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LAS HORAS NEGRAS Al entrar en prisión las mujeres pierden mucho más que sus derechos civiles. Junto con el uniforme y el reglamento reciben también una forma de identificación distinta, una nueva personalidad. De manera consciente o inconsciente, las presas adquieren costumbres, aprenden a contar el tiempo en medidas de condena –la transcurrida y la que aún falta por pagar–, resignifican sus ideas sobre lo cotidiano, los espacios y objetos, las relaciones, e incluso sobre sí mismas. En la serie fotográfica realizada en los reclusorios capitalinos, Patricia Aridjis evidencia la manera en que las internas se desdibujan en el encierro, tras cerrojos y heridas. A través de su lente, la cárcel es también una sensación, una ausencia de colores primarios que separa a quienes están dentro de quienes están fuera. En ese claroscuro las prisioneras esbozan una nueva identidad y toman conciencia de su libertad interior. A partir de marzo, la Galería Abierta nos muestra fragmentos de la paradoja que significa estar inmersa en un mundo sofocante y desarrollar, al mismo tiempo, una vida privada. Las horas negras son, en palabras de la fotógrafa, la única forma en que las presas pueden salir de su encierro.


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ensar la izquierda implica un ejercicio múltiple: rastrear y entender su pasado, tratar de ubicarla en sus varios presentes y conjeturar sobre su futuro. Requiere situarla dentro de un sistema de contrastes, pues la palabra misma remite, desde la antigüedad, a un binomio conceptual indisoluble en el que las partes, en principio antagónicas, se dotan mutuamente de sentido e identidad. Opositora formal a los gobiernos de centro y derecha que han regido al país, la izquierda se encuentra en una coyuntura especial frente a la política del actual gobierno, que hace indispensable analizar su situación. En nuestro interés por mantener a la comunidad de la Facultad al día respecto a temas de importancia nacional, preguntamos a cinco notables académicos de la Universidad hacia dónde se dirige y qué opciones tiene la izquierda hoy en día. Sus artículos son ejemplo de uno de los valores fundamentales de la oposición mexicana: la pluralidad. Dedicamos algunas páginas de esta edición a la labor periodística que, por desgracia, cada vez más a menudo es noticia por las peligrosas condiciones en que se ejerce. Por ello hacemos un extenso recuento de las experiencias vertidas en el Foro de periodismo especializado y en las múltiples actividades que se realizaron en la Facultad encaminadas a la concientización sobre las amenazas actuales a los informadores. Miembros de la comunidad recibieron en los últimos meses diversos galardones en reconocimiento a su labor académica y deportiva: dentro de los Premios a la trayectoria y a la investigación histórica 2013 que otorga el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, el profesor José Luis Orozco fue honrado con el Premio “Daniel Cosío Villegas”. A su vez, Carlos Hernández obtuvo una mención especial en el Premio Doctor Marcos Kaplan por su tesis de doctorado. También fueron reconocidos los alumnos Azucena Serrano, Antonio Faustino Torres y Christian Mendoza, quienes triunfaron en el Quinto concurso de ensayo político Carlos Sirvent Gutiérrez, y Juan Carlos Cabrera, distinguido con uno de los Premios Puma 2013. Aprovechamos la ocasión para dar la bienvenida a dos funcionarios que se incorporan a nuestro equipo de trabajo: Roberto Peña como jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad, y Arturo Chávez como coordinador del Centro de Estudios Sociológicos. En la presente edición reportamos también una primicia: el Festival Artístico Polacas, que buscó difundir la apreciación estética mediante la presentación de las aptitudes musicales, teatrales, dancísticas, fotográficas y plásticas de los estudiantes. Durante dos días el auditorio Ricardo Flores Magón fue testigo de la enorme diversidad artística que caracteriza a la Facultad. Auguramos que el sólido debut de este proyecto se refleje en futuras ediciones. En estas páginas se encuentran también reseñas de algunos de los eventos que se llevaron a cabo dentro de las instalaciones del plantel: presentaciones de libros, coloquios, conferencias, recitales. Todos ellos son ejemplo de la vigorosa vida cultural y académica de la Facultad, que siempre depende de la participación de todos los miembros de su comunidad y a la que deseamos un provechoso curso académico 2014-2. Fernando Castañeda Sabido


Universidad Nacional Autónoma de México José Narro Robles Rector Eduardo Bárzana García Secretario General Renato Dávalos López Director General de Comunicación Social Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Fernando Castañeda Sabido Director

A la izquierda El ambiguo presente de las izquierdas mexicanas Para promover la convergencia, dejemos de hablar de unidad La izquierda mexicana. Un desafío a la teoría clásica de los partidos La izquierda frente al cambio de época La izquierda como metáfora

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Ejercer al filo del peligro Periodismo de avanzada Un fresco de la política florentina Noticias misceláneas

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Premio al esfuerzo y la dedicación Recordando el legado de Carlos Sirvent Gutiérrez

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Primer Festival Artístico Polacas Reinterpretando a los clásicos

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Novedades editoriales

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Claudia Bodek Stavenhagen Secretaria General Gaceta Políticas Roberto Oseguera Quiñones Director Juncia Avilés Cavasola Subdirectora Leticia Martínez Eslava Editora María Magdalena Sierra Romero Adriana Godoy González Cueto Diseño Equipo de reporteros Myriam Corte Cortes Adolfo López García Carlos Arturo Méndez Sánchez Gloria Morales González Iván Pérez Sánchez Isaid García Becerra José Antonio Olvera Camacho Magali Lizeth Espinosa Guzmán Rafael Martínez Medina Cristian A. Estrada Medina Claudia Celina Alejandre Becerra David Santiago Mendoza Jorge Humberto Jean Tron Luis Pérez Reynoso Priscila Jasso Pichardo Tanya Sophia Ramírez Chávez

Portada diseño de María Magdalena Sierra Romero


A la izquierda H

ablar de esta corriente política necesariamente nos lleva a plantear una serie de preguntas para las que no existen respuestas simples ni definitivas: qué significa ser de izquierda, cuáles son los valores y principios políticos que la distinguen, por qué resulta tan complejo conciliar sus diferentes posturas, hacia dónde se dirige la izquierda partidista y qué podemos exigir de ella como ciudadanos, son sólo algunas de las más frecuentes y sobre las que más se ha escrito. Sobra decir que es imposible desmenuzar todos estos cuestionamientos en las páginas de la Gaceta. Sin embargo, tratándose de un tema tan cercano a la comunidad de la fcpys, nos parece importante ofrecer elementos para el análisis y la discusión, por ello presentamos los artículos de cinco destacados académicos que desde diferentes posturas reflexionan sobre la situación actual de la izquierda mexicana. Como punto de partida, Octavio Rodríguez Araujo nos recuerda el origen opositor de la izquierda y habla de los obstáculos que actualmente dificultan la unidad de los sectores que la integran. En su opinión, la izquierda partidista se encuentra enfrascada en una estéril batalla entre corrientes que, además de alejarla de aliados históricos y posibles votantes, le impide identificar a sus verdaderos contrincantes políticos y enfrentarlos con un proyecto sólido y coherente. Massimo Modonesi apunta en otra dirección y nos dice que históricamente el llamado a la unidad ha servido para imponer prácticas políticas contrarias al espíritu de la izquierda, cuya riqueza se encuentra en la diversidad de visiones y discursos. En vez de buscar la unidad a toda costa, el artículo propone impulsar una convergencia táctica, alejada de pretensiones hegemónicas centralizadoras, que respete la autonomía e identidad de las diversas fuerzas progresistas. La cultura política de los mexicanos emana del régimen de partido hegemónico que gobernó el país por más de 80 años. Esta situación, nos explica Rosa María Mirón Lince, propicia que la distinción entre izquierda y derecha no resulte clara para la ciudadanía. Los resultados de diversas encuestas de opinión levantadas en años recientes revelan que la identidad ideológica y partidista de los electores es débil. Los datos señalan que, en este escenario, los partidos u organizaciones que mantienen una posición ideológica ambigua resultan fortalecidos frente a una izquierda que, fuera de la capital, no ha sabido establecer lazos perdurables con los electores. En los últimos 30 años el mundo ha vivido un profundo proceso de diferenciación sistémica. Estado, mercado y sociedad han desarrollado reglas propias que les permiten operar con autonomía relativa. La izquierda mexicana, sostiene Jorge Cadena-Roa, está obligada a procesar este cambio de época desde tres frentes: renunciar a prácticas políticas autoritarias y hacer suya la democracia participativa; impulsar una política económica que promueva la competencia y combata la desigualdad y las crisis recurrentes; y defender los derechos ciudadanos erradicando las prácticas clientelares y corporativistas. A manera de conclusión, Alejandra González Bazúa nos hace una propuesta: pensemos la izquierda como una alegoría y reflexionemos sobre las imágenes e ideas abstractas con que se le relaciona. Con más de 200 años de vida, esta figura se ha alimentado de historias y saberes que le otorgan toda su potencia, pero que poco a poco se han petrificado: ahora es momento de hacer un recuento crítico y preguntarnos: ¿dónde está la izquierda?


El ambiguo presente de las izquierdas mexicanas

Octavio RodrĂ­guez Araujo*

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Es de izquierda un partido que establece pactos y alianzas con partidos y gobiernos de derecha? Solamente cuando existe una amenaza real de que organizaciones de ultraderecha puedan asumir el poder. Si no existe esta amenaza es absurdo que un partido de izquierda lo haga, incluso que lo intente. Izquierda y derecha son términos antitéticos, opuestos y cuyos objetivos son distintos. La primera está por disminuir las desigualdades sociales, económicas y políticas en un país y entre países, la segunda por mantener y, de ser posible, aumentar dichas desigualdades. Por lo tanto, si un gobierno es de derecha es responsabilidad de la izquierda oponerse y aspirar a asumir el poder y usar éste para la materialización de sus fines doctrinarios y políticos siempre en favor de la población mayoritaria y de la justicia social. En México, la suscripción del Partido de la Revolución Democrática (prd) del Pacto por México, junto con el Partido Acción Nacional (pan) y el Revolucionario Institucional (pri), no fue para oponerse al gobierno priísta de Peña Nieto (de derecha) sino supuestamente para influir en las decisiones de éste. Esta trampa de “compartir” el poder, desde posiciones de izquierda, con un gobierno burgués es tan vieja como el millerandismo, criticado ampliamente por varios pensadores de izquierda, entre ellos Rosa Luxemburgo. Pero no sólo es antigua sino ingenua, pues quien tiene el poder y con él responde a intereses de la clase dominante, no va a cederlo —ni en partes— a la izquierda, por moderada que ésta sea. Pero, además, en el caso del prd hegemonizado por la corriente llamada Nueva Izquierda, haber firmado el pacto con el pri fue contradictorio incluso en el discurso, pues meses antes de las elecciones de 2012 proponía establecer alianzas con el pan con el explícito interés de evitar que el tricolor recuperara la presidencia del país o que ganara la gubernatura en algunos estados. El prd, partido que durante varios años fue emblemático de las izquierdas amalgamadas desde 1988, terminó, con trampas y golpes bajos internos, en manos de Nueva Izquierda y aliados, alejándose de las posiciones que, aunque nunca tuvieron definición precisa, intentaban ser de izquierda, de una izquierda no socialista pero claramente contraria a la visión neoliberal de la economía, la sociedad y la política. Esta izquierda adherida al Pacto por México no sólo no influyó en las reformas impulsadas por Peña Nieto sino que fue utilizada por éste de la peor manera. Una vez más, para variar, no se dio cuenta de que los triunfos del pri, comprados o no, serían el preludio de su marginación. En cambio el

pan, perdidoso en las elecciones de 2012, recuperó su lugar de socio (cómplice) del tricolor, como ya lo hiciera antes con Salinas y Zedillo cuando fueron presidentes del país. Los chuchos, como se les conoce popularmente a los de Nueva Izquierda, no quisieron comprender que las derechas se entienden entre sí y muy bien, que defienden lo mismo aunque sea bajo diferentes colores y que, cuando tratan de servir a sus amos, marchan juntas y al mismo ritmo de la música cacofónica pero bien orquestada bajo la dirección de los más grandes intereses económicos del mundo. Lo ocurrido con la reforma energética en diciembre de 2013 fue la cereza del pastel que comenzó a cocinarse con la mal llamada reforma educativa y otras más que las izquierdas dejaron pasar y que en algunos casos aprobaron sin percatarse de que se trataba de una batería de reformas contra el pueblo de México. Cuando se dieron cuenta tardíamente de la imposición de la reforma energética, mediante la asociación de los partidos neoliberales (pri, pan y sus aliados) en el Congreso de la Unión y en la mayoría de los congresos locales, abandonaron el Pacto por México y, en el momento de escribir estas líneas, se han planteado revertirla mediante una consulta popular (muy difícil de realizar) bajo la hipótesis de que podrían lograr una sustancial recomposición en la esfera legislativa en la elección intermedia de 2015. A mi juicio poco probable pese al optimista cálculo de que, con la consigna de echar abajo la contrarreforma (Cuauhtémoc Cárdenas), la izquierda se verá fortalecida para los comicios del año próximo. Si bien es deseable que las izquierdas se unan, no parece cosa fácil ya que los afanes protagónicos y los intereses personales y de grupo lo han impedido desde hace dos décadas. Las diferencias de las llamadas tribus perredistas, ahora sin la militancia de quienes han conformado el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sólo han sido pospuestas en coyunturas electorales, especialmente cuando López Obrador fue no sólo candidato presidencial sino visto como el único que tenía posibilidad de triunfo. Pero que dichas diferencias se pospusieran no quiere decir que hubieran desaparecido. Más temprano que tarde se hicieron patentes una y varias veces. El mismo dirigente nacional del prd, Jesús Zambrano, reconoció que la dispersión de la izquierda, su falta de unidad, facilitó que la reforma energética fuera sacada adelante por el gobierno (Milenio, 22/12/13). El gran problema es que las izquierdas mexicanas no han querido entender que si bien tienen diferencias entre sí, éstas no deberían ser tan grandes (¿lo son?) como para no distinguir que sus mismas

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corrientes y tendencias no son el enemigo a vencer sino las derechas en sus varias versiones. Pareciera que no han querido comprender que las propuestas y objetivos de las derechas y las izquierdas no son ni pueden ser los mismos, ni siquiera aceptando que en el juego político a veces son imperativos ciertos grados de pragmatismo y de flexibilidad. Peor aún, las izquierdas mexicanas, sobre todo partidarias, en su afán por no enfrentarse a las derechas en el poder han descuidado su identificación con los movimientos populares de los más pobres y excluidos, a veces incluso descalificándolos o calificándolos de radicales en lugar de hacer causa común con ellos aunque sus tácticas de lucha sean diferentes. Pasan por alto que no se puede quedar bien con todos y que aun para fines electorales necesitan de las masas depauperadas y marginadas para vencer en su terreno a las derechas. Para que la gente vote por un partido de izquierda éste debe convencerla de su proyecto y educarla políticamente para que también (y no sólo los dirigentes, si acaso) aprenda a distinguir la diferencia de lo que sería un gobierno de izquierda y otro de signo contrario. No se puede ser de izquierda y a la vez darle la espalda a los movimientos sociales de los trabajadores y de los marginados, normalmente fragmentados precisamente por la falta de dirección política que de-

bieran ofrecer los partidos. Lo que hemos visto en México en los últimos años es un buen número de manifestaciones sociales de descontento y de oposición, al margen de los partidos que debieron haber tenido la iniciativa o por lo menos acompañarlos en su lucha. Un divorcio casi absoluto, dos pistas casi paralelas, con muy pocas excepciones. Finalmente, la agenda del progresismo, de moda en América Latina, no es ni debe ser la misma de las izquierdas. Para éstas la agenda del progreso sin adjetivos debiera ser cuestionada en su esencia, es decir en lo que representa en la lógica del capital y de la geopolítica mundial, en su significado de continuidad del sistema prevaleciente, el mismo que ha acrecentado la brecha entre ricos y pobres, el mismo que ha devastado la naturaleza en favor de los intereses industriales y de la agricultura como negocio en manos trasnacionales. El progresismo confunde deliberadamente el crecimiento económico con el desarrollo, buscando el primero y no el segundo ni mucho menos la distribución de la riqueza mediante políticas para disminuir las desigualdades sociales, que es a lo que aspiran o deben aspirar las izquierdas, igual en la oposición que en el poder. 2 de enero de 2014.

* Doctor en Ciencia Política por la unam. Profesor Emérito de la Facultad y Premio Universidad Nacional en Docencia en Ciencias Sociales. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 3.

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Para promover la convergencia, dejemos de hablar de unidad

Massimo Modonesi*

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a palabra unidad resuena una y otra vez en la historia de la izquierda mexicana. En efecto, este espacio político relativo y cambiante es y ha sido habitado por diversas organizaciones y movimientos que sólo de manera esporádica fueron convergiendo en torno a luchas y fines comunes. La diversidad ha sido fuente de riqueza y debate y, al mismo tiempo, causa de rivalidad y división. Por una parte, el pluralismo es un factor que potencia y fortalece, en la medida en que da cabida a varias expresiones y matices sobre distintos temas cruciales característicos de las definiciones políticas izquierdistas, las cuales requieren de debate y se nutren de la crítica. Por la otra, debilita en tanto no permite sumar las fuerzas necesarias para hacer frente al poder de las clases dominantes, poder económico y político que no depende tanto del número y la organización como en el caso de las clases subalternas. Número y organización (cuántos militantes, simpatizantes-votantes y cómo se vinculan entre sí) que pueden ser potenciados por medio de procesos de unificación, como ha sucedido por ejemplo en ocasión de la fundación del Partido de la Revolución Democrática (prd) en 1988, el acontecimiento unitario más sobresaliente de la historia de la izquierda mexicana. Sin embargo, la palabra unidad tiene una fuerte connotación imperativa y alude a una visión mecánica de las relaciones políticas y a una resolución cosificada, monolítica y eventualmente burocrática del problema de las alianzas y las convergencias. En efecto, como la historia de las izquierdas socialistas ha mostrado con amplitud, la noción de unidad ha sido utilizada para articular dos niveles subjetivos. En primer lugar, para dar cuenta de la articulación socio-política de las clases subalternas como clase

trabajadora, asumiendo la unidad como principio centrípeto de solidaridad básica a partir de la autoconciencia como parte explotada de las sociedades capitalistas. En un plano organizacional, en primera instancia el sindicato, pero fundamentalmente el partido, expresaban el pasaje del nivel socioeconómico al socio-político. La unificación partidaria representaba en lo político a la unión de la clase. Al mismo tiempo, amén de la teoría, la historia nos cuenta cómo este esquema se presentaba, en la realidad, fragmentado en diversas y distintas corrientes y expresiones partidarias. Frente a esta dispersión, el llamado a la unidad se volvió un recurso frecuente, a veces rutinario, en otras ocasiones eficaz antídoto contra extremismos y sectarismos, en alguna otra oportunidad consigna que encubría la renuncia a un proyecto radical y autónomo para terminar diluyéndose y subordinándose, por ejemplo, a la Confederación de Trabajadores de México (ctm) y al Partido Revolucionario Institucional (pri), como en el caso de la “unidad a toda costa” proclamada por el Partido Comunista Mexicano entre finales de los años 30 y a lo largo de los 40. O, para dar cuenta de otra experiencia mexicana, como sucedió también con los socialistas de diversas corrientes (comunistas, trotskistas, maoístas, castristas, etc.) que se sumaron al prd a finales de los años 80, dejando atrás una serie de experiencias, tradiciones, principios, definiciones, postulados y perspectivas políticas. Ahora bien, es cierto que los momentos más exitosos y fecundos de la izquierda del siglo xx fueron acompañados por movimientos convergentes, pero no siempre estrictamente unitarios y centralizadores, pues no implicaron fusiones partidarias o confusiones ideológicas. Como regla general, la convergencia resultó indispensable y decisiva para

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empezar a sumar fuerzas y dejar de restarlas a causa de enfrentamientos internos ocacionados por la disputa por la supremacía o hegemonía de una u otra fracción dentro del campo de la izquierda. En el México de nuestros días se escuchan frecuentes llamados unitarios a partir de la contrarreforma energética, asumida como un despojo que afecta al país y un agravio compartido por sus integrantes. La tesis que circula es que en torno a la defensa del petróleo como patrimonio de todos los mexicanos debería unirse el pueblo y/o las izquierdas. ¿Qué pueblo? ¿Cuáles izquierdas? Me limitaré, para terminar esta breve reflexión, a problematizar la segunda pregunta, siendo que la primera implica una larga y compleja digresión sociológica que permita reconocer a lo popular como un recorte social políticamente pertinente. Las izquierdas mexicanas de las últimas décadas, desde la disolución de las principales organizaciones socialistas en el prd, giraron en torno al paradigma nacional-popular. Un paradigma que recupera en clave crítica y opositora la tradición de la ideología de la revolución mexicana, se traduce, a nivel organizacional, en la existencia de partidos de carácter frentista como el prd y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y recurre a la mediación carismática o, si se quiere usar una fórmula más polémica, a la tradición política caudillista nacional. Al mismo tiempo, al margen de esta corriente central, antes con mucha fuerza y en la actualidad en una versión marginal y desdibujada, se plantó el neozapatismo surgido del levantamiento de 1994 que, desde la fuerza de su arraigo en Chiapas y su proyección internacional, formulaba una propuesta de transformación de alcance nacional. Esa propuesta se modificó de manera parcial y se radicalizó en La Otra Campaña a partir de 2005, adquiriendo tintes de manifiesta intención anticapitalista y revolucionaria, ocupando un espacio relativamente vacío desde la desaparición de las principales organizaciones socialistas en México. El fracaso de La Otra Campaña y el repliegue del zapatismo dejaron el campo del radicalismo anticapitalista disperso en una miríada de grupúsculos de distinta filiación marxista y anarquista. La aparición del movimiento #YoSoy132 oxigenó este espacio –caminando sobre el hilo del problema de la diversidad de posturas y perspectivas– pero su carácter coyuntural, efímero y esporádico, no permitió generar un ámbito permanente de participación y organización de la juventud mexicana.

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Por otra parte, una serie de experiencias más constantes y duraderas de lucha a nivel sectorial (tendencialmente bajo el formato sindical o de organización comunitaria o urbano-popular) se ubican en distintos puntos del espectro político manteniendo una relativa o estricta autonomía respecto del polo político nacional-popular. Este universo de organizaciones y movimientos sociales pertenece, sin duda, a la izquierda y podría denominarse izquierda “social” para distinguirla de la izquierda “política”, diferenciando el campo principal y fundamental de su actuación y de su interés. Al mismo tiempo, desde un criterio ideológico, esta demarcación no permite captar las variantes al interior del universo nacional popular como tampoco otros referentes más radicales inspirados en el socialismo, anarquismo u otras matrices emergentes que aparecieron en particular en experiencias juveniles (por ejemplo en el #YoSoy132) o comunitarias (en especial en el contexto de las múltiples y crecientes luchas socioambientales que proliferan en defensa del territorio, objeto de la intensificación del despojo ligado a la extracción de minerales, agua, energéticos, etc.). Como es evidente, inclusive en una descripción sumaria, se trata de grupos muy diversos entre sí por forma y orientaciones –sin mencionar las rivalidades propias de los grupos dirigentes en defensa de sus respectivos marcos organizacionales y, en ellos, de su liderazgo personal. Así que la unidad, en sentido estricto, no sería deseable en tanto atentaría contra el pluralismo, forzaría en un mismo molde formas objetivamente diversas, y violentaría una idea de democracia participativa, abierta a la diferencia y la disidencia que implica la autonomía –aunque sea relativa– de grupos y corrientes. Al mismo tiempo, subordinaría, como ha sucedido en el pasado, al archipiélago de movimientos y organizaciones sociales a la lógica centralizada de los partidos políticos. Por último, en el caso de las relaciones y los procesos concretos hoy en curso, la unidad no parece realizable por las inercias propias de las organizaciones y sus dirigentes. Sin embargo, hay que convenir que una convergencia táctica, respetando las identidades, las formas de agregación y participación, así como las apuestas estratégicas de mediano y largo plazo, sería indispensable para enfrentar la coyuntura actual que coloca a las clases subalternas, a las organizaciones populares y a las izquierdas a la defensiva y en resistencia frente a una ofensiva derechista que


se manifiesta mediante una serie de reformas neoliberales y un proyecto de criminalización de la protesta. Cualquier propuesta de convergencia susceptible de ser escuchada debería explícitamente renunciar a pretensiones hegemónicas y evitar el uso de la palabra unidad que, junto con evidentes connotaciones positivas, tiene una resonancia centralizadora, burocrática y hegemonista. Dicho de otra manera: para promover la convergencia, dejemos de hablar de unidad.

* Doctor en Estudios Latinoamericanos por la unam. Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de la Facultad. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1.

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La izquierda mexicana. Un desafío a la teoría clásica de los partidos

Rosa María Mirón Lince*

Introducción En este texto propongo una revisión de la teoría clásica de partidos, en específico del caso de México, que sugiere una tendencia hacia el bipartidismo, relacionada con dos filosofías antagónicas y complementarias: el progresismo, representado por la izquierda, y el conservadurismo, por la derecha. Mi propuesta toma como punto de partida la experiencia de ocho décadas de partido hegemónico que configuraron una cultura política que no ha desaparecido a pesar de la transición democrática. La relativa estabilidad del tripartidismo mexicano tiene, así, uno de sus fundamentos en esa cultura política para la cual la distinción entre izquierda y derecha es incierta, originada en una prolongada gestión de gobierno del Partido Revolucionario Institucional, marcada más por el pragmatismo que por los compromisos ideológicos. El mundo bipolar que dominó la política internacional durante la mayor parte del siglo xx se alineó entre aliados y adversarios del bloque comunista y el bloque capitalista. En los extremos se situaban los regímenes totalitarios fascistas (extrema derecha) y comunistas (extrema izquierda). Esta distinción fue probablemente más clara en algunos países de América Latina, como Chile y Argentina, en donde las dictaduras de derecha enarbolaron valores conservadores y defendieron instituciones tradicionales, como la iglesia, la familia y la policía; mientras que la única dictadura de izquierda se ocupó de abolir la propiedad privada, reducir la religión y replantear los valores familiares. La política bipolar, replicada en la competencia entre partidos de izquierda y derecha, pasó relativamente inadvertida en México. Así las cosas, la transición política no tuvo como propósito abolir un

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régimen no democrático de izquierda, como en Europa del Este, ni trató de sustituir a un régimen no democrático de derecha, como ocurrió con algunas dictaduras sudamericanas; lo que se propuso fue abrir el régimen a la competencia y la diversidad. Los referentes fueron un tanto distintos y, en materia ideológica, no tan claros como los de otras transiciones, pues se trataba de vencer a un partido cuyo discurso, acciones de gobierno e imagen, conjugaban elementos liberales (llamados neoliberales por sus críticos) con elementos progresistas. Para Giovanni Sartori el partido hegemónico se caracteriza más por sus métodos que por sus ideas y, en efecto, el tricolor se distinguió por sus valores siempre cambiantes, mientras fue el centro de la política nacional. El pri y la cultura política en México Los estatutos del Partido de la Revolución Mexicana (1938) hablan sobre la construcción de un Estado socialista, laico y científico; sin embargo, el país gobernado por el pri no dejó de ser un aliado estratégico de los Estados Unidos de América y de gobernar con criterios explícitamente liberales durante las dos últimas décadas del siglo xx; aun así, se incorporó a la Internacional Socialista en octubre de 2003. Los vaivenes doctrinarios del Revolucionario Institucional son expresión del carácter pragmático que lo distingue, desde su fundación como coalición de fuerzas revolucionarias, durante sus sucesivas refundaciones (en 1938 como prm y en 1946 como pri) y a lo largo del siglo xx. En el caso del tricolor, más que un cambio de principios lo que hay es una capacidad de adaptación que le permitió ajustar su discurso al cambio social, incorporarse al tren de la transición, sobrevivir como partido de oposición y recuperar el poder presidencial.


De tal manera, el pri se sumó a los vaivenes políticos e ideológicos del siglo xx, según dictara el presidente en turno. Mientras gobernó, el partido de la revolución pasó de anticlerical a tolerante en materia religiosa y garantista en el régimen de Carlos Salinas. Con este proceder, transitó con relativo éxito de la defensa de valores socialistas a la salvaguarda de valores familiares y del nacionalismo proteccionista al liberalismo económico, en un esfuerzo por insertar a México en los mercados globales. Como resultado, la cultura política mexicana no se ajusta del todo a las calzas de la bipolaridad, o las diadas, como fueron definidas por Norberto Bobbio y Giovanni Sartori. El pri ocupa con éxito el centro de un espectro en donde un sector del PAN podría considerarse abiertamente conservador y sólo un sector de la izquierda, hoy escindido del prd, puede ajustarse a la clasificación de una izquierda ortodoxa. El propio tripartidismo mexicano parece desafiar por igual la diada derecha-izquierda de Bobbio, que la idea de Sartori de que los conceptos de izquierda y derecha son correlativos dado que no existe uno sin el otro. Los electores mexicanos no se dividen en dos polos, derecha e izquierda, ni relacionan de manera directa la pertenencia a una ideología o clase social con un partido político. Lo que hay en México es un tripartidismo que durante al menos una década ha logrado cierta estabilidad. En este tripartidismo hay otros elementos peculiares. Dos de las fuerzas políticas que lo integran, el pri y el prd, pertenecen nominalmente a la izquierda del espectro ideológico, lo que haría suponer que al menos dos tercios del electorado estarían comprendidos entre la izquierda radical y la moderada. La realidad es que la izquierda ideológica sólo es dominante en la capital del país, mientras que a escala nacional constituye la segunda fuerza en elecciones presidenciales y tercera en comicios legislativos. Sin embargo, lo más significativo de los resultados electorales en México, no es la fuerza de cada partido o coalición, sino la visión de conjunto. Por lo menos desde 1994, esto es, durante casi dos décadas y seis procesos electorales federales, el escenario electoral mexicano es tripartito. El tripartidismo mexicano posee algunos rasgos distintivos que vale la pena tener presentes. 1. Desde 1997 las tres principales fuerzas políticas mantienen un equilibrio que impide a alguna de ellas tener una mayoría calificada, lo que hace necesaria la configuración de alianzas parlamentarias. 2. Las alianzas

parlamentarias no son estables ni definitivas pues dependen sobre todo, de los temas que se someten a aprobación, de manera que en algunas materias es posible encontrar coaliciones pan-prd, en otras se configuran alianzas pan-pri y en otras más pri-prd. 3. Las alianzas electorales pueden ser tan específicas y versátiles como las parlamentarias. Esto ocurre con cierta frecuencia en los extremos del espectro ideológico, por lo que no es insólito ver que mientras pan y prd son adversarios en la elección federal, compiten aliados en una elección local. Lo que refleja el comportamiento de las alianzas es que en los hechos importan más las estrategias que las doctrinas; esto puede ser interpretado desde dos perspectivas: o bien los partidos son capaces de renunciar a las doctrinas sin perder de vista los principios, o bien los intereses coyunturales pesan más que las ideologías. En cualquier caso, los resultados electorales parecen favorecer más la configuración de alianzas, a pesar de que sea entre partidos que teóricamente operarían como rivales irreconciliables. En entidades como Oaxaca, Chiapas y Baja California, el pan y el prd han competido en coalición con éxito, lo que hace suponer que a los electores no les importan tanto las doctrinas, como los resultados. Hay razones para suponer que para los mexicanos la distinción izquierda-derecha no es un argumento decisivo al momento de votar, tal como se desprende de los estudios de opinión que han explorado la identidad ideológica de los ciudadanos en México. La ideología de los mexicanos Los resultados electorales desde 1994 son elocuentes: la izquierda política, representada por el prd, ocupó tercer lugar en las elecciones federales de 1994, 1997, 2000 y 2006, mientras que el pan, relacionado con la derecha, fue la segunda fuerza en 1994, 1997, 2003, 2006 y 2009. El pragmático pri mantuvo el primer lugar de preferencias de 1994 a 1997 para recuperarlo nuevamente en 2003 y 2012. Un sector de la opinión pública nacional, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ex candidato de la coalición prd-pt-Convergencia, afirma que los resultados oficiales no reflejan la voluntad de los mexicanos y asegura que éstos fueron objeto de manipulaciones en la emisión del voto y en la de resultados. En la incredulidad ante los resultados electorales está presente de manera explícita una crítica al desempeño de la autoridad electoral, pero también, de

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modo implícito, una apuesta por la conciencia de clase. En un país que tiene a la mitad de su población en la pobreza, se espera que los electores apuesten por partidos autodenominados de izquierda. Una frase de López Obrador podría sintetizar la impresión de este sector acerca de los resultados: un triunfo de la derecha es moralmente imposible. Las estadísticas electorales son contrarias a la expectativa lopezobradorista, pues colocan a la izquierda en una tercera posición a escala nacional. Un conjunto de estudios de opinión locales y extranjeros, realizados por instituciones educativas y empresas privadas, coinciden con las estadísticas, al tiempo que apuntan a una identidad ideológica y partidista débil. El estudio de opinión cide-cses de 2009 reveló que México se encuentra por debajo de la media de países respecto del porcentaje de personas que cuentan con identidad partidista, además de que los ciudadanos encuestados se autodefinieron mayormente de centro-derecha. Llama la atención que los propios entrevistados identificaron al pan con una posición de centro-derecha y consideraron que el pri se deslizaba hacia esa misma posición1. No está de más recordar que el tricolor ganó la elección presidencial tres años después de realizado el estudio.

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Las observaciones del cide no quedaron aisladas. En la encuesta realizada por la empresa Mitofsky en diciembre de 2012 los ciudadanos se autodefinieron como de centro derecha, y se observa la misma percepción de que el pri se desliza gradualmente hacia la derecha2; sin embargo, la metodología seguida permitió identificar algunos matices importantes. El más significativo es que la identidad que los partidos afirman tener dentro del espectro político no coincide con la imagen que los ciudadanos tienen de éstos. En efecto, mientras el mayor porcentaje de los entrevistados respondió que el pri y el pan se ubican a la derecha del espectro ideológico, al tiempo que el prd y el pt están a la izquierda, un 10.6% de los encuestados identificaron al pan totalmente a la izquierda, 9.6% afirmaron que el pri es de izquierda y 7% opinaron que el prd es un partido de derecha3. Quizá el dato más sorprendente sea que el 21% de quienes afirmaron simpatizar con el prd se consideraron personas “de derecha”. La encuesta anual de Latinobarómetro arroja resultados similares. Además de ubicar a los mexicanos ligeramente hacia la derecha o centro-derecha considera que en realidad los ciudadanos de México y de la


región parecen ubicarse más en el centro del espectro que en alguno de sus extremos ideológicos4. La inclinación de los mexicanos hacia una posición de centro-derecha parece corroborarse por otros estudios de opinión, como son la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (encup), que desde 2001 hasta 2012, fecha de su levantamiento más reciente, ubica a la familia, la iglesia católica y el ejército como las instituciones que gozan de mayor confianza y prestigio entre los mexicanos. Es incierto el escenario para una izquierda que busca definirse como tal y atraer a los electores con una identidad que no termina de comprender las particularidades culturales del país. La izquierda desconfía del mercado, el ejército y la religión, mientras los mexicanos mantienen una opinión favorable hacia el intercambio internacional, las fuerzas armadas y la iglesia. En 2012 una mayoría de electores, que se autodenominan de derecha, votó por el regreso del pri. El primer año de este partido al frente de la presidencia de la república estuvo marcado por un conjunto de iniciativas de reforma legal de carácter liberal, mientras sus opositores alineados durante la elección de 2012 en el frente amplio progresista se apuraron a defender el statu quo creado por el propio pri durante el siglo xx. Presente y futuro de la izquierda en México En el caso mexicano, quizá no sean los ciudadanos, sino los conceptos, los que están parcialmente errados. Es difícil inculcar a los electores potenciales un concepto de izquierda que apenas calza en una cultura política heredada de un régimen que prestó escasa importancia a los valores partidistas y privilegió el ejercicio eficaz del poder. El partido gobernante mantiene una posición ambigua en materia de valores, mientras que sus oponentes políticos gravitan entre una colaboración no exenta de condiciones (pan) y una actitud contestataria que termina por favorecer a grupos de poder gestados a la sombra del corporativismo priista. Con estos partidos es gobernada una sociedad que no conoció las dictaduras respaldadas por la iglesia y las fuerzas armadas, como otros países de Latinoamérica y, por lo tanto, no encuentra motivos para desconfiar de esas instituciones. En un escenario así, el discurso de una izquierda que convoca a los ciudadanos a oponerse a la derecha, la tradición y el mercado global suena, por lo menos extraña. Para consolidarse en la sociedad (y en las urnas)

la izquierda mexicana habrá de constituir un discurso propio, con una propuesta ética y una moral distintas a las de sus similares de Europa y América Latina y, al mismo tiempo, conscientes de la cultura política heredada del régimen de partido hegemónico. Con todo, la configuración de un discurso propio, capaz de reconocer las particularidades de una cultura política es tan sólo la mitad del trabajo que la izquierda mexicana debe realizar para penetrar con eficiencia en la preferencia de los mexicanos. La otra mitad, quizá la más difícil de lograr, se encuentra en la necesidad de mantenerse unida, a fin de competir electoral y parlamentariamente como una sola fuerza. Parte de los buenos resultados que ha obtenido la izquierda mexicana en las elecciones, tanto federales como locales, se debe a que han contendido como una coalición que ha logrado mantenerse cohesionada en el Congreso. La cohesión, sin embargo, comenzó a quebrarse cuando una parte de esa coalición decidió formar un nuevo partido a partir de la organización denominada Movimiento para la Renovación Nacional (Morena). El riesgo es que esta nueva fuerza de izquierda compita contra sus antiguos compañeros de lucha y divida los votos de la ciudadanía que se identifica con ellos. Ese sector, de acuerdo con los estudios de opinión sobre la ideología de los ciudadanos mexicanos, es de forma clara menor frente a quienes se declaran abiertamente de derecha. Los conflictos internos y los actos contestatarios apenas sumarán más simpatías a una opción ideológica que no termina de afincarse en la cultura política nacional. Lo más urgente para la izquierda mexicana es comprender que multiplicar los partidos no significa multiplicar los votos.

cide, Estudio nacional electoral cide-cses 2009. México, Centro de Investigación y Docencia Económica, 2009: p. 12 -16. http://www.cide.mx/cide-cses/Reporte_cide-cses.pdf ?e=1778 2 mitofsky, “Geometría Electoral: ¿Cómo se han movido las derechas y las izquierdas en México?” en México Opina. México, Consulta Mitofsky, diciembre de 2012: p. 4.http://consulta.mx/ 3 Ibid, p. 5-8. 4 latinobarómetro, Informe 2013, Chile, Corporación Latinobarómetro, 2013: p. 27-29. http://www.latinobarometro.org/ 1

* Doctora en Ciencia Política por la unam. Profesora del Centro de Estudios Políticos de la Facultad. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 2.

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La izquierda frente al cambio de época

Jorge Cadena-Roa*

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n los últimos 30 o 40 años en la mayor parte del mundo se han dado procesos de diferenciación sistémica entre el Estado, el mercado y la sociedad. Donde no han ocurrido, persisten autoritarismos y teocracias, economías ineficientes subordinadas a intereses políticos, y sociedades con bajos niveles de organización y participación autorreflexiva y autónoma. Sin embargo, con demasiada frecuencia los procesos mencionados han sido estudiados de manera independiente y, por ello, se ha empobrecido la comprensión del alcance de las transformaciones en sus interrelaciones e interdependencias1, así como de las posibilidades y límites de la acción social y política. La literatura sobre las transiciones desde el autoritarismo y acerca de la tercera ola de la democracia se centra en los cambios del régimen político que han dado por resultado que la democracia se haya convertido en el paradigma de legitimidad política más aceptado, tanto así que no existe un paradigma alternativo. La democracia no tiene rival, no porque sea un régimen político perfecto, sino porque los demás son peores. Es inmejorable la manera en que Winston Churchill lo refirió en su célebre discurso de la Casa de los Comunes el 11 de noviembre de 1947: “la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que se han probado a lo largo del tiempo”. Lo escrito sobre el neoliberalismo, el retraimiento del sector público de la economía, el cambio estructural y la globalización, por su parte, ha puesto el acento en los cambios que ha registrado el Estado como agente económico directo (productor y comercializador de bienes y servicios), indirecto (dotador de subsidios a la producción y al consumo), y como regulador de los intercambios y equilibrios macroeconómicos en economías cada vez más abiertas. Finalmente, la literatura sobre la sociedad civil analiza las formas de organización social mediante las cuales los ciudadanos atienden problemas que les aquejan y que no esperan a que el Estado o el mercado los solucionen. Los cambios en la sociedad civil, como conjunto autolimitado, autorregulado y autorreflexivo, se expresan en la multiplicación de formas asociativas voluntarias, no lucrativas, que realizan algún

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tipo de acción pública desde una perspectiva no gubernamental y en el repunte de los movimientos sociales. En cuanto a estos últimos, en el 2011 inició un ciclo ascendente de protestas a escala mundial, comparable con los de 1848, 1968 y 1989, que aprovecha las condiciones favorables creadas por el respeto a los derechos civiles, políticos y humanos que ha traído consigo la democracia. Recapitulando: la democratización, el fortalecimiento de las economías de mercado y la organización y participación social han sido, cada una de ellas por separado, sin exageración alguna, dramáticos. A los cambios anteriores podrían agregarse los que se han dado en los sistemas educativos, en las comunicaciones, en las tecnologías, en la cultura y otros subsistemas más. Pero una cosa está clara: en los últimos 30 o 40 años se han dado procesos de diferenciación sistémica que llevan a que cada uno de ellos opere a partir de sus propias reglas. Si los cambios por separado son dramáticos, en conjunto hablan de transformaciones de época, no coyunturales. No estamos frente a un movimiento pendular. Max Weber lo describiría como un cambio en las vías del tren. De ahí que sea preferible analizar cómo la modificaciones en uno de los subsistemas incentiva mudanzas en los otros de tal manera que, como resultado de interacciones continuas, se abren procesos complejos (en el sentido de que se presentan fenómenos imprevistos y respuestas creativas) que estimulan comportamientos adaptativos, de aprendizaje e innovación; dicho de otra manera, ver cómo, frente a circunstancias emergentes que transforman a las partes que interactúan, éstas coevolucionan. Ante ese telón de fondo, es urgente que la izquierda se posicione y redefina con claridad. Tradicionalmente la izquierda se ha dividido por la interpretación de los clásicos y por la línea política correcta. Pero a pesar de esas diferencias había un consenso básico acerca de qué hacer con el Estado, el mercado y la sociedad. Trataba de conquistar el poder del primero y desde ahí imponer los cambios necesarios para acabar con la economía orientada por el lucro. Se suponía que el Estado actuaría en nombre de las mayorías y que obligaría a las mino-


rías a acatar sus designios. Los grandes actores eran las clases, el partido y el Estado que, una vez conquistado, sería el instrumento para transformar el mundo. Respecto al mercado, había que eliminarlo mediante la expropiación de los medios de producción y la planificación central orientada a la satisfacción de necesidades de la población —lo que era entendido como la construcción de una democracia “real” frente a las democracias electorales o “formales” que no ponían fin a las diferencias sociales. Finalmente, se trataba de acabar con las clases sociales y la dominación de unas sobre las otras. La representación pasaba por un sistema de partido único de manera que la pluralidad social (de organizacion es de base) y política (de partidos con posibilidades reales de acceder al poder) quedaban proscritas. En nombre de una mayoría definida de manera independiente a cualquier proceso confiable de consulta, se sofocaba la pluralidad social, política y cultural. Desde luego hay grandes diferencias y pequeños matices en las ramas y en el follaje que comparte el tronco marxista, socialista o comunista. Es cierto que a partir de esas ideas fundacionales hubo replanteamientos y revisiones (la socialdemocracia, el eurocomunismo). Son pocos los que quisieran volver a concentrar en una sola institución el poder político y económico porque es imposible que resulte otra cosa que un régimen totalitario. Los cambios impuestos por la fuerza resultan inaceptables en la medida en que se ha arraigado una cultura de derechos civiles, políticos y humanos de toda la población sin discriminación alguna. Igualmente, la tiranía de la mayoría (Tocqueville) debe evitarse, los derechos de las minorías deben ser resguardados y sus planteamientos deben tener la oportunidad de convertirse en mayoritarios alguna vez. Asimismo, ahora se reconoce que la planeación económica no puede aislarse de las luchas políticas dentro del Estado, que las preferencias de autoridades no electas (que no rinden cuentas a nadie, que justifican sus acciones a partir de imperativos técnicos o cualquier otro) son menos legítimas y sostenibles que las que resultan de la deliberación social y política amplia e irrestricta. También, en todo el mundo las tecnocracias han mostrado que no se pueden aislar de la corrupción y que los valores y fines que promueven no coinciden de forma obligada con las preferencias cambiantes de los ciudadanos. De acuerdo con los principios democráticos, la soberanía radica en los ciudadanos, no en las autoridades que de una u otra manera se hacen del poder del Estado, y aquéllos le deben decir a éste

qué hacer, no a la inversa. Si el mundo ha de ser transformado con un sentido humanista, contrario a la existencia de desigualdad, explotación, opresión y discriminación, será a condición de que se consolide, profundice, amplíe y mejore la calidad de las democracias realmente existentes, no suprimiéndolas ni limitándolas en modo alguno. Los intentos de cambiar el mundo usando el poder del Estado contra los que se resistan al cambio ha derivado en autoritarismos y totalitarismos. Es de la mayor importancia evitar la repetición inútil de experiencias históricas tan dolorosas. En estas condiciones, la izquierda contemporánea en México debe definirse con respecto a las siguientes tres preguntas: 1. ¿Qué hacer con el Estado y la democracia? La izquierda que se ostenta como revolucionaria no es otra cosa que una izquierda autoritaria sin futuro. Aquella con futuro es la democrática, la que está dispuesta, no a adueñarse del poder del Estado para no soltarlo jamás, sino a competir periódicamente por éste mediante elecciones libres, limpias e imparciales con las demás fuerzas políticas que tengan respaldo social; la que rinda cuentas, fomente diversas formas de participación ciudadana y promueva políticas públicas de justicia social. 2. ¿Qué hacer con el mercado? Regularlo para fomentar la competencia y evitar las distorsiones que provoca su funcionamiento automático, evitar las crisis y, cuando estas ocurran, impedir que los costos sean trasladados a los sectores de ingresos fijos mediante bajas en los salarios reales o desempleo. 3. ¿Qué hacer con la sociedad? Defender los derechos adquiridos y reconocer nuevos, establecer vínculos, no clientelares, corporativos ni instrumentales, con organizaciones sociales de base. Las preguntas anteriores ameritan una respuesta mucho más detallada; aquí se presenta un esbozo de lo que me parece sería una respuesta deseable. Lamentablemente en estos momentos la izquierda mexicana está pasando por una fuerte crisis2 que se está resolviendo por la vía menos deseable, la división y la fragmentación. Antes de que pueda convertirse en una opción atractiva para el electorado tendrá que recuperar la unidad y posicionarse claramente respecto a las grandes transformaciones aquí comentadas.

1 René Millán. Complejidad social y nuevo orden en la sociedad mexicana. México, Miguel Ángel Porrúa, 2008. 2 Jorge Cadena-Roa y Miguel Armando López Leyva. El prd: orígenes, itinerario, retos. México, Ficticia, 2013.

* Doctor en Sociología por la Universidad de Wisconsin-Madison, eu. Investigador del ceiich, unam. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 2. 17


La izquierda como metáfora

Alejandra González Bazúa*

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ra 1915 cuando a Paul Wittgenstein le amputaron la mano derecha, después de sufrir una grave herida en uno de los enfrentamientos iniciales de la primera guerra mundial. Con la restante, el músico austriaco y hermano mayor del filósofo Ludwig Wittgenstein logró tener tal habilidad en la ejecución del piano, que varios compositores de la época le escribieron conciertos para mano izquierda, piezas que hoy son tesoros de la historia de la música. Más de nueve décadas después, justo en el cambio de siglo, el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar tituló uno de sus libros Concierto para la mano izquierda. En él, usa ese entramado de palabras para incitar la lectura de ensayos sobre ideas, problemas e interrogantes que relaciona con la potente y compleja metáfora de la izquierda. Fernández Retamar se propuso encontrar la musicalidad de una identidad a la que ubica en situación de crisis; sus textos buscan en la memoria claves para pensar una izquierda mundial a la que le costaba encontrarse, construir y reflexionar en medio de una época convulsa, agitada, interrogante, con horizontes existentes pero no unívocos. En Cuba y otros lugares del mundo la metáfora se pluraliza, se es de izquierdas o de derechas, complejizando así la alusión al espacio de ubicación, incitando a la imaginación y al ejercicio crítico a pensar más allá del singular. El siglo xx, que terminó con la aparente bipolaridad del mundo, dio pie a una época en la que el Estado, la política y lo político, la ciencia, el trabajo, y la cultura, comenzaron a pensarse y practicarse de forma diferente. En ese largo proceso que ya rebasa el par de décadas, las identidades de izquierda han cumplido una importante función al ubicar y representar posiciones políticas; sin embargo, los usos sociales de esta metáfora hacen agua, se perciben evanescentes, contradictorios, acríticos, ciegos ante el movimiento vertiginoso, o insensibles a las continuidades y permanencias. En nuestra contemporaneidad son varias las voces que decretan la muerte de esta metáfora, que denuncian su anacronía, que explican los límites o peligros de sus usos en el con-

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texto actual; también están los que la aprietan entre sus dientes como atesorando un pasado y futuro común que quiere ser arrebatado, que la defienden como palabra que nombra y da cuerpo a una identidad compleja que se extiende más allá de los tiempos y espacios contingentes, breves. ¿Cómo funcionan la izquierda y la derecha, entendidas y practicadas como antónimos que aluden a la posición política en la vida social? ¿Se es de izquierda o se está a la izquierda con respecto a algo? ¿Derecha e izquierda son metáforas agotadas de las que tendríamos que salir para poder mirar y hacer nuestras otras metáforas? ¿Será más sugerente pensar en la izquierda no como metáfora sino en su dimensión alegórica? Las respuestas se construirán colectivamente, atesorando críticamente nuestros pasados, apasionándonos con el presente y sus conformaciones complejas, contagiándonos de una especie de melancolía sobre el futuro que nos haga desear lo que está contenido en potencia. La izquierda como metáfora lleva más de 225 años alimentándose con historias. Vale la pena, entonces, mirar la coyuntura en la que se gestó para pensar nuestras propias cegueras, olvidos, contradicciones y posibilidades. En 1789, en un París convulso y sacudido por un proceso social revolucionario, se reunió la Asamblea para promulgar una nueva Constitución. El 11 de septiembre de ese año se discutió un punto decisivo sobre la enmienda al poder de veto del monarca a las decisiones parlamentarias. Como una forma de dar orden a la discusión y a la votación, los que estaban a favor de otorgar al monarca un mayor derecho al veto se sentaron a la derecha del presiente de la asamblea, y a la izquierda los que abogaban por limitar los derechos. Así se llevó a cabo la votación. Fue hasta el siglo xix que la ubicación espacial de aquel acto se simbolizó socialmente como la posición política de individuos o agrupaciones y en el siglo xx dicha simbolización estuvo densamente cargada de historias concretas. Volviendo a aquel 1789, podríamos preguntarnos por las exclusiones contenidas en la metáfora.


En aquella votación no estaban presentes todos los sujetos políticos partícipes del proceso revolucionario: desde las calles o en reuniones alternas se levantaban voces críticas sobre la conformación de la Asamblea, su radicalidad y posibilidades de incidencia social. Por otro lado, varios sectores de la nobleza y el clero salieron del país buscando aliados para detener el proceso de conformación de la nueva Constitución y poder continuar con una guerra que les permitiera mantener su posición política y económica. Así pues, el contenido histórico de la metáfora da luz para ampliar la mirada y preguntarse por sus límites, usos, potencias, para preguntarnos por las formas en que concebimos a los otros con respecto a nuestra propia noción de espacio y espectro político. ¿Dónde está la izquierda?, se preguntaba José Saramago en uno de sus cuadernos, escritos también en el cambio del siglo xx al xxi. Esa pregunta sutil y aparentemente sencilla, delimitada a la reflexión sobre la España en tiempos electorales, interpela el presente de muchos otros lugares. ¿Cómo construimos ese espacio social que se va ocupando y configurando entre izquierdas y derechas? ¿Será que podemos imaginar y poner en práctica una concepción de espacio político en donde se escuche la complejidad de la realidad y su despliegue en el espacio? El poeta salvadoreño Roque Dalton no habla del espacio externo al hombre, ubica la izquierda como parte constitutiva del mismo; para él hay hombres que tienen la sangre de izquierda y hombres cuya herejía permanente está en ubicarse a la izquierda del corazón.

Quizá valga la pena pensar que la izquierda, más que metáfora, es una alegoría. La primera asocia una palabra o elemento a otro, hace una transposición de conceptos o palabras; la segunda contiene diversas metáforas relacionadas entre sí que representan ideas abstractas a partir de símbolos e imágenes, torna visible aquello que es difícil de concebir en lo concreto. Pensar a la izquierda alegóricamente incita a atender no sólo a los fragmentos, sino a la relación de ellos con totalidades. ¿Cuántas otras metáforas acompañan a la izquierda? ¿Con cuántas palabras, imágenes y símbolos podemos explicar este complejo espacio? Volviendo a Wittgenstein, a la música, a Fernández Retamar y a los conciertos para mano izquierda, podemos hacer nuestra aquella idea del poeta peruano César Vallejo cuando elogiaba la capacidad del escritor francés Marcel Proust de crear y exigir justicia sin inscribir al espíritu humano en consignas políticas, propias ni extrañas, y sobre todo de suscitar no sólo nuevos tonos políticos en la vida, sino crear nuevas cuerdas que dieran esos tonos. Justo la colosal tarea en el presente sería pensar críticamente estas obras, concebir que la urgencia no está en reproducir nuevos tonos, sino en inventar nuevas cuerdas e incluso instrumentos, en pensar otras formas de concierto, en practicar distintos modos de escuchar y ser escuchado, de crear música haciendo propias otras musicalidades.

* Doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesora del Centro de Estudios Sociológicos de la Facultad.

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Línea de fuego. Dibujo: AGGC

Ejercer al filo del peligro Myriam Corte y Gloria Morales

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sesinatos, desapariciones y violaciones a los derechos humanos rodean el ejercicio periodístico en nuestro país. Para concientizar a los alumnos sobre esta problemática, se realizaron diversos eventos en la Facultad en torno a los riesgos que sufren los comunicadores hoy en día. Sebastián Aguirre y Marcela Zendejas, integrantes de la organización civil internacional Artículo 19, presentaron la campaña Impunidad mata, que muestra agresiones e injusticias sufridas por los periodistas y sus familias. Revelaron que el Estado de Veracruz acumula el mayor número de informadores asesinados, con casos emblemáticos como el de la reportera de Proceso, Regina Martínez, cuyo asesinato no ha sido esclarecido por las autoridades locales. Seguridad antes que exclusiva Para evitar o disminuir las agresiones durante la práctica periodística, reporteros y fotógrafos se han apegado al protocolo de seguridad implementado por Artículo 19. En este contexto, Sebastián Aguirre y Francisco 20

Sandoval, colaboradores de dicha organización, impartieron a estudiantes de la Facultad el curso-taller Protección y seguridad para periodistas. Sandoval señaló que se debe priorizar la seguridad por encima de la exclusiva: “conseguir la nota o fotografía ha quedado en segundo plano ante el clima de violencia del país”. También es importante que quien ejerza el oficio se pregunte qué tipo de periodismo quiere realizar y para qué, lo cual ayuda a delinear un plan de protección. Aguirre apuntó que la seguridad conjunta elementos que a simple vista podrían parecer obvios, pero que son indispensables a partir de la escalada de violencia que se vive hoy en día. En ese sentido, la evaluación del contexto es prioritaria y requiere tomar en cuenta qué tipo de evento se cubre, en qué Estado de la República se trabaja, qué riesgos existen y cómo se pueden resolver y evitar. En la misma tónica se expresaron los participantes de la conferencia Información en riesgo: la criminalización del trabajo periodístico, quienes sugirieron estar siem-

pre monitoreados e identificados para evitar agresiones injustificadas. En el evento compartieron sus opiniones Jorge Meléndez y Blanca Aguilar, académicos de la Facultad; Martha Olivia López, directora de la Casa de los Derechos de los Periodistas; Quetzalli González, colaborador de Excélsior; y el fotoportero Alejandro Medina. Aguilar destacó la importancia de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública y subrayó que para lograr una nación mejor informada es necesario que quienes generan y administran las noticias sean éticos. Respecto a la crudeza de los comentarios vertidos en la mesa precisó que “esto no es para desalentarlos, sino para que estén preparados”. Por su parte, López señaló tres aspectos básicos en el perfil de un periodista: capacidad de investigación, disposición a sacrificar intereses personales, e independencia. “Este trabajo no es para quienes tienen intereses monetarios, pues la profesión, cuando es genuina, raras veces deja grandes ganancias económicas”, sostuvo.


Periodismo de avanzada Iván Pérez y Adolfo López

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urante el primer Foro de periodismo especializado de la Facultad, Alejandra Xanic von Bertrab, ganadora del premio Pulitzer 2013, aseguró que, según su experiencia, el periodismo especializado requiere: saber escuchar todos los discursos, ser persistente en la búsqueda y confrontación de fuentes, y mantenerse flexible y dispuesta a corregir el rumbo de la investigación en cualquier momento. Premiada por su reportaje “The bribery aisle: How Wal-Mart used payoffs to get its way in Mexico”, realizado en coautoría con David Barstrow, del diario norteamericano The New York Times, Xanic von Bertrab agregó que el periodismo se fundamenta en el interés de informar de manera certera a la sociedad. En la conferencia también participó Rafael Cabrera, segundo lugar del Premio de periodismo investigativo y acceso a la información pública por su reportaje “Teletón: el monopolio de atención a los discapacitados”. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad, el reportero de mx apuntó que el periodismo nace de la duda, la cual sólo se resuelve con trabajo de investigación. No se debe depender de las declaraciones oficiales o filtraciones no corroboradas, es preciso indagar en los archivos de dominio público: hay muchos documentos poco conocidos en el Archivo General de la Nación, el Registro de Contratos del Estado, los archivos históricos de las cancillerías y el Registro de Propiedades. Consultarlos abre una gama de posibilidades de información sobre historias como la de Romero Deschamps, que pasó de chofer a líder sindical, o sobre el gasto de la guerra contra el narco, explicó. Finalmente, el sociólogo Sergio Octavio Contreras, expresó que hoy en día vivimos en una sociedad en red, donde los ciudadanos participan de manera activa y horizontal, transmitiendo ideas sobre lo que ven y leen. Se refirió a la importancia del internet para el periodismo en esta nueva estructura de la sociedad: “ya no es tan sencillo convencer a las personas, por eso el gobierno crea perfiles falsos para cambiar la percepción de los ciudadanos a través de redes como Twitter y Facebook”. Las investigaciones de gran calidad que resultan del periodismo especializado no

han obtenido suficiente difusión en la red, pues la ciudadanía emplea esta principalmente para fines pesonales y de entretenimiento, concluyó. Problemas actuales de la nota roja “El periodismo actual se quedó anclado a la nota roja con una visión enajenada”, dijo el investigador y periodista Marco Lara Klahr en la segunda sesión del foro, donde manifestó su interés por dignificar y profesionalizar su oficio, sobre todo el género policial, que sufre de un prejuicio inquisidor. El autor de Hoy te toca la muerte. El imperio de los maras visto desde dentro habló sobre los valores que sostienen el concepto de la nota roja en el periodismo de hoy. Entre ellos destacó la estigmatización y el uso de apodos para reconocer a quienes presuntamente cometen un delito, así como enjuiciarlos y privarlos de la libertad sin buscar alternativas que retribuyan el daño a las víctimas y a la sociedad en general. Según Lara se ha perdido totalmente el respeto a la vida privada de las víctimas: “hoy, entre más datos se revelen la nota es mejor; tiene más carnita”. Finalmente, invitó a los estudiantes de periodismo a ejercer de manera ejemplar su profesión y a verificar siempre los datos que se publican. Periodismo frenético La crisis del periodismo tiene dos causas principales: el triunfo del liberalismo económico y la revolución tecnológica, sostuvo

María Elena Meneses, doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Facultad, durante la tercera y última mesa. Para Meneses la globalización ha erosionado el oficio del periodista y convertido la noticia en un producto más de las corporaciones, cuyo enfoque transmedia no hace más completa ni mejor la información aunque se presente en varias plataformas a la vez. La columnista de El Universal publicó un reportaje sobre Grupo Imagen, realizado entre 2008 y 2009, testimonio del “periodismo frenético” al que son sometidos los empleados de la empresa para escribir 5 o hasta 10 notas informativas con el mínimo de datos y con una grave “declaracionitis”. Por su parte, Gabriel Sosa Plata, también columnista de El Universal, pidió a los asistentes no conformarse con una reforma de telecomunicaciones que combate los monopolios sólo de manera formal. No obstante, dijo, hay que agradecer a Televisa y a Telmex por dirigir la atención a un tema de escaso interés durante los años 70 y 80, pero que fue adquiriendo relevancia con la privatización de Teléfonos de México en 1990 y la aprobación de la controversial Ley Televisa en 2006. Por último, afirmó que “un buen periodista no pierde su capacidad de asombro, tiene un sentido especial para detectar los detalles, escribe con creatividad, buena sintaxis y excelente ortografía, y lo más importante, siempre tiene valor cívico”.

Alejandra Xanic von Bertrab. Foto: LPR 21


Un fresco de la política florentina Adolfo López, Magali Espinosa y Rafael Martínez

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icolás Maquiavelo escribió El Príncipe como un regalo para Lorenzo de Médicis en un momento lleno de cambios políticos. Mediante una serie de tratados sobre el deber ser de un estadista, recomendó al gobernante cómo actuar frente a la sociedad de Florencia en 1513. A 500 años de su publicación original es un texto vigente a nivel mundial y es considerado un parteaguas en la ciencia política clásica. Para celebrar esta fecha, el Centro de Estudios Políticos (cep) de la Facultad organizó un seminario dividido en cuatro mesas quincenales. Durante la ceremonia de inauguración Fernando Castañeda, director de la Facultad, recalcó la vigencia de El Príncipe e invitó a los asistentes a leerlo –o releerlo– desde una postura crítica. En la primera sesión, dedicada al contexto que fundamentó el pensamiento de Maquiavelo, los académicos José Luis Orozco, Héctor Zamitiz y Cristina Puga coincidieron en que la obra contribuyó al conocimiento y autoconocimiento de los gobernantes aportando los conceptos básicos de su “principado”: virtud, fortuna, poder y mercantilismo. Puga habló del momento histórico en el que Maquiavelo escribió su obra cumbre, subrayando que ese año regresó de su exilio

–iniciado en 1512— a la ciudad de Florencia. También mencionó la formación del político, aspecto complementado por Zamitiz, quien indicó que este reconocido diplomático no tuvo una formación universitaria, pese a lo cual creó una de las bases de la teoría política. Orozco, por su parte, analizó los conceptos de virtud y fortuna a los que se refiere El príncipe y reconoció la fortaleza del equilibrio entre ambos. Asimismo, se refirió a Maquiavelo como un “hombre universal”, un humanista, que además de tratados teóricos escribió obras de teatro y poemas.

Un manual para la construcción del Estado Más que político fue un hombre de Estado. Así caracterizó Manuel Villa, académico del cep, al teórico florentino durante la sesión “Maquiavelo: constructor de Estados”. De acuerdo con el sociólogo, Maquiavelo no fue un “detective de la historia”; él se concentró en analizar las prácticas emprendidas por importantes estadistas para conservar y construir el principado. “La obra aparece así cruda y bastarda. No estaba hecha para explicar lo ocurrido sino para la construcción”.

Métodos para conservar el poder Durante la mesa “Maquiavelismo puro, ¿cuál método?”, Gerardo Ramírez, del Instituto de Investigaciones Filológicas, habló sobre la pertinencia de analizar El Príncipe desde un punto de vista retórico. En su turno, Laura Baca, docente del Centro de Estudios Sociológicos (ces), abordó el libro mediante la visión del antimaquiavélico Giovanni Botero, quien habla del concepto “razón de Estado” para explicar cómo éste ejerce acciones concretas que ayudan al gobernante a legitimarse y a conservar el poder: “para eso sirve El Príncipe”, sentenció. “Maquiavelo es considerado el padre del análisis político. Tenía en mente la unificación de los estados italianos y centró su esfuerzo en evaluar su realidad para transformarla”, comentó Martha Singer, coordinadora del cep, quien manifestó que uno de los aciertos de la obra fue proponer la separación Estado e iglesia.

Modelo renacentista El Maquia, como era llamado Nicolás Maquiavelo por sus amigos –según expuso el diplomático y escritor Enrique González Pedrero en la conferencia magistral que clausuró el ciclo–, terminó su obra cumbre en diciembre de 1513. Ese mismo mes El príncipe comenzó a circular en copias manuscritas, aunque no fue publicado sino hasta 1532, en Roma. En opinión del sociólogo y ex director de la Facultad, la obra plantea que la virtud, necesidad y fortuna del príncipe son los fundamentos con los que se consolida un gobierno: “la naturaleza de los hombres los lleva a quererlo todo, pero la diosa fortuna sólo les otorga una parte de sus deseos, de tal manera que el Estado sirve para satisfacer a los súbditos (hasta donde sea posible), pero también para contener los interminables deseos de los hombres”. Citando al florentino, “un gobierno no es otra cosa que mantener a los súbditos de modo que ni deban ni puedan perjudicarte”. Para González Pedrero, El príncipe tiene elementos de ciencia y de arte: “yo lo veo en ocasiones más como un gran fresco, una pintura como la de los grandes artistas del Renacimiento –Botticelli, Benvenuto Cellini o Leonardo–, porque los rostros que ellos captaron son de hombres o mujeres singulares, pero también visiones de la naturaleza humana que tiene muchas caras, que es una y múltiple a un tiempo”. Resaltó que, durante el periodo de ocio que implicó el exilio, el humanista desplegó su sabiduría intelectual y política en la escritura de Los discursos de la primera década de Tito Livio, El arte de la guerra, La mandrágora e Historia de Florencia. “Con este trabajo impresionante, Maquiavelo ejemplificó cómo la carencia de fortuna puede compensarse con virtud, adaptándose a las necesidades de los tiempos renacentistas”, concluyó.

Manuel Villa. Foto: CCAB 22


Una Administración Pública profesionalizada Magali Espinosa

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n el marco del 55 aniversario de la carrera de Administración Pública de la Facultad, se efectuó una plática sobre la planeación y profesionalización de esta disciplina. En ella se trataron los orígenes del ejercicio académico y profesional del administrador público, así como las oportunidades laborales que tienen los egresados.

El profesor José Luis Mancilla abordó la falta de plazas para los profesionales de la Administración Pública. Actualmente hay 41,765 puestos en el programa de Servicio Profesional de Carrera federal y sólo 306 disponibles para concurso. En esta perspectiva, resultan lógicos problemas como la falta de capacitación de los funcionarios públicos y la desigualdad de salarios de una dependencia a otra. Por su parte, Gustavo Rendón, docente de la Facultad de Derecho, señaló la necesidad de un “órgano rector para que el Sistema Nacional de Planeación

Democrático sea eso: nacional y democrático”. Es un mecanismo que recoge demandas de la ciudadanía para incorporarlas al plan y los programas de desarrollo del país; sin embargo, consideró que “la ley no exige que se cumplan las metas” y las únicas sanciones por incumplimiento de objetivos se las llevan funcionarios menores y no el presidente. En la charla se enfatizó la importancia de la profesionalización de los estudiantes de Administración Pública, a fin de coadyuvar a una reestructuración de la función pública en México.

presentados, y 8) contribuyen a mejorar la calidad de la democracia. No obstante, advirtió, debemos tener presente que en América Latina tenemos una profunda brecha de conectividad, ya que sólo el 15% de la población tiene acceso a la red. Se trata de un sector de la sociedad muy joven, que vive en zonas urbanas, con niveles de ingresos y educativos altos. Además, ni ciudadanos ni las instituciones tienen una cultura de participación política, por lo que se tiende a

sobredimensionar la voz de los activistas en las redes sociales. No obstante, Freidenberg sostuvo que al usar las nuevas tecnologías podemos hacer frente a los problemas de descontento, desilusión y desencanto provocados por las instituciones de gobierno: “las tic pueden ser herramientas que ayuden a los ciudadanos a participar en los procesos de toma de decisiones y a deliberar sobre el contenido de las propuestas y las determinaciones públicas”.

Democracia digital Rafael Martínez

Hay un descontento generalizado en el mundo sobre la manera en que se hace política”, afirmó Flavia Freidenberg al hablar sobre los actuales sistemas democráticos: “la gente acepta que es la mejor forma de gobierno, pero es crítica con la manera como funciona”. Freidenberg, directora del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca (España), impartió la conferencia “Una evaluación de nuevas experiencias de participación para regenerar la democracia en América Latina”, en el marco del ciclo Internet y sociedad, e-democracy, que organizó el Área de Estudios en Gobernanza y Globalización de la Facultad, coordinada por Jorge Márquez. La experta en procesos políticos contemporáneos expuso que la e-democracy es una nueva experiencia de participación social y política, cuya acción puede ser oportuna en un escenario desalentador como el de las democracias latinoamericanas, y particularmente el mexicano. La profesora de origen argentino ennumeró varias formas en que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (tic) pueden ser utilizadas por los ciudadanos para influir en el ejercicio del poder público: 1) son fuente de información pública, 2) fomentan la transparencia, 3) representan un mecanismo de control político, 4) generan espacios de deliberación ciudadana, 5) producen redes entre los ciudadanos, las organizaciones sociales y los actores políticos, 6) favorecen la comunicación horizontal, personalizada y flexible entre los distintos actores, 7) agilizan la comunicación entre representantes y re-

Flavia Freidenberg. Foto: JHJT 23


Reacomodo geopolítico Myriam Corte

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urante las xiv mesas Hacia el orden mundial del siglo xxi, organizadas por los docentes del Centro de Relaciones Internacionales (cri) Edmundo Hernández-Vela y Sandra Zavaleta, se llevó a cabo un minucioso tra-

bajo de análisis y reflexión sobre las formas en que hoy en día se realiza el proceso de reacomodo global. Profesor emérito de la Facultad, Hernández-Vela señaló que las conferencias abrieron un espacio para discutir temas de interés actual, como son las modificaciones en la sociedad internacional y el papel de organizaciones como las Naciones Unidas.

La jornada se compuso por cuatro mesas, en las cuales participaron académicos de la unam y del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, quienes expresaron que en el modo de producción capitalista los recursos naturales juegan un papel geopolítico importante.

Prospectiva: construcción del futuro Magali Espinosa

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esde hace cinco años, Guillermina Baena coordina el Seminario de formación prospectiva. En una entrevista para Gaceta Políticas, la doctora en Estudios Latinoamericanos señaló aspectos fundamentales sobre los estudios prospectivos, como su utilidad para formular estrategias a futuro para la nación: “el chiste no es avisar que vamos a chocar con un iceberg sino evitar la colisión”. Gaceta Políticas (GP): ¿Cuál fue el inicio del Seminario de formación prospectiva? Guillermina Baena (GB): Empezamos como un experimento de laboratorio, al cual se sumó Colombia con el doctor Javier Medina. El segundo año se realizó como un seminario latinoamericano, el tercero fue iberoamericano y este quinto global. Fuimos aumentando el número de países; de Colombia brincamos a 8, luego a 10. Al realizar un análisis de las cuestiones tecnológicas, la Facultad tuvo que comprar equipo nuevo y responder a las necesidades. En la última sesión tuvimos que conectarnos con Nueva Delhi y Jerusalén. Poco a poco fuimos resolviendo los detalles tecnológicos, pidiendo las presentaciones y subiéndolas a la red, grabando las ponencias. Gracias al Programa de Apoyo a Proyectos para la Innovación y Mejoramiento de la Enseñanza (papime) pudimos crear materiales que ya se encuentran en la red y están a disposición de los interesados. GP: ¿Por qué formación prospectiva? GB: La prospectiva se puede definir como herramienta de construcción de futuros, como gestora de incertidumbre, y como el arte de los imposibles pues hay quienes dicen que el futuro es un ensayo inacabado. En Europa se aplicó este enfoque para salir adelante después de la segunda guerra mundial. Francia estaba 24

destrozada y para reconstruir el país nació la prospectiva. Hay naciones que probaron su eficacia: Finlandia en educación, China tiene un proyecto a 100 años. Es muy importante para entender el mundo en el que vivimos. No es una moda, no es profecía, no es adivinación, es un proceso en el que hay que prepararse. GP: ¿Qué se necesita para su estudio? GB: Lo primero es un pensamiento anticipatorio que lleva a una inteligencia de la previsión. Un cambio de mentalidad para romper los paradigmas existentes, salir de la caja en la que estamos metidos con la visión positivista. Tener imaginación y creatividad para resolver los problemas. El futuro se construye en la mente, por eso tienes que empezar por cambiarla. GP: ¿Puede servir para la prevención? GB: La prospectiva trabaja con la seguridad humana, tanto con temas de desastres naturales como agentes perturbadores socio-organizativos, que son situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Hace que la gente enfrente sus problemas y salga exitosa.

Hay que tener planes estratégicos basados en evidencias del presente. Se tiene que actuar sobre eso: planeación sin acción no sirve. GP: ¿Cómo está México en esta materia con respecto al mundo? GB: Muy atrasado, estamos peor que en pañales por la ignorancia existente. Ha habido rechazo de especialidades que se sienten amenazadas. La prospectiva no desprecia a ninguna de ellas, al contrario, las toma en cuenta para comprender la realidad. En el ámbito de las fuerzas públicas y seguridad nacional se han abierto unidades de prospectiva pero con gente que no sabe del tema. Poco a poco se va logrando una mayor aceptación en México pero si los que están tomando decisiones no cambian su actitud y su mente va a ser muy difícil que entiendan para qué sirve. El seminario se imparte todos los viernes en la sala de juntas del cep, de 11:00 a 13:00 horas. La entrada es libre y no requiere inscripción.

Guillermina Baena. Foto: JHJT


Problemas actuales del feminismo Myriam Corte, Adolfo López y Carlos Méndez

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n la Facultad se desarrolla una importante labor en torno a los estudios de género. Así quedó evidenciado con las diversas actividades organizadas durante la VII Semana de comunicación y género y para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre. La fecha convocó a Dolores Muñozcano, académica del ces, Alicia Elena Pérez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, y Adriana Moral, activista y periodista independiente, quienes comentaron que erradicar la violencia de género es una tarea permanente que se debe abordar desde diferentes puntos: la familia, la comunidad, el Estado y de forma individual. En una situación de violencia física o emocional, explicaron, las víctimas difícilmente logran salir por sí solas, pues se encuentran en un momento de indefensión total. Esta violencia está arraigada en nuestra cultura y se fomenta al educar a hombres y mujeres de distinta forma; incluso, en el lenguaje está normalizada la frase “me pega porque me ama”. Para lograr una vida sin violencia, concluyeron, es fundamental la aplicación de leyes que vigilen los derechos básicos de igualdad y no discriminación. Respetar la dignidad y las libertades de quienes nos rodean es un punto de arranque para disminuir los índices de violencia.

Por el reconocimiento del trabajo doméstico Actualmente vivimos en una crisis del núcleo familiar por la necesidad de trabajo. Así se expresó la escritora feminista Silvia Federici en la conferencia Mujeres: reproducción social y producción de lo común, organizada por Márgara Millán, coordinadora del Programa de* Apoyo a Proyectos de Investigación e Inovación Tecnológica (papiit) Modernidades alternativas y nuevo sentido común: anclajes prefigurativos de una modernidad no capitalista. La activista mencionó que la sociedad atraviesa un fuerte cambio debido a la presión de las mujeres que buscan su independencia del ejercicio del trabajo doméstico y la obtención de ingresos. Las mujeres realizan trabajo productivo dentro y fuera de sus casas. Esto ha transformado estructuras esenciales como la familia, sobre todo por el incremento de madres solteras. Antes esta unidad se mantenía en gran medida con el salario del hombre, lo cual cambió desde que la mujer pudo obtener ingresos por sí misma, afirmó Federici. La autora de Calibán y la bruja consideró que es importante dar la importancia que merece al trabajo doméstico y luchar por una retribución que reconozca el esfuerzo y cubra las necesidades de las amas de casa. Arte y activismo Fomentar una actitud de respeto y equidad hacia las mujeres fue el objetivo de la VII Semana de comunicación y género efectuada en la Facultad. La serie de mesas redondas fue organizada por el Círculo de Investigación en Estudios de Comunicación y Género. En la mesa “Documentos, creación y auto representación”, tres estudiosas del

Mesa por la eliminación de la violencia contra la mujer. Foto: MCC

arte compartieron sus experiencias sobre la investigación de la vida y obra de artistas mexicanas sobresalientes en fotografía, artes plásticas y performance: Vida Yovanovich, Paula Santiago y Pola Weiss. Paola Ortega, del plantel Taxco de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (enap), habló del trabajo fotográfico de Yovanovich sobre la vejez femenina. Afirmó que la fotógrafa evidenció su miedo y rechazo hacia la etapa final de la vida mediante imágenes que preferiríamos no ver y que generan una gran tensión. Por su parte, Magaly Hernández, maestra en Historia del Arte por la unam, expuso en Cuerpo expuesto. Paula Santiago: de lo efímero a lo corpóreo, que la artista jalisciense no sólo representó el cuerpo humano sino que lo utilizó como material, pues la presencia de su sangre y cabello son elementos comunes en sus obras. A su vez, Lissete Lucero Picazo elogió el trabajo de Pola Weiss en la década de los 80, y explicó el detonador histórico del arte performático en aquella época. Consideró que la crítica social y la influencia del impresionismo, futurismo y surrealismo permitieron el desarrollo del happening, body art, performance y videoarte. En “Un diálogo por una academia desgenerada” Layla Sánchez, maestra en Ciencias de la Comunicación por la unam, destacó los avances en materia de equidad: “la coyuntura actual permite diálogos que hace apenas unos años habrían sido impensables”. Sostuvo que así como hemos aprendido a ser violentos, podemos deconstruir, es decir, desgenerar. María Isabel Barranco, de la Universidad Autónoma Metropolitana (uam), aclaró que la violencia contra las mujeres, sea sexual, física, psicológica o económica, abarca desde la intimidación hasta el feminicidio. Detalló que 7 de cada 10 mujeres en la Universidad han sufrido algun tipo de agresión y subrayó la importancia de realizar las denuncias correspondientes. Las mujeres viven en un estado constante de guerra, lamentó Hortensia Moreno, quien sostuvo que la violencia de género es tan cotidiana que ni siquiera le prestamos atención; exhortó a los varones a renunciar a sus privilegios para combatir no sólo la misoginia, sino también la homofobia, la transfobia, el racismo y el clasismo. La académica de la uam finalizó diciendo que aunque se ha avanzado en el rubro, el único número tolerable de mujeres violentadas es cero. 25


58 años de la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales Carlos Méndez e Iván Pérez

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la fecha la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales (rmcps) ha publicado 219 números. Con motivo de su 58 aniversario y celebrando la aparición de su Nueva Época, se realizaron diversos encuentros académicos en los que participó el sociólogo francés Michel Wieviorka. El director de l’Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales conversó en la Casa Universitaria del Libro con los investigadores Francisco Valdés, Alma Rosa Alva de la Selva, Gilda Waldman y Judit Bokser, en una mesa moderada por Fernando Castañeda, director de la Facultad. Posteriormente, Wieviorka presentó una conferencia magistral en el auditorio Ricardo Flores Magón. Durante la presentación Castañeda señaló que la rmcps, por su antigüedad,

narra la historia de las ciencias sociales en México. Habló también de los grandes intelectuales que han firmado en sus páginas, entre los que destacan Miguel Ángel Granados Chapa, Norberto Bobbio, Erich Fromm, James Petras y Lucio Mendieta. Wieviorka reflexionó acerca de la relación entre democracia y ciencias sociales, sobre la que sostuvo que “debe ser una obsesión para todos, pues sólo en ella tendremos la capacidad para desarrollar y decir lo que queremos”. Afirmó que es maravilloso el concepto de democracia, pese a que en la práctica se presenten experiencias negativas; también sostuvo que se deben analizar algunas de sus expresiones más recientes, como el abstencionismo. Anticapitalistas, ecologistas y obreros: pilares de las nuevas luchas “Las revoluciones son el despertar de la historia”, dijo Michel Wieviorka durante la conferencia magistral ofrecida con motivo de la presentación del más reciente número de la rmcps. La publicación, señaló el expresidente de la Asociación Internacional de Sociolo-

gía, aborda tres movimientos de protesta que a nivel global han superado el paradigma de oponerse a las decisiones políticas desde el partidismo: el ecologista, el anticapitalista (y antiamericano) y el obrero. Estos movimientos, aseguró, muestran que la fuerza de protesta se encuentra en las acciones que la ciudadanía realiza fuera de las esferas del poder, pero que influyen sobre la toma de decisiones. Por desgracia, precisó, hay grupos que consideran a los movimientos sociales como propuestas radicales y las relacionan con el terrorismo y las conspiraciones; sin embargo, la diferencia es abismal porque los segundos usan la violencia como medio de protesta, mientras los primeros pierden su esencia cuando adoptan tal conducta. La intención de los movimientos sociales es transitar a una revolución, primero del pensamiento y luego de la política: “su naturaleza exige una intención de cambio estructural, radical pero realizable”. Lo más importante de los movimientos sociales es continuar la lucha con la contribución de varios grupos, sin que un solo actor se convierta en pilar de la misma.

Expresiones culturales a 40 años del golpe Myriam Corte y Magali Espinosa

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40 años del golpe de Estado en Chile, las reflexiones, los recuerdos y las investigaciones sobre los desaparecidos y torturados siguen vigentes. Ejemplo de ello son las mesas de trabajo que se realizaron en el coloquio Exilio y diás-

Rossana Cassigoli. Foto: MCC 26

pora: 40 años del golpe de Estado en Chile (1973-2013), coordinado por la doctora Rossana Cassigoli y en el que participaron estudiantes de posgrado en Estudios Latinoamericanos. El arranque del coloquio estuvo a cargo de Cassigoli y Carlos Ham, titular de la licenciatura en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras (ffyl). Ambos señalaron que este tipo de reflexiones permiten comprender lo que parece incomprensible, como son todas la variantes de una dictadura, y preguntarnos sobre el tipo de justicia que necesitan las víctimas. En la primera mesa “Cultura, arte y política”, los maestrantes Cristian Aravena, Eduardo González, Aldo Limón y Javiera Núñez, acompañados por Ariel Arnal, profesor de la ffyl, expresaron que en tiempos difíciles las manifestaciones culturales son una vía de escape. En el caso de la dictadura chilena, la actividad teatral permitió una fuerte crítica al régimen. Sin embargo, la respuesta del gobierno fue más represión y detenciones, por lo que los siguientes dis-

cursos se formularon de manera sutil, con base en metáforas y otras figuras retóricas, mediante las cuales los opositores pudieron manifestar su inconformidad. Las expresiones culturales sobre la memoria del golpe de Estado y del exilio chileno también estuvieron presentes en la clausura del coloquio. Cassigoli presentó el libro Ética y política. El sur y otros contextos culturales, trabajo colectivo resultado del seminario teórico homónimo, apoyado por el papiit. Durante el evento se proyectó Cantos de amor y de lucha, de José David Maureira Szasz. El filme de ocho minutos gira en torno a la entrevista que el realizador hizo a su madre, la socióloga Ivonne Szasz, quien vivió la represión política de la dictadura de Pinochet. Posteriormente Javiera Núñez y Cristián Aravena realizaron la lectura dramatizada de 40 años del golpe. Para finalizar, la cantante Carolina Arias y el compositor Keño Bando interpretaron para la audiencia temas de Violeta e Isabel Parra y de Víctor Jara.


José Luis Orozco recibe el Premio “Daniel Cosío Villegas” José Antonio Olvera

José Luis Orozco. Foto: DSM

En México hacía falta el estudio de la nación más poderosa del mundo”, señaló José Luis Orozco, académico del cri, en la ceremonia de entrega de Premios a la trayectoria y a la investigación histórica 2013 del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (inehrm). Los galardones fueron entregados por Emilio Chuayffet, titular de la Secretaría de Educación Pública. Distinguido con el Premio “Daniel Cosío Villegas” a la trayectoria en investigación histórica sobre México contemporáneo (1968-2000), Orozco agradeció al Consejo Técnico Consultivo del inehrm por considerarlo merecedor de tal honor. Asimismo, reconoció la labor de Cosío Villegas en el mundo académico e intelectual del México del siglo xx. Premio Universidad Nacional 2002, el académico comentó que en sus inicios como profesor universitario impartió las

materias Filosofía de la historia e Historia intelectual y política de los Estados Unidos de América. Su trabajo de investigación sobre el pensamiento político estadounidense ha sido fundamental para el desarrollo de esta área académica en la unam. Junto a Chuayffet y Patricia Galeana, directora del inehrm, presidieron la ceremonia los titulares de algunos de los principales centros de estudios históricos del país: Luis Jáuregui, del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, Felipe Garrido, de la Academia Mexicana de la Lengua, y Salvador Jara, rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Asistieron también el diputado federal Arnaldo Ochoa, miembro de la Comisión Ordinaria de Educación Pública y Servicios Educativos, y Fernando Castañeda, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la que Orozco estudió y se desempeña como docente.

Nombramientos Myriam Corte

Roberto Peña. Foto: MCC

Arturo Chávez. Foto: MCC

Arturo Chávez, coordinador del Centro de Estudios Sociológicos a partir del 15 de enero de 2014.

El 4 de diciembre de 2013, Roberto Peña tomó posesión como jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad.

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Carlos Hernández. Foto: MCC

Premio al esfuerzo y la dedicación Myriam Corte

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utonomía y pluralismo de la UNAM. Las designaciones del Rector 1999, 2003 y 2007, es el título de la tesis de Carlos Hernández, egresado del posgrado en Ciencias Políticas y Sociales, quien recibió mención especial en el Premio Doctor Marcos Kaplan al mejor trabajo de doctorado en Derecho y Ciencias Sociales 2012. La investigación fue realizada con extrema rigurosidad en el manejo de las fuentes y gran esfuerzo académico, comentó Cristina

Puga, titular del Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la unam, durante la ceremonia de premiación. En el presídium estuvieron presentes los académicos Héctor Fix, Arturo Rivapalacio, Martha Schteingart y Luciana Kaplan. El certamen es realizado anualmente por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad. Con la finalidad de impulsar un perfil interdisciplinario, desde 2011 se integró la modalidad en ciencias

sociales, que incluye los doctorados en Estudios Latinoamericanos, y en Ciencias Políticas y Sociales. En su oportunidad, Hernández agradeció el premio y apuntó que con este “se reafirma el compromiso social y el desafío intelectual que tienen las ciencias sociales por explorar las áreas críticas y las propuestas del desarrollo nacional e internacional”.

Premio Puma para alumno de la Facultad Iván Pérez

J

uan Carlos Cabrera, estudiante de Ciencias de la Comunicación, fue reconocido con uno de los Premios Puma 2013, distinción que otorga la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas de la unam (dgadyr) a los atletas universitarios con el mejor desempeño deportivo a nivel 28

nacional e internacional. Juan Carlos recibió el galardón por haber ganado el sexto lugar en el Campeonato Mundial de Remo Sub 23, celebrado en Lituania el pasado mes de agosto. El único representante de la Facultad en la más reciente edición de los Premios

Puma ha participado en competencias importantes como la Olimpiada Nacional y los Juegos Panamericanos 2011. Su esfuerzo en estas justas le permitió ocupar un lugar en la Selección Nacional para el Mundial de Remo 2013.


Recordando el legado de Carlos Sirvent Gutiérrez Carlos Méndez

Ésta es una excelente oportunidad para recordar al doctor Carlos Sirvent Gutiérrez y mantener vivo su compromiso con las ciencias sociales, con los jóvenes y con el país”, declaró Martha Singer, coordinadora del Centro de Estudios Políticos, durante la ceremonia de premiación del Quinto concurso de ensayo político Carlos Sirvent Gutiérrez. La entrega de reconocimientos contó también con la presencia de Carlos Sirvent Bravo Ahuja, docente de la Facultad, Hilda Aburto, presidenta de la Asociación para la Acreditación y la Certificación en Ciencias Sociales (acceciso), y Erick Ramírez, representante del Centro para el Desarrollo Democrático del Instituto Federal Electoral. Los galardonados fueron Azucena Serrano en la Categoría a (alumnos) y Antonio Faustino Torres en la Categoría b (egresados). Se otorgó una mención especial por la calidad de su ensayo a Christian Mendoza, quien participó en la Categoría a. Erick Ramírez resaltó la creatividad de los participantes en sus temas de estudio y propuestas, que fortalecen el carácter democrático de la sociedad. En su turno, Hilda Aburto subrayó el papel de acceciso en la certificación de los planes de estudio en Ciencia Política, proceso que promovió Carlos Sirvent Gutiérrez. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de que los jóvenes realicen análisis político y reflexionen lo aprendido en la Universidad. Por su parte, Sirvent Bravo Ahuja señaló que el objetivo del certamen es rescatar la seriedad intelectual y la tolerancia a la pluralidad de ideas, cualidades que tenía su padre y que siempre trató de impulsar en sus alumnos.

Azucena Serrano. Foto: MCC

gacetapoliticas.blogspot.mx

Tiempo de análisis

@extensionFCPyS UNAM.politikas +politicasunam

Miércoles 20:00 hrs. 860 am, Radio unam


Pareja de baile. Foto: PJ

Primer Festival Artístico Polacas Iván Pérez y Magali Espinosa

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cléctico puede ser una buena forma de definir el conjunto de gustos estéticos de la Facultad. Así lo demostró en su primera edición el Festival Artístico Polacas, proyecto de estudiantes del plantel, que a lo largo de dos jornadas logró reunir a más de 20 agrupaciones musicales, teatrales y dancísticas. De acuerdo con los organizadores, el propósito del festival fue promover la expresión artística de los alumnos, quienes ofrecieron muestra de su talento sobre la duela del auditorio Ricardo Flores Magón. El 6 de noviembre se dedicó a la musica, mientras que el 7 a las artes escénicas. En la primera jornada se presentaron los solistas Claudia Herrera y Josh Méndez, así como los grupos Axl y Armando, la Tuna Femenil, sixh, Fontanella, Jack y los tristes, The Carisma House Band, The Killer Rose, Silent Rush y Dusty Boots. Hubo de todo: rock, metal, rap, pop y hasta covers. El viernes no fue menos variado. Comenzó con la presentación de los cortometrajes Somnolencia y Vostok 6, para dar paso a la danza árabe y la rutina de hip hop de Jimena Sánchez. La jornada terminó con la representación del famo30

so monólogo Psicosis 4.48, obra de la dramaturga Sarah Kane que toma su nombre de la hora de la madrugada en que estadísticamente hay más suicidios. El escenario no fue el único lugar donde hubo demostraciones artísticas. Durante el

evento, los asistentes pudieron apreciar las fotografías de Arturo Torres, Carlos Levi y Ana Laura Pérez, así como las pinturas de Nora Delgado, Mara Delgado y Karla López que se exhibieron en el vestíbulo del auditorio Ricardo Flores Magón.

Claudia Herrera. Foto: JHJT


Reinterpretando a los clásicos Iván Pérez

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adie imaginó que un cuarteto de cuerdas causaría tanta expectación en la Facultad. El murmullo del público se apagó en cuanto los músicos de la Orquesta Sinfónica de Minería comenzaron a manipular sus instrumentos: primero un violín, luego otro, en seguida la viola y finalmente el violoncelo. Como pocas veces, el Flores Magón estaba repleto pero en trance, atento. Durante los 40 minutos que duró el Concierto didáctico, Erick Sánchez y Mariana Valencia en los violines, Miguel Alcántara en la viola y Luz del Carmen Águila en el violoncelo hicieron temblar más que las cuerdas: inspiraron múltiples emociones y demostraron que la música clásica se escucha mejor en vivo. Confirmaron así, con una pequeña prueba de

su repertorio, lo que advirtió el director Carlos Spierer al inicio del concierto: “desde su fundación hace 35 años, en la Facultad de Ingeniería, la Orquesta Sinfónica de Minería es la orquesta que toca como nadie más lo hace”. La selección de melodías de grandes compositores dio inicio con Aire, la tercera suite orquestal del compositor alemán Johann Sebastian Bach. La lluvia de aplausos que cayó al final de la pieza hizo ver la falta que hacía a los alumnos escuchar a los clásicos. Después vino Serenata nocturna, del legendario Wolfgang Amadeus Mozart, que los maestros acompañaron con intensos y firmes movimientos de brazos, pies y hasta cuello. La pasión de los “mineros” contagió

al auditorio, que sólo detuvo las palmas hasta oír las primeras notas de la Danza húngara número 5, de Johann Pahelbell, seguida de Siboney, obra del compositor cubano Ernesto Lecuona. Tras completar el programa, y a petición de los espectadores, vino el encore. La orquesta regresó al escenario para cerrar su visita con el tango Por una cabeza, del argentino Carlos Gardel, y la famosa Eleanor Rigby de The Beatles. Su emotiva interpretación de la canción del cuarteto de Liverpool les valió el reconocimiento de los asistentes y un intenso aplauso.

Los “mineros” trabajando. Foto: CCAB

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Oportunidades y restricciones de la política M de transparencia en México

éxico,

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ctualmente la política mexicana pasa por una crisis de confianza porque busca mantener en secreto los gastos públicos y las decisiones, limitando la participación de los ciudadanos. Así se expresó Ricardo Uvalle, coordinador del Centro de Estudios en Administración Pública (ceap), durante la presentación de su nuevo libro. Uvalle comentó que la obra representa la culminación del proyecto del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (papiit) Génesis, sentido y restricciones de la política de transparencia en México: ¿de la opacidad a la publicidad?, que trabaja el acceso a la información como elemento de coerción social. Por su parte, Fernando Castañeda, director de la Facultad, calificó el texto como necesario, ya que reclama la responsabilidad del Estado de reconocer la libertad de información de la ciudada-

UNAM/SITESA, 2013

nía. Resaltó lo importante de entender la transparencia como un concepto distinto al de vulnerabilidad gubernamental. A su vez, el académico del ceap, Omar Guerrero, admitió estar sorprendido porque éste sea el primer libro en donde se aborda la Ley de Transparencia como una política pública; es decir, se entiende la norma como una herramienta para operar la transparencia, llevarla más allá de un decreto. “Los gobiernos se purifican en la medida en que son más transparentes ¿por qué? porque así tienen más responsabilidades”, aseguró.

Confrontando modelos de seguridad energética México, UNAM, 2013

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l libro más reciente del fundador del Centro de Estudios Europeos de la Facultad, Alejandro Chanona, fue presentado en una

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interesante mesa redonda, moderada por el coordinador del Centro de Relaciones Internacionales (cri), Javier Zarco. En la misma, el docente del cri, Roberto Peña, subrayó que la mayor virtud del texto reside en analizar la relación entre desarrollo sustentable, cambio climático y aprovechamiento de recursos energéticos en distintos escenarios políticos: Asia, Europa, América Latina y Norteamérica, ofreciendo un panorama amplio sobre las tendencias, conflictos y zonas de oportunidad en materia energética. Peña adelantó que la obra reúne la opinión de distinguidos especialistas en política energética y aborda temas como el estancamiento del Protocolo de Kioto, que sólo es respetado por el 16% de los países que lo firmaron. De igual forma, considera problemas como el síndrome de rentabilidad política, que se refiere a la reticencia gubernamental en apoyar proyectos energéticos de largo plazo porque no recibirá los beneficios: “¿para qué invertir si las ganancias no van a ser aprovechadas por mi gestión?”.

Al respecto, Fluvio Ruiz, consejero independiente de Petróleos Mexicanos, destacó que el libro considere la estructura social, factor que las políticas públicas suelen dejar de lado. La soberanía se arriesga cada vez que un país no tiene las instituciones que hagan llegar las inquietudes de la población a las esferas de decisión política, señaló. Chanona, por su parte, afirmó que los grandes productores energéticos no están dispuestos a sacrificar un milímetro de su crecimiento económico en aras de la protección del medio ambiente. Los beneficios de proyectos internacionales como el Protocolo de Kioto han sido revertidos por la política competitiva de los grandes productores de combustibles fósiles. El profesor del cri señaló que las naciones de primer mundo compran “derechos para contaminar” a los países que han logrado rebajar sus emisiones; debido a ese tipo de dinámicas, jamás se disminuye el daño atmosférico de la industria. Su libro, sostuvo, busca debatir estos temas y cambiar la mentalidad de los estudiantes.


Testimonios: vida y trayectoria del Centro de Estudios Políticos 1971-2011

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nalizar y reflexionar sobre las experiencias de los 25 coordinadores que ha tenido el Centro de Estudios Políticos (cep) fue el objetivo de este libro que recapitula su historia mediante anécdotas de sus colaboradores. Claudia Bodek, secretaria general de la Facultad, comentó durante la presentación de la obra: “nos entrega historias e identidades de las personas y rostros con los que nos topamos constantemente” en el plantel. Resaltó los distintos puntos de vista desde los cuales se aborda la vida del cep y los múltiples escenarios en que puede ser útil la información compendiada. “Es un trabajo arduo y sistematizado, en el cual la mano de María de los Ángeles fue dura y permanente”, agregó, añadiendo que hacer escribir a la gente no es fácil, y fue precisamente ésa la tarea que llevó a cabo la profesora Sánchez.

México, FCPyS-UNAM, 2013

Cada miembro del cep ha sido responsable de lo que hoy es nuestra Facultad y, a su vez, ha sido influenciado por los grandes pensadores políticos y sociales, refirió David Torres, coordinador de 1972 a 1974. “El Centro de Estudios Políticos nació crítico; no había marxistas, había críticos, había estudiosos de Marx”, señaló antes de enlistar el gran número de autores que sentaron las bases del pensamiento y el mosaico de ideas que lo conforman: “en la construcción del cep muchos metieron su palita: gringos, europeos, latinoamericanos”. Torres resaltó la importancia del espacio científico en la tarea del investigador, quien debe dejar de lado la subjetividad para cumplir su función analítica: “un politólogo observa la realidad, la estudia, va más allá”. El pensamiento crítico es piedra angular del cep, cuya trayectoria se en-

cuentra condensada en las páginas y los testimonios de los autores, no sólo del libro, sino de una historia que involucra al país entero.

La Ciencia Política en México, ¿Qué sabemos? México, FCPyS-UNAM/Plaza

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y

Valdés, 2012

provechando la presentación de este libro, Francisco Reveles, Martha Singer, René Torres-Ruiz y Francisco Jiménez reflexionaron sobre la ciencia política y su presencia en nuestro país. Los comentaristas consideraron que es notorio el incremento de estos estudios en México, aunque aún faltan muchos elementos para que se consagre. Coordinado por el académico del cep, Francisco Reveles, el texto es el resultado del Programa de Apoyo a Proyectos para la Inovación y Mejoramiento de la Enceñanza (papime) El estado del arte en la Ciencia Política en México. En la edición se reúnen 13 ensayos que abarcan las distintas vetas de esta disciplina. Se trata de un trabajo que expone el contexto y las bases de la ciencia política, y presenta un panorama de los temas que pueden abordarse desde esta disciplina, señaló René Torres-Ruiz, profesor de la Universidad Iberoamericana: “es un escrito que conjunta reflexiones y análisis metodológicos para explicar fenómenos políticos y sociales”.

Torres-Ruiz reconoció la trayectoria de los especialistas participantes, entre ellos Alberto Escamilla, Fernando Barrientos, Enrique Gutiérrez, Marcela Figueroa y Joel Flores. Su aportación, expresó, fue pensar la ciencia política desde una perspectiva actualizada y presentar propuestas sobre los diversos y amplios caminos de investigación que aún hay por recorrer. Por su parte, Martha Singer, coordinadora del cep, indicó que el texto permite reflexionar sobre la formación de los politólogos, al ofrecer un mapa de metodologías y alcances de la disciplina. La obra recorre la presencia de esta carrera en la Facultad e invita a pensar en los cambios que requerirá en un futuro próximo, agregó. A su vez, Francisco Jiménez, profesor del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, consideró que la edición cubre el ámbito técnico y metodológico de la ciencia política, así como su aspecto laboral e institucional. Expresó que su aporte radica en proponer nuevos temas de discusión y reabrir polémicas de las que hace más de 10 años no se hablaba.

Finalmente, indicó que esta publicación ofrece a los alumnos la oportunidad de conocer a sus profesores: “todos los que escriben aquí son especialistas en los temas que tratan; no leerlos sería desperdiciar años de experiencia en investigación y docencia”.

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El poder de la retórica México, UNAM, 2013

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as aportaciones que hoy en día ofrece la retórica pueden ser revisadas en las páginas de esta nueva obra. Fernando Ayala Blanco, académico del cep, expone una perspectiva detallada sobre la disciplina filosófica, que puede relacionarse con asuntos estéticos y éticos, y no sólo con técnicas de persuasión. Ayala Blanco, doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la unam, coordina el proyecto papiit El estudio de la relación arte y poder a la luz de la hermenéutica, que en agosto pasado organizó el Congreso internacional sobre hermenéutica: interpretación y crítica. Sobre su texto, el autor comentó

que al leerlo se tiene la posibilidad de comprender que la retórica no sólo tiene un lado negativo, sino una perspectiva metafísica, una conexión con la estética. El libro se presentó con los comentarios de Elías Margolis, académico del Centro de Estudios Sociológicos (ces), y de Luis Alberto Ayala y Lourdes Quintanilla, profesores del cep, quienes resaltaron el trabajo en torno a conceptos como la moral, ética y dialéctica, que permiten entender realidades del país como la desobediencia civil. Para finalizar la presentación, Quintanilla apuntó que la mejor retórica que hoy se puede utilizar es el silencio, pues la contaminación que se escucha en todos lados, como en la Cámara de Diputados, sería mejor “callarla, silenciarla”.

Paz y seguridad y desarrollo, Tomo III Política internacional: técnicas de análisis 2 México, UNAM/SITESA, 2013

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dmundo Hernández-Vela, coordinador de las dos obras, dijo durante su presentación sentirse satisfecho con estas ediciones largamente esperadas. Ambos títulos, explicó el profesor emérito de la unam, contienen artículos de académicos de universidades públicas y privadas, representantes de secretarías de Estado y organizaciones de la sociedad civil. Paz y seguridad y desarrollo, tomo iii, es resultado del proyecto papiit homónimo, en tanto Política internacional; temas de análisis 2 es el fruto del proyecto Actualidad y prospectiva en la enseñanza de la política internacional. El primero utiliza un enfoque multidisciplinario para articular líneas de investigación tales como bioterrorismo, seguridad regional y hemisférica, geopolítica, comercio de armas, globalización, identidad cultural, salud, acceso a la información y migración. El segundo, por su parte, se concentra en contextualizar los dañinos efectos de los cambios ambientales en la población mundial, enfatizando las problemáticas ­—de absoluta actualidad— relacionadas con agua, energía, alimentos, paz y desarrollo.

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Sandra Kanety Zavaleta, doctora en Relaciones Internacionales, autora y también coordinadora de los trabajos, indicó que en ambos se abordan temas coyunturales para la política internacional de México y muchas veces omitidos en la agenda de las políticas públicas. Agradeció poder participar en estas ediciones: “notarán que casi el 100% de los especialistas incluidos somos jóvenes; hemos tenido la oportunidad de investigar y publicar gracias al impulso del doctor Hernández-Vela”. A su vez, Mario Luis Sotelo, doctor en Filosofía, elogió las publica ciones, que demuestran el nivel de trabajo que se realiza en el plantel. El profesor de la Facultad de Filosofía y Letras confesó haber experimentado un sentimiento agridulce al concluir el texto: “me llevé una sensación agria por la crudeza de los temas analizados, pero también una dulce porque están muy bien tratados, depurados con gran nivel académico y sobre todo buscan alternativas de paz en la población, en especial, en movimientos indígenas de América Latina”.


Gaceta Políticas 250  

A LA IZQUIERDA // Artículos de Octavio Rodríguez Araujo, Massimo Modonesi, Rosa María Mirón Lince, Jorge Cadena-Roa y Alejandra González Ba...