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GĂŠnero y feminismo teresa inchĂĄustegui marta ferreyra mauro vargas adriana garcĂ­a leonardo olivos


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DIRECTORIO U NI V E R S I DA D NAC I O N AL AU T Ó N O M A D E M ÉX I C O Rector E nr i qu e l u i s G r au e W i ec h er s Secretario General Le ona r d o L o m el í Van egas Director General de Comunicación Social Né s t o r M ar t í n ez C r i st o

FACU LTA D D E CI EN C I AS P O L Í TI C AS Y SO C I AL ES Directora M a r í a A ngé l i c a C u él l ar Vázq u ez Secretario General A r t u r o C h áv ez L ó p ez

GAC ETA P O L Í T I C AS Director Lu ci a n o M en d o za C r u z Subdirector Cé s a r E m an u el R esén d i z Si lva Editora Le t i ci a M ar t í n ez Esl ava Diseño Á ngel a Al em án L eó n Fotografías en sección Actualidad Á nge l a Al em án L eó n E m a nu el R esén d i z SI lva Unidad de Información Cynthia Lizeth Benítez García María Guadalupe Carballo Martínez Myriam Corte Cortes Berenice Morales Yines Katia Muciño Briseño Adriana Pérez Hernández Nancy Isabel Pérez Ramírez Cynthia Michel Rodríguez de la Cruz Luis Segura Nicolás Agradecimientos Joh y Bat en Meow Models MX Thania Quiroz y Alexis García Patricia García Gutiérrez Vanesa Rendón y Román Rivera Cecilia Peraza Sangines Denisse Tamés y Aldo Robles

PRESENTACIÓN

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inicios del semestre, el rector Enrique Graue y la representante de onu mujeres en México suscribieron la adhesión de la unam a la plataforma He for She, movimiento solidario a favor de la igualdad de género. Con el propósito de reflexionar y tomar acciones en contra de todo tipo de violencia hacia las mujeres se programaron actividades académicas, culturales y deportivas en el marco de este esfuerzo de la comunidad; muchas de ellas están reseñadas en este número. Algo que se puso en evidencia al sumarnos al programa y llevar a cabo las tareas señaladas es que existe un desconocimiento de los temas feminismo y género, de tal suerte que se emplean conceptos de forma equivocada y se manejan contenidos con prejuicios y sin información. Por todo lo anterior, en este número destacados académicos, miembros de organizaciones de la sociedad civil y la titular de imujeres cdmx exponen preceptos básicos para comprender la inequidad y la violencia de género. Teresa Incháustegui, Marta Ferreyra, Leonardo Olivos, Adriana García y Mauro Vargas nos ofrecen las claves para adentrarnos en el tema: qué significa feminismo, qué tipos de feminismo hay o ha habido, qué es violencia de género, qué es género, a qué se refiere la perspectiva de género, qué papel pueden tomar los hombres ante el feminismo, así como las nuevas masculinidades. Este número de la Gaceta Políticas busca ser una base conceptual sobre estos tópicos para la comunidad del plantel. Además, junto a la reseña de las presentaciones de diversas obras hechas en el periodo y otros actos académicos y culturales, destacaron en el trimestre la visita en dos fechas del Taller Coreográfico de la unam y del flautista Itai Kriss, artista del Festival Internacional Cervantino. Éstas son dos muestras de los muchos eventos que la Facultad ofreció a la colectividad para su formación integral. En el mes de octubre también tuvo lugar el ciclo de conferencias La historia en tiempos de cólera, organizado por el Profesor Emérito Adolfo Gilly, quien convocó a destacados investigadores nacionales y extranjeros a hablar sobre sus trabajos. Por otra parte, subrayamos los homenajes a dos distinguidas profesoras: Elena Jeannetti y Rosa María Piñón, así como la visita de los académicos Michel Wieviorka de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia), Peter Hayes de la Northwestern University (EU), y Gabriela Merlinsky de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Mención aparte merece la visita de la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú a nuestra Facultad, el Premio Universidad Nacional a Carola García, y el reconocimiento a Edith Montes, alumna de Relaciones Internacionales, ganadora del concurso de ensayo sobre el Constituyente. Angélica Cuéllar Vázquez


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ÍNDICE

Actualidad 0 2 Género y Feminismo 0 5 Cifras de la violencia 0 8 Masculinidades, hegemonía y cambio social 1 1 Género, equidad e igualdad 1 4 Hombres ante el feminismo 1 7 Perspectivas sobre las mujeres en México

Estudiantil 3 0 Entrevista a la ganadora de ensayo

Miscelánea 1 8 Caminos de justicia: Rigoberta Menchú en la fcpys 1 9 Carola García, premio Universidad Nacional 2 0 Homenaje a dos vidas de enseñanza 2 1 Discutamos la Reforma Educativa 2 2 He for She, Yo respaldo la igualdad de género 2 4 Salir de la violencia: Michel Wiewiorka en la Facultad 2 5 ¿Fue moderno el holocausto? 2 5 Desnaturalizando el cambio climático 2 6 El valor de la Historia 2 7 El legado demócrata y el reto republicano

28 cultura

31 libros


Gร‰NERO Y FEMINISMO Una aproximaciรณn Marta Marta Clara Clara Ferreyra Ferreyra Beltrรกn Beltrรกn **

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n este texto no pretendo dar una explicación exhaustiva sobre qué es género o qué es el feminismo, lo que busco es dar algunas claves conceptuales que permitan abrir (y continuar) el debate sobre el tema y generar interés en los y las lectoras para acercarse a éste con bases críticas provenientes de un desarrollo histórico y social.

*Maestra en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Actualmente funge como Secretaria de Equidad del PUEG-UNAM

Joan Scott señala la necesidad de dar cuenta de la diferencia histórica entre hombres y mujeres, del proceso de creación de las disimilitudes genéticas a través de la historia, con el fin de contextualizar el tópico y no caer en la abstracción de la mujer como categoría ahistórica e inmutable. Las mujeres son el producto social de su época, clase, etnia, son pues, un producto histórico. Por su parte, el género es una categoría analítica, que permite el señalamiento de la historicidad de las diferencias sexuales (Ramos Escandón, 1999: 134-135). De acuerdo con Scott el género es una forma de denotar las construcciones culturales, es una creación totalmente social de ideas sobre los roles apropiados para mujeres y hombres. Es una forma de referirse a los orígenes exclusivamente sociales de las identidades subjetivas de ambos, y una categoría social impuesta sobre un cuerpo sexuado (Scott, 2013: 271). El género resulta entonces del proceso de producción de normas culturales sobre el comportamiento de los hombres y las mujeres en su interacción en las instituciones culturales, sociales, políticas y religiosas. El lugar de la mujer en el espacio tanto privado como público es el resultado del significado que adquieren sus actividades. Para analizar el significado, “necesitamos considerar tanto los sujetos individuales como la orga-

nización social y descubrir la naturaleza de sus interrelaciones… necesitamos sustituir la noción de que el poder social está unificado, es coherente y se encuentra centralizado… ya que se identifica con constelaciones dispersas de relaciones desiguales, construidas discursivamente como ‘campos de fuerza’ sociales” (Scott, 2013: 289). Es relevante considerar entonces que el “género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y una forma primaria de relaciones significantes de poder” (Scott, 2013:289). Por otro lado, como movimiento histórico, el feminismo está enfocado en la coordinación de acciones y la transformación social, es por ello que es fundamental el análisis de las relaciones de poder existentes, tanto las evidentes como aquellas que no lo son tanto. En consecuencia, los debates filosóficos y analíticos que surgen de la teorización feminista son inevitablemente políticos (no sólo filosóficos)” (Dietz, 2005: 177).

La relevancia del análisis histórico del género y sus expresiones de acción pública radica en la necesidad de romper con la perspectiva dicotómica que Foucault señala como la inflexibilidad de la identidad de género, donde lo masculino excluye sistemáticamente lo femenino y viceversa, ya que “supone la inferioridad sexual de la mujer, misma que explica su ausencia histórica, que a su vez, supone la conceptualización de lo femenino como inferior, como ausente y por ende como incapaz de agencia histórica” (Ramos Escandón, 1999: 147). En este sentido, Joan Scott plantea colocar las relaciones entre los sexos en el centro de la investigación histórica, con la intención de fomentar una posible revisión de la historia general y alcanzar un mejor entendimiento de la forma como se articulan las ideas sobre los roles apropiados para hombres y mujeres, en el espacio tanto público como privado. Fue hasta los años setenta, y a partir de que la Organización de las Naciones Unidas declarara al decenio entre 1975 y

“Género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y una forma primaria de relaciones significantes de poder” . (Scott, 2013:289)

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“El orden masculino se descubre en el hecho de que prescinde de cualquier justificación: la visión androcéntrica se impone como neutra y no siente la necesidad de enunciarse en unos discursos capaces de legitimarla” (Bourdieu, 2013: 22) 1985 como “el de la mujer”, que se evidencia la necesidad de una reflexión e investigación histórica sobre la presencia de ésta, así como de mejorar sus condiciones económicas, educativas, sociales y de participación y posición política. Por lo tanto, es a partir de este periodo que surgen organizaciones políticas dirigidas por mujeres y enfocadas a defender sus condiciones y derechos (Ramos Escandón, 1999: 140). Algunas cuestiones centrales que han innovado la manera de reflexionar, entender y analizar el rol de la mujeres en la vida pública son, por un lado, la formulada por la historiadora norteamericana Joan Scott cuando pregunta, ¿cuál es la relación entre las ideas sobre la diferencia sexual, la organización social y las ideologías políticas? Y, por otro, la que plantea Judith Butler: ¿cuáles han sido los estilos que para la actividad política han tenido a su disposición las mujeres y cómo se relacionan con los estilos de actividad política de otros grupos sin derechos? Estas dos

Referencias bibliográficas

interrogantes ponen como punto central la injerencia del género en la actividad política y sus formas organizativas e institucionales. El género, por ende, nos ayuda como categoría de análisis a discernir y explicar cómo en los escenarios políticos, nacionales e internacionales, el movimiento feminista ha tenido múltiples formas y espacios de expresión (Sánchez Olvera, 2006: 2). El surgimiento del movimiento feminista, tanto en México como en otros lados, ha propiciado un clima de cuestionamiento de la desigualdad y marginación de las mujeres, pues como indica Bourdieu, “el orden masculino se descubre en el hecho de que prescinde de cualquier justificación: la visión androcéntrica se impone como neutra y no siente la necesidad de enunciarse en unos discursos capaces de legitimarla” (Bourdieu, 2013: 22). Este orden se impone a sí mismo como autoevidente y es tomado como “natural” gracias al acuerdo “casi perfecto e inmediato” que obtiene, por un lado, de

estructuras sociales como la organización social y la división sexual del trabajo y por otro, de estructuras cognitivas inscritas en los cuerpos y en las mentes (Lamas et al., 2013: 345). El feminismo ha reconceptualizado a la mujer para entender que las mujeres somos todas y el beneficio y/o afrenta para una lo es para todas, lo cual genera adhesión al mismo, pero a la vez una cohesión identitaria al interior del fenómeno (los mandatos culturales de la feminidad). El movimiento feminista también ha permitido la elaboración de una perspectiva de análisis de género que rebasa al determinismo biológico y nos permite distinguir cómo, a partir de las diferencias sexuales, se tejen las desigualdades sociales: ha documentado y denunciado las violaciones que se cometen contra los derechos humanos de las mujeres en el país; ha creado y propuesto alternativas, programas, políticas públicas y leyes que tienden a favorecer el desarrollo humano de éstas. Al respecto, Bourdieu señala que la eficacia de la dominación masculina radica en el hecho de que se legitima al inscribirla dentro de lo biológico, mostrando la violencia simbólica que se lleva a cabo a través de un acto de cognición y de falso reconocimiento que se encuentra más allá de, o por debajo de, los controles de la conciencia y la voluntad (Lamas et al., 2013: 346).

Ramos Escandón, C. (10AD). Historiografía, apuntes para una definición en femenino. Debate Feminista, 20 (Octubre 1999), 131–162. Scott, J. W. (2013). El género: una categoría útil para el análisis histórico, en M. Lamas (Ed.), El Género. La construcción cultural de la diferencia sexual (4th ed., pp. 265–302). Ciudad de México: Programa Universitario de Estudios de Género y Miguel Ángel Porrúa. Dietz, M. G. (2005). Las discusiones actuales de la teoría feminista. Debate Feminista, 32 (Octubre), 177–222. Sánchez Olvera, A. R. (2006). El Feminismo en la construcción de la ciudadanía de las mujeres en México. Itinerario de Las Miradas, 63, 36. Bourdieu, P. (2013). La dominación masculina (8th ed.). Barcelona: Editorial Anagrama, S. A. Lamas, M., Conway, J. K., Bourque, S. C., Scott, J. W., Rubin, G., Ortner, S. B., … Butler, J. (2013). El género. La construcción cultural de la diferencia sexual. (M. Lamas, Ed.) (4th ed.). México: Universidad Nacional Autónoma de México y Miguel Ángel Porrúa.

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CIFRAS DE LA VIOLENCIA Un tema de género Teresa Incháustegui Romero *

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or violencia contra la mujer se entiende todo acto que, basado en la pertenencia al sexo femenino tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico, así como amenazas, coacción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o en la privada. *Doctora en Ciencias Políticas por la FLACSO. Actualmente es Directora General de Inmujeres-CDMX Así lo señala la Declaración de Naciones Unidas aprobada por la Asamblea General en diciembre de 1993. El rasgo común es la pertenencia al sexo femenino; ser mujer es la única condición para recibir estos tratos. A primera vista esta formulación parece exagerada. ¿Cómo y por qué ser mujer otorga estatuto automático de víctima? Es largo de explicar pero es ilustrativo que numerosas veces, cuando una mujer se presenta ante un agente de seguridad, un fiscal o una juez, aduciendo que por “ser mujer” ha sido agredida y exige justicia, lo que encuentra es resistencia e incredulidad. Primero le espetan en la cara que no hay justicia para mujeres o para hombres; que la ley no hace distinciones; aunque después de haber dado fe de esta convicción formal, las cosas se van por otro camino. La mujer debe haber “hecho algo” para merecer el acto que la lleva a demandar justicia. Desobedeció, desafió la autoridad masculina, desatendió sus obligaciones conyugales o deberes del hogar; le respondió al hombre, lo provocó, o simplemente anda por las calles —lugares inadecuados para las mujeres respetables, máxime si es de noche— mostrando su cuerpo con ropas “impropias de alguien decente”. No se dice, no se reconoce, pero en esa resistencia e incredulidad ante las mujeres violentadas que muestran los agentes de seguridad, de justicia, y en general toda autoridad a la que le toque resolver o abordar un hecho de agresión —sea ésta mujer u hombre—, ya sea que se produzca en los hogares, en las calles; se trate de golpes,

celotipia, chantajes, presiones, coacción, o aun de privación de la vida; la sospecha inicial se dirige contra la propia víctima. La primera, y en muchas ocasiones, la única investigada es ella. La víctima “andaba en malos pasos, quebrantó el Código de Hammurabi grabado sobre una piedra en forma de falo, vulneró el orden patriarcal. Sí, el orden patriarcal que señala que por naturaleza, por costumbre y aun por muchas leyes todavía existentes, la mujer está y debe estar sometida al varón, a sus necesidades, dominio, deseos y mandatos; tanto en lo que hace a título personal, como a nombre del Estado, como en el caso de la penalización del aborto. Si las mujeres desafían este orden, tendrán que pagar las consecuencias. Desde la mirada patriarcal todas traemos este signo marcado en el cuerpo. Jóvenes o viejas, feas o bonitas, ricas o pobres. No importa, somos todas iguales, equivalentes, intercambiables y desechables. Cualquier hombre por el sólo hecho de serlo, vale y puede más que nosotras. No hay, frente a este orden, diferencias sociales, de raza, etnia, color, o clase que valgan; desde esas claves patriarcales una mujer será antes de todo “sólo una mujer”. Esto parece ser el santo y seña de la indiferencia con la que muchas autoridades de nuestro país asumen la violencia ubicua que se ceba en la mujeres y las niñas. No hay otra explicación para interpretar las razones por las cuales, en muchas partes, los agentes encargados de la procuración e impartición de justicia hacen mutis ante flagrantes casos de

violencia y abuso intrafamiliar (para no identificar ni sancionar a los responsables en el 90% de los decesos de mujeres, donde el Certificado de Defunción expedido por las autoridades forenses ha señalado la muerte debida a un probable homicidio). Tal vez las consignas de que “hay muchas mujeres” y somos todas intercambiables (“a la que me engaña la mato, a la que se va la olvido”) sirvan para explicarnos por qué una parte muy importante del personal médico de los hospitales públicos, que en cumplimiento de la Norma 0461 está obligado a reportar a las fiscalías los casos de violencia graves y recurrentes contra ellas, sólo se cumpla en un 60% en promedio. Sólo quienes creen en esas consignas podrán justificar que los directivos de hospitales realicen más reportes de casos de abuso sexual infantil al MP, cuando la víctima es varón, aunque este hecho sea mucho menos frecuente en niños que en niñas. Hay mucho prejuicio y privilegio jugando simultáneamente detrás de todo esto. La violencia es hoy día una experiencia cotidiana para las mexicanas. Al interior o fuera del hogar, pasando por las violaciones a niñas y adolescentes en el seno de las familias, entre parientes o conocidos; al acoso callejero, laboral o escolar; los feminicidios públicos, las desapariciones, la trata con fines de explotación sexual se multiplican. Así lo estableció un estudio realizado en 2012 por un grupo de académicos reconocidos basándose en la frecuencia de asesinatos de mujeres, ya que según el tipo penal de cada entidad

1 Esta Norma se aplica sólo en clínicas y hospitales de la Secretaría de Salud. Recientemente el Seguro Social se sumó a su aplicación, pero ni el ISSSTE ni los hospitales de las fuerzas armadas y PEMEX la aplican, como tampoco los hospitales privados.

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no todos pueden ser considerados feminicidios. ¿Qué está pasando? ¿Hay en efecto una mayor incidencia de este fenómeno en la vida de las mexicanas hoy? ¿O somos presas de un efecto vidriera porque disponemos de más registros y denuncias de las víctimas que hace 20, 30 o 40 años? ¿Hay algo nuevo en esto? ¿O la violencia que presenciamos en cruentos sucesos cotidianos sólo es efecto de la hipercomunicación que ahora existe con las redes sociales? Tengo tres proposiciones para responder estas preguntas. La primera es que en efecto tenemos datos de que la violencia contra las mujeres en todas sus modalidades no respeta edad ni condición y está presente en la vida de las mexicanas desde los cero a más de 70 años. Y que esta violencia que ha sido ampliamente tolerada por las víctimas y naturalizada por los perpetradores tiene un claro sesgo de género. Nuestra línea base es reciente, a partir de la primera Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (endireh, inegi-inmujeres, 2002), y una docena de fuentes estadísticas del propio inegi2. Los datos más antiguos y confiables de presuntos homicidios de mujeres son de fines de los años setenta. En violaciones, hasta 1992 los registros judiciales contaban a “personas violadas” sin identificar el sexo de las víctimas, aunque sotto voce las autoridades reconocían que 97% de casos eran mujeres. De acuerdo con las cifras de inegi (endireh 2011), en México sólo 3.3 de cada 10 mujeres no ha sufrido alguna forma de violencia en la infancia, ni con su pareja. Mientras, la Secretaría de Salud (envim, 2006) encontró que entre 7 y 13% de las usuarias de los servicios de salud habían sido víctimas de abuso sexual antes de los 15 años de edad; la mayoría cometidos por familiares o conocidos de las niñas; menos de 20% de estos casos fueron atribuidos a desconocidos. La impunidad de estos abusos queda clara, ya que menos de 10% de las mujeres entonces adolescentes víctimas de estos delitos, lo denunciaron ante algu-

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na autoridad, argumentando vergüenza, temor o miedo a no tener crédito de sus familiares, sin contar con que, en no pocas ocasiones, estos abusos se producen con conocimiento de la madre. Estos casos se presentan además tanto en las altas esferas sociales como en las más bajas. No es cuestión de clase, pero entre la población indígena que fue encuestada, las mujeres reportaron haber sido vendidas de niñas o adolescentes, u obligadas a iniciar su unión de pareja en contra de su voluntad. Otra encuesta que explora la violencia en el noviazgo encontró que entre 3 y 11% de las adolescentes sufre violencia física por parte de su amigo o novio. Mientras, entre 4.6 y 8.2% experimenta violencia

familiares o cónyuges, las mujeres son las más frecuentemente lesionadas. Las edades de estas víctimas no están tan concentradas como en el caso anterior, ya que los datos se distribuyen entre los 18 a los 45 años, con el pico más pronunciado en los 30 años, aunque encontramos un buen porcentaje de víctimas entre 45 y 50 años. Estos datos cruzados por el tipo de violencia fortalece la hipótesis de partida. En el caso de las mujeres que llegan a los hospitales lesionadas de alguna forma, el sujeto activo de la violencia es su pareja, cónyuge o novio en más del 78% de los casos; otro familiar, 12%; el padre, 5%; algún padrastro, 1.5%, un hijo, 3%. En cambio, entre los hombres, las fuentes de

Esta violencia que ha sido ampliamente tolerada por las víctimas y naturalizada por los perpetradores tiene un claro sesgo de género.

sexual. En las escuelas, 28% de las adolescentes estudiantes de nivel medio superior ha vivido situaciones de acoso escolar con otros compañeros y compañeras, ya sea como víctimas, agresoras o ambas. Alrededor de 4% de las escolares fue también objeto de violencia física por parte del personal docente y directivo de las escuelas. Para construir este perfil tenemos los datos del Subsistema de Atención a Lesiones por Violencia que se ofrece en clínicas y hospitales de la Secretaría de Salud. Al analizar cómo se distribuyen las lesiones y las víctimas vemos claramente que en la violencia no familiar, la que se presenta en espacios públicos, calles, centros deportivos, de trabajo o comerciales, etc., las víctimas y victimarios son hombres. Ésta es la violencia callejera entre hombres conocidos y desconocidos, con el pico más grande de estas manifestaciones en los 18 a 20 años. El rango de edades con mayor frecuencia se ubica entre los 15 a los 35 años. En cambio, en la violencia familiar, que puede tener lugar tanto en las viviendas como en los espacios públicos, entre

las lesiones por violencia son más diversificadas. Poco más del 50% es violencia intrafamiliar con algún otro pariente de sexo masculino; 20% con la pareja; 12% con el padre; la madre es fuente activa de agresión en 5% de los casos, generalmente de niños menores de edad; 2% de la violencia es producida por desconocidos, y 4.5% por un hijo. Es importante notar que todas las formas de violencia muestran un patrón muy sexista. Esto es, los hombres suelen ser al propio tiempo víctimas y perpetradores de agresión entre sí, como hacia las mujeres. En ambas direcciones se trata de violencia basada en el género. Por un lado, una violencia entre hombres es muestra de su virilidad; expresión de una masculinidad centrada en la manifestación de fuerza y valor ante sus pares. Por la otra, una violencia igualmente extendida en contra del género femenino para mostrar quién manda y cuál poder debe estar encima de otro en las relaciones humanas.

Cinco ediciones de ENDIREH, más encuestas de la Secretaría de Salud, del Instituto de Estudios de Salud Pública.

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MASCULINIDADES, HEGEMONÍA Y CAMBIO SOCIAL El trabajo con hombres para lograr la igualdad Mauro Antonio Vargas Urías*

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n los años sesenta del siglo pasado emergieron los primeros escritos de investigadoras feministas analizando la cuestión masculina. Gran parte de esos textos dirigían su atención a la violencia que ejercían los hombres, entendida en esos tiempos como “violencia doméstica”.

* Sociólogo egresado de la FCPyS/UNAM, Director General de Género y Desarrollo, GENDES, A.C.

Hacia la segunda mitad de los setenta, algunos autores hombres empezaron a estudiar la misma cuestión, con aproximaciones que versaban sobre los mecanismos bajo los cuales se construía la identidad masculina, colocando, a la vez, las prenociones del control y dominio masculino, así como el análisis sobre la paternidad y del “ser hombre”. No es sino hasta la década de 1980 que se habla del uso del poder de los hombres. En los noventa se escriben los textos clásicos sobre el concepto masculinidades, desde autores como Michael Kimmel, José Olavarría, Michael Kauffman o Robert Connell, entre otros; éste último es quien desarrolló el concepto masculinidad hegemónica. Hoy día, para muchos autores, la masculinidad implica la posibilidad de pensar y activar ciertas prácticas en función del tipo de relaciones permitidas o normadas por la estructura hegemónica de género, es decir, aquélla que, a partir de la diferencia sexual, sigue imponiendo ideas y lógicas de desigualdad en contra de las mujeres y lo considerado femenino. Masculinidad hegemónica y su modalidad en México En su concepción más básica, la masculinidad se entiende como el conjunto de características y normas de lo que debe ser, sentir, pensar, hacer, o no hacer, un hombre. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y la aproximación al término “masculinidades”, así, en plural y de

amplio consenso académico, implica visibilizar que existen muy diversas formas de ser hombres. Aceptando el hecho de que las masculinidades posibles pueden ser infinitamente variadas, Robert Connell (hoy día Raewyn Connell), define la masculinidad hegemónica como ese modelo de ser hombre que implica a todas aquellas formas de ejercer la identidad masculina en un momento y contexto específico, pero siempre garantizando la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres. En México, la forma predominante del ser hombre está muy asociada a esas lógicas de ejercer la masculinidad tradicional que abrevan del machismo como fuente ideológica para imponer ciertas prácticas a quienes las viven de manera acrítica. Lo importante de la masculinidad tradicional es que configura una supuesta única forma de vivir y de ser para los hombres. La masculinidad hegemónica, que detenta, usa y controla el poder, también usa la violencia como medio para poder imponer y sostener dicho poder. Ejerce la violencia a través de toda una serie de ideas, pensamientos y conductas que, además, configuran una forma dominante de ser, no sólo en el individuo y entre individuos, sino en comunidades e instituciones. Configura una forma de pensar, de ser, de relacionarnos desde nuestro ser hombres, pero también muy enfocada en mantener la subordinación de las mujeres.

Las otras masculinidades Frente a esa masculinidad hegemónica se definen todas las demás. La masculinidad subordinada lo es porque las posibilidades de expresión o actuación siempre están constreñidas por el modelo de lo que “debe ser” un hombre para sí y para los demás; no es sólo un problema de rasgos, son también todas las prácticas materiales que norman la vida cotidiana, orientadas a una jerarquización que, mediante factores complementarios (edad, raza, posición económica, etc.), genera condiciones de estatus también entre hombres, donde, por ejemplo, un niño, un varón homosexual o un señor de la tercera edad, suelen quedar por debajo del hombre heterosexual que ha alcanzado la adultez con recursos económicos holgados, quien cuenta con todos los atributos para imponer su jerarquía. La masculinidad cómplice refiere al hecho de que todos los hombres se benefician de los dividendos del patriarcado. El autor reconoce que pese a ello y considerando que el problema del cambio requiere una política de masas, es importante teorizar sobre las distintas situaciones que se pueden presentar, pues el grado de complicidad puede variar de manera importante. Finalmente, la masculinidad marginada alude a las relaciones derivadas de incorporar otro tipo de estructuras, tales como clase o raza: el hombre pobre de las periferias y el de origen indígena, entre otros, suelen

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quedar en esta dimensión en el marco de las relaciones entre varones, sin que esto necesariamente les afecte en sus ideas y actitudes machistas al socializar con las mujeres de cualquier condición. Retomando a Luis Bonino, la masculinidad se asienta sobre su ideal subjetivo y social: el ideal de la autosuficiencia, aunque esta construcción no sea del todo determinante. Lo anterior debido a que la noción de masculinidad cuenta con tres características: • La masculinidad no constituye una esencia. • No existe una masculinidad única. • La masculinidad se aprende y, por lo tanto, se puede desaprender. Así, de acuerdo con Bonino, Connell y otros autores, existe la posibilidad y la necesidad de un cambio que cuestione la masculinidad hegemónica y conduzca a condiciones más igualitarias a partir de que los hombres y la sociedad se distancien de mandatos machistas y se generen formas alternativas de vivir la masculinidad: empáticas, respetuosas, solidarias, afectivas, responsables e igualitarias. Costos de la masculinidad hegemónica La masculinidad hegemónica puede resultar muy atractiva para muchos hombres por los aparentes privilegios que les otorga. Sin embargo, es importante visibilizar los costos que emergen al socializar desde esta masculinidad tradicional, toda vez que además de violentar y dañar a las mujeres y a otros hombres, también tiene impactos nocivos para el propio hombre que se apega a ella sin cuestionarla. Cada vez más hombres reconocen el malestar que les producen estos estereotipos y mandatos, logrando descubrir que obedecen a un modelo ideal impuesto por la cultura pero que, al asumirlo sin cuestionarse, lo reproducen y lo “naturalizan”. Este tipo de subjetividad tiene implicaciones en la vida afectiva del varón al presentar dificultades en la expresión de sus emociones y desconectarse de sus sensaciones corporales; al no practicar relaciones de cuidado se descuidan los vínculos afectivos; en las tareas del hogar existe un desconocimiento que provoca dependencia. Además, para muchos hombres resulta difícil y doloroso no poder cumplir con todos los ideales de

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Los hombres interiorizan y desarrollan una serie de rasgos y atributos de personalidad que resultan poco constructivos para su propio bienestar.

la masculinidad y se ven inmersos en un ambiente de competencia, agresión y persistente frustración. Los hombres interiorizan y desarrollan una serie de rasgos y atributos de personalidad que resultan poco constructivos para su propio bienestar. Características como ser mandón, autoritario, evasivo, grosero, indolente, déspota, entre otras, son características que están muy correlacionadas con una salud afectada, tanto en lo físico como en lo mental. Estos rasgos llevan a que los hombres supriman sus emociones, que no las reconozcan ante ellos mismos y menos ante otros. Se suprimen aspectos como el cuidar de otros, la empatía, la ternura y la compasión porque los vinculan con lo femenino. De tal forma que la masculinidad también significa rechazar aquello asociado con la feminidad. Otro hombre es posible: la ruta del cambio Lo privado también es público, la democracia comienza en casa, el cambio social hacia la igualdad sustantiva es posible. Las anteriores son premisas que, para quienes nos hemos comprometido a impulsar el cambio social trabajando con hombres desde la perspectiva de género con énfasis en el análisis crítico-propositivo de las masculinidades, marcan pautas de actuación institucional, pública y política, pero también comprometen nuestro comportamiento personal. Consideramos que en este país hace falta avanzar de lo formal a lo cotidiano, de lo discursivo a lo práctico, del querer al hacer, del creer al pensar y del pensar a la congruencia. La masculinidad es, pues, un constructo maleable, no está determinada por la biología, así como tampoco es un “atributo” dado por la naturaleza; por el contrario, la masculinidad refiere a una construcción sociocultural presta de ser interpelada y reinterpretada mediante sus prácticas. El trabajo con hombres debe apoyarse en un principio autorreflexivo, autocrítico,

responsable, e implica el desafío de activar la voluntad propia. Exige ser congruente entre sus formas y contenidos, por tanto, se debe creer en preceptos alternativos al enfoque patriarcal-tradicional de manera genuina, llevándolos así a la praxis, toda vez que, apegarse a la vivencia de este modelo de masculinidad tradicional, tiene impactos nada gratos para quienes nos rodean y para nosotros mismos: la heterosexualidad obligatoria, la bravura, el descuido, la competitividad, la represión de la expresión emocional, los excesos, la irresponsable disponibilidad sexual, la hombría a prueba, el ser temerario, son características que representan riesgos nocivos para nuestra propia integridad. Por tanto, renunciar a la masculinidad hegemónica, al ejercicio de ciertas prácticas consideradas “privilegios”, no representa sólo un acto para el beneplácito de las mujeres y otras personas, sino que es, también, una apuesta benéfica (y liberadora) para los propios hombres que logran emanciparse de los mandatos machistas. Se requiere del cambio del padre, hermano, maestro, alumno, funcionario –léase juez, policía, médico, diputado, administrador o político–; se necesita de ti, de la transformación de cada hombre como ciudadano. Vivir en igualdad se dice fácil cuando, históricamente, la mayoría de hombres no hemos sido desprovistos de ese derecho; el trabajo con varones desde la perspectiva de género contribuye a la toma de conciencia del peso de la construcción hegemónica de la masculinidad y de cómo ésta afecta, principalmente a las mujeres en la vivencia de sus derechos, pero también a quienes la pretenden materializar. El cambio es posible, la responsabilidad es compartida, construyamos la dinámica de un México verdaderamente igualitario ya, hoy.


GÉNERO, EQUIDAD E IGUALDAD Adriana Guadalupe García Cruz*

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ste artículo tiene como finalidad hacer una somera revisión conceptual sobre por qué considerar la perspectiva de género para “mirar” las relaciones sociales, cómo se tejen éstas y cuestionar las desigualdades entre mujeres y hombres.

*Socióloga egresada de la FCPyS, UNAM. Directora de Acción Afirmativa en Movimiento, A.C., y Agenda para la Igualdad y los Derechos Humanos, S.C.

El concepto de género se construye de acuerdo con cada cultura, grupo étnico, etario o social, y según cada contexto histórico. La diferenciación sexual (características biológicas que definen a hombres y mujeres) no determina por sí misma lo que debe ser, sentir, pensar y hacer una persona con cuerpo de mujer o de hombre. No es lo mismo una u otro hoy que en 1950, ni si somos jóvenes o adultos, si habitamos en el campo o en la ciudad, o si vivimos en este país o en otro. Y de la misma manera en la que el género se construye social y culturalmente, también se puede deconstruir para vivir en una sociedad más justa y equitativa. La construcción de género involucra relaciones de poder asimétricas que se caracterizan por instituir a lo masculino como única referencia socialmente “válida”, así como por conceder a los hombres el control de los espacios, recursos, bienes y derechos frente a quienes se consideran inferiores: mujeres, niñas, niños, jóvenes y personas mayores. En este sentido, las prácticas discriminatorias se refieren a las acciones que vulneran los derechos de los individuos e impiden su desarrollo humano pleno. El sexo y el género son dos de las razones por las cuales las personas y las 1

sociedades discriminan. La situación relativa de las mujeres y los hombres en el control sobre los beneficios, los recursos y las oportunidades, en los ámbitos económico, social y político, es diferente. Lo que tradicionalmente sucede en todos los países, en mayor o menor medida, es un déficit hacia ellas, que se expresa en diferencias salariales, de oportunidades de empleo, de participación política y en una vulnerabilidad mayor ante la pobreza y la violencia.1

palabras, el “deber ser” de hombres y mujeres, de acuerdo con la valoración desigual que dan a lo femenino y a lo masculino. Adoptar esta perspectiva de género implica visualizar, analizar y actuar sobre las situaciones de desigualdad, discriminación y marginación que surgen a partir de la diferenciación sexual, pero también involucra nuestra capacidad para intervenir en la generación de cambios personales y sociales que nos beneficien igualmente a mujeres y hombres,

Y de la misma manera en la que el género se construye social y culturalmente, también se puede deconstruir para vivir en una sociedad más justa y equitativa. Para explicar estas diferencias, analizar y proponer acciones que cierren las desventajas entre mujeres y hombres en diferentes contextos, se propone un enfoque o perspectiva teórico-metodológica: la de género. Ésta sirve como herramienta para interpretar y explicar cómo es que cada sociedad y cultura confeccionan el modelo masculino y femenino, o en otras

encaminando nuestras acciones hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Utilizar esta perspectiva nos proporciona elementos para entender que la diferencia no significa desigualdad, ya que nada determina que lo diferente deba calificarse y jerarquizarse como mejor, peor, inferior o superior.

Centro de estudios para el adelanto de las mujeres y la equidad de género. Colección género y derecho, tomo IV. 2007.

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La igualdad de género, en cambio, parte del postulado de que todos los seres humanos, hombres y mujeres, tienen la libertad de desarrollar sus habilidades personales y hacer elecciones sin estar limitados por estereotipos, roles de género o prejuicios.

Así, es necesario asumir una posición crítica y autocrítica e incorporar la perspectiva de género como una herramienta que puede ayudar a desmitificar lo que hasta ahora se considera “propio” de las mujeres o de los hombres, contribuyendo así a romper con la argumentación de que, con el pretexto de las diferencias biológicas, se considera “natural” que exista inequidad en las actividades, los derechos y las oportunidades para el desarrollo de ellos y ellas. En contraste con la forma como se da el proceso social de construcción de ser hombre o mujer, el enfoque de género —como categoría de análisis— propone pensar condiciones de participación en igualdad y equidad y plantear formas diferentes de relacionarse, de modo que mujeres y hombres ocupen un lugar sin privilegios en el ejercicio de decidir, participar, negociar y disfrutar. Con este enfoque se analizan la realidad, las necesidades y los roles de las mujeres (y las niñas) y de los hombres (y los niños), mediatizados por el mundo, el país, la ciudad y la comunidad donde viven y trabajan, y por las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales existentes en un lugar y un tiempo dados. Ahora bien, promover la perspectiva de género no es equivalente a analizar sólo la situación en la que se encuentran las mujeres. El análisis de la realidad desde la perspectiva de género supone asumir que, a causa de factores socioculturales, existe una desigualdad entre mujeres y hombres. No obstante, la realidad nos demuestra que las diferencias e inequi-

dades se profundizan por el hecho de ser mujeres y que, en este sentido, realizar acciones afirmativas, es decir, compensar una desventaja en tanto se resuelven las causas estructurales que la generan, se hace necesario en muchos ámbitos de la vida social, política y económica de las mujeres respecto a los hombres. Aunque no generan cambios en lo sustancial y no tienen como finalidad la transformación de la estructura social, se instalan sobre la misma base de la desigualdad y, en este sentido, tienen logros importantes ya que se van acortando lentamente las brechas de género, pero no se modifica ni se transforma la cultura que es de más largo plazo. Las cuotas de género son ejemplos de acciones afirmativas, los camiones exclusivos para mujeres, los silbatos para denunciar el acoso sexual. Y éstas están íntimamente ligadas al término equidad, que se concibe como el principio que establece la necesaria consideración

de las diferencias biológicas y culturales entre hombres y mujeres para actuar con justicia y hacer efectiva la igualdad entre las personas. “La equidad tiene como propósito último contribuir a lograr la igualdad, por encima de las diferencias que pueden existir, cualquiera que sea la naturaleza de esas diferencias […] que puedan crear desventajas para unas personas frente a otras”.2 La igualdad de género, en cambio, parte del postulado de que todos los seres humanos, tienen la libertad de desarrollar sus habilidades personales y hacer elecciones sin estar limitados por estereotipos, roles o prejuicios. Implica que se han considerado los comportamientos, aspiraciones y necesidades específicas de las mujeres y de los hombres, y que éstas han sido valoradas y favorecidas de la misma manera. Significa que sus derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán del hecho de haber nacido mujer u hombre. Así, para concluir, los estereotipos deben remplazarse por una nueva filosofía en virtud de la cual las personas, sin importar su sexo, sean agentes imprescindibles para el cambio. Y en esta tarea nos toca participar a mujeres y a hombres.

Es necesario asumir una posición crítica y autocrítica e incorporar la perspectiva de género como una herramienta que puede ayudar a desmitificar lo que hasta ahora se considera “propio” de las mujeres o de los hombres.

García Prince, Evangelina. Políticas de Igualdad, Equidad y Gender Mainstreaming. ¿De qué estamos hablando? Marco Conceptual. PNUD, San Salvador. 2008.

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HOMBRES ANTE EL FEMINISMO Notas para un debate Leonardo Felipe Olivos Santoyo*

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH).

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efinir qué es el feminismo y sustantivar esta definición resulta una primera tarea ciertamente complicada. Esto se debe a que el feminismo son varias situaciones a la vez. Es un movimiento social, por cierto, no uno nuevo. Igualmente es una filosofía que repiensa a la humanidad, sus relaciones, sus instituciones y estructuras de forma crítica, y es también una cultura, una forma de vivir, de valorar, de gozar el cuerpo, el espacio, de vincularse entre mujeres y entre mujeres y hombres, así como con otras adscripciones sexo genéricas que aparecen en el horizonte.

En esas mismas dimensiones, el feminismo está cruzado además por una diversidad de posiciones. Seguramente es del conocimiento general y no sólo de las personas iniciadas, la existencia de una amplia gama de corrientes teóricas consolidas y fácilmente reconocibles, por lo cual hoy resulta difícil hablar de un feminismo y por consiguiente el imperativo de pluralizarlo. Pero además de sus tendencias identificables, dentro del feminismo coexisten formas novedosas de apropiarse del término y llenarlo de contenidos anteriormente insospechados; pienso por ejemplo en el porno terrorismo y los feminismos poliamorosos. Aunado a ello, en torno a temas puntuales la polémica aflora y por tanto el consenso y la cohesión interna resultan tan improcedentes como los llamados a misa en tierras ateas. Hay feminismos que privilegian la política institucional y otros que reivindican la autonomía y la construcción desde abajo; feminismos identitarios y otros que dinamitarán todo enclave que intente cristalizar un yo colectivo. Feminismos cuyo ámbito será la innovación de lenguajes estéticos y otros que desde las ciencias repensarán las formas de hacer y validar los conocimientos. A pesar de esta complejidad, existen ciertas trazas que posibilitan delinear los contornos del campo feminista. Quizá con todo lo problemático que hoy resulte

la siguiente afirmación, los feminismos, todos, colocarán como eje de su pensamiento y de su propuesta a las mujeres. Este movimiento conlleva una serie de efectos de orden paradigmático. Entre otras de sus consecuencias, descolocarán del centro aquel sujeto que la modernidad erigió como la expresión encarnada de lo humano: el hombre. En este significativo desplazamiento radica un primer desafío al poder simbólico y material de lo masculino y los hombres. Dicha interpelación es de tal contundencia que en sí mismo es visto y vivido como una amenaza por quienes albergamos el privilegio del devenir universal, al recordarnos no sólo la cualidad expropiatoria de esta pretensión, sino además que somos tan particulares como las mujeres. Aunado

a ello, el feminismo, en tanto teoría del poder, ha edificado una comprensión de la realidad social y de las relaciones que en ella acontecen, en la cual a la opresión de las mujeres corresponde la supremacía de los hombres, a la marginalidad de ellas se alzan los privilegios de los otros, a la explotación feminizada se erige, en contrapartida, una apropiación de la riqueza cifrada en lo masculino. En síntesis, nos devuelve un mapa social en el cual las coordenadas de su organización fundamental se establecen a través de hacer de la diferencia sexual el núcleo de uno de los sistemas de poder más persistentes y tenaces al investir dicha diferencia de desigualdad. A partir de este mecanismo primario se pautan los vínculos que a nivel micro y macro gesta el entramado de relaciones entre mujeres

Algunos hombres se han descolocado del pacto patriarcal para emprender miradas y a partir de ahí edificar vínculos diferentes con el feminismo y las mujeres.

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La llegada del género como una perspectiva para releer las feminidades y masculinidades, ha representado la oportunidad de fisurar esta enajenación de género y comenzar a pensarnos como constructo específico.

y hombres. De tal suerte, las diversas narrativas feministas apuntan hacia la responsabilidad histórica y concreta de los hombres en el sostenimiento de dichas jerarquías. Por consiguiente, si la amenaza inicial instalada con el descentramiento ha provocado reacciones contrarias, esta otra lectura ha sido interpretada por algunos como un verdadero grito de guerra. Ello no es una exageración, justamente coincidente con uno de los momentos de mayor visibilidad del movimiento feminista allá en los años sesenta y setenta del siglo pasado, la guerra de los sexos en sus distintas variaciones se instaló como un imaginario social recurrente. Entre sus versiones más explotadas se cuenta con aquella que asume en la aspiración feminista un intento de colocar a las mujeres ejerciendo las mismas actividades y poderes de sujeción que hoy por hoy los hombres realizamos. La fantasía del mundo al revés. Tal como sucede cuando un grupo en el poder se asume vulnerado por los movimientos en la correlación de fuerzas sociales, muchos hombres viven el feminismo como amenaza y, en cierta medida, no podría ser de otra manera. Renunciar a los privilegios patriarcales se antoja difícil conseguir de motu propio. Así como otros ejes sociales y otras experiencias históricas enseñan, desmontar los poderes oprobiosos precisa de inversiones energéticas y de fuerza, de actos de resistencia, fisura, transgresión y desmontaje por parte de quienes se hallan en una condición subordinada. De ahí que ante la lectura de la amenaza se desprendan respuestas virulentas, desde los epítetos de feminazis hasta otras formas más intelec-

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tualizadas que argumentan y legitiman la diferencia, pasando por la violencia cuando los mecanismos de consenso patriarcales se han agotado. Por otro lado, desde una posición minoritaria, motivados por razones de distinta índole, algunos hombres se han descolocado del pacto patriarcal para emprender miradas y a partir de ahí edificar vínculos diferentes con el feminismo y las mujeres. Estas experiencias guardan una historia que al igual que el feminismo tampoco es nueva. Así como ha ocurrido en el orden de género, este tipo de fenómenos políticos se puede observar en otros ejes como el racial o el de clase, presentándose situaciones en las cuales algunos segmentos de grupos privilegiados se solidarizan con quienes viven en opresión. En el caso de las reivindicaciones feministas existe una participación de vieja data de hombres, no muchos insisto, pero ciertamente significativos, a pesar de que sobre algunos pese un olvido pasmoso. Tal como ha sucedido con François Poullain de la Barre, quien durante el siglo XVII y XVIII escribió tres tratados en los cuales reconoce la cualidad racional de las mujeres, convirtiéndose en una de las primeras voces en asumir, en esta condición compartida, un piso que igualaba a los sexos. Siglos después, John Stuart Mill, prestigiado filósofo y economista inglés, desarrolló una faceta poco reconocida, su activismo en favor de los derechos políticos para las mujeres; producto de su relación sentimental e intelectual con Harriet Taylor escribió un texto que se volverá referente para el sufragismo, El sometimiento de la mujer. Contemporáneo de Stuart

Mill, Friedrich Engels ha representado un hito en el desarrollo del pensamiento del feminismo socialista, probablemente debido más a los problemas que dejó asentados en torno a la derrota histórica de las mujeres con la llegada de la propiedad privada y la familia monogámica que a las respuestas que vierte. Sin embargo, en una tradición para la cual, la cuestión de las mujeres era apenas una insinuación, estas tesis representaron un punto de partida de investigación y de activismo. En épocas recientes, los hombres tocados por el feminismo no sólo acompañan a las mujeres en su exigencia de libertad, derechos e igualdad; particularmente la llegada del género como una perspectiva para releer las feminidades y masculinidades, ha representado la oportunidad de fisurar esta enajenación de género, como la llamó Daniel Cazés, y comenzar a pensarnos como constructo específico, con todas los problemas y desafíos que representa para la vida de cada uno de nosotros un sistema de poder que además de subordinar a las mujeres nos enfrenta en una carrera interminable por acreditarnos en nuestra supremacía.


Perspectivas sobre D o l o re s

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Myriam Corte

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os conceptos que han estructurado una cultura patriarcal, aquellos que, basados en la discriminación, indican que “el hombre manda y la mujer obedece”, se remontan a la antigüedad clásica, con Aristóteles, quien planteó que la mujer era un ser humano con una capacidad craneana menor que la del hombre por ser “más pequeña. Así lo comentó la doctora Patricia Galeana, directora general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (inehrm), durante su participación en el coloquio Perspectivas sobre las mujeres en México: historia, administración pública y participación política, organizado por el proyecto PAPIIT: Mujer y administración pública en México, igualdad de géneros en el servicio profesional de la Administración Pública Municipal. En cambio, precisó la especialista, Platón pensó cosas distintas y en La República señaló que no puede haber nada mejor para una comunidad que la participación de todos sus miembros en su defensa. Sin embargo, hasta la actualidad prevalece la visión aristotélica, la cual sólo genera desigualdad entre los géneros, apuntó. Para generar un nuevo enfoque cultural que erradique la postura patriarcal, además de un marco jurídico adecuado, el cumplimiento de tratados internacionales y nacionales, y políticas públicas con perspectiva de género, hace falta una educación formal e informal desde preescolar hasta posgrado. En entrevista para Gaceta Políticas, Galeana profundizó sobre la evolución de la participación política de las mujeres en nuestro país. Al preguntarle acerca la importancia de que las mujeres en la actualidad estén enteradas de las luchas feministas de antaño, la historiadora comentó que “el conocimiento de la lucha de las mujeres por sus derechos nos da luces para comprender nuestro presente. Saber por qué nuestro país fue de los últimos en dar la ciudadanía a sus mujeres (1953), y cómo ha impactado esto en la vida democrática de México, nos da herramientas para comprender nuestro presente, actuar en éste y lograr los cambios que se requieran para tener una sociedad igualitaria”. Recordó que durante la Revolución Mexicana, en el movimiento de las maestras normalistas, dos de ellas destacaron al exigir se les tomara en cuenta en la toma de decisiones del país. Dolores Jiménez y Muro, por ejemplo, organizó un mitin en contra de la última reelección de Porfirio Díaz y por esta acción fue encarcelada. Posteriormente se unió al movimiento

las mujeres en México

Charla con Patricia Galeana de Francisco I. Madero, después al Zapatista y participó en la redacción del Plan de Ayala, pero sin reconocimiento. Otro caso fue el de la maestra Hermila Galindo, taquimecanógrafa y magnífica oradora, quien fue redactora de la Doctrina Carranza, antecedente del artículo 89 Constitucional. En cuanto al movimiento feminista actual, la doctora en Estudios Latinoamericanos señaló que ha sido fundamental, pues abrió la lucha por los derechos de todas y todos. “El feminismo fue la punta de lanza que empezó a reclamar los derechos humanos de todas las personas. Es un movimiento que, aunque desde sus orígenes fue reconocido, en la actualidad ha recobrado fuerza por su implacable reacción ante feminicidios, violencia y penalización del aborto. Sobre los retos que enfrentan hoy las mujeres para hacer valer sus derechos, destacó que hace falta en primer lugar, defender sus prerrogativas reproductivas y poner fin a la violencia contra ellas. “Son dos temas importantes porque en materia política ha habido avances, aunque aún falta representación en el poder legislativo y judicial. Es necesario que se acabe la agresión desde el noviazgo, que paren los feminicidios y que las mujeres tengan derecho a la salud y a decidir sobre su cuerpo”. Respecto al aumento de feminicidios en el país y la nula alerta de género implementada por los gobiernos, la doctora expresó que los titulares de diferentes estados piensan que “se pierde prestigio” si se decreta esta alerta, cuando es una forma de resolver un problema, inclusive de prevenir que éste siga escalando a niveles superiores. En materia de participación política, el fenómeno de las Juanitas que se dio en comicios pasados en el país es un hecho lamentable que “habla de la falta de autoestima de las mujeres que aceptaron tal situación y también de la misoginia de los dirigentes de los partidos, quienes propusieron semejante hecho”, resaltó Galeana. No obstante, con la coyuntura de la Constituyente en la Ciudad de México se vivió un proceso interesante: “la integran varias feministas destacadas como Olga Sánchez Cordero, ex ministra de la Suprema Corte de Justicia, o Marcela Lagarde; la idea es que se avance en esta isla de libertades que es la capital del país respecto a los otros estados donde se criminaliza a las mujeres”, concluyó. Actualidad / OPINIón

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Rigoberta Menchú y Angélica Cuéllar / Foto de Luciano Mendoza

Miscelánea

Caminos de Justicia, Rigoberta Menchú en la FCPyS Myriam Corte

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l genocidio y los crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo maya en Guatemala durante el mandato del expresidente, Efraín Ríos Montt, considerado uno de los más violentos de la guerra civil guatemalteca, es un caso que está siendo juzgado por tribunales especiales gracias a la exigencia de las víctimas, para quienes el esclarecimiento histórico, la recuperación de la memoria de dichos delitos, así como la dignificación de su verdad es una tarea pendiente. Así lo comentó la Premio Nobel de la Paz (1992) Rigoberta Menchú, al dictar la conferencia magistral El crimen de genocidio: el holocausto y el genocidio silencioso en Guatemala, organizada por la Facultad a través del profesor Pedro Medina, del Centro de Relaciones Internacionales, y la Embajada Mundial de Activistas por la Paz. Menchú fue recibida por la doctora Angélica Cuéllar, directora del plantel, quien resaltó la ardua defensa a los derechos humanos que Rigoberta ha realizado. La líder indígena, también Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998), resaltó que estos crímenes contra los pueblos originarios, para quienes el sistema legal actúa como un “castigador y no como preventivo”, son una ofensa a la dignidad humana. Por ello, la labor que han hecho las víctimas para crear caminos de justicia es un trabajo que no se había logrado a través de tratados internacionales; además,

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obligó a los defensores en derechos humanos a perder el miedo a las fuerzas armadas y a que los juicios a ex militares se realizaran en las 12 lenguas mayas. Otro logro para las víctimas es la sentencia a los generales involucrados en el caso Sepur Zarco, donde mujeres fueron esclavizadas sexual y domésticamente por militares, señaló. Este hecho, agregó, sienta un precedente: la oportunidad para los pueblos de exigir una “justicia justa” en su idioma, y recuperar y construir una memoria histórica. A ustedes los estudiosos de las ciencias sociales, continuó, “lo que les corresponde es empezar a visualizar esa memoria histórica de la búsqueda de justicia, la dignificación de la verdad de las víctimas, los precedentes contra delitos de lesa humanidad y la tipificación de éstos”. Para finalizar, señaló que la investigación científica y eficiente, el manejo político de los hechos y la aplicación de justicia son herramientas que permiten que este tipo de juicios tengan efectos positivos, “tenemos derecho a nuestra propia memoria de contribución, desafortunadamente las cortes internacionales están esperando a que ocurran genocidios para ponerse a trabajar; nosotros, las víctimas, hemos hecho una labor ética, moral, de principios humanistas, de valorización de la vida y la comunidad, que son los valores ancestrales”.


Foto de Emanuel Reséndiz

Carola García, Premio Universidad Nacional en Docencia en Ciencias Sociales 2016 Leticia Martínez

La docencia es una vocación y una labor muy gratificante que nos permite compartir el conocimiento con los jóvenes, formar nuevas generaciones, mantenernos en permanente estudio, actualizarnos, investigar y producir; en suma, es una posibilidad de retribuir a la Facultad la preparación que nos dio”. Así se expresó la doctora Carola García Calderón, profesora del plantel y actual coordinadora del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, al compartir con Gaceta Políticas sus impresiones sobre el galardón que recientemente le fue otorgado por la unam. “Para mí es una recompensa estar en las aulas, tener retroalimentación con los alumnos y realizar investigaciones que coadyuven a su enseñanza-aprendizaje; por ello, recibir el Premio Universidad Nacional es un gran honor, porque es un reconocimiento a una de las tareas más gratas; son ya 41 años de dar clase en esta Universidad, y sin lugar a dudas es lo mejor que me ha podido pasar”. A lo largo de su trayectoria, Carola García, Profesora Titular “C” de Tiempo Completo del plantel, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Docencia en Ciencias Sociales 1993, ha trabajado líneas de investigación como género, publicidad y comunicación política, pero todas atravesadas por el papel que juegan en ellas los medios y su legislación. Sobre su firme desarrollo profesional, la profesora comentó: “No es que la vida académica sea fácil, pero ésta es un espacio

donde a las mujeres se nos trata mejor que en otros sitios. En la Universidad encontramos mayor igualdad y mejores formas de desenvolvernos. Todavía más, en el área de las ciencias sociales tenemos un gran número de académicas y la mayoría de estudiantes son del sexo femenino. No obstante, en la institución todavía no hemos tenido una rectora, y aunque ya hay más directoras, la cantidad siempre ha sido menor que la de hombres en este cargo o en otros espacios de gobierno. En síntesis, hemos avanzado pero nos falta mucho camino por recorrer en igualdad, equidad y combate a la violencia de género”. “A mí la Universidad me ha dado mucho; aquí cursé mi licenciatura, maestría y doctorado. Me dio la oportunidad de formarme como profesora, de estar cerca de muchas generaciones de alumnos, de seguir aquí. Creo que todos los miembros de esta comunidad siempre le vamos a quedar debiendo a nuestra casa de estudios por todo lo que nos da”. “Cuando tomé la decisión de dejar el ejercicio profesional fuera de la unam para venir acá, no lo pensé en términos económicos sino con la idea de que la Universidad Nacional era el mejor lugar donde yo podía trabajar, por todo lo que implica: los alumnos, la docencia, el conocimiento, la reflexión con los otros profesores. Sin duda hay una relación permanente de amor entre la Universidad y los universitarios que nos hemos formado aquí”.

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Rosa María Piñón Antillón / Foto cortesía del CRI

Elena Jeannetti / Foto de Emanuel Reséndiz

Homenaje a dos vidas de enseñanza Katia Muciño y Guadalupe Carballo

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l mes pasado se llevaron a cabo dos merecidos homenajes a destacadas personalidades de la vida académica de esta Facultad. El primero reconoció las aportaciones a la administración pública, el incesante trabajo y el conocimiento adquirido a lo largo de la trayectoria de la doctora Elena Jeannetti; el segundo recordó a Rosa María Piñón Antillón, distinguida profesora del Centro de Relaciones Internacionales (cri), investigadora nacional nivel 3, recientemente fallecida. El reconocimiento a Jeanneti iinició con un documental sobre el contexto en el cual la docente vivió su juventud y su motivación por integrarse a la Facultad de Ciencias Políticas. Jeannetti fue parte del movimiento del 68 con sus compañeros, algunos de los cuales al tener la fortuna de acompañarla en este homenaje, recordaron lo sucedido. Al respecto, la académica expresó que quien intenta violar la autonomía de cualquier institución no sólo afecta a la misma sino a toda la sociedad, porque éstas trabajan para la colectividad. Añadió que es un orgullo formar parte de la unam, ya que los alumnos contribuyen día a día con el desarrollo intelectual y económico de México, razón por la cual debemos seguir reflexionando cómo queremos a nuestro país en los siguientes 20 años, pues las personas que estudian en este momento son las que tomarán las decisiones en el futuro. En el acto se expresaron muestras de cariño de personalidades ya conocidas en el plantel, como Pablo Marentes, Ramiro Carrillo, Rafael Enríquez, Reyna Espinoza y María Esther Navarro, quienes evocaron cómo conocieron a Jeannetti y en qué momento de su vida universitaria recibieron su apoyo.

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El reconocimiento a Piñon Antillón dio inicio con la participación de Guillermo Farfán, docente del plantel, quien recordó los viejos momentos con su colega y agradeció profundamente las enseñanzas que ésta dio a su horizonte intelectual y que le permitieron tener una mejor perspectiva del mundo. También destacó la labor docente e intelectual de la académica, su extraordinario trabajo como investigadora y la repercusión de su obra en el comercio exterior. Luego se presentó el libro de la doctora Piñón, La gobernanza global, la seguridad internacional y la Unión Europea amenazadas por un mundo converso, donde participó Carlos Ballesteros, catedrático de la institución, quien enfatizó el compromiso de Piñón con los alumnos y la Facultad. Aseguró que su obra es una experiencia de talento, imaginación, curiosidad y preocupación sobre el mundo actual. Luego, Rodrigo Páez, investigador de la unam, reconoció algunas temáticas eje en el trabajo de Piñón, como la gobernanza global, la Unión Europea y la política exterior. Por su parte, Adrián García, profesor de la fcpys, reiteró su gratitud a la doctora por la formación que dio a todos sus alumnos, e indicó que su obra es importante para el análisis de las Relaciones Internacionales y los temas de globalización e interdependencia. El homenaje fue una acto de aprecio hacia Rosa María Piñón por sus enseñanzas y dedicación, así como por el cariño y respeto que dejó a todo aquel que trabajó con ella.


discutamos LA REFORMA EDUCATIVA Cecilia Peraza Sanginés

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l Centro de Estudios Sociológicos y la Coordinación de Atención a Estudiantes de la Facultad organizaron una jornada académica dedicada a analizar la reforma educativa en México, con el objetivo de discutir uno de los fenómenos más polémicos en nuestro país y el propósito de que nuestra institución vuelva a posicionarse como referente en el análisis de los grandes problemas sociales. Durante la jornada debatieron los doctores Carlos Imaz, Aurora Loyo y Hugo Casanova. El planteamiento central fue: “decir que un país se salva con la educación es un eslogan de cualquier postura política, de izquierda, centro o derecha; pero ¿de qué educación estamos hablando? ¿qué nos ofrece la reforma educativa?” Ante dicho cuestionamiento, los ponentes hicieron hincapié en la importancia de distinguir analíticamente los objetivos explícitos e implícitos de la Reforma, diferenciando la dimensión política, educativa, laboral, legislativa, judicial, mediática y la pedagógica. Loyo puso el acento en la acción de las organizaciones de la sociedad civil frente a la reforma educativa, recordando el papel que ha jugado el Observatorio Mexicano de la Educación. Desde su perspectiva, la reforma se ha centrado en la “simbiosis entre las autoridades gubernamentales y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (snte)”, como explicación de la baja de la calidad educativa. Por su parte, Casanova recalcó que uno de cada tres mexicanos está relacionado de manera directa con la educación, sea como estudiante, como docente o como actor involucrado en el sector. Citando a Derridá argumentó que “los universitarios tenemos el derecho –y la obligación- de cuestionarlo todo”, por ser quienes tenemos mejores pertrechos para abordar el análisis y, por lo tanto, el deber de responder a ese mandato social. No obstante, señaló, debemos ser pulcros en el uso de los conceptos. En México es muy difícil hablar de políticas públicas porque ello implica la participación de la sociedad. El actor central es la ciudadanía, que ha sido ignorada en el proceso que se debate. Por lo tanto, se trata de un problema de operación y de gobierno, que se ha caracterizado por su falta de seriedad. La praxis autoritaria y amenazante, lejos de consolidar el eje que señalaba el Pacto por México, “lograr un México con educación de calidad”, generó un conflicto sin precedentes en la educación nacional. Imaz profundizó dicho apunte, señalando una reforma lesiva y regresiva, en relación con el contrato colectivo de los trabajadores de la educación. La ruptura unilateral del contrato, junto con las medidas de sanción, violan el artículo 123 constitucional.

Indicó que la reforma resulta antipedagógica, por la inconsistencia entre el modelo pedagógico y el proyecto curricular, así como mercantilista, por el enfoque meritorio en el servicio profesional de carrera, que genera una competitividad entre el personal docente, que no es sana ni útil. Se trata de una reforma discriminatoria, que desconoce las diferencias socioeconómicas entre las escuelas (55% de las cuales no cuenta con servicios básicos) y las diferencias culturales. La supuesta evaluación, indicó, lo que hace es medir, aunque no está claro qué. Finalmente, planteó que la reforma es antidemocrática, impuesta a sangre y fuego, y sentenció que una reforma educativa sin el acuerdo de los docentes, no tiene perspectivas de prosperar. El debate transcurrió alrededor del papel que ha jugado y debería jugar la sociedad civil; en la labor contrainformativa que se espera de la comunidad universitaria respecto a la afrenta mediática; y en la importancia de recuperar las propuestas que se han hecho en el seno de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (cnte). En la jornada vespertina, Ángel Díaz habló sobre el carácter contradictorio de los enfoques pedagógicos de la reforma. Por ejemplo, al reivindicar el papel de los exámenes como instrumentos para medir habilidades y desempeños. Mientras las autoridades educativas exigen al docente trabajar por competencias, abandonando estilos que lleven a la retención y memorización de información, aplican un examen de conocimientos que contradice lo que están pidiendo cambiar. El modelo de calidad que se está imponiendo, construido sobre tipos ideales, sostiene una calificación autoritaria, propia de la primera mitad del siglo xx, y una pedagogía eficientista para el trabajo escolar. Roberto Rodríguez, también del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la unam (iisue), recordó que se procedió sin haber evaluado toda la reformulación curricular del sistema de educación pública suscitada en los últimos cinco años, e hizo hincapié en el carácter político de esta reforma, recalcando que la propuesta de evaluación universal obligatoria y el nuevo modelo de carrera magisterial nacieron en el seno del snte. Luego de algunas intervenciones del público, Hugo Aboites, actual rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (uacm) y reconocido investigador educativo en el ámbito internacional, cerró la jornada con una participación muy crítica acerca de la supuesta recuperación de la rectoría de la educación por parte del Estado.

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#UNAMteRespalda

1 1. Grafiti por la equidad de género 2. Poesía y Spoken Word con Jezzy P y Rojo Córdova 3. Presentación de la obra de teatro El Sapo de Frida 4. Ganadoras del torneo mixto de fútbol soccer en la Facultad

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8. Batallones femeninos, grupo de Hip-Hop denunciando la violencia de género 9.Participantes de la Cátedra unesco en derechos humanos 10. Karolina Gilas durante la discusión en la mesa Ciudadanía de género

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9 5. Mauro Vargas en charla sobre masculinidades 6. Marta Lamas en la mesa de análisis La problemática de género en México y la unam 7. Campeones del torneo mixto de fútbol soccer de la Facultad

Fotografías de Berenice Morales, Isabel Ramírez, Luis Segura y Emanuel Reséndiz

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salir de la violencia: Michel Wieviorka en la facultad Myriam Corte

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l hablar de la violencia es necesario recordar que en la década de los setenta se le atribuía un sentido positivo, es decir, se le observaba como revolucionaria (social y política), y por tanto necesaria, descolonizante y emancipadora; sin embargo, en la actualidad este sentido es sólo un tabú, el fenómeno de manera general se inclina más a una noción negativa. Con esta introducción, el reconocido sociólogo Michel Wieviorka inició la conferencia magistral, Salir de la violencia: una mirada a Europa en perspectiva comparativa, acompañado por Angélica Cuéllar, directora del plantel y Judit Bokser, editora de la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. En el auditorio Pablo González Casanova, Wieviorka argumentó que la evolución sistemática del mundo indica que éste es menos violento; pero, es un argumento inútil pues la violencia no se puede definir de manera cuantitativa; “la idea evolucionista no presenta la realidad”, expresó. En América Latina, la violencia marxista de los guerrilleros cada vez es menor, un claro ejemplo, dijo, es el reciente acuerdo que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) firmaron con el gobierno. Otro caso es México, donde la violencia es de tipo social, con una gran crisis del Estado. Ante estos escenarios, comentó que la salida de la violencia es un tema de estudio casi consensual en las ciencias sociales y en la vida intelectual. “La violencia es tal vez el espacio donde el

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trabajo de los científicos sociales y los políticos pueden articularse”; los primeros pueden proponer investigaciones y trabajo de campo, pues lo que está en juego es más amplio que la misma violencia, indicó. Sobre el caso europeo, específicamente el francés, habló sobre la violencia islámica, la cual se sitúa en dos lógicas internas con profundidad histórica. La primera se refiere a que Francia ha sido un país con gran variedad de migrantes europeos integrados a la sociedad francesa, un proceso que no ocurre con los del norte de África. Con los acuerdos internacionales se permitió a los migrantes africanos quedarse en territorio francés, traer a sus familias y conseguir trabajo, pero no ocurrió lo mismo en otros procesos como el dominio de la lengua. Incluso adquirieron la nacionalidad francesa pero surgieron problemas como el racismo, la delincuencia y se desarrolló la extrema derecha (islamismo radical). Explicó que los ancestros de estos migrantes vivieron la colonización, después vino una descolonización violenta, posteriormente fueron víctimas de desempleo y de ahí a la realidad actual: un odio por la sociedad francesa y por occidente. La segunda lógica está enfocada en los jóvenes franceses que salen del catolicismo o del judaísmo para convertirse al Islam. “No están en la línea del migrante, estas personas no carecen de un sitio en la sociedad sino buscan darle un sentido a su existencia. Las mujeres buscan hombres que den la vida por sus convicciones y visualizan tintes románticos en el medio oriente”, detalló. Frente a esta coyuntura donde los jóvenes franceses migran a Siria porque sus vidas en su país de origen no representan algo significativo, cuestionarse qué significa acabar con la violencia es un proceso que requiere más que una política global. Argumentó que “no hay una receta, una solución simple que un experto pueda conocer, sino son necesarios ciertos debates y conocimientos diversos, pues no hay una solución milagro para salir de la violencia”. Al finalizar, los académicos Mario Luis Fuentes, titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de personas de la unam; Julieta Morales Sánchez, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Jorge Chabat, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, comentaron la ponencia, cuestionaron cuál es el papel de la sociedad y el Estado para salir de ésta y destacaron que es importante analizarla desde diferentes configuraciones, ya que salir de ella es un proceso menos estudiado que el propio fenómeno.


Myriam Corte

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n un mundo donde los nacionalismos y los odios vuelven a surgir, las reflexiones de especialistas como Peter Hayes, quien dictó la conferencia magistral Modernidad y Holocausto, se vuelven necesarias para entender la relación entre sociedad, barbarie y los valores de la modernidad. El doctor en historia, de la Northwestern University, habló sobre los elementos de modernidad que se le han atribuido al holocausto: una sociedad alemana avanzada, intelectual, dota-

Desnaturalizando el cambio climático Cynthia Benitez

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i no somos capaces de alzar la voz y exigir medidas para cuidar el medio ambiente, ¿quiénes lo harán? Somos nosotros quienes instituimos y destituimos las reglas, intentado abrir un debate para mejorar el lugar donde vivimos. No esperemos entonces hasta que haya un conflicto ambiental, tomemos conciencia sobre la causa antes de producir el efecto; tener una visión ambiental debe ser nuestro objetivo. La socióloga argentina Gabriela Merlinsky y Angélica Cuéllar, directora de la Facultad, nos hablaron sobre este tema en el auditorio Pablo González Casanova. Señalaron que los daños ambientales repercuten en el ecosistema y producen problemas con dimensiones culturales, económicas y sociales, llamadas productividad de conflicto. El problema ambiental en Argentina es reciente comparado con otros países, pues data de hace 15 a 20 años aproximadamente. La evolución de la sociedad ha dejado estragos. El río Matanza Riachuelo es un claro ejemplo de un cauce con agua contaminada, en cuya orilla habita una población de ocho millones de habitantes con daños en su salud causados por el plomo existente. Sólo cuando los habitantes no pudieron más en 2006, exigieron al Estado una mejora al daño colectivo.

Tal situación, entre otras, refleja que “los conflictos ambientales generan problemas territoriales y políticos, así como tensiones en las formas de distribución de recursos naturales en cada comunidad o región”. Las ponentes recordaron que no tenemos otro planeta como opción B, hecho por el cual debemos manejar con cuidado los problemas medioambientales; esto es, prevenir y no lamentar. “Es el único camino para salvarnos de la destrucción causada por un conflicto interno o de alcance internacional”.

Gabriela Merlinsky

Peter Hayes / Foto de Berenice Morales

¿fue moderno el holocausto?

da de instituciones vanguardistas y procesos sistemáticos, que manifestó un pensamiento de odio contra la raza judía justificado en bases científicas. Señaló que la modernidad fue un escenario para el holocausto más que una fuerza impulsora y que la supuesta sofisticación del proyecto nazi no fue sino una muestra de primitivismo animado por fantasías y fobias. Sobre la ideología que predispuso a la sociedad alemana contra los judíos, mencionó que ésta fue un antisemitismo basado en un pensamiento racial ancestral, cuyos argumentos científicos sobre la inferioridad de la raza judía no eran sino “viejas antipatías buscando nuevas justificaciones”. El pensamiento alemán no era ni científico ni moderno sino mitológico, una fantasía racial más que una ciencia racial, “la ideología racial nazi fue una forma de pensamiento mágico que implicaba prejuicios a una raza”, ésta demostró cómo una sociedad moderna, bajo ciertas circunstancias, pudo retroceder a un salvajismo brutal, comentó. Al finalizar la conferencia magistral, la doctora Bokser recalcó que en todo este proceso “la razón estuvo sometida por el mito”, por ello, es importante reflexionar sobre qué modernidad, qué procesos, qué autores hablan sobre el holocausto, ya que en algunos casos diluyen la responsabilidad de los actores. La participación del doctor Peter Hayes se realizó en el marco de la publicación de la rmcpys, número 228, “El Holocausto y otros genocidios”.

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1. Alfredo Lopez Austin 2. Adolfo Gilly 3. Fernando Granados 4. Felipe Ávila 5. John Tutino 6.Rhina Roux

El valor de la historia Katia Muciño, Cynthia Benítez y Myriam Corte Fotos de Myriam Corte, Isabel Ramírez y Luis Segura

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eflexionar sobre cómo se piensa y escribe la historia fue un elemento fundamental del ciclo de conferencias La historia en tiempos de cólera, organizado por Adolfo Gilly, Edgar Urbina y Luis Fernando Granados. En este ciclo participaron expertos y pensadores de la disciplina con ponencias que hicieron un recorrido por diferentes lugares y épocas de México. El historiador Alfredo López Austin inauguró el ciclo con la presentación de su libro más reciente: Los mitos y sus tiempos. La obra aporta una respuesta a la pregunta de qué es el mito y le devuelve a éste su carácter de narración sapiencial interpretativa. López Austin remarcó que no hay una realidad única, sino que todos tenemos una concepción diferente sobre la verdad, pues el mundo es la coexistencia de verdades distintas, y añadió que en nuestras manos está la decisión de vivir armoniosamente, respetando el saber, creer y pensar de nuestros semejantes. En otra sesión, el historiador John Tutino abordó el tema de la Independencia de México con la presentación de su libro, Creando un nuevo mundo: los orígenes del capitalismo en el Bajío y la Norteamérica española. Explicó que la Nueva España era un pilar fundamental para la economía mundial y afirmó que la lucha de independencia fue una verdadera revolución, pues no solo destruyó un sistema de clases sociales, además transformó por completo la historia del capital, creando entonces un “nuevo mundo industrial”. El catedrático se mostró enfático al decir que es necesario encontrar en la Historia la raíz de los hechos que vivimos hoy día; “solo basta dar un vistazo al pasado para entender por qué suceden así y no de otra forma”. Historia breve de la Revolución Mexicana ¿Por qué escribir un libro sobre la Revolución Mexicana? Ésta fue la pregunta que se hicieron Pedro Salmerón y Felipe Ávila, autores del libro Historia breve de la Revolución Mexicana, al iniciar este proyecto, ya que consideraban que era necesario hablarle a las nuevas generaciones sobre este acontecimiento con una visión desde la izquierda, pues cada perspectiva lee y percibe estos períodos de formas distintas. Por ello, escribir un libro completo sobre la Revolución Mexicana era oportuno porque sólo existen monografías; “hacía falta un libro de texto para el grueso de los alumnos y la po-

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blación en general, con información fundamental y un lenguaje fluido”, expresaron los autores en la séptima sesión del coloquio La historia en tiempos de cólera, llevada a cabo en el Auditorio Pablo González Casanova. “Hacer una historia comprensiva y actual de la Revolución Mexicana, además de recopilar los grandes hallazgos bibliográficos de la época para hacer justicia a otras corrientes como el villismo y el zapatismo, los cuales han sido menospreciados, fueron parte de los objetivos”, comentó Ávila. Textos donde se aborda la Revolución se han escrito demasiados, sin embargo, este libro “es una recuperación y una reivindicación del pueblo de la revolución, donde las clases populares funcionaron como agentes de cambio con la creación de un nuevo Estado y un pacto social”, añadió Salmerón. El espejo haitiano Una notable aportación a la reflexión del ciclo fue la acuñada por Luis Fernando Granados, autor de la obra El espejo haitiano, los indios del bajío y el colapso del orden colonial en América Latina. Luego de señalar que los anales de toda Latinoamérica están llenos de momentos luminosos en los que el pueblo está presente, se explicó que la historia no es sólo lo que sucedió, sino también lo que se piensa que ocurrió. En este marco, se habló del historiador como un ser que reflexiona e interpreta. El tema se retomó sobre todo porque uno de los objetivos de la obra de Granados es la interpretación de la historia a partir de otro enfoque. Describió que una versión de la historiografía fue clave para entender el suceso de la Revolución Haitiana y su comprensión. Granados aludió a la lectura como un factor importante en la formación, pues mientras más se incrementa existe mayor posibilidad de encontrar diversas respuestas a la historia. Adolfo Gilly, para finalizar, subrayó la relevancia de la investigación y afirmó que una de las bases del conocimiento de esta Facultad es el conocimiento histórico. Asimismo, sostuvo que es vital aprender a mirar lo que somos en la historia, por lo que en las licenciaturas de Sociología y Ciencias Políticas es fundamental interpretar y analizar.

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el legado demócrata y el reto republicano Cynthia Rodríguez y Myriam Corte Ilustración de Steve Brodner para LA Times ®

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n el Seminario Internacional, realizado en la Facultad, cuyo objetivo fue analizar, desde distintas perspectivas, el papel de la elección en estados unidos en el ámbito latinoamericano, el político brasileño Marco Aurelio García cuestionó por qué no es ocasional que tengamos crisis políticas, cuando en el ámbito político aparecen personajes mediáticos que hasta hace poco no tenían importancia, como es el caso del ahora presidente electo de Estados Unidos. Frente a ello añadió: “estudiemos a los mediocres (refiriéndose a algunos mandatarios alrededor del mundo), y preguntemos ¿por qué esos mediocres llegaron a la presidencia?”. Tanto García, como el Embajador de Argentina en México, Daniel Chuburu, dijeron que las políticas y resultados en América Latina no son consecuencia sólo de su relación con Estados Unidos,   por lo que enfatizaron la necesidad de una autocrítica y de asumir responsabilidades. Por su parte, Nayar López Castellanos, coordinador del Centro de Estudios Latinoamericanos del plantel, indicó que el futuro gobierno de la potencia del norte no continuará con los proyectos de Obama. En el caso de Cuba, Trump declaró que romperá todos los acuerdos, al tiempo que seguramente “realizará una política de expansión imperial a través de la guerra permanente”. Puntualizó que el objetivo de Washington, a partir de la política exterior de Barack Obama, es recuperar el control económico y comercial mediante los recursos naturales, sobre todo energéticos, en Venezuela, Bolivia y Ecuador. En cuanto a México, José Luis Valdés, ex director del Centro de Investigaciones Sobre América del Norte, dijo que sin

importar el reciente resultado en la elección norteamericana, nuestro país debe replantear la interacción con Estados Unidos y el Tratado de Libre Comercio, mismo que tiene muchos hoyos negros en el tema de mano de obra, el migratorio y medioambiental. El especialista se pronunció a favor de la creación de una alianza fronteriza, libre de prejuicios, encaminada a mejorar las políticas internas, donde se trabaje por la soberanía propia, democratización, derechos humanos, respeto a la constitución y el fin de la corrupción e impunidad. Asimismo, Valdés alertó: “No esperen una acción generosa de Estados Unidos frente a México, por lo menos en el periodo de Peña y con la victoria de Trump. Agregó que el presidente mexicano ha sido criticado por sus desaciertos tanto administrativos como personales, propiciando el desprecio de sus homólogos en distintos países. No obstante, en ese marco, el profesor Francisco Dávila calificó a Peña como un sagaz mandatario, quien ha sabido actuar con audacia y visión. Sobre el contexto internacional, Víctor López, docente de la Universidad Autónoma de Zacatecas, preguntó: ¿quién, entre China y Estados Unidos tiene la capacidad para mantener un poder hegemónico a nivel internacional en la actualidad?, a lo cual respondió: históricamente EU ha sido una nación muy poderosa, sin embrago, entre 2002 y el 2007 China tuvo un mayor crecimiento económico, lo cual abre la interrogante de si el gobierno estadounidense estará dispuesto a compartir el poder con los asiáticos.

Miscelánea / cobertura

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cultura

Sensemayá El taller coreográfico de la unam visitó nuestra Facultad con un repertorio que incluyó piezas de Strauss, Gershwin, Revueltas, Moncayo y Ponce, entre otros, como parte sus presentaciones en distintos planteles de nuestra casa de estudios.

Fotos de Myriam Corte Ángela Alemán Cynthia Rodríguez Emanuel Reséndiz

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Dualidad Ofrenda de nuestra Facultad en la Plaza de Santo Domingo

Kaiju Funk! Concierto de El Monstruo son los otros

Festival Cervantino Recital de Itai Kriss y Eden Ladín

Espíritu Gitano Presentación de flamenco en la explanada baja

Día de muertos Ofrenda de estudiantes de Comunicación

Chess is life Partidas simultáneas de ajedrez en el jardín digital

cultura / cobertura

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Estudiantil Foto de Myriam Corte

Primer lugar en concurso nacional de ensayo Leticia Martínez

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iene 23 años. Es alumna de la carrera de Relaciones Internacionales. Está a un paso de finalizar su licenciatura y concluir su tesis. Sus temas de mayor interés son la política exterior de México y Asia. A su corta edad ya es asistente de investigación en El Colegio de México, y hace unos días fue premiada con el Primer Lugar del Concurso Nacional de Ensayo sobre el Congreso Constituyente 1916-1917, organizado por el Poder Judicial de la Federación. Ella es Edith Yazmín Montes Incin, un orgullo para la Facultad. Luego de ser premiada el 22 de septiembre pasado y recibir su galardón de manos de Juan Ramón Cosío Díaz, ministro de la Suprema Corte, Edith concedió una entrevista a Gaceta Políticas, en la que nos compartió su sentir ante este logro. El Congreso del Constituyente, explicó, “es un tema con mucho potencial de análisis. Yo sabía que la Constitución Mexicana fue una de las más innovadoras cuando se promulgó, por sus preceptos de laicidad y porque incluyó los derechos sociales de los trabajadores; de modo que, para resaltar su trascendencia, me propuse ubicarlo como parte del escenario internacional y observar sus implicaciones en el ámbito global. El resultado de esta iniciativa fue un ensayo de 15 cuartillas, titulado El Congreso Constituyente de 1916 a 1917 desde las relaciones internacionales. Producto y motivo de tensiones internacionales, con el cual la estudiante del plantel se impuso a todos los jóvenes participantes del país. El trabajo lo dividí en tres partes, precisó la alumna. “En la primera reseño el proceso del Congreso Constituyente pero preguntándome cuáles fueron los factores externos e internos que influyeron en él. En la segunda detallo cómo se delinea la relación de México con los otros países a partir de la emisión de la Constitución, y en la tercera analizo cuáles son las principales implicaciones de ésta en el concierto internacional”.

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estudiantil / cobertura

A pregunta expresa acerca de cómo impactó la Constitución de 1917 en el mundo, la joven aseguró que importantes principios abanderados por la Sociedad de las Naciones al término de la Segunda Guerra Mundial, son justo los que México ya había formulado desde años atrás, mismos que le permitieron desarrollar una etapa de gran activismo internacional de 1920 a 1930. De hecho, añadió, “los valores de política exterior defendidos por nuestro país, como la no intervención extranjera y la autodeterminación de los pueblos, se convertirán en universales ya en el seno de la onu, lo cual es trascendente”. En la charla, al momento de evocar el apoyo que ha tenido por parte de su familia para alcanzar sus objetivos, la seguridad con la que se expresa Edith se vuelve un mar de emoción. Nos comparte lo valiosos que son para ella sus hermanos y por supuesto su madre, quien siempre le reitera su orgullo ante el logro de sus metas. Luego de informarnos que su premio incluyó 11 mil pesos, constancia y publicación del ensayo, Edith finalizó esta conversación afirmando su orgullo por ser parte de la unam y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Recordó que llegó a la institución mediante examen de selección, y aun cuando fue el mejor promedio de su generación, le significó un gran esfuerzo ingresar a la Máxima Casa de Estudios; razón por la cual al ser parte de ella se ha empeñado en responder lo mejor posible. “Hoy, este primer lugar no implica que me quede estancada o en la nube del disfrute, sino ver qué sigue; sobre todo porque la Facultad me dio las herramientas necesarias para sentirme segura en cuanto a mi formación académica; me ofreció las bases para que mi manera de pensar sea crítica y reflexiva, algo que realmente nos diferencia de los estudiantes de otras universidades. Así que, viendo hacia adelante, no tengo ninguna duda de que mi deseo es dedicarme a la investigación”.


libros Liberators Isabel Pérez

El establishment estadounidense y su política exterior en el siglo XXI, libro coordinado por José Luis Orozco y Jesús Gallegos, trata de comprender el pragmatismo estadounidense explicando su evolución histórica. Profundiza sobre un sistema ideológico totalitario: el capitalismo radical, y la creciente expansión territorial, además de dar respuestas a la coyuntura de ciertas bases del pensamiento estadounidense. Está conformado por 10 artículos que tienen como objetivo proponer ideas y ofrecer claves de entendimiento alrededor de la política de nuestro vecino del norte. Es un texto original que busca que el lector analice y genere un juicio sobre Estados Unidos y su política exterior. Además, contiene un enfoque multidisciplinario que aborda materias acerca de las nuevas tecnologías, tratados de libre comercio, cultura, economía, adaptación, etcétera.

Cuerpos sin límite Myriam Corte

La obra del doctor Roberto Escobar, Cuerpos en resistencia, experiencias trans en la Ciudad de México y Bogotá, es un texto que aborda la definición de poder desde las subjetividades trans, es decir, cómo emergen y se cuestionan las jerarquías y exclusiones de los géneros. Un libro oportuno ante los recientes hechos de violencia cometidos a miembros de la comunidad transexual en la capital del país, y que visibiliza toda la complejidad de una persona trans. En esta obra se discute sobre el cuerpo y su materialidad, la narración de un cuerpo que se va configurando de forma distinta, que trabaja contra un sistema como puede ser el capitalismo. La modernidad capitalista produce demasiados tipos de cuerpos, formas en resistencia, desorden, sobrevivencia y fuga, que se plasman en historias en los capítulos del libro, el cual narra subjetividades de identidad, así como el trabajo que la comunidad transexual realiza en sus comunidades a través de talleres donde se abordan temas relacionados con las mujeres, la niñez o el medio ambiente.

La constitución refundida Myriam Corte

A escasos meses de que se cumplan 100 años de la Constitución Mexicana promulgada en febrero de 1917, es importante reflexionar sobre las reformas que ha tenido una de las constituciones más longevas y con mayor valor histórico de América Latina. Ante el crecimiento intrincado, a veces contradictorio y difícil de expli- car del texto normativo, donde la Constitución no es accesible sino confusa para los ciudadanos (y donde el poder judicial se convierte en el último intérprete de lo que ésta dicta, adquiriendo así mayor poder), el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la unam se propuso revisar artículo por artículo para uniformar conceptos sin alterar el contenido de la Carta Magna, reordenándola. La finalidad de este ejercicio es conservar el texto íntegro, y paralelo a éste otro con una ley de desarrollo constitucional que albergue contenidos reglamentarios y no sustantivos. El resultado que obtuvo el Instituto con este reordenamiento y consolidación del texto constitucional fue un documento más claro y comprensible.

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Black is Beltza Cynthia Rodríguez

Black is Beltza se titula la novela gráfica de Fermín Muguruza, Jorge Alderete y Harkaitz Cano, publicada por la editorial Caja de cerillos, que tiene como propósito “exponer libros que transformen el mundo en el que vivimos”, según la editora Andrea Fuentes. Es un impreso que retrata las aventuras de un personaje ficticio, pero que se involucra con figuras históricas, como el Che Guevara, Juan Rulfo, Tintán, y donde se abordan temáticas con vigencia como el caso del orgullo negro con las Panteras Negras y los derechos civiles de esta comunidad.

Estado de emergencia Cynthia Rodríguez

El libro Estado de Emergencia, de la guerra de Calderón a la guerra de Peña Nieto, de Carlos Fazio, editado y publicado por Grijalbo este a��o, retoma la violencia tanto de políticos como del crimen organizado, la crisis política y la resistencia de los grupos sociales. Entre los temas que aborda se encuentran: la rebelión de las autodefensas en Michoacán; las acciones de La Familia Michoacana, Los Templarios y el Cártel de la Nueva Generación en Jalisco; las matanzas en Apatzingán, Tlatlaya y Ayotzinapa. En el libro “no hay ideologización, pues no pierde el sentido de gravedad para poner las ideas del autor. Es un texto en el que prevalece el nexo entre el crimen, la política, la empresa y la economía.

¿Cómo gobiernan las izquierdas? Myriam Corte

Francisco Reveles Vázquez, del Centro de Estudios Políticos de la Facultad, presentó su más reciente libro, Saldos de la democracia, el ejercicio de gobierno del partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal, en el cual analiza el proceso de construcción de la democracia en la capital mexicana por parte de gobiernos de izquierda. Es una obra interesante y documentada sobre un tema vigente para la ciudad, pues alimenta la reflexión sobre el proceso de democratización en las fronteras capitalinas”. Compuesto por siete capítulos, un balance general y conclusiones, el trabajo desarrolla una hipótesis: el desarrollo en conjunto de derechos sociales y la participación ciudadana con gobiernos de izquierda. Se trata de una evaluación del ejercicio del poder y no sólo del acceso a éste, un estudio desde la ciencia política y no electoral.

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libros / novedades


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