto al público y con la presencia de alrededor de mil estudiantes de secundarios de gestión pública y privada de la ciudad, estudiantes de educación superior, docentes de diferentes niveles educativos, jóvenes que participan de diferentes espacios educativos no formales, de instituciones que asisten a jóvenes con diferentes problemáticas, activistas y otros actores sociales. Otro por la tarde, en la Unidad Penal Nº38, del que participaron estudiantes y docentes de la Escuela Media, estudiantes y docentes universitarios de sede y alojados en la UP, personal penitenciario de esa UP y de la UP27. En ambos, se vivieron momentos intensos y de intercambio que conmovieron e invitaron a pensar. El mensaje de César, un joven reposado, alegre, con plena convicción y sensibilidad, trajo los sentidos y las dificultades de crecer en medio de la pobreza y el olvido, la falta de recursos, la negación de accesos y derechos restringidos o negados por el lugar en el

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que te toque nacer. Y nacer en la villa no es una elección. Su historia, como la de muchos y muchas jóvenes se repite. Las cárceles están repletas de jóvenes que como él, se encontraron de frente a la necesidad de ser como la sociedad de consumo demanda y no poder encontrar satisfechos sus derechos ciudadanos: a la educación, a la salud, al alimento, a la vivienda, al trabajo. César estuvo preso y reconoce que la cárcel no sirve, que es un lugar peor que el infierno que cualquiera pudiera imaginar. Al salir y desde antes, encontró que su posibilidad de resistir no solo a la cárcel sino también al lugar que la sociedad le marcó por su condición de villero, se la daba al arte. Se interrogaba entonces, “por qué si sos pobre, no tenés derecho al arte”,¿ Por qué no se puede pensar que un pibe pobre no pueda trabajar y vivir desde el arte, hacer arte, disfrutarlo?

El encuentro con jóvenes ( y no tanto) dejó en el aire y en el cuerpo el urgente llamado a ocuparnos, a tomar acción desde el lugar que cada uno ocupa, para trabajar dentro de los lugares de encierro por humanizar, por restituir la condición humana de las personas privadas de libertad. Pero también, trabajar por la condición de los tantísimos niños y jóvenes que están ahí, en los barrios más pobres, sufriendo soledad, hambre, necesidades, para que se mitigue y se atienda el cumplimiento de derechos y el acceso a todo lo que otros niños y jóvenes tienen por el solo hecho de haber nacido “dos cuadras más allá”.

Quién es César González - Llegó al mundo en 1989, el mismo año en que Menem accedía a la presidencia. Junto a sus ocho hermanos menores, se crio en la villa Carlos Gardel, de Morón, atravesado por la violencia, la necesidad, un padre alcohólico y una madre adolescente y adicta. A los 13 años comenzó a consumir drogas, desarrollando rápidamente una dependencia a la cocaína y ansiolíticos. Un año más tarde se convirtió en “pibe chorro”, dedicándose especialmente al robo de autos a mano armada. Pasó por cárceles e institutos de menores. Recibió cinco balas en su cuerpo y salvó su vida dos veces, increíblemente. Nada de esto lo detenía. A los 16, participó de un secuestro extorsivo por el que fue finalmente detenido junto a su hermano de 14 años y pasó cinco años preso. Cumpliendo condena, un mago que daba talleres le habló sobre la desigualdad social y económica como desencadenante de la violencia. Lo ayudó a acercarse a la lectura e interesarse por temas históricos, políticos, filosóficos y culturales. Así, un mundo desconocido se abrió ante él. Cuestionando aquello que había vivido hasta entonces, empezó a escribir poesía y, en 2007, creó una revista, “Todo Piola” a espaldas de las autoridades del instituto, que no veían con buenos ojos que un preso se educara e interesara por el arte y lo castigaban por eso. César cuestionaba “¿Cómo me llegó un arma a mí? ¿Por qué me llegó un arma y no me llegó otra cosa? Porque hasta los 16 años no apareció nada ni nadie ni ninguna actividad de ningún tipo: cultural, artística, deportiva, científica, médica, psicológica, de radio, de televisión. Nada. Ni el fútbol. Y fueron 16 años hasta que caí preso. En cambio se me aparecieron armas, armas y todo un mundo que casi me lleva a la muerte y a muchas situaciones de violencia”. Al principio sus textos los firmaba bajo el seudónimo de Camilo Blajaquis, en homenaje al revolucionario cubano Camilo Cienfuegos y al militante sindical Domingo Blajaquis, cuyo asesinato en 1966 fue relatado por

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Rodolfo Walsh en “¿Quién mató a Rosendo?”. Ése libro lo atrapó: “solamente quería leer, escribir, enterarme, tener conocimientos; me agarró un hambre así, que yo sentí que estaba comprando el futuro. Estaba diciendo ‘va a haber un futuro’”. En 2010, y tras pasar por los penales de Ezeiza y Marcos Paz una vez cumplida la mayoría de edad, fue puesto en libertad condicional. Sobrevivió vendiendo “Todo Piola” e inmediatamente ingresó al CBC de Filosofía y Letras, no quería volver a robar. Meses más tarde publicó su primer libro, “La venganza del cordero atado”. En 2011 presentó en la Biblioteca Nacional su segundo libro, “Crónica de una libertad condicional”. Ambos fueron ilustrados por Rocambole. En 2012 condujo un ciclo televisivo llamado Alegría y dignidad por Canal Encuentro. Lleva realizados tres cortos, y en 2013 estrenó su primer largometraje de ficción, “Diagnóstico Esperanza”. Ese mismo año se emitió también en Encuentro su serie documental “Corte Rancho”. En 2014 estrenó su segundo largometraje, “Qué puede un cuerpo”.

Se puede escuchar parte del conversatorio en el siguiente enlace: https://www.youtube. com/watch?v=bIOshJzwzyY

Video realizado en FacsoProducciones Facultad de Ciencias Sociales, UNICEN. Olavarría. Música: “Los hijos de” – FJ “Así esta la cosa” - Actitud María Marta Cámara: Carolina Chiramberro Sonido: Micaela Baier Edición: Melina Escobedo - Ma Cecilia Prandini

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Escapando del encierro. Mural colectivo en la Unidad Penal Nº27 Magdalena Alicata Antonella Spínola

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El presente artículo pretende relatar la experiencia de construcción del mural en la Unidad Penitenciaria N°27 situada espacialmente en la localidad de Sierra Chica, próxima a la ciudad de Olavarría. En abril del 2015 Analía Umpierrez desde la cátedra Política Educativa nos propuso a los estudiantes de 3er año del Profesorado en Artes Visuales de la Escuela Superior Miguel Ángel Galgano la posibilidad de colaborar en la proyección de un mural en alguna unidad penitenciaria de la zona. Debemos asumir que en nosotros convivían muchos estereotipos y prejuicios acerca de una persona en situaciones de privación de la libertad. Muchos de nosotros no teníamos imágenes mentales verídicas acerca del interior de una cárcel, solo referencias provenientes de películas u otros medios. De todas maneras asumimos el desafío con la posibilidad de abandonarlo si no nos sentíamos cómodos o quizás si sentíamos que las situaciones, la realidad misma de la cárcel, nos sobrepasaban. Los estudiantes que nos comprometimos en la realización de este proceso fuimos los siguientes (en orden alfabético): Alicata Magdalena; Avalos Daniela; Arouxet Cinthia; Bianchi Yanina; Borneo Luciano; Borneo Sebastián; Donatelli Anabela; García Hurtado Sol; Lurbet Florencia; Marín Maria de los Milagros; Pavone Alejandra; Pin María Belén: Rodríguez Nahuel y Spinola Antonella. Concurrimos a la unidad Penitenciaria en cuatro oportunidades. La vez primera fue el día 2 de junio; la segunda visita la realizamos el día 19 de junio; la tercer visita el 17 de 1

Estudiantes de Tercer año del Profesorado en Artes Visuales, Escuela Provincial de Artes Visuales “Miguel Galgano”. Olavarría.

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julio y por último el último encuentro fue el día 3 de septiembre de 2015. Antes de continuar consideramos pertinente presentarnos, quienes escriben esta leve síntesis somos Antonella y Magdalena. Salvaguardamos que nuestro punto de vista de la experiencia no es unánime en relación a los demás participantes, ni determinante, representamos solo nuestras miradas con respecto a la experiencia y no pretendemos hablar en nombre de todxs los participantes. El día 2 de junio arribamos a la unidad pasado el mediodía. Nos encontramos con una cárcel de régimen semi-abierto. Debimos acreditar nuestra identidad y retuvieron nuestros documentos, como en todas las posteriores visitas. Existe cierta cuestión administrativa que no permite que lxs visitantes permanezcan en la unidad luego de las 18hs, por ende nuestras visitas siempre culminaron antes de ese límite horario. Se nos solía decir: “seguro, es que entramos; el tema es salir”. Entre chiste y chiste para alivianar la angustia de caminar por pasillos alambrados, ese día fuimos acompañadxs por personal del servicio penitenciario hasta llegar a la entrada. Recorrimos una especie de laberinto externo cercado por malla de alambre. Una vez en la entrada observamos que en la misma se erigía y se sigue erigiendo una virgen y detrás de ella quedan impresas en nuestras memorias las rejas de hierro y un candado importante, clausurando la salida o entrada. Una vez dentro del penal fuimxs acompañadxs por el personal que con sus potentes borcegos se abrieron de lado a lado marcando el camino por donde debíamos transitar. Nos llevaron a un pequeño salón que funciona como Centro Universitario donde conversamos con un estudiante universitario. Luego se le pidió al mismo que llamase a sus compañeros para poder comenzar con el inicio de la actividad. Habíamos pensado que en esta primera oportunidad definiríamos que se iba a plasmar en la pared que estaba predestinada a mural. Entendiendo al mural en sentido humanitario y político; humanitario en el sentido de reconocer al hombre y a la mujer como responsable del cuidado y la atención de los espacios que se habitan, con la idea de la construcción y posterior plasmación de un mensaje que como tal comunique tanto a los sujetos que frecuentan esa pared en el acontecer actual como a los que devendrán, como al mismo tiempo refleje la memoria de esos hombres y mujeres, su identidad. Y político en el sentido de toma de partido, de postura filosófica y conceptual dentro del marco cultural que lo contenga. En esta instancia definimos que iba a salir de ellos lo que se plasmaría en ese muro, por ende nosotrxs solo seriamos herramientas útiles en el sentido de la ejecución artística. Mediadores entre la pared y ellos. Comprendiendo al arte como posible transformador social, como herramienta de reflexión, utilizando el consenso y la democracia para arribar a puertos donde todos los participantes estén a gusto con los resultados de la proyección del producto final. Dentro de la unidad posteriormente nos trasladarxn al espacio donde funciona la escuela primaria, donde utilizamos el gran pasillo que une todas las aulas como espacio de reunión con todos los interesados en participar en la actividad. La situación en un primer momento fue bastante tensa, nos sentimos incómodos todxs. De repente en el espacio

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se habían dispuesto sillas que eran arrimadas por los muchachos, en ese gran círculo pareciese que estuviésemos enfrentadxs. Habíamos quedado dispuestos de manera tal que la división entre “libres” y “presos” se evidenciaba a simple vista. Afortunadamente la tensión se alivio y las palabras fluyeron. Esas palabras que fluyeron y las charlas que acontecieron fueron encaminándose hacia la definición del tema del mural que paradójicamente fue “la libertad”. Recordamos una de las tantas frases que se dijeron: “queremos salir al patio y ver en ese mural nuestro sueño de salir”. Entonces consensuamos que para enriquecer el debate y dotarle al término imágenes que lo representen nos dividiríamos en cuatro grupos y luego compartiríamos lo debatido. Así fue como sucedió. Somos representantes de dos de esos grupos, por un lado en uno de esos grupos se realizo un “cadáver exquisito” de donde nacieron palabras e ideas. Uno de los representantes de este grupo fue a buscar el mate para compartir entre todxs, nos encontramos que se ponía énfasis en la libertad y la charla ahondaba en la esperanza de verse allá afuera con su familia y amigos. Uno de los chicos escribía canciones y gustoso nos las compartió. En imágenes se les ocurrió hacer un árbol que en la copa tuviera ventanas simbolizando la libertad y en esas ramas del árbol que se pusieran todas las frases del cadáver. En otro grupo se debatió acerca de que se entendía por libertad, que entendían ellos por libertad y cuál sería la mejor manera de plasmar esas ideas en imágenes. Al mismo tiempo nos compartieron y nos preguntaron cómo nos sentíamos ahí dentro, que creíamos que íbamos a encontrar. Entre momentos de tensión y otros más relajados pudimos conversar sobre nuestras representaciones y el derrumbamiento de las mismas. En este grupo se pudo imaginar que en ese muro debía haber un árbol que represente la vida, quizás un camino que simbolice que hay esperanza, una casa que simbolice la espera y el anhelo. La tensión ceso y poco a poco nos fueron regalando momentos, uno de los chicos busco su guitarra y nos compartió un par de canciones de su autoría. En el momento de la puesta en común existían muchas coincidencias: el camino, un árbol, el estereotipo de las cadenas rompiéndose, liberándose. Nos comprometimos en generar bocetos con todas las ideas que ellos habían explicitado y que luego consensuaríamos cómo combinar los bocetos o cómo modificarlos. Ellos nos dejaron en claro que lo que querían plasmar en ese muro debía servirles tanto a ellos como herramienta de reflexión como a otros, que el mural debía ser como una chispa que los reanime a seguir luchando y soportando el encierro, que debía darles esperanza y motivos para salir y hacer algo diferente a las elecciones que los habían llevado a ocupar el espacio que hoy habitaban. Asumimos la concreción del mural como proceso. En nuestras manos estaba la tarea de generar posibles opciones que tuviesen un correlato con lo trabajado. Llegó el día 19 de junio y nos reencontramos, se sumaron otros chicos a la actividad. Ese día llevamos una presentación en power point para dotar a la tarea de contenido, para lograr contextualizar y recuperar el mural como herramienta política. Y a su vez para mostrar otras experiencias y otras referencias en el ámbito. Acto seguido se presentaron

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varios bocetos de los cuales obtuvimos devoluciones en las que ellos nos decían que por ejemplo en uno de ellos la cara de la persona era “muy inocente”, que si ellos debían reflejarse en un dibujo serian más austeros. Otro de esos bocetos presentaba un sol que emanaba rayos, este boceto recibió la crítica de que pareciese que los rayos rebotaban y nunca llegaban a las manos que pedían esa luz. Fue movilizante para nosotras estas críticas, no nos habíamos percatado de esas apreciaciones, de hecho carecía en nosotrxs esa intención. Pusimos en consenso las propuestas y se votaron varias de ellas, por ende se decidió colectivamente combinar bocetos, recortándolos y uniendo partes en una cartulina. Pudimos aproximarnos a la definición del boceto que sería el definitivo. En ellos quedó la tarea de consensuar la frase que acompañaría la imagen, el servicio penitenciario se comprometió en preparar la pared que estaba disponible para concretar el mural y una vez la pared estuviese en condiciones concurriríamos nuevamente para realizar la jornada de dibujo y posterior pintada. Ese día llegó al 17 de julio, fue una jornada ardua y larga. Un grupo se junto a la mañana temprano para dibujar la pared y otro grupo, del cual fuimos parte, arribó a la unidad al mediodía. Para este día se cocinaron panes rellenos que llevamos para compartir. Los chicos nos esperaban con ansias, encuentro tras encuentro sus ganas de encontrarnos y de participar crecían y se evidenciaban en la gran predisposición y la mucha amabilidad que nos mostraban. Nos compartían todo lo que a su alcance estuviese. La jornada transitó con alegría y con disciplina en el sentido de aprovechar el tiempo en el avance del mural. Se armaron los colores y teniendo como referencia el boceto se pintó la mayor parte del mural, solo quedaron retoques para el próximo encuentro. Mates, café, charlas, historias, música y buena predisposición acompañaron esa tarde, ese día. La unidad estaba de fiesta, en un momento sobraban manos, no entrabamos todxs y por ende decidimos turnarnos. Nos quedamos muy contentos al escuchar los relatos de quienes como si hablasen consigo mismos decían “me siento tan bien pintando”. Ver a cada uno de ellos tomar un pincel y un poco de pintura con una concentración y una paciencia absoluta fue increíble. Guiar y acompañar este proceso fue una experiencia muy enriquecedora. El último encuentro en el cual se afinaron los detalles tuvo lugar el día 3 de septiembre. Con respecto a la frase se decidió que no era necesaria ya que con la imagen era suficiente. Allí se completaron los detalles faltantes y se evaluó con los presentes la totalidad del trabajo. Quedaron nuevos proyectos en el aire, para el año próximo. La cárcel está muy lejos de ser un hermoso lugar, salir y entrar nos generó sentimientos encontrados, por un lado la alegría de estar proyectando y construyendo el mural, la alegría de vincularnos y por otro una sensación de angustia, la tristeza haciéndose sentir, un vacio clavado en el medio del pecho. De hecho es un espacio aterrador, un espacio que suele deshumanizar. Muchos interrogantes se nos fueron planteando, muchos de ellos posiblemente sin respuesta. Una vez dentro por algún instante o algún rato unx logra olvidarse de donde está inmer-

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so, el otrx no es más que otrx. Realmente ese otrx para nosotras creemos no fue más que otrx, un par. Nos llevamos muchas historias, muchas anécdotas, muchos momentos y la certeza y la alegría de haber acompañado, participado y colaborado en la síntesis de la construcción de una imagen mural. Para concluir retomamos a la artista Liliana Herrero cuando en una de sus entrevistas aclama: “Y no me retiro de la idea de pensar el arte como algo que se instala en un lugar y lo transforma”2 Nosotrxs tampoco, no nos retiramos y no nos retiraremos de pensar el arte como una fuerza transformadora, como una potencia capaz de generar y construir vínculos y proyectos capaces de repensarnos y de acompañar en el proceso de reestructuración de nuestro acontecer y el de muchos otrxs, muchas veces injusto o desventajado. Agradecemos a todxs los que participaron de esta construcción, a los oídos que supieron escucharnos y acompañarnos. A todxs y cada unx de los que nos dieron fuerza y el empujón para vivir esta experiencia.

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(Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/2000/00-09/00-09-03/pag31.htm).

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Festejos en las Unidades Penitenciarias En la cárcel, la regla es la monotonía. Cada día se multiplica, idéntico, en una secuencia que parece, cuanto más cerca, más lejos del final. Los encuentros con educadores y talleristas suelen ser los únicos momentos en que se quiebra esa linealidad. En esas horas compartidas, la realidad se transforma, trasciende los muros, se humaniza. Las aulas universitarias son, en estos contextos, mucho más que el lugar donde se dictan clases. Las aulas, con sus bibliotecas y equipos informáticos, constituyen un espacio de libertad para los detenidos en el momento en que dejan de ser presos para ser estudiantes. Este año comenzó con la alegría de estar inaugurando una nueva aula universitaria destinada a personas privadas de su libertad en la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica. El aula recibió el nombre de “Rodolfo Walsh” a propuesta de uno de los estudiantes, en homenaje al escritor y periodista desaparecido en la última dictadura militar. El Secretario de Extensión de la UNICEN, Daniel Herrero, se refirió al aula que se suma a las existentes en las unidades penales N° 27 y N° 38 de Olavarría y N° 7 y N° 52 de Azul como “un espacio de referencia con el cual no estamos haciendo un favor sino cumpliendo una obligación”. A lo largo del año se fueron realizando mejoras en vistas que los estudiantes y docentes dispongan de un espacio amable que invite al trabajo académico. Se incorporaron computadoras provistas desde el programa REHTO (Recuperación de Hardware Tecnológicamente Obsoleto) coordinado por Sebastián Barbieri de la Facultad de Ciencias Exactas y se realizó la instalación de gas al aula. Los festejos continuaron en la UP 52 de Azul cuando las participantes del Taller de Teatro agasajaron a sus compañeras que cursan estudios secundarios con motivo de celebrar el “Día del estudiante”. El salón de usos múltiples se convirtió en el escenario para la muestra de cuatro trabajos, dos improvisaciones resultado de ejercicios realizados durante el año y dos monólogos. Para finalizar la jornada, los docentes de la escuela hicieron entrega de las tradicionales remeras a las próximas egresadas y se compartió una merienda. Y llegaron a la UP 38 de Sierra Chica cuando, en octubre, el Centro Universitario “Manuel Belgrano” (CUMB) cumplió doce años de existencia. Se organizaron dos festejos, un encuentro con estudiantes del Centro de estudiantes (conducción UNESO) a través de un torneo de ajedrez y un espacio de intercambio que terminó con un ágape el viernes 23 de octubre. Durante el transcurso del acto, se compartieron imágenes fotográficas de los años transcurridos en este centro y un fragmento de la voz de uno de los estudiantes fundadores, Oscar Méndez.

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Música, teatro y charlas en las Unidades Penitenciarias Distintas actividades artísticas y formativas se llevaron adelante durante el año en las distintas Unidades Penitenciarias de Azul y Sierra Chica. La música recorrió la Unidad 38 cuando diferentes instrumentos autóctonos como un erke, las quenas, sikus, zumbadoras, matracas y vainas fueron ejecutados en un itinerario por los raíces de la cultura argentina. Ante estudiantes de la Escuela Secundaria Nº5, la escuela primaria nº 701 y alumnos universitarios alojados en la Unidad, se llevó a cabo un Concierto Didáctico de Instrumentos Autóctonos. El recorrido por los distintos sonidos incluyó los ancestros incas, coyas, qom, mapuches, aymaras entre algunos de los pueblos, belleza sonora que abrió las puertas a nuestro patrimonio cultural, tanto del ámbito criollo como del aborigen. El concierto fue presentado por el profesor Pablo Iglesias quien realiza esta tarea artísticodocente desde hace años en todo tipo de escenarios y en niveles educativos El teatro llegó de las manos de las participantes del taller que se dicta en la UP 52 donde el salón de usos múltiples se convirtió en el escenario para la muestra de cuatro trabajos, dos improvisaciones resultado de ejercicios realizados durante el año y dos monólogos. Se compartieron dos escenas que muestran situaciones cotidianas condimentadas con el humor que le supieron imprimir las actrices. “Ojos que no ven, corazón que no siente” contó con actuaciones de Verónica, Fernanda, Liliana y Sandra; en tanto que “Al que madruga, dios lo ayuda” fue dramatizada por Julia, Fernanda, Liliana y Cristina. Los monólogos, “Bichos” y Plan Vida”, estuvieron a cargo de dos de las integrantes que cursan el taller desde el su inicio, en el año 2014, Verónica y Liliana, respectivamente. Las producciones fueron dirigidas por las profesoras Claudia Castro y Betty Troiano, responsables del taller, y puestas en escena ante un público integrado por estudiantes, profesores y trabajadores del penal y, luego de un sostenido aplauso, se compartió un tiempo de reflexión respecto del teatro y la educación en la cárcel. En esta misma Unidad, en la que se alojan mujeres, se desarrolló una serie de talleres dedicados a la sexualidad y los cuidados de la salud. Desde la Escuela Superior de Salud de la UNICEN llegó a dicha Unidad la médica generalista María Cecilia Romero quien además está a cargo del Centro de Atención Primaria Salud (CAPS) Nº7 de la ciudad de Olavarría. Participó de este encuentro María Lucrecia Páez, enfermera del mismo CAPS y estudiante de la citada Escuela. En este taller, el eje está puesto en la necesidad de compartir información a la vez que se trabaja sobre las temáticas identificadas por las participantes. El temario recorre las

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siguientes cuestiones: sexualidad; prevención de enfermedades de transmisión sexual, conocerlas para prevenirlas (especialmente HIV), métodos anticonceptivos, prevención de cáncer genitomamario. El mismo equipo médico y con la presencia de participaron Cynthya Arrabal (medica general), Macarena Duran (nutricionista), Facundo Maly (estudiante Medicina); Sorazio (estudiante de Medicina) y Romina Lourdes Sponer (Médica) se llevó a cabo una charla en la Unidad Penal Nº38 enfocada en aspectos preventivos de contagio de enfermedades infecciosas (en especial TBC, HIV y enfermedades de transmisión sexual) y del cuidado de la nutrición. En esta oportunidad participaron los estudiantes universitarios alojados en la Unidad, promotores de este encuentro y los estudiantes del turno mañana de la Escuela de Educación Media Nº5. Por su parte, en la UP Nº 2, se llevó a cabo un taller en conjunto con el Programa Educación en Contextos de Encierro de la Facultad de Ciencias Sociales denominado “Gambeteando Estereotipos. Una aproximación a la antropología social desde el fútbol” a cargo de Luciano Banchio del Núcleo Regional de Estudios Socioculturales (NURES) de la FACSO. Durante el taller se trabajarán las nociones de estereotipo, otredad y extrañamiento. A tal fin, se prevé la puesta en común de anécdotas, experiencias e ideas en torno al fútbol a modo de disparadores con los objetivos centrales de, por un lado, responder de una manera amplia a la pregunta “¿qué es la antropología social?”, y, por el otro, reflexionar sobre cómo una disciplina científica puede ser pensada e ilustrada a partir de situaciones de la vida cotidiana de todas las personas.

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El Centro Cultural Itinerante “De Exportación” La experiencia de educación en contextos de encierro que se desarrolla en la UNICEN ha recibido creciente atención en la comunidad universitaria, no sólo de nuestro país, sino de la región. Para conocer más detalles de este programa, un grupo de profesores universitarios de la Universidad de Playa Ancha con sede en Valparaíso, Chile, junto a colegas del Grupo de Estudio Sobre Educación en Cárceles (GESEC Centro), recorrieron las aulas universitarias de la Unidad Penitenciaria Nº 38 de Sierra Chica (Olavarría), intercambiaron experiencias con los estudiantes universitarios alojados allí y con docentes de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO), que desempeñan en el Programa Educación en Contextos de encierro. De la visita participaron Violeta Rosa Acuña Collado, Directora del Programa de Desarrollo de Investigación Disciplinario de Educación de Adultos de la Facultad de Cs. de la Educación de la Universidad de Playa Ancha y Roberto Catelli, oriundo de Brasil, quien se desempeña como Coordinador de Educación de Adultos de la ONG Acción Educativa sede Valparaíso. “Esta visita tuvo como propósito conocer la realidad universitaria en cárceles argentinas y así nutrir las acciones favorables al desarrollo de la educación universitaria en la privación de la libertad en nuestro país” señalaron, al tiempo que destacaron la experiencia argentina como contraste con la de sus países, en las que la educación en contextos de privación de la libertad tiene desarrollos más acotados a la vez que la enseñanza universitaria es inexistente. Y si de girar se trata, la experiencia del Programa Universidad en la Cárcel está pronta a tomar vuelo hacia la República de Ecuador. El Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Culto de la República de Ecuador, a través del Subsecretario de Desarrollo Integral para Adolescentes Infractores en conflicto con la Ley, confirmó que se encuentran dadas las condiciones para implementar el proyecto “La Educación y el Arte como derechos transformadores” presentado por la Realizadora Integral Audiovisual Lucía García, quien se desempeña como tallerista del Programa Universidad en la Cárcel: Desde la resistencia cultural, desde 2012. La propuesta se orienta a promover la expresión artística de la población privada de su libertad, a través de diferentes lenguajes, vinculándola al conocimiento y la valorización de los derechos humanos. En esta línea, enfatiza la importancia de la formación artística y el debate con los jóvenes infractores en la búsqueda de la promoción de los derechos humanos, como una reflexión crítica integral sobre la sociedad y la cultura. Durante febrero de este año, integrantes de Entrecruzarte –proyecto que forma parte del Programa de la UNICEN- visitaron el Centro de Adolescentes Infractores (CAI) de la

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ciudad de Ambato pudiendo conocer cómo funcionan estas instituciones de privación de adolescentes y jóvenes ecuatorianos y mostrar algunas de las actividades que llevan adelante en la Unidad Penitenciaria Nº 52 de Azul. A partir de ese intercambio de experiencias, surgió esta propuesta que incluye cuatro CAI ubicados en las localidades de Esmeraldas, Ibarra, Conocoto y Ambato, a implementarse en los primeros meses del año venidero.

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“Sin fronteras”. El Centro Cultural Itinerante se presenta en diferentes eventos Traspasando las barreras de la cárcel, el Centro Cultural Itinerante se convierte en el momento de integración de las experiencias vividas por las personas privadas de su libertad y la comunidad cada vez que se hace presente en eventos extramuros. En estas instancias se comparten las experiencias de extensión desarrolladas en las cárceles de la región con el propósito de promover un acercamiento a la vida intramuros al tiempo que se busca desnaturalizar mitos y prejuicios en torno a la población carcelaria. “Poética de la opresión”, el cortometraje realizado íntegramente por José ‘Cevolla’ Delgado en las Unidades Penitenciarias N° 7 y 52 de Azul fue presentado en el 7mo. Festival Latinoamericano de Cortometrajes ImageneSociales que se desarrolló entre el 10 y el 17 de agosto en la ciudad de La Rioja. El festival, organizado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de La Rioja y la asociación civil “El Jaguar”, cuenta con el reconocimiento de la Coordinación de Festivales Nacionales, perteneciente a la Gerencia de Acción Federal del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) se propone enfrentar los conflictos de la realidad latinoamericana, propone armar y desarmar los nudos de la trama. Mirarlos de cerca, escuchar sus voces, pero también es una invitación, un desafío a desatarlos. A fines de agosto, los talleristas de “La cuarta Pared”, José Martin Delgado y Matias Madrid, y “Entrecruzarte”, Lucia Garcia y Manuel Chiavarino, participaron de una jornada de intercambio cultural con el Centro de Estudiantes de la Universidad de San Martin (CUSAM) en la Unidad Penitenciaria Nº 48 del partido de José L. Suárez. Durante la jornada, los estudiantes y talleristas privados de su libertad que acceden al Centro de Estudiantes diariamente, presentaron las actividades que desarrollan en los talleres de Derechos Humanos y Criminología, Derechos Humanos y Proceso Penal, música y radio, al tiempo que expusieron cómo se implementan las cursadas de las carreras de grado. También estuvimos presentes en el IV Encuentro Regional de Estudiantes de Arte ENREDA que se desarrolló en la ciudad de Tandil, entre el 28 y el 30 de septiembre. El Centro Cultural itinerante fue una de las experiencias presentadas en la mesa sobre Arte en el territorio. Acciones artísticas en problemáticas sociales. Del panel participaron Analía Umpierrez, Coordinadora del Programa Universidad en la Cárcel, y Erica Lanzini, integrante del mismo.

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Barrotes de cielo Matías “El Negro” Madrid Dos personas nacidas en distintos pueblos, pero hermanados por la necesidad de cumplir sus anhelos. Una búsqueda incansable de sentirse libres y útiles de alguien o algo. Una palmada en el hombro, la caricia de un perro... Así llegan corriendo, fumando cigarrillos que se pitan solo para poder estar adentro. Un lugar distinto, acariciando los sueños que alguien alguna vez soñó despierto. Para llegar hay que pasar por inaguantables barrotes, maldecidos por todos los sujetos, que incansablemente en el desvelo del pueblo, se sienten presos. Llegamos adentro donde siempre nos esperan como el perro al dueño, ahora si estamos mar adentro. Montones de olas que hay que sentir como te explotan en el pecho. Un montón de hermanos a los que les han cortado los sueños, y sobretodo las ganas de salir despiertos. Abrazos, miradas, y sobretodo poder acariciar el cielo, que desde adentro se ve interrumpido por cantidad de piecitas chiquitas hacinadas por el calor del cuerpo ajeno. Nadie es poeta en su pueblo, pero con ellos todos nos sentimos amenos. Caminamos juntos aunque sea por un momento. Hablamos de la vida y no del tiempo. ¿Si está lindo el día? acá adentro es lo de menos. Todos merecemos estar adentro, así cuando salimos podremos realmente disfrutar del cielo. Pero el calor de sol está ahí adentro, donde estos hombres de distintos pueblos se van con la necesidad de correr hacia el desierto. Ahí podes sentir que el mundo está enfermo, porque todos merecemos aunque sea poder respirar despiertos.

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CENTRO CULTURAL ITINERANTE “EL MUSGUITO” VOLUNTARIADO UNIVERSITARIO EXTENSIÓN UNICEN UNICEN

Centro Cultural Itinerante "El Musguito"  
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